tag:blogger.com,1999:blog-82723505161940692732008-08-19T16:25:27.163-07:00A naufragarNuestro Vietnamhttp://www.blogger.com/profile/00825086576108472277noreply@blogger.comBlogger85125tag:blogger.com,1999:blog-8272350516194069273.post-9800566451505761692008-06-26T20:46:00.000-07:002008-06-26T20:56:58.378-07:00Que laburen<a style="font-style: italic;" href="http://www.rollingstone.com.ar/nota.asp?nota_id=1017829&pid=4650856&toi=5914">"(...) hay elecciones en la vida que son estéticas. Llevado a tener mascotas, las mías son los perros. No me gustan los gatos. Viste que dicen: “No, porque el gato es independiente...”. ¡Y a mí qué carajo me importa! Yo quiero un boludo que me dé pelota, que lo llame y venga. No uno que caiga cuando estoy chaireando el cuchillo, y que después me caga y me mea y tengo todo lleno de olor a mierda, pelo en los sillones. Es como tener un vago en tu casa que tenés que alimentar. Que laburen de perro, que ladren si hay alguien. Por eso me gustan los perros".</a><br /><br />No puedo sino estar de acuerdo con estas palabras acerca de la elección de la mascota. Una persona a la que le gustan los gatos siempre será un poco sospechosa para mí. Con la cantidad de personas a las que les somos indiferentes, con los millones de tipos para los que somos intrascendentes, ¿para qué buscarse una mascota que nos someta a la misma situación salvo cuando a ella se le venga en gana tomarnos en cuenta?Nuestro Vietnamhttp://www.blogger.com/profile/00825086576108472277noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-8272350516194069273.post-39434978458154624222008-04-18T06:39:00.000-07:002008-04-18T06:51:01.821-07:00Kate Walsh<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://ec1.images-amazon.com/images/I/41LPyT4tPiL._AA240_.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 200px;" src="http://ec1.images-amazon.com/images/I/41LPyT4tPiL._AA240_.jpg" alt="" border="0" /></a>Banda de sonido de estos días: folk, indie, voz dulce, etc., etc. Pero el disco es tan lindo.<br />La clase de canciones que pondrían en alguna escena melancólica de <span style="font-style: italic;">Gilmore girls</span>.<br />Yo si fuera vos me lo bajaría (gracias <a href="http://stayfree.blogspot.com">stayfree</a>)<br /><br /><a href="http://stayfree.blogspot.com/search/label/chicas">Acá el disco</a><br /><br />My Space:<a href="http://www.myspace.com/katewalsh"> http://www.myspace.com/katewalsh</a>Nuestro Vietnamhttp://www.blogger.com/profile/00825086576108472277noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-8272350516194069273.post-15285815503511176572008-03-20T11:18:00.000-07:002008-03-20T19:49:47.703-07:00Del fantasma<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.johnclearygallery.com/pics/smith/door.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 200px;" src="http://www.johnclearygallery.com/pics/smith/door.jpg" alt="" border="0" /></a><br /><span style="font-size:100%;"><br /></span><div style="text-align: right; font-style: italic;"><span style="font-size:100%;">¿Qué es un fantasma?, preguntó Stephen.<br />Un hombre que se ha desvanecido<br />hasta ser impalpable, por muerte, por<br />ausencia, por cambio de costumbres.<br /></span></div><span style="font-size:100%;"><br /></span><div style="text-align: right;"><span style="font-style: italic;font-size:100%;" >Joyce, </span><span style="font-size:100%;">Ulises</span><span style="font-style: italic;font-size:100%;" > (1921)</span><span style="font-size:100%;"><br /></span><span style="font-style: italic;font-size:100%;" >Fragmento de </span><span style="font-size:100%;">Antología de la literatura fantástica</span><span style="font-style: italic;"><br /><br /></span><div style="text-align: left;"><div style="text-align: center;"><span style="font-style: italic;"></span><span style="font-weight: bold;"><br /><br /></span><div style="text-align: left;">Cuando uno llega al Unicenter Shopping la puerta de entrada tiene la amabilidad de abrirse por sí misma, sin necesidad de que hagamos ningún movimiento, muy posiblemente para que evitemos un desgaste de energía que, luego, dentro, vamos a necesitar para consumir y dejarnos fascinar por la mercancía.<br /></div><div style="text-align: left;">Después, cuando uno se va, cuando ya compramos lo que necesitábamos y lo que no necesitábamos, uno tiende a pensar que el mecanismo va a ser el mismo, que la puerta de salida se va a abrir sin intervención de la carne. Pero hoy cuando salía no sucedió eso.<br />Me paré frente a la puerta y no se abrió. Supuse que era debido a alguna imperfección en la posición de mi cuerpo y me moví. Intenté varias posturas y alternativas para que el dispositivo pudiera captarme, pero nada ocurría. Me dije que tal cosa no podía ser posible y me alejé de la puerta, a unos 20 metros, y resolví volver a intentar. Caminé otra vez, con impulso renovado, hacia la misma salida simulando no pensar en el desplante anterior. Seguramente se había tratado de alguna anomalía momentánea y ahora sí podría irme por fin de ese lugar. Por la puerta de al lado un hombre grosero y con pinta de viejo cheto me miró con una sonrisa burlona y lasciva, mientras su puerta se abría de par en par.<br />Nuevamente, nada pasó. Con una rabia que parecía heredada de siglos venideros, tuve que usar toda mi fuerza para abrir la puerta del infierno ésa; cuando había logrado abrirla unos quince centímetros, la cosa intentó una última y brutal resistencia que casi me hace pasar vergüenza frente a los parroquianos. Forcé mis músculos al máximo y finalmente pude salir. Caminé unos metros más y me di vuelta a mirar: la puerta ahora estaba abriéndose para dejar salir a la persona que venía después de mí.<br /><br />Perplejo, mientras recorría el camino de vuelta a mi casa, empecé a pensar en lo sucedido. Comencé, como es lógico, a dudar de mi propia existencia (deporte que practico con fervor) y me hice algunas preguntas bastante obvias. ¿Por qué cuando yo entré el mecanismo me captó como humano, como materia, e hizo que la puerta se abriera y cuando quise salir no? ¿Acaso la visita al Unicenter nos resta humanidad, nos hace ir dejando de existir? ¿O es que nada tiene que ver el Shopping y es sólo que yo estoy sufriendo un proceso de afantasmamiento personal y privado?<br /><br />Envuelto en esa clase de conjetura intrascendente y vulgar, decidí que, mejor, no voy más al Shopping.<br /><span style="font-weight: bold;"></span></div><span style="font-weight: bold;"><br /></span><div style="text-align: left;"><span style="font-weight: bold;"></span><br /><span style="font-weight: bold;"></span></div></div><span style="font-style: italic;"></span></div></div>Nuestro Vietnamhttp://www.blogger.com/profile/00825086576108472277noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-8272350516194069273.post-89126025860616338192008-03-15T08:27:00.000-07:002008-03-20T19:25:28.939-07:00One man show<div style="text-align: right;"><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://img507.imageshack.us/img507/7572/ql3q3287ho3.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 200px;" src="http://img507.imageshack.us/img507/7572/ql3q3287ho3.jpg" alt="" border="0" /></a><span style="font-size:85%;"><span style="font-style: italic;">"¿Es cierto que ustedes dicen<br />"che" todo el tiempo?; </span></span><br /><span style="font-size:85%;"><span style="font-style: italic;">¡oh, qué bárbaro! ¡vengo a<br />su país y sé decir "che"! </span> </span><span style="font-style: italic;"><span style="font-size:85%;"><br />¿Me </span></span><span style="font-style: italic;"><span style="font-size:85%;">veo patético intentando<br />hablar su idioma?".</span> </span><br /></div><br />El show de Jarvis Cocker en La Trastienda fue tan tan bueno que me atrevería a declararlo el mejor recital de mi vida; si hubiese tocado una (¡sólo una!) de Pulp, hubiese sido insuperable, pero, evidentemente, era muy grasa esperar que tocara "Something Changed" o "Babies". Así que estuvo bien que se haya desentendido del viejo repertorio. Ver a un tipo así en un lugar tan chiquito no puede sino ser emocionante e íntimo. Y así fue.<br /><br />El tipo tiene más trucos que un mago: es muy interesante el trabajo que hace con el cuerpo, la gestualidad, sus movimientos, tan preciso y elegante. Nunca vi a nadie que dominara tanto un escenario como él: realmente interpreta. Tratándose de un ícono del brit-pop de los 90, me fue inevitable compararlo con el estatismo de Liam Gallagher, en su época de gloria (los primeros diez minutos de Oasis): ambos resultan fascinantes para el espectador por motivos opuestos (parálisis manchesteriana, teatralidad de Sheffield). Pero Jarvis incorpora todo lo que tiene a mano sobre el escenario (todo esto debe de ser bastante obvio, pero yo nunca había visto imágenes de un recital de Pulp, así que no sabía con qué me iba a encontrar): por ejemplo, la ropa, el miércoles escribió en Buenos Aires <span style="font-style: italic;">Teoría de la corbata: una arquitectura imaginaria; </span>el micrófono y su habitual simbología (arma, falo, soga al cuello, etc.); pero lo más sorprendente fue la presencia de un muñeco como éste<br /><br /><div style="text-align: center;"><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://eatourbrains.com/EoB/wp-content/uploads/2007/05/troll.jpg"><img style="cursor: pointer; width: 185px; height: 150px;" src="http://eatourbrains.com/EoB/wp-content/uploads/2007/05/troll.jpg" alt="" border="0" /></a><br /></div><br />con quien mantuvo un diálogo simplemente hilarante, inesperado prólogo a una canción. Gran parte de las canciones tuvieron una introducción, divertida, cínica e inteligente, claro está; frente a la clase de sensación de que no se puede ser más sofisticado, irónico y gracioso a la vez, al escuchar esos minimonólogos de Jarvis me vinieron a la cabeza los nombres propios de Oscar Wilde y Daniel Link. En este sentido, por su parte, el periodista S.M., <a href="http://blog.myspace.com/index.cfm?fuseaction=blog.view&friendID=181948465&blogID=366505324">arriesgó un parecido insólito</a>: Charly García (¡!). Lo que demuestra que tiene una mirada de la realidad completamente contaminada por su ídolo (de quien yo admiro su gran época, pero que nada tiene que ver ni siquiera remotamente con la sensibilidad de J.C.).<br /><br />Se lo nota particularmente interesado en cuestiones de lenguaje, de hecho, se preocupó por aprender algunas palabras del lunfardo como "piola" (que me pareció adorable porque su uso me remite directamente a las historietas de Isidoro Cañones), "limado", "minita", etc. Es más pidió disculpas: "Sorry, I can´t speak your language, but I hope someway we are communicating with music".<br /><br />"Black Magic", "Heavy weather", "Don´t let him waste your time", "Tonite", "I will kill again", fueron algunos de los momentos más lindos de la noche. Es una lástima que el sonido no haya sido lo suficientemente bueno como para apreciar a la banda, que en esas circunstancias sólo cumplió con lo justo. Todo el show fue Jarvis, los músicos ni siquiera fueron presentados, ni hubo lugar, gracias a Dios, para solos o cosas así. Sólo canciones.<br /><br />Creo que va a pasar mucho tiempo para que se vuelva a ver algo así en Buenos Aires.Nuestro Vietnamhttp://www.blogger.com/profile/00825086576108472277noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-8272350516194069273.post-85079161134140123272008-03-09T18:17:00.001-07:002008-03-09T18:27:23.011-07:00Not very popular<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.telegraph.co.uk/arts/graphics/2006/11/11/nosplit/bmpop11.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 200px;" src="http://www.telegraph.co.uk/arts/graphics/2006/11/11/nosplit/bmpop11.jpg" alt="" border="0" /></a><br />Conversando con algunos ingleses les pregunté, muy entusiasmado, si a alguno le gustaba Pulp, porque Jarvis Cocker tocaba esta semana en Buenos Aires. Para mi decepción, se mostraron más bien indiferentes a la presencia de J.C., de quien sólo comentaron que ni locos pagarían $200 por un ticket para verlo, porque "no es alguien popular en Inglaterra, ahora".<br />A mí no me importa la opinión de estos gringos: vendí un riñon y compré la entrada. Con que toque al menos cuatro o cinco de las canciones que tengo en mi lista me hará feliz.<br />Después, Dylan.Nuestro Vietnamhttp://www.blogger.com/profile/00825086576108472277noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-8272350516194069273.post-12153281822605405752008-02-17T17:55:00.000-08:002008-02-17T18:00:03.685-08:00LinkilloEsto es linkear, y no una mera lista, aburrida y vertical:<br /><a href="http://cocinera-de-lecter.blogspot.com/2008/02/hoy-puro-link.html">http://cocinera-de-lecter.blogspot.com/2008/02/hoy-puro-link.html</a>Nuestro Vietnamhttp://www.blogger.com/profile/00825086576108472277noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-8272350516194069273.post-61746722241608602692008-02-17T17:26:00.001-08:002008-02-17T17:44:33.243-08:00Royal mail<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.ferhiga.com/prefab/covers/prefab-book-cover-small.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 200px;" src="http://www.ferhiga.com/prefab/covers/prefab-book-cover-small.jpg" alt="" border="0" /></a><br />Después de esperar por casi cuatro semanas, finalmente me llegó desde U.K. el único libro que hay acerca de Prefab Sprout. Al parecer nadie tiene mucho interés en escribir sobre ellos (eso es bueno porque yo podría hacer una versión española en algún momento). No me costó demasiado caro (veinte dólares) teniendo en cuenta que: es imposible de conseguir acá; que se lo pedí directamente al autor, John Birch, quien me dijo que le quedan sólo algunas copias más, porque fue editado en 1993; y que me llegó directamente a mi casa.<br />El título, <span style="font-style: italic;">Myths, melodies and metaphysics</span>, es un poco pretencioso, pero ya veremos. Espero encontrar cosas sobre Paddy (McAloon) que no sepa y que hayan valido la pena semejante viaje.Nuestro Vietnamhttp://www.blogger.com/profile/00825086576108472277noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-8272350516194069273.post-1893192881726133152008-02-10T17:34:00.001-08:002008-02-10T17:45:23.799-08:00Veinte segundos<object height="355" width="425"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/2tmA7WzIJ_4&rel=1"><param name="wmode" value="transparent"><embed src="http://www.youtube.com/v/2tmA7WzIJ_4&rel=1" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" height="355" width="425"></embed></object><br /><br /><div style="text-align: left;">Todos recordamos el momento (en <span style="font-style: italic;">Blue velvet</span>) en el que Ben se pone a cantar “In dreams”, una de las canciones más lindas que haya hecho alguna vez Roy Orbison. Pero el ambiente de toda la escena es tan siniestro y aterrador, de tanta locura contenida, que hace que la canción sea algo así como un beso en los labios de alguien que está a punto de ser arrojado al vacío. Esa clase de belleza previa a una catástrofe, ese último don en la antesala de lo horrible, es una de las estafas más adorables que de las que se puede ser víctima. Pero no deja de ser una estafa.<br /></div><br /><div style="text-align: center;">***<br /></div><br />Cuatro personas en una sala. Ahí, ahí, acá. Y allá. La distancia espacial en realidad es la misma, pero hay otras distancias además de la meramente espacial, todos lo sabemos. Por ejemplo, uno no podría de ninguna manera afirmar que entre esos cigarrillos y yo existe la misma distancia que entre <span style="font-style: italic;">T</span><span style="font-style: italic;">he picture of Dorian Gray</span> y yo, aunque ambos objetos estén a la misma cantidad de centímetros de mis manos, sobre la mesa. El ejemplo agota la idea.<br /><br />Es casi la una. Nos estamos despidiendo; como creo recordar vagamente que una vez dijo que cantaba le hago algunas preguntas acerca del tema. Dice que lo hace en un grupo de jazz. Le pregunto por su cantante favorita, respuesta correcta: Ella Fitzgerald. Y dice que grabó algunas canciones, entre ellas “Summertime” (favorita mía y de todos, claro). No puedo evitar pedirle algunos segundos de Gershwin. Ella se niega, más por humildad que por verdadera vergüenza, pero rápidamente cambia de parecer.<br /><br /><div style="text-align: center;">***<br /></div><br /><span style="font-style: italic;">Summertime,</span><br /><span style="font-style: italic;">And the livin' is easy</span><br /><span style="font-style: italic;">Fish are jumpin'</span><br /><span style="font-style: italic;">And the cotton is high</span><br /><br /><span style="font-style: italic;">Your daddy's rich</span><br /><span style="font-style: italic;">And your mamma's good lookin'</span><br /><span style="font-style: italic;">So hush little baby</span><br /><span style="font-style: italic;">Don't you cry</span><br /><br /><span style="font-style: italic;">One of these mornings</span><br /><span style="font-style: italic;">You're going to rise up singing</span><br /><span style="font-style: italic;">Then you'll spread your wings</span><br /><span style="font-style: italic;">And you'll take to the sky</span><br /><br /><div style="text-align: center;">***<br /></div><br />¿Hace cuánto no te emocionás con alguien? ¿Días, semanas, meses, tal vez? Sin embargo, a veces hace falta tan poco (¡en realidad no es poco!), o mejor, alcanza con algo tan sencillo como una voz. Milagros de las personas. Una estudiante, en una sala pequeña, en Recoleta, delante de tres personas más (esa clase de intimidad), Gershwin, Ella, Cortázar (¿no se puede pensar en jazz sin pensar en Cortázar, maldita sea?), el cielo sin decidirse a llover o a caer sobre nuestras cabezas (cfr. <span style="font-style: italic;">Asterix, el galo</span>, discursos de Abraracurcix), y la voz más dulce del mundo. Veinte segundos fuera del tiempo (¿raro, no?). En ese momento el universo se componía de una sola persona y su voz. Cuando terminó le mostré mi brazo: se me había <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Piel_de_gallina">erizado la piel</a>.Nuestro Vietnamhttp://www.blogger.com/profile/00825086576108472277noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-8272350516194069273.post-31463880252612171812008-01-26T05:28:00.000-08:002008-01-27T06:24:10.298-08:00Alienación<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://picturebook.nothingness.org/images/situgraphics/nakedcity.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px;" src="http://picturebook.nothingness.org/images/situgraphics/nakedcity.jpg" alt="" border="0" /></a><br />Encontrar un<span style="font-style: italic;"> sáncuche</span> de milanesa bueno y barato cerca del Club Argentino de Ajedrez puede dar lugar a una auténtica <span style="font-style: italic;">dérive</span>: uno se siente un poco Debord y un poco en París, al observarse siendo un cuerpo (en carne viva en busca de carne muerta) trazando recorridos absurdos en una deconstrucción urbanística de la Buenos Aires coqueta.<br />Igualmente, ahí termina el parecido: Debord buscaba una revolución en la vida cotidiana, una ruptura del continuum aparente que impone la sociedad capitalista, en cambio, uno sólo quiere masticarse un cacho de vaca.<br />La estupidez popular dice que llevamos mucha gente dentro: el enano fascista, el niño, el adolescente, el cerdo burgués, el rebelde, veinte años (en un –incierto– rincón del corazón). Pero olvida al situacionista. El mío me obligó a vagar por las excesivas calles porteñas en busca de comida, sin plan, desoyendo la voz vulgar que me recordaba los beneficios de contentarse con el indigno pero cercano pebete de jamón y queso, infame pseudocomida que, sin embargo, produce un cierto placer (inmediato: es decir, vulgar). La errancia me llevó hasta cierto arrabal, alejado del Club, austero y agauchado, en donde vendían milanesas a un precio razonable; sentado en la puerta, esperando por mi comida, casi al borde de la alucinación a causa de la hambruna, noto que del flujo de personas se recorta, como salida de una filmación precaria y un poco deteriorada por efecto del tiempo, una extraña mujer, anciana y pequeña, que se acerca hacia mí con intenciones poco claras.<br />—¿Y Pericles?— me preguntó afligida.<br />—¿Cómo dice?<br />—¿Dónde está Pericles? ¿Dónde?<br />—Mmm, creo que no lo conozco…<br />—Pero ¿y ahora? ¿Quién me avisa a las dos menos diez, eh?<br />No pude evitar la curiosidad de preguntarle qué iba a pasar a las dos menos diez. La mujer no me respondió.<br />—¿Usted puede avisarme a las dos menos diez?<br />—Y… no, yo ya me voy…<br />—¿Pero usted no es Pericles?<br />Me disculpé con la señora y le dije que ya era el momento de que me fuera: la conversación estaba yendo para un lugar que me resultaba incómodo. Me fui, mejor dicho, huí del lugar, abandoné mi milanesa a una espera perpetua, y corrí en busca de mi reflejo, en alguna vidriera, en cualquier auto. Cuando encontré un vidrio apropiado, me miré con fruición: para mi tranquilidad, yo era yo; por un momento, temí lo peor, que una mutación espontánea me hubiese afectado; durante unos segundos tuve miedo de que yo fuera Pericles. Respirando hondo comprobé que no.<br />¿No?<br /><br />El episodio me dejó una conclusión; a veces hay que conformarse con lo que está cerca (sólo a veces); pero también una duda: ¿por qué la mujer, en lugar de esperar a que Pericles le dijera la hora, no miraba simplemente en el reloj que tenía, perfectamente en hora y funcionando, en la muñeca izquierda?Nuestro Vietnamhttp://www.blogger.com/profile/00825086576108472277noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-8272350516194069273.post-82322615739580988532008-01-13T07:30:00.000-08:002008-01-14T14:51:38.121-08:00Qué es oler una flor<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_ddfUrBGpBwA/R4vnZbO7ZtI/AAAAAAAAAJU/wdsvD8G8vGU/s1600-h/lotus.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_ddfUrBGpBwA/R4vnZbO7ZtI/AAAAAAAAAJU/wdsvD8G8vGU/s400/lotus.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5155468622448781010" border="0" /></a><br /><br />Mi experiencia de lectura con Theodor Adorno no recuerda muchos momentos de poeticidad, por eso me sorprendió encontrarme con un cierto pasaje de <span style="font-style: italic;">Dialéctica del Iluminismo </span>en el que los muchachos (no se olviden de Horkheimer) se permiten explicar qué es oler un flor:<br /><br /><div style="text-align: center;">"[es] el recuerdo de la felicidad más antigua y remota que<br />relampaguea al sentido del olfato, se une con la extrema cercanía<br />de lo incorpóreo. Es un recuerdo de la prehistoria. "<br /><br /><div style="text-align: left;">El argumento está relacionado con el pasaje de Odiseo por el país de los Lotófagos, estos tipos que la pasaban bomba en su tierra, comiendo flores de loto, sin preocuparse por nada, sin molestar a nadie, pero también sin producción y sin mercado. Odiseo,<span style="font-style: italic;"> homo oeconomicus</span>, que encarna el principio de la economía capitalista, no puede soportar que sus compañeros vivan al margen del mundo (entiéndase, el trabajo y la racionalidad de los fines) y se los lleva literalmente a la rastra. Pero el recuerdo de ese estado de plenitud que hubiesen podido mantener no iba a borrarse.<br />Me parece una idea muy hermosa pensar que cada vez que olemos una flor nos sentimos complacidos más que por el aroma por la rememoración de una felicidad perdida, pero también por la posibilidad de un cambio en el estado de cosas: la flor es una grieta que nos permite ver lo que puede ser el mundo, nos dice que las cosas podrían ser mejores que esto. Un ojo de cerradura en una puerta que <span style="font-style: italic;">creemos</span> cerrada.<br />No en vano, muchos años después de Adorno, la relación entre las flores y la revolución fue entrevista por Alejandra Pizarnik, en su famoso poema, cuando dijo que: "la rebelíón consiste en mirar una rosa hasta pulverizarse los ojos".<br />Lo bueno de la literatura es que modifica la experiencia: ahora oler una flor será distinto para mí.<br /></div><div style="text-align: left;"></div></div>Nuestro Vietnamhttp://www.blogger.com/profile/00825086576108472277noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-8272350516194069273.post-49341255637211163732008-01-03T21:17:00.000-08:002008-01-04T05:06:15.890-08:00Kafka para multitudes<object height="355" width="425"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/1MU5OhNPQjY&rel=1"><param name="wmode" value="transparent"><embed src="http://www.youtube.com/v/1MU5OhNPQjY&rel=1" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" height="355" width="425"></embed></object><br /><br />¿Cómo nadie advirtió hasta ahora que este sketch no era sino una reescritura de <a href="http://www.youtube.com/watch?v=kpoPQv9APSg"><span>"Ante la ley"</span></a>? Es evidente desde la elección del nombre del protagonista: Borges, quien tantas veces fue Kafka. Borges como personaje dentro de una reescritura de la parábola kafkiana es tal vez una las jugadas más irónicas de la cultura popular argentina.<br />La versión de H. Sofovich, llena de judaísmo (no olvidar las apariciones de Divina Gloria hablando en yiddish), enriquece notablemente el texto original: al colocar en el lugar del guardián a una mujer (Silvia Pérez); al escindir dialécticamente a Borges (en Álvarez); y al situar a dos personajes, misteriosos y carentes de lenguaje, tal vez no humanos, que <span style="font-style: italic;">sí</span> podían ingresar al interior de la ley (en este caso, la ley es la <span style="font-style: italic;">mass media</span>).<br />Otro elemento a tener en cuenta es la recurrente afición de Borges a las palabras cruzadas, tengo una teoría para eso pero temo ir demasiado lejos.Nuestro Vietnamhttp://www.blogger.com/profile/00825086576108472277noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-8272350516194069273.post-35929557045525267262007-12-27T19:30:00.000-08:002007-12-27T19:55:47.457-08:00Fragmentos de un discurso pulentaDe una entrevista a Fabián Casas que ya circuló por todos lados (igual pongo el <a href="http://www.escribirte.com.ar/noticias/1170.htm">link)</a>:<br /><br /><br />"Trato de no asumir representaciones que no me competen."<br /><br />"No tengo problemas en dejar flancos abiertos. Una de las estupideces de nuestra cultura es creer que tenemos que ser impecables en el peor sentido. Quiero decir, yo soy esto y puede modificarse, tengo cosas para aprender. Como estoy convencido de que dentro de poco vamos a desaparecer, que nos van a tener que reconocer por la dentadura, no me preocupa tanto."<br /><br />"Lo único ante lo que me arrodillo, lo que realmente me emociona, es la bondad. Los tipos que abandonan la importancia personal. La inteligencia no me conmueve tanto: Hitler también era inteligente"<br /><br />"Yo me pongo contento cuando un escritor pela una buena novela. ¿Vio que hay gente que se pone mal cuando alguien escribe algo bueno...?"<br /><br />"Cuantas más novelas buenas haya, mejor. No tengo algo a priori, como Damián Tabarovsky, que el otro día decía que la literatura barrial es de derecha. ¡Tomatelás! Escribí y quedate tranquilo, viste. Dejá que la gente haga lo que se le cante: vos agarrá lo que quieras y ya está. Lo conozco, es un pibe al que le tengo cariño. Pero no podés ser un policía de la literatura todo el tiempo."<br /><br />"El concepto de "literatura argentina", por ejemplo, me parece una garcha: impide pensar."<br /><br />"Me alejo de los estereotipos: siento rechazo por "la argentinidad", por ejemplo. Es como una patología. Me gustan los lugares donde se cruzan las culturas; en ese sentido, soy de izquierda, me gusta La Internacional (...) Me pasa con Boedo: me proponen hacer documentales en el barrio. Pero yo no tengo una inmobiliaria ahí: es el lugar que conozco y escribí sobre eso, pero no tengo intención de glorificar nada"Nuestro Vietnamhttp://www.blogger.com/profile/00825086576108472277noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-8272350516194069273.post-87362336103954855632007-12-27T18:44:00.000-08:002007-12-27T18:53:28.506-08:00El acné de la voz<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_ddfUrBGpBwA/R3RknF3wWOI/AAAAAAAAAJM/Vte6iUirP5A/s1600-h/rodolfo.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_ddfUrBGpBwA/R3RknF3wWOI/AAAAAAAAAJM/Vte6iUirP5A/s400/rodolfo.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5148850896745027810" border="0" /></a><br /><a href="http://esacozaquisomatarme.blogspot.com/2007/12/mapas-sonoros_07.html"><span style="font-weight: bold;">Acá</span>, una entrevista a Fogwill en la que casi no habla de literatura, pero que igual está buena.</a><br /><br />(vía esacozaquisomatarme.blogspot.com)Nuestro Vietnamhttp://www.blogger.com/profile/00825086576108472277noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-8272350516194069273.post-57391782991261021652007-12-22T17:47:00.000-08:002007-12-22T20:28:49.040-08:00Los Amigos Muertos<div style="text-align: right;"><span style="font-style: italic;">A los chicos que fuimos.</span><br /></div><br /><br />Los amigos muertos no pueden leer esto.<br />Los amigos muertos comen en una mesa larga y redonda, porque una de las ventajas de ser un amigo muerto es poder pensar que algo sea largo y redondo; los ojos de ellos todavía tienen algo de vida cuando se achican para representar las sonrisas, sin embargo pronto se asoma, como desde el fondo de pozo, un detalle que revela el escondido eco subterráneo de la mortaja.<br />Cada uno está perfectamente vivo por separado: él tiene un hijo; aquél acaba de volver de Zurich; él está resfriado; el de pantalón gris está extrañando a su mujer ahora; él con su mambo, y así. Pero juntos son como una banda de rock que se llama Los Amigos Muertos y tocan viejas canciones que nadie –salvo ellos– quiere escuchar, con solos de guitarra y de batería, con guitarras Gibson a veces, con guitarras Faim, otras; por un momento, puede parecer que suenan bien: porque tienen oficio, porque el vino se ocupó de afinar los instrumentos, porque las tumbas tienen buena acústica.<br /><br />Mientras están sobre el escenario, la cantidad de luces que tienen frente a ellos los enceguece y no les deja ver. Por eso es que piensan que hay un público interesado abajo, pero es una ilusión. Cuando terminan de comer, se levantan de la mesa larga y redonda y salen a la calle, con la soberbia del viejo temperamento. Pero una vez fuera, entre los vivos, su condición de cadáveres se hace ostensible. Quieren hacer algo (cualquier cosa, lo que sea para demostrarse que no son Los Amigos Muertos) pero no pueden. Uno de ellos dice "Sólo podemos recordar"; yo le digo que es triste que diga algo así. "Vos lo escribiste", respondió. Yo, con una melancolía completamente fuera de lugar, entre la muchedumbre de la calle que ignoraba el exceso trágico que estaba teniendo lugar ahí, le dije que una cosa es escribirlo y otra escucharlo en carne viva. Apenas dicho eso, me pregunté con qué derecho hablaba yo de "carne viva", si lo que estábamos haciendo era velar junto al cajón de nuestro propio cuerpo.<br /><br />Hubo un tiempo en el que las fiestas eran algo más que hablar de otras fiestas; en que las cosas eran inolvidables justamente por no necesitar sostenerse en la mera memoria. Ahora sin memoria no seríamos ni siquiera Los Amigos Muertos.Nuestro Vietnamhttp://www.blogger.com/profile/00825086576108472277noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-8272350516194069273.post-12229029826377123252007-12-13T20:10:00.000-08:002007-12-13T20:48:51.613-08:00La vida falsaDice la enciclopedia: "Todo suceso se origina por una causa. Para que un suceso A sea la causa de un suceso B se tienen que cumplir tres condiciones: 1) que A suceda antes que B; 2) que siempre que suceda A suceda B; 3) que A y B estén próximos en el espacio.<br />El observador, tras varias observaciones llega a creer que puesto que hasta ahora siempre que ocurrió A se ha dado B, en el futuro ocurrirá lo mismo.<br />Nunca hay observaciones suficientes para relacionar A con B.”<br /><br />Esa última cláusula lo cambia todo. Lo que se rompe es la atadura con el pasado, porque podría ser que (y el “Nunca hay observaciones suficientes para relacionar A con B” me permite pensarlo) se diera el caso de que yo no fuese consecuencia de lo que fui sino de lo que mi ser sincrónico es con todo lo demás: que yo no sea sino un resultado o un efecto lúdico de todas y cada una de las posiciones que las demás personas representan en este momento. Si cada persona es una vida que yo no voy a poder vivir nunca, se me ocurre que mi papel (mi vida) es más un descarte que una elección de verdad. Y así, cada uno es el desecho de los demás.<br /><br />(Fragmento de mi libro <span style="font-style: italic;">Sala de Ensayos</span>, de próxima aparición por Pentatónica Ediciones)Nuestro Vietnamhttp://www.blogger.com/profile/00825086576108472277noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-8272350516194069273.post-68600618946515321522007-12-11T15:43:00.001-08:002007-12-11T15:44:05.550-08:00Presentación<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_ddfUrBGpBwA/R18gqBQcbtI/AAAAAAAAAIk/tcyTKPyTd1A/s1600-h/flyer007%5B1%5D.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_ddfUrBGpBwA/R18gqBQcbtI/AAAAAAAAAIk/tcyTKPyTd1A/s400/flyer007%5B1%5D.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5142865205744398034" border="0" /></a>Nuestro Vietnamhttp://www.blogger.com/profile/00825086576108472277noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-8272350516194069273.post-4725772296783313712007-12-10T09:02:00.000-08:002007-12-11T17:55:11.615-08:00Communication Breakdown<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_ddfUrBGpBwA/R114CRQcbrI/AAAAAAAAAIU/esfbdzLjPpQ/s1600-h/comentarios+censurados.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_ddfUrBGpBwA/R114CRQcbrI/AAAAAAAAAIU/esfbdzLjPpQ/s320/comentarios+censurados.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5142398329914420914" border="0" /></a>Estos son parte de las decenas de comentarios que fueron borrados del blog de Personal. Por suerte alguien pudo capturar algunas imágenes (tomado de personalfestdesastre.blogspot.com)<br /><br /><br />–Eduardo Fabregat en <span style="font-style: italic;">Página</span>: lo que hay entre el silencio de los medios y las versiones "oficiales".<br /><br /><a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/subnotas/8586-2744-2007-12-10.html">http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/subnotas/<br />8586-2744-2007-12-10.html</a><br /><br />–Fotos de los incidentes (por Ramón Indart):<br /><a href="http://2papiros.blogspot.com/2007/12/personal-tu-forma-de-apualarte.html">http://2papiros.blogspot.com/2007/12/personal-tu-forma-de-apualarte.html</a><br /><br />–Video<br /><a href="http://www.vxv.com/videolog=ilmaxi?13664%20video%20filmado%20unos%20segundos%20despues%20de%20la%20primer%20estampida">http://www.vxv.com/videolog=ilmaxi?13664%20video%20filmado%20unos%20segundos<br />%20despues%20de%20la%20primer%20estampida</a>Nuestro Vietnamhttp://www.blogger.com/profile/00825086576108472277noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-8272350516194069273.post-16063165424790152482007-12-08T05:52:00.000-08:002007-12-11T18:02:12.603-08:00Operación masacre<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.diadenegocios.com.ar/imagessite/Logo-Personal-Fest.gif"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 200px;" src="http://www.diadenegocios.com.ar/imagessite/Logo-Personal-Fest.gif" alt="" border="0" /></a><br />El dicho dice que "cuando la limosna es grande hasta el santo desconfía". Pero como yo no soy demasiado sensible a la sabiduría popular del refrán, suelo pasar por alto sus advertencias. Así que ayer viernes recibo un sorpresivo llamado que me anunciaba entradas gratis para el Personal Fest y no desconfié. <span style="font-style: italic;">Error.</span><br />Ya era tarde, así que las bandas (The Dandy Warhols, Phoenix) que me interesaban ya habían tocado; sin embargo, acepté ir –sin demasiado ánimo– con la esperanza de que el show de Snoop Doggy Dog no fuera muy malo. Pensaba que me caía simpático Snoop, pero no. Llegando al estadio me di cuenta de que lo que pasaba era que yo, no sé por qué cuernos, lo confundía con Coolio. ¡Ah, ése era el que me caía simpático! El hip hop no es lo mío para nada.<br />Pero ya estaba ahí y, bue, hubo que entrar. Alcancé a ver el final de Phoenix (dos minutos de su última canción). Después me aburrí, bostecé y me cansé de escuchar al tipo de Cypress Hill, con ese discurso pro-marihuana tan estúpido e inconducente.<br />Supuestamente lo que continuaba era Snoop D. D. Pero el tipo tardó casi dos horas en llegar. La gente se puso impaciente, argentinos vestidos "a la gansta" que mostraban su mímesis gestual prolijamente aprendida.<br />Y ahí el desbande. Primero una avalancha gigantesca. Estoy acostumbrado a las avalanchas de recital, en general hay aguantar un poco la presión y no pasa más allá de ahí. Pero esta vez fue distinto. La avalancha no paró y la gente caía como fichas de dominó de carne. Imagínense más de 15.000 personas cayendo. Yo caí también, arriba de unas chicas; traté de no pisarlas ni lastimarlas, aunque se hacía difícil. Todo habrá durado unos 20 segundos. La cosa era que la avalancha no era avalancha, sino una estampida. Caíamos porque la gente que estaba más cerca del escenario pretendió salir corriendo en la dirección opuesta, para salir, para escapar. Aparentemente hubo una persona que sacó un arma y otro que apuñaló a alguien, así que era entendible el pánico.<br />Nunca había vivido una situación de pánico masivo, pero siempre había creído que de tener que vivir algo así yo conservaría la calma y simplemente actuaría de la manera más inteligente, permaneciendo ajeno a la desesperación de "la masa". La realidad, sin embargo, es bien distinta. Cuando ves que 10000 0 15000 personas vienen corriendo desesperadas hacia vos, no podés mantener la calma. Uno se vuelve carne instintiva, pierde humanidad, se vuelve animal acorralado.<br />Entonces, me levanté del piso, pero la persona que estaba debajo mío también intentó levantarse, lo que causó que nos cayéramos los dos otra vez. Varias personas me pisaron las piernas; creo que no me quebraron de casualidad. Miré hacia atrás y vi con espanto que la turba enajenada estaba a dos segundos de pasarme por encima. Entonces, de no se sabe dónde ejecuté un movimiento que mi mismo cuerpo desconocía, una maniobra más propia de un atleta que de mí y pude pararme. Ya de pie corrí sin dirección hasta que la estampida paró.<br />Una chica llorando me pidió que la acompañara porque tenía mucho miedo. Yo más que asustado estaba perplejo. Por supuesto que nadie de la organización salió a calmar a la gente ni nada. Pensé que, luego de unos minutos, todo había terminado ya, así que amagué caminar en dirección al escenario. Después de caminar unos metros, otra vez lo mismo. Una nueva corrida. El panorama que quedó después fue de chicas en crisis de llanto y miedo, flacos descolocados por la situación, solitarias zapatillas tiradas por ahí y el desconcierto de los sujetos con pechera de "prevención". Que el lugar haya sido el Club Ciudad de Buenos Aires fue la causa de que esto no haya sido una masacre, porque es tan grande que permite correr. Pero en ese momento me imaginé lo que debe de haber pasado en Cromagnon. La verdad es que –qué tonto ¿no?, pero es así– una cosa es pensarlo y otra vivirlo.<br /><br />Inmediatamente después de la segunda corrida general salió a tocar Snoop D. D. Supongo que no le importaba nada de lo que había pasado, porque ni siquiera hizo mención alguna a todo el lío que hubo. Es más, en un momento le preguntó a unos de los músicos en qué país estaban. Miré todo el show desde un costado, preguntándome el sentido de todo aquello. Me acordé de los famosos recitales de los Doors que terminaron con quilombos, de los de Riff y los incidentes, de los Stones en Altamont, con los Hells Angels apuñalando a un chico, aquel show de Ramones en Obras que acabó con autos destrozados en la Av. Libertador, los problemas en los shows de los Redondos, etc.<br />En vivo, entre canción y canción de Snoop Doggy Dog se reproduce el sonido de un arma cargándose. Termina de cantar y suena "trak, trak" y empieza otra. Por supuesto, que ese sonido metaforiza la relación del hip hop con las letras, en donde cada canción funciona como un "arma" que se descarga. Me pregunto si sigue siendo efectivo el simbolismo, si no habría que cambiar la metáfora, si el sonido ése no se habrá vuelto literal, si no se habrá vuelto hacia sí mismo, si en lugar de una celebración vital estos festivales no se habrán vuelto un cortejo fúnebre.<br /><br />Links:<br /><br /><a href="http://eduardofabregat.blogspot.com/">http://eduardofabregat.blogspot.com/</a><br /><br /><a href="http://esteeselblogdedanielloque.blogspot.com/2007/12/desastre-en-el-personal-fest.html">http://esteeselblogdedanielloque.blogspot.com/2007/12/desastre-en-el-personal-fest.html</a><br /><br /><a href="http://personalfestdesastre.blogspot.com/">http://personalfestdesastre.blogspot.com/</a><br /><br /><a href="http://josefinastown.blogspot.com/2007/12/personal-fest-da-1.html">http://josefinastown.blogspot.com/2007/12/personal-fest-da-1.html</a><br /><a href="http://ale-lopez.blogspot.com/"><br />http://ale-lopez.blogspot.com/</a><br /><br /><a href="http://yourblues.blogspot.com/2007/12/un-silencio-personal_10.html">http://yourblues.blogspot.com/2007/12/un-silencio-personal_10.html</a><br /><br /><pre id="line409"><span style=";font-family:Courier New;font-size:130%;" ><i><a href="http://www.20palabras.com/ultimo-momento/personal-fest-con-incidentes/"></a></i><p><a href="http://www.20palabras.com/ultimo-momento/personal-fest-con-incidentes/"><i><br />Personal Fest</i></a><i> </i></p></span></pre>Nuestro Vietnamhttp://www.blogger.com/profile/00825086576108472277noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-8272350516194069273.post-36778738897130757242007-12-06T17:11:00.000-08:002007-12-06T19:45:22.884-08:00Un día en comidasCafé + chocolinas + café + banana + pancho con papas fritas + Coca de 600 + alfajor + barra de chocolate + Combo mediano de Pechuga Crispy + té + dos porciones de torta + banana + bife con papas fritas + Coca + té final<br /><br />Cómo uno no cae redondo luego de semejante mezcolanza es algo milagroso, sobre todo teniendo en cuenta que esta dieta tan poco saludable se repite con una insistencia espantosa.<br />En fin, supongo que ya veré adónde me conduce esto en unos pocos años. <span style="font-style: italic;">But in the meantime...<br /></span>Nuestro Vietnamhttp://www.blogger.com/profile/00825086576108472277noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-8272350516194069273.post-34388131187793653512007-11-20T13:05:00.000-08:002007-11-20T19:13:46.264-08:00A cuento de nada: diálogo<div style="text-align: left;"> —Demasiadas coincidencias son un mal presagio —me dijo sin preocuparse por parecer amable ni por contestar a mi saludo—. Porque te empujan a hacer algo que vos quizás no harías por tu propia cuenta; intentan que dejes de lado tu voluntad, tu libertad para elegir ¿entendés? Vos decís “tantas coincidencias no pueden no querer decir nada, esto evidentemente está en mi destino, está escrito” y ahí cagaste, porque estás cediendo lo único que tenés: la capacidad de elegir. Es muy fácil caer en esa trampa. Yo lo hacía, pero ya no caigo. En cambio sí me caen simpáticas las casualidades, que tienen una naturaleza totalmente diferente a la coincidencia. La casualidad es un acontecimiento único y singular, en cambio la coincidencia es, por lo menos, dos hechos (o una serie de hechos) que se conectan en su referencia a otra cosa, mejor dicho, que uno los relaciona entre sí con otra cosa ¿no? Es una grasada.<br /></div> <span><br /> —Sí, puede ser... De manera que vos, aunque una serie de coincidencias parecieran querer inducirte a hacer una cosa, no les hacés caso...</span><o:p></o:p><br /><div style="text-align: left;"><br /> —Casi nunca... salvo en determinados días en los que deliberadamente me propongo encontrar esas relaciones. Hoy, por ejemplo, tenía ganas de que fuese uno de esos días; y llegué hasta este bar por unas señales que decidí encontrar.<br /></div><br /> La miré y pensé que estaba más chiflada que nunca.Nuestro Vietnamhttp://www.blogger.com/profile/00825086576108472277noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-8272350516194069273.post-73868610984303146542007-10-25T13:39:00.000-07:002007-11-10T08:54:04.523-08:00Planeta Sprout<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.playbackstl.com/images/stories/music/prof_prefab.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px;" src="http://www.playbackstl.com/images/stories/music/prof_prefab.jpg" alt="" border="0" /></a><br />En nuestro contexto, tal vez lo mejor que se pueda decir de Prefab Sprout para que se nos revele su naturaleza divina es que ningún grupo argentino los ha mencionado nunca como una influencia. El rock argentino ha encontrado en los años de mayor popularidad internacional Sprout (la década del ochenta, principios de los noventa) otras formas más fáciles para establecer identificaciones (en los mejores casos: The Cure, Jesús & Mary Chain, My Bloody Valentine, etc; en casos menos afortunados: Oasis, Nirvana). Es que estos grupos tenían, además, una cualidad que es una condición <span style="font-style: italic;">sine qua non</span> para una gran parte de la gente (me incluyo): una imagen irresistible, que incluso muchas veces opera con más fuerza que la propia música. Pero los Sprouts estaban bien lejos de ser lo suficientemente atractivos (aún teniendo a esa belleza vocal que era Wendy Smith) como para querer pegar un póster en nuestra habitación o salir corriendo a comprarnos una remera. Y, tal vez, la razón principal sea que definitivamente no es sencillo intentar una identificación compositiva con sus canciones, porque ¿cómo vérselas con un grupo que mixtura a Bucharach, McCartney, Gershwin, Cole Porter, Steely Dan, cierto jazzy-soul blanco, cierto funk light, etc.?<br />La historia empieza así: mientras en 1977 Inglaterra vivía el adorable espejismo punk, en Durham County, los hermanos Paddy y Martin McAloon empezaban a darle forma a la banda que se convertiría en uno de los puntos más altos de la historia de la música pop: Prefab Sprout (según Paddy –cantante, compositor, guitarrista, tecladista, y amable slow-speaker, por decirlo en términos seinfeldianos– el nombre a elegir para el grupo no debía de dar indicios acerca de la clase de música que ellos querían hacer). De los primeros tiempos del grupo quedan una serie de demos y grabaciones tempranas que con un poco de suerte se consiguen por la net, aunque cuando uno las escucha realmente no parece tratarse de la misma banda que luego conoceríamos. Evidentemente el espíritu de época del punk rock era tan omnipresente que hizo que uno de los cantantes más dulces y emotivos de la historia de la música pop cantara gritando (¡es más o menos como si descubriéramos un demo de Sade y nos encontráramos con que canta a lo Janis Joplin!), además de que se notan mucho los pocos medios técnicos; y que, como la banda de garage que eran, las canciones se resistían un poco a quedarse en tempo y escondían la genialidad detrás del barullo y la aún escasa destreza instrumental.<br /><br /><br /><span style="font-weight: bold;">Dulces canciones que nublan tus ojos</span><br /><br /><br /><span style="font-style: italic;">Swoon</span> (i.e.: desfallecimiento, desmayo) fue el primer disco, allá por 1984. Los primeros versos de la primera canción dicen: “Un bandido (outlaw) parado en una tierra campesina, en cada cara ve a Judas” (Don´t sing). Esa primera frase ya cifra gran parte del imaginario que luego Paddy iba a desplegar durante el viaje Sprout: primero, la fascinación por la cultura Norteamericana: el far west, el american hero, Elvis, las rutas, Manhattan; y por el otro lado: la religiosidad, la espiritualidad y las referencias bíblicas, producto de haber tenido una educación católica. Y hay, por supuesto, una tercera pata que, claro, es fundamental: el amor. No puede pensarse a los Sprouts sin la dimensión amorosa, del romance acabado o imposible y la melancolía más adorable que nunca se haya traducido a ese otro lenguaje que son las canciones. A pesar de que <span style="font-style: italic;">Swoon</span> es un buen disco, tiene algunos problemas: Paddy todavía no acababa de encontrar la manera definitiva de cantar, la producción deficiente hace que el disco suene “chiquito” y sin la grandiosidad ultra hi-fi de casi todo lo que vino después, y las canciones aunque ya tienen un bosquejo de la estructura mccalooniana no consiguen dar ese salto que las convierta en pequeñas joyas brillantes y delicadas. Probablemente sólo <span style="font-style: italic;">Cruel</span> sea la que ofrezca el mejor puente para lo que luego serían los Sprouts clásicos (“Soy un tipo liberal, demasiado cool para el dolor de macho/ Con un gusto secreto por la cereza en el pastel/ Mientras pierdo el tiempo lamentándome por los días/ que van de lo perfecto a lo meramente bueno”, Cruel).<br />Después de este disco, un acontecimiento crucial para la galaxia Sprout tendría lugar: el encuentro con el productor Thomas Dolby, quien en los ochenta era uno de los nombres propios a los que acudir cuando se trataba de sintetizadores y samplers (cfr. <span style="font-style: italic;">She blinded me with science</span>). A partir de ahí ya nada podría detener la delicada maquinaria de Paddy: las canciones dan al fin con esas estructuras tan sofisticadas y tan poco habituales en la música pop, la instrumentación y el sonido perfecto permite que la mención de Donald Fagen sea pertinente, y la profundidad de Paddy como escritor se revela a una distancia de años luz de los demás. Para hablar de algunos contemporáneos: ni Paul Weller, desde Style Council, ni Roddy Frame, desde Aztec Camera, ni Robert Smith, podían competir como escritores con Paddy. Quizás sólo Morrisey pudiese vérselas con él, siendo tan pero tan diferentes.<br />Lo primero que produjo Dolby fue <span style="font-style: italic;">Steve McQueen</span> (1985), disco que salió en EE.UU. como <span style="font-style: italic;">Two wheels good</span> por problemas legales. Este es probablemente, como la mayoría de los críticos señala, el disco definitivo de los Sprout: hay una versión de lo western, con unos coritos a lo Beach Boys (Faron Young), una apelación al deseo como una forma de comunidad del hambre, que deja unas líneas memorables (“Si te llevás algo, devolvé lo bueno/si robás, sé Robin Hood/Y si tus ojos quieren todo lo que ven, entonces te anoto conmigo”, Appetite); canciones de amor tan desoladoras como tiernas: “¿Viste el tiempo? La dulce lluvia de Septiembre cae sobre mí como nunca/ hasta que me ahogo/ Cuando el amor se rompe” (<span style="font-style: italic;">When love breaks down</span>), y aceptación del rechazo (“No sos el primero al que le pasa, pero lastima/Ella también es una persona/Y toma sus propias decisiones/¿Por qué no te unís a la Legión Extranjera/ si todavía estás enamorado de Hayley Mills?”, <span style="font-style: italic;">Goodbye Lucille # 1</span>). Cada canción es una obra de arte: Desire as (“¿El deseo es una sílfide que cambia de opinión”), <span style="font-style: italic;">Bonny</span>, <span style="font-style: italic;">Horsin´around</span>, etc.<br />Además, a diferencia del primer disco, en éste Wendy Smith (coros) encuentra un lugar fundamental en el grupo. Creo que pocas veces un(a) integrante de un grupo significó tanto con una participación tan pequeña dentro de las canciones. Algunos biógrafos dicen que Wendy tocaba guitarras; la verdad es que si fue así, habrá sido en los comienzos. Se la puede ver con una guitarra colgada en el genial video de <span style="font-style: italic;">When love breaks down</span>, pero en realidad es más para que Paddy pudiera teatralizar mejor la canción que otra cosa. En todas las filmaciones de conciertos, ella está a la derecha de Paddy, casi aferrada al micrófono, apenas balanceándose. Sin embargo, a pesar de que el papel de Wendy en los Sprout se limitaba a hacer coros y segundas voces, ella le da el carácter, ese extraño misterio, esa sensación de una cercana lejanía. Paddy es un cantante que te habla casi al oído; Wendy se encargaba de poner un poco de frío, un poco de niebla, un poco de irrealidad. Había sido una fan del grupo desde los comienzos (algunos dicen que groupie) y entró para aportar voces en el segundo single de 1983, que salió por su propio sello (Candle), <span style="font-style: italic;">The devil has all the best tunes</span>. ¿Quién puede olvidar sus “uh uh, Johnny, Johnny, Johnny” y sus ojos verdes?<br />Esta etapa de los Sprout se completa con dos discos más: <span style="font-style: italic;">From Langley Park to Memphis</span>, de 1988 y <span style="font-style: italic;">Protest songs</span>, de 1989. El primero tiene clásicos como <span style="font-style: italic;">The king of rock´n´roll </span>o <span style="font-style: italic;">Cars and girls</span>, obligatorios en las FM, además de canciones tan elegantes como <span style="font-style: italic;">Nightingales</span>, <span style="font-style: italic;">I remember that</span>, <span style="font-style: italic;">Hey Manhattan</span>, las mejores relecturas de la música norteamericana que se hayan hecho nunca. <span style="font-style: italic;">Protest songs</span>, es el último disco de esta trilogía (conceptual y sonora).<br />En 1990, sale <span style="font-style: italic;">Jordan: the comeback</span>, y marca un punto de ruptura con los discos anteriores. En principio es un disco más largo, de diecinueve canciones, que tiene menos cohesión, menos idea de totalidad. En la trilogía anterior la dominante era lo relacionado al deseo imposibilitado (siempre en términos ideales, porque nunca hay nada explícito, ni sexual, ni siquiera sensual en el sentido carnal, en el planeta Sprout) y al amor roto; en éste disco las otras dos patas del imaginario mcalooniano toman la posta: todo las letras deben leerse en clave bíblica o religiosa, y la presencia del <span style="font-style: italic;">far west</span> es palpable ya desde los títulos de algunas canciones (<span style="font-style: italic;">Jesse James Bolero</span>). Hay también una divertidísima canción que muestra algo que en general no aparece con mucha frecuencia en sus discos: el sentido del humor. Ése puede ser uno de los pocos puntos en contra que alguien tendría para condenarlos, porque incluso su canción más up-tempo y más animada (<span style="font-style: italic;">Cars and girls</span>) tiene una letra que, aunque paródica, es inequívocamente melancólica (basta con escuchar el comienzo: “Brucie piensa que la vida es una carretera” y confrontarlo con el final “El chico consiguió un hot-rod, pero ésta es una carrera que no ganará”). En <span style="font-style: italic;">Jordan</span>, Paddy se permite bromear con su fobia al casamiento y nos cuenta que hay un “baile cuyos pasos nunca pudo aprender: se llama ‘Marcha Nupcial’” (<span style="font-style: italic;">The Wedding March</span>), mientras imita unas trompetas con una voz imposible.<br /><br /><br /><span style="font-weight: bold;">Interludio</span><br /><br /><object width="425" height="355"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/pVKUE_EzbIc&rel=1"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/pVKUE_EzbIc&rel=1" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"></embed></object><br /><br /><br />En 1992 sale una recopilación llamada <span style="font-style: italic;">A life of surprises</span>, y a partir de ahí el grupo entra en un largo silencio. Durante ese tiempo Paddy se embarca en un proyecto solista llamado <span style="font-style: italic;">Earth: the story so far</span>, una locura megalómana que aparentemente intentaba un recorrido por la historia de la humanidad, que ninguna compañía acabará queriendo y que ni siquiera él alcanza a terminar. El grupo recién volverá a la actividad cinco años después con <span style="font-style: italic;">Andromeda Heights,</span> disco definitivamente adulto, definitivamente AOR, muy alejado de lo anterior en cuanto al sonido y la instrumentación elegida, incluso hay momentos en los que aparecen saxos que ni en un disco malo de Michael Bolton se atreverían a incluir. Además de que ya se va prefigurando la salida de Wendy del grupo: apenas se la puede escuchar en estas grabaciones. Es sin dudas el disco con menos identidad de los Sprout: si uno sacara la voz de Paddy difícilmente se podría pensar que es un disco de ellos. Las letras pierden un poco esa tonalidad propia de los discos anteriores, en donde desamor, pérdida y melancolía tienen una dramaticidad poética agridulce y enternecedora. Aquí el registro se vuelve más hacia lo melodramático, con versos como “El amor es una avenida de estrellas/lo sé porque he visto el resplandor” (<span style="font-style: italic;">Avenue of stars</span>), o “La vida es un milagro, déjame decirte por qué/Si miras por encima tuyo, hay más estrellas/como ésta en el cielo” (<span style="font-style: italic;">Life´s a miracle</span>).<br />El último disco original de los Sprouts saldría en 2001 y se llamaría <span style="font-style: italic;">The Gunman and other stories</span>. Apenas empieza a sonar la primera canción ya nos damos cuenta de que las cosas se han encaminado con respecto al disco anterior: unos acordes de banjo nos mete de lleno en el viejo oeste, para soñar que “el amor es una bala de plata que aleja a tu mundo” y para declamar el deseo de que “escriban en mi tumba: aquí yace el chico que te robó el corazón” (<span style="font-style: italic;">Cowboy dreams</span>). Las letras vuelven a tener la riqueza literaria habitual en Paddy: “Chica te canto esta canción por todas las miserias que te hice pasar/todos los cambios de ánimo que no puedo explicar/todos los días soleados que arruiné con la lluvia/por favor, perdóname si puedes” (<span style="font-style: italic;">I´m a troubled man</span>).<br /><br /><br /><span style="font-weight: bold;">Por qué no se puede no enamorarse de Prefab Sprout</span><br /><br /><br />1) El look ausente: En “la” década de los peinados, de los supervideos de Duran Duran, de MTV, los Sprouts eran la banda más confundida que podía existir. Si no, alcanza con mirar su primer video (<span style="font-style: italic;">When Love breaks down</span>) en donde todo es perfecto y adorablemente lírico, pero Paddy usa… ¡una camiseta! ¡Parece Minguito, pobre! Mucho peor fue el periodo en que usó bigotes: uno no podía sino sentir como intolerable la tensión entre unas canciones tan lindas y un chico de veintipico con unos bigotes tan desastrosos. Mientras que, si uno ve a una banda que podría vibrar en una frecuencia remotamente parecida como Style Council, la comparación con los Sprouts es imposible. Ver a Paul Weller era como ver a un semidiós (aunque haya tenido también algunos looks ridículos), mientras que si veías a Paddy tenías ganas de regalarle un poco de ropa más o menos decente. De más está decir que los Sprouts no tenían peinados únicos (A Flock of Seagulls), ni sobretodos misteriosos (Echo & the bunnymen), ni unas personalidades conflictuadas (Morrisey), ni fama de excéntricos (Julian Cope), ni nada de eso. Sólo canciones.<br /><br />2) Slow-speaking guy: escuchar hablar a Paddy es entenderlo, comprender por qué la música de los Sprouts es tan cool. No les habla a los entrevistadores, los envuelve en un susurro casi onírico. Hay que escucharlo.<br /><br />3) Arrogancia ciega: Paddy no es sólo un músico pop, según sus propias palabras: “Sé que probablemente soy el mejor escritor del planeta. En serio. Solamente lo sé. Nadie sabe la mitad de las cosas que he escrito. Pero sé que soy realmente bueno porque me comparé con los grandes cantautores: Prince, Lennon y McCartney, Bacharach, Richard Rogers, Gershwin”. Esa infinita confianza en sí mismo no parece arbitraria si se observan algunas de sus letras como ejemplo:<br /><br />Detrás de la suave y jugosa piel<br />Donde empieza el ADN o Dios<br />Donde se cimienta la putrefacción sub-gaélica<br />Con historias de tu madre<br />En mitos y en formas menos elevadas<br />Nace la gloria del cocktail temerario<br /> (<span style="font-style: italic;">Dublín</span>, de <span style="font-style: italic;">Protest songs</span>)<br /><br />4) La inocencia: el planeta Sprout es en cierto modo una huída hacia un espacio en el que no hay sexualidad sino idealismo romántico; todo ha sido depurado de cualquier connotación carnal. Tampoco hay demasiadas alusiones al mundo adulto del trabajo y las obligaciones; a cambio, encontramos referencias a la niñez y la adolescencia, como otras formas de la caída adánica. La poética de Paddy siempre gira alrededor de la pérdida y de un Edén al que es imposible regresar.<br /><br />5) Los solos extraviados: En vivo los Sprouts eran una banda impresionante, sonaban tan ajustados que muchas veces superaban a la performance de los discos. Pero en algunos pasajes, sobre todo de la primera etapa, Paddy se larga a hacer solos de guitarra sin ton ni son: no llega a desafinar pero uno se pregunta qué quiere lograr. Es la misma clase de extravío que tiene lugar cuando por ejemplo, para tomar un caso argentino, Andrés Calamaro se pone a solear en la guitarra: en general, el resultado tiene más que ver con lo cómico que con la música.<br /><br />6) Wendy: la corista realmente era una parte clave del grupo. Sin su voz entre lejana y de cálida frialdad, la banda hubiese sido distinta. Además, si uno es un chico, no puede evitar enamorarse de ella: tan frágil y tan marginal y con ojos tan verdes.<br /><br /><br /><span style="font-weight: bold;">Fuera del tiempo</span><br /><br />Que el mundo de Paddy es único y atemporal lo ejemplifica el disco que sacó una vez disuelto el grupo. <span style="font-style: italic;">I trawl the megahertz</span> salió en 2003 y es probablemente el límite al que puede llegar un músico que venga del pop: son nueve temas, de las cuales tan sólo tres tienen letras, y en dónde la música está basada casi sólo en instrumentos de cuerda y alguna percusión. Violines, violas, cellos, bajo. El primer tema dura 22 minutos y tiene una letra increíble, por la extensión y por la profundidad. Todo el disco puede pensarse como un único tema que funcione como la banda de sonido de una persona que reflexiona acerca del paso del tiempo y de la vejez. <span style="font-style: italic;">I trawl the megahertz </span>fue compuesto durante un periodo en el que Paddy sufrió de una enfermedad de los ojos que amenazaba con dejarlo ciego para siempre. La fragilidad de una existencia no pudo haberse plasmado en una grabación mejor.<br />Definitivamente, Paddy está en nuestro Olimpo.Nuestro Vietnamhttp://www.blogger.com/profile/00825086576108472277noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-8272350516194069273.post-70413085148087961892007-10-18T22:02:00.000-07:002008-01-20T13:23:32.900-08:00Ejercicio de melancolía académica<p>Todo mi <em>dasein</em><a title="" style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8272350516194069273#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a><br />Y a cambio qué:<br />Una nada-de-ser<a title="" style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8272350516194069273#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a>.<br />Es que vos no entendés:<br />“te conformás” “con” “al” “para”<br />¡Óntica!<a title="" style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8272350516194069273#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a><br /><br />O en otra tradición,<br />Para compartir mi lenguaje<br />Para compartir mi mundo<a title="" style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8272350516194069273#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a>:<br />Para hacer coincidir<br />Tu solipsismo y mi realismo<a title="" style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8272350516194069273#_ftn5" name="_ftnref5">[5]</a><br />Pero no.<br /><br />Desde hace tanto<br />Sin Dios<a title="" style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8272350516194069273#_ftn6" name="_ftnref6">[6]</a><br />Desde hace un tiempo largo<br />Sin el hombre<a title="" style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8272350516194069273#_ftn7" name="_ftnref7">[7]</a><br />Y ahora esto.<br /><br />Ahora, como Aquiles y la tortuga:<br />la imposibilidad de la meta<a title="" style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8272350516194069273#_ftn8" name="_ftnref8">[8]</a>.<br /><br />Una ensalada rusa que ni Dios la entiende<a title="" style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8272350516194069273#_ftn9" name="_ftnref9">[9]</a><br />Lo que queda es el quinto viaje:<br />El vagabundeo estético.<a title="" style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8272350516194069273#_ftn10" name="_ftnref10">[10]</a></p><p> </p><p></p><p></p><p><br /></p><p>NOTAS<br /><a title="" style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8272350516194069273#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Cfr. Martin Heidegger, <em>El ser y el tiempo</em>, Fondo de Cultura Económica, México, 1994.<br /><a title="" style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8272350516194069273#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Cfr. Jean-Paul Sartre, <em>El ser y la nada</em>, Altaya, Barcelona, 1997.<br /><a title="" style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8272350516194069273#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> “Lo propio de los entes y los conceptos y términos relativos a ellos son “ónticos”; lo propio del ser y los conceptos y términos relativos a él, “ontológicos””. José Gaos, <em>Introducción a</em> El ser y el tiempo, Fondo de Cultura Económica, Madrid, 1993, página 22.<br /><a title="" style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8272350516194069273#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> En el primer Wittgenstein, los límites del lenguaje son los límites del mundo.<br /><a title="" style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8272350516194069273#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a> Cfr. Ludwig Wittgenstein, <em>Tractatus logico-philosophicus</em>, Altaya, Barcelona, 1997, página 143.<br /><a title="" style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8272350516194069273#_ftnref6" name="_ftn6">[6]</a> Nietzsche: no hace falta señalar nada más.<br /><a title="" style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8272350516194069273#_ftnref7" name="_ftn7">[7]</a> Cfr. Michel Foucault, <em>Las palabras y las cosas</em>, Siglo XXI, Buenos Aires, 2005.<br /><a title="" style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8272350516194069273#_ftnref8" name="_ftn8">[8]</a> “El rasgo esencial de esta inaccesibilidad del objeto fue muy bien señalado por Lacan cuando subrayó que no se trata de que Aquiles no pueda <span style="font-style: italic;">adelantarse</span> a Héctor o la tortuga, sino de que no puede alcanzarlo: Héctor es siempre demasiado rápido o demasiado lento”. Slavoj Žižek, <em>Mirando al sesgo</em>, Paidós, Buenos Aires, 2000, página 19.<br /><a title="" style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8272350516194069273#_ftnref9" name="_ftn9">[9]</a> Roberto Arlt, <em>Los siete locos</em>, Losada, Buenos Aires, 1995.<br /><a title="" style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8272350516194069273#_ftnref10" name="_ftn10">[10]</a> Para una clasificación de los viajes, ver Daniel Link, “Tánger: ruina de la modernidad”, en <em>Cómo se lee</em>, Norma, Buenos Aires, 2003.</p><p></p><p><strong><br /></strong></p>Nuestro Vietnamhttp://www.blogger.com/profile/00825086576108472277noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-8272350516194069273.post-63896981504544443642007-10-08T00:09:00.000-07:002007-10-25T16:58:24.055-07:00El lector: dos hipótesis<object width="425" height="355"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/IhRxUkAmAP0&rel=1"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/IhRxUkAmAP0&rel=1" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"></embed></object><br /><br /><br />En el camino de la filosofía a otro tipo de ficción, no se puede no sentirse conmovido por la situación del Oso, quien se hace eco de la proposición número 7 del <em>Tractatus logico-philosophicus</em>. Así, plantea una confrontación con el plano musical, en el que se extiende una canción de Dr. Dog llamada <em>Say something</em>. Pero nuestro Oso recuerda a Wittgenstein y piensa que:<br /><br /><em>"De lo que no se puede hablar hay que callar"<br /></em><br />Claro, también se podría creer que el Oso confía en la existencia de algún tipo de verdad última, es decir, que él creyera que el acceso a un originario que sustente todo el conocimiento –y en última instancia, la existencia– es posible. Y, así, lo que el plano musical (ese "Say something" de la canción) vendría a representar sería, no una confrontación, sino por el contrario una puesta en palabras de lo que el ingenuo animal pretende: que los libros que le digan algo. <p></p><p>El resultado, de todas maneras, de una u otra hipótesis es el mismo: el coma.<br /><br /><br /></p>Nuestro Vietnamhttp://www.blogger.com/profile/00825086576108472277noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-8272350516194069273.post-29651232489454378612007-10-05T22:07:00.000-07:002007-10-06T19:26:33.352-07:00Ontología de la escalera<div align="right"><em>A una poeta</em></div><div align="right"><em></em></div><br />La poeta sonríe y el escribiente babea. Detrás de cada una de sus palabras se alcanza a adivinar el sonido del "No", pero igual no se puede evitar escucharla, y pensar qué pasaría si, y desechar inmediatamente esa posibilidad por ingenua, y recuperarla por la misma razón. Su cuerpo, racimo de lenguas, no adivina la romántica baba del escribiente, aunque la palabra torpe y desierta acabe por vaciarse en ninguna tarde.<br />De las muchas personas sentadas sólo una es él. Porque con un "él" basta para él.<br />Y cada paso ascendente en la escalera anuncia el encuentro con la poeta. Una vez ahí, en la llanura de látex, la cortina de mármol: duro, pero frío; sólo verbalidad aséptica. Es decir, no verbalidad. Otra cosa. Una cosa otra, diría un conocido.<br />La infección es mezcla; "mixtura" diría un desconocido.<br />Querer la infección, piensa, quererla, a la poeta.<br />Pero ella es-calera, está hecha para ser bajada, y en un movimiento ex-calónico lo echa a la calle, fuera de los límites de su edificio.<br />La sonrisa sigue ahí, la baba no.Nuestro Vietnamhttp://www.blogger.com/profile/00825086576108472277noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-8272350516194069273.post-47274539633723326292007-09-12T22:33:00.000-07:002007-09-13T11:12:45.272-07:00Sad Songs City<a href="http://pobladores.lycos.es/data/pobladores.com/el/la/ellathan/channels/ape_kills_ape/news/rolling%20tongue36677.jpg"><img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 214px; CURSOR: hand; HEIGHT: 198px; TEXT-ALIGN: center" height="235" alt="" src="http://pobladores.lycos.es/data/pobladores.com/el/la/ellathan/channels/ape_kills_ape/news/rolling%20tongue36677.jpg" border="0" /></a><br /><div><br /><strong>Un poco de Fresán es mucho. Pero para bien</strong><br />Hoy (o ayer, si me dejo llevar por el preciosismo cronológico) me acerqué, con un poco de esa sana expectativa que no pasa por mí ni día por medio ni cada dos por tres, hasta el CCEBA para escuchar lo que Alan Pauls y Rodrigo Fresán tenían para decir acerca de las ciudades literarias. Fue un día a plena literatura argentina, porque asistí después de rendir un parcial que involucró a Florencio Sánchez y a la intolerable poética nativista finisecular. De manera que el traspaso temporal, es decir, estético, se sintió y se agradeció.<br />Lo de Alan Pauls fue autobiográfico, breve y brillante, dando cuenta de una experiencia en Brasilia y del vislumbre de la futura rémora en que se convertirá lo actual, que ya contiene su propia ruina. Y Pauls dijo que hablaría poco para cederle a Fresán un poco de tiempo más, teniendo en cuenta que éste no venía a Buenos Aires desde hace cinco años.<br /><br /><strong>El Regreso</strong></div><div>Hoy (o ayer) también compré el esperado <em>La lengua popular</em>, disco que se siente en muchos sentidos como una vuelta. ¿De dónde? De varios lugares: en principio, de la obstinada errancia por el género de la canción popular a la que A.C. nos sometía últimamente. Esos discos, salvo <em>Tinta roja</em>, fueron geniales (hablo de <em>El cantante</em> y <em>El palacio de las flores</em>). Es más creo que en el disco que hizo con Litto Nebbia tuvo lugar la canción más hermosa que haya pasado por la garganta de AC: “Tengo una orquídea”, canción sin rock ni pop ni baterías, pero con cuerdas, con una letra delicadamente romántica y un clima a <em>Último tango en París</em> que no sabría decir en dónde está pero que está.<br />Sin embargo uno extrañaba al viejo y querido Andrés: el de dientes apretados, sentido del humor, carretera y guitarras eléctricas. Ëse AC nunca dejo de estar: el ya legendario show bajo la lluvia del Club Ciudad de final del año pasado lo probó, aunque claro ahí estuvo también Ariel Rot, el mejor guitarrista de rocknroll argentino. Y con él no se puede no pisar terreno de road movie.<br /><br /><strong>Canciones Tristes</strong><br />Faulkner le puso a su ciudad Yoknapatawa. Era un bueno nombre, si no recuerdo mal ese era el nombre indio de un río que hay en Mississippi. Pero no se puede negar que Sad Songs es un nombre muchísimo mejor para una ciudad.<br />Entiendo, o creí entender en su momento, que para Fresán Canciones Tristes, la ciudad que él construyó y que permanentemente se mueve y se traslada, funciona como sinécdoque de la Argentina (o más bien de Buenos Aires ¿no?), y tiene algo del París pretéritamente festivo que seguía a Hemingway a todas partes. La misma melancolía, tal vez.<br />De cualquier modo, yo también vivo en Canciones tristes.<br /><br /><strong>In the Rye</strong><br />En la década del ochenta Fresán escribió durante tres años una columna para la revista <em>Pelo</em> que se llamaba “El cazador oculto”, en la que me suena que daba cuenta del ambiente “rockero” de la época. Intenté buscar algún número de esta infame publicación argentina pero no di con ninguno que tuviese la columna citada. Aunque sí encontré el número aniversario de la Pelo de 1991 (400 números) en el que Fresán retoma su columna por última vez para recordar esos años pasados. La columna finaliza con las siguientes palabras: “Cuando éramos felices e indocumentados. Cuando las noches nunca parecían ser lo suficientemente largas”.<br />Al comprar esta revista allá por el 91 no entendí a qué se refería, supongo. No pude haber entendido. Hoy sí.<br /><br /><strong>Saliva y sangre: el poeta fértil<br /></strong><em>Nadie sale vivo de aquí</em> era un título muy apropiado para el 1989 argentino: el descalabre económico no ofrecía muchas posibilidades de sacarse la soga del cuello. Calamaro, en el texto del librito del disco, le cedió la palabra escrita a Fresán, quien pudo apuntar que la esquizofrenia cancionística era una marca de AC, metaforizada en la canción que cierra el disco, “Dos Romeos” (los famosos siameses Bang-Bang: “Bajo el signo de géminis incubado/ 69 es el número dorado/ Somos dos en uno, un todo formamos/ con doble cañon la carga disparamos”).<br /><br /><strong>Starr<br /></strong>En el CCEBA me encontré, en una previsible casualidad, con un compañero de la facultad. Después de comentar muy sucintamente lo extraño que era tener a Pauls y Fresán ahí, literalmente frente a nosotros, le dije que con un poco más de pelo Fresán sería Ringo Starr.<br /><br /><strong>Stone tongue</strong><br />Calamaro le vuelve a ceder la palabra escrita inicial a Fresán en <em>La lengua popular</em>, aunque extrañamente, siendo que es ahora un mucho mejor escritor que en aquel 1989, el texto es muy poco inspirado; para ser sincero es más bien decepcionante.<br /><br /><strong>Con la lengua afuera</strong><br />Fresán parece invadido por una suerte de principio de desmesura. El interminable <em>La velocidad de las cosas</em> lo prueba; “¡Cómo teclea Rodrigo!” me dijo un compañero una vez. Y sí, pero no solo “teclea" muchas palabras sino que en ese texto hay aproximadamente nueve mil líneas narrativas disparadas hacia nosotros (fueron prolijamente contadas por mí), tantas que pueden llegar a abrumar a veces. En esta conferencia el mismo principio del exceso se hizo presente. Eso de ningún modo quiere decir que el monólogo se volviese aburrido. No, por supuesto. Pero Fresán soportó en carne propia, físicamente, su desmesura: después de hablar (leer) más o menos el mismo tiempo que Pauls y otros dos conferenciantes juntos, después, digo, de esa <em>tour de force</em>, el escritor abrió la boca y sacó la lengua en un gesto de cansancio que evidenció que su propia literatura literalmente “quita el aliento”. </div><div></div><div></div><div></div><div></div><div>Si no fuese porque considero que no tiene mucha clase hacerlo, me hubiese hecho firmar un libro. Pero, ¡ah!, el pudor...</div>Nuestro Vietnamhttp://www.blogger.com/profile/00825086576108472277noreply@blogger.com