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Blogger togodumno dijo...

Yo hace años que uso tapones para los oídos. Suelo dormir con ellos. Los mejores son los de espuma, porque puedes adaptarlos hasta introducirlos prácticamente en el oído interno, sin que suponga después un problema extraerlos.
El aislamiento es casi total. Duermo como un lirón, y mi calidad de vida ha aumentado bastante.

A veces me despierto y no me apetece quitármelos. Salgo a la calle con ellos, y la verdad es que resulta agradable. Ves a todos esos borregos ocupándose en sus cosas, y al no tener que escucharles, tiene uno la sensación de que los observa desde otra dimensión. Lo cierto es que resultan más patéticos aún.

Hay sonidos, por desgracia, que traspasan con facilidad la barrera de espuma. Las máquinas de la construcción, los autobuses, los perros, los niños berreando... y, sobre todo, las motos trucadas. La cantidad de motores manipulados, con el objetivo de hacer cuanto más ruido mejor, dentro de esas ridículas y patéticas maquinitas, es una medida definitiva para establecer el grado de estupidez de un país. España es, por tanto, el país más estúpido de los que conozco.

Si algún día veis en las noticias que hay un psicópata que mata moteros, asfixiándoles con la correa de transmisión, será que me han diagnosticado un cáncer terminal y estoy disfrutando los últimos meses.

00:28

Blogger Félix Esteban Doctorchandra dijo...

Sin duda, los tapones deben de ser siempre un compañero inseparable en este campo de batalla.

Lo de las motos trucadas que comentas podría ser el culmen del universo ruido, uno de los mayores crímenes contra la humandidad.

Te deseo un silencioso día.

12:39

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