tag:blogger.com,1999:blog-7142009070919261252.post-58557930180778614912007-05-10T10:17:00.001-03:002007-05-10T10:18:10.134-03:00<div align="right"><strong>CESACIÓN TABÁQUICA<br /></strong><em>Su tratamiento</em> <br /> </div><br />“Nunca te arrepentirás de tomar esta decisión” era el lema que figuraba en la pared del consultorio del doctor Minus. Ella había llegado puntual y estaba ahora sentada frente al cartel con los ojos fijos y sin parpadear. Metió la mano en su cartera, necesitaba saber que allí estaba. Entre medio del maquillaje y los desordenados papeles la encontró. Un leve suspiro salió de su pecho.<br />Estremézcase por esa blanca alma. No habría sido posible conocer esta historia sino hubiera quedado un testigo. En esa noche cerrada ni los astutos se hacían presentes. Para que buscar la paradoja que los llevaba al final del camino, si con doblar en U era suficiente. Caso omiso a los carteles que hablaban de las barrancas. Ninguno era capaz de sacar el pie del acelerador. Los motores rugían como tormenta en esa ruta que cruzaba el gozo. En el absurdo de las incontinencias verbales de ella y en el nigromante desaparecer de él se encontraban las condenas. Otrora habían sido los tiempos de paz. Es rareza hoy la humildad en aquellos vaqueros sin huestes. Las pieles húmedas de tanto llanto ajeno buscaban el resplandor de la tarde; ahí donde caían los principios estaban ellos al mando. Así él con la déspota bandera erguida y ella con la cruz clavada en su cuello no dejaban revolución pendiente. Él alto y macizo, ella delgada y majestuosa, y el resto. Todo había quedado desolado por los motores de alto vuelo. Cada llamarada había arrasado con las envolturas y los gustos de quien mirara a este dúo. Salivas en el suelo después del degüelle quedaban y sangre en las manos les dejaban, él y ella, ella y él, por caridad. Mueran era el mensaje, todos y cada uno que en nuestra dermis quiera estar. Hemos comprado el infierno y de nadie más será. Caigan entonces en manos del poderoso que la resurrección les promete, pero no se acerquen a esta propiedad que ha decidido estar privada de felicidad. En esa noche cerrada y sin color, sólo estos dos personajes estaban en el exilio elegido. Él cedió su vida por un tiro en la sien, finalmente la amaba.<br />Ella llegó puntual al consultorio del doctor Minus y luego del suspiro, entró en el sala donde la esperaba el diván y tomó su arma de la cartera y descargó las excusadas balas.Patricia Alonsohttp://www.blogger.com/profile/11516669700812800548noreply@blogger.com