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Anónimo Anónimo dijo...

Magnífica, sincera y profunda reflexión desde la arriscada atalaya de Javi; el problema de esta profesión a la que también me inclinó la vocación es la empresa mediática o, por mejor decir, sus dueños. Alejados de los resortes de la palabra, los señores del "cuarto poder" minusvaloran a los artesanos del lenguaje y se pasan los esforzados traslados de las ideas al soporte por salva sea la parte, orientados únicamente a los intereses provenientes de los dividendos.

Al margen estas consideraciones, lo cierto es que el Periodismo vive tiempos inciertos porque es un reflejo de la sociedad, que también los está viviendo; vivimos el tiempo líquido --que diría Zygmunt Bauman--, en el que toda referencia a los valores que otrora tuvieron una larga vigencia (no me limito a ninguna época en concreto) son sancionados en la actualidad con el marbete de lo caduco. A mí me gusta cada vez más zambullirme en lo que los pensadores del pasado --ay, qué palabra más incómoda hoy en día les resulta a los frigoríficos ambulantes de la ultramodernidad-- pensaban, por ejemplo, acerca de las relaciones entre el espíritu y la cultura... o cómo ésta cincelaba aquél. No asistiremos a evolución alguna sin conocimiento, ni seremos felices sin la asimilación del pensamiento de un Pascal o de un Rousseau. Mas, a quién le importa ya esta retahíla de nombres que suenan a clases de filosofía del bachillerato... Son asuntos de viejos, ¿verdad? ¿Y aquel tiempo en que el periodismo y la literatura iban de la mano y al periodista, ya fuera Clarín o Antonio Zozaya, se le suponía un dominio del lenguaje, una capacidad para conformar una obra de arte a partir de las palabras? Oh, no. Qué cosas dice vd., señor comentarista; qué carca suena todo esto. Las TIC no revolucionarán verdaderamente el mundo de la comunicación, si los contenidos no alcanzan la dignidad y la excelencia que en el pasado --vaya, de nuevo el pasado, qué facha soy, pensarán algunos "rogelios"-- se le exigía y presuponía. Poco me importan ya las plataformas: Rascaypica, Tócatelosgüitos o Quetepegoleche... cualquier innovación de nombre guay y enrrollado no supone un avance, porque una vez dentro, el internauta no halla sino vacío sideral. Son apuntes que lanzo; me imagino a las damas del siglo XXI chapoteando en el barro internáutico, calentando hornos ajenos al otro lado de la Red, soñando con interlocutores ideales que en realidad viven existencias fútiles... Parémonos a pensar un poco, si tal estación es posible; un tiempo de refrigerio, de merienda de bollo, chocolatina, mantequilla y azúcar. Ah, qué poco ultramoderno soy, me dirán; éseno se come un colín. ¡Pues mire vd. por dónde se equivoca! :-))

7 de febrero de 2009, 3:14:00 CET

Anónimo Anónimo dijo...

Impecable artículo, Professor;P
A esta nueva reflexión en tu blog-block de notas-hoja de papel “en línea”... debería ¡por qué no!brotarle más hojas..., y ramas, y más frutos... hasta convertirse en un árbol...en un ensayo frondoso sobre “El verdadero Periodismo en nuestra era”.

La era de la Información la llaman. No lo olvidemos: todo (y siempre) es (ha sido y será) Información.
La era en la que vivimos, sin embargo, toma este nombre por la revolución que ha supuesto la multiplicación de medios y soportes a través de los cuales recibimos información: el cómo y no el qué, la forma y no el fondo, el medio...y (permítame McLuhan) no el mensaje.

Las nuevas tecnologías, las TIC (qué ultramoderno suena;P, como este signo de sonrisilla maliciosa), e Internet más concretamente, han conseguido interconectar cada punto del Planeta acelerando el ritmo de la Historia... y ¡de nuestros corazones!
La Diosa Tecnología ha hecho de nosotros unos peleles cuya existencia pone patas arriba ante la inminente llegada de un sms, la calidad de un mapa de bits, las interferencias en las ondas de un sistema wifi o la foto que colgó el que “era” tu mejor amigo hasta anoche, en el Facebook.

En este marasmo que es la sociedad informatizada, se encuentra perdida en una isla de cuyo verdadero nombre ya nadie se acuerda, la profesión más bella del Planeta: el Periodismo.

Entre el concepto general de Información y un buen trabajo periodístico como éste de Javi, hay una gran diferencia: el fin.
Un periodista no es sólo un dador de información, si no un dador de Información. Para el primer tipo ya está Google...por cierto, ni más ni menos que una necia pero revolucionaria herramienta que ha dejado lleno de polvo a mi pobre Larousse de cuero, que de poco más sirve hoy que para adornar mi biblioteca personal.

Un verdadero periodista tiene como fuente la información, pero lo que ofrece va más allá de sus fuentes y las convierte en mayúsculas, en universales. El Periodista es un intérprete de la realidad, una mente intuitiva para desarrollar contenidos importantes para todos, interesantes para la sociedad, ¡porque él es sociedad! Es un eterno buscador de la Verdad, un ojo crítico que no sabe de prejuicios y cuya materia gris no descansa día ni noche; una pluma inquieta, (o máquina de escribir, o un Mac, o una Blackberry!), que no se jubila nunca, porque los motivos de su existencia son mucho más comprometidos consigo mismo y con el desarrollo de su sociedad, con la justicia y con el conocimiento, que los de cualquier otra profesión.

Y cuanto más sabe, más debería transmitir (no siempre ocurre),y cuanto mejor escribe, invariablemente, ¡más provoca! Porque aunque a sus adinerados jefes sólo les interese el número de películas que hará aumentar la venta de los viernes, el periodista camina ajeno a esa publicidad y se embulle en otra que es la de mover mentes, provocar el interés, y no precisamente para vender más, sino para que sus palabras calen, pues tienen 24 horas para ser aprehendidas, para tocar TODAS las mentes: las más críticas y sobre todo, las de la mayoría.

¿No lo véis? El Periodista no es un novelista, ni un historiador, aunque éstos sean su máxima referencia. El Periodista es un escritor del Mundo: del real, del hoy, del ahora. Y como espejo del mismo, como amante de lo común, ha de ser lo más fiel posible a lo que ve, a lo que oye, a lo que viaja con su cuerpo y mente y para ello qué mejor que aprovechar las TICs!! SI. CREO. Hay algo realmente fascinante más allá de Google o de cualquier enciclopedia seria.

El periodista es elemental y pieza clave en el puzzle que muchos estudian completar para salir de “La Crisis”. Poderoso caballero hay de por medio, irresponsabilidad, incluso sangre deseando ser vista por quienes hemos acostumbrado a consumirla...pero nada de eso frenará la voluntad de Javi y de otros muchos Periodistas, para aportar a nuestra vocación un granito más de calidad, un soplo de aire fresco, una sonrisa al nuevo estudiante de este arte bello que es escribir para informar...de Verdad.

8 de febrero de 2009, 15:39:00 CET

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