tag:blogger.com,1999:blog-8143761.post-34667212324700684792008-05-12T21:54:00.004+02:002008-05-12T22:28:26.922+02:00La ruta de los fantasmasEl domingo la oficina de turismo invitaba a los niños a recorrer la ruta de los fantasmas en Lund.<br /><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://i266.photobucket.com/albums/ii273/caracanonigo/IMG_0003-6.jpg"><img style="cursor: pointer; width: 400px;" src="http://i266.photobucket.com/albums/ii273/caracanonigo/IMG_0003-6.jpg" alt="" border="0" /></a><br /><br />El guía era muy bueno, y tenía a los enanos embaucados con historias escalofriantes. Aquí está contando la del hombre-lobo que se veía en este parque en el siglo XVIII, y que acabó encerrado en alguna institución para el resto de sus días.<br /><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://i266.photobucket.com/albums/ii273/caracanonigo/IMG_0007-5.jpg"><img style="cursor: pointer; width: 400px;" src="http://i266.photobucket.com/albums/ii273/caracanonigo/IMG_0007-5.jpg" alt="" border="0" /></a><br /><br />También escuchamos como los estudiantes de principios del siglo pasado organizaban cacerías de ratas, y que las runas que allí hay, no están sobre ningún honorable vikingo, sino sobre los cadáveres de más de cuatrocientos roedores que habían osado invadir el sótano donde hacían las prácticas forenses. A David no le impresiona demasiado.<br /><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://i266.photobucket.com/albums/ii273/caracanonigo/IMG_0009-3.jpg"><img style="cursor: pointer; width: 400px;" src="http://i266.photobucket.com/albums/ii273/caracanonigo/IMG_0009-3.jpg" alt="" border="0" /></a><br /><br />Cada vez más niños se atreven a soltar a sus papás, pero es que nos han avisado de que esta historia tiene final feliz. Por lo menos para San Lars. El santo había decidido construir la catedral, pero veía que se le echaba el tiempo encima, y le pidió ayuda a un gigante que vivía por aquí. El gigante sólo puso una condición: San Lars tendría que adivinar su nombre antes de que acabara, o de lo contrario, el gigante le arrancaría los ojos para que su hijo Sölve jugara a las canicas...<br /><br /><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://i266.photobucket.com/albums/ii273/caracanonigo/IMG_0010-6.jpg"><img style="cursor: pointer; width: 400px;" src="http://i266.photobucket.com/albums/ii273/caracanonigo/IMG_0010-6.jpg" alt="" border="0" /></a><br /><br />El viento del norte había acompañado al diablo, que quiso entrar en la cripta de la catedral a saludar a un amigo. El diablo nunca salió, y el viento del norte se quedo esperando fuera. Por eso, en esta fachada de la catedral siempre hace viento. Y era verdad, a pesar de que estábamos a 28 grados y no se movía ni una hoja, justo allí, corría una brisa fresquita. Ya os lo enseñaré cuando vengáis por aquí.Ana desde Sueciahttp://www.blogger.com/profile/12704283729183986543noreply@blogger.com