tag:blogger.com,1999:blog-8049521997325293238.post-46921761589970623392008-02-19T09:27:00.005+01:002008-07-16T11:07:17.256+02:00Reyes sin corona<a href="http://bp1.blogger.com/_lg_pVKrYkDs/R7wdIOIjetI/AAAAAAAAAAc/GAoO1G4aUPg/s1600-h/rubinstein1.jpg"></a><br /><div><a href="http://bp2.blogger.com/_lg_pVKrYkDs/R7wdDeIjesI/AAAAAAAAAAU/ZIOkuO9SjnE/s1600-h/paulkeres1.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5169038417780243138" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_lg_pVKrYkDs/R7wdDeIjesI/AAAAAAAAAAU/ZIOkuO9SjnE/s320/paulkeres1.jpg" border="0" /></a><br /><br /><div>Indeleblemente, desde siempre, he sentido una especial simpatía por aquellos ajedrecistas que, demostrando una maestría indiscutible, no han visto premiado su talento con el título de Campeón del Mundo. La primera muestra de ello fue mi predilección por Viktor Korchnoi, en sus enfrentamientos con Anatoly Karpov en 1978 y 1981. Ignoro cuál hubiera sido mi actitud hacia él, en el caso de haber vencido en alguno de esos matches. Aún hoy, es uno de mis favoritos, tanto por este singular Sindrome de Estocolmo, como por la pasión que siente al sentarse frente al tablero a sus tan bien llevados 77 años.<br />Con el tiempo, cayó en mis manos un libro que se convirtió en mi Biblia ajedrecística, y todavía lo es: Mi estilo en ajedrez, de Paul Keres. La descripción que Ricardo Aguilera relata del jugador estonio es un tratado de caballerosidad ante el tablero. Sus partidas, comentadas con total humildad, transmiten la sabiduría de un Gran Maestro inigualable. No en vano, tanto Korchnoi como Spassky lo consideran como el mejor jugador del mundo en los años 40 y 50, por encima del consagrado Botvinnik.<br />No quedó ahí mi particular círculo de amistades sin corona. Al tiempo, llegó a mis manos un librito que, de ninguna manera, presentaba a priori, un atractivo especial: La Partida de Ajedrez, de Akiba Rubinstein. Bastó la primera de ellas, Rotlewi-Rubinstein, Lodz 1907, para que añadiera al Gran Akiba a mi nómina de favoritos sin dudarlo. No fue partidario Rubinstein de comentar sus propias partidas, pero sí otros grandes jugadores que valoraban su fuerza: Alekhine, Schlechter, Reti, Tarrasch, Kmoch, Capablanca, Fine y, más recientemente, Kasparov.<br />Ahora ando a la búsqueda de un príncipe contemporáneo: Akiba, Keres y Korchnoi llenan el siglo XX. Este nuevo siglo, quizás, comience con otro genio incomprendido: Ivanchuk. Pero esto, sólo el tiempo lo dirá.</div></div>Akibahttp://www.blogger.com/profile/04903767245604575192noreply@blogger.com