tag:blogger.com,1999:blog-82125222008-10-03T00:47:23.592-03:00Surfeando AvalanchasHiberna pero no muere.Nachohttp://www.blogger.com/profile/12156447773680384525noreply@blogger.comBlogger38125tag:blogger.com,1999:blog-8212522.post-41339715056177388592008-09-13T07:33:00.006-03:002008-09-14T00:27:35.453-03:00Discurso del método¿Cómo se entiende la gente, y cómo deja de entenderse? Comunicándose, en principio. ¿Por qué nos cuesta comunicarnos más con algunas personas que con otras? Ahí se pone interesante el tema. Es evidente que si hablamos con un malayo nos costará mucho más entendernos que si lo hacemos con otro argentino o hispanoparlante. Para comprender algo de lo que queremos decirnos deberemos apelar a lo que tengamos en común. Quizás intentemos con el inglés, idioma hablado bastante universalmente, y allí podamos establecer un diálogo que avance un poco mejor, al menos lo suficiente como para que me explique dónde está la embajada Argentina, que estoy perdido en Kuala Lumpur y no sé qué bondi tomarme para volver a La Paternal. Pero quizás no sepa inglés. ¿Entonces? Usaré gestos. Así quizás podría darle a entender algo (por ejemplo, que me duele la panza), pero mi problema es bastante más complejo (¿cómo corno fui a parar a Kuala Lumpur desde la cancha de Argentinos Juniors? Es difícil que el señor se lo imagine, o que tenga siquiera idea de la existencia del barrio de La Paternal), así que necesito algo mejor. Se me ocurre pedirle papel y algo para dibujar, todo esto con señas, y lo saca de su mochila. Allí garabateo un mapa mundi, y le señalo la Argentina, el lugar a donde quiero volver, o una bandera de España e Inglaterra o EEUU y un señor hablando, para pedirle si me puede comunicar con alguien que hable un idioma que yo entienda.<br /><br />Lo que ocurría en el ejemplo era que el Malayo y yo no compartíamos el mismo código. Para entendernos, tuvimos que buscar uno en común, en el que aunque fuera compartiéramos algo muy mínimo (como en el de los gestos) para desde allí empezar a edificar algo en común, a entendernos. Él entendió mis gestos y me dio el lápiz y el papel, y allí ya teníamos un código donde podíamos compartir más cosas. Mediante él, conseguí que me comunicara con otro malayo de la zona, uno angloparlante, que hizo de puente entre ambos, traduciéndome del inglés al malayo y al malayo al inglés. Fue allí finalmente cuando el malayo dijo "aaaaaaaaaaaaaaaaaaah!" y pudo empezar a ayudarme. Además, ante cualquier duda, podía preguntar claramente: "¿tienes dinero para volver a Buenos Aires?", por ejemplo. Con el puente en el medio, todo es más fácil, y podemos ir entendiéndonos con mayor precisión. Ya tenemos, al menos, lo fundamental: un método, que inclusive fuimos y podemos seguir perfeccionando.<br /><br />Podemos desentendernos parcialmente, pero no será un problema insoluble, porque tendremos el método allí para corregir el malentendido. Si algo se traduce erróneamente en el largo camino que hace el mensaje hasta volver a mí en forma de respuesta (yo---> traductor---> malayo---> traductor----> yo, cambiando de idioma y pasando de la pregunta a la respuesta en el medio), lo puedo repreguntar, o puedo detenerme y decir: "momento, dígale que yo quería saber cómo llegar a la embajada Argentina, no española, español es lo que hablo, no lo que soy". Y él puede hacer lo mismo si no me entiende algo, o hacerlo con el traductor si no le entiende a él. Y así.<br /><br />---<br /><br />A veces un equipo juega bien y pierde. El árbitro no les cobra un penal, o les echa injustamente a un jugador, o les anula un gol válido, o tienen mala suerte y pegan tres tiros en los palos y les ganan con un gol de carambola. Pero termina el partido y el jugador dice, tranquilo: "jugando como hoy, vamos a ganar más partidos de los que perdamos". Aunque algunas cosas les hayan salido mal. Aunque se hayan equivocado en la definición de todas las chances de gol que crearon. Saben que eso se puede mejorar, que todo es perfectible, pero tienen confianza porque van por buen camino. Porque tienen un buen método.<br /><br />Más importante que dar en el blanco, pequeño saltamontes, es tirar correctamente. A la larga, de hecho, probablemente des en el blanco más veces que el que haya dado en él tirando de cualquier forma pero teniendo un poco de suerte.<br /><br />La frase del tiro al blanco no es mía sino que se la pido prestada a Jack Celliers, a quien he visto citarla más de una vez en el <a href="http://www.jugodeladrillo.blogspot.com">mejor blog que conozco</a> (quien conozca uno tanto o más interesante que me lo presente), ya que originalmente pertenece a... ¿a quién? A algún filósofo Zen, que no sé bien quién es. No importa.<br /><br />El blog de Jack es, justamente, un buen ejemplo de esto que quiero exponer. El blog vale por sus posts, pero además por sus comments. Allí suelen darse unos debates sumamente jugosos (que el jugo también aparezca en el título del blog, sospecho, no es mera coincidencia), con todo tipo de protagonistas, de los que hay una gran diversidad. ¿Por qué ahí? Porque entre esos variados comentaristas hay unos cuantos que tienen precisamente un buen método de debate. Amigos, por lo menos, de la lógica formal, que es un buen comienzo. Del debate franco (y paciente y apasionado al mismo tiempo, una difícil combinación) de ideas, de la coherencia, de la argumentación clara y de los hechos. De la búsqueda de la verdad y no de simplemente "tener razón". De concentrarse en lo que argumenta el otro, y no en el otro. Y otras virtudes. Que no están ni en todos ni todo el tiempo, pero alcanzan para que en el lugar se supere ampliamente la media de calidad con la que se debate en casi cualquier lado.<br /><br />Otro buen ejemplo es la ciencia. Abundan hoy los pregoneros de la posmodernidad que despotrican contra ella, que hablan de que la forma en que sus verdades se imponen son autoritarias, que ante su sola mención ya dudan... "hmmm... hmmm... seguro que acá hay algún complot autoritario escondido detrás de estos Científicos Adoradores de la Razón" (todo con mayúsculas, para dar la impresión de que se la trata como a un Dios), etc.<br /><br />Sin embargo, lo que ocurre es más bien lo contrario: la ciencia es profundamente democrática. Cuando digo "la ciencia" no me refiero a las instituciones científicas, ni a los científicos que las integran, ni a nadie en particular. Sino al método. ¿Método para qué? Para conocer el mundo. Digamos que yo pienso que en él ocurre A. Y otro, en cambio, afirma que B. ¿Cómo podemos resolver esta diferencia?<br /><br />La alternativa posmo posiblemente sea: "bueno, cada uno tiene su verdad y hay que aceptarlas y tolerarlas". Esto al ojo poco atento le puede sonar muy democrático, pero tiene el defecto de ser una huevada, además de ser bastante peligroso. Si yo digo que la tierra fue creada por extraterrestres o que la raza aria es genéticamente pura y superior a las demás, estoy mintiendo, o al menos equivocado. Son estos ejemplos evidentes los que dejan precisamente en evidencia la falsedad de la idea de que cualquier afirmación es igual de respetable, una verdad posible, una forma de interpretar el mundo, tan cierta o falsa como las demás. Pero claro, me dirán, ¿no es exactamente esto lo que hacían por ejemplo los conquistadores españoles en américa? "Miren, estos indios no tienen idea de nada, son brutos, adoran a los dioses equivocados, hay que adoctrinarlos, si es necesario a patadas". ¿No es lo mismo decir que algunas cosas son claramente falsas y otras claramente ciertas? No. Porque el conquistador español, para decir qué es cierto y qué es falso, simplemente se basó en su palabra, o una autoridad, o en todas cosas que no podía compartir con el indígena, como sí se puede compartir, en cambio, la percepción del mundo. Y se las impuso. Esto nada tiene que ver con la ciencia.<br /><br />El punto es el siguiente: puede ser imposible afirmar una verdad absoluta, objetiva e incuestionable, porque el universo no deja de cambiar y además es muy complejo, y nuestra percepción es falible y nuestro conocimiento sobre él es limitado, aunque mejora y se va perfeccionanando. Pero el mundo no por esto deja de ser cognoscible y manipulable, y esto sumamente útil para la especie humana: las vacunas, la rueda y la ley de gravedad, entre otras muchas cosas, lo demuestran.<br /><br />¿Qué pasa si todas las verdades valen lo mismo? Damos pie a que cualquier cosa sea tomada como cierta, por más falsa que sea. Y en general en estos casos se imponen las "verdades" de los que tienen más poder, muy simple. El intelectual X dice que todas las verdades valen lo mismo, una persona Y dice que nadie tiene autorización divina para pegarle un balazo a otro, otra (Z) dice que sí, y va y se lo pega. "¡Bueno, che, actuó siguiendo su verdad, seamos plurales y tolerantes y aceptémoslo!", tendría que decir el intelectual para ser coherente (si es que le importa). Creo que se entiende el problema.<br /><br />Otro problema es el que planteará no ya un posmo sino algún religioso (que no son tan distintos): la razón no es infalible, son los hombres los que razonan, pueden equivocarse. Yo prefiero algo infalible. Prefiero a Dios, o a la verdad que me fue revelada ayer cuando leía la borra del café. Ahá. ¿Y dónde está ese Dios, de dónde sacaste que lo que dice es la verdad última, dónde puedo verificarlo yo para estar tranquilo de que es así? Ah, no, no podés. Es una cuestión de fe. "¡Pero es la verdad posta!", me dice. Como en el caso anterior, terminamos con alguien que puede decir tener la posta por derecho divino, y reventar a alguno que le molestaba aduciendo que Dios se lo ordenó.<br /><br />El religioso afirma que A... porque A. El posmo afirma que ni A ni B, o que A y B al mismo tiempo, da igual, es indemostrable, a quién le importa. Otro viene y dice: che, a mí me parece que B. ¿Soluciones? Claro, la postura democrática parece la del posmo. Pero ya vimos que tiene sus problemas. ¿A quién acudir para salirnos de este intríngulis?<br /><br />Por suerte tenemos a nuestra amiga (o no tanto, porque a veces no es muy linda, pero tiene la ventaja de no ser inmutable): la realidad. Y aquí viene el científico. Que en realidad no tiene por qué ser ningún tercero -que eso sí puede traer problemas si luego no muestra lo que hizo- sino nosotros mismos, el que decía B, el que decía A, y todos los que quieran. Y lo verificamos. Experimentamos, u observamos, y aparecen los resultados, y ahí tenemos la respuesta. Igual para todos y a la que todos estamos en igualdad de condiciones de acceder por nosotros mismos: nada más democrático que eso.<br /><br />Y ahí veremos si era A, o era B (o ninguna de las dos, y tenemos que seguir investigando, o parece que A pero no es del todo seguro, etc.). Lo interesante es que... ¡a lo mejor es A! ¡Tenía razón el religioso entonces! Al final la ciencia no sirve de un pomo, ven. Debo respetuosamente disentir.<br /><br />Un tipo que dice que tiene poderes mágicos para leer el futuro puede decir que va a haber un terremoto mortal en el sureste asiático en el año 2009, y acertar (esperemos que para ese momento yo ya me haya logrado entender con el Malayo y subido a algún avión de vuelta a Ezeiza), pese a que ningún científico haya predicho lo mismo. Eso no quita que el tipo sea un chanta, y que su método sea un chiste. Si le preguntamos cómo adivinó, dirá "simplemente lo sabía", "mis poderes superiores me lo dijeron" y otros chamuyos. Entenderse con un tipo así es prácticamente imposible, porque todas las conclusiones a las que llega son arbitrarias, porque el método con el que llegó a ellas lo es. Aunque alguna vez acierte. En cambio otro puede tener un buen método y equivocarse (porque le faltan datos, o porque no se dio cuenta de algo, o lo que sea). Nos puede explicar lo que hizo, podemos darnos cuenta de dónde se equivocó, y decirle: "che, me parece que el problema fue que no tuviste en cuenta esto y esto". Y así podremos progresar, entendernos y hasta aprender sobre el mundo, la vida y nosotros mismos. E inclusive modificarlo, modificarla y modificarnos, pero a conciencia, sabiendo lo que hacemos, pudiendo decidirlo democráticamente ahora que todos partimos de una misma base, no decidida e impuesta por ninguno de nosotros sobre los demás. Al menos desde el punto de vista del método. Que es evidente que en el mundo de hoy no se respeta (haciendo posible así la invasión militar a países justificada en armas de destrucción masiva inexistentes, que de hecho sólo existen en los países invasores).<br /><br />Hay aún otro terreno donde tengo ganas de plantear este tema. Uno muy interesante: las relaciones interpersonales.<br /><br />El arquero que se para frente al blanco puede errar o embocar, como decíamos, pero lo importante era "tirar correctamente". A la larga embocaría, con un buen método, inclusive perfeccionando ese método que a su vez perfeccionará sus tiros. Lo que ocurre aquí es que el método en cuestión es para una actividad solitaria, que no depende de la interacción del arquero con otras personas. En el fútbol ya hay que entenderse con los compañeros de equipo, por lo menos, pero sólo dentro de la cancha y para unas pocas cosas (aunque el entendimiento en otras quizás ayude). En la ciencia, no siempre pero en general, el entendimiento no es con respecto a los que la practican (aunque tenga que ver con nosotros, como tiene que ver, digamos, la biología o las ciencias sociales; bah, en realidad creo que todas). Pero una relación interpersonal, me parece, se trata justamente de la construcción de una intersubjetividad conjunta, a nivel mucho más personal. No es que las subjetividades de los involucrados tengan que ser iguales (esto de hecho es imposible), sino que tienen que entenderse entre sí, o, mejor dicho: tener un método para entenderse.<br /><br />¿Y cuál es el método para entenderse con otra persona? El mencionado al comienzo: la comunicación.<br /><br />La solidez de una relación de pareja, por ejemplo, como de toda <i>construcción</i>, depende de una buena base, y la base la da ese método para entenderse, la comunicación. El método no es exactamente ni un fin ni un medio, o es ambas y ninguna al mismo tiempo: es interesante en sí mismo, como es interesante participar de un buen debate, y al mismo tiempo va abriendo (otras) puertas, como el buen debate también.<br /><br />¿Pero sin eso, qué hay? ¿Puede subsistir una pareja? Bueno, poder puede, como subsisten miles, la mayoría quizás. Manteniendo la relación en un nivel superficial, yendo al cine y charlando del clima y el laburo, la licuadora que no prende o la PC que se reinicia sola; ignorando las disidencias, los conflictos y las asperezas, todo aquello que no cuaje demasiado, barriéndolo bajo la alfombra; haciendo equilibrio para que no estallen; bancándosela calladitos porque al menos uno de los dos no tiene interés en abrirse y comunicarse e intentar hacerse entender y conectarse con el otro y entonces aunque el otro lo intente termina chocando contra una pared, o peleándose constantemente; de alguna de estas formas, de todas estas juntas, o de alguna otra que tampoco esté muy buena. Sí, es posible. Pero habiendo posibilidades tanto más agradables, me parece que éstas no valen la pena.<br /><br />Dos personas recostadas al lado de un río solitario escuchan el viento. En la orilla opuesta, a muchos kilómetros, otras dos hacen exactamente lo mismo.<br /><br />Las primeras se toleran. Incluso uno secretamente odia una buena parte del otro. No puede entender, y piensa un segundo (o quizás ya se acostumbró, y no lo piensa, o quizás lo pensó ayer y hoy ya no le importa) cómo soporta a alguien que acaba de contarle cómo ayer puteaba porque la gente que busca cualquier excusa para cortar la calle no lo dejaba volver del laburo rápido o de decirle que al villero que ayer lo pungueó en constitución habría que fajarlo porque por lo menos hay pobres que son honestos y se esfuerzan en laburar o de espetar como quien escupe el cordón de la vereda que los judíos son todos codiciosos y chupasangres; o que mastica con la boca abierta, o siempre termina echándole la culpa cuando algo sale mal, o hace eso que siempre (o a veces, cuando me quedan ganas) le digo que me molesta y no le entiendo y sin embargo lo hace de nuevo y ni me lo explica; y sobre todo que nunca tiene interés de hablar por más de 5 minutos de ninguna de estas cosas, o cuando lo intenta no parece tener sentido, hay huecos y contradicciones por todos lados, ni siquiera se termina de entender. Pero en general ni eso, ni siquiera el interés de intentarlo. Todo queda oculto debajo de lo cotidiano.<br /><br />Y el otro secretamente piensa lo mismo sobre otras tantas cosas que no puede entender, cambiando las ya mencionadas por otras opuestas o distintas. Ninguno lo dice, pero ambos lo saben, sólo que actúan como si no lo supieran. Los problemas están, las contradicciones existen, pero no se hace nada por resolverlas. Y uno recuerda al posmo que decía: "cada uno tiene su verdad, no tienen por qué ponerse de acuerdo, hay que aceptarlas y tolerarlas". ¿Es esto algo que hay que tolerar? ¿Algo que siquiera hay que aceptar?<br /><br />Las de enfrente, cruzando el charco, parecen igual de apacibles, o al menos están igual de inmóviles. Pero uno acaba de preguntarle al otro por qué siempre hace algo que tampoco entiende, y el otro pensó un segundo, y se acordó de su infancia, y le contó que cuando su mejor amigo estaba aburrido en el colegio siempre lo hacía, y a él se le pegó, y hablaron de él y de sus anécdotas juntos, y de cómo algunas cosas le hacían acordar al que ahora era su interlocutor, y terminaron en un largo divague sobre sus vidas, y ahora están callados y juntos escuchando el viento a la orilla del río pero es todo muy distinto a los que están callados y juntos escuchando el viento a la orilla del río, porque aunque ambos parecen haber dado en algún tipo de blanco unos no han tirado correctamente.<br /><br />Han copiado algunos tics, algunas cosas que parecen ser los resultados, como el alumno que mira la hoja del de al lado y por eso aprueba pero nunca tuvo ni idea de cómo dividir 1240 en 8, aunque en su hoja diga 155 y en su boletín que pasa a quinto año. Pero nunca aprehendieron el método. Con el método no hubieran importado tanto las conclusiones inicialmente, porque la base sólida se habría visto y no hubiera habido obstáculos que sortear al comenzar la construcción, que así se habría ahorrado luego una existencia entera estando torcida. Y, como los problemas de columna, al principio no duelen pero cuando te enterás agarrate.<br /><br />La ventaja que tienen las relaciones sobre los edificios es que con un buen método inclusive no hay problema si se descubre que algo estaba torcido, no hace falta tirarlas abajo para enderezarlo. Esto si algo está torcido. Pero si lo que está torcido es el método, si a él nunca se le dio bola, entonces se complica. Es una cuestión de gimnasia. Y de voluntad. Si alguien no la tiene, con forzarlo no se gana nada, como no se gana nada forzando a alguien a creer que algo es cierto, porque no lo estará creyendo verdaderamente.<br /><br />Seguramente habrán escuchado alguna vez a alguien decir sobre otro: "siento que hablamos el mismo idioma". Alguien ciego a las metáforas, u otro intentando ser cómico, dirá: es cierto, los dos hablan español. En realidad nadie habla, ni siquiera "literalmente", el mismo idioma. Mi español no es el mismo que el tuyo, ni que el de ella. Pero al mismo tiempo tienen una identidad, o no podríamos entendernos. Lo mismo pasa con las personas y su más subjetivo ser. Nunca son iguales a otro, pero si "hablan el mismo idioma", en el sentido en el que lo dice el del principio de este párrafo y no el gracioso de después, se entenderán perfecto, porque compartirán un método. Que sean distintos sólo hará la experiencia más interesante, aunque es probable que con el tiempo se terminen pareciendo. Pero nunca del todo, pues el camino es infinito, y por eso siempre tiene sentido no detenerse y seguirlo recorriendo, porque siempre tiene algo más por ofrecer.<br /><br />Por eso propongo que construyamos a partir del método, porque si no quizás ni siquiera tenga sentido construir o vivir en lo que está construido. Alguien podrá caminar la distancia que lo separa del blanco y clavar la flecha en el centro con la mano pero ¿valdrá la pena? Quizás el árbitro se equivoque y considere que fue clavada con toda justeza, y vea mal y nos anule tres goles y convalide el suyo pese a haber sido en offside, y además justo una paloma se cruce por la línea del arco cuando estábamos por convertir, y perdamos uno a cero. ¿Pero de qué lado será preferible estar? Nadie prefiere perder, pero ganar jugando mal a mí no me dejaría tranquilo. En ese sentido, forzado a elegir entre el que gana y juega mal y el que pierde y juega bien, prefiero perder. Porque, al final, ganaremos.Nachohttp://www.blogger.com/profile/12156447773680384525noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-8212522.post-89767860509514788712008-07-09T16:55:00.007-03:002008-07-09T19:19:25.382-03:00El destino según M. Night ShyamalanRodríguez era un ocupa. Sin pagar alquiler se las arreglaba para subsistir en una casa que ningún papel decía que fuera suya. No tenía muchos gastos y algo de morfar siempre había. Él estaba más o menos satisfecho, aunque probablemente no le gustara demasiado sentirse obligado al encierro. No tenía muchos lugares a donde ir y así pasaba su vida, esperando que ningún vigilante lo sacara a palazos algún día, pero no muy preocupado.<br /><br />Se venía sintiendo mal ya los últimos días, se lo había escuchado quejarse agudamente alguna mañana, no se sabe si por algún malestar físico o de los otros. Esa noche se estaba haciendo larga, y Rodríguez, con el estómago vacío, no quería de todas formas salir de su escondite; prefería seguir durmiendo, a ver si se le pasaba algo de eso que lo aquejaba, o al menos se lo olvidaba. El hambre, sin embargo, díficilmente se le fuera.<br /><br />Amaneció tarde, por ser invierno, y ninguno de sus vecinos se despertó temprano por ser feriado, así que él siguió sin mosquearse por un rato más. Ya con el sol más alto, aunque aún con todo en silencio, no aguantó y fue en busca de algo de comer. Se sentía mareado, débil, veía borroso y le costaba caminar, pero además tenía hambre, y sabía que en la cocina nunca faltaba algún pedazo de queso con alguna jalea encima, esa que le encantaba, algo para al menos entretener al estómago un rato y olvidarse por unos instantes de uno de sus problemas.<br /><br />Efectivamente, había. Pero cuando fue a agarrarlo algo estalló. Hasta dentro suyo. Un golpe fuerte, un click explosivo que en menos de un instante marcaba un punto de inflexión en su vida. El final.<br /><br />De pronto no podía moverse y algo parecía hacer fuerza por salir de su propio cuerpo, por romper la cárcel de su piel, sin que él pudiera controlarlo. Paralizado y tendido en el piso, casi catatónico, como en esos sueños donde uno quiere hablar o hacer y sin embargo algo lo impide, Rodríguez vio tras pocos segundos cómo unas luces se encendían para iluminarlo, y unos hombres gigantes aparecían desde los escondites a los que aquellos que son de su especie rara vez acceden durante sus vidas, para juzgarlo desde las alturas. Sabían que estaba muerto y que ahora podrían disponer qué hacer con él. Y no porque no lo hubieran dispuesto antes.<br /><br />Rodríguez se había creído libre toda su vida. Vivió como un crédulo incrédulo, sintiéndose amo de sí mismo. Nunca se detuvo demasiado en lo que podría trascenderlo. Su experiencia así se lo indicaba, parecía hacer lo que quería. No había en él fe en otra cosa, ni siquiera una fe de ratas, jamás siquiera se le ocurrió que le hiciera falta.<br /><br />No sospechaba que seres más poderosos que él lo controlaban. Cuando alguien tocaba la puerta de la vivienda que ocupaba y él se escondía creyendo que estaba escapándole al peligro, en realidad era porque otros querían que él se escondiera. Cuando se despertaba por las noches a picar el queso untado que tanto le gustaba no imaginaba que era precisamente lo que querían que él hiciera, que estaba siguiendo al pie de la letra esas voluntades levantándose y comiendo hasta reventar. Cuando se sentía mal no era por curiosos azares, por virus que nadie puede prever, por lo incalculable de la vida, sino por planificadas causas, por los designios de una inteligencia superior que nunca en su vida comprendería. Cuando mareado, empachado y envenenado, fue en busca de su última comida, lo mismo.<br /><br />O quizás no. Quizás sí sabía que iba directo hacia su muerte. Quizás había entendido todo, o no, quizás simplemente no aguantaba más y quería terminar el suplicio, el lento y doloroso camino a ningún lado. Quizás saltó al abismo. Quizás las dos voluntades confluyeron, la del pequeño ser y la de los que oscuramente movían los hilos de su existencia. Éstos llevándola hasta su final, pero él también queriendo suicidarse.<br /><br />Yo no lo descartaría. Toda su vida había esquivado la trampa mortal hasta que esa mañana, con el olor a fecha de vencimiento encima suyo, con una vida de la que ya sólo podría esperar agonía y muerte, con un destino sellado por esa pasta gelatinosa de la que nunca sospechó pero de cuyas consecuencias ya se estaba dando cuenta, fue directo hacia la trampera y terminó con su vida. Rodríguez sería una rata, pero lo que demostró en todos estos días de resistencia en territorio hostil es que no era ninguna boluda.Nachohttp://www.blogger.com/profile/12156447773680384525noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-8212522.post-58137096664890775772008-04-10T23:58:00.000-03:002008-04-11T01:02:02.850-03:00El policial siempre fue un género de ficciónCaminaba hacia la parada del bondi cuando una chica se acercó corriendo hacia donde estaba desde unos 80 metros más atrás. Todavía estaba a unos 30 cuando me empezó a dar la sensación de que me buscaba a mí. Me acerqué, un poco desconcertado, y ella, agitada, desde la vereda de enfrente, me dijo que estaban violando a una chica en la otra cuadra.<br /><br />Mierda. Pregunto dónde y vuelvo sobre mis pasos corriendo, pensando en entrar a mi casa a llamar a la policía (ni ella ni yo teníamos celular), aunque voy mirando para todos lados porque se suponía que ahí nomás estaba pasando lo que la chica decía. Al llegar a la esquina miré hacia un lado -el lado del que la chica había venido corriendo- y no vi nada, así que doblé hacia el otro, el de mi casa, y antes de llegar a ella encontré a una vecina en la puerta y le dije que hiciera la llamada.<br /><br />Hecho esto, volví hacia el lugar de los supuestos hechos y seguí sin ver nada, aunque ahora había un par de mujeres en la puerta de una casa en la esquina, hablando con cara de pánico, como si supieran lo que se rumoreaba. Evidentemente varios sabían, pero nadie parecía haber visto nada. En un momento un vecino se acercó y dijo que la chica estaba ahora en la casa de un vecino que la había hecho entrar al escuchar unos gritos. De quien había motivado esos gritos, ni noticias. Se habría escapado, supongo.<br /><br />A esta altura yo ya dudaba un poco de la hipótesis de la violación. Por los pocos datos concretos que había (un desconocido se acercó a una chica, la chica gritó, un vecino salió a ayudar, el tipo huyó), bien podría haber sido un intento de robo, algo más común.<br /><br />Unos minutos después llegó un Fiat Duna (o algo así) blanco con una sirenita (no la de Disney) en el techo: seguridad privada, se supone. Su conductor, medio desorientado (la denuncia que recibió debe haber sido bastante imprecisa), lo estacionó en otra esquina. Lo fui a buscar y le expliqué (mientras una vecina del lugar le recriminaba indignada que no habían pasado en lo que iba del día), y en el medio llegó la policía de verdad. Luego de señalarles por tercera o cuarta vez la casa donde se suponía que la chica que habían visto gritar ahora estaba, fueron hacia allí y se llevaron a la chica, mientras el tipo de seguridad privada intentaba calmar a los vecinos diciéndoles que "todos estamos del mismo lado acá" (salvo que no le paguen la cuota mensual, claro), sin dudar en incitar a la "autodefensa" con tal de sacárselos de encima ("¿hay que salir armados? ¿Salir con una ametralladora a la calle?" preguntaba una; "y sí, señora, es así", contestaba él).<br /><br />En medio de ese estallido de declaraciones fascistas (el aestostiposhayquematarlosómetro se fue por las nubes en esos instantes), me perdí de ver el accinar policial, y si la chica realmente existía o qué, pero creo que sí, porque se fueron como habiendo cumplido su labor. Y yo también me fui, porque llegaba tarde a la facultad y ya mucho más que hacer no había. Quedarse discutiendo con vecinos dispuestos a votar a Patti en ese momento si les ponían una urna en frente no tenía mucho sentido.<br /><br />Al día siguiente, la <a href="http://www.clarin.com/diario/2008/04/01/tapapapel.htm">tapa de Clarín</a>, en un recuadro a la derecha del menú de Mortal Kombat barrabravezco que armó como foto principal, mencionó el hecho. "Un intento frustrado por un vecino", decía, e imaginé que se referían a éste. Efectivamente: busqué la noticia luego en internet y <a href="http://www.clarin.com/diario/2008/04/01/policiales/g-1641075.htm">allí estábamos</a>, Temperley es noticia.<br /><br /><a href="http://www.cronica.com.ar/article/articleview/1207047468/1/3/">Crónica</a> y <a href="http://www.lanacion.com.ar/EdicionImpresa/informaciongeneral/nota.asp?nota_id=1000357">La Nación</a> reportaron también el hecho, casi idénticamente. Lo presentaron, como Clarín, junto a otros tres casos ocurridos entre el sábado y el lunes. "Denunciaron cuatro ataques sexuales", y "PANICO POR OLA DE VIOLACIONES", titularon (no hace falta aclarar cuál es de Crónica y cuál es de La Nación). Es evidente que ninguno de los medios investigó independientemente el hecho y levantaron la noticia de una fuente común a todos. Los relatos parecen calcados, todos cuentan lo mismo. Con lo que no coinciden es con lo que vi yo.<br /><br />Para empezar, dicen que fue poco después de las 8:30. Yo poco después de las 8:30 estaba a unos kilómetros del lugar ya. A ojo de buen novio de Nicole Neumann, calculo que debe haber sido ocho menos cuarto. Es eso, o hubo otro intento de violación en la misma esquina media hora después, y no se enteraron del ocurrido un rato antes. Unlikely.<br /><br />Para más, cuentan que el hombre en cuestión llevó a la mujer a un terreno baldío en el que intentó desvestirla, pero un vecino escuchó sus gritos y la salvó, para ponerse a correr al delincuente en cuestión luego, y atraparlo tras 150 metros. Bueno, esto es aún más misterioso: no hay ningún terreno baldío en la calle donde está la casa del vecino en que la chica se refugió ni en 200 metros a la redonda. El más cercano está justamente a 200 metros pero no tiene el más mínimo sentido que algo haya ocurrido allí. Es un poco lejos como para que el vecino -a menos que el que la "rescató" según los diarios no haya sido el mismo que le dio refugio luego, pero sería muy raro- escuche algo y acuda en su ayuda. Y además yo venía caminando desde la calle que conecta el baldío con la casa del vecino donde la chica apareció, y no vi que ocurriera nada: si alguien pasó de un lugar a otro lo tiene que haber hecho por ahí.<br /><br />La otra opción es que se tratara de un baldío fantasma. Hoy, mientras hacía la cola en un Pago Fácil, el tipo que atendía le dijo al que pagaba: "mire, si no, cualquier cosa, va a internet y se imprime la factura en un cyber... acá a la vuelta hay uno". Me desconcertó. Básicamente porque no hay ningún cyber "a la vuelta" en ese lugar. Cuando llegó mi turno le pregunté dónde estaba ese cyber. "Acá a media cuadra", me dijo muy confiado, señalando la dirección en la que a la salida caminaría para corroborar esto que escuchaba y preguntarme cómo podía ser que, siendo que paso seguido por ahí, nunca lo hubiera visto. Pero fui y no: no estaba. No existía. Caminé como 3 cuadras más, en distintas direcciones alrededor del lugar, pero seguía sin aparecerse alguno. Así que no descartemos que en Temperley haya una dimensión espacial paralela.<br /><br />Finalmente, y volvinedo al caso que nos compete, el baldío en cuestión (que ni siquiera es taaan baldío, hay un par de construccioncitas abandonadas, un galpón viejo o algo así) tiene un alambrado de como un metro de alto. Se lo puede saltar y entrar igual, sí, pero... ¿hacerlo mientras llevás a una persona contra su voluntad? Es un poco complicado.<br /><br />También afirman (la cita es de Clarín pero todos cuentan más o menos la misma historia) que "El agresor, al verse descubierto, arrojó el arma que llevaba al suelo y corrió unos 150 metros, hasta que fue atrapado por el vecino y los policías".<br /><br />Las pelotas, viejo. La policía llegó 5, 10 minutos después, no hay forma de que hayan ayudado a atrapar a nadie. Y además, si el vecino hubiera capturado al tipo... ¿el tipo dónde carajo estuvo en todo ese tiempo hasta que lo vinieron a buscar? Yo no lo vi. ¿El vecino lo ató y lo guardó en el garage de su casa a la espera del momento en que se lo llevaran?<br /><br />Sospecho que, quien sea que haya escrito esto, básicamente lo inventó. No sería nada que no haya pasado antes. Pero los tres diarios dicen lo mismo. Caben dos posibilidades: o lo levantaron de un cable de agencia en común, o los policías también pueden ser imaginativos. Así que voy a serlo yo también:<br /><br />-Che, están llamando de los diarios, parece que alguien se enteró de lo de hoy a la mañana ahí cerca del Coto, ¿qué les digo? Si, ya sé que no pasó nada, a la mina la quisieron punguear y pegó un grito, el chorro medio que la peleó y la iba a trompear pero vio gente y se fue rajando, eso me dijiste que contó cuando la trajeron acá, ¿no? Bue, sí, pero viste, acá me dicen lo mismo que decía el vecino que llamó, que un intento de violación, qué sé yo, ¿qué hago?<br />-Y, deciles que sí, es lo que están buscando. Inventate algo, a quién carajo le importa. Así se dejan de joder.<br /><br />Seguro que el vecino que la fue a rescatar al baldío se llamaba <a href="http://antesdelalluvia.blogspot.com/2007/11/el-falso-meteorlogo.html">Chazarreta</a>. Pero los periodistas no hicieron a tiempo a anotar su nombre en el apuro por la lluvia que estaba a punto de largarse.Nachohttp://www.blogger.com/profile/12156447773680384525noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-8212522.post-18106724196911644872008-03-22T12:25:00.000-03:002008-03-22T21:01:43.420-03:00La amenaza multiformePonele que a las 4, 5 empezó a llover. Y en un momento se levantó un viento poderoso, de esos que a uno le hacen pensar si es que no recuerda vientos así unos diez años porque es joven o porque realmente ahora son más o más fuertes. Aún con cambio climático y todo yo me permito dudar un poco antes de sacar una conclusión apresurada en base a mi experiencia personal, a una sensación del momento.<br /><br />Esto, sin embargo, se da de patadas con el estilo televisivo actual. Un meteorólogo en C5N, el canal de noticias del Dany Hadad, anunciaba convencido: "ahora la gente tiene que aprender a lidiar con estas cosas nuevas, aprender qué hacer, qué precauciones tomar...". ¿Qué cosas nuevas? Lluvia, viento, huracanes, tornados, todo eso hay hace bastantes más años de los que cualquiera de los individuos que componen el colectivo "la gente" llevan acumulando experiencia sobre la Tierra.<br /><br />Lo nuevo en realidad es la obsesiva cobertura televisiva. Me decía mi viejo: "antes llovía, había viento un rato, pasaba de largo y listo, ni nos enterábamos de otra cosa". Ahora la alerta es constante y ubicua, aunque la amenaza o inconvenientes reales estén en unos pocos lados. Me dirán: esto es bueno, antes no nos enterábamos de lo que pasaba, y ahí están los periodistas para informarnos de todo lo que por nuestros medios no nos podríamos enterar. Contestaré: meh, lo que en realidad se hace es tomar casos aislados "verdaderos" (son verdaderos, sí, se vuela un techo de chapa acá, se inunda una calle allá, se rompe una pata uno al patinarse acullá, es cierto) de los que antes no nos enteraríamos para pintar una imagen de totalidad falsa. Yo puedo informar sobre cualquier cosa sin mentir stricto sensu, pero mucho más importante es saber jerarquizar y explicar lo que se muestra. Porque recortando de la realidad se puede construir la mejor ficción. El que no lo crea que mire los dos documentales sobre el golpe de estado en Venezuela. (<a href="http://video.google.com/videoplay?docid=5832390545689805144">acá</a>, y <a href="http://www.youtube.com/watch?v=UZIUC9QCMI4">acá</a>)<br /><br />C5N estuvo varias horas cubriendo el "temporal" sin ir a la pausa ni cambiar de tema. Llamados telefónicos de Pepe de Ezeiza, Anita de Belgrano, María Elena de Bahía Blanca y otros contando lo que veían, videos enviados por celular donde no se entendía bien lo que había en imagen pero igual se lo comentaba y repetía, fotos de un tornado pasando por Cañuelas; el material enviado gratuitamente por los televidentes desfilaba por la pantalla del canal, que no iba a desaprovechar la oportunidad de ahorrar costos de producción poniendo eso en vez de algo de mayor calidad producido por ellos mismos. El que llama al canal posiblemente no tenga entrenamiento para describir adecuadamente el fenómeno que está ocurriendo, pero voy a ser bueno por una vez: al menos en el estudio tenían al meteorólogo para luego sacar una conclusión algo más ordenada de lo que los demás testimonios iban dejando.<br /><br />El canal que hace afán de sus grandes posibilidades tecnológicas, sin embargo, debía confiar en imágenes de cuarta y testimonios inexpertos para narrar lo que ocurría. De fondo, bajita, una música dramática acompañaba las escenas. Eduardo Feinmann era el nexo entre imágenes, llamantes telefónicos e intervenciones del meteorólogo.<br /><br />Los mensajes se repetían. En decenas puede contarse la cantidad de veces que Feinmann dijo al aire que le estaban informando de la caída de granizo "del tamaño de una pelota de tenis". Una y otra vez leía de algún papelito o repetía mientras en pantalla mostraban algún video que la gente veía tal cosa, insistiendo en su tenístico tamaño. Por la Provincia de Buenos Aires parecían volar más pelotas de tenis que por los courts de Roland Garros el primer día de competencia. Yo me pregunto si quienes llamaban vieron alguna vez una pelota de tenis. Porque un hielo de ese tamaño en caída libre te puede partir el marulo, poco menos. Puede ser, sin dudas, no digo que no, <a href="http://www.ananova.com/news/story/sm_1421070.html">cosas más impresionantes han caído del cielo</a>. Pero granizo de ese tamaño es muy inusual. Más tarde llegó un foto de una mano sosteniendo dos bolitas de granizo. Las pusieron en primerísimo plano, haciéndoles un super zoom, pero comparándolas con el tamaño de la mano que las sostenía diría que no eran más grandes que una falange, una moneda de 25 centavos.<br /><br />La llamada más bizarra de la tarde contó lo siguiente: "el viento levantó a una moto que venía andando y la revoleó 30 metros contra las vías del ferrocarril. De milagro el tren no estaba pasando". Yo no sé, insisto, puede ser, pero... ¿y el tipo que venía manejándola? ¿Ni lo mencionan? Si alguien vuela 30 metros luego de que el viento levante su moto en movimiento lo primero que haría es preguntarme cómo quedó. Y luego si es posible que el viento solo haga tal cosa.<br /><br />Pero la cobertura central del día estuvo en otro lado. Humbolt y Santa Fe, Capital Federal. Allí parece que hace un tiempo el agua inundó una farmacia y hubo reclamos al gobierno porque en la zona siempre ocurre lo mismo y qué sé yo. Bien: entonces C5N tenía allí lista una cámara fija controlando qué pasaba. ¿Y qué pasaba? La lluvia no era fuerte, inclusive podían verse transeúntes cruzando la calle o caminando por la vereda despreocupados (aunque no faltaban el par de tipos que siempre se ven <a href="http://argentinaenjulio.blogspot.com/2008/02/gente-que-no-viaja-por-ah.html">paralizados ante el agua</a> y se quedan bajo un techito una hora esperando que deje de caer hasta la última gota), pero el tono era de alarma y amenaza latente. ¿Y quién estaba allí para defendernos de ella? El Gobierno de la Ciudad, claro. La eficiente administración Macri, corporizada en dos señores vestidos de amarillo y armados de un tachito de basura, haciendo mayormente nada más que mirar, charlar con los que esperaban bajo el techito y cada tanto mirar si alguna basurita obstruía la boca de tormenta de la esquina para proceder prontamente a limpiarla y permitir el libre escurrimiento del agua. "Esperábamos que el Gobierno de la Ciudad supiera actuar ante la tormenta y lo están haciendo". "Seguramente esto mismo está pasando en las otras 1500 bocas de tormenta de la Ciudad", evitando inundaciones. Seguramente, sí, pero la que enfocaban era siempre la misma. Y los tipos ni siquiera parecían hacer mucha falta esa vez, porque la situación no era tan crítica. Pero en la historia que contaba C5N la administración Macri nos estaba salvando de las garras de la lluvia, de esas contra las que los ladriprogresistas de Ibarra y Telerman no habían podido hacer nada en los años anteriores. Lo que pasaba en una boca de tormenta era prueba de que en las otras 1499 estaba pasando lo mismo. Yo tengo puesto un buzo amarillo, yo soy humano, ergo: todos los humanos tienen puesto un buzo amarillo.<br /><br />Casualmente, un rato después del comienzo de esta pantomima macrista, un colectivo embistió de atrás a un auto en esa misma esquina, o a unos cuantos metros. TN (y un rato más tarde, a las 8, Canal 13 y el noticiero conducido por el <acronym title="Santo Biasatti">Profeta del Caos</acronym>) y C5N cubrieron el hecho con minucioso detalle. El auto estaba un poco abollado en la cola y no había mucho más. Una de sus pasajeras había sentido un "latigazo" en el cuello y le estaban poniendo un ídem ortopédico por precaución, como suele hacerse en estos casos. La cobertura del tema duró como 15 minutos. La música dramática era ahora telón de fondo del accionar de los médicos. Lástima que la chica misma se encargó de arruinar el clima al incorporarse por sus propios medios y ponerse a charlar y cagarse de risa con quien tenía al lado ni bien terminaron de colocarle el cuello. Pero el hecho ameritó todo un gran despliegue mediático y cobertura, igual. Es que avenida Santa Fe queda cerca, así que ahí mandar un móvil no cuesta nada. Con eso llenemos medio bloque de Telenoche.<br /><br />Y ya que habían ido por el choque, los movileros de Telenoche se acercaron hasta la famosa esquina que se había inundado el otro día. La de la farmacia, ésa donde los dos señores de amarillo habían estado toda la tarde preocupándose por evitar que se tapara la boca de tormenta y el agua arrasara con todo (otra expresión que se escuchó mucho durante las largas horas de cobertura: "el viento está tirando todo", "la tormenta arrasó con todo", todo, todo, TODO, ¿ok? Por ahí fue un poste de luz nomás, pero no importa, dijeron TODO y TODO suena re dramático, así que es TODO). Y pasó algo genial. "La misma esquina que se había inundado anteriormente ahora tiene unas obras en construcción, un vallado en la calle, esto que acá podemos ver... están reparando algo e impidiendo que el agua escurra hacia la boca de tormenta". ¡Cómo! ¿Y el gobierno de Macri no dice nada, no está allí para controlar, no estaba tan preocupado por ésa y las otras 1499 bocas de tormenta que había que mantener despejadas?<br /><br />Lo fantástico fue que la conclusión de C5N sobre la eficaz labor del gobierno terminó cayendo no por lo falaz de sus argumentos ("acá están destapando, ergo en todos lados lo deben estar haciendo"; "acá no se ha inundando nada, ergo el trabajo del gobierno ha sido muy efectivo", como las piedras espanta-elefantes) sino porque hasta su manufacturada premisa, su caso modelo a partir del cual se sacaban las conclusiones generales, quedó en evidencia como discutible, y todo porque de pedo un auto chocó en la misma esquina que estuvieron mostrando incansablemente durante la tarde y los medios fueron al lugar a sacarle el jugo al hecho.<br /><br />Vayamos redondeando: no cabe duda de que la tormenta existió, que apareció por sorpresa y tuvo una magnitud importante, que causó damnificados, que se llevó a su paso algún que otro vehículo y viviendas precarias; todo esto constituye una noticia y está bien que se lo mencione y -sobre todo- se lo explique. El tema es que el Gran Buenos Aires tiene doce millones de habitantes. 15 quizás si contamos Cañuelas, La Plata, San Vicente y otros lugares que se mencionaron en la transmisión, parte del cordón más externo de esta área urbana y suburbana. Y con 50 casos uno tras otro sin parar yo puedo agobiar y alienar totalmente al espectador si no paso más que eso todo el tiempo. Y el efecto va a aumentar si lo hago de la forma más sensacionalista o alarmista posible, poniendo al aire a un señor llorando porque estaba muy asustado (con fundamento seguramente, claro, no es su culpa) con el viento que se había levantado en su casa, para que Feinmann luego, tan bueno que es él, le dijera que se tranquilizara. Llamaré la atención quizás, será una estrategia para obtener un poco de rating, como la de poner una placa que diga "alerta" ocupando toda la pantalla durante un minuto contado por reloj sin explicar por qué, no sé. Pero un panorama certero de lo que está ocurriendo seguro que no estoy dando.<br /><br />Si te muestro 50, 100, 500 casos de problemas transmito un clima de caos, amenaza y guerra civil inminente. Pero hay 11.999.900 personas a las que no les está pasando nada. Y muchas de ellas estarán viendo esto por tele, sinceramente preocupados, con la sensación de la soga al cuello. Por esto, y no por el crecimiento de robos o asesinatos o crímenes de algún tipo, es que crece la "inseguridad": la sensación de estar amenazados. Por algo. Los motochorros, los golpeadores de ancianos, los piqueteros, los huelguistas salvajes, el precio del tomate, la meningitis o el clima. (el hambre, la falta de personal capacitado en los hospitales o la caída del valor real del salario, por ejemplo, no parecen entrar en la agenda de posibles amenazas, aunque su amenaza sea mucho más real) Mientras ésta sea la forma de construir lo que es noticia y lo que no, de mostrar "la realidad", "lo que pasa", no les extrañe que reine entre los argentinos la idea de que la solución a los problemas que los agobian es sencilla y no requiere hacerse mucho drama: hay que reprimir, hay que votar al que va a tapar los baches y destapar las bocas de tormenta, hay que mandar a la gente a laburar, hay que ir a a eso que es "lo concreto", el resto es puro bla bla, o ni siquiera existe, como el árbol que se cae en el bosque sin que lo escuchen. Pero se cae igual.<br /><br />-------------<br /><br />Contraste total: a las 5 de la tarde Crónica informaba del tema. Placa con letras blancas impresas sobre imágenes del Vía Crucis que transcurría simultáneamente en una lluviosa Roma durante el viernes santo: "LLUEVE HASTA EN EL VATICANO". Humor desacartonado donde en TN y C5N habría periodismo serio mostrando "lo que pasa".<br /><br />Tras la placa, corte a un locutor con cara seria que presenta una noticia sin relación con la tormenta. Todo transcurre distendido y un rato más tarde vuelvo a ver qué dicen en el canal. Mientras en C5N se viene la fin del mundo Crónica titula: "la tormenta está parando y en la mayoría de la ciudad no llueve".<br /><br />¿Quiénes son, al final, los menos serios?Nachohttp://www.blogger.com/profile/12156447773680384525noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-8212522.post-61631358017717887202008-03-09T05:34:00.005-02:002008-03-22T12:18:51.286-03:00Más cosas sin nombreEsta vez no viajaba en subte sino en micro. Pasado el km. 100 de la ruta 2, ponele, creo que me quedé dormido. La corteza prefrontal se fue poniendo en standby y en mi mente se fue formando un mundo feliz e indefinible, de praderas soleadas. Nunca lo recordaré, sin embargo, porque su onírica existencia fue truncada abruptamente. Desconcertado por unos segundos, miré a mi alrededor y constaté que mis sentidos estaban siendo invadidos por él, siempre tan predispuesto a <a href="http://intercambiokula.blogspot.com/2006/12/derecho-la-interrogacin.html">aparecer en los momentos menos oportunos</a>. Bueno, al menos dos de mis sentidos, audición y vista. Por suerte las películas todavía vienen sin olor. Pero fue suficiente para cagarme el sueño por todo el resto del camino hacia Mar del Plata. Guillermo Francella, a los gritos, empezaba sus aventuras en las pantallas de TV del micro casi vacío. Y yo, con casi todos los asientos para elegir, había ido justo a acostarme en los que estaban al lado de los parlantes.<br /><br />El tipo parece que se iba de viaje con la mujer en una especie de segunda luna de miel. En el aeropuerto creen que tiene drogas, un perro policía se le viene encima, lo tienen que desvestir para convencerse de que no lleva nada y al final lo dejan subir, ya habiéndose vuelto loco. Una vez en el avión, -y disculpen si acá pierdo un poco de refinamiento estilístico, pero quiero transmitir lo más vívidamente posible el espíritu del filme- va a mear y se agarra la pija con la tapa del inodoro, quedando inexplicablemente atrapado entre ella y el inodoro mismo, hecho que no logro entender bien: ¿las tapas de inodoro de avión tienen alguna traba automática o algo así? Yo no sé, nunca viajé en uno, pero si no no se explica: como mucho tendría que haberle dolido poderosamente, pero no quedar "atrapado" porque le cayó una tapa encima... tiene las manos libres para volverla a levantar y salir caminando (o, bueno, considerando lo que le acababa de pasar, rengueando).<br /><br />Este hecho hecho lo obliga a pedir ayuda, transformando así el baño del avión en una convención de como 15 personas entre pasajeros y tripulación para ver qué hacían con el pobre hombre, convención que ante la no explicada pero aparentemente indiscutible o inimaginable posibilidad de sencillamente levantar la tapa, decide desatornillar el inodoro y hacer que el pobre hombre lo llegue consigo como carga durante el resto del viaje y hasta desembarcar. Hasta aquí, créanlo o no, lo mejor de la película. Confieso, algo ruborizado, que me reí con alguno de estos pasajes. Imaginen, sin embargo, lo que será el resto.<br /><br />Lo del inodoro al final se resuleve fácil: en el check-in (corríjanme si estoy usando un término equivocado) del aeropuerto, al aterrizar, uno de seguridad le dice que se está afanando un inodoro, Francella le explica un poco avergonzado su situación, el tipo hace un poco de fuerza, o usa una palanca o algo por el estilo -la verdad que tanta atención al detalle no valía la pena prestarle-, levanta la tapa que hacia presión contra sus genitales y San Seacabó.<br /><br />De ahí en adelante se desarrolla el verdadero meollo de la película, a saber: el personaje de Francella, que se había ido de segunda luna de miel con su esposa, termina enamorándose de una lugareña e inicia una de esas típicas desventuras fílmicas en las que todo tipo de incidentes, mentiras y encubrimientos supuestamente hilarantes ocurren por culpa de la doble vida que el protagonista empieza a llevar. Por poner un ejemplo: el tipo desaparece por 6 horas yendo detrás de su nuevo amor y al volver inventa que en realidad se había ido a comprar algún recuerdo pero que al intentar volver lo agarraron -atención- ¡piqueteros! ¡En un centro especialmente preparado para el turismo en el caribe! Pero encima no cualquier piquetero, como Francella se encarga de aclarar. ¡"Piqueteros dominicanos"! Que deben ser como los argentinos pero ¡más negros! ¡Y por ende seguramente más salvajes e incontrolables! La mujer, por supuesto (porque, como es bien sabido, las mujeres son estúpidas e incapaces del más mínimo razonamiento o contrastación con la realidad; especialmente, agregaría yo, si están casadas con Francella), le cree todo. Y así va transcurriendo la película entre mentirillas blancas y engaños de todos los colores.<br /><br />Al final la luna de miel se termina y se vuelven a la Argentina, pero el subnormal del protagonista le pide a su flamante amante (permítaseme la cacofonía) que la acompañe, y ella, pobre ingenua, así lo hace, sin tener la más mínima idea de la doble vida que su noviecito lleva. En el avión, con todos a bordo, lo inevitable termina sucediendo y la verdad sale a la luz. Esta vez la que lo agarra a Francella en el baño no es la tapa del inodoro sino la dominicana, y la mujer de alguna manera los descubre in fraganti al abrirse la puerta del mismo.<br /><br />Vuelve a su trabajo donde, también por supuesto, enterados de lo acontecido, todos sus colegas hombres lo felicitan, aplauden y palmean como a un héroe por su accionar mientras que las mujeres lo insultan y golpean. Como sabemos, decía, la película acierta nuevamente en caracterizar la indiscutible realidad de que los hombres y las mujeres son todos iguales entre sí, los hombres todos cómplices y potenciales victimarios que empatizan con esta clase de hijos de puta y las mujeres todas indefensas víctimas (además de, como dijimos antes, idiotas) que no tienen más que indignarse ante esta clase de comportamientos y defenderse con las escasas armas que tienen (insultos, berrinches y golpecitos).<br /><br />Llegado este punto, la película, muy ambiciosa ella, se embarca hacia nuevos e inexplorados horizontes para tomar decididamente un rumbo surrealista: Francella habla con su abogado sobre los trámites de divorcio y todas las cosas con las que su esposa se quedará mientras que, enfrente suyo, una de las empleadas del lugar comienza inexplicablemente a hacer un striptease delante suyo. Me pregunto con cada vez más intensidad cuánto falta para que el tipo descubra que es todo un sueño o algo por el estilo.<br /><br />Y no es, pero casi. O sí, la verdad que no me quedó muy claro, porque el DVD o video empezó a fallar y la película a verse seriamente como el orto, entrecortada, trabada, pixelada, qué sé yo. Pero de un momento para el otro nuestro héroe apareció abriendo los ojos en una cama como de hospital, en una de esas escenas típicas de "señor que se despierta del coma o abre los ojos por primera vez después de haber sufrido un tremendo accidente", con toda la familia (incluyendo hijos y ex esposa, con los que se había peleado si yo no entendí mal la peli, ¿o lo soñó? ¿o qué carajo?) más o menos sonriente al observarlo. La hija celebra una fiesta de 15 y baila con el padre. No se entiende bien cómo pero todo parece haberse arreglado. Como un Deux ex Machina pero encima mal hecho. Pero... ¡ni siquiera eso! Porque de repente... ¡el tipo aparece de vuelta en República Dominicana! Había prometido volver a los pagos de la negra y así lo hizo, se reencontró con ella y tuvo dos hijos, ¿qué tul? La mujer y sus hijos anteriores no se sabe bien dónde quedaron y por qué. Pero bueno. Que nada, ni siquiera la más elemental coherencia narrativa, se interponga en el devenir de nuestro héroe.<br /><br />En fin, una obra que seguramente dejará su marca en la historia de nuestra cinematografía. Porque es una obra típicamente Argentina. Realmente diría que no le falta nada. Condensa todos los elementos que circulan en el imaginario como parte de su idiosincracia. El chanta apiolado, la viveza y la complicidad, unos cuantos instantes de religión salpicados aquí y allá, pedidos a santos, estampitas y supersticiones, un toque infaltable de fascismo y clase media subordinada de algún jefe pero que aún así se cree alta burguesía y se espanta por el cuco del piquetero... en fin, faltó Perón, nomás.<br /><br />Todo esto sazonado con culos y tetas a gusto, aportados entre otros por Ingrid Grudke, quien según me enteré en los créditos (la verdad que no la había reconocido) hacía de la mujer de Daniel Aráoz (hermano de Francella que también hace de piola y más jodón que él pero que al final lo termina buchoneando), pero mayormente por dominicanas de alegría e ingenuidad inagotables.<br /><br />La película termina con Francella, la dominicana y sus hijos en la playa, felices en apariencia, hasta que en escena irrumpe... zas, ¡otra dominicana! De quien Francella se enamora otra vez a primera vista, como de la primera, dando la idea de que todo volvería a empezar de vuelta en una especie de eterno retorno a la imbecilidad y egoismo que caracteriza por naturaleza a la inmutable esencia del argentino-piola-medio, antes de la aparición de los créditos. En fin. Mientras no signifique que van a hacer la parte 2 (en la que Francella engaña a la segunda dominicana con una tercera, para después enamorarse de una cuarta pero quedarse con una quinta, a la que sin embargo empieza a pensar en dejar cuando conoce a una sexta, que nos deja todo abierto para la tercera peli de la trilogía), todo bien.<br /><br />De lo que no estoy muy seguro es del nombre de la obra, que seguramente algún comentarista aportará como ocurrió con el nombre del cantante misterioso del post anterior, ya que como había dicho la película arrancó mientras estaba durmiendo. Calculo, por el contenido de la trama y porque me suena un título así, que puede tratarse de "Papá está loco".<br /><br />Cabe destacar, para ir finalizando, su estratégica colocación en la porción intermedia de lo que dura el viaje para impedir cualquier intento de los pasajeros de dormir un buen rato de corrido, al principio o al final del mismo. Sin olvidarse de la consistencia cualitativa que puede constatarse entre los distintos filmes exhibidos en estos viajes: a la vuelta me tocó una de yanquis patriotas que combaten contra terroristas suicidas uruguayos comunistas revolucionarios que pueden controlar la mente de sus enemigos. Posta. Con Steven Seagal.Nachohttp://www.blogger.com/profile/12156447773680384525noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-8212522.post-29799502875027659232008-02-25T06:19:00.002-02:002008-02-25T06:53:24.732-02:00¿Quién carajo es......eh... bueno, en realidad no me acuerdo el nombre. Creo que empezaba con M. Es cortito. Dos palabras, cuatro o cinco letras cada una, algo así. Y como no me acuerdo el nombre, no puedo googlearlo. Pero igual puedo decir lo que tenía pensado, aunque me haya olvidado de ese detalle.<br /><br />Hace tanto que no viajaba en subte que aún me quedan 10-12 pasajes que compré a 70 centavos cada uno, antes del aumento de año nuevo. (y nunca tengo más que eso) Tanto hacía de eso, que ya mi mente se había liberado de la influencia constante de las propagandas y cortos y demás cosas que se ven todos los días en el canal de televisión del subte. Siempre pasan las mismas, una de algo para el dolor de cabeza, otra del banco hipotecario, alguna de algún político en época de elecciones, qué sé yo. Pero aparte de espacios claramente pagos hay otros segmentos que al menos no lo son abiertamente. Por ejemplo, aquellos en los que pasan fragmentos de canciones. Que también, siempre son las mismas 5 ó 6. En el año que pasó rotaron una de Cerati, otra de Kasabian... uf, en fin, hace tanto (un par de meses) que no viajo que ya me las olvidé. Me desprogramé. Pero cuando vuelva la época universitaria en 3-4 días escribo la listita completa, no hay problema ni creo que sea muy larga.<br /><br />Lo sospechoso era ver a un par de artistas en esos espacios de 30 segundos a los que nadie conocía. No porque esté mal que los pasen si no los conocen, pero es que es raro. ¿Serán amigos de Telerman?, pensé primero. Pero no, ingenuo yo, el subte es privado hace unos cuantos años, esto no es decisión del gobierno de turno. ¿A una empresa entonces se le dio por difundir el under? ¿Específicamente un par de sus bandas? Hmmm...<br /><br />Hoy pisé la línea C finalmente e instantáneamente el sonido de una de esas canciones que habían tenido alta rotación en aquellos segmentos de 30 segundos durante todo el año pasado volvió a invadirme. La tenía completa, pero compleeeeetamente olvidada, había dejado de ser parte del sonido ambiente de mi vida, y quizás por eso hoy reaccioné distinto ante ella. En vez de ignorarla o hasta (esto nos pasa a todos, a veces con cualquier porquería) tararearla en mi cabeza mientras o luego de que sonara, me pregunté: ¿¿y este tipo quién carajo es para que el subte le viva difundiendo el estribillo de su puto tema?? ¿A quién le ganó? ¿Se acuesta con alguien, tiene videos comprometedores de algún poderoso, o qué? ¿Por qué me lo intentan intravenoso todo el tiempo? Además, ya que estamos, ¿su obra consta de algo más que esos 30 segundos? Porque ni siquiera son gran cosa, no sé a quién intentan conmover con eso. Pero supongo que la idea es que repitiendo y repitiendo las cosas entran.<br /><br />La letra (lo único que me puedo acordar de ella, aunque no estoy seguro de que contenga algo más) dice más o menos así:<br /><br />"Al fin / seguirá / ah ah" (?)<br /><br />Me quedé con la cabeza en este misterio por unos segundos pero pasó. Hasta que me bajé del subte al finalizar mi recorrido y vi un afiche, aún dentro del territorio de metrovías, que decía más o menos esto: "___ ___ (les dije que no me acuerdo el nombre) presenta: "AL FIN" su nuevo disco".<br /><br />Bueno, el afiche de onda seguro que no se lo pusieron, así que creo que hay pruebas suficientes para concluir que: o este señor que canta estas 3 palabras ("al", "fin", "seguirá") y dos interjecciones ("ah", "ah") tiene mucho dinero como para promocionar su carrera, o lo banca alguna compañía que decidió que será el nuevo producto que impondrán al mercado, así que no les extrañe si en poco tiempo se hace famoso. (bah, por ahí ya suena en las radios y yo ni me enteré) Calculo que es probable que las 5 ó 6 bandas que suenan en el subte sean de la misma discográfica, que las pone ahí para promocionar su material.<br /><br />Si alguien me puede recordar el nombre de este señor y alguna otra información relevante sobre él, se lo agradeceré.Nachohttp://www.blogger.com/profile/12156447773680384525noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-8212522.post-80033521857997143902008-01-29T01:54:00.000-02:002008-01-30T03:05:50.948-02:00Preguntas éticas infrecuentes y el idealismo contra la ingenuidad1. Internet está lleno de estafas PyMe. Clickee aquí y ganará increíbles premios. Vuelva a tipear la clave de su tarjeta de crédito para confirmar que sigue siendo socio de nuestro banco. Pague por la música que baja y se transformará en una persona de bien.<br /><br />Por otra parte, si ha habido una forma efectiva de sacarle plata a los demás sin laburar a través de la historia es a través de los juegos de azar. No importa cuánto uno juegue a la ruleta, a la larga siempre va a perder contra "la casa". Y aún cuando se le agrega habilidad o conocimiento al azar, en las apuestas deportivas supongamos, los dueños del negocio siempre hacen los deberes (es decir, sacan las cuentas) y saben que aunque algunos a la larga puedan salir ganando, otros siempre van a compensar con creces perdiendo y dejándoles su ganancia. Vos me das un peso, vos me das otro, y el que acierta en su pronóstico se lleva un peso cincuenta. Muy simple.<br /><br />Partiendo de estas dos bases, lo primero que uno hace si lee en algún lado algo como "gane plata jugando al póker online" es pensar que lo quieren cagar atómicamente. Timba + internet, no puede haber mejor garantía. Pero uno es curioso e investiga. De repente alguien dice que ganó plata en una página que anunciaba eso. De repente otro dice que no sólo ganó plata sino que NO HAY FORMA DE PERDER. Epa. Nadie nunca me dijo "yo clickeé en uno de esos avisos que dicen que me gané un viaje por ser el visitante número 999.999 del sitio y acá estoy, chateando con vos desde el caribe".<br /><br />Hay <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Three-card_Monte">juegos</a> donde la estafa radica en hacer que alguien (amigo del que maneja el juego) aparente estar ganando un montón de plata y así anime a otros a participar (para luego perder, obvio). ¿Pero uno va a sospechar que gente que uno al menos conoce hace varios años y otros montones que no conoce pero que sería demasiado paranoico pensar que estuvieran conspirando para cagarlo a uno, estén todos poniéndose de acuerdo para mentirle a la vez? Se podría pensar, quizás, que la idea es hacer que unos giles primero ganen unos pocos pesos para después agarrar a otros y hacerlos perder millones. ¡Pero acá encima dicen que te dan la plata inicial para que apuestes!<br /><br />Todo esto me llamó mucho la atención. La explicación racional que la página en cuestión daba parecía convincente: mucha gente juega al póker por hobbie, para pasar el tiempo o divertirse. Si uno los estudia y conoce los trucos del juego puede predecir su comportamiento y ganarles, ya que no son profesionales. ¿Qué hace la página entonces para aprovecharse de estos pequeños y medianos amateurs? Contacta y educa un ejército de personas entrenados para ganarles. Les da una pequeña suma y les explica paso a paso qué táctica seguir, cómo jugar si la mano es tal o la mano es tal otra, qué hacer ante cada situación, cómo engañar y despistar al otro para maximizar las ganancias. El póker es un poco como el truco. Si uno sabe lo que tiene el otro o si hace jugar al otro creyendo que uno tiene algo distinto a lo que realmente tiene, gana. Las cartas se reparten al azar pero a la larga ese azar se empareja. Y el que tiene más talento o experiencia o un mejor sistema para jugar se termina beneficiando. Entonces la páginaprovee ese sistema, provee el capital, pone a la masa obrera del póker a trabajar para ella y se queda con una tajada de lo que le ganan, manteniendo de todas formas a los obreros motivados porque, aunque no se lleven todo, cuanto más ganen más se llevan, y si no fuera por la página no ganarían nada.<br /><br />Explicado así, me pareció que tenía sentido. Y que no parecía ser una estafa. ¡Ya me inscribo, entonces! Pero luego pensé: alguien siempre pierde. ¿Quién sabe a qué poco precavido amateur uno le está vaciando los bolsillos del otro lado en alguna sala anónima de juego? Si le damos una vuelta de tuerca en la forma de pensarlo, podemos verlo también como una estafa, sólo que con nosotros ahora del lado de los cómplices. Está bien, la página lo pinta como que del otro lado sólo hay "amateurs que juegan por divertirse", pero aunque uno se imagine del otro lado a un dandy millonario que en su tiempo libre y solitario va y se juega unas rondas de póker online, eso bien puede ser un eufemismo para "trastornado adicto a las apuestas al que podés estar haciéndole perder la plata para pagar la hipoteca de su casa". Al fin y al cabo, si uno mira el fenómeno con cierta distancia, lo que hay es un movimiento de dinero desde gente que uno no conoce hacia una empresa que sabe bien lo que hace y algunos que trabajan para esa empresa, a cambio de absolutamente nada. Parece un crimen sin víctimas pero quizás es sólo porque las víctimas no se ven.<br /><br />La duda me quedó dando vueltas en la cabeza. Nunca me inscribí. El que sepa algo más al respecto que cuente.<br /><br />2. Hoy casi a la hora de cenar sonó el teléfono. Minutos antes, habiendo descubierto que mi padre me había ocultado algo (algo muy menor), había pronunciado la frase: "decir la verdad es mejor que mentir". O "es siempre mejor que mentir". No recuerdo si una o la otra. No cambia tanto la anécdota. Atendí y era una consultora o algo así preguntando mediante unas grabaciones automatizadas qué canal estaba viendo, si es que estaba viendo alguno. Yo casi no veo televisión ya, y en mi casa ambas teles estaban apagadas. Sin embargo, tras contestar mi edad y algún dato que otro de esos, respondí que algo estaba viendo, así que adelante con la encuesta. Un poco por curiosidad y otro poco por la idea de la <a href="http://carnotistas.blogspot.com/2006/06/la-democracia-cuntica.html">democracia cuántica</a>: cuando a uno lo encuestan su insignificancia como ciudadano se transforma en un peso relativo suficiente para, al menos, hacer que las novelas costumbristas de Suar o Bailando por un Sueño pierdan apoyo económico y estén un paso más cerca de colapsar violentamente para nunca más volver, y ser reemplazadas por algo mejor. Lo que dice uno pesa como si lo dijeran quizás 10000 personas a la vez. Al menos, para el que ideó el sistema, uno las está representando. Entonces dije Canal 7. "Cuentos de Fontanarrosa", decía la grabación que estaban dando ahí (la de Telefé decía que podían estar dando 3 programas distintos en ese momento. Hacen tanto quilombo con los horarios que ni las empresas que miden el rating pueden predecir lo que darán en cada momento).<br /><br />Por default ya iba a decir el canal del Estado, un poco por razonar parecido a lo que recuerdo haberle escuchado alguna vez a Lanata en la década del 90 explicando por qué prefería aportar al Estado y no a una AJFP el dinero de su jubilación: "en el Estado ponés $10 y por ahí se roban $9, pero 1 llega a una escuela". En la privada los 10 van para que el dueño de la AFJP o Tinelli se compre una nueva casa de veraneo. O la invierta en más TV basura. No gracias, me quedo con los buenos programas que tiene el 7. ¿Fontanarrosa dijeron? Buena onda, con más razón. Aprieto el botón que corresponde a Canal 7. Me preguntan si tengo otra tele prendida. Y bue, sigamos con la joda. Ahora les digo que en la otra estoy viendo Encuentro. Presiono la opción de "Tv por cable". No me preguntan qué canal. Me cagaron. Pero la primera funcionó. Terminé y corté.<br /><br />Inmediatamente mi padre me preguntó qué pasó que me tuvieron 10 minutos en el teléfono preguntándome vida y obra estos tipos del rating (que, por cierto, creo, nunca se identificaron). Le conté y le comenté mi treta. ¿No era que decir la verdad era mejor que mentir? Me ahogué en mi propia frase 15 minutos después de haberla dicho. Expliqué mi acción como decisión estratégica, allí estaba la justificación, el por qué de lo decidido: decir que estaba viendo un canal me había parecido la acción con consecuencias más beneficiosas para el conjunto de los afectados por ella.<br /><br />--------<br /><br />3. Lo que hay en juego en ambos casos es una configuración mental que hace que uno tenga presente como "lo correcto" a lo que beneficia a todos o a un mayor número de personas, y no la inversa. En el último de los dos casos, puesta en tensión con el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Imperativo_categ%C3%B3rico">imperativo</a> <a href="http://www.e-torredebabel.com/Historia-de-la-filosofia/Filosofiamedievalymoderna/Kant/Kant-ImperativoCategorico.htm">categórico</a> de "decir la verdad" (o "no mentir"). Kant decía que uno debía actuar de formas que uno deseara que fueran universales. Es decir, decir la verdad si creía que todo el mundo debía decirla. No porque conviniera en tal o cual caso, para algún fin secundario. Se podría decir, entonces, que no me comporté Kantianamente. Subordiné el decir la verdad a un fin determinado.<br /><br />Kant intentó llevar esto del imperativo caegórico hasta las últimas consecuencias. En un famoso intercambio con notengolamásputaideadequién (tan famoso no es entonces, dirán), le preguntaron a Kant si entonces tendría que decir la verdad si un asesino pasaba buscando a su víctima y le preguntaba a uno para dónde se había ido a esconderse. Long story short, Kant terminó diciendo que para ser coherente con el imperativo de no mentir, tenía que decirle la verdad al potencial asesino, aceptando así que es otro ser libre y dándole la posibilidad de decidir libremente en base a esa verdad. Todo muy lindo, pero ¡va a matar a un tipo! Es una objeción que habría que tener en cuenta, digo...<br /><br />De todas formas, apelar a este extremo que suena tan absurdo es una forma de ridiculizar la idea. Y si uno la piensa no es tan ridícula. ¿Cuántas veces un padre (no estoy hablando del mío, aclaro porque se puede prestar a confusión por lo dicho más arriba) le dice al hijo que termine la sopa porque si no se lo va a llevar el hombre de la bolsa o similar? Pensará el padre que el fin de asegurarse que su hijo no se desnutra es más importante que decirle las verdaderas razones por las que tiene que tomar la sopa, que podría tardar en comprender o ignorar simplemente. ¿Pero qué pasa si este comportamiento tan pragmático se extiende? No sólo se le estará negando al hijo la posibilidad de comenzar a decidir racionalmente sino que empezaremos a crecer como ignorantes. ¿Qué tipo de libertad tiene un ignorante?<br /><br />No era tan boludo Kant. Pero lo complicado de ese idealismo es que lejos estamos de una sociedad con conocimiento socializado para que toda decida libremente, e igual de lejos quizás de que quienes poseen conocimiento lo usen no para su propio beneficio sino para el del conjunto. Entonces el que lo tiene no siempre está dispuesto a darlo y cuando lo tiene lo usa para su interés egoista. Si alguien quiere conocimiento y sabemos que la consecuencia de que lo adquiera va a ser perjudicial para el conjunto de la sociedad, ¿por qué vamos a dárselo? (queda excluido, por supuesto, el argumento de no dárselo porque no nos conviene sólo a nosotros: supuestamente el debate es ético)<br /><br />Kant podría contestar: bueno, creemos que sabemos, pero podemos estar equivocados. ¿Qué habría pasado si decía que tenía la tele apagada? Quizás algo mejor. Si no nos sinceramos nos podemos pasar toda nuestra existencia mintiéndonos. Y así. Es de esos debates que si uno se empecina se pueden volver bien largos.Nachohttp://www.blogger.com/profile/12156447773680384525noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-8212522.post-9651697927479833802008-01-10T23:47:00.000-02:002008-02-02T03:27:54.570-02:00Dejarse llevarLa presión social es efectiva cuando dejarse llevar por ella es la única posibilidad concebible. Es lo "normal". Lo alternativo a esto, luego, será rechazado. No dejarse llevar provocará una condena activa. La resistencia causa indignación. Alguien escapa de las redes de ese aparente consenso y la lucha por transformarlo se vuelve incesante. Las garras latentes de la coerción se vuelven manifiestas, se hace visible la violencia que yace oculta detrás de esa apariencia consensual, y algo se pone en juego, algo que antes no lo estaba porque nadie lo discutía.<br /><br />Una lucha por mantener la mentira, por seguir ocultándola detrás de las "verdades evidentes". Verdades evidentes como que todos somos libres, todos hacemos lo que queremos así que debemos vivir y dejar vivir, o morir. Quien discuta esta lógica estará próximo a una acusación de autoritario, fascista, nazi, dictador, enemigo de la libertad. ¿Pero qué mayor enemigo de la libertad puede haber que aquel que hace convencer a prisioneros de que son libres?<br /><br />Se dirá, prudentemente, que alguien convencido de ser quien viene a liberarlos del encierro de esa falsa realidad tiene el potencial dañino de un ejército de monos con navajas. Pero no estamos convencidos de eso. We are not the Messiah. La actitud contra el problema no es escupir respuestas de las que estamos convencidos. El problema es la falta de preguntas. Aquí y ahora, sólo hay respuestas.<br /><br />Gritar respuestas funcionó. Mentir mucho y que algo quedara, todo eso. Pero quien grita hace ruido. Quien escucha un grito quizás se pregunte por qué le están gritando, o al menos se sienta aturdido. Hoy pasaría eso. Mucho más efectivo que el grito, por lo indectectable, es el silencio. Un silencio aturdidor que se imponga frente a la idea de siquiera susurrar preguntas. Es el silencio del consenso. Real. Presente. Indiscutible.<br /><br />Ofrece respuestas para preguntas que nadie nunca se hizo. Las respuestas están primero, y nadie se pregunta por qué. Hay que hacerlo. Hay que ser molesto como un niño insaciable de 5 años. Por que, por qué, por qué, por qué, y por qué y para qué y cómo, y cuándo, y quién y más por qué.<br /><br />Las respuestas están primero, decíamos.<br /><br />Recuerdo que en el secundario una chica me dijo. "Tenés que ser más rebelde". "Salir a la noche", ponerse en pedo o algo así. No recuerdo si contesté, pero la contestación era claramente ésta: ¿y qué hay de rebelde en hacer lo mismo que hacen todos?<br /><br />Una pregunta a su afirmación, a su definición nunca cuestionada e imposible de rastrear a sus orígenes, al por qué para ella o para alguien rebeldía significaba eso, quién lo había establecido y por qué ella estaba de acuerdo. Quién le había programado esa respuesta antecesora de cualquier pregunta, una afirmación que estaba allí impuesta aunque ella nunca la hubiera buscado.<br /><br />¿Cómo llegó esta respuesta, esta afirmación y otras, hacia ella? Otros como ella ya las tenían, desde algún lado también se las reforzaron y le insistieron en su naturalidad, conveniencia o lógica, pero principalmente ella nunca las cuestionó.<br /><br />Así terminó haciendo cosas sin que nunca realmente se propuso. Seguramente habrá visto Gran Hermano porque todo el mundo lo veía. Apuesto que alguna vez se tiñó el pelo porque estaba aburrida y se hizo un tatuaje sin saber bien por qué. Abrió un fotolog, durante un tiempo subió alguna foto de ella y sus amigas con comentarios obvios pero en algún momento se cansó y lo dejó. Eso o algún otro chirimbolo digital más o menos inútil. Obviamente tiene celular, puedo firmarlo con los ojos cerrados. Compra ropa de marca y le gustaría tener un auto. Salió con un par de pibes, pero ninguno le gustaba demasiado ni le generaba mucha confianza, o directamente eran unos idiotas. Le preocupa su figura y el qué dirán. Nunca votaría a la izquierda, aunque no sabe bien por qué. Si hubiera nacido varón, sus amigos lo habrían llevado a debutar a cambio de dinero en algún momento de su paso por la secundaria. Bueno, esto último no parece ser muy comprobable, pero seguro acierto bastante del resto.<br /><br />Pero para no ser acusado de especulador volveré al primer ejemplo, el probadamente real. La rebeldía definida como asociar ritualmente fin de semana con alcohol y boliche. "Portarse mal" un par de días a la semana o por las noches, en oposición a "portarse bien" de día, un rato y un rato. Me parece menos esquizofrénico ser la misma persona todo el tiempo, pero bueno.<br /><br />Esa supuesta "liberación" de los fines de semana más gran parte de lo mencionado hace dos párrafos me suena más bien a plan de consumo y estímulo constante que a otra cosa, y funciona a la larga como el lado B o la otra cara de lo mismo, de la parte "aburrida" de la vida donde hay que "portarse bien" (trabajo, obligaciones, etc.); la válvula de escape de la prisión oficial, pero al fin y al cabo parte del mismo sistema carcelario.<br /><br />Los guardias hacen como que duermen durante la noche y no se enteran de que los presos juegan en el bosque, pero en realidad las alarmas suenan ni bien alguien hace algo que realmente haga ruido, interfiera, rompa esa lógica bipolar de funcionamiento. Si mientras los guardias duermen los presos en vez de armar orgías y aspirar cocaína organizan un plan de escape (¿cómo? ¿no estaban libres?), ahí a alguien le va a importar. Mientras tanto, qué sé yo, que se maten.<br /><br />Pero detengámos la metáfora un instante. ¿Quiénes son los guardias realmente? ¡Los mismos presos! Eso es lo impresionante.<br /><br />Algo está mal cuando uno de los presos no quiere formar parte del circular rito, y el consenso dice que hay que terminar con eso, por alguna razón.<br /><br />Vuelvo a la secundaria. La otra anécdota que quería recordar era la de un pibe que se enojó conmigo jugando al fútbol en el patio, o algo así, y fue a hablar con una profesora. Como sus reclamos no parecían tener mucha sustancia, la mujer le preguntó si no había algo más porque la verdad que no entendía. Y fue genial el motivo esgrimido finalmente para quejarse, quizás el más honesto: "<acronym title="cita extremadamente aproximada, por cuestiones de distancia temporal">es que... no sé, no quiere salir con nosotros los fines de semana, así no se puede (?)</acronym>".<br /><br />Ni hace falta observarlo, hasta el estereotipo mismo del estudiante secundario lo muestra: el que no es como la manada es rechazado. El que parece tonto y se sienta en un rincón, la que estudia mucho, el que es medio sensible, el que no le gusta el deporte, la que no se lleva bien con las chicas populares y mil y un casos menos estereotípicos que se les puedan ocurrir. Como es lógico esperar dado que los egresados no reciben una inyección letal junto con su diploma, esto también ocurre entre los que ya terminaron el colegio, los "grandes".<br /><br />Si un abstemio en la secundaria es como un homosexual en el ejército, uno fuera de ella posiblemente tampoco sea aceptado fácilmente en muchos lugares fuera de ahí. Por el contrario, ocurre en todo ámbito inclusive lo que decía al principio del rechazo activo. Ni siquiera la distante tolerancia. Comportarse "normalmente", salir a tirar cohetes luego de brindar repetidas veces en año nuevo (si doy muchos ejemplos con el alcohol es por lo comunes que son, hasta una tía de 70 años se puede ofender y hasta indignar por eso), o lo que sea en cada contexto, es obligatorio. El que no cumpla la norma verá, entre otras cosas, su cordura, hombría de bien y sexualidad puestas en duda. Habrá insultos y amenazas de todo tipo. La violencia física puede llegar a ser posible. Todo esto quizás, en un principio, velado, y luego cada vez más directo. Una piñita "en joda" como diciendo "dale, no seas maricón", un secuestro para llevar a alguien a una despedida de soltero, una sucesión inagotable de bromas pesadas (un clásico de la secundaria: sacadas de silla, hormigas en la bufanda (?), mochilas atadas a una reja y esas cosas) a los distintos y a los distantes, insufribles gritos tras una pelea porque uno no quiere aceptar lo que se impone "porque sí" o, peor aún, porque cuestiona directamente todo el modo de pensar o vivir de quienes lo comparten (esto ya es volverse candidato automático para una buena trompada o mandada a la mierda directamente)...<br /><br />¿Qué hacer, entonces? Algo parecido a esto último. Lo mejor para no dejarse arrastrar por la ola es tener algo que pueda detenerla sin llevárselo puesto a uno. Como la resistencia a dejarse llevar genera esos violentos contraataques que describíamos, hay que ser capaz de responder y cuestionar inteligentemente los postulados que a la ola misma le parecen "obvios". Lo que para ella hay que hacer y lo que para ella no. Cómo hay que ser y cómo no se puede ni pensarlo. Formar una pared crítica, preguntona.<br /><br />¿Por qué? ¿Y qué tiene de bueno/divertido/útil eso? ¿Por qué decís esto pero después aquello, no es contradictorio? ¿Y qué pasa si no hago eso? ¿No te parece que sos un poco forro/pelotudo? :P Etc. Una membrana inteligente, que sepa que puede filtrar, seleccionar, bloquear, elegir, que tenga un criterio para hacerlo, razones, por qués, y nunca pierda la capacidad de crítica. A la larga, a menos que sea muy desproporcionada, aunque sea la lucha personal se la termina ganando. La inteligencia sobrevive, pregunta, responde, maniobra, actúa, y al final del otro lado no se la ataca porque se comprenden los riesgos de hacerlo, y la tierra queda al menos un poco más fértil como para ser sembrada; aparece la posibilidad de discutir axiomas, generar dudas, mover algún piso, revelar algo oculto, mostrarle los hilos a la marioneta que se creía dueña de sí, ama y señora de su destino y encima propietaria de lo incuestionable; la terquedad y la inercia deben ceder algo ante ella porque entienden que no les conviene ir a chocar de cabeza para intentar derribar una pared. O no lo comprenden, y van, y chocan, y se golpean, y pierden, y se humillan.<br /><br />Simple física. Si la presión social no infla a los presionados, explota ella misma.Nachohttp://www.blogger.com/profile/12156447773680384525noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-8212522.post-9012089626863724412007-12-23T18:12:00.001-03:002007-12-24T13:30:07.673-03:00No quarterTerminada la época de exámenes se acaban las excusas. El rol de ser improductivo y mantenido de la familia debe ser abandonado para al menos colaborar con compras, trámites y esas cosas. El jueves me fue encomendada por mi padre para el día siguiente la misión de conseguir un escaso y por ende preciado bien: monedas.<br /><br />No es una tarea que me sea extraña, pero esta vez no consistía en lo mismo de siempre. El lugar habitual para cambiar billetes por monedas siempre fueron los bancos. Es un servicio que están obligados a cumplir, pero con el tiempo fueron cumpliéndolo menos. Primero dando poco, o dando sólo ciertos días o en cierto horario o cuando había; hoy ya no dando nada. "No hay", "no están trayendo", es -dicen, yo les dije que estaba con licencia- la respuesta en estos días. Se nota en la calle: ningún comerciante se olvida de preguntar por ellas cuando uno le va a pagar algo, todos ponen cara de culo cuando se dan cuenta de que deben largar algunas de las pocas que tienen para no perder una venta, abundan los redondeos y los caramelos y alfajores como modo de vuelto, etc. ¿Por qué? Según Clarín, el Banco Central sostiene que la cantidad circulante por persona es suficiente y se parece a la de países similares y en ésa y otras <a href="http://www.diarioelpopular.com.ar/diario/2007/11/10/nota.html?idnota=10808">varias</a> <a href="http://www.infobae.com/notas/nota.php?IdxSeccion=1&Idx=285954">notas</a> se hace hincapié en una "cultura del ahorro" que hace que la gente guarde moneditas para armar poco a poco pequeñas fortunas, as seen on TV con los chancitos, alcancías y latas que se van llenando, como factor explicativo de la escasez. ¿Pero y en los demás países la gente no ahorra así también? Hay que buscar otras razones.<br /><br />Según <a href="http://www.viajoporargentina.com/info/moneda/monedas_e.htm">esta página</a>, la moneda de 5 centavos pesa 2.25 gramos. Datazo, porque no tengo balanza para pesar una yo. ¿De qué mierda sirve? Simple: con eso y la composición química de las monedas (también en esa página), podemos <a href="http://www.metalprices.com/">revisar el costo internacional de los metales que la componen</a> y establecer cuánto cuesta fabricarlas.<br /><br />En el caso de la de $0.05, existen dos tipos. Unas plateadas y otras doradas, las habrán visto. Las plateadas son 75% cobre y 25% níquel. Hacemos las cuentas y...:<br /><br />(atención: alerta de matemática aburrida)<br /><blockquote>Copper kg: $6.72<br />Nickel kg: $26.50</blockquote><br /><br />1 kilo de monedas = 750 gramos de cobre + 250 gramos de níquel.<br />1 kilo de monedas = U$D 5.04 + U$D 6.625<br />1 kilo de monedas = U$D 11 .665<br /><br />2.25 gramos = 1 moneda<br />1000 gramos = 444.44 monedas<br /><br />Así que con 11 dólares y pico hacemos 444.44 monedas. Digamos 445 (les regalo más de media moneda en la cuenta, así que le van a tener que limar un poco los bordes a alguna para que alcance el material).<br /><br />445 monedas x 0.05 centavos = $22.25.<br /><br />(fin de la matemática aburrida)<br /><br />O sea que con 11 dólares se hacen 22 pesos. Lástima que el peso vale un tercio que el dólar. Así que hoy hacen falta gastar $36.20 para hacer $22.25 (me fijé la cotización del dólar y todo para hacer esto, es muy profesional). Vale más el material con el que se hacen las monedas que las monedas mismas. ¿Todavía se preguntan por qué no hay? ¡Porque las funden! ¿Cuál fue la primer moneda en desaparecer del mercado? La de un centavo. ¿Cuál siguió? La plateada de 5 que analizamos recién. ¿Cuál sigue?<br /><br />Para las monedas doraditas de 5 centavos, a diferencia de las plateadas, se usa 92% de cobre y 8 de aluminio. Vamos directo a los resultados para no aburrir esta vez: con 6.27 dólares hacemos $22.25. $19.75 para hacer $22.25. Juntarlas y fundirlas no es negocio todavía pero casi casi. Sube un poco el dólar o el precio del metal y desaparecen definitivamente las monedas de 5 del mercado. You read it here first.<br /><br />Pensar que siempre me deshice primero de las monedas más chiquitas porque me molestaban. ¡Eran las que más valían! Tanto tiempo poniéndolas una a una en las maquinitas del colectivo, para qué.<br /><br />Los colectiveros no se quejan, claro. Las máquinas les dan casi un monopolio sobre las monedas y allí llegamos al quid de la cuestión. Dada la escasez, qué mejor que aprovechar el monopolio para hacer unos buenos mangos.<br /><br />Mi viejo me dijo que en la estación de Lomas de Zamora vendían monedas, y allí tendría que dirigirme. "Vendían", sí. Uno va con 102 pesos en billete y se lleva 100 en monedas. Una estafa total. Hijos de puta. No es posible dejarse robar así. Mi viejo un poco conoce mi carácter así que me advirtió que no hiciera quilombo, que no puteara a nadie porque me iban a sacar cagando y sin monedas y él las necesitaba y bleh. Recordé cuando de chico escuchaba alguna historia sobre la mafia siciliana y cómo los que vivían en el sur de Italia tenían que bancársela y pagarles por su "protección" igual porque si no les rompían todo, imaginando lo mierda que debía sentirse tener que resignarse a eso y me sentí parecido. No porque me importen los dos pesos.<br /><br />¿Por qué pueden hacer esto tan libremente? ¿Tan difícil es para el banco central repartir monedas en bancos y obligar a que estos las sub-repartan? La hipótesis de mi padre fue que para evitar problemas de reclamos salariales, tarifarios o lo que fuera, el gobierno les dejaba esta jugosa caja (dos pesos más dos pesos más dos pesos más dos pesos, si se imaginan la cola que había en el lugar podrán calcular que el negocio es de unas cuantas decenas de miles por mes en cada lugar donde lo hagan) para repartirse entre un par de señores que mantuvieran tranquilas a las bases sin protestar, por lo que podíamos esperar sentados a que los descubrieran y desmontaran. Me sonó lo suficientemente creíble y como me imaginé sin suficiente poder como para voltear a la familia Kirchner (?), allá fui, resignado pero también con cierto espíritu periodístico-investigativo además del dinero para cambiar.<br /><br />Una hora antes de que abrieran las puertas del tugurio en cuestión llegué a la estación de Lomas. Supuestamente esto era necesario si uno pretendía no volverse con las manos vacías. Eran las 4 de la tarde y la temperatura rondaba los 5500 grados centígrados. En el sol, claro. En la tierra, a unos cuantos kilómetros de éste, igual pasaban cómodos los 30. Un cartel en una vidriera informaba: "compro pelo", oportunidad para vencer el calor y financiar la compra de monedas en un solo movimiento, pero tampoco le voy a andar vendiéndole mi pelo a cualquiera, qué se creen. Bastante para un día ya es rebajarse a ser humillado por estos delincuentes.<br /><br />Mi destino era la terminal del 266. No recordaba haberla visto nunca. Cruzo el puente de la estación de trenes, donde una mujer pedía monedas. Otro de los gremios puestos en crisis: el de los mendigos. Todos buscamos lo mismo. Bajo. Giro la vista a mi izquierda y veo cuarenta 266 estacionados. Piedra libre.<br /><br />El lugar es grande. Un playón sin una dirección clara que recorrer. Veo gente saliendo en fila de un lugar con bolsas en la mano y voy hacia ahí. Error. Son los que salen del tren por un costado. Sigo deambulando y aparece un primer cartel. "No se dan monedas". Otro: "No hay monedas". No les creo ni un poquito, caraduras.<br /><br />Sigo dando vueltas y salgo por la otra punta, ya en una vereda. Cuánta gente esperando colectivos. Me siento a anotar algo en un cuadernito que llevaba al lado de un puesto callejero de venta de libros. "La Divina Comedia" es el único que alcanzo a ver. Quizás en el cuarto círculo de un Infierno de Dante contemporáneo el castigo eterno sea cambiar monedas para luego usar en un colectivo y tener que luego reponerlas para volver a gastárselas a manos de los mismos a los que debe ir a pedírsele para reponer y así sucesivamente.<br /><br />Una voz de entre las filas habla sobre monedas. Sobre cómo consiguió. Sobre dónde se consiguen. Sobre cuánto cobran otros. No esperaban ningún colectivo. La encontré. Lástima que la fila es más larga que la que Bart y Lisa tenían que hacer para entrar al tobogán de agua de Monte Splash.<br /><br />No daba para hacer la gran Homero ("soy el inspector de fila... permiso, sí") así que me fui al fondo. La cola iba en círculos y atrás mío seguía sumándose gente. Olor a cigarrillo. Giro la cabeza. Una mujer tiene ¡dos! en la mano. Uno a punto de terminar, con el cual está prendiendo el otro. Crece mi mal humor. Me acerco al cordón de la vereda para alejarme del humo. Veo en primera fila como un auto atropella una moto. "Noooooooooo!... pasó nada". Salió rengueando pero sin nada roto, aunque de la moto no pueda decirse lo mismo. Ya pasado el shock, sigo estirando el cuello para esquivar el humo. Los autos me pasan cerca. Decido que es mejor un poco de humo antes de que un camión me arranque la cabeza y reculo. La cola finalmente avanza. Son las 5.<br /><br />A las 6 ya me estoy insolando, pero en la recta final. Paso por una ventanilla en la que los choferes que terminan su recorrido dejan fuentes con monedas cual ofrenda con un papelito que indica cuánto hay. La puerta entreabierta por donde las mismas monedas vuelven a ponerse en circulación en manos de los clientes está ya sólo a metros, cerca de un guardia de seguridad privada que vigila. Por lo menos no tienen a uno de la Bonaerense de cómplice vigilándoles el curro, ya sería el colmo.<br /><br />Se pasa de a uno. Un señor atiende tras una ventanilla oscura en un cuarto sombrío. Es como un banco improvisado. Le doy $200 y me hago el boludo. "Me tenés que dar 4 pesos, eh". "Eh... sí, sí, los estaba buscando". Forro. Me voy con mis doscientas monedas y la moral abatida.<br /><br />Miro el nombre de la compañía al irme. No sé para qué porque ya no me lo acuerdo. San José algo. Al acercarme a la parada del bondi me viene a la mente un <acronym title="acá debería haber un link al post, pero ni con una alta dosis de gugleo lo pude encontrar al muy guacho">viejo post de Podeti</acronym>. En él, se proponía una adaptación al cine del robo vía boquete que hace unos pocos años ocurrió en San Isidro o por ahí. O un robo de banco, <acronym title="supongo que estas imprecisiones fueron las que conspiraron para que no encontrara el post en google">qué sé yo cuál</acronym>. En la última escena, se mostraba a los ahorristas haciendo cola para cobrar la indemnización, y saliendo ya del banco con su dinero en mano un primer plano nos revelaba la cara de uno de los ladrones, llevándose la última parte del botín como uno más de todos ellos. Un sutil golpe final para terminar con estilo la historia.<br /><br />Aquí ocurría algo parecido, aunque manejando un par de pesos en vez de millares o millones de dólares. Luego de quedarse con sus 4 pesos el colectivo estaba aún dispuesto a hacerse de un bonus: los 75 centavos que me llevaran de vuelta a casa y que me acercaran al nuevo momento de necesidad en que tendría que volver a cambiar monedas. Pero, primero, me di cuenta de que era otra empresa, lo cual hizo que ya tomara otro color. Luego, mientras un señor me avisaba que se me veía un billete saliendo del bolsillo ("es una tentación, viste") demostrando que queda gente honesta (?), vi venir el colectivo y me alistaba para sacar mis 76 centavos y pico (porque, si lo pensamos un poco, esto de que para conseguir monedas haya que pagar extra es como una devaluación encubierta, tener una de un peso es como tener $1.02, así que gastar 0.75 es como gastar eso) cuando se cruzó frente a mí el señor ése que vende boletos en las paradas grandes para ahorrar tiempo (y evadir unos impuestos quizás también). "Señor... sí... 75", le digo mientras escondo silenciosamente mi cambio y saco el billete de dos pesos de lo que había escondido por consejo del señor honesto de la cola. Me devuelve uno con veinticinco recién sacados de su cofre de monedas. Un pequeño triunfo para el hombre de a pie. Me robaron 4 pesos pero recuperé como... *sacando cuentas* ¡dos centavos y pico! Además de ganar tiempo hasta la próxima vuelta. Estamos un pasito más cerca de estar a mano. Y si no, que se la queden, total ya se la van a gastar en remedios.Nachohttp://www.blogger.com/profile/12156447773680384525noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-8212522.post-75505397148402772012007-03-16T00:58:00.000-03:002007-04-13T13:43:52.216-03:00En busca del título perdido (sigo con el problema ése ,sí)En el año 1919, Johann Sebastian Mastropiero... ehem... perdón, me equivoqué de discurso.<br /><br />Pero sí es en 1919 que Proust escribía o publicaba, vaya uno a saber, "En busca del tiempo perdido", novelón en varios tomos. Creo que es en el primero que aparece la famosa historia de la madalena, o magdalena, según la traducción. Pero es la historia de aquel bollo de masa dulce, escrito con o sin g, que se llevaba a la boca y le evocaba su infancia, luego transformada en favorita (?) de las personas a la hora de hablar de ese poder de los olores de recordar el pasado (según leí alguna vez, posiblemente porque en el cerebro son vecinas la parte que recibe olores y la que funciona como memoria), personas que citaban a Proust y el episodio de la ma(g)dalena como ejemplo más a mano o más conocido de ese poder del olfato.<br /><br />Tan citado y reescrito y mencionado y analizado e imitado se volvió, que se transformó en un lugar común y por eso es que nuestro profesor de taller, cuando nos mandó hacer una parodia de algún texto, eligió ése, que era ideal por lo gastado. Pero en fin, probablemente no hayan leído el pasaje de esa novela de Proust a la que me refiero, así que por eso antes de poner lo que escribí yo pensaba poner un link a la original o algo así, pero afortunadamente <a href="http://argentinaenjulio.blogspot.com/">vale</a> me ahorró la búsqueda, pues cuando posteó su versión de este mismo trabajo (que pueden encontrar si buscan en el blog ya linkeado, también, o si <a href="http://argentinaenjulio.blogspot.com/2006/10/tambin.html">clickean aquí</a>, más fácil) <a href="http://regginafalangie2.netfirms.com/magdalena.htm">se tomó el laburo de copiar el fragmento que nos habían dado con la consigna</a>, así que yo solamente me aprovecharé y usaré ése, que son libres de leer, lo mismo que mi reescritura, si es que no se embolaron ya y cambiaron de blog (?).<br /><br />Dijo Pablo Katchadjián, en su corrección al pie de la hoja: "Muy bien, es paródico y triste a la vez."<br />Dijo Eugenia de Chikoff: "es la cosa más asquerosa que vi desde que el cónsul de Bruselas agarró primero el tenedor del medio en vez del de afuera en una cena en la embajada belga".<br /><br />Ahí está el cuento (como verán, encontré una buena forma de lavarme las manos con respecto al problémático tema del título):<br /><br /><div style="text-align: center;"><u>En busca del tiempo perdido</u><br /></div><br />Con tantas perturbaciones en la cabeza era difícil soportar la hora y media en el tren de vuelta a casa. Sintiendo bronca por lo que pasó y miedo por lo que vendría, no podía abstraerme ni por un minuto de mis pensamientos y de la angustia por perder ese trabajo. Y el viento helado que me entumecía gracias a la ventanilla rota no lograba hacerme ocupar la mente en otras cosas, en cerrarla; más bien contribuía a reforzar mi mal humor y, con el tiempo, a llenarme las narices de un resfrío galopante.<br /><br />No haber puesto un pañuelo en mi bolsillo parecía en el momento un error más trágico aún que los cometidos más temprano en la oficina, pero los hechos terminaron por desmentir esta idea. Las secreciones de mi nariz comenzaron a incomodarme seriamente cuando ni siquiera aspirando fuerte y para adentro pude seguir ocultándolas. La viejecilla sentada a mi izquierda y el pudor que mis años de educación me habían imprimido me impedían apelar a la pragmática grosería de limpiar todo con las manos y arrojarlo al viento por la ventana. El disimulo entonces se convirtió en el camino a seguir, y las mangas de la campera parecían el mejor medio para transitarlo, pero al día siguiente debía volver a usarla y ya no había tiempo de pasar por la tintorería, ni mucho menos podía darme el lujo de ir al día siguiente a intentar salvar mi puesto laboral vestido con algo distinto al uniforme reglamentario. Entonces tuve que tomar la decisión drástica, tomar el toro por las astas y los mocos con las manos, y ocultarlos en el único lugar posible que me quedaba: la boca.<br /><br />Esperé a que mi vecina de asiento se distrajera y lo hice. Y ahí el mundo dejó de dar vueltas. Algo en esas babas verdes me sacó de mi asiento de cuerina naranja y me elevó hacia esferas insospechadas, pero no podía entender ni qué ni adónde. Me sentía volando, más allá de todo temor y toda vergüenza, de vuelta en algún lugar que no era capaz de precisar. Pero después de unos instantes la magia se fue diluyendo hasta perderse, y yo sentía que no podía quedarme ni con la incógnita de qué había sido ni con las ganas de volver a vivirla. Entonces reincidí, y lo hice hasta el cansancio, pero el despegue no volvió a repetirse. Seguía sentado ahí, en el tren, sin nada más que preocupaciones a las que ahora se sumaba aquel síndrome como de fumador en abstinencia. Algo de decoro quedaba en mí sin embargo, por lo que para enmascarar mis tareas de hurgamiento los esfuerzos debieron hacerse más activos a medida que crecía mi desesperación, pues necesitaba extraer mucosidades en cantidades cada vez más industriales de mis narices sin levantar perdiz en la veterana, y uno no puede fingir que se lleva la mano a la boca para tapar un bostezo veinticinco veces por minuto sin que esto ocurra. Simulé entonces que la ventana abierta me seguía molestando y, tras murmurar un par de quejas lo suficientemente audibles como para servir de justificación, giré 90 grados e hice como si intentara arreglarla con la mano derecha mientras con la izquierda iba en busca de nuevos suministros hacia mi cara. Libre de toda mirada inquisidora, pude extraer tanto como quise, pero sin resultados satisfactorios cuando llevaba lo obtenido hacia mi lengua, hasta agotar del todo cualquier reserva. Comprendí entonces en un todo el grave problema que representaba para la humanidad la finitud de recursos como el petróleo, pero nada sobre el fenómeno que estaba buscando entender.<br /><br />Hice, entonces, un último esfuerzo. Tomé mis llaves y las arrojé al piso, lo suficientemente escondidas bajo mi asiento como para tener que agacharme a recogerlas. Las tomé rápido y, boca abajo y con la cabeza contra el piso, introduje mi dedo hasta lo más profundo de mis fosas nasales, inflingiéndome gran dolor en busca de mi última oportunidad para aprehender nuevamente la sensación de aquella vez y descifrarla. Encontré algún resto y lo llevé a mi boca aún tibio. Tanto había rascado las paredes de mis narices que pude sentir entonces la textura de algunos pelos arrancados en la maniobra por un instante, pero no duró nada porque enseguida volví a olvidar todo y a transportarme como la primera vez, comprendiendo ahora cuál era ese rincón agradable al que el sabor y las fragancias del moco contra mi paladar me estaban transportando. Era mi infancia, un momento preciso de ella, que nunca pude haber adivinado de no ser por la ayuda de los aromas que volvieron esta vez a ser evocadores como hace un rato; era yo, en el patio de mi casa, metiéndome los dedos en la nariz y comiéndome los mocos. Era tan distinto esto de aquello…<br /><br />En el tren era todo la desesperación y la angustia, la necesidad y los miedos; en la infancia, la libertad y el tiempo libre, la experimentación y el recreo. Era justo donde hubiera querido estar en ese momento. Y lo bueno fue que estuve, por un rato; sin pensar en que tenía que volver a casa y afrontar todos mis dramas al día siguiente, despreocupado y disfrutando de nuevo, por una vez, en esos mocos, de la vida.Nachohttp://www.blogger.com/profile/12156447773680384525noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-8212522.post-1163018691810236352007-01-20T17:44:00.000-03:002007-01-22T02:46:41.069-03:00Barcelín / InfolonaEra común luego de que la Revista Barcelona se hiciera más o menos conocida escuchar comentarios sobre las pocas diferencias que había entre algunos de sus titulares y otros de, digamos, Ámbito Financiero, que era casi lo mismo leer uno u otro a veces. Claro, la parodia de uno sobre el otro podría haber hecho que sus tiulares se terminaran pareciendo literalmente en algunos casos, sólo que con la diferencia del contexto que los hace aparecer presentados seriamente o en joda.<br /><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.revistabarcelona.com.ar/TAPAS/tapa53.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 229px; height: 320px;" src="http://www.revistabarcelona.com.ar/TAPAS/tapa53.jpg" alt="" border="0" /></a><br /><br />Transcribo porque no se lee 100% bien:<br /><br />"Siempre y cuando haya seguridad jurídica y previsibilidad<br />PARECE QUE ESTE VERANO SE VIENEN LOS MEGACULOS Y LAS MEGATETAS"<br /><br />La volanta puede ser 100% textual sacada de Ámbito y nadie se da cuenta. Pues bien, esta tendencia mimética entre el periodismo pretendidamente "serio" y el resto (empezando por el amarillo) es recurrente desde hace un buen tiempo, no estoy descubriendo nada. Es difícil ya saber quién parodia a quién. La cantidad de titulares de Clarín que comienzan con la remanida frase "ahora dicen" o similares es descomunal. ¿Quién fue el primero en abusar de este recurso? ¿Barcelona para parodiarlos? ¿Clarín por falta de imaginción? ¿Infobae? ¿El huevo, la gallina? ¿Quién?<br /><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.revistabarcelona.com.ar/TAPAS/tapa63.jpg"><img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 256px; height: 340px;" src="http://www.revistabarcelona.com.ar/TAPAS/tapa63.jpg" alt="" border="0" /></a><br />A la derecha otro ejemplo de la mímesis. Un título que, con alguna mínima diferencia (muy mínima... en el uso del condicional quizás :P) bien podría ser de alguno de los ya mencionados diarios de "derecha", que sólo por su contexto (el montaje fotográfico de los cirujanos con la hoz y el martillo y que sea titular de Barcelona y no de una editorial de Ámbito financiero o Radio 10) se puede entender "al revés". Pero esto no ocurre sólo con la forma de opinar o de titular. Cada vez más, ahora directamente en la temática de lo que se escribe, en los textos publicados, uno ve cosas que realmente lo hacen dudar de si está leyendo un diario de circulación nacional, un blog que parodia diarios, una página que inventa noticias o qué.<br /><br />Empecemos por un ejemplo regional y que circuló mucho hace un tiempo por los msns de varios amigos y conocidos:<a href="http://www.elcordillerano.com.ar/"> El Cordillerano</a>, diario regional barilochense. Es una pena que no pueda acceder al archivo (borran todo lo de más de 30 días), porque hace mucho que no lo leo y pretendía buscar viejas y clásicas notas viejas, pero bueno, si tienen ganas revisen. Podrán encontrar cosas como: "Crearán una cuarta fuerza federal con características similares al FBI", "Sociedad - Una hermosa trucha marrón - El vecino Carlos Del Castillo se dio el gusto por 2da. vez y sacó el viernes último una hermosa marrón (sic, falta la palabra "trucha" supongo) que pesó entre 6 kgs. y medio y 7 kgs. La captura del ejemplar se produjo entre las 6,15 a 6,30 hs. en el río Limay en la zona de La Lipela.", "A varios meses de haber estrenado el nuevo sistema de sonidos que se utiliza en cada sesión del Concejo Deliberante, la edil radical Irma Haneck, todavía no puede familiarizarse con los micrófonos.", "Inauguran el primer sitio para adultos de Bariloche", un operativo policial donde "Luego los informados (sic, imaginen que dice "uniformados") verificaron el lugar y secuestraron una bomba de agua, un cuchillo Tramontina, una mochila negra, dos cajas de herramientas, un pote de crema, un buzo polar y otros efectos." (parece la lista de sustancias que le encontraban en los antidópings a los jugadores de "deportes en el recuerdo"), etc., etc.<br /><br />Yo hace poco entré y lo primero que me crucé fue con la noticia de un triunfo de Boca al lado del gran éxito del "festival del sombrero", como noticias de tapa. Pero se supone que va en serio, eh, y que tiene una mirada "ciudadana" de las cosas... sin embargo, no es fácil diferenciarlo a primera vista de un portal que inventa noticias o un simple diario pa' la poblada (triunfo de Boca en tapa = crónica).<br /><br />Bah, ¿están seguros de lo puesto en el último paréntesis? ¿Cuál fue el triunfo menos trascendente de Boca en todo el campeonato pasado? Posiblemente aquél ante Quilmes, el último. Sin embargo fue la noticia que más espacio ocupó ese lunes en la tapa de Clarín.<br /><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.clarin.com/diario/2006/11/13/portada.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px;" src="http://www.clarin.com/diario/2006/11/13/portada.jpg" alt="" border="0" /></a><br /><br />Volviendo a infobae: cuando el diario de lajehadadeano nació, era entendible esperar del mismo ciertas ideas económicas y políticas, quizás de corte similar a las de ámbito financiero, complicidades con algunos personajes y ensañamiento con otros no muy distintos según conviniera, etc., pero, por ejemplo, Ámbito Financiero fue en su momento uno de los pocos medios que se atrevió a decir algo sobre la licuación de deuda por la que el grupo Clarín se vio ampliamente beneficiado luego de la devaluación del gobierno de Duhalde, denunciándola reiteradamente, así que uno nunca debe descartar de plano lo que dice ningún medio, aunque la tarea de leerlos se parezca mucho a la de revolver un balde de mierda en busca de una joya que alguien tiró ahí adentro (motivo por el que no leer diarios directamente también puede ser una decisión saludable), y un diario más podía aportar algo en este sentido. Tampoco es que yo tuviera mucha esperanza en el diario en sí realmente ni pensara en comprarlo, pero igual creo que superó ampliamente lo que imaginé en que podría convertirse. Hoy, lejos de ser otro ámbito financiero, infobae es un portal que acumula boludeces por tonelada, mezcladas con un poco de malicia e inmoralidad y otro poco de -al fin- algo de noticias (vistas desde su óptica, claro).<br /><br />Los ejemplos de boludeces son inagotables. Entren cualquier día y miren. Hay más noticias sobre la vida de las vedettes que en el programa de Jorge Rial. Hay una sección entera llamada "bizarro", que calculo la deben armar entrando a un par portales de "noticias locas" que hay dando vueltas por ahí, copiando y pegando. Otra costumbre que han adquirido últimamente es la de hablar de videos de youtube. Está bien, puede ser un recurso muy válido, pero poner en la tapa "una espectacular pelea entre un tiburón y una ballena para ver quién es el rey del mar" (????) (era algo así, no la tengo a mano para citar textual) o poner <a href="http://www.infobae.com/notas/nota.php?Idx=297095&IdxSeccion=100795">esto</a> anunciando que es real cuando se trata de una publicidad de Powarade... es o tomar a la gente por boluda, o ser boludo uno mismo para no darse cuenta.<br /><br />Y los ejemplos de malicia, crueldad o como quieran llamarlos son impresionantes:<br /><br />Primero están los casos de publicidad encubierta. No suelo leer el diaro salvo a través de algún link que me llega, pero entré recién para tener un poco de argumento a la hora de escribir el post y me encontré con una catarata de casos. Es bastante conocido el hecho de que desde los medios se ha fomentado una campaña de miedo contra quienes bajan música de internet, y que ésta ha tenido en <a href="http://www.google.com.ar/search?hl=es&q=delincuentes&btnG=B%C3%BAsqueda+en+Google&meta=">CAPIF</a> y el grupo Infobae a posiblemente sus dos principales columnas de apoyo. Pero lo impresionante es que entrando un día al azar al diario uno se encuentre con una vergonzosamente impresionante cantidad de material al respecto.<br /><br />Una de las cosas que enseñan en cualquier curso (?) de ética periodística, es que información y publicidad no deben ser mezcladas bajo ningún punto de vista. Esto a Infobae parece no importarle mucho, puesto que constantemente agrega en sus campañas de miedo o noticias sobre las tremendas consecuencias de la piratería, links al sitio de la misma empresa (10musica.com) que vende música online (a precios astronómicos, peores que los de cualquier musimundo y sin siquiera estar vendiéndote un disco con su librito y su calidad de audio sino un mugroso mp3) "en forma legal". Hoy, por ejemplo, el diario publica una nota sobre cómo "<a href="http://www.infobae.com/notas/nota.php?Idx=296992&IdxSeccion=100841">Se duplicaron las ventas de música por internet</a>", en la que no faltan las citas a casos incomprobables de juicios a usuarios y, por supuesto, la publicidad encubierta del sitio 10musica.com al final de la misma. Pero la endogamia no termina ahí. <a href="http://www.infobae.com/notas/nota.php?Idx=296997&IdxSeccion=100884">Otra nota del mismo diario</a>, separada de ésta por sólo unos centímetros en la tapa, habla de lo que a simplemente parece ser otro de los casos de "boludeces" referidos arriba, mencionando una consecuencia del llamado "tema del verano", que todo el mundo lo descargue en sus celulares. Pero claro, en el mismo copete de la noticia ya nos dejan ver de lo que en realidad se trata la nota: más publicidad encubierta, cuando nos prometen información sobre "desde dónde bajar los ringtones". Y adivinen desde dónde: sí, claro: desde 10movil.com.ar, el sitio hermano de 10música. Qué caraduras.<br /><br />También podríamos incluir como parte de las campañas de atemorización a la <a href="http://www.infobae.com/notas/nota.php?Idx=296965&IdxSeccion=100884">nota sobre unos vendedores de software pirata que dicen hay en la red</a> y como otro acto de endogamia a la <a href="http://www.infobae.com/notas/nota.php?Idx=296808&IdxSeccion=100912">noticia sobre la venta de parte del paquete accionario de Canal 9</a> a un grupo norteamericano -todas, repito, sólo de la edición online del mismo día, uno solo, encontradas en 5 minutos, casi sin buscarlas-, pero no hace falta ser tan estrictos, dejémoslas pasar pensando que quizás lo del 9 era una noticia de interés general que podía valer la pena mencionar (aunque podrían haberse ahorrado afirmaciones como la que dice que "beneficiará a la industria televisiva argentina" bla bla bla) y que lo del software no fue idea de algún gerente de microsoft sino una iniciativa bienintencionada del diario mismo. Total los casos sobran.<br /><br />Habíamos dicho que la sección "bizarro" y "espectáculo" eran