tag:blogger.com,1999:blog-5568709.post-47833580748420263842008-05-01T10:22:00.003+02:002008-05-01T10:29:46.129+02:00<strong>DIARIO DE UN OCIOSO<br />Miércoles, 30 de abril de 2008</strong><br /><br />La infancia suele ser una caja que, guardada en un trastero y más o menos llena de polvo, siempre es grato abrir. Quizás es que, aunque no exenta de conflictos y preocupaciones, nuestra infancia es un periodo dorado en el que todo parecía más fácil. Algunos de mis mejores amigos – ahora, después de tantos años, parte de la familia aunque no nos unan lazos de parentesco - entraron en mi vida pronto y siempre hemos conservado el contacto. Pero, curiosamente, mi alejamiento de los cerca de 50 individuos con los que compartí 11 años de clases y juegos, ha sido – en los últimos 20 años y salvo alguna excepción – total.<br />El martes volví a abrir la caja de la infancia al reencontrarme con Luís, uno de esos 50 individuos de los que me separan más de 20 años. Luís, como yo, está a punto de cumplir 40 años pero en su sonrisa y en sus ojos soy todavía capaz de reconocer a ese niño con el que compartí parte de mi infancia.<br />Es imposible hablar de todo lo que ha pasado durante estos años, de los diferentes caminos que hemos tomado, de las decisiones erróneas y de los aciertos que hemos ido cosechando... pero ambos intentamos hacer un resumen para cubrir las enormes lagunas que el tiempo y la separación han dejado en el conocimiento que tenemos del otro.<br />Hay, quizás por falta de tiempo, poco tiempo para la nostalgia, pero pese a todo recordamos alguna tarde de juegos y a alguno de los compañeros de los que nada sabemos. <br />Me ha gustado volver a recuperar el contacto con Luís y espero que esto no se quede aquí y sigamos viéndonos de tanto en tanto. Y es que, aunque el tiempo nos obligue a cerrar cajas, nunca es conveniente utilizar mucho precinto.<br /><br /><a href="http://bp0.blogger.com/_4MXaX3zpdoI/SBl-GFxNF_I/AAAAAAAAAfk/GeYjmM4Hnbw/s1600-h/lloyd1.jpg" target="_blank"><img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp0.blogger.com/_4MXaX3zpdoI/SBl-GFxNF_I/AAAAAAAAAfk/GeYjmM4Hnbw/s200/lloyd1.jpg" border="0" alt="Daniel Clowes. Lloyd Llevellyn"id="BLOGGER_PHOTO_ID_5195322288241448946" /></a><br />Durante la última semana, a parte de trabajar, he tenido tiempo de leer el último <strong>Peter Berling</strong> – tiempo perdido – y de disfrutar de <strong>Lloyd Llevellyn de Daniel Clowes</strong>. Los discos por escuchar y los suplementos de periódicos pendientes de revisar se siguen acumulando sobre mi mesa que amenaza con hundirse.xavihttp://www.blogger.com/profile/10727382625962404448noreply@blogger.com