tag:blogger.com,1999:blog-927193446486968673.post-3991392735442386142008-05-18T10:31:00.003+01:002008-11-13T11:47:45.478+01:00Fundido<div style="text-align: justify;"><span style="font-size:100%;"><a style="font-family: arial;" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_Y6J2U1WsTzI/SC_30IitE-I/AAAAAAAAAVo/xLjKid0KPzk/s1600-h/4077146-lg.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://3.bp.blogspot.com/_Y6J2U1WsTzI/SC_30IitE-I/AAAAAAAAAVo/xLjKid0KPzk/s400/4077146-lg.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5201648569654514658" border="0" /></a></span><span style=";font-family:arial;font-size:100%;" lang="ES" >Se cruzaron muchas veces. Ella bajaba el paseo de Gràcia; él lo subía. Ella siempre caminaba con andares despreocupados, fijándose en los escaparates, pensando en lo que quedaba por venir; él se sacudía la americana, comprobaba que la cartera siguiera en su lugar, calculaba el tiempo de los semáforos. Y la buscaba entre todos, la miraba y seguía su camino. Se dio cuenta de que estaba enamorado cuando, la 129ª vez que la veía, por primera vez se cruzaron sus ojos. Se quedó estático, alucinado, conmocionado, y la bolsa de la FNAC que llevaba se le cayó al suelo. Ella no se paró a ayudarle; sólo se le escapó una sonrisa y se ajustó el escote. Él, avergonzado, mientras recogía los libros del suelo, habría querido desaparecer, estar en medio de un fade-out.<o:p></o:p></span> </div><p style="text-align: justify;font-family:arial;" class="MsoNormal"><span lang="ES" style="font-size:100%;">Y las casualidades de la vida hicieron que su deseo se cumpliera. No fue de forma inmediata, en unos segundos, sino que duró unos días. A la mañana siguiente, su silueta se había comenzado a difuminar y el aire que lo rodeaba había adquirido unos tonos más oscuros. A las 48 horas, esa oscuridad progresiva se le había pegado a la piel. De hecho, en su oficina se comenzó a rumorear que tomaba rayos UVA, porque el abril de este año no había traído todavía rayos de sol. Tres días después, incluso la ropa parecía más oscura, como de color café. <o:p></o:p></span></p><div style="text-align: justify;"> </div><p style="text-align: justify;font-family:arial;" class="MsoNormal"><span lang="ES" style="font-size:100%;">Cuando había pasado una semana, sólo quedaba de él un rectángulo de color negro en el que empezaron a mostrarse unos títulos de crédito. Comenzaron con una frase de dedicatoria, esa misma mañana, mientras subía el paseo de Gràcia.<o:p></o:p></span></p><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/927193446486968673-399139273544238614?l=somoscontingentes.blogspot.com'/></div>Fernando García-Limahttp://www.blogger.com/profile/14820632992709260516fernandogarcialima@gmail.com14