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Anónimo Meritócrata dijo...

El origen del nepotismo lo encontramos en la curia romana, en la Iglesia de la Baja Edad Media; ahora su ámbito de influencia se ha trasladado a la Administración y a los grandes --y pequeños-- grupos empresariales.

Lo que es imperdonable de un beneficiado del nepotismo es que haga gala de sus méritos ante quienes han alcanzado un empleo por su propia valía. Porque entonces el cinismo constituiría una burla cruel hacia los principios de la meritocracia... y eso ya pertenece al ámbito de la depravación.

Pero el de la ruindad ética de las sociedades de la metrópoli, el sexo, el vacío existencial y la frivolidad emotiva constuiría ya un capítulo aparte que esperamos los lectores de esta aguda Atalaya.

19 de julio de 2009, 14:29:00 CEST

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