Me gusta el café, el tabaco y las buenas conversaciones. La fotografía, la literatura, el cine, la música y ante todo la tolerancia. Me gusta tener un diario de paranoias. Y mantengo una relación de amor-odio con la maravillosa ciudad que me acoge, Barcelona. Mi pequeño piso, mi pequeño pseudocollage del salón, mi pequeño garabato a la entrada, mi pequeño cuarto impersonal. Igual toca despedirse de esta libertad en breves... Hasta entonces: a disfrutar.