Si queremos hacer justicia al adjetivo "humano", deberíamos empezar a buscar nuevas alternativas a la tiranía impuesta por el dinero y la ambición desmedida y sin control, estableciendo los límites necesarios para hallar ese término medio que nos permita a todos vivir en paz.
No somos víctimas de nadie, salvo de nosotros mismos.
Aprender a ser autocríticos es algo que pocos padres enseñan a sus hijos.
La mejora de la sociedad no consiste en cambiar a los otros, sino en empezar por cambiarnos a nosotros mismos, ejerciendo aquellas acciones que respondan a la pregunta: ¿Querrías que esto que vas a hacer te lo hicieran a ti?
De mí, escasamente puedo decir que nací para no ser nadie, pero me obligaron a ser...y aquí estoy, cumpliendo con el papel que me asignaron.