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Anónimo Anónimo dijo...

El artículo me parece fenomenal, bien escrito y sincero. Es cierto que hay que hacer más y que se puede hacer mucho más, pero lo cierto es que ese al que tanto aborreces (ZP) ha incrementado la ayuda a Africa más que cualquier gobierno del PP y situa a España en la cabeza de la guerra contra el hambre, en ese continente, frente a sus vecinos europeos. No osbtante, yo no me conformo con eso y me sigue pareciendo insuficiente, pero creo que son pequeños gestos, como tu artículo, o la concienciación de un gobierno y el compromiso de una nación, lo que inicia el camino hacia el cambio.

21 de octubre de 2008, 9:26:00 CEST

Anónimo Anónimo dijo...

Me parece, en conjunto, veraz aunque bastante soccorrido y recurrente. Omites de plano cualquier consideración acerca de la podredumbre que cada X años se instala en los "gobiernos" africanos y echas toda la culpa al mundo occidental, a todos, a mi, a mis amigos, a mis primos, a los amigos de los primos...Deberías especificar y verter tus críticas hacia aquellas empresas que manejan billones y destruyen los espacios naturales y los recursos humanos.
Tampoco me parece justo que ridiculices los quehaceres diarios de los "occidentales", sus inquietudes y sus angustias cotidianas, porque son más reales y sentidas que el apadrinar un niño de tal o cual país. Yo doy parte de mi irrisorio sueldo a causas de esta índole porque como bien dices tengo el privilegio de haber nacido en la parte buena del globo. Y esto último me conduce a otro aspecto del que hablas y que me parece de lo más tendencioso: nacer en el hemisferio norte. En mi opinión, sería un gesto de evidente debilidad espiritual y absoluta falta de inteligencia mortificarse o vivir una vida de renegado por ser engendrado y criado con el máximo confort posible. Parece que este detalle, en este discurso, nos sitúa siempre, con respecto a los más desfavorecidos, como egoístas, como personas de baja ralea, deudores perpetuos de una gracia que algún ser sobrenatural tuvo a bien concedernos. ¿Acaso crees que cualquier individuo, viva debajo de un puente en Bombay, o en el metro en Moscú, no se cambiaría sin pensarlo por nosostros y le importaría un pimiento que nos muriésemos de hambre?
No me parece este un tono adecuado, sobre todo cuando, aún en nuestras penurias de fin de mes, somos quienes más aportamos o intentamos aportar. ¿Debemos levantarnos todas las mañanas y latigarnos la espalda, a latigazo por bien adquirido?

21 de octubre de 2008, 10:56:00 CEST

Blogger Javi Crespo dijo...

Hola. Gracias por la crítica, que siempre es útil.

Creo que he intentado expresar o condensar en muy pocas líneas un panorama muy complejo y con tantas aristas como matices. Si no lo he conseguido, mea culpa.

De todos modos, pienso que leyendo el artículo no esté exculpando a la corrupción local (de hecho aludo directamente a ella) ni culpando íntegra y totalmente al mundo "occidental" o los nacidos en el hemisferio norte (en el artículo hablo de primer mundo, no de otra cosa). En ese sentido, cualquier persona, esté donde esté, sea de donde sea, puede y debe darse por aludida por lo que digo; mi crítica no se circunscribe a un estilo de vida o una región geográfica planetaria.

En cuanto a la "ridiculización de los quehaceres diarios de los occidentales", no creo que esté en mi ánimo ni en el objetivo del artículo ridiculizar o criticar eso específicamente. Sólo digo que también deberíamos tener más amplitud de mira, tanto para relativizar nuestros problemas como para ser conscientes de otros más graves y ante los cuales podemos hacer algo (mucho o poco, pero algo).

También dices "sería un gesto de evidente debilidad espiritual y absoluta falta de inteligencia mortificarse o vivir una vida de renegado por ser engendrado y criado con el máximo confort posible". Yo no pienso eso. No digo que debamos mortificarnos por el mero hecho de nacer donde nacemos. Digo que deberíamos aprovechar eso para hacer cosas buenas, tanto para nosotros como para nuestros semejantes. Lo que sí me parecería un gesto de evidente debilidad espiritual es mirar a otro lado, igual que actuar como si el mundo se redujera a nuestro entorno más cotidiano y doméstico, sí me parece una absoluta falta de inteligencia. Ser sensible y consciente de lo que "denuncio" en el artículo, me parece más muestra de honradez, humanidad y autocrítica que de debilidad espiritual y absoluta falta de inteligencia.

Más tarde cuestionas lo siguiente: "¿Acaso crees que cualquier individuo, viva debajo de un puente en Bombay, o en el metro en Moscú, no se cambiaría sin pensarlo por nosostros y le importaría un pimiento que nos muriésemos de hambre?" Bueno, el hombre no es por sistema un lobo para el hombre, aunque se comporte con cierta frecuencia así. Generalizar es malo. No sé qué harían otras personas en nuestras circunstancias, pero sí al menos me gustaría que hubiera al menos una que se sintiera preocupada y creo que esa posibilidad no es tan irreal, porque no es cuestión de nacionalidad ni circunstancias, sino de sensibilidad y corazón, de ser humano, en definitiva.

Finalizas diciendo: "¿Debemos levantarnos todas las mañanas y latigarnos la espalda, a latigazo por bien adquirido?" Mi respuesta es no, y menos aún cuando se obtiene de forma honrada. Lo que yo digo es que sí deberíamos "latigarnos la espalda" por cerrar los ojos conscientemente y no hacer nada cuando somos, precisamente, quienes más podemos hacerlo por los recursos a los que tenemos acceso.

De cualquier forma, muchas gracias por expresar tu opinión.

21 de octubre de 2008, 13:19:00 CEST

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