tag:blogger.com,1999:blog-64295127517268872892008-10-07T02:01:54.098-07:00Historias del MetroA varios metros de profundidad... todos somos igualesHistorias del Metrohttp://www.blogger.com/profile/01766330749873159478noreply@blogger.comBlogger75125tag:blogger.com,1999:blog-6429512751726887289.post-54095557619277025432008-10-07T00:32:00.000-07:002008-10-07T01:24:50.896-07:00Parece que es un día especial<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_j7q8NmlU0zU/SOsaED5m9HI/AAAAAAAAACc/0eQYPEopNIQ/s1600-h/gente_calle%5B1%5D.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://4.bp.blogspot.com/_j7q8NmlU0zU/SOsaED5m9HI/AAAAAAAAACc/0eQYPEopNIQ/s320/gente_calle%5B1%5D.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5254322047326549106" /></a><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_j7q8NmlU0zU/SOsW28VTUVI/AAAAAAAAACU/WtDsQlGvLmU/s1600-h/EMT8603.jpg"><img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://4.bp.blogspot.com/_j7q8NmlU0zU/SOsW28VTUVI/AAAAAAAAACU/WtDsQlGvLmU/s320/EMT8603.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5254318523422036306" /></a><br />Mi marido se ha levantado a las 6 de la mañana. Se ha ido a las 6:30, cuando el taxi que le llevaría a Atocha estaba ya esperando por él debajo de casa.<br />Yo me he levantado a los pocos minutos, y ha comenzado la vorágine matutina que consiste en hacer muchísimas cosas en muy poco tiempo, para bajar a mi hora a coger el autobús que me lleve al trabajo.<br />Ducha, selección de modelito (cada vez más difícil ir mona a trabajar con este barrigón), restauración de cara (maquillaje, colorete, rimmell...), ventilación de casa, cama, orden, fugaz desayuno... <br />Con la cabeza llena de prisas bajé trotando cual rinoceronte que pesa media tonelada (el trote no viene a ser lo mismo que el de una gacela) hasta la parada del autobús. Miré mi móvil y me enteré, gracias a la agenda, de que hoy era Nuestra Señora del Rosario. Pensé "venga, hoy voy a intentar rezarlo mejor que nunca". <br />Cogí mi MP3 y mi Rosario, y empecé. El MP3 reza conmigo todos los días. En su día tuve la feliz idea de bajarme los cuatro misterios de internet, para que, en el transporte cotidiano de Madrid alguien rezara conmigo y me ayudara a concentrarme. <br />Y es que tengo una inseparable compañera de viaje, en la vida, que se llama imaginación. Es "la loca de la casa", como decía Santa Teresa. Una bendición y una desgracia a veces, según se mire.<br />En el rezo del Rosario la loca de la casa y yo parecemos Pimpinela. Podría encerrarme en un cuarto oscuro, y aún así el Rosario sería un "Rosario" (nunca mejor dicho) de imágenes reales, soñadas, conversaciones, recuerdos, mezcladas con Avemarías y letanías. Si encima de no estar en un cuarto oscuro, me encuentro sentada en un autobús, el Rosario se convierte en una aventura diaria. Ficho a cada persona que entra, la analizo, la disecciono, le hago una autopsia, y cuando me doy cuenta, vuelvo a rezar de nuevo.<br />Así a diario. Con el propósito, cada día, de hacerlo mejor. Con los mismos resultados, cada día.<br />Hoy se contemplaban los "Misterios dolorosos".<br />"La coronación de espinas". "Señor, todas aquellas veces que te humillan, que te aplastan, que se ríen de ti..." y enlazo con los recuerdos de sacerdotes, especialmente uno, del que todo el mundo parece burlarse...<br />"Jesús con la Cruz a cuestas"... y me vienen a la cabeza todas aquellas personas que luchan contra una grave enfermedad... <br />Así se me pasa el Rosario, mientras la gente entra y sale, en una extraña amalgama de caras, ofrecimientos, el dolor, la alegría, cuánta gente no Te conoce, cuánta gente Te ignora...<br />Y al terminar, me siento rara. Ha sido algo especial. Las prisas han dejado lugar a la profundidad en medio de tanto ruido. Pienso que en algún lugar han hecho un esfuerzo muy grande para llegar hasta mi corazón. Y creo que ha sido un regalo matutino de los que no se prodigan.Historias del Metrohttp://www.blogger.com/profile/01766330749873159478noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6429512751726887289.post-81923227620403172332008-10-03T02:55:00.000-07:002008-10-03T03:14:36.453-07:00Ayer creí que...Hubiera sido un buen día, no me hubiera importado nada, y aunque me hubiera pillado desprevenida, realmente creo que estaba preparada. <br />Aunque aún me queda un mes para dar a luz, ayer me levanté con molestias. Como soy primeriza y en estas cosas no sé si voy o si vengo, creí que me había puesto de parto.<br />Tras intentar localizar a mi médico, y saber que estaba en un crucero (qué casualidad más tonta), acabé en el servicio de urgencias de mi clínica.<br />Al principio me encajaron un susto de dimensiones astronómicas: "Veremos a ver si tienes una amenaza de parto prematuro". <br />Las pruebas no fueron muy agradables, pero poco a poco me voy haciendo a la idea de que el pudor a partir de ahora, en mi vida, se va a tener que quedar en las puertas de las clínicas, para ser recogido cuando salga de ellas.<br />Por fín entendí aquello de "me dejaron tirada no sé cuántas horas, monitorizada..." Una leyenda urbana que he ido escuchando cientos de veces en los cientos de partos horribles que me han ido narrando a lo largo de mi vida.<br />Con mi revista del corazón que mi ángel custodio había programado que casualmente llevara encima, me tiré una hora escuchando los latidos de mi pequeña María, mientras intentaba hacer como que no escuchaba los gemidos de dolor de una madre a punto de dar a luz en la sala de enfrente.<br />Junto con aquellos gemidos, se escuchaba llorar a un bebé recién nacido que había visto al entrar: arropado por una manta verde de hospital, aún lleno de sangre, pequeñísimo, diminuto, observado minuciosamente por su papá.<br />Un papá increíblemente sereno. Me imaginé a mi marido y no consigo verle si no es llorando como un crío.<br />A pesar de todo ello, el silencio y la luz tenue envolvían aquellas estancias. <br />Cuando salí, con mi papelito firmado que ponía que me encontraba perfectamente, pensé que una madre nunca debe estar sola en un parto, y que los ángeles custodios habían preparado aquel día para que no le tuviera tanto temor cuando llegue el gran día.<br />Me pareció que quizá todo es más sencillo de lo que yo siempre he creído. No sé. Ya os contaré.Historias del Metrohttp://www.blogger.com/profile/01766330749873159478noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6429512751726887289.post-27200081275580115822008-10-01T00:05:00.000-07:002008-10-01T00:15:00.245-07:00Si tu propia sombra te persigue...Ayer estuve con mi amiga, la pianista, la que se siente ante su propia vida como un pinguino en un garaje.<br />Volvió a resumirme su larga lista de descontentos vitales. Es verdad que no lo tiene fácil. Una pianista que no es Richard Clayderman, es decir, que lo de dar conciertos no es fácil si no tienes un nombre... y a la que no le llena la docencia, pues sí, no lo tiene fácil... Y mucho menos si aspiras a tener un sueldo normal, una vida ordenada y compañías estables emocionalmente.<br />Mi amiga no sabe si vivir sola o con sus padres, en una ciudad grande, o en una ciudad pequeña. Si trabajar como acompañante, como concertista, como profesora...<br />Todo tiene para ella desventajas, y todo es incómodo, especialmente su soledad.<br />No sabe a dónde largarse que se encuentre bien consigo misma.<br />Yo me acordé de aquella frase de San Agustín, que aquel día tanto me ayudó: "¿A dónde podré irme que pueda huir de mí mismo?". Vale, no es textual. <br />Pero en su día significó "podría llegar al Polo Norte, pero mi problema me seguiría. No hay lugar tan lejano en el que mi sombra no me persiga". <br />Yo no sé si me entendió mi amiga, la artista, de la que yo siempre estoy tan orgullosa. <br />Pero le dije claramente que primero tenía que llenar ese agujero que siente en el alma, y después, tomar una decisión. <br />Le dejé un libro: "La libertad interior". Ojalá le dé luz. A mí las palabras se me quedan cortas. Hay una frontera que el "consejero" ya no puede transpasar.Historias del Metrohttp://www.blogger.com/profile/01766330749873159478noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6429512751726887289.post-67789228189848156312008-09-29T01:12:00.000-07:002008-09-29T01:15:17.371-07:00La mariquita aventurera<a href="http://1.bp.blogspot.com/_j7q8NmlU0zU/SOCOjnfQonI/AAAAAAAAACM/WnJnlUOIEFc/s1600-h/mariquitaok.gif"><img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://1.bp.blogspot.com/_j7q8NmlU0zU/SOCOjnfQonI/AAAAAAAAACM/WnJnlUOIEFc/s320/mariquitaok.gif" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5251353908060660338" /></a><br /><strong>Escribí este cuento hace varios años. Hoy me lo he encontrado , por casualidad, y pensé que era un poco tonto, pero gracioso. Así que voy a aprovecharlo para mi blog, así no caerá en el olvido...</strong><br /><br /><br /><br /><br />Había una vez una mariquita que se paseaba en bicicleta por mi “violeta africana” del salón. La descubrí porque era muy ruidosa, y es que hacía siglos que no engrasaba las ruedas. De tanto hacer fuerza con los pedales, movía la hoja por la que se paseaba hasta que ésta, naturalmente, se quejó:<br />-¡Ay!<br /><br />En ese momento es cuando me di cuenta de que algo sucedía. Me acerqué a mi plantita, y pregunté:<br />-¿Qué pasa?<br /><br />Nadie respondió. <br />-¿Quién ha dicho “ay”?- pregunté, pensando que quizá lo había imaginado.<br /><br /> <br />Entonces oí un leve:<br />-Perdón… he sido yo…<br /><br />Y entonces la vi:<br />-¡Dios mío! ¡Una mariquita en bicicleta! <br /><br />La pobre mariquita sudaba horrores. Había llegado a la cima de la hoja, y ahora ésta se balanceaba suavemente por el peso de la mariquita y su bicicleta.<br /><br />-¿Cómo has llegado hasta ahí?<br />-Con mucho esfuerzo…- dijo la mariquita, poniéndose algo más roja… si se puede.<br /><br />Entonces me reí, pues me hizo mucha gracia la situación, pero en seguida tuve que parar, porque me di cuenta de que mi risa había propiciado todo un vendaval en las hojas de mi violeta africana, y la pobre mariquita se agarraba a su bicicleta como si se enfrentara a un tornado.<br /><br />-¿Y hacia dónde te diriges? –le pregunté, para que viese que tenía interés por ella y que no quería hacerle daño.<br /><br />-Voy a dar la vuelta al mundo en bicicleta– me dijo, sin inmutarse.<br /><br />Yo no me lo podía creer. ¿Dar la vuelta al mundo? ¿Con lo pequeñísima que era ella, y lo enorme que era el mundo?<br /><br />-Sí-, me dijo convencida. –Quiero conocer el mundo, hacerme grande y valiente, y volver a mi tierra como una triunfadora.<br /><br />-¿Y vienes desde muy lejos?<br /><br /> <br />-Bueno, sí… vengo desde la casa del vecino. Y llevo ya casi un mes de viaje…<br />Me quedé pensativa. ¡Un mes de viaje y sólo había atravesado una casa! Jamás conseguiría dar la vuelta al mundo… ¿Jamás? Uno nunca sabe… ¿Y si le echara una mano?<br /><br />-Oye mariquita…-le dije -¿qué te parece si te echo una mano? Sé que estos días está atracado en el puerto un barco que se dirige a otro continente. ¡Nada menos que a América! ¿Quieres que te lleve? <br /><br />La mariquita abrió los ojos todo lo que pudo:<br />-¿De verdad harías eso por mí?<br />-¡Claro, a mí no me cuesta nada!<br /><br />Así fue cómo llevé a la mariquita en bicicleta hasta el enorme trasantlántico que se encontraba anclado en el muelle. Dos días más tarde, el barco partía hacia el nuevo continente. <br /><br />De esto hace ya varios años. Ya casi no me había vuelto a acordar de mi amiga la mariquita. Pero hoy la he recordado, porque, al ir a regar mi preciosa violeta africana, me encontré con una cosita blanca en una hoja. Cuando ya iba a tirarla, me di cuenta de que era un papelito con algo escrito. Tuve que coger una lupa para poder leerlo. En él ponía:<br /><br />-¡Lo conseguí, gracias a ti!<br /><br />Y entonces me di cuenta de que lo que para nosotros puede ser un pequeño gesto, a muchos puede cambiarles la vida.Historias del Metrohttp://www.blogger.com/profile/01766330749873159478noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6429512751726887289.post-9914803095820107092008-09-25T14:09:00.000-07:002008-09-26T05:46:28.481-07:00Entre limones<a href="http://3.bp.blogspot.com/_j7q8NmlU0zU/SNv-l1J2SdI/AAAAAAAAACE/pH6IR2A2oHw/s1600-h/25_06_27_cubierta_Entre_limones.jpg"><img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_j7q8NmlU0zU/SNv-l1J2SdI/AAAAAAAAACE/pH6IR2A2oHw/s320/25_06_27_cubierta_Entre_limones.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5250069716507445714" /></a><br /><br />Me encanta engancharme a un libro.<br />Me ha sucedido varias veces este año, y sinceramente, espero que me suceda muchísimas veces más, en los años que me quedan de vida.<br />Entre limones está escrito por un tipo especial, fundador del grupo de música Génesis, donde tanto tiempo cantó Phil Collins y tocó la batería Peter Gabriel. <br />Pero este personaje, Chris Stewart, es muy peculiar. De hecho, es una gozada pensar que resulta totalmente inclasificable. <br />Músico, esquilador de ovejas, aprendiz de agricultor, y hasta de albañil. De todo tuvo que hacer el día que decidió mudarse de su Inglaterra natal hasta un cortijo semi abandonado de las Alpujarras granadinas.<br />El libro narra, de una forma realmente amena, todas las aventuras que le suceden desde que llega al cortijo, junto a su mujer (un matrimonio de lo más extraño, pero que funciona), hasta que, al cabo de unos años, logra hacerse con un hueco, un hombre y unos cuantos amigos en aquel lugar que tan idílico les resulta a tantos extranjeros.<br />Aunque se trata de un ser un tanto excéntrico (¿quién deja una vida acomodada en Inglaterra para irse a vivir a un cortijo, sin electricidad ni agua?), Cristóbal (como le llaman los alpujarreños), tiene su punto de sentido común y desde él describe a los personajes con los que se va encontrando con el tiempo.<br />Alemanes, holandeses, ingleses... todos excéntricos, vegetarianos radicales, o seguidores de la New Age hasta puntos inimaginables. <br />Entre limones, aparte de haberme hecho pasar un buen rato, me ha ayudado a abrir mi mente a nuevas opciones de vida.<br />No es que crea que todas las opciones de vida son válidas. Lo siento mucho, qué poco tolerante soy.<br />Pero creo que es importante saber lo que hay al otro lado de tu pequeño mundo. Y es una maravilla que sean los libros los que te muestren lo que tú no puedes ver. Que me presenten personajes que yo nunca pensé que pudieran existir. Me gusta conocer gente. Si es en persona, mejor. Pero en su defecto, un libro no está nada, nada mal.Historias del Metrohttp://www.blogger.com/profile/01766330749873159478noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6429512751726887289.post-27210557372362185162008-09-19T02:16:00.000-07:002008-09-19T02:37:27.175-07:00Pablo y PaulaLes conocí en el año 2005, en Matola (Mozambique).<br />Él había acabado una ingeniería, y ella estudiaba arquitectura.<br />Tenían una sonrisa dulce, eran muy, muy hippies, y se habían tomado muy en serio su labor con los niños en Mozambique.<br />A Paula no tuve ocasión de conocerla tanto, pues durante el día, el grupo de españoles nos repartíamos en diferentes proyectos y tan sólo nos veíamos por la noche, a la hora de la cena.<br />Pero Pablo trabajó conmigo todo un mes en un "campamento urbano" que organizamos en un colegio de Hijas de la Caridad. Allí los niños tan sólo tienen 4 horas de clase, porque hay tantos que normalmente se establecen diferentes turnos para que todos puedan tener su oportunidad.<br />Lo cierto es que en cuatro horas, las criaturas aprenden básicamente a leer y a escribir, a sumar y a restar, y todo lo que en España, por ejemplo, damos por hecho, para ellos son lujos impensables que ni saben que conocen.<br />Nuestra tarea era pasar otras 4 horas con ellos, un grupo por la mañana, otro por la tarde, y enseñarles juegos, manualidades (¿manualidades, qué es eso, por Dios?), y apoyo escolar.<br />Fue el mejor verano de mi vida, con diferencia.<br />Las religiosas nos habían escogido a los niños más desfavorecidos: aquellos que no tenían padres, que estaban todo el día en la calle, que eran maltratados, incluso prostituidos, que no comían más que lo que les ofrecían en el colegio...<br />Vivimos un mes con historias tan duras que, al llegar a España y ver a un niño con fiebre, no podías evitar echarte a llorar recordando las malarias que les hacían tirarse en el suelo hasta que podían caminar y volver a sus casas... Jugamos con tiña y con sarna, con sida y con prostitución tan de cerca que creí que no viviría para contarlo. Pero lo contamos, y los cuatro amigos que estuvimos allí, sufrimos una experiencia que nos cambió la vida para siempre.<br />Y entre ellos estaba Pablo. El único chico del grupo. Aquel del que las niñas de ojos profundamente negros y trencitas estaban enamoradas sin pudor ni disimulo.<br />Y no era para menos.<br />Pablo les gastaba bromas, les quería, porque al fin y al cabo íbamos a quererles un mes entero, entregados complemente a ellos. Jugó con ellos hasta la extenuación, y ellos se volcaron en él como cuando te vuelcas en el monitor de tus sueños del campamento. Sólo que sin saber bien qué es un campamento, un monitor, o una manualidad. Da igual, porque en eso, los niños de Matola son como los de cualquier sitio de España.<br />El otro día me dijeron, Pablo y Paula que se vuelven a Mozambique.<br />Que lo dejan todo.<br />Él, su empresa. Ella, su estudio de arquitectura.<br />Se van y no saben cuándo volverán.<br />Seguirán llevando sus pendientillos y sus pantalones de rayas, los dos. <br />Me los imagino caminando entre la arena roja de Mozambique, yendo de excursión a alguna playa del paraíso, entrando en las chocitas de nuestros niños, hablando con las monjitas de aquí y allá... Organizando mil cosas y llorando de alegría y de tristeza cada poco.<br />Y sí, me dan envidia. <br />Aunque les fría a mails y les obligue bajo pena de muerte a mandarme fotos de lo que han crecido nuestros niños, que ya no lo serán tanto... Me dan envidia.Historias del Metrohttp://www.blogger.com/profile/01766330749873159478noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6429512751726887289.post-55491586695671830322008-09-15T07:32:00.000-07:002008-09-15T07:40:55.525-07:00Lo que somosNo sé si a todo el mundo le sucede, pero en mi trabajo somos más bien pocos y pasamos mucho tiempo juntos.<br />Eso da lugar a que, después de unos años, todos nos conozcamos como si fuéramos de la familia, y podríamos enumerar de memoria las cualidades y defectos de cada uno.<br />Hoy he sido testigo de una escena un poco triste y desagradable.<br />¿Quién no tiene a un imprudente en su vida?<br />Yo lo tengo. No sé si varios, pero al menos uno, que yo recuerde.<br />Se trata de un imprudente compulsivo, lleno de buenas intenciones y de resultados casi siempre desastrosos.<br />Además de imprudente, es inocentón y bonachón, lo que resulta una combinación perfecta para hacerse con el blanco de todas las bromas y todos los desprecios de cada día, especialmente esos días en los que estamos más nerviosos.<br />Hoy ha muerto la hermana de una compañera. Y a ésta persona imprudente, que además resulta ser el jefe que más se preocupa por nuestra vida (sí, de forma un poco imprudente) se le ha ocultado.<br />Cuando se ha enterado se ha llevado un disgusto de campeonato porque se había preocupado durante mucho tiempo por la salud de esta persona, moviéndose incluso y haciendo favores varios para que todo fuera lo más fácil posible.<br />Él creyó merecer la noticia de la muerte de esta persona de la que tanto se ha preocupado.<br />Y yo creo también que lo merecía.<br />Sí, cada uno es lo que es. <br />Sí, mi imprudente cotidiano es capaz de presentarse en paritorio en el que estás dando a luz, y tiene el récord de frases desafortunadas por segundo del libro Guinness.<br />Pero somos lo que somos. Un poco más de manga ancha, por Dios.<br />Digo yo.Historias del Metrohttp://www.blogger.com/profile/01766330749873159478noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6429512751726887289.post-33409423753542616872008-09-15T04:16:00.000-07:002008-09-15T04:17:28.818-07:00Corto y pego...... del blog "Pensar por libre", de don Enrique Monasterio. <br /><br />Hablábamos de lo de siempre, de sus pequeñas batallas interiores, que nunca faltan gracias a Dios, y yo le sugerí algunos propósitos. Repetí un par de veces esta palabra, "propósitos", y entonces me interrumpió con un gesto.<br /><br />—Me he pasado media vida haciendo propósitos y otra media comprobando que nunca sale ninguno. Bueno, hubo uno que sí cumplí: hace veinte años logré dejar de fumar.<br /><br />—Sin embargo —le dije— esos propósitos aparentemente fallidos han ido configurando tu vida. Eres lo que eres gracias a ellos. Esto es una olimpiada, y en la lucha interior lo importante sí que es participar. Quizá sea cierto que hasta ahora no has logrado una sola medalla; pero tienes una buena musculatura en el alma, y al final eso es lo que cuenta. El día que dejes de hacer propósitos habrás sido derrotado definitivamente.<br /><br />—Pero usted siempre me habla de propósitos pequeños —insistió—. No le veo mucho sentido. Por una parte dice que debo aspirar a la santidad, o sea al Cielo, y luego pretende que suba con una escalera de cuatro o cinco peldaños que además se van rompiendo a cada paso.<br /><br />Quizá fue entonces cuando traje a colación aquel balance de su vida que escribió San Pablo, prisionero en Roma y a punto de morir:<br /><span style="font-style:italic;"><br />He peleado un buen combate, he terminado la carrera, he guardado la fe. Ahora sólo me queda esperar la corona de de la victoria que Dios me dará como justo Juez.</span><br /><br />—Como ves, basta con luchar hasta el último asalto y poner esa ridícula escalera de pequeños propósitos apuntando directamente al Cielo. Dios bajará a darte la mano, no te preocupes.Historias del Metrohttp://www.blogger.com/profile/01766330749873159478noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6429512751726887289.post-34860906434043249162008-09-10T02:07:00.000-07:002008-09-10T02:47:13.391-07:00ChristianChristian es también un nombre inventado, como el de Joba. Por cierto, hoy estuve haciéndome análisis y no vi a la enfermera Joba en la clínica. Qué ganas tengo de que me haga una radiografía de mi vida y me tenga media hora contándole cosas, mientras ella me escucha.<br />En fin.<br />Christian existe, pero no sé cómo se llama.<br />Tiene unos 9 años, es chiquitillo (piquiñín, que dirían en mi tierra), muy moreno y con el pelo algo largo. Sus ojos rasgados me sugieren muchas procedencias... podría ser un indígena boliviano, podría ser incluso filipino. Lo cierto es que no tengo ni idea.<br />Le conozco desde hace varios meses, aunque nunca he hablado con él. Cuando voy a casa de mis padres, y los domingos vamos a misa a la parroquia más cercana, me lo encuentro en primera fila, siempre solito, sin familia ni amigos.<br />Llega corriendo, con una camisa de manga corta por fuera, unos pantalones anchos y unas chanclas. Se pone siempre en el mismo sitio y atiende al sacerdote como si cada domingo le contara a él sólo una historia nueva y apasionante.<br />Él no tiene ni idea, pero tiene a media parroquia, si a la parroquia entera, pendiente de él. Pendientes de su sonrisa, de cómo se ofrece voluntario a diario para pasar la cestita, de cómo se va corriendo y sonriendo, igual que vino.<br />Y así, siempre sólo, siempre en primera fila, y siempre con su sonrisa, un domingo tras otro.<br />El otro día mi marido no pudo aguantar y me dijo que fuéramos a hablar con el sacerdote para preguntar quién era ese niño tan lindo y tan misterioso.<br />Allá que nos fuimos, y cuál fue nuestra sorpresa al enterarnos de que nadie sabía nada sobre él. El sacerdote sólo supo decirnos que no había faltado ni un sólo domingo del verano a misa. Que siempre venía sólo. Que creía que estaba en España con alguien de su familia, y que tenía muchos hermanos.<br />Mi marido y yo nos fuimos con una punzada en el pecho.<br />Los dos al mismo tiempo pensamos que le haríamos un regalo por Navidad. Pero yo creo que algún día iremos a hablar con él.<br />Me imagino la conversación, y en ella le pregunto cómo se llama, y le digo que es un niño muy guapo y muy bueno. <br />Ya, quizá parece una ñoñería. Pero yo pienso que podría ser el comienzo de una buena amistad...Historias del Metrohttp://www.blogger.com/profile/01766330749873159478noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6429512751726887289.post-62906530608545629862008-09-02T00:05:00.000-07:002008-09-02T00:32:55.342-07:00¿Y si fuera amor de verdad?Como me siento siempre en el primer asiento del autobús, tengo la oportunidad de observar sin que llame mucho la atención a todo el que se sube durante mi trayecto.<br />A veces la gente pasa rápido y como desapercibida; otras veces, un simple detalle, como el texto de un marcalibros, logra hacerme pensar durante el resto del viaje.<br />Y ayer, una chica subió al bus con un marcalibros en el que se podía leer, claramente: "¿Y si fuera amor de verdad?". <br />Y yo me quedé con ganas de decirle: "Si fuera amor de verdad, lo sabrías".<br />Porque si algo estoy aprendiendo en mi brevísima historia matrimonial, es que el amor de verdad no tiene nada que ver con el amor con el que yo siempre había soñado.<br />El amor de verdad es infinitamente más complejo, más profundo, más entregado, más sosegado, más... todo.<br />Y después de todo, puedo decir que el amor de verdad empiezo a descubrirlo ahora, cuando queda poco para que hagamos nuestro primer año de casados, y siento realmente que puedo llamarlo amor de verdad, y hacerlo con la boca llena, no sin cargar sobre mi espalda, como también lo hace él, sus defectos, mis defectos, mis malos humores, mis malas contestaciones, y todo lo que conlleva convivir. <br />El otro día alguien lamentaba en el "Pensar por libre" que su príncipe azul se hubiera ido con otra. <br />Yo no soy ninguna experta... nunca tuve un novio muy formal y siempre tuve amores "principescos" y "azulados" que terminaban en "nada". Precisamente por eso, porque mis amores siempre estaban en las nubes, me gustaría decirle a aquella persona que no sufra ni un segundo más. Sé que es difícil, cuando una tiene una imagen en la mente de aquel a quien le gustaría amar. Pero los príncipes azules nunca se van con otras. <br />Y también quisiera decirles a todos los que no tienen alguien a quien amar, que aunque es una gran riqueza, el amor de verdad, si es de verdad, no se agota en una sola persona. Y que encontrar a ese príncipe azul no es la medicina que te abre las puertas de la felicidad, sino tan sólo una vitamina y una guía que te muestra el camino de tu propia felicidad. Pero esa vitamina y esa guía se pueden encontrar de otras muchas maneras. Yo lo he visto en multitud de personas.Historias del Metrohttp://www.blogger.com/profile/01766330749873159478noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6429512751726887289.post-80342362202654590312008-08-29T15:16:00.000-07:002008-08-29T15:33:22.369-07:00I have a dream. Y quiero seguir soñando.<a href="http://1.bp.blogspot.com/_j7q8NmlU0zU/SLh48x7XAJI/AAAAAAAAAB8/NaYt6DvDHZY/s1600-h/Forges%2520politicos.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://1.bp.blogspot.com/_j7q8NmlU0zU/SLh48x7XAJI/AAAAAAAAAB8/NaYt6DvDHZY/s320/Forges%2520politicos.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5240071152035365010" /></a><br /><br />Me he tirado media mañana intentando introducir un vídeo en mi blog. Es algo que ya he conseguido en otras ocasiones, pero hoy no ha habido suerte. Y es un poco desesperante, porque todo parece indicar que he dado los pasos correctos, hasta que se queda como bloqueado, cosa que me bloquea a mí también, pero al contrario, yo creo que como a lo "chino", osea, que me pongo hiperactiva y le doy al botón veinte veces hasta que me doy cuenta de que estoy haciendo el canelo. O el cantonés. No sé.<br />El vídeo que me hubiera gustado subir era un resumen del famoso discurso de Martin Luther King "I have a dream", con subtítulos en español (de nada). <br />Sin querer ahondar en las conclusiones políticas, sociales, culturales, (de todo tipo) que cualquiera más culto que yo, osea la mayoría, puede tener acerca de este discurso, mis intenciones eran muy superficiales. <br />Tan sólo quería reivindicar la belleza.<br />Esta mañana en la radio explicaban que el esperadísimo discurso de Obama en Estados Unidos decepcionó a más de uno. Creo que la gente esperaba palabras apoteósicas, música celestial, una especie de Carmina Burana pero en discurso político, de esos que te elevan por la belleza y la profundidad de su significado. Creo que la gente esperaba una segunda, y no por ello peor parte, del discurso "I have a dream".<br />Pero no fue así. <br />Tengo entendido que se trató de un discurso pragmático y más bien sencillo.<br />Quizá muchos lo hayan agradecido.<br />Sin embargo, yo me quedé pensando y la verdad es que echo de menos la belleza y el cuidado, las palabras que te elevan, como una de esas canciones que nos pone Don Enrique en su blog... Echo de menos que me hagan soñar.<br />¿Nadie piensa como yo?<br />Ya no quiero resultados. Ya estamos inmersos en la crisis, mi casa no se vende y todos nuestros trabajos cuelgan de un hilo.<br />De acuerdo.<br />Pero, queridos políticos, ayúdenme a soñar.<br />Necesito silencios dramáticos, no silencios estudiados. Necesito frases enteras, rotundas, cargadas de significado con valores tan profundos que me dejen sin respiración, necesito verdades como puños y necesito emocionarme.<br />Quiero perogrulladas, me trae sin cuidado lo que me cuenten, pero háganme soñar, por favor. <br />Quítense toda esa laca de señora mayor de pelo cardado, gesticulen, pónganse rojos del esfuerzo, háblenme de verdadera igualdad, de verdadero respeto, de verdaderos sentimientos de patriotismo.<br />Supongo que es cierto que no todos los políticos son iguales. Por favor, todos aquellos que sean diferentes... hagan lo posible por hablar.Historias del Metrohttp://www.blogger.com/profile/01766330749873159478noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6429512751726887289.post-91769365573783779362008-08-28T07:42:00.000-07:002008-08-28T08:06:19.621-07:00Un mes después, y un año, tambiénMe fui, y ya vine.<br />Ahora estoy mucho más gorda, mi casa sigue siendo un campo de batalla (por poco tiempo ya), y en la familia somos uno menos.<br />A María, mi pequeña, tan pequeña que aún no se atreve a salir ahí fuera, no le ha pasado nada, gracias a Dios.<br />La que se ha ido vivió muchos años, aunque a nosotros nos hubiera gustado que se quedara para siempre a nuestro lado.<br />Hace ahora casi un año, el 12 de septiembre pasado, le dediqué una entrada. Creo que la titulé "Mi abuela y yo", y contaba que mi abuela estaba muy triste y, que cuando la llamaba, teníamos una especie de ritual por el que siempre nos decíamos lo mismo, pasara el tiempo que pasara.<br />Mi abuela tuvo 12 hijos. De los 12, dos fallecieron al poco de nacer, aunque ella nunca le habló de eso a nadie. Ni siquiera sus propios hijos saben bien qué pasó. Dicen que es que antes las cosas no se contaban, y el dolor uno se lo guardaba para sí.<br />De los diez que quedaron, la mitad se fue de su lado hace más de 20 años, y la otra mitad prefirió cuidarla hasta el final de sus días. Dentro de este último grupo me encuentro yo, y nunca sabré cuantificar la suerte, el honor y la maravilla que es optar por el sacrificio y la unión en la familia. <br />Respecto a esta tragedia familiar, ella tampoco dijo gran cosa. Llevó su dolor, sin tener culpa alguna, en silencio. Tan sólo los últimos años de su vida se echaba a llorar, sin explicar muy bien por qué.<br />Hace unos cuatro o cinco meses decidió meterse en la cama, dejar de comer, y no darle explicaciones a nadie. El médico, sin conocer su historia personal, dijo que había decidido "dejarse morir", y que había que respetar su decisión.<br />Sus cinco hijas permanecieron, entonces, al pie de su cama, cuidándola, mimándola hasta el último detalle, hasta que un día ya no quiso abrir los ojos, y esa misma noche, falleció.<br />Mi abuela, la mujer, acabó siendo una de esas personas que te aconsejan que, si te casas, mejor "no tengas hijos". Yo la miraba, me moría de la pena al escucharla, pero pensaba que Dios sabe y entiende a sus pequeños que han sufrido especialmente en su larga vida. Nunca supe si fue capaz de agradecer a la otra mitad de sus descendientes, los que se quedaron a su lado, todas mujeres, por cierto, todos los sacrificios que hicieron por ella.<br />Sí sé que nunca superó que la mitad restante, los que se fueron inundados de dinero, todos hombres, por cierto, nunca quisieran volver a saber nada de ella.<br />Cuando era pequeña, solía irme de vacaciones con la abuela. Y nos tocaba siempre dormir juntas. Las dos éramos muy pacíficas y muy bien avenidas. Lo cual daba lugar a largas y extrañas conversaciones entre una anciana y una niña de 7 u 8 años.<br />Con esa edad le pregunté: <br />-¿Te dolió mucho tener a tus hijos?<br />Y ella, sin emitir sonido alguno, dijo que sí con la cabeza.<br />-Abuelita, ¿a ti te gustan los niños?<br />Y sin emitir sonido alguno, dijo que no con la cabeza.<br /><br />Lleva tanto tiempo dentro de mi vida que se me hace difícil pensar que ya no está. Lloré mucho en su entierro, pero sé que no fueron suficientes lágrimas y que lo peor está por llegar. Quedan las Navidades, queda que yo cante copla delante de todos y que no haya nadie más que se sepa las canciones, porque sólo ella me acompañaba, por detrás, desafinando como ninguna.<br />Todavía me descubro a mí misma pensando en ella, y cuando llamo a mis tías, o a mi madre, casi me sale sólo preguntar por ella.<br /><br />Cuando falleció, tuve la suerte de poder contárselo a un sacerdote, que me dijo que el Señor restituiría todo el dolor que había pasado en la tierra. Ojalá.De todas formas, sólo me queda el horrible consuelo, que no me consuela nada, de pensar que ahora está donde hace mucho tiempo que quería estar.Historias del Metrohttp://www.blogger.com/profile/01766330749873159478noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6429512751726887289.post-35984408418785545972008-07-30T05:56:00.001-07:002008-07-30T06:55:57.239-07:00Gente peculiarMe he tirado toda la mañana haciéndome pruebas varias del embarazo en un hospital.<br />Aunque esperar y esperar puede hacer a uno querer cortarse las venas, también hay que reconocer que da mucho juego.<br />Y hoy he conocido a una señora peculiar.<br />En realidad sólo la he conocido yo a ella, ella a mí, no.<br />Trabajaba en la sala donde yo estaba, como recepcionista para varios doctores. Y me llamó la atención desde el primer momento porque hablaba con todos los pacientes como si se tratara de viejos conocidos. <br />Llegaron los primeros y le plantaron dos besos. Le preguntaron por su familia y después ella preguntó por la familia de ellos, los vecinos, los requetevecinos, cuñados y familiares hasta la 6ª generación por lo menos. <br />Pensé: "Qué señora tan cotilla".<br />Llegó un señor mayor. Le plantó otros dos besos y él le contó que había tenido unas nietas mellizas, que su hija estaba aparcando, que su mujer estaba con sus nietas, que tenía otras nietas más, etc. etc. etc. Al rato empecé a pensar: "Qué paciencia tiene esta señora". A partir de ahora a la señora la llamaremos "Joba". (Por el santo Job).<br />Joba habló y habló con este señor (o más bien le escuchó), hasta que llegó otra señora, que no sólo le plantó dos besos, sino que además le llevó un regalito de The Body Shop, supongo que unos jabones. Joba dijo "qué chuli", y comenzó a hacer las preguntas que, ya veo, eran de rigor: "qué tal tu familia, qué tal estás tú, qué tal..."<br />Cuando ya esta última señora se hubo ido, apareció una chica guapísima con un vestido verde y un pelo que aún lo estoy envidiando. Le dijo "he llegado tarde, perdóneme usted... Tengo a mi padre en el hospital, y a mi suegro también... " Después se sentó sola y como Joba no tenía compañía, decidió acercarse a ella y sentarse a su lado. Y de paso le sacó hasta la hijuela sobre la familia: por eso supe que la chica guapa era mujer de un arquitecto, que tenían una casa en Majadahonda y que lo estaban pasando bastante mal con la crisis inmobiliaria. Pero claro, eso no era problema comparado con lo que le pasaba a su padre, que llevaba mes y medio en el hospital, con un problema de espalda, anemia y neumonía. <br />Joba escuchó el rollo de media hora, y no sólo no pestañeó, sino que inundó el monólogo de su contrincante con preguntas y más preguntas que ahondaban en su vida, y la contrincante en cuestión respondía "non filter", como si no hubiera filtros algunos, y Joba fuera una especie de confesor al que se le pudiera contar cualquier cosa. <br />Después de la señora del vestido verde vinieron otros más. Y siempre se repetía la misma historia.<br />Al final yo ya no sabía qué pensar. ¿Es Joba una cotilla, o una mujer encantadora a la que la gente adora?<br />Me fui con esa duda, y aún sigo. Pero al final lo que creo que es cuando una persona llega a una consulta de un médico, llega sola y a veces un poco desamparada. <br />Por eso agradecen una voz amiga que se interese por sus cosas. Así que supongo que Joba debe caerme bien. A ver si la próxima vez se interesa por mi vida y yo también le cuento "non filter". Bueno, tanto no.Historias del Metrohttp://www.blogger.com/profile/01766330749873159478noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6429512751726887289.post-27563032235070146652008-07-29T01:11:00.001-07:002008-07-29T01:32:57.319-07:00Más bien hastíoHe intentado reproducirlo aquí para quien esté interesado, pero no he podido porque no está disponible para la web.<br />Se trata de un artículo del periódico español "El Mundo" titulado "Erotismo, insumisión y hastío en Cantón", y narra la historia, a doble página y con grandes fotos, de una "periodista" china de treinta años que, durante al menos un lustro ha revolucionado a la juventud del país con sus blogs, libros y artículos en los que narraba su vida personal "de moral relajada" con todo lujo de detalles.<br />Un hombre cada noche, una especie de capricho compulsivo que repetía una y otra vez y que después describía en sus reportajes. Según el cronista español se convirtió en una especie de agitadora que ha sacudido las costumbres milenarias del país y que ha provocado la "apertura" de las mentes de los jóvenes y de los no tan jóvenes. Así lo cuenta, por ejemplo, en su libro "Diario sexual": "Ya es medianoche. a esta hora, lo mejor es encontrar algún extraño y llevármelo a casa. Puedo elegir uno entre el montón. Elijo uno cualquiera. En dos segundos hemos llegado a un acuerdo, tan rápido como la comida basura".<br />Me leo el artículo entero. Comento con un compañero las fotos de la chica. Los dos estamos de acuerdo en el color cetrino de su cara. Parece un cadáver. Alguien dice en alto: "Los chinos tienen ese color". No, los chinos son amarillos, no grisáceos.<br />Pero no es esto lo que me llama la atención. <br />Tampoco me parece especialmente original que alguien cuente sus intimidades. Con sólo asomarse al balcón de internet cualquiera puede ver que las intimidades de la gente son más fáciles de encontrar que la vida de Mozart en la Wikipedia.<br />Lo que realmente me fastidia es que, escondido en el texto, me encuentre con este pequeño detalle: "Violada en su primera relación sexual, decide no volver a ser objeto sexual nunca más. Comienza así una búsqueda desenfrenada de amantes espontáneos, orgías anónimas y despertares incómodos".<br />Acabáramos.<br />La noticia no es que sea una "agitadora sexual", según la describen, término que, por cierto, ha dado para muchos comentarios jocosos entre mis compañeros. <br />La noticia es que una persona traumatizada desde niña se haya convertido en un icono de la modernidad en todo un país.<br />Me tengo por una persona ingenua, pero soy capaz de ver las obviedades, y ésta es una obviedad que me "cabrea" se pase por alto.<br />Y se pasa a propósito. Algunos a mala idea, y otros porque, según los cánones establecidos, es más interesante y periodístico reparar en la revolución sexual china, que no en el trauma de una chiquilla. ¿A quién le importa su salud mental? <br />En fin, a mí me parece que el mundo está loco.Historias del Metrohttp://www.blogger.com/profile/01766330749873159478noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6429512751726887289.post-86808608461602409992008-07-28T09:36:00.000-07:002008-07-28T09:37:49.186-07:00Maravillosamente imperfectoCada vez me gusta más esta poesía cotidiana escrita como con café y magdalenas, en zapatillas de andar por casa...<br /><br />Inexplicable<br /><br />Yo con mi faringitis, mis andares <br />de oso de los breñales, un carácter <br />de oso también, mi mala dentadura,<br />mis célebres manías, y ya cerca<br />de los cincuenta y cuatro; <br />ella con sus medidas insumisas<br />al canon de Praxíteles, sus patas<br />de gallo, sus absurdos, sus jaquecas,<br />su denso palmarés ginecológico<br />y todos sus etcéteras.<br />Qué inexplicable, qué misterio que <br />de nuestras dos imperfecciones salgan<br />las hondas, las ardientes, las perfectas<br />noches de nuestro amor.<br /><br />Miguel D’OrsHistorias del Metrohttp://www.blogger.com/profile/01766330749873159478noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6429512751726887289.post-60267176781686737432008-07-28T00:47:00.001-07:002008-07-28T00:49:36.163-07:00Realmente es necesario...?<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_j7q8NmlU0zU/SI15yGlksPI/AAAAAAAAAB0/u5JSooh2gmg/s1600-h/triste1.jpg"><img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp3.blogger.com/_j7q8NmlU0zU/SI15yGlksPI/AAAAAAAAAB0/u5JSooh2gmg/s320/triste1.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5227968644115640562" /></a><br /><br />Sé que es bueno madurar...<br />pero...<br />¿realmente es necesario que sea siempre a fuerza de golpes?Historias del Metrohttp://www.blogger.com/profile/01766330749873159478noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6429512751726887289.post-5056626681789939302008-07-24T05:21:00.001-07:002008-07-24T05:21:43.301-07:00Cuéntamelo otra vezCuéntamelo otra vez, es tan hermoso<br />Que no me canso nunca de escucharlo.<br />Repíteme otra vez que la pareja<br />Del cuento fue feliz hasta la muerte,<br />Que ella no le fue infiel, que a él ni siquiera<br />Se le ocurrió engañarla. Y no te olvides<br />De que, a pesar del tiempo y los problemas,<br />Se seguían besando cada noche.<br />Cuéntamelo mil veces, por favor:<br />Es la historia más bella que conozco.<br /><br />Amalia Bautista (Madrid, 1962).Historias del Metrohttp://www.blogger.com/profile/01766330749873159478noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6429512751726887289.post-57668279150437603082008-07-23T09:48:00.000-07:002008-07-23T11:52:33.551-07:00Lo más hermoso que yo vi nunca<a href="http://bp2.blogger.com/_j7q8NmlU0zU/SIdiygRXgcI/AAAAAAAAABs/kxWfMiqWjLU/s1600-h/DCP_3028.jpg"><img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp2.blogger.com/_j7q8NmlU0zU/SIdiygRXgcI/AAAAAAAAABs/kxWfMiqWjLU/s320/DCP_3028.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5226254512382509506" /></a><br /><br /><br />Este texto no es mío. Podría serlo, pero no lo es, pues está mejor escrito de lo que yo lo hubiera hecho jamás. <br />Pero describe muy bien lo que viví en África. Lo ha escrito un amigo que vivió conmigo aquellos veranos: David. Me ha parecido tan bonito que creí que, aunque este blog sea casi anónimo, tenía que estar. Algún día lo leerá alguien, y quizá sienta lo mismo que sentimos los dos. Que lo más hermoso puede durar unos segundos, y no irse nunca. <br /><br /><br /><br />LO MÁS HERMOSO QUE YO VI NUNCA no fue un gol,<br />ni una montaña de nieve, ni el verano, ni una gota <br />de lluvia que se cae de una flor, ni unos ojos, ni una<br />luciérnaga, ni el sol, ni una palabra en la arena a la que<br />borra el mar, ni una mejilla, ni un sueño, ni la última luz<br />de un día: lo más hermoso que yo vi nunca hasta hoy<br />fueron veinte mil hectáreas de nada, de pobreza,<br />envolviendo a un niño mientras llegaba la noche, solo,<br />al pie del camino, bajo un árbol, en un sitio que no<br />aparece en los mapas, donde se oía sólo que se<br />alejaba un coche. Miré por el retrovisor, estaba<br />descalzo.<br />Lo más hermoso que yo vi nunca fue África y,<br />aunque vi su dolor y su miseria, no me imagino <br />una cosa mejor que ver en la vida. Se podrán <br />ver cosas como ella, pero no mejores, porque <br />pocas cosas emocionan así. Me dejaron conducir <br />aquella tarde, habíamos salido del centro nutricional <br />y llevábamos varios niños y niñas en el coche, además <br />de otros adultos, todos apelotonados, las rodillas <br />en el volante, encogidas, y casi siempre en primera. <br />Elena, la enfermera, me decía: “para aquí, que se bajan <br />Alexandre y Clara”, y yo paraba. A veces el coche <br />se me quedaba en la arena. Eran más de las cinco <br />de la tarde y en esa época del año, en esa parte <br />de África, el día está a punto de echarse a dormir. <br />Cae la noche en diez minutos. Por eso había que dejar <br />a los niños en nuestro camino de vuelta, <br />sólo a unos pocos, los que vivían más lejos, <br />cabían en el coche, y no tenían<br />padres o hermanos que fueran a buscarlos al <br />centro donde comían a diario. De repente alguien dijo:<br />“pobrecitos, ¿pero no les pasará nada si los <br />dejamos aquí solos?” No, no les pasaría nada. Desde allí,<br />al borde del camino, desaparecerán entre <br />los árboles del mato, en busca de su casa. Dejábamos allí a niños<br />de tres o cuatro años, y a los españoles <br />nos daba pena, una pena........ Pero allí no pasaba nada, <br />ellos eran amigos de los árboles, y los leones <br />no estaban allí tan cerca como salen en las películas.<br />“Para aquí, que éste es el árbol de Fránsses”. <br />Elena sabía dónde se quedaba cada niño gracias<br />a un árbol o a una curva del camino. Y Fránsses, <br />ese niño que había jugado conmigo unas horas antes, al<br />que había hecho una foto con los mofletes <br />llenos de arroz, que se había venido a mi lado y tumbado en mi<br />regazo mientras yo escribía en mi cuaderno, <br />ese niño que los primeros días no hablaba y sólo hacía<br />balbuceos con la boca mientras se le escapaban <br />las babas, ese niño bajó por la parte de atrás del coche y<br />se paró junto a su árbol. Metí primera <br />y volví a mirar por el retrovisor. <br />Porque los baches eran grandes, todo<br />se movía, menos una cosa: el niño no se movía, <br />el niño no se movía, el niño no se movía, subíamos y<br />bajábamos baches y el niño no se movía. <br />Se había quedado allí como esperando. No desapareció hasta<br />que el caprichoso camino puso una curva, <br />tuve que torcer, y lo perdí del retrovisor. <br />Pero yo hubiese seguido<br />recto para que aquello no se moviese. <br />Lo más hermoso que yo vi nunca no se movía.<br />Es como una foto que sólo yo veo. La tengo dentro <br />y de ahí no se mueve. Quizás para algunos<br />estaría desenfocada, porque, entre los baches, <br />el dolor y la miseria de África, es difícil entender <br />que esto es de lo más hermoso del mundo. <br />Pero si esto no lo es, tampoco lo es un gol, <br />ni una montaña de nieve, ni el<br />verano, ni una gota de lluvia que se cae de una <br />flor, ni unos ojos, ni una luciérnaga, ni el sol, <br />ni una palabra en la arena a la que borra el mar, <br />ni una mejilla, ni un sueño, ni la última luz de un día.<br />Y es que lo más hermoso que yo vi nunca, no lo vi, <br />lo sentí. Lo más hermoso que puede verse es<br />invisible, como la luz (que no se ve pero <br />nos deja ver todo lo demás). Lo más hermoso que puede verse<br />es sentir lo que se ve, lo que está debajo de todo. <br />Yo quiero que hasta un ciego vea esto que le digo. <br />Para mí, el recuerdo de ese niño quieto es <br />como la luz: ya no puedo verlo, se le escapó <br />a mis ojos un día como<br />el agua entre los dedos, pero me deja ver <br />todo lo demás. Y todo lo demás es la pequeñez y la grandeza<br />de la vida.<br />Lo más bonito que yo hice nunca fue repartir <br />niños por África, porque tuve esa mezcla de llorar y de<br />reír que te dan los momentos verdaderamente inolvidables. <br />Tuve ganas de todo a la vez. Y desde<br />entonces, cada vez que me acuerdo de que <br />tenemos que hacer algo por esos niños, tengo ganas de todo<br />a la vez. Como ahora. Ya que aquella vez no pude, <br />hoy, con mis palabras, he decidido seguir recto por aquel camino, <br />para seguir viendo a Fránsses. Entonces he vuelto <br />a notar los baches, y me recuerdan que tenemos que hacer<br />algo por estos niños. Quiero que todas las personas <br />que conozco vean lo más hermoso que yo vi nunca,<br />que no es algo visible, sino algo que se siente. <br />Hay que mirar siempre por el retrovisor, ver a nuestra espalda. <br />Allí, los niños que están detrás de nosotros, sucios, <br />bajos y descalzos, se quedan esperándonos.Historias del Metrohttp://www.blogger.com/profile/01766330749873159478noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6429512751726887289.post-91377292928703843382008-07-22T03:54:00.001-07:002008-07-22T04:01:45.639-07:00EgoístaLo siento, me he vuelto una egoísta en el metro y en el bus.<br />Lo primero que hago cuando me subo a uno de los dos transportes públicos es buscar un asiento. <br />Si no lo encuentro, saco barrigón y se lo planto en las narices al primer joven o jóvena que tenga delante. <br />Si estoy sentada y alguna señora mayor se me planta delante mirándome con descaro para ver si le dejo sentarse, vuelvo a sacar barrigón. Y pienso: "lo siento, señora, otra vez será".<br />La verdad es que me siento regular haciendo ésto, y tengo que reconocer que nunca había sido tan egoísta, pero sólo tengo en mi defensa el hecho de que si estoy mucho tiempo de pie me mareo. Me pasa también si estoy mucho tiempo arrodillada. <br />Antes creo que hubiera sido más generosa y, ante alguien mayor, hubiera preferido marearme yo.<br />El otro día me contó mi madre, que se pasa la vida entera a régimen, que cuando alguien le contaba que comía mucho y estaba engordando, ella le respondía, sin pestañear: "Me alegro, te lo mereces". Yo no me podía creer tal descaro y falta de diplomacia por parte de alguien tan cariñoso y educado como mi madre. <br />No sé si nos volvemos egoístas con el tiempo. No sé. Tendré que pensarlo.Historias del Metrohttp://www.blogger.com/profile/01766330749873159478noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6429512751726887289.post-59446831724709105452008-07-18T00:16:00.000-07:002008-07-18T00:17:44.081-07:00rumore, rumore...<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_j7q8NmlU0zU/SIBDkN8i-nI/AAAAAAAAABk/JbhgyC06N_4/s1600-h/rumor.jpg"><img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp0.blogger.com/_j7q8NmlU0zU/SIBDkN8i-nI/AAAAAAAAABk/JbhgyC06N_4/s320/rumor.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5224249857247738482" /></a>Historias del Metrohttp://www.blogger.com/profile/01766330749873159478noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6429512751726887289.post-67377644499179511062008-07-18T00:06:00.001-07:002008-07-18T00:14:18.811-07:00RumorologíaEl otro día leí que España es el país donde más y mejor se extienden los bulos por internet. <br />Hoy escucho en la radio cómo el Gobierno le ha dado la vuelta 180º a la sentencia final por el 11-M y afirma que "las teorías conspirativas han llegado a su fin con esta sentencia". Mientras tanto, la otra mitad de la sociedad, y un par de medios de comunicación un poco suicidas siguen pensando que precisamente esta sentencia ha dejado claro que del 11-M cada vez se sabe menos, y que lo responsable sería seguir investigando, por el honor y la dignidad de los casi 200 muertos.<br />Pienso que uno de los dos bandos se miente a sí mismo, pero me da la impresión de que están convencidos de que si hablan más alto y más fuerte, la mentira terminará convertiéndose en verdad. Porque de eso se trata: cuantas más veces cuentas una mentira, más posibilidades tienes de que se acabe convirtiendo en una especie de verdad que todo el mundo acepta. <br />Hoy en el trabajo he comenzado la mañana escuchando un comentario, quizá algo absurdo, quizá inofensivo, pero de todas formas, falso, sobre mí. <br />Quizá el que lo dijo tenía su propia verdad, quizá no pretendía hacer daño, pero en su fuero interno buscaba algo más. <br />He tenido la tentación de salir corriendo para compartirlo con gente de confianza. Desahogarme y así escuchar palabras negativas sobre el susodicho, pues sé que no es del agrado de mis compañeros. <br />Pero he preferido quedarme en mi sitio y escribir estas letras. Si no sale de mí, la tontería no llegará a más. Además si lo borro de mi mente, el rencor no me amargará la mañana. <br />Sinceramente, bastante tengo con mi hija, mi marido, y mi desastre de cocina.Historias del Metrohttp://www.blogger.com/profile/01766330749873159478noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6429512751726887289.post-61443250803600121932008-07-15T23:54:00.000-07:002008-07-16T00:43:08.899-07:00Mi cocinaTengo unas fotos espeluznantes que muestran dónde estoy viviendo actualmente.<br />Como la crisis no nos deja vender la casa, hemos pensado en ponerle al mal tiempo buena cara y hacer una reforma estupenda que dejará nuestra casa como el palacio de la Zarzuela por lo menos.<br />En medio de los escombros, la tierra y el polvo, nuestra televisión se ha quedado sepultada bajo unos prácticos plásticos que venden en todo almacén chino que se precie de ser chino y de ser almacén.<br />No tenemos lavadora ni lavabo, ni tele ni nada. Tan sólo tenemos unas sillas de terraza y una bandejita con ruedas donde podemos comer. También tenemos la terraza desde donde podemos ver llover, tan ricamente, en tirantes, y escuchar la radio, eso también podemos hacerlo.<br />La verdad es que tenemos suerte. Suerte porque sin ver la televisión anoche hablamos más que nunca, entre nosotros, y por teléfono, con nuestras familias. Y dormimos mejor que nunca. <br />A ver si la cocina tirada abajo va a enseñarnos ahora lo que es calidad de vida...Historias del Metrohttp://www.blogger.com/profile/01766330749873159478noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6429512751726887289.post-12702983664320341372008-07-09T02:57:00.000-07:002008-07-09T03:18:26.271-07:00Cosas que son verdadEsta mañana oí en la radio una gran verdad. <br />Quien la dijo es un periodista poco diplomático y a veces faltón, normalmente contestón y repetitivo. Pero no cabe duda de que es inteligente y muchas veces ilumina ciertas verdades que se quedan siempre ocultas en la maraña de la sobredosis de información.<br />El PSOE lucha por implantar en nuestro país la eutanasia, el aborto y en resumen, un tipo de sociedad completamente distinta a la que ha sido siempre la nuestra.<br />El partido de la Oposición, que se supone debe representar a la otra mitad de la sociedad española, la que tiene una sensibilidad radicalmente opuesta, como única respuesta, afirma que tanto el aborto, como la eutanasia y la mayor laicidad del Estado son "cortinas de humo" que utiliza el gobierno para no hablar de la economía.<br />Pero esta mañana yo he escuchado una gran verdad. La cortina de humo es la economía, utilizada por la oposición para no poner las cartas encima de la mesa y hablar de temas tan fundamentales como la Eutanasia, el Aborto y la desaparición total de la presencia religiosa en la sociedad. <br />Yo creo que las Hipotecas están a la orden del día y entre las preocupaciones fundamentales de los ciudadanos. Yo soy uno de ellos. Me veo obligada a reformar mi casa porque somos incapaces de venderla. Y viviremos en un lugar donde no lo deseamos porque ya casi nadie se quiere involucrar en la compra de una vivienda. Todo es efímero e inestable y una casa es mucho dinero.<br />Pero a la gente también le importa saber si cuando te quedas embarazada puedes deshacerte de tu bebé o no. O si cuando tu abuela se está muriendo y tarda demasiado, puedes plantarle una inyección y hacer que muera "sin sufrir" y de paso sin darte demasiado la lata. Te quedas con la conciencia limpia y fíjate qué rápido ha sido. Total, se iba a morir igual...<br />Ya sé que estoy simplificando mucho las cosas. Pero para que nos entendamos, estas cosas sí que están en la calle. Y es necesario un debate con personas cualificadas, de un alto nivel moral y espiritual, que sean una voz que haga pensar a la gente, aunque la tiranía de lo políticamente correcto caiga sobre ellos con todo su peso.<br />Pero aquí nadie dice nada. Y este periodista, tan iluminado en algunas cosas, está un poco ciego para otras muchas.<br />Aunque en esto, tenía razón:<br />La economía es la cortina de humo.<br />It's the economy, stupid.Historias del Metrohttp://www.blogger.com/profile/01766330749873159478noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6429512751726887289.post-67691173228199393322008-07-02T08:39:00.001-07:002008-07-02T08:41:05.956-07:00Jiji<a href="http://bp3.blogger.com/_j7q8NmlU0zU/SGuhe0GPLaI/AAAAAAAAABc/bhthetHFmjw/s1600-h/bebe.bmp"><img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp3.blogger.com/_j7q8NmlU0zU/SGuhe0GPLaI/AAAAAAAAABc/bhthetHFmjw/s320/bebe.bmp" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5218442143991803298" /></a><br />Señora Ministra de Igualdad... Ande... sea buena...Historias del Metrohttp://www.blogger.com/profile/01766330749873159478noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-6429512751726887289.post-16300306467824223582008-07-02T02:18:00.001-07:002008-07-02T02:30:42.726-07:00Y digo yo...Digo yo, que ya que todos somos iguales, voy a escribir a la nueva y flamante ministra de la Igualdad, para pedirle a ver si puede ser posible que, ya que llevo yo 9 meses en la tripa al bebé pataleante, que lo dé a luz mi señor marido.<br />Me parece una buena opción igualitaria, solidaria y republicana.<br />Porque ahora que me quedan cuatro meses, le empiezo a ver las orejas al lobo, y bueno mi marido está presto a ayudarme, porque es un hombre muy moderno, y si la señora Bibiana Aído se pone las pilas, seguro que puede hacer algo al respecto, porque para eso tenemos un ministerio para que todos seamos iguales.Historias del Metrohttp://www.blogger.com/profile/01766330749873159478noreply@blogger.com