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Blogger togodumno dijo...

Solución: ingeniería genética, claro.

En cuanto a los androides... para que pudieran empezar a equivocarse, deberían estar mal diseñados. Sinceramente, la única manera que veo de crear seres vivos, es partir de elementos orgánicos. Partiendo de metales, por ejemplo, no veo posible que lo que se fabrica se salga de lo previsible.
Se puede partir de elementos orgánicos ya vivos, para crear ciborgs o réplicas de humanos y animales, incluso crear especies nuevas. O se puede comenzar desde el principio, sintetizar nucleótidos y cosas de esas, y crear vida desde algo inerme. Pero la vida, tal como yo la entiendo, es algo imperfecto, imprevisible, incontrolable, que adopta rápidamente comportamientos extraordinariamente agresivos y absurdos.
Como base de pruebas está bien. Pero yo la ingeniería genética la veo más para mejorar la vida que ya existe, no para crear vida nueva. Ya hay suficiente vida. Sobra vida.
En cuanto a los robots, no les veo saliéndose de su programación, ni tomando conciencia de sí mismos. ¿Cómo?

14:21

Blogger Félix Esteban Doctorchandra dijo...

Desde luego creo firmemente en una revolución tanto robótica como genética. No sé cuál será la mejor opción, si robots o androides basados en la biotecnología, si ambas irán de la mano o bien una se impondrá sobre la otra.

De todas formas, ya hablaremos en otros post de este tema. Lo que ocupaba este último era la religión y las teorías psicológicas y sociológicas que intentan explicarlo. Los androides de este novela eran solo un ejemplo plausible en un futuro de que un ente inteligente, sea cual sea, siempre derive hacia sentimientos o inquietudes religiosas.

18:35

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