tag:blogger.com,1999:blog-8312945956697509522008-07-07T13:46:21.498-07:00Álvaro VermoetÁlvaro Vermoethttp://www.blogger.com/profile/18194085295563949258noreply@blogger.comBlogger19125tag:blogger.com,1999:blog-831294595669750952.post-70211530503928927112008-07-07T13:42:00.000-07:002008-07-07T13:46:21.534-07:00Aquí el votante de centro-izquierda<div class="text-block"><span style="font-style: italic;">Publicado en <span style="font-weight: bold;">Libertad Digital<br /><br /></span></span><p>Parece claro que el marianismo se está construyendo sobre dos hipótesis. La primera es que el <span style="font-weight: bold;">Partido Popular </span>llegó el 9-M a su techo de votos de centro-derecha y que todo crecimiento relativo respecto al <span style="font-weight: bold;">PSOE </span>deberá venir de la mano de un acercamiento al votante de centro-izquierda o, como mucho, de una mayor abstención de las bases socialistas. La segunda es que el votante de centro-derecha es, además de huérfano, imbécil, de tal forma que se le puede maltratar y despreciar que el tío seguirá votando al partido conservador español.</p> <p>Ambas hipótesis son contestables. A lo primero ya contestó <span style="font-weight: bold;">Aznar</span>, recordando que en 1996 primero ganaron y después dialogaron, de tal forma que lo que se hizo fue convencer al electorado del proyecto liberal-conservador que había rechazado en elecciones anteriores, no convencerse a sí mismos de que la gente había hecho bien abrazando el felipismo, a ver si así les votaban. Yo no he sido nunca votante de centro-izquierda. Primero porque cuando yo militaba en asociaciones de izquierdas no tenía edad para votar, y segundo porque el PSOE, en el marxismo, estaba muy mal visto. Pese a ello, me gustaría, por una vez, ponerme en el lugar del votante de centro-izquierda.</p> <p>No hace mucho salieron a la luz unas imágenes de <span style="font-weight: bold;">Esperanza Aguirre </span>contestando a una sindicalista de la oposición que había gritado "¡Viva <span style="font-weight: bold;">Gallardón</span>!", a la que decía algo así como "¿Tú le votas?". He ahí la clave. Para la izquierda, alabar a Gallardón puede estar bien para tocar las narices al PP, dando a entender que siempre, desde que se nos fue de la presidencia <span style="font-weight: bold;">don Manuel</span>, el PP ha estado secuestrado por un grupo de extrema derecha que no tiene nada que ver con la derecha europea, con la derecha que no es de derechas sino "centrista", con la derecha normal en el mundo civilizado, de la cual es, ha sido, y será ejemplo eterno Gallardón. La cosa es que no le votan. No creo que nuestra amiga la sindicalista liberada llegara a contestar nada a la presidenta, pero ¿alguien duda de la respuesta?</p> <p>La tesis marianista es que habrá, con todo, algún votante que, si la indigencia se hace dura tras la no-crisis y la posterior no-recesión, se puede plantear votar a esos tipos que tan mal le caen pero que saben gestionar la economía y que esta legislatura se están haciendo los majos aparentando arrepentimiento por su maldad oponiéndose al diálogo con <span style="font-weight: bold;">ETA </span>y al separatismo catalán. ¡Qué imagen tienen que tener <span style="font-weight: bold;">Mariano </span>y los marianistas de sí mismos para pensar que sólo si se derrumba España les darán su voto! Con todo, aceptando tal tesis, nuestro amigo de centro-izquierda no iba a votar a Mariano Rajoy. No, porque si de algo le está convenciendo don Mariano es que ha sido un radical de extrema derecha estos cuatro años y que está fingiendo ahora, o que fingió entonces y que se arrepiente ahora. En todo caso le dará igual, porque si se tercia el panorama anterior tendrá que dar las gracias si el <span style="font-weight: bold;">Candidatodón </span>le deja pegar un cartel electoral en <span style="font-weight: bold;">Galicia</span>.</p> <p>Llega tarde el marianismo si no es para la regencia de ese político de Madrid llamado Alberto (como le llama su señoría del caso <span style="font-weight: bold;">Malaya</span>, por no estigmatizar, se entiende), que lleva años defendiendo esto que comentamos hoy. Porque, don Mariano, no se puede llevar al Congreso a <span style="font-weight: bold;">Aquilino Polaino </span>y luego ver si se convence a los curas para que acaben con los medios incómodos al consenso del nuevo régimen; no se puede pasar del conservadurismo carca a la progresía retrospectiva pisoteando el liberalismo nacional español que le ha apoyado estos cuatro años y los símbolos de la resistencia constitucional en <span style="font-weight: bold;">Madrid</span>, en <span style="font-weight: bold;">Cataluña </span>y, sobre todo, en el <span style="font-weight: bold;">País Vasco</span>. Vamos, se puede. Pero gratis no.</p> </div>Álvaro Vermoethttp://www.blogger.com/profile/18194085295563949258noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-831294595669750952.post-89369941074115305282008-06-18T01:41:00.000-07:002008-06-18T01:43:11.280-07:00La culpa es de los huelguistas<span style="font-style: italic;">Publicado en Libertad Digital</span><br /><br />Existe esta tontería en la sociedad española, sin duda inspirada por la izquierda progre, de buscar siempre alguna justificación para los mayores atropellos, nunca mejor dicho. Ya sean transportistas colapsando el país, agricultores cortando la Castellana o Bardem y compañía defendiendo el canon digital, siempre hay algún motivo para solidarizarse con ellos. El gasoil, el eMule, etc. Y eso es lo que causa que nadie se escandalice cuando los piqueteros queman vivo a un camionero y el Gobierno se entera por la televisión.<br /><br />Lo fundamental al respecto de la crisis económica lo contaban perfectamente Tomás y Recarte en Libertad Digital Televisión. ¿Por qué suben los precios cuando cae la actividad económica, en parte gracias a la paralización del país que han logado los transportistas? Porque los precios, en eso que llaman el Estado del Bienestar, no reflejan el valor real de las cosas. Porque aquí media España trabaja y el resto vive de la otra media. La culpa de la crisis es de los huelguistas, pero no de los de ahora, sino de todos los que han presionado con alguna intervención pública para favorecer a su sector, de la sociedad y del Gobierno, que las han considerado asumibles, y que en su conjunto son la causa de lo que vivimos y viviremos próximamente.<br /><br />En este país, los agricultores salen a la calle pidiendo ayudas porque su trabajo no es rentable y la gente se pone de su parte. Así que el Gobierno cede. Y la oposición, en un patético ejercicio de demagogia, dice que sí, que hay que conseguir más ayudas comunitarias para "nuestros agricultores". Y luego vienen los transportistas en huelga, divididos entre los que piden más ayudas y los que queman camiones. Los primeros, naturalmente, con el compromiso del PSOE y esa impresentable moción del PP para reducirles la fiscalidad. Ayudas que, naturalmente, pagamos todos. Y así va España, con una opinión pública buenista que quiere salir del cubo tirando del asa.<br /><br />Peor son, si cabe, las ayudas por no hacer nada, llamadas subvenciones, por no cultivar, por vivir del cuento, por ser liberado sindical, por tener una asociación dedicada a la observación de aves y un largo etcétera. Literalmente, media España vive de la otra media, y sigue sonando bien en este país hablar de "ayudar a la cultura" (subvenciones), "a los agricultores" (subvenciones), "a los transportistas" (subvenciones), etc. Ah, y el canon digital, del cual se descolgó Rajoy por quedar bien en la tele después de hablar votado a favor en un primer momento y antes de ascender a Salmones, alias La Diputada del Canon.<br /><br />Yo le pediría a Esperanza Aguirre, que es la única persona capaz de generar ilusión en la derecha porque es la única con una capacidad de alternativa basada en defender sin complejos la superioridad de las ideas liberales, demostrada en anteriores crisis económicas (Aznar, Thatcher), que cuando critique a los de la huelga, los incendios y los de la subvenciones, lo haga con mayor dureza. Básicamente porque va a contracorriente de su partido, de media sociedad y de todas las televisiones, y lo que necesita ante todo es hacerse oír. No voy a hablar de candidaturas pero el partido conservador español, en su carrera de populismo con el PSOE, nos garantiza Zapatero y crisis por otros doce años, y aunque Aguirre no convenza a las taifas se la tiene que seguir viendo como la única alternativa a Zapatero.Álvaro Vermoethttp://www.blogger.com/profile/18194085295563949258noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-831294595669750952.post-43353923110338664792008-05-23T07:08:00.000-07:002008-05-31T09:06:40.598-07:00Un liderazgo para el Partido Popular<p><span style="FONT-STYLE: italic">Publicado en <strong>Libertad Digital</strong></span><strong><br /></strong></p><p>Durante la pasada legislatura, la izquierda político-mediática ha logrado estigmatizar definitivamente al <strong>Partido Popular</strong>, alimentando el odio hacia el PP en ciertas partes de <strong>España</strong> y en ciertas capas de la población, y logrando transmitir de éste una imagen de <i>nasty party</i>, partido antipático, que el PP no ha sabido combatir. En realidad, el PP ha defendido en esa legislatura los mismos principios que le llevaron a la mayoría absoluta, en el año 2000. A la creación de un frente anti-PP por parte del Gobierno socialista, los nacionalistas y la mayoría de los medios de comunicación se le ha unido la incapacidad de la derecha para transmitir un proyecto nuevo a la sociedad. Durante toda la legislatura, el PP ha ido a ronzal de las iniciativas gubernamentales y, por muy justificada que haya sido su oposición, no ha logrado que sus propuestas, sus proyectos y sus candidatos centraran el debate político.</p><p>Hubo una excepción respecto a este "seguidismo", no ideológico pero sí funcional, que fue la propuesta de un "contrato de integración" y de las novedosas reformas respecto al papel de la inmigración en nuestro mercado laboral. Ahí el PP sí llevó la iniciativa y el respaldo popular superó el desesperado intento de la izquierda de considerar xenófoba la propuesta (hasta <i><strong>El País</strong></i> reconoció que el 60% de la población apoyaría la medida). Sonó a algo nuevo e ilusionante, como sucedió con el discurso educativo que el líder de la derecha utilizó ya al final de la legislatura, y que reivindicaba el esfuerzo y el mérito.</p><p>El problema es que no fue suficiente; fue un destello de innovación dentro de cuatro años de oposición sin un proyecto nuevo que ofrecer y, seamos sinceros, sonaba más a plagio del discurso de <strong>Nicolás Sarkozy</strong>, que sí logró refundar una nueva derecha que ilusionó a <strong>Francia</strong>, que a <strong>Mariano Rajoy</strong>. La prueba es el nuevo rumbo que se vislumbra en el PP y que, lejos de corregir la falta de iniciativa del pasado, presenta una oposición más suave, que pase más inadvertida, con la idea de renunciar a la defensa de los principios del PP a cambio de una mayor abstención en poblaciones hostiles. Estrategia ésta que hace prever una nueva derrota en el 2012.</p><p>La clave para un apoyo mayoritario al PP no la va a tener la crisis económica; si ésta no logró echar a <strong>González</strong> en el 93 no creo que lo logre ahora, con un "frente político-mediático" que gobierna España y que mantiene aislado al PP en algunas comunidades autónomas. La clave está en que <strong>Zapatero</strong> carece por completo de un proyecto. Puede conseguir muchos votos en <strong>Cataluña</strong>, en <strong>Andalucía</strong>, entre los jóvenes, o lo que se quiera decir, apelando a tópicos, a lugares comunes, a miedos infundados o a sentimientos regionalistas. Pero salvo un <strong>Tribunal Constitucional</strong> que bendiga el nuevo régimen, un nuevo Estatuto vasco que vaya más allá que el catalán, una nueva negociación con <strong>ETA</strong> o algún nuevo ridículo en política internacional, no hay detrás un proyecto, un programa o tan siquiera una idea. Sólo tópicos <i>progres</i>, frases solemnes y campanudas y una inexorable precipitación hacia una España territorializada donde se llama radicales a los que defienden la Constitución y dialogantes a quienes se adaptan a esto que llaman la "segunda transición".</p><p>El PP no se ha dedicado a generar ideas estos últimos años, pero por suerte hay <i>think-tanks</i>, laboratorios de ideas a lo americano, que sí se han dedicado a ello, dentro o fuera del PP. Como ejemplo, puedo citar a la <strong>Fundación FAES</strong>, a la <strong>Fundación Concordia</strong>, a Libertad Digital, a <i><strong>La Ilustración Liberal</strong></i>, a <strong>DENAES</strong>, al <strong>Instituto Juan de Mariana</strong>, al <strong>Foro de Ermua</strong> o a la <strong>Unión Democrática de Estudiantes</strong>. Incluso en una legislatura en que cuestiones como el <strong>Estatuto catalán</strong>, la negociación con ETA, la <strong>Alianza de Civilizaciones</strong>, el <strong>matrimonio homosexual</strong> o la <strong>Memoria Histórica</strong> han hecho difícil que la oposición tenga un espacio propio para presentar su alternativa, no ha habido un liderazgo suficientemente fuerte en el PP. Propondré dos ejemplos.</p><p>Si el Estatuto catalán se trataba, como dijo el PP, de una reforma encubierta del régimen nacional, la respuesta debía ser nacional. Ello no implica simplemente que el PP hubiera necesitado una dirección nacional fuerte que impidiera a <strong>Arenas</strong>, <strong>Camps</strong>, etc., aprobar nuevos estatutos que dieran a los citados barones los mismos poderes que se estaba dando a Cataluña, contribuyendo así a una centrifugación asimétrica del poder, sino que debería haber combatido el proyecto de fondo de Zapatero y los nacionalistas con un programa auténticamente nacional.</p><p>Si se hubiera escuchado a <strong>Esperanza Aguirre</strong>, a <strong>Jaime Mayor Oreja</strong> o a <strong>Alejo Vidal-Quadras</strong> y se hubiera planteado una alternativa clara al proyecto de Zapatero, no habría hecho falta sumarse a la nueva <i>horneada</i> de estatutos para parecer que se hace algo más que criticar al Gobierno. Me estoy refiriendo a plantear de verdad, o sea, en voz alta, desde el principio de la legislatura y creyéndoselo, una reforma en profundidad de la Constitución, que subsane los problemas de fondo que han permitido llevar a España a esta "segunda transición" sin el consenso de más de la mitad de la población.</p><p>Sé que Vidal-Quadras elaboró una propuesta bien estudiada al respecto, pero sólo por resumir, debería cerrarse en un acuerdo nacional, constitucional y simétrico sobre qué competencias tiene la Administración en cada nivel territorial para que el Estado no pueda seguir centrifugándose con cada nueva mayoría relativa, qué derechos individuales se van a garantizar en toda España (como estudiar en castellano, se me ocurre), cómo garantizar la independencia del <strong>Poder Judicial</strong> y del control constitucional y cómo organizar la representación popular para que partidos mayoritarios en sus circunscripciones, donde copan el poder territorial, pero minoritarios a nivel nacional no ejerzan también de <i>bisagras</i> en las Cortes. Y se le podría haber llamado perfectamente Estado federal.</p><p>En lo que se refiere al matrimonio homosexual, si el PP es un partido que defiende los derechos civiles, su posición ante la reforma del <strong>Código Civil</strong> no puede ser votar que no en el <strong>Congreso</strong>, vetarla en el <strong>Senado</strong>, recurrirla ante el Tribunal Constitucional y decir que todo eso se hace por el nombre "matrimonio". Más fácil no se lo podían poner a la izquierda para utilizar a los homosexuales para aislar al PP y mostrarlo como ese partido antipático al que no le gustan el divorcio, los homosexuales o las minifaldas. Lo que hubiera tenido sentido habría sido plantear que en una democracia liberal el Estado no puede censurar las relaciones de personas adultas, pero que tampoco tiene por qué dedicarse a bendecir unas u otras uniones legislando sobre cuáles son "matrimonio" y cuáles no.</p><p>Lo relevante es que los ciudadanos tengan derecho a hacer un contrato libremente que afecte a su régimen de convivencia y a que de éste surjan efectos jurídicos reconocidos. El PP podría haber propuesto que el <strong>Registro Civil</strong> inscribiera los contratos que realicen las personas adultas respecto a su régimen económico y fiscal sin plantearse si eso es o no un matrimonio. Esta solución ni obliga a los católicos a llamar "matrimonio" a las uniones de personas del mismo sexo, como sí hace la Ley de Zapatero, que parte de la idea de un Estado regulador de la moral, ni crea dos categorías jurídicas civiles cerradas para cada uno de los tipos de uniones.</p><p>Así, se hubiera puesto en evidencia el fundamentalismo estatalista y laicista de quienes quieren que el Estado oficie bautizos civiles, bodas civiles o entierros civiles. Porque ésta es la crítica fundamental a Zapatero: no que haya garantizado unos derechos civiles, sino que legisle sobre cuestiones ideológicas, ya sea sobre qué debe ser matrimonio, qué es la igualdad, qué es un buen ciudadano o cuál es la verdad histórica, todo ello con el fin de marginar a una parte de la sociedad española a la cual representa el Partido Popular. De ahí que todas estas leyes ideológicas tengan una asignatura obligatoria para su publicidad. El PP, que torpemente ha tratado de defender la neutralidad ideológica del Estado y la libertad de enseñanza, es presentado como un partido que está contra los homosexuales y en contra de la educación pública.</p><p>Si se hubieran dado las batallas de fondo, aun habiendo perdido las elecciones, el PP no tendría que cuestionar su <i>alma</i>. Lo que el PP necesita, si tiene remedio su conversión a una coalición de partidos autonómicos, es un liderazgo nacional fuerte que, ante la crisis que se avecina, pueda generar confianza e ilusión. Una crisis de confianza es precisamente lo que hizo que los británicos confiaran en <strong>Margaret Thatcher</strong> en los años 80, que hizo una transición que luego continuó <strong>Blair</strong>, que ahora está haciendo Sarkozy y que en España sigue pendiente. Lo que tiene que ofrecer el PP es un proyecto político distinto, original y propio. Un proyecto al que merezca la pena votar.</p><br /><br /><script src="http://www.google-analytics.com/urchin.js" type="text/javascript"><br /></script><br /><script type="text/javascript"><br />_uacct = "UA-4573387-1";<br />urchinTracker();<br /></script>Álvaro Vermoethttp://www.blogger.com/profile/18194085295563949258noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-831294595669750952.post-15493767167585198602008-04-20T09:01:00.001-07:002008-04-20T09:02:48.594-07:00¿Que se vaya quién, señor Rajoy?<span style="font-style: italic;">Publicado en mi blog, Cien Mil Objeciones, de Libertad Digital.</span><br /><br />Permítanme que abuse de este blog para descargar la rabia y el orgullo que siento desde hace algunas horas. Al parecer, el objetivo de <b>El País</b>, la <b>SER</b>, <b>Público </b>y demás es que el <b>PP </b>-concretamente <b>Mariano Rajoy</b>- gane las próximas elecciones generales. Sólo así se explica que el eterno candidato se sitúe en ese cómodo espacio de centro moderno, europeo y constructivo que el <b>PSOE </b>más radical de las últimas décadas y sus aliados mediáticos, nacionalistas y separatistas, le proponen para llegar a la victoria en 2012.<br /><div class="cuerpo_post"><p class="MsoNormal">Pero se da una paradoja en ese viaje hacia el PP soñado por <b>Pepiño Blanco</b> emprendido entusiásticamente por Mariano Rajoy (y que a algunos nos hace lamentar no haber votado a <b>Rosa Díez</b>, quien sí defendió en la sesión de investidura aquello que nos llevó a muchos a ver en el PP la alternativa nacional a <b>Zapatero</b>). La paradoja es que cuanto más se acerca el PP a la "socialdemocracia", o sea, al <b>PRISOE</b>, más se balcaniza el partido que se presentó como defensor de una idea liberal de <b>España</b>.<br /><br />Efectivamente, cuanto más sorayo está el PP, más se habla de sus "barones territoriales" y menos de sus ideas, sus valores, su proyecto y su discurso. No es que el PP se esté acercando al PSOE en ideología, puesto que quienes lo pilotan responden al perfil clásico de derecha (acomplejada, pero derecha), sino que se está acercando al PSOE en cuanto a lo que éste representa en la España actual. La relación entre el PP y el PP de <b>Valencia </b>se parecerá cada día más a la del <b>PSC </b>y el PSOE, según se acerca Rajoy a ese "perfil" entre Blanco y <b>Nacho Uriarte</b>.<br /><br />Mariano Rajoy perdió las elecciones en el 2004. Hizo la oposición que le dio la gana estos años. Rajoy decidió llevar al TC el matrimonio homosexual, decidió votar a favor de la cláusula <b>Camps </b>y de artículos del Estatuto andaluz que había recurrido en el catalán. Decidió él estar a favor y en contra del canon digital, a la vez, manteniendo a quien lo defendía en la lista del PP por Madrid. Y decidió, él también, convertir a las juventudes de su partido en una especie de ONG ecologista. Y volvió a perder, en 2008.<br /><br />No es normal lo que pasó ayer en el PP. No es normal que alguien pierda dos veces las elecciones y se apoye en el aparato del partido (reforzado por <b>Aznar </b>frente a la militancia de base) para seguir de Ministro de la Oposición cuatro años más y volver a perder en 2012, y encima trate de echar del PP a cualquier posible rival (o, peor que rival, alternativa ideológica; o ni siquiera, tan sólo cualquier persona que hable de dar la batalla de las ideas).<br /><br />No es normal que Mariano Rajoy reúna a sus barones territoriales para insultar a todos los madrileños ("25 personas de Madrid") y despreciar a la Comunidad que más votos le aportó a él, a Mariano Rajoy. No es normal decir que en el PP caben todos, incluidos los socialdemócratas, y que los liberales pueden ir buscándose otro partido. Ah, y los conservadores (eso irá por <b>Cascos </b>o por <b>Mayor Oreja</b>).<br /><br />Y tampoco es normal, fuera de una república bananera, tratar de construir tu legitimidad como candidato en políticos extranjeros que, como <b>Sarkozy </b>(declarado "de derechas") o <b>Merkel</b>, sí ganan las elecciones y, además, con un proyecto propio. E ideológico.<br /><!--[endif]--></p> <p class="MsoNormal">Lo que sí es normal es que se insulte al liberalismo mientras se balcaniza el partido para apoyarse en los aparatos territoriales. ¿Por qué? Porque, como demuestran cada día el zapaterismo y el nacionalismo, y también Rajoy, España y las libertades son dos conceptos indisolubles: la Nación es la garantía de los derechos individuales.<br /><br />O, si no, véase el PP. No van a votar en junio los militantes, sino los barones. Va a votar el aparato para que siga el aparato. ¿A que está bien? Rajoy nombra a los barones y éstos nombran a Rajoy. Y, así, como quien no quiere la cosa, nos estamos diez años de Ministro de la Oposición. Y, cómo no, también este Ministerio insultando a Madrid y a la alternativa liberal y nacional de <b>Esperanza Aguirre</b>; alternativa no ya a Zapatero, tampoco a Rajoy, alternativa a la situación política que empezó en España con el <b>Pacto del Tinell</b>, y a la que tantos españoles y tantos liberales tampoco nos resignamos.<br /><br />Voté al PP porque milito en el PP, y milito en el PP porque si en él caben personas como Aguirre, <b>Vidal-Quadras</b> u otros muchos liberales, también cabía yo. Ayer a mí también se me invitó a irme a otro partido. No me importaría, si fuera algo que decidieran los militantes, no el sucesor a dedo del sucesor a dedo.<br /><br />Lo que tiene que hacer Mariano Rajoy es no refugiarse en el aparato del PP sino, como dice él, dar la cara. Pero dar la cara no es <b>Bulgaria</b>, dar la cara es no presidir el PP de aquí al Congreso de junio y presentarse como un militante más. Dar la cara es convocar elecciones primarias en que cada militante, cada afiliado, cada simpatizante, pueda decidir quién es el candidato de su partido. Unas primarias en las que mi voto valga lo mismo que el de Camps, que el de <b>Arenas </b>o que el del irreconocible<b> Daniel Sirera</b>.<br /><br />Mientras tanto, tampoco en lo que a política "de partido" se refiere, voy yo a resignarme. Soy militante del PP y en calidad de tal, y de titular del derecho fundamental a la libre expresión, escribo estas reflexiones. Que siga, pues, el debate ideológico.</p></div>Álvaro Vermoethttp://www.blogger.com/profile/18194085295563949258noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-831294595669750952.post-91254494539844002352008-04-06T08:58:00.001-07:002008-04-06T08:58:41.861-07:00¿Se parece cada día más el PP a sus juventudes?La crítica que hice en una <a href="http://www.lamanana.com.es/index.php/lamanana/escuchar/alvaro_vermoeth/" target="_blank">entrevista</a> al funcionamiento de Nuevas Generaciones y a la avanzada edad y no tan avanzada formación de algunos de sus dirigentes nacionales no fue precisamente agradecida. Supongo que ahora será mejor momento, porque mal iríamos si después de que el PP no permitiera una segunda candidatura en su organización juvenil, encima no lo pudiéramos contar. Si al PP le parece bien que sus juventudes a nivel nacional prescindan de todo debate ideológico y se dediquen a formar a futuros funcionarios de partido, allá ellos. Ahora, algo habrá que decir si los dirigentes de la única alternativa de Gobierno empiezan a imitar ese modelo, descartan adoptar un programa de gobierno más liberal y piden lealtad incondicional a un equipo que revelarán el día antes del Congreso del PP.<br /><br />El discurso político del Partido Popular a nivel nacional estos últimos cuatro años no ha tenido como componente fundamental una oposición liberal a las políticas del Gobierno socialista. Ahora bien, el PP sí ha defendido, frente a la coalición nacionalista-socialista, una idea nacional de España, según se entiende desde la Constitución de Cádiz, en la que la soberanía resida en los ciudadanos, libres e iguales en derechos y deberes. Una concepción de España cuya puesta en duda ha traído consigo los mayores desastres de nuestra Historia, desde el levantamiento cantonal en la República de 1873 hasta la propia Segunda República.<br /><br />Sin embargo, el PP, precisamente por su carácter nacional, se presenta a las elecciones en todas las Comunidades Autónomas y, en algunas, gana. Y cuando se gobierna en una Comunidad Autónoma y se está en la oposición a nivel nacional, existe cierto riesgo de olvidar esa visión nacional de España y contribuir a la centrifugación de España participando en la carrera de las autonomías en dejar sin competencias al Estado.<br /><br />Lo vimos con Aznar, después de que <a href="http://www.libertaddigital.com/index.php?action=desaopi&amp;cpn=37328" target="_blank">Esperanza Aguirre</a> no pudiera aprobar unos planes de estudio comunes para toda España. Entonces, a las Comunidades Autónomas gobernadas por el PP no se les pasó por la cabeza aplicar esos temarios en sus autonomías, y además algunas, como la Galicia de Fraga, imitaron la inmersión lingüística de Pujol, que había <a href="http://www.libertaddigital.com/bitacora/educacion/comentarios.php?id=3129" target="_blank">criticado</a> la entonces Ministra.<br /><br />En la oposición, la cosa ha ido a peor, y las principales pruebas de ello son el Estatuto de Autonomía de Valencia, donde primó el no tener menos competencias que la vecina Cataluña, el Estatuto de Castilla y León y el Estatuto de Autonomía de Andalucía, donde el PP temió que oponerse a la reforma podría alejarle aún más del poder… autonómico.<br /><br />El PP nacional no fue capaz de imponer un criterio, y por eso Rajoy tuvo dificultades en contestar a Zapatero sobre la semejanza de los Estatutos votados por el PP y el recurrido Estatuto catalán. Sólo desde <a href="http://www.libertaddigital.com/opiniones/opinion_42862.html" target="_blank">Madrid</a> las ideas nacionales se tradujeron en hechos y se renunció a competir en la carrera de las reformas estatutarias, mientras, además, se liberalizaba la economía.<br /><br />Mi primer temor tras el apoyo de algunos barones territoriales del PP a Rajoy fue que el PP empezara a funcionar como la España de Zapatero, y fueran los poderes territoriales los que marcasen su agenda, perdiendo credibilidad su discurso nacional. Pero ahora, tras el nombramiento de incondicionales, el mantenimiento del mismo programa político y aquello de no revelar el nuevo equipo hasta el Congreso, parece que ganan poder la disciplina de partido, el seguimiento al líder y la aversión al debate ideológico, a la democracia interna y al pluralismo en el entorno social de la derecha: lo que yo critiqué de Nuevas Generaciones.Álvaro Vermoethttp://www.blogger.com/profile/18194085295563949258noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-831294595669750952.post-12042669660058585792008-03-10T14:33:00.000-07:002008-03-10T14:38:39.166-07:00Entrevista gayMe ha entrevistado el blog homosexual de derechas <strong><em>Esta2.com</em></strong>, el mismo que publicó la entrevista de <strong>Luis Margol</strong> a <strong>Federico Jiménez Losantos</strong>. Esta tiene mucha menos gracia que la anterior y, sin duda, el lector aprenderá menos sobre el movimiento gay de los 70 y 80 pero, oye, que salgo yo.<br />He aquí mi primera <em>entrevista gay</em>:<br /><a href="http://www.esta2.com/2008/03/10/alvaro-vermoet/"><strong>Álvaro Vermoet: “Se puede ser gay y de derechas”</strong></a>Álvaro Vermoethttp://www.blogger.com/profile/18194085295563949258noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-831294595669750952.post-86460211265729500652008-03-09T17:40:00.000-07:002008-03-09T23:18:08.688-07:00Detrás de cada votoYo quería que estas elecciones las ganara el Partido Popular y las ha perdido, aunque sea subiendo en votos y escaños. El PSOE ha crecido menos, absorbiendo todo el voto radical e independentista (véase el trasvase de votos del PNV, de ERC o de IU) sin por ello perder el voto socialista tradicional, en los núcleos obreros y, a nivel general, en las regiones económicamente más atrasadas, donde gobierna con un apoyo mediático hegemónico, véase Andalucía.<br /><br />El PP gana donde gobierna, lo que demuestra que su gestión es la única forma que tiene de comunicarse, nada nuevo. Hace falta una renovación, por tanto, no de la ideología del PP (la libertad económica y la idea de España son lo que han fortalecido su base electoral) sino de personas, palabras y formas. Irónicamente, y como dice José María Marco, ha faltado un liderazgo nacional, que logre en toda España los votos que tiene el PP en Madrid y en Valencia. Buen ejemplo de lo que hace falta es Esperanza Aguirre, liberal y españolista como Rajoy pero que consigue ser más cercana y con una gestión sólida y brillante.<br /><br />Desde la perspectiva de la balcanización de España, es negativa la victoria del PSOE, más negativa aún considerando que pactará con los nacionalistas (creo yo que incluso aunque el PP se ofrezca a votarle la investidura a Zapatero) y preocupante desde una idea nacional que el PSOE tenga el voto independentista y logre preservar la mayoría de izquierdas de 2004. Obviando el origen de los nuevos votos, se puede afirmar que los dos partidos nacionales han crecido y que los nacionalistas han decrecido, una afirmación que aunque cierta ignora que el PSOE es hoy una coalición de electores que no responde a ese calificativo de "nacional" porque no parece ser una exigencia de sus votantes en las distintas regiones de España.<br /><br />Termino este análisis con Rosa Díez. La alegría de esta noche electoral, como lo fueron C's en las autonómicas catalanas (¡toma 3, TV3!). Fui a oírla en la UAM no hace mucho y me impresionó su capacidad de convicción con ese discurso vibrante de regeneración democrática. No la voté, soy militante del Partido Popular, pero no me hubiera sentido más feliz si la hubiera votado al verla y oirla en su discurso de victoria. Tan sólo se me plantea una cuestión: si, con sus trescientos mil votos, UPyD ha ganado al PNV, ¿es normal que tenga un escaño frente a los seis de los nacionalistas vascos? ¡Vamos, pregunto! Si no fuera así, tal vez entonces habría ganado simplemente la izquierda. Pero no es así, y lo que ha ganado es el intento de Zapatero de apoyarse a la vez en la izquierda y en los nacionalistas, dentro de su base electoral, lo que le permite gobernar aunque el PP gane el centro como ha hecho estas elecciones, y desarrollar un proyecto puramente nacionalista encubierto por todas sus televisiones.<br /><br />El gran reto ahora es que el PP pueda seguir creciendo en defensa de España y de la libertad, que UPyD se haga oír en su discurso regeneracionista y que, entre todos, dentro de cuatro años, logremos dinamitar esa inestable y contradictoria afluencia de votos nacionalistas y de izquierdas.El gran reto ahora es que el PP pueda seguir creciendo en defensa de España y de la libertad, que UPyD se haga oír en su discurso regeneracionista y que, entre todos, dentro de cuatro años, logremos dinamitar esa inestable y contradictoria afluencia de votos nacionalistas y de izquierdas. Pese a la derrota de hoy, creo que el PP irá por buen camino si mantiene un discurso nacional y busca el voto de quienes siendo socialistas creen en España por encima de todo. .Álvaro Vermoethttp://www.blogger.com/profile/18194085295563949258noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-831294595669750952.post-50823676464691998012008-02-22T15:21:00.000-08:002008-03-05T15:39:51.714-08:00Mi vídeo, listo y en YoutubeComo esto es un blog personal, puedo contar que ya está en Internet "mi vídeo", pues si bien yo sólo he escrito el guión y lo ha financiado la organización estudiantil que presido, el tiempo que le he dedicado y la exactitud del resultado me hace sentirlo mío.<br /><br />El vídeo, que presenté en el <strong>CEU</strong> con la Secretaria General de Nuevas Generaciones de Madrid, <strong>Ana Camins</strong>, y que nos han ayudado a difundir <strong>LD</strong>, <strong>Telemadrid</strong> y <strong>La Razón</strong>, denuncia los resultados académicos de España, critica la hipocresía de la izquierda en asuntos como la Reforma de las Humanidades y la inmersión lingüística y reivindica una mayoría social que devuelva a la enseñanza la disciplina, el esfuerzo y la autoridad del profesor. Puede verse en <strong>Youtube</strong> haciendo clic en los siguientes enlaces:<br /><br />Primera parte:<br /><object width="425" height="355"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/0DksHaUR7l4&rel=1"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/0DksHaUR7l4&rel=1" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"></embed></object>Segunda parte:<br /><object width="425" height="355"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/aq2LdvtdZ5U&rel=1"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/aq2LdvtdZ5U&rel=1" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"></embed></object>Álvaro Vermoethttp://www.blogger.com/profile/18194085295563949258noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-831294595669750952.post-51139173770858544702008-02-12T15:02:00.000-08:002008-02-12T15:03:53.281-08:00Entiendan de una vez, por DiosLeo una nota de prensa de un "observatorio por la libertad religiosa" que ha salido en defensa del velo islámico. O sea, contra el compromiso de Mariano Rajoy de regular su uso en las escuelas, que tantas veces habíamos pedido desde la Unión Democrática de Estudiantes. Se argumenta en la nota que el velo es una "expresión respetuosa" de las convicciones propias y "que no supone amenaza alguna a la convivencia".<br /><br />Sin duda, eso nos intentan hacer creer quienes hablan del "derecho" de la niña a ir con velo a clase como una "expresión respetuosa" de su religión. Parece ser que llevar a tu niña al cole con velo, o mejor, decir que o la admiten con velo o no va a clase, es como ir a misa los domingos; respetar la libertad religiosa implica respetar a todas las religiones. La idea suena bien, pero vayamos más allá.<br /><br />Dentro del islam hay un grupo de fanáticos que son algo más que una voz aislada entre multitudes que no escuchan. La yihad, la guerra de religión declarada por esa parte del islam, cuenta con dinero, gobiernos, grupos organizados y miles de seguidores fanáticos por todo el mundo, que en Irak o en Palestina "expresan respetuosamente" sus convicciones, por ejemplo, haciendo explotar autobuses repletos de infieles. Qué digo, si pasa también en Londres: lo del fanatismo –auténticos "sermones" yihadistas en las mezquitas británicas– y lo de las bombas: recordemos el 7-J.<br /><br />Otra cosa que sucede en Londres es que el uso del velo es inatacable. Y el del burka. ¿Habrá alguna relación? Los burkas no crean terroristas, ciertamente, pero el origen de que haya mujeres que visten como en Afganistán en barrios británicos es el mismo que el del fanatismo del padre musulmán que exige que se escolarice a su hija con velo, tanto en Londres como aquí.<br /><br />¿Por qué? Primero, porque no es la "voluntad de la niña" que, por cierto, tenía seis años en el último caso conocido en España, en Gerona. Y, segundo, porque no es una expresión normal de un sentimiento religioso sino la exteriorización de un movimiento radical que está creciendo por toda Europa y que hace que políticos como Nicolás Sarkozy o Mariano Rajoy quieran afrontar el problema. ¿O acaso son sospechosos de profesar un laicismo radical? No se trata de dar un tratamiento distinto al velo por ser religioso, sino de defender que la ley también rige para los musulmanes frente a desafíos como el del velo.<br /><br />Es una práctica frecuente de los totalitarismos utilizar las libertades individuales para intentar acabar con los regímenes democráticos. Es lo que intentaba la URSS comprando medios de comunicación occidentales, como hacen los saudíes con periódicos europeos, lo que intenta ETA cuando trata de presentarse a las elecciones y lo que intenta el islamofascismo cuando desafía la igualdad ante la ley apelando a la religión o disfraza de "sermones" incendiarias incitaciones al terror. Este totalitarismo es tan político como los anteriores, pero su excusa es la religión.<br /><br />Harían muy mal en caer en esta trampa otros grupos religiosos –el citado observatorio, los colegios católicos, la Iglesia anglicana, etc.–, sobre todo si creen que así defienden la libertad religiosa. Y, si no, vayan a Irán a comprobar la libertad religiosa que se respira por las calles persas.Álvaro Vermoethttp://www.blogger.com/profile/18194085295563949258noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-831294595669750952.post-91632345536266978852008-02-11T07:47:00.000-08:002008-02-11T08:01:40.937-08:00El PP a toda máquina (o casi)Reconforta, cuando uno ha colaborado con <strong>FAES</strong>, el laboratorio de ideas del <strong>PP</strong>, ver que las conferencias, grupos de trabajo, seminarios, campus, etc., que todos estos años han servido para desarrollar todo un programa de cambio van poco a poco haciéndose hueco en el programa electoral del partido. Es el caso del contrato de integración, sobre el cual FAES ha trabajado muchísimos años trayendo a <strong>España</strong> a expertos de todo el mundo en integración y en Derechos Humanos. Lo mismo con la educación, donde se ha asumido el discurso <em>sarkozyano</em> de recuperación del esfuerzo y la autoridad.<br /><br />La verdad es que lo rupturista de las propuestas de los expertos que FAES ha venido trayendo a España (energía nuclear, cheque escolar, etc.) me hacía dudar de que un partido en las formas más conservador que liberal fuera a romper hasta tal puntos con sus fantasmas, es decir, con el monopolio moral de la izquierda (lo que llaman los complejos del PP).<br /><br />Es ilusionante que el PP haya renunciado a renunciar a ciertas parcelas del debate ideológico. Se nos presenta un programa liberal y nacional, español y occidental. Menos impuestos, libertad lingüística, prohibición del velo en la escuela, más seguridad, reformas educativas, etc. Luego vienen los peros de <strong>Juan Costa</strong> (el velo en <strong>Melilla</strong> no es un símbolo de opresión, lo del 35% del castellano en <strong>Cataluña</strong>...) pero a mi me apasiona la pasión que le está poniendo a esta campaña <strong>Mariano Rajoy</strong>.Álvaro Vermoethttp://www.blogger.com/profile/18194085295563949258noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-831294595669750952.post-15579975217797074912007-12-24T04:07:00.001-08:002007-12-24T07:58:57.857-08:00Tarradellas: 20 años después, ya no es "la derecha"Cuando <strong>Tarradellas</strong> advertía en el 85, hace más de 20 años, de la "dictadura blanca" de <strong>Pujol</strong>, hablaba indistintamente del <em>Molt Honorable</em> y de la "derecha" que gobernaba <strong>Cataluña</strong>.<br /><br />Imagino que él, como tantos otros, creía que la alternativa a Pujol, al nacionalismo conservador que había convertido a la mitad de los que vivían en Cataluña en <em><strong>extranjeros en su país</strong></em>, era la izquierda. Al fin y al cabo, el <strong>PSC</strong> conseguiría el voto andalucista, y en él militarían, como ahora, "charnegos" en sus filas.<br /><br />Creo que antes de 2003 ya había síntomas de que nada tenía que ver aquello con la realidad. El PSC era el partido nacionalista de izquierdas, aun cuando su Secretario General fuera de Iznájar, puesto que lo importante no era que no hubiera inmigrantes, sino que éstos se avergonzaran de sus orígenes. Ello explica la subida en votos de <strong>Vidal-Quadras</strong>, que se produjo pese a la "competencia" (desde la perspectiva izquierda-derecha) de <strong>CiU</strong>, porque el PSC claramente no era el partido de los socialistas de Cataluña sino de los socialistas catalanes. En otras palabras, que no había otra alternativa, que el PSC no era alternativa a Pujol.<br /><br />El tripartito se confirmó como un gobierno nacionalista de izquierdas, la izquierda confundida con el paisaje nacionalista y con un <strong>PP</strong> catalán que, tras el decapitamiento de Vidal-Quadras, se había confundido deliberadamente en el paisaje convergente, queriendo el PP de <strong>Piqué</strong> ser a <strong>Unió</strong> lo que Unió a <strong>Convergència</strong>. Vamos, discutir sobre rebajas fiscales cuando la mitad de los ciudadanos no podían educar a sus hijos en su lengua materna porque, oficialmente, eran ciudadanos de segunda. Y de ahí la frustración de la izquierda no nacionalista (<strong>Boadella</strong> lo explica al ver que los socialistas que le reían las gracias contra Pujol aplicaban ahora las mismas políticas lingüísticas y culturales de Pujol pero, si cabe, más radicales, más sectarias).<br /><br />30 años después de que Tarradellas volviera del exilio y dijera aquello de "<strong>Ciutadans de Catalunya, ja soc aquí!</strong>" se fundó Ciutadans (<strong>C's</strong>), como "partido de emergencia" (Boadella dixit). 3 escaños (¡toma 3, <strong>TV3</strong>!), castellano en el Parlamento (¡cómo si de la calle se tratase!), regeneración en el PP de Cataluña, y otra vez diputados catalanes queriendo representar a la media Cataluña que había perdido, con Pujol y su tripartito, sus derechos políticos.<br /><br />Más de 20 años tras la denuncia de Tarradellas, la dictadura blanca contra la que advirtió en el 85 no es "la derecha" de Pujol, sino la clase política catalana. No es como en el País Vasco, donde el nacionalismo vasco aplica las mismas políticas pero hay resistencia civil y política en la mitad del Parlamento; no sólo se ha impuesto una política nacionalista, es que se ha excluido de la vida pública a una parte de los ciudadanos, a la Cataluña que votó a Vidal-Quadras, que votó a C's<strong> </strong>o que sencillamente dejó de votar porque la Generalidad de Pujol no era para ellos.<br /><br />Hoy, se multiplican los actos de la sociedad civil por recuperar los derechos políticos de los castellanohablantes y, por fin, hay diputados que tienen voluntad de representarles, de representar a todos los ciudadanos de Cataluña. El PP y C's. Ya no es la "dictadura blanca de la derecha" que gobierna en Cataluña porque, tras el cambio de gobierno, la alternativa tripartita es la que se levanta del Parlamento cuando se debate la <a href="http://libertaddigital.com/opiniones/opinion_41061.html">iniciativa </a>de <strong>Francisco Caja </strong>sobre el bilingüismo en la escuela.<br /><br />Esto último es especialmente grave. Se levantaron, los diputados socialistas de Cataluña, ante la demanda de la sociedad civil, de los castellanohablantes entre los que se encuentran quienes dejaron a los andalucistas para votarles a ellos. Les engañaron, les traicionaron. No es que releguen a la calle la lengua materna de la mitad de los ciudadanos, es que se levantan cuando <strong>50.000</strong> personas piden poder educar a sus hijos en su lengua materna. Los ciudadanos de segunda.<br /><br />Logró aquella dictadura blanca denunciada por Tarradellas incorporar a la izquierda catalana, al menos a la oficial. Pero, ahora, aquí está la nueva generación de políticos de Cataluña, tipo <strong>Daniel Sirera</strong>,<strong> Maite Nolla </strong>o <strong>Albert Rivera</strong>, donde había estado antes Vidal-Quadras y, antes, Tarradellas.<br /><br />Hace 30 años. Y vuelta a empezar.Álvaro Vermoethttp://www.blogger.com/profile/18194085295563949258noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-831294595669750952.post-76597722266460292492007-12-22T15:37:00.000-08:002007-12-22T15:56:59.845-08:00Derecho a pensar, a hablar y a educar<p><em>Publicado en Libertad Digital</em></p><p>Que hayamos llegado a las 20.000 objeciones de conciencia a Educación para la Ciudadanía no parece nuevo, porque ya lo ha contado la prensa. Pero sí lo es, porque en Libertad Digital, especialmente personas como Víctor Gago, han hecho un recuento exhaustivo de las objeciones y el dato del contador que hoy llega a las 20.000 no es una estimación periodística, sino que representa a veinte mil familias diciendo eso de yo no quiero que me eduque Zapatero (con muy buen criterio, dicho sea de paso).</p><p>Profesionales por la Ética nos recuerda, además, que "La batalla judicial contra Educación para la Ciudadanía (EpC) ha comenzado en Andalucía, pero se ha extendido con rapidez a Asturias, Cataluña y País Vasco", lo que tiene lógica, pues son los currículos -que dicen los cursis, los temarios de las asignaturas para el resto- de las CC.AA. los que, junto a los libros de texto, mejor reflejan lo que es de verdad EpC y por qué hay que oponerse a ella en cualquier centro y en cualquier CC.AA.</p><p>Pero el derecho a educar a tus hijos en tus convicciones no es sino una manifestación más del derecho a la libertad de expresión, es decir, a pensar y a hablar. A hablar y a opinar, sin más límites que la Ley. Hay quienes no lo entienden. La FAPA "Francisco Giner de los Ríos", conocido trampolín a los escaños del PSOE en la Asamblea de Madrid (¿verdad, Mercedes?), pertenece a este grupo, y en el último Pleno del Consejo Escolar de Madrid -del cual se puede hablar y voy a seguir hablando, por cierto- me vino a amenazar con el Código Penal básicamente por decir lo que pienso, pensar lo que digo y que se me entienda cuando lo digo.</p><p>Eso sí, tengo entendido que están a favor de la Educación para la Ciudadanía. ¿Cómo va a conseguir una asignatura -con un nombre así de cursi- hacer que respeten las opiniones ajenas quienes desde hace años, en este "órgano consultivo", han demostrado ser incompatibles con la democracia? Porque no son las formas lo que les hace negarme legitimidad para hablar, sino las ideas.</p><p>Como parece ser que algunas de las opiniones que publico en Libertad Digital tienen más admiradores de los que me gustaría, lo dejo bien claro: lo que acabo de decir, lo digo, lo mantengo y lo firmo. </p><p>Feliz Navidad a todos.</p><p>Álvaro Vermoet</p>Álvaro Vermoethttp://www.blogger.com/profile/18194085295563949258noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-831294595669750952.post-27086253723920296192007-12-16T10:24:00.000-08:002007-12-16T11:35:04.720-08:00Zapatero: tú derogaste una Ley por Decreto y no se nos olvida<em>Publicado en Libertad Digital</em><br /><br />No habrá más reformas educativas, según ha dicho hoy <strong>Zapatero</strong> en la conferencia educativa del PSOE, porque "<strong>necesitamos estabilidad</strong>" en el sistema. Pero <strong>no ha habido tantas reformas como se suele creer, y la falta de estabilidad no se debe precisamente al número de Leyes aprobadas.<br /></strong><br />En los años 90 <strong>los socialistas quisieron acabar con todos los elementos de exigencia académica</strong> que quedaban para "democratizar" la educación y hacerla obligatoria y única hasta los 16 años. Y su sistema, la LOGSE, fracasó. Para todos. Hoy, hay menos alumnos en España con un nivel superior a la media que en el resto de países de la OCDE, la media es bastante más baja (y sigue bajando) que en el resto del mundo y, encima, <strong>una cuarta parte de los escolares no llega al título más elemental que ofrece el sistema</strong>, el cual, por otra parte, representa menos conocimientos que cualquier otro título europeo de enseñanza secundaria.<br /><br />Punto. Desde entonces, Zapatero, no ha habido más reformas. <strong>En el año 2002, representando a la Nación española, las Cortes Generales, que tienen atribuida la función Legislativa, aprobaron una tímida reforma de este sistema: la Ley de Calidad</strong>, que diversificaba las opciones de formación en la enseñanza secundaria y establecía una prueba al final del Bachillerato. Hubiera sido la segunda reforma de la democracia.<br /><br />Pero entonces <strong>llegaste tú y nada más tomar posesión del cargo aprobaste un Decreto que derogaba, de hecho, la Ley aprobada por el Parlamento</strong>, ya que imponía una moratoria de 2 años a su aplicación, dándote tiempo suficiente para que aprobaras una nueva reforma, o mejor, una nueva Ley que conservara la reforma de los años 90, aunque añadiendo la cursilería típicamente tuya de Educación para la Ciudadanía. La consecuencia de tu Decreto es que una Ley aprobada por las Cortes no llegó a aplicarse porque, durante 2 años, el Gobierno, tu Gobierno, incumplió el mandato del Legislativo. <strong>Todo porque para ti, para la izquierda, la educación es un coto exclusivo en el que el Partido Popular nunca debió entrar</strong>.<br /><br />No se nos olvida ni se nos olvidará jamás. <strong>Espero que el PP tome nota y sepa a qué atenerse cuando gobierne, cuáles son las nuevas reglas de juego que habéis impuesto los socialistas</strong> al romper el más elemental consenso educativo de la Historia, que consiste en que el Gobierno aplica la Ley aunque se haya aprobado durante una legislatura anterior, que es lo que hizo el PP con vuestra LOGSE pese a no haberla votado. Lo cual espero que no vuelva a hacer jamás con ninguna ley del PSOE.<br /><br />Y dice ahora que necesitamos "estabilidad" en el sistema educativo. Qué tío.Álvaro Vermoethttp://www.blogger.com/profile/18194085295563949258noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-831294595669750952.post-70403923659326932962007-12-08T04:28:00.000-08:002007-12-08T04:30:46.579-08:00Una agenda liberal para la UniversidadEl Espacio Europeo de Educación Superior puede ser una oportunidad para muchas cosas. Para facilitar la movilidad de los universitarios por toda Europa o para contribuir a fragmentar España a través de la educación. Puede ser útil para diseñar una formación que responda a las necesidades del mercado de trabajo y que nos permita ser competitivos en el mundo o puede significar un bajón en el nivel del aprendizaje y en la calidad de las enseñanzas si se desprecian y arrinconan las clases magistrales.<br /><br />En principio, parece coherente establecer un primer ciclo de enseñanza más generalista dentro de un determinado campo que dure menos que las actuales licenciaturas y un segundo ciclo de especialización que intente llegar al nivel de los master en Estados Unidos. Para este segundo nivel, el proceso de Bolonia prevé que las empresas privadas puedan financiar algunos de los postgrados. Lo que parece menos claro es el intento de apaciguar a la izquierda radical con toda esta pedagogía que desprecia las clases-conferencias de los catedráticos para sustituirlas por trabajos en grupo y esquemas por diapositivas. Un apaciguamiento que, como todo el mundo sabe, ha tenido un éxito abrumador entre los jóvenes universitarios de progreso.<br /><br />En problema de Bolonia no es Bolonia, es <strong>Zapatero</strong>. En un primer momento anunció un nuevo catálogo de titulaciones que suprimía prácticamente todas las carreras humanísticas sin dar ninguna justificación y amparándose en el proceso de Bolonia, lo cual equivale más o menos a privatizar la concesión de licencias en un Ayuntamiento amparándose en el Tratado de la Alianza Atlántica. El caso es que, visto el éxito de la propuesta, al Gobierno se le ocurrió algo mucho más en su línea: renunciar, pese a tener las competencias para hacerlo, a fijar un catálogo nacional de titulaciones.<br /><br />Para contrarrestar la acción del Gobierno e intentar que la Universidad española sea mínimamente competitiva se me ocurren una serie de reformas. La primera sería acabar con la actual endogamia universitaria, donde el principal mérito para ser catedrático es haber sido profesor, doctor y estudiante en la misma Facultad; donde haber ejercido la docencia en otra universidad al menos dos años, que es lo que pretendió el Gobierno del <strong>PP</strong>, es una debilidad más que un mérito. Para ello, yo propondría que las plazas de docentes se cubrieran mediante concursos internacionales, en los que sólo se consideren los méritos académicos (no entendiendo por mérito ser del pueblo, naturalmente). Así, un estudiante elegiría al profesor con el que se matricula en función de sus méritos y su enfoque docente, y sería un dato relevante en el expediente del alumno el perfil de los profesores con los que ha cursado estudios universitarios.<br />Otro aspecto a mejorar es la transparencia. ¿Cuánto le cuesta a la Administración cada puesto de estudiante en la Universidad? Sería bueno que se informara al alumno a la hora de matricularse de cuánto cuesta realmente que curse unos determinados estudios.<br /><br />En Madrid, el sistema de financiación de la Universidad se pactó entre todas las universidades con el Gobierno de <strong>Esperanza Aguirre</strong>. En él, se establecen unos indicadores que también sería bueno que conociéramos los alumnos antes de elegir carrera. Por ejemplo, ¿cuál es la tasa de paro de los alumnos al finalizar un determinado plan de estudios en una determinada facultad? ¿Y el salario medio? ¿Y los años que se tarda, de media, en acabar la carrera?<br /><br />Estaría bien saber cuántos alumnos pueden dedicarse a la profesión preferida como primera opción al acabar la carrera, para poder tener una idea general de qué universidad, qué facultad y qué plan de estudios son los más recomendables para poder ejercer una determinada profesión en el futuro. Ahora bien, también sería muy conveniente que, de una vez por todas, las universidades utilizaran un mismo sistema de percentiles para ponderar el peso específico que le dan a cada plan de estudios, como ya se tendría que haber hecho para ponderar las distintas materias utilizando el sistema de créditos ECTS en vez de tanta innovación psicopedagógica.<br /><br />Dicho todo esto, una última propuesta: que los estudiantes seamos "estudiantes profesionales". La Universidad no puede ser el hobby de por las mañanas y si se suspende da igual. La sociedad nos paga para que estudiemos y tenemos que responder por ello. Propondría que la financiación pública de los estudios se condicionara a terminar la carrera si no a curso por año al menos dentro de una media, y que la financiación dependiera de las notas, en función del peso de las materias y de los planes de estudios, tanto en grados como en postgrados.<br /><br />Sólo así se garantiza que la Universidad sea competitiva y que permita cierta promoción social al alumno que tiene talento pero no recursos. Y precisamente para que la Universidad alcance la excelencia, pediría que haga falta algo más que un aprobado en el Bachillerato más corto de Europa y un 4 en Selectividad –la prueba más fácil de Europa– para acceder al 90% de los estudios universitarios; que pudieran las facultades establecer sus propias pruebas y sus propios criterios de acceso.Álvaro Vermoethttp://www.blogger.com/profile/18194085295563949258noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-831294595669750952.post-40941382183695144902007-12-03T09:53:00.000-08:002007-12-08T04:27:58.423-08:00El gorila noqueadoEl gorila lo intentó una primera vez, a su estilo: golpe de Estado militar. Fracasó. Se presentó a las elecciones y accedió al poder en <strong>Venezuela</strong>. El gorila era feliz y rugía por fin desde lo más alto. Pero un día se agachó, para coger el árbol bananero y disfrutarlo él solo, desde su altura. Y, entonces, de sopetón, se cayó el gorila. Y para más inri, se quedó sin plátanos. El gorila noqueado sigue en lo más alto de la selva, pero ya no ruge; huye. Mi enhorabuena a Venezuela y a todos los jóvenes que han luchado contra el gorila bajo el grito de <strong>¿Por qué no te callas?</strong> Y mi agradecimiento por haber logrado, al fin, que se calle.<br /><br />En otro orden de cosas, pero también dentro del ámbito del agradecimiento, quiero dar las gracias a los <strong>122 votos</strong> que han hecho posible mi presencia en el Claustro de la <strong>Universidad Autónoma de Madrid</strong>. Resulta especialmente importante poder introducir ideas liberales ahora que la Universidad europea se ha propuesto tratar de ser competitiva. Veremos qué pasa.Álvaro Vermoethttp://www.blogger.com/profile/18194085295563949258noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-831294595669750952.post-55534341349687567642007-12-01T15:41:00.000-08:002007-12-17T13:10:30.152-08:00RespetoCuando <strong>ETA</strong> mata, como ha matado hoy, las condenas institucionales de los partidos políticos huyen a toda costa de todo lo que pueda sonar a utilización política del atentado. Es más, hoy se han puesto de acuerdo en un texto unitario de condena y en un mismo lema.<br /><br />La excepción ha sido <strong>Rosa Díez</strong>, dirigente del nuevo partido constitucionalista <strong>Unión Progreso y Democracia (UPD)</strong>, que sí ha lanzado un mensaje inequívocamente político. Ha dicho Díez que naturalmente que hoy es un día de condena y de respeto pero que <strong>no habrá respeto mientras ETA siga en las instituciones vascas bajo el paraguas de ANV y del PCTV</strong>.<br /><br />Coincido con UPD. <strong>La verdadera muestra de respeto a los familiares de las víctimas del atentado mortal de hoy no consiste en una declaración institucional</strong> en que todos los partidos se hagan una foto juntas, <strong>sino en asegurar que ni un concejal ni un diputado autonómico del País Vasco sirvan al entramado de los que hoy han vuelto a disparar y han vuelto a matar</strong>.Álvaro Vermoethttp://www.blogger.com/profile/18194085295563949258noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-831294595669750952.post-3305751498053968752007-11-17T15:41:00.000-08:002007-11-17T16:17:40.891-08:00Rencor hacia la IzquierdaOí a <strong>Gabriela Bustelo</strong> presentar su libro <em>La Historia de Siempre Jamás</em> en el largometraje semanal de <strong>Fernando Sánchez Dragó</strong>, <em>Las Noches Blancas</em>. Presentó su crítica a la Izquierda española y europea y reconoció que encuentra su base en el rencor. Rencor hacia las metiras, hacia los engaños de la Izquierda a sí misma y a todo el mundo. Rencor hacia la izquierda por haberla hecho creer en esas mentiras.<br /><br />Yo me siento identificado con ese rencor hacia la Izquierda y hacia las cursilerías que yo mismo defendí en lo educativo (asociacionismo, participación, convivencia, motivación, innovación pedagógica...) y que no tenían nada que ver con que se aprendiera más en la escuela. El caso es que ese revisionismo de las idioteces que uno mismo defendió junto con el conocimiento de los sistemas de agitación y propaganda de la izquierda permite criticar el fondo moral del socialismo con bastante convicción. Mucho mejor que una oposición tipo oposición-a-notario por parte de derechistas ahora centristas y que no tienen ni idea de lo que es la Izquierda.<br /><br />Tal vez ese rencor entendido como honestidad intelectual, ese rechazo a las metiras que uno mismo creyó, hace que quienes vienen "vacunados de la izquierda" suelan ser de los mejores y más combatientes liberales (siendo el liberalismo la única alternativa política y económica pero también moral y filosófica al socialismo): <strong>Pilar del Castillo</strong>, <strong>Alicia Delibes</strong>, <strong>Regino García-Badell</strong>, <strong>Federico Jiménez Losantos</strong>, <strong>Dragó</strong>, <strong>Girauta</strong>, <strong>García Domínguez</strong> y un largo etc. Y los neocons americanos. Y <strong>Ayaan Hirsi Ali</strong>, que desertó de la izquierda huyendo de la mentira del multiculturalismo.<br /><br />P.D. Propongo a la <strong>RAE</strong> un nuevo asiento para "<strong>cretino</strong>": <em>dícese del concejal andaluz que vota a favor de declarar persona non grata a un eurodiputado por expresar una opinión sobre un personaje histórico</em>.Álvaro Vermoethttp://www.blogger.com/profile/18194085295563949258noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-831294595669750952.post-67798746177003767292007-11-09T10:54:00.000-08:002007-11-11T07:07:56.707-08:00El liberalismo, más complejo de lo que creíMi primer contacto con el liberalismo se lo debo a la Web <a href="http://www.liberalismo.org/">http://www.liberalismo.org/</a>. Nunca me ha gustado depender de los demás (véase la manía que le tengo a hacer trabajos en grupo, o el hecho de que jamás he copiado en un examen porque suponía depender de otros), y de pronto me encontré con una ideología que se basaba precisamente en ese individualismo. La verdad es que por mucha izquierda y mucho "asociacionismo" que yo hubiera defendido, siempre me sentí identificado con aquel chiste de <strong>Churchill</strong> de que el mejor argumento contra una democracia es una charla de cinco minutos con el votante medio. La democracia era el mejor sistema político posible, pero cuanto mayor fuera el ámbito de decisión individual y menor el colectivo, por democrático que fuere, mejor.<br /><br />Así que ese fue el primer liberalismo que conocí, el clásico, el económico, el de <strong>Adam Smith</strong> y el de <strong>Hayek</strong>. El de <strong>Xavier Sala i Martín</strong>. Sólo importaba el individuo, sólo en la esfera individual de autonomía estaba la libertad. Me identificaba entonces con el <em>Ni Marx ni Jesús</em> de <strong>Jean François Revel</strong> y con aquello de que los socialistas eran demasiado conservadores y los conservadores demasiados socialistas de <strong>Arthur Seldon</strong> que tanto repetía <strong>Esperanza Aguirre</strong>. Conservadores y católicos eran para mi equidistantes de socialistas y comunistas, sólo el liberalismo significaba libertad, aunque nunca me identifiqué con la izquierda libertaria tipo <strong>Emma Bonino</strong>, sino con <strong>Reagan</strong> y <strong>Thatcher</strong> y con sus equivalentes <strong>Aznar</strong> y Aguirre.<br /><br />Oí a <strong>Federico Jiménez Losantos</strong> por primera vez cuando la Unión Democrática de Estudiantes que yo presidía estaba organizando con otras entidades educativas la manifestación del 12 de noviembre de 2005. Me gustó primero porque era gracioso (lo que ya me había hecho fan de <strong>Woody Allen</strong> antes y de <strong>House </strong>después), segundo porque era inteligente y tercero porque se notaba su formación de filólogo en todas sus críticas; eso me gustaba y convertía un programa de noticias en un comentario del tipo de los que yo situaba en la España noventayochista. Además, me gustaba lo que decía de la educación, eso de prohibir por Ley que los padres se acercaran a menos de 10 km. de los colegios (más que nada por el contraste con todo el rollo de la participación de la comunidad educativa y de los Consejos Escolares del que yo acababa de huír y que también defendía cierta derecha) y de que cargarse la escuela pública favorecía al rico tonto y perjudicaba al pobre listo. Me gustaba porque era un discurso liberal que pensaba sobre todo en quienes menos tenían, en mejorar la escuela pública librándola del socialismo y en defender al profesor frente a APA y Hampas.<br /><br />Oyendo a Jiménez Losantos aprendí dos cosas fundamentales para mi pensamiento liberal: sin Nación española no hay libertad y la coalición entre católicos y liberales es necesaria no sólo para llegar al poder sino para defender unos valores, unos sentimientos y unas políticas que eran más comunes de lo que yo pensaba, con contadas excepciones.<br /><br />Lo primero, que luego profundicé leyendo a <strong>Alejo Vidal-Quadras</strong>, a <strong>Juan Carlos Girauta</strong> y a <strong>José García Domínguez</strong>, me hizo entender la diferencia entre el nacionalismo y la defensa del inseparable binomio España y libertad. La Nación española de los liberales no era un proyecto identitario, colectivista, como yo entendía entonces cualquier idea nacional. Era algo mucho más sencillo: la defensa de un espacio de libertades y de igualdad jurídica entre todos los españoles. Si retrocedía España, retrocedía la libertad, y al evidente caso vasco se le unía la persecución de los castellanohablantes en Cataluña. No había nacionalismo alguno en defender una idea nacional de España porque no se buscaba la homogenización de una sociedad desde el poder público invadiendo libertades individuales, como sí hacían los nacionalistas étnicos o territoriales, sino defender derechos individuales, de personas en vez de territorios, a lo largo y ancho del territorio español. Sin un Estado-nación que garantizara esa libertad y ese marco de igualdad ante la Ley, la alternativa eran proyectos identitarios regionales incompatibles con la libertad.<br /><br />Y en cuanto a entender el liberalismo como la defensa de una derecha fuerte, de un movimiento social liberal-conservador, que incluyera a católicos, conservadores, etc., y que tuviera entre sus objetivos la defensa de la Nación y de la libertad, vino de la mano de los ataques de <strong>Zapatero</strong> a los católicos y de oír sus reivindicaciones. Los católicos no estaban pidiendo leyes que impusieran una moral colectiva, estaban defendiendo sus derechos como individuos. En la cuestión educativa se veía clarísimo: lo que la Iglesia quería era libertad para educar en sus convicciones, no imponer nada a nadie. La Iglesia no era ya un enemigo del liberalismo; frente a ZP, sólo buscaba defender su derecho a existir. Por eso, dejando de lado diferencias en cuestiones como el matrimonio civil entre personas del mismo sexo, las reivindicaciones católicas y liberales frente a ZP eran claras: libertad invidual.<br /><br />¿Y la educación? ¿Qué era el liberalismo educativo? ¿Privatizar todos los centros públicos, suprimir los impuestos destinados a financiar la educación y que cada familia se hiciera cargo libremente de la educación de sus hijos? Me parecía insuficiente. Por suerte, <strong>Regino García-Badell</strong> me recomendó leer los artículos escritos al respecto por <strong>Alicia Delibes</strong> (que además de liberal era su mujer), y de ahí vino el pilar educativo del liberalismo. Más que política, la alternativa era cultural, y encajaba con el modelo liberal de Jiménez Losantos y con las reformas educativas de Esperanza Aguirre y de <strong>Pilar del Castillo</strong>.<br /><br />La defensa del esfuerzo, la disciplina, la evaluación de los resultados, el prestigio del saber... era una alternativa al actual modelo de pedagogismo y dejadez de la enseñanza más cultural que política y que sonaba más conservadora que liberal. Pero pronto entendí que la Instrucción Pública era un componente fundamental del Estado liberal porque permitía la promoción social de aquellos sin recursos pero con talento y con fuerza de voluntad; era un instrumento de movilidad social y de igualdad de oportunidades, de hacer realidad ese sueño liberal americano de que el hijo del más pobre pudiera llegar a ser Presidente de EE.UU. Luego Alicia escribió su libro <em>La gran estafa</em> y <strong>Sarkozy</strong> empezó a dar aquellos vibrantes discursos anti-Mayo-del-68. No era nada conservador, era lo más liberal del mundo que la escuela fuera un instrumento útil para que pudieran prosperar quienes tenían capacidades pero no dinero, objetivo que nada tenía que ver con todo el rollo pedagogista y progre que tenía la Izquierda educativa.<br /><br />Y para terminar la cultura; la desmitificación de la multiculturalidad a la que parecía llevar un menor protagonismo del Estado y un mayor flujo de personas, consecuencia de la globalización. Gracias a <strong>FAES</strong> y a los libros que editó, así como a <strong>Oriana Fallaci</strong>, <strong>Pim Fortuyn</strong>, <strong>Ayaan Hirsi Ali</strong>, <strong>Mark Steyn</strong> y <strong>Bruce Bawer</strong>, comprendí que resultaba fundamental defender la civilización occidental y sus valores para defender los derechos individuales. Primero, porque había que garantizar que el Islam político no ganaba peso como alternativa cultural a Occidente, ya que en Occidente tenían hueco la libertad de expresión, la propiedad, la libertad sexual, la igualdad y la democracia, y en el islamismo que se propugnaba como alternativa no. Y segundo esas libertades no pueden ser un privilegio para los occidentales, deben extenderse aunque no sean propias de otras civilizaciones porque se diga lo que se diga son moralmente superiores. Y eso justificaba una política exterior basada en una determinada idea del Bien y del Mal (lo que algunos llaman neoconservadurismo y de lo que aprendí leyendo al <strong>GEES</strong> y a <strong>José María Marco</strong>), que defendiera la presencia de Occidente en el mundo, y una política de inmigración que exigiera la integración. El liberalismo no era ver burkas por las calles londinenses porque el burka no representaba la libertad sino el sometimiento de la mujer que lo llevaba.<br /><br />Sí, sin duda el liberalismo era algo más complejo que defender la libertad individual. Pero en todos los casos anteriores, ese era siempre el objetivo.Álvaro Vermoethttp://www.blogger.com/profile/18194085295563949258noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-831294595669750952.post-329687202600642472007-11-03T14:24:00.000-07:002007-11-17T16:12:24.407-08:00Mi adiós a la IzquierdaEn 2º de la ESO conocí de cerca el sindicalismo de izquierdas, por motivos básicamente familiares. Empecé a leer a <strong>Marx</strong>, cuyo <em>Manifiesto Comunista</em> me atrajo tanto por lo ético como por lo estético, desde aquel fantasma que recorría Europa hasta aquellos comunistas de todos los países que no tenían nada que perder salvo sus cadenas.<br /><br />Con 13 años me cambié de colegio, a uno concertado. Al poco de llegar, y con el único currículum de haber recogido firmas para una petición de <strong>Izquierda</strong> <strong>Unida</strong> contra <strong>Ariel Sharon</strong>, me presenté a las recién convocadas elecciones a representantes de estudiantes en el Consejo Escolar. Lo hice con el objetivo de suprimir el uniforme, que consideraba un símbolo de elitismo y opresión de inspiración católica. Desde el primer momento, entendí aquellas elecciones como una "lucha de clases" de los alumnos contra una APA católica y un Director votante del <strong>PP</strong>.<br /><br />Tras el fracaso de mi propuesta de "abolir" el uniforme en un Consejo Escolar controlado por aquellos padres que yo veía reaccionarios y ultracatólicos, así como un choque con los profesores que yo consideraba más conservadores a cuenta de la retirada de crucifijos que exigí y, en parte, conseguí, consideré que había llegado el momento de constituir una asociación de estudiantes que diera fuerza a "los estudiantes" frente al resto del mundo (empeñado en que nuestro único papel era estudiar), imitando así el sindicalismo de clase.<br /><br />No voy a aburrir más con lo que siguió a todo aquello. Tras la asociación, vino mi militancia en una federación de estudiantes de izquierdas, así como mi acercamiento a la agrupación juvenil del <strong>PCE</strong>, que no fue más allá porque todo aquel entramado de asociaciones y federaciones de izquierdas representadas en Consejos Escolares y de la Juventud parecía el mejor camino hacia la emancipación (participativa) estudiantil.<br /><br />A todo ese mundo asociativo, participativo y federativo (al que hoy considero sectario y en gran medida responsable del fracaso escolar de una cuarta parte de los escolares españoles) debo un proceso de reflexión que me llevaría a alejarme del mismo. Pues fueron todas esas asociaciones las que me hicieron seguir con suma atención un debate que acababa de empezar: la Ley de Calidad de la Educación del Gobierno de derechas de <strong>José María Aznar</strong>.<br /><br />Resulta que, pese a que mi colegio era concertado, en cada clase había algún gamberro (lo que hoy sería un problema de convivencia cuando no de gestión de la interculturalidad), obligado a pasar allí largas horas del día para llegados los 16 años poder trabajar en el oficio manual del padre. Esos, junto con algunos inmigrantes musulmanes que en vez de ir a clase iban por los pasillos atacando a los demás, protagonizaban enfrentamientos con alumnos y profesores (hoy, la "comunidad educativa") y destrozos del mobiliario casi a diario. Y yo, que no despertaba grandes simpatías entre los mencionados, sabía, por mis compañeros, que de esos había diez veces más en los Institutos públicos, que se suponía que estábamos defiendiendo los que éramos de izquierdas.<br /><br />Por todo ello, me pareció de lo más sensata la propuesta de <strong>Pilar del Castillo</strong>, quien también en su momento había sido comunista (<strong>'Bandera Roja'</strong> y luego PCE), avalada por Aznar, de separar a los alumnos en distintas vías de estudio desde los 14 años. Me parecía de sentido común, aunque entonces no me atreví a decirlo, primero porque el colegio de La Moraleja en que yo había estudiado (gratis) unos años atrás ya organizaba a los alumnos por niveles en Inglés y Matemáticas y eso había ayudado al éxito de muchos o, al menos, a no condenar a todos al fracaso. Y, segundo, porque me parecía una injusticia tener que aguantar en clase a los gamberros de siempre, los que me hacían no querer ir a un Instituto público.<br /><br />Ahora se me ocurre que también esos chicos -algunos de los cuales veo a veces por la calle- podrían haber salido beneficiados si hubieran estudiado 2 años de una especialidad de Formación Profesional que les motivara algo en vez de perder el tiempo insultándonos a los demás; tal vez incluso se hubieran esforzado, no habrían malgastado todos esos años, y habrían mejorado algo su situación de "certificado de escolaridad" al salir del sistema educativo.<br /><br />El caso es que ahí empezó todo, con la Ley de Calidad "del PP", que se decía en la izquierda. Cada vez resultaban más sospechosas mis ideas en las Juntas Directivas de la citada federación de estudiantes de izquierdas, donde la tónica general era que había que salir a la calle a defendernos de las agresiones del PP. Me fui distanciando hasta que la dejé definitivamente para fundar otra organización, entonces muy pequeña, de estudiantes que apoyaban todas esas reformas y que posteriormente contaría con la ayuda de <strong>Esperanza Aguirre</strong>, a quien yo sólo conocía entonces por <em>Caiga Quien Caiga</em>, y quien es hoy mi principal referente político.<br /><br />Debo decir que en esa deserción de la izquierda me encontré con el apoyo de muchos profesores de izquierdas que sí estaban de acuerdo con todo eso de la Ley de Calidad. Pero aún me faltaría lo más importante, conocer esa ideología que sustentaba la reforma de Pilar del Castillo y el Gobierno de Aznar, las propuestas educativas de Aguirre y a todos aquellos que habían dejado la izquierda en algún momento de su vida. Sin saberlo, y sin conocer aún a quienes luego más me influirían intelectualmente, empezaba a hacerme liberal.Álvaro Vermoethttp://www.blogger.com/profile/18194085295563949258noreply@blogger.com