tag:blogger.com,1999:blog-53880231564542441672008-10-03T15:06:42.040+02:00La vie en NoirMadame Xhttp://www.blogger.com/profile/11580565061259067030noreply@blogger.comBlogger68125tag:blogger.com,1999:blog-5388023156454244167.post-18633140238685116802008-06-06T00:13:00.008+02:002008-06-07T07:13:59.236+02:00Adiós, mi Loba...<div align="justify"><span style="color:#000000;">.</span></div><div align="justify"><a href="http://bp0.blogger.com/_QE-LOyedi64/SEhlO6YHFTI/AAAAAAAAARg/5ikA5_WsGIU/s1600-h/Lobo+aullando+bajo+la+luna.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5208524275916936498" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_QE-LOyedi64/SEhlO6YHFTI/AAAAAAAAARg/5ikA5_WsGIU/s400/Lobo+aullando+bajo+la+luna.jpg" border="0" /></a><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;">Hembra. Pastor belga sin pedigree. Negra como una noche sin luna. No ha sido una perra fácil. Extremadamente celosa y testaruda. Muy territorial. Y leal hasta la muerte, eso sí.<br /><br />Llegó a nosotros hace justo 17 años, con apenas 3 semanas de vida. Era la más pequeña de la camada. Y parecía la más desprotegida. Pura apariencia. Resultó ser una perra imperativa y fiera, salvo con las personas que adoraba. Y no adoraba, precisamente, a muchas.<br /><br />Nos ha hecho muy felices.<br /><br />Hoy la hemos sacrificado. Dicen que no sufren. Yo creo que sí. Por primera vez en su vida no quería cruzar la puerta de la calle cuando se la abrí. Jadeó inquieta camino del veterinario, en el asiento trasero del coche. Sólo su parálisis la impidió resistirse. Sobre la mesa del quirófano estuvo muy alterada hasta que el narcótico la dejó anestesiada. Después, el fármaco eutanásico hizo su efecto. Dejó de latir su corazón. Tuve su cabeza entre mis manos hasta que todo acabó. Separar mis manos fue lo más atroz. Una imagen que me perseguirá el resto de mi vida. Lo sé.<br /><br />Adiós, mi loba…<br /><br /><em>Mayo 1991 – 5 de junio de 2008<br /></em></span></div>Madame Xhttp://www.blogger.com/profile/11580565061259067030noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5388023156454244167.post-72980210302844889132008-05-25T19:24:00.014+02:002008-06-15T22:46:24.798+02:00El amante lesbiano<img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5204383729875096866" style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center;" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_QE-LOyedi64/SDmvbaYHFSI/AAAAAAAAARY/07E6JKJuj4Y/s400/Eikoh+HOSOE+-+ordeal+by+roses+-+1961.jpg" border="0" /><br /><div align="justify"><span style="color: rgb(153, 153, 153);font-family:georgia;font-size:130%;" >[Fragmento]</span><br /></div><div align="justify"><span style="color: rgb(0, 0, 0);">. </span><br /></div><div align="justify"><span style="color: rgb(153, 153, 153);font-family:georgia;font-size:130%;" >De pronto me sobresalta una explosión de sonidos. Reconozco en los primeros compases la 'Danza húngara número 1' de Brahms, que en el Madrid de los años cuarenta solía ofrecer como propina la Orquesta de Cámara de Hans von Benda. Pero no suena una transcripción orquestal, sino un piano, y muy próximo. Me vuelvo y grito:</span> </div><div align="justify"><span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;font-size:130%;" >.</span><br /></div><div align="justify"><span style="color: rgb(153, 153, 153);font-family:georgia;font-size:130%;" >—¡Papá! </span></div><span style="color: rgb(153, 153, 153);font-size:130%;" ></span><div align="justify"><br /><span style="color: rgb(153, 153, 153);font-family:georgia;font-size:130%;" >Casi no le doy tiempo a dejar de tocar su piano y girarse en el taburete. El abrazo es apretado, largo: mi emoción sin palabras empaña mis ojos.</span><br /><br /><span style="color: rgb(153, 153, 153);font-family:georgia;font-size:130%;" >—Vamos, vamos –me calma él–. No pensarías que no íbamos a vernos.</span><br /><br /><span style="color: rgb(153, 153, 153);font-family:georgia;font-size:130%;" >No ha cambiado. Su pelo gris, hacia atrás, sus dulces ojos castaños, labios finos, manos delicadas, gesto mesurado...</span><br /><span style="color: rgb(153, 153, 153);font-family:georgia;font-size:130%;" ></span></div><div align="justify"><span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;font-size:130%;" >.</span></div><div align="justify"><span style="color: rgb(153, 153, 153);font-family:georgia;font-size:130%;" >—Claro que lo esperaba, pero no estaba seguro.</span></div><div align="justify"><span style="color: rgb(0, 0, 0);">.</span><br /></div><div align="justify"><span style="font-size:130%;"><span style="color: rgb(153, 153, 153);"><span style="font-family:georgia;">—Es lo más natural, hijo. Ya has visto a mamá, a Juan, a Luisa... Todos te queremos.</span></span></span></div><div align="justify"><span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;font-size:130%;" >.</span><br /></div><div align="justify"><span style="color: rgb(153, 153, 153);font-family:georgia;font-size:130%;" >—¿Y sabes a quién acabo de encontrar también? ¡A la señora Khadir, a Farida!</span><br /><br /><span style="color: rgb(153, 153, 153);font-family:georgia;font-size:130%;" >—¿Farida?</span><br /><br /><span style="color: rgb(153, 153, 153);font-family:georgia;font-size:130%;" >—Madame Djalil, la del profesor argelino amigo tuyo que nos visitó en Madrid. ¿No recuerdas?</span><br /></div><div align="justify"><span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:130%;" >.</span> </div><div align="justify"><span style="color: rgb(153, 153, 153);font-family:georgia;font-size:130%;" >—¡Ya lo creo! Admirable mujer. ¡Qué bien me hablaba de ella su marido en Toledo!</span><br /><span style="font-size:130%;"><span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;" >.</span></span><br /></div><div align="justify"><span style="font-size:130%;"><span style="color: rgb(153, 153, 153);"><span style="font-family:georgia;">—No sabes la alegría que me dio encontrarla gracias a estas postales... Ahora estaba yo mirando unas de la Melilla de tu época. Mira, seguro que te hacen recordar.</span></span></span><br /><span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;font-size:130%;" >.</span><br /></div><div align="justify"><span style="color: rgb(153, 153, 153);font-family:georgia;font-size:130%;" >—Aquí se recuerda todo, hasta lo que no recordábamos. En esa casa, frente a la Comandancia General, viví yo antes de casarme con tu madre.</span><br /><br /><span style="color: rgb(153, 153, 153);font-family:georgia;font-size:130%;" >—Una vez, en Ras–Marif, tita Luisa me dijo que tú te habías fijado en ella antes que en mamá.</span><br /><br /><span style="color: rgb(153, 153, 153);font-family:georgia;font-size:130%;" >—¿Te dijo eso? –Su mirar se dulcifica por un momento-. Es verdad. Las dos eran muy guapas pero tu madre me intimidaba. Luisa era más de mi estilo y yo me inclinaba a ella. Las seguía por el parque, las "encerraba" hasta su casa, como se decía entonces. Pero tu madre decidió conquistarme y lo logró sin dificultad; ni Luisa ni yo podíamos contrariarla. No podía perder tiempo, ya no eran unas niñas en una época en que a los veinticinco la mujer empezaba a resultar solterona. No es que yo fuera mucho más que un arabista traductor de la Comandancia, pero mi puesto civil tenía el pomposo nombre de "Consejero" y además yo trabajaba en la privilegiada esfera del alto mando, donde otros asesores lograron llenarse el bolsillo con sus influencias. Así es que tu madre me eligió y yo me casé con la esperanza de que si teníamos un hijo heredase el carácter fuerte de ella en vez del mío. La pobre Luisa siguió cuidando a su madre en Ras–Marif y perdió su juventud en aquel agujero de tu paraíso. Sólo recobraba el gusto de vivir cuando la invitábamos unas semanas a nuestra casa, pero tu madre no las prodigaba. Pensaba, y con razón, que mi placer por acompañar al piano a tu tía no era solamente estético. Aunque Luisa encantaba oyéndola, sobre todo los tangos, sus piezas favoritas. </span><br /><br /><span style="color: rgb(153, 153, 153);font-family:georgia;font-size:130%;" >Papá se vuelve al teclado y, soñadoramente, toca unos compases del tango 'Caminito'. Sí, daba gusto oírselo cantar a ella.</span><br /><span style="color: rgb(0, 0, 0);">.<br /></span><span style="color: rgb(153, 153, 153);font-family:georgia;font-size:130%;" >—¿Estabas enamorado de la tita? –pregunto, sorprendido por la naturalidad con que formulo aquí tales preguntas.</span><br /><br /><span style="color: rgb(153, 153, 153);font-family:georgia;font-size:130%;" >—Todo lo enamorado que yo podía estar de una mujer. Pero como teníamos el mismo carácter no era una relación ardorosa sino sólo una fraternidad erótica. Con ella yo no llegaba a más, no era capaz. En cambio tu madre lograba excitarme en la cama hasta poder satisfacerla plenamente. Su disciplina, el someterme como mero instrumento de su deseo, me engallaba y me hacía más macho que si yo llevara la iniciativa. Siempre me montaba ella, era mi jinete; su dominación me hacía activo...</span><br /><br /><span style="color: rgb(153, 153, 153);font-family:georgia;font-size:130%;" >Me mira e interpreta mi expresión:</span><br /><br /><span style="color: rgb(153, 153, 153);font-family:georgia;font-size:130%;" >—Te choca que hable así a mi hijo, pero ¿acaso no nacemos todos de los abrazos de nuestros padres?... Ya irás comprobando que aquí las hipocresías y los tapujos se desmoronan ante la fuerza de los hechos. Y los hechos son mucho más variados y complejos que los dos comportamientos sexuales únicos permitidos por la cultura oficial: el macho y la hembra, cada uno de ellos heterosexual cien por cien sin resquicios, encarnando respectivamente el poder y la sumisión. Pero por mucho que todas las demás variantes sean declaradas perversiones, la vida en la naturaleza sigue produciendo los casos y matices más diversos... Supongo que no necesito demostrártelo, a poco que recuerdes tu propio matrimonio. Ya sé además que no te dolió gran cosa el desenlace.</span><br /><br /><span style="color: rgb(153, 153, 153);font-family:georgia;font-size:130%;" >—Así es; fue un alivio.</span><br /><br /><span style="color: rgb(153, 153, 153);font-family:georgia;font-size:130%;" >—El de salir de la farsa e instalarse en la verdad.</span><br /><br /><span style="color: rgb(153, 153, 153);font-family:georgia;font-size:130%;" >—Únicamente me dolió el desprecio de la gente...</span><br /><br /><span style="color: rgb(153, 153, 153);font-family:georgia;font-size:130%;" >—¡El desprecio!... –Rechaza mi padre con la voz más desdeñosa imaginable. El desprecio lo temen los poderosos porque les debilita; ellos prefieren ser odiados porque eso es reconocer su fuerza. Los débiles nos confirmamos en ese desprecio ajeno porque es nuestra identidad. "El que se humilla será ensalzado", lo dicen hasta los que necesitan dios, y es que al instalado en la sumisión no se le puede rebajar más.</span><br /><br /><span style="color: rgb(153, 153, 153);font-family:georgia;font-size:130%;" >—No comprendo –me atrevo a interrumpirle.</span><br /><br /><span style="color: rgb(153, 153, 153);font-family:georgia;font-size:130%;" >Me contempla benévolo:</span><br /><br /><span style="color: rgb(153, 153, 153);font-family:georgia;font-size:130%;" >—Me extraña, con la vida que has llevado. Cuando el sumiso se encara con el fuerte, retándole a que le degrade y el fuerte reacciona maltratando y humillando, hace precisamente lo que desea el sumiso. Es decir le obedece, se convierte en su instrumento, aunque crea estar dominando... Mientras no te desprecies a ti mismo ríete del desprecio ajeno y vive según tu propia verdad. </span><br /><br /><span style="color: rgb(153, 153, 153);font-family:georgia;font-size:130%;" >Papá vibra de tensión vital, de superioridad irrefutable.</span><br /><span style="color: rgb(0, 0, 0);font-family:georgia;font-size:130%;" >.</span><br /></div><div align="justify"><span style="color: rgb(153, 153, 153);font-family:georgia;font-size:130%;" >—¿Sabes cómo me nació mi vocación de arabista, que acabó por ser, más que ciencia, conocimiento orientador de mi verdadero destino? Mi padre me regaló como premio un ejemplar de 'Las mil y una noches' que inmediatamente, aun siendo una selección para niños, me hechizó con la figura de Scherezada. Me fascinó aquella débil mujer, indefensa en el palacio, juguete para su amo el Gran Señor, entrando cada noche en la cámara erótica bajo la amenaza de ser decapitada. Cada ocaso comparecía ante las puertas de la muerte y cada aurora se sentía resucitar al salir viva del recinto. Para el sultán ella era un simple objeto rutinario de placer carnal; para ella cada orgasmo podía ser el último y por eso ¡con qué intensidad lo gozaría!... Por supuesto yo no pensaba así a los doce años y mi visión de la princesa era sólo una prematura intuición, inspirada ya por mi naturaleza íntima, pero sí llegué a esa comprensión cuando, licenciado en semíticas, conocí la versión auténtica, total e inexpurgada. Entonces, ya adulto, fui consciente de que yo no estaba hechizado por la princesa como lo están los admiradores de estrellas de cine. Mi identificación era total, era querer ser como ella, vivir su mismo destino. ¡Ah! Recuerdo muy bien la noche en que lo descubrí de repente y me dije, primero en mi pensamiento, luego en alta voz, acostado en la cama de la pensión de estudiante donde vivía: "Quiero ser odalisca." "Quiero ser esclava"... Mi cuerpo ardía estremecido y, tendido boca arriba, crucé las muñecas bajo mi espalda como si me hubiesen maniatado. Me sentía desnuda y ofrecida, sí, en femenino, bajo las miradas de compradores barbudos; me sabía a punto de ser escudriñada, palpada, examinados mis dientes, vuelta boca abajo para apreciar mi culo... Viví un trance tan violento interiormente como el de un místico alzándose a lo divino; después de todo son los mismos mecanismos psicológicos. Mi viva fantasía duró un gran rato y me dormí exhausta... Desde ese momento me obsesionó la idea, pero su consecuencia no fue el proyecto de operarme como transexual, pues nadie pensaba entonces en esa posibilidad. Ni siquiera incurrí en travestismo: mi ansia no se conformaba con simulacros. Era algo más auténtico y profundo: quería ser poseída siendo quien yo era, dar placer con mi propio ser, vivir la experiencia real de ser gozada carnalmente y, desde esa transgresión, arrojar mi desprecio sobre quienes careciesen del valor para atreverse, aun necesitándolo interiormente como yo: ostentando mi orgullo en el abismo frente al otro orgullo de los escaladores de premios y medallas... En el exterior yo era arabista, funcionario y consejero según las normas; por dentro vivía en la espera de mi Señor. Me preparaba para entregarme a él, para consagrar mi cuerpo a su capricho, su goce, su lujuria, incluso su sadismo si lo deseaba, como Luisa... Por fortuna mi profesión oficial me situaba en un ambiente donde ese Gran Señor, mi Príncipe Negro, podía manifestarse algún día y donde, mientras tanto, lograba yo a veces atisbar mi futuro, como Moisés la Tierra Prometida. Por ejemplo, en la recepción oficial de un dignatario musulmán sabía yo que cierta cerrada puerta del patio donde charlábamos conducía al recinto sellado de las mujeres, o que tras las tupidas celosías del piso superior estaban observando la fiesta las esposas gozadas por nuestro huésped, sin que ninguna pudiera sospechar mi envidia hacia ellas.</span><br /><br /><span style="color: rgb(153, 153, 153);font-family:georgia;font-size:130%;" >—¡Pero tú te casaste con mamá! ¡Algo te interesarían las mujeres!</span><br /><br /><span style="color: rgb(153, 153, 153);font-family:georgia;font-size:130%;" >—Acudía a algún burdel con oficiales amigos para no llamar la atención, a veces sin llegar a nada, fingiéndome más borracho de lo que estaba. Sí, tu madre fue quien me conquistó porque la adiviné dominadora. Resolví entregarme a una Gran Señora mientras aparecía mi Gran Señor, aun sabiendo que aquello tendría el coste de desempeñar, además de mis funciones oficiales, el papel de marido y el de padre. En este último, sobre todo, puse todo mi esfuerzo y si no resulté mejor fue porque heredaste mi carácter y no el de tu madre, como yo deseaba. Te quise de veras y te quiero: me gustaría creer que te serví de algo.</span><br /><br /><span style="color: rgb(153, 153, 153);font-family:georgia;font-size:130%;" >—Me diste muchísimo y no podría yo quererte más, sobre todo en tus últimos tiempos, cuando volviste de Teherán. Aquel congreso sobre el sufismo reconoció tu obra en ese campo, ¿verdad?, y de él volviste con otro talante. Yo te adoraba; sin poder explicármelo te sentía cambiado y, a la vez, más tú mismo que nunca.</span><br /><br /><span style="color: rgb(153, 153, 153);font-family:georgia;font-size:130%;" >—Acertabas y yo también os veía a todos de otro modo. Pensaba mucho en ti, en la vida que te aguardaba; deseaba que fuese tan intensa como había empezado a serlo la mía. Porque ¿sabes?, en Teherán emigré a otra existencia, fui transformado y me transformé; renací. No a causa del congreso, que fue como todos, sino por la magia de Zadar, el Gran Señor con quien se cumplió el sueño de toda mi vida anterior... No me mires asombrado, es fácil de decir aunque encierre todo un mundo: en Teherán llegué a ser Scherezada, esclava y odalisca por amor. Totalmente entregada y poseída por unos brazos viriles, también enamorados. Murió mi vieja piel y me nació otra...Sí, te lo explicaré, necesitas saberlo.</span><br /><br /><span style="color: rgb(153, 153, 153);font-family:georgia;font-size:130%;" >Deja posarse un silencio colmado. En la ventana vira la luz a un encendido púrpura.</span><br /><br /><span style="color: rgb(153, 153, 153);font-family:georgia;font-size:130%;" >—Fue como la conversión de san Pablo o el rayo que nos fulmina. Descargó en el mismo aeropuerto, adonde yo llegaba adormilado a las dos de la madrugada, con tres horas de retraso perdidas por motivos técnicos en la escala de Atenas. Era noche cerrada, no se veía la tierra hacia donde bajábamos entre turbulencias fantasmagóricas de las nubes. Tras un largo rodaje por la pista aparcamos ante una construcción tan desigualmente alumbrada por focos dispersos que parecía una irreal decoración de teatro. Descendimos y avancé con mi maletín hacia la puerta donde me aguardaba, sin yo sospecharlo, el advenimiento, el milagro... Y ya no vi nada más.Sólo tuve ojos para él, descollando entre todos en la puerta, con una blanca túnica estilo hindú sobre los pantalones también blancos y tocado con un gorro de astracán gris. Sobre aquel alto pedestal, casi marmóreo, del blanco atuendo emergía un rostro anguloso y benévolo a un tiempo: finos los labios, altos los pómulos, audaz la nariz, oscura la barba bien recortada y, sobre todo, potentes ojos de azabache irradiando miradas como saetas. Ante aquella figura, con la cabeza tan impresionante como las del antiguo Egipto labradas en diorita, sentí la revelación. Era mi soñado dueño, mi Gran Señor encarnado. Y en el acto me ofrecí a su dominio, le rendí mi vasallaje: jamás había encontrado a un hombre tan singular, tan dotado de seductora superioridad. De pronto vacilaron mis pasos al descender su mirada sobre mí, con una expresión también de inmediato reconocimiento. No era ilusión mía, venía hacia nuestro grupo sin dejar de contemplarme... ¿Sería posible?... Reanudé mi avance hacia él, obedeciendo a su reclamo, hasta detenernos frente a frente. Era increíble pero pronunciaba mi nombre tendiéndome su mano... ¡Su mano! ¿Cómo describir mi entrega de la mía? Bajo el saludo convencional me declaré suyo en ese gesto y tomó posesión de mí. No me enteré de su nombre, que pronunció al mismo tiempo; lo averigüé más tarde: Zadar Sfandiari. Me tomó el brazo y me llevó a la puerta. Me atreví a mirar su perfil: un halcón. Mejor, un grifo o un fénix de las antiguas miniaturas persas. </span><br /></div><div align="justify"><span style="color: rgb(153, 153, 153);font-family:georgia;font-size:130%;" ><span style="color: rgb(0, 0, 0);">.</span><br />Papá me mira. Debo parecerle absorto, ansioso de sus palabras.<br /><span style="color: rgb(0, 0, 0);">.</span></span><br /></div><div align="justify"><span style="color: rgb(153, 153, 153);font-family:georgia;font-size:130%;" >—Te lo he contado con detalle porque, aun no siendo nada ante lo que viví después junto a él, ya empecé a sentirme verdadera odalisca desde ese encuentro. Ya no era yo el de antes ni lo podría ser nunca; mi nueva vida arrancaría de ahí. Imposible la duda mientras el Gran Señor me llevaba conducida –ya a veces me pensaba en femenino hasta la sala de equipajes, como a una virgen recién vendida a su dueño. Él era mi destino; yo lo sabía desde que me hirió el rayo, lo sentía por las desaforadas palpitaciones de mi corazón, feliz y temeroso a la vez. 'Mektub': estaba escrito. Por eso te lo he contado con detalle aun siendo imposible transmitirte mi emoción... Y mientras yo vivía en mi fondo ese renacimiento, me asombraba comprobar el poder de mi dueño. Todos le acataban, le dejaban paso, le servían. Al policía controlador de la entrada en el país le dirigió unas palabras entre las que distinguí mi nombre y no tuve ni que exhibir mi pasaporte. En cuanto apareció mi maleta la hizo recoger por un porteador y, eludiendo la aduana, salimos tras ella hasta una limusina aparcada fuera con un chófer. Así iniciamos un viaje hacia las afueras de la ciudad.</span><br /><br /><span style="color: rgb(153, 153, 153);font-family:georgia;font-size:130%;" >—¿Y cómo es que te esperaba un personaje así? –pregunto impaciente por conocer la aventura.</span><br /><br /><span style="color: rgb(153, 153, 153);font-family:georgia;font-size:130%;" >—Me lo explicó en el coche, donde comenzó rogándome no llamarle "Excelencia", como todos en el aeropuerto, sino simplemente Zadar, aunque yo decidí dirigirme a él como Señor, pues para mí lo era. Se encontraba de embajador iranio en Roma cuando el congreso de Nápoles, seis años antes, una reunión a la que por excepción pude concurrir y él asistió a las sesiones como destacado estudioso del sufismo. Le llamó la atención mi ponencia e intentó comentarla conmigo pero hubo de volver con urgencia a Roma. Desde entonces se interesó por mis obras e incluso mi persona, informándose por sus colegas en Madrid: me sorprendió en la conversación lo mucho que sabía de mí e incluso de mamá y de ti... Por eso había decidido tenerme en su casa de Teherán, en vez de en los hoteles para el Congreso y cuando yo le aseguré no merecer tanta distinción me replicó, con citas de mis obras, que ningún cristiano había penetrado como yo en las honduras del amor islámico y de la unión erótica y divina, desde el poema de Leyla y Majnun hasta los cuartetos del 'diwan' de Rumí para su amado Shams de Tabriz. Recuerdo cómo, al pronunciar esos elogios, tan acordes con mis emociones del momento, su mano se posó afectuosa sobre mi rodilla, como una gran mariposa blanca en la penumbra del coche. "¡Ya sabe que soy suya!" proclamó silencioso el deseo en mi corazón, pero mi humildad, intimidada ante su grandeza, me prevenía contra excesivas ilusiones... Y entre ese júbilo y esa incertidumbre fluctuó mi ánimo durante los tres días del congreso; la esperanza de que me tomase como su odalisca, según parecía anunciarme su trato, y el miedo de que mi persona le decepcionara por no estar a la altura de lo que le había hecho esperar mi obra. Por de pronto en el coche yo me persuadía de que mi sueño adolescente se realizaba, de que él llevaba consigo, a su lado, a la odalisca que yo siempre había querido ser... Al fin, cuando ya alboreaba cruzamos un vasto parque y acabamos apeándonos ante los escalones de un atrio cubierto. Dos criados nos esperaban, subimos una escalinata interior, recorrimos salones y pasillos de las mil y una noches que me confirmaban en mi nueva condición. Mi dueño me condujo a una alcoba oriental con un magnífico cuarto de baño adyacente y, como me viese observar los muchos detalles femeninos del mobiliario, justificó mi instalación allí porque la puerta opuesta del baño comunicaba con su propio dormitorio, donde así estaría fácilmente a mi disposición. ¡Como si yo necesitara justificaciones para sentirme feliz en su cercanía!... Me dejó solo para descansar, pero no pude cerrar un ojo, reviviendo la emoción del encuentro y preparándome para lo que esperaba me esperase, deseando se realizara... El sol al fin penetró por mi ventanal y, al asomarme a un pequeño y cuidadísimo jardín percibí el intenso perfume de las rosas, transportándome al poético mundo del 'Gulistán' de Saadi. Al fondo del jardín brillaban las ondulaciones de un estanque, de cuyas aguas emergió por una escala el nadador que las causaba: Zadar que, desnudo, se ofreció al sol. Una estatua de pálido bronce, pero no según el canon clásico sino con el de los nómadas: delgado, la energía en los nervios y en la fibra más aún que en los músculos, sin embargo bien modelados. Poderoso y flexible, casi felino, empezó a ejecutar varias asanas como un perfecto yogui, cuya agilidad me recordó la del velocísimo 'chitah', el leopardo domesticado para la caza por los nobles persas de las miniaturas. ¡Qué decepción la mía porque aquel semidiós no invadiera mi alcoba y me poseyera allí mismo!... Pero así viví tres días, en pleno suplicio de Tántalo, con la miel ante mis labios una y otra vez, sin alcanzarla nunca. Me llenó de júbilo que él celebrase mi ponencia sobre "La unión mística en Rumí", pero no era ése mi más ardiente deseo. Creí poder alcanzarlo cuando escuché su propia intervención sobre "Deseo, pasión y amor en el sufismo tántrico", pues parecía imposible que quien se entusiasmaba con tan fogosas ideas no respondiera a la intensidad de mis ansias; sobre todo después de descubrirme las honduras de lo que llamaba "el sufismo tántrico", para mí desconocido hasta entonces como variante esotérica de la mística islámica. Le pedí más noticias en nuestro coloquio de aquella noche y el resultado fue un diálogo de gran hondura pues, impresionado por sus ideas y enriquecido con ellas, yo expuse las mías en las que, bajo el análisis y la exégesis, yo estaba ofreciéndome a él con total desnudez. Entonces fue cuando me definió como uno de los tipos humanos caracterizados en la morfología tántrica: "Eres un perfecto corazón de gacela", exclamó, recogiendo sin mencionarla mi velada declaración. Me llené de audacia, oculté mi miedo bajo una sonrisa y le pregunté si ser así tenía algún valor. Me miró como no me había mirado nunca. "Un hombre corazón de gacela, caso muy raro cuando es tan puro como tú, es la pareja ideal, pues combina las cualidades de los dos sexos; encarna lo que vosotros llamáis androginia. Si encuentra su complementario conocerán ambos el Paraíso en la Tierra"... Imposible transmitirte mi exaltación; ¿cómo no sentirme entonces a las puertas de ese Paraíso?... ¡Oh noche inolvidable! Dormidas las rosas nos embriagaba el perfume del jazminero y el susurro de la fuente. Me atreví a preguntarle: "Y tú, Señor, ¿puedo saber cómo es tu corazón?" "Adivínalo", me ordenó y yo, recordándole agilísimo junto al estanque en la primera mañana murmuré: "De leopardo, si no te ofende." Le vi emocionado al sentirse comprendido, pero eso fue todo. El 'chitah' no saltó sobre la gacela ya en su poder... Esperé en vano, se ocultó la luna, se despidió dejándome solo... ¡Qué abismo, mi desesperación, qué corrosiva negrura! Ansiar algo toda una vida, depender de esa única obsesión, ver cómo el tiempo la iba haciendo cada vez menos posible y, de pronto, sin esperarlo ya, al borde del final, verme ante el milagro, sentirlo propicio, abrirme ya para él y sufrir que se evapora como por una maldición... ¡Qué insomnio de dolor y de llanto, tratando al menos de explicarme lo inexplicable!</span><br /><br /><span style="color: rgb(153, 153, 153);font-family:georgia;font-size:130%;" >—¿Estaba enfermo él o algo imprevisible?</span><br /><br /><span style="color: rgb(153, 153, 153);font-family:georgia;font-size:130%;" >—Mi tortura no duró mucho tiempo. Asistí como pude al día siguiente a la clausura del congreso y, al anochecer, cuando terminábamos de cenar, le recordé que a la mañana siguiente salía mi avión y empecé unas frases de gratitud por su hospitalidad, pero se me quebró la voz. Además él me atajó con palabras también temblorosas: "Yo esperaba que quizás te gustaría quedarte aquí unos días más, como mi huésped." Mi dolor se encabritó de golpe: "Como tu huésped no, Señor"; imposible seguir soportándolo. "Me has apresado en la red de tu hombría como el cazador a la paloma." Me miró sonriente, reconociendo el archifamoso verso del poema de Leyla y Majnun, mientras yo añadía: "Sólo me quedaría como tu esclava, tu sierva, tu odalisca." Fui capaz de decirlo con firmeza, mirándole a los ojos, y cuando le oí responderme que ése era justamente su deseo me arrebató la ira: "Entonces ¿por qué has sido tan cruel estos días? ¿No me has visto sufrir esperándote en vano desde mi llegada? ¿Sadismo de leopardo, placer de la caza?"... Se levantó, vino junto a mí, se sentó a mi lado y me abrazó por el hombro, con lo que me rindió: "Te equivocas, gacela mía. Eres tú quien atrapó al leopardo, le hizo desearte, necesitarte, desde que te adiviné por tus escritos y me nació un amor que se confirmó con tu presencia. Yo también he sufrido reteniéndome, pero era menester padecer ambos para llegar ahora a estar maduros en la exasperación, como el místico que vuela mejor hacia la luz desde el abismo... Ha llegado el momento, lejos de congresos y de todo; te recojo en el límite y juntos construimos nuestro encuentro total. Serás mi odalisca, como deseas, gacela tanto tiempo esperada. Viviremos como Rumí y su amante Shams, según cantó en aquel cuarteto que conoces:<br /></span><br /><span style="color: rgb(153, 153, 153);"><span style="font-family:georgia;"><span style="font-size:130%;"><em>En verdad somos un alma única tú y yo.</em> </span></span></span><br /><span style="color: rgb(153, 153, 153);"><span style="font-family:georgia;"><span style="font-size:130%;"><em>Nos mostramos y nos ocultamos tú en mí, yo en ti.</em> </span></span></span><br /><em><span style="color: rgb(153, 153, 153);font-family:georgia;font-size:130%;" >Esa meta persiguen nuestros cuerpos al enlazarse,<br />pues tú y yo no existimos ni yo ni tú.<br /></span></em><br /><span style="color: rgb(153, 153, 153);font-family:georgia;font-size:130%;" >—Sólo unas palabras pude pronunciar después –continúa mi padre–: "¡Me has vaciado de mí! ¡Lléname de ti!" "Vas a amarme y a ser amada como no lo fuiste nunca –respondió. Preparémonos para nuestras bodas; dentro de poco iré a buscarte a tu alcoba"... Pasé por el baño para ofrecerme mejor y luego, al entrar en mi cuarto, vi extendida sobre el lecho una suntuosa túnica toda encaje y transparencia. Apenas me la había puesto cuando apareció desnudo mi leopardo y en su mirada devoradora me sentí por fin su presa: me estremecí. "No tengas miedo", murmuró. "Tengo miedo, pero tengo mucha más ansia todavía de sentirte en mí." Se acercó y me levantó en vilo, transportándome a través del baño hacia su cuarto. Su brazo derecho sujetaba mis rodillas por debajo, el izquierdo rodeaba mi torso, mi cabeza reposaba sobre su hombro. Cerré los ojos en éxtasis. Me embriagaba su fuerza, me envolvía su olor y el calor de su piel y el vigor de sus músculos. Fue la procesión nupcial más hermosa imaginable para llevar al tálamo a una virgen.<br /><span style="color: rgb(0, 0, 0);">.</span></span></div><div align="right"><div style="text-align: justify;"><span style="color: rgb(153, 153, 153);font-family:georgia;font-size:130%;" >A medida que su emoción por el recuerdo ha ido creciendo su voz se ha debilitado hasta esfumarse y, a la vez, su figura se ha hecho translúcida, etérea, hasta desvanecerse.</span><br /><span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:130%;" >.</span><br /><span style="color: rgb(102, 102, 102);font-size:130%;" ><a href="http://www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/sampedro/home.htm#">José Luis Sampedro</a><em></em></span><br /><span style="color: rgb(102, 102, 102);font-size:130%;" ><em></em></span></div><span style="color: rgb(102, 102, 102);font-size:130%;" ><em><br /></em></span><ul><li><span style="color: rgb(102, 102, 102);font-size:130%;" ><em>Fotografía: Eikoh Hosoe</em></span></li></ul></div>Madame Xhttp://www.blogger.com/profile/11580565061259067030noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5388023156454244167.post-31130603922850772222008-05-18T13:24:00.004+02:002008-05-18T13:39:25.881+02:00La petite mort - poesía audiovisual<p align="center"></p><p align="center"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;"><em>A veces, te hacen regalos tan bonitos como este.</em></span></p><p align="center"><object height="355" width="425"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/vNTRZ31VgiM&hl=en"><param name="wmode" value="transparent"><embed src="http://www.youtube.com/v/vNTRZ31VgiM&hl=en" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"></embed></object></p><p align="center"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;"><span style="color:#999999;">Creado por el estudio</span> </span><a href="http://www.xnografics.com/"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;">Xnografics</span></a><span style="font-family:georgia;font-size:130%;"> <span style="color:#999999;">para</span> </span><a href="http://www.latechocolate.com/"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;">Late Chocolate</span></a></p><p align="center"><span style="font-size:130%;color:#999999;">[ Visto en el <a href="http://blog.magnoliart.com/">Blog de Magnoliart</a> ] </span></p><p align="center"><span style="font-size:130%;color:#999999;"><span style="color:#000000;">.<br /></span></p></span>Madame Xhttp://www.blogger.com/profile/11580565061259067030noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5388023156454244167.post-16729607894462366662008-05-16T23:33:00.016+02:002008-05-17T00:45:08.612+02:00Pierre Molinier - Autorretrato y Lenah<div align="center"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#993399;"><em>₪ Dedicado a <a href="http://bajoelsignodelibra.blogspot.com/">Pe-Jota </a>por nuestras increíbles coincidencias ₪</em></span><br /></div><div align="center"><em><span style="color:#000000;">.</span></em><br /></div><br /><div align="justify"><a href="http://bp1.blogger.com/_QE-LOyedi64/SC4Dyh9nFyI/AAAAAAAAAQw/YCggq-zOEnM/s1600-h/Pierre+Molinier+-+Autoportrait+en+%C3%A9rection.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5201098786304628514" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_QE-LOyedi64/SC4Dyh9nFyI/AAAAAAAAAQw/YCggq-zOEnM/s400/Pierre+Molinier+-+Autoportrait+en+%C3%A9rection.jpg" border="0" /></a> <span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;"><strong>Ficha técnica:</strong><br /></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;"><span style="color:#666666;">Título:</span> Autoportrait fetiche a l'éperon d'amour sur le fauteuil (Autorretrato fetiche con el espolón de amor sobre el sillón)<br /><span style="color:#666666;">Fecha creación:</span> 1965</span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;"><span style="color:#666666;">Técnica: </span>impresión tradicional sobre gelatina de plata </span><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;"></div></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;"><div align="justify"><span style="color:#000000;">.</span></div><div align="justify"><span style="color:#000000;">.</span></div></span><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5201107419188893522" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_QE-LOyedi64/SC4LpB9nF1I/AAAAAAAAARI/i1FOqmQ1ISk/s400/Pierre+Molinier+-+Lenah+(1968).jpg" border="0" /> <p align="justify"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;"><strong>Ficha técnica:<br /></strong></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;"><span style="color:#666666;">Título:</span> Lenah</span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;"><span style="color:#666666;">Fecha creación:</span> 1968</span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;"><span style="color:#666666;">Técnica:</span> impresión tradicional sobre gelatina de plata (fotomontaje)<br /></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;"></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;"><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Pierre_Molinier">Pierre Molinier </a>(1900 - 1976), pintor y fotógrafo francés, nacido en Burdeos, donde transcurrirá la mayor parte de su vida. En su primera etapa, más consagrada a la pintura y al dibujo, expone regularmente en los salones como miembro de la Sociedad de Artistas Independientes de su ciudad natal. Sus paisajes y naturalezas muertas, en esta época, se aproximan a los planteamientos impresionistas, mientras que sus retratos y autorretratos poseen matices mucho más expresionistas. A comienzo de los años 50, a raíz de la presentación de su obra "Le Grand Combat", juzgada como indecente, en la que ya aparecen claramente reflejadas las obsesiones eróticas y fetichistas, que caracterizarían toda su trayectoria posterior, se produce una ruptura con su comunidad artística.<br /><br />A mediados de los 50, Molinier contacta con André Breton, quién le apoyaría para integrarlo en su grupo y exponer en París, llegando a componer la portada del nº 2 de la revista "Le Surréalisme même" y participando en ediciones posteriores. Formaría parte del movimiento surrealista, aunque sus planteamientos y opiniones diferían, a menudo, del Surrealismo. En 1965 el detonante del conflicto con sus compañeros de grupo sería la presentación de un lienzo que consideraron demasiado irreverente, titulado: "Oh!... Marie, Mère de Dieu" (¡Oh!... María, Madre de Dios). Ello, unido a su difícil carácter, a menudo blasfemo y obsceno, acabaría desembocando en un alejamiento de Breton y los surrealistas.<br /><br />Finalmente, Molinier se recluyó en su pequeño apartamento de Burdeos, prácticamente marginado y aislado del resto del mundo, frecuentado en ocasiones por su pequeño grupo de amigos y amantes (hombres y mujeres), donde se consagrará totalmente a su obra plástica y en especial a la fotografía, camino que ya había emprendido desde los años 60. Su obra fotográfica, basada principalmente en autorretratos y en composiciones de fotomontajes, donde Moliner se erige en el propio objeto y sujeto de la obra, es una de las expresiones eróticas más fascinantes que ha dado el arte del siglo XX. Pierre Moliner, precursor del Body Art, se reinventa una y mil veces a través de un transformismo narcisista, en el que usará sus fetiches femeninos favoritos como medias, zapatos de tacón de aguja, corsés, guantes, etc. y objetos fálicos, tales como variados consoladores elaborados por él, para convertirse en un ser imaginario, andrógino, casi mitológico, que reúne en sí mismo la esencia de ambos géneros. Recrea un erotismo onanísitico, de gozo autosuficiente y egocéntrico y de tono sadomasoquista, transgrediendo a su vez los valores ortodoxos de la virilidad. Para sus características composiciones "calidoscópicas", se sirve del fotomontaje y de la integración de múltiples fragmentos corporales, a modo de piernas, torsos y brazos de maniquís creados por él, al estilo de las muñecas de Hans Bellmer.<br /><br />Pierre Molinier se suicidaría en 1976 en su apartamento, mandando una nota a sus amigos que decia: "Je me tue. La clé est chez le concierge." (Me mato. La llave la tiene el conserge.). Era una muerte anunciada. Ya en los años 50 expresó reiteradamente su deseo de morir. Se construyó una cruz, de las de cementerio, con el siguiente epitafio: "Aquí yace Pierre Molinier, nacido el 13 de Abril de 1900, muerto hacia 1950. Fue un hombre sin moralidad. Inútil llorar por él." Su suicidio fue un acto sereno y meditado, enmarcado en un escenario elaborado, como si se tratase de la culminación de su obra, en la que inevitablemente todo el proceso de manipulación del cuerpo debiera acabar en su desintegración.<br /><br />En esta ocasión, he escogido dos fotografías del autor, que estimo muy representativas, pues encarnan el imaginario que repetirá de forma obsesiva. Por un lado, su autorretrato en actitud de gozo narcisista, travestido en ese ser andrógino que exhibe los atributos femeninos y masculinos al mismo tiempo, como deseo de perfección. Por otro, un fotomontaje a modo de reiteración fetichista de un cuerpo fragmentado en el que queda plasmado su obsesión por las piernas y sus complementos fetiches.<br /><br />A quién le interese conocer mejor la obra y la vida de Pierre Moliner, le recomiendo el magnífico <a href="http://www.accpar.org/numero3/molinier.htm">artículo de José Miguel G. Cortés en “Acción Paralela nº3”. </a><br /><br /><a href="http://www.youtube.com/watch?v=hKZU1gOf_U8">Vídeo-galería - Pierre Molinier</a></span> </p>Madame Xhttp://www.blogger.com/profile/11580565061259067030noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5388023156454244167.post-83726086113519823772008-05-15T00:37:00.020+02:002008-05-16T20:02:16.195+02:00Voz en off...<div align="justify"><a href="http://bp1.blogger.com/_QE-LOyedi64/SCtqUR9nFxI/AAAAAAAAAQo/5FI1x1BGOmk/s1600-h/angel+oscuro.jpg"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5200367091381114642" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_QE-LOyedi64/SCtqUR9nFxI/AAAAAAAAAQo/5FI1x1BGOmk/s320/angel+oscuro.jpg" border="0" /></span></a><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;">Media luna desdibujada por una cortina de nubes, como una mancha lechosa. Las estrellas no se dejan ver. Noche triste de mayo, acunada por una brisa tenue y fría que convierte la azotea en un bastión hostil. No hay nada que ver desde aquí arriba. Diseminadas, lejos, ventanas encendidas que no dejan traslucir lo que se cuece en sus hogares. No me interesa, en realidad. Termino de fumarme el cigarrillo y bajo. En el umbral de la puerta observo el termómetro. Los grados indican mayor tibieza de la que percibe mi piel. No es la brisa, debo ser yo. El frío es interior.<br /><br />Frente a la pantalla del ordenador, mis dedos se inquietan sobre el teclado. Están deseosos por recibir la orden del cerebro. -Rienda suelta a las emociones.-<br /><br /><span style="color:#ff99ff;">Voz en off</span>: -¡Grita! Las teclas son tu instrumento. Laméntate con ellas. Pierde la maldita compostura. ¿Qué te importa lo que nadie piense? Ibas a ser valiente, ¿lo recuerdas?<br /><br /><span style="color:#9999ff;">X</span>: -Sí, lo recuerdo…-<br /><br /><span style="color:#ff99ff;">Voz en off</span>: -¿Y qué coño has hecho con tu valentía?-<br /><br /><span style="color:#9999ff;">X</span>: -Qué sé yo. No es tan fácil...-<br /><br /><span style="color:#ff99ff;">Voz en off</span>: -Por supuesto, no es tan fácil cuando una va por ahí meneando el culo como si fuese la Madame Pompadour de la postmodernidad, enarbolando la bandera del libertinaje.<br /><br /><span style="color:#9999ff;">X</span>: -No digas gilipolleces-<br /><br /><span style="color:#ff99ff;">Voz en off</span>: -¿La Rosa de Luxemburgo del fetichismo? No, que esa vestía fatal.<br /><br /><span style="color:#9999ff;">X</span>: -Ojjj, cuando te pones sarcástica, no te soporto.<br /><br /><span style="color:#ff99ff;">Voz en off</span>: -No es por joder, querida, ¿pero te has fijado en las pintas que te traes esta noche? Esa túnica moruna no pega ni con cola con los zapatos negros de tacón que llevas puestos. ¿No estarías más cómoda con las babuchas? Más combinada, desde luego.<br /><br /><span style="color:#9999ff;">X</span>: -Me apetece llevarlos y punto-<br /><br /><span style="color:#ff99ff;">Voz en off</span>: -¿Se puede saber para qué?-<br /><br /><span style="color:#9999ff;">X</span>: -Los estoy sudando.-<br /><br /><span style="color:#ff99ff;">Voz en off</span>: -Jajaja. No me hagas reír. ¿Sudando? Los estás empapando de lágrimas. ¿No sabes que cuando una llora, conviene desmaquillarse el rímel? Te estás poniendo hecha un adefesio. -<br /><br /><span style="color:#9999ff;">X</span>: -Oye, ¿a ti quién te ha dado vela en este entierro? ¡Desaparece de una puñetera vez!-<br /><br /><span style="color:#ff99ff;">Voz en off</span>: -Oh, la señora está de mala leche. Sé que esto no te gustará oírlo, pero que sepas que te empiezas a parecer a tu madre. Llena de mocos, pero arrogante.-<br /><br /><span style="color:#9999ff;">X</span>: -¡Que te largues!-<br /><br /><span style="color:#ff99ff;">Voz en off</span>: -Pues aquí te quedas, bonita –Plofff-<br /><br />[Y se hizo el silencio.]<br /><br />Recupero la quietud y con ella las puntas de mis dedos se relajan. Acarician las teclas. Se abandonan sobre el recuerdo de tantas palabras escritas. Cascadas de letras para historias de pasión sin carne. Besos que no di detrás del espejo.<br /><br />Esta noche de mayo, mis zapatos brillan más que la luna. </span></div><div align="justify"><span style="font-size:130%;color:#000000;">.</span></div><span style="font-size:130%;color:#999999;"></span><p align="center"></p><div align="justify"><br /></div><ul><p align="center"></p><li><div align="right"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;"><em><span style="color:#666666;">Fotografía: Dellacroix & Dellfina</span></em></span><br /></div></li></ul><p align="center"><iframe marginwidth="0" marginheight="0" src="http://www.evoca.com/myrecordings/recBlogForIFrame.jsp?rid=154061&teu=http://www.evoca.com/" frameborder="0" width="100" scrolling="no" height="100" color="transparent"> </iframe></p><p align="center"><span style="color:#009900;"><span style="font-family:georgia;"><em>Aretha Franklin - Sweet Bitter Love</em></span><br /></span></p>Madame Xhttp://www.blogger.com/profile/11580565061259067030noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5388023156454244167.post-75006732353734033392008-05-11T18:34:00.006+02:002008-06-15T22:44:13.076+02:00WC: del water al closet<div align="justify"><a href="http://bp2.blogger.com/_QE-LOyedi64/SCcmJh9nFwI/AAAAAAAAAQg/YXIY8D6LG3k/s1600-h/Steven+Meisel+sb_050.jpg"><span style="color: rgb(153, 153, 153);font-family:georgia;font-size:130%;" ><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5199166239999989506" style="margin: 0px 10px 10px 0px; float: left;" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_QE-LOyedi64/SCcmJh9nFwI/AAAAAAAAAQg/YXIY8D6LG3k/s320/Steven+Meisel+sb_050.jpg" border="0" /></span></a><span style="color: rgb(153, 153, 153);font-family:georgia;font-size:130%;" >Hace ya bastantes años, cuando se inauguró la flamante renovación de la estación de Atocha, me encaminé hacia ella no para admirar el jardín tropical, ni el fálico diseño de los AVE, sino para ver qué tal andaba el tradicional ligue en los váteres. Sorprendentemente, no había ninguna señal que indicara el emplazamiento de los servicios públicos. Tras varios paseos por la estación, conseguí dar con el lugar, que estaba ubicado en un sitio casi imposible de encontrar: en un entresuelo sombrío, en medio de un tramo de escaleras mecánicas, y solo accesible tras pagar el billete para los trenes de cercanías. Vamos, que hasta un avezado explorador como yo estuve a punto de abandonar. A pesar de lo escondido del lugar, con el tiempo los maricas conseguimos encontrarlo y pudimos continuar con los juegos que se dan en los váteres de todas las estaciones del mundo.<br /><br />En todo caso, aquello me pareció un mal presagio, una arquitectura represora para disuadir a los maricas de lo que desde siempre ha sido un espacio público de ligue y de relación. Años después, en vista de que el acoso de los guardias jurados no era suficiente para erradicarnos de aquellos váteres, construyeron unos muros exagerados entre los urinarios, de casi dos metros de altura. Aquello nos desmoralizó bastante, pero meses después ya habíamos desarrollado nuevas estrategias, colocándonos descaradamente a un metro de distancia del urinario para conseguir salvar ese otro "muro de la (des)vergüenza".<br /><br />Es sólo un ejemplo, pero hay muchos más, un silencioso despliegue de estrategias sobre los espacios: detenciones en los váteres de las estaciones de Barcelona y Valencia, policías ligando como gancho en los váteres de Burgos (el KGLB, Kolectivo de gays y lesbianas de Burgos intervino con el grito de guerra "que la Secreta no vigile tu bragueta"), cierre de Parque del Retiro por las noches, controles en la Casa de Campo, batidas en las playas, clausura de numerosos váteres públicos...<br /><br />Lo más preocupante no es la aplicación de esta micropolítica represiva, sino el silencio con que la comunidad gay la está aceptando. La llegada de los barrios gays (Chueca, el Gaixample) ha traído muchos espacios interesantes para ligar y relacionarse, pero pagando. Y paralelamente, asistimos al desmantelamiento de numerosos espacios públicos gratuitos. En estos tiempos de crítica contra el integrismo, los países occidentales estamos sufriendo otro tipo de integrismo mucho más discreto, pero no menos efectivo: la privatización del cuerpo y del espacio. La ciudad ha tenido siempre espacios azarosos, no marcados, nómadas, secretos, abiertos, era un espacio liso (Deleuze). Este proceso de privatización cierra los espacios y determina dónde van a poder relacionarse los cuerpos, se produce un espacio estriado, con fronteras que definen un adentro y un afuera: ahora tenemos que ligar en los bares gays, en las discotecas, en las saunas, en los cuartos oscuros, en kddas de prepago, en las sex-shops, es decir, en locales privados. Y con el proceso nuestro propio cuerpo se privatiza, no porque compremos cuerpos, sino porque compramos espacios, pagamos para poner nuestro cuerpo a circular en el mercado de la carne.<br /><br />La ciudad es también un espacio de resistencia. Como las viejas guerrillas, los gays deberíamos saber que los escondites que se desvelan, se pierden irreversiblemente, se queman, ya no se recuperan. Estamos renunciando sin rechistar a espacios que hemos okupado durante décadas para disfrutar gratuitamente entre nosotros: muelles, playas, parques, váteres, paseos, aparcamientos. Incluso en tiempos de represión política, como en el franquismo o en la dictadura argentina, esos espacios han sido lugares de resistencia, donde las maricas hemos sobrevivido con códigos clandestinos y móviles (ver el extraordinario libro "Fiestas, baños y exilios; los gays porteños en la última dictadura", de Flavio Rapisardi y Alejandro Modarelli, Editorial Sudamericana, 2001).<br /><br />La okupación de los espacios es siempre algo político. Convertir un váter en un espacio de ligue marica es un acto de cambio social, y una subversión de las formas de relacionarse. No necesitamos una plataforma política para encauzar nuestras reivindicaciones, muchas acciones y prácticas de los maricas son políticas en sí misma. La plataforma del zapato de un travesti es más política que la plataforma Izquierda Unida. Los maricas ya fuimos expulsados del tiempo. No dejemos que nos expulsen también del espacio.<br /><br /><br />Texto de <a href="http://www.hartza.com/curri3.htm">Javier Sáez<br /></a></span></div><p><a href="http://www.hartza.com/">http://www.hartza.com/</a><span style="font-size:130%;"><em><span style="color: rgb(102, 102, 102);"><br /></span></em></span></p><ul style="text-align: right;"><li><span style="font-size:130%;"><em><span style="color: rgb(102, 102, 102);">Fotografía: Steven Meisel</span></em></span></li></ul>Madame Xhttp://www.blogger.com/profile/11580565061259067030noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5388023156454244167.post-14347065546747653812008-05-06T00:27:00.006+02:002008-05-06T00:49:24.369+02:00Fausto 5.0 (2001) - Isidro Ortiz, Alex Ollé, Carlos Padrissa<p align="justify"><br /><object height="340" width="450"><param name="movie" value="http://www.dalealplay.com/dalealplay.swf?file=64915/RaquelGonzalezFausto51.0.flv"><param name="wmode" value="transparent"><embed src="http://www.dalealplay.com/dalealplay.swf?file=64915/RaquelGonzalezFausto51.0.flv" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="450" height="340"></embed></object><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;"></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;"><strong>Ficha técnica de la película:<br /></strong><br /><span style="color:#666666;">Título original:</span> Fausto 5.0 (Faust 5.0)<br /><br /></span><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;"></span><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;"><span style="color:#666666;">Año: </span>2001<br /></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;"><span style="color:#666666;">País:</span> España<br /></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;"><span style="color:#666666;">Director:</span> Isidro Ortiz, Alex Ollé, Carlos Padrissa<br /></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;"><span style="color:#666666;">Guión:</span> Fernando León de Aranoa<br /></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;"><span style="color:#666666;">Música:</span> Joseph María Sanou & Toni M. Mir<br /></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;"><span style="color:#666666;">Fotografía:</span> Pedro del Rey<br /></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;"><span style="color:#666666;">Reparto:</span> Miguel Ángel Solá, Eduard Fernández, Najwa Nimrii<br /></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;"><span style="color:#666666;">Género:</span> Drama<br /><br /><span style="color:#666666;">Sinopsis:</span> </span><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;">"Si alguien hiciera realidad tus deseos, ¿qué pedirías?...<br /><br />El doctor Fausto es un hombre cuya vida se desmorona. Especialista en el campo de la medicina terminal, toda su vida se desarrolla entre pacientes al borde de la muerte. Él mismo, encerrado en un trabajo rutinario y desalmado, se está convirtiendo en un cadáver. Fausto es un hombre sin sueños, más cerca de la muerte que de la vida.<br /><br />El único contacto que el doctor tiene con la realidad es Julia, su ayudante. Ella será quien perciba los cambios que experimenta Fausto, hasta verse involucrada, sin saberlo, en el juego de los deseos.<br /><br />El Doctor Fausto tiene que participar en una convención sobre medicina terminal que se celebra en una ciudad indefinida, un paisaje urbano futurista y decadente, reflejo de la sociedad enferma y desgastada del momento. Al llegar, en la estación, tropieza con Santos Vella, un hombre que afirma haber sido paciente suyo. Lo que Santos le dice, asombre y asusta a Fausto: asegura haberle desahuciado ocho años atrás.<br /><br />Santos es un ser grosero, inquietante y seductor, un tipo charlatán y arrogante que se inmiscuye sin contemplaciones en la vida del doctor, un guía con dotes de prestidigitador, empecinado en confrontar a Fausto con lugares nada transitados en su vida. Santos guiará a Fausto a través de un viaje alucinante por su propia conciencia.<br /><br />Santos le hace la mejor de las propuestas: convertir cualquiera de sus deseos en realidad. Los deseos de Fausto son órdenes para Santos. De hecho, antes incluso de que el doctor pueda sospecharlo, ya lo está haciendo y le está proporcionando una urgencia que Fausto tenía olvidada: el sexo.<br /><br />Comienza un viaje por un túnel del que Fausto no saldrá con el mismo rostro.<br /><br />"Hay deseos que se convierten en pesadillas."<br /><br /><span style="color:#666666;">Crítica:</span> Arriesgada reflexión, casi en clave experimental, sobre el mito de Fausto. Supuso el debut en el cine del grupo teatral <a href="http://www.lafura.com/entrada/esp/index2.htm">La fura dels Baus</a>, un prestigioso grupo de vanguardia catalán que, con sus insólitas propuestas, creadas siempre a partir de singulares atmósferas y estéticas diferentes (alejadas totalmente de lo convencional), no dejan a nadie indiferente. (FILMAFFINITY) </span></p><p align="center"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;">◊ ◊ ◊</span></p><p align="justify"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;">Esta película ha pasado casi desapercibida en el triste panorama de la exhibición cinematográfica o a mí me lo ha parecido. No la visioné en un cine, que hubiera sido lo suyo, dada su magnífica fotografía, sino en DVD, tiempo después de su estreno. Y realmente me impresionó. Tiene una estética ácida y decadente, con matices industriales y fetichistas, muy peculiar. La ambientación llega a ser asfixiante, de forma que intensifica la angustia del drama psicológico que interpretan los magníficos actores. A pesar de la extravagancia dialéctica y estética con que es reinterpretado el Fausto de Göthe, la historia se nos hace creíble a través del viejo enfrentamiento razón-pasión que de alguna forma, tal vez menos radical, persiste en nuestras conciencias.<br /><br />La puesta en escena, los diálogos, a veces complicados, la interpretación… son fascinantes. Sólo por su impacto visual merece la pena ser vista. A mí me encantó.<br /><br />Os dejo el enlace a su web, que estéticamente es un pequeño a</span><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;">nticipo de lo que nos espera en la película: </span><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;"><a href="http://www.terra.es/cine/especiales/fausto/">Fausto 5.0</a><br /></p></span>Madame Xhttp://www.blogger.com/profile/11580565061259067030noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5388023156454244167.post-63632489192887460202008-05-05T09:20:00.009+02:002008-05-05T09:41:47.315+02:00Dos sonrisas para un lunes...<span style="color:#000000;">.</span><br /><a href="http://bp1.blogger.com/_QE-LOyedi64/SB6515qehbI/AAAAAAAAAQY/GJs8P5dPNKQ/s1600-h/gato+y+sus+7+vidas.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5196795355695318450" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_QE-LOyedi64/SB6515qehbI/AAAAAAAAAQY/GJs8P5dPNKQ/s400/gato+y+sus+7+vidas.jpg" border="0" /></a> <div><span style="color:#000000;">.</span><br /></div><a href="http://bp2.blogger.com/_QE-LOyedi64/SB65RJqehaI/AAAAAAAAAQQ/3gr1sOm4HKQ/s1600-h/la+pareja.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5196794724335125922" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_QE-LOyedi64/SB65RJqehaI/AAAAAAAAAQQ/3gr1sOm4HKQ/s400/la+pareja.jpg" border="0" /></a> <span style="color:#000000;">.<br /></span><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;">Nada mejor que empezar un lunes con unas ráfagas de humor lúcido salpicado de cáustica ternura. </span><br /><span style="font-size:130%;color:#000000;">.</span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;">El genial autor es </span><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;"><a href="http://rataperezosa.blogspot.com/">RATA PEREZOSA</a></span><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;">. En su blog encontrareis más sonrisas inteligentes. </span><br /><span style="font-size:130%;color:#000000;">.</span>Madame Xhttp://www.blogger.com/profile/11580565061259067030noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5388023156454244167.post-15033354427012498162008-05-02T08:42:00.002+02:002008-05-02T08:45:54.124+02:00Rima II (Gustavo Adolfo Bécquer)<span style="color:#000000;">.</span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;">Yo me he asomado a las profundas simas<br />de la tierra y del cielo,<br />y les he visto el fin o con los ojos<br />o con el pensamiento.<br />Mas ¡ay! de un corazón llegué al abismo<br />y me incliné un momento,<br />y mi alma y mis ojos se turbaron:<br />¡Tan hondo era y tan negro!<br /><br /><em><span style="color:#666666;">Del “Libro de los gorriones” 1868<br /></span></em><br /><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Becquer">Gustavo Adolfo Bécquer</a></span>Madame Xhttp://www.blogger.com/profile/11580565061259067030noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5388023156454244167.post-20372588964007841782008-04-27T20:35:00.005+02:002008-04-27T21:00:12.725+02:00James Joyce - Cartas de amor a Nora<div align="left"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#000000;">.</span></div><div align="left"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;">[Una de ellas]</span></div><div align="left"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#000000;">.</span></div><div align="right"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;">2 de diciembre de 1909<br /></div></span><div align="justify"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;">44 Fontenoy Street, Dublín<br /><br />Querida mía, quizás debo comenzar pidiéndote perdón por la increíble carta que te escribí anoche. Mientras la escribía tu carta reposaba junto a mí, y mis ojos estaban fijos, como aún ahora lo están, en cierta palabra escrita en ella. Hay algo de obsceno y lascivo en el aspecto mismo de las cartas. También su sonido es como el acto mismo, breve, brutal, irresistible y diabólico.<br /><br /></span><a href="http://bp2.blogger.com/_QE-LOyedi64/SBTK8pqehWI/AAAAAAAAAPw/YTnAm4V-0Y0/s1600-h/Yva+Richard+-+estola.jpg"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5193999413590000994" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_QE-LOyedi64/SBTK8pqehWI/AAAAAAAAAPw/YTnAm4V-0Y0/s200/Yva+Richard+-+estola.jpg" border="0" /></span></a><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;">Querida, no te ofendas por lo que escribo. Me agradeces el hermoso nombre que te di. ¡Si, querida, "mi hermosa flor silvestre de los setos" es un lindo nombre! ¡Mi flor azul oscuro, empapada por la lluvia! Como ves, tengo todavía algo de poeta. También te regalaré un hermoso libro: es el regalo del poeta para la mujer que ama. Pero, a su lado y dentro de este amor espiritual que siento por ti, hay también una bestia salvaje que explora cada parte secreta y vergonzosa de él, cada uno de sus actos y olores. Mi amor por ti me permite rogar al espíritu de la belleza eterna y a la ternura que se refleja en tus ojos o derribarte debajo de mí, sobre tus suaves senos, y tomarte por atrás, como un cerdo que monta a una puerca, glorificado en la sincera peste que asciende de tu trasero, glorificado en la descubierta vergüenza de tu vestido vuelto hacia arriba y en tus bragas blancas de muchacha y en la confusión de tus mejillas sonrosadas y tu cabello revuelto. Esto me permite estallar en lágrimas de piedad y amor por ti a causa del sonido de algún acorde o cadencia musical o acostarme con la cabeza en los pies, rabo con rabo, sintiendo tus dedos acariciar y cosquillear mis testículos o sentirte frotar tu trasero contra mí y tus labios ardientes chupar mi pija mientras mi cabeza se abre paso entre tus rollizos muslos y mis manos atraen la acojinada curva de tus nalgas y mi lengua lame vorazmente tu sexo rojo y espeso. He pensado en ti casi hasta el desfallecimiento al oír mi voz cantando o murmurando para tu alma la tristeza, la pasión y el misterio de la vida y al mismo tiempo he pensado en ti haciéndome gestos sucios con los labios y con la lengua, provocándome con ruidos y caricias obscenas y haciendo delante de mí el más sucio y vergonzoso acto del cuerpo. ¿Te acuerdas del día en que te alzaste la ropa y me dejaste acostarme debajo de ti para ver cómo lo hacías? Después quedaste avergonzada hasta para mirarme a los ojos.<br /><br />¡Eres mía, querida, eres mía! Te amo. Todo lo que escribí arriba es sólo un momento o dos de brutal locura! La última gota de semen ha sido inyectada con dificultad en tu sexo antes que todo termine y mi verdadero amor hacia ti, el amor de mis versos, el amor de mis ojos, por tus extrañamente tentadores ojos llega soplando sobre mi alma como un viento de aromas. Mi pija está todavía tiesa, caliente y estremecida tras la última, brutal embestida que te ha dado cuando se oye levantarse un himno tenue, de piadoso y tierno culto en tu honor, desde los oscuros claustros de mi corazón.<br /><br />Nora, mi fiel querida, mi pícara colegiala de ojos dulces, sé mi puta, mi amante, todo lo que quieras (¡mi pequeña pajera amante! ¡mi putita folladora!) eres siempre mi hermosa flor silvestre de los setos, mi flor azul oscuro empapada por la lluvia. </span></div><div align="right"><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;">JIM</span></div><div align="justify"><span style="font-size:130%;color:#999999;"></span></div><div align="justify"><span style="font-size:130%;color:#000000;"><em><strong>.</strong></em></span></div><div align="justify"><span style="font-size:130%;color:#666666;"><em><strong>*Nota</strong>: Nora Barnacle fue la compañera y esposa de James Joyce, la mujer con la que compartió su vida. Con ella tuvo dos hijos. Giorgio, que nació en 1905 y dos años después nació su segunda hija, Lucía. </em></span></div><div align="justify"><em><span style="font-size:130%;color:#000000;">.</span></em></div><div align="justify"></div><div align="right"><span style="font-size:130%;color:#999999;"></span></div><div align="left"><span style="font-size:130%;color:#999999;"><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/James_Joyce">James Joyce</a></span></div><div align="left"><span style="font-size:130%;color:#666666;"><em>(Traducción: Felipe Rua Nova)</em></span></div><ul><li><div align="right"><em><span style="font-size:130%;color:#666666;">Fotografía: Yva Richard</span></em></div></li></ul><div align="right"></div>Madame Xhttp://www.blogger.com/profile/11580565061259067030noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5388023156454244167.post-26832457228065846602008-04-20T23:09:00.015+02:002008-04-21T12:45:10.696+02:00Diálogo entre putas<a href="http://bp1.blogger.com/_QE-LOyedi64/SAuzGpuug9I/AAAAAAAAAPo/rAX_83oPl9Y/s1600-h/Gabrielle+d%27%C3%89str%C3%A9es+y+su+hermana+-+Esc.+Fontainebleau+-+1584.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5191439922337055698" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_QE-LOyedi64/SAuzGpuug9I/AAAAAAAAAPo/rAX_83oPl9Y/s400/Gabrielle+d%27%C3%89str%C3%A9es+y+su+hermana+-+Esc.+Fontainebleau+-+1584.jpg" border="0" /></a><br /><div align="justify"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;"><strong><span style="color:#339999;">Petra:</span></strong> -Al final es siempre la misma historia. ¿Te das cuenta?<br /><br /><strong><span style="color:#ff6666;">Anastasia:</span></strong> -¿Por qué lo dices?<br /><br /><strong><span style="color:#339999;">P:</span></strong> -Ellos te animan a que te liberes, que muestres tu verdadera esencia, que te dejes de prejuicios, que te prestes a todo tipo de juegos… Que seas muy puta, como lo definen ellos, aunque los más ñoños no se atrevan a llamarlo así. Y cuando les complaces, te dan la puñalada trapera. Descubres que no te respetan. Te llaman para follar, pero nunca te llaman para ir al cine.<br /><br /><strong><span style="color:#ff6666;">A:</span></strong> -No todos son así.<br /><br /><strong><span style="color:#339999;">P:</span></strong> -¿Qué no? Bueno, vale, todos no, sólo la inmensa mayoría. Y los que presumen de progres, los peores. ¿No me digas que no es mucho más rentable hacerte la estrecha, ocultar tu deseo, ir soltando cuerda poco a poco, y, si hace falta, escandalizarte cuando te proponen alguna guarrada, aunque te mueras por probarla…? Por que cómo te noten abiertamente receptiva de entrada -o sea, puta, como dicen ellos-, la has cagado. Te llevan a la cama, eso sí, pero ahí te quedas, ya no les interesarás para otra cosa que no sea eso. Nos ha costado sudor y lágrimas rebelarnos: quebrantamos primero las leyes de los padres, después la del matrimonio. El precio para muchas de nosotras ha sido sacar a nuestros hijos adelante más solas que la una, mendigando la porquería de manutención que el papito paga con retraso por ellos, por que nunca llegas decentemente a fin de mes. Y ahora que los niños han crecido y que ya no te necesitan tanto, y que puedes, por fin, explorar tus deseos, que empiezas a tener tiempo para ti misma, que quieres redescubrir en los hombres al amigo, al compañero, empiezas a pensar que tenían razón nuestras madres y abuelas con esos consejos que te sublevaban. Nos lo advirtieron, nos advirtieron que no nos fiáramos de ellos, que, si les hacías demasiadas concesiones, no te respetarían.<br /><br /><strong><span style="color:#ff6666;">A:</span></strong> -No puedo creer lo que dices. ¿Te has olvidado lo que nos costó abatir nuestros pudores, el inmenso sentimiento de culpa que tuvimos que vencer, las discusiones y los disgustos que hemos aguantado por reivindicarnos libres y libertinas, con deseos propios? Y aquella vez que nos declaramos putas en ese foro de reaccionarios, ¿te acuerdas? Lucimos dignas el estigma de la mujer libre, de la hembra sexualmente autónoma, de la hereje, de la subversiva, de la puta. Resplandecíamos de orgullo. No podemos echar todo eso por la borda. Ya sabíamos que a ellos les acojonaría, que nada volvería a ser igual. Pero mira lo que hemos ganado.<br /><br /><strong><span style="color:#339999;">P:</span></strong> -¿Y qué hemos ganado? Además de agotarnos en la lucha, por que es cansino ir por la vida con la espada en ristre, ¿qué demonios hemos ganado realmente? Vale, gozamos como nunca. Nos masturbamos sin complejos. Follamos más y mejor que a los veinte años. Somos capaces de verbalizar nuestras fantasías ¿Y qué? La vida no es sólo sexo. ¿Cuánto hace que no te acarician sin otra pretensión que esa? ¿Cuánto hace que un hombre no te mira amorosamente sin esperar algo a cambio? A ver, ¡dime!<br /><br /><strong><span style="color:#ff6666;">A:</span></strong> -No me lo preguntes, por que no me acuerdo. Sabes muy bien que el sexo es sólo lo más visible del proceso, la punta del iceberg. ¿No será que lo que en realidad quieres es una pareja?<br /><br /><strong><span style="color:#339999;">P:</span></strong> -Pues claro que quiero una pareja. Quiero un compañero con quién compartir los sinsabores y las alegrías del día. Alguien que me abrace cuando tenga ganas de llorar. Alguien con quien ver el último estreno de la cartelera y comentar después la peli tomando un café en el bar de la esquina. Alguien con quien irme a Estambul o a Torrevieja, qué sé yo. Alguien que me diga: “qué bien te queda esa falda, nena”. Joder, quiero alguien que me aprecie y se emocione conmigo, no sólo con mi coño. ¿Es que tiene algo de malo desear eso?<br /><br /><strong><span style="color:#ff6666;">A:</span></strong> -No, claro que no tiene nada de malo. ¿Pero sabes dónde está el error?<br /><br /><strong><span style="color:#339999;">P:</span></strong> -¿Dónde?<br /><br /><strong><span style="color:#ff6666;">A:</span></strong> -El error está en querer complacerles para que nos quieran o nos aprecien. Pero, sobre todo, el error está en temer su juicio, en seguir creyendo que es importante lo que piensen de nosotras, en dejar que nos sentencien y nos condenen. El día que los hombres descubran que nos importa un carajo que nos acusen de zorras o de estrechas o de lo que sea, ese día habremos ganado la primera batalla, por que nos habremos concedido la dignidad de ser como realmente deseamos ser. Nosotras, no ellos.<br /><br />Petra, si un hombre no es capaz de quererte y respetarte tal como eres, entonces, ese tío no merece la pena.<br /><br /><strong><span style="color:#339999;">P:</span></strong> -¿Quieres decir que para ser cómo queremos ser, vamos a tener que seguir solas?<br /><br /><strong><span style="color:#ff6666;">A:</span></strong> -Es posible.<br /><br /><strong><span style="color:#339999;">P:</span></strong> -¡Pues vaya mierda de liberación!<br /><br /><span style="color:#ff6666;"><strong>A:</strong></span> -¿Y qué esperabas? ¿Guirnaldas de flores y vítores? Les estamos jodiendo la exclusiva. </span></div><div align="justify"><span style="font-size:130%;color:#000000;">.</span></div><ul><li><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#666666;"><em>Imagen: Escuela de Fontainebleau - Gabrielle d'Êstrées y la duquesa de Villars (1584)</em></span></li></ul>Madame Xhttp://www.blogger.com/profile/11580565061259067030noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5388023156454244167.post-44247710806678078952008-04-11T00:29:00.009+02:002008-04-11T05:11:49.628+02:00Kitagawa Utamaro - El poema de la almohada (1788)<a href="http://bp2.blogger.com/_QE-LOyedi64/R_6VWN7GyaI/AAAAAAAAAPg/kobAu3AYu5s/s1600-h/Utamaro+-+poema+de+la+almohada.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5187748029704620450" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_QE-LOyedi64/R_6VWN7GyaI/AAAAAAAAAPg/kobAu3AYu5s/s400/Utamaro+-+poema+de+la+almohada.jpg" border="0" /></a><br /><div align="justify"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;"><a href="http://www.monografias.com/trabajos14/utamaro/utamaro.shtml">Kitagawa Utamaro</a> (1753 – 1806) fue un pintor y grabador japonés, uno de los más conocidos representantes del arte tradicional nipón en Occidente. Junto con otros maestros de la estampa japonesa como Hokusai y Hiroshige, tuvo una gran influencia en la pintura francesa de mediados del siglo XIX, especialmente en el Impresionismo y Postimpresionismo, trascendiendo a las vanguardias de principios del XX. Su influjo se percibe claramente en el famoso cuadro de Claude Monet “la japonesa” y en los afiches de las bailarinas del Moulin Rouge de Toulouse-Lautrec, con los colores planos y las marcadas líneas negras de sus perfiles. </span></div><div align="justify"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;"><span style="color:#000000;">.</span></div></span><div align="justify"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;">Utamaro fue sobre todo famoso por sus pinturas y grabados de bellas y sensuales mujeres, retratos idealizados, inspirados muchas veces en las cortesanas del Yoshiwara, el famoso barrio del placer de Edo (Tokio), instaurando, como ningún otro, el ideal femenino japonés, tanto por la estilizada e irreal belleza de sus mujeres, como por su sofisticada indumentaria y la actitud de sus poses, siempre tan distinguidas, incluso en los momentos más cotidianos.<br /></div></span><div align="justify"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#000000;">.</span></div><div align="justify"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;">De entre sus obras destacan su numerosa producción de estampas eróticas, donde recoge una gran gama de actos, ilustrando con delicados y estilosos trazos los detalles más explícitos, sin perder la composición un ápice de la característica elegancia del autor. Por que si tuviera que definir a Utamaro con una sola palabra, elegancia sería, sin duda, la elegida. El arte erótico en el Japón de aquella época gozaba de una permisividad mucho mayor que su equivalente cronológico occidental, por lo que no es nada inusual encontrarnos con escenas que representan el amor homosexual o el acto compartido por más de dos miembros.<br /><span style="color:#000000;">.</span></div></span><div align="justify"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;">La estampa erótica que he escogido es, tal vez, una de las menos explícitas de Utamaro. Pero es una de mis preferidas por su sublime sensualidad. Es simplemente exquisita. Pertenece a su álbum de xilografías “El poema de la almohada” de 1788, por el que alcanzó gran fama en su país. </span></div><div align="justify"><span style="font-size:130%;color:#000000;">.</span></div><div align="justify"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;"></span></div><div align="justify"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;"><a href="http://search.famsf.org:8080/search.shtml?keywords=Utamaro">Galería de Utamaro</a> (Fine Arts Museums of San Francisco)</span></div>Madame Xhttp://www.blogger.com/profile/11580565061259067030noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5388023156454244167.post-28611613307004726382008-04-06T10:54:00.008+02:002008-04-06T17:15:08.042+02:00Historia del Ojo<span style="color:#000000;">.</span> <span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;"><br /></span><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;"></span><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;"></span><div align="justify"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;">I - EL OJO DEL GATO [Fragmento]<br /></div></span><div align="justify"><br /></div><div align="justify"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;"><a href="http://bp2.blogger.com/_QE-LOyedi64/R_iiApEeJJI/AAAAAAAAAPY/09f7kGDzRWY/s1600-h/Javier+Gil+-+erotica_1.jpg"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5186073102825432210" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_QE-LOyedi64/R_iiApEeJJI/AAAAAAAAAPY/09f7kGDzRWY/s320/Javier+Gil+-+erotica_1.jpg" border="0" /></span></a>Crecí muy solo y desde que tengo memoria sentí angustia frente a todo lo sexual. Tenía cerca de 16 años cuando en la playa de X encontré a una joven de mi edad, Simona. Nuestras relaciones se precipitaron porque nuestras familias guardaban un parentesco lejano. Tres días después de habernos conocido, Simona y yo nos encontramos solos en su quinta. Vestía un delantal negro con cuello blanco almidonado. Comencé a advertir que compartía conmigo la ansiedad que me producía verla, ansiedad mucho mayor ese día porque intuía que se encontraba completamente desnuda bajo su delantal. </span><br /><br /></div><div align="justify"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;">Llevaba medias de seda negra que le subían por encima de las rodillas; pero aún no había podido verle el culo (este nombre que Simona y yo empleamos siempre, es para mí el más hermoso de los nombres del sexo). Tenía la impresión de que si apartaba ligeramente su delantal por atrás, vería sus partes impúdicas sin ningún reparo. </span><br /><br /></div><div align="justify"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;">En el rincón de un corredor había un plato con leche para el gato: “Los platos están hechos para sentarse”, me dijo Simona. “¿Apuestas a que me siento en el plato?” —”Apuesto a que no te atreves”, le respondí, casi sin aliento. </span><br /><br /></div><div align="justify"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;">Hacia muchísimo calor. Simona colocó el plato sobre un pequeño banco, se instaló delante de mí y, sin separar sus ojos de los míos, se sentó sobre él sin que yo pudiera ver cómo empapaba sus nalgas ardientes en la leche fresca. Me quedé delante de ella, inmóvil; la sangre subía a mi cabeza y mientras ella fijaba la vista en mi verga que, erecta, distendía mis pantalones, yo temblaba.<br /></div></span><div align="justify"><br /></div><div align="justify"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;">Me acosté a sus pies sin que ella se moviese y por primera vez vi su carne “rosa y negra” que se refrescaba en la leche blanca. Permanecimos largo tiempo sin movernos, tan conmovidos el uno como el otro. De repente se levantó y vi escurrir la leche a lo largo de sus piernas, sobre las medias. Se enjugó con un pañuelo, pausadamente, dejando alzado el pie, apoyado en el banco, por encima de mi cabeza y yo me froté vigorosamente la verga sobre la ropa, agitándome amorosamente por el suelo. El orgasmo nos llegó casi en el mismo instante sin que nos hubiésemos tocado; pero cuando su madre regresó, aproveché, mientras yo permanecía sentado y ella se echaba tiernamente en sus brazos, para levantarle por atrás el delantal sin que nadie lo notase y poner mi mano en su culo, entre sus dos ardientes muslos. </span><br /><br /></div><div align="justify"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;">Regresé corriendo a mi casa, ávido de masturbarme de nuevo; y al día siguiente por la noche estaba tan ojeroso que Simona, después de haberme contemplado largo rato, escondió la cabeza en mi espalda y me dijo seriamente “no quiero que te masturbes sin mí”. </span><br /><br /></div><div align="justify"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;">Así empezaron entre la jovencita y yo relaciones tan cercanas y tan obligatorias que nos era casi imposible pasar una semana sin vernos. Y sin embargo, apenas hablábamos de ello. Comprendo que ella experimente los mismos sentimientos que yo cuando nos vemos, pero me es difícil describirlos. Recuerdo un día cuando viajábamos a toda velocidad en auto y atropellamos a una ciclista que debió haber sido muy joven y muy bella: su cuello había quedado casi decapitado entre las ruedas. Nos detuvimos mucho tiempo, algunos metros más adelante, para contemplar a la muerta. La impresión de horror y de desesperación que nos provocaba ese montón de carne ensangrentada, alternativamente bella o nauseabunda, equivale en parte a la impresión que resentíamos al mirarnos. Simona es grande y hermosa. Habitualmente es muy sencilla: no tiene nada de angustiado ni en la mirada ni en la voz. Sin embargo, en lo sexual se muestra tan bruscamente ávida de todo lo que violenta el orden que basta el más imperceptible llamado de los sentidos para que de un golpe su rostro adquiera un carácter que sugiere directamente todo aquello que está ligado a la sexualidad profunda, por ejemplo: la sangre, el terror súbito, el crimen, el ahogo, todo lo que destruye indefinidamente la beatitud y la honestidad humanas. Vi por primera vez esa contracción muda y absoluta (que yo compartía) el día en que se sentó sobre el plato de leche. Es cierto que apenas nos mirábamos fijamente, excepto en momentos parecidos. Pero no estamos satisfechos y sólo jugamos durante los cortos momentos de distensión que siguen al orgasmo.<br /></div></span><div align="justify"><br /></div><div align="justify"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;">Debo advertir que nos mantuvimos largo tiempo sin acoplarnos. Aprovechábamos todas las circunstancias para librarnos a actos poco comunes. No sólo carecíamos totalmente de pudor, sino que por lo contrario algo impreciso nos obligaba a desafiarlo juntos, tan impúdicamente como nos era posible. Es así que justo después de que ella me pidió que no me masturbase solo (nos habíamos encontrado en lo alto de un acantilado), me bajó el pantalón me hizo extenderme por tierra; luego ella se alzó el vestido, se sentó sobre mi vientre dándome la espalda y empezó a orinar mientras yo le metía un dedo por el culo, que mi semen joven había vuelto untuoso. Luego se acostó, con la cabeza bajo mi verga, entre mis piernas; su culo al aire hizo que su cuerpo cayera sobre mí; yo levanté la cara lo bastante para mantenerla a la altura de su culo: —sus rodillas acabaron apoyándose sobre mis hombros—. “¿No puedes hacer pipí en el aire para que caiga en mi culo?”, me dijo “—Sí, le respondí, pero como estás colocada, mi orín caerá forzosamente sobre tus ropas y tu cara—.” “¡Qué importa!” me contestó.<br /></div></span><div align="justify"><br /></div><div align="justify"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;">Hice lo que me dijo, pero apenas lo había hecho la inundé de nuevo, pero esta vez de hermoso y blanco semen.<br /></div></span><div align="justify"><br /></div><div align="justify"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;">(...)</span></div><span style="font-size:130%;color:#999999;"></span><br /><span style="font-size:130%;color:#999999;"><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Bataille">George Bataille</a></span><br /><br /><ul><li><div align="right"><span style="font-size:130%;color:#666666;"><em>Ilustración: Javier Gil</em></span></div></li></ul>Madame Xhttp://www.blogger.com/profile/11580565061259067030noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5388023156454244167.post-82794704671180022202008-04-06T09:20:00.004+02:002008-04-06T09:46:37.973+02:00Premio “Blog dorado 2008”<div align="justify"><a href="http://bp0.blogger.com/_QE-LOyedi64/R_h6gJEeJHI/AAAAAAAAAPI/pcAjnC6YKjs/s1600-h/blog+dorado.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5186029663526200434" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 91px; CURSOR: hand; HEIGHT: 165px" height="159" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_QE-LOyedi64/R_h6gJEeJHI/AAAAAAAAAPI/pcAjnC6YKjs/s200/blog+dorado.jpg" width="101" border="0" /></a><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;">Mi sincero agradecimiento a <strong>Milagros</strong> y <strong>Bonsaimusic</strong>, del blog “<a href="http://cogidasdelamano.blogspot.com/">Cogidas de la mano</a>” por su generosa nominación. Ambas hacen, desde su rincón rosa, una encomiable labor reivindicativa y lúdica a la vez, donde abunda la cultura, la sensualidad y el espíritu solidario.<br /><br />Quisiera saber ser más elocuente con este tipo de cosas, pero nunca sé muy bien qué decir, así que será mejor que pase a nominar a mis 7 premiados. Una cifra que se me queda corta, pues no abarca a todos los blog’s que en realidad premiaría. Como nos pasa a todos en ocasiones así, supongo.<br /><br /></div></span><div align="justify"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#000000;"><strong>.</strong></span></div><div align="justify"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;"><strong><span style="color:#ffccff;">♥</span> <a href="http://celliterra.blogspot.com/">Con la voz a ti debida</a></strong>: el blog de Mery. Mujer culta y exquisita, con un talento increíble que se ha guardado para si misma durante demasiado tiempo y que ahora, afortunadamente, se ha decidido a compartir. Te puede hacer sonreír con la ocurrencia más cotidiana, porque tiene un salero que no cabe en ella, o llevarte a la reflexión más profunda y encogerte el alma. Ah, y cuando le apetece, nos hace un despliegue de sensualidad femenina que quita el <em>sentío</em>.<br /><br /><strong><span style="color:#ffccff;">♥</span> <a href="http://bajoelsignodelibra.blogspot.com/">Bajo el signo de Libra</a></strong>: de Pe-Jota. Él mismo describe su espacio como un contenedor caótico que busca estímulos y conocimientos. Y, desde luego, consigue transmitirnos Cultura en mayúsculas y es una tentación constante para las emociones y la razón. Conviven en su blog vanguardia y clasicismo en una pasmosa armonía. Y siempre esa visión humanista y reivindicativa que tanto admiro de él. Y debo añadir: me “pisa” las entradas como nadie… como que a veces pienso si no será una versión masculina de mi álter ego. Nuestras coincidencias en gustos son, a veces, turbadoras.<br /><br /><strong><span style="color:#ffccff;">♥</span> <a href="http://variopaint.blogspot.com/">Cuentos Morales</a></strong>: a cuyo timón está Variopaint. Un infatigable poeta de imágenes y palabras, creador de un universo abigarrado donde el erotismo es el epicentro. Un seductor elegante y refinado. Así que no es de extrañar que viva rodeado de las más exuberantes y sensuales musas. Todo un caballero del Ancien Régime, entendiendo éste en su versión más admirable, y siempre con un pie en la modernidad.<br /><br /><strong><span style="color:#ffccff;">♥</span> <a href="http://boysmustcry.blogspot.com/">Boys Must Cry</a></strong>: el blog de Cure of love. Una mujer de una singular belleza interior, que refleja de una forma absolutamente primorosa en cada uno de sus rincones. Me cautivó desde el primer instante, con ese halo de misterio que todo lo rodea y con su sensibilidad inteligente y honesta, capaz de cuestionar lo más incuestionable con la mayor naturalidad y dejarnos tambaleando.<br /><br /><strong><span style="color:#ffccff;">♥</span> <a href="http://agurdion.blogspot.com/">En la orilla del Lete</a></strong>: a cuyo frente está Agurdión. Un blog de cuño personalísimo que con gran ingenio y una capacidad de observación extraordinaria, nos invita a una serie de reflexiones de lo más audaces. A menudo, a una introspección minuciosa, casi extinta en esta sociedad nuestra de consumo, donde todo parece empujarnos al tránsito urgente de usar y tirar. Su blog es como una sucesión de estaciones, bancos en la orilla del sendero, para que te sientes sin apremio y contemples los paisajes que te propone. Por mucha prisa que lleves, terminas apoltronada ahí. No sé cómo lo hace.<br /><br /><strong><span style="color:#ffccff;">♥</span> <a href="http://quinismo.blogspot.com/">El perro cansado</a></strong>: de mi buen Lukas, con el que siempre acabo enzarzada en alguna discusión. Es un provocador incorregible, al que gusta poner patas arriba la conciencia pequeño-burguesa de los bienpensantes. Defensor a ultranza de la música de calidad, en eso es un tanto purista, nos ofrece unas propuestas de lo más exquisitas, comentándolas con una capacidad descriptiva admirable. La literatura es otra de sus pasiones. Es capaz de las críticas más agudas y despiadadas, aunque sus reflexiones, pueden versar sobre los temas más insospechados. Un hombre inteligente, de indudable talento para escribir y describir, cuyo blog ya se me ha hecho imprescindible.<br /><br /><strong><span style="color:#ffccff;">♥</span> <a href="http://capricestfini.blogspot.com/">Capri c’est fini</a></strong>: Capri es otro caballero inquieto que nos ofrece las más variadas propuestas culturales y personales, acompañándolas de sus inestimables reflexiones y comentarios. Me encanta la pasión que le echa a todo y ese gusto por los detalles que, a menudo, se nos pasarían inadvertidos si no estuviera él apuntándolos. Una obra de arte, un personaje, una película… bajo su pluma, adquieren, de pronto, otros matices y lo que nos es conocido se tiñe de novedad. Diría de él que es un jodido romántico, en el sentido más decimonónico, por eso es tan adictivo.<br /><br /><span style="color:#666666;">[<em>El protocolo es el consabido de siempre: nombrar a quién te dio el premio, nominar a 7 premiados y añadir todo el panfleto de los creadores de tan aurífero trofeo. Aunque, francamente, no me sentiré para nada molesta si alguien decide saltarse la etiqueta a la torera.<br />*Este premio ha sido ideado por </em></span></span><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#666666;"><em><a href="http://valentintv.blogspot.com/">Valentín</a> </em></span><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#666666;"><em>que junto con un amigo suyo lo diseñaron y significa unión, amistad, un pacto que afianza enlaces entre los que reciben el premio. El color dorado significa sabiduría, claridad de ideas y riqueza (esa riqueza se traduce en letras y todo lo que deseen para expresar sus emociones y puntos de vista de sus respectivos espacios). Su simbología emblemática es sinónimo de distinción, unión y el color azul significa paz, profundidad, inmensidad</em>.]</span></div>Madame Xhttp://www.blogger.com/profile/11580565061259067030noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5388023156454244167.post-72967626884536304272008-04-02T08:00:00.005+02:002008-04-02T08:12:45.739+02:00Inconfesiones de Gilles de Rais (Ana Rossetti)<em><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#000000;">.</span></em><br /><span style="color:#666666;"><em><span style="font-family:georgia;font-size:130%;">"...se hallaba tendido en una chaisse-longue, </span></em><br /><em><span style="font-family:georgia;font-size:130%;">y tenía en su blanca mano una rosa sin perfume." </span></em><br /></span><em><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;"><span style="color:#666666;"><span style="color:#000000;">...................................................</span>O. Mirebau</span><br /></span></em><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;">Es tan adorable introducirme en</span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;">su lecho, y que mi mano viajera</span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;">descanse, entre sus piernas, descuidada, </span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;">y al desenvainar la columna tersa </span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;">-su cimera encarnada y jugosa </span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;">tendrá el sabor de las fresas, picante- </span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;">presenciar la inesperada expresión </span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;">de su anatomía que no sabe usar, </span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;">mostrarle el sonrosado engarce </span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;">al indeciso dedo, mientras en pérfidas </span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;">y precisas dosis se le administra audacia. </span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;">Es adorable pervertir </span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;">a un muchacho, extraerle del vientre </span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;">virginal esa rugiente ternura </span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;">tan parecida al estertor final </span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;">de un agonizante, que es imposible </span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;">no irlo matando mientras eyacula.</span><br /><br /><span style="font-family:georgia;"><span style="font-size:130%;color:#666666;"><em>De "Los devaneos de Erato" 1980<br /></em></span></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;"><a href="http://www.epdlp.com/escritor.php?id=2636">Ana Rossetti</a></span>Madame Xhttp://www.blogger.com/profile/11580565061259067030noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5388023156454244167.post-23557083168700158442008-03-28T07:12:00.007+01:002008-03-28T10:09:31.025+01:00Castelao - Nós (lámina 48)<a href="http://bp1.blogger.com/_QE-LOyedi64/R-yN7ZEeJGI/AAAAAAAAAPA/qeBFajc1m_E/s1600-h/Castelao+nos51+-+Gr.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5182673322678035554" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_QE-LOyedi64/R-yN7ZEeJGI/AAAAAAAAAPA/qeBFajc1m_E/s400/Castelao+nos51+-+Gr.jpg" border="0" /></a><br /><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Alfonso_Daniel_Rodr%C3%ADguez_Castelao"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;">Alfonso R. Castelao</span></a><span style="font-family:georgia;font-size:130%;">.<br /><br /><span style="color:#999999;">Lámina 48 de su álbum "Nós", editado en 1931, donde se recogen ilustraciones realizadas en los años 20.<br /></span><br /></span><a href="http://www.museocastelao.org/"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;">Museo Castalao<br /></span></a>Madame Xhttp://www.blogger.com/profile/11580565061259067030noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5388023156454244167.post-37084453468724890532008-03-23T07:57:00.012+01:002008-03-23T12:44:19.084+01:00La primera vez...<a href="http://bp0.blogger.com/_QE-LOyedi64/R-YBKpEeJDI/AAAAAAAAAOo/gekCCU0l0uw/s1600-h/JD+-+Dita2.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5180829703671260210" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_QE-LOyedi64/R-YBKpEeJDI/AAAAAAAAAOo/gekCCU0l0uw/s400/JD+-+Dita2.jpg" border="0" /></a><br /><div align="justify"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#999999;">Pronto se cumplirán siete años desde la primera vez que blandí una fusta y la usé sobre una carne entregada. Tenía entonces treinta y tantos.<br /><br />En aquella época, llevaba más de un año merodeando por un salón de chat de temática sadomaso. Aún lo recuerdo bien. Era un lugar amable y fascinante. Anónimos visitantes pululaban por ahí con alias cargados de extraña simbología. Tardé un tiempo en comprender su significado, en distinguir quienes eran dominantes y quienes sumisos. Otros, deambulábamos por ese curioso reducto cibernético como meros fisgones. O eso creíamos. Lo cierto es que llevaba tiempo atrapada en aquel enigmático mundo de bizarras pasiones. Entre tanto, me había dedicado a deglutir cuanta información era capaz de encontrar. Charlaba con unas y con otros, investigando, como quien busca la clave de un misterio vital. Comenzaba a necesitar respuestas a mis propias pulsiones.<br /><br />De vez en cuando, jugaba en la distancia, con calculada asepsia, en uno y otro bando. Uno de esos compañeros de juego se estaba afianzando cada vez con mayor presencia en mi territorio. Era un tipo simpático y tierno, con un punto canalla. Sus embaucadoras ocurrencias, más que cabrearme, me hacían sonreír. Acostumbraba a seducir vestido con los tópicos de Amo. Sin embargo, conmigo siempre se mostró oferente. Su astuta estrategia empezó a darle réditos. Poco a poco, me fue atrayendo al lado oscuro de la dominación femenina. Y cuando ya estábamos envueltos en una pasión sin remedio, el muy cabrón me confiesa que era un sumiso avezado, pero que debido a la escasez de dóminas, le era más rentable, a pesar de la menor satisfacción, ejercer de dominante. Con lo cual, resultaba más que evidente que no fueron mis encantos los que le hicieron rendirse a la sumisión, tal como me había hecho creer. Oh, sí, en ese preciso instante le hubiera tumbado sobre mis rodillas, bajado los pantalones, y propinado una tunda de azotes con una zapatilla, doméstica y vulgar, hasta dejarle el trasero al rojo vivo para que no se pudiera sentar sin lamentarse, al menos, durante una semana.<br /><br />Ya estaba madura para dar el salto a la dominación en carne y hueso.<br /><br />Decidimos que había llegado el momento de encontrarnos. Nos separaba un buen puñado de kilómetros de costa. Un fin de semana de primavera, nos citamos en un punto a medio camino. Al reconocernos en la cafetería acordada, la chispa saltó a los pocos minutos de saludarnos. El tiempo preciso para reajustar nuestra impronta virtual con la realidad tangible. Su sonrisa me cautivó más de lo que había estimado en la distancia. Siempre es difícil imaginar una sonrisa sin conocerla de primera mano. Entonces me di cuenta del lío en el que me había metido.<br /><br />Se nos había hecho la hora de comer. Se hizo cargo de mi equipaje, lo metió en el maletero de su coche, y me llevó a un restaurante marinero, a pie de playa. Durante el almuerzo, pensé: - No tengo la más mínima experiencia en someter a señores. ¿Cómo voy a resultar un Ama convincente con un tío tan experimentado? Voy a hacer el idiota o algo peor-.<br /><br />Para cuando nos sirvieron los cafés, el miedo al ridículo se había instalado en la boca de mi estómago. Tampoco ayudaba mucho una larga trayectoria de monogamia sobre mis espaldas. Y llegó el momento de decidir si nos íbamos al apartamento que él había alquilado en previsión de que el encuentro tuviera éxito. En un acopio de valentía, le dije que sí, aunque una disimulada ráfaga de cordura me tentó a salir por piernas de aquella inusitada situación.<br /><br />He de reconocer que su ternura y su perceptiva inteligencia, unida a su experiencia y a su madurez (me llevaba algunos años), me allanaron el camino hasta el apartamento. Aún así, una vez ahí, la punzada en el estómago se agudizó.<br /><br />Le ordené, con la torpeza de la novata, que despejara el mobiliario del salón y que se preparara para recibirme en cuanto volviera de la toilette. Me encerré en el cuarto de baño como quien se refugia en un bunker a prueba de cualquier bomba. Me asee y me vestí para la faena tal como había ideado en la distante seguridad de mi casa. Sujetador, bragas, liguero y medias. Todo negro. Aunque la lencería de