tag:blogger.com,1999:blog-90540211742832850752008-10-08T14:14:21.476+02:00Segunda personaS & Phttp://www.blogger.com/profile/14850759559996520542noreply@blogger.comBlogger69125tag:blogger.com,1999:blog-9054021174283285075.post-47204779422170739472008-10-08T00:14:00.003+02:002008-10-08T08:28:36.360+02:00Forever (blue)Claro que siempre está la posibilidad de no volver nunca: lo del tío del estanco. Y seguir acuchillando y lijando, reparando y nutriendo, y gastar una mañana entera en cada pequeña esquinita, y así tendría para todo el invierno, o para toda la vida, porque igual que la novela, el dichoso escaño requiere un trabajo de los de acabar por un sitio y empezar por otro, y siempre queda algo que pulir, que quitar o poner (sobre todo quitar), y recodos en los que aún se ve la mugre y grietas en las que hay algo en proceso de descomposición: lo mismo, exactamente lo mismo que con la novela. Así voy comprendiendo que el puto mueble (que bien podría seguir pudriéndose en la cuadra de la que salió) nunca tendrá la perfección que le soñé al principio, que no sólo le quedarán muchos de los defectos que ya tenía, sino también todos los que son fruto de mi intervención gloriosa. Así voy aceptando que nunca lo acabaré, aunque un día lo abandone como se abandonan las novelas a los amigos, y los árboles a las heladas y los hijos al terrible y bello mundo. Lo abandonaré y más tarde vendrá la guapa vecina y dirá “qué bonito”, y yo callaré, pero sabiendo. Esto pasa justo cuando suena el teléfono y es para hacerme el regalo más bonito de toda mi, abro comillas, trayectoria literaria, cierro comillas, que ni es trayectoria ni es nada, ya lo sé, pero no por eso he dejado de aceptarlo. No lo merezco, pero gracias. No estaré a la altura, pero gracias. No podré compensarte nunca y no dejo de preguntarme por qué yo con la de gente que hay en el mundo, pero gracias, gracias, gracias. Arderé en esas veinte líneas. Y luego está la novela de Miguel, esa primera novela que me entregó como si me entregara a su primera novia, y que pasa los días junto al sillón mientras yo gasto lija. Y cuando a la noche entro y la veo ahí, tan blanca y tendida, tan toda entera para mí solo, la cojo hasta con pena, y me la voy colocando encima muy poquito a poco, con mucho respeto porque con las novias de los amigos ya se sabe que se tiene una consideración especial, y si descubro que se ha comido una letra se lo indico muy suavemente en el margen, y todo así. Pero entre página y página, Miguel, que sepas que cojo la pipa, miro al techo y pienso: “Ah, cabrón”. Hoy llovió toda la mañana y era un gusto verlo, y olerlo, sentir la humedad y que me salpicaran las gotas mientras yo clavaba la cuchilla: eso es lo que le falta a la novela, a toda novela y especialmente a las mías, el frío de primera hora, el aire fresco, la lluvia o el solarro o lo que toque, y lo que le sobra es luz artificial y cristal de ventana. Tú abres una novela y sin querer ves al tío que se levanta a las seis de la mañana para escribir su par de páginas antes de irse al curro, y así no hay manera. ¿Por qué no se escriben las novelas como se pintan marinas? ¿Aún podría ser yo el primer escritor que escribe sus novelas en la cresta de un acantilado, así llueva, nieve o haga calor? Ya ven cómo estoy de inspirado, de tonto, si hasta me apetece coger la agenda y abrirla por la m de Melancolía, y llamar a la amada amiga y pedirle que por favor me abrace fuerte, que la necesito mucho, joder, o si no la abriré por la d de Depresión. No la abriré y por eso me estoy aquí tanto rato contando estas pijadas, estirándome como se estira el pesado del vecino en el rellano. Pero yo sé que mis cinco lectores me son fieles y me aguantan hasta el final, y por eso cuando me acuerdo les pongo un enlace chulo al final. Porque yo soy de esos hombres que sacan el vino bueno cuando ya termina la noche. O quiero serlo. <a href="http://es.youtube.com/watch?v=C8LSQNdkXPY">Por si no vuelvo</a>.S & Phttp://www.blogger.com/profile/14850759559996520542noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-9054021174283285075.post-58245056943930374912008-10-03T10:04:00.003+02:002008-10-03T10:20:04.606+02:00Así lijabaAhora que se me ha acabado el curro, y me paso todo el día en casa, no sé de dónde voy a sacar el tiempo para escribir los posts… Esa frase ya no es válida, pero me sigue gustando. Ya no es válida porque los muy cabrones me echaron el guante antes de que pudiera alcanzar la oficina del paro. ¡Joder —les dije—, que tengo más cosas que hacer! Pero me metieron otra vez al hoyo. De ayer también es ésta: Me he pasado la última hora de la noche soñando algo que no debería soñar, y lo peor es que en realidad ya estaba despierto. Y ésta otra: El sol está a punto de reventar como un grano de pus sobre esa loma, y tanto silencio me da miedo. Más cosas. Acabo de heredar un banco (“escaño”, dicen aquí, porque era el sitio donde dormía la siesta el patriarca) y me paso los días acometiendo tareas de restauración: decapar, acuchillar, lijar, tratar la carcoma, cambiar una pata podrida… Nada como este tipo de tareas, desesperantes y absurdas, gratuitas e interminables, para prepararse ante la novela. Ves el banco como si hubiera sobrevivido de milagro a un derrumbe tamaño 11-S, y le metes la cuchilla, una vez, otra vez, otra más, y te da tiempo a pensar de muchas maneras en aquel amigo, y en aquella mujer, y a pensar qué coño estás haciendo aquí con la peazo tele que tienes ahí dentro, y también a no pensar, y a estar a punto de coger el hacha y acabar rápidamente: lo mismo que con la novela. Miguel ha terminado su primera novela; me la entregó el otro día impresa en papel blanquísimo. Y estaba cambiado, el viejo Capitán: como si después de muchas noches de ronda, al fin hubiera conocido las mieles del lecho. Feliz, quiero decir, y también como más… como más… como más de carne y hueso. Enhorabuena, Miguel. Durante el vino de celebración, me dijo que a un tío que se dedica a esto, lo mínimo que hay que pedirle es humildad. Yo le respondí que al final se nos juzgará por nuestras obras. Y sentenció que a él la inmortalidad se la sudaba por delante y por detrás. Seguro que Miguel escribe con la mano izquierda bien metida en el bolsillo, para que no se entere de lo que hace con la derecha. Y ahora recuerdo aquel verso: <span style="font-style:italic;"><a href="http://www.eluniversal.com/verbigracia/memoria/N188/apertura.shtml">¡Hombres, sean hombres!</a></span> Casi nada. Recuerdo también que en mi novela un personaje le decía a otro: “Se nos van a echar encima, si no tenemos cuidado.” A lo que su interlocutor respondía: “Ya va siendo hora de que descanses, papá.” Pero siento que aún no estoy preparado. Aún me queda mucha lija que gastar en ese escaño, así que vuelvo.S & Phttp://www.blogger.com/profile/14850759559996520542noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-9054021174283285075.post-29650561104262973622008-09-28T11:09:00.003+02:002008-09-28T11:29:20.823+02:00Love Me TenderUn mecánico es un señor que, mientras te va metiendo un puro de casi trescientos euros, sonríe y te pregunta: “Bueno, entonces qué, ¿cómo va la crisis?” Qué grande eres, Eduardo, tú sí que sabes tratar a la gente. Lo mismo aquí, con la señora de la casa, que es mujer con carrera y con un par, y que a veces entra a visitarme, y me da un beso y se tira un pedo, como si lo uno completase a lo otro, o como si lo uno fuese consecuencia de lo otro, o como si lo uno fuese lo mismo que lo otro. También, como si con el tiempo ambas reacciones se hubieran ido asociando a mi mera presencia. En mi cabeza, en cambio, la colisión es tal que dejo lo que estoy haciendo y pongo cara de pensar, y la reacción se me retrasa unos segundos, los mismos que tarda la sinapsis en decidir si por aquí o por allá. Al final, contemporizando, digo: “Ya sabes que me encanta el olor del tabacazo, amor mío, así que abrevia.” Y entonces me cae una colleja (y a veces otro pedo). Pero es que ella ha leído <span style="font-style:italic;"><a href="http://www.pescaderiascorunesas.es/productos/ficha/?id=70">El rodaballo</a></span>, un libro que al parecer te cambia la opinión sobre los asuntos de la escatología, así que seguiré sin leerlo. Se deduce que no se lo recomendé yo, porque yo sólo le recomiendo tostones que nada más le sirven para reafirmarse en sus viejas opiniones (<span style="font-style:italic;"><a href="http://gertobis.blogcindario.com/2008/08/00277-la-condicion-humana-a-malraux.html">La condición humana</a></span>, por ejemplo), pero que nos animan mucho los minutos previos a apagar la luz: “¿Y esto es una obra maestra? ¡Esto es una mierda, hombre!” Impagable, ¿verdad? A Onetti ni se lo menciono, por supuesto, pero de ahí para abajo, cualquier cosa. Hoy luce el sol y supongo que esta entrada tendría que borrarla, o no colgarla, o no haberla escrito nunca, y que lo que me va a caer cuando ella la lea no va a ser una tierna colleja, sino una buena hostia por su sitio. Al menos la merecería. Pero hoy tengo el cuerpo así de echao palante. Justo hoy, que es cuando San Pablo les dice a los filipenses: “Mostrad la mayor humildad y considerad siempre superiores a los demás.” A lo que el Hijo de Dios, todo amabilidad, añade: “Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino de los cielos.” Yo es que estoy ahora con la <span style="font-style:italic;"><a href="http://bastadecaratulas.blogspot.com/2005/10/historia-del-ojo.html">Historia del ojo</a></span>, pero amén. (Entre las palabras que no reconoce el Word: pedo, mierda y Onetti. Fabuloso. Feliz domingo.)S & Phttp://www.blogger.com/profile/14850759559996520542noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-9054021174283285075.post-88836307840405141052008-09-24T00:10:00.003+02:002008-09-24T00:23:48.993+02:00AlemaniaUno de los grandes misterios de todo esto, de la vida, establece que el tío que pone los puntos sobre las íes, también conocido como el tío listo que todo lo sabe, es o acaba siendo sin excepción el vecino de al lado. Tú un día te hartas y te vas a vivir al Polo, y te digo yo que al día siguiente viene un tío listo y levanta un iglú en la finca de al lado. Hablo por experiencia, yo, que cuando tengo una de esas tardes de mirar lejos por la ventana, y dejo esto y salgo a cavar algo, o a podar algo, o a mirar a ver si hago algo que me saque a la serpiente de la cabeza, me lo encuentro siempre y es como si lo viera acodado sobre la valla, fumando un puro, mirándome y pensando: “Menudo gilipollas”. Porque el tío listo sabe lo mismo de hipotenusas que de ritmos circadianos, de remedios contra la chinchilla que de arias barrocas. No conoce límites, el tío. O vean, si no. El otro día vino a pedirnos un poco de leña para probar la chimenea y más tarde, cuando volví a cruzármelo, le pregunté qué tal y va y me dice: “¡Estaba verde!” ¿Verde? Pero si es del año pasado. “¡Es poco!” Y se puso a aleccionar: “En Alemania hay que dejar secar la leña dos años. Dos. Está regulado por ley.” No añadió que el nuestro era un país de chulos y de sobraos, pero quedaba claro. Vaya, hombre, pensé. Y también: qué tíos, los alemanes. Pero ya todo lo dijo él, y tanta pasión le puso que al final se le hinchó la vena del cuello y pensé que saltaba la valla y todo. Me asusté un poco, lo confieso, y le dije que me perdonara, como lo oyen, que lo sentía mucho y que no se volvería a repetir. Y todavía ahora me pregunto qué hago que no entro en su casa blandiendo un hacha. En fin, hablemos de cosas importantes. No sé si ya existe el Libro de Estilo del Blogger, o si tendrán a gente trabajando en ello. Si no es así, por favor que se pongan ya, que se siente uno muy desamparado sin saber qué normas son las que hay que violar. De todas formas, si existe, o cuando exista, seguro que incluye una línea del tipo: “Se considera del peor gusto que el autor responda a los <span style="font-style:italic;">comments</span>.” Así que vamos allá sin perder más tiempo. Amable Sara: Le ruego que no haga mucho caso de lo que lea aquí porque esto no puede ser muy edificante, ni esto ni yo mismo. Y de verdad que no quisiera molestar a nadie si un día me da por cagarme en La Madre Que Me Parió, una santa que se merece todas esas mayúsculas, y más, aunque en otra vida debió de pecar mucho, para sufrir en ésta el castigo de un hijo como el que tiene. Digo que esto no puede ser serio de ninguna manera y, <span style="font-style:italic;">quid pro quo</span>, acepto que el lugar más apropiado para leerme sea la taza del váter. Así y todo, sepa que a personas como usted le debe uno casi la vida, y que se las ama de forma instantánea y ciega, con perdón, pero sé lo que me digo. Así que gracias, queda la puerta abierta. Y ya. Le paso con <a href="http://caspaypoesia.blogspot.com/">unos</a> que sí que son buenos de verdad y me voy a ver qué hago con lo de Alemania, que no me lo saco de la cabeza, por si tuviera poca jungla ahí dentro. Verás cuando se lo diga al viejo <a href="http://elsabordelaherrumbre.blogspot.com/2007/11/la-tarde-misterio-de.html">en el monte</a>, este invierno.S & Phttp://www.blogger.com/profile/14850759559996520542noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-9054021174283285075.post-37482878776901197892008-09-20T09:06:00.002+02:002008-09-20T09:12:53.272+02:00Un caballo grande y negro viene a por míLo bueno de cada folio terminado, lo mejor, es que va a posarse sobre el anterior y así nos lo quita de la vista. Hoy tampoco he descubierto la pólvora, pero me urge dejar de ver esos textos anteriores, así que aquí va otro, espera que rebusco, uno que empieza diciendo “El lobo no es tan fiero como lo pinté aquí, ni Caperucita tan cándida.” Menuda chorrada. “Pero al padre hay que cargárselo, hay que cargárselo por mandato de la madre, de la madre naturaleza.” Y dale. “Con el padre hay que llegar a una relación que se base en la pura guasa, y en su poquito de cariñoso desdén. Pero antes hay que matarlo y matarlo bien, o será él quien nos devore, así, por la jeta. Y mientras se la metemos hasta la empuñadura, zarandeándole un poco para que le duela más, decirle: ‘No te enfades, anda, ya verás cómo a partir de ahora nos llevamos divinamente. Y tampoco te quejes tanto, que no eres el primero. Yo mismo pasaré por esto, si no lo estoy pasando ya, mira esta otra espada que atraviesa mi corazón, espada o flecha, que es peor, y bien sé lo que duele y mira lo poco que me quejo, padre mío.’ Todo padre ha de afrontar ese trago, empezando por Dios Padre Todopoderoso, encargado de dar ejemplo. Y qué puede haber más noble, más bello y digno de respeto y memoria que el corazón de un padre ensartado como un pincho moruno… No, esto nunca lo entenderán las madres, porque para vosotras siempre tendremos paciencia y bellos gestos, para vosotras y vuestra artrosis, vuestros vértigos, vuestra indomable depresión. Otra cosa son los padres. El padre, que cada poco nos lía para que le ayudemos a levantar un muro, o a tirar un muro, o a mirar a ver qué hacemos con ese muro. Y vamos a echarle una mano en lo del muro y si no le damos en la cabeza al pasarle el ladrillo, es por los pelos. Pobre padre, experto en muros. A todo esto, ¿qué se hizo del papá de Caperucita? ¿Por qué no pinta nada en esta historia? Estaría levantando un muro, como si lo viera, mientras le devoraban a la hija. Precisamente, en el cole, han empezado el curso ensayando una representación de esta tierna y edificante historia. Y al mío, al que un día me la clavará hasta el fondo diciendo ‘No te enfades, papá…’, a ése que todavía es vara verde, mi rubio príncipe, le tocó en suerte el papel del leñador, que consiste en estarse dale que te pego al árbol hasta que oye la llamada del pato, o del conejito, y acudir entonces con un palo (‘pero un palo que no duele, papá’) y dárselo a probar al lobo a la voz de ‘Toma, toma’. Eso en el cole. Luego dirán de mí. Aunque es verdad que al lobo siempre se le pega poco. ‘A ti es que te han pegado poco’, me dice <a href="http://idazki.net/mercuriana/?page_id=16">Nacho</a> de vez en cuando, y me tiene ya casi convencido. Así que el leñador, ¿eh? Le miré muy serio y le pregunté si no le parecía que su personaje, en el fondo, está celoso del lobo, si no será que a él también le apetecía un buen bocado de la niña. El chaval alzó los hombros y calló, pero fue como si dijera: ‘Esas son cosas muy particulares, padre, yo ahí no me meto.’ Vale, chaval. Tú prepárate el papel como prefieras. Pero lo que yo te diga. (Y mira a ver cuándo sacas un rato y me echas una mano con ese muro.)”S & Phttp://www.blogger.com/profile/14850759559996520542noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-9054021174283285075.post-63965743761841648862008-09-17T12:01:00.001+02:002008-09-17T12:05:31.829+02:00PicadurasLo de coño y joder y hostia ya, toda esa vaina sinfónica, se explica porque a mí, que soy correoso y torpón, me permite dar con el tono exacto de lo que quiero decir, exacto más o menos, y porque yo hablo así hasta en sueños, y sobre todo en casa y delante de los niños, para que sepan con qué clase de tarado se las gastan y para enriquecerles el léxico, el de las palabras y el del corazón, dejen que lo diga así. Al fin y al cabo, el corazón no es más que una víscera que hace bum-bum, es decir, que se hincha y se contrae, que está triste a veces y a veces contento, enfadado o de buen humor, perezoso o andarín y así sucesivamente, y no se puede ser tan simple en esta vida, hombre. Hacen falta matices, adornos, que no se diga que parecemos monos. <span style="font-style:italic;">On the other hand</span>, lo de gracias y por favor y si no te importa, esa otra vaina comercial y de salón, está bien, realmente bien, pero no lo es todo. Y conviene que los pequeños perciban la diferencia entre vete a tomar por culo y anda ya a la puta mierda de una vez, por ejemplo, que son expresiones que se parecen pero no tienen nada que ver, en el fondo. También es básico que sepan que el grajo grazna y el elefante barrita, fundamental, como lo es saber que la expresión apropiada cuando se tiene el cuerpo blasfemo, resolutivo y sentado, es me cago en Dios. Esto tienen que saberlo como mucho a los cinco años. Y antes, claro, a ser posible no más tarde de los tres, deben saber que Dios es un tipo al que nos inventamos en un momento de debilidad, pero que luego creció y se volvió contra nosotros y nos jodió bien jodidos. Eso, y que si te gusta como si no, hay que escribirlo siempre con mayúscula, siempre. Este mandamiento o se lo metes en la cabeza cuando todavía son bien pequeñitos o luego no hay manera de que entren en razón, y todo es tratar a Dios como si fuera cualquier dios o como al panadero de la esquina. Yo, ahora mismo, me dedico a la cría de árboles y niños, y no me miren así que hay más gente como yo en el mundo. Crío árboles y niños y, como comprenderán, esto me convierte en un tipo peligroso, muy peligroso, de los que habría que atar bien corto. Máxime cuando también escribo libros y hago con los niños y con los árboles lo mismo que hago con los libros, que es tratar de llevarlos bien derechitos por donde a mí me da la gana, cosa que, claro, nunca consigo, mecachis en la mar. Así que olvídense del dicho popular, que además de necio es cursi hasta decir basta. A un tío que tiene la insolencia de escribir libros, y que encima tiene hijos (¡dos!), y que para colmo hace agujeros en el suelo y planta árboles, convendría someterlo a muy estrecha vigilancia. Si quieren que les diga lo que pienso yo, lo ideal sería ponerle un capirote y unas orejas de burro y sacarlo a la calle así, y en la plaza del pueblo, a la vista de todo el mundo, escarnecerlo bien escarnecido hasta que pida perdón por tanto agravio. Pero esto ya es un parecer como cualquier otro, y yo, mientras no vengan a detenerme, a lo mío. Así que esa página me la cargo y esta otra, mira tú, la peino y la dejo; y esa rama fuera porque yo juzgo que descompensa el conjunto; y el filete te lo comes o no hay helado y si no recoges los juguetes no vuelves a verlos, y ojito conmigo, chaval, que a mí me criaron los curas. Pero sobre todo, hablar bien, coño. Utilizar el lenguaje con precisión y buen gusto, o tendremos que plantar árboles para subirnos a ellos otra vez. Un ejemplo y termino, que últimamente vaya chapas, con lo que todos tenemos que leer. Sucedió ayer, a primera hora, estando yo en la hura donde me escondo para escribir, porque escribir es algo que hay que hacer a escondidas, como quien fabrica bombas. Apareció el chaval frotándose los ojos y haciendo pucheritos, se me acercó y dijo: “Papá, tengo pesadillas.” Vaya por Dios. “¿Pesadillas? ¿Y qué pesadillas son esas?” “Mira.” Y levantó una pierna para enseñarme unos bultitos rojos que no paraba de rascarse. “¿Estas son las pesadillas?” Asintió. “Bueno, pues verás qué pomada más buena tenemos para curarlas.” Ya ven que lo llevo por buen camino y lo orgulloso que me siento de él. A este paso, y con semejante dominio de la metáfora, vamos, ni Neruda. Hoy mismo empezamos con la prosopopeya. Angelito.S & Phttp://www.blogger.com/profile/14850759559996520542noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-9054021174283285075.post-41410884383671112302008-09-12T12:35:00.003+02:002008-09-12T14:00:38.724+02:00No son gigantes, señor, son molinosQue la distancia entre dos puntos, a y b, o tú y yo, es infinitamente subdivisible y por lo tanto infranqueable es algo que aún no había dicho, o plagiado, aquí, y si lo hice, ahora no me acuerdo, no quiero acordarme. Con las mismas, tampoco he dicho que aquí he venido sobre todo a sangrarme un poco cada vez del veneno que ingerí un día que fui feliz, y que esto me ha servido para sufrirlo más gustosamente. Ni he dicho que esa mitad de mí (o tres cuartos) que me repugnaba empieza a parecerme una cosa estupenda, poco menos que lo de ser un cerdo y un hijo de puta casi me resulta fantástico. No, esto no es así, pero lo mismo acaba siéndolo. Así o como sea, nada de esto es importante, en absoluto. Cosas que importan son el hecho de que justo hoy se acabara el café, no ayer ni mañana: hoy; o que de pronto se levante un viento de lo más desagradable en un día que parecía, pero sólo parecía, apacible y sereno; o que los anunciantes pongan algunas cosas en letra grande y otras en pequeñita: ¿por qué, Dios mío, por qué? La vida está llena de misterios, esto es algo que hay que decirle a los niños cada día, ya en el desayuno, y que los misterios son importantes: por qué llaman a casa para decirte que te regalan un libro de primeros auxilios (¿qué estaría insinuando la señorita?), o qué significan todas esas babosas que infestan de pronto el jardín, y qué opinión le merecerá la teoría del gen egoísta a la mujer con la que llevas once años viviendo (de verdad, ¿qué pensará?). El misterio, el sagrado misterio. Los niños son expertos en misterios, y qué les vamos a decir nosotros que no sepan ya. Pero aún así hay que ponerse delante de ellos con el índice alzado y pronunciar muy serio: “Debes amar el misterio, hijo mío, ámalo como a ti mismo, y cuando te halles ante un misterio recuerda que es mejor no preguntar, no descorrer el velo y seguir postrado, temblando de fervor.” Eso por no mencionar la cara de esa chica preciosa del curro, que dan ganas de pararla y cogerla y llevársela a algún sitio y decirle ponte ahí y estate quieta que voy a mirarte hasta que me harte, o de pararla y cogerla y decirle vamos a ver, tú de qué coño vas con esa cara, si puede saberse. Porque es una cara que contiene un misterio y no lo descubriremos en la puta vida. Bueno, relajémonos, también es importante escribir sin ira. Con metáforas, vale, pero sin rencores. Y para ello nada mejor que escribir en pelotas. Si no lo han probado todavía, háganlo y después me cuentan. Lo digo en serio. Verán cómo se le quita a uno la cara de mala hostia, y la cara de amargado de la vida, y la de tío listo al cabo de la calle, y todas las caras hasta que sólo queda la del imbécil. Imbécil y desnudo, y desprovisto de toda esencia. Gracias. Perdón. Y esa cara hay que amarla porque aunque no lo merezca lo necesita y porque es lo que hay, y así también hay que amar a aquel niño que se chivaba de su hermano, aquel niño experto en misterios que luego creció y se ha convertido en… en… En esto. Buenas noches.S & Phttp://www.blogger.com/profile/14850759559996520542noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-9054021174283285075.post-90315940874108145312008-09-04T21:26:00.001+02:002008-09-04T21:29:31.874+02:00Me acabo el cigarrilo y voyDesde la arena de Santa María del Mar, recostado sobre el ecuador de un cuerpo humano y mientras el pequeño Román pregunta una y otra vez si ya han pasado los cinco minutos que faltan para que dejes de vaguear y te vayas al agua con él, las cosas se ven, o se recuerdan, así, dos puntos: está la historia que se escribe con ansia y apretando las mandíbulas, inclinado sobre el papel como el velocista sobre el tartán y con su misma prisa loca por llegar al final, esto es, por saber qué pasará: si te cargarás a alguien en el último momento, si habrá viajes, islas, trenes, si permitirás que sean felices y coman perdices o si la chica plantará al bueno para irse con el canalla, como manda el amado tópico; es ésta una historia que se escribe fácil, casi sola, quemando mucho tabaco que se consume solo en el cenicero porque la historia no permite pararse a fumar, ni a mear, ni a nada, y eso que en el fondo no importa un maldito carajo, la historia, bah. Pero luego está la otra, la buena, la que sí importa; bella, triste, única, irrepetible; que se escribe aunque no se quiera y aunque, quizá, no se deba; y sofrenando todo el rato los caballos, dando innecesarios rodeos y hasta retrocediendo de vez en cuando, parándote a contemplar el paisaje o a describir pijadas, a conversar con los personajes, a descansar aunque no estés cansado: cualquier cosa con tal de no llegar, de llegar lo más tarde posible a ese final insufrible y tan sabido de antemano, tan inamovible. Aquí sí que se fuma, la hostia se fuma. Y así la historia que acabó, que acabaste ayer, o antes de ayer, con esa escena final, la despedida en la boca de metro como en un novelón de los de antes, un tochazo de aquéllos que leían las señoritas en los salones, suspirando y mojándose todas. Quién fuera magdalena, joder. Y mira que sabías que era eso lo que iba a pasar, vaya si lo sabías, y que cruzarías la línea de meta dando los pasitos más cortos, obligado por esa obstinada mano derecha que te empuja y tú no quieres, y el invisible caballo hociqueándote el cogote y tú vale, coño, que ya voy, y así pasaste bajo el letrero donde ponía The End, con el bolígrafo encima de la última línea brillando como la cuchilla que nos cortará la cabeza, gimoteando y tonto perdido. Y eso que era lo que se dice un final abierto, no sé si sabes cómo te digo.S & Phttp://www.blogger.com/profile/14850759559996520542noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-9054021174283285075.post-775958365515652402008-08-24T12:53:00.001+02:002008-08-24T13:13:14.349+02:00Moliendo maízEsto hay que contarlo, tío, ya mismo. Y en primera. Desde aquí desde donde escribo, en la zona alta y más esquinada de la casa (para tirarme mejor), veo parte de la finca de al lado, exactamente el rincón en el que sus dueños han plantado la huerta. Una huerta, sí. Pues bien, estábame yo trabajando aunque es domingo, y hace un rato, unos diez minutos, ha pasado lo siguiente: ha aparecido la vecina con un martillo en una mano y un bloque de hormigón en la otra, se ha sentado en el suelo, en el punto donde yo no podía dejar de verla, o más exactamente en el punto donde yo mejor podía verla, se ha puesto el bloque entre las piernas (sic), ha cogido un puñado de tierra que ha echado sobre el hormigón y se ha puesto a amartillar tierra, así, como te lo cuento, y tú piensa lo que quieras, que me lo estoy inventando o lo que sea. Delicadamente, como si estuviera moliendo azafrán, ha golpeado y golpeado la tierra hasta lograr un fino polvo rubio que luego ha ido colando, flipa, con un colador de colar leche, sobre un tarro de cristal. Posteriormente, ha desaparecido de mi campo de visión, pero al poco ha regresado con un ladrillo. Un ladrillo, sí. Golpeando de manera muy hábil (eso me ha parecido, vaya), lo ha partido y ha tomado una pequeña lámina que, moliendo y moliendo como si moliera maíz, ha reducido a trozos cada vez más pequeños y finalmente a polvo, rojizo esta vez. Y en eso está ahora mismo, superconcentrada y colando el polvo rojo y guardándolo en el tarro de cristal, virgen santísima. Yo no sé si me estoy volviendo majara, tío, o es que algo está pasando ahí fuera, en el mundo. Pero ahora parece que ya se va, sí, se va ya, con sus pantaloncitos cortos y su camiseta de tirantes, sus gafitas y sus rizos de querube, joder ya, que tengo que trabajar. Y luego me llaman degenerado a mí, ya ves.S & Phttp://www.blogger.com/profile/14850759559996520542noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-9054021174283285075.post-5813066561978741252008-08-21T10:02:00.005+02:002008-08-22T11:02:03.925+02:00Ley de la parquedad“Me avergüenzo de mis sentimientos dispersos, aunque no mucho”, dice el libro ese que se niega a ocupar disciplinadamente su sitio en la estantería; muy seguro de sí mismo, se empeña en ser leído, como si no le precedieran cientos en la cola. Pero ahora estamos con otras cosas o con nada, y nos limitamos a abrirlo por cualquier sitio y leer una página, un párrafo al azar. Éste, por ejemplo (y de verdad que fue al azar): “Les deseo a todos los hombres dos mujeres y a todas las mujeres dos hombres, al menos por fases, ya que dos mujeres o dos hombres son la exuberancia mínima con la que podemos entablar la lucha contra nuestra pobre vida, sin someternos enseguida a la ley de la parquedad. Judith se pone las bragas y dice:” Hasta ahí, sólo hasta ahí. Y un poco más abajo: “Nos reímos y salimos arrastrándonos del <a href="http://www.galaxiagutenberg.com/Contenido/Libros/Libro.asp?Codigo=46062">seto</a>.” Como en un sueño. Como en el sueño de hoy, en el que también había dos mujeres y unas bragas y algo que cumplía la función del seto. Y te levantaste para escribirlo porque si no se perdería y porque comprendiste que ya estabas medio despierto y gobernándolo un poco, y gobernar los sueños es pecado mortal, de los que te mandan derechito al infierno. Al escribirlo te lo cargaste, claro, porque escribir siempre pasa por cargarse al ángel, por pisotear <span style="font-style:italic;">la flor de mil pétalos</span> que estalló en aquel preciso momento. Pero es eso o el olvido, así que eso, siempre. Y con respecto al asunto que teníamos pendiente, dice aquí mi socio que, mayormente, el problema de los jóvenes narradores es que son malos, y a tomar por culo. Venga ya con que si la endogamia editorial, que si los premios están dados o que si Arturo Pérez-Reverte. Nanay. Malos, dice, somos muy malos y ya, porque ese asunto ni cunde ni interesa, y aquí estamos por violar la ley de la parquedad y dibujarle un lado bello a la bestia, al monstruo la boca de un ángel, al verdugo un corazón de poeta y al poeta, por supuesto, una nariz de payaso.S & Phttp://www.blogger.com/profile/14850759559996520542noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-9054021174283285075.post-73242661402502372752008-08-14T11:32:00.003+02:002008-08-14T11:45:40.437+02:00ColumpiándoseOjo aquí, ahora, porque este es un medio que se presta especialmente a la vileza, al insulto y a la cobardía, y todo el cuidado que se tenga es poco. Resulta que ayer te jodió la mañana el cuñado, un cuñado, un miembro de esa incomprensible y lejana raza de cuya existencia sabes porque te viene jodiendo una mañana cada seis o siete meses, algo que hay que perdonar porque tampoco es tanto y porque todos somos el cuñado de alguien, aunque parezca increíble. El asunto iba de vehículos de ocasión y te dejó un nudo en el estómago que te llevaría horas deshacer, mira que te tengo dicho que practiques con la corbata. Esperemos que el del concesionario no te llame y ahora vamos a recalentar ese café, joder qué cosa. La de anteayer, la mañana, esa sí que estuvo bien, porque ibas de camino al parque y sonó el teléfono y era la hija de un amigo, estudiante de periodismo que dedica su verano a hacer prácticas en el diario local. Y lo que quería era que le facilitaras el contacto con algún “joven poeta” porque estaba preparando un artículo “sobre las dificultades que tienen los poetas jóvenes para publicar.” Toma ya. Y va y te llama a ti, justamente. Además de bonita y amable, la muchacha es inteligente, mucho, y dulce, mucho también, pero nada sarcástica, o eso parece, y seguro que ni fuma ni bebe, así que le diste algunos teléfonos, mails, y al tiempo que mareabas la agenda a un lado y a otro, le preguntaste si no estaba interesada en narradores. Resultó que no, que sólo poetas. Jóvenes. Tampoco te preguntó tu opinión al respecto, porque ni eres poeta ni eres joven (ni publicas). De buena gana le habrías dicho que el problema anida precisamente en el enunciado de la pregunta: el problema, la dificultad, el Gran Obstáculo es que son poetas jóvenes, nada más. Pero ya te frotas las manos al imaginar las respuestas que darán tus amigos jóvenes y poetas este fin de semana en el diario. Y ahora demos las gracias a <a href="http://www.terra.es/personal/lumira/">Luis</a>, cuyo contacto no le facilitaste a la joven periodista aunque algo podría decir al respecto, algo de enjundia, lo mismo que <a href="http://www.clubleteo.com/?p=230">el padre</a> de la muchacha, que también escribe pero no es poeta ni por supuesto joven, y seguro que se desentendió del asunto como se desentiende uno de la mano de un vendedor de coches. Por suerte, tu prole aún está en edad de columpios y toboganes. Pero como un día te vengan con una pregunta del palo a ésa, se van a enterar. A ti, poetas jóvenes del mundo. Todos a ti, vamos, que hoy te dejas y además te lo mereces. Y otro día hablamos de los jóvenes narradores, que ésa sí que te la sabes.S & Phttp://www.blogger.com/profile/14850759559996520542noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-9054021174283285075.post-66514849921305206162008-08-11T13:15:00.002+02:002008-08-11T13:18:38.549+02:00VueltaLa rúbrica de cada post, esa sentencia final que nunca es tuya (cero comments, o lo que sea), te deja siempre temblando, entre el estupor y una variante de la pena que quizá no sea sino alivio: tal vez, te dices, éste sí que haya sido el último. Porque cabe la posibilidad de que tampoco eso lo decidas tú; lo bonito sería pegarle un tiro entre ceja y ceja a la criatura, pero lo probable es que muera de inanición. Bueno, pero de momento tras cada gota que cae sigue formándose otra gota lenta, autónoma y sorda como ella sola. Es verdad que la gota siempre es de agua, y ya estaría bien ofrecer champán, bourbon, un poco de vino por lo menos… Bah, esto es más de lo mismo y hoy lo importante es que volviste a ver al sordomudo del pueblo, ese chico que en la fiesta siempre acababa a tu lado, como si la poca conversación que tú le dabas, y las innumerables cervezas que pasaban por sus manos, fuesen toda la diversión posible para él. Eso es importante y también lo es el recuerdo de Noelia, del 72 como tú, una chica a la que hace siglos que no ves y a la que quizá no vuelvas nunca a ver. Era de Barcelona y hace siglos que no la ves porque lo del pueblo a ella como que se la sudaba. Pero hace siglos sí venía, y el verano del 88, el dos de agosto exactamente, subió contigo al campanario de la iglesia y te enseñó algunas cosas. Podría ser cierto que se busca en todas las mujeres a la primera mujer, y que nunca se la encuentra y por eso somos todos unos cabrones con pintas. Y si no es cierto, al menos es romántico. Noelia era una muñeca rota, un misterio y una golfa (esa misma noche estuvo con otro); inteligente, sarcástica, dulce; gran fumadora y bebedora: una mujer diez. Después de aquel verano te llegaron algunas cartas suyas al seminario, y resultó que hasta escribía poemas. De amor. Hoy será una digna señora sin memoria de aquella tarde de tormenta en el campanario; rayos, truenos, de todo. Por lo demás, la semana terminó y tuvo su lado bien, sorprendente. Ahora hay que salir de aquí pitando o los pequeños acabarán prendiendo fuego a la casa. Y mañana vuelta al cole, al curro. Plaf, dijo la gota al caer. Putadón.S & Phttp://www.blogger.com/profile/14850759559996520542noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-9054021174283285075.post-89387585867281689982008-08-06T09:40:00.002+02:002008-08-06T09:51:23.763+02:00Down in MexicoRodríguez era uno que se quedó solo en casa mientras su mujer y los niños se iban de vacaciones, que es más o menos lo que te ha pasado a ti, sólo que en algún momento debió de producirse algún olvido, algún error, porque ella en efecto se fue, pero los niños te los quedaste tú. Bueno, pero después del maratón que comienza en el colacao con pajita de la mañana y acaba en el colacao con pajita de la noche, te sacas un par de horas para colocarte suavemente y fantasear que eres uno muy malo, por ejemplo, un sexy <a href="http://www.youtube.com/watch?v=I8GxeZXG7FA">hijo de puta</a> con una cicatriz bajándote por el lado siniestro de la cara, y una calavera en el capó del coche y la chupa más hortera del mundo. “Aún me queda mucho que viajar antes de poder dormir”, decía el villano en la peli de anoche, en la que no salía ni un solo crío. No estuvo mal pero pudo estar mejor, mucho mejor: justo lo mismo que podrías decir del sueño que tuviste después, hace un rato, el mismo que vienes teniendo desde hace tiempo, con pequeñas variaciones como el color de tus calcetines o la forma exacta de su nuca, y que será tu mayor aventura de rodríguez, de aquí al sábado. Todo un especialista, tú, en lo tuyo.S & Phttp://www.blogger.com/profile/14850759559996520542noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-9054021174283285075.post-68902836045203072182008-07-30T01:12:00.003+02:002008-07-30T01:18:12.206+02:00La playa cuando pensabasEl último minuto frente a la playa, cuando ya refresca y atrás esperan doscientos y pico kilómetros en un coche lleno de arena y niños y ropa revuelta, debería servir de resumen y acopio de fuerzas, algo así como el gesto viril de vaciar el final de la copa de un trago, antes de abandonar la mesa en la que se ha gozado sin criterio ni modales. Pero hay que hacerlo bien. Anunciar por ejemplo: “Bueno, me fumo el último y nos vamos.” Y ella: “Venga, anda.” Y te apartas un poco y te sientas en una postura apta para la meditación y las lejanías, con la camiseta ya puesta y toda la bestialidad del mar rugiendo ahí delante. Y enciendes el cigarrillo después de dejarlo un rato colgando entre los labios, después incluso de mirar el rótulo del mechero con el respeto que te merecería un verso de Rimbaud. Esas primeras caladas sientan como caricias y las gaviotas aportan el punto justo de histeria a tan rotundo paisaje, y tienes hasta la suerte de que en ese momento una última bañista desfile por la playa desierta, dejando que el océano lama servilmente sus pies. Detrás, los pequeños se disputan su bolsa de patatas y arena y su madre lee envuelta en un pareo, y tú cambias un poco de postura al ver que ya va mediado ese pitillo de despedida, al sentir que tal vez estés a punto de comprender algo que quizá nunca vuelva a quedarte tan cerca. Ha estado bien, ha pasado rápido y es posible que mañana aún te queden restos de arena en el cuerpo, como le quedarán a esa <a href="http://www.esnips.com/doc/8d989bef-b527-40c4-b5f6-6e94239b970c/dick-philip-suenian-los-androides-con-ovejas-electricas">novela</a> cuyo único defecto es el de resultar algo corta para ocho días. Y ya de repente no queda nada que fumar y además la pequeña lleva un rato llorando por el enésimo conflicto entre pala y rastrillo, y la bañista ha desaparecido y los doscientos y pico kilómetros siguen ahí, tercos, irrefutables, uno tras otro. No te ha sido desvelado misterio alguno pero te despides con humildad de esa arena y esas olas, acatando que podrías haberlas mirado durante toda una cajetilla para obtener idéntico resultado. Lo mismo que los pechos de la bañista: su belleza radica en la lejanía, que es lo que les ocurre a los montes y a las nubes, a las olas y al barquito velero. Así también a las palabras sólo les faltaría carecer de significado para que nada estorbara su belleza. Y por eso el beso perfecto es el que no precisa de labios: sin sabor ni textura ni humedad, ni ningún otro de los rasgos de lo humano y corruptible. El beso de una androide, llegando hasta ti como llega la luz de las estrellas, intocable y muerta hace miles de años, como la playa cuando pensabas qué tontería esta de ser como eres y hacer lo que haces, y toda esta montonera de palabras tan lastradas de significado, como si no hubiera suficiente mar y arena y cielo aquí, ahora. El final de las vacaciones, esa putada, o el deseo de ser una oveja rubia, y que por la mañana sólo quedase un montoncito de arena. Radioactiva.S & Phttp://www.blogger.com/profile/14850759559996520542noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-9054021174283285075.post-68952833561790405712008-07-19T11:28:00.003+02:002008-07-20T11:55:01.288+02:00El amor en la cocina (zero summer)Dice <a href="http://islakokotero.blogsome.com/">Eloísa</a> que primero es el dolor y luego la escritura. Y mira que <a href="http://islakokotero.blogsome.com/2007/12/09/cartas-celtas-de-eloisa-otero/">lo hizo bien</a>, esta amable mujer. Por ejemplo: <span style="font-style:italic;">No te lo imagines como una carta triste. / Nunca pienses que entre no estar / contigo / y la tristeza / hay una relación lógica, firme.</span> Y un poco antes: <span style="font-style:italic;">Donde se dice “la necesidad de renunciar a las ilusiones” / debe leerse: / la necesidad de renunciar a las ilusiones.</span> Eloísa cita a Handke con conocimiento de causa, y también ha leído a Botho Strauss tanto como se le debe leer. Y va y dice: <span style="font-style:italic;">El acto de la escritura es posterior al dolor.</span> Pues no, querida Eloísa, no. Es verdad que hay que ser muy idiota para llevarte a ti la contraria, pero no. La escritura siempre es simultánea al dolor, paralela, coincidente. Qué otro motivo se podría tener para hacerlo, con lo bien que se está por ahí tomando cañas. Se escribe porque duele, y cuando no duele no se escribe: se toman cañas. Cuando ya no duele vienen, eso sí, los arreglos, las componendas. Viene el crimen, viene la literatura, que es el arte de peinar niños muertos. Viene ponerse con los papeles pero ya con tinta de otro color: la decoración. Así la distancia que hay entre a) follar a cuatro patas en la cocina y b) un amarse violento entre fogones, no responde tanto al muy diferente juicio estético que nos merecen una y otra expresión, ni siquiera a las muy diferentes imágenes que una y otra precipitan en nuestra sucia cabeza; más bien se trata del grado de proximidad a los hechos, que en el caso de la opción a, la buena, equivale al grado cero (Barthes). La escritura sólo es posible en la zona cero de los hechos, cuando todavía sale humo de los despojos y cualquier roce te arranca lágrimas, y entonces no se repara en cuestiones de tono, ritmo, eufonía y su puta madre. Todo eso sí que viene después del dolor, una vez que el niño ha dejado de sufrir. Y a pesar de todo nos entendemos, Eloísa. Pero tú has visto el primer manuscrito del maestro: “Te beberé el cabello y cerraré los ojos”… <a href="http://islakokotero.blogsome.com/2007/03/29/el-primer-poema-manuscrito-de-antonio-gamoneda/">La tinta de la tachadura</a> es otra, más oscura, más fresca, y debajo está el original, el fruto original del dolor y su imperfecta pureza desvaneciéndose, desapareciendo como desaparece el dolor, triste, cobardemente, dejando que se imponga el fruto brillante y bastardo, encuadernado, que guarda dentro un copyright como se guardan las braguitas blancas de una niña en el fondo de un armario. Y con estas cosas en la cabeza nos vamos preparando para la playita mientras otros se preparan para <a href="http://www.youtube.com/watch?v=8rGFfO5fUvE">el gran fiestón</a>, y en la arena no faltará ese cuaderno sin una sola tachadura, donde vamos escribiendo en grado zero todo eso que aún sigue doliendo, por fortuna.S & Phttp://www.blogger.com/profile/14850759559996520542noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-9054021174283285075.post-68505747923668406652008-07-14T13:38:00.001+02:002008-07-14T13:43:58.208+02:00Duro, vaqueroConmueve, sin duda, <span style="font-style:italic;">funciona</span>, la figura del space cowboy como revisión moderna, no superada todavía, del viejo Robinson, un tipo éste con el que no queda más remedio que identificarse, es verdad, por muy poco atractivos que resulten sus harapos, su piel quemada y su barba infestada de piojos. Frente a la soledad de este pobre hombre que apestaría a queso de cabra, la del hombre de las estrellas que pierde el contacto con la base, y el control de la nave y hasta el recuerdo de su misión, es una soledad cargada de lirismo y sentido trágico, de nobleza, de glamour… En sus pupilas se refleja el paso de cometas y asteroides, la formación de nuevas galaxias, pero su mirada está perdida en memorias de un viejo árbol al volver a casa, y de canciones en la radio al atardecer, y de una mujer tendida al sol. Sientes lo que él siente, y casi tocas lo que casi toca él, cuando sus dedos resbalan sobre los curvos e inútiles mandos de la nave. El vaquero espacial pone, contagia, mola: te retrata. Pero tiene esta propensión a la languidez, a lo húmedo y blando, a la cursilería: al fin y al cabo no puede hacerse una canoa, ni cazar ciervos, nada en lo que ejercitar sus músculos. Ahí sigue siendo superior el vaquero de toda la vida, con su flipante atrezzo: sombrero y áspera barba, rifle y espuelas, botas de punta, pistolas, tabaco de mascar, cicatrices en la espalda… El tipo que cabalga en medio del inhóspito desierto que es el retrato exacto de su alma (sobre a la hora del ocaso y el café en una lata), y le supones en busca de algo que ha de estar muy lejos, o huyendo de algo que nunca estará lo bastante lejos, recuperándose de un daño o decidido a no hacer más daño… Sea cual sea su historia ha de ser una gran historia: sacrificio, pasión, renuncia, dolor, por mucho que ahora el tipo rudo e intratable, romántico y canalla, sólo mantenga una relación emocional con su caballo pálido; el tipo decidido a vivir como una alimaña, quizá porque no se considera otra cosa; el tipo que te mira como se mira al horizonte o al fuego, solo por mucho que no logre eludir el destino heroico que le espera y que le obligará a matar o morir de nuevo, por amor o por orgullo, o por mero capricho de los dioses. Pero esto ya no es un retrato sino <a href="http://es.youtube.com/watch?v=TpR_OOR1H30">un bonito artificio</a>, una debilidad, una fantasía. Elegante, pero mentira.S & Phttp://www.blogger.com/profile/14850759559996520542noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-9054021174283285075.post-45206038892825332822008-07-06T18:27:00.003+02:002008-07-06T18:34:16.939+02:00Control y alternativaTan contagioso como apelar a la segunda persona debe de ser este acento mexicano que impregna el cíber, o serán esos productos que venden aquí, esas sopas de sobre que deben de hacerte sudar bien gordo ya antes de la primera cucharada, antes incluso de abrir el sobre, y ese tipo que acaba de entrar con sombrero de cowboy como si estuviéramos en San Diego o por lo menos en una ciudad europea un poco más cosmopolita, no en esta mierda de pueblo del noroeste que hasta hace bien poco no aparecía ni en los mapas de google. Pues ya sí, mi hermano, pasan tipos güeys con su servesita y sus botonas de vaquero bajo estos cuarenta grados que son su puritita salsa y a ti te hacen escribir de estas maneras, patinando no más. Aunque también está la amable mexicanita que te interrumpe cada treinta segundos porque no termina de conectar con el otro lado, y tú notas su angustia y tratas de calmarla: hay que pulsar control y alternativa a la vez, y luego el dos, así. Total te viniste acá a ver si había algo de nuevo en estos cuatro días que te quitaron la clavija, los muy pendejos, y nada. Luker, se llama la sopa. Algo tendrá que ver con la suerte.S & Phttp://www.blogger.com/profile/14850759559996520542noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-9054021174283285075.post-81153794958836786442008-07-03T22:51:00.002+02:002008-07-03T22:55:44.767+02:00Nada, nadaEn el papel que os han dado en el ayuntamiento para que vayáis los cuatro a la piscina, figura un adjetivo que también empieza por efe, aunque su sonoridad es bien distinta: líquido, lánguido, declinante, con esa erre que se queda temblando al final como el presagio de algo: "familiar". Por alguna razón, lo has mirado como miras esos papeles tan curiosos que de vez en cuando llegan a casa, y que llevan sellos, escudos, disposiciones adicionales y la elegante firma de una subdirectora. Pero aquí sólo aparecían vuestros cuatro nombres, debajo del rótulo en negrita: Abono familiar. Abono familiar es un sintagma nominal y es también una expresión polisémica: podría hacernos pensar en algún producto que, aplicado en la dosis y con la regularidad indicadas en la etiqueta posterior, hace que las familias crezcan sanas y vigorosas como lechugas: un chorrito a la semana, preferiblemente al atardecer, y su familia crecerá y dará frutos esplendorosos. Bueno, hay que ser un poco retorcido para pensarlo. Se trata sólo del resguardo que os permite entrar estos días en la piscina, hasta que os den las tarjetas plastificadas. Y en la piscina, además, los niños empiezan a perderle el miedo al agua, y es un gusto ver cómo gritan y se salpican, tan ignorantes de todo, tan perfectos. Y como ha refrescado un poco, las chicas optan por quedarse con la camiseta puesta, lo cual no las favorece a ellas pero te favorece a ti, que así puedes pensar más lejos y, tal vez, mejor.S & Phttp://www.blogger.com/profile/14850759559996520542noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-9054021174283285075.post-84349522340202107642008-07-01T13:27:00.003+02:002008-07-01T23:12:36.928+02:00Milagro (V 2.0)“¿Por qué es siempre un cliché lo que nos hace llorar?” Porque hay cosas, <a href="http://sanputa.blogspot.com/2006/11/martin-amis-xito-1978.html">Terry</a>, que no tienen remedio. Ni falta que les hace. Se te pueden humedecer las mejillas ante el <span style="font-style:italic;">O dolci mani</span> de Tosca, pero no por eso dejas de ser un cursi, y además puedes estropear el frac. Para el caso, sale más barato sonarse a gusto con Rocky y Adrian <a href="http://es.youtube.com/watch?v=k-QNyiPtSGU">en el zoo</a>, pero sin complejos, ni por la vulgaridad ni por el sombrero. El kitsch es siempre un sombrero: siempre alta cultura. El kitsch no engaña… si no quieres dejarte engañar. Y tú sí quieres, ya lo creo que quieres. Hoy estarías por morirte de gusto, pero del malo. Y que haya que pasar por Faulkner para llegar a <a href="http://es.youtube.com/watch?v=H8WRMKxmKK8&feature=related">esto</a>… Y por más. Pero mereció la pena, podrías jurarlo. Así que agrega a favoritos, sube el volumen, <span style="font-style:italic;">miracles happen</span>, claro que sí, y que se mueran los guapos.S & Phttp://www.blogger.com/profile/14850759559996520542noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-9054021174283285075.post-73099765174899224612008-06-28T17:46:00.004+02:002008-06-28T18:39:08.618+02:00¿Hacha o motosierra?“Voy a comprar un hacha y te voy a cortar la cabeza”, “Pues yo voy a coger la motosierra de mi padre y te voy a cortar en pedazos y se los voy a echar a los perros”. Así conversaban dos amigos, dos niños de cuatro años, inocentes criaturillas, rubios por demás, cuando se supieron fuera de control, es decir, cuando sólo les controlaba la abuela, entregada mujer que sale al parque como se sale de la trinchera al grito de avanzar. Fuera de casa, el monstruo. A los cuatro y a los cuarenta, pero más que nunca a los cuatro: los niños son monstruosos porque nos reflejan con todo el azogue. “…coño, pedo, joder, teta, polla…” Eso fue otro día: así se despachaba una noche el hijo de una amiga, creyéndose también libre de todo control. Cumplimentaba el delicioso rito de dormir fuera por primera vez, y lo hacía en tu casa, con tu hijo. Cuando subiste a decir que ya valía de juerga, que a dormir, pegaste la oreja a la puerta: “…puta, hostia, mierda, culo, follar…” Aquello no acababa nunca. Interminable letanía, prodigioso léxico. Y tu hijo escuchaba y se desternillaba. Y aprendía. De nuevo en la cocina, no le dijiste a la madre que su pequeño sería un excelente orador; que ya lo era, en realidad. Porque igualmente Dios nos da libertad para pecar, y nos hizo a su imagen y semejanza. De lo que se deduce que también a Él debe de darle mucho gusto pecar cuando sale de casa, y que le joderá como nos jode a todos tener que hacerlo siempre con prisa, siempre pendiente del reloj y atento por si te pillan. Él mejor que nadie sabe que sólo la excepción da sentido a la norma, el crimen al castigo, y la seductora y temible profundidad del bosque al confortable y archiconocido calor del hogar. Y si al final te mereces un sopapo o el infierno, quedarte sin salir o el eterno rechinar de dientes, con tu pan te lo comerás. Y con el de <a href="http://lectordesolapas.blogspot.com/">tu amigo</a>.S & Phttp://www.blogger.com/profile/14850759559996520542noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-9054021174283285075.post-36999136067204625062008-06-25T18:20:00.002+02:002008-06-25T18:24:45.892+02:00Adjunto al verboFuerte es un adjetivo elemental, sin alardes, más bien tirando a ramplón y a neutro. Pero en función de adverbio hay que reconocer que se crece. Así por ejemplo en “follar fuerte”, expresión bien aliterada, sonora, potente, que leíste no hace mucho en algún sitio y por la que quisieras felicitar a alguien, probablemente a una dama. Follar fuerte no es garantía de calidad porque nunca hay garantía de calidad, pero ya indica algo y además te llena la cabeza de imágenes nocivas y hermosas, con mucha humedad y mucho ruido, cosa que no logra cualquier adverbio. Más teniendo en cuenta que se acude al coño como se acude al blog (o era al revés), es decir a descargar, y así no hay calidad posible, ni en lo uno ni en lo otro. Y sin embargo la dama está ahí para volar, y esto está aquí para volar también, y los cerdos no vuelan, y los gusanos tampoco. Follar fuerte sería un acierto como medida optimizadora de recursos que no durarán siempre. Así mismo: follar lento, follar caliente, follar oscuro y follar sangriento. Y sin embargo, qué cierto que follar no lo es todo... Si no recuerda cómo fue con aquella muchacha primera, cuando todavía no sabías; y con la que vino después y era ella la que no sabía; y la siguiente, cuando te dijo que ya no más y te fuiste a los bares; y la que te dice que hoy no toca mientras te toca; y el dulcísimo canto (<span style="font-style:italic;">oui, mais non</span>) de la irresistible sirena asexual. También hay grandes maneras de no follar: gloriosas, enervantes, aturdidoras; soberbias, espirituales, deprimentes; inolvidables casi todas. Y bien fuertes, ya te digo. Así que <a href="http://www.lamaquinadeltiempo.com/prosas/onetti02.htm">escríbeme fuerte</a>, al menos.S & Phttp://www.blogger.com/profile/14850759559996520542noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-9054021174283285075.post-84821771181338684582008-06-23T09:29:00.003+02:002008-06-23T09:54:28.557+02:00Fuerte, fuerteAbrazar a una amiga es una acción metafísicamente imposible, perdón por la gravedad. Una <span style="font-style:italic;">contradictio in terminis</span>, porque sus pechos se aplastan contra tu pecho y entonces ya no es un abrazo, y ya no es una amiga. A menudo, y para preservar la coherencia, los abrazantes inclinan instintivamente el torso hacia delante, esa incómoda postura que permite que corra el aire entre los pechos, y entonces se abraza a la amiga como si estuviera al otro lado de un puente o no te apeteciera, en realidad. Pero en esas ocasiones suele ocurrir que ella acaba rozándote sólo con la punta de los pechos, y entonces es peor; aquello deja de ser un abrazo, y aquella una amiga, y se entra en el terreno de la parafilia, casi. Y sin embargo, la amiga a la que le apetece darte un abrazo de verdad, sin tonterías, existe: no es un mito. Y coge y viene y te echa los brazos alrededor de la espalda y luego aprieta, y sus pechos se aplastan contra tu pecho como peras contra un cristal (esto es un <a href="http://elguindo.wordpress.com/2007/12/27/las-ventanas-de-susana-barragues/">plagio</a>, pero bien traído), y tú deseas al mismo tiempo que aquello dure y que no dure, porque quizá tardes en verte en otra como ésa y porque la amiga va a acabar notando lo que sucede por ahí abajo. Es radicalmente antinatural abrazar a una amiga, digamos un refinamiento de la cultura, una perversión, por mucho que ella sienta de veras ganas de abrazarte, lo cual sí es natural, aunque extraño. Además hay algo en ese abrazo que da pena, y seguramente sea la certeza de que la amiga no te ofrecerá sus pechos más que para esto y que nunca temblará de ganas ante tus garras, bicho; algo también de estupor, si piensas en la indiferencia del otro hombre al que se le hace esa ofrenda cada día; algo de reencuentro con el buen chico que un día fuimos; y de aceptación, porque esos pechos que se aplastan tiernamente contra tu pecho lo que están haciendo es establecer un límite: puedes tocarlo pero no pases de ahí, porque pasar de ahí estaría tan feo como matar a un niño (si bien es cierto que tú eres un hombre —un monstruo— y comes de todo). Todo eso y sin embargo qué lástima que quede tan lejos la amiga, y que ya todos los abrazos os los deis al final de las cartas. Abrazos fuertes e incluso muy fuertes, a ver cómo se come eso. <br /><br />(Y luego está la manera elegante de decirlo, la buena. La clase magistral para las <span style="font-style:italic;">pupas del corazón</span>: “Yo no puedo dormir si no es abrazándome / a alguien que huye de mí y me responde luego: / la oscuridad es el último beso que dimos / con rubor, mi cuerpo no te pertenece y tus labios / arropan el despropósito. / Nada como esta razón para sobrevivir sin nadie.” <a href="http://www.terra.es/personal/lumira/textos_cancer.htm">Un abrazo</a>.)S & Phttp://www.blogger.com/profile/14850759559996520542noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-9054021174283285075.post-61334983025320348092008-06-20T10:57:00.003+02:002008-06-20T11:05:54.868+02:00Sentado y atentoEs oportuno, siempre, el pájaro que viene a visitarte, y hoy lo ha hecho justo cuando cristalizaba ese pensamiento que quizá no ibas a ser capaz de soportar. Luego se fue, se lo llevó. Enamorado es uno que miente, y ya hay bastante suciedad en este cuarto. Pero en el otro también. Un hombre con una extraordinaria capacidad de mentir, y sublimar la mentira, y recrearse en ella: un poeta. Este cuarto huele a tabaco siempre. Y el otro también, seguramente. Pero hoy, al entrar, notaste ese perfume sin nombre, y fue como si sorprendieras allí mismo a la persona que pasó toda la noche dentro, hurgando, abriendo cajones, leyendo tus papeles, sonriendo. Tal vez tú también has pasado toda la noche en otro sitio, y por eso esta manera de quedarte parado. Dice <a href="http://lacomunidad.elpais.com/elproxeneta/posts">Luis</a>, pájaro con el don de la oportunidad, que “uno aprende a vivir con lo que guarda / de aquello que poseyó sólo una tarde”. Y no se guarda un aroma, sino el recuerdo de un aroma. O piensas ir de perfumería en perfumería, probando todos los frascos, hasta dar con él. Dice también de la posibilidad de llenar páginas sin rencor, sólo con ternura, que es como decir sólo con pena, penúltima derivación del deseo, después de la renuncia y antes de lo innombrable. Por lo demás, “Se está bien aquí, / sentado y atento a lo que ocurrirá mañana.” Esto no es cierto, no es cierto, pero hay que creérselo.S & Phttp://www.blogger.com/profile/14850759559996520542noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-9054021174283285075.post-16872196113698621952008-06-18T11:25:00.003+02:002008-06-18T15:05:38.128+02:00Old-fashionedEstar chapado a la antigua hoy no quiere decir que lo vayas a estar mañana (risas). Bueno, pero Miller dijo que su juventud no empezó hasta los cuarenta, y no parece un sospechoso. También la segunda persona podrá parecer la voz de Dios, de la sabiduría y tal, alguien que mira tus errores con paciencia y disimulado afecto, aunque sólo sea un vaciadero, un ejercicio saludable de esquizofrenia. Si estuviste ridículo, penoso, aburridísimo: pensar que en realidad tú no eras, que era el otro. El doble, hay que tener uno, y cultivarlo. Es útil por ejemplo cuando se viaja en un tren nocturno y el móvil no suena por más que lo acaricies, o si suena no es. Entonces puedes pensar que no eres tú el que se va, sino el otro, que tú te quedaste allí, rehaciendo los mismos caminos, entrando en los mismos bares, librerías, bocas de metro. Y que el que viajaba y escribía con letra de vagón no eras tú sino el otro, la sombra, esto. Como soñar que de pronto desaparecía y no eras capaz de marcar su número correctamente, y lo intentabas una y otra vez y nunca acertabas, y ella cada vez más lejos: era angustioso pero no eras tú quien marcaba, era el otro. O como imaginarte muerto, matándote: es el otro. La vejez será un extraño trago, pero será, tiene que ser. La mente fabulosa de Olenska no estará encerrada en el mismo templo, pero estará. Y Archer será un jovencito que <a href="http://www.youtube.com/watch?v=qpneLL_r7Rg">subirá</a> las escaleras temblando, pero sólo por la artrosis. Así que lleguemos a este acuerdo básico: prohibido morirse. También soñaste que un perro venía furioso a por ti, y en el último momento pasaba de largo: ese perro vendrá, pero no a por ti, sino a por ese que de pronto se para y rompe a llorar. Hay tres estrellas en esta mesa, un gato perfumado y un hombre que regala libros de Onetti. Chapado a la antigua. Pero de negro, tatuado y a ser posible en moto.S & Phttp://www.blogger.com/profile/14850759559996520542noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-9054021174283285075.post-30217483866212383492008-06-17T12:49:00.001+02:002008-06-17T12:52:05.025+02:00IntroNo le hagamos ascos al tópico: en efecto, habría que hacer <span style="font-style:italic;">algo</span>. Tatuarte ese soldado cojo de una vez, ponerte ya y ver todo el porno del mundo, leer a Bataille (sin falta, joder) o buscar la ventana ideal para practicar el salto del ángel, una con forma de hígado, cirrótico. Para lo de ser un amargado no va a quedar remedio, probablemente, pero hay que cuidarse bien de no parecerlo. No, lo que dijo fue “desgraciado”. Más exactamente: “leer a un desgraciado y solidarizarse con él.” Ahí sí que te ha quedado un tatuaje. Pero quizá pueda parecer otra cosa, quizá puedas parecer uno que no se toma en serio nada (Lardín: “esto es una mierda, vamos a beber”), uno que mea en la pija por sistema y principio (Puertas), y comprender por fin (Johnny) que lo que necesita tu historia es que cambies al prota por un enano. Eso, un astronauta enano. Ahí sí que podría haber una buena historia, que quizá acaba de empezar. Por ejemplo: ¿Me acompañas? Sí, claro. ¿Seguro que no quieres venir? No, tengo que comprar un libro de dinosaurios. Porque se trataba de <a href="http://www.youtube.com/watch?v=4kPPtySdP6Q">evitarlo</a>. En efecto: esto es una mierda. Intro.S & Phttp://www.blogger.com/profile/14850759559996520542noreply@blogger.com