Me agrada contemplar la simpleza de un paisaje, la ribera de un cauce, las flores del valle, respirar el aire fresco de las montañas y apreciar como se difumina el atardecer en el horizonte. En los bosques, me gusta disfrutar del vuelo libre de las aves y en esa silenciosa calma cobijar mi alma para sentirme mecida por el viento como una brizna de frágil hierba.