tag:blogger.com,1999:blog-68961233902009210262009-06-16T17:27:29.199-07:00Libros y cuentosJuan Carloshttp://www.blogger.com/profile/02104641746911675359noreply@blogger.comBlogger68125tag:blogger.com,1999:blog-6896123390200921026.post-65499780413918963212017-09-24T23:42:00.000-07:002008-01-04T01:01:44.001-08:00PresentaciónDesde esta página podrán acceder a libros en formato electrónico que, en mi opinión, vale la pena leer. Algunos, como en el caso de "Sin novedad en el frente", de Erich M. Remarque, no son fáciles de encontrar en Internet (aunque es posible que otros tengan la misma idea que yo y entonces aparezcan en nuevos sitios). Los cuentos siempre han sido de mi predilección porque, además de desarrollar Juan Carloshttp://www.blogger.com/profile/02104641746911675359noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6896123390200921026.post-37102584281860377582009-03-25T03:14:00.000-07:002009-03-25T03:16:00.902-07:00Política de privacidadEn LIBROS Y CUENTOS no se solicitan datos personales, de manera que se deslinda toda responsabilidad por los datos que usted provea a sitios a los que acceda a través de los anuncios que aparezcan aquí, y/o a servicios que provee Google, para lo cual debería ver la Política de privacidad, del Centro de Privacidad de Google. LIBROS Y CUENTOS utiliza para sus estadísticas Google Analytics, que Juan Carloshttp://www.blogger.com/profile/02104641746911675359noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6896123390200921026.post-7829608119571458432008-06-07T23:51:00.000-07:002008-06-07T23:53:42.657-07:00Cleta y "su hombre"Por Velmiro Ayala Gauna Cerca de media legua al norte de Esquina, al margen del camino que va a Goya se alzaba el rancho. Al frente había dos enormes palmeras de las llamadas "yataí" y al fondo varios espinillos, aromitos y un florido "niño rupá". Una mujer, pequeña, de rostro cobrizo y cabellos negrísimos se inclinaba afanosa sobre la mesa rústica extendiendo, con ayuda de una botella, la masaJuan Carloshttp://www.blogger.com/profile/02104641746911675359noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6896123390200921026.post-86649275555731378182008-06-07T23:28:00.000-07:002008-06-07T23:29:13.877-07:00La abuelaPor Velmiro Ayala Gauna Para el lado del cañadón de "Los Patos" vivian los Maidanas. Cerca y lejos del pueblo a un mismo tiempo. Cerca para intervenir en sus actividades, pesar en sus pleitos y gozar de sus alegrías, y lejos, para mantener en alto sus rebeldías y desafiar, al amparo de la selva y del estero, a la autoridad o a sus enemigos. El rancho y el campo circundante eran su feudo. Juan Carloshttp://www.blogger.com/profile/02104641746911675359noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6896123390200921026.post-29131871835851197422008-01-04T00:52:00.000-08:002008-01-04T00:53:54.989-08:00La pesquisa de Don FrutosPor Velmiro Ayala Gauna Don Frutos Gomez, el comisario de Capibara-Cué, entró en su desmantelada oficina haciendo sonar las espuelas, saludó cordialmente a sus subalternos y se acomodó en una vieja silla de paja, cerca de la puerta, a esperar el mate que uno de los agentes empezó a cebarle con pachorrienta solicitud. Cuando tuvo el recipiente en sus manos succionó con fruición por la bombilla yJuan Carloshttp://www.blogger.com/profile/02104641746911675359noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6896123390200921026.post-88630273469564502732007-09-24T01:57:00.000-07:002007-09-24T01:58:30.507-07:00El paso de Venus(Por el Comandante Manuel Prado) Como este relato no tiene más objeto que fijar algunos recuerdos, sin pretensiones de libro, ni siquiera de apuntes para libro; como sólo es un apilamiento de cuentitos que, como vienen a la memoria salen de la pluma, pensamos que se nos hará gracia del estilo y de la ordenación cronológica, y aun de la exposición, que pudiéramos llamar lógica. En consecuencia, y Juan Carloshttp://www.blogger.com/profile/02104641746911675359noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6896123390200921026.post-17137985014481778352007-09-24T01:52:00.000-07:002007-09-24T01:53:59.856-07:00Los blancos de Villegas(Por el Comandante Manuel Prado) Tenía el Regimiento 3 de Caballería de línea más de trescientos caballos blancos, elegidos, sanos, fuertes y ligeros, para reserva del cuerpo. Cuando marchaba el 3 en alguna campaña, detrás de los indios que entraban o salían, los blancos iban del cabestro, de tiro, para el momento de alcanzar y chocar con los bárbaros. Que Villegas cuidaba estos animales con más Juan Carloshttp://www.blogger.com/profile/02104641746911675359noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6896123390200921026.post-24900603296466317422007-09-24T01:40:00.000-07:002007-09-24T01:41:24.658-07:00HomenajeEn estas páginas quiero brindar un homenaje a los hombres que, generalmente contra su voluntad, debieron luchar contra los indios, víctimas también de una cultura que no toleraba la existencia de otros modos de vida. También es cierto que los pampas, como se los solía llamar, hallaban muy conveniente robar el ganado vacuno, que era trasladado a Chile para su venta. No es fácil determinar con Juan Carloshttp://www.blogger.com/profile/02104641746911675359noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6896123390200921026.post-47102096145374603592007-09-24T01:20:00.000-07:002007-09-24T01:32:59.852-07:00Desobedientes<!-- --> (Por el Comandante Manuel Prado) Este era el nombre de un fortín construído en la línea que unía a Trenque Lauquen con Ancaló. Era, como todos los demás, un reducto levantado en medio de la pampa, un montón de tierra circundado por un foso. En la cumbre del montón, dos ranchos de carrizo o cortadera, dos nidos de gato pajero para un oficial y seis soldados. ¿Para qué más? Los Juan Carloshttp://www.blogger.com/profile/02104641746911675359noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6896123390200921026.post-3287713447687610012007-09-23T23:54:00.000-07:002007-09-24T02:00:32.103-07:00La corrida de Villegasy la muerte de Undabarrena (Por el Comandante Manuel Prado) Adolfo Alsina, entre otras cosas de magnitud extraordinaria, había emprendido la de abrir una zanja que, desde Fuerte Argentino, cruzara la pampa hasta la frontera sur de Santa Fe. Decía el gran patriota que aquel trabajo haría imposible las grandes invasiones; pero sus enemigos, como siempre, tuvieron tema para ridiculizar al ministro Juan Carloshttp://www.blogger.com/profile/02104641746911675359noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6896123390200921026.post-1559094430753701082007-08-31T23:27:00.000-07:002007-08-31T23:28:24.478-07:00VenganzaPor Ricardo Güiraldes De esto hará unos ochenta años, en el campamento del coronel Baigorria que comandaba una sección cristiana entre los indios ranqueles, entonces capitaneados por Painé Guor. El capitán Zamora - diremos no dando el verdadero nombre -, poseía una querida, rescatada al tolderío con sus mejores prendas de plata. Misia Blanca era un bocado que despertaba codicias con su hermosuraJuan Carloshttp://www.blogger.com/profile/02104641746911675359noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6896123390200921026.post-52200083306634453592007-08-31T23:25:00.000-07:002007-08-31T23:26:36.465-07:00El ZurdoPor Ricardo Güiraldes Un entrevero violento y fugaz - palabras de odio gritadas entre una carnicería de doscientos hombres que, al través de la noche, se sablean y atropellan, sobrehumanos, bramando coraje. Combate rudo. Por quinta vez, el gauchaje sorprendía el campamento realista; y en el aturdimiento de todos, lazo y bola habían hecho su obra. Uno de los asaltantes, sin embargo, quedó en manoJuan Carloshttp://www.blogger.com/profile/02104641746911675359noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6896123390200921026.post-4176979356598521712007-08-31T23:22:00.000-07:002007-08-31T23:24:26.635-07:00Justo JoséPor Ricardo Guiraldes La estancia quedó, obsequiosamente, entregada a la tropa. Eran patrones los jefes. El gauchaje, amontonado en el galpón de los peones, pululaba felinamente entre el soguerío de arreos y recados. Los caballos se revolcaban en el corral, para borrar la mancha obscura que en sus lomos dejaran las sudaderas; los que no pudieron entrar atorraban en rosario por el monte, y los Juan Carloshttp://www.blogger.com/profile/02104641746911675359noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6896123390200921026.post-28223311157682950692007-08-31T23:20:00.000-07:002007-08-31T23:21:22.344-07:00TrenzadorPor Ricardo Güiraldes Núñez trenzó, como hizo música Bach; pintura, Goya; versos, el Dante. Su organización de genio le encauzó en senda fija, y vivió con la única preocupación de su arte. Sufrió la eterna tragedia del grande. Engendró y parió en el dolor según la orden divina. Dejó a sus discípulos, con el ejemplo, mil modos de realizarse, y se fue atesorando un secreto que sus más instruídos Juan Carloshttp://www.blogger.com/profile/02104641746911675359noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6896123390200921026.post-60533684532796794302007-08-31T23:14:00.000-07:002007-08-31T23:16:22.412-07:00Al rescoldoPor Ricardo Güiraldes Hartas de silencio, morían las brasas aterciopelándose de ceniza. El candil tiraba su llama loca ennegreciendo el muro. Y la última llama del fogón lengüeteaba en torno a la pava sumida en morrongueo soñoliento. Semejantes, mis noches se seguían; y me dejaba andar a esa pereza general, pensando o no pensando, mientras vagamente oía el silbido ronco de la pava, la sedosidad Juan Carloshttp://www.blogger.com/profile/02104641746911675359noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6896123390200921026.post-90539645835292606322007-08-31T23:12:00.001-07:002007-08-31T23:12:50.214-07:00El remansoPor Ricardo Guiraldes - ¡Goyo! - ¿Señor? - Alargame la estribera derecha antes de subir, ¿querés? En la noche callada, los sonidos eran claros. Hacía frío. El cebruno, inquieto, daba vueltas y revueltas, entorpeciendo al peón en su trabajo. - A ver, pruebe aura. El estribo caía justo. - Bueno, alcanzame la valija y subí. Salieron al paso. El rodar de las coscojas era única señal de vida en el Juan Carloshttp://www.blogger.com/profile/02104641746911675359noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6896123390200921026.post-29067680451802366192007-08-31T23:09:00.000-07:002007-08-31T23:10:40.775-07:00Puchero de soldaoPor Ricardo Guiraldes El tren cruzaba una estancia poblada de vacas finas que, familiarizadas con el paso del gran lagarto férreo, pacían tranquilas. Era un espectáculo harto conocido y conversábamos, indiferentes, de incidencias menores en nuestras vidas camperas. El viejo don Juan miraba hacía un rato por la ventanilla y veía cosas muy distintas de las que hubiéramos podido ver nosotros. Juan Carloshttp://www.blogger.com/profile/02104641746911675359noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6896123390200921026.post-12155001407593831462007-08-31T23:07:00.000-07:002007-08-31T23:08:45.898-07:00NocturnoPor Ricardo Güiraldes La amenaza había quedado en Roberto como un presagio de desgracia. - Sí, humílleme; pero algún día, si Dios quiere, nos hemos de encontrar cara a cara. Bah, no era el primer caso... fanfarronadas de paisano. Roberto era hombre de afrontar un peligro, y no hizo caso del consejo: "Mire, patroncito, que es mal bicho". Volvía del pueblo: dos leguas cortas. La noche era obscuraJuan Carloshttp://www.blogger.com/profile/02104641746911675359noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6896123390200921026.post-1717726811097807332007-08-31T22:11:00.000-07:002007-09-01T02:24:45.000-07:00La donna e mobilePor Ricardo Güiraldes PRIMERA PARTE Era domingo, y lindo día; despejado, por añadidura. Deseos de divertirse y buena carne en vista. Con su flete, Muy paquete Y emprendao, Iba Armando Galopiando Pal poblao. Por otra parte, En el rancho De ño Pancho, Lo esperaba La puestera (Más culera Que una taba). ¡Ah!, Moreno, negro y alegre a lo tordo. SEGUNDA PARTE Buena gaucha la puestera, y conocida Juan Carloshttp://www.blogger.com/profile/02104641746911675359noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6896123390200921026.post-34438989831292984132007-08-31T22:10:00.001-07:002007-08-31T22:10:37.725-07:00El pozoPor Ricardo Güiraldes Sobre el brocal desdentado del viejo pozo, una cruz de palo roída por la carcoma miraba en el fondo su imagen simple. Todo una historia trágica. Hacía mucho tiempo, cuando fue recién herida la tierra y pura el agua como sangre cristalina, un caminante sudoroso se sentó en el borde de piedra para descansar su cuerpo y refrescar la frente con el aliento que subía del Juan Carloshttp://www.blogger.com/profile/02104641746911675359noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6896123390200921026.post-79496728278041512182007-08-31T22:08:00.001-07:002007-08-31T22:08:28.034-07:00De mala bebidaPor Ricardo Guiraldes Santos era cochero en una estancia distante dos leguas de la nuestra. Bajo y grueso, sus cincuenta y seis años de vida bondadosa y tranquila no acusaban más de cuarenta. Contaba en su existencia con un episodio que tal vez marcara en ella la única página intensa, y le oí contar más de cien veces aquel momento trágico, que narraba a la menor insinuación, siempre con el mismoJuan Carloshttp://www.blogger.com/profile/02104641746911675359noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6896123390200921026.post-74941240507784349172007-08-31T22:03:00.000-07:002007-08-31T22:04:12.899-07:00Don Juan ManuelPor Ricardo Guiraldes Bajó de la diligencia en San Miguel de la Guardia del Monte, uno de los pueblos más viejos de nuestra provincia. Un peón le esperaba con caballo de tiro, como era convenido. Nicanor preguntó por los de las casas. Todos estaban bien y esperaban al señor con grandes preparativos de fiesta. Regocijábase con la promesa de alegres días. En Buenos Aires, la Facultad absorbía sus Juan Carloshttp://www.blogger.com/profile/02104641746911675359noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6896123390200921026.post-43000491456991900302007-08-31T22:00:00.000-07:002007-08-31T22:01:09.214-07:00La deuda mutuaPor Ricardo Güiraldes Don Regino Palacios y su mujer habían adoptado a los dos muchachos como cumpliendo una obligación impuesta por el destino. Al fin y al cabo no tenían hijos y podrían criar esa yunta de cachorros, pues abundaba carne y hubiesen considerado un crimen abandonarlos en manos de aquel padre borracho y pendenciero. - Déjelos, nomás, y Dios lo ayude - contestaron simplemente. SobreJuan Carloshttp://www.blogger.com/profile/02104641746911675359noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6896123390200921026.post-79973119535949175762007-08-31T21:56:00.000-07:002007-08-31T21:57:27.527-07:00FunesPor Ricardo Guiraldes – Como seguridad de pulso – interrumpió Gonzalo – no conozco nada que equivalga al hecho del capitán Funes. – Y ¿cómo es? – preguntamos en coro. – Breve y sabroso. Veníamos de Europa en un barco que hoy calificaríamos de chiquero, pero de primer orden para hace veinte años. Nos aburríamos oceánicamente, a pesar de habernos juntado cinco o seis muchachos para truquear y Juan Carloshttp://www.blogger.com/profile/02104641746911675359noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6896123390200921026.post-86571455202161174862007-08-31T21:53:00.000-07:002007-08-31T21:54:24.471-07:00FacundoPor Ricardo Güiraldes Traspuestas las penurias del viaje, cayó al campamento una noche de invierno agudo. Era un inconsciente de veinte años, proyecto tal vez de caudillo; impetuoso, sin temores e insolente ante toda autoridad. De esos hombres nacían a diario en aquella época, encargados luego de eliminarse entre ellos, limpiando el campo a la ambición del más fuerte. Apersonado al jefe, mostró Juan Carloshttp://www.blogger.com/profile/02104641746911675359noreply@blogger.com