Este cuento es de Oscar Ivan Echeverry, cuyo primer libro se llama de la misma manera que el cuento. Es un poco largo, pero es uno de los que mas me gustan.
Con La Esperanza Perdida En Algún Rincón Del Ombligo Su entrada a la sala del juzgado no fue tan espectacular como mucha gente imaginaba. Todos aquellos que lo conocieron alguna vez, e inclusive los que nunca lo habÃan visto, esperaban observarlo con el porte, la elegancia y la gallardÃa que lo caracterizaban; con esa sonrisa de medio lado que lo hizo tan famoso; y con esa mirada penetrante, acompañada con un ligero arqueo de la ceja derecha, con la cual habÃa cautivado y enamorado a tantas personas.
Pero en cambio, se encontraron con una imagen desgastada y consumida, como abofeteada de un momento a otro por el tiempo. Una figura que no reflejaba en lo más mÃnimo todas esas leyendas y relatos que habÃa despertado por generaciones. Hoy, el luchador de mil batallas, el forjador de gran parte de la historia, el espÃritu que fue capaz de conquistar el corazón y el alma de miles de personas con su carisma, solo provocaba lástima y algo de sorpresa; pues nunca nadie pensó alguna vez que a este ser, que habÃa estado durante tres mil años en guerra sin recibir un solo rasguño, un dÃa en prisión hubiese sido suficiente para destruirlo. ParecÃa como si su carisma estuviese guardado en su bolsillo derecho y su esperanza perdida en algún rincón del ombligo.
En aras de la verdad, puedo decir que yo solo cumplà con lo que me encomendaron, tal cual me lo pidió Dios en los inicios. Él me ofreció un papel en la historia del mundo, me dijo que moldeara el mal a mi gusto, que lo desarrollara y lo repartiera a todos los hombres. Dios imaginó, creo yo, que solo asà ustedes reconocerÃan el único y verdadero camino. Yo solo cumplà con lo que me pidió, asà que no es culpa mÃa si ustedes no tomaron la senda que se les trazó y prefirieron agarrar por el atajo. Aunque les moleste, lloren y griten, yo me declaro completamente inocente.â€�
Cuatro o cinco aplausos sonaron desde el palco, los cuales fueron reprimidos inmediatamente por las miradas inquisidoras de los miembros del jurado quienes, poco a poco, se fueron dirigiendo a la sala donde votarÃan. AllÃ, discutieron largas horas sobre las pruebas, antecedentes y hechos que se tenÃan sobre el acusado; todo mientras sonreÃan a las cámaras de televisión (el contrato de exclusividad autorizaba la transmisión de la deliberación y votación final del jurado). Las discusiones se prolongaron por varias horas, a tal punto que el Juez decidió suspender el juicio hasta el dÃa siguiente argumentando que en pocos minutos más transmitirÃan un especial sobre los cien mejores goles marcados de pierna izquierda de la Liga profesional de fútbol de la Gran República.
-“Al acusado se le absuelve de todos los cargos levantados en su contra y se le declara inocente. Luzbel alias Satanás queda en completa libertad.�
Abrazos, felicitaciones y enhorabuenas llenaron el juzgado. Los periodistas corrÃan de un lado a otro para entrevistar a Satán o por lo menos conseguir una foto. Aproximadamente cien de las nuevas botellas de la "bebida refrescante" fueron abiertas, se repartieron hojuelas de chocolate en gran cantidad, y decenas de hamburguesas (todas con queso extra) se regalaron. Las millares de camisetas recordatorias donde el diablo hacÃa la “vâ€� del triunfo se vendieron en la calle al doble de su valor durante toda la semana siguiente; mientras que en aquellas en las cuales el estampado mostraba a un Satanás caÃdo y sangrando entre palabras que decÃan culpable fueron regaladas, por la empresa fabricante, a varios orfanatos y asilos de ancianos.
Desde aquel dÃa los hombres entendieron que haber descendido a los infiernos, arrestar al diablo y llevarlo a juicio no era la solución para remendar sus actos. Comprendieron que el mal estaba dentro de ellos y no en otro lado, pues asà habÃa sido dispuesto desde Los Inicios.
Sentado frente a al Jurado, incomodado por las cámaras y con la esperanza perdida en algún rincón del ombligo, Dios, ha intentado varias veces iniciar su defensa; pero cada vez que se dispone a hablar, se le hace un nudo en la garganta, se le aguan los ojos, se cubre con las manos la cabeza y solo se le oye maldecir en un murmullo el dÃa en que le dio por crear una especie a su imagen y semejanza...
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