tag:blogger.com,1999:blog-7481477.post-1156461336745701582006-08-24T10:13:00.000-05:002007-01-29T17:41:15.124-06:00De Cintio Vitier<h2>TRABAJO</h2>Esto hicieron otros<br />mejores que tú <br />durante siglos. <br />De ellos dependía <br />tu sensación de libertad <br />tu camisa limpia <br />y el ocio de tus lecturas y escrituras. <br />De ellos depende <br />todo <br />lo que te parecía natural <br />como ir al cine <br />o estar triste, levemente. <br />Lo natural, sin embargo, es el fango, <br />el sudor, el excremento. <br />A partir de ahí, comienza <br />la epopeya, que no es sólo <br />un asunto de héroes deslumbrantes, <br />sino también <br />de oscuros héroes, suelo de tus pisadas, <br />página donde se escriben las palabras. <br />Deja las palabras, prueba <br />un poco <br />lo que ellos hicieron, hacen, <br />seguirán haciendo <br />para que seas: <br />ellos, <br />los sumidos en la necesidad <br />y la gravitación, <br />los molidos por los soles implacables <br />para que tu pan siempre esté fresco, <br />los atados <br />al poste férreo de la monotonía <br />para que puedas barajar todos los temas, <br />los mutilados <br />por un mecánico gesto infinitamente repetido <br />para que puedas hacer <br />lo que te plazca con tu alma y con tu cuerpo. <br />Redúcete como ellos. <br />Paladea el horno, <br />come fatiga. <br />Entra un poco, siquiera sea clandestinamente, <br />en el terrible reino de los sustentadores <br />de la vida.<br /><br /><h2>UN EXTRAÑO HONOR</h2>El árbol sabe, con sus raíces y sus ramas, <br />todo aquello que puede ser un árbol: <br />¿o acaso también falta <br />a su mitad visible otro esplendor <br />que es lo que está sufriendo y anhelando? <br />No lo sabemos. Pero él <br />no necesita conocerse. Basta <br />que su misterio sea, sin palabras <br />que vayan a decirle lo que es, lo que no es. <br />El árbol, majestuoso como un árbol, <br />lleno de identidad hasta las puntas, <br />puede medirse cara a cara con el ángel. <br /><br />Y nosotros ¿con quién nos mediremos, <br />quién ha de compartir nuestra congoja? <br />Ved ese rostro, escrutad esa mirada <br />donde lo que brilla es un vacío, <br />repasad como en sueños <br />esas líneas dolorosas en torno de los labios, <br />ese surco que ha de ahondarse en la mejilla, <br />la desolada playa de la frente, <br />la nariz como un túmulo funesto. ¡Qué devastado reino, <br />qué fiero y melancólico despojo, humeando todavía! <br />Sólo otro rostro podría comprenderlo. <br />Así nos miramos cara a cara, el alma desollada, <br />con el secreto júbilo insondable que nos funda, <br />que está hecho de vergüenza <br />y de un extraño honor.<h4>Cintio Vitier</h4>Marco Antonio Gonzaleshttp://www.blogger.com/profile/05493190515853914858noreply@blogger.com