Micaela: - Ma, ¿me ayudás a prepararme el bolso? Madre: - ¿Qué bolso? ¿Para qué? Micaela: - ¿Cómo para qué? ¡Para el viaje que voy a hacer mañana con mis amigas! Madre: - ¿Vos estás loca? ¿Qué viaje vas a hacer con tus amigas? Micaela: - Ya te conté ma, salgo mañana a la noche de acá y llego a la mañana a Mar Del Plata. Madre: - A mí nunca me dijiste nada. Siempre soy la última en enterarse de todo… ¡Yo no te dejo hacer ese viaje sola…! Micaela: - ¡No, sola no, ya te dije que lo hago con mis amigas! Madre: - No te hagas la tonta. Vos y tus amigas son menores, no pueden andar solas como si nada por la costa. Micaela: - ¡Pero nos sabemos cuidar, las vamos a llamar todos los días y no vamos hacer nada fuera de lo común! Madre: - ¡Ustedes no, pero les puede pasar algo! Micaela: - ¿Qué nos puede pasar? Vamos a estar siempre juntas. Madre: - Eso no importa, les puede pasar algo igual. Micaela: - Y… ¿Por qué pensás en negativo? Madre: - ¡Yo no pienso en negativo, yo soy realista que es distinto! Micaela: - ¡Pero no vamos a andar por cualquier lado, vamos a estar siempre cerca de la casa! Madre: - Ah… ¿Tienen casa? Micaela: - Sí, los abuelos de Sol tienen una casa chiquita y nos la prestaron. Madre: - ¿Va algún mayor? Micaela: - Todavía no se sabe eso. Madre: - Bueno, si no va ningún mayor yo no te dejo ir. Micaela: - ¿Y si va el hermano de Paula? Madre: - ¿Y cuántos años tiene? Micaela: - diecinueve. Si va, va con los amigos. Madre: - ¿Vos estás loca? Micaela: - No, ¿por qué? ¡Es mayor! Madre: - Pero es joven, y no creo que sea responsable para cuidar a cinco chicas de quince años. Micaela: - ¡No lo conocés! Madre: - Pero tengo un hijo de dieciocho y se cómo son. Micaela: - Dale, no seas mala, ¡vamos a ser muchos! Madre: - No importa la cantidad. Con un mayor responsable a mí me alcanza. Micaela: - ¿Y por qué no venís vos? Madre: - Porque yo tengo que trabajar y tu papá también. Micaela: - Bueno entonces… ¿Si no van ustedes no me dejas ir? Madre: - Sí, te dejo, pero con un mayor responsable ya te lo dije. Y hasta que no lo encuentren no se habla más del tema. Micaela: - ¡No seas mala ma! Madre: - No soy mala. Solamente te estoy cuidando. Vos no tenés edad para andar por la costa con cuatro amigas más y un par de chicos. Micaela: - ¡Sol tampoco tenía edad cuando se fue con amigas! Madre: - Pero tu hermana se fue con la familia de su mejor amiga. No es lo mismo. Micaela: - Dale ma, son solamente diez días. Madre: - ¡Ya te dije que no Micaela! Micaela: - Bueno entonces me voy a decirle a las chicas que no puedo ir. Madre: - Me parece bien que lo hayas entendido. Micaela: - No lo entendí pero bueno… (Se va de la sala)
Más tarde…
Micaela: Ma, hablé con Paula. Dice que la mamá se ofreció a acompañarnos. Madre: - ¿Estás segura? Micaela: - Sí, ¡sino no te lo digo! Madre: - No se, yo quiero hablar con ella para creerte. Micaela: - Bueno, hace como quieras. ¡Que feo desconfiar de tu hija! Madre: - Yo no desconfío de vos. Solamente quiero saber con quién vas.
A la noche…
Micaela: - ¿Y? ¿Hablaste con la mamá de Paula? Madre: - Sí, y me dijo que ella las acompaña pero solamente una semana. Micaela: - ¿Entonces? Madre: - ¿Entonces qué? Micaela: - ¿Me vas a dejar ir? Madre: - Sí, pero te portás bien. Y no quiero que te separes de nadie, que no te mandes macanas, y que me llames siempre que puedas para ver como estás. Micaela: - Bueno ma, gracias. ¡Te quiero muchísimo! Madre: - Cuando te conviene. Micaela: - No, siempre. Lo que pasa es que a veces me enojo y bueno… Madre: - (Riéndose) Bueno, andá a preparar las cosas que yo te voy a comprar algo para que comas en el viaje.
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