tag:blogger.com,1999:blog-53608403207576652622008-05-12T01:49:23.902+02:00Blog de Rafael ReigRafael Reighttp://www.blogger.com/profile/17841266045970466975noreply@blogger.comBlogger125125tag:blogger.com,1999:blog-5360840320757665262.post-50993578264978180652008-05-10T10:37:00.006+02:002008-05-10T11:31:56.369+02:00Como en casaEl otro día, ordenando libros, encontré <strong>Los miserables</strong>. Qué maravilla, cuánto he disfrutado con esa novela. ¿Por qué un ser humano querría leer a <strong>Ruiz Zafón</strong>, o una novela mía, pudiendo leer a <strong>Victor Hugo</strong>?<br /><br />A mí no me entra en la cabeza.<br /><br />Vi que había subrayado muchas cosas. Esta descripción, por ejemplo:<br /><br /><blockquote><em>Il avait d'épais sourcils, d'énormes favoris noirs, les yeux à fleur de tête, le bas du visage en museau, et sur tout cela cet air d'étre chez soi qui est une chose inexprimable.</em></blockquote><br /><br />Lo que nos viene diciendo <strong>Victor Hugo</strong> es, sobre poco más o menos: <br /><br /><blockquote><em>Tenía cejas espesas, enormes patillas negras, los ojos a flor de cabeza, la parte inferior de la cara como un hocico y, por encima de todo eso, ese aire de estar en su casa que es una cosa inexpresable.</em></blockquote><br /><br /><em>Cet air d'étre chez soi...</em> ¡formidable!<br /><br />Tiene algo de grosero, del tipo que se impone sin miramientos, que se siente siempre en casa, dueño y señor, allá donde vaya. <br /><br />Sí, pero también podría leerse de una forma más atractiva. A mí me gustaría sentirme como en casa en cualquier parte. Transmitir la sensación de que siempre estoy a gusto, cómodo, como si estuviera en zapatillas. <br /><br />Lo intento. <br /><br />¿No es la elegancia definitiva: comportarse en todas partes como si estuvieras en casa?<br /><br />También conozco gente que, hasta en su propia casa, parece que está de visita. Gente que sería lo opuesto: con ese aire de estar siempre de visita. Tipos que, en su casa, cierran la puerta del baño para hacer pis, aunque estén solos. Gente que se lava mucho las manos en su lavabo, que se sienta con la espalda muy derecha y sin poner los pies sobre las mesas, que recoge los vasos de whisky y vacía los ceniceros antes de irse a la cama. <br /><br />Así me imagino a <strong>Javier Marías</strong>, por ejemplo. O a <strong>Juan Benet</strong>. En cambio, a <strong>Juan García Hortelano</strong>, me lo imagino con <em>cet air d'étre chez soi</em> en todas partes, vestido de frac como si fuera en pijama, cómodo, en su propia casa siempre. <br /><br />Tú ¿qué prefieres? ¿Ir de visita o estar en todas partes como en casa?<br /><br />Yo la verdad es que me siento en casa donde vaya y me gusta que en mi casa los amigos se sienta como en la suya, porque es su casa.<br /><br />En casa de <em>Edu Vilas</em>, el otro día, como en casa, estuvimos jugando al You Tube. Se hace un turno y cada uno va pidiendo un vídeo. Gana el que consigue sorprender, emocionar o avergonzar más al resto. <br /><br /><a href="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/dibujo-715070.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/dibujo-715064.jpg" border="0" alt="" /></a><br /><br /><br />Vimos, entre otras cosas: <br /><br />-Pablo Abraira cantando "Gavilán o paloma"<br />-El Che Guevara hablando en francés.<br />-Nabokov hablando en inglés con fuerte acento ruso.<br />-José Alfredo Jiménez, cirrótico, inflamado, cantando con Lucha Villa "Me invitas a una copa o te la invito".<br />-La familia Telerín cantando "Vamos a la cama que hay que descansar"<br />-Joan Baez con "We shall overcome"<br />-Quilapayún, todos con jersey de cuello de buzo negro, levantando el puño y gritando que el pueblo unido jamás será vencido.<br />-Una actuación cuasi pedófila de Enrique y Ana.<br />-Facundo Cabral<br />-Patxi Andión y su "Una, dos y tres"<br />-Paco Ibáñez cantándole a Georges Brassens su traducción de "La mala reputación". Paco cantaba y Brassens tocaba la guitarra sin dejar de fumar en pipa.<br /><br /><br />Cuanto más inmunda, inesperada, arrebatadora sea la elección, más posibilidades de ganar. <br /><br />En vista de eso, Anusca decidió que nos habíamos convertido en <strong>Los Frikis Mikis</strong>, y nos dibujó a todos así:<br /><br /><a href="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/frikis-704275.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/frikis-704271.jpg" border="0" alt="" /></a><br /><br />Anusca iba con la pierna vendada, por el esguince. No se podía bañar, porque no podía mojar la venda. <br /><br /><br /><a href="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/piscina-792959.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/piscina-792951.jpg" border="0" alt="" /></a><br /><br /><br />Aquí están las niñas y mi novia. <br /><br />¿Ves que al fondo de la foto se ve una piscina?<br /><br />No me preguntes cómo, pero Anusca consiguió caerse al agua. <br /><br />Hubo que quitarle la venda y le dimos el alta: curada. <br /><br />A ver si adivinas qué estoy buscando en You Tube, que Eduardo se descojona sólo de pensarlo:<br /><br /><a href="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/adivina-783694.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/adivina-783689.jpg" border="0" alt="" /></a><div class="blogger-post-footer"><a href="http://hotelkafka.com/profesor_Rafael_Reig.html">Rafael Reig</a></div>Rafael Reighttp://www.blogger.com/profile/17841266045970466975noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5360840320757665262.post-55143181033811341902008-05-03T07:47:00.007+02:002008-05-03T09:41:43.836+02:00Lo que estoy leyendo: Una puta recorre EuropaEl otro día iba por la calle San Vicente Ferrer y me encuentro de pronto a dos poetas o dos poetisas. Yo iba cuesta abajo; ellas, cuesta arriba. La colisión era inevitable y nos metimos en el bar de enfrente para el atestado. <br /><br />Le pedimos a la camarera que dibujara un croquis del impacto, y le salió así, a mano alzada:<br /><br /><a href="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/poetisas-796821.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/poetisas-796804.jpg" border="0" alt="" /></a><br /><br /><br /><strong>Almudena Guzmán</strong>, yo y <strong>Xelo Candel</strong>.<br /><br />Hace más de veinte años que conozco a Almudena, a la que los malvados prosistas llamábamos entonces <em>Almidona, la Poesita</em>. <br /><br />En la Autónoma los poetos y poetas ligaban entre sí, como debe ser, había segregación. <br /><br />-Esa gente que ni siquiera acaba los renglones -decíamos, mirando por encima del hombro a esa infame turba de personas con inspiración y con sensibilidad.<br /><br />Nosotros detestábamos la sensibilidad. Abominábamos de la inspiración. El lenguaje musical nos hacía vomitar hasta la primera papilla. <br /><br />¡Poetas! ¡Esa gente que cuenta las sílabas con los dedos, como quien cuenta monedas! ¡Escriben con la calderilla que los demás dejamos de propina! ¡Revisan las vueltas y pagan con moneda fraccionaria, en lugar de con billetes! <br /><br />Desafiando todos los prejuicios de género (literario), Almudena y yo ligamos alguna vez, y nos salían tardes multiformes, polimétricas, con trozos narrativos y fragmentos poéticos intercalados, como <strong>La Dorotea</strong>, de Lope, por ejemplo: un <em>arte nuevo de hacer comedias</em>. <br /><br />Total, que nos tomamos unas cañas en uno de esos inevitables bares gallegos. <br /><br />En Madrid, si alguien propone tomar unas cañas, en cuanto te das la vuelta para buscar el primer bar disponible, ese bar de enfrente, aparece un bar gallego que no tiene más remedio que llamarse <em>O'Compañeiro</em> o <em>A' Casiña</em> o algo así.<br /><br />Siempre con un apóstrofe y alguna eñe. <br /><br />Todos están equipados con las reglamentarias raciones de lacón y pulpo, su queso de tetilla en el expositor, sus tazas para caldo y su correspondiente camarera con delantal puesto, mirada prometedora y dedos amoratados de tanto fregar vasos. <br /><br />Son de toda la vida, pero quizá ahora ya reciban subvenciones de la Xunta, no sé.<br /><br />Allí estuvimos recordando aquellos tiempos y el bar <em>La Alegría de Lista</em>, donde bebíamos coñac y fumábamos Fortuna, unos cigarrillos espachurrados, de tanto llevar el paquete en el bolsillo de atrás del vaquero. <br /><br />A Xelo la conocí en Saint-Louis University, en Madrid, donde ella organiza con <strong>Ángeles Encinar</strong> aquelarres mujeristas hasta que se quedan con las rodillas frías y la voz ronca de tanto denunciar el patriarcado, qué le vamos a hacer. <br /><br />El patriarcado. He estado leyendo <strong>Una puta recorre Europa</strong>, de <strong>Alberto Lema</strong>. Gallego, como el bar de enfrente, por cierto. <br /><br />Me ha gustado mucho. Qué novela tan inteligente. Desde el título (un fantasma recorre Europa...). Dos tías deciden pasar a la acción, empiezan a matar a tiros a los clientes y dejan una tarjeta que pone <em>"Putas Asesinas"</em>. Quieren denunciar la prostitución como violación institucionalizada. Intervienen las autoridades. La policía. El Conselleiro. Hacen un manifiesto. Etcétera. Es apasionante y se lee casi sin parar ni para revolver un colacao. <br /><br />Alguien me comentó que le había gustado, pero que le parecía escrita de forma desmañada, descosida, como si fuera un borrador. A mí me ha parecido todo lo contrario: una difícil construcción, un estilo nuevo muy logrado. <br /><br />Como suelo decir, esto es como los trapecistas: que parezca que se hace sin esfuerzo es lo que más trabajo exige. No queremos ver a un trapecista sudar ni que se note cuánto le cuesta saltar: lo tiene que hacer con apariencia de facilidad, como si dar un triple mortal fuera lo más natural del mundo. Yo creo que eso es lo que hace Lema. A mi modo de ver, es una construcción tan difícil y rigurosa como el "gran estilo" de Benet, pero en otra dirección. <br /><br />El libro es rápido, eficaz, lleno de sorpresas, pero sin ningún truco. Quiero decir: no parece, en absoluto (y gracias a Dios), una película de Tarantino. Todo lo contrario. Hay violencia, pero no es una violencia estética, imprevista, inexplicable: es la violencia estructural del sistema, una violencia real, mucho más perturbadora que esa violencia de tebeo (en el fondo tan inocente). Los personajes no son tampoco anormales, excéntricos, tipos singulares (y por lo tanto, tranquilizadores, como lo son en las películas de Tarantino), sino que son reconocibles. Tanto los políticos, como los clientes, como las putas somos nosotros. <br /><br />Un buen libro, te lo recomiendo. Y, por una asociación de ideas que sería largo explicar, te recomiendo de paso una de mis novelas favoritas de los últimos años: <strong>El amo del corral</strong>, de <strong>Tristan Egolf</strong>. <br /><br /><strong>Orejudo </strong>la había leído y, tanto le había gustado, que un día íbamos paseando y se metió en una librería, compró un ejemplar y me lo regaló. <br /><br />Esa misma noche leí esa crónica de una huelga de basureros y quedé impresionado. Me pareció una Iliada, una guerra de Troya, un ejército revolucionario y terrible que se entrega a un fracaso memorable. <br /><br />No sé por qué no se lee más esa novela, te lo digo en serio. <br /><br />Luego me fui con mi hija a hacer pulseras al bar de los chicos (mi hermana <strong>Helena </strong>y mi cuñado <strong>Álvaro</strong>), el <strong>Acme</strong>, en la calle Velarde. <br /><br /><a href="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/27042008-726572.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/27042008-726552.jpg" border="0" alt="" /></a><br /><br /><br />Este es el catálogo, porque le prometí a Anusca que pondríamos el catálogo on-line, con precios, por si alguien quería hacer un pedido. Así que terminamos esta emisión con unas ofertas comerciales:<br /><br /><a href="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/file-747171.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/file-747166.jpg" border="0" alt="" /></a><br /><br /><br />¿Quieres comprar alguna pulsera, gargantilla o llavero?<div class="blogger-post-footer"><a href="http://hotelkafka.com/profesor_Rafael_Reig.html">Rafael Reig</a></div>Rafael Reighttp://www.blogger.com/profile/17841266045970466975noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5360840320757665262.post-36935368263019207522008-05-01T07:30:00.004+02:002008-05-01T10:09:54.555+02:00Dos nuecesÚltimamente leo en estéreo. Dos cosas a la vez. Decía <strong>Freud </strong>que los problemas son como la nueces: si no puedes resolver uno, coge dos, aprieta uno contra el otro en el puño, como las nueces, y acabarás cascando uno de los dos. <br /><br />Andaba leyendo por un lado libros de amigos, como <strong>Lección de anatomía</strong>, de <strong>Marta Sanz</strong>, y <strong>Niños de tiza</strong>, de <strong>David Torres</strong>; y por el otro canal se me cruzó el discurso de ingreso en la Academia de <strong>Javier Marías</strong>. <br /><br />Habla el académico de la dificultad para contar las cosas como son, lo real: "<em>Contar, narrar, relatar es imposible, sobre todo si se trata de hechos ciertos, de cosas en verdad acaecidas</em>".<br /><br />Bueno, leyendo a Marías uno siente la tentación de darle la razón: a él se nota que le cuesta mucho esfuerzo contar algo real. <br /><br />A mí el libro de Marta y el de David me parece que hablan de lo real. Aquí están <strong>Chema</strong>, mi novia y <strong>Marta Sanz</strong>, en casa:<br /><br /><a href="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/chema-y-marta-714238.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/chema-y-marta-714229.jpg" border="0" alt="" /></a><br /><br />Y aquí los herbívoros, <strong>Isaac Rosa</strong> y su hija <strong>Olivia</strong>, con Chema: <br /><br /><a href="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/chema-y-rosa-774691.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/chema-y-rosa-774683.jpg" border="0" alt="" /></a><br /><br /><br />Cómo contar lo real. Al final, hay que hablar de <strong>Wittgenstein</strong>. Un austriaco. <br /><br />Wittgenstein cara A: sólo hay que hablar de lo que se pueda hablar con precisión (<em>Tractatus</em>). Wittgenstein cara B: de lo único que importa hablar es de lo que no podemos hablar con precisión (<em>Investigaciones</em>).<br /><br />¿Cömo se cascan esas dos nueces, esos dos Wittgenstein, uno contra otro, en el puño?<br /><br />Como a todos, me ha impresionado la historia del tipo este Fritzl, otro austriaco, el que encerró a su hija en un sótano, la embarazó, etc. <br /><br />En Austria. <br /><br />He pensado, claro está, en <strong>Freud</strong>. Austriaco. <br /><br />En Boston, a mediados de los ochenta, leí un libro entonces muy famoso: <strong>The Assault on Truth</strong> (El asalto a la verdad), de <strong>Jeffrey Moussaieff Masson</strong>. <br /><br />Como sabes, el <em>Gran Salto Adelante</em> de Freud fue la "teoría de la seducción", el momento en que decide que sus pacientes tienen fantasías. Una mujer le cuenta que de pequeña su padre le hacía cosas. Luego otra. Luego un hombre. Y otro. Hasta que llega un día en que Freud decide: no me lo creo, ya está bien, esto es una fantasía, es ella la que desea acostarse con su padre, etc.<br /><br />La teoría de la seducción es, claro está, la pieza axial de la construcción freudiana, el trampolín desde el que salta hacia el inconsciente. <br /><br />Bien, pues este Masson, que era director del Archivo Freud, resulta que descubre documentación que, según él, prueba que Freud prevaricó. Sabía de sobra que no eran fantasías. Tenía datos suficientes para concluir que el verdadero problema era la el abuso sexual de los hijos por parte de papá y mamá. Mucho más común de lo que Freud quería admitir. Una monstruosidad que no se atrevió a hacer pública: mejor barrer debajo de la alfombra. Eligió no creerlo y mirar para otro lado. Es una fantasía. Punto. Se lo inventan.<br /><br />Eso dice Masson. Desde entonces a Masson lo expulsaron de la comunidad psicoanalítica. <br /><br />A mí me convenció entonces y me sigue convenciendo ahora hasta cierto punto. Mi posición (¡cómo si a alguien le importara un pito lo que yo pienso!) es: creo que la teoría de la seducción es acertada. Hay fantasías de seducción. Sí. Creo, sin embargo, que también hay muchas seducciones de niños que realmente han sucedido en las familias (como el mismo Freud reconoció). ¿Prevaricó Freud? No lo creo, pero sí me parece evidente que eligió no pensar sobre la seducción real y dedicarse a la fantasía de la seducción. <br /><br />Hay seducciones reales y fantasías. <br /><br />Freud decidió apartar una mitad, una de las nueces,encerrarla en el sótano, y dedicarse sólo a cascar la otra.<br /><br />¿Se puede cascar una sola nuez con la mano? ¿Se puede entender la fantasía de la seducción sin estudiar con la misma fuerza al tiempo la seducción, el abuso real? <br /><br />Sigmund Freud. Austria. Abusos a menores. Y un sótano: el del inconsciente. Y otro sótano: el de la fantasía, en el que encerró Freud los abusos reales. <br /><br />¿Nadie sabía nada? ¿Nadie sospechaba nada? <br /><br />Me refiero a Fritzl, pero también a <strong>Kurt Waldhein</strong>, por ejemplo. Cuando se hizo público que había sido oficial nazi y se le acusó de crímenes de guerra, ¿dejaron acaso de apoyarle en Austria? No, fue presidente durante seis años, sin otra incomodidad que no poder viajar demasiado (le declararon persona non grata en casi todo el mundo, con la lógica excepción de Ciudad del Vaticano). <br /><br />Waldhein. Austria. Otro sótano y un país que mira para otro lado, que no quiere que le obliguen a mirar. <br /><br />¿No te dan ganas de volver a leer a <strong>Thomas Bernhard</strong>?<br /><br />Bernhard prohibió que se representaran sus obras en Austria después de su muerte, así como la publicación allí de su obra inédita. <br /><br />Leo también un folleto de <strong>Karl Marx</strong> que comienza así:<br /><br /><blockquote><em>"El filósofo produce ideas, el poeta poemas, el cura sermones, el profesor compendios, etc. El delincuente produce delitos. Fijémonos un poco más de cerca en la conexión que existe entre esta última rama de producción y el conjunto de la sociedad y ello nos ayudará a sobreponernos a muchos prejuicios. El delincuente no produce solamente delitos: produce, además, el derecho penal y, con ello, al mismo tiempo, al profesor (...) El delincuente produce asimismo toda la policía y la administración de justicia penal (...) El delincuente produce una impresión, unas veces moral, otras veces trágica, según los casos, prestando con ello un "servicio" al movimiento de los sentimientos morales y estéticos del público (...) produce también arte, literatura, novelas e incluso tragedias (...) Podemos poner de relieve hasta en sus últimos detalles el modo como el delincuente influye en el desarrollo de la productividad"</em></blockquote><br /><br />Este breve y magnífico texto (te lo recomiendo) es de los años sesenta (1860) y se editó póstumamente como apéndice a la <strong>Teoría de las plusvalías</strong>. <br /><br />Ahora lo ha reeditado en un magnífico libro la editorial <strong>Sequitur</strong>, con el título de <strong>Elogio del crimen</strong>, y acompañado de otros textos (algo de Durkheim, que está muy bien, pero nada de Althusser, el estrangulador, al que he echado de menos). <br /><br />Se puede entender al criminal como excepción, como hecho aislado, sin conexión con el resto. También se puede entender el crimen, en lugar de como amenaza para la sociedad, como parte de la sociedad, como producto de las relaciones sociales. <br /><br />Se puede pensar que el criminal es un psicópata, alguien que no comparte nuestra naturaleza, pero se puede pensar también el criminal es como nosotros, porque la maldad, la crueldad, la monstruosidad, también forman parte de nuestra naturaleza, de nuestras posibilidades.<br /><br />Yo querría entender estos crímenes como parte de nuestro sistema social. Entender a la vez al criminal y las relaciones sociales de las que forma parte el criminal. Cascar las dos nueces a la vez.<br /><br />No sé bien cómo hacerlo todavía. <br /><br />Al fin y al cabo, <strong>Ludwig Wittgenstein</strong> y <strong>Adolf Hitler</strong>, otros dos autriacos, fueron compañeros de colegio. Como Villalonga y Aznar, pero en la Realschule de Linz, que nos viene siendo como el colegio del Pilar de Madrid. <br /><br />¿Volvemos a leer ahora, juntos como dos nueces, el <strong>Tractatus </strong>y <strong>Mein Kampf</strong>?<br /><br />Yo no sabía esa relación entre el filósofo y Hitler, me he enterado en <strong>The Jew of Linz</strong>, de <em>Kimberley Cornish</em>. <br /><br />Que Hitler y Wittgenstein eran compañeros de cole es un hecho. No está probado que se conocieran y trataran tanto como asegura Cornish. También afirma Cornish que Wittgenstein fue el que reclutó a Burgess, Philby, Blunt y McLean. No sólo eso: dice que Wittgenstein le pasó el descifrado de <em>Enigma </em>a la Unión Soviética. Digamos: el que facilitó la posibilidad de vencer a Hitler fue su compañero de colegio. <br /><br />Todo esto no me parece improbable. <br /><br />En cuanto a su comparación entre la oratoria de Hitler y la filosofía del lenguaje de Wittgenstein, y su raíz común en el pensamiento hermético, pues no sé, qué quieres que te diga. <br /><br />Tampoco está probado que Hitler y <strong>Kafka</strong> se conocieran, pero sí es verdad que frecuentaron los mismos cafés en Viena, cuando Hitler quería ser pintor. Y es verdad que en los Diarios de Kafka habla de un tal H., al que considera un loco fascinante y al que escucha absorto. <br /><br />Partiendo de esta hipótesis escribió <strong>Piglia </strong>su <strong>Respiración artificial</strong>. Kafka no imaginó nada: sólo escuchó lo que le decía H., al que nadie más escuchaba. <br /><br />Y le creyó. <br /><br />Luego lo contó. Intento contar lo inefable. <br /><br />Lo inefable: ahí es donde entra Wittgenstein, el compañero de colegio de Hitler. Uno era un aristócrata, heredero de una de las mayores fortunas del Imperio Austro-Húngaro, y un insoportable que exigía a sus compañeros de cole que le trataran de usted. El otro en cambio era hijo de un agente de aduanas que le azotaba. <br /><br />En esta foto la identificación de Hitler es segura. La de Wittgenstein es casi segura también. Están en la Realschule de Linz:<br /><br /><a href="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/WittRealschuleCrop-774527.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/WittRealschuleCrop-774524.jpg" border="0" alt="" /></a><br /><br /><br />Bueno, voy a parar, que menudo rollo te estoy soltando. <br /><br />Prometo ser breve mañana. <br /><br /><strong>Un sótano en Austria</strong>, titularía yo una novela que me gustaría hacer sobre Wittgenstein y Hitler. <br /><br />Y pasaría en Madrid, por supuesto. ¿Por qué no? ¿No somos Austria también?<br /><br />Lo malo es que, siendo como soy, igual me sale algo como <strong>Dos mujeres en Praga</strong>, de Millás, que también pasa en Madrid, y con armarios empotrados en lugar de sótanos, qué le vamos a hacer. <br /><br />Esas son las dos nueces que me gustaría apretar en el puño de una novela: Wittgenstein y Hitler. <br /><br />¿Cuál se cascaría antes? ¿Cuál lograría abrir contra la otra? ¿Tú que crees?<br /><br />¿Se puede contar lo real, lo que de verdad ha pasado, lo que existe de verdad?<div class="blogger-post-footer"><a href="http://hotelkafka.com/profesor_Rafael_Reig.html">Rafael Reig</a></div>Rafael Reighttp://www.blogger.com/profile/17841266045970466975noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5360840320757665262.post-35380780484638098122008-04-26T08:32:00.006+02:002008-04-26T09:41:27.455+02:00Lo indispensableEl 23, miércoles, tuve bastante trajín. <br /><br />Era <em>La noche de los Libros</em> y mi novia ya se había apiadado de antemano de mí:<br /><br />-¡Cómo me vendrás, hijo! <br />-No será para tanto.<br />-Bebe sólo lo indispensable.<br />-Hecho.<br /><br />Por la mañana me fui con mi amigo <strong>Paco Oquendo</strong> a dar una charla con el siguiente asunto: "<em>¿Qué leía Manolita Malasaña?</em>".<br /><br />-Nada -dije-. ¿Alguna pregunta?<br />-¿Y eso?<br />-Yo creo que era analfabeta.<br /><br />Iba a despedirme, pero Paco me advirtió que, sólo con eso, no valía.<br /><br />-Rafita, tío, no tengas tanta cara. <br /><br />Así que tuve que improvisar cuatro cosas sobre la literatura de cordel hacia 1808. <br /><br />Luego comimos un bacalao muy rico y salté a un taxi:<br /><br /> <a href="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/taxi-762126.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/taxi-762115.jpg" border="0" alt="" /></a><br /><br />Hace años que no conduzco y adoro la expresión "saltar a un taxi".<br /><br />Lo siguiente era una tertulia en El Comercial, para hablar de sexo con <strong>Juan Manuel de Prada</strong> y <strong>Paula Izquierdo</strong>. <br /><br />Como ahora en el café prohíben fumar, se hizo indispensable tomar una copa en el Okayama y luego otras en la terraza, antes de entrar.<br /><br />Paula vino como suele, discreta, sin maquillaje, vestida con sencillez y una modestia que rayaba en lo monjil, decidida a pasar inadvertida a cualquier precio. <br /><br />Empero, yo no podía dejar de mirarle las tetas y esto hacia difícil la concentración:<br /><br /><a href="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/paula-777039.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/paula-777018.jpg" border="0" alt="" /></a><br /><br />Aquí estoy, mirándole las tetas a Paula, algo disperso. <br /><br />A mí es que las tetas me dispersan mucho, qué le vamos a hacer, tienden a evaporarme el pensamiento, que luego se me condensa sobre la frente en nubosidad de evolución variable, filamentos, cirros formados de cristales de hielo que arañan, estratocúmulos ondulantes, nimbos sin sombras en su interior y un cielo del paladar encapotado, cubierto hasta donde alcanza la vista.<br /><br />Total, que una idea se me iba y otra se me venía. <br /><br />Se hizo indispensable beber unas copas.<br /><br />La idea que se me venía solía ser siempre la misma, una idea sencilla y acompañada de ruido de cremalleras y batir de alas.<br /><br />¿Y la que se me iba? Sería la más remota y, además, ¡échale un galgo!<br /><br />Prada dijo que a él le excitan mucho las mujeres con los sobacos sin depilar. <br /><br />-¿Y qué haces? -le pregunté- ¿Practicas muchos coitos axilares? <br />-No, hombre, no... -se rió. <br />-¿No? Pues pruébalo, ya verás -le recomendé. <br /><br />Hablamos del hirsutismo de Prada, de diversas posturas que me parecieron algo agotadoras, a mi edad, y de si teníamos o no secretos. <br /><br />Dijimos que sí, claro. ¿Quién no tiene secretos? Como suele decir <strong>Edu Vilas</strong>: ¿a quién le gustaría que se hiciera público el historial de páginas vistas en su ordenador? <br /><br />Los elementos eliminados de la papelera de reciclaje son el único resto de nuestra verdadera y minúscula vida espiritual, la huella de un alma, el vaciado de una identidad, el fósil que conserva intacta una verdad interior sublime y sombría. <br /><br />Cuando acabamos, me fui a firmar libros (es un decir) a Estudio en Escarlata; y de allí, a un VIPS.<br /><br />Firmar no firmé mucho, así que se hicieron indispensables unos whiskies. <br /><br />A la salida, ya de noche, me encontré con <strong>Chavi Azpeitia</strong> y acabamos en el <strong>Hotel Kafka</strong>, vaciando botellas: fue bastante indispensable. <br /><br />Mientras iba de vuelta a casa, rozando las paredes con las manos y silbando bajito un tanto, vi a <strong>Eloy Tizón</strong> en una librería que han puesto en mi calle y que se llama <em>Tres rosas amarillas</em>. Entré a saludar y repostar, sólo porque se había hecho indispensable, una emergencia.<br /><br />Cansado sí que llegué, sí. <br /><br />Nublado de tetas como si fuera a llover a cántaros, hasta dejar las aceras encharcadas.<br /><br />-¡Cómo me vienes! Si es que eres más tonto...<br />-Un poco sí: lo indispensable.<br />-Anda, ven.<br /><br />A menudo me pregunto cuánto será mi mínimo indispensable de ser tonto, de copas, de lectura, de pasear con las manos en los bolsillos. <br /><br />¿Y el tuyo?<div class="blogger-post-footer"><a href="http://hotelkafka.com/profesor_Rafael_Reig.html">Rafael Reig</a></div>Rafael Reighttp://www.blogger.com/profile/17841266045970466975noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5360840320757665262.post-58599572205410337922008-04-21T18:56:00.002+02:002008-04-24T13:05:39.389+02:00Mala pataFue salir del estudio de Félix y sonar el móvil. <br /><br />-Que han llamado del cole -eso me dijo la madre de Anusca.<br /><br />Que llamen del cole es lo peor que le puede pasar a unos padres. <br /><br />¿Mala conducta? ¿Canibalismo en las aulas? ¿El Rufino entero en cuarentena por escorbuto? ¿Brote de meningitis?<br /><br />Por suerte, fue solamente un nuevo esguince de Anusca, esta vez en el otro pie. Radiografías (o fotografías de mi esqueleto, como las llama ella, con más propiedad). Venda. Muleta. <br /><br />Al día siguiente nos habían invitado a cenar Marta Sanz y Chema y llamé por la mañana. <br /><br />-Ya está todo preparado -me dijo Marta.<br /><br />-¿Es comida tarterable, la puedes meter en una tupper y os venís para acá? Es que mi hija está menos transportable...<br /><br />-Todo es transportable en tartera.<br /><br />-Pues hecho. <br /><br />No me acordaba de cuántos años tiene la hija de Isaac Rosa, así que a mi hija y a la de mi novia les dije que vendría un bebé.<br /><br />-¿Un bebe? ¿Para nosotras?<br />-¡Eso! ¿Podemos "cuidarlo"?<br /><br />Lo preguntaron como si fueran la niña de El Exorcista. <br /><br />Cuando llegó Olivia la secuestraron y la encerraon en su cuarto, para "cuidarla".<br /><br />En fin, comimos como canónigos, charlamos, nos reímos y bebimos hasta no poder más. <br /><br />Al día siguiente fui a una charla de Lorenzo Sila en Saint-Louis University y luego comí con Ángeles Encinar y Lorenzo. <br /><br />-Hay que tener una actitud moral -creo que dije, supongo que habría bebido o algo así, porque si no, no me lo explico.<br />-Vale, pero lo moral no es hacer las cosas bien. A veces uno hace cosas que no están bien. Lo que caracteriza una actitud moral es conservar la capacidad de avergonzarse. <br /><br />Me parece que tiene razón Lorenzo. <br /><br />¿Tú qué piensas? ¿Tú te avergüenzas? ¿Has hecho algo que te dé vergüenza haber hecho? ¿Eres moral?<br /><br />Ayer Día del Libro, mañana te lo cuento.<div class="blogger-post-footer"><a href="http://hotelkafka.com/profesor_Rafael_Reig.html">Rafael Reig</a></div>Rafael Reighttp://www.blogger.com/profile/17841266045970466975noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5360840320757665262.post-72317361776378899722008-04-19T09:09:00.004+02:002008-04-19T09:30:21.846+02:00Comulgar con ruedas de MolinaEn El <em>País</em> entrevistan a César Antonio Molina y me apresuro a leerla.<br /><br />Molina nunca decepciona, siempre está a la altura de lo que se espera de él. <br /><br />Le pregunta el periodista por su notoria afición a cesar gente para poner a otros y el tío nos elabora una novedosa y profunda teoría política sobre los nombramientos. <br /><br />Ésta:<br /><br />TEORÍA MOLINA SOBRE CESES Y NOMBRAMIENTOS: <br /><br /><blockquote><em>En todos los lugares, el director tiene el derecho de cambiar a sus equipos. Pues lo mismo un ministro o un presidente del Gobierno. ¿Por qué no investiga usted los cambios que ha habido en otros ministerios? ¿Por qué no investiga los ceses que ha habido estos días en el Instituto Cervantes, de antiguos colaboradores míos, ceses que se han ejecutado sólo por fastidiarme a mí? En cambio, nosotros, todos los cambios los hemos hecho siguiendo las buenas prácticas.</em></blockquote><br /><br /><br />¿Ha quedado claro? <br /><br />Pues a espabilar. <br /><br />Hay dos tipos de ceses y nombramientos:<br /><br />A) Los que hace César Antonio Molina. Estos ceses Y nombramientos son un derecho que él tiene y no deben discutirse. Más faltaba que él no pudiera cambiar un equipo. Los que hay que "investigar" son los del tipo (B). En lugar de de preguntarle a él (¡a él!), ¿por qué no "investigan" a los demás, eh? Como un niño acusica: yo no he sido, pero anda que la otra, la Caffarel.<br /><br />B) Los que hacen los demás. Estos (abominables) ceses y nombramientos tienen un único objetivo: <strong>fastidiar a César Antonio Molina</strong>. Sí, señor. No se hacen con otra finalidad. La directora del Cervantes, es obvio, no tiene el mismo derecho a cambiar su equipo. Qué va: ella lo hace para fastidiar. Por pura maldad y ganas de hacer daño al pobre y desvalido Molina. <br /><br />Las mujeres, ya se sabe, ¡con tal de chinchar!<br /><br />Un aplauso para Molina, que nunca decepciona. <br /><br />A mí cada día me entretiene más comulgar con las legendarias ruedas de Molina. <br /><br />Yo, como Molina, todo lo hago por puro altruismo, con "buenas prácticas". Si los demás hacen lo mismo, salta a la vista que lo hacen con el único propósito de fastidiarme a mí. <br /><br /><blockquote><em>Somos malos malasombra, somos malos de verdad<br />y más malos que la quina<br />¡que sólo saben chinchar!</em></blockquote><br /><br />Hay gente, demasiada gente, que en esta vida sólo tiene un objetivo: fastidiar a César Antonio Molina. <br /><br />Son capaces de todo con tal de darle un disgusto a este señor que no les ha hecho nada. <br /><br />Cuánta maldad, ¿a que sí?<div class="blogger-post-footer"><a href="http://hotelkafka.com/profesor_Rafael_Reig.html">Rafael Reig</a></div>Rafael Reighttp://www.blogger.com/profile/17841266045970466975noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5360840320757665262.post-11743221027747630072008-04-18T20:31:00.005+02:002008-04-19T06:20:45.550+02:00Félix de la Concha<a href="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/18042008(002)-726608.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/18042008(002)-726598.jpg" border="0" alt="" /></a><br /><br />¿Éste soy yo?<br /><br />Sí, así me ve Félix. <br /><br />Verse uno mismo desde fuera, desde la mirada de otro, es perturbador.<br /><br />Conocí a <strong>Ana Merino</strong> hace años en una Semana Negra de Gijón donde lo pasamos muy bien e incluso escribimos juntos un cuento a cuatro manos, una noche, en la redacción de A Quemarropa (el periódico de la Semana). Sus poemas me gustan mucho. Ella también. <br /><br />A través de Ana conocí a <strong>Félix de la Concha</strong>: me entusiasma discutir a voces con ellos y con Ángela Vallvey sobre Israel y Palestina en el bar de Pedro. <br /><br />El otro día me llama Félix y me propone posar para un retrato. <br /><br />-Claro, no sabes lo vanidoso que soy, me encanta -le dije. <br /><br />Sólo he posado otra vez, para mi amigo <strong>Arturo Revuelta</strong>, y me lo pasé muy bien. <br /><br />A mí me gustan los pintores, el desorden que tienen, la cantidad de objetos que acumulan, yo creo que van con carretillas o con carritos de la compra, en cuanto cae la tarde, recogiendo lo que encuentran en los contenedores, juntando cartones, coleccionando platos de peltre, baldosas rotas y muelles oxidados. Me encanta lo poco que hablan, lo mucho que preguntan y la velocidad a la que se concentran en su trabajo. <br /><br />A mí, que soy muy vago, ver a un pintor pintando me tranquiliza. <br /><br />Me digo: bueno, no pasa nada, alguien ya se está haciendo cargo de todo.<br /><br />Así que me fui a casa de Félix, aquí al lado, en Palma, y me pintó. <br /><br />La cosa es una exposición en el Museo de Arte Contemporáneo, en la que ya hay cincuenta retratos que pintó en 2005. Son retratos con conversación, porque mientras pinta graba una charla con el retratado y se puede escuchar al ver el cuadro. Ahora Félix está añadiendo más retratos, pinta uno cada día y los muestra en un blog sobre el proyecto. Luego se unirán todos en el Museo. Aquí puedes ver <a href="http://www.lacoctelera.com/felixdelaconcha">el blog de Félix</a>: <strong>Diario de una exposición</strong>. <br /><br />Félix se disfrazó de pintor, con una especie de pijama, gorra y una camiseta manchada de colores, y se puso a pintar mientras charlábamos. Tardó un poco más de dos horas y ni sé ya las tonterías que debí de decir, con tal de no dejar de hablar. <br /><br />Este es Félix ante la obra recién terminada: <br /><br /><a href="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/18042008(001)-785054.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/18042008(001)-785044.jpg" border="0" alt="" /></a><br /><br />¿Tú también me ves así, como me ve Félix? <br /><br />Yo estoy acostumbrado a verme mirándome, en fotos o en el espejo, mis ojos me miran casi siempre. Aquí no, aquí estoy mirando para otro lado y veo a un desconocido. <br /><br />Un tipo casi machadiano: triste, cansado, pensativo y viejo.<br /><br />También me gustaría ver a un tipo convencido su tarea, un tipo que ha aceptado una responsabilidad y ae repite a menudo a sí mismo, en voz muy baja: "la alegría es mi deber diario". <br /><br />¿Tú qué ves? ¿A quién ves? ¿Me ves a mí?<div class="blogger-post-footer"><a href="http://hotelkafka.com/profesor_Rafael_Reig.html">Rafael Reig</a></div>Rafael Reighttp://www.blogger.com/profile/17841266045970466975noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5360840320757665262.post-22575873299115440882008-04-15T11:31:00.010+02:002008-04-15T12:58:42.242+02:00Con tetas, pero sin páncreasVarias escritoras han publicado un libro sobre sexo o así. Además, se han fotografiado todas de esta forma tan sugerente: <br /><br /><a href="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/file-734862.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/file-734857.jpg" border="0" alt="" /></a><br /><br />Qué monada, ¿a que sí? <br /><br />Son curiosas las chicas. Si comentas cómo van vestidas las ministras, eres machista. Ellas en cambio se fotografían en <strong>Vogue</strong>. <br /><br />Si dices que una escritora está buena, eres machista. Ellas en cambio acompañan sus libros con unas fotos sin ropa. <br /><br />Los escritores también son curiosos. El otro día estaba en una presentación de un libro. El autor hizo un brindis al sol, una de esas cosas que tanto regocijo provocan en el respetable, una declaración en contra de la pedantería:<br /><br />-No les voy a hablar de mi poética, porque yo no tengo ninguna poética ni cosas de ésas. Cuando me preguntan por mi poética, digo que yo no tengo de eso, que yo sólo escribo. <br /><br />Formidable. Gran ovación. Queda bien no tener poética.<br /><br />A mí me suena como decir que no tengo páncreas. ¿Páncreas yo? ¡Vamos anda! ¡Si nunca me lo he visto...!<br /><br />-Yo no hablo de mi intestino, porque no tengo intestino. Yo me limito a comer y ya está. <br /><br />¿Se puede mear sin saber que uno tiene vejiga? Sí, claro, pero no por eso deja uno de tenerla, ¿no te parece?<br /><br />Por tosca que sea, por primitiva, mínúscula o improvisada que sea, un escritor tendrá una poética, aunque ni siquiera lo sepa.<br /><br />¿O no? A lo mejor no. A lo mejor escribir una novela es como estornudar: algo que se hace sin querer, sin saber ni preguntarse cómo, algo que no se aprende y que ni siquiera puede evitarse. Algo que no se piensa antes, sino que te sucede en el momento más inoportuno.<br /><br />-He escrito una novela.<br />-¡Jesús! <br /><br />¿Tú qué piensas?<br /><br />Claro que, ahora que por fin hay un ministerio de Igualdad, ¿nos obligarán a los escritores a hacer lo mismo que las escritoras? <br /><br />¿Tendremos que poner en la contraportada fotos insinuantes?<br /><br />¿Algo así será obligatorio a partir de ahora?<br /><br /><a href="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/escritores-nuevos-775762.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/escritores-nuevos-775759.jpg" border="0" alt="" /></a><br /><br /><br />Dios mío.<br /><br />Qué miedo.<br /><br />¡Pobre <strong>Antonio Gamoneda</strong>! <br /><br />¡Pobre <strong>Juan Manuel de Prada</strong>!<br /><br />¡No quiero ni pensar en el pobre <strong>David Torres</strong>! Me dan escalofríos. <br /><br />Y sobre todo: <br /><br />¡Pobre de mí!<br /><br />Con las nuevas fotos de contraportada homologadas por el Ministerio de Igualdad, el único que va a vender libros a partir de ahora va a ser <strong>Andrés Barba</strong>, ¿no crees?<div class="blogger-post-footer"><a href="http://hotelkafka.com/profesor_Rafael_Reig.html">Rafael Reig</a></div>Rafael Reighttp://www.blogger.com/profile/17841266045970466975noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5360840320757665262.post-67352338794929244582008-04-12T07:52:00.004+02:002008-04-13T09:34:43.966+02:00¡Rufino campeón!Así que el otro día me fui a la librería <em>Estudio en Escarlata</em>, para hablar de novelas. <br /><br />Lo pasamos bien. Aquí estoy con mi amigo <strong>Lorenzo </strong>a la puerta del indispensable bar para antes y después de hablar un rato de novelas: <br /><br /><a href="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/Con-Lorenzo-2-770642.JPG"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/Con-Lorenzo-2-769904.JPG" border="0" alt="" /></a><br /><br />Mientras tanto, Anusca se quedó con mi hermana <strong>Maite</strong>. <br /><br />Todos los niños del planeta tienen derecho a una tía como Maite, debería estar reconocido en la Constitución. Las tías Maite deberían recibir condecoraciones de UNICEF, además de cuantiosos premios en metálico.<br /><br />En mi familia siempre hay tías Maite: la mía fue la tía Lola, que es la única persona a la que siempre he visto de buen humor, charlatana incansable, capaz de ser feliz con lo que tuviera a mano, que no solía ser más que una botella de agua de Borines, la costura y la conversación.<br /><br />Maite y Anusca se pasaron la tarde haciendo cosas sólo con pegamento, cartones, hilos, ceras y esos objetos inservibles que aparecen en el fondo de un cajón de la cocina.<br /><br />Esta es la muñeca que hizo mi hija:<br /><br /><a href="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/file-701116.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/file-701108.jpg" border="0" alt="" /></a><br /><br /><br />Luego hicimos deberes. Anusca me ayuda con los míos.<br /><br />Mis deberes son corregir mi novela de espías, pero mi hija lo hace bastante mejor que yo, mírala: <br /><br /><a href="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/leyendo-741578.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/leyendo-741571.jpg" border="0" alt="" /></a><br /><br /><br />Una vez me dijo <strong>Paloma Díaz-Mas</strong>:<br /><br />-Esto de escribir es como cocinar, Rafita. Tú haces el guiso y luego lo tienes que dejar enfriar. Cuando está frío, la grasa sube sola. Entonces la puedes quitar con toda facilidad, con una cuchara, porque está a la vista, es una película de grasa por encima. <br /><br />Es el mejor consejo que me han dado: hay que dejarlo enfriar para que suba la grasa. <br /><br />Por la noche, nos fuimos mi novia y yo a la cena del <em>premio Fundación Lara</em>. Es un premio que se da a la mejor novela publicada el año anterior. Había cinco finalistas y, entre ellos, dos eran de madres del cole, del Rufino Blanco: la novela de la mamá de Dani y Mariú (también conocida en el mundo exterior como <strong>Belén Gopegui</strong>) y la novela de la mamá de Elisa (también conocida fuera del cole como <strong>Almudena Grandes</strong>). <br /><br />Así que lo teníamos bastante fácil los del Rufi. Mal se nos tenía que poner para que no ganara nuestro cole. <br /><br />Ganó Almudena, con <strong>El corazón helado</strong>, así que mi chica y yo empezamos a gritar con entusiasmo:<br /><br />-¡Rufino campeón! ¡Rufino campeón! ¡Rufino campeón!<br /><br />Desde las otras mesas nos miraban atónitos. <br /><br />Algunos, con desaprobación. Otros nos informaban: que no ha ganado Rufino, sino Almudena. Unos preguntaban quién era el tal Rufino y qué novela había escrito. Otros aseguraban que era mejor que no siguiéramos bebiendo más. <br /><br />Que seguimos. Bastante. Estábamos los plumíferos y los <em>Grandes Editores</em>. <br /><br />A la pueta del bar, me topé con <strong>Jorge Herralde</strong>,Anagrama, que llevaba lo que se suele llamar "un traje de buen paño". Por fin pude hacer esa pregunta que me había quedado con ganas de hacer desde que oí una conversación entre dos tipos elegantes.<br /><br />-Herralde, ¿quién te corta?<br /><br />Me dijo el nombre de un sastre, pero lo he olvidado. <br /><br />Nos fuimos dentro, a brindar con <strong>Juan Cerezo</strong>, Tusquets, que no sólo había conseguido el premio de Almudena, sino también que <strong>Javier Pérez Andújar</strong> fuera finalista. <br /><br />Javier es amigo mío, un gran escritor y, si tuviera hijos, seguro que también los llevaba al Rufi. <br /><br />Al día siguiente tocaba comentarlo con los amigos. ¿Para qué va uno a estos saraos si no es para cotillear luego? Así que me fui a comer con <strong>Ramón Pernas</strong> y <strong>Edu Vilas</strong>.<br /><br />Hablamos de literatura, es decir: tías, con qué poetisas o novelistas nos gustaría a cada uno tener acceso carnal y en qué postura, quién anda liado con quién, quién ha dejado a quién y, como de costumbre, quién de entre nosotros no ha tenido en más de una ocasión acaloradas fantasías con <strong>Ángeles Caso</strong>, sueños vertiginosos de los que uno se despierta con los puños cerrados y los párpados cubiertos de escarcha, a ver, que levante la mano quién no los haya tenido.<br /><br />¿A que sí? ¿A que más de una vez?<br /><br />¿Sí? A ver, ah, sí, sí, al fondo veo una mano. <br /><br />Es Juan Cruz, que prefiere siempre a <strong>Wendy Guerra</strong>. <br /><br />Me pregunto por qué, después de ver esta foto de Wendy: <br /><br /><a href="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/wendy-746775.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/wendy-746773.jpg" border="0" alt="" /></a><br /><br />¿A que no hay color?<div class="blogger-post-footer"><a href="http://hotelkafka.com/profesor_Rafael_Reig.html">Rafael Reig</a></div>Rafael Reighttp://www.blogger.com/profile/17841266045970466975noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5360840320757665262.post-90360676320447442272008-04-04T11:45:00.009+02:002008-04-05T11:10:43.756+02:00Lo que estoy leyendo: Gopegui¿De qué trata la última novela de <strong><a href="http://hotelkafka.com/wiki/index.php?title=Bel%C3%A9n_Gopegui">Belén Gopegui</a></strong>, <em>El padre de Blancanieves</em>?<br /><br />Como todas las novelas, de muchas cosas. Entre ellas, algunas preguntas.<br /><br />A menudo los novelistas escriben, no para decir algo, sino para saber qué era lo que querían decir: para conocer su propia respuesta a algunas preguntas.<br /><br />En el centro nervioso de la novela de Belén hay una pregunta de difícil respuesta: ¿es posible la bondad privada?<br /><br />Esto no lo he sabido formular hasta que he leído otro libro de Gopegui. <strong>Un pistoletazo en medio de un concierto</strong>, editado por la Universidad Complutense.<br /><br />Te lo recomiendo.<br /><br />El libro es una conferencia que dio en la Universidad de California San Diego.<br /><br />Allí habla de la bondad, los principios o "<em>como queramos llamarlo</em>" y afirma que la bondad o como lo llamemos "<em>conducirá más temprano que tarde, a lo político, a la lucha contra la explotación, si es que no es ya su consecuencia, pues no hay bondad privada posible en una organización económica, social y política injusta</em>".<br /><br />Leía esta afirmación, en el metro (línea 2, entre San Bernardo y Quevedo), y caí en la cuenta de que, aunque yo no había sabido formularlo al leerla, de eso creí que trataba en parte <strong>El padre de Blancanieves</strong>.<br /><br />La novela es el despliegue dialéctico de esa pregunta. ¿Es posible la bondad privada? El padre cree que sí, por ejemplo. ¿Y por qué lo cree? La hija está convencida de que no. ¿Qué cree entonces?<br /><br />De eso trata (en parte) la novela.<br /><br />¿Se puede ser bueno sin meterse en líos? ¿Se puede ser bueno sin intervenir? ¿Puede uno ser bueno solo, sin que los demás también lo sean, sin intentar crear las condiciones para que los demás también puedan serlo?<br /><br />Una novela no es un catecismo.<br /><br />En un catecismo, a una pregunta sigue una respuesta. Una novela, en cambio, convierte una pregunta en un organismo que crece, que cambia, que va mostrando diferentes caras, facetas brillantes, aristas incómodas, hábitos imprevistos, rituales de apareamiento entristecedores o una liturgia funeraria aterradora.<br /><br />Una novela no pretende responder a una pregunta, sino que ofrece la posibilidad de experimentar la pregunta, de vivirla desde todos los lados, de cambiarla de sitio, de complicarla más todavía para a entender así todas sus consecuencias.<br /><br />Por eso leemos más novelas que catecismos, claro está.<br /><br />Esta conferencia de Gopegui me ha interesado mucho.<br /><br />En parte porque me encanta conocer el diapasón de cada novelista, ver dónde afina, qué lecturas, experiencias, recuerdos son ese diapasón que da un La para que el novelista pueda ponerse a escribir en el tono adecuado, afinado.<br /><br />Para eso hay que leer en la periferia: los diarios, las cartas, los prólogos, los artículos.<br /><br />Pero no sólo por curiosidad (ver cómo lee, qué lee, cómo piensa) y para entender mejor el resto de su obra, sino que también me ha interesado mucho la conferencia en sí misma.<br /><br />Trata de un asunto tabú.<br /><br />¿Pederastia? ¿Uso recreativo de drogas? ¿Independencia del País Vasco?<br /><br />Frío, frío. Peor todavía.<br /><br />¿La Ley de Igualdad como impulsora de la violencia? ¿Gerontofilia? ¿Elogio de la castidad acaso?<br /><br />Frío, frío. Algo mucho más impresentable, más prohibido de nombrar, peor visto por los ciudadanos responsables.<br /><br />¿Eliminación de minusválidos? ¿Sodomización de monjas? ¿Matrimonio por interés?<br /><br />Qué va. Frío, frío, te congelas. Algo mucho más grosero y repugnante.<br /><br />-¿Te rindes?<br />-Me rindo.<br />-¡Las novelas que tratan de asuntos políticos!<br />-¡Ave María Purísima!<br />-Te lo advertí.<br /><br />Tú me dirás: ¿es que todas las novelas no tratan de política?<br /><br />Sí, claro, pero sólo lo notamos cuando tratan de cierta clase de política.<br /><br />De eso, justamente, es de lo que habla Gopegui.<br /><br />Como decía <strong>Althusser</strong>, "<em>la ideología no tiene exterior</em>".<br /><br />Desde el interior, miramos hacia fuera. Vemos una farola, un adulterio o un asesinato. Lo que no vemos nunca es el cristal de la ventana: forma parte de la ideología dentro de la que estamos metidos, vemos a través de ella, sin verla.<br /><br />Las novelas escritas desde dentro de la ideología dominante, si las leemos desde el mismo interior, pensamos que no tienen ideología: no hablan de política.<br /><br />La estridencia, lo que sobresalta, el pistoletazo en el concierto, son las novelas escritas desde fuera. Desde otra posición ideológica.<br /><br />La política revolucionaria, comenta Gopegui, se da por hecho que ha de aparecer en las novelas caricaturizada. Son las reglas del juego que la mayoría acepta: "<em>debe quedar claro que la política revolucionaria es una pretensión inútil y desmesurada de transformar lo que no puede transformarse</em>".<br /><br />Cuando leía esto (ya fuera del metro), pensaba: no está mal, el deseo de revolución como bovarysmo.<br /><br />El deseo de transformar el mundo se representa en la novela burguesa como el deseo del amor romántico; los revolucionarios son las Madame Bovary de la política. Han leído libros que exaltan la revolución y se los han creído. Han perdido el sentido de la realidad. Luego piden imposibles, se engañan a sí mismos pensando que el amor verdadero aparecerá para salvarnos, que es posible en este mundo, que se puede dejar al marido y ser feliz, etc.<br /><br />El bovarysmo, el autoengaño, las ilusiones ilusas, son un gran tema de la novela burguesa del XIX.<br /><br />La lectura es así: lees un libro y te aprieta el botón de REWIND, te obliga a releer, bajo otra luz, lo que ya habías leído.<br /><br />A mí Gopegui acababa de obligarme a rebobinar (ya en la barra del bar Gades, en Álvarez de Castro, empuñando un whisky, que allí los ponen en vaso bajo, no sé por qué) <strong>Madame Bovary</strong> y, sobre todo, <strong>La educación sentimental</strong>.<br /><br />Y encajaba, releído ahora sonaba diferente.<br /><br />La novela de adulterio decimonónica se puede leer (también) como la fábula didáctica contra los revolucionarios. Creer que se puede transformar el mundo es como creer que existe otra vida más auténtica fuera del matrimonio burgués, que el amor verdadero nos va a salvar si corremos el riesgo de ir hacia él.<br /><br />Los revolucionarios, como Emma Bovary, se engañan: los amantes son unos patanes, peores aún que su marido. El principio de realidad (ese estribillo del XIX) es la resignación.<br /><br />¿Por qué había hecho <strong>Flaubert </strong>a Emma una figura tan trágica?<br /><br />Siempre había pensado que era para castigarla. Es posible. También porque en Flaubert podría haber esa ambivalencia clásica: ridiculiza el anhelo de Bovary y, a través de él, el impulso revolucionario. Al mismo tiempo, no deja de sentir cierta trágica atracción por el deseo de Emma y de los revolucionarios. Una intensa emoción, una nostalgia venenosa, que traslada al lector (¿te acuerdas cuando Emma está agonizando y pide un espejo?).<br /><br />Me hice entonces la pregunta decisiva: ¿me da tiempo a otro rapidito antes de ir a buscar a Anusca al cole?<br /><br />Hubo debate en mi interior, turnos de réplica y votación a mano alzada.<br /><br />Sí que me daba, se decidió por mayoría simple.<br /><br />Cuánto agradezco la claridad expositiva del libro. Gopegui escribe aquí de forma coloquial, sencilla, implacable. Parece una conversación.<br /><br />La apariencia de complicación es característica de artrópodos o de insectos. Cuanto más insignificante la mosca, más facetas tiene en sus ojos compuestos. Los animales más grandes, que recorren más distancia, más complejos, son mucho más sencillos de entender que esos complicadísimos mosquitos.<br /><br />Para mí, ser claro, expresarse con claridad, no sólo es una virtud literaria, sino mucho más: un imperativo ético.<br /><br />Leo, con el último dedo de whisky, este párrafo, que también me dejó pensando y que cito, aunque es largo:<br /><br /><blockquote><em>Cada vez que se enciende un ordenador ocurre una situación paradójica. Porque, en teoría, el ordenador no sabe hacer nada hasta que se carga el sistema operativo, el conjunto de programas que residen en el disco duro y gestionan los recursos del ordenador. Se necesita, por tanto, un mecanismo de arranque que sea capaz, digamos, de darse instrucciones a sí mismo y logre cargar ese conjunto de programas que gestionarán el resto de las operaciones. Las novelas, a mi modo de ver, no son ese mecanismo de arranque. Las novelas se parecerían más a los programas con que gestionamos algunos de nuestros recursos reales e imaginarios. Sé poco de informática, pero me gusta mucho mirar el momento en que se carga el sistema. El ordenador va reconociendo de qué está hecho y va poniendo en marcha sus distintas capacidades. Si el sistema económico fuera otro, entonces el mecanismo de arranque cargaría, junto con los demás programas, otras narraciones, otras formas de imaginar la vida y de contarnos lo que nos pasa.</em></blockquote><br /><br />¿Qué programas carga tu sistema de arranque cuando te pones en marcha? ¿Flaubert? ¿Tienes instalado un Neruda compatible con mi César Vallejo? ¿Qué versión tienes de Victor Hugo? ¿La Hugo 3.0? ¿Te has instalado la última de Eduardo Mendoza? ¿Y estás segura de que no te ha metido algún virus en el sistema? ¿Tienes un anti-virus?<br /><br />Entonces me pregunto: ¿podría un novelista ser un hacker? Se trataría de crear un programa con un troyano, que se introduzca en el sistema operativo de los lectores,que los modifique, que haga aparecer archivos inesperados, resultados imprevistos.<br /><br />¿Serán los novelistas piratas informáticos?<br /><br />La imagen clásica del hacker se parece: un tío medio chiflado, encerrado en su habitación, tecleando y tecleando, y que quiere llegar desde allí al corazón operativo de medio mundo para infectarlo sin ser descubierto; un tipo que está jugando, en realidad, aunque produzca consecuencias irreparables y daños cuantiosos.<br /><br />Yo he sufrido ataques beneméritos, he leído novelas que me han contaminado, que han cambiado la configuración interna de mi terminal, he sido víctima de ataques al disco duro, he abierto la puerta a caballos de Troya que me han transformado la vida.<br /><br />Ejemplo: el ya dicho troyano César Vallejo.<br /><br />Y no sabes cuánto la agradezco.<br /><br />¡Las cinco, me cago en la mar! Salí de estampida a buscar a Anusca al cole, con una servilleta en el libro para saber por qué página iba.<br /><br />(Sí, yo nunca doblo una esquina de una página. Jamás. Ni aunque me pagaran por ello).<br /><br />La literatura está muy bien. Es, como decía el gran García Hortelano, esa otra vida que la vida vive a escondidas, la doble vida de la vida verdadera.<br /><br />Y está muy bien, aunque la vida es lo más maravilloso. La vida, está vida:<br /><br /><br /><a href="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/verano-2007-2-755293.jpg"><img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/verano-2007-2-755244.jpg" border="0" /></a><br /><br /><br />Luego llevamos todos a las niñas a Olavide. Empieza la temporada de terrazas. Los papás nos tomamos copitas chicoleando con las mamás.<br /><br />Cuando cae la noche, llamamos a los niños.<br /><br />-¡Aguedita! ¡Nativa! ¡Miguel!...<br /><br />¿Sabes lo que estaban haciendo, los muy cabrones?<br /><br />Pedir limosna.<br /><br />Habían cogido una cesta de las que usan en las terrazas para poner las patatas fritas y se habían juntado diez o doce críos. Iban cantando mesa por mesa y luego pasaban la cesta y pedían la voluntad.<br /><br />-¡Estáis mendigando! -se escandalizó una mamá-. ¡Qué vergüenza!<br />-Poner niños a pedir limosna: nos puede caer un buen puro a todos -nos advirtió Rafa, el papá de <strong>Blanca Escudero</strong>, que es abogado.<br />-Si se entera Protección de Menores...<br />-¡Cómo se os ocurre! -preguntó un padre alarmado.<br />-Hombre... -dijo una mamá, señalando a los del acordeón, los del violín, los que cantaban con poncho canciones andinas, etc-. No me parece tan raro...<br />-¿Cuánto habéis sacado? -preguntó el más rastrero de los padres (que resulté ser yo).<br /><br />Las muy jodías, en media hora, habían sacado tres euros cada una.<br /><br />-Esto no se vuelve a hacer, eh -dijo una mamá.<br />-No muy a menudo -dije yo.<br />-Eso, no todos los días, que os quede claro -corroboró <strong>Rafa Escudero</strong>.<br /><br />Y nos fuimos todos para casa, después de pasar por el chino para que las niñas invirtieran los ingresos de la mendicidad en chuches.<div class="blogger-post-footer"><a href="http://hotelkafka.com/profesor_Rafael_Reig.html">Rafael Reig</a></div>Rafael Reighttp://www.blogger.com/profile/17841266045970466975noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5360840320757665262.post-69025782129123336312008-04-02T12:14:00.002+02:002008-04-02T12:17:41.274+02:00ArtículosAh, se me olvidaba. Escribo hace meses a diario un par de cositas en <strong>Público</strong>. He puesto a la derecha, entre los enlaces, un vínculo directo a mis dos secciones, <strong>Carta con respuesta</strong> y <strong>Papelera de reciclaje</strong>. <br /><br />Eso no quiere decir en absoluto que te lo tengas que leer ni nada parecido.<div class="blogger-post-footer"><a href="http://hotelkafka.com/profesor_Rafael_Reig.html">Rafael Reig</a></div>Rafael Reighttp://www.blogger.com/profile/17841266045970466975noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5360840320757665262.post-31376461393788208882008-04-02T04:52:00.004+02:002008-04-02T06:54:13.366+02:00Una humilde lavanderaPerplejos, mi novia y yo no sabíamos qué hacer a fin de manifestar nuestro amor y esas pamplinas. ¿Casarnos? ¡Y un jamón con chorreras! Ya hemos estado casados los dos, cada uno por nuestro lado. ¿Vivir juntos? ¡Y un jamón! Con lo a gusto que cada uno está en su casa, sin hacer ni la cama, barriendo debajo de la alfombra, con sus inocentes pasatiempos privados y mirando por el balcón toda una tarde en lugar de trabajar. ¿Abrir una cuenta a medias en el banco? ¡Y un jamón! Con nuestras deudas, nuestra presencia permanente en registros de aceptaciones impagadas y nuestra proverbial inclinación al pan para hoy (y hambre para mañana, qué más nos da), ¿cómo vamos a tener cosas embargables, fungibles y sujetas al cobro de comisiones? <br /><br />-¿Y un jamón?<br />-¿Un jamón?<br />-Con chorreras.<br />-Vale, mola. <br />-¿En tu casa o en la mía?<br />-Según y conforme.<br /><br />¿Qué mejor expresión de afecto que compartir un jamón? Un jamón, carne en común, placer intenso (y prolongado esfuerzo para cortarlo), sabor perdurable, entreverado con tocino como si fuera espuma. Los jamones, además, son más o menos transportables y podemos residenciarlo en su casa o en la mía sin demasiado problema. <br /><br />Total, que compramos un jamón a medias. Con chorreras.<br /><br />Y una caja de tiritas para mí. Ella no se corta. Yo, a diario: tengo cicatrices en todos los dedos. <br /><br />Yo nunca he tenido un jamón en casa. En mi vida. No porque proceda de una familia de extracción humilde. <br /><br />¡Qué más quisiera yo que haber sido extraído de la humildad, con lo conveniente que es eso para un novelista! <br /><br />Mi extracción (como si uno alguna vez saliera al exterior o le sacaran a la fuerza de su clase social con pico y pala, como en la galería de una mina donde se extraen piedras preciosas), mi extracción, digo, es acomodada (otra graciosa expresión, por cierto), pero en mi casa no había jamones jamás. <br /><br />No sé por qué. Quizá mis padres los consideraban incómdos o demasiado pueblerinos o vaya usted a saber. Mis abuelos vivían en pueblos, pero tampoco eran rurales de verdad, esa clase de abuelos que envía jamones. Eran más bien señoritos de lugar pequeño. Uno era boticario volteriano; el otro, un rentista que había regentado una tienda de coloniales (así se llamaban los ultramarinos). <br /><br />En mi casa había carrito con ruedas y botellas de whisky y ginebra, todas las que quieras, pero ni un sólo jamón. Ni chorizos colgados en la despensa. Ni ruedas de queso. Ni morcillas en ristras. Ni gallinas vivas. <br /><br />Qué le vamos a hacer: la burguesía ilustrada no debía de ser muy partidaria entonces de la charcutería. <br /><br />Humilde extracción, clase acomodada... ¿por qué todas las expresiones que se usaban (o se usan) son tan graciosas? <br /><br />Porque son eufemismos, supongo, porque nadie quiere hablar de clase social, de dinero, de cuánto gana.<br /><br />Si la "extracción" es rara, la "humildad" no lo es menos. ¿Humilde? Dan ganas de responder: oiga, en casa éramos pobres, pero soberbios y muy vanidosos.<br /><br />Miro el <strong>María Moliner</strong> y me doy cuenta de que estoy confundido. Humilde no es una cualidad espiritual: es o ha llegado a convertirse, según esta señora, en un término específicamente socioeconómico. <br /><br /><blockquote><em>HUMILDE: 1. adj. Perteneciente a una clase social de las que viven muy pobremente de su trabajo, pero no miserablemente: 'Una humilde lavandera. De familia humilde. De humilde extracción'. </em></blockquote><br /><br />Formidable. <br /><br />¿No te parece que esa humilde lavandera ilumina ella sola toda la página del diccionario? Entre "humera" y "humita", en medio de tantos renglones inertes, de tanto plomo de imprenta, abreviaturas, definiciones, aplícase a, dícese de, utilízase también como, aparece de pronto, como un relámpago, la lavandera imprevista. <br /><br />¿Tú no ves el resplandor repentino de la lavandera, con su pastilla de jabón Lagarto, las manos mojadas y percudidas de tanto frotar sábanas, los pies cansados y una sonrisa irónica, erótica, insurrecta? ¿Tú no te rindes sin condiciones a la lavandera, humilde o soberbia?<br /><br />¿De dónde viene esta lavandera que retuerce la ropa para escurrirla? ¿De dónde la sacó doña María Moliner? ¿Cómo se le ha colado ahí, en mitad de la página?<br /><br />En ese caso, según define humilde la Sra. Moliner, mi trayecto ha sido curioso, pues no siendo de humilde extracción, me he introducido a pulso en la humildad laboral. En lugar de modesto propietario, me he convertido en humilde novelista, que vive muy pobremente de su trabajo, pero no miserablemente. <br /><br />Además de sinónimos (apocado, deferente, encogido, modesto, modoso, respetuoso, servicial, tímido, etc., es decir, las prendas o harapos morales que se presumen o que se exigen a quienes viven por su manos) da doña María una curiosa:<br /><br /><blockquote><em>NOTA DE USO: "Humilde" se aplica a las personas, a su condición o clase social, a su aspecto o sus vestidos, etc. Aunque a veces se empleen indistintamente "humilde" y "modesto", "humilde" expresa un grado menos en la escala de las posiciones económicas y sociales; puede, por ejemplo, decirse "un modesto propietario", pero sería impropio decir "un humilde propietario". </em></blockquote><br /><br />¡Carambolas! Qué sagacidad la de la Moliner. Y cuánto me gustaría que hubiera seguido detallando esa escala: <em>miserable-modesto-humilde-acomodado-poderoso-formidable</em>, etc. <br /><br />No hay humildes propietarios ni humildes creadores de riqueza, como no hay un miserable consejero delegado o un modesto director general.<br /><br />Hay humildes novelistas, pero ¿modestos? ¡Amos anda! <br /><br />Acomodado es "en buena posición económica", según doña María, pero no sigo, porque las consultas al diccionario son como el jamón: no puedes parar de cortar y comer. <br /><br />En fin, así estamos: cortando jamón y alimentándonos más que nada de cosas jamonables: habas con ídem, tortillas de ídem, bocadillos de lo mesmo, ídem con melón y así todos los días. <br /><br />Ahora que, por primera vez, vivo con un jamón en casa, he descubierto cuánta compañía hace. Alegran como la aparición súbita de una humilde lavandera en el primer tomo de un diccionario. <br /><br />Un jamón da mucho cariño (aunque poca conversación), y sin pedir nada a cambio ni hacer más daño que unos cortes en los dedos. Un jamón tranquiliza, consuela, entretiene y escucha todo lo que dices sin llevarte la contraria. Casi no reclama atención para sí mismo, pero lo entrega todo. <br /><br />¿Y estéticamente?<br /><br />No sé qué pensarás tú, pero entre el carrito con ruedas cargado de botellas y el jamón, yo estoy con el jamón. A tope con el jamón.<br /><br />Por ejemplo, después de indignarme un rato y cogerme una pataleta el domingo, me corté tres lonchas de jamón (con sólo dos lesiones en dedos índice y corazón), me puse un vino, y se me fue el santo al cielo. <br /><br />Ya sólo me acuerdo de la alegría de mi hija la primera vez que fue a la cremà en unas Fallas. Nos llevó <strong>Verónica</strong> y, mientras yo me refugiaba en las faldas de las chicas (me asusta el fuego), Anusca sacaba fotos:<br /><br /><a href="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/fuego-amigo-786244.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/fuego-amigo-786237.jpg" border="0" alt="" /></a><br /><br /><strong>Fuego amigo</strong>, así se titulará mi novela de espías, cuando la termine. <br /><br />Luego le saqué yo una foto a ella con una amiga fallera:<br /><br /><a href="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/con-fallera-793769.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/con-fallera-793760.jpg" border="0" alt="" /></a><br /><br />Ya te imaginarás que me hizo prometerle, para el año que viene, un traje completo de fallera, con sus moños y su peineta, y sus zapatos de medio tacón.<br /><br />Ya te imaginarás que se lo prometí. <br /><br />A cambio, al día siguiente, cogimos las bicis y nos fuimos a desayunar quintos de cerveza (yo) y orxata amb fartons (ella) a Miramar:<br /><br /><a href="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/file-771559.JPG"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/file-771092.JPG" border="0" alt="" /></a><br /><br />Y me quedé así, absorto, pensando en la repentina aparición de una lavandera en pleno diccionario.<div class="blogger-post-footer"><a href="http://hotelkafka.com/profesor_Rafael_Reig.html">Rafael Reig</a></div>Rafael Reighttp://www.blogger.com/profile/17841266045970466975noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5360840320757665262.post-83591261532892367072008-03-31T06:04:00.005+02:002008-03-31T13:18:41.804+02:00A Personal Matter<a href="http://www.elcorteingles.es/libros/producto/libro_descripcion.asp?CODIISBN=8496080412"><img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/MM-777941.jpg" border="0" /></a><br /><div>Con permiso, un diminuto desahogo personal, que para eso es mi blog, ¿no?</div><br /><div></div><br /><div>Ayer leo en <em>El País</em> un artículo titulado: <strong>Marilyn siempre llegaba tarde</strong>. </div><br /><div></div><br /><div>El subtítulo dice: "<em>Michel Schneider retrata a la actriz a través de su relación con su psicoanalista</em>". </div><br /><div></div><br /><div>Qué buena idea. </div><br /><div></div><br /><div>Este tío al parecer ha escrito un libro titulado <strong>Últimas sesiones con Marilyn</strong>. </div><br /><div></div><br /><div>Qué original.</div><br /><div></div><br /><div><em>"Me he querido acercar al personaje como ella misma deseaba explicarse: no mediante su imagen, sino mediante el lenguaje, a través de las palabras, que para ella escondían su verdadero yo"</em>, dice este fulano, <strong>Schneider</strong>.</div><br /><div></div><br /><div>Qué innovador. </div><br /><div></div><br /><div>Así que ha hecho una novela sobre la vida de Marilyn,y en esa novela, Marilyn habla con su psicoanalista. Y la novela trata sobre su necesidad de ser querida y nos presenta una visión muy distinta, novedosa, alejada de los tópicos sobre la actriz.</div><br /><div></div><br /><div>Qué cosas.</div><br /><div></div><br /><div>Esta noticia ocupa una página entera. </div><br /><div></div><br /><div>La firma un tal <strong>Jesús Ruiz Mantilla</strong>. </div><br /><div></div><br /><div>A mí la idea del libro ese me gusta, aunque aún no lo he leído.</div><br /><div></div><br /><div>Vamos, me gusta tanto que yo tuve la misma idea. La misma, pero hace ya casi veinte años. </div><br /><div></div><br /><div>No sólo la tuve, sino que la escribí y la públiqué. En 1992, en la editorial Júcar. Y más tarde volvió a publicarse en Lengua de Trapo en 2005. También hay una edición de bolsillo en Punto de Lectura. </div><div></div><div></div><div>Vamos, quiero decir, que no es un libro clandestino. Se titula <strong>Autobiografía de Marilyn Monroe</strong>.</div><br /><div></div><br /><div>Naturalmente, <strong>El País</strong> no prestó la más mínima atención a mi libro. Me parece bien: en el resto de la prensa sí apareció y además recibió críticas elogiosas.</div><br /><div></div><br /><div>Doy por hecho que el libro del franchute ese es mil veces mejor que el mío. Sin leerlo. ¡Qué digo mil! Un millón de veces mejor que el mío. </div><br /><div></div><br /><div>Pero, coño.</div><br /><div></div><br /><div>No creo en absoluto que el francés me haya copiado: una idea, la misma, se le puede ocurrir a cualquiera. </div><br /><div></div><br /><div>No creo tampoco que el tal Ruiz Mantilla haya omitido deliberadamente cualquier mención a un precedente español, a un autor español que hace dieciséis años publicó un libro en apariencia idéntico al que está comentando. Un libro no del todo desconocido (tres ediciones, bastantes críticas, una traducción, etc.). Seguramente ni siquiera lo conoce. Que mi amigo <strong>Rojo</strong> me perdone, pero escribe en Cultura de <em>El País</em>, así que ¿por qué iba a conocer libros que no sean de Alfaguara?</div><br /><div></div><br /><div>Leí ayer el artículo de Ruiz Mantilla y lo que decía de la novela del francés lo han dicho otros críticos muchas veces de mi libro: lo mismo, palabra por palabra. Él no debe de haberlos leído, claro.</div><br /><div></div><br /><div>Un escritor español escribe una vida de Marilyn a través de su voz, de sus charlas con el psicoanalista, y eso no parece atraer a los tipos de Cultura de <em>El País</em>. Es irrelevante.</div><br /><div></div><br /><div>Dieciséis años después hace lo mismo un francés y eso, en cambio, merece una página entera. </div><br /><div></div><br /><div>Sin duda, como ya he admitido, eso se deberá a la terrible diferencia de calidad. Ruiz Mantilla seguro que conoce mi libro, pero le parece tan detestable, tan abominable, que no considera adecuado mencionarlo ni siquiera como sórdido y repugnante precedente de la maravillosa novela del francés. </div><br /><div></div><br /><div>Bueno, también hay otra pequeña diferencia. ¿A que no adivinas en qué editorial española publica el franchute ese?</div><br /><div></div><br /><div><strong>Alfaguara</strong>, exacto: lo has adivinado. </div><br /><div></div><br /><div>Eso, por supuesto, no tiene nada que ver. Eso es casualidad, ¿a que sí?</div><div></div><div>En fin, ya está. Es que si no lo decía, reventaba. </div><div></div><div>Mañana más.</div><br /><div></div><div class="blogger-post-footer"><a href="http://hotelkafka.com/profesor_Rafael_Reig.html">Rafael Reig</a></div>Rafael Reighttp://www.blogger.com/profile/17841266045970466975noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5360840320757665262.post-82454065044492171272008-03-26T09:04:00.006+01:002008-03-26T10:02:30.277+01:00La quiniela de BlanquernaA veces mi novia es muy benévola y me permite una mañana loca. <br /><br />A mí lo que me gusta es trasnochar de día, beber por las mañanas y tomar aperitivos. <br /><br />El domingo mi me dejó tomar <em>whisky madrugador</em>. Es una receta de mi tío <strong>José Ramiro</strong>:<br /><br />-Hay que ponerse un whisky por la noche, con hielo. Le das un sorbo o dos y lo dejas en la mesita de noche. A la mañana siguiente, está aguado y helado: es el momento. No hay nada más resplandeciente que ese desayuno con el whisky madrugador que ha pasado toda la noche a tu lado, velando tus sueños.<br /><br />Eso me dijo hace muchos años y tenía razón. <br /><br />Así que empezamos con ese whisky insomne de la mesita de noche y se puso mi chica a hacer una tortilla de patata mientras escuchábamos vallenatos del gran <strong>Rafael Escalona</strong>. <br /><br />De vez en cuando, bailábamos. <br /><br />No hay música que me provoque más felicidad, casi como un ataque de tos me viene la alegría en cuanto suenan los primeros compases de un vallenato. <br /><br />Luego bajamos a la plaza, con los ojos entrecerrados, porque hacía demasiado sol para nuestro nivel etílico, y nos fuimos a comer con <strong>Nando </strong>y <strong>Tina</strong>.<br /><br /><a href="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/23032008(001)-762922.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/23032008(001)-762915.jpg" border="0" alt="" /></a><br /><br />Aquí estamos, con <strong>Candela</strong>, en la sobremesa.<br /><br />No nos levantamos de la mesa hasta las nueve de la noche, como debe ser, llenos de sólidos, líquidos y risas. <br /><br />Mañana, por cierto, voy a <strong>Blanquerna</strong>, a ver el diálogo entre <strong>Antonio Orejudo</strong> y <strong>Francisco Casavella</strong>. <br /><br />¿Te apuntas?<br /><br />Es un ciclo que se llama <em>El partido del siglo</em> y donde reúnen a un plumífero de Madrid y uno de Barcelona. <br /><br />A mí me tocó con <strong>Lolita Bosch</strong>.<br /><br /><a href="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/blanquerna-dos-719469.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/blanquerna-dos-719163.jpg" border="0" alt="" /></a><br /><br />En la foto, <strong>Eduardo Becerra</strong>, Lolita y yo, en Blanquerna.<br /><br />La verdad es que lo pasamos muy bien y nos reímos mucho. <br /><br />Lo que no nos esperábamos era que Eduardo Becerra nos hiciera rellenar allí mismo, delante de todo el mundo, una <strong>quiniela literaria Madrid-Barcelona</strong> que el muy puñetero se había inventado. <br /><br />Tuvimos que hacerlo en público, en voz alta. Eduardo nos decía el partido y cada uno daba un resultado.<br /><br />-¿Javier Marías contra Vila-Matas? <br />-Una equis -decía Lolita.<br />-Equis también -me resignaba yo.<br /><br />Esta fue la quiniela que rellenamos Lolita y yo. El primer resultado es el de Lolita. El segundo es mi apuesta:<br /><br /> <br /><br />Javier Marías / Enrique Vila Matas 2 2 <br />Pérez Reverte / Ruiz Zafón X 2 <br />Eduardo Mendoza / Juan José Millás X 1 <br />Javier Cercas / Muñoz Molina 1 X <br />Empar Moliner / Mercedes Cebrián 2 1 <br />Almudena Grandes / Rosa Regás 1 1 <br />Ray Loriga / Kiko Amat 2 X <br />Marta Sanz / Quim Monzó 2 X <br />Belén Gopegui / Inma Monsó 1 1 <br />Francisco Casavella / Eloy Tizón 1 2 <br />Miquel de Palol / Javier Azpeitia X 2 <br />Juan Manuel de Prada / Sergi Pamiés 2 2 <br />Antonio Orejudo / Vicente Molina Foix 1 1 <br />Lorenzo Silva / Andreu Martín X X<br /><br />¿Te atreves a rellenarla tú?<br /><br />¿Qué resultados pondrán mañana Orejudo y Casavella?<br /><br />Al final Edu nos hizo un partido extra:<br /><br />-¿Lolita Bosch contra Rafael Reig?<br />-Dos -respondió Lolita.<br />-Uno -dije yo.<br /><br />Como suele ocurrir entre escritores, imagino que ni Lolita había leído nada mío ni yo nada suyo. <br /><br />Para eso se hacen estos encuentros: para que nos entren ganas de leernos unos a otros. <br /><br />Yo ahora mismo me pondré a leer a Lolita.<div class="blogger-post-footer"><a href="http://hotelkafka.com/profesor_Rafael_Reig.html">Rafael Reig</a></div>Rafael Reighttp://www.blogger.com/profile/17841266045970466975noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5360840320757665262.post-5563899472781742942008-03-19T08:57:00.007+01:002008-03-20T07:36:47.780+01:00Paseos por la playa¿Quién no conoce la famosísima dedicatoria al Conde de Lemos?<br /><br /><blockquote><em>Ayer me dieron la estremaunción y hoy escribo ésta; el tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas mengua y, con todo esto, llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir.</em></blockquote> <br /><br />A mí me gusta más el prólogo en el que un "estudiante pardal" le saluda diciendo:<br /><br /><em>-¡Sí, sí, éste, éste es el manco sano, el famoso todo, el escritor alegre y, finalmente, el regocijo de las Musas!</em><br /><br />Cervantes le responde:<br /><br />-<em>Ese es eun error donde han caído muchos aficionados ignorantes. Yo, señor, soy Cervantes, pero no el regocijo de las musas, ni ninguna de las demás baratijas que ha dicho. Vuesa merced vuelva a cobrar su burra y suba, y caminemos en buena conversación lo poco que nos falta de camino.</em> <br /><br />La sencillez de Cervantes conmueve, pero hay estudiosos que hablan de su "legítimo orgullo", de que en realidad le fastidiaba que su obra fuese leída como alegre diversión, y no como aportación trascendental a la cultura. Según algunos, Cervantes aquí estaría algo amostazadado, porque no quiere que tomen sus obras por baratijas, sino por oro de ley. <br /><br />Manda huevos. <br /><br />El escritor alegre. Lo mejor que se podría decir de nadie, ¿no te parece?<br /><br />Déjese de pamplinas, don estudiante, acérquese, pídase algo en la barra y charlemos un rato, le viene a decir Cervantes, con naturalidad y llaneza que admira más aún.<br /><br />En fin, como diría el amigo Javier Krahe: <em>Yo que soñé con la gloria de Cervantes, heme aquí en la glorieta de Quevedo</em>. <br /><br />Al menos, alegre sí que soy. Incluso tirando a payaso:<br /><br /><a href="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/payaso-769500.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/payaso-769497.jpg" border="0" alt="" /></a><br /><br />¿Para qué sirven los quesos de bola pequeñitos, esos <em>mini BabyBell</em>? <br /><br />Todo el mundo lo sabe: para fabricar una elegante nariz de payaso. <br /><br />El libro, por cierto, <em>Los trabajos de Persiles y Sigismunda</em>, es entre aburrido e infumable. <br /><br />Eso sí, me río mucho con las descripciones. A una tal Taurisa la visten. ¿Cómo la visten? Pues "rica y gallardamente", faltaría más. ¿Algún otro detalle? Sí, claro: "<em>al modo que suelen vestirse las nifas de las aguas o las hamadríades de los montes</em>". <br /><br />¡Toma ya, pedazo de descripción, Cervantes! Formidable, ahora sí que queda claro. El que no sepa nada de indumentaria de ninfas o de hamadríades que levante la mano. <br /><br />Por la mañana pasemos por la playa. Hay gente tomando el sol en bañador o con los pantalones remangados. Hay faldas levantadas y muslos de una blancura obscena, o como diría Chavi Azpeitia, dominae cutis candidae ut lepra: mujeres de piel blanca como la lepra. Hay obstinados peatones que recorren el litoral mediterráneo a paso gimnástico, con sus gorras de visera y el pantalón de chándal planchado con raya. Hay niños cabezostas con sus cubitos, su pala y alguno de esos proyecto filosófico-tomistas que concibe la infancia: trasvasar el mar a un hoyo en la arena, entender a los mayores o saber qué es lo que hay debajo de la cama cuando está la luz apagada, cuando ellos no están mirando o en cuanto sale papá de la habitación. <br /><br /><a href="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/vora-el-mar-798834.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/vora-el-mar-798827.jpg" border="0" alt="" /></a><br /><br />Anusca se da paseos en su bici:<br /><br /><a href="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/en-bici-736851.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/en-bici-736847.jpg" border="0" alt="" /></a><br /><br />Por el momento, ha sido lo más importante que ha aprendido conmigo: a montar en bici. <br /><br />La enseñé aquí, en uno de estos caminales entre huertos de naranjos, junto a esas tapias en las que las puertas son somieres herrumbrosos, puestos de pie, atados con cadenas, cerrados con candados. Le di varias vueltas sujetándola por el sillín y luego la solté. Se cayó sólo tres o cuatro veces. La levantaba y mirábamos aquellas armaduras de metal con muelles oxidados que abrían el paso a huertos y sobre las que novios labradores quizá habrían soñado esos sueños bajo los que corre el agua. Volvíamos a intentarlo. Tras dos o tres horas, con sangre en las rodillas, rasponazos en los codos y algún surco de lágrima en los mofletes, mi hija consiguió pedalear, alejándose de mí, sin que la sujetara, libre y a toda velocidad, en equilibrio, y sola. <br /><br />Me emocioné. <br /><br />Y encima, volvió.<br /><br />Sigue volviendo. Y me sigue emocionando. <br /><br />Quizá sea lo mejor que le he enseñado: a irse sola. <br /><br />Las ganas de volver las pone ella.<br /><br />Luego tomamos el aperitivo, como siempre, en el antiguo hotel:<br /><br /><a href="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/aperitivo-729786.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/aperitivo-729779.jpg" border="0" alt="" /></a><br /><br /><br />A veces sigo con la lectura. Leí ese libro de Cervantes hace diez años y tampoco me gustó, pero era uno de los más voluminosos que encontré, lo mejor para un viaje en autobus. <br /><br />Por la noche fuimos a Oliva a ver las Fallas. <br /><br /><a href="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/fallera-700262.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/fallera-700254.jpg" border="0" alt="" /></a><br /><br />Trabajar todo el año en algo y luego pegarle fuego en una sola noche: ¿hay mejor lección para una niña?<br /><br />Esta noche iremos a ver la cremá.<div class="blogger-post-footer"><a href="http://hotelkafka.com/profesor_Rafael_Reig.html">Rafael Reig</a></div>Rafael Reighttp://www.blogger.com/profile/17841266045970466975noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5360840320757665262.post-36923389302133316042008-03-17T13:12:00.008+01:002008-03-17T14:01:01.338+01:00Ruinas de mi inteligenciaTotal, que nos metimos Anusca y yo en el autobús o sepultura de cuerpos vivos y de los bulliciosos cadáveres de usuarios del transporte colectivo. Seis horas. <br /><br />Seis horas rodeados de jóvenes que se iban de acampada. Chicos y chicas. Todos intimidados, nerviosos, enternecedores. Quizá alguno en esa acampada follara por primera vez. Quizá dos de ellos se verían desnudos por primera vez con esa luz que hay por las mañanas dentro de una tienda de campaña. Y quizá cerrarían los ojos para acariciarse en esa luz anaranjada, como capturados en una gota de resina, perdurables, luchando contra el tiempo y la nada con los labios, con las yemas de los dedos. Había un chico que llevaba cantimplora. Había una chica que, mientras hablaba, no dejaba de estudiar en qué postura iba poniendo las manos, las miraba con atención, como si tuvieran vida propia. Había un chico al que le daba mucha vergüenza que su madre le hubiera preparado bocadillos para el viaje. Había una chica que tenía manchas de sudor en la camiseta, las mejillas enrojecidas y los ojos brillantes como un charco de lluvia cuando le da el sol de la tarde. <br /><br />Saqué mi equipo de emergencia, la salvadora petaca, y me puse a echar unos traguitos de vez en cuando. Los jóvenes me miraban asombrados, con cierto escándalo. Criaturas. No sé qué pensarían del turbio adulto que bebía a sorbitos y miraba de reojo a las chicas. <br /><br /><a href="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/petaca-729702.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/petaca-729697.jpg" border="0" alt="" /></a><br /><br /><br />A mí ellos me enternecían. <br /><br /><a href="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/cantando-729148.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/cantando-729145.jpg" border="0" alt="" /></a><br /><br /><br />Los jóvenes son enternecedores. Sí, es verdad, pero mira esa foto en la que estamos <strong>Chavi Azpeitia</strong> y yo con nuestras chicas. ¿Qué me dices de estos tipos de mediana edad y de las chicas que al parecer les quieren? Eso dicen ellas, y quizá sea verdad, porque, si no ¿quién en sus cabales aguantaría a esos tipos cantando cosas de <em>La Romántica Banda Local</em>, de whisky hasta las trancas y, como decía el otro: con unas ganas de vivir que ya no están en proporción con la edad que tienen?<br /><br />También da cierta ternura. ¿O será sólo lástima?<br /><br />Seis horas de viaje inaguantable, pero ha valido la pena. <br /><br />A las siete estábamos Anusca y yo paseando por la playa. Luego encendimos fuego:<br /><br /><a href="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/en-chimenea-714251.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/en-chimenea-714238.jpg" border="0" alt="" /></a><br /><br /><br />Y yo me senté a trabajar en el sillón de orejas en el que se sentaba mi padre: <br /><br /><br /><a href="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/file-708447.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/file-708440.jpg" border="0" alt="" /></a><br /><br />¿A que vale la pena? <br /><br />En esta casa, donde vivieron mis padres, me dedico a mis aficiones más arraigadas: pasear con las manos a la espalda, merendar leyendo hasta la hora del primer whisky de la tarde, comerme el pico del pan antes de llegar a casa, fumar mirando atardecer, escribir muy temprano todas las mañanas...<br /><br />Es una casa junto al mar y, ya que he citado antes a <strong>Gil de Biedma</strong>, inevitable que nos acordemos de aquello, ¿verdad?<br /><br /><em><blockquote>DE VITA BEATA<br /><br />En un viejo país ineficiente, <br />algo así como España entre dos guerras <br />civiles, en un pueblo junto al mar, <br />poseer una casa y poca hacienda, <br />y memoria ninguna. No leer, <br />no sufrir, no escribir, no pagar cuentas, <br />y vivir como un noble arruinado <br />entre las ruinas de mi inteligencia </blockquote></em><div class="blogger-post-footer"><a href="http://hotelkafka.com/profesor_Rafael_Reig.html">Rafael Reig</a></div>Rafael Reighttp://www.blogger.com/profile/17841266045970466975noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-5360840320757665262.post-56616411695206188422008-03-15T07:12:00.005+01:002008-03-15T08:40:03.060+01:00Ana lava lanaMi novela de espías ya está lista. El primer borrador. Ahora, a escuchar las críticas de los amigos y a corregir. <br /><br />Esta es mi mesa de trabajo, con mi hija ocupando mi sitio. <br /><br /><a href="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/mesa-733857.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/uploaded_images/mesa-733846.jpg" border="0" alt="" /></a><br /><br />Para corregir me voy mañana a Piles. <br /><br />Aunque, la verdad, no haría falta: yo vivo en Madrid como si viviera en un pueblo muy pequeño. <br /><br />Mi novia vive a dos o tres calles y tenemos un intenso tráfico de tupperwares para recalentar, libros (con el valor añadido de leerlos ya subrayados), vídeos y chaquetas que se olvidan nuestras hijas. Por las mañanas me suelo tomar en el bar de Pedro una sin. <br /><br />-Ponme una sin -le digo.<br />-Sin que se entere nadie, ¿no? -ya sabe que me refiero a eso, así cuando llega mi novia podemos decirle sin mentir que estoy bebiendo cerveza sin.<br /><br />Luego hago mi ronda de vinos por el Cabreira, el Andino y las Bodegas Camacho. Por las tardes, a veces me acerco al bar de mi hermana, el Acme, en la calle Velarde, o me voy hacia el Parnasillo (es fácil que lleve bebiendo whisky más de veinticinco años en ese café).<br /><br />Casi todos los días veo a las mismas personas y hablamos de lo mismo. Cuando dejamos a las criaturas en el cole, nos vamos al Gades a desayunar. La primera vez que vino Belén Gopegui vio que, según entrábamos, ya nos ponían en la barra lo nuestro (para mí Coca-Cola light; mi novia y Jesús Paniagua, un té):<br /><br />-Coño, esto sí que es calidad de vida -dijo con envidia.<br /><br />Ahora a Belén hace tiempo que ya le ponen su café americano en cuanto ven acercarse alguna de sus boinas de colores. <br /><br />Por la tarde nos cruzamos atravesando Olavide a gran velocidad con una niña detrás y la mochila de dicha niña a nuestra espalda. Como aviones en vuelo, nos comunicamos por radio origen y destino en alfabeto Morse:<br /><br />-De gimnasia rítimica a pintura.<br />-De judo a inglés. <br /><br />Ahora que ya hace bueno, cuando acaba el traslado de niños a sus actividades extraescolares, nos premiamos con cervezas heladas en las terrazas. <br /><br />Y así todo, como en un pueblo. Los martes, juego al ajedrez con Miguel Tomás en la parte de atrás del Maracaná; los miércoles me suelo acercar al bar de Santi a comer cocido con Edu Vilas; los jueves desayuno con Martín Casariego y Marta Rivera de la Cruz; los sábados me paso por el Camacho a tomar un par de vermuts con Javier Sádaba; los viernes como con mi abuela; un día a la semana vamos mi hermana y yo a comer huevos fritos con patatas, etc. <br /><br />Ya te digo, como en un pueblo. <br /><br />Jugamos mucho con las niñas. Últimamente les enseñamos palíndromos, que les entusiasman. <br /><br />El más largo, creo, es uno que se inventó Luis Landero. Estuvimos con Miguel tomando whiskies en el Maracaná. Cada uno diez whiskies, menos Luis, que tomó siete y la mitad de todos los míos, por una supuesta costumbre extremeña que consiste en beberse tu whisky en cuanto te descuidas. Luis le enseñó a mi hija este, bastante notable:<br /><br />ANITA LA GORDA LAGARTONA NO TRAGA LA DROGA LATINA <br /><br />Chavi Azpeitia siempre ha presumido de uno que inventó a los veinte años:<br /><br />OCCIPITAL ATIPICO<br /><br />-Chavi, tronco, no funciona: le sobra una ce.<br />-Claro, gilipollas: por eso es atípico. No te enteras de nada.<br /><br />Chavi siempre ha sido un poeta maldito, qué le vamos a hacer. <br /><br />Aunque, para mí, el premio se lo lleva el de Javier Krahe:<br /><br />¡OTRO COITO, TÍO CORTO!<br /><br />¿Cuál es el tuyo? ¿Tienes algún palíndromo espléndido?<br /><br />Así que mi vida es sencilla, más simple que el mecanismo de un cubo. Mis días son palíndromos: empiezan y acaban igual, se leen con el mismo sentido del derecho que