tag:blogger.com,1999:blog-55880258055860619512008-07-26T17:48:00.559-05:00Café y lecturasCristianhttp://www.blogger.com/profile/14952689798980233917noreply@blogger.comBlogger182125tag:blogger.com,1999:blog-5588025805586061951.post-12908547832342689742008-07-26T11:20:00.011-05:002008-07-26T13:52:56.056-05:00Fiesta en la polémica<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SItu5ghfMdI/AAAAAAAABTE/I3oTeG_G1hs/s1600-h/mirmurr.blogspot.com+:+Rita+%26+Tomek.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp2.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SItu5ghfMdI/AAAAAAAABTE/I3oTeG_G1hs/s400/mirmurr.blogspot.com+:+Rita+%26+Tomek.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5227393726755582418" /></a><br /><font size=+3>E</font>stá bien, digamos que un día alguien comprueba, sin dejarle espacio a la duda, que Carlitos Gardel nació en Uruguay, lo cual no lo hace particularmente uruguayo, pero sí le quita lo francés; sabemos, por otro lado, que Cortázar nació en Bélgica y el Rey Juan Carlos I en Italia. <br /><br />La nacionalidad es un delirio de las artes topográficas humanas, salvo para los sicilianos que cargan con su tierra y su cielo a cuestas. El que viaja lo sabe; se entretiene en las pinceladas de cada pueblo pero descubre cierta simultaneidad que es vital de toda cultura. Se puede ser del lugar donde se echan raíces, o del que te extiende sus bondades; se puede ser (y sentirse) de muchas partes al mismo tiempo y ya le tocará a los demás lidiar con las etiquetas. ¿Quién no quiso ser de Liverpool al escuchar una canción de Los Beatles o romano mientras Fellini dejaba que Marcello se empapara de las aguas de la Fontana junto a Anita? El árbol genealógico de las tradiciones puede sentar un precedente; la vida en tiempo presente, la única posible, puede guiarse por el instinto, por un pedido de felicidad. <br /><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SIttp5_J05I/AAAAAAAABS0/Qf3u_xOMn2Y/s1600-h/200px-Gardel_color.jpg"><img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp1.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SIttp5_J05I/AAAAAAAABS0/Qf3u_xOMn2Y/s400/200px-Gardel_color.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5227392359201362834" /></a>Gardel sin Buenos Aires no sería el “Zorzal”, ni mucho menos “el Morocho del Abasto” que es donde está su Casa-Museo y la iniciativa que fue expuesta hasta el 24 de julio, de la que habla el artículo que adjunto; lo demás dejémoslo al cuidado de las historias de finales abiertos, hijas de la paráfrasis y el libre albedrío. <br /><br /><center>***</center><br /><br /><font size=+3><font color=black>Un Gardel íntimo y poco conocido, en fotos y cartas</font></font><br /><br />Una muestra en el Museo Casa Carlos Gardel exhibe imágenes en las que se ve al "zorzal" joven y gordito. También pueden apreciarse mensajes tiernos para su novia.<br /><br /><font color=grey>Por: Julieta Roffo</font><br /><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SItuk19l-II/AAAAAAAABS8/JQ14ijOkUgM/s1600-h/gardelito.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp1.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SItuk19l-II/AAAAAAAABS8/JQ14ijOkUgM/s400/gardelito.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5227393371733358722" /></a><font color=maroon><font size=+3>E</font>n medio del barrio porteño del Abasto, allí donde las fachadas se tiñen con fileteados de todos los colores, el Museo Casa Carlos Gardel presenta la muestra "Colección Ángel Olivieri".
<br /><br />La "casa chorizo" que el Zorzal Criollo compró en 1927 para vivir con su madre, Berta, funciona como escenario inmejorable para la exposición, en un contexto en el que el suelo de madera siempre chirriante combinado con la música que suena desde el patio sorprende al más desprevenido con ganas de sacarle viruta al piso.
<br /><br />Horacio Torres, director del museo y curador de la muestra, señala: "El objetivo es doble; por un lado, revelar aspectos de la vida cotidiana de Gardel en su propio hogar, y por otro, homenajear a Olivieri y a su colección, sin duda una de las más importantes." <a href="http://www.revistaenie.clarin.com/notas/2008/07/22/01720452.html">(Leer artículo completo)</a></font><br /><br /><br /><font color=OLIVE><font size="2" face="TIMES">Foto: 1 ©<a href="http://www.flickr.com/photos/mirmurr/"> Rita & Tomek</a> </font></font>Cristianhttp://www.blogger.com/profile/14952689798980233917noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5588025805586061951.post-71594798140518115372008-07-21T13:06:00.011-05:002008-07-21T17:59:29.690-05:00Ironías de la verdad<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SIUUyKR3ToI/AAAAAAAABSk/KVUSAOTq7iE/s1600-h/102341176-0-l.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp2.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SIUUyKR3ToI/AAAAAAAABSk/KVUSAOTq7iE/s400/102341176-0-l.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5225605794618625666" /></a><br /><font color=darkred><font size=3><i>"No sabemos nada. Ni qué es la verdad, ni para qué sirve..."<br />María Fasce</font></i></font><br /><br /><font size=+3>C</font>reo haber mencionado en alguna nota porteña mi curiosidad por la literatura de María Fasce. En uno de mis consecuentes recorridos por pasillos adosados de libros di con su segunda colección de cuentos y desde entonces es como si la hubiera leído desde hace veinte años, cuando quizás su única preocupación era aprobar los exámenes del colegio y descubrir su femineidad en su Lanús natal.<br /><br />El epígrafe de Murakami que antecedía el texto aceleró todo protocolo. Un buen epígrafe dice mucho de lo que está por leerse y acerca, satelitalmente, al escritor con su lector. Es un arte en sí, que requiere una destreza y una paciencia particulares. Leer los epígrafes de las novelas me ayuda a establecer vínculos con la historia que voy a presenciar; me trasparenta las barreras y los prejuicios (determinando otros), dejándome en la puerta, con torrentes de hipersensibilidad.<br /><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SITcGcIfCWI/AAAAAAAABSU/s-mGBQ3sNt0/s1600-h/ferran-jorda.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp2.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SITcGcIfCWI/AAAAAAAABSU/s-mGBQ3sNt0/s400/ferran-jorda.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5225543470845725026" /></a><br /><i><u>La verdad según Virginia</u> (2004)</i> le confía a Cesare Pavese su “overture”: <i>“Lo tremendo es que, no sabiendo qué es la verdad, sabemos sin embargo qué cosa es la mentira.”</i> Esa frase determina irrevocablemente el tono de la novela y contrasta con el título facilitándole un sentido irónico al mismo. El conflicto de la protagonista no es más que un punto de vista, un acercamiento a sus conductas. Su verdad (o sus ficciones) confrontada a la de los demás, a contramano (al igual que el título y el epígrafe).<br /><br />Virginia Gadea está siempre mesurando sus acciones, palabras y gestos con todo su ecosistema: su madre, Buenos Aires, Diego, Santiago, Tomás...<br /><br /><font size=+2><i>“Vivir es mucho más difícil que manejar. Mi padre me enseñó las señales de transito. Me han servido más que las reglas que me ha enseñado mi madre. Pero se suponía que debía dármelas, del mismo modo que yo debería dárselas a Agustín.” </font><font size=+1>(Pag. 251)</i></font><br /><br />Sistemas de valores: el suyo y el de otros en constante ambigüedad, desmenuzados en detalles que tocan elementos tan cotidianos como el vestirse o ir a la panadería.<br /><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SITcYvUqdtI/AAAAAAAABSc/YrxWcJ3JHto/s1600-h/lampeduza_+Paula+Iannuzzi.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp2.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SITcYvUqdtI/AAAAAAAABSc/YrxWcJ3JHto/s400/lampeduza_+Paula+Iannuzzi.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5225543785234724562" /></a>El discurrir emocional de Virginia inicia cuando Santiago, un viejo amante devenido amigo por eso que confieren las distancias irrecuperables, anuncia su llegada a Buenos Aires y va a pasar las noches en casa de ella, ahora casada y con un hijo. Nada de eso la restringe de revolver en sus historias pasadas, de seguir llevando en la piel los sudores de un tiempo, con una facilidad que pone en aprietos toda conjugación verbal: <i>“También es una manera de exorcizar la tentación y los recuerdos”</i>. Eso estaría por verse una vez que los cuerpos de Santiago y Virginia pernocten bajo la misma luna y la misma jurisdicción.<br /><br />El encuentro con el pasado puede acabar con todo idealismo; es ese el exorcismo en el que pretende adentrase la protagonista. Puede uno encontrarse con ideas embalsamadas en falsos recuerdos, como cuando se revuelven bauleras sin entender muy bien el significado de las cosas que allí vegetan. Notas perdidas que se prestan a nuevas interpretaciones de esos hilos que demarcan el trayecto.<br /><br /><font color=OLIVE><font size="2" face="TIMES">Fotos: 2. ©<a href="http://www.flickr.com/photos/ferran-jorda/"> Ferran</a> / 3. © <a href="http://www.flickr.com/photos/lampeduza/"> Laura Iannuzzi</a> </font></font>Cristianhttp://www.blogger.com/profile/14952689798980233917noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5588025805586061951.post-38383072004184038222008-07-16T23:32:00.002-05:002008-07-17T10:31:16.233-05:00"Biútiful"<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SH7bMFJVccI/AAAAAAAABR8/dueiwxvyCVo/s1600-h/ni%252Bpremio%252Bblog%5B1%5D.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp1.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SH7bMFJVccI/AAAAAAAABR8/dueiwxvyCVo/s400/ni%252Bpremio%252Bblog%5B1%5D.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5223853618382598594" /></a><br /><font size=+3>L</font>a bitácora <a href="http://aquileana.wordpress.com/">La audacia de Aquiles</a> le otorgó a “Café y lecturas” el “Beautiful Blogger Award”. Bien venga el reconocimiento para el espacio como conjunto y un poco menos para quien “regenta el boliche”; mis atributos llevo; no fui tan castigado por la naturaleza pero le cedo los honores a las palabras y a las imágenes que componen esta mi "Casa de acero". Más allá de las bromas, el blog que presenta el inasible galardón es un paseo de buenas lecturas. <br /><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SH7jL1WGX3I/AAAAAAAABSE/5VG-_SHubgI/s1600-h/2263498179_a9b475e764.jpg"><img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp1.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SH7jL1WGX3I/AAAAAAAABSE/5VG-_SHubgI/s200/2263498179_a9b475e764.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5223862410234191730" /></a>El espacio está por cumplir su primer año - pausa para los aplausos - y a su derecha reposan etiquetas interesantes como: Nietzsche, Presocráticos, Foucault, Fenomenología y Cine, entre tantas. Aquileana rodea el tópico elegido dejando la huella de un comentario, característico de esa versatilidad de pies con la que contaba el mítico héroe helénico.<br /><br />Su primer post elude las presentaciones o más bien elige una mucho más universal: la de la poesía y le cede la voz a William Blake.<br /> <br />Mis nominados:<br /><br /><a href="http://ygriegaenelazul.blogspot.com/">Y griega en el azul</a><br /><a href="http://www.solfayarabescos.blogspot.com/">Solfa y arabescos</a><br /><a href="http://monicagutierrez.blogspot.com/">Melancolía anónima</a>Cristianhttp://www.blogger.com/profile/14952689798980233917noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5588025805586061951.post-21414634088922772342008-07-14T21:12:00.005-05:002008-07-14T21:29:26.314-05:00Cuando el disfraz aprieta<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SHwJWd-R-9I/AAAAAAAABR0/MUPRXXqjloM/s1600-h/cayusa+1.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp0.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SHwJWd-R-9I/AAAAAAAABR0/MUPRXXqjloM/s400/cayusa+1.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5223059949450558418" /></a><br />"<font size=+3>S</font>oy escritor", pero se lo repite tanto que a veces considera la reiteración una antesala de la duda. El trabajo diario, el placer de cometer errores y de salir a buscar el párrafo perfecto, sin coartadas que justifiquen lo contrario. ¿En que lugar está faltando la pieza que hila esa condición ineludible de héroe que todos llevan dentro? No encuentra la brecha, la marca que separa esas dos montañas y que termina por moverle hacia ese lado alternativo y peridural que nunca tuvo en mente. El futbolista se levanta, entrena, tiene días malos y jornadas de gloria; gana partidos y pierde, gana copas o huyen de sus manos en un soplo, un artificio. El empresario, invierte, arriesga, le sube el colesterol y grita con desmesura a su entorno. Igual con el músico, la puta y el travesti; pero los mueve un deseo de ser lo que en realidad son: naturaleza viva. <br /><br /><i>© 2008, Cristian Piazza</i><br /><br /><font color=OLIVE><font size="2" face="TIMES">Foto: ©<a href="http://www.flickr.com/photos/cayusa/"> Cayusa</a> </font></font>Cristianhttp://www.blogger.com/profile/14952689798980233917noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5588025805586061951.post-25835557908493203222008-07-09T09:56:00.006-05:002008-07-09T10:09:53.740-05:00Desarraigo<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SHTUAo-_85I/AAAAAAAABRs/UElo0Rt17TI/s1600-h/donde_se_esconde_el_sol.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp3.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SHTUAo-_85I/AAAAAAAABRs/UElo0Rt17TI/s400/donde_se_esconde_el_sol.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5221030975495992210" /></a><br /><i><font color=darkred>[...]<font size=+3>C</font>asi nada me ataba a ese lugar, que era en cierto modo el de mi infancia. En esa ciudad supe por primera vez, por haber vuelto a ella después de muchos años, que la parte de mundo que perdura en los lugares y en las cosas que hemos desertado no nos pertenece, y que lo que llamamos de un modo abusivo el pasado, no es más que el presente colorido pero inmaterial de nuestros recuerdos.</font><br /><br /><font color=grey>Juan José Saer - <u>Las Nubes</u></i></font><br /><br /><font color=OLIVE><font size="2" face="TIMES">Foto: ©<a href="http://www.flickr.com/photos/donde_se_esconde_el_sol/"> Donde se esconde el sol </a> </font></font>Cristianhttp://www.blogger.com/profile/14952689798980233917noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5588025805586061951.post-1364895335313763882008-07-06T15:37:00.009-05:002008-07-06T21:10:17.739-05:00Literatura y sentidos<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SHE3XIIiD_I/AAAAAAAABRE/IVMd3RYSiD0/s1600-h/cpnfusedvision.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp1.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SHE3XIIiD_I/AAAAAAAABRE/IVMd3RYSiD0/s400/cpnfusedvision.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5220014313558904818" /></a><br /><font size=+3>L</font>a literatura, escribe Piglia citando a Renzi, tiene una “ilusión de falsedad”; una idea de querer ser, de habitar lugares que no consumen megabytes. Me pregunto si las personas que veo pasar son reales. La verdad es que andan y se esfuman como los pensamientos: sin un atisbo de contacto.<br /><br />¿El mundo de la literatura es menos concreto que el nuestro? ¿es acaso menos asible? Si el terreno que nos sustenta (con todas sus leyes complicadas y sus fórmulas) está compuesto gracias a un listado infinito de percepciones y de las emociones que estas provocan, entonces un libro no es inferior en el poder que confiere a sus lectores.<br /><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SHE4OSKizHI/AAAAAAAABRM/Xbqv35fCxp8/s1600-h/Ricardo_Piglia.jpg"><img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp2.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SHE4OSKizHI/AAAAAAAABRM/Xbqv35fCxp8/s200/Ricardo_Piglia.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5220015261144501362" /></a>Todo volumen tiene una contextura finita, transitable con cada uno de los sentidos (no es común lamer o morder un libro pero no imposible), pero además de esa sustancia física, fenomenológica, está lo inmaterial, aquello que reside en nosotros y en el autor que al hacer contacto nos provoca una reacción intangible pero eficaz.<br /><br />Destaco, entre tantos ejemplos, las emociones que me provocaron la niña mala de Vargas Llosa; el desapego de Dean Moriarty, el arsénico en los intestinos de Emma Bovary. Muchas veces a esos lectores, para quienes no existe antídoto, les es más fácil recordar detalles muy milimétricos de los seres que habitan entre páginas; y lo hacen con lubricada soltura. Saben reconstruir un rostro, ubicar un domicilio, enumerar un defecto más de sus personalidades; mientras que con la misma destreza olvidan los nombres de sus propios vecinos o qué tipo de actividad desempeñan para ganarse la vida. Es hasta lícito, en ellos, enamorarse y elevar el pedido para coincidir con su par en esta instancia paralela en la que se mueven.<br /><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SHE4r15bBQI/AAAAAAAABRc/OgF9PrAb2qk/s1600-h/cayusa.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp1.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SHE4r15bBQI/AAAAAAAABRc/OgF9PrAb2qk/s400/cayusa.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5220015768952571138" /></a>Añado algo más. Pienso en el perfil autobiográfico de ciertos autores; pienso en Henry Miller, Vasco Pratolini o Juan José Millás como referentes “<i>a portata di mano</i>”. Esa escritura no dista mucho de otras con personajes que llevan nombre, y a veces apellido, nacidos en una noche solitaria. En definitiva, es una manera de presentarse al mundo (el escribirse a sí mismo) y allí todo es modificable. Se callan cosas, se olvidan otras, se magnifican los lugares con comillas.<br /><br />Cuando nacemos también venimos incluidos en un guión particular con didascalia y notas al margen que la vida, o quienes nos rodean, nos recuerdan con insistencia, como para que no nos relajemos mucho en la improvisación; para que las formas y los métodos sean siempre los mismos y no exista margen para lo espontáneo, la técnica y lo medido por encima del impulso. Es allí donde entro yo en escena, con la muletilla de antihéroe, a querer revolver el estanque, a sugerir un nuevo final para la historia; llevando a los guionistas al punto de considerar actos extremos, para ellos, porque yo como personaje les gané la vuelta...<br /><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SHE6AJdPgVI/AAAAAAAABRk/bFGpbbKjf_w/s1600-h/2445552331_e025f98c69.jpg"><img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp2.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SHE6AJdPgVI/AAAAAAAABRk/bFGpbbKjf_w/s200/2445552331_e025f98c69.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5220017217312096594" /></a><br /><font color=OLIVE><font size="2" face="TIMES">Fotos: 1 ©<a href="http://www.flickr.com/photos/confusedvision/"> Confused Vision</a> /3. ©<a href="http://www.flickr.com/photos/cayusa/"> Cayusa</a> / 4. ©<a href="http://www.flickr.com/photos/erikvanhannen/"> Erik</a></font></font>Cristianhttp://www.blogger.com/profile/14952689798980233917noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5588025805586061951.post-33570287253765104442008-06-30T23:59:00.002-05:002008-07-02T11:57:04.248-05:00Cláusulas amatorias<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SGuyVamXESI/AAAAAAAABQ8/T0MOi9F-gkc/s1600-h/toymaster:David+Zellaby.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp1.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SGuyVamXESI/AAAAAAAABQ8/T0MOi9F-gkc/s400/toymaster:David+Zellaby.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5218460674226065698" /></a><br /><font color=darkred><i>"<font size=+3>C</font>uando tú me tocas, ocurre algo parecido: una herida se cierra, un relato inconcluso se completa, un fragmento encuentra su sitio en la totalidad."</i></font><br /><br /><center>***</center><br /><font color=darkred><i>"<font size=+3>T</font>ú y yo somos reales cuando estamos juntos, en contra de los convenios generales. Si abandonáramos la clandestinidad para convertirnos en una convención más, dejaríamos de serlo". <br /><br />Juan José Millás - <u>Laura y Julio</u></i></font><br /><br /><br /><font color=OLIVE><font size="2" face="TIMES">Foto: ©<a href="http://www.flickr.com/photos/toymaster/"> David Zellaby </a> </font></font>Cristianhttp://www.blogger.com/profile/14952689798980233917noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5588025805586061951.post-30559181224130481462008-06-27T09:45:00.004-05:002008-06-27T10:42:10.042-05:00Té para tres<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SGUCI44YHxI/AAAAAAAABQ0/iisy6YapaiQ/s1600-h/300px-Da_Vinci_Studies_of_Embryos_Luc_Viatour.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp2.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SGUCI44YHxI/AAAAAAAABQ0/iisy6YapaiQ/s400/300px-Da_Vinci_Studies_of_Embryos_Luc_Viatour.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5216578095109644050" /></a><br /><font color=sienna><font size=+3>U</font>n latido, un homenaje; <br />fruto al Sur de la existencia:<br />gran festejo monocorde.<br /><br />Así nos hablaste por primera vez.<br />Continúa haciéndolo,<br />el buen uso de la retórica ya te sienta bien.<br /><br />Arrimados a la orilla de los destinos<br />abreviamos el instante en júbilo.<br />El latido (tuyo) que habla y escribe.<br /><br />Los colores ríen apelmazados al ritmo,<br />a tu enfática visita.<br />Desde aquí sellaremos el compromiso.<br />Nos mueve la frágil excitación <br />de tu casa de aguas.<br /><br />Creo que te leeré a Borges con sus calesitas elípticas, <br />y nos regalaremos el tiempo.<br /><br />Pronto las palabras de tus piernas cantarán.<br /><b>Uno</b> es un número pronunciado en tres partes...</font>Cristianhttp://www.blogger.com/profile/14952689798980233917noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5588025805586061951.post-91601042578854975782008-06-25T19:30:00.013-05:002008-06-25T23:15:57.944-05:00Un universo llamado Aira<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SGLu2P8oeVI/AAAAAAAABQU/EAd2wGGCRCE/s1600-h/robinkeefe.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp0.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SGLu2P8oeVI/AAAAAAAABQU/EAd2wGGCRCE/s400/robinkeefe.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5215993934209644882" /></a><br /><i><b><font color=darkblue><font size=3>Un sogno è un ricettacolo di verità esoteriche, di segreti preziosi: rimane affascinante fintanto conserviamo la sua aura di mistero. <br />Federico Fellini</font></i></font></b><br /><br /><font size=+3>A</font>cercarse a un libro de César Aira sin tomar las precauciones necesarias puede resultar en dos esquinas extremas muy demarcadas: La fascinación y la idolatría por un lado o la decepción, el asombro y el aborrecimiento por el otro. No hay medias tintas para el lector de Aira, si esa clasificación pudiera llegar a existir. <br /><br />Considerada una de las voces más importantes de la literatura argentina contemporánea, su trabajo es tan prolífico como desconocido. Publica con una facilidad prodigiosa, al igual que un chef en el manejo de las sartenes a la hora del apetito. Tan solo en 2007 fueron editados: <i><u>Pequeño manual de procedimientos; La vida nueva; Picasso</u> y <u>Las conversaciones</i></u>.<br /><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SGLyOKn-isI/AAAAAAAABQc/gOcV2I_o2a8/s1600-h/simonpais.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp2.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SGLyOKn-isI/AAAAAAAABQc/gOcV2I_o2a8/s400/simonpais.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5215997643632577218" /></a>Sigo creyendo que la mejor manera de aproximarse a su obra por primera vez amerite una señal de advertencia, como esas que suelen pegarse en las cajas de cigarrillos. No porque la obra de Aira sea nociva para la salud, pero si porque desestabiliza todo esquema previo; ya sea que estemos hablando de las expectativas del lector y su experiencia como tal y la de sus colegas escritores y sus formas de narrar.<br /><br />Para explicarlo con una imagen, la narrativa de Aira es como una pelota de goma en un cuarto estrecho sin ventanas: las posibilidades de rebote son amplias e impredecibles. Mi primera experiencia fue <i><u>Embalse</i></u> que fue escrita en 1987 pero publicada en 1992. Dejarse llevar por la descripción de la tapa sólo puede empeorar las cosas. En principio porque las primeras cien páginas dicen todo lo contrario. Hay frases bien acicaladas; notas de un paisaje rural de calma infinita; la vida de un pueblo y el punto de vista del personaje-narrador que se separa de la metrópolis y señala con facilidad el contraste. El ruido o su metamorfosis orgánica no escapa a sus comentarios: <br /><br /><i><font size=3>"Los ruidos de la noche subían discretamente a la montaña por sus caminos preferidos. Salvo la conversación de los loritos, que habría resultado incongruente a esa hora, todos los demás eran posibles. La curva de la ruta que abrazaba la montaña se llevaba rápido el susurro de un auto, y en el vacío subsiguiente crecía el zumbido de millones de chicharras u otros insectos equivalentes. Este zumbido se confundía con el del silencio mismo."</i></font><br /><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SGLyoGdbGeI/AAAAAAAABQk/Jqcc9gE-yoM/s1600-h/%C3%81lvaro+Garc%C3%ADa.jpg"><img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp3.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SGLyoGdbGeI/AAAAAAAABQk/Jqcc9gE-yoM/s320/%C3%81lvaro+Garc%C3%ADa.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5215998089191168482" /></a>Cinco capítulos de prosa refinada, de monólogo interior y de pequeñas acciones que se adhieren al ritmo del embalse; zona apacible de sierras donde la actividad es mínima y las siestas muchas. De repente, como si nada de lo anterior existiera, comienza una nueva historia donde hay gallinas mutantes, transexuales, futbolistas hinchados por sustancias prohibidas (profético en su conjetura) y radioactividad, y un final que ni el más detallista de los críticos hubiera podido calcular. La lógica de esos personajes que hasta ese punto eran corolarios de una rutina, se trastoca. De figuras accesorias pasan a ocupar lugar protagónico y desequilibran la quietud citada periódicamente. Si uno suspende la lectura por unos días justo en ese vértice, puede llegar a creer que ha tomado el libro equivocado o que el calor alteró el contenido de las páginas. Leer <i><u>Embalse</i></u> es como sentarse a ver una película de Sidney Lumet y repentinamente, sin cambiar de canal, pasar a una cinta de Ed Wood con sus guiones bizarros, y la incredulidad como meta de todo espectador.<br /><br />A propósito de la más reciente novela de Aira: <i><u>Las aventuras de Barbaverde</i></u>, editada por Mondadori, Pablo Gianera escribió para LA NACIÓN:<br /><br /> <font size=3><i>"[...] Pocas veces la imaginación de Aira fue tan profusa y rocambolesca (para usar el adjetivo con el que el autor califica los artículos de Sabor) como en estas cuatro novelas, o única novela en cuatro partes. [...] La historia no es para Aira el ordenamiento de los hechos (en verdad no hay en esta novela "hechos" en sentido estricto) sino más bien el despliegue de una simultaneidad, la simultaneidad ciega de la imaginación."</font></i><br /><br />Para concluir que: <br /><br /><font size=3><i>"El problema por excelencia de Aira es la verosimilitud. La solución que encontró es la más difícil de todas, una que podría parecer casi imposible: inventó un "verosímil Aira", sostenido por su figura de autor, que justifica y subsume las inverosimilitudes. [...] esa imaginación ocupa casi todo el espacio. Su cabeza pende en suspenso sobre las nuestras. Y nos mira."</font></i> <br /><br /><font color=darkred><i><b>Advertencia: Por favor ajustarse el cinturón de seguridad, Está a un paso de ingresar a la dimensión Aira.</i></b></font><br /><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SGLyzmwcTNI/AAAAAAAABQs/bJXFFopeWN0/s1600-h/2288173530_f217d8e1a4.jpg"><img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp2.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SGLyzmwcTNI/AAAAAAAABQs/bJXFFopeWN0/s200/2288173530_f217d8e1a4.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5215998286839434450" /></a><br /><br /><font color=OLIVE><font size="2" face="TIMES">Fotos: 1. ©<a href="http://www.flickr.com/photos/robinkeefe/"> Robin Keefe</a> / 2. ©<a href="http://www.flickr.com/photos/simonpais/"> Simon Pais-Thomas</a>/ 3. © Álvaro García - EL PAÍS</font></font>Cristianhttp://www.blogger.com/profile/14952689798980233917noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5588025805586061951.post-35906860015628262242008-06-21T21:43:00.008-05:002008-06-24T12:45:35.807-05:00Música de fondo<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SF3qMcnnLdI/AAAAAAAABP0/-ejAMb4FX04/s1600-h/DSC_4941.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp3.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SF3qMcnnLdI/AAAAAAAABP0/-ejAMb4FX04/s400/DSC_4941.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5214581443126570450" /></a><br /><i><font size=2>Para Mónica Gutiérrez</font></i><br /><br /><font size=+3>B</font>op del bueno desde los altoparlantes. Echa el cuaderno a un lado y establece una pausa para besar la taza de café y despojarle un sorbo. Esta consciente de las presiones que implica llevar adelante esos párrafos. No sé si consista en una tesis de crianza o de astros, ese magullarse los dedos y llorarle encima la culpa a otros; sumándole un peso a su imposibilidad que en realidad no existe: ni el peso ni la imposibilidad.<br /><br />Las voces melódicas de la Holiday y la Fitzgerald se alternan y se religan con la lluvia reparadora que esconde lo mejor de la primavera para otras tardes. Está en una calle con un pasado bien documentado. “The lady is a tramp” emociona a los comensales; nadie exterioriza la euforia, pero la piel no es tan catatónica como algunos piensan. En el último minuto la voz se exalta y se adueña del fraseo ¿Se le aparecerá Dexter Gordon o algún otro como leía en una novela hace poco? <br /><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SF3qNbCk2fI/AAAAAAAABP8/HMN1OklZrY8/s1600-h/rickz.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp0.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SF3qNbCk2fI/AAAAAAAABP8/HMN1OklZrY8/s400/rickz.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5214581459882662386" /></a>Y es que la lluvia, esta calle con mucho de siglo XIX y primera mitad del XX, la partitura hecha novela y ese ademán suyo de reinterpretar el tiempo, crean una mezcla atómica, volátil. Cualquier cosa podría suceder; cualquier ventana de alguna dimensión paralela revirtiendo su curso y dejando pasar un hilo de luz nueva.<br /><br />Se impuso escribir lo que estuviera a su alcance. Se quedaría allí sentado hasta el cierre, aunque ya sabe que en poco más de una hora debe enfilar hacia su trabajo. El 2008 le presentó una página distinta en esta ciudad ¿estaremos llegando a las últimas? ¿Estará por agotársele el ciclo neoyorkino? Quizás.<br /><br />Por eso el detalle, entonces, de entender que no está todo decidido. Solía sucederle en sus viajes que los mejores días, los encuentros cruciales se daban en las últimas 48 horas. Fueron posiblemente pruebas para ver que tan capaz y valiente era para contrarrestar lo impuesto, lo acordado: las fechas impresas.<br /><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SF3qN5Nm15I/AAAAAAAABQE/lbW7Nh735C4/s1600-h/Alain+Bachellier.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp0.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SF3qN5Nm15I/AAAAAAAABQE/lbW7Nh735C4/s400/Alain+Bachellier.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5214581467981993874" /></a>Recuerda Milano, Malpensa, puerta de embarque. Año 2003. Las veces que se preguntó a voz inaudible si era preciso dar la vuelta y cerrar aquel invento mal logrado de una vida en inglés, un paladar sometido a las frituras anglosajonas y una cultura del miedo hasta con el vecino. No fue así. <br /><br />En ese viaje resucitó, literalmente. Sanó de una gastritis infecunda prolongada inútilmente por el verticalismo de la medicina regida por pólizas y laboratorios, por los temores infundados de cada ser de bata blanca que, por sólo permitirse el uniforme, creen tener el derecho de conceder tajos psicológicos en la autoestima de quienes acuden a ellos.<br /><br />Su pie izquierdo tiene vida y oídos propios; se apega al tempo de las notas de Jazz, único hilo musical del lugar. ¿Cuál es el estado de ánimo del Jazz?, parece decir su mirada. A él le va de maravilla en las horas lluviosas, mientras escribe y contempla. ¿Sería esa la música que escuchaban los seres de Hopper? Habría que superar la impermeabilidad del lienzo, que los esteriliza de las miradas, y meterse en esos segundos quiméricos a la Hopper.<br /><br />Si estuviera parado allí enfrente dibujaría el ventanal, la columna dórica que flanquea la puerta; el interior de roble macizo, la taza consumada, la Pellegrino a medio pedir, el cuaderno abierto como una par de buenas piernas, el codo derecho sobre la mesa que prolonga su mano y le sirve de apoyo a su mentón que mira a través de ese entidad cristalina la cabeza de un caballo de piedra que adorna el edificio de la 129 de Charles Street.<br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SF3sO_FeIiI/AAAAAAAABQM/vsI_eStX5ao/s1600-h/automat+edward+hopper.jpg"><img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp0.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SF3sO_FeIiI/AAAAAAAABQM/vsI_eStX5ao/s200/automat+edward+hopper.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5214583685761606178" /></a><br /><br /><i>© 2008, Cristian Piazza</i><br /><br /><font color=OLIVE><font size="2" face="TIMES">Fotos: 1. © Cristian Piazza / 2. © <a href="http://www.flickr.com/photos/rickz/">Rickz</a> / 3. © <a href="http://www.flickr.com/photos/alainbachellier/">Alain Bachellier</a> </font></font>Cristianhttp://www.blogger.com/profile/14952689798980233917noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5588025805586061951.post-55321375917339722152008-06-17T20:54:00.008-05:002008-06-21T12:10:01.255-05:00...Y la alegría resultó ser italiana<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SFiomdCZ20I/AAAAAAAABPc/ZRyzu6qK5lM/s1600-h/wvs+:+Sam+Javanrouh.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp0.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SFiomdCZ20I/AAAAAAAABPc/ZRyzu6qK5lM/s400/wvs+:+Sam+Javanrouh.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5213101947264555842" /></a><br /><font size=+3>R</font>esuenan, como impulsadas por una ventisca, unas notas de Charly García, genio lamentablemente devenido en burla; de la alta costura a los remaches.<br /><br />Aquella frase decía casi a “sottovoce” que la alegría no era sólo brasileña. Si lo mencionaba a propósito de las argentinas cuenta con todo mi respaldo. Son mujeres de talante (sin alusiones políticas) que le meten el pecho a todo, al igual que en el tango. Esa danza es genéticamente argentina y punto.<br /><br />Perdido en la paráfrasis que tomé de Charly, me fui al fútbol, a ese juego que explica demasiadas cosas de la vida; quiero pensar que si Freud hubiera sido más contemporáneo o quizás italiano o argentino la práctica rebosaría de simbolismos pertinentes al deporte madre de los últimos cien años.<br /><br />Italia le ganó a Francia desafiando las profecías de Platini (por eso fue futbolista y no pitonisa) y se metió entre los mejores ocho equipos de Europa. La felicidad, no obstante, entra con sangre y ese sino no hace el más mínimo esfuerzo por esquivarlos ni siquiera (sobre todo) ahora que venían con el cetro fresco y el laurel bienoliente.<br /><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SFio1q4NeVI/AAAAAAAABPk/v3IjMS6vZzM/s1600-h/841906.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp1.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SFio1q4NeVI/AAAAAAAABPk/v3IjMS6vZzM/s400/841906.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5213102208677935442" /></a>Italia le ganó a Francia y ahora le toca enfrentarse a España, lo cual implica el camino rocoso, el más empinado. Si no está contra las cuerdas no reacciona. Es una tradición vieja, pegada en los muros del inconsciente itálico. “Sweet Salvation” como una canción de The Cult ¿alguien se acuerda de ellos?... la noche ofrecerá ese consuelo. Cierra, felizmente, este primer capítulo.<br /><br />Mi vida y sus paralelismos con la azzurra, me sigo repitiendo. Ve a saber si es mi excusa para nombrar el espejo, el reflejo y sus enseñanzas. Cuantas veces me vi ahogado en la orilla y fuerte allí dónde nadie daba nada por mi. Quienes me conocen tendrían a mano algún ejemplo, alguna imagen para corroborarlo.<br /><br />Apunto desde una New York City satelital; el corazón que conecta y nos arrima a casa: aquella trazada, forjada, berreada. Ando quizás con la sintaxis ligera; sigo visitando el grito unánime de gol, ese que pone los pelos de punta. Es una tonada inmensurable, intransferible al cuerpo de un pentagrama. Ya le mando un email a Lindsay Pfaff, la hija de Jean Marie, a quien conocimos hace unos días mientras cenábamos en mesas contiguas. Me dijo que gritaría por los muchachos de Donadoni.<br /><br />En el fondo, hoy la alegría resultó ser italiana. Lo que acontezca mañana es un mero juego de naipes y puntillazos de lógicas ataviadas. Quisiera decir más, tocar los detalles... de haber nacido en Delfos...<br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SFirUYZJcrI/AAAAAAAABPs/b49Fb3UZOGE/s1600-h/DelphicSibylByMichelangelo.jpg"><img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp0.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SFirUYZJcrI/AAAAAAAABPs/b49Fb3UZOGE/s200/DelphicSibylByMichelangelo.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5213104935315010226" /></a><br /><br /><br /><br /><object classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,29,0" width="366" height="75"><param name="movie" value="http://www.goear.com/files/localplayer.swf" /><param name="FlashVars" value="file=2970bc4" /><param name="quality" value="high" /><embed src="http://www.goear.com/files/localplayer.swf" flashvars="file=2970bc4" quality="high" pluginspage="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer" type="application/x-shockwave-flash" width="366" height="75"></embed></object><br /><br /><font color=OLIVE><font size="2" face="TIMES">Foto: 1. ©<a href="http://www.flickr.com/photos/wvs/"> Sam Javanrouh</a></font></font>Cristianhttp://www.blogger.com/profile/14952689798980233917noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5588025805586061951.post-7636806897946421882008-06-13T23:20:00.007-05:002008-06-15T12:40:19.472-05:00El futuro<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SFNIDUE8gYI/AAAAAAAABPM/a22WE4366Bs/s1600-h/picturephone.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp2.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SFNIDUE8gYI/AAAAAAAABPM/a22WE4366Bs/s400/picturephone.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5211588415564054914" /></a><br /><font size=+3>E</font>ste curioso cartel de la <i>Western Electric</i> anunciaba un injerto tecnológico posible en aquel entonces en las novelas de Asimov, Orwell y H.G.Wells, entre otros; en series como “Perdidos en el espacio” o “Star Trek”. La leyenda reza que “Algún día serás una estrella”, una profecía que los productores de los “realities” llevaron a buen fin. Una vez escuché que la aplicación de las conjugaciones verbales (no en la gramática donde ya se eternizan las lagunas) es intrínsicamente cultural. Algunas tribus indígenas, insistía la misma voz, desconocen la palabra futuro.<br /><br />Llegará el apocalíptico día en el que todos tengamos uno de esos microlentes emplazados en el rostro, como ese tercer ojo invisible del que tanto hablan los yogis, sólo que esta vez la intervención no será para el goce introspectivo sino para inocular nuestra condición humana. No existirá el misterio, la duda; la curiosidad tendrá que ser dibujada porque no habrá otra manera de entenderla. Sólo quedará huir (para unos pocos), regresar a la sencillez del tener hambre, las ganas de dormir y las actividades mínimas. Recurrir al amor como fuente y a las emociones como escudos, tamices de nuestros sentidos.<br /><br />Todo este vuelo por una imagen agotada en el tiempo, una fibra anecdótica de las artes publicitarias, que cayó en mis manos en una franja de ocio; pensemos en que podría desencadenar la imaginación si en vez de eso nos tropezáramos (va a todos aquellos que sueñan con “gambas”) con unas hermosas piernas en vivo, en el apogeo del verano...<br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SFNTd-vp8FI/AAAAAAAABPU/99L_jphIUFs/s1600-h/2577164358_bf17d57caf.jpg"><img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp1.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SFNTd-vp8FI/AAAAAAAABPU/99L_jphIUFs/s200/2577164358_bf17d57caf.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5211600968321986642" /></a><br /><br /><font color=OLIVE><font size="2" face="TIMES">Foto: 2 ©<a href="http://www.flickr.com/photos/work4bandwidth/"> Mike Wood </a></font></font>Cristianhttp://www.blogger.com/profile/14952689798980233917noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5588025805586061951.post-82663917007493862872008-06-11T23:40:00.005-05:002008-06-12T01:36:03.328-05:00Sobre héroes y tangos<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SFDBuHmmlwI/AAAAAAAABO8/SGVwbv9aTko/s1600-h/erikvanhannen.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp0.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SFDBuHmmlwI/AAAAAAAABO8/SGVwbv9aTko/s400/erikvanhannen.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5210877766926767874" /></a><br /><font color= darkred><i>"<font size=+3>L</font>a pérdida de la mujer es la condición para que el héroe del tango adquiera esa visión que lo distancia del mundo y le permite filosofar sobre la memoria, el tiempo, el pasado, la pureza olvidada, el sentido de la vida. El hombre herido en el corazón puede, por fin, mirar la realidad tal cual es y percibir sus secretos. Basta pensar en los héroes de Discépolo. El hombre engañado, escéptico, moralista sin fe, ve por fin la verdad. En este sentido 'Cambalache' de Discépolo es 'El Aleph' de los pobres."<br /><br />Ricardo Piglia - <u>Formas Breves</u> (2000)</i></font><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SFDC7UWZDaI/AAAAAAAABPE/wnt9VEAJgbM/s1600-h/inmasera:.jpg"><img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp0.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SFDC7UWZDaI/AAAAAAAABPE/wnt9VEAJgbM/s200/inmasera:.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5210879093198359970" /></a><br /><br /><object classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,29,0" width="366" height="75"><param name="movie" value="http://www.goear.com/files/localplayer.swf" /><param name="FlashVars" value="file=c46b0ee" /><param name="quality" value="high" /><embed src="http://www.goear.com/files/localplayer.swf" flashvars="file=c46b0ee" quality="high" pluginspage="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer" type="application/x-shockwave-flash" width="366" height="75"></embed></object><br /><br /><font color=OLIVE><font size="2" face="TIMES">Fotos: 1. ©<a href="http://www.flickr.com/photos/erikvanhannen/"> Erik</a> / 2. © <a href="http://www.flickr.com/photos/inmasera/">Inma</a> </font></font>Cristianhttp://www.blogger.com/profile/14952689798980233917noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5588025805586061951.post-29167429737407128742008-06-05T11:21:00.007-05:002008-06-06T10:42:08.639-05:00Roedor de anaqueles<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SEgTv7de4ZI/AAAAAAAABOk/Hn_DCh3alWw/s1600-h/1566891817.01._SCLZZZZZZZ_V66856634_.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp3.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SEgTv7de4ZI/AAAAAAAABOk/Hn_DCh3alWw/s400/1566891817.01._SCLZZZZZZZ_V66856634_.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5208434683190108562" /></a><br /><font size=+3>M</font>e doy cuenta que leo a los novelistas norteamericanos con los ojos de un latinoamericano. Modifica poco el hecho de que los lea en inglés. Entiendo cosas que sólo son comprensibles y asimiladas por albergar hacia estos lados, por la repetición de las secuencias observadas. Por eso mi “Top 10” es casi siempre contrario al que publican los folletos literarios; siempre y cuando me adhiera a esa práctica irregular de los “10 mejores”, como si escribir se tratara de una competencia: “este párrafo definitivamente me elevará dos peldaños”...<br /><br />Con <i><u>Firmin: Adventures of a Metropolitan Lowlife</u> (2006)</i> me divertí una enormidad y fue para los estándares del mercado editorial un libro menor; “literalmente hablando”. La única edición mide aproximadamente 7x5 pulgadas (19x17cm) y se saltó el debut en tapadura (hardcover) con el que suelen bailar el primer vals de las librerías. Veo en algunos blogs que la traducción en español fue todo un acontecimiento; quien sabe si por sentirnos ratones de biblioteca (me declaro culpable). Buen trabajo de la Seix-Barral por divisar estas agujas en el abultado pajar de la verborrea editorial.<br /><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SEgaAvXj-cI/AAAAAAAABOs/1IsgS21BQMk/s1600-h/299313394_63aa9c65d7.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp3.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SEgaAvXj-cI/AAAAAAAABOs/1IsgS21BQMk/s400/299313394_63aa9c65d7.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5208441569071593922" /></a>Sam Savage es un personaje extraviado en la humedad de Madison, Wisconsin, ciudad que se erige entre dos lagos. Sus estudios de filosofía los realizó en Yale y los aplicó fielmente a oficios como la carpintería, la pescadería y la reparación de bicicletas. <i><u>Firmin</u></i> es su opera prima y ha sido traducida en italiano, alemán y español (y posiblemente en otras lenguas). A Sam Savage (un buen salvaje dentro de todo) lo trajo a Nueva York una librería independiente del barrio de Nolita: la McNally-Robinson. <br /><br />De <i><u>Firmin</u></i> me cautivó el tema de lo decadente, de ese efecto erosivo y cíclico fatídicamente palpable que ofrecen las ciudades; de una estética de lo deshilachado que abarca desde el personaje principal “una rata ilustrada”, la librería, el encargado y la ciudad: Boston <i>circa 1960</i>. <br /><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SEgcdWSXx0I/AAAAAAAABO0/pvtl9y95zTQ/s1600-h/103210926_1c19d3e2ca_o.jpg"><img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp2.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SEgcdWSXx0I/AAAAAAAABO0/pvtl9y95zTQ/s200/103210926_1c19d3e2ca_o.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5208444259578398530" /></a>la segunda vez que fui a Boston había un ensayo, maliciosamente olvidado sobre la mesa de noche de la posada en la que pernoctamos, sobre el abandono de la ciudad y el éxodo a las soñadas periferias estadounidenses (pasto al ras, todo en su sitio y vida catatónica). El abandono progresivo de las metrópolis y el apropiamiento de la misma por quienes eran relegados. Boston fue en esa década la boca del lobo; como lo fue Nueva York hasta que asomó sus narices Giuliani y la Disney mandó a mudar a las putas de la calle 42.<br /><br />Volviendo a lo estrictamente literario, mi mirada se acopla a ciertos gustos particulares que se olvidaron de las tendencias desde hace más de quince años. Todo circula en una especie de anacronismo sistematizado, donde leo lo que me plazca más allá de críticas que aconsejan quemar vivo al autor y a sus editores; donde todo mi sincretismo cultural juega un rol muy importante. Leo como hispanohablante, veo cine como un italiano; salto de Auster a Savage, de Lumet a Bielinsky y siempre Fellini; de Eco a Claudia Piñeiro y de Melania Mazzucco o Alessandro Baricco a César Aira, Tournier, Pablo De Santis, Murakami...<br /><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SEgTBKGwm5I/AAAAAAAABOc/Kd0VZ_9AD3c/s1600-h/firmin.jpg"><img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp2.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SEgTBKGwm5I/AAAAAAAABOc/Kd0VZ_9AD3c/s200/firmin.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5208433879667481490" /></a>En <i><u>Firmin</u></i> la salvación a todo ese espectro marchito, según Savage, pareciera estar en los libros; capaces de redimir hasta una rata y de despertar el incalculable potencial que reside en cada uno de nosotros. Entonces, el texto se transforma en un espejo de un fluir de energías apabullantes. Al autor, esa puerta de la escritura lo está llevando a lugares impensados, mientras Firmin sigue sumando jergas:<br /><br /><i><font size=2>“Ma anche il narratore, per quanto elabori accuratamente le sue scalette, non può mai sapere in anticipo con assoluta certezza verso quali approdi lo sospingerà il viaggio della scrittura...” (Paola Capriolo)</font></i><br /><br /><br /><font color=OLIVE><font size="2" face="TIMES">Foto: 2. ©<a href="http://www.flickr.com/photos/98469445@N00/"> V.max1978</a> </font></font>Cristianhttp://www.blogger.com/profile/14952689798980233917noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5588025805586061951.post-81992277326312328352008-05-31T23:59:00.009-05:002008-06-02T14:31:56.104-05:00Bastidor inexcusable<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SERJyAXSSHI/AAAAAAAABOU/ij7lOBUJ_bE/s1600-h/Scott+LaPierre+:pierrelaphoto.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp0.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SERJyAXSSHI/AAAAAAAABOU/ij7lOBUJ_bE/s400/Scott+LaPierre+:pierrelaphoto.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5207368192587090034" /></a><br /><font size=2><i>“Un sorbo de distracción, buscando descifrarnos”<br />Soda Stereo</font></i><br /><br /><font size=+3>S</font>iempre sabrá echarle las culpas a las generaciones aledañas. A las pasadas por la herencia y a las nuevas porque identifica con lástima cierto proceso involutivo. Se olvidó de que todos tuvimos y tendremos veinte años; le sucedió en el instante en que leía una sentencia de D.H.Lawrence en <u><i>El amante de Lady Chatterlay</u></i>, que una paráfrasis muy periférica describiría más o menos así: una vez cruzado ese umbral (de edad) el conjunto de esas quimeras convienen ser piedra, roca maciza, trinchera de muelle, paradero de olas y así hasta el infinito.<br /><br />Basta registrar las marcas del cuerpo y de todos los años que nos traen hasta el punto actual; asociar colores y texturas a sensaciones vulgares y pertinaces. Si lleva la narración hacia esas prácticas quizás logre verse sin el ruido de las excusas.<br /><br /><font color=OLIVE><font size="2" face="TIMES">Foto: ©<a href="http://www.flickr.com/photos/pierrelaphoto/"> Scott La Pierre</a></font></font>Cristianhttp://www.blogger.com/profile/14952689798980233917noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5588025805586061951.post-6088591978430292432008-05-28T23:20:00.002-05:002008-05-29T11:59:04.240-05:00Modus vivendi<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SD7gUAXSSFI/AAAAAAAABOE/DJYxlATg13Q/s1600-h/766px-ChaucerPortraitEllesmereMs.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp2.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SD7gUAXSSFI/AAAAAAAABOE/DJYxlATg13Q/s400/766px-ChaucerPortraitEllesmereMs.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5205844853586544722" /></a><br /><Font color=darkred>"[...] <font size=+3>B</font>y his bed<br />He preferred having twenty books in red<br />and black, of Aristotle's philosophy,<br />To having fine clothes, fiddle or psaltery.<br />Though a philosopher, as I have told,<br />He had not found the stone for making gold.<br />Whatever money from his friend he took<br /><b>He spent on learning or another book</b><br />And prayed for them most earnestly, returning<br />Thanks to them thus for paying for his learning."<br /><br />Geoffrey Chaucer, <i><u>The Canterbury Tales</u> (1380's)</I></font><br /><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SD7ggQXSSGI/AAAAAAAABOM/IxKVZgValjQ/s1600-h/1380px-Canterbury-west-Winter-Highsmith.jpeg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp3.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SD7ggQXSSGI/AAAAAAAABOM/IxKVZgValjQ/s320/1380px-Canterbury-west-Winter-Highsmith.jpeg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5205845064039942242" /></a><br /><font size=+3>E</font>s posible que hayan cambiado las formas, los títulos que atrapan nuestro interés; el ocio vestido de saco y corbata.<br />Es posible... pero nuestra naturaleza sigue intacta.Cristianhttp://www.blogger.com/profile/14952689798980233917noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5588025805586061951.post-17072022587582560492008-05-23T11:22:00.013-05:002008-05-23T19:40:31.976-05:00Una tarde un viajero (y su libreta de notas)<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SDb_dgXSSBI/AAAAAAAABNk/hXIi9JxLrX4/s1600-h/Photo0041.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp0.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SDb_dgXSSBI/AAAAAAAABNk/hXIi9JxLrX4/s400/Photo0041.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5203627301842077714" /></a><br /><font size=+3>P</font>rimera línea. Primeras palabras. Pido calle porque las paredes de mi apartamento comienzan a reducirse. Es una sensación, no un hecho, pero la mente no sabe separar esas dos telas tan delgadas.<br /><br />Sin embargo, el papel sigue incrementándose, ya sea en formato revista, prensa cultural o recibos de tarjetas de crédito. No comento que también hay libros porque eso sería llover sobre mojado. No importa cuántas veces me siente a limpiar, los pequeños montículos siguen estando. <br /><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SDcKkgXSSDI/AAAAAAAABN0/RrbmMBpNIdg/s1600-h/StaR_DusT_+:+Fabio.jpg"><img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp1.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SDcKkgXSSDI/AAAAAAAABN0/RrbmMBpNIdg/s200/StaR_DusT_+:+Fabio.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5203639516729067570" /></a>Mis adquisiciones son cada vez más selectas, como las películas que veo: un margen que se reduce luego de sumar años de pruebas y experimentos. Hoy, en este momento, salgo a buscar una copia de un libro de memorias: <u><i>Minor Characters</u> (1983)</i> de Joyce Johnson, quien fuera amante de Jack Kerouac en los años más ácidos del movimiento Beat. Me tropecé con la copia la semana pasada; una primera edición íntegra, y decidí reservarla.<br /><br />A eso quizás me refiero cuando digo que compro libros con pinzas, aunque nunca reprimo nuevas experiencias o autores. Es ese el delicioso vértigo que ligeramente se instala en mi piel cuando entro y recorro lomos y lomos de textos.<br /><br /><i>Left Bank Books</i> queda a dos cuadras de uno de mis cafés preferidos: <i>Sant Ambroeus</i>. Mi idea inicial al salir de casa, y a esto se le podrían añadir dos factores: el geográfico y el ritualista, era hacerme dueño del libro y ojearlo ante una taza de café (irónico que el café sólo formara parte de mi vida después de los 30) pero un cartel improvisado y que, por tal, abofetea todo protocolo comercial, decía que volverían a las 3:30 PM.<br /><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SDcKkwXSSEI/AAAAAAAABN8/ycxhQKIfOd4/s1600-h/Perspective_Elvert+Barnes.jpg"><img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp2.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SDcKkwXSSEI/AAAAAAAABN8/ycxhQKIfOd4/s200/Perspective_Elvert+Barnes.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5203639521024034882" /></a>Me vi obligado a alterar el cronograma, no así el buen ánimo. Esos espacios son inmejorables. Desbordan un tinte local insustituible: tibio y afectuoso (en eso anda mi <i>macchiato</i>). Algo tenemos en común; compartimos ese apego a la vida sin el requisito de las imposiciones, sin lo aparatoso de la fuerza. En las grandes cadenas, no del todo desdeñables, la repetición y la imparcialidad son el canon. Digamos que el librero de <i>Left Bank Books</i> (un personaje novelesco <i>per se</i>) vale más que quinientos gerentes tallados en serie por algún MBA del estado de Massachussets.<br /><br />Aquí en el Village vengo a tomar nuevos aires. A ofrecerle resistencia a las palabras sentenciosas de un astrólogo que quiso jugar a ser Dios. Con buena voz y tono le digo: ¡Que se vaya a la reputamadrequeloparió! <br /><br />Aquí los actores caminan sin el acoso de los fotógrafos. Pasan de largo o se sientan a degustar un bocado o una taza de lo que sea. Hace unos instantes se acaba de ir Miranda Richardson. En otro momento, hubiese insistido por una foto juntos; la necesidad de hablarles, de enterarlos de mi existencia. Ya no. Me disuelvo entre ellos con una calma apacible. Si nombrara a todas las personas que he encontrado o tropezado en esta isla ambiciosa y pervertida necesitaría la pausa del folletín para no aburrirlos.<br /><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SDcKKAXSSCI/AAAAAAAABNs/v6aYI5GKeXw/s1600-h/celeste.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp3.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SDcKKAXSSCI/AAAAAAAABNs/v6aYI5GKeXw/s400/celeste.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5203639061462534178" /></a>Hay días en los que escribo sobre mi imposibilidad de llevar al papel mis historias; es una táctica infalible de escritura. La combino con párrafos lanzados al aire sobre algún paseo o alguna lectura. Así creo ordenar un poco lo sigiloso de las páginas; fuimos criados pensando en lo callado como un menoscabo, como una ausencia, al mismo tiempo que nos vendían el concepto de Dios silente y arrimado a nuestra sombra. <br /><br />Lo primero, la escritura de la no escritura, es una trampa a los demonios de la sensibilidad. Inflige a la rueda un ritmo que oculta sus grietas. Algunos le llaman “paraliteratura”, otros prefieren apodarlo como “introspecciones de estilo”; para mí es quizás el grito ante la antesala al silencio.<br /><br /><font color=OLIVE><font size="2" face="TIMES">Fotos: 1. © Cristian Piazza / 2. ©<a href="http://www.flickr.com/photos/Star-Dust/"> Fabio</a> / 3. © <a href="http://www.flickr.com/photos/perspective">Elvert barnes</a> / 4. © <a href="http://www.flickr.com/photos/celesterc">Celeste</a></font></font>Cristianhttp://www.blogger.com/profile/14952689798980233917noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5588025805586061951.post-18863471198105495632008-05-22T22:57:00.002-05:002008-05-23T11:37:47.802-05:00Intervalo musical<object width="425" height="355"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/6TZcZPuZBv4&hl=en"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/6TZcZPuZBv4&hl=en" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"></embed></object><br /><br /><br /><font color=royalblue><i>“<font size=+3>H</font>o perso le parole”...</i><br />por ciertas alegrías, por ciertos resquemores.<br />Pausas y brechas que pueden llegar a ser necesarias.<br />Asimilo los comienzos como bocanadas de aire, <br />la transición es su vestíbulo; aunque sea vista con un ojo.<br />En un mundo de palabras inútiles... <br /><i>“Metti insieme un cuore, prova a sentire”...</i></font>Cristianhttp://www.blogger.com/profile/14952689798980233917noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5588025805586061951.post-38891923865461174902008-05-17T23:41:00.011-05:002008-05-23T01:40:04.460-05:00El sillón al centro<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SDBPpY6EwpI/AAAAAAAABNE/hBhx4xlVUW8/s1600-h/longhorndave1.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp3.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SDBPpY6EwpI/AAAAAAAABNE/hBhx4xlVUW8/s400/longhorndave1.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5201745142092186258" /></a><br /><font size=3><i>"The power of readers lies not in their ability to gather information, in their ordering and cataloguing capability, but in their gift to interpret, associate and transform their reading."<br /><br />Alberto Manguel - <u>The library at night</u></i></font><br /><br /><font size=+3>S</font>omos cuatro en un palco que ahora alienta a los lectores a perderse entre páginas. Se trata del ala derecha, en la planta baja, pegada al escenario que ahora es café, pero sin abandonar sus recuerdos, su memoria.<br /><br />Lo fascinante de estar sentado aquí y hablar sobre ello es la propensión a ser invisibles y a comunicarnos fielmente con los entes rectangulares que lo pueblan. Nos reconocemos en cierta videncia. Sabemos de la presencia y no nos causa temor. El “yo “ narrador invisible que me enviste está compuesto de los mismos subterfugios de aquellos que leen a mi lado: fantasmagoría a plena luz del día; claro que ella no entra porque el hermetismo de la sala se lo impide.<br /><br />De los espíritus reales que hacen “vida” aquí y de aquellos de paso no sé mucho aunque hay un silbido constante pero casi imperceptible que podría jugarse como argumento para el deleite esotérico.<br /><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SDD0vo6EwqI/AAAAAAAABNM/t7CD-qVGaUE/s1600-h/%5Bauro%5D++:+aurora.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp0.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SDD0vo6EwqI/AAAAAAAABNM/t7CD-qVGaUE/s400/%5Bauro%5D++:+aurora.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5201926668884951714" /></a>En la mesa central, que enfila sus esquinas hacia nosotros, como para que en nuestra invisibilidad no nos tropecemos, hay una copia de los diálogos de Séneca y debajo de esta algo de Gedisa sobre comunicación. Los posó allí el señor que está a mi lado que lee algo sobre Francia y su democracia. Anda por los cincuenta años. Sostiene el libro con fuerza y no le separa la vista.<br /><br />Sin pretenderlo, las mujeres ocupan el lado derecho y los hombres el izquierdo (2 y 2); casi un alegato de hemisferios e inteligencias. La más joven; flaca, morocha, de pequeños tatuajes oscuros; uno en el hombro izquierdo, el otro donde vértebras y cervicales se enamoran. Ella lee un tratado socioeconómico sobre el porqué del crecimiento de los países de un tal García Hamilton (un desconocido para mí). Otro fantasma exquisito se zambulle entre los libros de arte y lamento no ser uno de ellos.<br /><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SDD2dI6EwrI/AAAAAAAABNU/Tv3XM5bEMao/s1600-h/1813699777_674b2decf9_m.jpg"><img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp2.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SDD2dI6EwrI/AAAAAAAABNU/Tv3XM5bEMao/s200/1813699777_674b2decf9_m.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5201928550080627378" /></a>Tomé los libros que me quiero llevar. Mucha literatura argentina: Ariel Magnus, Sergio Chejfec, Guillermo Martínez y una voz osada como la de Walter Graziano (que no hace literatura) que te quiere hacer tomar la pastillita azul de “Matrix” y cantártelas directamente. Si no se cuida, aunque sus libros suenen a amarillismo mediático entremezclado con ficción conspirativa, le van a estampar otra pastillita en el medio del “mate”.<br /><br />Me siento y comienzo a desintegrarme. Cambio de piernas para no cansarlas con el peso de la otra. Nadie me exige nada, ni me apuran con la cuenta o te miran grotescamente para que abandones la silla; hay momentos en los que les conviene a otros que tu presencia sea legible. Aquí no. puedo escribir y leer tranquilo, cambiar cuantas veces quiera: modificar los hábitos a placer.<br /><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SDD2u46EwsI/AAAAAAAABNc/HBhcgmX2mm4/s1600-h/Bukutgirl+:+Liz+Kasameyer.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp1.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SDD2u46EwsI/AAAAAAAABNc/HBhcgmX2mm4/s400/Bukutgirl+:+Liz+Kasameyer.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5201928855023305410" /></a>Sentirnos seres etéreos en un lugar así brinda algo más que lógica. Primero, es una librería y el cuchicheo de las voces que residen en los estantes es infinito porque cada ojeada abre una nueva espiral; un nuevo camino que se dilata hacia lo interminable. Imágenes, palabras, trazos... el intercambio, el choque; nuestras bibliotecas sumadas al festín. Segundo, pensar en todos los que por aquí pasaron y soñaron desde 1919. Pienso que Gardel debe retumbar todavía por el filo renovado de las paredes. Sus notas se asocian al tango que suena de fondo: instrumental, agresivo, algo Piazzoliano que recubre dúctil nuestras identidades.<br /><br />Yo, particularmente, puedo sentir esa energía silente pero inquieta. Se aloja en los brazos, te hace pesar la vista. Entro bien y esas presencias se manifiestas así, aunque uno luego se acostumbra. Sin embargo, con las figuras de las novelas y cuentos el contacto es menos invasivo.<br /><br />Como se dice en inglés uno está aquí “safe and sound”; una seguridad similar al regazo de una madre: cálido, protector. El techo circular con ese cielo Rococó extendido, con sus ángeles y sus artemisas en fresco son el reflejo de los colores libres.<br /><br /><br /><font color=OLIVE><font size="2" face="TIMES">Fotos: 1. ©<a href="http://www.flickr.com/photos/Davidw/"> Longhorndave</a> / 2. © <a href="http://www.flickr.com/photos/auro/">Aurora</a> / 4. © <a href="http://www.flickr.com/photos/Bukutgirl/">Liz Kasameyer</a> </font></font>Cristianhttp://www.blogger.com/profile/14952689798980233917noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5588025805586061951.post-32160367691144413552008-05-11T23:17:00.007-05:002008-05-12T15:31:24.112-05:00Estilo libre<a href="http://bp0.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SCiTxo6EwlI/AAAAAAAABMk/cQr48yjQY28/s1600-h/C.VISION.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp0.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SCiTxo6EwlI/AAAAAAAABMk/cQr48yjQY28/s400/C.VISION.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5199568250803110482" /></a><br /><font size=3><i>“Il fuoco della passione è cenere se manca una disciplina.”<br />(Franceso Alberoni)</font></i><br /><br /><font size=+3>L</font>a pasión: el motor de cada gol marcado por Roberto Baggio, de cada delicada recuperación de sus maltrechas rodillas. Aun hoy, si le preguntan, es la primera palabra que toma silueta de sonido y se materializa casi instintivamente. Alberoni dice también que esa pasión-obsesión llevó a Michelangelo y a Galileo al final del recorrido; a sus descubrimientos y al detalle del acabado. De haber contado con un iPhone sus epifanías estéticas y científicas habrían viajado a velocidad de rayo y el físico toscano hubiese podido eludir las rejas impuestas por el papado (un posible exilio a Harvard). Michelangelo habría tenido comisiones en varias capitales europeas y media Manhattan (en aquel momento verde e inhóspita) llevaría su marca inconfundible.<br /><br />Dejando de lado los anacronismos y mi declarado disgusto hacia la “(des)arquitecturización” de la construcción (la descompensación de criterios) quiero retomar el punto inicial, el de la pasión, que implica tantos dolores de cabeza si adquiere trazo de mujer, hombre (o transexual, diría Ronaldo). Lo de los sincretismos de épocas es una cualidad de las películas animadas de Pixar y Disney o el relajo efectivo de desestimar la historia (gastémonos esa plata en el último software y dejemos al barbudo apolillado en el aula). <br /><br /><a href="http://bp1.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SCin346EwnI/AAAAAAAABM0/vYEpIfag4PA/s1600-h/Davide.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp1.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SCin346EwnI/AAAAAAAABM0/vYEpIfag4PA/s400/Davide.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5199590348409848434" /></a>Esa intemperancia se da mucho en tantas “supuestas” novelas históricas. La rapidez por publicar, la presión de ciertos contratos, el no querer alejarse del círculo público, consiente esos desatinos de estilo; mezcla de elementos freudianos aplicados al emperador Adriano (rima todo en ano). Porque todo se va al culo cuando un narrador, una voz narrativa que reside en el siglo XV habla como hablaría mi vecina, con palabras que no existían, ni actitudes o muy feministas, muy comunistas, muy psicoanalíticas. Eco siempre ha propuesto la idea de palimpsesto, para desentenderse (él persona) de ciertas liviandades de estilo. Y si alguien sabe cómo hablaban en la Edad Media, cómo se emborrachaban, al punto de reproducir las notas de la náusea, es Eco. (A veces me pregunto si no es un viajero del tiempo).<br /><br />La pasión y el estímulo son corrientes eléctricas que alimentan el cuerpo, que desanudan el hastío; pero como dice Alberoni en su artículo del lunes, sin meta, sin asidero no hay euforia que valga. Es decir, resultaría más efectiva o lucrativa una depresión organizada que una pasión sin atributos. Y quizás tenga toda la razón. Esa energía sin método se diluye como sal en agua, se erige como un raptus de cafeína para luego soterrarse vertiginosamente.<br /><br /><a href="http://bp3.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SCiVHY6EwmI/AAAAAAAABMs/l5bk9L4oqNc/s1600-h/jsantiglz.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp3.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SCiVHY6EwmI/AAAAAAAABMs/l5bk9L4oqNc/s400/jsantiglz.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5199569723976893026" /></a>Yo convine de hacer del viaje la meta. Lo hice luego de que técnica y entusiasmos convivían a destiempo. Mi único hábito fue, hasta hace poco, el de renunciar a todos ellos; mis pasiones intactas, preocupado de que la simbiosis las malgastara, que perdieran esa cualidad de “olio extra vergine” (¿se puede ser “extra virgen”? ¿no es esa una condición redundante?) <br /><br />Apliqué mal la máxima budista que afirma que la única permanencia es esa virtud pasajera de todas las cosas. Me obstiné en rechazar los hábitos, y en eso mi método fue infalible, pero como advierte Luciano Ligabue en la voz filmada de “Freccia”: “da te stesso non ci scappi...”.Estoy aprendiendo, poco a poco, “one page at a time”. <br /><br />Decía el otro día Umberto Eco lo importante que era leer con cierta y consecuente lentitud. Le tomó cuarenta años traducir <i><u>Sylvie</u></i> de Gérard de Nerval; fueron treinta y ocho para sentirse listo y emprender ese viaje “di dire quasi la stessa cosa”; y sólo allí, en sus jornadas de traductor, comprendió detalles que sus años ininterrumpidos (es un decir) de lectura no pudieron darle. Piglia recordó en la inauguración de la Feria del libro de Bs.As. (qué ganas de estar allá) que se sigue leyendo como en los tiempos de Aristóteles; un elogio de la lentitud, un saborear en vez de engullir. <br /><a href="http://bp2.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SCioQI6EwoI/AAAAAAAABM8/ovNu2tJl-5U/s1600-h/05_italia_spagna_g.jpg"><img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp2.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SCioQI6EwoI/AAAAAAAABM8/ovNu2tJl-5U/s200/05_italia_spagna_g.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5199590765021676162" /></a><br /><br /><br /><font color=OLIVE><font size="2" face="TIMES">Fotos: 1. ©<a href="http://www.flickr.com/photos/confusedvision/"> ConfusedVision</a> / 3. © <a href="http://www.flickr.com/photos/jsantiglz/"> Santiglz</a> </font></font>Cristianhttp://www.blogger.com/profile/14952689798980233917noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5588025805586061951.post-53952776811635494982008-05-05T23:12:00.003-05:002008-05-06T23:40:51.580-05:00Siamo quel che mangiamo... [fon. Siamo cuel que man-yamo]<a href="http://bp3.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SCB59MlZZ0I/AAAAAAAABMc/EzAyXCnyrYQ/s1600-h/tambako.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp3.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SCB59MlZZ0I/AAAAAAAABMc/EzAyXCnyrYQ/s320/tambako.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5197288062242613058" /></a><br /><font color=darkred><i>"<font size=+3>R</font>emember, Stuart," he said quietly as he intently spooned up the pudding. "What you put in your stomach comes out of your soul."</font><br /><br /><font color=black>Philip K. Dick - <u>Voices from the street</u> (1952)</i></font><br /><br /><font color=OLIVE><font size="2" face="TIMES">Foto: ©<a href="http://www.flickr.com/photos/Tambako/"> Tambako </a> </font></font>Cristianhttp://www.blogger.com/profile/14952689798980233917noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5588025805586061951.post-11852163142537504212008-05-02T16:08:00.009-05:002008-05-06T10:49:04.339-05:00Honoris tesis<a href="http://bp1.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SBv7e8lZZuI/AAAAAAAABLs/jOEnubi-G4I/s1600-h/confusedvisionhuh.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp1.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SBv7e8lZZuI/AAAAAAAABLs/jOEnubi-G4I/s400/confusedvisionhuh.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5196023104179627746" /></a><br /><font size=+3>H</font>e estado releyendo mi tesis universitaria, corrigiendo algunos localismos de la época y subsanando ciertos adulterios verbales, propios de la ingenuidad y del deseo de decirlo todo, con el mayor número de palabras posibles. Me vienen a la mente puntadas de recuerdos, sensaciones, todas con aires de efervescencia: se elevan y súbitamente se esfuman y regresan al universo de aire al que pertenecen. Recuerdo la diferencia; esa condición de sentirme ajeno (hasta de mí mismo), contracara de todo, siempre obstinadamente proponiendo el “otro lado del camino”. El placer y la extravagancia de ser un estudiante de Letras en un territorio de analfabetas funcionales.<br /><br />Umberto Eco me pidió una copia. Mi tesis es sobre él y su tercera novela <u><i>L’isola del giorno prima</u> (1994)</i> que para ese entonces no había sido leída en español (al menos en Sudamérica). Me apuntaba así, creo recordar, la idea novedosa y quizás dejar al jurado en ropa interior, al no poderse valer del texto en cuestión, salvo que demostraran (como muchos pretendían) ser verdaderos intelectuales, hombres y mujeres de una cultura amplia que se extendía hasta la lengua italiana. <br /><br /><a href="http://bp1.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SBv7t8lZZvI/AAAAAAAABL0/VT0STVJ3E7c/s1600-h/Umberto_Eco.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp1.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SBv7t8lZZvI/AAAAAAAABL0/VT0STVJ3E7c/s400/Umberto_Eco.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5196023361877665522" /></a>Al señor Umberto Eco le hice saber de la existencia del texto en noviembre del año pasado cuando vino a presentar su libro <u><i>Storia della bruttezza</u> (2007)</i>, una antología de los feos de la historia y de la fascinación que provocan. Inmediatamente me confió su dirección y su interés por tener una copia en sus archivos. <br /><br />La idea me había entusiasmado, pero pronto, por distintos desvíos del ánimo y el calendario, fui postergando las fechas. Leía cinco o seis páginas cada dos semanas; de haber continuado así corría el riesgo de que la Tesis y Eco nunca concretaran el encuentro. Sin embargo, se me volvió a adelantar. Ya está de vuelta en Nueva York y el domingo espero poder darle la versión revisada y corregida de aquel, mi último esfuerzo académico de los noventa.<br /><br /><a href="http://bp2.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SBv8QMlZZwI/AAAAAAAABL8/5l822X6mX5c/s1600-h/venus1.jpg"><img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp2.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SBv8QMlZZwI/AAAAAAAABL8/5l822X6mX5c/s200/venus1.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5196023950288185090" /></a>Fue divertido releerme a una distancia más que prudencial; era explicar a un “otro” que se prestaba como autor, una presencia vaga y fantasmal y yo, ahora, un lector renovado. Me reconozco aún en muchas de las frases y los enunciados que imprimía con una firmeza similar a la de los internados. Decía cosas como estas: <br /><br /> <i><font size=3>Todo establece un “continuum” interpretativo; una circularidad de los procesos de cuestionamiento y cuya última instancia será el lector que asume su posición de lector-cómplice, como sugería Cortázar...</font></i><br /><br />Asimismo, refresqué la diferencia entre “fábula y trama” en una cita del propio Eco: <br /><br /> <i><font size=3>La Fábula es el esquema fundamental de la narración, la lógica de las acciones y la sintaxis de los personajes, el curso de los eventos ordenados temporalmente. (...) La Trama es, en cambio, cómo viene contada, cómo aparece en superficie, con sus dislocaciones temporales... </font></i><br /><br /><a href="http://bp0.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SBv8uslZZyI/AAAAAAAABMM/v9jP1bQPMRM/s1600-h/1142736985_6c09ddeae0.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp0.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SBv8uslZZyI/AAAAAAAABMM/v9jP1bQPMRM/s400/1142736985_6c09ddeae0.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5196024474274195234" /></a>La literatura como una entidad autosuficiente. Era algo así lo que se vivía en los pasillos del textualismo. Se cuestionaba la figura del autor, se lo hacia desaparecer; el nombre de la tapa era sólo una secuencia de caracteres o un mero recolector de mensajes. El lector tenía su buena porción de palabra y residía entrelíneas. En la novela de Eco hay cartas, hay reescrituras (palimpsestos) y voces narrativas que interpretan como los peldaños lo hacen con el horizonte, hasta llegar a nosotros (los peldaños imprevistos) que disparamos lo inimaginable. La novela misma (o las novelas) queda juguetonamente en entredicho.<br /><br />Y es como si todas las lecturas fueran una; todas mis más recientes lecturas que me empujan hacia ese mismo lugar, en el cual funjo de amalgama. Soy lector, escritor y también personaje y a la vez una pausa entre todas; el orden es permeable: hablo y me escribo, sudo y me narro, pienso, siento. Vuelvo a Vila-Matas por enésima vez: <i>“El genio personal que hay en todo niño se esconde por el placer del acto mismo de ocultarse, del mismo modo que el autor de una verdadera obra literaria escribe esa obra por el puro placer de escribirla...”</i> Dos párrafos más abajo cita a Foucault: <i>“La huella del autor está sólo en la singularidad de su ausencia”</i>. Ocultarse es hacer que el texto fluya naturalmente.<br /><br /><a href="http://bp3.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SBv8uclZZxI/AAAAAAAABME/w6w5yGfPEes/s1600-h/work4bandwidth:mw2.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp3.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SBv8uclZZxI/AAAAAAAABME/w6w5yGfPEes/s400/work4bandwidth:mw2.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5196024469979227922" /></a>No hay coincidencias, sólo avatares de una lógica secreta que hila. Estoy por abordar una novela de Philip K. Dick que tuvo que esperar 25 años luego de la muerte de su autor; luego me toca un nuevo ensayo de Manguel y una Ópera prima (publicada) que me ha llegado de Zaragoza, de una <a href="http://monicagutierrez.blogspot.com/"> escritora</a> muy especial que también sabe activar el “chip” de la invisibilidad. Umberto Eco ha sabido desinhibirse de sus historias; lo logró con maestría en <u><i>El nombre de la rosa</u> (1980)</i> y en la novela del náufrago. A lo mejor, tocándolo, en el apretón de manos, logre restituirlo a la página o finalmente me entere de una vez por todas, que soy yo el juego de una pertinaz voz narrativa.<br /><br /><i><font size=3>“L’autore è ignoto,” mi aspetterei però che avesse detto, “la scrittura è aggraziata, ma come vede è sbiadita, e i fogli sono ormai una sola gora. Quanto al contenuto, per quel poco che ne ho scorso, sono esercizi di maniera. Sa come si scriveva in quel Secolo...Era gente senz’anima”... (Umberto Eco)</i></font><br /><br /><a href="http://bp2.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SBv9dMlZZzI/AAAAAAAABMU/MZDLMHbiCdc/s1600-h/ECO_isola0.gif"><img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp2.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SBv9dMlZZzI/AAAAAAAABMU/MZDLMHbiCdc/s200/ECO_isola0.gif" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5196025273138112306" /></a><br /><br /><font color=OLIVE><font size="2" face="TIMES">Fotos: 1 ©<a href="http://www.flickr.com/photos/confusedvision/"> Confused Vision</a> /4. ©<a href="http://www.flickr.com/photos/celesterc/"> Celeste</a> / 5. ©<a href="http://www.flickr.com/photos/work4bandwidth/"> Mike Wood</a></font></font>Cristianhttp://www.blogger.com/profile/14952689798980233917noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5588025805586061951.post-22208887216009950352008-04-29T23:26:00.008-05:002008-04-30T00:55:43.428-05:00La cara de la modestia<a href="http://bp2.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SBgHr8lZZsI/AAAAAAAABLc/H6rp3Pya96I/s1600-h/369119177_4c8d0ddb75.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp2.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SBgHr8lZZsI/AAAAAAAABLc/H6rp3Pya96I/s400/369119177_4c8d0ddb75.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5194910621750617794" /></a><br />“<font size=+3>L</font>a modestia” (del libro de relatos <i><u>Exploradores del abismo</i></u> de Vila-Matas) es un cuento circular, donde no vale la pena ponerse a buscar un comienzo o un final, aunque aparentemente los asome con desenfado. No puede decirse tampoco que abre en la mitad, aunque gracias al movimiento oscilatorio del cuento (de las especulaciones del narrador), esa posibilidad es tan cierta como cualquier otra. <br /><br />El personaje, un hombre de tradiciones, hábitos y familia que sabe reprimir muy bien su suficiencia, de repente se obsesiona de una idea (¿cuál es el verdadero rostro de la modestia?) y va juntando elementos en todos los escenarios a los que nos invita. La modestia puede ser triste o una culpa: “personas que no tienen una alta opinión de sí mismas, es decir, personas que son modestas.” También puede ser una mujer de finos rasgos pero soterrados en la melancolía, o un grabado de “una hermosa mujer”.<br /><br /><a href="http://bp0.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SBgIZclZZtI/AAAAAAAABLk/JW69OLQqdk4/s1600-h/imagen.jpg"><img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp0.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SBgIZclZZtI/AAAAAAAABLk/JW69OLQqdk4/s320/imagen.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5194911403434665682" /></a>La ruta del autobús 24 es también cíclica, como todas, pero cada recorrido promete renovación. Cada vuelta, cada giro de calles añade nuevos “gestos, frases y personas”. Para el protagonista (que lo toma para ir al trabajo) es el lugar donde el cuerpo se disuelve; el mundo sobre el 24 es una fantasía realizable, una especie de salto a otra dimensión; un trayecto que secciona su realidad en dos, un límite que se abre y se cierra al cruzar la puerta.<br /><br />¿Cuál es ese punto medio en el que lo modesto no es vergüenza o ignominia y la vanidad sólo un alegato de nuestras arrogancias? pareciera preguntarse. El mundo de esa línea de transporte, con sus reglas y sus apostillas, que sube a diario “por la calle Mayor de Gracia, en Barcelona”, posiblemente contenga la clave de ese enigma tan solicitado.<br /><br /><br /><font color=OLIVE><font size="2" face="TIMES">Foto 1: ©<a href="http://www.flickr.com/photos/simonpais/"> Simon Pais-Thomas</a></font></font>Cristianhttp://www.blogger.com/profile/14952689798980233917noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5588025805586061951.post-30443173682670012892008-04-28T18:20:00.005-05:002008-04-28T18:27:13.990-05:00Sospecha<a href="http://bp1.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SBZcOMlZZqI/AAAAAAAABLM/m81vKC9Iboo/s1600-h/sergio_one.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp1.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SBZcOMlZZqI/AAAAAAAABLM/m81vKC9Iboo/s320/sergio_one.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5194440619184449186" /></a><br /><font size=+3>E</font>l cielo tenía un aire de cólera desgastada. Había consumido su última verdad en ese azul cada vez más plomizo. El cielo estaba brumoso. Ethan fijaba la mirada arqueando el cuello sin importarle mucho el dolor que se provocaría ante esa pausa innatural. Posiblemente ha estado así quién sabe desde cuando (el cielo, no su cuello), pero hace apenas unos días alguien había confirmado sus sospechas...<br /><br /><font color=OLIVE><font size="2" face="TIMES">Foto: ©<a href="http://www.flickr.com/photos/sergio_one/"> Sergio_One </a> </font></font>Cristianhttp://www.blogger.com/profile/14952689798980233917noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5588025805586061951.post-25363988114395106642008-04-23T12:34:00.009-05:002008-04-23T22:58:44.437-05:00El verbo escribir (II)<a href="http://bp0.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SA-X5slZZoI/AAAAAAAABK8/yReQOFf-y6Y/s1600-h/306321420_955ab982dc.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp0.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SA-X5slZZoI/AAAAAAAABK8/yReQOFf-y6Y/s400/306321420_955ab982dc.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192535912857822850" /></a><br /><font size=+3>C</font>omo dice Murakami, escribir una novela es un desafío, mientras que escribir cuentos es una inmensa alegría. A Vila-Matas le pasó algo similar con su último libro <u><i>Exploradores del abismo</u></i> aunque se extraviara en las transiciones, provocando (distintivo de su literatura) relatos atípicos: <i>“libro inclasificable, tan alejado de la novela convencional como del típico conjunto -siempre tan sospechoso- de cuentos cerrados y correctos”</i>.<br /><br />El único verbo que subsiste y se explaya en toda la sintaxis es “escribir”. Accionar el motor de la palabra es siempre placentero. Es lo más cercano a la iluminación, a la idea de universo.<br /><br /><a href="http://bp1.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SA-YQ8lZZpI/AAAAAAAABLE/-1TplSZ93FE/s1600-h/splorp++:+Grant+Hutchinson.jpg"><img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp1.blogger.com/_I0LN-njM3t0/SA-YQ8lZZpI/AAAAAAAABLE/-1TplSZ93FE/s200/splorp++:+Grant+Hutchinson.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192536312289781394" /></a>Prevalece una unidad, un hilo conductor entre lo escrito y el oficiante; una corriente energética que unifica y suprime egotismos (mientras va creando otros, de índole diversa). No hay, en esos momentos donde se anota y se ordena, observador ni observado; el autor se pierde en la psicología del personaje hasta el punto de llegar a confundirse con él, y este otro, no menos ingenuo, se independiza, adquiere vida propia y fustiga a su creador si se le llega a ir un poco la mano.<br /><br />Esa corriente no arrastra el germen de la interrupción o del desconcierto, ni siquiera en las pausas obligadas, que unos y otros toman, para restituir el aire a los pulmones, para pensar ante una esquina qué rumbo tomar.<br /><br /><font color=OLIVE><font size="2" face="TIMES">Fotos: 1 ©<a href="http://www.flickr.com/photos/work4bandwidth/"> Mike Wood </a> / 2 ©<a href="http://www.flickr.com/photos/slorp/"> Grant Hutchinson </a></font></font>Cristianhttp://www.blogger.com/profile/14952689798980233917noreply@blogger.com