tag:blogger.com,1999:blog-72453519750395850672009-06-25T14:02:37.006-07:00psicocuántico. héctor d'alessandro sala. blog de ideas narrativas cuyo centro está en todas partesy la forma en constante expansión. Literatura líquida. Ensayos, Cuentos y Novelas.Héctor D'Alessandrohttp://www.blogger.com/profile/18366874165744646990hectordalessandro1@yahoo.esBlogger134125tag:blogger.com,1999:blog-7245351975039585067.post-38230976637366683862009-05-29T10:03:00.001-07:002009-05-29T11:25:37.590-07:00Los hombres también esperan a una princesita azul. Héctor D'Alessandro<meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"><meta name="ProgId" content="Word.Document"><meta name="Generator" content="Microsoft Word 11"><meta name="Originator" content="Microsoft Word 11"><link rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CHector%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"><!--[if gte mso 9]><xml> <w:worddocument> <w:view>Normal</w:View> <w:zoom>0</w:Zoom> <w:hyphenationzone>21</w:HyphenationZone> <w:punctuationkerning/> <w:validateagainstschemas/> <w:saveifxmlinvalid>false</w:SaveIfXMLInvalid> <w:ignoremixedcontent>false</w:IgnoreMixedContent> <w:alwaysshowplaceholdertext>false</w:AlwaysShowPlaceholderText> <w:compatibility> <w:breakwrappedtables/> <w:snaptogridincell/> <w:wraptextwithpunct/> <w:useasianbreakrules/> <w:dontgrowautofit/> </w:Compatibility> <w:browserlevel>MicrosoftInternetExplorer4</w:BrowserLevel> </w:WordDocument> </xml><![endif]--><!--[if gte mso 9]><xml> <w:latentstyles deflockedstate="false" latentstylecount="156"> </w:LatentStyles> </xml><![endif]--><style> <!-- /* Style Definitions */ p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal {mso-style-parent:""; margin:0cm; margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; font-size:12.0pt; font-family:"Times New Roman"; mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} p.MsoFooter, li.MsoFooter, div.MsoFooter {margin:0cm; margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt; font-size:12.0pt; font-family:"Times New Roman"; mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1 {size:595.3pt 841.9pt; margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; mso-header-margin:35.4pt; mso-footer-margin:35.4pt; mso-paper-source:0;} div.Section1 {page:Section1;} --> </style><!--[if gte mso 10]> <style> /* Style Definitions */ table.MsoNormalTable {mso-style-name:"Tabla normal"; mso-tstyle-rowband-size:0; mso-tstyle-colband-size:0; mso-style-noshow:yes; mso-style-parent:""; mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; mso-para-margin:0cm; mso-para-margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; font-size:10.0pt; font-family:"Times New Roman"; mso-ansi-language:#0400; mso-fareast-language:#0400; mso-bidi-language:#0400;} </style> <![endif]--><!--[if gte mso 9]><xml> <o:shapedefaults ext="edit" spidmax="2049"> </xml><![endif]--><!--[if gte mso 9]><xml> <o:shapelayout ext="edit"> <o:idmap ext="edit" data="1"> </o:shapelayout></xml><![endif]--> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"><span style="font-size:100%;"><o:p> </o:p></span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"><span style="font-size:100%;"><o:p> </o:p></span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"><span style="font-size:100%;"><o:p> </o:p></span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"><span style="font-size:100%;"><o:p> </o:p></span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"><span style="font-size:100%;"><o:p> </o:p></span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"><span style="font-size:100%;">Los hombres también esperan a una princesita azul.</span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"><span style="font-size:100%;">Héctor D’Alessandro</span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"><span style="font-size:100%;"><o:p> </o:p></span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"><span style="font-size:100%;"><o:p> </o:p></span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"><span style="font-size:100%;">Desde un buen puesto de observación es posible percatarse, sí, los hombres esperan con ansiedad, una ansiedad de colores, a una princesa que venga a salvarlos. Acostumbrados como están a gobernar la vida con mano firme y a imponer su versión de las cosas de un modo inobjetable, llaman a esta cenicienta conquista de un modo algo ordinario y vulgar, un modo que los llena de jolgoriosa satisfacción cuando hablan entre sí a solas en los vestuarios de un gimnasio, por poner un ejemplo lo más aproximado posible, llaman a esa conquista que corona a la espera “pegar un braguetazo” y se relamen de gusto cuando pronuncian esta expresión y la risa se les cae de la boca como ruidosas flores de cristal que rompieran su irrespeto contra el frío suelo de baldosa. Sí, lo sé porque he vivido muchos años de quintacolumnista entre ellos –confieso que no<span style=""> </span>me han gustado–, cuando los hombres sufren, se lo hacen pagar a los otros; cuando piden limosna, dicen que te están haciendo un favor. Pero desde mi balcón privilegiado, los he visto mendigar amor y llamar a eso "conquistar a la muchacha", los he visto valerse de muchas artes bien arteras, fingirse distintos de sí mismo para entrar en el palacio apetecido con cara de vanagloria y de redentor. Y también los he escuchado infinitas y oscuras noches apestosas de malos sentimientos. He escuchado al prometedor estudiante de no diré qué carrera profesional pensando en que si la hija del rector de su universidad le hiciera un poquito de caso a él se le abrirían un sinfín de posibilidades. Todavía hay gente que piensa estas cosas sin calcular el precio que paga. Desde mi tribuna floreada he visto perderse muchas fortunas por amor verdadero o por amor turbio y torcido, pero jamás he visto a nadie perder el amor antes de tiempo y por dinero. Cuando las fortunas se pierden van a la cloaca general y son cloaca. Cuando el amor se pierde se transmuta, se hace odio que es la otra cara del amor, no su contrario, el contrario es la indiferencia emocional. Cuando el amor se pierde, el palacio se hace pequeño y sus paredes, que son infinitas, se achican y se achican y aprietan y aprietan hasta que le vida parece sosa e inútil, vacía, sin flores y aburrida, entonces la persona explota y tira de sí o se tira por el foso de su palacio, se rompe en mil pedazos, saliendo de sí ya definitivamente. Yo sé de esto porque por amor o por sus sobrantes vituallas después de la batalla lo perdí todo, lo perdí todo muchas veces, y cada vez me resarcía a mi mismo en el momento de recuperar la sonrisa y decirme a mí mismo, aún sin creérmelo, "allá voy otra vez, yo confío, yo confío, soy confianza ambulante a toda hora". Yo he visto llorar a aquel amigo equivocado que decía que ella lo había dejado y que dónde iba a encontrar otra igual, y yo le decía que en la próxima esquina, porque soy así, y el me miraba como para darme un cachetazo y me abrazaba<span style=""> </span>y lloraba y decía que estaba desolado. Sí que lo estaba, estaba desolado y aislado y solo como un perro , aunque yo estuviera allí y lo mirara con conmiseración. El amor te rompe el pecho, te lo rompe como una jarra de barro, como una tinaja, te lo rompe para que aprendas, pero yo he visto a los hombres de mi club apretar los puños sanguíneos y las mandíbulas sin sangre y tirar para adelante con el cuento de que son fuertes y que no pasa nada, mientras esperan el infarto masivo de miocardio en la parada destinada a esa actividad patológica. El hombre no se calma, ruge hacia dentro y explosiona en mil pequeñas sensaciones interiores y desagradables, espurias, venenosas y malignas. Eso le pasa porque en su ingenuidad aún espera que lo salven, que venga aquella muchacha adinerada e inteligente, sensible, buena y sensual, sofisticada, amorosa y animada, que le perdone todas sus imperfecciones, brillante y sociable, ingeniosa, tierna y salvaje, erótica, sagaz y fuerte, temeraria, valiente y tan oportuna que aparecerá justo en el momento adecuado para evitarle un sucio enfrentamiento con toda la cohorte de demonios interiores, los mayores y los menores, tan oportuna que lo distraerá agradablemente una vez mas con mimos y caricias y le evitará esa torva mirada que lo acecha desde el espejo donde se peina agitado esquivando a la hidra que atisba desde el otro lado del azogue. </span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"><span style="font-size:100%;"><span style=""> </span>Todo eso pedía un amigo, otro amigo, otro más, nada piden menos que la perfección, nada dan, sólo exigen, siguen haciéndolo, sufren pero no lo saben, son niños muy dolidos y trastornados viviendo de prestado en cuerpos de hombres grandes, yo los miré mucho tiempo con complicidad, luego vino el tiempo de la pena, luego del asco, ahora sé que está llegando la aceptación porque no me interesan. Sólo tengo ojos para quien me gusta, hombre o mujer, y para mí, a quien en el espejo a veces veo hombre a veces mujer, a veces tigre y a veces ratón, resido en medio de la furia y del dolor, me quito un velo y otro de la vista, y doy un paso en una tierra de desnudez, mi corazón va expuesto, esa gente ya no me habla, el mar lame mi herida, cuando sea inocente dejaré de creer en cuentos de colores, entonces veré el sol.</span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style=""> </span><span style=""> </span><span style=""> </span></p> <div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7245351975039585067-3823097663736668386?l=psicocuantico.blogspot.com'/></div>Héctor D'Alessandrohttp://www.blogger.com/profile/18366874165744646990hectordalessandro1@yahoo.es1tag:blogger.com,1999:blog-7245351975039585067.post-2714800132392854662009-05-13T14:06:00.000-07:002009-05-18T06:06:00.427-07:00Viento nocturno. Héctor D'Alessandro<div style="text-align: justify; font-weight: bold;"><span style="font-size:100%;"><br /><br /><br />Viento nocturno. Héctor D’Alessandro<br /><br /><br />Si volviera a recordarlo quisiera que fuera de otro modo. No pensé, además, que volviera, pero lo ha hecho. Es como una luz que se acercara de a poco en la oscuridad de la autopista, en la soledad inmensa y ventosa de la noche. Vuelven los recuerdos y vuelve esa época que parece tan ajena y tan distante. Recuerdo que vivíamos enfrente de la embajada de Brasil, un barrio de clase media acomodada en su mayor parte y en vías de descalabro total una parte vertiginosamente creciente. Es el año ochenta y mi hermano, para variar está de mal humor, un mal humor mudo que se manifiesta con pequeños actos viles y vengativos, aquella tarde hacía calor y estábamos como en un horno a presión. Mi cuñada estaba embarazada de siete meses y era diciembre. Mi sobrino de diez años estaba jugando en algún sitio y mis padres, ya mayores, estaban trajinando en su sector de la casa, una casa no muy grande a donde fuimos todos a vivir con el objetivo de salvar a mi hermano de la bancarrota definitiva. Recuerdo que mi cuñada y mi hermano se comían la comida de mis padres por la noche a escondidas y luego mi padre los regañaba con suavidad y sin convicción, ellos reían y mi madre conspiraba y conspiraba con el objetivo de que aquellos chicos se divorciaran.<br />De pronto, en pleno calor de la tarde, comenzaron a gritar en la habitación donde vivían, un hecho que no sorprendía a nadie, debido a que lo hacían a diario y por los más peregrinos motivos. Mi hermano tenía veintiocho años y su mujer creo que un año o dos menos. De los gritos pasaron a tirarse cosas y a ofenderse de modos cada vez más brutales y en cierto momento se oyó el golpe de objetos metálicos contra los muebles y las paredes y también el quebrarse de una madera similar a la pata de algún mueble y algo de loza, como un plato o una tetera. A partir de ese momento los gritos de la mujer fueron cada vez más agresivos y desesperados a la vez que desafiantes. ¡Loco! ¡Estás enfermo! ¡Estás enfermo! Gritaba este tipo de cosas, algo inhabitual, dado que hasta ahora lo normal eran más bien epítetos desagradables que de modo invariable iban cargados con una intención sexualmente denigratoria.<br />Un golpe seco y pastoso, como de una bolsa que cayera al suelo, nos puso sobre aviso de que la cosa había pasado a mayores, la mujer estaba de siete meses, mis padres tenían miedo, ellos estaban imbuidos de esas chorradas televisivas que fomentan la creencia de que la gente se vuelve repentinamente loca en un tris tras; esa concepción de la locura implica además la creencia en un estado de euforia criminal que vuelve inconsciente a las personas y los hace peligrosos para cualquiera que se cruce en su camino, ésto, independientemente de lo útil y atenuante que resulte como explicación a posteriori ante un juez que también crea en la llamada “locura transitoria”, era lo que creían mis padres y yo, que estaba pensando “a ver si la liquida de una vez y matamos dos pájaros de un tiro”, les dije, cumpliendo a rajatabla con las normas de urbanidad habituales en las familias, “calma, calma, ya verán que en un momento todo se pasa” y por dentro, pensaba “vamos nene, acaba de una vez tu trabajo, que te estoy dando tiempo”. Pero no hubo caso, el tiempo se acabó y el bobo grandote ese de mi hermano mayor no cumplió con lo que tanto aspaviento prometía, (“que te mato, que te mato” bufaba como un bisonte), mi sobrino, enloquecido de pavor, el pobre pequeño, me reclamaba “tío, tío, va a matar a mamá y a mi hermanita, le está dando patadas en la barriga”.<br />Yo, por toda respuesta, lo agarré del hombro, me dirigí sin hablar arrastrándolo hasta la puerta, la abrí y lo saqué a la calle y le dije: “Allí enfrente está la embajada de Brasil, en la garita al lado de la puerta hay un policía. Corre”.<br />El pobre niño corrió, lleno de aprensión y terror, me imagino que también en el fondo pensando que se enfrentaría a su padre de un modo radical, como nunca lo había hecho, esto lo elevaría varios grados por encima de sí mismo, pero la próxima vez que a su padre le diera el ataque iría a por él.<br /> En dos minutos, el gordo oficial con cara bonachona intervino mi hogar y llamó a la puerta del dormitorio de mi hermano y su familia, yo pensaba abochornado que realmente estábamos cayéndonos por la escalera social con enorme violencia y con gran estrépito. La única que mantenía un poco el decoro, era mi madre, que invitaba algunas tardes a tomar el té a la madre de un ex presidente de la república y con eso levantaba un poco el status de nuestra familia en pendiente.<br />Calmé a mis padres y los conduje a sus habitaciones en la parte delantera de la casa y yo me metí en mi cuarto, más próximo -nunca mejor dicho- al “lugar de los hechos” y pude escuchar cómo el policía, que era un crónico machista igual que mi hermano y que tampoco deseaba practicar una detención y meterse a hacer un parte y todo ese lío que le llevaría varias horas durante las cuales se suponía que él no debía salir de su puesto de vigilancia dentro de la embajada de nuestro vecino del norte, le decía “esto no se hace muchacho, la próxima vez que venga voy a tener que detenerte de verdad” y otras frases así de domingueras por el estilo. Yo, mientras, rabiaba dentro de mi cuarto pensando y repitiendo “no lo va a detener, no lo va a detener, me cago en su madre, no lo va a detener”, pero claro, yo no podía salir corriendo de mi habitación y proclamar que yo lo denunciaba, algo que su mujer no pensaba hacer, porque entonces se delatarían mis intenciones y puestos a ir a un juicio, yo no me veía a mi mismo declarando en Montevideo en el año ochenta algo del tipo “sí, señor juez, pero este hombre siempre ha sido violento", y sacar mis brazos quemados con cigarros para mostrarlos en público y hablar una vez más de las veces que me obligó a chupársela a escondidas de nuestros padres y luego me amenazó si yo contaba algo, amenaza innecesaria, dado que mis padres nunca me creyeron y aunque yo involuntariamente vuelva a recordarlo y desee que todo aquello fuera de otro modo, no lo será, porque fue así y así se queda pero ahora que mi hermano está muerto y bien muerto, (murió envenenado por su mujer que estudió en libros de medicina el mejor método para ir envenenándolo a diario con una ponzoña que administrada de ese modo ni se nota ni se puede, tampoco, detectar jamás su subrepticia presencia asesina dentro de las venas del desgraciado destinatario) yo puedo mirar hacia el interior, hacia la noche de mi conciencia y volver a ver todos esos hechos y sentir que el yo que los vivió se ha ido desgajando del centro de mi ser y ha pasado a ocupar un lugar verdaderamente secundario donde digamos que no molesta en demasía y está bien que esté allí y que yo lo vea como una lucecita cada vez más tenue que se aleja del núcleo tranquilo de mi actual personalidad, que se desliza por una autopista, en la noche y que el viento, que todo lo barre, también se la lleva consigo.<br /></span></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7245351975039585067-271480013239285466?l=psicocuantico.blogspot.com'/></div>Héctor D'Alessandrohttp://www.blogger.com/profile/18366874165744646990hectordalessandro1@yahoo.es0tag:blogger.com,1999:blog-7245351975039585067.post-40492175855664234702009-05-05T14:13:00.001-07:002009-05-12T14:32:28.231-07:00La historia de Elsa. Héctor D'Alessandro<span style="font-size:100%;"><br /></span><div style="text-align: justify;"><br /><br /><span style="font-size:100%;"><span style="font-weight: bold;">La historia de Elsa. Héctor D'Alessandro</span></span><br /><br /><span style="font-size:100%;"><span style="font-weight: bold;">Conocí a Elsa a poco de vivir en España, llevaba dos años. Si algo había aprendido era que los que nos habíamos exiliado voluntariamente sosteníamos un desprecio constante y un ardiente aborrecimiento por el paisito. Es más, esta mera palabra nos revolvía las tripas hasta provocar una nauseas color verde. Me daba cuenta asimismo que los que había debido irse forzados, sobre todo por la situación política dictatorial, no vivían aquí en España ni en ningún otro sitio donde se estuvieran, sino que se encontraban atados por vínculos muy firmes a su país, a nuestro país, y de hecho luego, al volver, se reintegraron como si nunca hubieran salido y su larga estancia en el extranjero se convirtió en una horrible y extensa pesadilla. Algunos, tras varios intentos de afincarse, volvían a largarse, ahora como emigrados. </span></span><br /><span style="font-size:100%;"><span style="font-weight: bold;"> Elsa me llamó la atención, porque era comunista o ex comunista y sostenía hacia el país a pesar de haber salido como exiliada un odio eterno. Cuando la conocí, hacía poco que se había comprado un pequeño hostal en un parque nacional en Asturias y se marchaba una vez mas, luego de décadas en Barcelona, donde tenía un bar que los skin heads le incendiaron y no olvidaron pintar en la puerta “Fuera Sudacas” justo en una época en que el gobierno local de la ciudad estaba recalificando los terrenos en esa zona.</span></span><br /><span style="font-size:100%;"><span style="font-weight: bold;"> Era judía, hija de un judío polaco que instaló una fábrica bastante conocida en el Uruguay luego de años vendiendo caramelos en la puerta de la Caja de Jubilaciones. </span></span><br /><span style="font-size:100%;"><span style="font-weight: bold;"> Hija única, se convirtió en heredera única y le brindó a su padre el regalo de amor filial de verla casada, casada con un chico “de la colectividad”. </span></span><br /><span style="font-size:100%;"><span style="font-weight: bold;"> Llevaba a sus espaldas seis años de casamiento, dos hijos y otros tantos años de militancia en el PCU cuando se produjo el golpe de estado en Uruguay. Ella fue presa de inmediato. Le iban a quitar todo, perdería a sus hijos, a su joven esposo, sus bienes pero, le dijeron los milicos, hay una solución.</span></span><br /><span style="font-size:100%;"><span style="font-weight: bold;"> Estaba desesperada a tal grado que no sentía el dolor físico de las horrendas torturas que le habían infligido. ¿Dónde está mi marido? ¿Dónde mis niños? Suerte que mi papá no tuvo que ver esto. </span></span><br /><span style="font-size:100%;"><span style="font-weight: bold;"> Un día, los soldaditos, la vinieron a buscar y le comunicaron que tenía una visita y, con una sonrisa agregó uno de los soldados queriendo transmitir la importancia del suceso: un abogado.</span></span><br /><span style="font-size:100%;"><span style="font-weight: bold;"> Cuando entró a la oscura sala de paredes verdes descascarilladas apenas veía, le dolían los ojos, le dolía el cuerpo, recuerda que sintió el enorme peso de su cuerpo en ese momento en que pudo relajarse. En la sala estaba su marido y un hombre desconocido, sería el abogado. Extendió las manos hacia el marido buscando el contacto y preguntó por los nenes en el mismo momento en que el abogado acercaba su cuerpo y su cabeza engominada a la mesa y ponía una carpeta rosa sobre el fondo rayado de la antigua mesa de firme madera. El marido retiró las manos y Elsa sintió frío. El marido miraba al suelo mientras el abogado comenzó la retahíla, enumeró todos los elementos negativos que pesaban en su contra y la enorme conveniencia de la solución que había encontrado. </span></span><br /><span style="font-size:100%;"><span style="font-weight: bold;"> Cuando llegaba a esta parte, a Elsa se la hacía un nudo en la garganta y retorcía la muñeca mientras apretaba el puño. Si hubiera podido, habría matado a alguien. Su situación era de “desaparecida”, en ningún expediente constaba como detenida. Si no aceptaba lo que se le ofrecía en ese momento su destino además de mortal podía resultar por siempre desconocido. Ella había colaborado toda la vida con el partido Comunista, su futuro, por lo tanto estaba sellado como un sarcófago. La alternativa que se le brindaba ahora era firmar de inmediato el divorcio, dejar los niños en manos de su marido y venderle todos los bienes a este con el objetivo de no perderlo todo y teniendo en cuenta que ahora él debería criarlos y necesitaría este patrimonio ya que la desorejada de su madre no había pensado las consecuencias de sus actos. A cambio la sacarían de inmediato y España le daba asilo.</span></span><br /><span style="font-size:100%;"><span style="font-weight: bold;"> En ese momento Elsa se levantó y pidió o mas que pedir se permitió a si misma un acto que iba contra su propia raza, contra toda su vida pasada, contra el honor y la memoria de su padre, pero además de darle un cachetazo a su maridito chico bien de la colectividad y escupirle, le dijo con más ganas que nunca en toda su vida y de un modo que le salió de las mismas entrañas: ¡Judío de mierda!</span></span><br /><span style="font-size:100%;"><span style="font-weight: bold;"> Esta es su historia, me la contó mientras hacía las maletas una vez más. La vida la revindicó, encontró un hombre maravilloso en un asturiano fuera de serie que la amaba y pudo volver un día a Uruguay y hablar con sus hijos sobre lo que había sucedido. </span></span><br /><span style="font-size:100%;"><span style="font-weight: bold;"> Tuve la tentación de indagar algo obvio, si al volver la democracia había iniciado una demanda contra su ex marido, pero sentí que era inútil preguntar eso a aquella mujer que aguantó dos semanas de picana eléctrica en al vagina y en los pechos, violaciones y patadas y que luego renunció a todo y como una autentica leona pensó "los criará un perro pero crecerán vivos y sanos, yo estaré viva, la vida da vueltas y yo volveré a arreglar esto". Seguro que lo habrá arreglado, al menos dentro de su atribulado y contradictorio corazón, eso es lo que pensé y también me quedé largo rato pensando eso de que la vida da vueltas y la clamorosa carnalidad trágica que tenía en este caso, y pensando en su marido me dije a mi mismo que no podía entender cómo había gente que habiendo oído este dicho popular toda la vida, a veces lo olvidaban.</span></span></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7245351975039585067-4049217585566423470?l=psicocuantico.blogspot.com'/></div>Héctor D'Alessandrohttp://www.blogger.com/profile/18366874165744646990hectordalessandro1@yahoo.es1tag:blogger.com,1999:blog-7245351975039585067.post-687634523104827302009-05-04T15:13:00.000-07:002009-05-13T13:19:55.981-07:00Escritor alado pone un huevo en la Rambla. 2 Héctor D'Alessandro<meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"><meta name="ProgId" content="Word.Document"><meta name="Generator" content="Microsoft Word 11"><meta name="Originator" content="Microsoft Word 11"><link rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CHector%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"><!--[if gte mso 9]><xml> <w:worddocument> <w:view>Normal</w:View> <w:zoom>0</w:Zoom> <w:hyphenationzone>21</w:HyphenationZone> <w:punctuationkerning/> <w:validateagainstschemas/> <w:saveifxmlinvalid>false</w:SaveIfXMLInvalid> <w:ignoremixedcontent>false</w:IgnoreMixedContent> <w:alwaysshowplaceholdertext>false</w:AlwaysShowPlaceholderText> <w:compatibility> <w:breakwrappedtables/> <w:snaptogridincell/> <w:wraptextwithpunct/> <w:useasianbreakrules/> <w:dontgrowautofit/> </w:Compatibility> <w:browserlevel>MicrosoftInternetExplorer4</w:BrowserLevel> </w:WordDocument> </xml><![endif]--><!--[if gte mso 9]><xml> <w:latentstyles deflockedstate="false" latentstylecount="156"> </w:LatentStyles> </xml><![endif]--><style> <!-- /* Style Definitions */ p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal {mso-style-parent:""; margin:0cm; margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; font-size:12.0pt; font-family:"Times New Roman"; mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1 {size:595.3pt 841.9pt; margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; mso-header-margin:35.4pt; mso-footer-margin:35.4pt; mso-paper-source:0;} div.Section1 {page:Section1;} --> </style><!--[if gte mso 10]> <style> /* Style Definitions */ table.MsoNormalTable {mso-style-name:"Tabla normal"; mso-tstyle-rowband-size:0; mso-tstyle-colband-size:0; mso-style-noshow:yes; mso-style-parent:""; mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; mso-para-margin:0cm; mso-para-margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; font-size:10.0pt; font-family:"Times New Roman"; mso-ansi-language:#0400; mso-fareast-language:#0400; mso-bidi-language:#0400;} </style> <![endif]--><!--[if gte mso 9]><xml> <o:shapedefaults ext="edit" spidmax="1026"> </xml><![endif]--><!--[if gte mso 9]><xml> <o:shapelayout ext="edit"> <o:idmap ext="edit" data="1"> </o:shapelayout></xml><![endif]--> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"><span style="font-size:100%;"><o:p> </o:p></span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"><span style="font-size:100%;"><o:p> </o:p></span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"><span style="font-size:100%;"><o:p> </o:p></span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"><span style="font-size:100%;">Escritor alado. 2</span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"><span style="font-size:100%;">Héctor D’Alessandro</span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"><span style="font-size:100%;"><o:p> </o:p></span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"><span style="font-size:100%;"><o:p> </o:p></span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"><span style="font-size:100%;">Tumbado en el frío suelo irregular, rodeado por una masa diversa de gente despistada y curiosa, con el sol obstaculizando mi visión, podía sentir en el rubor de mis mejillas la intensidad de algunos pensamientos circunstantes. Casi seguro que alguno de aquellos turistas de la vida al mirarme allí tendido en plena calle de una ciudad muy concurrida acunando un huevo grande como el de una gallina, pensaría en mi circunstancia y sobre todo en mi mirada, más parecida a la de un cervatillo, tierno y triste a la vez, que a la de un ser humano.<span style=""> </span></span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"><span style="font-size:100%;"><span style=""> </span>Esa era la sensación, extraña por demás y melancólica en un grado superlativo, que hasta mí llegaba, y parecía atravesarme el pecho y el corazón y los pensamientos difusos que mi cerebro podía albergar en circunstancias tan originales como agrestes y a la vez, sudada y aromáticamente, animales.</span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"><span style="font-size:100%;"><span style=""> </span>Un periodista vano y superficial a quien conozco desde hace años y de quien realmente sólo conozco su conversación, puesto que de su trabajo sólo me han llegado comentarios de terceros que le han jurado una perenne discordia, atinó a pasar por allí, se tropezó con la punta de su zapato de moda y se detuvo para inclinarse, alguien le dijo al oído de un modo que yo y cualquiera que por allí pasara, sano o enfermo, curioso o indiferente, pudiera oírlo: “ parece mentira, en una época deslavazada y evanescente, líquida, imperturbable y suave, como la nuestra, éste hombre comete a plena luz del día un acto de visceralidad palpitante. Hay gente a la que no puedo entender”.</span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"><span style="font-size:100%;"><span style=""> </span>Y dicho eso, pareció declararse, interiormente, conforme, porque nada mas pronunciar sus diáfanas palabras, se alejó como si no deseara o no pudiera desear una respuesta o como si no conociera esta posibilidad. </span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"><span style="font-size:100%;"><span style=""> </span>Esta fue, digamos, la primera iluminación bufa de aquella mañana tan contundente de mi peculiar destino.</span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><o:p> </o:p></p> <div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7245351975039585067-68763452310482730?l=psicocuantico.blogspot.com'/></div>Héctor D'Alessandrohttp://www.blogger.com/profile/18366874165744646990hectordalessandro1@yahoo.es0tag:blogger.com,1999:blog-7245351975039585067.post-88630780640396641472009-05-02T15:42:00.000-07:002009-05-02T23:10:38.703-07:00Escritor alado pone un huevo en la Rambla. Héctor D'Alessandro<?xml:namespace prefix = o /><o:smarttagtype name="PersonName" namespaceuri="urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags"></o:smarttagtype><object id="ieooui" classid="clsid:38481807-CA0E-42D2-BF39-B33AF135CC4D"></object><style> st1\:*{behavior:url(#ieooui) } </style><br /><style> <!-- /* Style Definitions */ p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal {mso-style-parent:""; margin:0cm; margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; font-size:12.0pt; font-family:"Times New Roman"; mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1 {size:595.3pt 841.9pt; margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; mso-header-margin:35.4pt; mso-footer-margin:35.4pt; mso-paper-source:0;} div.Section1 {page:Section1;} --> </style><br /><p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"><o:p></o:p></p><p class="MsoNormal" style="FONT-WEIGHT: bold; TEXT-ALIGN: justify"><span style="font-size:100%;">Escritor alado que pone huevos en <?xml:namespace prefix = st1 /><st1:personname st="on" productid="la Rambla.">la Rambla.</st1:personname></span> </p><p class="MsoNormal" style="FONT-WEIGHT: bold; TEXT-ALIGN: justify"><span style="font-size:100%;">Héctor D’Alessandro</span></p><p class="MsoNormal" style="FONT-WEIGHT: bold; TEXT-ALIGN: justify"><span style="font-size:100%;"><o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal" style="FONT-WEIGHT: bold; TEXT-ALIGN: justify"><span style="font-size:100%;"><o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal" style="FONT-WEIGHT: bold; TEXT-ALIGN: justify"><span style="font-size:100%;">La ventaja de ser famoso consiste en que uno no necesita presentaciones, las personas que a uno lo conocen se consideran a sí mismas como una suerte de mistagogos oficiantes de una misa para iniciados, conocedores absolutos de todos los secretos que a uno le conciernen.<span style="font-size:0;"> </span>Gracias a esta condición, no tendré que explicar una vez más mi biografía y entrar en todos sus variopintos detalles. Ya sabe la gente que soy un escritor “alucinante” y que trabajo en un hotel y que por eso cruzo <st1:personname st="on" productid="la Rambla">la Rambla</st1:personname>, al menos una vez cada mañana, para dirigirme del Hotel a la librería que suelo frecuentar. Conocer esta rutina me ahorra entrar en descripciones inútiles de esta arteria principal del corazón de la ciudad y me permite ir directo al tema que nos convoca. Los periódicos no se dieron tregua a la hora de publicarla. De inmediato adornó las páginas principales. “Escritor uruguayo pone un huevo mientras cruza <st1:personname st="on" productid="la Rambla">la Rambla</st1:personname> a mediodía”. </span></p><p class="MsoNormal" style="FONT-WEIGHT: bold; TEXT-ALIGN: justify"><span style="font-size:100%;"><span style="font-size:0;"></span>La duda principal que me asaltó con violencia fue el porqué de destacar mi nacionalidad y pensé que gracias a la perentoria suma<span style="font-size:0;"> </span>de esta noticia con aquella otra que llegó a comentar en la prensa uno de los hermanos Goytisolo, (no el que murió, el otro, pero el que vive en España) sobre un licántropo uruguayo más o menos comprobado, se demostraba que las personas procedentes de ese país estaban poseídas por una extraña tendencia mitológica a la transformación animal.</span></p><p class="MsoNormal" style="FONT-WEIGHT: bold; TEXT-ALIGN: justify"><span style="font-size:100%;"><span style="font-size:0;"></span>Me invadió de inmediato una inmensa pena, una pena honda y pesada como una losa, recordé a una chica que me gusta mucho y no pude evitar pensar que ahora, que la prensa ya me sacaba bajo esta misteriosa luz ornitológica, ella, poseída por esa óptica predominante, no podría evitar verme como a un ave. Y esto si no se le daba por verme como a un “ave de rapiña” u otros bichos alados con mala prensa. También se me ocurrió pensar que ahora ella ya no podría evitar pensar que si un día nos dábamos unos besitos cariñosos, se vería asaltada por los múltiples sentidos de la palabra “piquitos”. Y esto, me pareció, podía resultar extenuante. </span></p><p class="MsoNormal" style="FONT-WEIGHT: bold; TEXT-ALIGN: justify"><span style="font-size:100%;"><span style="font-size:0;"></span>Cuando estaba a punto de llorar, un pensamiento jocoso vino en mi ayuda y me alivió con la imagen farandulera y humorística de un conjunto de personas que vendría exclusivamente para ver si lograban estar presentes en el momento justo en que yo pusiera un huevo. Me imaginé que de pronto esta virtud que yo tengo y que acabo de descubrir, (soy un ser humano “ponedor”) se interrumpía por alguna razón oscura y misteriosa y me vería obligado a convocar a una rueda de prensa como corresponde para explicarlo. Esta es, quiérase o no, la esencia de la personalidad pública, hace algo inhabitual y debe explicar cada unos de sus movimientos a fin de que su característica original, gracias a la cual se ha hecho persona pública, se mantenga preservada y en caso de pasar a un estado de obsolescencia, debe explicar de inmediato sus razones o sin razones.</span></p><p class="MsoNormal" style="FONT-WEIGHT: bold; TEXT-ALIGN: justify"><span style="font-size:100%;"><span style="font-size:0;"></span>Luego de estos pensamientos tuve otros, tales como que alguien, con seguridad, diría que, para ser precisos, en <st1:personname st="on" productid="la Rambla">la Rambla</st1:personname> no había puesto mi primer huevo y que por lo tanto el comienzo de mi vida ornitológica no podía localizarse allí con certeza, que la prensa, para darle mayor resonancia a la noticia la había ubicado allí.</span></p><p class="MsoNormal" style="FONT-WEIGHT: bold; TEXT-ALIGN: justify"><span style="font-size:100%;"><span style="font-size:0;"></span>Pero mi alarma interior se desvaneció de inmediato, dado que una foto, obtenida a tiempo por un avezado fotógrafo me destacaba en medio de una multitud encima de la incontestable figura circular de Miró en plena Rambla acunando con intenso y paternal mimo a mi huevo.</span></p><p class="MsoNormal" style="FONT-WEIGHT: bold; TEXT-ALIGN: justify"><span style="font-size:100%;"><o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal" style="FONT-WEIGHT: bold; TEXT-ALIGN: justify"><span style="font-size:100%;"><span style="font-size:0;"></span>Estoy allí, recostado en el suelo, rodeado de arte, con el huevo a la altura de mi ombligo, en un gesto quizás todavía un poco mamífero, pero el destacable primogénito que se encuentra a mi lado y a quien mi perdida mirada de parturiento observa con amor es, a todas luces, un huevo bañada por una tenue luz solar. </span></p><p class="MsoNormal" style="FONT-WEIGHT: bold; TEXT-ALIGN: justify"><span style="font-size:100%;"><o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal" style="FONT-WEIGHT: bold; TEXT-ALIGN: justify"><span style="font-size:100%;"><span style="font-size:0;"></span>Mañana les contaré lo que ese primer maravilloso parto significó para mí. </span></p><p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"><span style="font-size:0;"></span></p><p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"><o:p></o:p></p><p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"><span style="font-size:0;"></span></p><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7245351975039585067-8863078064039664147?l=psicocuantico.blogspot.com'/></div>Héctor D'Alessandrohttp://www.blogger.com/profile/18366874165744646990hectordalessandro1@yahoo.es0tag:blogger.com,1999:blog-7245351975039585067.post-62417643595426598032009-04-09T10:54:00.000-07:002009-04-09T10:59:20.046-07:00"La Maga" soy yo. Héctor D'Alessandro<span style="font-weight: bold;font-size:100%;" >“ La Maga ” soy yo. Héctor D’Alessandro<br /><br />Yo soy una mujer que se alejó del dolor; que se hace la boba para divertimento intelectual de cuatro fracasados. Finjo tropezarme con gesto tierno, finjo olvidos llamativos y finjo también que no me duele aquello que me duele. Me engañaron durante todo el tiempo de mi larga, extenuante huída. Recorro el camino masculino del conocimiento vacío, del acumulo de información banal. Sigo a Horacios que dejan morir a mi hijo y yo miro a otra parte. Soy la mujer masculina adecuada para un hombre idiota y renegado, para un hombre que se preocupa por los grandes temas metafísicos y sociales que competen a la gran humanidad y no me compra ni un bizcocho. Soy la adecuada idiota formada para beber la sabiduría de hombres rioplatenses ávidos de volcar su semen en mi interior.<br /><br />Soy en el fondo, un animal sofisticado, cuando el hombre se cansa de mi y decide darme una patada yo no pienso nunca qué cruel, que cabrón, que putada, no, yo pienso que la contratransferencia y el azar de los encuentros y quizás incluso ese otro lado de la vida que te llama y otras cosas así de lindas y así de pavas para no ver la clase de monstruos que andamos hechos desde hace un tiempo mientras pensamos que el sistema o que la refundación de la palabra sagrada o que la vuelta cíclica de los momentos y otras pavadas para acompañar el mate de la tristeza y sobre todo de la injusticia. Algo que no piensan todas esas pavas que surgen de cuando en cuando para repetir "La Maga soy yo".<br /><br />(P.S. del Autor.- Cuando cumplí 18 años tenía más libros leídos que Giovanni Papini a la misma edad, y el espiritu de Gog hablaba en mí a toda hora del día, desde aquella época quería ver esto con su claridad) </span><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7245351975039585067-6241764359542659803?l=psicocuantico.blogspot.com'/></div>Héctor D'Alessandrohttp://www.blogger.com/profile/18366874165744646990hectordalessandro1@yahoo.es1tag:blogger.com,1999:blog-7245351975039585067.post-82257535435912083662009-02-20T10:02:00.000-08:002009-02-22T15:35:56.461-08:00Parejas. Héctor D'Alessandro<meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"><meta name="ProgId" content="Word.Document"><meta name="Generator" content="Microsoft Word 11"><meta name="Originator" content="Microsoft Word 11"><link rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CHector%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"><!--[if gte mso 9]><xml> <w:worddocument> <w:view>Normal</w:View> <w:zoom>0</w:Zoom> <w:hyphenationzone>21</w:HyphenationZone> <w:punctuationkerning/> <w:validateagainstschemas/> <w:saveifxmlinvalid>false</w:SaveIfXMLInvalid> <w:ignoremixedcontent>false</w:IgnoreMixedContent> <w:alwaysshowplaceholdertext>false</w:AlwaysShowPlaceholderText> <w:compatibility> <w:breakwrappedtables/> <w:snaptogridincell/> <w:wraptextwithpunct/> <w:useasianbreakrules/> <w:dontgrowautofit/> </w:Compatibility> <w:browserlevel>MicrosoftInternetExplorer4</w:BrowserLevel> </w:WordDocument> </xml><![endif]--><!--[if gte mso 9]><xml> <w:latentstyles deflockedstate="false" latentstylecount="156"> </w:LatentStyles> </xml><![endif]--><style> <!-- /* Style Definitions */ p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal {mso-style-parent:""; margin:0cm; margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; font-size:12.0pt; font-family:"Times New Roman"; mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} p.MsoFooter, li.MsoFooter, div.MsoFooter {margin:0cm; margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt; font-size:12.0pt; font-family:"Times New Roman"; mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1 {size:595.3pt 841.9pt; margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; mso-header-margin:35.4pt; mso-footer-margin:35.4pt; mso-paper-source:0;} div.Section1 {page:Section1;} --> </style><!--[if gte mso 10]> <style> /* Style Definitions */ table.MsoNormalTable {mso-style-name:"Tabla normal"; mso-tstyle-rowband-size:0; mso-tstyle-colband-size:0; mso-style-noshow:yes; mso-style-parent:""; mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; mso-para-margin:0cm; mso-para-margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; font-size:10.0pt; font-family:"Times New Roman"; mso-ansi-language:#0400; mso-fareast-language:#0400; mso-bidi-language:#0400;} </style> <![endif]--> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"><o:p></o:p><span style="font-size:100%;"><o:p></o:p>Parejas. Héctor D’Alessandro</span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"><span style="font-size:100%;"><o:p> </o:p></span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: right; font-weight: bold;" align="right"><span style="font-size:100%;"><i style=""><span style=""> </span>Para Carla Carissimi<o:p></o:p></i></span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"><span style="font-size:100%;"><o:p> </o:p></span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"><span style="font-size:100%;">Hace muchos años yo tenía una novia que siempre estaba pensando en casarse; dominada por su afán, no hacía más que decirme, una y otra vez o darme a entender de mil maneras posibles, que deseaba un gesto mío, el gran gesto, que le pidiera casamiento. No lo voy a negar, me agobiaba su impulso, me aplastaba su impetuoso afán, y acababa aburriéndome con sus edulcoradas palabras.</span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"><span style="font-size:100%;"><span style=""> </span>Ella era una mujer fuerte, yo lo sabía. </span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"><span style="font-size:100%;"><span style=""> </span>Un día, cogiendo fuerzas de flaquezas, le propuse un ejercicio a la medida de nuestras energías. </span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"><span style="font-size:100%;"><span style=""> </span>Le dije:</span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"><span style="font-size:100%;"><span style=""> </span>“Mira, tú sabes cuánto me cuesta esto, entonces, vamos a hacer una cosa, si a ti te parece. Yo te voy a pedir casamiento. Pero necesito una semana para prepararme y que cuando llegue el momento, yo me lo crea, pero sobre todo, que cuando lo diga pueda creerlo y lo más importante, que una vez dicho me lo haya creído. </span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"><span style="font-size:100%;"><span style=""> </span>Ella, que era una mujer con capacidad para respirar a grandes alturas, aceptó el reto, e incluso se entusiasmó. Comenzó a prepararse con gran ilusión y seriedad, con una vibrante naturalidad. Le aportó al plan general unos matices extraordinarios e interesantes. Comprendió cabalmente el alcance de nuestro acto. No se trataba de realizar un ritual social vacío de contenido para luego ir corriendo a contárselo a los amigos y a la familia. Ay, me pidió, Ay, le pedí. Era un acto para nosotros que luego, convalidado por nuestra experiencia íntima, se repetiría para un público más amplio y merecedor. Propuso además, que luego del día de la pedida, analizáramos todo durante un período moderado y prudencial después del cual decidiríamos qué hacer en esa otra frontera de nuestra vida: la cara pública.</span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"><span style="font-size:100%;"><span style=""> </span>Llegado el día, cumplimos con todos los pasos del ritual, cenamos fuera, fuimos a una sala de baile de carácter muy romántico, melodioso e íntimo. Tomamos una copa y volvimos a casa, donde teníamos ya preparado todo y yo saqué los anillos, la única sorpresa que aún faltaba.</span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"><span style="font-size:100%;"><span style=""> </span>Recuerdo que me acerqué a ella y le dije “¿Quieres casarte conmigo?” Y recuerdo que estas palabras salieron de mi boca con enorme energía y naturalidad, con gran convicción, y algo dentro de mí se sintió claro y directo y seguro de lo que decía y de lo que hacía. </span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"><span style="font-size:100%;"><span style=""> </span>Ella me miró y se quedó muda, me estuvo observando largo rato. Extendió su mano y acarició mi frente ansiosa, me tiró un beso y me miró con una profundidad que me sacó de mí, me hizo trastabillar interiormente, me hizo temer y dudar. Entonces, un cierto personajillo que llevo dentro, que sale a relucir en estas ocasiones hizo aparición en escena y dijo:</span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"><span style="font-size:100%;"><span style=""> </span>“Antes de responder, quiero que sepas que si me dices que “Sí”… podré comprenderlo”. </span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"><span style="font-size:100%;"><span style=""> </span>La petulancia de este último comentario movió su mano, se la llevó a la boca, rompió la serenidad amorosa de la escena, el único tenso era yo, y la hizo reír. Esto me tranquilizó, después de todo ella siempre había dicho que quería un hombre que la hiciera reír. <span style=""> </span></span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"><span style="font-size:100%;"><span style=""> </span>Rió largo rato, se secó una lágrima que no comprendí y luego me acarició nuevamente y me acomodó un mechón de pelo rebelde. </span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"><span style="font-size:100%;"><span style=""> </span>Al fin, contestó:</span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"><span style="font-size:100%;"><span style=""> </span>“No, no quiero casarme. Pero hasta este preciso instante no lo había sabido. </span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"><span style="font-size:100%;"><span style=""> </span>En ese momento me sentí fatuo y tonto, y avergonzado. Por un instante alenté la ilusión de que fuera una broma pero no, no lo era. </span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-weight: bold;font-size:100%;" ><span style=""> </span>La miré y pensé que estaba hermosa, dura, firme y hermosa diciendo “no”. Estaba, además, enorme, y cobré una repentina conciencia orgullosa de que realmente era una mujer que podía respirar a grandes alturas emocionales, que yo también lo era, de hecho estaba de rodillas ante una mujer gigante sintiéndome un grandullón ávido de cariño y de ternura. Pensé decirle que era la persona más extraordinaria que había conocido y que el acto, ese triple salto mortal que acabábamos de ejecutar, era el acto más intrépido que yo había realizado en toda mi vida y que indudablemente esto nos haría aún más fuertes, y nos dejaría preparados para recibir realmente a una persona adecuada en algún momento del futuro. Todo esto pensé decirle, y si se lo hubiera dicho habría estado fenomenal porque en realidad eso fue lo que sucedió, pero si no se lo dije fue sólo porque ella, una vez más, se me adelantó a pronunciar aquellas palabras. <span style=""> </span></span><span style=""> </span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><o:p> </o:p></p> <div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7245351975039585067-8225753543591208366?l=psicocuantico.blogspot.com'/></div>Héctor D'Alessandrohttp://www.blogger.com/profile/18366874165744646990hectordalessandro1@yahoo.es1tag:blogger.com,1999:blog-7245351975039585067.post-27830460990335718942009-01-11T13:53:00.001-08:002009-01-26T06:14:59.048-08:00La maestría interior y el aprendizaje literario. Héctor D'Alessandro<div style="font-weight: bold; text-align: justify;"><span style="font-size:85%;">La<span style="font-size:100%;"> maestría interior y el aprendizaje literario. Héctor D’Alessandro <br />(Este relato-ensayo está incluido en el libro "La Profecía Tlön", que puede comprarse en la página web de Bubok cuyo enlace está en este blog.) <br /> <br /></span></span></div><meta content="text/html; charset=utf-8" equiv="Content-Type"><meta content="Word.Document" name="ProgId"><meta content="Microsoft Word 11" name="Generator"><meta content="Microsoft Word 11" name="Originator"><link href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CHector%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml" rel="File-List"><style> <!-- /* Style Definitions */ p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal {mso-style-parent:""; margin:0cm; margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; font-size:12.0pt; font-family:"Times New Roman"; mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1 {size:595.3pt 841.9pt; margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; mso-header-margin:35.4pt; mso-footer-margin:35.4pt; mso-paper-source:0;} div.Section1 {page:Section1;} --> </style><span style="font-size:85%;"> <br /></span><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Todo escritor debería recapitular alguna vez y discernir qué ha aprendido y sobre todo dónde lo ha aprendido; en términos generales, una labor de esclarecimiento radical sobre el importante tema conocido como "de dónde vengo"; y sería interesante que lo hiciera, como mínimo, para clarificar hacia dónde va. (Esto no es más que un ejercicio que propongo.) H.D. <o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Hace muchos años que me di cuenta que simplemente como escritor –alguien con habilidad artística para disponer palabras y frases de un modo ordenado con efectos estéticos en quien lee– no iba a alcanzar la totalidad de mis propósitos en tanto artista del arte literario. Sabía que necesitaba algo más; no sólo experiencias personales y el desarrollo de una concepción personal o filosofía literaria acerca del mundo en que vivo y el mundo que creo cuando me dispongo a construir esos delirios conscientes que son las narraciones.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Ese algo más era una comprensión sobre los fenómenos de orden mental que discurren detrás de la creación de ficciones narrativas, que las abarcan y que, de alguna manera, las superan.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Sabía que para crear todas las ficciones derivadas de la multiplicidad de imágenes que discurren dentro de mi cerebro, debía dominar algún tipo de arte o economía del uso de la mente, que me permitiera gestionar la desbordante entropía cerebral que a diario y durante toda mi vida me ha traído y llevado como olas en el mar. De ello, buena prueba es este blog donde todavía algunas personas se asombran de mi capacidad para crear dos o tres cuentos extensos por semana y alguno que otro más breve casi a diario. <br />Todo está basado en un método material.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Yo no creo que nadie pueda realizar lo que otros hacen –en este caso, escribir un cuento aunque sea breve a diario de una aceptable calidad artística– siguiendo meramente unas memorizadas reglas básicas de tipo mental.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>No. <br />Al igual que John Gardstein creo que el escritor debe valerse de todos los métodos a su alcance para incrementar sus posibilidades creativas.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Por suerte, desde hace quince años he puesto en práctica esto que digo.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Todo comenzó un día de 1993. Había terminado una novela y me dí cuenta de que no había disfrutado escribiéndola, sino que por el contrario había sufrido mucho y sobre todo me había costado un esfuerzo enorme corregir y redondear algunos pasajes. Qué suplicio. <br />Decidí dejarla en barbecho. Aun continúa en esa situación, pero la he reescrito dos veces, y esto último jamás hubiera entrado en mis previsiones iniciales. Si alguien me hubiera dicho a modo de profecía que reescribiría dos veces esa novela para acabar disfrutando del resultado final y aun así considerarla una obra menor, habría pensado que esa persona estaba loca, pero eso fue lo que sucedió.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>En medio, lo que sucedió fue que agotadas casi todas las posibilidades de experiencia ya solo me quedaba empezar con la práctica de algún tipo de actividad que fuera ilegal o autodestructiva y ahí estaban mis límites. Fue entonces que decidí, creo que con sabiduría, que ya estaba bien de mundo exterior. Ya era hora de entrar en mi y ver qué había allí y qué se podía hacer con aquello. En el camino había dejado atrás una vida relativamente cómoda y promisoria como autor de best sellers en el Uruguay. Un autor extraño que publicaba best seller y al mismo tiempo escribia sofisticados ensayos que me garantizaban una entrada de primera linea en la "intelligentzia" del lugar. Además de publicar ensayos premiados sobre temas "socioculturales", fui el primer autor que escribió la historia de una prostituta, que intentó presentarla en un prostíbulo -las agencias de noticias internacionales ya estaban ávidas en esa época de este tipo de basura y se hicieron eco de aquella novedad- , fui también el primer autor de la vida de un travesti que era al tiempo líder de un movimiento religioso y que gracias a mi biografía de su persona casi llega a ocupar una banca en el senado. Esto me había dado cierto renombre, ese tipo de renombre que hace que te llamen de los medios de comunicación para preguntarte cosas peregrinas acerca de la “especialidad” que la sociedad empieza a atribuirte. Me harté de todo eso, sentí que todo aquello me estaba asfixiando. Y salí de Uruguay poniéndome de acuerdo con un amigo en que nos reuniríamos en Barcelona, España. Y con la promesa de un contacto, que me falló, de que me conseguiría una beca para estudiar en EEUU. Me quedé, muy a gusto en Barcelona, y mi amigo nunca vino, se volvió loco, me llamó por teléfono una noche, me habló durante horas, como si no me conociera de nada, me volvió a contar toda su vida, la cual yo conocía de memoria, y cuando terminó su narración se pegó un tiro y se mató. <br />Nadie puede imaginar el frío tan horroroso que se siente en una circunstancia como esta. Es un frío, verdaderamente, de ultratumba. Es el frío de algunos cuentos de Poe, de Horacio Quiroga o de Lovecraft.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Bien, parecía que todo en el vida me estaba diciendo que las amarras se soltaban y que mi destino, de algún modo estaba aquí, donde estoy, en Barcelona.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Fue entonces que me dije a mi mismo que si viviría aquí, lo haría de la mejor manera posible. Y la primera medida fue una de higiene mental. Deseaba liberarme de mi pasado y las huellas tan oscuras que por momentos parecían predominar en él. <br />Así fue que empecé a practicar la meditación trascendental por propia iniciativa y en estos pasos me guió una amiga que luego moriría muy joven y que me pidió que estuviera a su lado durante su último año de vida. Ella me enseñó a trabajar con mi mente; a meditar, me enseñó la diferencia entre meditación, relajación, relajación dinámica, visualización, visualización guiada y un sinfín más de técnicas o, como diría Michael Foucault, “tecnologías del yo”. Fue la primera mujer catalana que realmente fue una amiga para mí. En esa época estaba de moda “Forrest Gump” y recuerdo que nos gustaba considerarnos mutuamente como “mi muy mejor amigo” y hasta el final lo fuimos; nosotros mismos nos sorprendimos de cuán amigos éramos. Yo, habiendo perdido, por obra y acción de la señora de la guadaña, a toda mi familia directa, padres y un hermano, realmente no había, digamos, “acompañado” a nadie hasta el final, era muy joven y no sabía ni cómo se hacía y además lo rechazaba como a la peste. <br />Durante aquel año y medio que convivimos, aprendí cosas sustanciales que recordaré durante toda mi existencia. Y por primera vez en mi vida reí y disfruté a gusto y a fondo de momentos increíbles. Una de sus frases favoritas era “qué bien se está cuando se está bien”. En ningún momento tuve conciencia de estar al lado de alguien que “se esta yendo”, todo lo contrario, tuve la sensación de estar al lado de alguien aguerridamente asentado en la tierra, tanto que incluso cuando algunas veces discutimos –y fueron muchas las veces– no tuve ninguna piedad ni consideración por su situación, no le hablé con la voz tenue con que se habla a alguien que “está en esa situación”. Claro que yo no me daba cuenta, no me di cuenta sino una vez, cuando ya estaba en la etapa final y un día me dijo “de todo lo vivido te agradezco que siempre me hayas tratado como a un ser humano completo, que no hayas tenido ninguna piedad especial”. Yo no entendía de qué me hablaba y ella entonces me lo explicó y yo tomé conciencia tardía de algo tan evidente. Ella agregó entonces que nunca hubiera podido imaginar que yo la quisiera tanto. <br />Eso me quebró y lloré y recuerdo que entre llanto y risas le contesté “esto no vale, esto es jugar sucio, demagoga de mierda”. Entonces ella, que ya había perdido por completo la noción de su propia imagen, me dijo con una seriedad que yo nunca había visto en nadie “dime la verdad, Héctor, me muero, ¿no es así?”<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>La única manera de responder que encontré fue mirar al suelo y mover la cabeza, como el que no quiere decirlo pero acaba diciéndolo.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Entonces, ella, saliendo de su estado, medio aquí, en esta realidad, medio en otra realidad, me dijo algo que me devolvió la luz para todos los años venideros. Me dijo: "no te atormentes más Héctor, no estuviste con tus padres ni con tu hermano porque en vida estuviste a su lado, no necesitabas estar a la hora de la muerte. Eres un ángel, pero un ángel de vida. Y ellos lo saben, quédate tranquilo porque has sido un buen hijo y un buen hermano”.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Entonces yo, que había sido un ateo de esos que dicen gilipolleces y había pasado a ser un creyente idiota de esos que dicen que “algo habrá” y “energías hay”, me rompí energéticamente, de un modo demoledor, me rompí por el lado de las emociones y me liberé del peso de una década que estaba encima de mis espaldas.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Ese día salí de aquella casa y avisé a su familia que se encargaran ellos porque yo estaba extenuado y ya no podía continuar. Solo vivió tres días más. El día que murió, lo hizo a las once de la mañana y a esa hora yo estaba durmiendo y en sueños la vi que me decía: "ya está Héctor, me voy. Adiós".<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Me desperté y llamé a un homeópata que me recetaba esencias florales y le conté mi sueño. El me dijo eso es que ella ya se ha liberado, en cualquier momento se irá. <br />Y al momento siguiente sonó el timbre de la casa y vinieron a avisar que efectivamente “se había ido”.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Recuerdo que por primera vez en mi vida me reuní con otras personas para celebrar una reunión en la que bebimos y en la que celebramos –en lugar de lamentarnos– los años que habíamos compartido con ella y cada uno contó los mejores momentos que compartió con la que se había marchado.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Durante el año y medio que compartimos, trabajamos muchísimo en la técnica de John Bradshaw de la recuperación de niño interior. Y recuerdo que, como nunca antes, yo iba quemando etapas a pasos agigantados e iba “integrando” (un concepto y sobre todo una experiencia enteramente nuevos para mí) pasadas emociones y experiencias en mi yo actual. Llegamos a hacer varios seminarios de esta técnica impartidos por nosotros, yo ya era un audaz, pero con ella nos multiplicábamos en osadía. Hacia el final recuerdo incluso que hacíamos un espectáculo de danza en la que mezclábamos el tai chí taoísta, la salsa y el tango y la meditación en una puesta en escena que llamamos “Buda baila tango” y que hicimos en público en un escenario de la Fira de Montjuic. Estábamos como cabras y la vida valía la pena de ser vivida intensamente. <br />Luego de aquellos años me entregué a fondo a la meditación Vipassana y a los ejercicios secretos de los maestros taoístas e hice un poti poti personal de ejercicios con los que trabajaba mi persona de manera continua.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>En esos años me vinculé a chamanes, algunos unos farsantes y otros realmente buenos, y por fin me metí a fondo en “Rebirhting”, técnica que continúo practicando con el mismo entusiasmo una década más tarde. Habiéndola mixturado con cuanta cosa aprendí en medio.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Fue en el rebirthing, que conocí al maestro o gurú más interesante que nunca antes había conocido. A Adolfo Domínguez Martínez. Una persona con una extraordinaria capacidad telepática para darte al primer impacto un golpe certero exactamente donde el zapato te aprieta y con la habilidad amorosa para retroceder a tiempo para no espantarte, para trabajar en todo momento a tu favor y en contra de tu ego.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Fue con él, durante el año y meses del curso regular de formación, que trabajé en su taller-hogar-templo de sabiduría, que entendí y se me grabó, como nunca antes, que el ego es una construcción tardía y automática con la cual se puede hacer de todo menos tomársela en serio de un modo solemne. Su entrenamiento, igual que el Vipassana, es considerado por algunos como el método más radical de acabar con la tontería y la basura psíquica interior y abrirse paso verdaderamente a una vida más pletórica y llena de verdad.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Adolfo Domínguez fue para mi, como para las otras personas que participaron en aquel curso tan intenso, con quienes conservo una amistad imperecedera –realmente, durante aquella magnífica formación, conocimos todas nuestras caras y las aceptamos– el catalizador de un auténtico renacer o despertar a una vida más intensa y consciente. Sloterdijk habla de la “doma” que el pasó con Osho y de los juegos trascendentes que el maestro proponía y al leerlo no podía evitar pensar que por suerte tenemos en España a un maestro de la calidad inmensa de Adolfo. Aún me quedaba por pasar por muchas otras “domas”, cuando te vuelves consciente todo es una “doma”, pero aquella conserva toda la expansiva fuerza detonante de una iniciación verdadera.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Volviendo al motivo inicial de este escrito, todo mi mundo literario se vio reformulado. Y no una vez sino varias veces en estos años. Yo venía de la escuela de Gide, según la cual los buenos sentimientos no producen arte verdadero. Y, habiendo pasado por todos los infiernos del dolor, era el testimonio vivo de que se puede sonreír con el viento en contra. Para nadie es más verdadera que para mí la metáfora de Albert Camus que dice que en medio del invierno un sol inmenso surgió en mi interior. <br />De modo que llegaba a los cuarenta y no había escrito la gran novela total que acabaría con todo lo conocido hasta ese momento, una meta que inspira a miles de escritores en todo el planeta, guiados por los conocidos ejemplos de Joyce, Cortázar, Sabato y otros. Fue entonces que decidí volver a mis orígenes y con la mayor de las modestias, con varios premios encima, me apunté a cursos de narrativa y novela. Recuerdo que Pau Pérez, el director de le Escuela, me dijo ¿quieres hacer la prueba para entrar directamente al curso de novela? Y yo recordé a Adolfo que me decía que no fuera cabrón y que doblara el cogote y trabajara de verdad. Aquel recuerdo me inspiró para decir: “no, quiero comenzar desde el abc”<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Pasaron los años y mejoré de un modo formidable, que a mi mismo me asombra. Y entiendo al fin la relación dinámica que se crea a partir de la vibración presente entre el maestro y el alumno. Entendí de un modo directo, por primera vez en mi vida, aquello de que “cuando el alumno está preparado, el maestro aparece”.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Esta noche, escribiendo este texto, aparece.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Vamos directo al tema.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>¿Qué es un maestro? Pero, ¿qué es un maestro en términos de crecimiento personal, de desarrollo espiritual y humano? ¿Qué es un maestro para el zen, una disciplina insoslayable al tratar este tema?<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Un maestro es ni más ni menos que un espejo.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Recuerdo que, en Uruguay, en bachillerato, teníamos un profesor de astronomía que era militar, un militar a quien casi todos temíamos, y de quien se contaban historias tenebrosas, que si había capturado guerrilleros tupamaros, que si los enviaba dentro de una gigantesca red colgada de un helicóptero a un cuartel y que si daba órdenes de soltarlos desde lo alto en la azotea del establecimiento. El tipo aquel tenía el grado de coronel y su apellido era Blanco y como todos los profesores que inspiraban miedo no tenía un nombre de pila que se pudiera recordar, ningún elemento que lo humanizara ante nuestros ojos. Pero de él recuerdo que un día, hacia el final de año, nos dijo que él se mostraba severo como “recurso” para que interiorizáramos repetidamente unos contenidos, pero que el objetivo no eran aquellos contenidos sino que repitiendo el procedimiento “aprendiéramos a aprender”, que ese era el objetivo autentico de su enseñanza y de la enseñanza en general.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Bien, ese es el tipo de maestro “entrenador” que te enseña a seguir un protocolo y se espera que mientras sigas paso a paso el protocolo, llegues a unos resultados lo más elevados que tus otras características personales te permitan alcanzar. En este método de enseñanza la técnica está puesta por encima de ti.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Cuando el maestro decide trabajar contigo por completo y empujarte mucho más allá de quien eres a día de hoy, necesariamente se convierte en un severo espejo. En este tipo de enseñanza tú estás por encima de la técnica.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Yo he trabajado con muchos maestros, me enorgullezco de ello. Y como ellos dicen: yo no he trabajado con ellos sino que “he trabajado conmigo mismo en su presencia”. En realidad, cuando uno aprende de verdad lo que se le está intentando transmitir o "recordar", es eso lo que está haciendo: "trabajar consigo mismo", ni más ni menos, y el experimentado guía o mentor te corrige solamente cuando es inevitable porque ve que vas a descarrilar.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>(Este tema merece un aparte: cuando la conciencia de que es inevitable trabajar consigo mismo en toda circunstancia se hace estable, sobreviene un cambio general que abarca el carácter, el modo de pensar, la relajación como estado más habitual la claridad mental para ver y apreciar las situaciones y los desafíos. Simultáneamente se desarrolla el estado o condición de "responsabilidad", y esta abarca tanto la autoridad como la capacidad para gestionar el propio entorno y las interacciones de una manera diferente y más sana. La responsabilidad y el estado de lasitud y apertura mentales propician la comprensión de que no hay momento del día en que no se esté trabajando sobre sí mismo. No hay momento pequeño o momento grande, todo momento se puede vivir en proceso, todo momento trae instalada un puerta que da a la trascendencia.) <br />Hay distintos tipos de maestros, depende de la técnica que utilicen. En rebirthing se trabaja con las emociones que surgen y con el pensamiento. Con el trabajo continuo se alcanza una estable vida emocional interior y uno, siendo consciente de sus propios estados, puede gestionarlos sin caer en dramatismos. También se puede guiar a esos estados internos con la guía del llamado “pensamiento creativo”, un método de modificar pautas muy antiguas y caducas además de destructivas que están activas como bombas en nuestras vidas. En el Vipassana, a una persona muy emocional le iría fatal, dado que no se entregan en ningún momento al trabajo ni con el pensamiento ni con la emoción sino con la respiración y la atención consciente a esa respiración. De modo que uno puede decir por ejemplo al gurú “oiga, estaba respirando y me vino un llanto y me acordé de esto o de lo otro y me entró un dolor que se volvió insoportable”. El maestro solamente te responderá, “y cuando todo eso pasaba, usted ponía atención a la respiración ¿cómo era esta? Ponga atención a la respiración”. En el mismo caso, en el rebirthing, según el maestro y según lo que estés pidiendo a gritos en ese momento igual te mandan a freír espárragos y te dicen que no te van a permitir más lugar a la autocompasión. Con lo cual quizás te hagan un favor, favor que agradecerás cuan do salgas del estado de conmoción emocional en que te mete la respuesta y acerca del cual lo único que puedes hacer es respirar. Algo que nadie te va a recordar porque en algún momento se habrá de hacer automático en ti el método de trabajo respiratorio propio del rebirthing cuando se presenta una situación, digamos, “difícil”.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>De todos los métodos que conozco y he experimentado durante años y años, estos son los que mas conozco y respeto. La meditación concentrada en la imaginación, algunos métodos de trabajo con imaginería mental con un propósito, la poderosa respiración consciente y conectada del rebirthing y el método zen de preguntar quién habla, un método que yo varié de un modo personal en los años en que trabajé con grupos de crecimientos basado en el rebirthing que lideré y al que llamé “método Doctor Mishagui”, por el doctor Mishagui de la famosa película “Kárate Kid”.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Antes de desarrollar una explicación sobre en qué consisten estos métodos y cómo los aplico en el desarrollo de la creatividad literaria, vamos a hacer un repaso de los distintos tipos de alumnos que existen según la conceptualización zen. Clasificación que desarrolla Frances Vaughan en su influyente trabajo “El arco interno”.(*) <br />El tipo de alumnos nos conducirá al tipo de maestro y al tipo de mundo en que se encuentra a gusto la persona y esto nos dará pistas sobre la mejor manera de trabajar con aquella creatividad en concreto.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>El primero de todos es el llamado “Sicofante”. Es un tipo de alumno del camino espiritual (que aquí extrapolaremos) al que gusta estar en la proximidad del maestro y a su sombra. Le gusta sentirse importante y le interesa el poder. Se corresponde al fan o adulador y sus intervenciones están destinadas a alimentar el ego del maestro. (La real academia lo define como “impostor” o “calumniador”).<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Imaginemos entonces a un alumno del camino creativo, literario o el que sea, preocupado por el poder (¡antes que por el placer o la paz!) y le gusta estar a la sombra. Este tipo de alumno debe trabajar con un maestro interior que le haga de espejo a estas características y que lo vuelva consciente de ellas. Si su camino es espiritual desgastará mucha energía en estas fuerzas compulsivas como para dedicarlas al desarrollo personal. Si su camino es literario u otro arte, desgastará tanta energía en vida social que le quedará poca energía para levantar la pluma o apretar las teclas ante el ordenador. <br />Su tarea es entonces, trabajar con esos “personajes”, que muy rápidamente se le han de hacer conscientes. Las eminencias grises de Aldous Huxley. El propio Huxley como seguidor a la sombra de D.H. Lawrence. La fuerza de represión empleada en la tarea de ocultar este ego secundario que amenaza con tomar todo el escenario hace que la propia literatura se vuelva fría e intelectual, lo que le pasaba a Huxley. Sólo podía definir a las personas por las ideas que profesaban.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>El segundo tipo de alumno es el llamado “devoto”. También quiere estar en presencia del maestro y aspira al amor antes que al poder. Con gusto se sacrifica por amor y vive para los momentos de fusión. Espera obtener algo a cambio de nada y cuando está solo se siente vacío. Espera la plenitud por la mera presencia del maestro y a cambio ofrece devoción, gratitud y dependencia.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Este camino se sana empezando porque la persona “de” algo y que comience a trabajar su soledad. En el camino de la escritura creativa está junto a autores como Clarice Lispector, Celine, Miller, Bellow y otros autores que no cesan de hablarse a sí mismos y recetarse todas las terapias posibles para la vida que llevan. El arquetipo de este tipo de personalidad, desarrollada creativamente es “Herzog” o “Humboldt” los personajes de Bellow.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Para que un alumno de este tipo desarrolle las virtudes propias de su maestría personal debería sugerírsele que desarrolle un narrador en segunda persona en y con el cual pueda forjar la calidez que por motivos desconocidos se ausentó de su vida en algún momento de su pasado.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>(Aclaración: este método de sugerencias tiene el objetivo de desarrollar en el alumno una disponibilidad total, un dominio total de todos los registros, no son fórmulas cerradas sino herramientas o puentes que abren nuevas puertas y conducen a nuevos caminos para que el eventual artista adquiera todos los dones que ya posee y yacen dormidos en su interior.)<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>El tercer tipo de alumno es el llamado en el camino espiritual el “estudiante”. Es alguien que anhela saber y ansía demostrar lo que ha aprendido. Arde en deseos de conversar con el maestro en el nivel mental. Usualmente descontento, ávido de información. Encarna mentalmente al buscador de caminos y hace todo tipo de preguntas al maestro para atraer su atención. Trabaja para satisfacer su curiosidad y aumentar su comprensión.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>En el camino creativo literario este personaje, si no se trabaja a fondo con él para que no sabotee todo, es el de un insaciable que devora la totalidad de la energía en los grupos y agota al maestro si este no estuviera trabajado interiormente. Cuando se abre a su maestro interior y lo trabaja, surge un sinfín de paisajes y personajes multicolores con los que da gusto relacionarse. Lawrence Durrell sería un arquetipo de este creador y nos viene al pelo porque el carácter pedagógico y analítico de este arquetipo es inevitable a menos que esté bien trabajado y eso en Durrell se ve muy claramente. Habla del amor, el sexo y la pasión y por momentos no puede evitar hablar como el autor de un informe científico. En tanto Proust, en las antípodas, utiliza de modo claro, consciente y directo, tipos de análisis científicos que quedan totalmente encubiertos bajo la marea lírica con que los envuelve de un modo incontenible.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>El “estudiante” a la hora de desarrollar su maestro interior con el objetivo de escribir, necesita urgentemente una actividad física. Una desconexión radical con su mente que, al retornar a ella, le haga volver desde la pasión del cuerpo o desde la emoción del cuerpo o desde la sensación del cuerpo. Y esto hay que verlo a primeras de cambio, porque el “estudiante” si no, con su energía escindida y compulsivamente potenciada, nos puede marear un buen rato. Cuando logra conectar con su cuerpo, el único lugar donde se desarrollan las emociones, las sensaciones y las grandes pasiones, con el fuerte desarrollo mental que ya posee, da lo mejor de sí. Tolstoi o Nabokov son cimas imperecederas de este tipo de desarrollo del arquetipo de maestro interior conocido como “estudiante”.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>El cuarto es el “buscador”. Una auténtica “esponja flotante”, dice Frances Vaughan en su trabajo, valora mas su juicio que el de cualquier otro, busca su “propio” camino pero absorbe todo lo que se encuentra en el camino, no quiere compromisos y está ávido de información y experiencias nuevas.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Este es el arquetipo del que abandona los cursos de creatividad y cualquier otro curso. Disperso, tiene tantas ideas que sólo puede escribir libros sencillos (como guías de viaje o manuales) que le permitan manejar el ingente material que puebla su imaginación. <br />Cuando el alumno que encarna este arquetipo sufre bloqueos conviene entrenarlos en estilos sencillos y despojados, como el de Raymond Carver, para que voluntariamente pueda arrancar desde modelos claros que anclen sus prolíficos conocimientos en esquemas diáfanos que sirvan de base de despegue para vuelos transoceánicos.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>El quinto es el llamado “discípulo”, este realmente desea la realización espiritual y esta dispuesto a alcanzarla siguiendo las indicaciones de un maestro. No tiene grandes dificultades para seguir las indicaciones del maestro para progresar en el camino espiritual.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>En este caso lo único que resta hacer es aportar el mayor número de conocimientos posible y ampliar el uso de los recursos así como facilitar el acceso a los diferentes registros. Este maestro interior es campo abonado para el crecimiento de la creatividad. Quizás en una etapa posterior se deba guiar al alumno en la adquisición de un modelo de visión personal.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>En tanto alumno del aprendizaje literario quizás lo que daba insistirse sea en no apalancarse en una actitud de actividad mecánica y hacerle degustar, sí, el sabor del riesgo creativo y el riesgo formal que todo creador verdadero busca como motivación, a veces, principal.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Bien, ahora ya tenemos el mapa de los posibles alumnos y por ende de los posibles maestros interiores. Estos son los arquetipos con los que trabajaremos y son los que nos informarán sobre qué tipo de bloqueo se hará presente a lo largo de las distintas etapas del camino creativo.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b><o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Tipos de bloqueo a la creatividad.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>El alumno que se mueve bajo la órbita del arquetipo de sicofante tendrá un problema de de bloqueo por falta de profundidad. Su camino neurótico de encuentro consigo mismo contribuirá a que cree personajes y tramas vacíos detrás de los que se escuda. El ejemplo de la historia literaria mes próximo a este tipo de artista es Hemingway, que crea un personaje que se moviliza, en “El viejo y el mar”, por valores socialmente aceptables: lucha a brazo partido para alcanzar sus objetivos, lucha en soledad, la inocencia (en este caso un niño) lo apoya y es en cierto modo su mayor premio, etc. En definitiva: un argumento como para que lo filmara Disney y que los niños que sólo íbamos al cine para fiscalizar el crecimiento de los pechos de nuestras amiguitas soportáramos unos bostezos asesinos. Claro que luego en el colegio cuando nos preguntaban sobre tal tipo de producciones nos llenábamos la boca con la alabanza de valores abstractos e idiotas. No es de extrañarse que Truman Capote, quien tenía una lengua afiladísima y certera, definiera a Hemingway como el mayor impostor. Es evidente si nos atenemos a los argumentos que luego lo conducen a su suicidio, un hombre con valores tan cojonudos, descubrimos que se había vuelto impotente. El héroe del canto a la vida mira su pito lacio una mañana y decide meterse un tiro. La propaganda americana de la guerra fría nos vendió muchos autores. Autores con hiatos creativos bastante desilusionadores.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>El sicofante puede desarrollarse como escritor y obtener éxito, pero la persona del escritor sufre la acción de todos los demonios y no acaba de “sanar”. Un grandísimo poeta norteamericano Robertson Jeffers dijo en un verso maravilloso y conciso: <br />“¡Imagina víctimas o tu propia carne sufrirá las agonías!”<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Creo que nadie pudo haber dado tanto pero tanto en el clavo acerca de la labor del escritor en el mundo. La labor de un despolucionador universal, el que sueña las pesadillas de los otros porque alguien tiene que cumplir la labor de la parte “maudite”, alguien tiene que barrer las calles.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>El sicofante, cuando logra desarrollar su creatividad interna más rica y escondida reverbera como una floración miasmática de las más fétidas ciénagas. De la mierda y de la sangre de los abortos absorbe un sustancioso limo que convierte en el soma que alimenta a las bestias luminosas. Detrás de las lúcidas pesadillas kafkianas hay infinitos cuellos sucios de camisa y mucho mal aliento matutino.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Seguramente Disney nunca hará una película basada en un relato de Kafka, pero sus narraciones llenas de inquietante luz balizan el viaje hacia el fondo de sí mismo que, sin piedad, realizó este autor. Viaje en el cual tuvo éxito, rompió su cáscara primera y suscitó la risa a costa de su dramatis personae.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>El alumno que orbita bajo la férula del arquetipo del devoto tendrá un tipo de bloqueo relacionado con los valores predominantes. Cuando no rompe este bloqueo se queda en la expresión de valores religiosos, espirituales, morales, místicos, teleológicos de carácter general. Francois Mauriac, Julien Green son ejemplos de este tipo de aburrido autor. Su drama no puede entenderse más allá de determinadas coordenadas sociales o históricas concretas. El lector pude preguntarse qué es exactamente lo que le pasa, dónde la aprieta el zapato, cuál es el núcleo duro del drama de sus personajes o sus tramas.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Cuándo rompe este velo de ilusión, pasa a otra dimensión. Graham Greene es el ejemplo arquetípico. Sus infumables novelas con drama moral de la juventud, son pedos que se los lleva el viento al lado de dramas de alcance universal como “El factor humano” o “El americano impasible”.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Nada tan importante en este caso como devolverle la humanidad al narrador. El paso de la narración en tercera persona abrumadoramente profesional de algunas novelas de juventud de Greene, como “El revés de la trama”, hacia el excepcional narrador testigo de “El americano impasible” representa un cambio de una radicalidad excepcional. <br />Cuando el alumno regido por el arquetipo del devoto sale de la distante tercera persona donde extrañamente se encuentra a gusto y pasa a la primera o al testigo pasa por dos crisis. La primera puede resultar demoledora y puede acallarlo durante un tiempo que puede ser infernal para él. Se da cuenta de golpe que no tiene ideas, que su ideología o filosofía general sobre la vida no vale lo que un zurullo en la punta de un palo, que sus ideas son un reciclaje astroso de ideas manidas y bien ponderadas entre los miembros de su familia o en la familias de su pareja. Si sobrevive a esta crisis entonces puede que se lo pueda hacer entender que hay más filosofía en la uña pintada de su novia o en el afeitado de su novio que en todas las paparruchas con que adorna sus escritos, puede que se de cuenta incluso que una magdalena remojada en té puede dar más como motor literario que la filosofía completa y compendiada del grupo político al que toda su familia pertenece desde tiempos inmemoriales.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>El bloqueo propio del alumno regido por el arquetipo del estudiante es un bloqueo de inexperiencia y acción. El estudiante tiene dentro de su cabeza tal cantidad de información que le resulta imposible sentir o dejar fluir sensaciones. Si tiene una sensación no podrá verla sino bajo la óptica del conjunto de ideas que posee acerca de las sensaciones. A tal grado que el día en que tenga una sensación y sea capaz de sentirla no tendrá palabras para describirla. Las palabras procedentes del mundo mental se ordenan en secuencias. Las sensaciones convocan conceptos e imaginería preverbal simultáneos. Para traducir estos, el “estudiante” se las ve canutas. Es como si un escritor exclusivamente visual o auditivo intentara escribir acerca de percepciones cinestesicas, claro que puede hacerlo, pero ha de romper otro velo. Cuando no lo logra se vuele artificial y cambia de tono o de estilo para hacerlo, no siempre con un feliz resultado. Imaginen a un autor como Tom Sharpe que cuando le toque describir escenas escabrosas de carácter sexual no pudiera recurrir a la ironía ni al humor, a los chistes, a los retruécanos ni a la digresión intelectual con propósito humorístico, sería un mamarracho. Pensaríamos literalmente que estamos en presencia de un carcamal de autor, con unos valores caducos y conservadores. Esto da qué pensar: los valores de los conservadores sólo cuelan en la obra de arte bajo la fórmula del humor legitimador. Independientemente de esto, en el plano estético, un autor que describiera seriamente algunas de las cosas que le suceden a Wilt, sería aburridísimo.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Ahora vamos al ejemplo logrado de autor que traduce las sensaciones cinestésicas o “propiocepciones” (percepciones interiores por oposición a percepción, que es meramente exterior). Es William Burroughs. En “El almuerzo desnudo” traduce en palabras un mundo propioceptivo, imaginería simbólica, sensaciones, ideas derivadas directamente de la participación de la propiocepcion o en la percepción inmediata e incluso socio política. Necesariamente violentó el lenguaje hasta extremos feéricos.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Burroughs estaba regido por el arquetipo del estudiante, de hecho fue un extraordinario estudiante díscolo. Y se reconectó con sus propiocepciones de un modo salvaje y por la vía expeditiva de la heroína y otras mancias químicas.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Su extraordinario poder verbal de estudiante se derramó como un corrosivo líquido por sobre el mundo de experiencias interiores y exteriores que logró captar sentado dentro de su cerebro.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b> <br />El bloqueo del buscador es el bloqueo de Stendhal, es aquel que le llevó a profetizar que nació póstumo. Se trata, en este caso, de un exceso de conciencia sobre las propias posibilidades, capacidades y sobre todo el gran problema a la hora de arrancar es el de por dónde coger al toro. Siempre se le está ocurriendo, en una constante fuga hacia adelante, una nueva idea que puede hacer más completo al conjunto.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>La receta para él es la sencillez y el comienzo axiomático. Algo que le impida bandearse, algo que lo deje fajado desde el comienzo como por ejemplo: “Una mañana tras un sueño intranquilo, Gregorio Samsa despertó convertido en un monstruoso insecto”. Un planteamiento de la trama desde la primera línea, un planteamiento de la metáfora central desde el arranque abrasa cualquier intento de fuga bajo el impacto de una línea trazada con fuego.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>El alumno regido por el arquetipo del discípulo está en su casa a las órdenes de cualquier maestro. Sólo hay que contribuir a que busque su maestro interior, a que busque su momento. Si posee, además, una imaginación ardiente, se guiará de modo natural hacia la sabiduría. Esa es su casa, la casa de los siglos. Del tiempo vencido por obra del presente continuo que representa cualquier obra de arte verdadera. <br />Poco hay que hacer de antemano en este caso, casi todo viene luego, cuando rompe la cáscara de nacimiento de su difusión pública, en ese momento hay que cuidarlo para que observe vigilante el riesgo verdadero de banalización a que está sometido, pero sobre todo vigilante ante las constantes solicitaciones, veladas unas descaradas otras, a que como dice Sloterdijk, no trabaje ya más con “materiales peligrosos”.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Sloterdijk dice sobre el autor que es “un laboratorio para piezas complejas, para ideas poco practicadas. Su interior sirve como un espacio experimental en el que se testan y malean temáticas especialmente virulentas, entre ellas, sustancias de alto contenido tóxico”. (**)<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Bien, vamos ahora a decir cuatro palabras acerca de los métodos que, entre todos aquellos que he conocido y practicado, mas me han impactado por sus magníficos resultados.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Empiezo por el que más me gusta.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b> <br />Lo llamo el método doctor Mishagui. Y explico porqué: está basado en la pegunta zen<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>sobre ¿quién habla?<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Vamos paso a paso. Uno de los objetivos del método zen de meditación es la desidentificación del sujeto con la totalidad de sus pensamientos, a tal grado que no gastando ya energía en mantenerlos vivos dentro de sí, se disuelvan y den paso a una energía física y mental de grados bastante superiores. Este es el propósito de otras técnicas y métodos, no mencionado quizás como el objetivo central, pero muy importante en definitiva. De hecho en Rebirthing, bajo otras formas fue como lo experimenté por primera vez.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>En rebirthing se identifica una pauta habitual de pensamiento del practicante y se hace que la formule en voz alta, cuando lo hace se evalúa el grado de alteración psicosomática que le produce sólo verbalizándola. Si se identifica que es una pauta con efectos particularmente anormales: sudoración involuntaria, temblequeo, fallos en la voz, alteración de la respiración, etc, entonces se le pide al practicante que la “abandone” y esto lo hace escribiéndola en un papel declarando que ya no la necesita. De un modo asaz interesante, al hacerlo, el alumno se serena. Como si hubiera transmitido a la agenda sus preocupaciones sociales para mañana y se encontrara liberado. Entonces, en un segundo paso, se invita al alumno a respirar hondamente siguiendo una pauta muy concreta que se le enseña y que es la conocida como “respiración consciente y conectada” propia del rebirthing y se le alienta a verbalizar la idea contraria hasta que esta nueva versión sea creíble, es decir que al decirle parezca una aserción natural de la persona. De este modo se comienza a trabajar con pautas mentales que le están provocando al alumno auténticos sustos en su vida diaria, sin que necesariamente se trate de un neurótico. Cuando ya lleva mucho trabajo hecho, el alumno se percata que lo que de verdad importa no es el nuevo pensamiento sustituto de la pauta antigua sino el aprendizaje de la modificación dinámica mediante las tres vías de entrada: respiración, pensamiento y emoción. El rebirthing comienza modificando el pensamiento modificando simultáneamente las pautas respiratorias, pasado un tiempo la pauta respiratoria se ve modificada definitivamente y el paso a modificar la calidad de las propias emociones es entonces mínimo.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>A veces la modificación de las pautas de pensamiento ha de modificarse según de dónde proceda. El practicante dice que es algo que le “inculcó” su padre, entonces se hace que la persona trabaje afirmando que él cambia ahora esa pauta, pero lo hace en segunda persona puesto que en la infancia se habló mucho delante de él como si estuviera ausente, algo que todos vivimos y que en sociedades muy tradicionales continúa vivo, se habla delante de las personas como si no estuvieran presentes para dirigir, modificar o manipular su accionar.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>En algunos casos se acaba comprobando que el cliente por algún motivo de economía psíquica prefería volcar en su padre o quien fuera el origen de la autoría de aquel pensamiento. En realidad el pensamiento es suyo. Pero fue beneficioso comenzar diciendo y aceptando que lo decía o proponía otro, como un método de familiarización con el pensamiento temido.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Cuando yo mismo comencé a trabajar con grupos de crecimiento en labor de líder, descubrí la técnica zen de peguntar quién habla. Es muy fácil. Un alumno dice que tiene un bloqueo porque le duele la columna. Entonces el maestro, por toda respuesta, pregunta: ¿Quién habla? El alumno de un modo, premeditadamente, ritual ha de responder: “Yo”. El maestro: “¿Quién es “yo”?” Y el alumno responde: “El yo que dice estar bloqueado por un dolor en la columna”.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>De este modo prístino se procede a desmontar sucesivamente las capas de estupidez y locura mental que aparece invariablemente en el ser humano cuando se cree amenazado y desea bloquearse por algún motivo con origen en la economía psíquica de la persona. <br />Bien, cuando comencé a trabajar con grupos me di cuenta que la gente podía hablar con mayor facilidad de aquello que veía como amenazante si lo hacía con humor y en cierto modo distanciándose de ello. Esto me llevó a inventarme el llamado método “Dr. Mishagui”. <br />Yo decía: “¿Recordáis la película “Kárate Kid”? Bien, si recordáis bien, os vendrá a la memoria el hecho de que el Dr. Mishagui cuando quiere decir algo escabroso o que va a dejar la sensibilidad de su alumno algo tocada, habla de sí mismo en tercera persona, con lo cual vuelve inapelable cualquier crítica u objeción, la opinión procede de un orden abstracto, emocionalmente neutro contra el cual no se puede luchar”. <br />De este modo se propiciaban abiertas declaraciones sinceras del tipo de “La doctora Mishagui Susana (era absolutamente necesario poner el propio nombre a continuación del nombre del maestro japonés) entiende ahora que durante buena parte de su vida vivió apegada a sentimientos dolorosos relacionados con un episodio de violación”. <br />De este modo se soltaba una primera capa. He íbamos accediendo al rico mundo interior y de experiencias que las personas traen a un grupo de tales características, con facilidad, humor y cierta distancia al comienzo que permitía manejar aquellas sustancias, que Sloterdijk llamaría peligrosas.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Con el paso del tiempo, y como siempre he sido un animal escritor, pasé a utilizar todo lo aprendido en la tarea central que siempre ha ocupado mi vida: la escritura creativa, en concreto la narrativa. Y he descubierto que le método de preguntar quien habla o método Mishagui es el método ideal para la creación de personajes. Porque al comienzo un alumno de escritura no sabe o no entiende cómo se crean y puede acabar confuso si piensa que lo que tiene que hacer es conocer a mucha, mucha gente muy variada entre sí para confeccionar personajes interesantes o volverse interesante él mismo o saber juntar palabras de tal manera que creen el efecto de un personaje extraordinario. Todo esto es posible como verdad pero no es necesario. Con la guía adecuada en el método Mishagui de autoexploración se puede comenzar a extraer del “propio interior misterioso” (Antonin Artaud) un conjunto supernumerario de personajes. <br />Si a esto le sumamos la respiración absolutamente desbloqueante del rebirthing, puede resultar en una bomba narrativa.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>El camino de acceso al propio interior rico en imaginaciones, igual que en el dicho taoísta, comienza con un sólo paso, pero hay que darlo. Si alguien te guía es mucho más placentero y es lo que deseo compartir y hacer.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Yo ese paso ya lo di, hace muchos años, en un lugar y época tan lejanos que me parecen otra era geológica. Di ese paso siendo adolescente, y me trajo hasta aquí. <br />Este texto forma parte de ese camino recorrido y posee la poca ortodoxia y el desparpajo de aquel chico que con quince años le dijo a su padre que se iba a dedicar a escribir. Aquí he mencionado algunos hechos durante los cuales pude mantener vivo como una llama dentro de mi a ese amoroso chico y enseño las técnicas que ese maravilloso estudiante curioso que era aquel adolescente pudo discernir durante ese viaje fulgurante y emotivo que es la creación de nuevos mundos, paralelos a este y que vibran a toda hora en la imaginación.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"><span style="font-size:85%;"><b>Barcelona y diciembre y 2008.<o:p></o:p></b></span></p><p class="MsoNormal"><b><span style="font-size:0;"><span style="font-size:85%;">(*) Frances Vaughan, "El Arco interno", Editorial Kairós, 1990. <br />(**) Peter Sloterdijk, “Experimentos con uno mismo”, Pre-Textos, noviembre de 2003.</span><o:p></o:p></span></b></p><p class="MsoNormal"><b><o:p></o:p></b></p><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7245351975039585067-2783046099033571894?l=psicocuantico.blogspot.com'/></div>Héctor D'Alessandrohttp://www.blogger.com/profile/18366874165744646990hectordalessandro1@yahoo.es2tag:blogger.com,1999:blog-7245351975039585067.post-85996467834184100502008-12-29T13:56:00.000-08:002009-01-22T11:08:30.436-08:00La maestría interior y el aprendizaje literario. Héctor D’Alessandro<span style="font-weight: bold;">Este relato está en "La Profecía Tlön" de Héctor D'Alessandro"</span><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7245351975039585067-8599646783418410050?l=psicocuantico.blogspot.com'/></div>Héctor D'Alessandrohttp://www.blogger.com/profile/18366874165744646990hectordalessandro1@yahoo.es0tag:blogger.com,1999:blog-7245351975039585067.post-37679212139255475582008-12-28T05:46:00.001-08:002009-01-22T10:57:36.636-08:00La noche de fin de siglo. Héctor D’Alessandro<meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"><meta name="ProgId" content="Word.Document"><meta name="Generator" content="Microsoft Word 11"><meta name="Originator" content="Microsoft Word 11"><link rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CHector%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"><!--[if gte mso 9]><xml> <w:worddocument> <w:view>Normal</w:View> <w:zoom>0</w:Zoom> <w:hyphenationzone>21</w:HyphenationZone> <w:punctuationkerning/> <w:validateagainstschemas/> <w:saveifxmlinvalid>false</w:SaveIfXMLInvalid> <w:ignoremixedcontent>false</w:IgnoreMixedContent> <w:alwaysshowplaceholdertext>false</w:AlwaysShowPlaceholderText> <w:compatibility> <w:breakwrappedtables/> <w:snaptogridincell/> <w:wraptextwithpunct/> <w:useasianbreakrules/> <w:dontgrowautofit/> </w:Compatibility> <w:browserlevel>MicrosoftInternetExplorer4</w:BrowserLevel> </w:WordDocument> </xml><![endif]--><!--[if gte mso 9]><xml> <w:latentstyles deflockedstate="false" latentstylecount="156"> </w:LatentStyles> </xml><![endif]--><style> <!-- /* Style Definitions */ p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal {mso-style-parent:""; margin:0cm; margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; font-size:12.0pt; font-family:"Times New Roman"; mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} p.MsoFooter, li.MsoFooter, div.MsoFooter {margin:0cm; margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt; font-size:12.0pt; font-family:"Times New Roman"; mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1 {size:595.3pt 841.9pt; margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; mso-header-margin:35.4pt; mso-footer-margin:35.4pt; mso-paper-source:0;} div.Section1 {page:Section1;} --> </style><!--[if gte mso 10]> <style> /* Style Definitions */ table.MsoNormalTable {mso-style-name:"Tabla normal"; mso-tstyle-rowband-size:0; mso-tstyle-colband-size:0; mso-style-noshow:yes; mso-style-parent:""; mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; mso-para-margin:0cm; mso-para-margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; font-size:10.0pt; font-family:"Times New Roman"; mso-ansi-language:#0400; mso-fareast-language:#0400; mso-bidi-language:#0400;} </style> <![endif]--> <div style="text-align: justify; font-weight: bold;"> </div><div style="text-align: justify; font-weight: bold;"> </div><div style="text-align: justify; font-weight: bold;"> </div><div style="text-align: justify; font-weight: bold;"> </div><span style="font-size:85%;"><span style="font-family:Arial;"><o:p></o:p><span style="font-weight: bold;">Este relato está en el libro "La profecía Tlön"</span></span></span><span style="font-weight: bold;">de Héctor D'Alessandro en www.bubok.com</span> <br /><p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><b style=""><span style="font-family:Arial;"><o:p> </o:p></span></b></p> <div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7245351975039585067-3767921213925547558?l=psicocuantico.blogspot.com'/></div>Héctor D'Alessandrohttp://www.blogger.com/profile/18366874165744646990hectordalessandro1@yahoo.es0tag:blogger.com,1999:blog-7245351975039585067.post-88860832024544332722008-12-27T13:54:00.000-08:002008-12-27T13:56:24.474-08:00Soy uno de los ganadores del Concurso Internacional Ciudad de México-<h2 style="text-align: justify;" class="title">Soy uno de los ganadores del Concurso Internacional de Cuento Breve de la Ciudad de Mexico.</h2><div style="text-align: justify;"> <span lang="ES" style="font-family:Arial;"><span style=""><o:p></o:p></span></span> <span style="font-weight: bold;">Antología: "Voces con vida", de nuevos narradores hispanoamericanos, que proximamente se editará.</span><br /><span style="font-weight: bold;">Se han presentado mas de 800 autores con mas de 1400 trabajos procedentes de todos los continentes</span><br /><span style="font-weight: bold;">y hemos sido seleccionados 100 autores con 136 trabajos.</span><br /><span style="font-weight: bold;">Mi relato se titula: "Un hombre encuentra una novela en el metro de Paris" y en su día apareció en este blog. </span><br /><span style="font-weight: bold;">Para ver la información completa ir a http://www.semiotics.com.au/</span><br /><span style="font-weight: bold;">Diciembre 2008</span></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7245351975039585067-8886083202454433272?l=psicocuantico.blogspot.com'/></div>Héctor D'Alessandrohttp://www.blogger.com/profile/18366874165744646990hectordalessandro1@yahoo.es1tag:blogger.com,1999:blog-7245351975039585067.post-74867727643053430332008-12-23T15:14:00.001-08:002009-01-22T10:55:46.113-08:00El estado del tiempo. Héctor D'Alessandro<meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"><meta name="ProgId" content="Word.Document"><meta name="Generator" content="Microsoft Word 11"><meta name="Originator" content="Microsoft Word 11"><link rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CHector%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"><!--[if gte mso 9]><xml> <w:worddocument> <w:view>Normal</w:View> <w:zoom>0</w:Zoom> <w:hyphenationzone>21</w:HyphenationZone> <w:punctuationkerning/> <w:validateagainstschemas/> <w:saveifxmlinvalid>false</w:SaveIfXMLInvalid> <w:ignoremixedcontent>false</w:IgnoreMixedContent> <w:alwaysshowplaceholdertext>false</w:AlwaysShowPlaceholderText> <w:compatibility> <w:breakwrappedtables/> <w:snaptogridincell/> <w:wraptextwithpunct/> <w:useasianbreakrules/> <w:dontgrowautofit/> </w:Compatibility> <w:browserlevel>MicrosoftInternetExplorer4</w:BrowserLevel> </w:WordDocument> </xml><![endif]--><!--[if gte mso 9]><xml> <w:latentstyles deflockedstate="false" latentstylecount="156"> </w:LatentStyles> </xml><![endif]--><style> <!-- /* Style Definitions */ p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal {mso-style-parent:""; margin:0cm; margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; font-size:12.0pt; font-family:"Times New Roman"; mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} p.MsoFooter, li.MsoFooter, div.MsoFooter {margin:0cm; margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt; font-size:12.0pt; font-family:"Times New Roman"; mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1 {size:595.3pt 841.9pt; margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; mso-header-margin:35.4pt; mso-footer-margin:35.4pt; mso-paper-source:0;} div.Section1 {page:Section1;} --> </style><!--[if gte mso 10]> <style> /* Style Definitions */ table.MsoNormalTable {mso-style-name:"Tabla normal"; mso-tstyle-rowband-size:0; mso-tstyle-colband-size:0; mso-style-noshow:yes; mso-style-parent:""; mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; mso-para-margin:0cm; mso-para-margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; font-size:10.0pt; font-family:"Times New Roman"; mso-ansi-language:#0400; mso-fareast-language:#0400; mso-bidi-language:#0400;} </style> <![endif]--><span style="font-weight: bold;">Este relato se encuentra en la antología "La profecía Tlön".</span><p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style=""> </span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><o:p> </o:p></p> <div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7245351975039585067-7486772764305343033?l=psicocuantico.blogspot.com'/></div>Héctor D'Alessandrohttp://www.blogger.com/profile/18366874165744646990hectordalessandro1@yahoo.es0tag:blogger.com,1999:blog-7245351975039585067.post-77196647664915915222008-12-21T13:26:00.000-08:002009-01-22T10:56:53.770-08:00Urbanización Prometeo. Héctor D'AlessandroEste relato forma parte de la antología "La Profecía Tlön" de Héctor D'Alessandro<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7245351975039585067-7719664766491591522?l=psicocuantico.blogspot.com'/></div>Héctor D'Alessandrohttp://www.blogger.com/profile/18366874165744646990hectordalessandro1@yahoo.es0tag:blogger.com,1999:blog-7245351975039585067.post-58202968889732757242008-12-19T03:37:00.000-08:002009-01-26T10:38:48.118-08:00La Profecía Tlön Héctor D'Alessandro, está en BubokEste relato y otros están editados en el libro de relatos "La Profecía Tlön" de Héctor D'Alessandro, que se puede comprar en Internet en el siguiente link:<br /><br /> http://www.bubok.com/libros/6568/La-Profecia-Tlon<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7245351975039585067-5820296888973275724?l=psicocuantico.blogspot.com'/></div>Héctor D'Alessandrohttp://www.blogger.com/profile/18366874165744646990hectordalessandro1@yahoo.es0tag:blogger.com,1999:blog-7245351975039585067.post-3502446062873742852008-12-19T03:35:00.000-08:002009-01-26T10:38:18.037-08:00La profecía Tlön de Héctor D'Alessandro está en Bubok.<p class="MsoNormal" style="font-weight: bold; text-align: justify;"><span style="font-size:85%;"><span style="font-size:0;"></span></span></p><div style="text-align: justify;"></div>Este relato y otros están editados en el libro de relatos "La Profecía Tlön" de Héctor D'Alessandro, que se puede comprar en Internet en el siguiente link:<br /><br /> http://www.bubok.com/libros/6568/La-Profecia-Tlon<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7245351975039585067-350244606287374285?l=psicocuantico.blogspot.com'/></div>Héctor D'Alessandrohttp://www.blogger.com/profile/18366874165744646990hectordalessandro1@yahoo.es0tag:blogger.com,1999:blog-7245351975039585067.post-50415741122631386602008-12-19T03:33:00.000-08:002009-01-26T10:39:43.418-08:00La profecía Tlön de Héctor D'Alessandro está en Bubok<span style="font-size:85%;"><span style="font-weight: bold;"></span></span>Este relato y otros están editados en el libro de relatos "La Profecía Tlön" de Héctor D'Alessandro, que se puede comprar en Internet en el siguiente link:<br /><br /> http://www.bubok.com/libros/6568/La-Profecia-Tlon<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7245351975039585067-5041574112263138660?l=psicocuantico.blogspot.com'/></div>Héctor D'Alessandrohttp://www.blogger.com/profile/18366874165744646990hectordalessandro1@yahoo.es0tag:blogger.com,1999:blog-7245351975039585067.post-74326822235161772242008-12-14T15:54:00.000-08:002008-12-15T12:45:51.005-08:00Gastar las palabras. Héctor D'Alessandro<meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"><meta name="ProgId" content="Word.Document"><meta name="Generator" content="Microsoft Word 11"><meta name="Originator" content="Microsoft Word 11"><link rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CHector%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"><!--[if gte mso 9]><xml> <w:worddocument> <w:view>Normal</w:View> <w:zoom>0</w:Zoom> <w:hyphenationzone>21</w:HyphenationZone> <w:punctuationkerning/> <w:validateagainstschemas/> <w:saveifxmlinvalid>false</w:SaveIfXMLInvalid> <w:ignoremixedcontent>false</w:IgnoreMixedContent> <w:alwaysshowplaceholdertext>false</w:AlwaysShowPlaceholderText> <w:compatibility> <w:breakwrappedtables/> <w:snaptogridincell/> <w:wraptextwithpunct/> <w:useasianbreakrules/> <w:dontgrowautofit/> </w:Compatibility> <w:browserlevel>MicrosoftInternetExplorer4</w:BrowserLevel> </w:WordDocument> </xml><![endif]--><!--[if gte mso 9]><xml> <w:latentstyles deflockedstate="false" 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style="font-size:85%;">Atravesarlas.</span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;">Ir más allá</span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;">Hasta el otro lado de las vocales</span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;">Saltar</span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;">Vengarse</span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;">De la sórdida tozudez de su amenaza</span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;"><o:p> </o:p></span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;">Invocar a las palabras y no temblar con los fulgores</span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;">De su halo, de su peso, de su ancestral amenaza</span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;">cíclica.</span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;"><o:p> </o:p></span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;">Repetirlas, sí, una y otra vez, hasta gastarlas.</span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;">Entrar en ellas como en un vientre. </span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;">Volver del túnel que representan</span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;">con un resto de luz pegado en el ojo.</span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;"><o:p> </o:p></span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;">Sentirlas caer en la noche como un miedo en la nuca.</span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;">Como un mono aullador que recorre los jardines</span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;">enhiesto y vigoroso, sometido a un imperio que no acaba.</span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;"><o:p> </o:p></span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;">Soñarlas junto a la cuna, mecerlas frente a un reloj.</span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;">Verlas nacer a las seis pe eme, sí, seis pe eme</span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;">y treinta y un minutos.</span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;"><o:p> </o:p></span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;">Volver a visitarlas, invitarlas a una participación </span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;">sosegada y suave, deliciosas presas del músculo quieto.</span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;"><o:p> </o:p></span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;">Venid a mí, tengo para vosotras la totalidad de mi columna.</span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;">Tengo pegadas a mis vértebras una miríada de imágenes</span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;">sometidas a una demolición incesante.</span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;"><o:p> </o:p></span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;">Mis espaldas son anchas, un continente entero puede reposar</span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;">en ellas.</span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;">Y lo hará, seguro que lo hará. </span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;"><o:p> </o:p></span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;">Recorre mis vértebras continentales un vibrante rumor crepitante.</span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;">Se mezcla a su paso con el agua, con el fuego y también con la tierra.</span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;">Quisiera cantar esta noche con todas las voces que poseo.</span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;">Con todos los verbos que me habitan.</span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;">Perdido ya el miedo a las palabras.</span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;">Mi garganta se abre plena, se abre en arpas, se abre en órganos,</span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;">se abre para dar paso a mi corazón <span style=""> </span>de pez, de viejo monstruo</span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;">antediluviano, de calle, de paso, de parlante sangre intrépida.</span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;"><o:p> </o:p></span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;"><o:p> </o:p></span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;">Me moveré a mis anchas esta noche. </span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;">Haré sonar mis vértebras como cañones, como estampidos, </span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;">como gritos, sacudiré un ratito el caviloso temor</span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;">de tus costumbres urbanas.</span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;">Voy a desperezar todas mis letras.</span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;">Las que gritan<span style=""> </span>y las otras.</span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;">Las que permanecen silenciosas trabajándote la médula.</span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;">Cuando el monstruo grande de la frase se hunde en un océano</span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;">Descomunal de revueltas palabras incomprensibles y al arrastrar </span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;">la última pregunta, deja flotando en el oscuro mar un aire hervido</span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;">de sueño, de misterio, de postergación espléndida hasta la siguiente </span></p> <p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;">acometida.</span></p> <p class="MsoNormal"><span style=""> </span></p> <p class="MsoNormal"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal"><o:p> </o:p></p> <div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7245351975039585067-7432682223516177224?l=psicocuantico.blogspot.com'/></div>Héctor D'Alessandrohttp://www.blogger.com/profile/18366874165744646990hectordalessandro1@yahoo.es0tag:blogger.com,1999:blog-7245351975039585067.post-20955989905166190972008-12-05T14:55:00.000-08:002009-01-22T10:58:36.561-08:00Comer en la cama. Héctor D’Alessandro<span style="font-size:85%;"><span style="font-weight: bold;"></span></span>Este relato está en el libro "La Profecía Tlön" de Héctor D'Alessandro<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7245351975039585067-2095598990516619097?l=psicocuantico.blogspot.com'/></div>Héctor D'Alessandrohttp://www.blogger.com/profile/18366874165744646990hectordalessandro1@yahoo.es0tag:blogger.com,1999:blog-7245351975039585067.post-16576875662061171232008-11-26T05:49:00.000-08:002008-11-28T14:46:40.041-08:00Sobre el libro “Viaje a la ficción”, un viaje a ninguna parte. El Sr. Vargas Llosa ha llegado a la avanzada edad del tarambanismo. Héctor D'Alessandro<span style="font-size:85%;"><br /></span><div style="text-align: justify;"><br /><span style="font-size:85%;"><span style="font-weight: bold;">Sobre el libro “Viaje a la ficción”, un viaje a ninguna parte.</span></span><br /><span style="font-size:85%;"><span style="font-weight: bold;">El Sr. Vargas Llosa ha llegado a la avanzada edad del tarambanismo intelectual.</span></span><br /><span style="font-size:85%;"><span style="font-weight: bold;">Héctor D’Alessandro</span></span><br /><br /><span style="font-size:85%;"><span style="font-weight: bold;">Ayer llegó a las librerías, anoche lo leí; lo que suponía, un bluff. Uno mas del Sr. Vargas. Seré breve, quizás en los próximos días lo relea y piense exactamente lo contrario.Se anuncia como un libro que analiza los sutiles mecanismos que relacionan vida y ficción. Esto es hacer de vicios virtudes, tras redactarlo el Sr. Vargas vio que a ese tipo de analisis del cual no puede escapar ("Orgia perpetua", "Historia de un deicidio", quizás el más escolar y simple de sus libros)es a lo que había llegado y lo justifica a posteriori con un prólogo muy muy aburrido en el que basicamente explica como se le ocurrió a él la novela "El hablador". </span></span><br /><span style="font-size:85%;"><span style="font-weight: bold;">El caso es que este libro es una estafa en toda regla. Fue anunciado como un estudio del estilo de Onetti. No lo es. Para estudiar el estilo de alguien hay que poseer un estilo propio y Vargas no lo tiene, mal que le pese. El Sr. Vargas sabe crear espléndidas estructuras totalmente injustificadas por la trama. Ha aprendido a crear persones redondos con el paso de los años (muchos años). Pero su estilo aún no ha llegado, chupar un clavo, como dicen en Uruguay, posee más encanto para las papilas gustativas.</span></span><br /><span style="font-size:85%;"><span style="font-weight: bold;">Sólo hay un pasaje en este interesante libro informativo (eso es lo que es) que va de la página 116 a la 119. Allí define la voz más usual de los relatos y novelas de Onetti como a una voz crapulosa, pero no le llama “voz” sino estilo.</span></span><br /><span style="font-size:85%;"><span style="font-weight: bold;">Conocedor de sus carencias, el sr. Vargas se justifica al final del libro diciendo qué es lo que no quería hacer. Dice que “no es un libro de erudición” sino “una lectura personal”.</span></span><br /><span style="font-size:85%;"><span style="font-weight: bold;">El Sr. Vargas es deudor una vez más de la vieja escuela de estudios literarios centrada en la temática y en la relación entre el libro y la vida del autor. Está enchalecado en sus propias represiones. Vargas, que a esta altura de la vida, con más números en el otro mundo que en este, no va a desarrollar un estilo que no posee y jamás lo verá en otro aunque se lo pongan señalizado y etiquetado. La pruieba de que este libro es un bluff, es que hasta llegar a la página 32 no se menciona a Onetti sino que se habla de una vaga teoría del narrador junto al fuego y el origen de la ficción y otras memeses en las cuales Vargas no cree pero ahora finge creer. El sólo cree en las ocho horas junto al ordenador. </span></span><br /><span style="font-size:85%;"><span style="font-weight: bold;">Insiste mucho, Vargas, en que este narrador, Onetti, es valorado en su país, el Uruguay, por la izquierda y por la derecha. Una estupidez, es incomprendido a izquierda y a derecha y por ello respetado. La ignorancia se ha distribuido democráticamente en ese país. Lo que le sucede a Vargas es que a esta altura de la vida se ha dado cuenta que no posee un estilo, sus frases, las mas bellas, extrapoladas, no levantan vuelo. Es que el arte es un secreto a voces. Y Vargas lo conoce, tanto que ha escrito una obra maestra que se llama “La ciudad y los perros”. (¿Alguien recuerda algún personaje memorable de sus novelas?). Pero luego se le ha ocurrido querer meterse en todo. Por mucho que se vista de seda... </span></span><br /><span style="font-size:85%;"><span style="font-weight: bold;">En fin, que el mundo ha cambiado de manos, las influencias culturales predominantes están cambiando de eje al igual que los polos financieros y Vargas no quiere bajarse del tren (lo cual es muy legítimo), no se va a fingir un izquierdista, pero está dando el giro táctico para reconquistar al público de izquierda que ya hace años lo crucificó. El caso es que fingirse inteligente analizando a un autor inteligente no le va a rescatar ni a un lector con cerebro, que estos seguramente jamás lo abandonaron. Son los mismos que saben que de aquí a cincuenta años Vargas será olvidado, se leerá “La ciudad...”, Se recomendará mucho como un libro menor “Pantaleón...” y de su obra ensayística literaria se recordará que se parecían mucho a unos ejercicios juveniles de estudiantes de bachillerato. “La verdad de las mentiras” será la excepción por su gran contenido informativo y por el acierto de algunos pasajes. El futuro siempre es de los mandarines, y Vargas no lo es. </span></span><br /><span style="font-size:85%;"><span style="font-weight: bold;">Quien quiera aprovechar al máximo este libro, que vaya a la librería y lea las páginas indicadas en el tercer párrafo de esta nota. Así habrá aprovechado lo que Vargas aun puede dar y se puede ir a gastar sus 17,50€ a otra parte.</span></span><br /><span style="font-size:85%;"><span style="font-weight: bold;">Este libro no obstante me ha hecho pensar, me ha hecho pensar que todos los juicios negativos acerca de la prosa y el estilo de Onetti son verdaderos, sí que es pastosa su prosa, sí que está afectada por las malas traducciones, sí que plagia mucho a Faulkner, pero aún así es el creador de un mundo, y lo es porque tenía una concepción de éste, negativa, pero concepción al fin, algo de lo que carece Vargas Llosa. Un autor extraño donde los haya, constructor de artefactos literarios de complejísima arquitectura no siempre justificada, un neoliberal a ultranza que podría continuar negando el derecho del autor a intervenir en la praxis histórica y política, mientras él, como buen derechista, lo hace junto a amigos como Aznar provocando a gobiernos legítimos con tácticas parafascistas, y ahora, en pleno malabarismo final, intentando dar un giro a la izquierda que quizás lo ponga en la posición más ridícula: la del que finge arrepentimiento. </span></span><br /><span style="font-size:85%;"><span style="font-weight: bold;">Un mundo vacío, incluso cuando escribe ensayo, el del sr. Vargas, ni siquiera hay en él la suciedad que tanto admira en Onetti, un mundo de estudiantes que tratan acerca de temas pero nunca tocan la verdadera carne bullente de la vida. En el fondo quizás lo teme, quizás sea sólo palabras este señor, quizás nunca existió, quizás la CIA le escribió todas sus novelas para infiltrarlo en determinados sitios, como lo hizo con Jackson Pollock y sus cuadros, o quizás la explicación de todo esto sea lisa y llanamente que el Sr. Vargas que argumenta sobre Onetti con un informe del economista E. Iglesias es del signo de Aries, y no hay ninguna otra razón. Al fin y al cabo, en una encuesta ya antigua se demostró que a largo plazo (diez, quince años) los barrenderos de N.Y. acertaban más sobre economía que los más extraordinarios economistas. </span></span><br /><span style="font-size:85%;"><span style="font-weight: bold;">Sr Vargas, no intente vender gato por liebre. Hace feo. Y usted ya es grande. Cuando quiera saber algo sobre “estilo” llámeme y nos tomamos un café; según la hora que sea, hasta quizás sea mejor que se pase por casa.</span></span><br /><span style="font-size:85%;"><span style="font-weight: bold;">Un saludo.</span></span><br /><br /><span style="font-size:85%;"><span style="font-weight: bold;">H.D.</span></span><br /><br /><span style="font-size:85%;"><span style="font-weight: bold;">P.S. Si se me ocurre un nota que diga exactamente lo contrario, mañana la publico, si no, es que estoy muy ocupado leyendo a De Quincey.</span></span> </div><br /><br /><a href="http://www.blogalaxia.com/tags/dalessandro," rel="tag">Héctor DAlessandro,</a> <a href="http://www.blogalaxia.com/tags/vargas" rel="tag">Vargas</a> <a href="http://www.blogalaxia.com/tags/llosa," rel="tag">LLosa,</a> <a href="http://www.blogalaxia.com/tags/viaje" rel="tag">Viaje</a> <a href="http://www.blogalaxia.com/tags/ficcion," rel="tag">ficcion,</a> <a href="http://www.blogalaxia.com/tags/viaje" rel="tag">Viaje</a> <a href="http://www.blogalaxia.com/tags/ninguna" rel="tag">ninguna</a> <a href="http://www.blogalaxia.com/tags/parte," rel="tag">parte,</a> <a href="http://www.blogalaxia.com/tags/vargas" rel="tag">Vargas</a> <a href="http://www.blogalaxia.com/tags/llego" rel="tag">llegó</a> <a href="http://www.blogalaxia.com/tags/edad" rel="tag">edad</a> <a href="http://www.blogalaxia.com/tags/del" rel="tag">del</a><span style="text-decoration: underline;"> </span><a href="http://www.blogalaxia.com/tags/tarambanismo," rel="tag">tarambanismo,</a> <a href="http://www.blogalaxia.com/tags/pisocuantico," rel="tag">Pisocuántico,</a> <a href="http://www.blogalaxia.com/tags/literatura" rel="tag">Literatura</a> <a href="http://www.blogalaxia.com/tags/liquida" rel="tag">Líquida,</a><a href="http://www.blogalaxia.com/tags/onetti" rel="tag"> Onetti</a><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7245351975039585067-1657687566206117123?l=psicocuantico.blogspot.com'/></div>Héctor D'Alessandrohttp://www.blogger.com/profile/18366874165744646990hectordalessandro1@yahoo.es0tag:blogger.com,1999:blog-7245351975039585067.post-26658035299381008562008-11-25T08:20:00.000-08:002009-01-22T10:59:48.185-08:00La vida privada de Bob Tormentas. Héctor D’Alessandro<meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"><meta name="ProgId" content="Word.Document"><meta name="Generator" content="Microsoft Word 11"><meta name="Originator" content="Microsoft Word 11"><div style="text-align: justify;"><link rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CHector%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"><!--[if gte mso 9]><xml> <w:worddocument> <w:view>Normal</w:View> <w:zoom>0</w:Zoom> <w:hyphenationzone>21</w:HyphenationZone> <w:punctuationkerning/> <w:validateagainstschemas/> <w:saveifxmlinvalid>false</w:SaveIfXMLInvalid> <w:ignoremixedcontent>false</w:IgnoreMixedContent> <w:alwaysshowplaceholdertext>false</w:AlwaysShowPlaceholderText> <w:compatibility> <w:breakwrappedtables/> <w:snaptogridincell/> <w:wraptextwithpunct/> <w:useasianbreakrules/> <w:dontgrowautofit/> </w:Compatibility> <w:browserlevel>MicrosoftInternetExplorer4</w:BrowserLevel> </w:WordDocument> </xml><![endif]--><!--[if gte mso 9]><xml> <w:latentstyles deflockedstate="false" latentstylecount="156"> </w:LatentStyles> </xml><![endif]--><!--[if !mso]><object classid="clsid:38481807-CA0E-42D2-BF39-B33AF135CC4D" id="ieooui"></object> <style> st1\:*{behavior:url(#ieooui) } </style> <![endif]--><style> <!-- /* Style Definitions */ p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal {mso-style-parent:""; 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Héctor D’Alessandro<meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"><meta name="ProgId" content="Word.Document"><meta name="Generator" content="Microsoft Word 11"><meta name="Originator" content="Microsoft Word 11"><link rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CHector%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"><!--[if gte mso 9]><xml> <w:worddocument> <w:view>Normal</w:View> <w:zoom>0</w:Zoom> <w:hyphenationzone>21</w:HyphenationZone> <w:punctuationkerning/> <w:validateagainstschemas/> <w:saveifxmlinvalid>false</w:SaveIfXMLInvalid> <w:ignoremixedcontent>false</w:IgnoreMixedContent> <w:alwaysshowplaceholdertext>false</w:AlwaysShowPlaceholderText> <w:compatibility> <w:breakwrappedtables/> <w:snaptogridincell/> <w:wraptextwithpunct/> <w:useasianbreakrules/> <w:dontgrowautofit/> </w:Compatibility> <w:browserlevel>MicrosoftInternetExplorer4</w:BrowserLevel> </w:WordDocument> </xml><![endif]--><!--[if gte mso 9]><xml> <w:latentstyles deflockedstate="false" 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style="font-size:85%;"><b style=""><span style="font-family:Arial;">Puedo darme todas las respuestas posibles.<o:p></o:p></span></b></span></p> <p class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;"><b style=""><span style="font-family:Arial;">Puedo preguntarme eternamente cómo supe que te querría.<o:p></o:p></span></b></span></p> <p class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;"><b style=""><span style="font-family:Arial;">Puedo preguntarme<span style=""> </span>y responder con acierto acerca de un sinfín de cosas.<o:p></o:p></span></b></span></p> <p class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;"><b style=""><span style="font-family:Arial;">Pero me pregunto a cada instante qué me trajo hasta aquí.<o:p></o:p></span></b></span></p> <p class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;"><b style=""><span style="font-family:Arial;">Cómo llegué a esta ciudad, a esta costa, a este cuerpo palpitante que te desea.<o:p></o:p></span></b></span></p> <p class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;"><b style=""><span style="font-family:Arial;">Puedo responderme por ejemplo con una frase<o:p></o:p></span></b></span></p> <p class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;"><b style=""><span style="font-family:Arial;">Que estoy aquí por algo que desconozco<o:p></o:p></span></b></span></p> <p class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;"><b style=""><span style="font-family:Arial;">Por un destino anhelante de luz <o:p></o:p></span></b></span></p> <p class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;"><b style=""><span style="font-family:Arial;">Por una idea una frase una convicción.<o:p></o:p></span></b></span></p> <p class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;"><b style=""><span style="font-family:Arial;">Por una casualidad.<o:p></o:p></span></b></span></p> <p class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;"><b style=""><span style="font-family:Arial;">Preguntar por ejemplo al infinito murmullo de las rocas en la ciudad<o:p></o:p></span></b></span></p> <p class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;"><b style=""><span style="font-family:Arial;">A las palabras de sus poetas.<o:p></o:p></span></b></span></p> <p class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;"><b style=""><span style="font-family:Arial;">A los muros de agua que se desploman en la cambiante costa.<o:p></o:p></span></b></span></p> <p class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;"><b style=""><span style="font-family:Arial;">Cómo es que lo caminos me trajeron hasta aquí.<o:p></o:p></span></b></span></p> <p class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;"><b style=""><span style="font-family:Arial;">La respuesta ha de estar escondida en</span></b></span></p><p class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;"><b style=""><span style="font-family:Arial;"> una palabra una frase un verso que defina ese viaje<o:p></o:p></span></b></span></p> <p class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;"><b style=""><span style="font-family:Arial;">Esa búsqueda.</span></b></span></p><p class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;"><span style="font-weight: bold;">Quizás viajar consista en partir en busca de una frase </span> <br /><b style=""><span style="font-family:Arial;"><o:p></o:p></span></b></span></p> <p class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;"><b style=""><span style="font-family:Arial;">De todo cuanto es posible escribir en un muro, en el agua, en las líneas de tu mano<o:p></o:p></span></b></span></p> <p class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;"><b style=""><span style="font-family:Arial;">Escojo una <o:p></o:p></span></b></span></p> <p class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;"><b style=""><span style="font-family:Arial;">Sólo una que resume el sentido de mi arribo a estas costas a esta vida <span style=""> </span>a esta palpitación constante<o:p></o:p></span></b></span></p> <p class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;"><b style=""><span lang="EN-GB" style="font-family:Arial;">“Tots els camins son bons per fer camí”*.<o:p></o:p></span></b></span></p> <p class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;"><b style=""><span lang="EN-GB" style="font-family:Arial;"><o:p> </o:p></span></b></span></p> <p class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;"><b style=""><span lang="EN-GB" style="font-family:Arial;"><o:p> </o:p></span></b></span></p> <p class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;"><b style=""><span lang="EN-GB" style="font-family:Arial;"> <br /></span></b></span></p><p class="MsoNormal"><span style="font-size:85%;"><b style=""><span lang="EN-GB" style="font-family:Arial;"> <br /></span></b></span></p><p class="MsoNormal"><b style=""><span lang="EN-GB" style="font-family:Arial;"><span style="font-size:85%;">*Este último, maravilloso, verso es del poeta Miquelt Martí i Pol</span><o:p></o:p></span></b></p> <p class="MsoNormal"><b style=""><span lang="EN-GB" style="font-family:Arial;"><o:p> </o:p></span></b></p> <p class="MsoNormal"><b style=""><span lang="EN-GB" style="font-family:Arial;"><o:p> </o:p></span></b></p> <p class="MsoNormal"><b style=""><span lang="EN-GB" style="font-family:Arial;"><o:p> </o:p></span></b></p> <p class="MsoNormal"><b style=""><span lang="EN-GB" style="font-family:Arial;"><o:p> </o:p></span></b></p> <p class="MsoNormal"><b style=""><span lang="EN-GB" style="font-family:Arial;"><o:p> </o:p></span></b></p> <p class="MsoNormal"><b style=""><span lang="EN-GB" style="font-family:Arial;"><o:p> </o:p></span></b></p> <p class="MsoNormal"><b style=""><span lang="EN-GB" style="font-family:Arial;"><o:p> </o:p></span></b></p> <div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7245351975039585067-7447157928630445248?l=psicocuantico.blogspot.com'/></div>Héctor D'Alessandrohttp://www.blogger.com/profile/18366874165744646990hectordalessandro1@yahoo.es0tag:blogger.com,1999:blog-7245351975039585067.post-55198049091513007852008-11-22T08:16:00.000-08:002009-01-22T11:01:00.879-08:00La mujer invisible. Héctor D'Alessandro (Este relato está en "La Profecía Tlön")<div style="font-weight: bold; text-align: justify;"><span style="font-size:85%;">La mujer invisible. Héctor D’Alessandro. (Este relato está en "La Profecía Tlön".)<br /><br /><br /></span><span style="font-size:85%;">Estoy casado con una mujer invisible. Gracias a su peculiar característica, siempre estuve seguro de mis sentimientos amorosos. Si uno ama a una mujer que nadie ve, una mujer que uno mismo desconoce, entonces, lo que siente sólo puede ser amor, amor verdadero. Ningún juicio, ningún pensamiento, ninguna premisa o tensión puede afectar a mi constante amor y al sentido unívoco de mi pasión y mi enamoramiento.<br /><br /></span><span style="font-size:85%;">Recuerdo que en el colegio, entre mis desaforados compañeros, se hablaba a toda hora, con niebla o con sol, de una mujer invisible, abocada a una vocación de inexistencia totalmente novedosa en la ciudad.<br /><br /></span><span style="font-size:85%;">Cuando me lo comentaron, comencé de inmediato a soñar con ella. A toda hora. A imaginarla o mejor sería decir a no imaginarla. A vaciarla, casi sin darme cuenta, de todo contenido espurio, de todo defecto privado que pudiera alterar la natural armonía de una tan perfecta relación.<br /><br /></span><span style="font-size:85%;">Durante muchos meses, antes de conocerla, o mejor sería decir, antes de estar delante de ella por primera vez, me entregué a la nada agotadora tarea de soñarla y soñarla, vestirla cada noche con una características líquidas como el agua y evanescentes como la niebla. Ajenas como el alma del vidrio. Nada en ella se opuso a mi tenaz sueño de perfección.<br /><br /></span><span style="font-size:85%;">Cuando nos conocimos todo fue arrebato, hablaba yo y escuchaba ella, viajaban acompañando a mis palabras las más excelsas y depuradas emociones, las captaba ella y me las devolvía con frases envueltas en gasa, escoltadas por varios escuadrones alados de querubines y otros seres de algodón celestial.<br /><br /></span><span style="font-size:85%;">Llegué a llorar por las noches con refinada angustia sutil ante tanto primor de amorcillos que iban y venían de mi corazón al suyo y del suyo al mío. Florcilla, le decía yo. Junquillo salvaje de mi corazón, me decía ella. Y nos revolcábamos en este amoroso algodonal con gozo y con liviano encanto.<br /><br /></span><span style="font-size:85%;">Nada diré del día que hicimos el amor la primera vez. Me fundí en ella hasta desaparecer yo, dando brazada tras brazada en aquella natación seca encima de la cama. Y al día siguiente le comenté que me había parecido, por un momento, que me había vuelto invisible. Sí, respondió, esto es contagioso.<br /><br /></span><span style="font-size:85%;">Yo sé que otro hombre menos enamorado que yo se hubiera puesto hecho una furia, pero yo era todo azúcar y el deseo de desaparecer dentro de ella era mayor que cualquier otra cosa en este planeta. Yo la amaba como nadie puede llegar a imaginarlo. Ya sé que decirlo puede parecer fácil, pero deberían saber que, primero, no hablo en vano, y, segundo, mi amor por ella supera lo meramente humano, algo que me parece por otra parte, una auténtica birria comparado con los sentimientos que surgieron en nuestra unión.<br /><br /></span><span style="font-size:85%;">No me importaba, verdaderamente, volverme, yo también, invisible.<br /><br /></span><span style="font-size:85%;">Habíamos desarrollado una compenetración tan enorme que yo cerraba los ojos, como suelen hacer los niños, que piensan que porque ellos no ven el entorno, nadie en el entorno puede verlos a ellos. Yo cerraba los ojos como si esto me volviera invisible. Esa era la esencia de nuestro amor, podía uno abandonarse frente al otro seguro de que nada malo se vería y seguro también de que todas las potencias de la imaginación estaban prontas para exornar al otro con los más hermosos colores de las galaxias. Vivimos un sostenido orgasmo perpetuo del cual, como si se tratara de una fulgurante cabalgadura, no queríamos bajar. Nada me importó la novedad de que, más tarde o más temprano, yo también sería invisible.<br /><br /></span><span style="font-size:85%;">No sé en qué año bisiesto dejé cerrados para siempre mis ojos humanos. La oscuridad se convirtió en mi naturaleza y todo en mi fue salvaje. Algo extraño sucedió, como si el ahorro energético al dejar de ver y ver y ver el mundo y sus cosas, por su propia falta de uso se desviase, igual que el curso de un poderoso afluente fluvial y se hubiera ido a reforzar con potencias huracanadas a la corriente central de la vida que vivíamos. Entendí que en la ausencia de forma residía la creatividad más absoluta y que aquello es lo que esa sabia mujer me había enseñado durante nuestro ya largo matrimonio.<br /><br /></span><span style="font-size:85%;">Nuestro amor se reforzó y el alma de vidrio de nuestra relación se tornó no sólo ajena al mundo sino omnipresente en el mismo. Nuestro mundo de amor, ajeno a este mundo, lo pobló a toda hora. En la ciudad, la gente temía o sospechaba o creía que estábamos caminando por los alrededores de sus vidas con el objetivo de espiarlos.<br /><br /></span><span style="font-size:85%;">Creo que fundaron, incluso, una religión basada en nuestra omnipresencia.<br /><br /></span><span style="font-size:85%;">Aquello produjo enormes temblores líquidos en nuestra alma transparente, la risa que llegaba como un desbordamiento de nuestros ríos interiores. Pero nuestra compasión no se desplazó hasta el prejuicio. Si tanto cuesta que la gente ame aquello que no se ve, cómo nosotros, navegantes de todas las transparencias, íbamos a juzgar a quienes creen en lo que no puede verse.</span></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7245351975039585067-5519804909151300785?l=psicocuantico.blogspot.com'/></div>Héctor D'Alessandrohttp://www.blogger.com/profile/18366874165744646990hectordalessandro1@yahoo.es1tag:blogger.com,1999:blog-7245351975039585067.post-63204964934626915592008-11-20T15:36:00.000-08:002008-11-20T15:37:25.731-08:00Trabajo de parto. Héctor D’Alessandro<div style="text-align: justify; font-weight: bold;"><span style="font-size:85%;"><br />Trabajo de parto. Héctor D’Alessandro<br /><br />Recuerdo una noche que iba con mi novia en un taxi hacia mi casa; teníamos unos dieciocho años de edad. En el taxi nos pusimos a discutir con el taxista sobre si podíamos fumar o no, aquella discusión con el conductor aligeró la que nos traíamos entre nosotros desde la tarde muy temprano cuando habíamos salido para ir al cine.<br /> Bajamos del taxi discutiendo y del mismo modo entramos en casa. Saludamos a mi madre que andaba por allí haciendo sus cosas y que, al pasar, nos preguntó si queríamos comer algo.<br /> Terminamos de reconciliarnos en el baño. Donde hicimos el amor y rompimos el tendedero de la toalla y un vaso de vidrio.<br /> Al salir fuimos a la mesa donde mamá nos esperaba con una sonrisa de picardía y complicidad. Pero el caso es que mi novia no soportaba tanta libertad y en cierto momento no sé qué le pasó que decidió marcharse. <br /> Me levanté para acompañarla, mamá me dijo que al día siguiente esperaba que reparara lo que había roto en el baño.<br /> Esto acabó de mosquear a mi novia y discutiendo fuimos hasta su casa. No quiso acabar la noche reconciliada, por lo que volví, supongo que preocupado.<br /> Me puse a ver la tele y a comer. Mamá me miraba, estábamos sentados a oscuras, bañados por la azulina luz catódica. Se acercó y me abrazó y me besó y me preguntó si me encontraba bien.<br /> Le dije que estaba asombrado por un misterio que siempre se repetía del mismo modo. ¿Cuál es? Lo más importante, para bien y para mal, me sucede en los baños. Y no entré en detalles, aunque ella dio a entender que captaba. Reflexionó por un momento, mirando al suelo, y tras unos minutos de pensar, con esa habilidad que tenía para decirte algo que luego, pasado el tiempo negaba haber dicho y realmente desconocía haber dicho, soltó: “Es normal, tu parto comenzó en un baño. Yo pensé que tenía ganas de orinar y demás... y empezó tu parto”.<br /> –...<br /> No sabía qué decir. Mi madre siempre me sorprendió y sus opiniones, aunque parecieran locuras, eran los más natural para mi que pudiera existir, y lo que compartíamos con mayor energía, lo que nos convertía en un par de locos a los ojos de papá.<br /> Se ve que la miré con cara de pasmo, porque me besó y se levantó para irse a dormir; era muy histriónica, le gustaba soltarte una frase intrigante y largarse para que la pensaras.<br /> –Y tu crees que... –comencé.<br />– No lo creo, estoy segura. Y ya te contaré mañana cómo el parto continuó en el taxi y los momentos que le hicimos pasar al conductor. <br /></span></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7245351975039585067-6320496493462691559?l=psicocuantico.blogspot.com'/></div>Héctor D'Alessandrohttp://www.blogger.com/profile/18366874165744646990hectordalessandro1@yahoo.es0tag:blogger.com,1999:blog-7245351975039585067.post-15579749098435857952008-11-20T12:45:00.000-08:002008-11-20T15:02:44.289-08:00Xenia. Héctor D'Alessandro<meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"><meta name="ProgId" content="Word.Document"><meta name="Generator" content="Microsoft Word 11"><meta name="Originator" content="Microsoft Word 11"><link rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CHector%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"><!--[if gte mso 9]><xml> <w:worddocument> <w:view>Normal</w:View> <w:zoom>0</w:Zoom> <w:hyphenationzone>21</w:HyphenationZone> <w:punctuationkerning/> <w:validateagainstschemas/> <w:saveifxmlinvalid>false</w:SaveIfXMLInvalid> <w:ignoremixedcontent>false</w:IgnoreMixedContent> <w:alwaysshowplaceholdertext>false</w:AlwaysShowPlaceholderText> <w:compatibility> <w:breakwrappedtables/> <w:snaptogridincell/> <w:wraptextwithpunct/> <w:useasianbreakrules/> <w:dontgrowautofit/> </w:Compatibility> <w:browserlevel>MicrosoftInternetExplorer4</w:BrowserLevel> </w:WordDocument> </xml><![endif]--><!--[if gte mso 9]><xml> <w:latentstyles deflockedstate="false" latentstylecount="156"> </w:LatentStyles> </xml><![endif]--><style> <!-- /* Style Definitions */ p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal {mso-style-parent:""; 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Héctor D'Alessandro<o:p></o:p></span></b></span></p><p></p><div style="text-align: justify;"> </div><p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"></p><p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"><span style="font-size:78%;"><b style=""><span style="font-family:Arial;"><o:p> </o:p></span></b></span></p><p></p><div style="text-align: justify;"> </div><p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"></p><p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"><span style="font-size:78%;"><b style=""><span style="font-family:Arial;"><o:p> </o:p></span></b></span></p><p></p><div style="text-align: justify;"> </div><p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"></p><p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"><span style="font-size:78%;"><b style=""><span style="font-family:Arial;">Xenia siempre me ha estado enloqueciendo con sus cosas, sólo el amor, pienso, a veces, puede soportar ciertos hechos y el arriesgado desplazamiento de la experiencia hasta ciertos límites.<o:p></o:p></span></b></span></p><p></p><div style="text-align: justify;"> </div><p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"></p><p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"><span style="font-size:78%;"><b style=""><span style="font-family:Arial;"><span style=""> </span>Cuando la conocí me dijo:<o:p></o:p></span></b></span></p><p></p><div style="text-align: justify;"> </div><p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"></p><p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"><span style="font-size:78%;"><b style=""><span style="font-family:Arial;"><span style=""> </span>–Tú me querrás, un día me querrás de un modo arrebatador. <o:p></o:p></span></b></span></p><p></p><div style="text-align: justify;"> </div><p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"></p><p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"><span style="font-size:78%;"><b style=""><span style="font-family:Arial;"><span style=""> </span>Y yo pensé “vaya niña más petulante... entrarle a una persona de ese modo”.<o:p></o:p></span></b></span></p><p></p><div style="text-align: justify;"> </div><p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"></p><p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"><span style="font-size:78%;"><b style=""><span style="font-family:Arial;"><span style=""> </span>En el fondo, lo que le envidiaba, era su seguridad.<o:p></o:p></span></b></span></p><p></p><div style="text-align: justify;"> </div><p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"></p><p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"><span style="font-size:78%;"><b style=""><span style="font-family:Arial;"><span style=""> </span>Xenia, debo decirlo, me levantó en momentos de desánimo y me empujó hasta límites inconcebibles de la experiencia. Me mostró maravillosos caminos desconocidos. <o:p></o:p></span></b></span></p><p></p><div style="text-align: justify;"> </div><p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"></p><p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"><span style="font-size:78%;"><b style=""><span style="font-family:Arial;"><span style=""> </span>Y un día en que yo estaba como aquel que dice ya sin salida, me abrazó y me dió unos pellizcos cariñosos. Quizás fue aquello, no lo sé, el caso es que rompí, por ella, con todo y fui mucho más allá de lo que siempre había imaginado. Más allá de lo que mi familia me pudo enseñar y mucho más allá de los condicionamientos infranqueables que esto implica. Por eso nada me asombra en Xenia. <o:p></o:p></span></b></span></p><p></p><div style="text-align: justify;"> </div><p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"></p><p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"><span style="font-size:78%;"><b style=""><span style="font-family:Arial;"><span style=""> </span>Recuerdo el día en que invitó a salir a Gustavo y me dijo que me daría una sorpresa. <o:p></o:p></span></b></span></p><p></p><div style="text-align: justify;"> </div><p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"></p><p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"><span style="font-size:78%;"><b style=""><span style="font-family:Arial;"><span style=""> </span>Recuerdo como si fuera ahora, que fuimos al Maremagnum, que estábamos en una terraza bastante turística, de las que no me gustan, y que, cosa extraña, corría un aire fresco y que Xenia me dijo:<o:p></o:p></span></b></span></p><p></p><div style="text-align: justify;"> </div><p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"></p><p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"><span style="font-size:78%;"><b style=""><span style="font-family:Arial;"><span style=""> </span><span style=""> </span>–Laura, quiero tener un hijo.<o:p></o:p></span></b></span></p><p></p><div style="text-align: justify;"> </div><p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"></p><p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"><span style="font-size:78%;"><b style=""><span style="font-family:Arial;"><span style=""> </span>Luego Gustavo nos convenció para que fuéramos a un seminario de autoestima con Bob Mandel y entonces comenzó la locura total. Xenia escuchó en aquel seminario, que ciertas tribus africanas convocan a sus hijos con canciones, que mucho antes de que nazcan empiezan a cantar debajo de un árbol para atraer a aquella alma y convencerle de que “baje”, hacerle grata la venida a la tierra. Después, determinados síntomas, indican que el alma ha deseado ese emprendimiento y la chica queda embarazada.<o:p></o:p></span></b></span></p><p></p><div style="text-align: justify;"> </div><p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"></p><p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"><span style="font-size:78%;"><b style=""><span style="font-family:Arial;"><span style=""> </span>Cantamos los tres durante todo enero de aquel año. Xenia se descubría un día síntomas por la mañana y los síntomas se desvanecían por la noche. Entró entonces en un ciclo de extenuación que la dejó casi muda, el cansancio le impedía hablar. De alguna manera me estaba dejando descansar, no es que yo me opusiera, pero también me encontraba agotada. <o:p></o:p></span></b></span></p><p></p><div style="text-align: justify;"> </div><p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"></p><p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"><span style="font-size:78%;"><b style=""><span style="font-family:Arial;"><span style=""> </span>Una noche, se levantó a orinar –esto lo supe luego– y dejó la luz de su mesita de noche encendida. De pronto en mis sueños, comencé a oír unos gritos lejanos y me levanté alarmada, mirando a un lado y otro, buscando la procedencia de los gritos y tratando de discernir su significado. Cuando llegué al baño, Xenia, estaba sentada en el banco azul y rodeaba sus hombros con las manos y lloraba de felicidad. Miraba al frente y repetía como una loca “está aquí, está aquí, ya está aquí”.<o:p></o:p></span></b></span></p><p></p><div style="text-align: justify;"> </div><p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"></p><p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"><span style="font-size:78%;"><b style=""><span style="font-family:Arial;"><span style=""> </span>Busqué el predictor, pero no había ninguno. ¿Quién está aquí? Ella, dijo, ella ya está aquí. <o:p></o:p></span></b></span></p><p></p><div style="text-align: justify;"> </div><p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"></p><p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"><span style="font-size:78%;"><b style=""><span style="font-family:Arial;"><span style=""> </span>“Estaba sentada aquí, estaba orinando y de pronto, como si un algo, una presencia hubiera pasado, muy suave y delicado, muy dulce, se presentó aquí, delante mío, sentí que en el cuarto de baño había alguien más. La sientes ahora, está aquí, está aquí”.<o:p></o:p></span></b></span></p><p></p><div style="text-align: justify;"> </div><p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"></p><p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"><b style=""><span style="font-family:Arial;"><span style="font-size:78%;"><span style=""> </span>Nos costó dormir aquella noche. Tres semanas más tarde el predictor pudo establecer como verdad aquello que Xenia había visto tan claro. Y unos meses más tarde, la ecografía nos mostró que "ella" era, efectivamente, una viajera.</span><o:p></o:p></span></b></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><b style=""><span style="font-family:Arial;"><o:p> </o:p></span></b></p> <br /><b style=""><span style="font-family:Arial;"><o:p></o:p></span></b><p></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><b style=""><span style="font-family:Arial;"><o:p> </o:p></span></b></p> <div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7245351975039585067-1557974909843585795?l=psicocuantico.blogspot.com'/></div>Héctor D'Alessandrohttp://www.blogger.com/profile/18366874165744646990hectordalessandro1@yahoo.es0tag:blogger.com,1999:blog-7245351975039585067.post-39139775538148966522008-11-18T12:26:00.000-08:002009-01-22T11:03:41.637-08:00Semillas. Un relato de chamanes y ayahuaska. Héctor D’Alessandro<div style="text-align: justify;"><span style="font-size:85%;"><span style="font-weight: bold;"></span></span>Este relato está incluído en "La Profecía Tlön" de Héctor D'Alessandro<br /><br /></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7245351975039585067-3913977553814896652?l=psicocuantico.blogspot.com'/></div>Héctor D'Alessandrohttp://www.blogger.com/profile/18366874165744646990hectordalessandro1@yahoo.es0