tag:blogger.com,1999:blog-60323142009-07-07T01:46:11.593-03:00Roadside prophetsProfetas de la carretera: apuntes sobre vaqueros, astronautas, y ese tipo de gente que nunca regresa a casa.ÓLhttp://www.blogger.com/profile/08535674541534831761noreply@blogger.comBlogger400125tag:blogger.com,1999:blog-6032314.post-40092433984539719242009-07-07T00:59:00.004-03:002009-07-07T01:46:11.603-03:00Los hombres que no amaban a las novelas<p>En la página 500 de <strong>Los hombres que no amaban a las mujeres</strong> de <strong>Stieg Larsson</strong> , el villano le dice al periodista honesto: <em>"¿Porqué tenías que meter tus narices?"</em> (los traductores españoles, a contrapelo de la lógica, creen que todos vivimos en Alcobendas), justo antes de detallar al héroe sus crímenes y planes futuros. A pesar de esto (que el <em>maisntream </em>narrativo sólo utiliza ya como recurso paródico) <strong>Los hombres que no amaban a las mujeres</strong> es una novela que se toma muy en serio. Al principio de cada una de sus partes, hay cifras que detallan y describen la violencia doméstica y de género en Suecia (patria nativa del autor y de sus personajes): <em>tanto por ciento de las mujeres suecas han sido golpeadas por sus parejas</em>, con lo que (además) la novela de <strong>Larsson</strong> no sólo se describe a sí misma como sería, sino además como urgente y valiente, y la ubica de lleno en el el peor subgénero novelesco del siglo pasado: l<strong>a novelota de periodista.</strong></p><p><strong><br /><br /></strong></p><p>Larsson amaba tanto su profesión que eligió como héroe central de su primer novela a un periodista que (él sí) era muy amado por todas las mujeres (se cepilla a prácticamente todas las personajas principales, pero para no ser acusado de machista se deja seducir en la mayoría de los casos). De manera que para seguir los pasos de un asesino serial, no hay un detective cínico que de tanto en tanto nos suelta iluminaciones sobre la naturaleza humana y el Monstruo que todos llevamos dentro, sino un fulano que nos demuestra que es Muy Bueno porque entiende alas mujeres que se tira, y cuya investigación se basa en tomar mucho café y ver fotos. Creo que no hay una narración en la cultura occidental donde se vean tantas fotos como en esta novela.</p><p><br /></p><p>Larsson, como periodista que es, resulta un novelista que ama la información, de manera que para investigar un crimen, se remonta durante unas cien páginas a infomrar el pasado remoto de la familia de la víctima, con una data bastante mal hilada que después no sirve de gran cosa. No parece, a pesar de su oficio, que a<strong> Larsson</strong> se le dieran muy bien las entrevistas: sus diálogos son más planos que el perfil de su coprotagonista, una <em>hacker</em> que parece que tiene 14 años pero es mayor de edad (además de respetuosos de la ley somos <em>remodernos</em>, ¿no, Stieg?).<strong> Larsson</strong> ama tanto la información, que en la página 550 despacha una solución sumamente pedorra para el crimen central de su novela, y le regala unas 150 páginas más a su héroe para que recupere su credibilidad periodística (perdida por el engaño de un millonario malo malo, pero no os escandalicéis, vecinos de Alcobendas y defensores de la Libre Empresa: también hay un millonario bueno bueno).</p><p><br /></p><p>Enfrentado a un asesino de mujeres, el héroe que amaba a las mujeres sólo salva a la nieta millonaria y deja en el silencio los asesinatos de criadas, secretarias y campesinas, y aboca sus esfuerzos a recuperar su Buen Nombre como reportero. A esto en pedagogía le llaman <em>"currículo oculto"</em> o <em>"el tiro que sale por la culata"</em> o <em>"Hey, Steig: esas también eran mujeres"</em>.</p><p><br /></p><p>El finado autor de<strong> Los hombres</strong>... amaba el periodismo, y escribió tres novelotas de periodista antes de morir. Una trilogía intitulada <strong>Millenium</strong>, como la revista donde trabaja el héroe de los tres tomos, cuyas dos últimas entregas deben ser tan esquemáticas, obvias, aburridas y (por ende) fáciles de leer como esta primera, y que harán sentir al Lector Refinado tan bien como Larsson al escribirlas. con el alma olorosa a menta. Al final de cuentas, no hay nada que cambie al mundo como las revistas comprometidos, los periodistas honestos y las cifras sobre las víctimas.</p><p><br /></p><p>Qué buenos somos, chingada madre, mi querido Stieg.</p><p><br /></p><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6032314-4009243398453971924?l=dharmabumbs.blogspot.com'/></div>Ólhttp://www.blogger.com/profile/06786935522432223909noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-6032314.post-22477898365348823292009-07-05T04:35:00.002-03:002009-07-05T04:50:37.191-03:00DescargoEl 90% de los visitantes de este blog llegan aquí buscando <em><a href="http://www.google.com/gwt/x?q=las+10+mejores+tecnicas+de+masturbacion+masculina&ct=res&oi=blended&sa=X&ei=WlpQSui8GIPaqALgwMJD&cd=3&resnum=3&hl=es&source=m&rd=1&u=http%3A%2F%2Fdharmabumbs.blogspot.com%2F2005%2F07%2Ftop-five-las-5-mejores-tcnicas-de.html">"las mejores técnicas de masturbación masculina"</a></em>, lo que demuestra dos cosas: a) la esperanza sigue viva y b) mi <em>target </em>es angustiosamente restringido (o es que me voy creando una audiencia sentimentalmente autosuficiente).<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6032314-2247789836534882329?l=dharmabumbs.blogspot.com'/></div>ÓLhttp://www.blogger.com/profile/08535674541534831761noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-6032314.post-31782418636316997742009-06-29T23:27:00.003-03:002009-06-30T00:40:27.535-03:00Democracia TV<p>1. Al emitir su voto, de Narváez asistió con su doble de Videomatch, lo que más que un detalle simpático es esencialmente un manifiesto, el programa de gobierno que tanto le solicitaron: la televisión estará a la diestra de su gobierno.</p><p>Y es que, a pesar de todas las celebraciones de la plataforma Pro y de los votantes de Pino Solanas, la verdadera ganadora de estas elecciones es la televisión. Y los grupos que la poseen. <a href="http://ar.reuters.com/article/topNews/idARN2939469820090629">Las acciones del grupo Clarín se dispararon</a> (ganando más de un 30%) apenas y se supo el resultado definitivo de la elección legislativa.</p><p>Lo curioso es que el colombiano haya necesitado de otro grupo mediático para afianzar su triunfo teniendo un canal propio...</p><p>2. La democracia es ese tortuoso camino por el que entregamos nuestro Destino en manos de los espectadores de la peor televisión.</p><p>3. El problema, claro, es la televisión que viene a gobernarnos. En uno de los spots de De Narváez, tan alabados por los mediáticos cools, se ve a un hombre en su madiana edad, vestido humildemente, que desde un autobús, observa un enorme cartel con la foto del candidato ganador por la ciudad de Buenos Aires que promete "un castigo, un crimen". El rostro del sufrido trabajador se ilumina, lleno de esperanza...</p><p>¿Qué estamos viendo? ¿Una mala película sadomasoca gay? No: un spot político. La narrativa de la campaña del Pro haría sonrojar a cualquier estudiante de publicidad por su cursilería.</p><p>Bien: es es el cuento que se han comido.</p><p>4. La democracia es ese tortuoso camino por el que entregamos el poder a los admiradores de Ricardo Arjona.</p><p>5. 2011. ¿Llegará con ese mismo impetú la perorata juticiera de Pino Solanas a las elecciones presidenciales? No: en algún punto se desdibujará como le ocurre a todo forma de la ira bien intencionada, tal y como le pasa a su cine. Y la derecha usará spot elementales para convertirlo en un viejo gaga y mentiroso. Ahí tendrán su "segunda fuerza".</p><p>6. La democracia es el tortuoso camino por el que los votantes de la izquierda airada obtendrán una Argentina llena de anchas veredas y pobres invisibles.</p><p><br /></p><p><br /></p><p><br /></p><p><br /></p><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6032314-3178241863631699774?l=dharmabumbs.blogspot.com'/></div>ÓLhttp://www.blogger.com/profile/08535674541534831761noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-6032314.post-90377996045210258182009-06-23T13:53:00.005-03:002009-06-23T21:38:47.323-03:00K e ilustrado<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_-Z7-kB_tqo0/SkEKOASlP5I/AAAAAAAAAGU/JMaNVArzwEw/s1600-h/Scan0014.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 270px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_-Z7-kB_tqo0/SkEKOASlP5I/AAAAAAAAAGU/JMaNVArzwEw/s400/Scan0014.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5350569068005244818" /></a><br /><p>Mónica Trejo, una periodista local, a quien no vi en el evento, me tilda de "<em>kirchnerista ilustrado</em>" al publicar en un recuadro a esta nota sobre la reunión de <strong><a href="http://cartaabiertaa.blogspot.com/">Carta Abierta</a> </strong>a la que asistí el sábado pasado, un extracto de la breve crónica que escribí sobre la asamblea, que carecía absolutamente de tildes partidistas.</p><p>Quienes me conocen saben que no soy ni kirchnerista (a ese señor no lo conozco), ni remotamente ilustrado. Tampoco me ufano de escribir en un diario que mancha los dedos. Ni reviso la planilla de anunciantes antes de titular.</p><p><em>(A ver, cabrones: ¿cuántos de ustedes pueden ufanarse de aparecer en el pasquín local?)</em></p><p><br /></p><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6032314-9037799604521025818?l=dharmabumbs.blogspot.com'/></div>ÓLhttp://www.blogger.com/profile/08535674541534831761noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-6032314.post-83833789622710360752009-06-15T23:58:00.001-03:002009-06-16T00:00:18.780-03:00CUAUHTÉMOC QUIERE DECIR<div style="text-align: justify;">La derrota de mi papá ante Thompson Pumajero Oliveira y su no participación en los Juegos Olímpicos de México 1968 es también la historia de mi nombre: si mi padre hubiera ganado la medalla de oro en la categoría Peso Pluma, yo me llamaría Cuauhtémoc.<br /></div><br />Lo cierto es lo siguiente: mi mamá quedó embarazada y mi papá, sin saberlo, todas las madrugadas desayunaba, consumía como único alimento del día una olla con verduras hervidas (sin sal), corría dos kilómetros a la vera del Gran Canal (el agua lenta y negra como un metal enfermo), y después, en su casa (bajo un techo de lámina de asbesto, y entre remiendos de tela y cartón en los huecos de los ladrillos de adobe) cumplía sesenta flexiones en la penumbra, contando en riguroso silencio, pues de la cocina al umbral del baño sus ocho hermanos dormían en colchones tumbados al ras. Eso sí: cada vez que se tocaba la frente con las rodillas se permitía decir Cuauhtémoc, en voz tan baja que parecía un quejido.<br /><br />Tomaba un baño de asiento, a jicarazos, y con los cabellos mojados besaba en la frente a mi abuela Ricarda, sumida en el acto de lavar y coser ajeno desde las seis de la mañana, y hacía una pausa para observar, a través de la ventana sin marco (en lugar de cristal, un plástico tatuado por las cagadas de mosca), las hileras de casas tan miserables como la suya, amontonadas sobre el valle de Chalco. En sus ojos verdes, que no me heredó, vibraba la voluntad febril del preso ante el plan de fuga.<br /><br />Se despedía de mi abuelo Carmen (ya desde entonces derrotado en la silla más a la mano, como encerrado en una nube de moscas), y murmurando Cuauhtémoc, abría la puerta de madera apolillada y entraba en el aire polvoriento de San Felipe. Se zambullía en las calles hediondas, invicto y luminoso, soltando un <span style="font-style: italic;">jab </span>y dos derechazos, perfeccionando su juego de piernas, derrotando a su sombra. Tras dos kilómetros sin bajar el ritmo, hacía la parada al chimeco que lo llevaba, en media hora, a la Avenida San Lázaro, al Gimnasio Mantequilla Nápoles.<br /><br />En ese entonces todos los gimnasios se llamaban Mantequilla Nápoles.<br /><br /><span style="font-weight: bold; font-style: italic;">El resto <a href="http://callejondelacarne.blogspot.com/2009/06/cuauhtemoc-quiere-decir.html">aquí</a>.</span><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6032314-8383378962271036075?l=dharmabumbs.blogspot.com'/></div>ÓLhttp://www.blogger.com/profile/08535674541534831761noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-6032314.post-51938768307777778082009-06-02T22:39:00.002-03:002009-06-02T22:50:36.693-03:00SOGEM TVTenía 21 años cuando entré por primera vez a la Escuela de Escritores de la <strong>SOGEM</strong>, y no exageró al decir que cambió totalmente mi vida. Pasé de ser un cajero de supermercado a un escritor, y para bien o para mal, me he ganado la vida escribiendo desde entonces. Nunca he vuelto a tener amigos como los que hice ahí (quienes de una u otra manera me abrieron los ojos y me hicieron parte del mundo de la escritura). Supongo que por eso nunca regresé: dentro de aquellas hermosas aulas se respiraba un ambiente tóxico que inducía a la falta de autocrítica y la adoración mutua y gratuita, mieles las que es muy difícil sacudirse, y a las que muchos se han rendido para toda la vida, confundiendo la vida literaria con <em>"el talento y la disciplina"</em> que nos demandaron para ser parte de algo que no era ni escuela ni escritura, pero que estaba muy cerca de la vida que todos queríamos.<br /><br />Recuerdo con cariño las clases de poesía de <strong>Eduardo Casar</strong>, los autores revelados por <strong>Alline Peterson,</strong> la soberbia crítica de los medios realizada desde la trinchera por <strong>Teodoro Villegas</strong>; siempre le agradeceré a <strong>Tomás Pérez Turrent </strong>haberme revelado a Lynch y a Herzog. No voy a ocultar que tres de los grandes momentos de mi vida ocurrieron cuando<strong> Vicente Leñero</strong> me dijo "<em>No escribes mal</em>", la noche en que <strong>Carlos Illescas</strong> me señaló como uno de los suyos, y cuando perseguimos a <strong>José Emilio Pacheco</strong> en un taxi cuyo chofer parecía feliz de seguirle la huella a una eminencia de las letras. Todavía me río a carcajadas recordando mis desencuentros con<strong> José Antonio Alcaraz</strong>, y nunca dejaré de lamentar la timídez que me hizo negarme al taller de <strong>Hugo Argüelles</strong>.<br /><br />Desde hace unos días, la nueva presidenta de la <strong>Sociedad General de Escritores de México</strong> (de la que depende la Escuela),<strong> Lorena Salazar Machain</strong> (libretista de telenovelas) ha cargado la artillería pesada y comenzado una decapitación sumaria de la plantilla de profesores y la cancelación de actividades culturales bajo el extraño argumento de que la Escuela necesita <em>un cambio de orientación</em> (más hacia el guionismo televisvo) y "<em>meterse en Internet</em>", o algo así.<br /><br />Es bien sabido que los funcionarios culturales tienen orgasmos ante los vídeo de Youtube y cada vez que les mencionan la palabra "multimedia", sin que necesariamente comprendan lo que es la web y cuáles son sus posibilidades expresivas (y si salazar Machain supiera lo que Internet le va a hacer a la televisión seguramente eliminaría a la web de sus pretextos). Esto, sin embargo, no justifica que las políticas culturales o los gremios de creadores se enquisten hacia un solo medio y en nombre de intereses económicos muy acotados (la SOGEM posee un voto económico, y ahí los escritores televisivos pesan y deciden -entre los que se incluye <strong>Chabelo</strong>, ese poeta maldito creador de la palabra "catafixia"). En las políticas culturales literarias en México pesa más la voz de Chespirito que la de Rulfo.<br /><br />La idea de la maestra <strong>Salazar Machain</strong> es, sin duda, hacer de la escuela (que compensaba sus carencias académicas con una rica diversidad) un instituto de capacitación de guionistas de televisión. Algo realmente extraño: si hay que la televisión mexicana no utiliza son los guionistas.<br /><br />Los alumnos y ex alumnos de la Escuela de Escritores han levantado la voz, los post y la prensa, pero me temo que la lucha está perdida de antemano. Leídas desde lejos, las declaraciones de <strong>Salazar Machain</strong> la revelan como una profesional autoritaria y profunda practicante de la rancia tradición burocrática mexicana ("no propuse: dispuse"), pero reconvertida a un corporativismo que terminará por destruir la escuela, y el negocio que cree haber descubierto en ella.<br /><br />Que la Escuela sea abandonada por quien quiera escribir de verdad. Antes de nosotros la escritura no necesito Escuela de Escritores. Y ahora, por lo menos como lo plantea la nueva administración, ser parte de la Escuela de Escritores implicará ser parte de esa casta de eunucos felices qie llenan las pantallas de lugares comunes.<br /><br />Si quieren hacer dinero, vendan hamburguesas y escriban telenovelas. Si quieren escribir, es hora de fundar la Escuela en otra parte.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6032314-5193876830777777808?l=dharmabumbs.blogspot.com'/></div>ÓLhttp://www.blogger.com/profile/08535674541534831761noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-6032314.post-61722236247812449352009-05-25T21:57:00.003-03:002009-05-25T22:18:21.203-03:00Luisa Helen Frey<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_-Z7-kB_tqo0/ShtC09FRxmI/AAAAAAAAAGM/iPCkz0LFNoI/s1600-h/2300413635_b4b85a9725.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 246px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_-Z7-kB_tqo0/ShtC09FRxmI/AAAAAAAAAGM/iPCkz0LFNoI/s400/2300413635_b4b85a9725.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5339935260695184994" border="0" /></a><br />Nos leíamos mutuamente, y una vez, en un viaje que hizo a Buenos Aires, yo le recomendé sitios para comprar buenos libros y ella me llamó por teléfono. Recuerdo su voz alegre y el extrañamiento que nos provocó la familiaridad con la que nos hablamos, nosotros que no nos conocíamos. Recuerdo que mi acento le parecía indefinible, y que el suyo tenía la textura de lo familiar, de lo irrevocable. Compartíamos el amor por el lenguaje, una infancia de sabores felices y la servidumbre a los gatos. Murió hace unos días. <a href="http://malversando.wordpress.com/2009/05/25/recordando-a-luisa-helen-frey/">Harmodio</a> (a quien tampoco conozco) me lo contó.<br /><br />Ignoro qué decir en un caso como este, así que diré lo que siento: me hubiera gustado conocerla más. Gracias a su<a href="http://ungatollevaotrogato.blogspot.com/"> blog</a> y a los breves correos que intercambiamos, sé que era generosa y vital, que defendía las mismas cosas que yo, poseía un talento que envidié en más de una ocasión, y era amada y amaba. La echaré de menos como a una vieja amiga. Extrañaré su capacidad de hacernos ver que vivimos en un mundo habitable y necesario. Es injusto.<br /><br />Mis simpatías para quienes la amaban y la han perdido. No puedo ni imaginar el dolor que les embarga. Mi deseo es que encuentren consuelo.<br /><br /><span style="font-style: italic;">Dulces sueños, Helen</span>: amiga de los gatos y de las palabras.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6032314-6172223624781244935?l=dharmabumbs.blogspot.com'/></div>ÓLhttp://www.blogger.com/profile/08535674541534831761noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-6032314.post-68359318549913045652009-05-04T02:15:00.003-03:002009-05-04T02:27:53.056-03:00El Capitán TrotamundosComo todos sus lectores lo sabíamos, Stephen King lo anunció. De hecho dos de los muchos escritores que convergen en el señor King la vieron venir antes que la Secretaria de Salud mexicana. En su libro de cuentos (su mítico libro de cuentos) <span style="font-style: italic;">The night Shift</span>, un Stephen King que mantenía a su familia con un trabajo en una lavandería escribió <span style="font-style: italic;">La Playa,</span> un relato apocalíptico en el que un grupo de adolescentes se refugiaban inútilmente en un la costa durante una Plaga. El narrador se imagina escribiendo sobre la arena de esa última playa un epitafio a la humanidad para que hipotéticos extraterrestres lo lean en el futuro:<br /><br /><span style="font-weight: bold;">FUE LA GRIPE</span><br /><br />Años después, un King que subía como la espuma escribió su opera magna: <span style="font-style: italic;">The Stand</span> (traducida por Grijabo como <span style="font-style: italic;">La danza de la muerte</span>), un ladrillo centrado nuevamente en el Fin de la Humanidad por gripe. En esa ocasión, la influenza tenía nombre propio:<span style="font-weight: bold;"> El Capitán Trotamundos</span>.<br /><br />A diferencia de los adolescentes de la playa, que aprovechaban el Apocalípsis viral para beber cerveza, coger, quemar vivo a un enfermo y escuchar una estación de radio capitaneada por Hell Angels más bien apáticos, los sobrevivientes de <span style="font-style: italic;">The Stand</span> se dividían a lo largo del territorio norteamericano en dos bandos: por un lado, los que siguen a un tipo que es a todas luces el Diablo, y por el otro, quienes rodean a una anciana negra en mecedora (bien conectada con el Altísimo). La novela es uno de esos delirios religiosos en los que el King Bien Alimentado gusta de meterse de cuando en cuando, y que el King empleado de lavandería no le habría perdonado: el Diablo se posesiona de la voluntad de algunos de los buenos (especialmente de un par de mujeres lujuriosas), y logra la cuasi derrota del bando cristiano. Al final, en un campo de maíz (como tenía que ser), irrumpe la mano de Dios del cielo, frustra el lanzamiento de unas ojivas nucleares y aunque varios de ellos son carbonizados con una sonrisa beatífica en la cara, los buenos ganan.<br /><br />Probablemente no se hayan dado cuenta, así que se los voy a explicar: King no sólo anunció la inminencia de los supervirus; también nos dijo que como especie tenemos dos posturas para enfrentar al <span style="font-weight: bold;">Capitán Trotamundos</span>: <span style="font-style: italic;">la playa o el delirio.</span><br /><br />El gobierno mexicano ha elegido <span style="font-style: italic;">el delirio.</span><br /><br />Sólo el temor al contagio ha evitado que el panismo salga a las calles vacías para festejar que, por fin, ha proyectado al México (la onceava economía mundial) al medioevo europeo, con todo y Peste. Mientras en otras economías pujantes, las enfermedades se combaten con una salubridad pública eficiente, políticas sociales inclusivas e inversión en ciencia y tecnología, el gobierno mexicano las combate con amuletos y oscurantismo: dota a la población de cubrebocas sin otra utilidad que placebo y de la identificación de los Malos Mexicanos de Siempre (aquellos que no llevan la boca cubierta están, evidentemente, poseídos por el Diablo y el Comunismo) y prohíbe de facto el contacto: nadie debe besarse ni tocarse en público (y quien lo haga debe estar, evidentemente, poseído por).<br /><br />Se puede objetar que estas son medidas necesarias para evitar el contagio, pero lo que las revela como mediocres mecanismos de control y pacificamiento social son las pavorosas contradicciones de la administración: una nota de <span style="font-weight: bold;">El País</span> revela que en la sede de la<span style="font-weight: bold;"> Secretaría de Salud</span> nadie lleva cubrebocas. Aunque se celebran partidos a puerta cerrada, el metro sigue soportando aglomeraciones todas las mañanas. Y esta semana se arranca con las campañas para elegir diputados, que incluirán inevitables mítines multitudinarios...<br /><br />Ni siquiera un buen alimentado King hubiera imaginado una política del Delirio más acabada que la mexicana: hace unas horas el Secretario de Salud mexicano (José Ángel Córdova) dio una conferencia de prensa sin cubrebocas ni corbata, y precisó (muy serio) que no llevaba corbata pues es un foco de "concentración de virus". En cualquier momento el ejército mexicano pasara de repartir cubrebocas a requisar corbatas.<br /><br />Diversos columnistas han alabado la seriedad y la prontitud de la información brindada por el señor Córdova (quien, en sus días como diputado federal se opuso a una campaña de píldoras anticonceptivas gratuitas pues conducían al libertinaje y la promiscuidad). Desgraciadamente, una cosa es la información y otra el marcador. En sus intervenciones públicas, el funcionario se ha esforzado en desmentir los goles que la OMS le ha metido y en hacer descender los número de muertos por la influenza porcina, como si de alguna manera esos infectados fueran una conspiración contra su cargo.<br /><br />Dejemos de lado a la OMS (si sus sistemas de control fueran efectivos, la salubridad mexicana no sería lo que es, y esto no hubiera pasado), y entremos de lleno en las cifras (que son King bien alimentado puro): de 50, los muertos por la influenza porcina en México pasaron a ser 20, y luego 7, y siguen bajando... El resto fue vítima de gripes mal atendidas o algo así. Cifras que, por alguna razón desconocida, llenan de orgullo a las altas esferas mexicanas. Lo que dicen estas cifras, en realidad, es otra cosa: más de 150 vidas se han perdido por enfermedades perfectamente curables (FUE LA GRIPE) en la onceava economía del mundo. Algunos de los testimonios de los familiares de estas personas son aterradores: viajes de clínica en clínica, médicos que no les dan la menor importancia a los síntomas, enfermeras que culpan a las madres de negligencia "por no haber actuado a tiempo"... Médicos, enfermeras y administrativos que actuaban como el bando de los buenos de The Stand después de haber sido poseídos. De seguro ninguno llevaba corbata.<br /><br />El virus de la influenza porcina es, para el gobierno mexicano, un enemigo a vencer, y no un problema de salubridad pública, fruto de décadas de negligencia, corrupción y adelgazamiento del estado. "Estamos peleando esta batalla por la humanidad entera", ha dicho el presidente Calderón (tal y como dice uno de los personajes de<span style="font-style: italic;"> The Stand</span>). Lo cierto es que no hacía falta tanto: sólo era necesaria una infraestructura que garantizara el derecho a la salud de los hombres, mujeres, niños y niñas que gobiernan (es decir: que están bajo su cuidado). Menos cubrebocas, y un poco de puta humanidad.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6032314-6835931854991304565?l=dharmabumbs.blogspot.com'/></div>ÓLhttp://www.blogger.com/profile/08535674541534831761noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-6032314.post-19138231394529329472009-04-19T18:18:00.004-03:002009-04-19T18:24:22.308-03:00El futuro va a convertirse en un vasto, conformista suburbio del alma<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_-Z7-kB_tqo0/SeuVx3f0I7I/AAAAAAAAAGE/pF-NTrU3uPU/s1600-h/ballard3.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 299px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_-Z7-kB_tqo0/SeuVx3f0I7I/AAAAAAAAAGE/pF-NTrU3uPU/s400/ballard3.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5326515668239262642" border="0" /></a><br /><blockquote style="color: rgb(153, 153, 153); font-weight: bold;">"En un mundo completamente sano, la locura es la única libertad".</blockquote><br /><div style="text-align: center;"><span style="font-weight: bold;">1930-2009</span><br /></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6032314-1913823139452932947?l=dharmabumbs.blogspot.com'/></div>ÓLhttp://www.blogger.com/profile/08535674541534831761noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-6032314.post-89030956107071426382009-04-07T01:46:00.002-03:002009-04-07T01:52:53.175-03:00Emma de Jane AustenEntre resuellos, siempre pide<span style="font-weight: bold;"> Emma de Jane Austen</span>. Cada vez que entra, perseguida y apresurada, en la biblioteca, <span style="font-weight: bold;">Emma, de Jane Austen.</span><br /><br />Claro que teme que nos demos cuenta. Debe tener apenas 15 años, pero conoce el miedo de todos los dementes: ser descubierta. Si sospecha por asomo, si la saludamos con familiaridad, si apenas levanto las cejas cómplice, nos da la espalda y rodea en silencio las mesas de la biblioteca, y como un turista o una noble extraviada, dice Buenas tardes, o Buenos días, y nos pregunta si tenemos disponible (dice Disponible) algún libro, cualquiera, de Janes Austen.<br /><br />Nosotros (la chica de la tarde y yo) que deseamos evitar esa pérdida de tiempo, le entregamos <span style="font-weight: bold;">Emma de Jane Austen</span>, pero ella (medida, serena, fingiendo pero sin dejar de respirar agitada, como heroína a punto del desvanecimiento) deja de lado ese volumen, y nos pide ¿Tienen otros?. Sabe que no, pero igualmente le decimos (la ataja la chica de la tarde) que sólo tenemos ese o hacemos (hago) como que buscamos otros. Incluso aventuro sugerencias (¿Conoces a Katherine Mansfield?), y no, gracias. Bueno.<br /><br />Entonces la chica de la tarde toma <span style="font-weight: bold;">Emma de Jane Auten</span> y amenaza con guardarlo, y yo (por las mañanas) dejo entre nosotros el hermoso libro de tapas verdes y brillantes, provenientes de esa época en que los libros se acuñaban en porcelana. En ambos casos hay un silencio concentrado, pequeñas gotas de sudor en su frente, y sobreviene el manotazo. Y se va con <span style="font-weight: bold;">Emma de Janes Austen</span> a la mesa más lejana, junto al calefactor, a la sombra de los libro de poesía, entre el griterío de las niñas que suben a la planta alta a tomar teatro, como otra versión del violento silencio de los niños que aprenden karate en la Sala de Usos Múltiples.<br /><br />Y ahí, con sus dedos señalando un párrafo gastado, mueve los labios, y no sabíamos si leía o rezaba.<br /><br />Hasta entonces había contado con suerte. Los lectores de <span style="font-weight: bold;">Emma de Jane Austen</span> son escasos en Venado Tuerto. La gente se inclina más por Isabel Allende y Nora Roberts, y surge con fuerza un pequeño pero febril corpúsculo de lectores de Florencia Bonelli. De manera que nuestro único ejemplar de <span style="font-weight: bold;">Emma de Jane Austen</span> siempre la esperaba en su sitio, en el anaquel de la Literatura de Género (nombre en clave para "novela romántica"). A veces, dejaba el libro en el cajón del escritorio para no perder tiempo entrando a la sala de los libros a buscarlo, pero las visitas de la lectora eran imprevistas, supongo que proporcionales a su deseo de hacerse olvidar, y entre una lectura de <span style="font-weight: bold;">Emma de Jane Austen</span> podían pasar de uno a tres meses.<br /><br />Casi había logrado su propósito (que la olvidara) cuando regresó, una vez más, tal vez más de cinco meses después, a buscar <span style="font-weight: bold;">Emma de Jane Austen</span>. Derribó su bicicleta sobre la acera, una rueda giraba en el vacío, y tras azotar el portón de la biblioteca, esta vez sin subterfugio de ninguna clase, me pidió <span style="font-weight: bold;">Emma de Jane Austen</span>. Para lectura en sala, agregó. Fuí a la sala de los libros, pero no estaba. Con un pánico blando e indefinible revise en el sistema, y sí: estaba prestado. La chica de la tarde lo había dado en préstamo a una de esas socias que decidió dar el salto, y dejar los salones del<span style="font-style: italic;"> priismo</span> mexicano retratados por Ángeles Mastretta para introducirse en las conspiraciones de té y prado brumosos de Jane Austen. Está prestado, le dije, y sin querer en mi voz se trasmitió un temblor: compasión o miedo. Si me das unos días puede recuperarlo.<br /><br />Su cabeza adolescente y como de piedra (ninguna niña debería tener una cabeza como esculpida por un olmeca) se hundió entre sus hombros de toro como un toro agonizante que busca beber del charco, y no sabe si lo que bebe es agua o su propia sangre, y pegó una vuelta sobre sí misma, revoleando esa mochila que nunca se quita a la espalda y que juzgar poco abulta debe tener piedras. Giró y no encontró una salida, y dijo Bueno, o tal vez no dijo nada, y resopló para salir de la biblioteca con pasos de piedra.<br /><br />(No debería hablar de ella comparándola con ídolos de piedra y toroS; debería decir que hizo un mohín de disgusto o que el rubor llenó sus mejillas al sorprenderse expuesta en su deseo de <span style="font-weight: bold;">Emma de Jane Austen</span>, y que salió de la biblioteca para conservar compostura o dignidad, pero no puedo: nunca he leído a Jane Austen.)<br /><br />Recuperar <span style="font-weight: bold;">Emma de Jane Austen</span> se convirtió en mi compromiso, pero el préstamo estaba dentro del mes que concedemos, recordó la chica de la tarde, y tuve que esperar temiendo, cada día, que la lectora volviese, a todo lo que daba su bicicleta, dejándola caer al piso y abándonandola sin cadena en la calle frente a la biblioteca, sin importar descompostura o robo, pues un deber más alto la demandaba, y le impelía a abrir la puerta de la biblioteca como una heroína victoriana que irrumpe en un salón de cristal tras ofrecerse a la lluvia en busca de... <span style="font-style: italic;">¿En busca de qué?</span><br /><br />Temía que entrase y me pidiese, cubierta de sudor y resollando,<span style="font-weight: bold;"> Emma de Jane Austen,</span> suplicante, y que tras las palabras, sus labios se siguieran moviendo, como si ella viviera en una película con el audio desfasado, como si su tiempo fuera otro, o como si padeciera una versión precoz y terrible de alguna enfermedad neurológica. Me aterraba la idea de tenerla enfrente, sin Emma de Jane Austen entre los dos, con sus labios masticando el aire, y yo sin nada más que un Todavía no lo han devuelto.<br /><br />No fue así, y la siguiente vez que la tuve a la lectora frente a mí, con la discreción del ama de llaves cómplice puse en sus manos <span style="font-weight: bold;">Emma de Jane Austen</span>, sin una palabra. Sus labios siguieron temblando en un diálogo invisible que sólo de tuvieron para darme las gracias. Podría decir que sonrió o que en sus ojos refulgió el destello de la victoria, pero lo cierto es que se agitó como un un toro que se sacude la lluvia, y se fue a la mesa más alejada.<br /><br />Antes de sentarse ya tenía el libro abierto en una página, y mientras sostenía el lbro con una mano, sus dedos repasaban un parrafo y sus labios se movían con la misma cadencia, formando los mismo huecos oscuros. Comprendí entonces que los espasmos no eran tales, y que ahora y antes, mientras esperaba el libro y ahora que lo tenía frente a sí, repetía en silencio las palabras de ese párrafo de Emma de Janes Auten. Como debía hacerlo camino a la biblioteca, en la escuela, en su cama, entre bocados y tal vez mientras dormía. Ahora lo sé.<br /><br />Sus visitas a la biblioteca y al libro sólo eran meras comprobaciones de que las palabras sagradas, en su ausencia, no habían cambiado.<br /><br />Luego, como siempre, apenas a unos minutos de haberse sentado, con los ojos cerrados, bien apretados, cerró el libro delicadamente, y a ciegas hizo el camino de vuelta entre las mesas, repitiendo en silencio las palabras corroboradas e inamovibles de <span style="font-weight: bold;">Emma de Jane Austen</span>, y me devolvió el libro. Abrió los ojos al decirme Gracias, y un poco más ligera, como la niña que debería ser, salió y feliz montó en su bicicleta, repitiendo para sí las palabras de <span style="font-weight: bold;">Emma de Jane Austen</span> mientras pedaleaba.<br /><br />No ha vuelto después. A la chica de la tarde no le importa. El libro sigue en su sitio, en el estante de Literatura de Género, y no, no he buscado esa página desgastada por la fricción de sus dedos hambrientos. Claro que lo he intentado: tomo el volumen de tapas acolchonadas, sorprendido por su ligereza; lo sostengo, lo abró, y lo cierró cuando me doy cuenta de que he hecho todo esto con los ojos cerrados. Y deslizo a <span style="font-weight: bold;">Emma de Jane Austen</span> a su lugar en el estante sin mayor trámite.<br /><br />Después salgo de la sala de los libros, sin atreverme a mirar sobre mi hombro. Estoy rodeado de libros, muy pocos verdes, pero supongo que esa característica es secundaria. Prefiero no ver el alud de libros, y no quiero preguntarme ni saber cuál de ellos me hará su esclavo, a qué página voy a regresar una y otra vez cuando todo esté perdido y no sepa diferenciar el agua de la sangre, y sólo me quede reafirmar el último sortilegio valedero para lograr el olvido en un párrafo desgastado.<br /><br />¿Quién será el desconocido que ha de escribir sobre mis labios de piedra las palabras invisibles de <span style="font-weight: bold;">Emma de Jane Austen</span>?<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6032314-8903095610707142638?l=dharmabumbs.blogspot.com'/></div>ÓLhttp://www.blogger.com/profile/08535674541534831761noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-6032314.post-58052400425625967912009-04-02T01:01:00.002-03:002009-04-02T01:25:23.206-03:00En Facebook (sí, yo también) leí el estado de una mujer que aseguraba que su mejor amiga le había confesado que moriría en dos semanas. Pedía palabras de aliento.<br /><br />Ignoro si un médico es bueno o irresponsable por hacer gala de una sinceridad tan brutal, pero sí sé que de sólo quedarme 14 días de vida, preferiría no saberlo. También sé que las palabras son inútiles en esa circunstancia, y así lo escribe en los comentario que Facebook dispone para ese fin.<br /><br />Sin embargo, una buena cantidad de los contactos de esa mujer si que encontró palabras para alentarla. Desgraciadamente no eran frases muy diferentes a las que se dicen a alguien que ha perdido el trabajo, el amor no puede bajar de peso. Desde invocaciones de la resignación hasta vagas menciones a la inexistencia de la Muerte.<br /><br />He visto morir a personas amadas, y no creo que hubieran agradecido que su agonía se viera envuelta en las frases hechas de la autoayuda. El problema de la superación personal es que cree en la capacidad de la palabra para inspirar, instruir y mover, y no entiende que precisamente ese uso moralizante de la palabra la banaliza y la mueve inútil. Puedes repertir sus máximas, pero ante la vida nada pueden, y mucho menos frente a la Muerte. Sin embargo, me siento culpable de no haber podido encontrar las palabras justas para consolarles, para desvanecer su miedo, cuando todo lo que pude hacer fue permanecer en un aturdido silencio.<br /><br />A veces pienso en el verso de Thomas: Do not go gentle into that good night. A veces pienso en lo que me contó un veterano de la Guerra de las Malvinas: tendido en una cueva labrada en la roca, sufrió noche tras noche los bombardeos ingleses sobre la costa. Una bomba seguía a la otra. Sin fuego ni brillo, sólo el terrible estruendo que se reiniciaba sin haberse extinguido. La roca era una extención del bramido. Creí, me dijo, en medio de la locura, que me había muerto, y que el estallido se iba a repetir para siempre; que eso era morirse: el miedo y el dolor que se extienden y se extienden en las sombras.<br /><br />La mayor parte del tiempo prefiero no pensar en lo absoluto. Y creo que me voy a borrar de Facebook.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6032314-5805240042562596791?l=dharmabumbs.blogspot.com'/></div>ÓLhttp://www.blogger.com/profile/08535674541534831761noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-6032314.post-11909648752175632812009-03-24T21:59:00.002-03:002009-03-25T01:40:43.527-03:00Canta tu canción<br /><br />Todas y cada una de las personas que han habitad0, habitan o habitarán en este planeta tienen su propia canción. No es una canción escrita por otra persona. Es una canción con su propia melodia y su propia letra. Son pocos los que llegan a cantar su propia canción. La mayoría tememos que nuestra voz no le haga justicia, o que nuestras palabras sean demasiado tontas, o demasiado honestas, o demasiado raras. Así que la gente acaba viviendo las canciones de los demás en lugar de cantar la suya propia.<br /><br /><span style="font-weight: bold;"></span><br /><span style="font-style: italic;">Los Hijos de Anansi</span><br /><span style="font-weight: bold;">Neil Gaiman</span><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6032314-1190964875217563281?l=dharmabumbs.blogspot.com'/></div>ÓLhttp://www.blogger.com/profile/08535674541534831761noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-6032314.post-6956458319498744242009-03-20T01:02:00.002-03:002009-03-20T01:21:05.510-03:00El sueño de Kurt Vonnegut<span style="font-size:100%;">Kilgore Trout, en su traje astronauta, cae en Etiopía, a finales de los sesenta, en los días de la hambruna, porque el momento había sido diseñado de esa manera. </span><p class="western" style="margin-right: 0.1in; margin-bottom: 0in;"> </p> <p class="western" style="margin-right: 0.1in; margin-bottom: 0in;"> <span style="font-size:100%;">Después de una evaluación a través del visor de su casco, cree tener la explicación de la falta de agua y alimento que asola a la pequeña república centroafricana: alienígenas. Encuentra caserones llenos de extraterrestres malignos, si bien lucen tan cansados y tan llenos de moscas que, se dice el viejo escritor de ciencia ficción, la desolación que han provocado deber ser fruto de la telequinesis o de algún artilugio nuclear. Por todas partes le salen al paso estos seres con vientres como globos aerostáticos, costillares de perro muerto y rostros de anciano. O no: más bien sus rostros parecen confeccionados por alguna deidad que no tuviera el mínimo sentido de la fisiología. Tienen caras en las que se ha dejado la piel por dentro y los cráneos por fuera, son rostros que lo contemplan con ojos que lejos de mirar, escupen justo en el centro del alma. </span> </p> <p class="western" style="margin-right: 0.1in; margin-bottom: 0in;"> <span style="font-size:100%;">Al ver el desprecio de Kilgore Trout por estas criaturas, un soldado, negro y hermoso pero con el cargador de su rifle vacío, se acerca y le aclara: “No son seres de otra galaxia; son nuestros niños. Lo son aunque las moscas entren y salgan de sus bocas; a pesar de su fragilidad, sabemos que son nuestros niños, pues reconocemos su llanto. Escúchales, y también te darás cuenta”.</span></p> <p class="western" style="margin-right: 0.1in; margin-bottom: 0in;"> <span style="font-size:100%;">"Que lloren", reta Kilgore Trout, quien ha escuchado sin cubrirse los oídos las estridencias más viles del cosmos (el grito con que las supernovas naufragan en el hoyo negro, la confesión de los replicantes de Dios). Así que el astronauta se quita el casco y escucha el llanto de los niños hambrientos de Etiopía. </span> </p> <p class="western" style="margin-right: 0.1in; margin-bottom: 0in;"> <span style="font-size:100%;">Y entonces es como si el tiempo no pudiese volver a andar sino sobre relojes herrumbrosos. El llanto lo estremece como si las rocas mismas lo masticaran, y comprende que tras la fría indiferencia de las estrellas, que brillan hermosas y líquidas sobre Etiopía, se oculta la peor de las mentiras. Se siente tan miserable que no tiene fuerza para mecer al más pequeño de los niños hambrientos de Etiopía.</span> </p> <p class="western" style="margin-right: 0.1in; margin-bottom: 0in;"> <span style="font-size:100%;">El hermoso soldado le dice que no hace falta pedir perdón. En Etiopía, si tropiezas en la calle con las madres que agonizan con sus pechos secos como piedras o con el misionero que reparte los escasos puñados de arroz, serán ellos quienes dirán “Usted disculpe: nos hemos equivocado de planeta”. En Etiopía entendemos que la vida es un daño que no se debería infringir a ningún animal, ni siquiera a los ángeles. En Etiopía.</span></p> <p class="western" style="margin-right: 0.1in; margin-bottom: 0in;"> “<span style="font-size:100%;">¿Qué podemos hacer para que dejen de llorar?”, pregunta el astronauta, y el hermoso soldado sin munición le dice adiós, y se va a hacer la guardia entre las campos arrasados por el fuego de las tropas de Eritrea, bajo los círculos que trazan los buitres a la espera de los recién nacidos. “¿Para qué recargar el arma, astronauta? No se puede disparar al hambre, no se le puede acribillar por deleitarse con los huesos triturados, pero montaremos guardia, astronauta, hasta el último de nosotros montará guardia. Anda y vuélvete a las estrellas, astronauta, y diles que no saben nada de nosotros, que no imaginan hasta dónde, que nunca sabrán hasta cuándo”, dice el hermoso soldado sin munición. </span> </p> <p class="western" style="margin-right: 0.1in; margin-bottom: 0in;"> <span style="font-size:100%;">Pero Kilgore Trout no regresa a su nave: quiere que los niños etíopes dejen de llorar. </span> </p> <p class="western" style="margin-right: 0.1in; margin-bottom: 0in;"> “<span style="font-size:100%;">Si tuviese un traje de astronauta para cada uno”, se dice, “si pudiera darles el agua destilada en los blancos laboratorios blancos de la NASA, si pudiera compartir con ellos mis tubos de carne deshidratada”. Pero las provisiones del astronauta y autor de “La maravilla sin entrañas” y “El Evangelio del espacio exterior” no alcanzan para todos.</span></p><p class="western" style="margin-right: 0.1in; margin-bottom: 0in;"><span style="font-size:100%;"> Todo lo que el astronauta atina a hacer es extender sus manos vacías hacia los niños de Etiopía. Entonces, uno se acerca y toma uno de los dedos blancos y blandos de los guantes del astronauta, y deja de llorar. Y otro niño etíope se acerca detrás, y toma el dedo siguiente, y deja de llorar. Y otro el siguiente, y así cada uno, y dejan de llorar. </span> </p> <p class="western" style="margin-right: 0.1in; margin-bottom: 0in;"> <span style="font-size:100%;">A Kilgore Trout le parece que le han salido tantos dedos como a las anémonas de Sirio, pues cientos, miles, millones cuelgan ahora de sus manos. Y con esa estela de niños hambrientos y silenciosos, el astronauta cruza la tierra quebrada de Etiopía, primero hacia el Sur, después hacía el Norte, como un árbol sin nombre que busca sus raíces en los páramos de la luna.</span></p> <p class="western" style="margin-right: 0.1in; margin-bottom: 0in;"><br /></p> <p class="western" style="margin-right: 0.1in; margin-bottom: 0in;"> </p><div type="FOOTER"> <p class="western" style="margin-top: 0.54in; margin-bottom: 0in;"> <br /> </p> </div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6032314-695645831949874424?l=dharmabumbs.blogspot.com'/></div>ÓLhttp://www.blogger.com/profile/08535674541534831761noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-6032314.post-72415240551884752802009-02-26T01:11:00.005-02:002009-02-26T10:22:58.396-02:00211. Mi primer recuerdo es el de mis padres acostándome en una tina de plástico, y luego cubriéndome con otra. Vivíamos en un sótano, y las visitas de las ratas eran frecuentes. La primera vez que me regalaron un gato, mis padres me dieron un amuleto.<br /><br />2. Soy hijo de un boxeador que mantuvo a su familia trabajando como electricista. De él aprendí que no gana quien pega más y mejor, sino quien recibe mejor los golpes.<br /><br />3. A los seis años me enamoré de mi maestra de catecismo. Tenía bigote y usaba unas impresionantes calcetas blancas. Era inevitable que mi primer ideal amoroso fuera la Princesa Caballero. Gracias a ello, carezco de prejuicios sobre el género y la identidad sexual. La verdad es que, como dice Irvine Welsh, elegí a las mujeres por cuestiones de estética: los hombres tienen demasiados pelos y venas, y les gusta el fútbol.<br /><br />4. Fui un excelente portero hasta los 15 años, esencialmente porque era una posición que me permitía ser heroico sin sudar. He olvidado porqué renegué del deporte.<br /><br />5. Escribí mi primera novela a los 12 años. Era mi versión de El príncipe y el mendigo. Desgraciadamente, mi madre la leyó y descubrió que en lugar de "sube, hijo" escribí "sude, hijo". Durante años esa se convirtió en la frase para avergonzarme en fiestas y reuniones. Tiré a la basura el manuscrito.<br /><br />6. A los 14 años decidí suicidarme bebiendo un cóctel con los productos de mi laboratorio de química Mi alegría (incluyendo cristales de cobalto). No tenía ninguna razón en especial para hacerlo (o no quiero recordarla). Después de beber el menjurje, me acosté y esperé la muerte, y luego fui a cenar y sonreí anticipando el efecto que mi partida provocaría en mi familia, y después me fui a dormir sin lamentar el mundo que abandonada.<br /><br />7. La primer novela que leí fuera de la escuela fue de Stephen King (Cujo, por su hermosa portada de los belfos espumosos de un san bernardo). Después leí cuanto libro había editado el hombre (Carrie, La hora del vampiro y esa increíble trilogía firmada como Richard Bachman). Mi hermano menor era tan celoso que no se quiso quedar atrás, y leyó los libros conforme los iba terminando yo. Y al poco tiempo toda mi familia se convirtió al <span style="font-style: italic;">stephenkingnianismo</span>. Aún hoy se abren encendido debates sobre si Cemeterio de animales es mejor que Eso, y sí Carretera maldita es una obra subvalorada.<br /><br />8. No puedo montar a caballo ni andar en bicicleta, después de que a los 7 años un caballo me arrastró. Voy a todas partes a pie, y no tengo la menor intención de aprender a manejar.<br /><br />9. Mi segunda novela la escribí a los 14 años. Ciencia ficción, y era en realidad sobre mí mismo adquiriendo poderes apocalípticos para conquistar a Gisela Hernández Escobar. Incluía al final unas páginas en blanco para que los lectores dejaran su opinión. La crítica de mis amigos fue tan terrible que me la comí hoja por hoja. Aún hoy me queda esa compulsión en momentos de tensión: comer hojas de papel.<br /><br />10. A los 21 años era cajero, había abandonado la bioquímica, y estaba enamorado de una chica con 8 meses de embarazo. Ella fue quien encontró un anunció de la Escuela de Escritores y me animó a presentarme al examen de admisión. De no haber existido ese anuncio, mi vida sería otra. El primer poema por el que me pagaron era para ella, aunque nunca lo cobré.<br /><br />11. Entre los 22 y los 30 años fui poeta. Es muy sencillo ser poeta. No hace falta ni tener sentido de la sintaxis, la ortografía, la poesía o el ridículo. Entonces leí los deslumbrantes poemas de una niña de 12 años, y lo dejé, y volví a ser novelista.<br /><br />12. Tengo una gran suerte para encontrar amigos excepcionales, pero no tengo el talento para conservarles ni hacerles felices.<br /><br />13. Tengo la cicatriz de un balazo en la pierna derecha. Recibí el disparo por reírme de la voz chillona del asaltante.<br /><br />14. He vivido en Londres, Barcelona y (ahora) en Venado Tuerto (Argentina).<br /><br />15. Sólo he editado un cuento, en una antología del 2003 en México. Fuera de eso, mi obra publicada se reduce a libros de decoración, en donde destaca Los secretos del color (RBA, 2002).<br /><br />16. Hace ocho años que intento terminar una novela. Es sobre una chica que se roba un bebé, más o menos lo que le pasó a una de mis tías.<br /><br />17. Hace seis años que no regreso a México.<br /><br />18. No soporto que otra persona me sirva: camarero o empleado. No confío en nadie que maltrate a otra persona a la que considere inferior, que no tenga mascotas o que las tenga y las considere por encima de los seres humanos.<br /><br />19. Es increíble el número de cosas en las que creo.<br /><br />20. El ex esposo de la mujer que amo tiene mucha suerte: mis padres me inculcaron que nunca se humilla a un hombre frente a sus hijos<br /><br />21. Tengo 41 años.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6032314-7241524055188475280?l=dharmabumbs.blogspot.com'/></div>ÓLhttp://www.blogger.com/profile/08535674541534831761noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-6032314.post-5979052708927222412009-02-24T22:01:00.002-02:002009-02-24T22:12:32.594-02:0041<blockquote>El único sueño que vale la pena es soñar que estarás vivo mientras vivas, y que sólo morirás cuando estés muerto. Amar, y ser amado. Nunca olvidar tu propia insignificancia. Nunca acostumbrarte a la vergonzante violencia y a la vulgar disparidad de la vida a tu alrededor. Buscar la alegría en los lugares más tristes. Perseguir a la belleza hasta su madriguera. Nunca simplificar lo que es complicado o complicar lo que se simple. Respetar la fortaleza, nunca al poder. Y sobre todo observar. Tratar y comprender. Nunca apartar la mirada. Y jamás, jamás, jamás olvidar.</blockquote><br /><br /><em style="font-weight: bold;">Arundhati Roy</em><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6032314-597905270892722241?l=dharmabumbs.blogspot.com'/></div>ÓLhttp://www.blogger.com/profile/08535674541534831761noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-6032314.post-27929537469770633862009-02-09T11:28:00.000-02:002009-02-09T00:44:30.642-02:00San la MuerteMi madre me cuenta (por teléfono) que a unas manzanas de su casa un hombre construyó una Santa Muerte de siete pisos de altura. Describe (a 75 centavos el minuto, y en voz baja, como si me hablara desde un sitio detenido en la hora más profunda de la noche) el desconcierto de mi padre ante el entramado de las varillas, tan rizado que no podía corresponder a un rascacielos, y que al final resultó una calavera titánica. Dice "Antes ahí no había nada", como si no viviera en una zona urbanizada, con sus casas, peluquerías y tiendas de abarrotes, pero entiendo lo que me dice: modelada por pacientes albañiles con cemento teñido de negro y pintura plástica blanca sobre el rostro descarnado, la Santa Muerta pobló el lugar con su llegada, con algo que antes no estaba ahí, y que cancela a los viejos paseando a los perros, las persecuciones de los niños en los parques y al vendedor de camotes; con algo que no va a irse.<br /><br />Mi madre me cuenta sobre la vibración de las paredes por el volumen de los altavoces y la voz del sacerdote o predicador o vocero de la Muerte, y sobre las filas y filas de devotos y agradecidos que esperaron su turno para depositar, en las rendijas abiertas al pie del gigante, sus exvotos y donaciones por los Favores recibidos.<br /><br />Aunque, me cuenta mi madre, al principal agradecido, al que construyó la imagen, y que la erigió como favor por la muerte de un rival y por la bonanza de sus negocios, lo mataron antes de que la terminaran de construir. "Era de esperarse", le dije. "La verdad", me dijo ella.<br /><br />Dice que por todas partes, en la Ciudad de México, las San la Muerte se levantan por todas partes, sus ojos como pozos entre los ventanas, sus capuchas por encima de las azoteas, de madera o de concreto. Por todas partes.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6032314-2792953746977063386?l=dharmabumbs.blogspot.com'/></div>ÓLhttp://www.blogger.com/profile/08535674541534831761noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-6032314.post-43362101060990376472009-01-12T02:35:00.003-02:002009-01-12T03:09:14.338-02:00La virgen decapitada<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_C1EtvX-oGPk/SWTtzC4ktDI/AAAAAAAAAMU/R5I9f6vYMEs/s400/virgencita.jpg"><img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 300px; height: 400px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_C1EtvX-oGPk/SWTtzC4ktDI/AAAAAAAAAMU/R5I9f6vYMEs/s400/virgencita.jpg" alt="" border="0" /></a><br />Hace tres semanas, un rayo partió un árbol en esta ciudad, y sin que nadie se diera cuenta por catorce días, la imagen de una virgen quedo esculpida en la madera. Cuando algún peatón fervoroso y con gran imaginación se percató de la presencia divina, las cosas se precipitaron con una velocidad inconcebible para un lugar en el que se considera un gesto de urbanidad llegar media hora tarde, y se tendió un cerco policíaco y una multitud alrededor del árbol, seguidos de penitentes que hacían de rodillas la manzana entre el supermercado y el sitio de la aparición. Yo, cada vez que bajaba al super por pan o coca cola, evadía el trecho y apuraba el paso entre las familias que, de la mano y sonrientes, aparcaban auto o bicicletas para desfilar por la calle cerrada entre perros callejeros, que como todos los perros callejeros del mundo creen que las grandes multitudes se deben a que los seres humanos han decidido compartir su estilo de vida. Me contaron que había mujeres abrazadas al tronco, llorosas y arrepentidas, y un vendedor tendió su mesita con llaveros y estampitas. Incluso llegaron los camiones de Crónica TV.<br /><br />Ayer, la Virgen amaneció decapitada. Luca nos llegó con la noticia. Como era de esperarse, pensamos que su anunció era una confesión, pero según un testigo la Virgen tenía aún su cabeza vegetal después de que Luca llegó a casa. La radio entrevistó al dueño de la casa enfrente de la Virgen, y admitió que si bien odiaba a la aglomeración, nunca le pasó por la cabeza semejante crimen.<br /><br />Sin embargo, le pasó por la cabeza a muchos otros. Practicamente a toda la gente que conocemos. Adultos, niños o adolescentes modelos, pensaron en destruir a la Virgen. Aunque sus razones son varias (para acabar con la falsa idolatría, o con el mercadeo con la fe, o simple y llanamente para aniquilar de una vez con tanta <span style="font-style: italic;">boludez</span>), todos coinciden en el método que imaginaron: cortarle la cabeza. Todos soñaron con decapitar a la Virgen.<br /><br />Hoy cruce enfrente del sitio del milagro. Han cortado el tronco hasta la base. Una familia detuvo su camioneta y los vi deambular apretando sus cámaras con tristeza. No tomaron una sola imagen del tronco, y el niño más pequeño hizo un círculo en la tierra con la punta de su zapatilla. Un perro con mancha negra en el ojo olisqueaba la zona. Hola, Morgan, le dije. Cenamos pizza.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6032314-4336210106099037647?l=dharmabumbs.blogspot.com'/></div>ÓLhttp://www.blogger.com/profile/08535674541534831761noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-6032314.post-28584551764623700812008-12-22T01:27:00.004-02:002008-12-24T11:01:17.212-02:00NavidadLa Nochebuena siempre la pasábamos con mis abuelos maternos debido a que la familia de mi padre (y mi padre, por extensión) se ubicaba en los territorios del paganismo (eran campesinos emigrantes de El Mármol, Guanajuato), y mi abuela Petra había sido enfermera, y mi abuelo Andrés chófer (de riguroso uniforme negro), y eso (desde una mentalidad puramente mexicana) les daba derecho a ser católicos.<br /><br />Lo curioso es que si hago memoria, yo sólo vi rezar a mis tías paternas, y a mi abuela Ricarda.<br /><br />A lo largo de la Nochebuena mi abuelo nos reprochaba cada vaso de Coca Cola que bebíamos y cada risotada, y mi abuela Petra alababa en repetidas ocasiones el salmón noruego de mi tía Rosa, y no dejaba lugar en la mesa para los variados y extenuantes guisos que mi madre se esmeraba en preparar.<br /><br />Era una velada de buen gusto cuya perfección se basaba, en buena medida, en la invisibilidad de mi padre, quien se ubicaba en el sillón más lejano, con un vaso de Coca cola rebajada con agua (fue boxeador, y después electricista; de manera que no se creía merecedor de una dosis completa de azúcar y cafeína). Mi abuelo, de cuando en cuando, con las cejas tupidas formando signos de exclamación, le preguntaba a voz en cuello, como si le apuntara con una escopeta, si quería beber algo, y mi padre le decía que no con la vista fija en el piso, meciendo los hielos en el vaso de Coca aguada.<br /><br />Tarde muchos años en darme cuenta de que, a pesar de que la familia de mi madre lo trataba como un alcohólico, mi padre no se terminaba ni si siquiera ese vaso de jarabe infecto en toda la noche.<br /><br />Mi abuelo Andrés tenía bajo llave las bebidas, y sólo las sacaba cuando se dignaba en aparecer el esposo de mi tia Rosa. Siempre llegaba tarde y cansado, no sabíamos de dónde ni de qué, vestido en un traje con chaleco incluido. A su llegada, las cejas de mi abuelo se fundían hasta dibujar un paréntesis, y entonces brotaba del fondo de su alma una personalidad que no le conocíamos: amable, risueño, esperanzado. Servía generosamente el Chivas Regal en el vaso del esposo de mi tía Rosa. Parecía que acabasen de firmar un contrato o hubiesen conquistado una cima. Incluso, compartían un puro. En alguna ocasión, el esposo de mi tía Rosa invitó a mi padre un habano, pero (sin levantar la vista del suelo) el Gato Luviano le dijo que no, gracias.<br /><br />A las doce, brindábamos. Después, venían los regalos para mis primos, los hijos de mi tia Rosa. Nosotros creíamos en los Reyes Magos, y pagábamos el precio. O bien: sabíamos que mis padres no podían pagar regalos de Navidad y de Reyes, y no nos importaba. O no lo sabíamos y alguna vez nos importó, pero en algún punto, a fuerza de contemplar a mis primos abrir los costosos regalos de mis abuelos, nos acostumbramos a no esperar nada, y mi hermana, con toda naturalidad, al momento de servir el vaso de Coca para mi padre, le ponía mitad de refresco y mitad agua.<br /><br />Los regalos de mis primos siempre venían envueltos en un enceguecedor papel dorado.<br /><br />Luego, nos aburríamos. Se contaban chistes (los del esposo de mi tía Rosa siempre incluían alguna enseñanza moral nacionalista, "iban un chino, un gringo y un mexicano en un avión"), y mi tío Víctor intentaba (sin éxito) que todos estuvieran a gusto. Mis abuelos declaraban que era hora de dormir, pues el esposo de mi tía Rosa estaba muy cansado, y tenía que manejar de vuelta.<br /><br />Nosotros volvíamos a pie, con los guisos de mi madre intactos y cubiertos por papel metálico, muertos de frío y de sueño. La ciudad olía a pólvora y pinos.<br /><br />Ya en casa, mi madre ponía la mesa, fuera la hora que fura: disponía las cazuelas con los romeritos y la ensalada rusa. Y mi padre se bebía un largo vaso de agua. Claudia, Rodolfo, Edgar y yo nos acurrucábamos en nuestro único sillón (que yo incendié años después con la colilla de mi primer y último cigarro), y los observábamos entre bostezos, entre la luz titilante de nuestro arbolito y el primer destello del día. Uno devoraba de la cuchara de la otra, silenciosos y sonrientes, ganadores una vez más de una batalla que nunca pudimos comprender. Y no se levantaban de la mesa hasta terminar con todo. A veces nos uníamos hasta llegar al fondo de las cazuelas.<br /><br />Entonces ya era Navidad.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6032314-2858455176462370081?l=dharmabumbs.blogspot.com'/></div>ÓLhttp://www.blogger.com/profile/08535674541534831761noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-6032314.post-1731733973054108382008-12-08T17:17:00.002-02:002008-12-08T17:21:51.682-02:00Fuego de pobres (1961) - 15<p><span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;"></span></p><blockquote><p><span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;">No me ilusiono, admito, es de mi gusto,<br /> </span><span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;">que soy un hombre igual a todos.<br /> </span><span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;">Trabajo en algo, cobro<br /> </span><span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;">mi sueldo insuficiente; me divierto<br /> </span><span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;">cuando puedo, o me aburro hasta morirme;<br /> </span><span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;">hablo, me callo a veces, pido<br /> </span><span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;">mi comida, y a ratos<br /> </span><span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;">quisiera ser feliz gloriosamente,<br /> </span><span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;">y hago el amor, o voy y vengo<br /> </span><span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;">sin nadie que me siga. Tengo un perro<br /> </span><span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;">y algunas cosas mías. </span></p> <p><span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;">En general, no estoy conforma<br /> </span><span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;">ni me resigno. Quiero mi derecho,<br /> </span><span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;">de hombre común, a deshacerme<br /> </span><span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;">la frente contra el muro, a golpearme,<br /> </span><span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;">en plena lucidez, contra los ojos<br /> </span><span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;">cerrados de las puertas; o de plano<br /> </span><span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;">y porque sí, a treparme en una silla,<br /> </span><span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;">en cualquier calle, a lo mariachi,<br /> </span><span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;">y cantar las cosas que me placen. </span></p> <p><span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;">También, monumental, hago mi juego<br /> </span><span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;">en serio con las gentes,<br /> </span><span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;">según las reglas, y reclamo<br /> </span><span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;">mis ganancias y pérdidas, y busco<br /> </span><span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;">la revancha, o perdono<br /> </span><span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;">por generoso o por flojera. </span></p> <p><span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;">Manos de hombre tengo; manos<br /> </span><span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;">para tomar, de las cosas que existen,<br /> </span><span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;">lo que por hombre se me debe,<br /> </span><span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;">y, por lo que yo debo, hacer algunas<br /> </span><span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;">de las cosas que faltan. </span></p> <p><span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;">Y reconozco que me importa<br /> </span><span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;">ser pobre, y que me humilla,<br /> </span><span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;">y que lo disimulo por orgullo.</span></p> <p><span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;">Tú, compañero, cómplice que llevo<br /> </span><span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;">dentro de todos, junto a mí, lo sabes.<br /> </span><span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;">Hermano de trabajos que caminas<br /> </span><span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;">en hombres y mujeres, apretado<br /> </span><span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;">como la carne contra el hueso,<br /> </span><span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;">y vives, sudas y alborotas<br /> </span><span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;">en mí y conmigo y para mí y contigo.</span></p></blockquote><p><span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;"></span></p> <p align="right"><span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:-1;"><a href="http://www.jornada.unam.mx/2008/12/07/sem-ruben.html"><span style="font-size:100%;"><span style="font-weight: bold;">Rubén Bonifaz Nuño</span></span></a><br /></span></p><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6032314-173173397305410838?l=dharmabumbs.blogspot.com'/></div>ÓLhttp://www.blogger.com/profile/08535674541534831761noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-6032314.post-60139207474926405892008-12-05T21:47:00.003-02:002008-12-05T22:24:35.963-02:00Un galleguito oye a los Tigres del NorteLa prosa de Pérez-Reverte es lo más cercano a la mariconería que conozco. Se puede plagiar a Dumas y Verne sin ser tan afectado, por amor de Dios. Lo peor, si embargo, es su narconovela La Reina del Sur. ¿Quién, en nombre de la puta literatura, les hace creer a los españoles que la visa de turistas les da derecho a diseccionarnos con su uso del pinche y el chingado, con sus tramas de guión hollywoodiano, con sus lugares cómunes sobre el honor y la hombría? Es tan fácil pregonar cuando estás bien alimentado, cuando tienes los contactos correctos, cuando estás en la lista de los más vendidos. Cobra el cheque, hijo de tu rechingada madre, y vete a buscar la trama de tu próximo bodrio a Bosnia.<br /><br />Todo esto viene a cuento porque el creador del Capitan Alatriste <a href="http://www.elpais.com/articulo/cultura/Canciones/minutos/novelas/500/paginas/elpepucul/20081205elpepicul_2/Tes">llevó a los Tigres del Norte a la Feria de Guadalajara</a>. Debo decir que a mi las Ferias del Libro me la sudan, y que los Tigres del Norte me la resudan, y que me da igual si a las Ferias del Libro se lleva o no a cantantes populares o al Papa.<br /><br />Siempre me pregunté porqué lass canciones de los Tigres sonaban igual una que la otra (chuntatachún), y sus historias de traficantes de yerbamala siempre me parecieron derivaciones de la telenovela de las cuatro (que eran las peores), y consideré más nocivas las espantosas coreografías que esa música incitaba en mis amigos que los efectos de las sustancias que los Tigres del Norte convertían en catalizadores de las peores pasiones humanas. Así. Unos putos moralistas, sin güevos para declararse admiradores de sus héroes narcos ni con lo que hace falta para denunciarlos como lo que eran: criminales vulgares que los mismo conciben al acordeón como centro de suy épica que se mandaban erigir palacios en mármol rosa. Los gangsta al menos tenían la dignidad de matarse entre sí.<br /><br /><blockquote>Un país como México se entiende mejor por Los Tigres del Norte que por los más sesudos intelectuales o los novelistas de más éxito. Este país tiene una realidad tierna y violenta, dura y familiar, trágica y feliz, y el corrido y el <i>narcocorrido</i> norteño es el que mejor la ha definido</blockquote><br />Dice Arturo Pérez-Reverte. Y no, imbécil. Ese país se descifra con los 30 decapitados de hoy y los 15 ensabanados de mañana. Los Tigres del Norte salen en la radio. Son tan "auténticos" como Coldplay. En mi adolescencia se les bailaba en fiestas entre salsa y salsa. Eran tan reveladores como "La de la mochila azul". Subían al Topten de Notitas Musicales.<br /><br /><blockquote>Es triste que en las universidades norteamericanas la música del corrido norteño, de la épica de la frontera, se esté tratando como tema de estudio académico, y sin embargo en México todavía es algo que se ve con recelo porque es popular, es conflictivo, es violento, bronco... Piensan que es mejor no hablar de ello, mejor dejarlo oculto, prohibirlo.</blockquote><br /><br />Y no, galleguito (¿Te puedo llamar "gallego", no? Como nos dices "broncos"...). El narcocorrido nunca estuvo prohibido, pero ese es otro tema. El punto es que tanto tú como todos los que estudian al narcocorrido para entener la realidad mexicana o whatever, están bien lejos de su objeto de estudio. Vamos a ver si te quedan ganas de analizar a México si cada noche escuchas ráfagas de metralleta, si vives en donde la impunidad es la moneda de cambio, si en el parque donde juegan tus hijos se encuentran un par de cabezas con un simpático mensaje (con esa sintaxis que, ¡sí!, los zetas aprendieron escuchando narcorridos)...Vamos a ver, Arturo, si después de eso te levantas de la mesa y propones "¡Vamos a escuchar a los Tigres del Norte".<br /><br />Chinga tu madre.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6032314-6013920747492640589?l=dharmabumbs.blogspot.com'/></div>ÓLhttp://www.blogger.com/profile/08535674541534831761noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-6032314.post-23837788190885551722008-11-26T11:37:00.003-02:002008-12-03T11:20:03.258-02:00TomatitoHace dos semanas, un domingo, asistimos (esencialmente porque somos necios) al estreno de <span style="font-weight: bold;">Tomatito y los angelitos negros</span>, una película filmada parcialmente en Venado Tuerto con actores locales. Su historia narra (en medio de una atmósfera que podríamos calificar de <span style="font-style: italic;">realismo mágico pampeano</span>) la vida de un hombre de 30 años "con capacidades diferentes" (sufre retraso mental, pues) que emprende un viaje en bicicleta (como si se tratara de un Alvin Straight cualquiera) para salvar a su hermano (ex combatiente de Malvinas y parapléjico) de la explotación que sufre a cargo de una pareja muy mala.<br /><br />La peli (me temo, y a pesar de que reconozco el esfuerzo y su valía) se vuelve eterna en el recuerdo del espectador, y mientras la veía (rodeado por la crema y la nata del quehacer cultural local, y algunos despistados) sentí una angustia creciente ante cada nueva subtrama que se abría, temeroso de nunca se cerrarán, pero (a pesar de todo) hubo un final feliz con fuegos artificiales.<br /><br />El punto más sobresaliente del filme es la participación del secretario de cultura municipal, en el papel del ex combatiente inmovilizado (nunca queda muy claro de donde). No por su actuación, sino porque a lo largo de la historia le tiran por ventanas, de carretillas, le abandonan en rutas y le hacen arratrarse. Algo que, si son sinceros, más de uno habrá disfrutado ampliamente.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6032314-2383778819088555172?l=dharmabumbs.blogspot.com'/></div>ÓLhttp://www.blogger.com/profile/08535674541534831761noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-6032314.post-13955313754608423372008-11-23T20:29:00.002-02:002008-11-23T20:41:14.715-02:00Seis<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_-Z7-kB_tqo0/SSnb1cgJIQI/AAAAAAAAAD8/p4Ix3ImUK8s/s1600-h/tortasss+036.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_-Z7-kB_tqo0/SSnb1cgJIQI/AAAAAAAAAD8/p4Ix3ImUK8s/s320/tortasss+036.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5271986550044434690" border="0" /></a><br />Lo primero que pensé al llegar a este lugar fue que ella era más hermosa que en las fotos y la webcam, y después que de alguna manera el cielo estaba más cerca. Sigo pensando lo primero, y en virtud de que el cielo está en donde está ella (cuando nos peleamos y ella está a una puerta cerrada de distancia, su tos -su mera tos- me parece el sonido más hermoso del mundo), ya no importa demasiado que esté lugar haya exhibido hace largo tiempo su verdadera fas, que es como el rostro de todas las ciudades, pero más llano, más vacío (la pampa es el <span style="font-style: italic;">flatline</span> del horizonte, recubierta de soja transgénica, suspendida sobre pozos de agua con cromo y bañada por un un dulce viento de pestícidas).<br />Como sea, Venado Tuerto, no vas a ganar.<br />Han pasado seis años. Feliz aniversario, amor mío.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6032314-1395531375460842337?l=dharmabumbs.blogspot.com'/></div>ÓLhttp://www.blogger.com/profile/08535674541534831761noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-6032314.post-59644576154628533572008-11-09T03:12:00.003-02:002008-11-09T04:26:52.820-02:00Reivindicación de la mariposa<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_-Z7-kB_tqo0/SRaBNxQimmI/AAAAAAAAADs/dBYRlWPH98U/s1600-h/Th%C3%A9odore_G%C3%A9ricault_-_Le_Radeau_de_la_M%C3%A9duse.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 217px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_-Z7-kB_tqo0/SRaBNxQimmI/AAAAAAAAADs/dBYRlWPH98U/s320/Th%C3%A9odore_G%C3%A9ricault_-_Le_Radeau_de_la_M%C3%A9duse.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5266538887817370210" border="0" /></a><br />Todo poema que invoque la figura de la mariposa, y toda metáfora que la incluya, especialmente si se le endosa el prefijo "efecto", pierde en el mismo instante de su escritura cualquier viso de credibilidad. La mariposa debió ser excluida de la literatura después del "ahora no sé si soy una mariposa que sueña que es un hombre" de Chiang Tzu, pues antes de eso ya era un ideograma multicolor. Basta leer "mariposa" para que nos den ganas de aletear sobre los bosques, pinchar los neumático de esos hijos de puta que no bajan la velocidad al cruzar las rutas migratorias de las monarcas, atravesar con alfileres el corazón de los entomólogos... Si hasta las mariposillas amarillas por las que nadie da un peso le dieron una dimensión trágico-amorosa al pobre Mauricio Babilonia. La mariposa es el lugar común de los lugares comunes. Es como regalar rosas el 14 de febrero o decir "lo siento" a los desconocidos que nos cuentan una tragedia. Ilegal, pero efectivo. El salvoconducto de los perezosos y de los amantes del realismo mágico, que a la sazón pueden ser lo mismo. Casi un reflejo pavloviano.<br /><br />Dicen que Géricualt pensaba así, y eliminó una mariposa de su más célebre cuadro: La balsa del Medusa (1819). El cuadro, inspirado en una historia real, muestra a un grupo de náufragos que, a bordo de una frágil balsa, se amontonan y trepan sobre un barril para hacer señales a un barco que apenas se ve en el horizonte y a punto de desaparecer por los margenes del cuadro. En una versión anterior, los marinos dedicaban el tumulto a apresar a una mariposa, blanca y diminuta como el barco de la versión definitiva, quizá en un intento (no lo sabemos) de poseer esa señal de una costa cercana. Théodore Géricualt prefirió la esperanza y no su símbolo, aunque la escena de la mariposa les ocurrió a los náufragos verdaderos del Medusa.<br /><br />Sin embargo, a pesar de estos antecedentes, recuerdo al punto del nudo en la garganta dos mariposas ajenas.<br /><br />Una de ellas es esa que aparece en una corta pero decisiva escena de ese bodrio monumental llamado Patch Adams (1998), protagonizado por un ídolo de esta casa. Sí, damas y caballeros, la peli del payasito metido a doctor encarnado por Robin Williams. Como todo mundo sabe, y como era de esperarse, pasados tres cuartos del metraje todo se va al carajo: al payaso le cierran la clínica, lo echan de la facultad de medicina por ser buen médico y mejor payaso, y uno de los psicópatas que atendían en la clínica buena onda pero ilegal le mata a la novia de un escopetazo. Ante tal situación, Patch Adams decide que la vida no vale la pena, y mucho menos el ejercicio de la risa como terapia, y decide subir a un monte y tirarse. Estando en lo alto, quizá para atraer un Oscar o porque ocurrió así en la vida real, Robin Williams pide "una señal" para no hacer lo que está por hacer. Y la señal llega en la forma de una minúscula, frágil y translúcida mariposa que desciende y se posa en su mano. Y Patch Adams de ese y de este lado de la pantalla vuelve a lo suyo: enfrentarse al cuerpo académico, el dolor y la enfermedad.<br /><br />La otra es la escena final del documental Mi enemigo íntimo de Herzog, que recoge su relación amor/odio/dependencia con el actor Klaus Kinski. En más de veinte años de trabajo juntos, Kinski actor y Herzog director crearon dos películas inolvidables e irrepetibles en la selva amazónica: Aguirre, la ira de Dios y Fitzcarraldo. En el proceso, y según la leyenda, Kinski tuvo que actuar con Herzog apuntándole con una escopeta, si bien antes le salvó de que los indígenas sacrificaran al actor cuyos malos modales los enervaban al punto de los cánticos de guerra. Hartos el uno del otro, pero conscientes de su mutua necesidad, conspiraron para asesinarse mutuamente, y sólo la intervención del pastor alemán de Kinski los detuvo. Terminaron abandonándose, sin que ninguna pudiera repetir los logros de su enfermiza relación.<br /><br />En algún descanso de la filmación de Aguirre, Herzog (que filmaba un diario del rodaje) entrevistó a Kinski, y registró el momento en que una mariposa se posaba en el actor (obsesivo, autodestructivo, suicida y ególatra). Herzog dice en su documental Mi enemigo íntimo (cuya última escena es esta) que la mariposa no quería abandonar a Kinski, y así es: vuelve una y otra vez a posarse en las manos y el rostro del actor. Incluso, se aferra a su oído. La tenacidad de la mariposa me hizo preguntarme, la primera vez que la vi, quién era el más frágil, quién sostenía a quién.<br /><br /><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/vwLsaIErddk&hl=en&fs=1"><param name="allowFullScreen" value="true"><param name="allowscriptaccess" value="always"><embed src="http://www.youtube.com/v/vwLsaIErddk&hl=en&fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object><br /><br />No se me ocurre, en ninguno de los dos casos, una mejor definición de la poesía.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6032314-5964457615462853357?l=dharmabumbs.blogspot.com'/></div>ÓLhttp://www.blogger.com/profile/08535674541534831761noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-6032314.post-78098023783233114842008-10-02T08:27:00.006-03:002008-10-02T08:57:28.523-03:00Únete, Pueblo, no nos abandones<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_-Z7-kB_tqo0/SOS1IkW49JI/AAAAAAAAADc/5NmeVkOFAsY/s1600-h/wj8I.htm"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://1.bp.blogspot.com/_-Z7-kB_tqo0/SOS1IkW49JI/AAAAAAAAADc/5NmeVkOFAsY/s400/wj8I.htm" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5252522224224105618" border="0" /></a><br /><br /><br /><br />Le ha tomado cuarenta años a la intelectualidad mexicana descubrir que, en el fondo, el movimiento estudiantil de 1968 en la Ciudad de México fue una fiesta popular, única respuesta a un gobierno con paranoia anticomunista que llegó al genocidio para hacerse valer.<br /><br />(Y al hablar de la intelectualidad no me refieron a los nuevos alineados al PAN: también a los mesiánicos perredistas, que ante la narcoguerra que se cobra 20 cabezas aquí y 20 cuerpos allá, han iniciado una cruzada para terminar de una vez con todas con esa peligrosa amenaza de las mujeres que elaboran tortillas a mano. Hace poco lograron la meritoria detención de una niña de 10 años, cuyo crimen fue colocar para la venta el trabajo de su madre.)<br /><br />Hasta hace una década, aquellos niños y niñas cruzados por bayonetas eran las víctimas de un profuso lavado de cerebro marxista; hoy, en un país más a la derecha de la derecha y en delirio místico (intenta prohibir, al mismo tiempo el derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo y el uso de la minifalda y la elaboración artesanal de tortillas), los miembros y seguidores del Consejo Nacional de Huelga no tenían nada en la cabeza: estaban ahí, se pusieron en la línea de tiro de los tanques por puro amor al desmadre, por llevar la imaginación al poder, por pendejos e ilusos.<br /><br />Esa intelectualidad no se da cuenta (o no quiere darse cuenta) que ese hecho (el de un pueblo que se reúne en las calles, que insulta a su gobierno facista, que se llama a sí mismo poder) sólo vuelve más cruenta la represión (los culpables de la matanza, ahora muertos o felices jubilados simpre argumentaron que defendían al país de<span style="font-style: italic;"> los oscuros intereses de fuera</span>), más inútil (la matanza sólo tenía, entonces, como justificación que los mitines no arruibarán la celebración de las Olimpiadas), más condenable.<br /><br />Pero, también, hace de esa masa, un hecho más noble: hubo un día, en ese país espantoso, en que nos sentimos con derecho de decirles que no, sin otras armas que la alegría y el número, la fiesta y las pancartas.<br /><br />La imagen superior, que muestra la idea que hoy se tiene de la militancia política en mi país, proviene de <a href="http://www.milenio.com/MediaCenter/Fotos/2008/Octubre/2/qrr1g.jpg">Milenio</a>, un diario mexicano que culpa a Facebook, Hi5 y Myspace de la ola de secuestros.<br /><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_-Z7-kB_tqo0/SOS3BzGvWEI/AAAAAAAAADk/5oNYYaEmOCA/s1600-h/tlatelolco.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://1.bp.blogspot.com/_-Z7-kB_tqo0/SOS3BzGvWEI/AAAAAAAAADk/5oNYYaEmOCA/s400/tlatelolco.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5252524306947070018" border="0" /></a><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6032314-7809802378323311484?l=dharmabumbs.blogspot.com'/></div>ÓLhttp://www.blogger.com/profile/08535674541534831761noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-6032314.post-52989440868735039182008-09-21T21:25:00.002-03:002008-09-21T21:54:02.137-03:00En faldas y a lo locoHe sido informado de que <span style="font-style: italic;">el otro</span> mexicano de Venado Tuerto (para quien, a su vez, yo debo ser <span style="font-style: italic;">el otro</span>), ha sido visto por la calles de esta ciudad en falda tableada ("en pollera", me dijeron, pero si los mexicanos hemos de<span style="font-style: italic;"> trasvestirnos</span>, debe ser con falda). De la descripción, sobresalían sus piernas muy velludas, a lo que aseguré, por el honor patrio, "<span style="font-style: italic;">si has de ponerte falda, por lo menos depilate</span>".<br /><br />Dije que lo conocía, y sí: alguna vez me reconoció en un supermercado por la pila de "<span style="font-style: italic;">Rapiditas</span>" Bimbo (versión local de las tortillas de harina) que llevaba en equilibrio. Entonces, tras un abrazo desconcertante, me contó que estaba en Argentina por las mujeres ("tan re buenas") y que trabajaba en una armería. La conjunción de mujeres, armamento y mexicano en el fin del mundo no podía deparar nada bueno, así que anoté su teléfono y lo perdí apenas estuve fuera de la vista de mi paisano.<br /><br />Ahora, cuando le dijeron que me conocían, negó fervientemente con la cabeza y dijo que él "<span style="font-style: italic;">no hablaba con mexicanos</span>".<br /><br />Y hace bien.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6032314-5298944086873503918?l=dharmabumbs.blogspot.com'/></div>ÓLhttp://www.blogger.com/profile/08535674541534831761noreply@blogger.com0