<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss'><id>tag:blogger.com,1999:blog-7145642359661993316</id><updated>2009-12-11T22:10:28.020Z</updated><title type='text'>Conciertos y desconciertos</title><subtitle type='html'>Boberías que se me ocurren ... ¿Me voy aclarando?</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://desconciertos3.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desconciertos3.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default?start-index=26&amp;max-results=25'/><author><name>Miroslav Panciutti</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13205757361724221499</uri><email>noreply@blogger.com</email></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>537</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7145642359661993316.post-1234194234850257071</id><published>2009-12-10T11:23:00.001Z</published><updated>2009-12-10T11:23:00.181Z</updated><title type='text'>Los preservativos y el sida (perversiones 3)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Como sabéis, queridos hijos, a raíz de las valientes y honestas palabras que el Santo Padre pronunció en Camerún el pasado marzo sobre el sida y los preservativos, los hipócritas voceros del hedonismo políticamente correcto han puesto el grito en el cielo (¿o debería decir en el infierno?) y se han apresurado a escupir las más blasfemas y venenosas descalificaciones, con lo que sólo ponen de manifiesto, ante las inteligencias avisadas, la podredumbre de sus almas y la miseria de sus mentes. Que los profilácticos no son un medio eficaz para protegerse de esa terrible enfermedad, a estas alturas, ya está más que probado científicamente, y negarlo equivale a apartar culposamente la mirada de tantos datos que nos ha dejado la experiencia de las dos última décadas a lo ancho de todo el mundo. No otra cosa que ocultarnos la verdad hacen todas esas campañas execrables fomentadas por nuestras satánicas autoridades civiles y por eso es nuestra obligación cristiana rasgar las tinieblas de tales silencios falsarios con la luz resplandeciente de los hechos auténticos. Debéis estar en condiciones de refutar, pacífica pero firmemente, las mentiras que machaconamente se propagan, con la pretensión de que, como aseguró el nazi Goebbels, el pueblo creerá cualquier cosa que hasta la saciedad se le repita. Pero, a pesar de los muchos medios de que dispone el maligno, nosotros tenemos la Verdad y ésta es una luz que nunca ha de extinguirse. Así que, hijos míos, os insto a que perseveréis en el apostolado de la verdad, en la transmisión constante y atenta a vuestros conocidos, uno a uno, sin desmayos, de las pruebas irrefutables de las que el Santo Padre se hizo eco, que disuelven en su nada esencial el falaz argumentario de la publicidad gubernativa. Estudiad, profundizad, cultivad vuestro pensamiento crítico, la más excelsa potencia con la que el Creador nos ha dotado para descubrir la Verdad y el Bien. Ya sabéis que están a vuestra disposición diversos documentos que pueden ayudaros en esta santa tarea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hace falta que gaste las palabras de esta homilía abundando en lo que ya os es harto conocido. Sobra hablaros de los fallos mecánicos de los condones, de sus poros, microscópicos pero más que holgados para los diminutos virus letales, o de las conductas ineficaces de la mayoría de los usuarios. Ni siquiera pretendo ahora recordaros los graves daños que derivan de su inconsciente fomento, al crear falsas seguridades en la población con los inevitables efectos contraproducentes en la prevención de los contagios. Si bien todas estas consideraciones son importantes para demostrar la falsedad de las campañas de promoción de los preservativos, limitarnos a ellas significaría olvidar el verdadero núcleo de su maldad intrínseca que no radica en motivaciones sanitarias (¿de qué le sirve al hombre salvar su cuerpo si condena su alma?) sino en el plano más elevado de la moralidad. El preservativo atenta contra los dos fines sagrados del sexo que son la procreación y el amor conyugal. Toda relación sexual condón mediante (perdonadme la ironía), incluso en el matrimonio, es un acto inmoral, es volverse contra la ética natural establecida por Dios. Así ha sido y así será siempre y por eso la doctrina de la Iglesia no debe ni puede cambiar a este respecto. Aunque no existiera el sida ni otras enfermedades de transmisión sexual, el condón sería inmoral y, por tanto, aunque fuera (que no lo es) eficaz contra esos males, habría que seguir declarando con valentía su maldad y oponernos a su promoción. Que os quede meridianamente claro: no estamos ante un problema de salud pública, como engañosamente nos pretenden embaucar los heraldos luciferinos. Esta batalla, la de los condones y el sida, se lucha en el escenario eterno de la guerra entre el Bien y el Mal. No desdeñemos ningún frente pero no perdamos nunca de vista dónde está el objetivo central del Maligno; no en la prevención de los contagios, sino en la destrucción de la moral sexual para precipitarnos hacia el abismo de la perversión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque, dejémonos de subterfugios complacientes, hermanos: existe el Mal y existe el Bien, y son irreconciliables. No tonteemos con los facilones emplastos del relativismo moral, esa cortina de humo con la que Satán ciega al mundo. El actuar de los seres humanos tiene un sentido moral y, de hecho, es lo que diferencia el nuestro del comportamiento animal. Llevamos impresa en nuestra alma la conciencia del bien y del mal, por más que la perversa ideología de estos tiempos se esfuerce en apagarla. Y el acto sexual es, sin duda, uno de los más plenos de contenido ético, máxime cuando sólo así pasa de ser un repugnante apareamiento de bestias a una excelsa manifestación de nuestra humanidad, un camino hacia nuestra espiritualización, hacia nuestra salvación. ¿Cuándo es bueno el acto sexual? Pablo VI lo dejó claro hace ya más de cuarenta años en su encíclica &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Humanae Vitae&lt;/span&gt;: cuando alcanza plenamente sus dos significados indisolubles, el unitivo y el procreador. El sexo, ya lo decíamos el otro día, es una de las más supremas expresiones del amor entre los esposos y de ahí su función unitiva, ya que contribuye a soldar a los cónyuges. Una relación sexual buscada desde el placer, amén de insatisfactoria, es perversa justamente porque degrada nuestra humanidad. Pero, a la vez, esa expresión del amor conlleva la apertura a la transmisión de la vida. No cabe admitir lo uno sin lo otro, de modo que cualquier medio que, contradiciendo la naturaleza y con ella el designio de nuestro Creador, busque intencionadamente impedir la concepción es éticamente reprobable. Esta ha sido siempre la doctrina de la Iglesia y así seguirá siendo, por muchas presiones a las que se nos someta. Y nada tienen que ver las circunstancias cambiantes de la vida social, porque el Mal ha sido y será siempre el Mal, por más que las autoridades civiles pretendan cambiar la verdad mediante leyes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es lo mismo ponerse un condón que abortar, cierto. Pero se trata de cuestiones que se refieren a planos morales distintos. El vil crimen del aborto, aunque provenga de un acto sexual que en todos los casos habrá sido éticamente malo, se sitúa en el mismo saco que los restantes asesinatos. Llamarlo método de planificación familiar sólo es un cruel sarcasmo. Pero como tal es el lenguaje al que nos fuerzan, pareciera que la prioritaria defensa de los más inocentes nos lleva a olvidar otras obligaciones morales. Quizá por ello, algunos cristianos, bienintencionados pero no menos errados, reclaman "suavizar" el Magisterio de la Iglesia sobre las relaciones sexuales y el uso de métodos anticonceptivos artificiales, invocando el conocido argumento del mal menor. Porque, como ya lo dijo el Santo Padre que Dios tenga en su gloria en la encíclica que os he citado, puede ser lícito tolerar un mal menor para evitar otro mayor o para promover el bien, pero nunca hacer positivamente el mal. Idéntica respuesta hay que ofrecer a estos cristianos que ahora defienden el preservativo como el "mal menor" frente a otros mucho mayores, sean el aborto o el sida. ¿Es acaso preciso pervertir la sagrada esencia del amor para evitar la tentación de un crimen o un eventual contagio? Sobradamente sabemos que no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De ahí la incuestionable coherencia de la prédica del Papa enalteciendo la castidad, esa virtud convertida en energía espiritual que promueve el amor hacia su realización plena. Dios es amor, nos dice Juan, y por tanto todos estamos llamados al verdadero amor. Bajo esta luz sólo los ciegos pueden oponer sexo y castidad cuando, ciertamente, son dos aspectos del camino de salvación. Castidad, en los casados, significa fidelidad mutua y relaciones conyugales como manifestación suma de su amor unitivo y procreador. En los no casados la castidad implica abstenerse de relaciones sexuales para llegar íntegros al matrimonio. Tales son los presupuestos del camino hacia el amor, tanto hoy como ayer o mañana, existiera o no el sida. Por supuesto, como bien declara el Sumo Pontífice, no caben contagios ni otros males análogos en el ejercicio cristiano de la sexualidad. ¿Cómo habría de traernos la enfermedad o el crimen adecuarse al orden que Dios ha establecido para nuestra especie, perseverar en el camino de nuestra salvación? No hemos pues de ser castos para evitar contagios, sino porque sólo a través de la castidad las relaciones sexuales adquieren su pleno valor. Defender el uso de los preservativos, al margen de su probada ineficacia, equivale a degradar el sexo, a precipitarnos por la senda de la perversión, hacia la que desde siempre Satán se empeña en dirigirnos. No nos dejemos engañar por quienes aprovechan el terrible flagelo del sida para confundir la verdades fundamentales, por esos heraldos de la oscuridad que graznan hipócritas condenas frente las palabras del Papa.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/xvx4sjQspnM&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1&amp;amp;"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/xvx4sjQspnM&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1&amp;amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" height="344" width="425"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 153);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;CATEGORÍA&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(153, 51, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;:&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; &lt;a href="http://desconciertos1.blogspot.com/2007/03/sexo.html"&gt;Sexo, erotismo y etcéteras&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7145642359661993316-1234194234850257071?l=desconciertos3.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desconciertos3.blogspot.com/feeds/1234194234850257071/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7145642359661993316&amp;postID=1234194234850257071&amp;isPopup=true' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/1234194234850257071'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/1234194234850257071'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desconciertos3.blogspot.com/2009/12/los-preservativos-y-el-sida.html' title='&lt;b&gt;Los preservativos y el sida (perversiones 3)&lt;/b&gt;'/><author><name>Miroslav Panciutti</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13205757361724221499</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16243564936620264899'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7145642359661993316.post-7710404817260892601</id><published>2009-12-06T14:26:00.001Z</published><updated>2009-12-06T16:37:58.796Z</updated><title type='text'>Casitas, urbanismo, canciones y Víctor Jara</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En los últimos fines de semana estoy viendo la serie norteamericana &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Weeds"&gt;Weeds&lt;/a&gt; (pirateada, sí) que desarrolla una graciosa e irónica trama ambientada en una típica urbanización californiana (los &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Suburbio"&gt;suburbios&lt;/a&gt;, sin el matiz peyorativo que este término tiene en español). La protagonista es una joven viuda con dos hijos y un alocado cuñado que, bajo la apariencia de la normalidad burguesa, se dedica a vender marihuana para poder salir adelante. Desde la primera vez que la vi quedé muy gratamente sorprendido con la presentación. Comienza con una vista aérea animada en la que la trama viaria de la urbanización se va conformando en un anillo del que se ramifican calles en fondo de saco para, inmediatamente, llenarse las manzanas resultantes de hileras de casitas uniformemente distribuidas. Esas casas se ven a continuación en imagen real perfectamente alineadas y adosadas. Luego pasan cuatro todo terrenos blancos uno tras otro por delante de una pretenciosa fuente sobre la que se erige una pérgola. Enseguida, tres tipos vestidos con gorrita, camiseta blanca, pantalón corto y zapatillas de deporte, corren por la senda sinuosa de un parque flanqueado en su borde por las siluetas de las viviendas.  Ahora dos breves planos de la urbanización y la fachada de un restaurante de alguna franquicia americana del que salen cinco ejecutivos en camisa blanca para que enseguida vayan entrando otros tantos. Sigue una vista de helicóptero de una calle curva con varias casas macizotas y llenas de cubiertitas inclinadas situadas en sus jardines privados no vallados (característico de los suburbios yanquis); de sus entradas de garaje van saliendo casi simultáneamente siete cochazos oscuros que, alcanzada la calle, circulan en una ordenada fila. Después aparecen varias chicas también corriendo, todas con gorrita blanca, camiseta verde de asillas, short negro y deportivas. En otras versiones de la presentación se intercalan otras escenas, como la del archiconocido autobús escolar del que van descendiendo uno a uno los niños, todos con la misma indumentaria o un plano frontal de cuatro niñas rubiecitas columpiándose con una sincronización casi perfecta en un área de juegos infantil. En total, apenas cincuenta segundos que sintetizan en  breves cuadros los rasgos definitorios de la vida en los suburbios residenciales de la Norteamérica blanca y burguesa, cargando la tinta en su carácter uniformemente estereotipado; todos los elementos que constituyen cada vista son idénticos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="320" height="266" class="BLOG_video_class" id="BLOG_video-3d157e4269acf3b7" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.blogger.com/img/videoplayer.swf?videoUrl=http%3A%2F%2Fvp.video.google.com%2Fvideodownload%3Fversion%3D0%26secureurl%3DqAAAAKXn9zyzXTyW6NoE_4ojujom0iKP3MZ1Ph48wzG7SoJ3ZoYtENuW1ddSe2D-Na8aE-qd4s1_sBzFdcwmRz4ntY904wh-XbppZaRBH0xGXb4cTDyNzytU-bXX3jvs5NpB_N-jFP24Ds7T9C9JOMoRqWcWpZds4pOveFsqadbRNLkv9zNvySedFzch_F5a8j6-ISc5kW4babJCoz3__lEjXGI-aW9JwNwp1oCc8hoQpJJK%26sigh%3DL_DNyajjUXzEEEHlTFbGLS5uZI4%26begin%3D0%26len%3D86400000%26docid%3D0&amp;amp;nogvlm=1&amp;amp;thumbnailUrl=http%3A%2F%2Fvideo.google.com%2FThumbnailServer2%3Fapp%3Dblogger%26contentid%3D3d157e4269acf3b7%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw320%26sigh%3DUxx4A600lvKwMRzB8ChUnlHC8AA&amp;amp;messagesUrl=video.google.com%2FFlashUiStrings.xlb%3Fframe%3Dflashstrings%26hl%3Den"&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#FFFFFF"&gt;&lt;embed width="320" height="266" src="http://www.blogger.com/img/videoplayer.swf?videoUrl=http%3A%2F%2Fvp.video.google.com%2Fvideodownload%3Fversion%3D0%26secureurl%3DqAAAAKXn9zyzXTyW6NoE_4ojujom0iKP3MZ1Ph48wzG7SoJ3ZoYtENuW1ddSe2D-Na8aE-qd4s1_sBzFdcwmRz4ntY904wh-XbppZaRBH0xGXb4cTDyNzytU-bXX3jvs5NpB_N-jFP24Ds7T9C9JOMoRqWcWpZds4pOveFsqadbRNLkv9zNvySedFzch_F5a8j6-ISc5kW4babJCoz3__lEjXGI-aW9JwNwp1oCc8hoQpJJK%26sigh%3DL_DNyajjUXzEEEHlTFbGLS5uZI4%26begin%3D0%26len%3D86400000%26docid%3D0&amp;amp;nogvlm=1&amp;amp;thumbnailUrl=http%3A%2F%2Fvideo.google.com%2FThumbnailServer2%3Fapp%3Dblogger%26contentid%3D3d157e4269acf3b7%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw320%26sigh%3DUxx4A600lvKwMRzB8ChUnlHC8AA&amp;amp;messagesUrl=video.google.com%2FFlashUiStrings.xlb%3Fframe%3Dflashstrings%26hl%3Den" type="application/x-shockwave-flash"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/SxugrX_8UnI/AAAAAAAACJA/8T5yqqa_18o/s1600-h/MALVINA+7.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 244px; height: 237px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/SxugrX_8UnI/AAAAAAAACJA/8T5yqqa_18o/s320/MALVINA+7.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5412096044252811890" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El tema que suena durante la intro de la serie, con aire de canción infantil, se llama &lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Little_Boxes"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Little Boxes&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; (cajitas) y fue compuesta en 1962 por &lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Malvina_Reynolds"&gt;Malvina Reynolds&lt;/a&gt; (1900-1978), una cantautora del folk activista de la posguerra que tan popular llegó a ser durante los sesenta. Según cuenta su hija, la canción nació un día que Malvina viajaba con su marido desde San Francisco hacia La Honda, un pequeño pueblo de las montañas de Santa Cruz, donde había de cantar para una asociación pacifista. Me imagino a la pareja conduciendo hacia el sur por la autopista interestatal 280 (la Junípero Serra, aunque por entonces no la habían bautizado) y, nada más entrar en el vecino condado de San Mateo, encontrándose a la izquierda con una inmensa urbanización de casitas adosadas. Se trataba de &lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Westlake,_Daly_City,_California"&gt;Westlake&lt;/a&gt;, uno de los ejemplos más famosos y grandes del "urbanismo" residencial americano que se iría imponiendo al resto del mundo. Fue obra de &lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Henry_Doelger"&gt;Henry Doelger&lt;/a&gt;, un caso típico del &lt;span style="font-style: italic;"&gt;self-made-man&lt;/span&gt; americano que, desde unos orígenes pobres, llega a convertirse en uno de los mayores promotores inmobiliarios. En el 45, compró a la compañía de aguas Spring Valley grandes extensiones de terrenos arenosos que todos consideraban demasiado apartados de la ciudad; sin embargo, contra la opinión unánime de todos sus colegas, Doelger estaba decidido a construir el nuevo entorno residencial de la clase media americana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/Sxuh1uO03PI/AAAAAAAACJI/YqD3q0ujyQw/s1600-h/henrydoelgerportraitsepia.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 204px; height: 265px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/Sxuh1uO03PI/AAAAAAAACJI/YqD3q0ujyQw/s320/henrydoelgerportraitsepia.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5412097321531137266" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Estaba a punto de empezar el boom inmobiliario de la posguerra y Doelger, intuyéndolo o no, acertó al ofrecer a las crecientes oleadas de jóvenes parejas un nuevo modelo de hábitat. Concibió, en sus propias palabras, "una ciudad dentro de la ciudad", con casas, colegios, centros comerciales, oficinas, iglesias, equipamientos y parques; separada pero suficientemente cercana de la metrópoli; y, sobre todo, a costes asequibles para el ciudadano medio, a quien la publicidad se encargaría de bombardear con la imagen icónica de la vivienda unifamiliar en un entorno idílico para vivir y educar a los niños, entre gentes como ellos. Planificó el proceso de urbanización y construcción de las casas con criterios de eficiencia, economía y uniformidad. Se diseñaron unos pocos tipos de plantas de viviendas que se combinaban con fachadas en varios estilos y se implementaron métodos de prefabricación que abarataran costes. Probablemente, fue el primer caso de una eficiente planificación estrechamente vinculada a la construcción y comercialización, al menos sobre un área de tan grandes dimensiones. El desarrollo urbanístico-inmobiliario duró diecisiete años (desde el 47 al 64) y dio como resultado 7.500 casas y 3.000 apartamentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/Sxuoa0iJqcI/AAAAAAAACJQ/oq4ufs5OJNg/s1600-h/Fairmont+Dr.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 268px; height: 230px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/Sxuoa0iJqcI/AAAAAAAACJQ/oq4ufs5OJNg/s320/Fairmont+Dr.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5412104555947731394" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Cuando Malvina Reynolds se asombró ante la urbanización, ésta ya tenía que estar prácticamente acabada. La canción que le inspiró ridiculiza la uniformidad de las casitas y su mala calidad constructiva. A este respecto incluso inventó una palabra (&lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Ticky_tacky"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;ticky-tacky)&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; para referirse a los materiales de baja calidad con que se construían las viviendas estandarizadas. Sin embargo, lo cierto es que el resultado arquitectónico e incluso urbanístico no es nada desdeñable, como suele ocurrir con las primeras muestras de casi todo; luego, lamentablemente, los modelos se copian masivamente y se van vulgarizando y degradando. De hecho, Westlake ha sido considerado en varias publicaciones el mejor suburbio estadounidense y cuenta con ejemplos de muy dignas viviendas. Véase, por ejemplo, este adosado de 1953 en una parcela de poco más de 300 m2, con 130 m2 construidos; no está nada mal si lo comparamos con sus anodinos y cutres "herederos". Pues se está vendiendo en 460.000 €; o sea que la urbanización de casitas asequibles se ha convertido en un barrio de gente más pudiente que sus originales pobladores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/Sxu-f1MtGmI/AAAAAAAACJg/9_urZVRKS10/s1600-h/comic-cajitas.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 158px; height: 400px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/Sxu-f1MtGmI/AAAAAAAACJg/9_urZVRKS10/s400/comic-cajitas.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5412128831281371746" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;La preparación de este post me ha llevado a descubrir unos cuantos datos que ignoraba sobre los orígenes de modelos urbanísticos residenciales que ahora estamos hartos de ver en las periferias de nuestras ciudades. Es un asunto que profesionalmente me interesa y me ocupa y que, hace ya muchos años cuando ni de lejos era el fenómeno que hoy es, dio como resultado una canción que, por lo que me entero, ha servido para bautizar no sólo a las viviendas-cajita sino también a todo un modo de vida suburbano que se ha convertido en el hábitat arquetípico de los valores burgueses dominantes de la segunda mitad del siglo pasado (y ahí seguimos). Pero fue la canción lo que me motivó a escribir el post y, en concreto, el que, tras oírla durante varias capítulos con la certeza de que ya la conocía en otra versión y el molesto machaqueo mental de no poder poner nombre a mi recuerdo. Ayer, finalmente, me vino a la cabeza; se trataba del tema de &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/V%C3%ADctor_Jara"&gt;Víctor Jara&lt;/a&gt; titulado las casitas del barrio alto, que me retrotraía a mis vivencias de finales de los setenta. Sólo entonces, contento de haber desvelado el misterio personal, busqué en internet y me enteré de quién era la compositora así como de la multitud de versiones que este tema ha tenido (en la segunda temporada de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Weeds&lt;/span&gt; cada capítulo va introducido por una versión distinta de la canción). Antes que Jara, en 1970, el cantautor español &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Adolfo_Celdr%C3%A1n"&gt;Adolfo Celdrán&lt;/a&gt; hizo la primera adaptación al castellano, con una traducción bastante fiel al original (la imagen adjunta es un comic que ilustra la letra española), aunque no me gusta demasiado cómo la canta. El chileno se toma más libertades para que los textos se ajusten mejor a la realidad urbana y social de Santiago, cuya burguesía estaba subyugada (¿sigue estándolo?) por el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;american way of life&lt;/span&gt;. El tema aparece en su sexto disco, El derecho de vivir en paz (1971), que apenas dos años después los militares se encargarían de negarle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como la vida está llena de casualidades, justamente cuando ya tenía casi acabado este post descubro en &lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/reportajes/muerte/lenta/Victor/Jara/elpepusocdmg/20091206elpdmgrep_6/Tes"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;El País&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; de hoy un reportaje a doble página sobre "la muerte lenta de Víctor Jara". No me cuenta casi nada nuevo sobre esas fechas terribles, pero sí me entero de que se está juzgando su asesinato y de que, aprovechando la exhumación del cadáver para las investigaciones forenses del juicio, ayer se celebró en Santiago un funeral publico, en el que más de treinta y seis años después de su muerte y entierro casi clandestino, el cantante pudo recibir el homenaje emotivo de sus paisanos. Aunque ya pensaba poner su versión de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Little Boxes&lt;/span&gt;, aprovecho la noticia para redoblar mi propio homenaje.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;object height="132" width="353"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=5e184c9" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" height="132" width="353"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 51, 51);"&gt;Notas&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 51);"&gt;: La foto de Malvina Reynolds está tomada del &lt;/span&gt;&lt;a style="color: rgb(51, 51, 51);" href="http://web.mac.com/nancyschimmel/iWeb/Site/writing%20malvina/writing%20malvina.html"&gt;blog&lt;/a&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 51);"&gt; de su hija y el comic proviene de la &lt;/span&gt;&lt;a style="color: rgb(51, 51, 51);" href="http://www.adolfoceldran.com/"&gt;página&lt;/a&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 51);"&gt; oficial de Adolfo Celdrán.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 153);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;CATEGORÍA&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(153, 51, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;:&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; &lt;a href="http://desconciertos1.blogspot.com/2007/03/canciones-y-otras-lricas.html"&gt;Canciones y otras líricas&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7145642359661993316-7710404817260892601?l=desconciertos3.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desconciertos3.blogspot.com/feeds/7710404817260892601/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7145642359661993316&amp;postID=7710404817260892601&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/7710404817260892601'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/7710404817260892601'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desconciertos3.blogspot.com/2009/12/casitas-urbanismo-canciones-y-victor.html' title='&lt;b&gt;Casitas, urbanismo, canciones y Víctor Jara&lt;/b&gt;'/><author><name>Miroslav Panciutti</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13205757361724221499</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16243564936620264899'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/SxugrX_8UnI/AAAAAAAACJA/8T5yqqa_18o/s72-c/MALVINA+7.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7145642359661993316.post-3833426519107794944</id><published>2009-12-05T11:24:00.002Z</published><updated>2009-12-05T11:28:38.865Z</updated><title type='text'> Rectifico, que es de sabios </title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En el post anterior elucubré sobre las actividades inspectoras y censoras de una futura Comisión de Propiedad Intelectual que, al amparo de un nuevo marco legal, se dedicaría a supervisar las navegaciones internáuticas de los particulares para castigarnos cortándonos el acceso a la red si pirateábamos en exceso. Pues bien, resulta que, adormecida mi capacidad crítica por el escaso rigor informativo de los periódicos, incurrí en el para mí odioso error de llegar a conclusiones precipitadas sin corroborar mínimamente las fuentes. Así que, antes de que me saquen los colores, me veo obligado a rectificar (que es de sabios).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La nueva Ley de Economía Sostenible (que, también erróneamente, dije que ya estaba aprobada) modificaría el artículo 8 de la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información (LSSI) añadiendo la salvaguarda de los derechos de propiedad intelectual como uno de los principios cuya vulneración por un servicio de la sociedad de la información legitima que los órganos competentes adopten las medidas necesarias para interrumpir su prestación. Es decir, la LSSI (incluso con la modificación que pretende el Gobierno) ampara las acciones punitivas contra los prestadores de servicios, no contra los usuarios, consumidores o receptores de los mismos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para que quede suficientemente claro, la LSSI cuenta con un Anexo (que no había leído) en el cual define que los servicios de la sociedad de la información son todos aquéllos prestados a título oneroso a distancia por vía electrónica y a petición individual del destinatario, incluyendo también los que, aunque el usuario no pague, constituyan una actividad económica para el prestador. Ciertamente, las &lt;span style="font-style: italic;"&gt;webs&lt;/span&gt; de enlaces (y, por supuesto, las que alojan contenidos descargables) caben en esta definición de servicios de la sociedad de la información (tienen publicidad que les da dinero). En cambio, entiendo yo, no sería aplicable a los programas &lt;span style="font-style: italic;"&gt;P2P&lt;/span&gt; (&lt;span style="font-style: italic;"&gt;emule&lt;/span&gt;, por ejemplo) que simplemente permiten el intercambio de ficheros entre ordenadores particulares, sin que haya actividad comercial. Y, desde luego, como ha difundido la SGAE, por una vez sin mentir, los usuarios que descargamos no estamos prestando servicios sin que por lo tanto pueda, al amparo de esta futura modificación legal, cortársenos internet por hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hecha la rectificación, me congratulo de que la iniciativa gubernamental no avance tanto como había temido en la construcción de un marco normativo tipo Gran Hermano. Pero el que no progrese demasiado en esa dirección no niega que lo esté haciendo, que esa sea la senda por la que están caminando. Se trata simplemente de una cuestión de grado: en vez de una zancada han dado un paso. Así que, el error cometido en mi anterior post no cambia en nada mis conclusiones respecto a que la excusa de la protección de los derechos de autor (más bien de los beneficios que producen) no justifica erosionar otros derechos que me parecen mucho más valiosos. Y tampoco muda mi convicción de que, además de injustas, este tipo de medidas legales son inútiles. Cuanto menos tarden sus defensores en darse cuenta antes afrontarán creativamente la realidad de que hay que olvidarse del viejo sistema y montar otro nuevo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 153);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;CATEGORÍA&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(153, 51, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;:&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; &lt;a href="http://desconciertos1.blogspot.com/2007/03/poltica-y-sociedad.html"&gt;Política y Sociedad&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7145642359661993316-3833426519107794944?l=desconciertos3.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desconciertos3.blogspot.com/feeds/3833426519107794944/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7145642359661993316&amp;postID=3833426519107794944&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/3833426519107794944'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/3833426519107794944'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desconciertos3.blogspot.com/2009/12/rectifico-que-es-de-sabios.html' title='&lt;b&gt; Rectifico, que es de sabios &lt;/b&gt;'/><author><name>Miroslav Panciutti</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13205757361724221499</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16243564936620264899'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7145642359661993316.post-6144719977978876331</id><published>2009-12-02T00:20:00.002Z</published><updated>2009-12-02T00:28:59.582Z</updated><title type='text'>Por fin legislamos contra la odiosa piratería en internet</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Si mediante internet atentas o puedes atentar contra la salvaguarda de los derechos de propiedad intelectual, los órganos competentes podrán adoptar las medidas necesaria para que se interrumpa la prestación (o sea, cortarte el acceso a internet) o para retirar (de la red, se supone) los datos que vulneran el derecho de propiedad. Eso sí, estos órganos supervisores deberán respetar todas las garantías, normas y procedimientos para proteger los derechos individuales, entre ellos a la intimidad. No queda claro si es siempre necesario que el órgano supervisor, para adoptar tal medida, haya de contar con autorización judicial (aunque los periódicos dicen que sí).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La modificación introducida en la Ley de Propiedad Intelectual a través de la disposición final primera de la recientemente aprobada Ley de Economía Sostenible (me despeloto con el título) me genera demasiados interrogantes. ¿Quiénes serán esos órganos supervisores contra la piratería en internet? Pues por lo visto una llamada Sección Segunda (SS) de una flamante Comisión de Propiedad Intelectual (CPI), cuyas funciones y métodos no sabremos hasta el desarrollo reglamentario. Puedo imaginar a los SS-CPI, dotados de sus enormes aparatos, rastreando todo el tráfico de internet con origen en IPs españolas. De forma automatizada detectarán una (cientos de miles) IP colgada de un servidor de &lt;i&gt;rapidshare&lt;/i&gt; y comprobarán que hay un flujo continuo de descarga de &lt;i&gt;bytes&lt;/i&gt; hacia la misma. El enorme aparato activa un algoritmo mediante el que verifica que esos datos que están bajándose están protegidos por la sacrosanta propiedad intelectual. Pero, ¿cómo puede saberlo? Me estoy bajando una peli que son mogollón de archivos de 100 Mb cada uno. ¿Acaso se va haciendo una copia en el hiper-mega-super disco duro de los SS para luego unirlos todos e identificar -¿cómo?- que se trata de una película protegida? No creo; seguro que hay métodos menos engorrosos que, por cierto, me gustaría que nos detallasen.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En cualquier caso, los SS han de supervisar el tráfico e individualizar cada IP, aunque, en esa primera etapa de vigilancia, todavía sean meras cifras anónimas. ¿Por qué escandalizarnos? Es necesario para la seguridad, aunque sólo sea a este respecto la de la propiedad. Nos parece bueno, tanto como que se implanten sistemas automatizados de escucha de todas las conversaciones telefónicas para detectar posibles palabras que alerten de delitos. Se trata de prevenir, antes que de lamentar. Al fin y al cabo, si no haces nada reprensible tus movimientos en ese tráfico cuasi-infinito de bytes no llamará la atención (salvo, claro está, que tú seas ya objeto de atención, pero no caigamos en paranoias conspiratorias).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Como sea, el gran hordenador (GH) ha detectado un tráfico sospechoso que corresponde a tu IP y ha verificado que esa descarga atenta contra la propiedad intelectual. Por cierto, ¿ha pasado a ser delito en este país el copiarse un archivo sin ánimo de lucro? Supongo que no y que por eso se usa el bonito y ambiguo verbo "atentar". Así que tú, a través de la red, estás atentando y consiguientemente los SS pueden interrumpir tu acceso a la red. Ya puestos, de acuerdo a la Ley, basta que "puedas" atentar para que seas castigado. ¿Y qué pasa cuando han señalado tu IP como presuntamente culpable de un tráfico doloso? Pues que requieren a los operadores (y éstos no pueden negarse) que identifiquen al titular de esa IP. Ya saben tu nombre, muchacho. ¿Te cortarán internet? ¿Por cuánto tiempo? O a lo mejor te mandan una primera carta a tu nombre afeándote tu conducta y haciéndote notar su aliento en tu cogote, antes de sacarte la tarjeta roja. ¡Qué vergüenza! Y más cuando compruebes que los SS saben que te has bajado un video de porno gay.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero tranquilos, parece poco creíble que todos los piratas seamos castigados sin internet; hay demasiados. Además, ¿qué hacer con las &lt;i&gt;wifi&lt;/i&gt; públicas o los cibercafés? Puestos a dar escarmientos ejemplarizantes, hay que golpear primero a los que más descargan. Para ello, el GH debería crear una inmensa base de datos de modo que asocien a cada IP los megas de descargas que vaya acumulando. Claro que está el problema de las IP variables que podría resolverse obligando a los operadores a que aporten continuamente un único código a cada IP, en tiempo real. Eso tendría la ventaja de que, cuando un código alcanzara una cantidad escandalosa de descargas, sería muy fácil pedir el nombre de ese código. La idea gusta, seguro, a los SS. Porque, aunque no se les corte el servicio a todos, sí queda ahí guardada el historial de navegación de todos los internautas, información que puede resultar muy útil para múltiples finalidades (siempre por el bien y la seguridad pública, claro).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Admito que se me va la olla y tiendo a ver fantasmas. No tenemos de qué preocuparnos. Como dice &lt;i&gt;El País&lt;/i&gt;, "con esta modificación legislativa se prepara el terreno para un amplio conjunto de medidas que serán presentadas a mediados de este mes para el control de las descargas de archivos, y que no incluirán en ningún caso la desconexión de los internautas particulares, centrándose en la persecución de las web de enlaces". Así que lo que pretenden los SS es clausurar esas páginas (&lt;a href="http://www.vagos.es/"&gt;vagos.es&lt;/a&gt;, por ejemplo) que prestan su espacio para que particulares digan la dirección de un servidor al que han subido sus archivos (películas protegidas, por ejemplo) para que quien quiera se los baje. Esas webs atentan contra la propiedad intelectual porque permiten que particulares informen de dónde se pueden conseguir archivos que ellos mismos han colgado. Esas webs no alojan ningún archivo protegido. Y me pregunto si estoy también atentando contra la propiedad intelectual si en este blog se me ocurre dar una &lt;i&gt;url&lt;/i&gt; de &lt;i&gt;megaupload&lt;/i&gt; en la cual alguien ha alojado una canción, un libro o una peli.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Lo que pasa es que las SS no pueden clausurar los servidores en donde se aloja la gran mayoría de esos archivos que se descargan porque no son españolas. Y poco lograrán clausurando las páginas de enlaces españolas, salvo aumentar el tráfico de las extranjeras (&lt;a href="http://www.taringa.net"&gt;taringa.net&lt;/a&gt;, por ejemplo). Además, están los buscadores sobre los servidores de alojamiento y muchas más herramientas de pirateo que yo apenas intuyo. De ahí que los SS saben que han de globalizarse, que el GH debe ser mundial. Nada de paraísos internáuticos locales, no podemos admitirlos porque desmontan el sistema, quiebran la eficacia de la lucha contra la piratería, socavan la seguridad pública.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sin embargo, me temo, que por ese camino no llegarán a ningún sitio. Joderán, sin duda, y lograrán pírricas victorias. Pero mucho más ingeniosos y rápidos que los SS son los piratas. La lógica represiva de los primeros les obligará necesariamente a forzar cada vez más las cosas hasta límites que, confío, los gobernantes no sean capaces de dar. Al final, el afán de proteger la propiedad intelectual, al irrumpir en otros derechos mucho más sagrados, se volverá contra sus propios defensores. Mucho más inteligente sería que estos señores (y el gobierno también, por supuesto) buscaran otros caminos, asumiendo que los avances tecnológicos (digitalización y transmisión de datos) ha mandado al garete el sistema montado hasta entonces. Pero, como eso no va a ocurrir a corto plazo, estaremos atentos al amplio conjunto de medidas que, según nos anuncian, son inminentes.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 153);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;CATEGORÍA&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(153, 51, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;:&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; &lt;a href="http://desconciertos1.blogspot.com/2007/03/poltica-y-sociedad.html"&gt;Política y Sociedad&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7145642359661993316-6144719977978876331?l=desconciertos3.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desconciertos3.blogspot.com/feeds/6144719977978876331/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7145642359661993316&amp;postID=6144719977978876331&amp;isPopup=true' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/6144719977978876331'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/6144719977978876331'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desconciertos3.blogspot.com/2009/12/por-fin-legislamos-contra-la-odiosa.html' title='&lt;b&gt;Por fin legislamos contra la odiosa piratería en internet&lt;/b&gt;'/><author><name>Miroslav Panciutti</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13205757361724221499</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16243564936620264899'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7145642359661993316.post-7939573933778513321</id><published>2009-11-29T11:17:00.003Z</published><updated>2009-11-29T11:34:21.203Z</updated><title type='text'>La muerte de Aitana</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En la tarde noche del pasado martes, un joven de 24 años se presenta en el centro sanitario de El Mojón (sur de Tenerife) con una niña de tres años porque, según dijo, tenía dificultades para respirar. La niña era hija de su pareja, una chica de 22 años, y los tres habían venido a vivir a la isla desde Madrid este otoño. En el mismo centro, la criatura sufrió dos paradas cardiorrespiratorias, logrando ser reanimada y estabilizada para trasladarla a la Residencia de la Candelaria, en Santa Cruz.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El miércoles por la mañana, mientras desayuno en el bar junto a mi oficina, leo en un periódico tinerfeño, bajo el titular "viola a la hija de su pareja de tres años en Arona", que el médico de guardia que examinó a la niña identificó múltiples signos de malos tratos en la pequeña (hematomas en brazos, magulladuras, quemaduras en la zona lumbar y dorsal así como indicios de desgarro vaginal y anal) que a su juicio pueden haber sido los causantes de las paradas cardiorrespiratorias; consecuentemente, avisa a la policía local que detiene al hombre y lo pone a disposición judicial.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ese día, la noticia es el centro de todos los comentarios. Todos damos por supuesto la veracidad de la misma y ni siquiera nos preguntamos cómo se ha filtrado a la prensa y mucho menos dejamos un resquicio de duda sobre su fiabilidad. Estamos impresionados, dolorosamente aturdidos. Yo comento con algunos amigos que no logro entender cómo alguien puede abusar sexualmente de una niña de esa edad, que obviamente tiene que tratarse de un desequilibrado patológico.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El jueves me entero de que Aitana (así se llamaba la niña) ha fallecido esa madrugada. Los periódicos locales, detectada la indignación general en la isla, no dudan en exaltarla y hablan de una criatura martirizada con múltiples golpes, quemaduras con cigarrillos y una brutal agresión sexual. Se nos informa que la madre había defendido a su novio, negando rotundamente que su hija hubiera sufrido malos tratos. Por supuesto, esto no es sino un motivo añadido de indignación y escándalo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El viernes, mientras el juez ordena la prórroga de la detención del hombre y siguen las investigaciones, numerosos políticos locales nos ofrecen las previsibles declaraciones de condolencia, indignación y condena. La consejera de bienestar social del Gobierno de Canarias afirma que toda la "sociedad canaria siente esta tristísima y durísima muerte como suya" y nos pidió que reflexionásemos sobre lo que ha ocurrido para "estar lamentando una atrocidad como ésta". La presidenta del Parlamento habló de la necesidad del respeto a la libertad y la vida, aludiendo a la violencia machista. Ante varias instituciones públicas se guardaron minutos de silencio en señal de pésame y condena. Ciertamente, la sociedad canaria (al menos la tinerfeña) sentía como propio, si no el dolor de esta muerte, sí la rabia y deseo de venganza, como podía comprobarse en cualquier sitio. Por suerte para él, el presunto asesino (aunque todos habíamos prescindido del adjetivo) estaba encerrado en el calabozo del juzgado porque, si no, tenía todas las papeletas para ser linchado.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ayer por la mañana, el juez de Arona dicta auto de libertad provisional sin fianza en el procedimiento de diligencias previas incoado en virtud de un presunto delito de homicidio y malos tratos contra Diego Pastrana, pareja sentimental de la madre de la víctima. En el auto se lee que "los hechos que han dado lugar a las presentes actuaciones no pueden ser calificados, ni siquiera indiciariamente de constitutivos de un delito de homicidio ni de maltrato en la persona de la menor fallecida". A continuación pasa a detallar las distintas "lesiones" que detectó el médico de guardia y que, tanto en los exámenes de la niña en el hospital como en la autopsia, se comprobó que no eran tales. Resulta que no había tales desgarros ni vaginales ni anales que pudieran sugerir agresión sexual, los moratones que presentaba la niña son compatibles con una caída sufrida el sábado anterior, las aparentes quemaduras no correspondían a cigarrillos o secadores de pelo, sino a rozamientos o reacción alérgica, y las lesiones internas eran debidas a las maniobras de reanimación sí como a las manipulaciones quirúrgicas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En cuanto a la causa de la muerte de Aitana, el informe forense la atribuye a traumatismos internos con una antigüedad de cinco o seis días, lo que concuerda con lo declarado por varios testigos y que, curiosamente, la prensa ni mencionó. Parece que el sábado la niña se cayó de un columpio en la urbanización donde vivía y sus padres la llevaron ese mismo día a urgencias, donde sólo le apreciaron un traumatismo nasal. La propia Aitana se lo contó el lunes a su profesora, según ésta ha testificado.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Así que ahora parece que el "monstruo" de Tenerife (que como se hizo notar insistentemente, no es canario sino madrileño) era un padre cariñoso que llevaba todos los días a la niña al colegio y se ocupaba de ella, hacia quien ésta mostraba claros signos de cariño. Ahora nos enteramos de que se trataba de una niña alegre y extrovertida, sin que nadie hubiera nunca notado signos de malos tratos, ni en el colegio ni en la urbanización. Pero esos mismos vecinos, entrevistados por la televisión, no pusieron en duda la versión periodística, mostrando su repulsa a ese hombre que había estado tan cerca de ellos y de sus propios hijos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Así somos; da que pensar. Quizá todavía nos quede alguna sorpresa en esta tragedia doméstica. Imagino que la madre y su pareja estarán destrozados por la muerte de Aitana. Y sobre ese dolor, se suma el linchamiento mediático y "popular" que ha vivido ese chico, encarcelado y acusado de ser un asesino depravado cuando lo que hizo fue llevar a la niña a que la curaran. Pero, por supuesto, esta historia no valdrá para que rectifiquemos; el "instinto vengador" lo tenemos muy dentro. Así somos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/A7F2X3rSSCU&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/A7F2X3rSSCU&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 153);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;CATEGORÍA&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(153, 51, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;:&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; &lt;a href="http://desconciertos1.blogspot.com/2007/03/poltica-y-sociedad.html"&gt;Política y Sociedad&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7145642359661993316-7939573933778513321?l=desconciertos3.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desconciertos3.blogspot.com/feeds/7939573933778513321/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7145642359661993316&amp;postID=7939573933778513321&amp;isPopup=true' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/7939573933778513321'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/7939573933778513321'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desconciertos3.blogspot.com/2009/11/la-muerte-de-aitana.html' title='&lt;b&gt;La muerte de Aitana&lt;/b&gt;'/><author><name>Miroslav Panciutti</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13205757361724221499</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16243564936620264899'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7145642359661993316.post-6498744293521718180</id><published>2009-11-26T08:02:00.003Z</published><updated>2009-11-26T08:26:20.682Z</updated><title type='text'>Dos textos sobre Franco</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/SwxpjD_24_I/AAAAAAAACI4/XJGEkl3cqbQ/s1600/Franco.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 202px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/SwxpjD_24_I/AAAAAAAACI4/XJGEkl3cqbQ/s320/Franco.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5407813303654605810" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#990000;"&gt;Desde 1936 Franco ha sido objeto de furiosas polémicas fuera de su país. Parece un militar reaccionario, un cómplice fascista de los nazis e italianos, parece un vasallo de los capitalistas "yanquees"; pero al lado de este Franco hay otro visto por la derecha: un San Jorge venciendo al dragón del comunismo. Este trabajo se basa en el libro de Claude Martin, &lt;i&gt;Franco, soldado y estadista&lt;/i&gt;. Yo podía hacer una historia contemporánea de España, pero en esa historia el gran protagonista sería Franco. Como el título sobre el que había que hacer el trabajo era "Comentario exaltado a la figura del Caudillo", yo exalto y subrayo varios aspectos dignos de elogio en esta biografía.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El párrafo anterior es el prologo del trabajo que a finales de 1971 presentó un chaval de doce años en la asignatura de FEN de tercero de bachillerato. Son veintiuna páginas manuscritas con dibujos y algunas ilustraciones pegadas de soldaditos de los años treinta. Al chaval le dieron a leer el libro que cita que (lo compruebo en internet) se había publicado con gran éxito en España en 1965, diez años después de su versión original en francés. Obviamente, por aquellos años no se conseguirían en este país las abundantes obras sobre el franquismo que se venían produciendo en Europa, y mucho menos las escritas por los historiadores de tendencia marxistas (escuela predominante en Francia por entonces). Al chaval le dieron a leer ese libro, supongo, como un ejemplo de ecuanimidad puesto que lo había escrito un extranjero, para que, a partir de él, erigiera el ensalzamiento elogioso del biografiado. En eso consistía, en gran medida, la formación del espíritu nacional, en primar la exaltación sobre la información, en abortar el pensamiento crítico apenas embrionario a esas edades y sustituirlo por clichés dogmáticos y maniqueos. (La citada formación del espíritu nacional se completaba, por mi época sólo en días contados, con cánticos corales como el que a continuación reproduzco). &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=2e4d98a" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El chaval ese, desde aquellos años finales del franquismo, ha leído muchos libros sobre la España del siglo pasado y sobre Franco, incluyendo varias biografías del caudillo de España por la gracia de Dios. Tantas, o las suficientes, como para ser capaz de recrear en su imaginación escenas de acontecimientos pasados, de darles "realidad" a lo que entonces no eran más que textos demasiado ajenos a su sentir, como si se tratara de cuentos o leyendas. Aunque me cuesta mucho reconocer a aquel chaval, sí me consta que creía sin las menores dudas críticas en lo que entonces escribió; estaban todavía lejos los tiempos de sus desconciertos. Ahora, treinta y cuatro años después de la muerte de aquel señor bajito y con bigotillo (acaba de pasar el 20N sin pena ni gloria, afortunadamente), para los niños de doce años Franco será alguien tan lejano como lo era para mí Felipe II e imagino que, desde el extremo opuesto, su figura se contempla con idéntico adoctrinamiento acrítico.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#660000;"&gt;Era un hombre menudo, atiplado, que se pirraba por los honores; se había casado con una mujer más alta y de mejor rango que el suyo, que se pirraba por las joyas, y de ella había tenido una hija, bastante agraciada, que con el tiempo se pirraría por los títulos; o sea, que entre los tres cubrían todo el mercado de la gloria. Había hecho en el teatro de África una carrera brillante, a lo largo de la cual había demostrado tanto un cierto arrojo como una innata capacidad para la crueldad. Sabía arriesgarse pero no era temerario. No se sumó a los conjurados mientras el invierno republicano les obligó a llevar la existencia larvada de la conspiración, y cuando por fin tomaron vuelo, en pleno verano, condicionó la prestación de sus servicios al pronunciamiento (no sin que mediaran interminables vacilaciones e insólitos acontecimientos que ayudaron a mover su voluntad hacia el lado de la rebelión) a un depósito en un banco extranjero a nombre de su mujer, para garantizar su futuro en el caso de que su traición terminara en el fracaso. Era un hombre receloso, nada sobrado de luces, sobre quien nunca nadie logró depositar su confianza. De tal manera reunía en su persona todos los caracteres del traidor que sólo sabía apreciar la fidelidad hacia él, aun cuando estuviera unida a la más obtusa inteligencia. Ni las creencias, ni la fidelidad a la depuesta Monarquía, ni la defensa de ideales mancillados por la República, ni la amistad (que no tenía) con algunos conjurados, ni el &lt;i&gt;esprit de corps&lt;/i&gt; que pudiera unirle a buen número de cabecillas, lo movieron a sumarse a la rebelión. Lo hizo por lucro.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 195px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/SwxoZanhaHI/AAAAAAAACIw/r1KkqNDldHg/s320/Benet.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5407812038416230514" /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Este otro párrafo proviene de las primeras páginas de la novela &lt;i&gt;Herrumbrosas Lanza&lt;/i&gt;s, de Juan Benet, publicada en 1983 y que estoy leyendo estos días. Un texto bastante más jugoso que el del chaval, ¿verdad? Claro que lo escribió un hombre de cincuenta y seis años y el niño aquél, por mucho que haya mejorado sus redacciones, dista mucho de tener las dotes literarias de un Benet. La descripción de la forma de ser de Franco que con pocas pinceladas queda trazada en el párrafo anterior me parece magnífica, aunque no me resulte nueva. Hay un "dato", sin embargo, que desconocía y cuya veracidad dejo en suspenso hasta que la corrobore en otras fuentes. Me refiero a que el general exigiera un ingreso en el extranjero antes de sumarse al golpe de estado. Cuadra con su "legendaria" prudencia (o, si se prefiere, cobardía) y también con las ansias codiciosas de doña Carmen, pero ... ¿Se produjo efectivamente dicho ingreso? ¿Qué cantidad? ¿En qué banco? ¿De dónde vinieron los fondos? Tema a investigar, ¿alguien me aporta pistas? (Compenso el tema musical anterior con una canción del otro bando, también muy popular durante nuestra ya olvidada guerra).&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=ec2cd78" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;CATEGORÍA&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(153, 51, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;:&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; &lt;a href="http://desconciertos1.blogspot.com/2007/03/personas-y-personajes.html"&gt;Personas y personajes&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7145642359661993316-6498744293521718180?l=desconciertos3.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desconciertos3.blogspot.com/feeds/6498744293521718180/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7145642359661993316&amp;postID=6498744293521718180&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/6498744293521718180'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/6498744293521718180'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desconciertos3.blogspot.com/2009/11/dos-textos-sobre-franco.html' title='&lt;b&gt;Dos textos sobre Franco&lt;/b&gt;'/><author><name>Miroslav Panciutti</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13205757361724221499</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16243564936620264899'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/SwxpjD_24_I/AAAAAAAACI4/XJGEkl3cqbQ/s72-c/Franco.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7145642359661993316.post-5976285642025692209</id><published>2009-11-24T09:36:00.000Z</published><updated>2009-11-24T09:36:00.306Z</updated><title type='text'>Fechas capicúas</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;–Pensaba hace un rato que vivimos el 2002 y el 1991 sin casi darnos ni cuenta de que eran años capicúas. ¡Hemos vividos dos años capicúas! Eso no le ha tocado a muchas generaciones. El anterior fue el 1881. ¿Cuántos de los que en esa fecha eran conscientes de que se trataba de un año capicúa han repetido la experiencia en el 91? Seguro que ninguno, o menos de diez a lo sumo. Y hasta el 2112 no viene el siguiente. Para entonces, todos muertos. Somos una generación con suerte.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;–¡Qué chorrada! Durante el siglo primero, cualquiera podría vivir la tira de años capicúas. Por ejemplo, uno que hubiera nacido en el año 11 y muriera en el 101, con 90 años, habría vivido diez capicúas. ¡Oh, qué excepcionales esas generaciones! Hasta el año mil, cada siglo tenía diez capicúas, ¿qué te parece? ¿Que eran seres extraordinarios?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;–No es lo mismo, es demasiado fácil con años de dos o tres cifras. Pero a partir de las cuatro, la distancia entre dos capicúas son demasiados años ...&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;–Sí, 110, para ser exactos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;–Pues eso, ciento diez años, más que una vida humana. Sólo uno por siglo. En cambio, sólo once años entre los dos últimos. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 227px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/SwlAhcvu8zI/AAAAAAAACH4/GMMCPYmuvnI/s320/apocalipsis-de-san-juan.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5406923771031253810" /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;–¿Y qué? Once es la diferencia entre dos capicúas en los cambios de siglo hasta el año mil, y once es también la diferencia que habrá entre los dos capicúas consecutivos en los cambios de milenio hasta el año 10.000. Y no vayas a creer que es un valor mínimo; el primer año del pasado milenio, el 1001 (no el mil como creyeron los apocalípticos de entonces) era capicúa y sólo habían pasado dos años desde el anterior. E igual tiempo pasará cuando lleguemos al primer capicúa de cinco cifras.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;–Jo, ya me has chafado. Yo que pensaba qué éramos especiales ...&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;–Si lo que buscas es ser especial, podrías fijarte en las cifras ordinales de los días en vez de en las de los años. Por ejemplo, hoy 24 de noviembre de 2009 sería el día 733.750, en la convención de que el primero es el 1 de enero del año 1.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;–No se me había ocurrido. Pero es que, claro, normalmente no sabemos el ordinal en días de una fecha. Es complicado.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;–Bueno, no tanto. Basta con prepararse un algoritmo que te convierta la fecha de nuestro sistema habitual de notación al ordinal "absoluto". Hay que tener en cuenta los años bisiestos y los distintos días de cada mes. Con una &lt;i&gt;excel&lt;/i&gt; se hace en poco rato; mírala.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;–¿Y te dedicas a buscar curiosidades numéricas?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;–De vez en cuando lo hago. Por ejemplo, algunas relativas a los capicúas que tanto te llaman la atención y que nos conciernen. Tu madre, por ejemplo, nació el 5 de junio del 65 que es el día 717.507. Pues resulta que la fecha de su capicúa, el 705.717, corresponde al 23 de febrero de 1933 y ... ¿a que no sabes que pasó ese día?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;–Nació el abuelo. ¡Qué casualidad! Es increíble, eso tiene que significar algo ...&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;–Bueno, ha habido muchos que han buscado significados más o menos esotéricos en los números. De hecho, la &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Numerolog%C3%ADa"&gt;numerología&lt;/a&gt;, entendida como la disciplina que establece relaciones entre los números y la realidad, fue muy popular en la antigüedad y todavía hoy existen bastantes que se la toman en serio. Pero no creo que sea más que un divertimento; se trata de encontrar relaciones curiosas en las que basar explicaciones significativas. A ese respecto, son llamativas las aplicaciones a las teorías espiritualistas de almas que se reencarnan y similares. Por ejemplo, un alma se encarna en una persona en su fecha de nacimiento y vuelve a reencarnarse en la fecha capicúa para vivir una especie de vida complementaria.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;–En el caso de mi madre y mi abuelo, no funcionaría porque ella no puede ser su padre reencarnado.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/SwlBWklaN9I/AAAAAAAACIA/S7FFQrXZZBM/s1600/goya.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 312px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/SwlBWklaN9I/AAAAAAAACIA/S7FFQrXZZBM/s320/goya.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5406924683668502482" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;–No, claro. No sé que cómo lo explicarían los zumbados de los capicúas. Pero fíjate en mi caso, que también resulta muy curioso. Nací el 3 de diciembre del 57 que es el día 714.766. Pues bien, el 667.417 corresponde al 15 de abril de 1828 que, tachán, es la fecha de la muerte de Francisco de Goya. ¿Qué te parece?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;–Los numerólogos dirían que eres la reencarnación de Goya y que tu vida ha de complementar la suya. Tiene así más lógica, ¿no? El nacimiento es también el complementario a la muerte.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;–Bueno, bueno ... Con esa teoría, Goya sería a su vez la reencarnación de alguien que hubiera muerto en el capicúa de la fecha de su nacimiento. Déjame que vea ... Nació el 30 de marzo de 1746 que es el día 637.450, cuyo capicúa es el 54.736. Pues habrá que buscar a alguien que haya muerto el 10 de noviembre del año 150. Fíjate, el siglo II, el año, según dice la &lt;i&gt;wiki&lt;/i&gt;, en que Ptolomeo completó su atlas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;–Pues es divertido ... Podemos ir enlazando muertes con nuevas vidas en una especie de cadena de los seres humanos a lo largo de la historia. Tu cadena, desde luego, tiene un eslabón de lo más brillante con Goya.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;–Sí, es divertido, pero cuidado ... Porque los enlaces no son en un mismo sentido temporal. El jueguecito de los capicúas te lleva de adelante hacia atrás y viceversa. El tipo que antecedería a Goya sería también el complementario de otro, ¿verdad? Venga, vamos a inventarnos una fecha de nacimiento para este desconocido.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;–A ver, digamos que tenía 57 años cuando murió. Nacería, por tanto, en el año 93; pongamos el 12 de septiembre. Según tu excel esa fecha corresponde al 33.858.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;–Cuyo capicúa es el 85.833 o, para usar seis cifras, el 858.330. Nos vamos a la nochevieja del año 235 o a la nochebuena del año 2350 (curiosas coincidencias festivas). En cualquiera de ambas posibilidades, el antecedente de nuestro hombre muere después de que nazca en quien ha de reencarnarse.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;–A lo mejor es que esa fecha que nos hemos inventado es incorrecta.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;–Que no, hombre, que no. Que los capicúas te hacen pendular en el tiempo. Baste un solo ejemplo para que lo veas. Quien haya muerto hoy tendría que reencarnarse el 24 de diciembre del año 157 (vaya, otra vez el siglo 2 y otra vez nochebuena).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;–Es que el tiempo es circular; no hay ni antes ni después ...&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;–Sí, puedes elucubrar desde esa hipótesis. Ya puestos, busca convergencias en las alternancias de fechas capicúas. A lo mejor descubres algunas leyes ocultas que explican los arcanos de la historia.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;–El mito del eterno retorno, ¿no? Pues lo voy a hacer. Voy a jugar un rato con tu excel, a ver si descubro más curiosidades. Empezaré conmigo mismo. ¿En qué fecha murió (o morirá) del quien soy reencarnación?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;–Pues vas a llevarte una sorpresa. Naciste el 25 de mayo del 90 que, atención, es el día 726.627. Eres ejemplar único, hijo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 153);font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;CATEGORÍA&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(153, 51, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;:&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; &lt;a href="http://desconciertos1.blogspot.com/2007/10/ficciones.html"&gt;Ficciones&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7145642359661993316-5976285642025692209?l=desconciertos3.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desconciertos3.blogspot.com/feeds/5976285642025692209/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7145642359661993316&amp;postID=5976285642025692209&amp;isPopup=true' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/5976285642025692209'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/5976285642025692209'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desconciertos3.blogspot.com/2009/11/fechas-capicuas.html' title='&lt;b&gt;Fechas capicúas&lt;/b&gt;'/><author><name>Miroslav Panciutti</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13205757361724221499</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16243564936620264899'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/SwlAhcvu8zI/AAAAAAAACH4/GMMCPYmuvnI/s72-c/apocalipsis-de-san-juan.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7145642359661993316.post-2852287837845744821</id><published>2009-11-23T08:31:00.000Z</published><updated>2009-11-23T08:31:00.118Z</updated><title type='text'>Ventajas e inconvenientes del autoestop (Epílogo)</title><content type='html'>&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 310px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/SwnK0-lLJ0I/AAAAAAAACIM/0imlHlttXqE/s320/Roger_Waters_-_The_Pros_And_Cons_Of_Hitch_Hiking-%5BFront%5D-%5Bwww.FreeCovers.net%5D.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5407075839135917890" /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los cuatro posts anteriores son la traducción (excesivamente libre) de los doce temas que conforman el excelente album &lt;i&gt;&lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/The_Pros_and_Cons_of_Hitch_Hiking"&gt;Pros and Cons of Hitchhicking&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;, publicado por &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Roger_Waters"&gt;Roger Waters&lt;/a&gt; en 1984. Pese a que me encanta desde siempre Pink Floyd y he escuchado infinidad de veces todos sus discos, poco he seguido las carreras en solitario de sus miembros. De Roger Waters, de quien pide disfrutar en vivo en un maravilloso concierto en el Palau Sant Jordi, conocía un solo disco de rock y no era éste que he descubierto hace unas pocas semanas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En 1978, Waters se presentó ante sus compañeros de &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Pink_Floyd"&gt;Pink Floyd&lt;/a&gt; con las &lt;i&gt;demos&lt;/i&gt; de dos posibles albumes para que eligieran el próximo &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;que había de sacar el grupo. Optaron por los temas que en 1979 serían &lt;i&gt;The Wall&lt;/i&gt;, de modo que la otra alternativa quedaría guardada unos años, hasta que los conflictos entre Waters y los restantes pinkfloydianos forzaron al primero a separarse e iniciar su carrera en solitario. Por eso &lt;i&gt;Pros and Cons of Hitchhicking&lt;/i&gt; aparecería cinco años después que &lt;i&gt;El Muro&lt;/i&gt;, aunque se aprecia fácilmente el parentesco compositivo entre ambas maravillas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Instrumentalmente, en &lt;i&gt;Pros and Cons&lt;/i&gt; no están los restantes Pink Floyd pero eso no hace que se pierda el sonido característico y que, en algunos momentos, hasta parezca mejorado. Yo destacaría el saxofón de David Sanborn (que compite más que dignamente con los fabulosos solos de Dick Parry en &lt;i&gt;Dark Side of the Moon&lt;/i&gt;), pero sobre todo la excepcional guitarra de &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Eric_Clapton"&gt;Eric Clapton&lt;/a&gt;. No tengo ni idea de cómo "ficharía" Waters a &lt;i&gt;Slow Hand&lt;/i&gt;, pero desde luego fue un acierto (cabe suponer que &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/David_Gilmour"&gt;Gilmour&lt;/a&gt; se quedaría de piedra viendo quien le sustituía).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/SwnMez5SXYI/AAAAAAAACIU/rMnSdLB4vyE/s1600/bernice_abbott_james_joyce_1926.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 244px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/SwnMez5SXYI/AAAAAAAACIU/rMnSdLB4vyE/s320/bernice_abbott_james_joyce_1926.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5407077657333620098" /&gt;&lt;/a&gt;Al igual que &lt;i&gt;The Wall&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;Pros and Cons&lt;/i&gt; es un disco de los que se han dado en llamar conceptuales; es decir, que cuenta una historia. La historia consiste en la mezcla de sueños y realidad que vive un hombre de mediana edad en su dormitorio de los suburbios londinenses entre las cuatro y media y cinco y once de la madrugada. El tío fantasea con engañar a su mujer norteamericana con jovencitas autoestopistas, luego con abandonar la ciudad y mudarse toda la familia a la granja familiar de ella, luego con que ésta lo abandona y se convierte él en el autoestopista, para finalmente arrepentirse y despertarse aliviado al ver que su mujer sigue a su lado. La influencia del &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ulises_(novela)"&gt;Ulises&lt;/a&gt; de Joyce en los textos es meridiana, tanto en el esquema temporal como en el recurso al famosísimo "flujo de conciencia", así como al empleo de imágenes y alusiones que resultan muchas veces enrevesadas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ya he dicho que los posts son una traducción demasiado libre. La razón fundamental de mis libertades es que no soy capaz de traducir las letras; en muchas frases el sentido completo se me oculta y he optado por lanzarme al vacío con mis propias interpretaciones. El segundo motivo viene a ser hacer de la necesidad virtud; como no tenía forma de conseguir una traducción decente pues cuento la historia a mi modo apoyándome en las palabras de Waters las más de las veces pero inventando otras (o suprimiendo las suyas) cuando me ha venido en gana. En todo caso, quien quiera y se atreva, puede conseguir fácilmente las letras en internet. Finalmente, como no podía ser de otra forma, he aprovechado para acompañar cada "capítulo" del tema correspondiente. Disfruten de la música. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 153);font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;CATEGORÍA&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(153, 51, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;:&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; &lt;a href="http://desconciertos1.blogspot.com/2007/03/canciones-y-otras-lricas.html"&gt;Canciones y otras líricas&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7145642359661993316-2852287837845744821?l=desconciertos3.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desconciertos3.blogspot.com/feeds/2852287837845744821/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7145642359661993316&amp;postID=2852287837845744821&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/2852287837845744821'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/2852287837845744821'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desconciertos3.blogspot.com/2009/11/ventajas-e-inconvenientes-del-autoestop_23.html' title='&lt;b&gt;Ventajas e inconvenientes del autoestop&lt;/b&gt; (Epílogo)'/><author><name>Miroslav Panciutti</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13205757361724221499</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16243564936620264899'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/SwnK0-lLJ0I/AAAAAAAACIM/0imlHlttXqE/s72-c/Roger_Waters_-_The_Pros_And_Cons_Of_Hitch_Hiking-%5BFront%5D-%5Bwww.FreeCovers.net%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7145642359661993316.post-4125518988004608983</id><published>2009-11-22T22:36:00.000Z</published><updated>2009-11-22T22:45:03.683Z</updated><title type='text'>Ventajas e inconvenientes del autoestop (10, 11 y 12)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;5:01&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Un ángel del infierno en su Harley frena derrapando. La moto queda cruzada junto al arcén, la apoya tras sacar el soporte, se inclina hacia atrás sobre el sillín, luego se despereza, y me extiende una mano grasienta y llena de cicatrices. –¿Cómo estás, hermano? ¿De dónde vienes? ¿A dónde vas? Me estrecha la mano con extrañas sacudidas, seguramente algún código californiano. Siento crujir los huesos. –Que tengas un buen día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una ama de casa de Encino, cuyo marido está en el golf con su libro de reglas, frena y da media vuelta para echarte una segunda mirada. Lanzas el sedal y el pez muerde el anzuelo. Aliento dulce a vodka y tabaco; otro número en tu pequeña agenda negra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son las ventajas y los inconvenientes de hacer autoestop. Oh, cariño, debo estar soñando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy de pie en el borde más extremo. La costa este se despliega ante mis ojos. Salta, me dice Yoko Ono. Tengo demasiado miedo y además soy demasiado guapo, contesto. Vamos, insiste ella, ¿por qué no te atreves? ¿Por qué prolongar la agonía si todos hemos de morir?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Recuerdas Dick Tracy? ¿Te acuerdas de Shane? Mi madre me quería. Shane, ¿puedes verle vendiendo boletos mientras los buitres sobrevuelan en círculos? Esos sí eran ... Las cosas claras, directas. ¿Alguna vez entendiste la música, Yoko, o todo fue en vano? La muy zorra me contesta algo místico. ¿Héroe? No soy un héroe, así que aquí estoy de vuelta en la acera?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son las ventajas y los inconvenientes de hacer autoestop. Oh, cariño, debo estar soñando. Estas son las ventajas e inconvenientes de hacer autoestop.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=ee06782" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;5:06&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En un bar de carretera, la camarera se inclina sobre el hombre. Hola, ¿quiere una taza de café? Él está absorto, la mirada perdida. Disculpe, ¿desearía una taza de café? De acuerdo, ¿le pongo crema y azúcar? El hombre piensa, sueña ...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En paradas de camiones y en hamburgueserías, en limusinas acompañado de viejas glorias y acurrucado para dormir en los peldaños de las bocas de metro. En bibliotecas y estaciones de tren, en libros y en bancos, en las páginas de historia, en ataques suicidas de la caballería ... Me reconozco en los ojos de cada extraño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También en las sillas de ruedas que pasean por los monumentos, en lo vagones del metro o del tren de cercanías, en las oficinas municipales o en los tribunales del condado, en las verbenas de Pascua y en los parques de atracciones, en las salas de dibujo y en los depósitos de cadáveres, en una exposición de fotografías sobre balsas en los mares de China, en campos de refugiados bajo la luz de arcos voltaicos y en rampas de desembarco, incluso en las caras borrosas como estampadas por sellos de goma ... Me reconozco en los ojos de cada extraño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahora, desde donde estoy, desde lo alto de esta colina que he saqueado desde el pozo más profundo, miro a mi alrededor, busco los cielos y protejo mis ojos casi cegados. Y veo señales de días casi olvidados, oigo campanas que tañen sonidos familiares y reconozco la esperanza que enciendes en tus ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué sencillo me parece ahora. Nada interfiere, claro. Cómo duelen las lágrimas que amenazan con extinguir la chispa de nuestro amor.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=5f416ca" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;5:11&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El momento de lucidez se abre paso titubeante como a veces hace la caridad. Abro un ojo y acerco mi mano hasta acariciar tus cabellos suaves, para asegurarme de que todavía estás a mi lado. Y tengo que admitir que tenía algo de miedo, sí. Pero tengo suerte porque estás despierta. No podría soportar seguir solo ni un momento más.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=df48fbb" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 153);font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;CATEGORÍA&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(153, 51, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;:&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; &lt;a href="http://desconciertos1.blogspot.com/2007/03/canciones-y-otras-lricas.html"&gt;Canciones y otras líricas&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7145642359661993316-4125518988004608983?l=desconciertos3.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desconciertos3.blogspot.com/feeds/4125518988004608983/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7145642359661993316&amp;postID=4125518988004608983&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/4125518988004608983'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/4125518988004608983'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desconciertos3.blogspot.com/2009/11/ventajas-e-inconvenientes-del-autoestop_22.html' title='&lt;b&gt;Ventajas e inconvenientes del autoestop&lt;/b&gt; (10, 11 y 12)'/><author><name>Miroslav Panciutti</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13205757361724221499</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16243564936620264899'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7145642359661993316.post-8823128535017297356</id><published>2009-11-21T12:26:00.001Z</published><updated>2009-11-23T06:32:37.427Z</updated><title type='text'>Ventajas e inconvenientes del autoestop (7, 8 y 9)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;4:50&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Trinos de pajarillos, los coches rasgan veloces el aire campestre. Mientras pasan dirijo mi ojo mental por encima de los bultos del portaequipajes más allá del horizonte, hacia donde los fabricantes de sueños tientan a los incautos con pasteles en el cielo. ¡Vete a pescar, muchacho!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos mudamos en la primavera con el maletero lleno de libros; libros sobre mecanismos solares y sobre lo bello que es el parto natural. Talamos algunos árboles y rastreamos nuestros ideales; represamos el torrente. Y construimos un estanque de pesca en el que los niños chapoteaban. Cogidos de las manos hicimos nuevas amistades; prácticamente, vivíamos de la tierra. Adoptaste un cachorro de zorro (su madre sería el abrigo de alguien); lo alimentabas en tu propia mano y lo apretabas estrechamente en la que fue la cama del abuelo mientras yo escribía. Cultivábamos nuestro propio maíz. Y sólo de vez en cuando bajaba hasta el pueblo a conseguir antibióticos y munición para la escopeta. Cuando el sol se ponía, cada día más temprano, les contaba historias a los niños mientras trabajabas en el telar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Capítulo seis; Eeyore tiene el cumpleaños y le hacen dos regalos ...–Vamos, papi, cuéntalo.–Eeyore, el viejo burrito gris, se para a la orilla de un arroyo y se ve reflejado en el agua – (patético, esto es lo que hay)– Buenos días Eeyore, dice Winnie-the-Pooh. Vaya, piensa el osito, ha estado pensando demasiado tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todas las hojas cayeron, las cosechas se oscurecieron, llegaron los primeros copos de nieve. Se acabó, me di cuenta de que no todo era bueno en nuestro paraíso. Los niños cogieron bronquitis, la calefacción se quedó sin diesel. Un fin de semana un amigo del Este de alma podrida robó tu corazón. Dije: a la mierda, llévate a los niños de vuelta a la ciudad, tal vez nos veamos por ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que arrojamos todas nuestras esperanzas y nuestros sueños al viento y la lluvia. Cogimos sólo nuestros ahorros y dejamos todo lo demás, desperdicios y basuras. Y de nuevo en la carretera, de nuevo en la carretera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Adios, papi. Puedes traer a Pearl, es una chica muy agradable, pero no traigas a Liza).&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=c0acb78" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;4:56&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hoy por primera vez siento que todo se ha acabado. Tú eras la excusa cotidiana en mi actuar mudo, sordo y ciego. Quién habría pensado que así sería nuestro final. Arrastro mi propia carga más allá de los árboles y tengo que admitir que no me gusta nada. Aquí, caminando por el borde de esta solitaria carretera, esta solitaria carretera.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=f358afb" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;4:58&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;–Eh, tío, ¿quieres que te lleve? Venga, sube. ¿Qué? ¿Cómo va todo?&lt;br /&gt;–He alicatado paredes con azulejos de patitos mientras mi corazón se convertía en ruinas oscuras, he construido bungalows en las colinas, he dejado de vagabundear, de interesarme, de vivir. Llevé a mi chica al campo para empezar una nueva vida, para que durmiéramos bajo la luna. La mantuve entre algodones; ¡Cristo, cuántos vestidos tenía! Y luego va y se vuelve loca.&lt;br /&gt;–Sí, las mujeres son como críos. ¿Quién las entiende? No hay nada que hacer con ellas.&lt;br /&gt;–Esperan a que llegue el hombre especial, ese que les acune el corazón con gentilezas, que les prometa una comunicación profunda ...&lt;br /&gt;–Vi un programa sobre eso en la tele.&lt;br /&gt;–Y uno en cambio siempre pagando los platos rotos, llevándola al cine, al teatro, construyendo la casa de invitados para sus padres, jodiéndose por ella. Algo me merezco, carajo, podrías animarme, maldita sea, no dejar que me hunda ...&lt;br /&gt;–Olvídala, tío.&lt;br /&gt;–Ese tipo, con sus pies tan cuidados, sus uñas tan limpias. Cree que es una roca en medio del océano de dudas. Soy un condenado marica, qué coño hago aquí, lloriqueando. Muévete, imbécil, vete a buscarlos. Suéltale a ese idiota lo que piensas de él. Comprométete, recupérala. ¡Dios, cuánto me gustaría! Pero creo que voy a vomitar.&lt;br /&gt;–Eh, muchacho, aquí no. ¡No, joder! ¡Fuera del camión!&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=39edc6a" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 153);font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;CATEGORÍA&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(153, 51, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;:&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; &lt;a href="http://desconciertos1.blogspot.com/2007/03/canciones-y-otras-lricas.html"&gt;Canciones y otras líricas&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7145642359661993316-8823128535017297356?l=desconciertos3.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desconciertos3.blogspot.com/feeds/8823128535017297356/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7145642359661993316&amp;postID=8823128535017297356&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/8823128535017297356'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/8823128535017297356'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desconciertos3.blogspot.com/2009/11/ventajas-e-inconvenientes-del-autoestop_21.html' title='&lt;b&gt;Ventajas e inconvenientes del autoestop&lt;/b&gt; (7, 8 y 9)'/><author><name>Miroslav Panciutti</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13205757361724221499</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16243564936620264899'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7145642359661993316.post-4959375088244438779</id><published>2009-11-19T19:51:00.010Z</published><updated>2009-11-19T19:51:00.383Z</updated><title type='text'>Ventajas e inconvenientes del autoestop (4, 5 y 6)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;4:39&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hoy por primera vez he tenido su cuerpo desnudo junto al mío en este hotel sobre el Rin. La he hecho mía. Oh, cariño, cariño. Acércate, permanece conmigo; por favor, quédate conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre suplica, cada vez más alto. Ehhh, ¿qué pasa? –refunfuña su mujer. Y él intenta abrazarla, atraer su cuerpo, mientras en sueños grita cada vez más fuerte: quédate conmigo, quédate conmigo, quédate conmigo ...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡No, déjame! No es un hotel junto al Rin, pero él no quiere abandonar el sueño. Un hombre maduro, en su casa de los suburbios, manosea ansioso a la mujer que yace a su lado, su mujer. Quédate conmigo, insiste con su último grito agónico. Olvídalo, zanja ella.  &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;object height="132" width="353"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=4aca139" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" height="132" width="353"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;4:41&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La mujer se da la vuelta, quiere seguir durmiendo. Maldita sea, piensa él, estoy cachondo. Incómodo en la cama, el cabreo hacia su mujer desborda sus ensoñaciones. Coño, tía, aparta ya el puñal y hagamos la revolución sexual. Venga, mujer, liberémonos de nuestras broncas con esta llamada a la unidad. Ya mañana decidiremos, pero ahora juntémonos para que pueda saquear tu dulce gruta. Recuerda que sólo los pobres podrán salvarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer refunfuña, molesta por el parloteo del hombre (duérmete, pesado). Éste, más exaltado, continua sus desvaríos. Oye, chica –le sigue diciendo-, siempre he preferido tus labios más rojos, no como los que te ha dado Dios. Eh, no me señales, no soy más que una rata en el laberinto que tú eres y sólo muertos podremos liberarnos. Así que, por favor, cojámonos las manos mientras damos tumbos por el laberinto. Y recuerda, nada puede crecer sin lluvia. Pero no me señales, aparta ese dedo de mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuera una tormenta atruena. Los rayos deslumbran intermitentes las habitación. El hombre abre los ojos. Debo tener fiebre, dice, las sábanas las he empapado en sudor. Has tenido una pesadilla, le dice ella, y parece que no se ha terminado todavía; supongo que tendrás que aprender algo. Entonces, la mujer sale de la cama y coge, de la mesita junto a la ventana, el perrito que él guardaba para el desayuno y se lo lleva a la cama para comérselo. Y él, en la cama, se siente como un perrito, emparedado entre dos piezas de pan, asumiendo su castigo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=b8234a9" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;4:47&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Asustado, se acurruca en una esquina de la cama, la chaqueta del pijama sobre la cabeza. Ella sonríe mientras termina su sandwich con una mirada fría que disecciona su oscura historia, como si barriera los restos de ese amor de la cama. Y cuando vuelve a extender la colcha, cuando ya el hombre ha agotado las plegarias, la mujer dice: Ven aquí, chico tonto, antes de que cojas una pulmonía; sólo estaba bromeando. Dejemos atrás la porquería de la ciudad, no nos peleemos, podría estar bien vivir en el campo, ¿no lo crees? Venga, animémonos. Y él contesta: vale, de acuerdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cierra los ojos, el sueño vuelve a abrazarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¿Nos vamos ya? –¿Adónde te gustaría ir, querida? –Mmm... Vermont... Wyoming, sí. –¿Wyoming? Vale, vale. Los niños gritan en el asiento trasero: vamos a Wyoming. –Querida, ¿en qué dirección está Wyoming? –Gira a la derecha. Los niños siguen gritando: te has equivocado. –Querido, los niños tienen razon. –Sí, ya sé. Mira cuantos ... cuantos Volvos estamos pasando mientras nos dirigimos a nuestra nueva vida en el campo. –Jade, cariño, eso está muy mal, no lo hagas.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=a687818" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 153);font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;CATEGORÍA&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(153, 51, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;:&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; &lt;a href="http://desconciertos1.blogspot.com/2007/03/canciones-y-otras-lricas.html"&gt;Canciones y otras líricas&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7145642359661993316-4959375088244438779?l=desconciertos3.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desconciertos3.blogspot.com/feeds/4959375088244438779/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7145642359661993316&amp;postID=4959375088244438779&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/4959375088244438779'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/4959375088244438779'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desconciertos3.blogspot.com/2009/11/ventajas-e-inconvenientes-del-autoestop.html' title='&lt;b&gt;Ventajas e inconvenientes del autoestop&lt;/b&gt; (4, 5 y 6)'/><author><name>Miroslav Panciutti</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13205757361724221499</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16243564936620264899'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7145642359661993316.post-4509209143823772895</id><published>2009-11-18T17:36:00.006Z</published><updated>2009-11-19T08:07:40.071Z</updated><title type='text'>Ventajas e inconvenientes del autoestop (1, 2 y 3)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;4:30 AM&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;– Parece que están viajando por el extranjero y que han cogido a un par de autoestopistas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;– Taladro –ordena el cirujano.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El hombre se revuelve en la cama, forcejeando con su pesadilla. –Despierta, estás soñando; su mujer le sacude suavemente por los hombros. ¿Qué pasa? Nada, estabas soñando. Los ojos entrecerrados, todavía a medias en el sueño, la boca pastosa, el hombre balbucea: nos estamos alejando de la frontera. ¿Qué frontera? Venga, vuélvete a dormir. Un motero les dice: que tengan un buen día. ¿Qué? –pregunta la mujer. Que tengan un buen día.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Nos estamos alejando de la frontera, buscando un lugar donde dormir. Nos turnamos en la conducción y en el asiento de atrás, desparramados, dos autoestopistas les saludan.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Estoy conduciendo, sigue soñando el hombre, y mi mujer no me quita ojo. Pero una mirada furtiva por el retrovisor, la chica me sonríe. ¡Qué joven es! Pregunto si alguien tiene hambre, si alguien quiere que paremos un rato. Aparco en un área de servicio y vuelvo a mirar por el espejo. Por un momento me parece que el vestido se le escapa por la cabeza, por un momento la visión maravillosa de su cuerpo veinteañero me colma de lujuria. ¿Te gustaría venir conmigo? –le pregunto. Ni mi mujer ni su acompañante parecen existir, son ahora meros comparsas silenciosos. Siento que somos nosotros, sólo nosotros, los dueños de la historia.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Me contesta extrañas palabras balbuceantes y el sol reluce en sus preciosas piernas. Una chica así es demasiado para ese chaval. Salgo del coche, abro la portezuela trasera y me tiendo a su lado, emocionado, con lágrimas en los ojos. Pero, ¿por qué? ¿Acaso soy débil, acaso tengo miedo? &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=7fc95aa" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;4:33 AM&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;De pie al borde de la carretera, las suelas de mis zapatillas de deporte adheridas al asfalto son como imanes metálicos. En su cara de chica Fassbinder hay esa clase de sonrisa que podría haber dibujada un niño aburrido atormentándose a la luz de la luna. Sin embargo, veo que está impresionada. Le parezco atractivo y me trata con dulzura. ¿A mí? No, lo que pasa es que ha visto mi Lamborghini verde. ¿Quién tiene miedo ahora? Fuerte y seguro, sin dudas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Así que fuimos a dar una vuelta por el campo. A sentir el viento en el pelo, la potencia del motor, el estremecimiento del deseo ...&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero entonces oí el chasquido de una rama, luces de alarma centellearon en mi mapa. Abrí los ojos y ante mi sorpresa ...&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hay árabes con cuchillos a los pies de la cama, armados hasta los dientes justo a los pies de mi cama. (–No rajes a la mujer, Mohamed, la quiero para mí). Dios mío, ¿cómo han llegado hasta aquí? Pensaba que nuestros hogares en Inglaterra eran seguros.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mientras el terror lo atenaza, una voz femenina (¿de su mujer, de la autoestopista?) le susurra: estaba mal lo que hacías, admítelo, chico.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=7977b85" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: bold; "&gt;4:37 AM&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Dormir, dormir; sé que estoy soñando. (¡Dejadme solo, largaos, largaos de mi casa!) A través de mis ojos cerrados veo los cielos de Alemania más allá del techo. Y quiero volver. Volver a la chica con la mochila, a sentir sus cabellos rubios. Quiero estar allí, ver el sol descender cerca de las acerías de Krupps en los alrededores de algún pueblo alemán.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El hombre está en una hostería germana. El posadero, un gordo jocoso, los saluda en una especie de &lt;i&gt;deutschenglish&lt;/i&gt; entre carcajadas con regusto amenazador. –Buenas noches, queridos dama y caballero, bienvenidos a Königsberg. ¿Quieren bailar conmigo o prefieren beber cerveza? Ja, ja, ja ...&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;–Gracias, pero (el hombre duda, no termina de sentirse seguro, a salvo) ... Esta joven señorita y yo justamente acabamos de bebernos esta botella de vino. Es muy amable de su parte, pero ... Pero creo que debemos despedirnos, buenas noches. (¡Dejadnos solos, largaos!) ¿Puede darme la llave de la uno-cuatro-tres, por favor? Aquí la tiene, señor. Gracias, buenas noches. (¡Dejadnos solos!) Buenas noches. Ah, perdone, quisiera encargar el desayuno; café para dos y tostadas con mermelada. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=1e6d61d" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 153);font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;CATEGORÍA&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(153, 51, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;:&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; &lt;a href="http://desconciertos1.blogspot.com/2007/03/canciones-y-otras-lricas.html"&gt;Canciones y otras líricas&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7145642359661993316-4509209143823772895?l=desconciertos3.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desconciertos3.blogspot.com/feeds/4509209143823772895/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7145642359661993316&amp;postID=4509209143823772895&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/4509209143823772895'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/4509209143823772895'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desconciertos3.blogspot.com/2009/11/ventajas-e-inconvenientes-de-hacer.html' title='&lt;b&gt;Ventajas e inconvenientes del autoestop&lt;/b&gt; (1, 2 y 3)'/><author><name>Miroslav Panciutti</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13205757361724221499</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16243564936620264899'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7145642359661993316.post-8589183874829874185</id><published>2009-11-17T12:38:00.003Z</published><updated>2009-11-17T12:38:00.339Z</updated><title type='text'>Lágrimas inaprensibles</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No sabe por qué se emociona, por qué esa amenaza de llanto. Si ni siquiera había llegado a conocerlo, aunque sentía que sí, como si hubiera sido en otra vida, pensaba. Y el caso es que sí, pero no en otra vida pues no la hay, sólo hay la nada, antes, después, ahora, porque el tiempo engaña, el tiempo es la farsa con la que se disfraza la nada.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Tampoco hay palabras para poder contarlo; el lenguaje está atado al tiempo. Si digo que fue quince años antes de que él naciera (la diferencia de edad) vale tanto como decir que está siendo ahora o que será o que nunca ha sido. Al fin y al cabo, no tiene objeto entenderlo, vale todo porque en el fondo sólo hay nada. Por eso, hablemos de un &lt;i&gt;déjà vu&lt;/i&gt;, una emoción paramnésica de la que brotan lágrimas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Las almas pululamos erráticas ansiosas de tiempo. Encarnarse viene a ser escoger una combinación de cromosomas entre infinitas, un sueño aleatorio, anhelando que esos signos adquieran algún significado, por más que sepamos que sólo son (¿son?) borbotones efímeros en el hervor magmático de la nada. ¡Mierda de metáforas!&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ese cuerpo del que la televisión anuncia su muerte fue (es, será, sigue siendo, no ha sido) una de las combinaciones genéticas elegidas, pero las almas también sufrimos mitosis o acaso todas somos la misma aunque distinguirnos sea nuestra ansia de ser. Como sea, las lágrimas que él no entiende son ecos de mis recuerdos sin tiempo, aunque saberlo no ayuda.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Entre tanto, suena música, rasguños furiosos al lienzo indiferenciado. ¿Nos vamos convertidos en notas? ¿Por qué no? Y en imágenes, olores, texturas, movimientos, cualquiera de los experimentos combinatorios de este universo que no es, que desespera por ser a través de la frenética espiral que hace y deshace combinaciones, como si pudiera redimirse a sí mismo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sin embargo, nada más que lágrimas inaprensibles. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=0ab8f0d" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 153);font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;CATEGORÍA&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(153, 51, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;:&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; &lt;a href="http://desconciertos1.blogspot.com/2007/10/ficciones.html"&gt;Ficciones&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7145642359661993316-8589183874829874185?l=desconciertos3.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desconciertos3.blogspot.com/feeds/8589183874829874185/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7145642359661993316&amp;postID=8589183874829874185&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/8589183874829874185'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/8589183874829874185'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desconciertos3.blogspot.com/2009/11/lagrimas-inaprensibles.html' title='&lt;b&gt;Lágrimas inaprensibles&lt;/b&gt;'/><author><name>Miroslav Panciutti</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13205757361724221499</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16243564936620264899'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7145642359661993316.post-5604390052380454279</id><published>2009-11-14T13:51:00.002Z</published><updated>2009-11-14T14:57:33.947Z</updated><title type='text'>Los detractores de Kinsey</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/Sv6-26UwP7I/AAAAAAAACHk/JbcmgSXATUA/s1600-h/kinsey_a_01.JPG"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 222px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/Sv6-26UwP7I/AAAAAAAACHk/JbcmgSXATUA/s320/kinsey_a_01.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5403966453469691826" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Informe_Kinsey"&gt;Informe Kinsey&lt;/a&gt;, consistente en realidad en dos investigaciones sobre el comportamiento sexual de los varones (1948) y de las mujeres (1953), supuso desde su publicación un impacto considerable en el modo de ver nuestra sexualidad, primero en los Estados Unidos y luego en todo el mundo. Tanto es así que a &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Alfred_C._Kinsey"&gt;Alfred Charles Kinsey&lt;/a&gt; (1894-1956) se la ha considerado el padre de la sexología y hay muchos que entienden que sin sus trabajos no se habría producido la llamada &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Revoluci%C3%B3n_sexual"&gt;revolución sexua&lt;/a&gt;l y el consiguiente cambio de valores que la sociedad ha experimentado en el último medio siglo. La gran innovación en su momento de Kinsey fue simplemente preguntar, sin prejuicios morales, a las personas sobre sus prácticas sexuales. El escándalo derivó de que muchos comportamientos considerados desviaciones desordenadas (y, por tanto, minoritarios) resultaron no serlo tanto. Asuntos como la homosexualidad, la frecuencia de las relaciones sexuales, tanto en el matrimonio como fuera de él  o la masturbación, eran tabulados a partir de entrevistas y presentados cuantitativamente.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A mi modo de ver, lo importante no son los resultados, sino el hecho de que, por primera vez, alguien se planteara el objetivo obvio de que el mejor modo de saber sobre el comportamiento sexual es preguntando directamente a los actores (todos nosotros). A partir de Kinsey, las encuestas se consolidaron como uno de los instrumentos imprescindibles para conocer la realidad de la sexualidad humana y han venido muchos más informes (los más conocidos el de &lt;a href="http://www.sexualidad.es/index.php/Masters_y_Johnson"&gt;Masters y Johnson&lt;/a&gt; y el de &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Shere_Hite"&gt;Hite&lt;/a&gt;). Justamente por las pesadas connotaciones morales que tiene la sexualidad, cualquiera de estos trabajos viene lastrado metodológicamente por muchas dificultades para lograr resultados suficientemente válidos. No obstante, a estas alturas, supongo que cuentan con fiabilidad bastante para que sea lícito afirmar que una gran variedad de comportamientos sexuales se dan con frecuencias y extensión que distan mucho de ser minoritarias.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Lo que está claro es que los trabajos de Kinsey fueron una de las piezas clave para iniciar el proceso de "despojamiento ético" de los comportamientos sexuales, al que algunos comentaristas de mi anterior post se han referido. Que, en contra de los que predica el cura que ha empezado a colaborar en este blog (ya volverá, Números), gran parte de la sociedad haya ido entendiendo que las prácticas, deseos y orientaciones sexuales (entre adultos y con libre consentimiento, claro está) están al margen de la moral y por tanto no proceden ni las prescripciones ni las condenas (ni tampoco las discriminaciones) tiene mucho que ver con esos ya viejos informes. Lo que también está claro es que a otra gran parte de la sociedad no le hace ninguna gracia este cambio de concepción del sexo y piensan (supongo que muchos bienintencionadamente) que ello no ha traído sino efectos nefastos. Así, hay una corriente de opinión compartida por bastantes voces que viene a sostener que el desmoronamiento de los valores morales tradicionales sobre el sexo ha traído como consecuencias la crisis de la identidad sexual, la destrucción de la familia y el debilitamiento de la paternidad, entre otras. Dado que, siempre según esas tesis, tales son valores fundamentales para la cohesión social, la pérdida de los mismos nos lleva a una sociedad desestructurada y abocada a multitud de riesgos y catástrofes. Es natural que, desde esta perspectiva, se consideren los trabajos de Kinsey como uno de los hitos más dañinos contra la humanidad.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 219px; height: 240px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/Sv7Ar04mUPI/AAAAAAAACHs/7Wzg7IK2gjo/s320/judithReisman.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5403968462054117618" /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Estos grupos encontraron en los noventa un arma fundamental en sus campañas: los trabajos de Kinsey fueron un fraude científico, falsearon los datos con la intención maligna de socavar el orden moral. Esta afirmación se basa en la revisión que &lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Judith_A._Reisman"&gt;Judith Reisman&lt;/a&gt; realizó sobre las investigaciones del sexólogo a partir de finales de los setenta y en su libro de 1990, &lt;i&gt;Kinsey, sexo y Fraude&lt;/i&gt;. Judith Reisman es una mujer judía nacida en 1935 en Newark. Según ella misma cuenta tuvo una infancia muy feliz y familiar y debió casarse muy joven (no después de los veinte). Ese paraíso hogareño se quebró cuando en 1966 su hija de 10 años fue "molestada" sexualmente por un amiguito de 13 años, un niño del vecindario a quien todos querían; no queda claro en su relato en qué consistió la agresión pero supuso que la niña cayera en una fuerte depresión (moriría dieciséis años después a causa de un súbito aneurisma cerebral que Reisman sugiere que podría estar relacionado con la violación sufrida en la infancia). A esa joven madre destrozada, que por esos años se dedicaba a producir videos musicales infantiles para la televisión, la escandalizan entonces diciéndole que puede que su propia hija lo hubiera buscado porque los niños son activos sexualmente desde el nacimiento. Sin saber todavía nada de Kinsey (a quien imputa la paternidad de una "ideología pedófila"), se va convenciendo de que la nueva "inmoralidad" sexual, difundida y reforzada por las revistas pornográficas, es la causante del daño sufrido por su hija y de tantos otros males que golpean la sociedad. Desde esta toma de postura previa (más propia de un apóstol que de un científico) inicia lo que ella llama su "&lt;a href="http://www.drjudithreisman.com/about_dr_reisman.html#journey"&gt;odisea personal hacia la verdad&lt;/a&gt;". Tal búsqueda la inicia matriculándose, ya madurita, en la universidad Case de Cleveland en Ciencias de La Comunicación, donde obtendría su grado en 1976 y el doctorado en 1980. Durante sus años universitarios focalizó su atención en los efectos de la pornografía y de la ideología subyacente sobre las estructuras psicológicas, conyugales y sociales. Cuando descubre la obra de Kinsey le impactan sobre todo sus descripciones sobre la sexualidad infantil y las entrevistas que realizó a pedófilos. En 1981 saltó a la fama en el V Congreso Internacional de Sexología celebrado en Jerusalén gracias a su ponencia "El científico como agente que contribuye al abuso sexual infantil; consideraciones preliminares sobre posibles violaciones éticas". A partir de entonces, avalada por diversas instituciones privadas y estatales (incluyendo al FBI), Reisman ha venido seguido incansablemente trabajando con el objetivo de demostrar la falta de rigor de las investigaciones de Kinsey y la consecuente falsedad de sus conclusiones.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Tecleando en Google "informe Kinsey+falsedad" inmediatamente encontramos multitud de páginas que lo denuestan. Casi la totalidad de las que he ojeado se remiten a los trabajos de Reisman (muchísimas de esas páginas copian un mismo texto), lo que deja claro dos cosas: en primer lugar la relevancia de esta señora y en segundo la escasez de autoridades que se sumen a estas posiciones (los pocos otros profesionales que se alinean a favor de las tesis del "fraude científico" provienen muy mayoritariamente de ámbitos vinculados a instituciones religiosas o "defensoras de los valores morales tradicionales").  Como cabía esperar, estas personas justifican que la débil difusión de sus planteamientos se debe a las presiones de muchos grupos interesados en promover una moral sexual laxa; entre ellos, citan a los productores de pornografía, la industria farmacéutica (que obtienen enormes beneficios de las ventas de anticonceptivos) y el movimiento gay. Para ellos, los trabajos de Kinsey y todos los que siguen su línea (prácticamente la totalidad de la sexología actual) son parte del bagaje ideológico (que no científico) de quienes se esfuerzan por instaurar el Mal en el mundo, en evidente y maniquea traslación al mundo de la guerra eterna entre Dios y el Diablo. De más está decir que ellos son los buenos; también de más está preguntarse quiénes son ellos (basta comprobar las webs que defienden estas tesis).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Coincidiendo con estas personas en que el trabajo de Kinsey supuso un banderazo de salida para el cambio de actitud hacia el sexo (aunque no creo que fuera la causa principal), y entendiendo que desde sus creencias consideren que dicho cambio ha sido nefasto para la humanidad, no acabo de ver por qué creen que "demostrando" errores científicos en aquellas investigaciones podrían dar más peso a sus valores morales. Admitamos que los resultados de Kinsey no se obtuvieron con toda la corrección metodológica que cabría exigir; entonces, no estamos seguros, por ejemplo, de que hasta un 46% de los varones norteamericanos en los años cuarenta ha sentido en cierto grado pulsiones homosexuales o de que el 11% de los casados ha practicado alguna vez el sexo anal. Pero, ¿acaso tiene alguna importancia que estas cifras fueran las correctas (porque, evidentemente, las de ahora son otras)? Independientemente de su cuantificación precisa (y sin duda errónea), lo relevante es que Kinsey desvelara públicamente que todos esos comportamientos sexuales ocurrían, con distintas frecuencias, en todos los estratos sociales, que no eran cosa de degenerados pervertidos o enfermos mentales, lo que, por otra parte, han ido corroborando los trabajos que siguieron a los suyos. Es tremendamente infantil pensar que mostrar que esas prácticas sexuales eran "corrientes" (no siéndolo, según sus detractores) ha generado que la gente se haya animado a hacer lo que antes no hacía. Lo que sí puede haber propiciado Kinsey es la progresiva erosión del sentimiento de culpa personal ante el sexo y, consiguientemente, una visión del sexo más libre de connotaciones morales.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y ahí radica, en mi opinión, el rechazo principal de todos estos movimientos anti-Kinsey. El sexo debe seguir siendo pecado. No les molesta que la gente peque sino que no consideren esos actos como pecado porque, entonces, se vienen abajo los pilares que sostienen su entramado ideológico. Por eso, interesa mantener la idea de que tales comportamientos son minoritarios (es difícil defender como pecado algo demasiado frecuente) y de ahí los esfuerzos incesantes en cuestionar la validez de casi todas las investigaciones sobre los hábitos sexuales. Si realmente quisieran conocer la verdad (como sostiene Judith Reisman) no se limitarían a señalar los fallos metodológicos de las investigaciones de las que abominan sino que la abordarían corrigiendo los fallos de rigor científico que han denunciado. Pero eso nunca ocurre; lo que ocurre, por el contrario, es que los progresos metodológicos aplicados a nuevos estudios van corroborando (y ampliando) los resultados de Kinsey.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En cambio, lo que sí hacen estas personas, a través de muchas instituciones, es abundar incansablemente, con multitud de ejemplos concretos, en los graves daños psíquicos y físicos que derivan de los "nuevos" valores sexuales, a fin de mostrar como los cambios sociales iniciados a partir de Kinsey nos llevan irremisiblemente a la catástrofe. Este asunto daría para mucho, pero de momento sólo quiero destacar un par de factores al respecto. En primer lugar el tremendo peso del juicio previo (prejuicio) en la conclusiones, lo que en muchos casos, las invalida. Ciertamente, por ejemplo, los cambios en la sexualidad influyen en la estabilidad de la familia tradicional y como ésta es imprescindible para que la sociedad no se vaya al carajo (prejuicio), tales cambios son desastrosos. En segundo lugar el reduccionismo implícito en los diagnósticos (también derivado de los prejuicios morales). Descubren, por ejemplo, que hay muchos hombres que entran en una crisis de identidad en cuanto a su rol con graves repercusiones para su estabilidad psíquica y no son capaces de ver cuánto influye en esa incapacidad adaptativa interna el condicionamiento formativo que ha sufrido esa persona justamente por los valores morales tradicionales.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En fin, esos intensos esfuerzos por oponerse, por frenar, el cambio de actitud ante el sexo desde hace tiempo me parecen condenados al fracaso, pero no nos engañemos pensando que hoy carecen de notable influencia y peso en muchas conciencias (y, en mi opinión, siguen haciendo bastante daño). Pienso que mejor harían los defensores de la "moral sexual tradicional" en abandonar tales batallas u optar por otras estrategias, pero sé que, de momento, eso es una utopía. Lo que nos lleva a un tema mucho más interesante: ¿por qué el sexo es algo tan fundamental para estas personas? Como "víctima" de dicha obsesión sexual durante mi formación escolar (a cargo del Opus Dei), he dedicado a este asunto no pocos pensamientos durante mi vida. Pero ya me he enrollado demasiado. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/MheMn-AUvQA&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/MheMn-AUvQA&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#333333;"&gt;PS&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#333333;"&gt;: En un comentario a mi post anterior, &lt;a href="http://www.lansky-al-habla.com/"&gt;Lansky&lt;/a&gt; dice que estuvo realizando encuestas para el informe Kinsey para contextualizar un chiste muy viejo. Imagino que todo el comentario será falso (no sólo la respuesta a la hipotética pregunta) porque, además, Lansky era un niño en esa época y no conozco que se haya hecho un informe Kinsey posterior en España. Pero si fuera en algo verdad, si has participado en alguna investigación sexológica, aprovecho para pedirte un post al respecto. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 153);font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;CATEGORÍA&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(153, 51, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;:&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; &lt;a href="http://desconciertos1.blogspot.com/2007/03/sexo.html"&gt;Sexo, erotismo y etcéteras&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7145642359661993316-5604390052380454279?l=desconciertos3.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desconciertos3.blogspot.com/feeds/5604390052380454279/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7145642359661993316&amp;postID=5604390052380454279&amp;isPopup=true' title='19 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/5604390052380454279'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/5604390052380454279'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desconciertos3.blogspot.com/2009/11/el-informe-kinsey-consistente-en.html' title='&lt;b&gt;Los detractores de Kinsey&lt;/b&gt;'/><author><name>Miroslav Panciutti</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13205757361724221499</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16243564936620264899'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/Sv6-26UwP7I/AAAAAAAACHk/JbcmgSXATUA/s72-c/kinsey_a_01.JPG' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>19</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7145642359661993316.post-4282779754935128827</id><published>2009-11-10T21:21:00.000Z</published><updated>2009-11-11T08:42:41.201Z</updated><title type='text'>La masturbación (Perversiones 2)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/Svhs2wkydYI/AAAAAAAACHc/B2O770-Feyk/s1600-h/CLEMENTE.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 243px; height: 338px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/Svhs2wkydYI/AAAAAAAACHc/B2O770-Feyk/s400/CLEMENTE.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5402187441038849410" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El de hoy, hijos míos, es un asunto espinoso y lo es porque la complacencia de estos tiempos nuestros declara maliciosamente que no se trata de nada que deba preocuparnos, que, así llegan a decir algunos, es una práctica sana de la sexualidad. Me refiero, ya lo imaginaréis, a la masturbación, a la vergonzosa (que ya no avergonzada) búsqueda del placer solitario. También se la conoce como onanismo en errónea alusión al bíblico &lt;a href="http://www.nathan.co.za/biblespa.asp?chapter=38"&gt;Onán&lt;/a&gt;, el hijo de Judá, quien desposado con la viuda de su hermano, cuando copulaba con ella vertía su simiente en la tierra, lo que desagradó a Dios tanto que le quitó la vida. Al onanismo lo llamaríamos hoy coitus interruptus y no masturbación pero, como sentaron con claridad meridiana los Padres de la Iglesia (os recomiendo a este respecto la lectura de &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Clemente_de_Alejandr%C3%ADa"&gt;San Clemente de Alejandría&lt;/a&gt;), en ambos casos radica un mal esencial, cual es el derramamiento del semen, negando culposamente la que es su sagrada misión. Si bien ese contrariar los propósitos de la Naturaleza (que son también los designios de Dios, nuestro creador) es un argumento fundamental para calificar la masturbación, como siempre ha hecho la Iglesia, de acto pecaminoso, no voy yo a encaminar esta reflexión por esa senda, sino más bien a descubrir ante vuestros ojos su carácter intrínsecamente perverso, tanto en sí mismo como en cuanto raíz generadora de ulteriores y más graves perversiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Os decía que en estos tiempos no sólo se rechaza la maldad del vicio solitario (incluso esta denominación contraviene las hipócritas convenciones de lo políticamente correcto), sino que se ensalza y fomenta como actividad integrante de lo que se ha dado en llamar una sexualidad sana. No hace muchos años yo mismo comprobé como una desvergonzada presentadora televisiva, en un programa de "educación sexual", explicaba las mejores formas de masturbarse y de hacérselo a la pareja. Me dicen algunos padres preocupados que en los colegios a sus niños de pubertades recién estrenadas casi llegan a animarles a estas prácticas con el falaz argumento de la importancia de conocer el propio cuerpo y su "erotismo personal". Y, para no extenderme en tantos penosos ejemplos, muchos maridos me han confesado atribulados que en los coitos conyugales sus esposas recurren a tocamientos individuales en flagrante ruptura individualista de la comunión íntima que representa el sexo matrimonial. ¿Qué ponen de relieve estas y muchas más muestras? Sin ninguna duda, la prevalencia de la búsqueda del placer ante la del amor, la del egoísmo frente a la generosidad. Me podréis decir, quizá, que ambas metas, el placer y el amor, no son incompatibles, que una no quita la otra. Pues os digo en voz clara y rotunda: estáis equivocados, erráis gravemente. El placer y el amor, ciertamente, no son incompatibles; es más, el amor trae consigo, cuando se expresa a través de la relación sexual conyugal, placer, un placer físico tanto más intenso y profundo cuanto que su fuente es espiritual, divina, me atrevería a decir. Pero, en cambio, buscar el placer sí obstaculiza el amor; he ahí la incompatibilidad a la que me refiero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Masturbándose, el niño, el adolescente, el joven y hasta el adulto, exacerba su sexualidad animal, la meramente corporal. Y esa exacerbación, necesariamente volcada hacia uno mismo, embota las potencialidades de trascendencia del ser humano, lo ciega ante el camino de "angelización" al que me referí en mi anterior charla y, por el contrario, lo enfanga en la sima de animalidad. Siempre, a cualquier edad, masturbarse es retroceder en la senda de nuestra salvación, siempre es conceder una victoria a nuestro lado oscuro, a ese que el diablo aguijonea insistentemente. Pero, siendo así, mucho más peligroso lo es cuando se produce en un púber, en quien está dejando de ser un niño y asomándose irremediablemente a los abismos de perdición que Satanás abre a su naciente concupiscencia. Porque ese niño o, peor todavía, esa niña que caen en ese vicio nefando todavía no han aprendido a templar su carácter y de tal modo están debilitando sus propias potencialidades para coronar este valle de lágrimas con la salvación eterna. Esos infantes que encerrados en sus habitaciones o en el cuarto de baño se desbordan en sacudidas orgásmicas vacías de significado han de convertir el placer en su única meta y, consiguientemente, crecerán en esa maligna espiral, cada vez más incapacitados para encontrar el amor, para hallar a Dios. No exagero pues cuando afirmo que, al margen de su maldad intrínseca, la masturbación en los adolescentes es el brote germinal de futuras y mayores perversiones. Me diréis que no es nada nuevo que los chicos caigan en estas prácticas, que las conmociones hormonales han producido las han producido desde siempre. Sin embargo, en épocas en que la Serpiente no se había enseñoreado de nuestras conciencia con la extensión que hoy lo hace, el niño sabía que su acto era un pecado; caía, es cierto, pero sentía la culpa, esa tan erróneamente denostada en la actualidad. Y sobre esa santa culpa, sobre ese dolor íntimo por haber cedido, por haber infringido el deber moral, se sustentaba como en tierra fértil el propósito de enmienda que les permitiría tras duras batallas interiores avanzar en sus caminos de superación personal. En nuestros días, no lo olvidéis, la tolerancia complaciente ante la masturbación (la negación de su carácter pecaminoso, en suma) es irremisiblemente empujar a nuestros hijos hacia sucesivas y mayores perversiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos dicen ahora, en irresponsables declaraciones, que la masturbación no es ese monstruo que se pintaba en siglos anteriores. Nos dicen que no es verdad que los adolescentes onanistas vayan a acabar ciegos, aquejados de migrañas crónicas, calvos, impotentes o neuróticos. Pero aunque tales asertos emitidos desde la soberbia sean veraces, ello no reivindica en absoluto la bondad del acto. Como si decirles a los niños que no va a venir el coco cuando son desobedientes significara legitimar la desobediencia. Los mismos que la califican de saludable callan ignominiosamente sus nefandas consecuencias porque sólo saben hablar de nuestro cuerpo animal. Puede que no produzca ceguera, pero sí nos oscurece la conciencia moral; puede que no nos haga impotentes para fecundar, pero sí para el amor verdadero; puede que no nos vuelva neuróticos, pero sí nos conduce a la peor locura que acecha al hombre que no es otra que la despreciar nuestra salvación eterna. La masturbación, como las peores drogas, nos esclaviza, debilitando la fuerza de voluntad, la confianza en uno mismo y el desarrollo de la personalidad. A estas conclusiones, unánimemente consensuadas por los más rigurosos psiquiatras (no, desde luego, por tanto charlatán de feria que se autotitula de sexólogo) habían llegado ya desde hace muchos años todos quienes observaban con rigor y honestidad el comportamiento humano. En base a ellas, la Iglesia ha ido a lo largo de los siglos aportándonos su magisterio moral que es urgente e imperativo que recuperemos y nos esforcemos en poner en práctica. Conviene pues repasar ahora esas enseñanzas, tanto los principios morales como las normas de conducta y, en cuanto a éstas, muy especialmente las instrucciones que vosotros que sois padres debéis observar para atajar y corregir esos comportamientos entre vuestros hijos. Si os parece, abordaré esta segunda parte de la charla en el salón parroquial, ayudándome del proyector. Seguidme, por favor.   &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=e124d42" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 153);font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;CATEGORÍA&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(153, 51, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;:&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; &lt;a href="http://desconciertos1.blogspot.com/2007/03/sexo.html"&gt;Sexo, erotismo y etcéteras&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7145642359661993316-4282779754935128827?l=desconciertos3.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desconciertos3.blogspot.com/feeds/4282779754935128827/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7145642359661993316&amp;postID=4282779754935128827&amp;isPopup=true' title='50 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/4282779754935128827'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/4282779754935128827'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desconciertos3.blogspot.com/2009/11/la-masturbacion-perversiones-2.html' title='&lt;b&gt;La masturbación (Perversiones 2)&lt;/b&gt;'/><author><name>Miroslav Panciutti</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13205757361724221499</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16243564936620264899'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/Svhs2wkydYI/AAAAAAAACHc/B2O770-Feyk/s72-c/CLEMENTE.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>50</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7145642359661993316.post-7150687266314909726</id><published>2009-11-09T00:15:00.006Z</published><updated>2009-11-09T08:22:22.883Z</updated><title type='text'>Los ladrones de tiempo</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Este fin de semana he leído &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El pibe que arruinaba las fotos&lt;/span&gt;, la reciente novela de Hernán Casciari; me la bajé de su &lt;a href="http://orsai.es/"&gt;blog&lt;/a&gt;, por el cual transito de vez en cuando. El libro, como él cuenta en su último post, es una recopilación de los relatos "autobiográficos" que había ido publicando en su blog, dándoles, claro, una cierta continuidad. Así que muchos ya me eran conocidos, pero eso no quita para que leyera la novela con gusto; el tipo escribe bien y, sobre todo, resulta tremendamente ameno. Una de las historias me sorprendió especialmente; el tataranieto llega del futuro y le habla de esa sociedad:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(102, 0, 0);"&gt;—En el futuro no hay dinero —me dice Woung—. El valor más preciado es el tiempo. Todos nacemos ricos, digamos. Cada chico que nace, tiene unos cien años de crédito. Después crecés y vas gastando tiempo. ¿Querés comprarte una moto? Te cuesta seis meses. ¿Una casa? Un año y pico. Todo lo que comprás se te va debitando. Y todo lo que vendés, se te acumula.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style="color: rgb(102, 0, 0);"&gt;—No entiendo. &lt;/span&gt; &lt;span style="color: rgb(102, 0, 0);"&gt;&lt;br /&gt;—Imaginate que te vas con una puta —me dice Woung—. Una puta cobra 30 minutos un servicio completo. Cuando terminás de cogerte a la puta, vos tenés media hora menos de vida, y la puta media hora más. Es fácil.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style="color: rgb(102, 0, 0);"&gt;—¿Y entonces quiénes son los ricos en el futuro? &lt;/span&gt; &lt;span style="color: rgb(102, 0, 0);"&gt;&lt;br /&gt;—El concepto de riqueza varía según los intereses de cada quién. Por ejemplo, yo tengo veintitrés años, es decir, tengo un capital suficiente para tener siete coches, dos chalets, y darme la gran vida durante cinco años más y morir. O también tengo la posibilidad de vivir sin lujos hasta que cumpla los ochenta o los noventa. Cada uno hace lo que quiere. &lt;/span&gt; &lt;div style="text-align: center; color: rgb(102, 0, 0);"&gt;...&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: rgb(102, 0, 0);"&gt;—¿Y el trabajo, entonces? —quiero saber— ¿Cómo funciona, cuánto gana la gente en el futuro? &lt;/span&gt; &lt;span style="color: rgb(102, 0, 0);"&gt;&lt;br /&gt;—La gente gana exactamente lo que trabaja —me dice Woung—. El que trabaja seis horas al día, gana seis horas al día. El que trabaja cuarenta horas a la semana, gana eso. Y se puede vivir sin trabajar, pero claro, vivís menos. &lt;/span&gt; &lt;span style="color: rgb(102, 0, 0);"&gt;&lt;br /&gt;—Entonces el trabajo cualificado no cuenta —digo—. Un carpintero que tarda dos horas en hacer una silla, y un poeta que tarda dos horas en componer un poema ganan lo mismo. &lt;/span&gt; &lt;span style="color: rgb(102, 0, 0);"&gt;&lt;br /&gt;—Exacto: cada uno gana dos horas.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style="color: rgb(102, 0, 0);"&gt;—¿Pero si el poema es maravilloso? &lt;/span&gt; &lt;span style="color: rgb(102, 0, 0);"&gt;&lt;br /&gt;—Esa es una gran tara de tu sociedad... Creer que un poema puede ser más maravilloso que una silla. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/SvdgrgplFMI/AAAAAAAACHU/-oajNpW1NC4/s1600-h/momo.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 213px; height: 303px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/SvdgrgplFMI/AAAAAAAACHU/-oajNpW1NC4/s400/momo.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5401892578669171906" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Sugerente, ¿verdad? Pero no me sorprendió por el tema sino porque yo, hace unos treinta años, escribí un cuento cuyo argumento era casi calcado del que ahora publica Casciari. Debió ser hacia finales de los setenta, a mediados de mi carrera universitaria. Recuerdo perfectamente que la inspiración, absolutamente obvia, fue la lectura de &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Momo_%28novela%29"&gt;Momo&lt;/a&gt;, la novela de Michael Ende sobre los hombres de gris que roban el tiempo a los hombres. Pensé entonces que si el tiempo pudiera ser aprehensible, intercambiable, lo lógico es que se convirtiera en la unidad económica. E imaginé una sociedad en la que, igual que en la futura de Casciari, la gente nacía con un crédito determinado y disponía de él como moneda de cambio, gastándolo pero también adquiriéndolo. El cuento, que era bastante largo (tendría como treinta páginas mecanografiadas) desarrollaba una trama de intriga en la que había unos especuladores que fraudulentamente hacían bajar la cotización del tiempo de una comuna hippie para, adquiriéndolo a la baja, revenderlo a unos ancianos poderosísimos de Londres. La cosa iba empeorando, y pese a los esfuerzos de los "buenos", al final, no como en Momo, esa sociedad derivaba hacia una cruel dictadura en la que se obligaba a una mayoría esclavizada a tener hijos para, al poco de nacer, despojarles de su crédito temporal (obviamente morían) en beneficio de la cruel gerontocracia dirigente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El relato quedó bastante resultón, tanto que tuvo cierto éxito circulando entre los compañeros de mi facultad e incluso me ayudó a enrollarme con una de las chicas más guapas de la nueva promoción. Se llamaba Lourdes y lo nuestro no duró mucho; al final del cuatrimestre ya se había aburrido de mí y puso sus ojos (no sólo) en mi amigo Alberto, quien inmediatamente dejó de serlo. Lo curioso es que a esta Lourdes no volví a verla hasta principios de los noventa. Habíamos ido a Nueva York y nos alojábamos en casa de una amiga peruana, Francesca. Un día quedamos con otra peruana que también vivía en Manhattan y era Lourdes. Ni la reconocí; estaba gorda y fea. Pero ella sí se acordaba de mí y, sobre todo, de mi cuento del tiempo-moneda. Esa tarde me hizo recordar cuánto se había empeñado en que redactara una segunda versión con final feliz. Y, en efecto, cambié el final (las mañas femeninas y el hambre adolescente), aunque no cedí del todo y rematé el cuento de forma abierta, con un guiño de esperanza al lector, insinuando que en una futura continuación a lo mejor los buenos restauraban la justicia y acababan con la dictadura de los ladrones de tiempo. Pero nunca hubo siguiente entrega.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta tarde he estado revolviendo toda la casa a ver si encontraba ese viejo cuento. No he tenido éxito. Puede que esté por algún lado (guardo multitud de papeles añosos) pero mi casa parece un almacén de libros, revistas, carpetas y folios y, aunque siempre me prometo dedicarle tiempo y esfuerzo a ordenarlos, la verdad es que sigo acumulando y cada vez el desbarajuste es mayor. Así que, de momento, no dispongo de la prueba de mi autoría original (que tampoco era nada original) en una fecha en la que Casciari no era más que un pibito de siete u ocho años. Pero eso no quita para que esta tarde, leyendo su novela, me haya sacudido un fogonazo de recuerdos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;object height="132" width="353"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=a276308" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" height="132" width="353"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 153);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;CATEGORÍA&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(153, 51, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;:&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; &lt;a href="http://desconciertos1.blogspot.com/2007/03/recuerdos.html"&gt;Recuerdos&lt;/a&gt;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7145642359661993316-7150687266314909726?l=desconciertos3.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desconciertos3.blogspot.com/feeds/7150687266314909726/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7145642359661993316&amp;postID=7150687266314909726&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/7150687266314909726'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/7150687266314909726'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desconciertos3.blogspot.com/2009/11/los-ladrones-de-tiempo.html' title='&lt;b&gt;Los ladrones de tiempo&lt;/b&gt;'/><author><name>Miroslav Panciutti</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13205757361724221499</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16243564936620264899'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/SvdgrgplFMI/AAAAAAAACHU/-oajNpW1NC4/s72-c/momo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7145642359661993316.post-8277387158958821059</id><published>2009-11-08T11:45:00.003Z</published><updated>2009-11-08T12:06:55.085Z</updated><title type='text'>De vuelta a los sudokus</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 51, 51);"&gt;Advertencia previa&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 51);"&gt;: Este post, coda del publicado el pasado 31 de octubre, es todavía más aburrido que aquél. Pero es una deuda de gratitud que cumplo con Números quien, imagino, será el único que lo lea. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un comentario a mi post del pasado sábado (sí, ése que era un tostón de cifras), &lt;a href="http://universitasuniversitatis.blogspot.com/"&gt;Números&lt;/a&gt; aportó la solución a la primera de mis preguntas. La solución es 6.670.903.752.021.072.936.960 (o sea, más de 6.670 trillones) de sudokus completos distintos y esta cifra es el resultado de un producto un poco esotérico (9! x 72˄2 x 2˄7 x 27.704.267.971). Claro que, como le dije, ese dato no me explicaba demasiado, así que Números, muy gentilmente, me hizo llegar dos artículos de sendas revistas en las que es explicaba el procedimiento por el cuál se había llegado a la solución. Haré un brevísimo resumen del mismo y a continuación anotaré algunas reflexiones al respecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El razonamiento se basa en calcular sucesivamente las combinaciones válidas de las cajas (cuadrados de 3x3 con las nueve cifras). Empezando por la caja del ángulo superior izquierdo, es fácil ver que el número de combinaciones equivale a las permutaciones de nueve elementos (9!). A cada una de las 362.880 posibles primeras cajas ya no le corresponden otras tantas segundas (la situada arriba en el centro); combinando primero todas las formas posibles de disponer las filas (sin importar el orden de las tres cifras) de la segunda caja para que no repitan cifras de las filas correspondientes de la primera, se comprueba enseguida que hay 56 opciones de colocar las cifras sin atender a su orden horizontal. En cada una de esas 56 posibilidades se pueden permutar las tres cifras de cada fila. Como cada fila da 3! permutaciones (6), hay 6˄3 combinaciones para cada una de las 56 opciones; o sea, 12.096 posibles segundas cajas para cada una de las 362.880 primeras. A continuación se pasa a la tercera caja (la del ángulo superior derecha) cuyas posibilidades son muchas menos y más sencillas de ver. Dada cualquier combinación de las dos primeras cajas, las filas correspondientes de la tercera son obligadas, con lo cual sólo se trata de permutar las tres cifras de cada una de ellas y hacer el producto. Resulta pues que hay 216 (3!˄3) terceras cajas por cada una de las 4.389.396.480 combinaciones posibles de cajas 1 y 2. De esta forma, mediante el razonamiento sabemos con certeza que hay 948.109.639.680 distintas combinaciones (casi un billón) de las tres cajas superiores para los sudokus de 9x9.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y llegados a este punto, según cuenta la revista, se acabó la razón y se pasó a la "fuerza bruta." Fuerza bruta significa poner a los ordenadores a hacer todas las combinaciones posibles para cada una de las tres cajas anteriores. El proceso de cálculo es tan descomunal que parece que no es viable y había que reducirlo a partir de agrupaciones de los posibles sudokus en "clases" (sudokus que son equivalentes a estos efectos). Este asunto fue desarrollado durante 2005 por unos cuantos frikis matemáticos que discutían apasionadamente en un &lt;a href="http://www.sudoku.com/forums/viewtopic.php?t=44"&gt;foro de internet&lt;/a&gt; y finalmente dos de ellos, Bertram Felgenhauer, un alemán de Dresde, y Frazer Jarvis, un británico de Sheffield, obtuvieron la solución final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta aquí un resumen del artículo de Juan MR Parrondo en la revista &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Investigación y Ciencia &lt;/span&gt;de diciembre de 2005. Lo primero que me llamó la atención es que la explicación sobre cómo calcular el número de combinaciones distintas de las tres primeras cajas no cuadra con el producto "mágico" que es la solución del número total de sudokus completos. El primer factor de la revista (9!) sí es, en efecto, el total de primeras cajas, pero el segundo (72˄2) y el tercero (2˄7) no coinciden con los respectivos de las siguientes cajas según el método descrito (216 y 6˄2). Como tampoco los productos son iguales (663.352 y 12.096), hay que concluir que el último factor (27.704.267.971) tampoco es el número de combinaciones válidas de las seis últimas cajas. Lo curioso es que Parrondo dice que cada uno de los tres primeros factores "puede explicarse razonablemente, salvo el último de ellos, un número primo de tamaño considerable obtenido por Felgenhauer el 23 de mayo de 2005 tras seis horas de computación en dos ordenadores personales"; y como inmediatamente cuenta lo que he resumido, el lector supone que que los tres primeros factores corresponderían a los resultados de las sucesivas tres primeras cajas del sudoku y el último al de las restantes (al obtenido tras proceso de computación) y no es así. No digo que la solución esté mal, pero sí que la explicación, muy didáctica, no está del todo lograda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El número total de sudokus completos, además, no es divisible por el número total de combinaciones distintas de las tres primeras cajas, lo cual quiere decir que cada una de estas combinaciones distintas no se repite el mismo número de veces en el catálogo de sudokus posibles. Eso implica que no todas las combinaciones de las tres cajas superiores son compatibles con todas las combinaciones de las seis inferiores o, dicho de otra forma, que si juntamos cada combinación válida de las tres cajas de arriba con cada combinación válida de las seis de abajo obtendremos unos cuantos sudokus incorrectos (con cifras repetidas en alguna columna). Este hecho "estropea" algo más la explicación que aparece en la revista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras leer el artículo se me vino la ocurrencia obvia de que por el mismo método se podría calcular el número total de combinaciones válidas no sólo de las tres primeras cajas, sino también con la cuarta y séptima (completando las cinco cajas que forman los bordes superior e izquierdo). Nótese que estas dos cajas sólo dependen de la primera, así que debe haber el mismo número de combinaciones para la cuarta que de para segunda (12.096) y el mismo número para la séptima que para la tercera (216). De esta forma, la cifra derivada del razonamiento (sin fuerza bruta) subiría de 948.109.639.680 hasta casi dos millones y medio de trillones. Ciertamente, no todas estas combinaciones de las cinco cajas son compatibles con todas las combinaciones de las cuatro restantes y hasta podría ser, conjeturo, que alguna de las primeras no tenga ninguna combinación válida entre las segundas. Pero, puestos a explicar un método que no cuadra con la fórmula, también podría el autor haber dado a entender que el proceso de computación se aplicó "sólo" a cuatro cajas restantes, en vez de a seis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La segunda reflexión que me vino a la cabeza es que es una pena que la solución no derive de un proceso deductivo y haya que haber recurrido a la "fuerza bruta". Me gusta cómo se razona el número posible de tres (o cinco) primeras cajas y me habría encantado que, con similares armas, se hubiera llegado hasta el final. Poner al ordenador a hacer combinaciones para las seis cajas inferiores me parece una rendición intelectual y, desde luego, muy poco elegante. Digamos que aunque el ordenador nos pueda dar la solución, no nos descubre el "secreto", no nos informa de la lógica que subyace en la generación de sudokus válidos. Por eso, estamos muy lejos todavía de poder determinar, como ingenuamente me planteaba en mi post anterior, el número de sudokus válidos para cualquier rejilla de &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;n&lt;/span&gt;x&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;n&lt;/span&gt; celdas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En tercer lugar, me hizo sonreír (una vez más) el comprobar que cualquier duda que a uno se le ocurra ya se le ha ocurrido antes a muchísimas más personas y que cualquier tanteo de solución que uno haya pensado ha sido más que dado la vuelta y ampliado por otras tantas. Me considero bien servido de curiosidad pero hay muchos otros que tienen tanta o más que yo y, desde luego, bastante más tenacidad y conocimientos (amén de medios). Pretender ser originales, aparte de ser un mal enfoque, está condenado al fracaso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También me ha admirado el empleo de internet en esta aventura colectiva de indagación intelectual. He pasado algunos ratos ojeando los debates en distintos "forums" sobre el tema y, aunque muchas veces me pierdo, llama la atención el grado de entusiasmo y colaboración de los participantes. Todo para calcular el número de soluciones de un simple juego, algo que parecería irrelevante. No lo es, sin embargo, porque refleja una de las potencias más nobles de nuestra especie, la de enfrentarse a los retos intelectuales, la de buscar respuestas que hagan inteligible la realidad. Esa constante del ser humano (en la que la curiosidad es factor imprescindible) encuentra hoy en internet un instrumento valiosísimo para fomentar la colaboración. Frente a tantas otras "cualidades" nuestras que no son precisamente loables y en las que siempre tendemos a fijarnos, alegra ver que el espíritu de colaboración y la curiosidad intelectual siguen vigentes. No siempre hemos de fustigarnos con críticas pesimistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por último, la lectura de estas revistas me ha permitido ver mi duda inicial en un marco mucho más general, atisbar al menos otros temas relacionados que, si tuviera tiempo, son un terreno feracísimo para el entretenimiento intelectual. También (y con esto ya acabo) para comprobar que hay muchas dudas aún no resueltas y, entre ellas, la que motivó mi post: ¿cuántos sudokus hay? Me refería a cuántos sudokus incompletos válidos, con una única solución, podían plantearse. Evidentemente, tienen que ser muchos más que los 6.670.903.752.021.072.936.960 sudokus completos posibles, pero no he encontrado, ni en las revistas ni en las webs consultadas, ya no la solución (que seguro que no se sabe) sino ni siquiera la enunciación del problema. Al fin y al cabo, ello no es más que una muestra de otra constante de la inquietud intelectual humana: cada duda que se resuelve genera nuevas dudas a resolver. Como ya dije en un &lt;a href="http://desconciertos3.blogspot.com/2007/09/para-que-no-te-aburras.html"&gt;antiguo post&lt;/a&gt;, cuesta entender que podamos aburrirnos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 153);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;CATEGORÍA&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(153, 51, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;:&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; &lt;a href="http://desconciertos1.blogspot.com/2006/08/curiosidades-dispersas.html"&gt;Curiosidades dispersas&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7145642359661993316-8277387158958821059?l=desconciertos3.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desconciertos3.blogspot.com/feeds/8277387158958821059/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7145642359661993316&amp;postID=8277387158958821059&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/8277387158958821059'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/8277387158958821059'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desconciertos3.blogspot.com/2009/11/de-vuelta-los-sudokus.html' title='&lt;b&gt;De vuelta a los sudokus&lt;/b&gt;'/><author><name>Miroslav Panciutti</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13205757361724221499</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16243564936620264899'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7145642359661993316.post-8743782922873750952</id><published>2009-11-05T07:57:00.001Z</published><updated>2009-11-05T09:34:00.195Z</updated><title type='text'>La postura del misionero (perversiones 1)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Os quiero hablar hoy, hijos míos, de las perversiones. ¿Y qué son las perversiones sino aquellos actos que, perturbando el orden moral, degradan nuestra naturaleza, nos hacen retroceder en el camino de la santidad a la que todos estamos llamados? Los hombres (y también las mujeres, hijas mías) somos de naturaleza animal, es cierto, pero por la Gracia estamos impelidos a trascenderla, a "angelizarla", para finalmente alcanzar el estado de pureza inmaculada en el cual gozar de la bienaventurada vida eterna. Pero este camino, bien lo sabéis, es arduo, está lleno de impedimentos diabólicos. Porque el demonio, la más perversa de las criaturas pues siendo la más amada de nuestro Señor en su inconcebible soberbia se volvió contra Él, amargado por un odio infinito a la humanidad se empeña incansablemente en desviarnos de nuestra meta. Satán ansía apoderarse de nuestras almas, frustrar nuestros anhelos de purificación, conseguir que, por el contrario, nos enfanguemos en lo más abyecto de nuestras naturalezas imperfectas. Y es que es en ella, en nuestra naturaleza humana, donde radican las tentaciones que Belcebú nos presenta incansablemente. Pervertirse, hijos míos, es caer en la atracción de nuestro lado oscuro y, consiguientemente, hacernos cada vez más animales y menos ángeles.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;¿Cuál es el ámbito en el que más abundan las perversiones? No os equivocáis, no, es en efecto en el sexo, en la desenfrenada actividad sexual, donde el diablo acecha a cada rato. Prueba de ello es el interminable catálogo de prácticas pecaminosas y aberrantes que ha exhibido la perversión del ser humano a lo largo de la historia. Actos sexuales que no nacen sólo de cerebros enfermos; los pensamientos, las fantasías, las pulsiones íntimas que los provocan son propias de nuestra naturaleza, de ese lado oscuro que la Serpiente acicatea. Todos tenemos, pues, la perversión anidada en nuestras mentes, como saben quienes desde ya hace siglos la han estudiado. Sin embargo, en estos tiempos laxos, pareciera que lo hemos olvidado y, no os engañéis, éste es uno de los mayores triunfos que jamás se había anotado el Maligno. Nos hemos convencido de que tantas y tantas de esas prácticas sexuales son normales, hasta buenas, llegan a decir algunos. Se habla de "vida sexual plena" para justificar un todo vale en el que se meten, indiscernibles, una pléyade de perversiones. En estas charlas, hijos míos, quiero referirme a algunas de ellas, a esas que erróneamente podríais considerar inofensivas, que incluso algunos de vosotros practicáis sin ninguna sensación de culpa.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El acto sexual en el matrimonio no es en sí mismo perverso. No voy a sostener ahora argumentos medievales que lo consideraban un "mal necesario" de lo que derivaba que sólo era lícito si encaminado a la procreación. No, el acto sexual no es malo ni tampoco lo es el placer que de él nace. No sólo eso, el placer sexual que se regalan mutuamente los esposos es un instrumento para fortalecer su amor y, por tanto, para hacer del matrimonio un más eficaz vehículo para la santificación. Recordad que es el amor conyugal lo que da vigor y santifica al sacramento y, entre los medios para lograrlo que Dios ha concedido a quienes lo eligen, está sin duda la práctica sexual. Ahora bien, no cualquier práctica sexual, sino sólo aquéllas a través de las cuales se expresa el amor dulce y respetuoso al cónyuge y, en ningún caso, las que provienen de las fantasías morbosas que albergamos, esas que Asmodeo nos agita, esas que son lastres en nuestros esfuerzos de superación moral. Porque las prácticas sexuales que nacen de esos recovecos de nuestros lados oscuros son siempre perversiones.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Como no quiero cansaros más con prólogos, os diré directamente que el único modo para la consumación del acto sexual que nos da garantías de eludir las prácticas sexuales es la que se suele llamar postura del misionero. Los esposos, abrazados, expresándose su amor con besos y caricias, pasan tras estos preliminares a la penetración, a la introducción del miembro viril en la vagina femenina, que es también, qué duda cabe, una ritualización de la unidad de la pareja, una fusión corpórea que refleja y a la vez refuerza el entrelazamiento de las almas. Y ese acto ha de llevarse a cabo situándose el marido sobre la mujer. No es la razón principal, como he oído en ocasiones, que de esta forma se simboliza el papel protector del hombre, ni mucho menos ninguna prevalencia opresiva. Niego, desde luego, que esta postura responda a una cultura machista como proclaman insensatas ideologías feministas. Sí es cierto, en cambio, que armoniza con una de las obligaciones del marido, cual es la de proteger a su compañera; pero no hay en ello ni la menor brizna de degradación de la mujer. El esposo cubre a su esposa y el verbo cubrir nos trae a la mente la idea de una manta protectora, cálida, acogedora.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero el motivo fundamental de que sea en la postura del misionero como han de culminar las relaciones sexuales estriba en que los cónyuges han de hacer el amor mirándose a los ojos. No se hace el amor sólo con los órganos genitales sino también, y a la vez, con las miradas. Mientras el cuerpo varonil penetra al de la fémina, ambos ojos se intercambian el amor que sienten y, así, lo que de otra forma no sería más que placer animal, contribuye a intensificar el amor de la pareja, a reforzar el sagrado vínculo que los une, a contribuir, en suma, a ese camino de santidad al que todos estamos llamados. Comparad brevemente (no os recreéis) a esos dos amantes esposos con una pareja entregada al coito &lt;i&gt;a tergo&lt;/i&gt;. Éstos fornican como perros, degradándose en su más abyecta animalidad. Los animales nada saben de amor y por eso, comportándonos como ellos, nos pervertimos. No es casual que desde siempre las más frecuentes representaciones del Príncipe de las tinieblas, sobre todo cuando nos tienta en el terreno de la sexualidad, hayan sido en forma de animal. Pues hacia esos rumbos envilecidos de perversión nos encaminan muchas otras formas de coito de las que, ingenuos de vosotros, habéis dejado de notar su peligrosidad moral, los riesgos que implican para vuestra salvación.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;¿Sabéis por qué se llama postura del misionero? Pues porque en los tiempos en que los europeos cristianos llevaban nuestra cultura a los salvajes descubrieron abrumados que esos infelices, tan cercanos a los propios animales, copulaban como ellos. Quienes heroicamente asumieron la misión de civilizarlos (y estos misioneros no eran sólo los sacerdotes) entendieron que formaba parte de la misma erradicar esas prácticas sexuales aberrantes y enseñarles el coito frontal, un requisito básico de dignidad. Se trató de hacer más humanos a aquellos seres, de apartarlos de una sexualidad basada en el bestialismo. Así, en aquellas tierras y en aquellos tiempos, la postura del misionero, haciendo honor a ese nombre, se erigió en una verdadera innovación moral, casi metafísica, diría yo, en la medida que permitía a esas personas ser conscientes de la vocación divina (no animal) de su naturaleza humana y, además, de reconocerla en la compañera o en el compañero. Cuesta entender, si no es porque conocemos la profunda ignorancia de esas feministas, cómo pueden tildar a una postura que eleva a la mujer al rango de persona, de igual a su compañero, de ser al que no se fornica sino que, a través de esta cópula, se ama.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mi ministerio me impide explayarme en torno a los detalles, pero no creo que os sea imprescindible. Meditad ahora, hijos míos, sobre este asunto. Revisad, en íntimo examen de conciencia, vuestros propios comportamientos sexuales. Descubrid vosotros mismos cómo los más limpios y hermosos intercambios amorosos con vuestra mujer, con vuestro marido, se han producido en esta postura. Advertid, por el contrario, cómo esos sentimientos suelen ensuciarse con emociones bajas, animales, diabólicas, cuando vuestras relaciones sexuales recurren a otras posturas. Conoceos, no os engañéis, conoced cómo el sexo puede ser tanto un instrumento de salvación como una fuente de infinitos chorros de perversión. Y elegid y actuad en consecuencia. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 153);font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;CATEGORÍA&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(153, 51, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;:&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; &lt;a href="http://desconciertos1.blogspot.com/2007/03/sexo.html"&gt;Sexo, erotismo y etcéteras&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7145642359661993316-8743782922873750952?l=desconciertos3.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desconciertos3.blogspot.com/feeds/8743782922873750952/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7145642359661993316&amp;postID=8743782922873750952&amp;isPopup=true' title='21 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/8743782922873750952'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/8743782922873750952'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desconciertos3.blogspot.com/2009/11/la-postura-del-misionero-perversiones-1.html' title='&lt;b&gt;La postura del misionero (perversiones 1)&lt;/b&gt;'/><author><name>Miroslav Panciutti</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13205757361724221499</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16243564936620264899'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>21</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7145642359661993316.post-4691774630592059433</id><published>2009-11-02T15:24:00.002Z</published><updated>2009-11-02T15:24:00.580Z</updated><title type='text'>El señor Burns (escenas chipunas)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El señor Burns entra silencioso en la redacción; todos nos callamos en el acto. Sus rabietas son famosas en toda Chipunia y hoy, sabidos los acontecimientos, toca una. El señor Burns pasea entre las mesas y entre los ordenadores, silencioso. Su silencio parece algo distinto al silencio nuestro. El suyo es acre, vidriado; el nuestro, muelle, difuso. El silencio del señor Burns lacera el nuestro, lo raja dolorosamente, en silencio. Nuestro silencio está hecho de miedo, el suyo de amenazas, preñado de agravios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace un rato, en el parlamento chipuno, &lt;a href="http://desconciertos3.blogspot.com/2007/10/escndalo-parlamentario-escenas-chipunas.html"&gt;Pi de la Rosa,&lt;/a&gt; el portavoz del FLiPa, presentó una dura moción de condena contra la línea editorial de nuestro periódico que fue aprobada por unanimidad. ¡Hasta el PICHi votó a favor! La cosa llevaba meses gestándose y el señor Burns no era ajeno. Muchos jerifaltes del PICHi han desfilado en las últimas semanas por el despacho de dirección, esforzándose en suavizar las diatribas editoriales de Burns. Gracias a Malena conocemos la apasionada defensa de la moderación hecha por el mismo &lt;a href="http://desconciertos3.blogspot.com/2007/09/el-carn-de-identidad-chipuno-escenas.html"&gt;Aquilino Jambón,&lt;/a&gt; el adalid más entusiasta de la soberanía chipuna. En estos momentos no nos conviene forzar la mano, –dice Male que dijo Jambón– y además ese tono tuyo nos desprestigia. Esa entrevista la finalizó el señor Burns con una cita latina (&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Tu quoque, fili mi&lt;/span&gt;) dicha entre dientes para inmediatamente despedir al ideólogo del PICHi a cajas destempladas. No volváis por aquí, ni tú ni nadie de tu panda de traidores y cobardes, así le gritó delante de toda la redacción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/Su2Ma-P7fBI/AAAAAAAACHE/s5s7XtlxJNc/s1600-h/MrBurns.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 284px; height: 332px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/Su2Ma-P7fBI/AAAAAAAACHE/s5s7XtlxJNc/s400/MrBurns.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5399125923301391378" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;El señor Burns no se llama así, claro está. El mote simpsoniano circuló soterrado entre los escritorios de la casa hasta que salió a rondar por otras redacciones y a estas alturas se ha popularizado en los mentideros de San Trifón del Río, con tanto éxito que ya casi ha desplazado al anterior apelativo, "la momia". Pero cuidadito con que se te escape delante de don Gobelio Gil, director del rotativo de mayor tirada de Chipunia, garante de las esencias eternas de nuestra identidad, defensor de la independencia chipuna y azote de los políticos (especialmente los de la Chipunia oriental) al servicio de los intereses cascaterranos. Cuidadito con que Gil sospeche que le faltas al respeto, porque a sus ochenta y cinco años mantiene abundantes reservas de rencor venenoso y un eficaz arsenal de represalias. El rencor que empapa las páginas de opinión de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Hoy&lt;/span&gt; no es más que una pequeña muestra del que anida en el alma del señor Burns.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de ser la momia o el señor Burns, antes de ser tan inmutablemente viejo, don Gobelio no era tan desaforado. En los tiempos de la &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Ominosa&lt;/span&gt; (yo no había nacido, así que digo lo que me han contado), el joven (¿o no tanto?) Gobelio parecía sentirse a gusto bajo el yugo (y las flechas) cascaterrano y todavía circulan subrepticiamente algunos artículos suyos publicados en &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Mañana&lt;/span&gt; (la anterior cabecera de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Hoy&lt;/span&gt;; se diría que el tiempo es un cangrejo) en los que loaba las viejas glorias imperiales de Cascaterra y la contribución a tales empresas de los chipunos. Por cierto, pocos meses después de que Gil se hiciera con la propiedad del periódico y lo cambiara de nombre, el archivo se quemó completamente en un incendio nunca aclarado; oportunas cenizas que le permitieron renacer cual ave fénix del independentismo chipuno. Pero esa conversión fue gradual, nada de caídas del caballo ni experiencias místicas. De hecho, cuando entré en &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Hoy&lt;/span&gt;, la línea editorial se caracterizaba por su moderación, anclada en la más ortodoxa tradición conservadora y cristiana. Verdad es que ya gustaba de los sabores "chipunistas", pero sobre todo en el estilo de un folclorismo &lt;span style="font-style: italic;"&gt;light&lt;/span&gt;, muy lejos de cualquier veleidad soberanista. Acordémonos de las duras condenas que hizo en los ochenta de los minúsculos partidos independentistas, de las mismas personas que ahora ensalza y entonces calificaba de terroristas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El señor Burns se ha detenido frente a mi mesa. Por unos momentos siento que su silencio acre se derrama sobre mi cuerpo, es una sustancia gaseosa con textura de sudor pegajoso en la que levitan cristalitos ínfimos. El asco araña mi piel y penetra por los poros. Me mira con lo que quiere ser ternura pero esconde lascivia. Me roza la cabeza con su mano apergaminada, esquelética. Ven a mi despacho, Silvia, tengo que darte unas instrucciones. Sí, don Gobelio, y lo sigo, sigo la estela que su silencio va abriendo entre el silencio de mis compañeros, intuyo, casi puedo ver, lo que piensan, lo que imaginan. Por fin me tocó, estaba cantado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pese a las presiones, durante los últimos meses la línea editorial no sólo no se ha moderado sino que ha intensificado sus proclamas independentistas en un creciente tono ofensivo. Nosotros no insultamos, Silvia, simplemente llamamos a las cosas por su nombre, no nos plegamos al lenguaje servil de estos políticos que traicionan al pueblo chipuno. En su despacho, el señor Burns me explica detalladamente (demasiado detalladamente, pienso) su estrategia reciente, me argumenta que se aproximan fechas claves para el devenir de Chipunia en las que se jugarán nuestras opciones de futuro. Sin embargo, no termino de creerle; detrás de esa jerga sobre la descolonización inminente adivino intereses de poder y, sobre todo, económicos. Intuyo que &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Hoy&lt;/span&gt; se ha radicalizado con la complacencia del PICHi, a pesar del voto condenatorio de sus parlamentarios y, por supuesto, de la embajada de Aquilino Jambón; el famoso "ideólogo" no se entera de lo que de verdad se cuece en su partido. En todo caso, contra lo que suponíamos en la redacción, el señor Burns no está molesto por la resolución del Parlamento; me quedo con la impresión, muy al contrario, de que le agrada que se haya producido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues ahora resulta que he de ser yo quien escriba el editorial de mañana, quien estructure la respuesta "institucional" del periódico a la condena "institucional" de la clase política vendida al colonialismo cascaterrano. Un honor envenenado el que me otorga el señor Burns porque, de alguna manera, equivale a vender parte de mi alma. Una tarea incómoda, además. ¿A quién le gusta escoger entre las palabras más rencorosas, seleccionar los adjetivos más capaces de activar las pulsiones oscuras de los ciudadanos? Pero don Gobelio, quizá adivinando mis reticencias, me tranquiliza: no ha de ser un texto agresivo, Silvia, céntrate en el ataque a la libertad de expresión, eso es lo que nos interesa, que quede claro que somos víctimas del talante facistoide de esos diputados y que lo somos, justamente, por defender la libertad de Chipunia. No lo dice, pero entiendo la estrategia que persigue, a qué se refiere con lo del salto cualitativo para el periódico. Pretende que &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Hoy&lt;/span&gt; empiece a considerarse casi como un órgano institucional, con derecho privilegiado de interlocución en tanto vocero oficial de la nación chipuna. Lo de menos es que se llegue o no a la independencia; para él, casi mejor que ni ocurra, para poder consolidar las prebendas del contrapoder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/Su2aPgec13I/AAAAAAAACHM/V1zxKALzPrk/s1600-h/Megan-black-020422.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 228px; height: 400px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/Su2aPgec13I/AAAAAAAACHM/V1zxKALzPrk/s400/Megan-black-020422.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5399141119493461874" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Esta tarde, a las siete, tengo que llevarle el artículo a su casa para que lo corrija y, son sus palabras, le dé un "toque personal". Malena, su secretaria, me ha invitado a almorzar. Malena tiene unos treinta y mucho y un cuerpo espectacularmente voluptuoso (que, además, se afana en resaltar con ropas entalladas). Todos dicen que se acuesta con el señor Burns y no sólo con él. Antes trabajaba para &lt;a href="http://desconciertos3.blogspot.com/2007/11/hedonia-park-escenas-chipunas.html"&gt;Amando Kalinas&lt;/a&gt;, el famoso empresario turístico tan metido en la política chipuna; dicen que también se acostaba con él y que fue él quien la puso en &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Hoy&lt;/span&gt;. Durante la comida, Malena me insinúa con muchos rodeos que le gusto al señor Burns, que debería aprovecharme de esa inclinación. Me río intentando tomarme a broma sus palabras. Pero si es un anciano (estoy a punto de decir "un viejo repugnante", pero me muerdo la lengua a tiempo), ¿cómo va a querer, a poder ...? Hay pastillas, Silvia, y te aseguro que funcionan. Su mirada es amistosa, con un leve atisbo de reto en el fondo de sus ojos. Me acaricia una mano, apenas un sutil esbozo, como si lo hiciera distraídamente. Sé que te parece asqueroso, pero no lo es tanto, es casi hasta tierno. Pero tú sabrás lo que te conviene, y retira su mano. Al despedirnos me dice que ella estará esta tarde en la casa del señor Burns (así que no has de preocuparte, habrá una amiga contigo). Además, allí podré conocer a Kalinas (ya verás que hombre más interesante; ha sido él quien le ha sugerido a Gobelio que te encargue este artículo tan importante).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora estoy en casa, inquieta y desconcertada. El texto está escrito, me he duchado, perfumado y vestido con ropas que no son las de la redacción. Dentro de unos minutos arrancaré el coche y en poco tiempo habré llegado a la casa del señor Burns. Me gustaría saber qué es lo que me estoy jugando.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;object height="132" width="353"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=9d28037" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" height="132" width="353"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 153);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;CATEGORÍA&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(153, 51, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;:&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; &lt;a href="http://desconciertos1.blogspot.com/2007/10/ficciones.html"&gt;Ficciones&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7145642359661993316-4691774630592059433?l=desconciertos3.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desconciertos3.blogspot.com/feeds/4691774630592059433/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7145642359661993316&amp;postID=4691774630592059433&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/4691774630592059433'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/4691774630592059433'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desconciertos3.blogspot.com/2009/11/el-senor-burns-escenas-chipunas.html' title='&lt;b&gt;El señor Burns (escenas chipunas)&lt;/b&gt;'/><author><name>Miroslav Panciutti</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13205757361724221499</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16243564936620264899'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/Su2Ma-P7fBI/AAAAAAAACHE/s5s7XtlxJNc/s72-c/MrBurns.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7145642359661993316.post-2575788419591064676</id><published>2009-10-31T14:29:00.001Z</published><updated>2009-10-31T15:33:51.441Z</updated><title type='text'>¿Cuántos sudokus hay?</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Al poco de popularizarse los sudokus me aficioné a ellos y, a la fecha, he adquirido bastante destreza resolviéndolos. Un amigo, viendo que dedicaba cualquier rato muerto a este pasatiempo, me dijo que pareciera que quería hacer todos los &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sudokus&lt;/span&gt; existentes. Es obvio que esa tarea es inalcanzable y además, aunque lo fuera, uno ni se daría cuenta. Al ser sólo combinaciones de cifras, se puede hacer varias veces el mismo &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sudoku&lt;/span&gt; sin percatarse de la repetición. Pero me intrigó el enigma que titula este post. Porque, evidentemente, hay un número finito de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sudokus&lt;/span&gt; y dicho número tiene que poder ser calculable. ¿Cómo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sudoku&lt;/span&gt; canónico (un cuadrado de 9x9 dividido en nueve "cajas" de 3x3) se usan todos los dígitos a excepción del cero y, una vez resuelto, cada uno de ellos aparece nueve veces. El &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sudoku&lt;/span&gt; más sencillo sería el que solo usa las cuatro primeras cifras, conformado por cuatro cajas de 2x2. Los &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sudokus&lt;/span&gt; "normales" (los que son cuadrados) crecen exponencialmente en tamaño. En términos generales, un &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sudoku&lt;/span&gt; en el que se juegue con &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;n&lt;/span&gt; cifras (&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;n&lt;/span&gt; tiene que ser el cuadrado de un número natural) tendría &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;n2&lt;/span&gt; casillas, &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;n&lt;/span&gt; filas, &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;n&lt;/span&gt; columnas y &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;n&lt;/span&gt; cajas. En el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sudoku&lt;/span&gt; canónico, si nos quedamos con una cualquiera de las cajas (o, si se prefiere, una única fila o una única columna del cuadrado completo) es evidente que el número total de "soluciones" distintas es el total de permutaciones de las nueve cifras; o sea, 9! que es 362.880. Como la cantidad es muy grande, vayamos al &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sudoku&lt;/span&gt; &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;n&lt;/span&gt;=4. Obviamente, existen 4! (24) posibles cajas; las siguientes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/Suwt7iMHKlI/AAAAAAAACGk/K5JJLsm5lGw/s1600-h/Sudoku1.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 154px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/Suwt7iMHKlI/AAAAAAAACGk/K5JJLsm5lGw/s400/Sudoku1.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5398740554123520594" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Identificando con un código cada una de las cajas posibles, un &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sudoku&lt;/span&gt; de &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;n&lt;/span&gt; cifras se puede denominar como una sucesión de &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;n&lt;/span&gt; códigos. Por tanto, el número total de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sudokus&lt;/span&gt; posibles sería todas las combinaciones de las &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;n&lt;/span&gt;! cajas tomadas de &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;n&lt;/span&gt; en &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;n&lt;/span&gt;. En el caso de los &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sudokus&lt;/span&gt; de 9 cifras, se trata de C(362.880, 9) que equivale a 362.879 x 362.878 x 362.877 x 362.876 x 362.875 x 362.874 x 362.873 x 362.872, lo que da la astronómica cifra de más de 300 septillones (3,0065E44). Descendiendo al modestísimo &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sudoku&lt;/span&gt; de cuatro cifras resulta un total de 10.626 combinaciones, cantidad que al menos nos es inteligible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claro está que de todas esas combinaciones la inmensa mayoría no son &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sudokus&lt;/span&gt; válidos. Para verlo con facilidad volvamos al &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sudoku&lt;/span&gt; más elemental de 4 cifras con 24 posibles cajas. Tomemos la caja 1 para el ángulo superior izquierdo. En el ángulo superior derecho podríamos colocar, en teoría, cualquiera de las restantes 23 cajas, pero (como se ve en el siguiente dibujo) sólo valen 4 de ellas, las coloreadas de verde. Si ponemos cualquiera de las otras 19 cajas a la derecha de la primera en alguna de las dos filas resultantes (o en las dos) se repiten cifras. Así que de todas las posibles combinaciones cuya primera caja es la 1 sólo son válidas aquellas cuya segunda caja es la 17, la 18, la 23 o la 24.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/SuwuLM99CuI/AAAAAAAACGs/OJnzrINazlQ/s1600-h/Sudoku2.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 147px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/SuwuLM99CuI/AAAAAAAACGs/OJnzrINazlQ/s400/Sudoku2.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5398740823304899298" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Si ahora ponemos la tercera caja (la que iría en el ángulo inferior izquierda) es fácil comprobar que, para cada combinación válida de las dos primeras cajas, sólo cumplen cuatro cajas. Así pues, tenemos dieciséis combinaciones válidas de tres cajas (que son las que se muestran en la siguiente figuras agrupadas en columnas por cada una de las cuatro combinaciones válidas de las dos primeras cajas). Como sabe quienquiera que sea aficionado a los &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sudokus&lt;/span&gt;, resueltas (&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;n&lt;/span&gt;-1) cajas de un sudoku la restante es única; por tanto, la cuarta caja de nuestro sudoku elemental es sólo una posible. Ahora bien, por la misma razón, esas dieciséis combinaciones posibles de tres cajas (recordemos que la primera de momento es siempre fija) no son todas válidas. En el dibujo siguiente se ve que las cuatro combinaciones centrales no permiten una cuarta caja válida. Nos quedan pues, 12 combinaciones de las cajas superior derecha e inferior izquierda para cada caja superior izquierda. Como hay 24 cajas que podemos poner en el ángulo superior izquierda, es inmediato concluir que existen 288 sudokus de cuatro cifras y no las 10.626 combinaciones posibles si no se tuvieran en cuenta las reglas del juego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si ahora ponemos la tercera caja (la que iría en el ángulo inferior izquierda) es fácil comprobar que, para cada combinación válida de las dos primeras cajas, sólo cumplen cuatro cajas. Así pues, tenemos dieciséis combinaciones válidas de tres cajas (que son las que se muestran en la siguiente figuras agrupadas en columnas por cada una de las cuatro combinaciones válidas de las dos primeras cajas). Como sabe quienquiera que sea aficionado a los sudokus, resueltas (n-1) cajas de un sudoku la restante es única; por tanto, la cuarta caja de nuestro sudoku elemental es sólo una posible. Ahora bien, por la misma razón, esas dieciséis combinaciones posibles de tres cajas (recordemos que la primera de momento es siempre fija) no son todas válidas. En el dibujo siguiente se ve que las cuatro combinaciones centrales no permiten una cuarta caja válida. Nos quedan pues, 12 combinaciones de las cajas superior derecha e inferior izquierda para cada caja superior izquierda. Como hay 24 cajas que podemos poner en el ángulo superior izquierda, es inmediato concluir que existen 288 sudokus de cuatro cifras y no las 10.626 combinaciones posibles si no se tuvieran en cuenta las reglas del juego.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/SuwuWholZfI/AAAAAAAACG0/jnYSHlrOYI8/s1600-h/Sudoku3.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 353px; height: 359px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/SuwuWholZfI/AAAAAAAACG0/jnYSHlrOYI8/s400/Sudoku3.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5398741017830974962" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Naturalmente, con lo expuesto hasta aquí no he hecho más que tantear el terreno sin avanzar apenas nada en el problema. Sólo he "contado" las combinaciones válidas entre muy pocas posibles pero sin llegar a entender todavía los mecanismos que subyacen en la selección de aquéllas, paso indispensable para poder establecer la fórmula de la que resultara el número de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sudokus&lt;/span&gt; de &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;n&lt;/span&gt; cifras. Como el número de cajas posibles si es conocido (&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;n&lt;/span&gt;!) y, en el caso &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;n&lt;/span&gt;=4, resultan 12 combinaciones válidas por caja y 12 es (¿casualmente?) 4!/2, podría aventurar que la solución sería &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;n&lt;/span&gt;! x &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;n&lt;/span&gt;!/2. De ser cierto, habría 65.840.947.200 &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sudokus&lt;/span&gt; canónicos válidos. Pero no es más que una conjetura con escasísima base que intuyo errónea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que seguiré dándole vueltas al asunto en algún otro rato libre. Pero la respuesta que busco no es la que he descrito. Hasta ahora he elucubrado sobre el número total de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sudokus&lt;/span&gt; posibles completos. Pero un &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sudoku&lt;/span&gt; es un cuadrado de &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;n&lt;/span&gt;x&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;n&lt;/span&gt; casillas en las que en algunas aparece una cifra y otras están vacías. ¿Cuántos &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sudokus&lt;/span&gt; incompletos existen? Esta es la pregunta que de verdad me intriga. Naturalmente para que cualquiera de esos cuadrados incompletos sea válido ha de cumplir la condición de que en cada una de sus casillas vacías sólo pueda ponerse una de las &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;n&lt;/span&gt; cifras disponibles. Es decir, que pueda solucionarse llegando a uno de los &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sudokus&lt;/span&gt; completos válidos y sólo a uno. Está claro que para cada uno de todos los posibles &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sudokus&lt;/span&gt; completos hay un número determinado de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sudokus&lt;/span&gt; incompletos cuya solución nos lleva a él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/SuxRwhYq-WI/AAAAAAAACG8/dZMGfBlf4OY/s1600-h/sudoku-tips.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 276px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/SuxRwhYq-WI/AAAAAAAACG8/dZMGfBlf4OY/s400/sudoku-tips.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5398779947347802466" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Generar todos los &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sudokus&lt;/span&gt; incompletos posibles de un &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sudoku&lt;/span&gt; dado es, en teoría, bastante sencillo: basta con ir borrando de forma ordenada cifras de las casillas. Así, en un &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sudoku&lt;/span&gt; de  cifras (y &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;n&lt;/span&gt;2 celdas) generamos primero todos los sudokus incompletos con una casilla en blanco (salen obviamente &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;n&lt;/span&gt;2 sudokus cuyas soluciones son evidentes); luego pondremos dos casillas en blanco en todas las combinaciones posibles; después tres, también en todas las combinaciones; y así sucesivamente hasta tener de nuevo &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;n&lt;/span&gt;2 sudokus en los que sólo hay una celda con cifra (éstos son irresolubles, claro está). Generalizar esta mecánica en una fórmula también es simple: se trata de la sumatoria de todas las combinaciones de &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;n&lt;/span&gt;2 elementos tomadas de &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;k&lt;/span&gt; en &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;k&lt;/span&gt;, donde  &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;k &lt;/span&gt;varía desde 0 hasta &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;n&lt;/span&gt;2 (están incluyéndose el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sudoku&lt;/span&gt; completo y el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sudoku&lt;/span&gt; vacío). Ahora bien, esta sumatoria es igual a 2 elevado a &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;n&lt;/span&gt;2 (a lo que habría que restar 2 si no queremos incluir ni el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sudoku&lt;/span&gt; completo ni el vacío). Así que, para cada &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sudoku&lt;/span&gt; completo de 4 cifras, resulta que hay un total de 65.534 sudokus incompletos (no cuento los dos singulares). Como ya calculé que había 288 &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sudokus&lt;/span&gt; válidos de 4 cifras, en teoría podría haber 18.873.792 &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sudokus&lt;/span&gt; incompletos de 4x4. En el caso del &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sudoku&lt;/span&gt; canónico las cantidades, lógicamente, se nos disparan. Por cada &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sudoku&lt;/span&gt; válido habría 2,417 cuatrillones de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sudokus&lt;/span&gt; incompletos y, suponiendo que mi anterior conjetura es válida (que seguro que no) tendríamos un total de 159.193,642 quintillones de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sudokus&lt;/span&gt; incompletos de 9x9.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto, las cifras anteriores son erróneas porque muchísimos de esos &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sudokus&lt;/span&gt; incompletos derivados de uno completo se repiten entre los derivados de otro también completo. Justamente los &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sudokus&lt;/span&gt; incompletos repetidos son aquéllos no válidos ya que pueden tener más de una solución; es decir, son derivados de más de un &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sudoku&lt;/span&gt; completo. Nótese que, con el método propuesto, no se pueden generar &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sudokus&lt;/span&gt; sin solución (los que a veces me he encontrado cuando en una casilla no va ninguna de las nueve cifras disponibles) ya que todos derivan de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sudokus&lt;/span&gt; completos válidos. Por tanto, calculando el número de repeticiones y restándoselo al total de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sudokus&lt;/span&gt; completos se llegaría a la respuesta de mi enigma. ¿Cómo se calculan las repeticiones? Pues de momento no lo sé y ya es la hora de almorzar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 51, 51);"&gt;PS&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 51);"&gt;: Supongo que este post bate el record entre los tantos aburridos que he escrito. En consecuencia, quien haya llegado hasta aquí sepa que cuenta con mi rendida admiración.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=ae337ac" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 153);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;CATEGORÍA&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(153, 51, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;:&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; &lt;a href="http://desconciertos1.blogspot.com/2006/08/curiosidades-dispersas.html"&gt;Curiosidades dispersas&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7145642359661993316-2575788419591064676?l=desconciertos3.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desconciertos3.blogspot.com/feeds/2575788419591064676/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7145642359661993316&amp;postID=2575788419591064676&amp;isPopup=true' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/2575788419591064676'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/2575788419591064676'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desconciertos3.blogspot.com/2009/10/cuantos-sudokus-hay.html' title='&lt;b&gt;¿Cuántos &lt;i&gt;sudokus&lt;/i&gt; hay?&lt;/b&gt;'/><author><name>Miroslav Panciutti</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13205757361724221499</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16243564936620264899'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/Suwt7iMHKlI/AAAAAAAACGk/K5JJLsm5lGw/s72-c/Sudoku1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7145642359661993316.post-4020272568551459313</id><published>2009-10-30T07:28:00.002Z</published><updated>2009-10-30T07:36:58.620Z</updated><title type='text'>El teléfono cuando era niño</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Un personaje de un relato de Margaret Atwood (ahora no me acuerdo del título) comenta que siempre se siente incómodo hablando por teléfono y lo imputa al respeto reverencial que en su infancia sus padres atribuían al aparato. El personaje, trasunto biográfico de la autora, vivió la niñez en Canadá veinte años antes que yo la mía. Pese a las distancias geográficas y, sobre todo, temporales, a mí me ocurre lo mismo. El teléfono es para dar recados, no para charlar, decía mi padre; y se cabreaba en cuanto la conversación pasaba del par de minutos. Hablo de finales de los sesenta, cuando la tele (en blanco y negro) era una adquisición reciente y mágica y el teléfono, el único teléfono de la casa, un armatoste negro y pesado de baquelita, estaba en la repisa de la cómoda-aparador color crema que había en la sala de estar, a mano izquierda según venías de la puerta de entrada a nuestra casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ninguno de nosotros podía telefonear sin pedir previamente permiso y, para obtenerlo, había que justificar la necesidad de la llamada. Por aquella época, que yo sepa, no se pinchaban las líneas, pero mucho más me cuidaba de lo que decía pues rara vez podía hablar sin que hubiera nadie en la habitación y, desde luego, recurrir a subterfugios para disfrazar la conversación (susurrar, colocarse con el auricular al otro lado de la puerta) suponía arriesgarse a represalias paternas. Cuando me llamaban, antes de avisarme, cualquiera de mis padres exigía la identificación previa (¿de parte de quien?) y, si no era conocido por ellos, había luego de dar, a regañadientes, el reporte pertinente. Si se trataba de un compañero de colegio (la práctica totalidad de quienes me telefoneaban) casi nunca faltaba el corolario irritado de mi padre: ¿y tan importante era lo que tenía que decirte que no podía esperar a hacerlo mañana en el colegio? Pregunta retórica que, dicho sea de paso, también me soltaba cuando era yo quien quería llamar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mi padre ya no se lo puedo preguntar y a mi madre no tendría sentido que lo hiciera (cuando se refiere a nuestra infancia y al comportamiento de ellos hacia nosotros me quedo con la impresión de que habla de otra familia), pero, cuarenta años después, me gustaría entender por qué tanta y tan severa sacralización del teléfono. El argumento de entonces era que costaba dinero y, en cierto modo, eso ya para ellos, niños de la guerra y de la inmediata posguerra, marcaba mucho; tanto que nos transmitieron como uno de los mayores pecados el gastarlo si no era estrictamente necesario (o sea, derrocharlo). Así, hablar por teléfono era siempre un agobio (también para ellos), como si a la vez que la voz del interlocutor estuviésemos oyendo el tintineo permanente de un flujo de monedas cayendo de nuestros bolsillos. No digamos si se trataba de una "conferencia", por ejemplo a los abuelos de San Sebastián, que previamente había que solicitar a una operadora para que, al cabo de unos minutos, cuando se había establecido la conexión, ella nos llamara. Cómo iba uno a hablar relajadamente en esas condiciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no basta el motivo económico para explicarlo. Creo yo que el teléfono no era sino un símbolo –entre otros, si bien uno de los más potentes– en el cual cristalizaba el carácter represivo de mis padres. Quizá estarían convencidos de que educarnos requería controlarnos y, por eso, las posibilidades liberadoras de comunicación del teléfono tenían que ser subvertidas. (Me es inconcebible imaginar siquiera que hubiera existido internet durante mi infancia). Porque la cicatería para usarlo en casa se convertía en todo lo contrario cuando estábamos fuera; entonces, a nuestra vuelta después de una tarde sin haber estado bajo su control, los reproches eran por no haber llamado: ¿es que no había ningún teléfono? A medida que crecía (e iba progresando en las transgresiones de los mandamientos familiares) el teléfono fue pasando de objeto prohibido a obligatorio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con mis antecedentes es natural que el teléfono no me sea especialmente preciado. Y, aunque me gustaría pensar que me he liberado de los condicionantes paternos, me estaría engañando si creyese que no han calado muy hondo y explican en alto grado muchos de mis rasgos. Por más que en la etapa adolescente, alguna vez, me colgué largos ratos del auricular, esos amagos de rebeldía no removieron los posos y siempre me he sentido incómodo si una conversación telefónica se alargaba demasiado, si se iba convirtiendo en una charla. Pasada ya la rabia hacia mis padres, una vez que, adulto ya, me creí a mí mismo con mi autonomía personal a salvo de sus intromisiones (aunque dudo todavía que esa liberación haya llegado a ser completa), me sorprendo al comprobar que los mantras infantiles forman parte y moldean mis esquemas mentales. De forma que no sólo tiendo a usar el teléfono sólo para dar recados, sino que, ya hace años, me ponía nervioso cuando mi hijo pasaba demasiado tiempo con la oreja pegada (ay si hubiera sido niña) y le increpaba el mismo reproche: el teléfono es para quedar, para decirse cosas concretas, no para enrollarse. Y es que llevamos a nuestros padres dentro; somos, al fin y al cabo, nuestros padres.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=ea9b6ae" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 153);font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;CATEGORÍA&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(153, 51, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;:&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; &lt;a href="http://desconciertos1.blogspot.com/2007/03/recuerdos.html"&gt;Recuerdos&lt;/a&gt;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7145642359661993316-4020272568551459313?l=desconciertos3.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desconciertos3.blogspot.com/feeds/4020272568551459313/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7145642359661993316&amp;postID=4020272568551459313&amp;isPopup=true' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/4020272568551459313'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/4020272568551459313'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desconciertos3.blogspot.com/2009/10/el-telefono-cuando-era-nino.html' title='&lt;b&gt;El teléfono cuando era niño&lt;/b&gt;'/><author><name>Miroslav Panciutti</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13205757361724221499</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16243564936620264899'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7145642359661993316.post-3460339078509554499</id><published>2009-10-24T19:39:00.007+01:00</published><updated>2009-10-24T21:44:55.991+01:00</updated><title type='text'>Los Seis Días de Berlín</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: rgb(102, 0, 0);"&gt;En la resbaladiza pista los ciclistas van dando vueltas -la espalda paralela al suelo- y vueltas y vueltas y más vueltas. Hora tras hora, kilómetro tras kilómetro. Hacer girar los pedales, el derecho y el izquierdo, tratar de escaparse, quedarse atrás, chupar rueda del que va delante, goma y acero, un maillot, sudor que gotea, la multitud alrededor, al final de los Seis Días un premio, un baño, un largo sueño, un fotógrafo, un flash, una crónica deportiva, una mujer, champaña, un viaje. Más allá de los Seis Días está la vida, que uno vive porque ha corrido durante seis días y para volver a correr otra vez durante seis días. Uno no ha muerto todavía, pero tampoco vive aún.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/SuNLe04WxMI/AAAAAAAACGU/X2bwlS0wCiY/s1600-h/Berliner_Sportpalast_um_1960_Potsdamer_Strasse_7273_Bezirk_Schoeneberg_Foto_private_Postkarte.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 261px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/SuNLe04WxMI/AAAAAAAACGU/X2bwlS0wCiY/s400/Berliner_Sportpalast_um_1960_Potsdamer_Strasse_7273_Bezirk_Schoeneberg_Foto_private_Postkarte.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5396239771483161794" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Eso ocurría en Berlín, en el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Sportpalast&lt;/span&gt;, el fantástico edificio de la Postdamerstrasse. Yo estaba ahí, no era más que un niño de siete años y me aburría de tantas horas apretado entre multitudes vociferantes. Mi padre era uno de ellos, uno de los que más gritaba porque tenía más motivos que todos. Su hermano pequeño, el tío Klaus, pedaleaba frenético en ese óvalo absurdo de doscientos metros por vuelta. No puedes imaginarte el entusiasmo de los berlineses de 1925 por esa carrera. Seis días, ciento cuarenta y cuatro horas, sin que las bicicletas cesaran sus circunvalaciones eternas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alemania se había vuelto loca, eso decía mi padre, que apenas llegaría a entrever la verdadera locura de la siguiente década. Yo sólo guardo recuerdos dispersos, era muy niño, aunque sí, eran los locos años veinte, pero Berlín no era París y la alegría, el desenfreno, era la máscara de la desesperación, del desgarro más salvaje. Ya estábamos saliendo de la montaña rusa hiperinflacionaria pero los desastres de los últimos diez años habían hecho añicos las almas de los alemanes. La de mi padre, entre muchos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los berlineses ansiaban gritar, fundirse en masas exaltadas que se apasionaban ante un mismo espectáculo. Supongo que quienes me rodeaban esa tarde de sábado vivían las mismas emociones que los romanos de hace dos milenios en el circo. O mejor, no eran ellos los que vivían sino esas emociones inmortales que los parasitaban, que vienen pasando de cuerpo en cuerpo a lo largo de los siglos de nuestra especie. Ya no había gladiadores intentando matarse ni cristianos a la espera de ser devorados. Eran hombres jóvenes pedaleando frenéticamente y los espectadores paladeaban su esfuerzo, los animaban para que les dieran más, deseando aún sin saberlo que cayeran exhaustos. Porque nada más que el sacrificio definitivo podía colmar, si bien sólo transitoriamente, esa criminal pasión de las masas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa carrera a la que asistí era la decimotercera edición de los famosos Seis Días de Berlín; todavía hoy se sigue celebrando. La prueba provenía de los Estados Unidos, de finales del siglo XIX. Al principio corría un único corredor y paraba cuando no podía más, echaba un sueño y volvía a la pista. Luego se impuso que fueran en pareja y así uno podía descansar mientras el otro pedaleaba. Mi padre había querido ser el compañero del tío Klaus, pero mi madre se lo prohibió; tenía miedo de que perdiera el empleo y, además, ya no era tan joven. Pero no le pudo impedir que todos los días de esa semana acudiera al Sportpalast en alguno de los abarrotadísimo autobuses de entonces y pasara allí largas horas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/SuNL7Wqfm1I/AAAAAAAACGc/k8lJbWzcX5M/s1600-h/SeisD%C3%ADas.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 287px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/SuNL7Wqfm1I/AAAAAAAACGc/k8lJbWzcX5M/s400/SeisD%C3%ADas.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5396240261588163410" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Para mi tío los Seis Días lo eran todo. Y 1925 era su año; así nos lo había dicho la semana anterior. Quería ganar, ni siquiera le bastaba el podio. Sin embargo, ese sábado ya podía apostarse a que se equivocaba. Iban en cuarta posición, a muchas vueltas de distancia de los líderes, una pareja de Bremen. Mi padre nos había contado en la cena de la víspera que la culpa era del compañero de Klaus. Lo que mi hermano gana lo pierde luego ese pánfilo de Rudi; soy mucho mejor ciclista que él. Mi madre callaba pero sus ojos emitían señales de amenaza, suficientes para que no siguiera por ese camino. Pero era cierto, si Klaus tuviera un compañero de su nivel podría estar más cercano al triunfo. Sin duda que por ese motivo, pedaleaba más tiempo que el otro, intentaba prolongar hasta el máximo su mejor ritmo en un inútil afán de recortar las diferencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Serían las ocho y pico de la tarde. Klaus llevaba desde antes del amanecer, muchas más horas de las que le correspondían, pedaleando vertiginosamente, a más revoluciones, muchas más, que sus competidores, o al menos eso nos parecía. Estábamos abajo, casi a pie de pista. Cuando pasaba ante nosotros casi ni tiempo teníamos de distinguir su rostro blanco, cadavérico, los ojos hundidos con la mirada fija, alucinada. De pronto, en la contrarecta, su bici giró hacia la parte más peraltada, como si de la serpiente giratoria se desprendiese, por su propia fuerza centrífuga, una escama rojinegra. Por un instante, en el borde superior de la pista, pareció que se detenía, que mi tío quedaba suspenso en el tiempo. Y enseguida, como si se quebrara algún hechizo, la bicicleta cayó lateralmente y, con Klaus aferrado a ella, se deslizó hasta la valla inferior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el centro del velódromo, además de público, se disponía el personal de asistencia. Enseguida corrieron a recogerlo y lo llevaron a la enfermería del Sportpalast. Mi padre, conmigo a rastras corrió como un poseso, aullando el nombre de su hermano. Ya estaba muerto cuando llegamos. Tenía veintisiete años y para él los Seis Días lo fueron todo. Para mí, aquella fue la primera escena de mi personal maldición de las bicicletas. Habría muchas más, ya sabes que en casi todas las tragedias de mi vida ha estado presente ese artefacto diabólico. Y sabiéndolo, ¿cómo te atreves siquiera a plantearme esos planes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(51, 51, 51);"&gt;Notas&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 51);"&gt;: El primer párrafo proviene del texto de Joseph Roth "La XIII edición de los Seis Días de Berlín", publicado en el &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(51, 51, 51);"&gt;Fankfurter Zeitung&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 51);"&gt; el 20 de enero de 1925. La foto del &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(51, 51, 51);"&gt;Sportpalast&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 51);"&gt;, demolido en 1973, es de 1960 (no he encontrado ninguna contemporánea). La segunda ilustración reproduce un óleo de Kurd Albrecht de 1925 titulado "Erstes Sechstagerennen im Sportpalast".&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 153);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;CATEGORÍA&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(153, 51, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;:&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; &lt;a href="http://desconciertos1.blogspot.com/2007/10/ficciones.html"&gt;Ficciones&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7145642359661993316-3460339078509554499?l=desconciertos3.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desconciertos3.blogspot.com/feeds/3460339078509554499/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7145642359661993316&amp;postID=3460339078509554499&amp;isPopup=true' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/3460339078509554499'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/3460339078509554499'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desconciertos3.blogspot.com/2009/10/los-seis-dias-de-berlin.html' title='&lt;b&gt;Los Seis Días de Berlín&lt;/b&gt;'/><author><name>Miroslav Panciutti</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13205757361724221499</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16243564936620264899'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/SuNLe04WxMI/AAAAAAAACGU/X2bwlS0wCiY/s72-c/Berliner_Sportpalast_um_1960_Potsdamer_Strasse_7273_Bezirk_Schoeneberg_Foto_private_Postkarte.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7145642359661993316.post-2009430130115380302</id><published>2009-10-18T13:15:00.004+01:00</published><updated>2009-10-18T13:42:57.205+01:00</updated><title type='text'>Sed de catecismo</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: rgb(102, 0, 0);"&gt;Porque, en realidad, el comunismo nació para saciar un tipo de sed. Este fenómeno era inevitable, porque en las sociedades contemporáneas se propagó una sed enorme. Por ejemplo, había sed de catecismo, de un catecismo sencillo. Una sed así quema mucho más a un intelectual refinado que a un hombre de la calle. El hombre de la calle siempre dispone de algún catecismo, sustituye uno por otro. Aquello fue algo muy elemental, un simple cálculo matemático. De pronto, empezó a haber de todo en demasía. Había demasiada gente, demasiadas ideas, demasiados libros, demasiados sistemas. Demasiado de todo. Y lo que según los antropólogos de hoy hace al hombre, lo que hace que una sociedad sea humana, es la necesidad de poner orden en esta variedad. Esta variedad es tan horrorosa, se ha vuelto tan horrorosamente grande, que una mente refinada no es capaz de dominarla. No creo que hoy en día nadie sea capaz de proponer un sistema con una mínima honradez intelectual. Es decir, no hay nadie que no sea consciente de la existencia de contraargumentos potentes, básicos e irrefutables, que ponen su sistema en tela de juicio. Hoy en día, para proponer ya no digo un sistema, sino solamente un ciclo coherente de ideas, hay que hacer trampa. Hay que silenciar los argumentos que la inteligencia, la memoria y la lectura nos sugieren. Hay que hacer una elección basada en una trampa intelectual. Hoy, a no ser que alguien posea talento para autoengañarse, sólo un simplón puede ser honrado intelectualmente en el sentido más profundo del término. Y, como ha demostrado la historia del estalinismo, entre los intelectuales, en particular entre los occidentales, el talento para engañarse es monstruosamente grande.&lt;/span&gt;  &lt;span style="color: rgb(102, 0, 0);"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin duda la polarización de las sociedades europeas, que empezó a principios de los años treinta, sembró por doquier grupos facistoides, si no directamente fascistas, y trazó una frontera neta entre la izquierda y la derecha. Bien mirado, en la novela &lt;/span&gt;&lt;a style="color: rgb(102, 0, 0);" href="http://lecturas.blogsome.com/2008/03/10/el-muro-jean-paul-sartre/"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Le mur&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color: rgb(102, 0, 0);"&gt;, de Sartre, se pone de manifiesto la situación de una sociedad partida por el medio, como de un cuchillazo, en esas dos fracciones. Y la necesidad de pronunciarse a favor de unos o de otros. De ahí que defender la posición neutral del pensador resultara tan difícil; esta posición era prácticamente indefendible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;a style="color: rgb(102, 0, 0);" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/StsLHDmur8I/AAAAAAAACGE/KnrV8-uvNLc/s1600-h/leszczynskijulian1889.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 192px; height: 256px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/StsLHDmur8I/AAAAAAAACGE/KnrV8-uvNLc/s400/leszczynskijulian1889.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5393917194561040322" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color: rgb(102, 0, 0);"&gt;Entonces todavía nadie creía en la victoria del nazismo (1928). ¡Pero si existía un poderoso ejército comunista formado por comunistas incorruptibles y armado hasta los dientes! Mi hipótesis es que, en un momento dado, Stalin paralizó conscientemente el partido. Porque alguien lo paralizó. ¡La política de buscar enemigos entre la izquierda y de organizar huelgas contra el gobierno socialdemócrata de Prusia! El Partido Comunista Alemán organizaba huelgas mano a mano con el partido de Hitler. Pero en toda aquella locura había un método. Tras la llegada de Hitler al poder, en la portada de &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(102, 0, 0);"&gt;Inprekor&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(102, 0, 0);"&gt; (revista del &lt;/span&gt;&lt;a style="color: rgb(102, 0, 0);" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Internacional_Comunista"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Komintern&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color: rgb(102, 0, 0);"&gt;), a bombo y platillo un articulazo trinfal del pobre &lt;/span&gt;&lt;a style="color: rgb(102, 0, 0);" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Julian_Leszczy%C5%84ski"&gt;Lenski&lt;/a&gt;&lt;span style="color: rgb(102, 0, 0);"&gt;, que iba a tener un final trágico. Por aquel entonces Lenski estaba en Moscú, pero probablemente viajaba arriba y abajo. E, imagínate, un artículo triunfal para decir que, gracias a Dios, los nazis habían tomado el poder. Que el panorama se había despejado. Que, naturalmente, aquello no iba a durar mucho pero que al menos el engaño de las masas por parte de la socialdemocracia había terminado, que por fin a las masas les había caído la venda de los ojos. Y que llegaba nuestro turno. Y, mirándolo bien, fue lo que ocurrió. El sojuzgamiento de cien millones de habitantes de la Europa del Este, incluidos los dieciocho millones de alemanes, se produjo gracias a Hitler. Sobre los escombros del nazismo. De modo que, al fin y al cabo, Stalin no era tonto.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/StsMqevfDHI/AAAAAAAACGM/NYHdXDcQegU/s1600-h/Mi+Siglo.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 189px; height: 296px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/StsMqevfDHI/AAAAAAAACGM/NYHdXDcQegU/s400/Mi+Siglo.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5393918902652570738" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Los anteriores son fragmentos del libro &lt;a href="http://www.lecturalia.com/libro/34311/mi-siglo-confesiones-de-una-intelectual-europeo"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Mi siglo, confesiones de un intelectual europeo&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;. Se trata de la transcripción de unas largas entrevistas que Czeslaw Milosz hizo a &lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Aleksander_Wat"&gt;Aleksander Wat&lt;/a&gt; en 1965, primero en Berkeley y luego en París. Wat (1900-1967) fue un poeta polaco, simpatizante comunista durante su juventud, represaliado por los soviéticos en la década de los cuarenta, y desencantado de sus compromisos en sus últimos años. Para Wat el comunismo no sólo constituye la diferencia específica del siglo XX, sino que representa la cristalización de lo demoníaco del hombre (en cierto modo, como se ve en uno de los párrafos que he transcrito, el nazismo no fue más que una fase previa necesaria del mismo Mal.) Pero, como acertadamente señala Milosz en el prefacio, lo interesante del libro no es tanto la condena al estalinismo (por más que la abundancia de recuerdos personales aporte una fuerza testimonial de la que carecen los textos de historiadores profesionales), sino la indagación en los factores que hicieron del comunismo un fortísimo imán atractor entre los intelectuales durante todo el siglo pasado y, muy especialmente, entre los occidentales. A estas alturas podría pensarse, ingenuamente, que es un asunto superado, intrascendente. No lo creo. De hecho, es la realidad de los acontecimientos históricos (la caída del comunismo como sistema político) la que lo ha condenado al olvido, al rechazo, pero siguen vigentes los mecanismos intelectuales que, en palabras de Wat, hacen surgir nuestros demonios. La sed de catecismo, dice él, la sed de la simplificación intelectual (incompatible con la honestidad intelectual), que siempre conduce a la polarización, al rechazo de las gamas de grises. En eso no me parece que hayamos cambiado casi nada, no tengo la sensación de que hayamos aprendido la lección (acaso sólo las partes más anecdóticas, por más que atroces, de la historia reciente). &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 153);font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;CATEGORÍA&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(153, 51, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;:&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; &lt;a href="http://desconciertos1.blogspot.com/2007/03/poltica-y-sociedad.html"&gt;Política y Sociedad&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7145642359661993316-2009430130115380302?l=desconciertos3.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desconciertos3.blogspot.com/feeds/2009430130115380302/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7145642359661993316&amp;postID=2009430130115380302&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/2009430130115380302'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/2009430130115380302'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desconciertos3.blogspot.com/2009/10/sed-de-catecismo.html' title='&lt;b&gt;Sed de catecismo&lt;/b&gt;'/><author><name>Miroslav Panciutti</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13205757361724221499</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16243564936620264899'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/StsLHDmur8I/AAAAAAAACGE/KnrV8-uvNLc/s72-c/leszczynskijulian1889.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7145642359661993316.post-388918296414073091</id><published>2009-10-16T16:22:00.004+01:00</published><updated>2009-10-17T10:34:45.725+01:00</updated><title type='text'>Weekends convalecientes</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hace dos fines de semana tuve un dolor de cabeza continuado. Me cogía toda la parte izquierda de la cabeza: pinchazos agudos en el cráneo y una sensación de irritación superficial, el oído izquierdo, ese lado de la mandíbula, como si tuviera una infección de muelas, y hasta la garganta. El lunes se había ido y toda la semana pasada estuve currando al agotador ritmo habitual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este último fin de semana se reprodujo el mismo dolor de cabeza, pero en el otro lado, el derecho. Además, el sábado pasado me dolía tremendamente el pecho y la espalda, casi al menor movimiento (me tenía que estar muy quieto respirando despacito). Llegó el martes (el lunes fue fiesta) y volví a sentirme aceptablemente bien (no cuento los achaques ya asumidos); lo suficientemente bien, al menos, para volver a aguantar otra semana laboral intensa pese a ser un día más corta de lo habitual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer por la noche se me taponaron las vías respiratorias y me costó mucho dormir. Esta mañana, a la obstrucción nasal se le sumó un moqueo persistente. Hacia el mediodía me pesaban los párpados y empezaba un nuevo dolor de cabeza, esta vez en el área frontal. He vuelto de almorzar y estoy con una sensación generalizada de agotamiento, aunque no creo que tenga fiebre. Así que, pese a que tendría que dejar redactadas un par de cosas, creo que me voy a ir a mi casa y meterme en la cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me temo que este fin de semana toca gripe o, más probablemente, resfriado (aunque hace un calor tremendo). Los otros dos fines de semana, según coinciden todos, se explican con el estrés en el que ando y el agotamiento acumulado que me pasa factura en cuanto aflojo la tensión laboral. Sea como sea, tampoco es plan eso de estar razonablemente sano durante la semana y enfermo el sábado y el domingo. Lo que debería hacer ya lo sé, pero de la teoría a la práctica ...&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=269ced3" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 153);font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;CATEGORÍA&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(153, 51, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;:&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; &lt;a href="http://desconciertos1.blogspot.com/2007/03/irrelevantes-peripecias-personales.html"&gt;Irrelevantes peripecias cotidianas&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7145642359661993316-388918296414073091?l=desconciertos3.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desconciertos3.blogspot.com/feeds/388918296414073091/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7145642359661993316&amp;postID=388918296414073091&amp;isPopup=true' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/388918296414073091'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/388918296414073091'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desconciertos3.blogspot.com/2009/10/weekends-convalecientes.html' title='&lt;b&gt;&lt;i&gt;Weekends&lt;/i&gt; convalecientes&lt;/b&gt;'/><author><name>Miroslav Panciutti</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13205757361724221499</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16243564936620264899'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7145642359661993316.post-8871497362128653246</id><published>2009-10-12T14:41:00.003+01:00</published><updated>2009-10-22T07:53:11.007+01:00</updated><title type='text'>Apendicitis</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Tenía doce años cuando mis padres, exasperados por mi incorregible rebeldía, me exiliaron a un internado de Baeza. El colegio pertenecía a alguna orden religiosa; no me acuerdo a cuál pero sí guardo en la memoria las imágenes de unos curas largos y escuálidos, negros palos secos, duros y ásperos como todas las muestras de su comportamiento. Las jornadas se sucedían con la monotonía disciplinaria de un régimen militar o penitenciario. A las cinco y media una de esas sombras maléficas pasaba por cada uno de los tres grandes dormitorios quebrando a campanillazos estridentes nuestros sueños. Venía enseguida (todo se hacía deprisa; la ansiedad de aquella premura es el recuerdo más intenso de aquellas semanas) el tiempo de la ducha. Todos en fila, cada uno con nuestra esponja, desfilábamos entre las pocas cabinas del único y enorme gran baño-vestuario del edificio. Así, en orden estricto, nos colocábamos bajo el chorro lacerante de agua fría (pero no helada, como conocí en ocasiones punitivas o cuando el renqueante calentador central se declaraba en huelga) y nos frotábamos rápida pero escrupulosamente, empapada la esponja de un líquido jabonoso de olor acre, bajo la inexpresiva mirada de uno de los "padres" apoyado en el lavabo central de esa sala embaldosada de losetas blancas. Luego, una vez embutidos en el uniforme gris, el desayuno (la colación, se llamaba) en el comedor de mesas alargadas flanqueadas por bancos corridos, simples tablones de madera basta. Nos ponían a cada uno un inmenso tazón de leche con chocolate (nunca supe la marca de esos polvos oscuros cuyos grumos pastosos se resistían a disolverse) y, distribuidos por el centro de la mesa, unos cuantos platos con rebanadas mal tostadas de pan con mantequilla. Mientras comíamos, uno de los curas paseaba a grandes zancadas leyéndonos en voz atronadora y monocorde algún pasaje del Nuevo Testamento; nosotros, por supuesto, debíamos guardar el más absoluto silencio. Hacia las seis y media nos daban la suelta para que fuéramos a nuestros dormitorios y entonces, por primera vez en el día, teníamos permiso para hablar e incluso alborotar sin demasiados excesos, libres de la presencia vigilante de las figuras negras. Después, cuando todavía apenas había luz, salíamos al desolado patio a formar en tres o cuatro largas filas, cada uno en su sitio fijo, ordenados por el apellido, el brazo derecho estirado horizontalmente hasta tocar el hombro del niño que nos precedía y sentir la mano del que estaba detrás. Formadas las filas, todas perfectamente paralelas, cada peón firme a la misma distancia de sus adyacentes, entonábamos dos cánticos consecutivos. El primero, variable según el día, era algún himno falangista de caras al sol, montañas nevadas o camisas azules, pero el segundo siempre era la Salve, en latín, por supuesto. La versión que destrozábamos bajo la impertérrita batuta del padre director, quien aparentaba estar ante el más afinado de los coros gregorianos, era la tradicional castellana, aunque esto lo he sabido mucho después, cuando conocí las versiones de Tomás Luís de Victoria, Pergolesi, Haydn o Schubert. La ininteligibilidad de sus estrofas permitía a los más audaces sustituir los versos latinos por frases ligeramente obscenas, un juego arriesgado ya que si los curas advertían el sacrilegio las funestas consecuencias recaían implacables sobre todo el grupo. Por fin, cumplidos los fervores patrióticos y marianos, teníamos la hora de "educación física" que, para nuestro contento, consistía en partidos de fútbol sobre el cemento, sometidos a un caótico sistema de rotaciones (unos jugaban y otros esperaban su turno). El juego se practicaba con los uniformes, incluidos los pesados zapatos negros "gorila", de modo que al silbato final entrábamos a las aulas bastante sudados y sucios. Nunca he podido entender por qué las duchas eran a primera hora y no después de la educación física.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/JWKwbQfurNc&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1&amp;amp;"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/JWKwbQfurNc&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1&amp;amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;a class="ftzwdhbzyuemsotepyed" href="http://www.youtube.com/v/JWKwbQfurNc&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1&amp;amp;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a class="ftzwdhbzyuemsotepyed" href="http://www.youtube.com/v/JWKwbQfurNc&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1&amp;amp;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Tampoco es cuestión ahora de detallar cómo seguía el horario de todos los días, con su monotonía asfixiante, la opresión de sentirse casi siempre vigilado y la dureza de lo cotidiano, incluyendo en este rubro los diversos castigos de tan frecuentes e indiscriminados que eran. Yo era consciente, desde luego, que mi estancia en ese colegio era la justa consecuencia de mi desobediencia continuada y chulesca. Porque era la soberbia la que principalmente me impulsaba a transgredir las normas de mi infancia; bastaba que algo estuviese prohibido para que quisiera hacerlo y los consiguientes castigos, en vez de enmendarme, reforzaban la decisión de perseverar en mi rebeldías. Me veo boca abajo sobre las rodillas de mi padre, las nalgas al aire recibiendo uno tras otro sus zapatillazos y antes de cada uno la orden conminatoria: di que no lo vas a hacer más; y yo gritaba un no orgulloso o, como mucho, callaba apretando los dientes hasta que mi padre, cansado o asustado por la rojez del culo, cesaba el castigo. Así que sabía bien que me había ganado a pulso ese internado pero ni siquiera cuando se dictó la sentencia (fui convocado al despacho del psicólogo de mi antiguo colegio, allí estaban mis padres, todas eran caras serias) dejé asomar la mínima muestra de debilidad. Pues vale, dije, si creéis que me importa. Sí me importaba, claro, pero pensaba que saldría victorioso, que lo soportaría, que impondría como siempre mi real gana. Sin embargo, no había necesitado ni dos semanas en Baeza para descubrir que no era tan duro, que no era capaz de aguantar ese régimen, que tenía que salir de allí. La cuestión era cómo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La idea se me ocurrió una mañana dominical de aburrimiento infinito. Más de las tres cuartas partes de los alumnos salían del colegio los fines de semana, sus familias los liberaban por dos días y dos noches. Únicamente unos pocos permanecíamos recluidos, seguramente quienes éramos culpables de peores crímenes o acaso quienes habíamos colmado las paciencias de nuestros padres. Seguía habiendo disciplina carcelaria esos dos días pero algo más relajada (los viernes y sábados podíamos ver un par de horas de televisión y levantarnos a las ocho los días siguientes). Esa mañana vagaba solo por la terraza que quedaba en la parte alta de la escuela, alzada sobre un terraplén de hormigón. Miraba el paisaje, campos de olivos que se extendían hasta agotar la vista y al fondo, cerrando la vega, unas montañas azuladas que mordían las nubes. Entonces me acordé de los dolores de tripa del pequeño Agustín, un compañero pelirrojo del año anterior. Ocurrió dos o tres veces, siempre en medio de la clase de latín, el chaval lanzaba un grito y se encogía apretándose la barriga. El profesor pensaba que fingía (también nosotros) y le obligaba a permanecer en su sitio, mientras él palidecía, aguantando el dolor. Una semana después nos enteramos de que había tenido que ser operado de urgencia de apendicitis aguda. Por lo visto, si hubieran esperado más, el pequeño Agustín la habría palmado. El profe de latín fue reprendido y, una vez Agustín se reincorporó, entonó sus disculpas ante toda la clase. Prometió que nunca volvería a repetirse y nos rogó que cualquiera que se sintiese indispuesto no tuviera el menor reparo en advertírselo. Fue, claro está, su condena, perdió toda autoridad y yo estaba seguro, mientras miraba el panorama de La Loma, de que habría abandonado mi antiguo colegio. Pero lo importante es que todos los adultos, incluyendo mis propios padres, habían coincidido en la gravedad del caso; una apendicitis no es algo para tomarse a broma, menos mal que al chico lo cogieron a tiempo, dijo mi padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/StI2DKCw8rI/AAAAAAAACF0/yDozeCls7dM/s1600-h/MaDuGa.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 159px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/StI2DKCw8rI/AAAAAAAACF0/yDozeCls7dM/s320/MaDuGa.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5391431131779363506" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Se trataba pues de fingir una apendicitis y que, asustados, mis padres me sacaran de esa cárcel. No dudaba de que podría hacerlo; imitar los pinchazos estomacales de Agustín y sus posteriores molestias se me antojaba fácil. Así que empecé esa misma noche, mientras cenábamos. Lo hice bien, tanto que el cura de turno me vio pálido y pese a su escepticismo crónico, acostumbrado a tantas mentiras adolescentes, llegó a dudar. La escena sirvió para que me excusaran del asqueroso guiso de carne (tendones, más bien) y me prepararan una infusión antes de mandarme a la cama. Al día siguiente, cuando el mismo cura me preguntó cómo me sentía, no quise forzar la suerte y le dije que mejor, que ya no me dolía pero seguía con una sensación vaga de incomodidad. Quizá haya que ponerte a régimen, me contestó, pero sin darle demasiada importancia. Fue pasando así el día y en la meditación de media tarde (el sermón diario que nos soltaban en la capilla) decidí escenificar el segundo acto. El oficiante nos hablaba sobre la castidad, me acuerdo perfectamente, y aproveché la mención de la Virgen para desgarrar un grito que casi parecía de parto y en perfecta sincronía doblarme sobre mí mismo tan violentamente que di un sonoro cabezazo al respaldo del banco delantero abriéndome una pequeña brecha en la frente. El efecto satisfizo plenamente mis anhelos histriónicos; todos los ojos se volvieron hacia mí, el cura detuvo su perorata y otro de los "padres" se acercó y me levantó despacio la cara ensangrentada, provocando un murmullo inquieto en la iglesia. ¿Qué te pasa? Me duele mucho la tripa, dije mientras las lágrimas me corrían (y me dolía el golpe, lo que hizo mucho más fácil el teatro). Entonces el cura me levantó en brazos y me llevó acurrucado hasta el dormitorio; al poco rato entró otro con la consabida manzanilla y me dijo que me desvistiera y me quedara quieto en la cama, mejor boca abajo para que te duela menos. Esa tarde no volví a clases, la pasé dormitando, preguntándome qué estarían maquinando mis carceleros, si llamarían o no a mis padres, cómo y cuándo habría de representar el siguiente acto. Poco antes de la hora habitual de acostarse regresó el cura del día anterior acompañado por el que se ocupaba de la enfermería, uno bajito y obeso. ¿Cómo sigues? Mejor, contesté, ya casi no me duele. Será una indigestión, dijo el gordo. Pero si casi no ha comido desde ayer, le contestó el otro. El gordo empezó a palparme el abdomen y pensé "toquetea para ver si el apéndice está inflamado"; así que cuando presionó por debajo del ombligo hacia la derecha (sabía bien dónde estaba el apéndice) solté un quejido no demasiado exagerado pero lo suficiente para que retirase la mano y ambos se cruzaran una significativa mirada para retirarse recomendándome que procurara dormir y ya veríamos mañana cómo estaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Convencido del éxito de mi engaño, decidí descartar más dilaciones y rematar la faena lo antes posible. Con esa idea me dormí, antes incluso de que se llenara la habitación, pero afortunadamente me desperté en mitad de la noche y sin dudarlo rompí el silencio con dos aullidos agónicos que despertaron a mis compañeros. Encogido en la cama y simulando calambres sucesivos, pedí a uno de ellos que avisara a los curas, que les dijera que me dolía mucho. Enseguida aparecieron cuatro sotanas negras cuyos rostros mostraban una mezcla de irritación y sospecha. Me llevaron en vilo hasta la enfermería y me dieron dos pastillas con la obligada infusión. No tardé mucho en caer dormido, sumergiéndome en sueños angustiosos de torturas quirúrgicas que me infligían entre risas sardónicas los propios curas; me veía con las tripas abiertas en las que éstos clavaban pinchos diciéndome "así que nos querías hacer creer que tenías apendicitis, eh mentiroso, pues toma apendicitis, toma, toma ..." Las pesadillas, sin embargo, no impidieron que durmiera muchas horas, porque cuando desperté era ya mediodía. A mi lado, el enfermero gordo me preguntó cómo me sentía. Opté por no tentar la suerte y le dije que mejor, que casi no me molestaba el estómago. Me pareció notarle un gesto de suspicacia irónica pero enseguida recobró la expresión impávida que les distinguía a todos ellos. Puede que tengas apendicitis y haya que operarte, me dijo. Ayer avisamos a tus padres, llegarán a primera hora de la tarde. Hasta entonces permanecerás aquí solo, en la enfermería, para que medites. No entendí sobre qué esperaban los curas que meditase; en todo caso, pensé que mi plan estaba funcionando perfectamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis padres, efectivamente, llegaron esa tarde. La puerta de la enfermería se abrió y entró sólo él (luego pensaría que mi madre no se habría sentido capaz de mantener la compostura). Estaba serio y me miró sin dejar asomar ningún sentimiento reconfortante. No te creo, hijo, ya no puedo creerte. No obstante, vas a volver a Madrid, quizá no haya sido la mejor idea encerrarte en este internado. En cuanto a tu apendicitis (silabeó marcadamente la palabra), tú decidirás si hay que operarte. Seguro que te acuerdas de Agustín y sabes que los ataques agudos, si no se extirpa a tiempo el apéndice, son mortales. Así que, repito, tú decides. Te doy hasta mañana por la mañana. Tu madre y yo pasearemos esta tarde por esta preciosa ciudad, dormiremos en un hotel estupendo que ya hemos reservado y mañana vendremos a recogerte. Entonces me dirás si te ingresamos en La Paz o vamos directamente a casa. Intenté contestarle algo, cualquier cosa, protestar ante esa actitud suya tan fría y escéptica, pero un gesto impaciente de su mano me detuvo. No añadió nada más y salió de la sala, dejándome en un estado de confusión que nunca había sentido hasta entonces. Al fin y al cabo, pensé, he ganado, mi artimaña ha logrado su objetivo, me van a sacar de este colegio. Había un precio, claro: reconocer mi mentira o pasar por el quirófano. No me hacía ninguna gracia que me rajaran y me extirparan el apéndice; hasta he de reconocer que me asustaba. Pero más podía el orgullo; ni siquiera podía concebir reconocer ante mis padres y los curas que todo había sido una patraña. Por eso, aunque hasta la mañana siguiente pasé todo el tiempo zarandeado por sentimientos confusos y siempre poco agradables, no tenía en realidad opciones; lo que había de decir se me imponía con la seguridad de lo necesario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/StM2BMcT0NI/AAAAAAAACF8/x8IXBjfwhIQ/s1600-h/Baeza-Pza+Santa+Maria.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 149px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/StM2BMcT0NI/AAAAAAAACF8/x8IXBjfwhIQ/s400/Baeza-Pza+Santa+Maria.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5391712573040349394" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Hacia las siete de la mañana dos curas aparecieron en la enfermería. Ni siquiera me preguntaron cómo me sentía, aunque yo amagué algunos gestos tímidos de dolor. Vamos, me dijeron, has de ir a la habitación, recoger tus cosas y vestirte. Un par de horas después se presentaron mis padres, esta vez juntos. ¿Y bien? –inquirió él– ¿han sido reales esos dolores de apendicitis? Sí, papá, contesté, pero en un tono que distaba mucho del soberbio de los "viejos tiempos", como si le mendigara una salida honrosa, una rebaja en el precio. Pero no la hubo: Pues en ese caso, no hay más que hablar. Debemos darnos prisa para que te operen lo antes posible; no hay que correr riesgos. Salimos del internado sin ninguna despedida e hicimos todo el viaje hasta Madrid casi en silencio, ellos dos delante y yo en el asiento trasero maquinando lo que podía pasar, tranquilizándome pensando que mi padre estaba simplemente sosteniendo el farol, que en todo caso, antes de operar me harían pruebas que descartarían la intervención y dejarían a salvo mi orgullo. Y llegamos a la capital y, para mi sorpresa y mi miedo, seguimos toda la avenida del Generalísimo, pasamos la plaza de Castilla y nos metimos en el complejo de La Paz, con su pomposo nombre de ciudad sanitaria. Entramos por urgencias y mi padre pidió que avisaran a un doctor concreto (ya me he olvidado el nombre). Mientras esperábamos entre camillas y gente fumando, comencé a convencerme de que la cosa iba en serio, de que mi padre ya lo tenía preparado de antemano. Justo entonces me miró y, apretándome la mano, me sonrió: bueno, pues ya no falta casi nada, ¿no tendrás miedo? No, bueno un poquito, y mis ojos le hicieron la misma petición muda del internado. Pero ni se inmutó: no te preocupes, todo irá bien; hombre, ahí está quien te va a operar. Un tipo alto, con bata verde, caminaba hacia nosotros. Así que éste es el joven paciente, ¿verdad? Y me di cuenta de que ya no había marcha atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco puedo contar de lo que sucedió a continuación, salvo que me subieron a una habitación, me dijeron que me desnudara y me metiera en una cama, y empezaron a ponerme tubitos por todas partes. Me debieron dormir enseguida porque mi siguiente recuerdo es ya después de la intervención, despertándome en la misma habitación con mis padres al lado. Aunque me notaba atontado por la anestesia, sentía una tirantez extrañamente dolorosa en el abdomen; mi mano palpó una cicatriz punteada de la que todavía hoy queda una ligera huella. Todo ha ido bien, cariño, fueron las primeras palabras de mi madre. Menos mal que te han operado, añadió mi padre, la inflamación era ya muy grande, unos días más y habrías tenido una peritonitis. Aunque su mirada era seria, me pareció detectar, muy al fondo de sus pupilas, un sutil destello irónico. La cosa es que, pasados casi cuarenta años, sigo sin saber si tengo o no apéndice. Pero lo que se fue a partir de ahí fue esa rebeldía absurda adolescente y también, aunque más lentamente, mi ridícula soberbia de entonces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 51);"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Notas&lt;/span&gt;: Este relato es ficticio. La historia de la apendicitis fingida (¿o no?) está inspirada, casi plagiada, de "Flores en la Nieve", novela autobiográfica de &lt;/span&gt;&lt;a style="color: rgb(51, 51, 51);" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Gregor_von_Rezzori"&gt;Gregor Von Rezzori&lt;/a&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 51);"&gt;. La ubicación del internado en Baeza, en la época de mis propios doce años, obedece a que un compañero de colegio fue efectivamente allí desterrado en castigo de sus "crímenes" adolescentes (algún día habré de narrarlos). En cuanto a las fotos, la del valle del Guadalquivir desde las murallas de Baeza, ha sido tomada de la colección de &lt;/span&gt;&lt;a style="color: rgb(51, 51, 51);" href="http://www.flickr.com/photos/maduga/3904074933/in/set-72157622269306756/"&gt;MaDuGa&lt;/a&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 51);"&gt; en Flickr; la panorámica de la plaza de Santa María de la misma ciudad procede de Panoramio y ha sido subida por &lt;/span&gt;&lt;a style="color: rgb(51, 51, 51);" href="http://www.panoramio.com/photo/5804237"&gt;Francisco Criado Alonso&lt;/a&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 51);"&gt;. &lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 153);font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;CATEGORÍA&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(153, 51, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;:&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; &lt;a href="http://desconciertos1.blogspot.com/2007/10/ficciones.html"&gt;Ficciones&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7145642359661993316-8871497362128653246?l=desconciertos3.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://desconciertos3.blogspot.com/feeds/8871497362128653246/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7145642359661993316&amp;postID=8871497362128653246&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/8871497362128653246'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7145642359661993316/posts/default/8871497362128653246'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://desconciertos3.blogspot.com/2009/10/apendicitis.html' title='&lt;b&gt;Apendicitis&lt;/b&gt;'/><author><name>Miroslav Panciutti</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13205757361724221499</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16243564936620264899'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_EiDMUQzBX7g/StI2DKCw8rI/AAAAAAAACF0/yDozeCls7dM/s72-c/MaDuGa.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>4</thr:total></entry></feed>