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Anónimo Anónimo dijo...

Me gusta el apelativo de "perpetrador" y las alusiones nada veladas a los hombres de negocios culturales.

Desde luego, cada vez tengo máyor seguridad en afirmar que los que me /nos rodean tiene carencias importantes que suplen con actuaciones y subidas al tren del posmodernismo...

Qué puede decirte una firme defensora del noble arte de la pintura, cada vez más amante de la tradición y cada vez más preparada a reconocer y entender la enorme dificultad en la factura de un lienzo. Hoy en día eso no cuenta, pero también las denominadas últimas tendencias están condenadas a desaparecer, no solo por su carácter absulotamente efímero e insustancial, sino sobre todo porque se verán aplastadas sin miramientos por unas tendencias aún más últimas.

Todo este nerviosismo, esta lucha constante y este estrés traumático a los grandes maestros les trae sin cuidado.

El estudio de los tipos culturales (desde un punto de vista antropológico y también antropocéntrico) ya lo hemos visto (con sentencia incluida) y da para largas tardes de invierno. Es como una ingente cantidad de satélites y desechos del universo que orbitan constantemente (como una especie de eterno castigo de los dioses) en torno al gran planeta con forma de pedazo de pastel y podrido por dentro como un buen queso gruyère...

22 de diciembre de 2008, 10:58:00 CET

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