tag:blogger.com,1999:blog-90720092265845205172008-10-06T07:45:33.491-07:00Atrapa la luz: pon a girar un discoJulio Meza Díazhttp://www.blogger.com/profile/12184387950639233554noreply@blogger.comBlogger29125tag:blogger.com,1999:blog-9072009226584520517.post-23731830151611028032008-09-13T17:11:00.001-07:002008-09-13T17:13:43.172-07:00Disco: ? (2007)<a href="http://2.bp.blogspot.com/_i4cRqan8FpA/SMxW7_eYrkI/AAAAAAAAAHA/k4kup1VAvps/s1600-h/de+ahi+soy+yo.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5245663254630936130" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_i4cRqan8FpA/SMxW7_eYrkI/AAAAAAAAAHA/k4kup1VAvps/s320/de+ahi+soy+yo.jpg" border="0" /></a><br /><div align="justify"><span style="font-family:georgia;">Grupo: Bersuit Vergarabat (Argentina)<br /><br />Con una vergüenza que roza el malestar físico, debo confesar que, sobre el tema en el cual me quiero especializar como crítico -el rock iberoamericano-, no manejo una cultura tan amplia que abarque la totalidad de mi universo de observación. Pese a esta carencia, hay un de detalle que quizá me absuelve de la terrible culpa: mi ansia de conocimiento. A cada persona nueva que conozco, le pregunto al respecto de sus gustos musicales y, con mayor exactitud, sobre su posesión de discos de rock en español. Este método, sin embargo, no me ofrece una ampliación drástica en mis nociones previas del asunto que trato. Pero, aunque tú no me lo creas, estimado lector / oyente, me ha permitido escuchar, entre una serie de grupos-basura, una que otra joya que vale la pena rescatar, limpiar y exhibir para su apreciación pública. Esta semana, por ejemplo, mientras estaba atrapado en la redacción de un documento jurídico -me desempeño en el área de asesoría legal de un ministerio-, escuché a lo lejos, es decir, a unos diez metros de distancia de mi escritorio, unas melodías que no caían en el facilismo de la sencillez pop, sino que lucían un mar de movimientos sonoros que me dejó pensativo por un momento. “Caray”, me dije. “¿Qué grupo es ese?”. Dejando mis labores a un costado, me acerqué al compañero que lanzaba desde su computador aquellas piezas musicales que me habían hipnotizado.<br /><br />-Dime, ¿qué bandas en castellano te vacilan? -le inquirí.<br /> <br />-A mí solo me gusta una -me respondió el compañero, con un gesto de seguridad desconcertante.<br /><br />-Y, ¿cuál es esa?<br /><br />-Bersuit Vergarabat.<br /><br />Y sentí como si me hubiera metido una diestra certera en la quijada: yo desconocía por completo a ese grupo. No obstante, con la ayuda de mi compañero, ingresé a ese mundo raro pero bello que es la obra de Bersuit Vergarabat.<br /><br />Por supuesto, no te aburriré, estimado lector / oyente, con la detallada narración de mi experiencia con cada uno de los discos de la mencionada banda. Como es costumbre en mis críticas, solo me referiré a la última producción en estudio. En este caso, por suerte, fijaré mi juicio en una obra de regular calidad, que, pese a sus altibajos, da muy buenas luces de la capacidad actual, pero sobre todo del potencial latente de Bersuit Vergarabat.<br /><br />? es el nombre del trabajo en cuestión. De manera general, se puede decir de este que es un ambicioso proyecto. Lo que se han propuesto los integrantes de Bersuit Vergarabat es hallar su estilo en el crisol de las formas. No se detienen en un único sonido, sino más bien experimentan con una multitud de posibilidades. Escuchar ? es abrir las orejas a ritmos tan disimiles como la cumbia, el rock, la murga, el electrónico, la balada y a un largo etcétera.<br /><br />? empieza con Laten Bolas. Con un arranque discotequero, las guitarras arman una capa sónica de gran fuerza. Mientras tanto, la voz dispara: “Yo no creo en la suerte / ni en error ni accidentes / solo veo mandatos / que acechan inconscientes / que te atan las manos / o te cortan las piernas / el deseo es estéril / el misterio supera siempre…”. ¿La testosterona como leitmotiv del hombre? Al parecer eso es lo que tratan de decir los Bersuit Vergarabat. Manejando un ritmo festivo, con unos tambores que remiten a la murga y una voz con aires punk, en Mi vida se canta lo siguiente: “Me resisto a tener un celular / como un perro que no quiere su collar / será que por el mundo no me quiero dejar encontrar / y controlar a otro no nos hizo bien / así fue como aprendimos a querer…”. Aquí se detalla, pues, las manías y demás características del personaje que construye la canción. Personaje que, por cierto, se identifica con una serie de gustos muy particulares. De tintes más rockeros, Rebelión es un grito contra el entorno enfermizo. El vocalista afirma: “Millones escasos / penosos retazos / a todos nos falta un pedazo / dientes apretados / siempre enojados / esclavos de los resultados…”. Quizás esto se explica por el desencanto ante una existencia insoportable y trastornadora. Con pincelazos de balada romanticona, Luna hermosa es un canto amoroso al satélite de la noche. La lírica, que conmueve por su sencillez y ternura, dice lo siguiente: “Esta luna es pura belleza de una imposible perfección / carga una luz milenaria que no se aguanta / la divina sabe la receta para un amor bien animal / e invita a beber a los hombre cuando está llena…”. ¿La luna como influencia determinante en las acciones de los hombres? Quién sabe, pues, si bien es cierto que rige los vaivenes del mar, ¿por qué no de un bravo macho? Finalmente, la que para mí es la joya del disco: El lechero. Con una atmósfera que invita a la diversión y al goce del más puro humor, las letras dictan: “… Probar mayonesa / o un chongo que baile arriba de la mesa / cualquier desparpajo / acrobacia del tajo / cascada, frotada, masajes nalgales…”. El lechero es, entonces, un servidor sexual que, con alegría y desvergüenza, ofrece sus diversos talentos a una muchedumbre de necesitadas (os) de afecto espiritual y cariño corpóreo. <br /><br />¿Y es un buen o mal disco? Es uno recomendable. Y, también, es una excelente manera de ingresar al rico universo de Versuit Bergarabat.<br /><br />¿Y seguiré preguntando a fulano y mengano qué está escuchando ahora? Sí, por supuesto. Y, antes que nada, tendré las orejas bien limpias para encontrar aquí o allá, bajo un árbol o detrás de una puerta, un buen disco de rock en español.</span></div>Julio Meza Díazhttp://www.blogger.com/profile/12184387950639233554noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-9072009226584520517.post-33332316704115801092008-08-21T19:20:00.000-07:002008-08-30T17:54:46.646-07:00Disco: Un mañana (2008)<div align="justify"><a href="http://4.bp.blogspot.com/_i4cRqan8FpA/SK4i5V-aGrI/AAAAAAAAAG4/A9lvuvW6EHg/s1600-h/spinetta+un+ma%C3%B1ana.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5237161785225255602" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_i4cRqan8FpA/SK4i5V-aGrI/AAAAAAAAAG4/A9lvuvW6EHg/s320/spinetta+un+ma%C3%B1ana.jpg" border="0" /></a><span style="font-family:georgia;"></span></div><div align="justify"><span style="font-family:georgia;"></span></div><div align="justify"><span style="font-family:georgia;">Solista: Luis Alberto Spinetta (Argentina) </span></div><div align="justify"><span style="font-family:georgia;"><br />¿Quién soy yo para criticar la última obra sonora de uno de los genios de la música contemporánea? Desde la perspectiva más optimista, frente a Luis Alberto Spinetta, mi persona no es más que una hormiga contrahecha. O, quizás, algo peor todavía: un protozoario moribundo de lodazal. Y se me ocurren ejemplos más drásticos, pero me parece que lo que trato de decir se entiende muy bien: no soy nadie ante Spinetta. Sin embargo, tengo que declararme un atrevido desvergonzado, pues emplearé mi humilde pluma para comentar Un mañana, interesante producción que demuestra que, para hacer rock del bueno, a veces se requiere una edad avanzada y un espíritu de lucha inapagable.<br /><br />De manera muy general, puedo decir que Un mañana se circunscribe dentro de los rasgos jazzísticos con que Spinetta ha venido tiñendo sus últimas obras. No obstante, hay momentos que escapan de la regla, y logran alcanzar picos sublimes, en donde se reconoce un genio inaudito. Sin duda alguna, este trabajo es una demostración más de que Spinetta es todavía ese monstruo super evolucionado que reina en ese mundo alucinante que es el rock argentino. <br /><br />Pasemos a los detalles.<br /><br />El disco empieza como un llamado a la puerta: una batería golpea reclamando suma atención. Es La mendiga, que no muestra nada nuevo dentro del universo reciente de Spinetta, pero tampoco desluce sus logros. Mientras al fondo hay un conflicto armonioso entre el piano y los tambores, la voz canta, en un desarrollo verbal intrincado: “…No fue tu amor lo predecible al fin / cuando él se marchó / y se ocultó de tus ojos / tus ojos de estrella / en la tempestad…”. La lírica de Spinetta no deja dudas: es una de las más elaboradas del rock en español. Más adelante, con un estilo que desperdiga elegancia, está No quiere decir. Con los punteos acerados de una guitarra agudísima, Spinetta suelta: “Aunque el sol te abrigue no quiere decir que no tengas más frio / y si la luna se cubre no quiere decir que no tengas su luz / cada día es la mañana desnuda y tu corazón tiene prisa…”. La tendencia de Spinetta es emplear rasgos jazzísticos para acompañar sus letras que son manufacturas de gran precisión y resonancia. A continuación, Hidra al sol es de una forma cercana a lo que el músico argentino empleó en la década del 70: con una guitarra acústica, la voz tiembla y se debata entre las variaciones de registro, que van desde finos quiebres, hasta momentos ligeramente roncos. La lírica entona: “Oh, mi amor / dime cuándo quema el sol / con mis manos haré brisa para que no / oh, dime si podré jugar / sin los sueños la armonía no tiene lugar…”. Con trazos de una tensión creciente, Hombre de luz es tal vez la pieza más singular. Consiste en una atmósfera sonora que trata de recrear el vacío del espacio exterior. La voz canta, con tono frío: “Hombre de luz que vuelas al espacio / señálame la ruta al sol / quiero estar allí / volando…” Alucinante, ¿no? Para cerrar, Spinetta vuelve a los pincelazos jazzísticos, y suelta una letras transparente, que cae en el plano de lo erótico: “Tus ojos vagan tristes / haciéndose en las sombras / mientras la noche abrigue, amor / yo subiré a tu alcoba /y en tu cielo me reuniré / en tus labios me perderé / para soñar”. Se escucha, pues, un Spinetta que festeja con alegría los placeres de la carne. Y, de este modo lúbrico, pone punto final a Un mañana, su más reciente disco.<br /><br />Y bueno, sólo me resta preguntarte, querido lector / oyente, si estuve a la altura de Spinetta. Claro que no me hago ilusiones. Me contento con que me digas que he abrazado su tobillo y que, desde mi profunda pequeñez, he observado el destello en los ojos de ese gigante, viejo y genial músico argentino que se configura como la muestra viva que, pese y justamente debido a sus casi sesenta años, el espíritu de un hombre maduro aún puede florecer. ¡Y de qué gran manera! </span></div><div align="justify"><span style="font-family:georgia;"><br /> </div></span><div align="justify"></div><div align="right">Julio Meza<br /></div><div align="justify"></div>Julio Meza Díazhttp://www.blogger.com/profile/12184387950639233554noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-9072009226584520517.post-8667004476885141162008-07-17T20:10:00.000-07:002008-07-18T09:04:36.385-07:00Disco: Unplugged (2008)<div align="justify"><a href="http://bp1.blogger.com/_i4cRqan8FpA/SIAKkb3ajhI/AAAAAAAAAGY/TU8rRrL2MF0/s1600-h/julieta+venegas+unplugged.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5224187188821528082" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_i4cRqan8FpA/SIAKkb3ajhI/AAAAAAAAAGY/TU8rRrL2MF0/s320/julieta+venegas+unplugged.jpg" border="0" /></a>Solista: Julieta Venegas (México)<br /><br />Mis amigos más cercanos me preguntan: ¿qué le ves? Y yo les respondo: su mirada melancólica; su cuerpo delicado como una pluma que lleva el viento. Y ellos insisten: ¿pero no la encuentras muy delgada, muy plana? Y yo agrego: no. Para mí, roza la perfección. Es como trazada según mis necesidades afectivas. Es lo más cercano de mi ideal. Y ellos continúan: ¿pero acaso la conoces? De repente es una muchacha indeseable. Una vulgar que resulta más fastidiosa que piedra en el zapato. Y yo la defiendo: No. Eso nunca. Sus canciones son tan tiernas que, estoy seguro, parten de un interior de la misma naturaleza. No tengo duda que ella es luz y, mediante su música, vierte luz. Y ellos, por último, aceptan: estás enamorado hasta el tuétano. Y yo anuncio: Y lo seguiré estando hasta el final de los tiempos.<br /><br />¿De quién hablábamos? Por supuesto, de mi queridísima Julieta Venegas, que, hace solo unas semanas, ha presentado su última producción, un unplugged de MTV que ha arrancado las más divididas opiniones y que, desde mi trinchera de crítico de rock, estoy obligado a defenderlo… perdón, a comentarlo desde la más neutral perspectiva.<br /><br />Comencemos.<br /><br />El disco en cuestión arranca con Limón y sal, pieza que le dio título a su anterior trabajo. El sonido que adopta esta canción en el unplugged da una idea de lo que será el resto de la obra. Una labor pulcra de cuerdas, unos vientos mesurados, un xilofón agudo y preciso, y una batería tan estilizada que únicamente aporta platillos vibrátiles y una tarola de suaves retumbes. Unos detalles que convierten las versiones eléctricas en música para salón. Un verdadero gozo para los oídos. Pero, como siempre, a lo largo del unplugged hay puntos altos y bajos. A mi parecer, entre los destacados, está Andar conmigo, que Julieta Venegas resume de forma muy clara y breve. Dice, antes de empezar a cantarla: “Esta canción que continúa es una canción directa y sincera de amor, para los que saben cuando lo sienten y no lo pueden cambiar”. No hace falta dar mayor explicación. Otro track sobresaliente es Algún día. Con una cortina sonora muy lúdica, en donde se privilegia la flauta, que parece brincar entre flores enormes, la voz suelta: “Algún día quizás / podré decirte algo / que sea importante / algo hecho con sabiduría… mientras tanto vamos todos en el mismo tren / cometiendo errores / y pisando mal”. ¿Reconocimiento de su juventud y, por ende, de su inexperiencia? Por supuesto. Pese a ser una estrella de rock, con una fama que se proyecta en todo el mundo de habla hispana, sabe que aún no ha acumulado un conocimiento profundo de las cosas. A este autoanálisis no se llega con facilidad, pues el ego de una artista, por lo usual sobredimensionado, lo impide y anula. Y que lo haya realizado ella, que haya concluido que por ahora no dispone de ideas penetrantes que ofrecer, es una muestra de su inteligencia. Y, por último, una pieza que me sensibiliza especialmente, y que, por ello, según mi punto de vista escapa del común denominador, es esta: Ilusión. Haciendo dúo con Marisa Montes, y con un acompañamiento etéreo de cuerdas, Julieta canta: “Por ella / no supe qué hacer / por qué la dejé / no sé / solo sé que se me fue / hice todo lo que quería / por qué no me dejó tratar / de hacerla feliz”. ¿Quién no ha cantado alguna vez una letra semejante? Como a casi todo el mundo, a mí también se me fue alguien. ¿Por qué? Tomando las palabras de Julieta, lo único que puedo decir es lo siguiente: sólo sé que se me fue.<br /><br />¿Y señalaré los puntos bajos del disco de Venegas? No, ni hablar. Eso lo dejo para sus detractores. Para mis ojos y oídos, ella siempre ha sido, es y será una belleza quimérica, un objeto de mi vertiginoso amor. Pues alguien que hace de la ternura su poética no sólo merece admiración, sino también amor. Y eso es lo que logra Julieta Venegas: que su público incondicional la amemos.<br /><br /><div align="right">Julio Meza</div></div>Julio Meza Díazhttp://www.blogger.com/profile/12184387950639233554noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-9072009226584520517.post-52249304095287124412008-07-10T18:34:00.000-07:002008-07-20T21:39:17.825-07:00Pieza: Borrador Cuatro (2008)<div align="justify"><a href="http://bp2.blogger.com/_i4cRqan8FpA/SIQSF5UhWKI/AAAAAAAAAGg/f7E0WxHmRFM/s1600-h/murakami.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5225321360152156322" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_i4cRqan8FpA/SIQSF5UhWKI/AAAAAAAAAGg/f7E0WxHmRFM/s320/murakami.jpg" border="0" /></a>Solista: Murakami (Perú)<br /><br />Hace unos días, una persona X, especialista en los comentarios sobre rock y con un juicio crítico que respeto, me soltó un par de ideas que me dejaron turulato.<br /><br />-Sabes, Julio, creo que deberías cuidar tu escritura. A veces eres reiterativo y caes en enredos innecesarios.<br /><br />“¿Cómo?”, me dije. “¿Eso significa que mi lenguaje es confuso? ¿Qué no me dejo entender?”. Pues me parece que no es cierto, porque siempre he escrito con una claridad que hasta peca de evidente, sin significar esto que menosprecie a mis lectores, ya que ellos saben muy bien que nunca he pergeñado una frase con propósitos facilistas. A mi entender, la prosa que empleo se encuentra en un punto intermedio entre lo sencillo y lo críptico. Y, si no me han comprendido, entonces me expresaré con transparencia en las siguientes palabras: lkajdad kljadhla uihvxkc lmanrwe ja ja ja!. Fácil, ¿no? Creo que cualquiera puede descifrar lo que he escrito.<br /><br />-Y, además, Julio, te dedicas a los grupos de rock en español comerciales.<br /><br />“¿Y es cierto eso?”, me pregunté y, luego de algunos segundos de meditación, concluí: “Yo, que siempre he pensado que busco y rebuscó hasta bajo las piedras de lo que se compone en Latinoamérica y España para hacer mis críticas, debo aceptar con tristeza que esa afirmación es verdadera”. Pues las bandas y solistas que salen en mi blog gozan de cierta fama. Sin embargo, no por ello he regalado flores a cada uno de mis objetos de crítica. En la medida de lo posible, he tratado de guiarme por ciertos parámetros para soltar los adjetivos correspondientes. Y, a veces, estos han sido poco gratos e incluso burlones, cuando el producto musical así lo ameritaba.<br /><br />Pero ahora, yendo a contracorriente de este último comentario de la persona X, hablaré no de un compositor underground, sino de uno under-underground (si es que cabe el término, por supuesto).<br /><br />Era el 2004, y yo, entre jalados, desamores y lecturas febriles de madrugada, iba la facultad de Derecho de la Universidad Católica. En aquella ocasión, creo que me tocaba Contratos Generales, con un profesor que prefiero nombrarlo de manera cariñosa: so reverendo hijo de puta. Sin ninguna duda, yo en dicha clase sufría a mares. Primero, porque se dictaba luego del almuerzo, y, en ese lapso de tiempo, sólo pienso en dormir en los cómodos muebles de mi sala. Y segundo, porque los contratos unidos al idiota dogma del análisis económico del derecho resultan siendo algo aterrador: reducen el universo a la ley de lo más rentable y menos rentable. So reverendo hijo de puta, ¿acaso cuando le das una caricia a tu hijo o te acuestas con tu esposa piensas en lo más rentable? En fin, el caso es que, en medio de ese caos académico, conocí a un pelucón que se llamaba César. Él era lo que siempre he envidiado: un hombre relajado y sin remordimientos. Y eso me agradaba tanto que decidí seguir sus pasos: yo también empecé a faltar a clase, y no me sorprendí cuando me desaprobaron con un bochornoso cero cinco.<br /><br />-Por lo menos te puso cinco puntos -me dijo César, cuando comparamos nuestras notas-. A mí me puso dos.<br />-Bueno, qué chucha. Cambiemos de tema.<br />-Okey.<br />-Sabes, hace poco te vi con un libro de poesía. ¿Por casualidad escribes?<br />-No. Yo compongo y canto. Tengo mi banda de reggae que se llama La Mole.<br />-Ah caramba. Qué bueno. Y dime, ¿cómo haces para compatibilizar el Derecho con la música?<br />-Es fácil: no estudio.<br /><br />Aplicaba entonces una técnica académica suicida. Sin embargo, pese a lo esperado -es decir, que jalara tres veces un curso y lo botarán de una patada de la Católica-, acabó sus estudios a tiempo, y logró convertirse en un alumno egresado de mi facultad. En lo que respecta a lo musical, César ha dejado el reggae, y, oculto en su propio estudio musical, y bajo el pseudónimo de Murakami, compone canciones pop que le deben mucho a la actual vertiente de grupos españoles (Family, El Niño Gusano, La Buena Vida y un pronunciado etcétera). Sus piezas poseen un aire entre melancólico y áspero. Llevan capas envolventes de sonido electrónico y producen una extraña sensación: el escucha se queda con el deseo de gozar de más de este estilo adictivo. Te recomiendo, mi estimado lector / oyente, que te des una vuelta por su My Space (<a href="http://www.myspace.com/peterquistgardyelsindicatodepiratas">www.myspace.com/peterquistgardyelsindicatodepiratas</a>), y disfrutes las excelentes composiciones de mi amigo César.<br /><br />Y bueno, ¿comento o no comento grupos no comerciales? Al parecer, en esta oportunidad, he hecho la excepción y le he dado vitrina a un muchacho que, si bien compartió aulas conmigo, también domina la estética musical y se merece una oportunidad en el mundo del rock. Y, por otro lado, mi querido lector / oyente, ¿has leído con facilidad el presente comentario? ¿O has detectado algunos baches en mi sintaxis que hacen ilegible mis párrafos? Si es así, y crees como la persona X que debería mejor mi formato escritural, pues te sugiero que le des una ojeada a mi siguiente explicación, transparente como el agua de manantial: lsjkfhgsldkjf lsfjkslkgjs peowit´ñaslfkg kajdal, cha cha cha!<br /><div align="justify"></div><br /><div align="right"></div><br /><div align="right">Julio Meza</div></div>Julio Meza Díazhttp://www.blogger.com/profile/12184387950639233554noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-9072009226584520517.post-47843249500187886962008-07-02T17:56:00.000-07:002008-07-03T13:39:57.404-07:00Disco: Mucho (2008)<div align="justify"><a href="http://bp3.blogger.com/_i4cRqan8FpA/SGwj9KOxDxI/AAAAAAAAAGI/gEDWDLCYr7o/s1600-h/babasonicos_mucho.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5218585601840844562" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_i4cRqan8FpA/SGwj9KOxDxI/AAAAAAAAAGI/gEDWDLCYr7o/s320/babasonicos_mucho.jpg" border="0" /></a><br />Grupo: Babasónicos (Argentina)<br /><br />Los Babasónicos son una de las excelentes bandas latinoamericanas que nació en la década del 90, bajo el auspicio y la difusión continental de MTV, que era un canal de cable que transmitía rock en español de calidad y no se dedicaba a la tonta tarea de programar reality shows sosos y vacíos, cosa que en la actualidad es su rasgo distintivo. Los Babasónicos destacaron en un principio por su sonido experimental y siempre cambiante, que iba desde la psicodelia, pasaba por el rock más fluido y guitarrero, y hasta rozaba con la estética de la nueva ola. Luego de cinco discos de buena factura, en el 2001, sacaron el Jessico, que fue nombrado por la crítica de su país como la producción del año. Para sus seguidores, por el contrario, dicho trabajo fue una concesión al mainstream, pues, a partir de aquel cd, su estilo se tornó estable y muy cercano a un pop convencional, aunque con rasgos personales y una atmósfera enrarecida por una especial distorsión.<br /><br />Este año, los Babasónicos han sacado a la luz Mucho, una placa de estudio que sigue los pasos de la estela sonora trazada por el Jessico. Aunque a ratos peca de predecible, el último disco de los Babasónicos está constituido por algunas piezas de exaltado espíritu y sonido envolvente que, con estas características, sobresalen como potenciales tracks de culto.<br /><br />Paso a analizar dichas canciones.<br /><br />“Mi proceder es poco probable / y mi destino es ser un bandido / señor juez, soy culpable / solo llegué e hice bang bang bang”, dice la voz en Cuello rojo, canción en la que, en medio de un bloque de guitarras enrarecidas, un asesino confiesa su culpa y, sin ningún remordimiento, aguarda con paciencia escuchar el traqueteo que producirá la silla eléctrica el día de su ejecución. ¿Frialdad acérrima ante la propia muerte? ¿Desvergüenza del criminal? Quizás lo importante en esta canción no sea la moral que se esconde tras el discurso, sino la construcción de un personaje que sorprende por su aterradora insensibilidad. En Estoy rabioso, los Babasónicos prosiguen con su representación de desadaptados. El track arranca con unos golpes rápidos de tambores, y sigue con unas cuerdas que repetirán hasta el final el mismo violento rasgueo. La voz dice, con un tono de desdén: “Todo bien con el diablo solo somos amigos / es que anduve negociando algo con él / y como del intercambio salí vivo / me la voy a festejar hasta que me alcance la ley”. En este caso, aunque se tropiezan con el fácil recurso de la mención de “lo maldito”, los Babasónicos hacen una canción potente, que inyecta energía en sus escuchas y que, estoy seguro, dará pie a desgarradores gritos de emoción cuando sea tocada en vivo. Finalmente, en El ídolo, mi pieza favorita, con aires countries y de extraña francachela, se canta sobre algunos planes post mortem. Dice el vocalista: “Cuando yo me muera / haré una fiesta en donde nunca salga el sol / donde amigos y enemigos brindarán / porque regrese en la piel de una canción”. Se observa la muerte como el paso a un cambio de naturaleza, transformación que, por cierto, no implica sufrimiento ni juicio divino, sino alegría y bienestar. Una sana forma de ver la muerte.<br /><br />¿Y las demás canciones? Pues, aunque son buenas (como su actual hit, Pijamas) corren por la ruta de lo esperado por músicos tan talentosos como los Babasónicos. ¿Y es un buen o un mal álbum? Es uno regular. De una banda con mucho potencial, y que, en cierto momento, tenía acostumbrado a su público al cambio, se espera la innovación creativa o, por último, el simple movimiento. Pero, al parecer, por ahora los Babasónicos han decidido apostar a ganador y han sacado a relucir sus armas conocidas. Sólo queda esperar que este grupo de rock argentino tome vuelo otra vez o haga un aterrizaje forzoso por el terreno de la repetición. </div><div align="justify"></div><div align="right"></div><div align="right">Julio Meza</div>Julio Meza Díazhttp://www.blogger.com/profile/12184387950639233554noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-9072009226584520517.post-75926982796521779692008-06-14T20:25:00.000-07:002008-06-28T11:32:36.322-07:00Disco: Plástico Divino (2008)<div align="justify"><a href="http://bp0.blogger.com/_i4cRqan8FpA/SFSL8T6h7II/AAAAAAAAAFk/U1dxe1vaBHw/s1600-h/doloredelirio.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5211944537028684930" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_i4cRqan8FpA/SFSL8T6h7II/AAAAAAAAAFk/U1dxe1vaBHw/s320/doloredelirio.jpg" border="0" /></a><span style="font-family:georgia;"> </span></div><div align="justify"><span style="font-family:georgia;">Grupo: Dolores Delirio (Perú)<br /><br />-Tus críticas llevan una misma estructura -me señaló una estudiante universitaria-. Presentas al grupo en cuestión. Hablas de su último álbum. Describes algunas de sus canciones. Y, al final, cierras con una frase de aire reflexivo. ¿Por qué insistes en seguir esa línea?<br />-Bueno, quizás se deba a que la mecanización hace más fácil un trabajo -le respondí, un poco fastidiado por su observación.<br />-Y dime, ¿sobre qué vas a escribir ahora?<br />-Tengo varios discos en proceso de escucha. Pero en estos momentos le estoy prestando más atención al de Dolores Delirio: Plástico Divino.<br />-¿Qué vas a decir sobre ese cd?<br />-Bueno…<br /><br />1998. Parque Kennedy. Rodeados por adolescentes que visten camisas afraneladas y botas de leñador, los integrantes de Dolores Delirio atrapan sus guitarras y rompen el silencio con un punteo envolvente. Ha comenzado “No ves el sol”. <em>Ganas el tiempo que suelo perder. También el dinero que nunca tendré.</em> Aunque dicha canción lleva impresa en su sonido la estética de los 80, en estos días ya es un clásico contemporáneo del rock no comercial. Los asistentes se entusiasman y, mientras agitan las cabezas y siguen el ritmo con el pie, alzan las voces hasta convertirlas en un solo grito ronco y sentido. <em>No ves en mi rostro la misma expresión. Aunque eso te cause quizás decepción.</em> Los trajes oscuros de los muchachos de Dolores Delirio contrastan con la luna llena que está particularmente blanca. Y, como si esto les hubiera despertado un espíritu lobezno, algunos entusiastas de entre el público aúllan con frenesí, llegando a un estado de verdadero paroxismo. <em>Mira este sol. Ve la lluvia caer. Y esta flor del desierto en la luna. Observa estos niños bañados en barro. Somos… Somos tú y yo</em>.<br /><br />-Bueno… de acuerdo con mi punto de vista, señalaré que no es un disco redondo. Contiene piezas regulares. Pero también hay de las buenas. Y de las que son muy buenas.<br />-¿Cuáles son estas últimas?<br />-A mí me parece que son Cielo - Infierno, Histeria, (Ultramar) Azul y, sobre todo, Jardín de estatuas. Esta última creo que está trazada con mucho talento. Define el nuevo sonido de Dolores Delirio. Entre lo electrónico y el rock guitarrero. Algo muy lejano a su inicial tendencia ochentera. Pero hay algo más importante que estos detalles.<br />-¿Y qué cosa es eso?<br />-Bueno…<br /><br />2008. Vocé. El público, que está conformado por jóvenes y adolescentes, aguarda a que inicie la siguiente canción. Los muchachos de Dolores Delirio afinan los instrumentos, sueltan un arpegio agudo y arranca una vibración inquietante. Los oídos de los asistentes reconocen la tonada. “¡Histeriaaa!”, grita uno, y todos se mueven al ritmo del golpe de las baquetas, manteniendo un gesto de furia contenida. <em>Vuelo despacio y así soy fatal. Si acelero seré un suicida.</em> Algunos levantan los brazos y los sacuden una y otra vez, mientras dan ligeros saltos sobre su sitio. La atmosfera se torna tensa, pues cada vez hay más gente entonando la lírica. <em>La risa es porque nunca maduré. Mi silencio, tu obsequio porque ya quemé.</em> Pese a los reflectores y los rayos de luz, el ambiente es lúgubre y compacto, y da la sensación de incrementar la fuerza que despiden los parlantes y las gargantas de los asistentes. Los cuerpos reaccionan, y hay empujones y danzas extrañas: se arma un conato de pogo. <em>Ven, anima mis desvelos y complace todos mis deseos. Tan fáciles de odiar. No me das tiempo a protestar. Ya me disfrazaste de maldad.<br /></em><br />-¿Y qué es lo importante?<br />-Que Dolores Delirio, pese a la muerte de uno de sus guitarristas, pese a los cambios entre sus miembros, sigue en pie, haciendo canciones destacables. Que, aunque tienen ciertos márgenes por entre los cuales va su estilo, han sabido evolucionar: Dolores Delirio de los 90 no es el mismo que el del 2000. Y aún enciende pasiones, muchas pasiones.<br />-En fin. Si es como lo describes, escucharé el disco… Una cosa más: ¿continuarás con la misma estructura en tus críticas?<br />-Estoy pensando en hacer lo mismo, pero con cierto toque distinto, al igual que la música de Dolores Delirio a lo largo de su carrera.<br />-Ah mira, qué interesante.<br />-Sí, pronto lo leerás.</span><br /></div><div align="justify"></div><div align="right">Julio Meza</div>Julio Meza Díazhttp://www.blogger.com/profile/12184387950639233554noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-9072009226584520517.post-88516780566974721912008-06-01T13:01:00.000-07:002008-06-28T11:21:12.486-07:00Disco: Humo y Espejos (2008)<a href="http://bp0.blogger.com/_i4cRqan8FpA/SEMAoLJ_6fI/AAAAAAAAAFc/CT3mw2cq070/s1600-h/la+monja+enana.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5207006284359920114" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_i4cRqan8FpA/SEMAoLJ_6fI/AAAAAAAAAFc/CT3mw2cq070/s320/la+monja+enana.jpg" border="0" /></a><br /><div align="justify"><span style="font-family:georgia;">Grupo: La Monja Enana (España)<br /><br />A inicios del nuevo milenio, explotó en España una bomba compuesta de melodías dulces y una actitud que se inclinaba entre lo aguerrido y lo rosa. Los críticos, los periodistas especializados y el público en general, llamaron a esta dinamita sonora con una palabrita un tanto despectiva: Tontipop. Fueron muchos los grupos que practicaron dicho género (entre los más destacados, cito a los siguientes: Blas y Las Astrales, Los Fresones Rebeldes, La Casa Azul, Meteosat, Niza, etcétera), pero muy pocos de ellos continuaron en la brega, y casi ninguno construyó una obra sólida que perdurará más allá de la moda y los requerimientos del mercado. Entre los sobrevivientes, que sí lograron hacer de una estética generacional su sonido propio, y, además, se popularizaron fuera de las fronteras de su país, podemos hallar al excelente proyecto denominado La Monja Enana. <br /><br />Con seis discos en su haber, este 2008 han presentado al público el que, a mi parecer, es su mejor producción: Humos y espejos. Sin alejarse de su sonido con aires infantiles, La monja enana ha compuesto doce temas que, sin mucho esfuerzo, logran demostrar que la creatividad musical a veces requiere de pocos elementos para expresarse con plenitud. En Humo y espejos (y como en toda la discografía de este grupo español), no hay grandes performances sonaras, tampoco la voz se disfuerza en demostraciones vacías de histrionismo, mucho menos se procura una lírica barroca e ininteligible. Sólo con la simpleza (que no es igual a la estupidez de varios grupos pop), La monja enana ha logrado capturar su belleza, una que causa admiración, enternecimiento y alegría. Una rosa feliz que exuda imaginación.<br /><br />Paso a analizar el disco Humo y espejos.<br /><br />Pessoa, a través de su heterónimo Álvaro de Campos, escribió lo siguiente: “Todas las cartas de amor son ridículas”. Según mi perspectiva, dicha afirmación se puede extender a las canciones. Para comprobar lo que digo, sólo basta encender la radio y escuchar el hit romántico de turno. Sin embargo, pese a ser ridículas, debo aclarar que hay composiciones sentimentales de las buenas y de las malas. Y, en Humo y espejos, se puede encontrar un ejemplo de las primeras. Con una guitarra eléctrica sin pretensiones, Canción de amor n° 3, demuestra que se puede hablar de forma inteligente del sentimiento más humano. Dice la voz, con ironía: “Por ti voy a escribir una canción de amor / llenaré el escenario con músicos de sesión / hablaré de mi bañera, de colillas y café / con citas y referencias que sólo yo entenderé”. ¿Una burla o una canción de amor? Pues es una meta canción. Una canción de amor que habla sobre las canciones de amor. Inteligente juego, ¿no? Más adelante, se encuentra Café Kafka. Con un secuenciador de fondo, la cantante le rinde tributo al escritor de Praga con unos versos inquietantes: “Leo mi esquela en el diario / asistiré a mi funeral / empiezo a sospechar que algo no va bien”. A La monja enana le gusta la literatura, ¿no? Claro, pero tampoco le produce asco las matemáticas. Con mayor complejidad sonora, en Ciencia en la vida cotidiana suena: “Tardé a fichar, me quedé a resolver un problema complicado / la tensión superficial entre pompas de jabón me ha costado el trabajo / le he cogido antipatía al incremento de entropía”. Unas piezas después, se hace referencia a al cine, mencionando un tipo de equívoco en la filmación, que se denomina Fallo de raccord o Error en la continuidad. Dice la voz en Raccord: Entro en mi cuarto / noto que algo no es igual / es un decorado, no parece de verdad / las paredes de mi habitación / no han tenido nunca ese color / se ha producido un fallo de raccord. En Héroes del pasado, que según mi opinión es el mejor track, La monja enana da muestras de su audaz ironía. Con un ritmo festivo, la lírica dice, refiriéndose a los más viejos rockeros: “Héroes del pasado muertos y enterrados / héroes del pasado muertos y olvidados / uno se ha vuelto loco, otro es un desgraciado / uno murió en el coche, otro se ha suicidado / gracias a la técnica digital / este año habrá gran gira mundial”. Al respecto, suelto una pregunta: ¿querrán los integrantes de La monja enana que se burlen de ellos de la misma manera? Supongo que sí. Porque será un indicador que el rock vive, pues éste es iconoclasta hasta con sus propios ídolos. </span></div><div align="justify"><span style="font-family:georgia;"><br />Este disco es, pues, la comprobación que lo sencillo no carece de rigor creativo. Como ha repetido una y otra vez Mario Vargas Llosa, “la oscuridad no es sinónimo de profundidad”. A veces, pues, es preferible realizar lo de La monja enana: hacer canciones transparentes, y conseguir muy logradas vibraciones emocionales e intelectuales. Un gustazo de primera oída.</span></div><div align="justify"></div><div align="justify"> </div><div align="right">Julio Meza</div>Julio Meza Díazhttp://www.blogger.com/profile/12184387950639233554noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-9072009226584520517.post-3249967831909151242008-05-03T13:10:00.001-07:002008-06-28T11:14:47.875-07:00Disco: Doce segundos de oscuridad (2006)<a href="http://bp2.blogger.com/_i4cRqan8FpA/SBzHAmLSEhI/AAAAAAAAAFU/HPFWIWvQBTc/s1600-h/jorge+drexler.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5196246883140506130" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_i4cRqan8FpA/SBzHAmLSEhI/AAAAAAAAAFU/HPFWIWvQBTc/s320/jorge+drexler.jpg" border="0" /></a><br /><div align="justify"><span style="font-family:georgia;">Solista: Jorge Drexler (Uruguay)<br /><br />La primera noticia que tuve de Jorge Drexler fue que había ganado un Oscar por la composición de una pieza para una película sobre el Che Guevara. “¡Qué estupidez!”, exclamé. “La revolución cubana es un fiasco, y aún se componen canciones para ese barbudo venido a menos”. Y luego, seguro de que el artista uruguayo no era más que un bluff creado por los medios, me encerré en mi habitación para escuchar discos y olvidarme de la existencia de Drexler. Pero, como diría Rubén Blades, “la vida te da sorpresas”, porque, años después, me encontraba en la casa de mi amiga Ivette, y ella me hizo escuchar una versión delicada y laboriosa de High and Dry de Radio Head. “¿Quién es ese cantante?”, le pregunté, admirado. “Es Jorge Drexler”, me respondió, y, de inmediato, le pedí prestado su cd y me marché corriendo a mi casa: la curiosidad me mataba, pero, sobre todo, me daba vergüenza el juicio de valor que elaboré sobre un artista antes de escucharlo con detenimiento. “Los prejuicios, carajo”, me dije. “A veces nos impiden encontrar lo bello”.<br /><br />Y así llegué a Doce segundos de oscuridad. Un disco en verdad valioso, con canciones construidas con una pericia admirable, y una voz ligeramente áspera, pero a ratos diáfana como un cristal pulido. Sin exagerar, es una de las mejores producciones que se han hecho en Latinoamérica en lo que va de la década del 2000. Sólo basta detenerse en las melodías sugestivas y complicadas, y en la lírica destacable y, por momentos, bellísima, para caer en la cuenta que mis calificativos no mienten ni caen en la simplicidad del fan. Estoy seguro que, a cualquiera que disfruta de la buena música, se conmoverá de placer cuando tenga en los oídos Doce Segundos de oscuridad.<br /><br />El mencionado disco gusta desde el principio. La canción que le da título, si bien no impresiona por su estética musical, empuja a la reflexión por su lírica sencilla, pero, a la vez, compleja como el día a día del hombre. Dice la voz, refiriéndose a un faro que se ubica en la costa: “No es la luz lo que importa en verdad / son los doce segundos de oscuridad”. En La vida es más compleja de lo que parece, unas guitarras acústicas dan un fondo relajado y entusiasta, que permite los devaneos existenciales de la voz. Ésta dice: “El velo semi transparente del desasosiego / un día se vino a instalar entre el mundo y mis ojos / yo estaba empeñado en no ver lo que vi / pero a veces / la vida es más compleja de lo que parece”. Las ideas sobre las complicaciones del vivir prosiguen más adelante. A éstas, se suman las dificultades del deseo. En El otro engranaje, sobre una caja de sonido programado, Drexler canta: “El deseo sigue un curso paralelo / y la historia es una red y no una vía… la fidelidad / brumosa palabra / con sus incierta lista de gestos prohibidos / muerde siempre menos de lo que ladra”. Con una musicalización más compleja, en Hermana duda, Jorge Drexler continúa en su enumeración de los cuestionamientos del hombre contemporáneo. Es más, la incertidumbre se torna en el tema central: “No tengo a quien rezarle pidiendo luz / ando tanteando el espacio a ciegas / no me malinterpreten / no estoy quejándome / soy jardinero de mis dilemas”. Por supuesto, el amor no se queda atrás, y aparece, pero con un tono de ironía. Quizás porque esa sea la manera más adecuada de tocar sin solemnidad el tema del afecto. Así, en Inoportuna, dice la voz: “Tú por ejemplo / tan a tiempo / y tan inoportuna”. Con unas ligeras guitarras punteando acordes apretados, en Soledad, un hombre solitario, que acepta su situación con valentía, dialoga con la mismísima soledad y concluye con ella: “Ya pasó / ya he dejado que se empañe / la ilusión / de que vivir es indoloro”. El dolor y la vida, conceptos que, a veces, no pueden ir separados.<br /><br />Pero no todo es luz en el día, pues también hay una que otra sombra que empaña el paisaje. A mi parecer, las canciones Disneylandia y La infidelidad en la era informática no encajan en el disco. Con unas mezclas electrónicas, y unas letras de cierto rebusque intelectual, dichas piezas decepcionan por su disfuerzo y por su carencia de estilo y armonía. Son, finalmente, dos puntos en contra de Doce segundos de oscuridad.<br /><br />Y bueno, sólo me resta agradecer a mi amiga Ivette, que me regaló un disco excelente (¿porque me has regalado el disco, verdad Ivette? De todos modos, hazte a la idea que me lo obsequiaste, pues pienso devolvértelo cuando en Lima llueva a cántaros; o sea, nunca). Por otra parte, hay una lección que rescatar de mi manera de conocer a Drexler, a quien lo despreciaba por meros prejuicios. La enseñanza es la siguiente: en el mundo de los discos, hay que escuchar primero antes de opinar.<br /> </span></div><div align="right"><span style="font-family:georgia;">Julio Meza<br /><br /></span></div>Julio Meza Díazhttp://www.blogger.com/profile/12184387950639233554noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-9072009226584520517.post-34565706087478977362008-04-15T20:09:00.001-07:002008-06-28T11:10:05.927-07:00Disco: Verano Fatal (2007)<div align="justify"><a href="http://bp2.blogger.com/_i4cRqan8FpA/SAVuDvRdltI/AAAAAAAAAE8/apxySy3kya0/s1600-h/nvcr_verano_fatal.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5189675156122736338" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_i4cRqan8FpA/SAVuDvRdltI/AAAAAAAAAE8/apxySy3kya0/s320/nvcr_verano_fatal.jpg" border="0" /></a><span style="font-family:georgia;">Dúo: Nacho Vegas y Chritina Rosenvinge (España)<br /><br />Para comprender este disco basta con analizar su portada. Christina Rosenvinge luce gesto de desdén, que cuadra de forma adecuada con el estereotipo de la femme fatal que desea pero que no demuestra su goce. Nacho Vegas, con su rostro anguloso, pone al descubierto su papel activo, pues, con su ligera postura que tiende hacia la caída, es el que sostiene la unión de los cigarros, los que, por cierto, se vinculan en un detalle importante: el fuego. Es un micro incendio, una candela mínima, la que mantiene el contacto de estos artistas. No hace falta el encuentro de las miradas (por este motivo, tienen los ojos cubiertos con enormes lentes negros), ya que la ligazón es mucho más intensa. Esta se da por el elemento que consume y redime, que a veces explota pero funde: la llama rojiza, propia del infierno satánico y de la totalidad de Dios en el antiguo testamento.<br /><br />“¡Tirada de los pelos!”, puede gritarme usted, querido lector / oyente, sobre mi interpretación. Pero yo sacaré a mi favor el mencionado disco y lo pondré a girar: mis argumentos, entonces, serán los sonidos armónicos de este agradable álbum.<br /><br />Ahora bien, de las siete canciones que componen Verano Fatal, me parece que hay dos que destacan sobre las demás: la que da título al disco y Me he perdido. La primera, Verano Fatal, es en la que mejor se aprecia el diálogo de las voces. Teniendo como fondo un muro acerado de guitarras eléctricas, Christina Rosenvinge suelta: “hacer siempre lo incorrecto es una forma de acertar”. Más adelante, Nacho Vegas dice: “para ser un buen cantante tienes que desafinar”. Con frases de tono asertivo, la canción avanza en una estructura semejante al movimiento del péndulo, es decir, va de un lado a otro: en un momento pareciera retener cierta fuerza explosiva y, en otro, revienta hasta una plenitud grisácea y melancólica. En Me he perdido, con punteos delicados de cuerdas, y una voz seca y afilada como una navaja, se narra el encuentro metafórico de un hombre con una mujer sombría. La voz dice, describiendo a su manera el espíritu destrozado de la fémina: “Miré hacia el suelo y me santigüé / te encontré entre los escombros / y aún quedaba un muro en pie / te vi apoyada en él y creo que / lo hacías para no perder la fe”.<br /><br />“¿Pero es bueno o malo este disco?”, me preguntará con razón el lector / oyente. Pues seré claro en este punto: si bien la junta entre Nacho Vegas y Christina Rosenvinge ha sacado chispas y, es más, ha originado un ardor que no sólo enciende cigarros, sino también los ánimos de los oyentes, el disco en mención convence cuando llega a su clímax, como en Me he perdido o en Verano Fatal, pero en otros temas, como en Ayer te vi, por ejemplo, la simpleza musical y las voces que se arrastran corroen los buenos cimientos del proyecto musical del dúo español.<br /><br />Así, llego a la conclusión que sólo lo que es candela en el mundo de la música pervive y sobresale, pues, parafraseando la legendaria frase de Mario Vargas Llosa, afirmo que “la música es fuego”.<br /> </span> <div align="right"><span style="font-family:georgia;">Julio Meza</span></div></div>Julio Meza Díazhttp://www.blogger.com/profile/12184387950639233554noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-9072009226584520517.post-10071963207123608482008-04-08T12:49:00.000-07:002008-06-28T11:04:19.449-07:00Disco: Aznar - Lebón / Lebón Aznar (2007)<div align="justify"><a href="http://bp1.blogger.com/_i4cRqan8FpA/R_vNH4m9MSI/AAAAAAAAAE0/j5STfRkBbUc/s1600-h/aznar+lebon.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5186964931185815842" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_i4cRqan8FpA/R_vNH4m9MSI/AAAAAAAAAE0/j5STfRkBbUc/s320/aznar+lebon.jpg" border="0" /></a><br /><span style="font-family:georgia;">Dueto: Pedro Aznar y David Lebón (Argentina)<br /><br />Hay algo que siempre me ha inquietado de los argentinos: es difícil encontrar rock de pésima calidad hecho por ellos. Desde Litto Nebbia hasta más allá de Fito Páez, siempre se han destacado por su brillante manejo de la plástica sonora. Es cierto que la influencia de los ingleses es determinante en sus diversos estilos, pero se tiene que señalar que han sabido leer la escuela extranjera desde su óptica personal, creando de este modo un sonido propio y de rasgos definidos. Por supuesto que mis afirmaciones caen en el saco roto y dudoso del juicio de valor que opta por la generalización. Sin embargo, mi propósito no es dictar cátedra, sino hacer una breve semblanza que justifique creaciones tan sencillas pero a la vez tan maravillosas como el disco Aznar - Lebón / Lebón - Aznar.<br /><br />Este estupendo disco doble, trazado a cuatro manos por Pedro Aznar y David Lebón, la mitad de aquel mítico grupo llamado Serú Giran, es el resultado de un conjunto de presentaciones que la dupla de cantantes dio en el teatro Nd Ateneo de Buenos Aires. Sin duda alguna, el público que estuvo presente deliró con las canciones que entonaron, con un talento de tono entrañable, tanto Aznar como Lebón. Prueba de eso son las palmas y gritos que se encuentran entre track y track, y que no representan más que la euforia de contemplar la destreza artística en su más armoniosa evolución.<br /><br />¿Resaltan algunas piezas? Pues me parece que sí. Por ejemplo, Sólo Dios sabe, canción en principio grabada por los Beach Boys con el título de God only knows. La versión realizada por Aznar y Lebón no es superior a la original, pero tampoco inferior. Es, a mi parecer, del mismo nivel. Algo que quiero resaltar de Sólo Dios sabe es el manejo de voces de ambos artistas: siendo corto en la adjetivación, dicha técnica puede calificarse como sumamente pulida. Otra pieza que destaca como las rosas frente a las demás flores es Amor de juventud. Con un bajo que acompaña dulcemente a la voz, la canción se va construyendo en una progresión delicada, hasta llegar a la versatilidad que da el conjunto de todos los instrumentos. Dice la voz: “Amor de juventud / sus brazos por primera vez / amor de juventud / un beso y es el infinito / amor de juventud”. Con tinte político, un track interesante es Mano dura. Imprimiendo una atmósfera siniestra y tensa gracias a la batería sincopada y las cuerdas que avanzan al ritmo de caballos marchantes, dicha canción dispara: “Hey, mano dura / tanto hablar de la maldad / hey, mano dura / puño y fuego no traen paz”. Palabras estas que me hacen recordar a las personas desaparecidas durante la dictadura militar: ese hijo de puta de Videla parecía el mismísimo demonio. Y, para cerrar con la cereza sobre el delicioso helado, se escucha en el último track del último disco una pieza para los nostálgicos: Seminare, de Serú Girán. Por supuesto, comentar esta canción está de más.<br /><br />¿Y qué resultado dan las sumas y las restas? Pues uno solo: únicamente hay sumas. Y, para el cierre, quiero dar una frase que me despierta el disco en mención: en el arte, como en el mundo del vino y de los argentinos, los néctares maduros dan siempre un buen producto.</span></div><div align="justify"> </div><div align="right">Julio Meza<span style="font-family:georgia;"></span></div>Julio Meza Díazhttp://www.blogger.com/profile/12184387950639233554noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-9072009226584520517.post-66044846561341118072008-03-30T13:50:00.000-07:002008-06-27T23:36:07.669-07:00Disco: A talonear! (2007)<div align="justify"><a href="http://bp0.blogger.com/_i4cRqan8FpA/R-_9Zom9MRI/AAAAAAAAAEs/AhEjfFZvbeM/s1600-h/Front.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5183640312966099218" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_i4cRqan8FpA/R-_9Zom9MRI/AAAAAAAAAEs/AhEjfFZvbeM/s320/Front.jpg" border="0" /></a><span style="font-family:georgia;">Grupo: El Tri (México)<br /><br />Lo que voy a decir es casi un pecado para mi grupo de amigos adictos a la buena música: me encanta El Tri. Lo sé: es un grupo demasiado comercial, en términos artísticos sus composiciones son pobres, la voz es inaguantable como la fricción de dos hierros oxidados, y su actitud rockera es tan anacrónica que incluso sus ingenuos ropajes generan más ternura que excitación. Pero hay algo que debo agregar a favor de esta banda mexicana: Alex Lora y compañía, con sus virtudes y defectos, han trazado algunas canciones muy efectivas, que aún se siguen coreando en fiestas y conciertos. Y, como si lo anterior fuera poco, han logrado algunos imposibles para muchos rockeros: ser escuchados, admirados y, sobre todo, queridos. <br /><br />Con casi tres décadas en la brega, El Tri ha publicado A talonear, su más reciente disco, que es un conjunto de diez canciones que, para los fanáticos, será melodía deleitosa en sus oídos y, para los críticos ortodoxos, será más de lo mismo. ¿Mi postura? Pues me colocó en un punto intermedio. Es cierto, lo expuesto en esta producción es semejante a lo que, en el pasado más reciente, ha sido el estilo guerrero del Tri. Pero eso no significa que sus actuales composiciones sean malas. Pues, como cualquiera con buen gusto diría, los tracks de A talonear tienen un brillo propio y rotundo.<br /><br />El disco comienza con A talonear, que abre con un puñado de gritos y sonidos guturales que dan una buena pista de lo que serán los minutos siguientes: rock and roll del más fuerte y puro. Las guitarras, estridentes y distorsionadas; la batería, enérgica y cómplice; la voz, acerada y ronca; todos los componentes suman para dar cabida a un tema poderoso como el estallido de un misil. La letra dice: “Hoy es uno de esos días / en que no tengo ganas de hacer nada / quisiera quedarme acostado / tocando la guitarra / pero tengo muchas deudas / y muchas preocupaciones / así que más me vale ponerme ya a talonear”. ¿El tocar música como puerta de escape de una realidad cruda? Al parecer, sí. “El talonear” o hacer rock, para esta canción, es la única manera de producir ingresos materiales. O, como dice un amigo idealista que recién empieza en el mundo de la composición, “se vive del rock o se muere por él”. Con la misma potencia, en Nunca es tarde, Alex Lora canta: “Vamos vagando sin rumbo / como animas en pena… nuestra visión es borrosa… señor danos la serenidad / para aceptar las cosas que no podemos cambiar / valor para cambiar las que podemos”. La presencia de Dios en las canciones de El Tri es continua. En sus discos previos, ya había presentado piezas con referencias a íconos de la cultura religiosa mexicana (la Virgen de Guadalupe, por ejemplo). Alex Lora es un compositor creyente que expone en sus trabajos sus necesidades y cuestionamientos de fe. Con una música más liviana, cercana a una suerte de balada dark, en Mañana, la voz de Alex Lora canta: “No te creas todas tus mentiras / no inventes mas pretextos / si tu quieres la puedes hacer / ahorita es el momento / en el que hay que echarle ganas”. En esta pieza, la lírica casi roza con el discurso de autoayuda, situación que, si bien para algunos es positiva, a mí me parece una concesión para las masas. Esto mismo se repite en Tenemos que hacer el amor, en el cual destaca un coro en verdad vergonzoso, que, sin ningún objeto estético, repite hasta el cansancio el mismo estribillo. El disco cierra con, quizás, la mejor canción: Qué padre es soñar. Ésta es una pieza melancólica con un discurso político optimista y hasta tal vez ingenuo, pero de una conmovedora melodía. Dice la voz: “Prefiero seguir soñando / que aceptar la realidad”. Excelente, sin duda.<br /><br />¿Y es un buen disco esta última entrega de El Tri? Pues no será de lo mejor del rock mexicano, pero es destacable y, sobre todo, da luces sobre lo que es una vida de coherencia (es decir, la vida de El Tri) ligada al arte y, sobre todo, al rock and roll.</span> <div align="right"> </div><div align="right">Julio Meza</div></div>Julio Meza Díazhttp://www.blogger.com/profile/12184387950639233554noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-9072009226584520517.post-34806767251625634332008-03-08T16:28:00.000-08:002008-06-27T23:31:07.422-07:00Disco: Eternamiente (2007)<a href="http://bp3.blogger.com/_i4cRqan8FpA/R9MvrwfnhVI/AAAAAAAAAEk/jdTr_huoYkU/s1600-h/Molotov-Eternamiente-Frontal.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5175532825577227602" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_i4cRqan8FpA/R9MvrwfnhVI/AAAAAAAAAEk/jdTr_huoYkU/s320/Molotov-Eternamiente-Frontal.jpg" border="0" /></a><br /><div align="justify"><span style="font-family:georgia;">Grupo: Molotov (México)<br /><br />Molotov es un grupo mexicano que siempre me ha olido a contradicción. Mientras a finales de los 90 asaltaban las radios de toda Latinoamérica con hits que contenían letras contestarias (que hablaban contra el tan mentado “sistema”), cumplían con todas las leyes del status quo del libre mercado, apareciendo como estrellas de MTV, vendiendo sus producciones al precio que su disquera dictaba y presentándose en conciertos de costoso ingreso. ¿No hubiera sido mejor ser lógico?, me pregunto. ¿Para qué vender una imagen a miles y miles de adolescentes cuando, apenas se les da la espalda o en la más fragante exhibición, se actúa de manera contraria a los principios flameados? Pues por un único motivo: el dinero. De alguna forma ellos fueron consecuentes con su canción “giveme the power”, pues pidieron a gritos el poder, y lo obtuvieron.<br /><br />Bueno, pero aquí no voy a hablar de las contradicciones éticas o dogmáticas de los Molotov, que, por cierto, saltan a la vista como el sol en la mañana. Más bien, intentaré dar algunas palabras sobre este desastre musical que es su último disco: Eternamiente.<br /><br /> Con sus ya clásicas guitarras estridentes, y sus coros pseudo new metal, presentan dieciocho traks que me han convencido que, es cierto, lo peor no es errar, sino perseverar en el equívoco. Pues esa es la lógica de este disco: un desastre tras otro, mediocridad tras mediocridad, facilismo tras facilismo.<br /><br />Vayamos a los detalles.<br /><br />Escarbando entre la bazofia musical que es Eternamiente, encontramos las mentadas distorsiones eléctricas de guitarras aburridas, un bajo agresivo pero remolón y una batería de lo más mecánica. ¿Las líricas? Pues hay botones interesante para el especialista en el género de lo extraño. Aquí algunos ejemplos cogidos al azar. En la primera canción se oyen los siguientes desvaríos: “No deje que la exprima lo reprima”… “No dejen que le roben le joroben”. Cualquiera podría decir: pero, Julio, has sacado de su contexto esos versos y por eso suenan tan raros. Pero no es así, querido lector / oyente, aún en la misma canción, estos dichosos versos son tan freaks que salen de su dimensión de rareza y terminan en el submundo de lo estúpido. Otro detalle o, más bien, tremendo detalle. Aquí está un párrafo completo de una canción, como para que no digan que saco los versos de su hábitat lingüístico. Ahí va: “Pensé que la iba librar / de cómo estuvo ayer / no lo vuelvo a hacer / no soy el mismo de antier / no tengo cruda moral / porque no desvarié / la libré pero sé que pronto / sé que pronto perderé”. ¿Qué demonios significa todo esto? Se supone que hay una voz poética que quiso salvar a alguien de algo que ocurrió ayer. Pero luego, habla de… ¡Pero qué demonios! ¡Estoy analizando unas líricas de Molotov! ¡Prefiero escuchar la bocina del heladero que viene a ofrecer sus productos! ¡Esa bocina es mucho más inteligente!<br /><br />Sólo unas reflexiones para el cierre. La música, como el arte en general, no se logra con simple inspiración. El arte es producto de trabajo, de sudor, de concentración y hasta de lágrimas. El arte no se obtiene con facilismos o como resultado de una noche de borrachera. El arte, mi querido lector / oyente, es una obra mágica que sólo la construye el que se entrega por completo y el que ordena de tal modo su interior que puede dar forma a sus sentimientos o a los sentimientos y pensares de una colectividad. El arte no es una simple estupidez, ni ahora ni eternamiente.<br /></span></div><div align="right"></div><div align="right">Julio Meza</div>Julio Meza Díazhttp://www.blogger.com/profile/12184387950639233554noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-9072009226584520517.post-50414186765646056912008-02-23T11:53:00.001-08:002008-06-27T23:25:40.900-07:00Disco: Boleto (2006)<div align="justify"><a href="http://bp0.blogger.com/_i4cRqan8FpA/R8B5yb4xeDI/AAAAAAAAAEI/e_vSVWsQ5P4/s1600-h/bareto+boleto.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5170266279607629874" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_i4cRqan8FpA/R8B5yb4xeDI/AAAAAAAAAEI/e_vSVWsQ5P4/s320/bareto+boleto.jpg" border="0" /></a><span style="font-family:georgia;"> Grupo: Bareto (Perú)<br /><br />Una pregunta: si uno hace un grupo musical, ¿necesariamente tiene que hacer canciones? ¿O, prescindiendo de un vocalista, se pueden hacer únicamente piezas sonoras? Tal vez en estos devaneos existenciales se entregó la gente de Bareto antes de trazar su primera composición. Y, sin temor al rechazo, acaso se respondieron: queremos hacer música sin letra, música que comunica más con un La sostenido que con un verso estúpido y soso, música al fin y al cabo, que hace vibrar al que la escucha y hace sentir fuego vivo al que la ejecuta. Quizás se dijeron eso o quizás no. Pero de lo que estoy seguro es que atinaron en el blanco, y supieron guiar sus esfuerzos hacia un propósito creativo que sorprende por su iniciativa y agrada por su calidad. Por eso, no arrojo mis palabras al vacío cuando sugiero, a mi estimable lector / oyente, que, si quiere pasar un momento simpático, se ponga a oír el Boleto (2006) o el Ombligo (2005), ambas producciones de Bareto, que demuestran que no sólo de punk vive el hombre.<br /><br />Pero bueno, antes de los elogios, pasemos a la crítica de rigor. Saquemos nuestro Boleto y comencemos un viaje por las intimidades sonoras de Bareto.<br /><br />La fuga de Túnez abre el disco con unos sonidos cautelosos que, poco a poco, tras el ingreso de uno y otro instrumento, van describiendo una huída mágica por territorios ondulantes. Algo que se debe apreciar con atención son los instrumentos de viento, que parecen iniciar un diálogo cadencioso con los punteos de la guitarra eléctrica. En seguida, suena Bam Bam. Con la misma estructura musical, se da predominio al aparato de las seis cuerdas, tanto en su lado más agudo como en los vibrantes bajos. Algunas piezas después, le toca el turno a La del brazo, el que, a mi parecer, es el track más hermoso del álbum. Con una melodía tomada de una canción de Frágil, el emblemático grupo de rock progresivo peruano, Bareto desarrolla una elegante y sabrosa composición, que empieza con un tímido bajo, pero que fluye con un saxofón que parece una cometa en un apacible cielo celeste. Con la misma atmósfera que su nombre genera, Tarantino (nombre del talentoso director de películas como Reservoir dogs o Kill Bill) es una pieza sombría, que hace alusión a movimientos sospechosos, a pasos calculados pero desenvueltos con temeridad. Tarantino es, según mi parecer, la más dura de las ejecuciones de Bareto, dura en el sentido de un ritmo latino muy barroco. Por último, no puedo concluir sin comentar La calor, que, como su nombre lo indica con su equivocado pero sugestivo artículo (la), hereda mucho de la música selvática, sobre todo de los sonidos alegres y acalorados de Juaneco y su combo, los cuales, aún después de varias separaciones y muertes de sus integrantes, siguen tocando y alegrando la deliciosa selva peruana y alrededores.<br /><br />Bareto, pues, hace pensar que nuevos aires corren en la composición musical peruana. Y hace pensar, sobre todo, que la buena música de ahora no necesariamente debe ser cantada, sino pregúnteles a los excelentísimos Bareto.</span> </div><div align="justify"> </div><div align="justify"><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="right">Julio Meza</div></div>Julio Meza Díazhttp://www.blogger.com/profile/12184387950639233554noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-9072009226584520517.post-48689404465103119192008-01-25T22:31:00.000-08:002008-06-27T23:21:57.857-07:00Disco: Vuelves en tu ley (2005)<a href="http://bp0.blogger.com/_i4cRqan8FpA/R5rUBb7XPmI/AAAAAAAAAEA/llfUM2tQB8k/s1600-h/Jas+-+Vuelves+en+tu+ley.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5159669444248026722" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_i4cRqan8FpA/R5rUBb7XPmI/AAAAAAAAAEA/llfUM2tQB8k/s320/Jas+-+Vuelves+en+tu+ley.jpg" border="0" /></a><br /><div align="justify"><span style="font-family:georgia;">Grupo: Jas (Perú)<br /><br />Perú. Finales de los 80. En el campo, el terrorismo, encabezado por los asesinos de Sendero Luminoso, estaba en su auge sangriento. En represalia equivocada, nuestro ejército, enceguecido por la enfermedad de la violencia, se manchaba las manos con sangre de gente inocente. En las ciudades, el gobierno de Alan García demostraba que, cuando hay un mal manejo económico y corrupción enquistada en el aparato estatal, toda buena voluntad (así sea verdadera o fingida) termina hundiéndose en las profundidades de un desagüe maloliente. En medio de este panorama, Leusemia, una de las bandas subterráneas más importantes del Perú, demostraba que se puede hacer rock inteligente y desaforado sin recibir mayor apoyo que el que dicta la buena voluntad y los magros recursos. Por su lado, con el apoyo de las radios populares de por medio, Arena Hash, cuarteto comercial y con ligeros trazos de talento, dictaba cátedra sobre la manera de vender un producto musical a las masas necesitadas de distracción y momentos divertidos. Ubicados entre ambas agrupaciones, entre la creatividad musical de los subterráneos y la masificación de los comerciales, nació Jas, el grupo que, liderado aquel entonces por Sergio Cava (hoy, Fiorella Cava), sorprendió a Tirios y Troyanos, y se impuso con la fuerza de su música burbujeante y su líricas lúbricas.<br /><br />Mueres en tu ley (1988) fue el primer disco de Jas y, a mi entender, el mejor que grabó dicha agrupación. Casi dos décadas después, Fiorella Cava se reunió con algunos de sus ex compañeros de banda, y re editó la mencionada producción, le añadió nuevas piezas, y la tituló, de manera muy certera, Vuelves en tu ley (2005). Yo, que tuve casi en mis manos el Mueres en tu ley (mi hermano mayor poseyó por unas semanas el casete allá por la década del 80), me veo obligado a ceñir mi crítica a lo mostrado en la re edición, pues mis comentarios se limitan a trabajos presentadas en los últimos años. Comencemos, pues, a analizar el disco en cuestión.<br /><br />Demostrando que no han perdido el talento, Fiorella y compañía abren el álbum con Intensa Soledad, canción compuesta el 2004. Con la melancolía de los Voz Propia (quizás debido a la presencia de uno de sus ex integrantes: Boui), la voz se desespera señalando su trance espiritual. Dice: Intensa soledad / intensa de verdad. A continuación, se escuchan las canciones masterizadas del Mueres en tu ley, de entre las cuales, para los oídos menos acuciosos, destacarán Personalidad, Ya no quiero más Ska y Hubo en el mundo, que fueron hits radiales en la década del 80 y que, pese al transcurrir del tiempo, aún siguen sonando en las radios especializadas en el rock en español. Además de las piezas archiconocidas, con clara influencia de Soda Stereo (¿dígame, querido lector / oyente, en los 80, qué banda no tenía toques del trío argentino de marras?), influencia que, por cierto, se notaba tanto sonora como líricamente, se encuentran en el disco piezas emblemáticas como Nos vamos a divertir, en la cual, en medio de una atmósfera sinuosa, el cantante dice: “la diversión / fundamenta mi existir”. Con aires latinos (se debe señalar el coro agazapado y la trompeta aguda), en De vez en cuando, se repite: “A veces pienso / que hay que hacer el amor / sin mirar a quién”. Más adelante, en Secuestro mental, acompañado de un escenario sonoro relajado y elegante, la voz grita a los cuatro vientos que esta harto de su doble moral. Dice: “Estoy cansado de serte fiel / me tienes atrapado / me tienes anulado”.<br /><br />Sin ninguna duda, las canciones que he mencionado son, para mi juicio, logros musicales de alto nivel. No obstante, hay en el disco dos joyas que, además de destacar frente al resto, me emocionan hasta el paroxismo: Piloto Adolescente y Me voy de aquí. La primera, con un órgano de trazos infantiles, un bajo lúdico y una voz rebeldona, tiene una lírica de transparente contenido adolescente. Dice la voz: “Sueña a través de las fronteras / es una forma de escapar / es una forma de volar”. Por otro lado, con tono irónico y del bajo lumpen, y con sonidos de sabroso tropicalismo, Me voy de aquí cuenta la única historia que se halla en el disco. Un joven es llevado a la comisaría por no tener documentos, y pasa allí la noche. El final, aunque previsible, no deja de robar una sonrisa al oyente, y pone en claro el talento de Jas para componer líricas ingeniosas.<br /><br />Y bueno, qué importa si Sergio ahora es Fiorella, qué importa que hayan pasado tantos años. (Qué bueno, sin embargo, que la realidad nacional sea otra). Lo que importa es que, cuando se hace buen arte en cualquiera de sus formas, siempre se deja una huella que, aunque sea chica o grande, no se borra nunca.</span></div><div align="justify"><span style="font-family:georgia;"></span></div><div align="justify"><span style="font-family:georgia;"></span> </div><div align="right"><span style="font-family:georgia;">Julio Meza</span></div>Julio Meza Díazhttp://www.blogger.com/profile/12184387950639233554noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-9072009226584520517.post-48512370630693891122008-01-17T16:41:00.000-08:002008-06-27T23:15:33.001-07:00Disco: Dos Pájaros De Un Tiro (2007)<a href="http://bp1.blogger.com/_i4cRqan8FpA/R4_2Bsba-OI/AAAAAAAAAD4/fw8ZwopYUjo/s1600-h/sabina&serrat.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5156610607328983266" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_i4cRqan8FpA/R4_2Bsba-OI/AAAAAAAAAD4/fw8ZwopYUjo/s320/sabina%26serrat.jpg" border="0" /></a><br /><div align="justify"><span style="font-family:georgia;">Dúo: Serrat y Sabina (España)<br /><br />Es tal el aura bohemia de Serrat y Sabina que la primera vez que escuché Dos Pájaros De Un Tiro una fuerza invisible pero poderosa, que me hizo pensar que sufría de algún mal psiquiátrico, me empujó a vaciarme una botella de pisco peruano con la angustia de un sediento alcohólico anónimo. Ahora, sin embargo, que tengo la misma producción musical en mi cd player encendido, y mantengo las ansias controladas, sólo estoy brindando recatadamente con pequeños sorbitos de un vino semiseco que he robado del depósito de licores de mi padre. Pero bueno, iré a lo mío: ¿qué pienso de este trabajo sonoro? Pues que pudo ser mucho, tanto como el infinito número de estrellas que hay en los cielos, pero que únicamente consiguió algo mesurado, algo humanamente contable: un éxito que demuestra que el talento siempre brilla, como cuando, entre el carbón, destaca la luz blanquecina del diamante.<br /><br />Comencemos.<br /><br />Cuando supe de la existencia de Dos Pájaros De Un Tiro, concluí que era un buen proyecto musical, pues lo imaginé compuesto de tres elementos: a) la fuerza natural que dan las versiones en vivo, b) el juego de voces de dos talentos de estilo definido pero lúdico, c) y una reconstrucción novedosa de las clásicas canciones del dúo español; elementos que, unidos, según mi parecer, darían un excelente disco. ¿Encontré estos tres rasgos mencionados? Sí y, lamentablemente, no. ¿Cómo es eso? Es decir, hay dos, pero falta uno. ¿Pero por qué hablas de manera tan rara? Creo que es porque el vino se me está subiendo a la cabeza. ¡Ah caramba! ¿Es un buen vino? Claro que sí ¿No deseas una copita? Por supuesto… ¡Salud!<br /><br />Volvamos al tema en cuestión. El elemento a), sin ninguna duda, está presente. A lo largo del disco, se escucha el rigor pasional de las gastadas pero emocionantes voces de Serrat y Sabina. El público, por otra parte, responde con una entrega desinteresada en el momento de los coros, y es tan vehemente que, en una oportunidad, da la sensación que obligara a los cantantes a alargar la pieza (escúchese Y sin embargo). El punto b) también se encuentra en la producción. Serrat y Sabina, pese a tener diferentes registros vocales, combinan de forma elegante sus gargantas y logran una mixtura que, entre carrasposa y despejada, entre melancólica y feliz, es un dulce regalo para el oído del público. El elemento c), sin embargo, es la pata que le falta al disco para que ande con desenvoltura. Serrat y Sabina no aportan nada nuevo a sus clásicos musicales, y, peor aún, a ratos es tan pobre el manejo de la producción musical que el único detalle que diferencia las canciones de uno y otro autor es que, cuando suena una pieza de Serrat, hay acompañamientos de trompetas y, cuando se desarrolla una de Sabina, se escuchan guitarras y piano. ¿Demasiado simplón, no crees, estimado lector/oyente?... ¿Que qué? ¿Qué no deje de brindar? ¡Pero por supuesto!… Comencemos con otra botella, por favor… ¡Y salud!<br /><br />¿Y qué canciones recomiendo? Bueno, entre muchos hits, indicaré solo tres, que destacan por su gran calidad lírica y musical.<br /><br />Princesa. “Entre la cirrosis y la sobredosis andas siempre muñeca”. Este es el primer verso, y lo dice todo del personaje central. Quién haya sido alguna vez “el perro” de una princesa, sabrá que esta canción no sólo es bella, sino que dice una verdad: uno no puede pasarse la vida pagándole la fianza a una princesa.<br /><br />Tu nombre me sabe a hierba. La melancolía de quién ha dejado el campo por amor. El querer como el combustible de la voluntad. La celebración de la tristeza o la sublimación del dolor.<br /><br />Pastillas para no soñar. “Si lo que quieres es vivir 100 años, no pruebes los licores del placer”, dicta el verso que abre esta canción, y nos da la única receta para combatir la muerte: el humor.<br /><br />Ya voy en la tercera botella de vino, y aún el disco no termina. ¿Quieres que termine? No. Pero, ¿quién eres tú? ¿Por qué me conversas? Yo soy tú. Pero caramba, ¡tan borracho estoy! Sólo resta hacer algo entonces. ¿Qué? Brindar… ¡Salud!<br /><br />Y sabes, mi querido lector / oyente, mientras bebo conmigo mismo, y compruebo que escuchar a este dúo español no sólo me ha producido alcoholismo, sino también locura furiosa, debo concluir esta reseña afirmando que Serrat y Sabina son unos cantautores talentosos, los cuales han hecho un disco con defectos, que, como dije más arriba, muestra que entre los errores y horrores de carbón, hay un diamante musical que brilla hasta el deslumbramiento, y seguirá brillando como todo gran logro artístico. </span></div><div align="justify"> </div><div align="right"><span style="font-family:georgia;">Julio Meza</span></div>Julio Meza Díazhttp://www.blogger.com/profile/12184387950639233554noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-9072009226584520517.post-47676573482933144622007-12-13T19:32:00.000-08:002008-06-27T23:10:52.127-07:00Disco: Manifiesto (2006)<a href="http://bp1.blogger.com/_i4cRqan8FpA/R2H5kUfJOHI/AAAAAAAAADw/oVaCXKm3VsQ/s1600-h/el-manifiesto.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5143666651803760754" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_i4cRqan8FpA/R2H5kUfJOHI/AAAAAAAAADw/oVaCXKm3VsQ/s320/el-manifiesto.jpg" border="0" /></a><br /><div align="justify"><span style="font-family:georgia;">Grupo: Voz Propia (Perú)<br /><br />Con más de dos décadas moviéndose en la escena underground, Voz Propia llegó a una de las cúspides de su masificación, cuando obtuvo el 2006 la nómina de mejor grupo de rock nacional, según una encuesta realizada por el diario El Comercio. ¿La razón de este nombramiento? Pues su última producción: El Manifiesto. ¿Estoy de acuerdo con este galardón? Para dar una respuesta adecuada, primero tendría que haber oído todos los discos de rock peruano del año que pasó. Y, como soy ocioso, me limitaré solo a prestar atención a lo hecho por Voz Propia.<br /><br />Empecemos.<br /><br />Aunque lleva un título que pareciera anunciar música panfletaria o la presentación de una novísima corriente dentro de la escena del rock local, El Manifiesto es un disco de rock que no apuesta por una postura política clara (en términos criollos, no es ni chicha ni limonada) ni da la dirección de un reciente camino musical. Veo pues, que este disco de Voz Propia, por lo menos en un principio, es un embauque. Y, lamentablemente, a medida que voy avanzando en el acto de escuchar las canciones, voy descubriendo que el resto de la producción es de la misma calaña: un timo tras otro. ¿Por qué? Pues El Manifiesto no está a la altura de varios de los discos de Voz Propia (por ejemplo, Los días y las sombras, Ave de paso o Hamlet) y me da la impresión que me han vendido un cd de un grupo en el cual canta a veces Miguel Ángel Vidal, pero en el que no se nota un esfuerzo por buscar una mejora sonora.<br /><br />Ya lejos de su característico sonido dark, Voz Propia suena, por momentos, reposado o, más bien, cansado como un viejo que sufre de artrosis. Esto se nota en el primer track del disco: Invisible. Con unas guitarras simplonas y una batería menos potente que un tambor de fiesta infantil, el cantante bota con desgano la sosa historia de un hombre invisible. Sin el menor entusiasmo (pues si hay una forma de expresar la mediocridad de manera musical, Voz Propia la halló en esta canción), la pieza termina como invitando al sueño o al hecho de apagar el cd player. Pero no me dejo vencer, e insisto. A continuación, el despliegue musical no mejora. En El flechado, me encuentro con el mismo esquema: la voz de Miguel Ángel Vidal que canta como si no lo quisiera hacer, una batería sin la menor audacia y una guitarra que se pierde en punteos indescifrables, que parten bien pero que acaban perdidos en secuencias tontas y chillonas. Lo único rescatable: el órgano. Y es rescatable quizá porque no se deja escuchar del todo. En la misma línea siguen: Monocarbono, Terrible Melodía (que, por cierto, es literalmente terrible por lo mala que es), El club de la pelea y La canción sin fin (que, gracias a Dios, en un momento termina). Mención aparte merecen A lo lejos y Gigoló. Cantadas por Ramón Escalante, dan la impresión que pertenecen a otro disco o, peor aún, que son de otro grupo. Hay que recordar que es bueno el cambio y la búsqueda de nuevas estéticas por parte de las agrupaciones de rock, pero esto no se debe llevar al extremo. En A lo lejos y Gigoló, Voz Propia suena a una suerte de mezcla de punk y música adulto contemporánea. Cosa que no me sorprende, pero ¿estarán a gusto sus incondiciones de escuchar semejante incongruencia con las posturas de dicho grupo en los años 80? Habrá que esperar la opinión de los mencionados.<br /><br />¿Algo rescatable? Sí. Un grupo con talento siempre tiene algo bueno que ofrecer. Y eso hace Voz Propia con Lentes Amarillos. Con guitarras que están atrapadas por una rapidez desbordante, la voz declara que ante el cielo gris ha encontrado una solución: usar lentes amarillos. Sin duda, esta pieza es lo mejor de El Manifiesto.<br /><br />¿Y es el mejor disco del 2006? Me parece que no. En aquel año, la producción nacional dio a luz a muchos cd rescatables y de calidad artística superior a El Manifiesto. ¿Mejorará Voz Propia? Pues habrá que esperar. Quizás nuevos vientos soplen en su vida creativa y termine en buen puerto o, por el contrario, acabe encallado en una playa de piedras filudas. </span></div><div align="justify"></div><br /><div align="right">Julio Meza</div>Julio Meza Díazhttp://www.blogger.com/profile/12184387950639233554noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-9072009226584520517.post-60416188052783518632007-12-09T20:29:00.000-08:002008-06-27T23:03:37.483-07:00Disco: Rodolfo (2007)<div align="justify"><a href="http://bp3.blogger.com/_i4cRqan8FpA/R1zBMEfJOGI/AAAAAAAAADo/5763s84ROhQ/s1600-h/rodolfo.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5142197287657224290" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_i4cRqan8FpA/R1zBMEfJOGI/AAAAAAAAADo/5763s84ROhQ/s320/rodolfo.jpg" border="0" /></a><span style="font-family:georgia;">Solista: Fito Páez (Argentina)<br /><br />En una ocasión, un amigo bonaerense me dijo: “cuando un argentino canta, las estrellas brillan con mayor intensidad”. Y, con la sorpresa que causa lo inexplicable, me parece que su afirmación no tiene error alguno, pues, mientras escucho el Rodolfo, el último disco de Fito Páez, veo a través de mi ventana la noche despejada que, desde que sonó la primera nota de piano del rosarino Fito, muestra puntos dorados y plateados incandescentes que crecen y crecen como si estuvieran atrapados en un estallido infinito. Esto demuestra una cosa: que Fito lo logró otra vez. Es decir, ha embelesado a su público; ha conquistado nuevos oyentes; ha hecho vibrar a sus compañeros: los astros.<br /><br />Soy capaz de seguir lanzando alabanzas para Fito, pero tengo presente la máxima que guía estos comentarios: no ser tan regalón con mis adjetivos.<br /><br />Comenzaré por lo feo para que luego reluzca lo bello.<br /><br />Me parece que Fito ha conseguido hacer un álbum interesante, pues tiene un concepto musical que está definido por el uso sencillo de la voz acompañada por un piano. O sea, como diría un criollo avispado, “casi casi y Fito por poco toca con la voz calata”. Y, a mi parecer, ese rasgo es resaltante, pero a la vez problemático, porque sus canciones suenan como si carecieran de arreglos, como si no estuvieran del todo terminadas, como si fuera un ensayo antes de la grabación. Por otro lado, las líricas son demasiado claras, y esto, para mí, no es un defecto. Sin embargo, hay que recordar que algo de la magia de la verdadera poesía consiste en guardar el secreto de lo hermoso, de lo lejano y brillante, detrás de los mantos livianos y sedosos de los términos claroscuros. Los orientales lo sabían muy bien. La luz tenue, la penumbra ligera es el ambiente adecuado para lo hermoso.<br /><br />Sobre lo mejor, diré algunas palabras, muy escasas en realidad, pues de lo bueno, como dicen lo viejos, se debe dar poco para que sea doblemente bueno.<br /><br />Recomendaré unas cuantas canciones, pues todas son de regular para arriba, pero, para ser sincero, solo algunas me parecen resaltantes. En este grupo están: Si es amor, Siempre te voy a amar y El verdadero amar. Como es evidente, el tema amoroso se pone sobre el tapete, y se habla de éste mostrando sus contradicciones, sus obsesiones y sus problemas; quedando demostrado que sobre el amor se ha escrito mucho y se puede seguir escribiendo más todavía. Comentario aparte merece Sofi fue una nena de mamá. En esta canción se narra la triste historia de Sofi, una joven que, con su triste existencia, demuestra que sufre más el que lo tuvo todo y luego no posee nada, pues vivir dos situaciones rotundamente contradictorias empuja al ser humano a sus límites existenciales. Por otro lado, quiero señalar dos piezas, las únicas piezas instrumentales de este disco: Nocturno en sol y Waltz for Marguie. En ellas, Fito demuestra su maestría en la composición y, sobre todo, en la ejecución de música de cámara. Esto significa que, si Fito se va al carajo como músico de rock, podría dedicarse a concertista de salón o pianista de club nocturno.<br /><br />Y bueno, ahora esperaré con curiosidad la siguiente obra del rosarino, quien brilla, brilla en el firmamento, como un cometa que avanza y avanza con la libertad que solo se logra cuando se está en el infinito o en el ejercicio placentero y pleno de cualquier arte.</span></div><div align="justify"> </div><div align="right">Julio Meza</div><div align="justify"></div>Julio Meza Díazhttp://www.blogger.com/profile/12184387950639233554noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-9072009226584520517.post-1957448568209052332007-11-12T13:55:00.000-08:002008-06-27T22:30:33.087-07:00Disco: Alivio De Luto (2005)<div align="justify"><a href="http://bp1.blogger.com/_i4cRqan8FpA/RzkIMFDuALI/AAAAAAAAADg/eR9PhdJZYm0/s1600-h/Joaquin+Sabina+Alivio+de+luto.bmp"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5132142253974618290" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_i4cRqan8FpA/RzkIMFDuALI/AAAAAAAAADg/eR9PhdJZYm0/s320/Joaquin+Sabina+Alivio+de+luto.bmp" border="0" /></a><span style="font-family:georgia;">Solista: Joaquín Sabina (España)<br /><br />“Joaquín Sabina, es o no es poeta”, he ahí la pregunta. Algunos afirman que no sólo es un vate hecho y derecho, sino que también linda con lo místico, a la manera de esos ancianos visionarios de las tribus prehistóricas, que, además de brujos y puentes con el más allá, eran el concentrado de la memoria colectiva y las artes en su integridad. Otros, sin embargo, quizá pecando de mezquinos, lo señalan como un cantante de fea voz y con cierta capacidad para los versos, pero de ninguna manera como un bardo talentoso y experimentado. ¿Con qué postura me quedo? No lo sé aún. Lo decidiré luego de analizar el que, por ahora, es el último disco de Joaquín: Alivio de Luto.<br /><br />El disco prende la mecha con Pájaros de Portugal. Con una construcción sonora sencilla, la lírica avanza con el trote de un caballo elegante y airoso. Dice la voz: “No conocían el mar / y se les antojó más triste que en la tele / pájaros de Portugal / sin dirección ni alpiste ni papeles”. No son los mejores versos de Sabina, pero me deja en claro que las historias que me narrará, las historias simples y llanas o las historias de sus sentimientos, no serán mostradas con la evidencia ni el descaro de lo explícito. Sabina lo que pretende es la construcción de metáforas, que serán deshilvanadas por el escucha y adquirirán un sentido según la forma de percibir de cada uno. ¡Ay, Rocío! es dedicada a una de sus hijas. Con un guitarra sutil de fondo, dice Sabina: “Un ducado de más / qué desastre de adanes y evas / o quizás una canción / si supieras que yo / te hago caso de ombligos a brevas”. Rocío, entonces, es su hija, pero también una canción con el mismo nombre que intenta reflejar, en un espejo de palabras, el espíritu saltarín de una adolescente inquieta. Con aires españoles, Paisanaje nos muestra que Sabina goza de facilidad para el verso, pero que, en términos musicales, evidencia una pobreza reiterativa. La voz suelta: “porque primus interpares / era tu brinco / no hagas ripios, malabares / que te la jinco”. Incendiando la sintaxis, Joaquín se regodea haciendo retruécanos verbales que dejan mareado al menos avisado, y que, tal vez, son efectivos por su sonoridad, pero que, a mi parecer, se acercan más a una masturbación lingüística que a un verdadero logro en la canción iberoamericana. Otro track: Seis tequilas. Dice la lírica: “me falta una mujer / me sobran seis tequilas”. Esta pieza, que es el momento más pobre del álbum, grafica a plenitud el triste cantautor en el que se está convirtiendo Sabina: una nulidad en términos musicales, y un mito bohemio que goza al alimentar su manida fama. Un pena, ciertamente. ¿Y el resto del disco? Pues es una mala canción tras otra mucho peor, las cuales, sin embargo, brillan por su calidad lírica. Me pregunto: ¿qué pensará, dentro de una perspectiva musical, un angloparlante monolingüe de Joaquín Sabina? Supongo que lo mismo que un iberoamericano monolingüe de Bob Dylan. Es decir, que Joaquín, para los que entienden sus letras, es un buen cantante, pero para los otros, es un pésimo músico.<br /><br />¿Algo destacable? Pues sí. La canción Con lo que eso duele. Brilla entre las demás por su plasticidad sonora. En esta pieza, Sabina alcanza lo que en la década del 90 hizo en varios discos: la amalgama perfecta entre la música y la letra; es decir, la composición perfecta de una canción. “Con lo que eso duele” es en verdad recomendable.<br /><br />Y bien, Joaquín Sabina, ¿es o no es poeta? Pues, quizá, si no uno bueno, es por lo menos un poeta promedio. Pero creo que la principal pregunta es: Joaquín Sabina ¿es o no es músico? Pues, definitivamente, en Alivio de Luto se muestra como músico, pero de los peores que existen. Lástima, sin duda una lástima.</span></div><div align="justify"><br /><div align="right"><span style="font-family:georgia;">Julio Meza</span></div></div>Julio Meza Díazhttp://www.blogger.com/profile/12184387950639233554noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-9072009226584520517.post-68526094424115566552007-10-28T17:39:00.000-07:002008-06-27T22:07:39.552-07:00Disco: Hágalo usted mismo (2006)<a href="http://bp1.blogger.com/_i4cRqan8FpA/RyUsZxYvWLI/AAAAAAAAAC8/RfV6i3yQ7XI/s1600-h/Hágalo+usted+mismo+-+Los+Tres.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5126552572096633010" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_i4cRqan8FpA/RyUsZxYvWLI/AAAAAAAAAC8/RfV6i3yQ7XI/s320/H%C3%A1galo+usted+mismo+-+Los+Tres.jpg" border="0" /></a><br /><div align="justify"><span style="font-family:georgia;">Grupo: Los Tres (Chile)<br /><br />En Chile, en la década del 90, hubo dos bandas que, entre muchas otras, descollaron en el ambiente rockero: Lucybell y Los Tres. Esta última agrupación, con letras agudas y sonido en su mayor parte de componente acústico, tuvo como su cúspide creativa su presentación en el MTV Unplugged (1995) y en la producción de su disco Fome (1997). Luego de problemas intestinos, que tuvieron un corte sentimental muy cercano al culebrón, Los Tres decidieron darse un respiro y, con un disco en vivo, Freno de mano (2000), se retiraron a sus cuarteles de invierno. Los años pasaron y, cuando nadie sospechaba que la mencionada banda resucitaría de sus cenizas cual ave Fénix, Los Tres volvieron al redil musical con Hágalo usted mismo (2006), un disco de diez canciones que quizás entusiasma a sus incondicionales, pero que, para un simple escucha como yo, no es más que un bajón en su irregular carrera musical. <br /><br />Con el estilo que definieron en su tercer disco, La espada y la pared (1995), Los tres comienzan Hágalo usted mismo con No es cierto. Un bajo sin complicaciones se conecta con una batería liviana, y la voz canta sin mucho brillo. Se escucha, por ejemplo, lo que sigue: Para ser un valiente / hay que llegar al final / soldado / en tu uniforme hay arrugas que planchar. El referente al pasado militar chileno es un tópico al que vuelven en otra pieza, Bestia, en donde el discurso de la banda es más explícito: Bestia / no vuelvas a mirar / la vida como a un juguete más / tuviste la tuya / deja la mía en paz. En esta pieza, que está dedicada probablemente al ex dictador Agusto Pinochet (quien, por cierto, ojalá esté hirviendo en el infierno), Los Tres dejan en claro que la música puede optar por una trinchera y que, algunas veces, no sólo es mero placer estético. En Agua bendita, con guitarras que remiten a la música tradicional chilena, se tocan los dilemas amorosos de un individuo que ha sido arrastrado por los vericuetos de la pasión. En Hágalo usted mismo, el tema que le da título al disco, Los tres narran una historia de connotaciones extravagantes. Se describe a Dios como un ente poseedor de una ironía macabra. El cantante dice: Un día / en un pueblo polvoriento / Dios se apareció… Yo iba con mi caballo… Escúchame, señor / tengo a una mujer / que ya no quiero ver / que la parta un rayo / que la parta un tren / Y me dijo / hágala usted mismo / y ya verá. Y bueno, temiendo generar animadversión entre los mapuches, tengo el deber de afirmar que esas son las canciones más destacadas del álbum. Para mi pesar (y lo que diré a continuación será sincero, y fundado en un juicio crítico), el resto es previsible, tanto musical como líricamente. En verdad, esta conclusión es muy penosa; sobre todo porque califica a una banda que, en el pasado, sorprendió con su virtuosismo musical.<br /><br />Habrá que darle tiempo, pues, a Los Tres. Aún no han perdido sus armas, y la juventud les sonríe; eso significa que, quién sabe, en un futuro lejano o, a lo mejor, cercano, nos regalen una muestra destacada del talento que, sin ninguna duda, poseen en abundancia. Como dicen las ancianas, “ya vendrán tiempos mejores”. Muchachos de Los Tres, esperen a que esos tiempos lleguen.<br /></span></div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify"><span style="font-family:georgia;"></span></div><div align="right"><span style="font-family:georgia;">Julio Meza</span></div>Julio Meza Díazhttp://www.blogger.com/profile/12184387950639233554noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-9072009226584520517.post-7259602884246119582007-10-27T22:43:00.000-07:002008-06-27T21:53:35.056-07:00Disco: Sino (2007)<u><span style="color:#0000ff;"></span></u><a href="http://bp0.blogger.com/_i4cRqan8FpA/RyQipxYvWKI/AAAAAAAAAC0/MEPMHEO2qnU/s1600-h/sino+cafe+tacvba.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5126260376881551522" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_i4cRqan8FpA/RyQipxYvWKI/AAAAAAAAAC0/MEPMHEO2qnU/s320/sino+cafe+tacvba.jpg" border="0" /></a> <div align="justify"><span style="font-family:georgia;"></span> </div><div align="justify"><span style="font-family:georgia;">Grupo: Café Tacvba (México)<br /><br />Hay algo que tienen que saber los desinformados: Café Tacvba no se reduce a las canciones La Ingrata y Eres, pues está muy lejos de ser un grupo de unos cuantos hits tontos. Sin ninguna duda, Café Tacvba es una de las más importantes bandas de rock latinoamericano y, como si esto fuera poco, es uno de los experimentos sonoros más inteligentes de la música contemporánea. Si usted, querido lector / oyente, duda de mi afirmación, pues le invito a escuchar el Re, esa cúspide del mestizaje musical, que contiene alrededor de una decena de audacias estéticas. También puede llenarse los oídos con el Revés/Yo soy, que es una búsqueda electrónica de vanguardia y un claro triunfo de la creativa que domina las formas melódicas.<br /><br />Pero si usted, estimado lector / oyente, quiere algo reciente de Café Tacvba, algo último que lo sorprenda y vitalice, pues le sugiero que, para que amplíe su conocimiento musical, ponga en su cd player el Sino, la más reciente producción del mencionado grupo mexicano.<br /><br />Ya lejos de sus magníficas mezclas sonoras, donde la tradición popular mexicana se aliaba con los sonidos actuales del rock, Café Tacvba ha emprendido la creación de su nuevo estilo, que es algo cercano a lo que se encuentra entre los británicos, pero que mantiene un sello propio, una característica original e independiente, como la tienen las bandas con talento mayúsculo.<br /><br />Con un fondo musical tenue, el disco arranca con Seguir siendo, que es impulsada por una voz susurrante que dice: Soy el que nunca mira / soy el que nunca escucha / siempre estoy detrás de lo que ves. Como puede apreciar, estimado lector / oyente, la lírica crea un personaje difuso, distanciado de lo humano, pero que también percibe la realidad a través de unos sentidos ansiosos. La siguiente pieza, Tengo todo, que es una continuación de la anterior, dibuja al ente descrito de forma cabal, mientras se expanden las guitarras con su sonido acerado. Se escucha lo que sigue: Si busco en el todo / encuentro el sino / liberar y disolver / y yo en el vacío. Hallar el sentido en el absoluto. Quizás esa sea la lógica que trata de graficar la canción. Otra pieza destacable es Volver a comenzar. Me parece que, por el ritmo que marca la batería, podría ser un hit bailable en las pocas discotecas de corte rockero que aún sobreviven. Cierto o falso y De acuerdo muestran una fuerza guitarrera que sorprende, pues su rapidez, acompañada con unos bajos certeros y unas baquetas que le dan duro a los tambores, le imprime a las canciones un sobresaliente corte musical. Con una melodía tierna, Y es que… habla tal vez del despliegue de Café Tacvba en la década de los 90, la década que los mostró al mundo. Dice la voz: Desde un remoto lugar / desde otra generación / una forma de pensar / fuimos tan sólo una opción. Nada más humano (pues somos el homo sapiens sapiens -el hombre que sabe que sabe-) que reflexionar sobre la propia existencia y dar a conocer las conclusiones de esos pensamientos. Más adelante, encontramos la joya del disco: Quiero ver. Con una letra romántica que trata de conquistar dulcemente a la amada, los Café Tacvba trazan con sencillez una pintura sonora de una ternura incalculable. Se escucha: Quiero ver / tu risa todo el día / escuchar / la melodía de tu voz / quisiera ser el brillo de tus ojos / el peine que desnuda tu esplendor / la esquina que te ve cuando caminas. Le recomiendo, amable lector / oyente, que, si usted pertenece al género masculino, le envíe esta canción a su preferida, y, si, por el contrario, usted suma el conjunto de las féminas, le propongo gozar de dicha pieza acompañada de su correspondiente pareja. La última canción del disco, Gracias, es una triste ironía que describe un mundo ideal que, lamentablemente, existe sólo en los sueños. En los minutos finales, la intrepidez de los instrumentos usados en la producción produce una fuga que linda con la libertad del rock progresivo o el jazz más desembozado.<br /><br />Apreciado lector / oyente, queda claro, pues, que Café Tacvba es una banda más grande que sus singles momentáneos. Café Tacvba es la expresión del triunfo de la insistencia y el genio tras un único objetivo: hacer cosas bellas.</span></div><div align="justify"><span style="font-family:georgia;"></div></span><div align="justify"></div><br /><div align="right">Julio Meza</div>Julio Meza Díazhttp://www.blogger.com/profile/12184387950639233554noreply@blogger.com