tag:blogger.com,1999:blog-49188520649113786412009-05-15T01:56:48.449-05:00Cuaderno blancoNanohttp://www.blogger.com/profile/02421911892978057619noreply@blogger.comBlogger31125tag:blogger.com,1999:blog-4918852064911378641.post-44454474000716526762009-04-27T11:42:00.009-05:002009-04-28T10:57:55.628-05:00Lo comparto<a href="http://1.bp.blogspot.com/_nW4kVQSWWE8/SfXsl4puoZI/AAAAAAAAANc/MYwDO_o3muw/s1600-h/bald_blogger.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5329425869669573010" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 356px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_nW4kVQSWWE8/SfXsl4puoZI/AAAAAAAAANc/MYwDO_o3muw/s400/bald_blogger.jpg" border="0" /></a> En la edición Nº 63 (Agosto del 2008) de la revista "Etiqueta negra" -tal vez mi revista favorita- aparece una diatriba escrita por Renato Cisneros. La transcribo a continuación.<br /><div><br /><div><strong></strong></div><div><strong>Contra los Bloggers</strong></div><div>Celebro que existan los blogs, aunque no tanto los <em>bloggers</em>. No sé. Me da la impresión de que con el paso del tiempo fueron perdiendo su inventiva, al punto de convertirse en aburridos jueces omniscientes de la realidad. Tal vez sea la necesidad de persuadir a su auditorio; o tal vez estén acusando cierta falta de legitimación <em>on-line</em>. Quizá andan un poco aturdidos con todo el laberinto que se ha armado al rededor de ellos. Por que no hay que ser mezquinos: los <em>bloggers</em> todavía son una novedad; administran y canalizan información camuflada, atractiva; y muchos invierten sus inquietudes privadas como pretextos para formar comunidades. Hasta ahí todo bien.</div><div>El problema es que, de la noche a la mañana, muchos<em> bloggers</em> (o bloguers, o blogers, o blogueros, no sé ni como coño se escribe) empezaron a tomar demasiado en serio su simulado papel de fiscalizadores de todo lo que existe. Ahora se han agrandado, se sobrestiman. Ladran, sermonean, concluyen, pontifican. Se retan entre ellos, miden el alcance de su pretendida irreverencia, comparan el diámetro de su ombligo y se abrazan con interactivo cinismo. Pero no dejan de ser chistosos. Simulando una confraternidad que no les nace, organizan eventos en favor de ellos mismos, masajeando desproporcionalmente su autoestima. Y lo más feo: permiten que en sus vidas haya lugar para esa horrible combustón que produce el ego cuando se le suma la envidia.</div><div>No me gustan los <em>bloggers</em> por que son regularmente patéticos: se obsesionan con la cantidad de lectores que los visitan (y sobre todo con los que no los visitan) y con el número de comentarios que (no) les dejan. En eso se les va la vida. Pueden cortarles la luz y el agua; en sus casas puede faltar el acceso telefónico; pero si les quitan la conexión a internet, morirían de inanición: los mataría la invisibilidad, ésa de la que intentan torpemente escapar con cada <em>post </em>deslenguado y cascarrabias.</div><div>Me caen mal cuando se ponen a establecer <em>rankings</em> y estadísticas para ver quién es el <em>blogger</em> más leído de todos; pero me caen peor cuando se sabotean unos a otros insultándose desde el canalla zanjón del anonimato. Hasta en una olla de grillos, es más, hasta en un balde repleto de cangrejos, la convivencia entre las especies es más llevadera.</div><div>Definitivamente todo era más estimulante cuando los <em>bloggers</em> posteaban por el puro gusto de hacerlo, casi sin darse cuenta de cuan original era la propuesta que tenían entre manos. Bastó que algunos medios les reventaran cohetecillos para que se corrompiera es espíritu solitario y desfachatado que los produjo. Ahora se creen estrellas de la web, líderes de opinión, revolucionarios de una aparente causa digital que solo existe en su ciberespacio mental.</div><div>¿Si yo también me veo así? Pues supongo que no puedo correrle del todo a esos efectos colaterales. En todo caso, la única manera que encuentro de contrarrestarlos es asumiéndome como un sujeto sin importancia que, entre las muchas cosas que hace para sobrevivir con dignidad, escribe un blog con la misma prosaica naturalidad con que un plomero se tira al suelo para cambiar una tubería.</div><br /><br /><div><strong>* </strong>Estoy de acuerdo con mucho (casi todo) de lo mencionado. Tengo mi propia opinión.</div><div>Mi tiempo fuera de la blogósfera me sirvió para darme cuenta que, en adelante, el material que aparecerá en este vuestro blog amigo, será revisado con mayor cuidado y redactado más responsablemente. Ojalá que la lectura sea placentera; por que si de algo debemos preocuparnos (los bloggers sobre todo) es por hacer que el amor hacia la lectura vuelva a co-existir entre las nuevas generaciones y sus tecnologizados espiritus.<strong><strong><strong> <strong></div></strong></strong></strong></strong></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4918852064911378641-4445447400071652676?l=cuadernoblanco-nano.blogspot.com'/></div>Nanohttp://www.blogger.com/profile/02421911892978057619noreply@blogger.com2tag:blogger.com,1999:blog-4918852064911378641.post-33969198238152430712008-09-01T16:34:00.003-05:002008-09-01T16:57:01.375-05:00La Princesa y el Hada<a href="http://4.bp.blogspot.com/_nW4kVQSWWE8/SLxhOTFEMtI/AAAAAAAAAMo/PGL2joanHVM/s1600-h/trigo.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5241170964619997906" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_nW4kVQSWWE8/SLxhOTFEMtI/AAAAAAAAAMo/PGL2joanHVM/s400/trigo.jpg" border="0" /></a><br /><div>La Princesa paseaba todos los días por el jardín del palacio. Iba siempre escoltada por la guardia real que, por encargo del Rey, debían vigilarla con toda atención durante su recorrido diario. Esta compañía no era del agrado de la Princesa. A ella le fastidia oír el ruido de las botas de los miembros de su guardia, no tolera el hecho de que la observen en todo momento, se siente presionada y, sobre todo, le incomoda que escuchen sus conversaciones con el Hada del trigo.<br /><br />El Rey piensa que su hija perdió la cordura el día en que la Reina murió victima de una rarísima enfermedad, aquella enfermedad que ni el más experimentado doctor pudo controlar. La Princesa era apenas una niña pequeñita cuando esto ocurrió. Huyó del palacio al enterarse de la trágica noticia del fallecimiento de su madre, se perdió y no se supo de ella por poco más de tres meses.<br />La buscaron día y noche sin dar con su paradero. A pesar de la grandiosa recompensa que se ofrecía por ubicarla, nadie supo encontrarla.<br />Hasta que, la primera mañana del día de cosecha, los campesinos marcharon hacia los campos de trigo para recolectar la producción.<br />Los testigos dicen que en el mismo centro del trigal, las espigas y ramas se habían entrelazado entre si tomando la curiosa forma de un enorme refugio en cuyo interior yacía, sucia, harapienta y desgreñada, la Princesa, a quien por tanto tiempo habían buscado.<br />La Princesa le cuenta al Rey que el Hada del trigo fue quien le ayudó a sobrevivir todo el tiempo, le conseguía frutos y agua para que no pase hambre ni sed y que, con su poderosa magia, le ordenó al trigo formar un refugio para que ella tenga un lugar donde dormir y protegerse de la lluvia.<br />El Rey no puede creerle a su hija y, por miedo a que ella vuelva a huir, da la orden a un grupo de soldados para que destruyan y quemen aquel campo de trigo que, según cuentan las leyendas y que reafirman los ancianos del reino, fue en el pasado lugar de reunión de distintos covens de magos y brujas.<br />El fuego acabó con el trigo, el campo y el refugio pero no con la relación amical de la Princesa y el Hada que, por el contrario, se hizo más fuerte. Ellas siguieron viéndose, a escondidas, en el jardín del palacio.<br /><br />Una tarde, aprovechando la ausencia del Rey quien había tenido que asistir a presenciar un juicio, la Princesa le hace frente a su guardia:<br />-Les pido que, al menos esta tarde, tengan la amabilidad de permitirme hacer el paseo a mí sola.<br />-Lamento decirle que ello no será posible, mi lady. El Rey ordena que vigilemos sus pasos en todo momento—responde el jefe de la guardia.<br />-Dado que mi padre está fuera del reino, soy yo en este momento la máxima autoridad que representa a la corona. Bien saben, fieles soldados, que la desobediencia está penada con el más severo de los castigos. Dudo mucho que quieran ser sometidos a su rigor.<br />Totalmente nervioso, el jefe de la guardia ordena a los vigilantes de la entrada al jardín que cedan el paso a la Princesa y, haciendo una señal con un movimiento de su espada, da la orden a la escolta para que se marchen.<br />La Princesa recorre el jardín. Por primera vez lo hace sola. La paz y armonía que siente estando rodeada por la naturaleza es totalmente reconfortante. Desata sus sandalias y camina descalza sintiendo como la suave hierba toca sus pies. Suelta su cabello y lo adorna con una bella flor amarilla, respira hondo, abraza los árboles de pino, alza un poco su vestido y corre hasta llegar a la laguna. Se sienta al borde e introduce los pies en la cálida agua.<br />A los pocos minutos aparece el Hada.<br />Trazan un circulo y hacen juntas un ritual de agradecimiento a la tierra; luego el Hada le dice a la Princesa que continuará contándole el relato del muchacho que vive en un tiempo y en una ciudad distinta a la suya, a quien le fascina escribir relatos y que sueña con tener por hija a una linda niña.<br />-Solo tengo un favor que pedirte, amiga mía—le dice la princesa al Hada.<br />-Te escucho, mi niña.<br />-Siento que soy Ariadna que busca a Teseo en el laberinto del minotauro. Me gusta imaginar que ese muchacho de quien me hablas es mi Teseo que se perdió y que yo soy la Ariadna que lo busca. En honor a aquel fantástico amor, me gustaría pedirte que si un día nuestras almas se juntan y podemos amarnos, la niña fruto de ese amor se llame Ariadna, en honor a la que dejó el hilo en el laberinto. Y que su segundo nombre sea Rafaela, en memoria de mi madre que dejó este mundo cuando yo era pequeña.<br />-Tú, que siempre creíste en tus sueños y que supiste hacerle frente a las más grandes adversidades, serás premiada con la promesa de que tu petición será concedida.<br />La princesa saca, de uno de sus bolsillos, una vieja y reseca espiga de trigo, se la entrega al Hada y le cuenta que la guardó consigo todo el tiempo. Le pide al Hada que, aquella ramita, sea el símbolo eterno de su amistad.<br />El Hada, sabiendo del corazón puro de la Princesa, le confiesa que su nombre real es <a href="http://cuadernoblanco-nano.blogspot.com/2007/11/naslorga.html">Naslorga</a> y que en adelante ella acudirá cada vez que su nombre sea susurrado.<br />La Princesa bendice al hada con una oración.<br />Naslorga le da un besito a la princesa, se despide y desaparece como vapor de agua, dejando en el ambiente el olor a frescura que la caracteriza.</div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4918852064911378641-3396919823815243071?l=cuadernoblanco-nano.blogspot.com'/></div>Nanohttp://www.blogger.com/profile/02421911892978057619noreply@blogger.com4tag:blogger.com,1999:blog-4918852064911378641.post-77096416964071096922008-08-26T17:53:00.003-05:002008-08-26T18:27:12.104-05:00La sonrisa verde (parte final)<a href="http://1.bp.blogspot.com/_nW4kVQSWWE8/SLSML_J30hI/AAAAAAAAAMg/xhGqSIL5plE/s1600-h/nanopatty.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5238966404098019858" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_nW4kVQSWWE8/SLSML_J30hI/AAAAAAAAAMg/xhGqSIL5plE/s400/nanopatty.jpg" border="0" /></a><br /><div><strong>Formalidad</strong></div><br /><div></div><br /><div>Abrí los ojos y noté que ella tenía los suyos todavía cerraditos.<br />Compartíamos la misma almohada, mi nariz y la suya casi se rozaban, su cabello de olor perfecto reposaba sobre mi rostro y una de sus piernas dormitaba tibia sobre la mía.<br />Me di cuenta que la colcha solo nos abrigaba la parte inferior de nuestros cuerpos, la tomé con cuidadito y, de manera muy suave, terminé de taparnos. La vi sonreír, mi habitación terminó de volverse verde.<br />Abrió los ojos y se recostó sobre mi pecho. Yo puse mi brazo alrededor de su cuello y así dormimos un poco más.<br />Su teléfono hizo las veces de despertador. Una compañera del trabajo le hacía una consulta.<br />Me dio el teléfono luego de atender la llamada y lo puse nuevamente sobre la mesita de noche.<br />Al sentir aquello indescriptible esa mañana, mientras respiraba a su lado, supe que estaba plenamente enamorado. No hay nada que deba ser explicado, no es necesario que se le encuentre sentido. A favor de los puristas debo decir, que estando con ella, toda mi vida se vuelve un resumen de acontecimientos que me permitieron toparme en su camino. Podría decir que es una bendición y que la amo por sobre todas las cosas; pero no puedo, la palabra amor no alcanza para describir todo el sentimiento enorme y hermoso que habita en mí. Lo mejor de todo es que, para mi beneplácito, recibo exactamente lo mismo.<br />Considero genial el hecho de que la pasemos totalmente bien juntos, que siempre estemos matándonos de risa, que nos toleremos en absoluto, que hayan debates de ideas y, por sobre todo, que nuestros sueños sean los mismos. Estoy seguro de dar todo de mí para ver que sus sueños se hagan realidad y se que cuento con ella para lograr lo mismo.<br />Siempre e creído pertinente no estropear las tradiciones, mucho más cuando el significado es importante—importantísimo en este caso—y por ello esta vez no iba a ser las excepción.<br />-Quiero dejar de ser el chico con el que sales—le dije.<br />Ella, me miró extrañada, sorprendida, con cara de decepción. La desilusión que le causaba con mis palabras era enorme. Se alejó un poco de mí.<br />-Quiero dejar de ser el chico con el que sales porque quiero ser tu enamorado. Patty, quiero estar contigo.<br />Entonces la desilusión tomó forma de felicidad en su rostro y se manifestó a través de una gran y muy verde sonrisa. Sus ojos se llenaron de emotividad, sus brazos abrazaron mi ser y sus labios me dieron amor.<br />-Yo también quiero estar contigo y quiero ser tu enamorada—me dijo sin dejar de besarme.<br /><br />La mañana de aquel día dieciséis se convertía en el primer día del resto de mi vida.<br /><br /><br /><strong></strong></div><br /><div><strong>El segundo nombre<br /></div></strong><br /><div>La niñita se levanta muy temprano por la mañana para ir a su colegio. Siempre dice que le encanta como está decorada su aula; los cerditos celestes son sus favoritos.<br />Le gusta sentarse a la mesa con mamá y papá a tomar el desayuno. A mamá se le acelera el corazón al verla con su lindísimo uniforme y a papá le fascina que la pequeña, al igual que a él, no pueda empezar el día sin el cereal bañado en yogurt.<br />Desde chiquitina fue muy independiente, aprendió a caminar antes del año y dejó los pañales en cuanto aprendió a hablar. Se peina con coleta y ata sus zapatitos frente al espejo de su habitación.<br />Mamá le prepara la lonchera con comida balanceada y papá la lleva en auto a su nido.<br />Los Martes son sus días favoritos, son los días de clases de música. Siempre obtiene calificaciones altas en la materia. Desde temprana edad movía sus piernitas y bracitos al ritmo de las canciones que mamá escuchaba y, cuando aprendió a hablar, empezó a balbucear las letras de las canciones. Su favorita es “Over the Raibow”; mamá se derrite cuando ella canta esta canción.<br />A la hora del recreo lo primero que hace es correr hacia los columpios. Las profesoras cuentan que ella, así como refinada, es también muy audaz. Se eleva en el columpio más que los otros niñitos y le molesta que la ayuden con empujoncitos.<br />-Yo puedo solita—siempre dice.<br />Antes del refrigerio siempre lava sus manitas con jabón, usa su toalla de florcitas para secarse y luego la cuelga para que se aireé. Pone la cañita dentro de la cajita de jugo mientras le da una mordida al sanguchito triple que le preparo mamá. Luego abre su taper y come, con todo gusto, las uvas verdes que mamá le guardó en la mañana y las comparte con sus amiguitas. Cuando termina, guarda todo y va, tomada de la manito con su mejor amiguita, a cepillase los dientes.<br />Suena la campana que indica la hora de salida y ella delicadamente guarda sus cuadernitos en su mochilita y acomoda la silla donde se sentaba. Se despide de la profesora, de sus amiguitos y de Pepino, el canario que tienen en el aula.<br />Papá la espera en la puerta y siempre se llena de emoción al ver como ella corre a saludarlo. Suben al carro para ir a recoger a mamá a su oficina y juntos van a visitar a la abuela.<br />Por la noche, cuando ya están de regreso en casa, mamá y papá la arropan bajo la colchita de su cama. Ambos besan su frente, le desean buenas noches y se retiran de la habitación.<br /><br />Mamá revisa los cuadernos y libros de su hijita. Está orgullosa por que todas son buenas calificaciones y notas de felicitaciones. Mamá se da cuenta que a uno de sus libritos le faltó colocarle el nombre. Va por una etiqueta, coge un lapicero y escribe:<br />Ariadna Rafaela Burga Cassana.<br /><br /><br /><br /><strong>[Dedicado, con todo amor, a Patricia Cassana Hidalgo]</strong></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4918852064911378641-7709641696407109692?l=cuadernoblanco-nano.blogspot.com'/></div>Nanohttp://www.blogger.com/profile/02421911892978057619noreply@blogger.com10tag:blogger.com,1999:blog-4918852064911378641.post-77755625665945686622008-08-18T16:27:00.003-05:002008-08-18T16:34:32.720-05:00La sonrisa verde (2da parte)<a href="http://4.bp.blogspot.com/_nW4kVQSWWE8/SKnqNGt0xVI/AAAAAAAAAJQ/DBD1VbVGyCc/s1600-h/ñee.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5235973552656926034" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_nW4kVQSWWE8/SKnqNGt0xVI/AAAAAAAAAJQ/DBD1VbVGyCc/s400/%C3%B1ee.jpg" border="0" /></a><br /><div><strong>Foto </strong><br /><br />Al día siguiente encontramos en los mensajes de texto a los mejores aliados que alguien quisiera tener.<br />Nos extrañábamos, era inevitable, hasta hoy lo sigue siendo.<br />Esa noche había tenido un breve ensayo con la banda y, como ya es costumbre, luego tendríamos encerrona para jugar PS2 y tomar cerveza hasta el hartazgo.<br />-Estoy con unos amigos en el mismo lugar que estuvimos ayer, en la misma mesa. ¿Puedes venir?—me llamó por teléfono. Yo no sabía que hacer. Los muchachos jugaban desinteresados y desparramados cuales mamotas en mi cama, bebían complacidos y me escuchaban hablar con total afán chismoso fingiendo que no lo hacían; de otro lado estaban mis ganas locas de asistir a aquella invitación, de volver a verla y notar los verdes que brillan tras su bendita sonrisa, poder volver a abrazarla, sentir su olor y volver a sentirme vivo estando a su lado.<br />Tramé entonces un maquiavélico plan y me resultó a la perfección. Me hice el muerto de hambre y contagié en ello a los muchachos. Fuimos por una hamburguesas y regresamos a casa a pie, les invité manzanilla calientita, inventé un concurso de “seco y volteado” y todo mejoró: La comida lleno sus mofletudas panzas, la caminata terminó de dejarlos cansados, la manzanilla los adormitó y el concurso los dejo desastrosamente ebrios. Tras ello se quedaron recontra dormidos.<br />-Hola. ¿Siguen en el mismo lugar?—Le pregunté cuando la llamé, eran las dos de la madrugada y estaba ligeramente picadito.<br />-Si... ¿por qué?, ¿piensas venir?<br />-Si, estoy yendo para allá, me demoro lo que tarde el taxi.<br />-Lo máximo! Apúrate.<br />El cielo me mandó un taxi inmediatamente cuando salí de casa, negociamos un precio justo y, tras pactar un acuerdo, hice mi viaje casi interprovincial.<br />Poco antes de las tres de la mañana me aparecí en el lugar.<br />La vi de inmediato, ella hizo lo mismo. Me regaló toneladas de verde, me recibió con un gran abrazo. Sentí que había tomado la más saludable decisión de mi vida. No fue por impulso, no fue por insistencia y mucho menos por algún tipo de conveniencia, fue por amor que estaba allí.<br />Pasaron las horas entre cervezas, cigarros y conversaciones a mano tomada. La gente se marchó, se apagaron las luces, limpiaban el lugar, nos tuvieron que pedir por favor que nos vayamos.<br />Entonces ahí estábamos nosotros, parados al costado de una banqueta y supervisados por la mirada atenta de las amistades. Nada nos inquietaba, no sentía ruido alguno, no había frío y no existía la lluvia. Así ocurrió el milagro: Bajo la luz de la enorme y plateada Luna de esa noche, viéndola verme fijamente a los ojos, rodeado de verde majestuoso, con sus manos sujetando fuertemente mi ropa y con las mías acariciando su rostro. Nos besamos.<br /><br />Pasó una eternidad. Se extinguió el homo sapiens, viví en Neptuno, me fusioné con la Luna, los vecinos de Urano nos permitieron visitar sus ciudades, presencié una supernova, conocí a un ser llamado Danavino, Don Abel me felicitó dándome la mano, Naslorga susurraba en mi oído derecho, Fanlu me abrazaba, vi sonreír a Qantrish por primera vez y Ariadna me dijo quien sería su mamá. Todo eso ocurrió mientras nos besábamos.<br /><br />Un amigo nos hizo salir de trance, nos dijo que tenía hambre y quería que lo acompañemos a comer. Paramos un taxi. Ambos nos sentamos en la parte de adelante, iba ella sobre mis rodillas, me abrazaba, la abrazaba.<br />Nos sentamos juntos en el restaurante, nosotros no comimos. Yo tenía hambre de sus besos y de rodear su pequeña cintura con mis manos, tenía hambre de vivir con el verde a mi lado, tenía hambre de amarla como ella lo merece y no saciarme nunca. Si a esto se le puede llamar gula, entonces quiero ser el más capitalista de los pecadores.<br />Nos tomaron una foto de aquel momento y ella me la mandó al correo electrónico al día siguiente.<br /><br /><br /><br /><strong>Para tener la parte final de esta historia, en la que aún vivo y en la que viviré siempre, necesito que me paguen el módico precio de 16 comentarios.<br />Viene el nombre de ella, lo que vamos a hacer y una excelente noticia.<br />ADVERTENCIA: No valen 10 comentarios por persona... ojito Luna xD</strong></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4918852064911378641-7775562566594568662?l=cuadernoblanco-nano.blogspot.com'/></div>Nanohttp://www.blogger.com/profile/02421911892978057619noreply@blogger.com19tag:blogger.com,1999:blog-4918852064911378641.post-3187039176163282222008-08-08T16:34:00.002-05:002008-08-08T16:40:33.994-05:00La sonrisa verde<a href="http://2.bp.blogspot.com/_nW4kVQSWWE8/SJy9KYISzNI/AAAAAAAAAJI/OVBfegee-gA/s1600-h/pastilla.gif"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5232264853071252690" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_nW4kVQSWWE8/SJy9KYISzNI/AAAAAAAAAJI/OVBfegee-gA/s400/pastilla.gif" border="0" /></a><br /><div><strong>¿Crees en el destino?<br /></strong><br />Nos teníamos en los contactos del messenger ya que ambos pertenecemos al grupo de gente que sigue a una banda en cada uno de sus conciertos<br />La conocí cuando hacíamos la cola para entrar a un concierto, un amigo nos presentó, nos saludamos y eso fue todo, solo nos dijimos hola, no intercambiamos palabra alguna.<br />Pero habían ocasiones en las que si hablábamos por messenger. Ella ponía en su nick que se iba a Cuzco, yo le conté que también iba y pensamos que sería bueno encontrarnos estando allá; es así como intercambiamos números de teléfono.<br />Con frecuencia tengo problemas de sueño, no duermo bien, las noches se me hacen larguísimas y no encuentro remedio efectivo para solucionar el tema.<br />A veces se me ocurre mandar mensajes de texto a mis amigos. Como respuesta a esto recibo quejas, insultos, lapos. Pero hubo una respuesta que rompió la rutina, una respuesta que jamás pensé recibir; en vez de recibir un mensaje de texto, recibí una llamada.<br />Era la primera vez que hablaba con ella, nunca había oído su voz.<br />Hablamos sobre mis problemas de sueño, era como si estuviese conversando con una amiga de toda la vida. Congeniamos, nos caímos bien.<br />Se me presentaron problemas y por ello no pude hacer el viaje a Cuzco. A pesar de ello mis ganas de verla eran inconmensurables.<br />Una tarde, estando conectados al messenger, me armé de valor y la invité a salir, acordamos que iríamos al cine a ver Wall-e.<br />La pasamos muy bien, comimos mucha canchita, tomábamos mucha gaseosa. A Ella le asustan las cucarachas. Yo le decía que aquel bicho no era una cucaracha, que era un churrumino; así, sin estar enterada de lo que era un churrumino, se quedó un poco más tranquila.<br />Le encantó la película, me dijo que nadie nunca la había invitado a ver una película de animación.<br />Hace unos meses, tras la muerte de mi primo, tuve una experiencia mágica con los colores; desde entonces tengo la sensación de ver y percibir tonalidades en los gestos, en las palabras, en las personas.<br />Bajábamos por las escaleritas del cine y Ella de repente sonríe. En ese instante vi tonalidades verdosas emanando de su sonrisa, los verdes más claros y hermosos del universo, verdes muy cálidos y puros, apacibles y relajantes. Quise comentárselo, pero el miedo al ridículo hizo que me quede callado.<br />Luego del cine fuimos a un bar, tomábamos cerveza, conversábamos sobre nuestras vidas. Poco a poco fui siendo más transparente. Empecé a hablarle de mis aficiones, de mis gustos y sueños. Le contaba de las distintas cosas que he aprendido. Ella, con dificultad, opinaba al respecto. Me encanta que siempre esté en medio de todo, que crea en la posibilidad.<br />Hablamos de mis fracasos amorosos, me contó sobre los suyos. Nos han pasado cosas casi similares. Ella, al igual que yo, también sueña con tener una hija y, cuando habla de ella, puedo ver el brillo enorme en sus ojos. Tenemos la mima cantidad de tatuajes, incluso algunos son muy similares.<br />Por un momento hubo silencio, esos odiosos silencios que suelen interrumpir conversaciones.<br />Le pregunté si creía en el destino. Me miró con cara de desconcierto, se quedó un rato mirando a la mesa; luego levantó su tierna mirada hacia mí y me dijo que no estaba segura, que quizás. A mi me encantó esa respuesta, no había duda, Ella siempre estará en medio y eso es perfecto. Es perfecto por que eso la convierte en equilibrio, en sensatez y cordura perenne, no tiene dudas por que tiene dos opciones siempre.<br />Yo le digo que creo en el destino pero que también soy conciente de que cada persona es capaz de formar su propio camino.<br />Ella vuelve a sonreír y el verde inunda el lugar. Vivo con cada instante de su mirada tímida, de su manera de hablar, de la forma en que cruza las piernas.<br />Al final del día, antes de que pase a su casa, le pido que me de un abrazo, Ella vuelve a regalarme el verde que proviene de sus labios y, con gusto, accede a mi petición.<br />- En verdad sí, sí creo en el destino—me dice mientras me abraza.<br />Veo que entre, que cierre la puerta y me marcho. Enciendo un cigarro y camino un poco.<br />Regreso feliz a casa sin saber que aquella primera felicidad terminaría de completarse al día siguiente.<br /><br /><br /><em><strong>CONTINURÁ.</strong></em><br /><br /><br /><strong>Postearé la siguiente parte de la historia cuando haya recibido, por lo menos, doce comentarios en esta publicación.</strong> :)</div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4918852064911378641-318703917616328222?l=cuadernoblanco-nano.blogspot.com'/></div>Nanohttp://www.blogger.com/profile/02421911892978057619noreply@blogger.com22tag:blogger.com,1999:blog-4918852064911378641.post-38974175369812717592008-07-14T19:40:00.002-05:002008-07-14T19:46:08.992-05:00Lilium<a href="http://bp0.blogger.com/_nW4kVQSWWE8/SHvy3FzjVbI/AAAAAAAAAJA/QfMcNHE66gs/s1600-h/lilium.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5223035221131351474" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_nW4kVQSWWE8/SHvy3FzjVbI/AAAAAAAAAJA/QfMcNHE66gs/s400/lilium.jpg" border="0" /></a><br /><div>El despertador y su insoportable ruidito suena a las siete de la mañana. Germán, como todos los días, corre durante veinte minutos en el parque que está cerca de su casa; luego del ejercicio tomará una ducha, preparará café y lo beberá en su balcón. Bebe el café en el balcón desde el día en que notó que Lucy, la nueva vecina de al lado, riega las plantas que compró hace poco y que colocó en su balcón.<br />Germán está decidido a superar sus nervios y, por primera vez, entablar conversación con Lucy.<br />Corre las cortinas, abre la puerta de vidrio y, tasa de café en mano, sale a su balcón.<br />Luego de unos minutos, Lucy hace su aparición; también corre sus cortinas, abre la puerta de vidrio y sale a su balcón. Lleva en sus manos una pequeña regadera con la que delicadamente pone agua a las plantas, su camisón de dormir es corto y deja ver sus largas y torneadas piernas, las que vuelven loco a Germán. Se pone en cuclillas, acomoda su cabello tras su oreja y riega la pequeñita planta que está en el suelo, en una macetita morada.<br />“Cambia la cara de idiota, se educado y no balbucees”—se dice Germán a sí mismo.<br />- Buenos días—dice Germán con voz tímida y poco clara.<br />La distancia que hay entre balcones no es mucha pero, dado el tono bajo de voz que usó Germán, Lucy no entiende bien lo que le quiso decir.<br />- Disculpa...¿me dijiste algo?<br />Germán siente como el calor y las tonalidades rojas invaden su rostro.<br />- Hola, buen día. Te estaba saludando, disculpa si no hablé claro.<br />- Buen día para ti también,—responde Lucy, sonrientemente—estos son los días buenos, los días de descanso, cuando uno no tiene que ir al trabajo.<br />- Que coincidencia, hoy también es mi día de descanso.<br />- ¿A si? Pero te levantaste temprano también.<br />- ...bueno si, digamos que el horario de sueño ya acostumbró a mi cuerpo a levantarse a la misma hora todos los días. Tu también te levantaste temprano.<br />- Si. Las plantitas, al igual que la gente con sus horas de comida, también tienen sus horarios. Dadas las distintas funciones que realizan, tienen su momento en el que emanan oxígeno y otro en el que reciclan el CO2, hay un momento para la fotosíntesis y otro para la polinización. Por eso aprovecho las mañanas, cuando recién están despertando, para darles de desayunar, no sería justo estropear sus horarios después de todo el trabajo gratuito que hacen por nosotros.<br />- Tienes mucha razón, es muy justo lo que haces.<br />- Si quieres ven a mi casa a la hora de almuerzo y podemos seguir hablando.<br />- ¿En serio? Me encantaría!<br />- Entonces te espero en la tarde, como a la una. Ahora tengo que llevar a mi perrita a su salón de belleza. Que estés muy bien.<br />Lucy abre y cierra su mano varias veces, a modo de despedida, sonríe y entra a su departamento con la mirada puesta todo el tiempo en los ojos de Germán.<br />A Germán no le cabe la alegría en su cuerpo. Entra corriendo a su departamento y en silencio, no sea que escuchen Lucy y los demás vecinos, salta, aprieta los puños, levanta los brazos y da vueltas, como futbolista cuando festeja un gol. No cree posible que le esté ocurriendo eso.<br />Luego, cuando vuelve a tierra firme, cree que lo mejor será no llegar con las manos vacías.<br />Sale de casa y se pasa la mañana buscando, en diferentes tiendas, el perfume más rico. Luego, como a Lucy le gustan las plantas y las flores, decide comprarle una preciosas azucenas que vio en una florería cercana a la tienda donde compró el perfume.<br />Finalmente compra una botella de un muy rico vino para acompañar la comida.<br /><br />Minutos antes de la una, Germán ya está parado frente a la puerta de la casa de Lucy, oliendo muy rico y trayendo consigo una botella de vino y un gran ramo de azucenas. Hace una corta oración en su mente y toca el timbre.<br />Una señora mayor, con lentes oscuros, un tanto despeinada y con semblante decaído abre la puerta. Le extraña la presencia de aquel muchacho que va vestido de esa manera, lo mira de pies a cabeza.<br />- ¿Se le ofrece algo?<br />Germán no cree haberse confundido de departamento, además a esa señora no la había visto nunca en su vida, se le hace extraño.<br />- Buenas tardes busco a Lucy, soy su vecino y habíamos acordado una reunión para almorzar hoy.<br />- Mi hija me contó algo así, Pasa por favor.<br />La señora abre la puerta y deja entrar a Germán. Con un movimiento de su mano le indica el sofá y le invita a tomar asiento. Germán está algo confundido, pero sabe que no se equivocó de casa, además la señora ya se había presentado como mamá de Lucy. “Seguramente ella tardará un poco en volver y mandó a su madre a que me atienda por un momento para no dejarme plantado”—pensaba.<br />- Tengo que contarte algo hijo. ¿Disculpa, cual es tu nombre?<br />- Germán, señora.<br />- Es muy difícil, no se como pudo haber pasado—la señora seca, con un pañuelo, las lágrimas por debajo de sus lentes oscuros.<br />- ¿Sucedió algo malo señora?—Germán comenzaba a inquietarse.<br />- Hace unas horas, en la mañana, hablé con Lucy. Mi hija me contó que llevaría a la perrita al veterinario ya que, como todos los Lunes, era el día en que la bañaban. Me contó también que el chico que le gustaba, por fin había entablado conversación con ella y que hoy almorzarían juntos. La señorita de la veterinaria me contó que Lucy iba a dejar al animalito un momento mientras ella iría al supermercado. La señorita escuchó el horrible ruido de un auto frenando, un fuerte golpe, a mujeres gritando en la calle y niños llorando. Salió a ver que pasaba y vio a Lucy...—la señora inclina la cabeza y sostiene con una mano su frente.<br />- Dios mío...dígame que ocurre por favor—los ojos de Germán se llenan de lágrimas.<br />- El tipo que manejaba estaba borracho, perdió el control del auto y chocó contra un poste de luz después de atropellar a mi hijita...ambos perdieron la vida al instante.<br />Germán dejó caer las azucenas al piso, soltó la botella sobre el sillón, se puso en pie, miro a la señora, bajó la mirada y salió de la casa. Caminó por el pequeño pasillo hasta que llegó a la puerta de su departamento, entró a su casa, tiró las llaves sobre la mesa, corrió las cortinas, abrió la puerta de vidrio, apoyó los antebrazos en la baranda del balcón y lloró amargamente por largo rato.<br /><br />Pasadas las horas oyó que tocaron la puerta de su casa. Cuando se acercaba a la puerta vio que por debajo de ella le dejaban una nota. La leyó y había anotada una dirección. Abrió la puerta para ver quien era la persona dejaba el papel y vio a la mamá de Lucy bajar las escaleras que estaban al final del pasillo.<br />Secó sus lágrimas, lavó su rostro y salió de casa buscando esa dirección.<br />Cuando dio con el lugar no supo si entrar o no. Afuera de la casa había gente con rostro acongojado y vestida con trajes oscuros. Supuso que era el funeral. Como él estaba vestido con ropa casual, pensó que lo mejor sería no entrar vestido de esa manera. Se estaba dando media vuelta para irse y oyó la voz de la madre de Lucy que le decía que le daba gusto que haya llegado. La señora lo invita a pasar y lo conduce hasta llegar frente al ataúd. Sobre el ataúd están las azucenas que había comprado. La señora saca una flor de aquel ramo y se la entrega a Germán.<br />- Eran las flores favoritas de mi hija, seguramente en este momento está muy feliz de tenerlas—le dice la señora.<br />Germán sostiene entre sus manos aquella flor y la queda mirando. La señora pone una mano sobre el hombro de Germán, le da un leve apretón y se retira.<br /><br />Al día siguiente, luego de asistir al sepelio, Germán regresa a casa. Va a su balcón e imagina a Lucy regando con delicadeza sus plantas.<br />“¡Las plantas!”—piensa Germán.<br />Se llena de valor y da un salto desde su balcón hasta el de Lucy. Una por una lleva a su casa las plantas que eran de Lucy. Entra a la casa de quien fue su vecina y recoge la botella de vino que había dejado sobre el sillón.<br />Nuevamente en casa descorcha la botella, sirve una copa y brinda con las plantitas mientras las riega, delicadamente, como lo hacía Lucy<br /><br />Germán, desde entonces, cada día se levanta quince minutos más temprano y riega con mucho cariño esas plantitas.<br />Poco a poco su balcón se va llenando de macetas, plantas y flores. Se inscribe a clases de botánica y conoce a una chica llamada Azucena, quien en el futuro será su esposa.<br />En una salida, Germán le cuenta a Azucena la historia de Lucy. Azucena agradece en una oración a esta mujer y reza por su alma; de no ser por ella jamás habría podido conocer a Germán, el amor de su vida.<br /><br />La pareja empieza un negocio de flores y poco a poco la ciudad se llena de sus locales, alcanzan incluso fama internacional y son reconocidos por su empeño en el cuidado y la preservación de las distintas especies.<br />Luego de casados, Azucena queda embarazada. Los doctores les dicen que el hijo que esperan será una niña.<br />Ambos están de acuerdo en que se llamará Lucy. </div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4918852064911378641-3897417536981271759?l=cuadernoblanco-nano.blogspot.com'/></div>Nanohttp://www.blogger.com/profile/02421911892978057619noreply@blogger.com9tag:blogger.com,1999:blog-4918852064911378641.post-38151856223151361032008-07-03T21:09:00.003-05:002008-07-03T21:18:13.207-05:00FarmitoHoy en la mañana, y como ya es costumbre, salí a comprar un periódico en el quiosco que está a la vuelta de mi casa.<br />El vecindario estaba tranquilo como de costumbre, las personas iban y venían por la calle, había gente en la bodega que está a mitad de cuadra, los chinitos del chifa habrían su local y se empezaban a oler los aromas orientales. La señora de la lavandería tejía algo con sus palitos y lana, mientras esperaba que la lavadora termine de centrifugar. El quiosco estaba rodeado de gente que leían los titulares de los diarios y un niñito compraba paquetes de figuritas para su álbum.<br />Compré mi periódico y, cuando regresaba a casa, recordé que la crema para los tatuajes ya se me había acabado. Di media vuelta para ir a la nueva botica, que una conocida cadena de farmacias había establecido en la esquina frente al quiosco. Pregunté a la señorita—que por cierto es muy guapa—y me dijo que sí tenían la crema, estaba más barata que en otros lugares. La señorita entró a buscar el producto y fue entonces que el clima de la botica cambió, el clima del barrio cambió, el clima de mi día cambió: un hombre disfrazado de muñequito doctor se paró en la puerta a regalar globos a los niños que pasaban por la calle. Los niños le preguntaban como se llamaba y el decía, con voz de pito, que su nombre es “Farmito”.<br />El pata era un mate de risa, bailaba sin música, daba la mano a los niños, regalaba globos incluso a la gente mayor, no se quedaba parado simplemente en la puerta de la botica, cruzó la pista y le regaló un globito a la señora de los emolientes y a sus clientes, estira la mano y le da otro al cobrador de un micro. Los chinitos del chifa, el señor de la tienda y la señora del quiosco ya tienen su globito también; Farmito se mete en el bolsillo a la gente del vecindario, yo ya soy su hincha.<br />Entonces me entra el bichito de la curiosidad. Farmito regresa a sacar más globos. Antes de que entre a la trastienda lo abordo y le pregunto si puedo hacerle una entrevista. Le cuento que tengo un blog y que me gustaría acepte ser mi primer entrevistado. Veo, por el hueco que hay en la boca del muñeco, que los ojos del hombre se achican a modo de sospecha. Las chicas que atienden en la farmacia cuchichean algo en silencio y Farmito se da cuenta de eso.<br /><em>- Ya pe’ causa, normal, pero ahorita estoy en chamba pe’ no hagas roche. Cáete a la una que es mi hora de almuerzo.</em><br />Farmito se va a traer más globos, la chica guapa me cobra lo de la crema, me da el vuelto y me regala un caramelito. ¡Gracias por su compra!—me dice. Siento que me sonrojo, (no se por que) cojo el caramelito y regreso a casa.<br /><br />Se me pasa volando la mañana. Me doy cuenta que ya es un poco más de la una de la tarde y salgo apresurado a entrevistar a Farmito. Como ya es costumbre me doy cuenta, a medio camino, que algo olvidé. “¿Como voy a hacer una entrevista sin algo con que grabarla?”—me digo. Vuelvo a casa y recojo el mp3 (lo bueno de esta cosa es que también tiene grabadora de voz).<br />Llego a la botica y Farmito no está. Luego de preguntar, la chica guapa me dice que cree que se fue a almorzar al chifa. Camino un poco hasta llegar al chifa, me quedo parado en la puerta, busco con la mirada.<br /><em>- Oe barbita pasa pe’.</em><br />Un chico de aproximadamente mi edad me pasa la voz con la mano levantada. Me acerco a su mesa, noto que es bien flaco, tiene el cabello corto al frente y largo en la parte de atrás, come casi echado sobre su plato, le doy la mano y me siento frente a él.<br /><em>- ¿Tú eres Farmito?<br />- Así es pe’: “Farmito”... alias Roberto Flores Ruiz. Así que me vas a entrevistar—me dice con la boca llena de arroz.<br />- Sí. Tengo un blog en internet, nunca hice una entrevista, pero pareces buena onda, me gustaría que seas mi primer entrevistado.<br />- Ta bien causa como las huevas, pero a mi no me hables de internel infernet... esa vaina. Yo me quedé en maquina de escribir nomás.</em><br /><br />Me mata de risa el pata, hasta apodo ya me puso. Su voz, media ronca-borrachosa, difiere totalmente con la voz de Farmito, la voz de pito. Enciendo el mp3 y le hago la pequeña entrevista que redacto, tal cual, a continuación:<br /><br /><em>- ¿Desde cuando trabajas como muñequito?<br />- Nada causa, lo del muñequito lo hago los Martes y Jueves nomás, me cayó esta chamba del cielo y ya sabes pe’... chamba es chamba. No se puede desperdiciar nada. Acá en San miguel solo voy a estar hoy y el Martes que viene.<br />- ¿Y que haces los otros días?<br />- Soy cómico ambulante.<br />- Ala que chévere! ¿En donde haces tus presentaciones?<br />- En cualquier plaza de por aquí o por allá, hasta que llegan los policías municipales o los serenazgo y te botan con roche, como si fuera patito feo... tss con tremenda pepaza que me manejo... ¿sí o no?<br />- jaja no se, yo le voy al Necaxa.<br />- Ese conche... tienes tu chispa, barbita!<br />- Bueno sigamos. ¿Qué tal la experiencia como Farmito?<br />- Cague de risa! Yo no puedo con mi genio, ando vacilando a la gente en todos lados. Por ejemplo ahorita que hace frío es rico ponerse el disfraz, esa esponja y dunlopillo del muñeco abriga chévere on’ , ta que pero en verano... un horno causa, peor que sauna la huevada. Pero así es la vida pe hay que ganase los chibilines para llevar pa’ el té y pan de mis cachorros.<br />- ¿Cuántos hijos tienes?<br />- Tres on’, dos hombrecitos y una mujercita.<br />- ¿Eres casado?<br />- no, pero convivo con mi señora.<br />- ¿En donde vives?<br />- En mi casa pe’... en mi casa que está en Pachacutec, en Ventanilla. Seguro ni conoces.<br />- Si conozco. Hace unos años fui al colegio Cristo redentor que está en el sector tres, fui con una parroquia haciendo una chocolatada navideña para los niños de allí.<br />- Ta que chévere causa, buena voz. Ya te habrás dado cuenta que falta ayuda como cancha. Yo soy pobre pero honrado, a mi no me da roche meterme en el muñeco ni pararme en un plaza a hacer reir a la gente.<br />- Y eso en verdad es admirable.<br />- O causa, más bien yo ya me voy a tener que ir yendo. Muy tarde haz venido pe’.<br />- Sí, lo siento, se me pasó la hora.<br />- Pero normal pe’ el Martes que viene la seguimos si quieres.<br />- Ya mostro, seria genial.<br />- ... más bien varón, no lo tomes a mal... pero déjate un sencillo pa la gaseosa pe’.<br />- jaja, normal.<br />- Chévere causa.<br /></em><br />Farmito (Roberto Flores) se puso en pie, cogió los soles que puse sobre la mesa, me dio la mano, un golpecito en el hombro y se retiro regalándome su chimuela sonrisa.<br /><br />El Martes que viene iré a visitarlo pero no a seguir con lo de la entrevista.<br />Si todavía estas leyendo este post y quieres ayudar a Roberto y familia con algo de ropa, alimento o lo que creas conveniente ponte en contacto conmigo. Puedes escribirme al correo <strong>orbuco@gmail.com</strong> o agregarme al messenger <strong>orlandogreenday@hotmail.com</strong><br />Gracias de antemano.<br />Disculpen si el blog esta vez se salió de contexto.<br />Sabrán comprender.<br /><br /><br />PD: Por error el post anterior (“la verdad”) no permitía comentarios de parte de aquellos que no tiene cuenta con el servidor. Las disculpas del caso para quienes intentaron comentar y no pudieron, sobre todo a “fan de nano =)” , “laura” y “jerc”.<br />Un abrazo para todos.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4918852064911378641-3815185622315136103?l=cuadernoblanco-nano.blogspot.com'/></div>Nanohttp://www.blogger.com/profile/02421911892978057619noreply@blogger.com5tag:blogger.com,1999:blog-4918852064911378641.post-1966971350021786372008-06-04T22:35:00.005-05:002008-06-05T01:15:23.876-05:00El maestro<a href="http://4.bp.blogspot.com/_nW4kVQSWWE8/SEdh-2eTNuI/AAAAAAAAAIo/giLNpsRY6WI/s1600-h/roble.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5208239226479654626" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_nW4kVQSWWE8/SEdh-2eTNuI/AAAAAAAAAIo/giLNpsRY6WI/s400/roble.jpg" border="0" /></a><br /><div>Bajé de la combi que deja a los pasajeros en una esquina de la plaza de armas del pueblo que está antes de San Patricio.<br />Me quedé sentado un rato en una de las bancas. Tenía la esperanza de encontrar a Ofelia y que ella me lleve, como la vez pasada, con Don Abel.<br />Luego de media hora, de vana espera, se me ocurrió ir a buscarla al puesto de comidas que tiene su madre.<br />Caminé por las empinadas calles de aquel lugar. Con frecuencia pasaba más de una vez por el mismo sitio, no recordaba como llegar. Pregunté a un chico, que atendía en una farmacia y, dando las descripciones de la señora y de su puesto, finalmente pude llegar siguiendo la ruta que, me dijo, debía tomar.<br />La señora estaba sola en el puestito. Lavaba platos y vigilaba una ollita de barro, donde se cocinaba algo, que regalaba delicioso aroma.<br /><br />- <em>Buenos días señora. ¿Me da por favor un mate?</em><br /><em>- Claro joven</em>.—me responde y voltea a verme. Me mira como reconociéndome, se extraña un poco, pero no dice nada más.<br /><em>- ¿Qué es de la vida de Ofelia?. Estoy tratando de encontrarla. Necesito que me lleve a San Patricio.</em><br /><em>- No está joven. Salió del pueblo a visitar a un familiar, regresa mañana recién.<br />- Caramba. No puedo esperarla, tendré que ir por mi cuenta.<br />- Si quiere le puedo decir al Joaquín que lo lleve. Es mi hijito, el mayor</em>.—me dice y pone la tasa, con el humeante mate, sobre la barra.<br /><em>- No sabía que Ofelia tenía un hermano.<br />- Ahorita en un rato debe regresar. Se fue a traer leche del establo, ya debe estar por venir.<br /></em><br />Me quedé sentado, esperando tranquilamente, bebiendo el riquísimo mate que había hecho la señora, escuchando los huainitos que pasaban en la radio, respirando calma luego de mucho tiempo, sintiendo el olor de aquello riquísimo que se cocinaba, viendo a la gente caminar sin apuros, sin rostro de preocupación.<br />Luego de unos minutos vi venir a un chico que subía por la calle. Empujaba un triciclo que llevaba un gran recipiente de metal. Se detuvo junto al puesto e intentó bajar el recipiente, que se veía estaba pesado. Me ofrecí a ayudarle.<br />Mientras bajábamos el recipiente la señora le reclama al muchacho por la demora que ha tenido. Él le explica que fue por culpa de un caballo que se puso como loco y estaba alborotando al resto en el establo. Cuando logró calmarlo intentó ver que era lo que perturbaba al animal y notó que una astilla, de uno de los palos que trancan la puerta, se le había incrustado en una de sus piernas traseras y eso lo desesperaba. Se la sacó con mucho cuidado, no quería que el caballo le vaya a patear, y así, finalmente, el animal recuperó la calma.</div><div><em></em></div><div><em>- Mira Joaquín, este joven es amigo de tu hermana, quiere que le lleven a San Patricio</em>.</div><div></div><div>El chico me mira, como si me reconociera también, luego voltea a ver a la mamá. La mamá le asiente con la cabeza y el chico vuelve otra vez la vista hacia mi. Se acerca y me da la mano. Me dice que con mucho gusto me va a llevar. Le digo que no puedo perder mucho tiempo, que me gustaría que sea cuanto antes.<br />Joaquín consulta con su mamá, ya que el va al colegio por las tardes. La señora se molesta un poco, suspira y finalmente le dice que solo por esta vez puede faltar, que más le vale que le traiga un veinte en el próximo examen si no nunca más le permitirá faltar.<br />La señora dice que por hacerlo faltar al colegio la tarifa ya no será de quince soles, esta vez me tienen que cobrar veinticinco.<br />Hago rabieta, en mi interior, por tener que gastar más dinero; sin embargo, mi conciencia, me hace sentir culpable de que aquel chico se ausente a clases. Pienso que tiene razón, esos diez soles no valen un día de colegio. Accedo a la condición de la señora sin protestar.<br />Luego de pagar, el chico me lleva al establo para recoger los caballos. Le pregunto si Milo o a Nana están disponibles. Me cuenta que Ofelia se llevó a Nana y que Milo no puede viajar por que está preñada.<br />Llegamos al establo y recomienda que viajemos en “Pinko” y en “Yelo”, dos jóvenes y dóciles potros.<br /><br />El camino a San Patricio es totalmente relajante. La vista que hay del río y su bosque, desde lo alto del sendero, es majestuosa, me llena de melancolía, me recuerda tiempos compartidos, me hace desear tenerla aquí.<br />Joaquín va siempre adelante con su caballo. Pinko, en el que voy yo, sigue fielmente los pasos de su colega. Me siento seguro, olvido que estoy montado en él y solo me dedico a impregnarme del paisaje, sus sonidos y olores.<br />Le digo, alzando un poco la voz para que me escuche bien, que ni bien lleguemos al pueblo quiero ir a visitar a Don Abel. Voltea y me mira con rostro de desconcierto, no dice nada y solo asiente con la cabeza.<br /><br />El arco que da la bienvenida a San Patricio luce más bonito de lo que lo vi la vez anterior. Hay muchas flores adornándolo y la estatua del santo, que está en la parte superior, está pintada y se ve como nueva.<br />Noto que Joaquín me está conduciendo hacia donde vive Don Abel, recuerdo un poco la manera de llegar ahí.<br />Pasaron casi diez minutos, desde que entramos al pueblo, hasta que vimos la inmensa cerca de madera que anuncia la llegada a la hacienda de Don Abel.<br />Bajamos de los caballos y atamos las riendas a unas grandes vigas de madera. Yo buscaba, como idiota, donde estaba el timbre para poder llamar. Mientras reviso los bordes de la puerta, buscando el interruptor, oigo el sonar de una campana. Doy vuelta y veo que Joaquín toca aquella pequeñita pero bullera campana. Me explica que ese es el timbre. Meto mis manos a los bolsillos de la casaca, miro al piso y, lleno de vergüenza, me quedo callado.<br />Abre la puerta una señora de aproximadamente sesenta años. Usaba una chompa de lana color verde, pantalón de buzo plomo, un delantal que roza el piso y sombrero de paja que deja ver su larga y cana trenza. La señora mira a Joaquín y sonríe, me mira a mí y se extraña. Joaquín le dice que vengo de Lima para visitar a Don Abel. La señora me queda viendo, extrañada nuevamente, y me deja pasar.<br />Caminamos hasta donde están las mesitas del restaurante campestre, cerca de la piscina de truchas. La señora me señala un caminito de trocha que lleva hasta lo alto de una pequeña colina, en la cima hay un gran roble y me dice que Don Abel descansa ahí.<br />Avanzo unos cien metros, colina arriba, y volteo a ver la vista de la hacienda. El verde es impresionante, el ambiente pacífico del lugar es indescriptible. Veo que la piscina de truchas es llenada con agua que proviene directamente del río, creo que es genial. Diviso a la señora, que está parada observándome, junto a Joaquín. Le dice algo al muchacho y este entra corriendo a la casa.<br />Sigo mi camino y poco a poco voy acercándome al roble que cada vez se hace más grande, sus hojas caídas, marchitas y secas por el otoño, me informan que ya falta poco para llegar.<br />Cuando estoy en la cima veo el roble pero no a Don Abel. Me acerco al árbol, le doy la vuelta a su grandísimo tronco y me quedo tieso, impávido, me siento algo mareado, me tiemblan las piernas, empiezo a sudar un poco, mis ojos se ponen acuosos: veo una lápida en el suelo al pie de tronco.<br />Camino, con mucho esfuerzo, hasta quedar delante de la inscripción de la lápida. En ella está escrito: “Abel Leandro Roca Jáuregui, 1926-2008”.<br />Caigo de rodillas, golpeo con los puños el gras del suelo, cierro los ojos y lloro, amargamente, por largo rato.<br />Luego de renegar y de perder la cordura, por un momento, escucho unos pasos que se acercan desde atrás de mí. Volteo y veo a Ofelia, con listones blanquitos en el cabello que danzan al ritmo del viento y con una cajita de zapatos entre sus manos.<br /><br /><em>- Mi abuelito, antes de morir, me dijo que guarde bien esto y que cuando vengas te lo entregue</em>.—me dijo Ofelia.<br /><em>- No sabía que eras su nieta</em>.—le dije, mientras me secaba las lágrimas, con la manga de mi casaca, y recibía la cajita que me entrega.<br /><br />Destapé la cajita y dentro de ella había una nota, un pedacito de tela, una canica, una piedrita y una muy chiquita y vieja monedita.<br />Cogí la nota, la abrí y dentro decía:</div><br /><div>"Cuando la vida parece que te aplasta es por que realmente te está preparando para recibir un gran don. Tu destino ya está dibujado en un camino claramente iluminado. Las preguntas son dudas, no siempre se hayan las respuestas detrás de una interrogante, reemplázalas por actos de fe.<br />*La tela es un amigo, el amigo de nuestra piel. Nos protege del frió, de la inclemencia del sol y de las distintas adversidades del clima; así, como la tela en nuestro cuerpo, el amigo siempre está de nuestro lado para afrontar las distintas condiciones por las que pasemos. Siempre seré tu amigo y tu debes ser amigo de las personas.<br />*La canica me recuerda mi etapa de niñez. Nunca dejé de ser niño en mi interior. En el corazón de un niño no existe ni odio ni rencor, el niño siempre será soñador y para él nada será imposible, pues, con su mente, puede llegar hasta donde se lo proponga, no tiene límites; de esta manera tu debes conservar al niño que tienes dentro, no dejes que crezca.<br />*La piedra viene de la tierra y un día a la tierra volverá. No somos muy diferentes de esta piedra y un día a la tierra volveremos. La única verdad es la muerte; por ello debemos vivir siempre a plenitud. Si no dañamos a nadie no nos dañaremos a nosotros mismos.<br />*La moneda te recuerda que todo lo que ahora tenemos, cuando llegué el día de la verdad, se quedará aquí. No tiene sentido tener posesiones innecesarias, a mucha gente le puede hacer falta.<br />Que tu vida, amigo mío, esté llena de sueños cumplidos. Nos vamos a volver a ver y ahí lo sabrás".<br />Tenía ganas de llorar nuevamente.<br /></div><br /><div>Oí que alguien se acercaba corriendo. Joaquín llegó, se quedó parado junto a su hermanita y me entregó un ramo de lirios.<br /><br /><em>- Al abuelo le gustaban mucho. Mi mamá me dijo, que con los diez soles que pagaste de más por los caballos, compre estas flores para que las puedas poner en la tumba.<br /></em><br />El olor de esas flores y la frescura que percibí me hizo saber que Naslorga estaba conmigo. Miré hacia el cielo, las ramas del roble no me dejaban verlo a plenitud. Entre unas ramas y gracias al despejado cielo del lugar pude ver a mi Luna. Fanlu me hizo esbozar una sonrisa y me hizo hacer, en total silencio, una oración.<br />Dejé las flores y volteé a verlos, aún estaba de rodillas.<br /><br /><em>- Mi abuela Hermelinda está sirviendo el almuerzo. Quiere te quedes y nos acompañes</em>.—me dijo Joaquín.<br /><em>- Está bien</em>.—le respondí.<br /></div><div>Ofelia se me acercó corriendo, me dio un abrazo y me estiró la mano para ayudarme a ponerme en pie.<br />En el almuerzo me contaron historias de la juventud de Don Abel. Me dijeron que el hablaba de vez en cuando de mí.<br />Tomamos mate, me enseñaron los animales del lugar y paseamos hasta que llegó la noche.<br />La señora Hermelinda, al ver que ya era tarde, me dijo que podía quedarme en uno de los cuartos del hospedaje. Recogí la mochila, que había dejado en la recepción y fui a la habitación. Me quedé dormido ni bien puse la cabeza sobre la almohada.<br /><br />Al día siguiente, acompañado por Ofelia y Joaquín, hicimos el viaje de regreso.<br />Me despedí de los caballos, fui a agradecerle el detalle de las flores a la mamá de los chicos que, me dijo, se llama Esther. Me regaló un mate y mandó a la casa a los chicos por que tenían que alistarse para ir al colegio. Regresaron al rato, ya uniformados, y me acompañaron a tomar la combi que me llevaría hasta el paradero del bus que me traería de regreso a Lima.<br /></div><div>Ahora, sentado frente a la computadora, con la cajita de Don Abel a mi costado, mientras transcribo la historia que hice en el bus, vuelvo a llorar. Es por felicidad.</div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4918852064911378641-196697135002178637?l=cuadernoblanco-nano.blogspot.com'/></div>Nanohttp://www.blogger.com/profile/02421911892978057619noreply@blogger.com8tag:blogger.com,1999:blog-4918852064911378641.post-56403136397444419032008-05-19T18:13:00.009-05:002008-05-19T19:18:23.909-05:00Yo también puedo<a href="http://4.bp.blogspot.com/_nW4kVQSWWE8/SDIKBg2dp_I/AAAAAAAAAII/f09iJk_Tzvg/s1600-h/dibujo+mano+pau.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5202231540680861682" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_nW4kVQSWWE8/SDIKBg2dp_I/AAAAAAAAAII/f09iJk_Tzvg/s400/dibujo+mano+pau.jpg" border="0" /></a><br /><div>Normalmente no puedo dormir si es que la televisión no está encendida, programo el apagado automático y me arrullo con las luces y soniditos. Intenté sacarle la vuelta a esta absurda necesidad poniendo la radio pero el resultado fue peor: me quedé dormido con un artefacto eléctrico encendido toda la noche... que daño!!.<br />¿Cuánto dióxido de carbono se habrá creado aquella noche producto de mi irresponsabilidad?<br />Ayer por la noche, siguiendo los consejos de mi Estrella, me metí a la cama con un mp3 que Ella me había preparado con mucho cariño. Las canciones de aquel aparatito llegaban gracias a un gentil auspicio de Ricardo Arjona, Alberto plaza, Juan Luis Guerra y más de este tipo de cantantes.<br /><br /><em>- ¿Por qué me haces escuchar ésta música?.—</em>le pregunto.<br /><em>- Te hará dormir, ya verás. Además así puedes desenchufar los artefactos del cuarto y evitas la emisión de gases que producen el efecto invernadero</em>.—me dijo.<br /><br />Ella es genial, piensa en todo, a veces incluso piensa por mí. Sin duda hace mi vida mejor.<br />Le hago caso, me acurruco a su costado, le doy su besito de buenas noches y enciendo el mp3.<br />Escucho por largo rato y con mucha atención la letra de las canciones de los cantautores ya mencionados; sin embargo, lejos de darme sueño, despiertan en mí al ser criticón que todos llevamos dentro.<br />Pienso que sus canciones son demasiado repetitivas, fáciles de adivinar, poco sorpresivas, planas, incluso demasiado cursis. ¿Seré yo cursi también con algunas cosas que escribo?. Espero que no.<br />Pasaron cerca de cuatro horas y yo seguía escuchando a los marcianos estos. Volteaba a verla y Ella dormía rico, con la boquita media abierta, con sus cabellos largos reposando desinteresados sobre la almohada. Entonces ahí es cuando me ilumino.<br />Si yo quisiera también podría hacer canciones como Ricardo Arjona, las pasarían en las radios románticas que tienen a locutores que hablan bajito pero con voz gruesa, las señoras me escucharían mientras preparan el almuerzo y las secretarias esperarían ansiosas mi próximo hit.<br />Salí de la cama, con movimientos lentos para no sacudirla mucho y que Ella no despierte, fui a la sala, tomé una hoja en blanco, como hace tiempo no lo hacía, un lapicero que encontré en un cajón y empecé a escribir una canción de amor muy al estilo de aquellos artistas: </div><div><br /><strong>PRIMERA ESTROFA</strong><span style="font-family:verdana;"> </span><span style="font-family:arial;">(que sea sentimental pero con algo de humor)</span><br />Estoy padeciendo la enfermedad más grave de todas,<br />la que contagia al mundo y que aun no tiene cura,<br />que si te llega seguro hará que despejes tus dudas<br />para no pensar en vano y planear una vida futura.<br />Puedes ir por el mundo y por varios caminos<br />pero al final el virus estará en todos los destinos<br />tratando de atraparte y así derrotarte<br />Logrando al fin que de su clan seas parte<br /><strong>CORO</strong> <span style="font-family:times new roman;">(</span><span style="font-family:arial;">Tiene que tener rimas bobas)</span><br />Estoy enfermo de amor (voces de tres mujeres juntas) </div><div>salvenme por favor (yo solo)<br />Estoy enfermo de amor (voces de tres mujeres juntas)</div><div>no quiero sentir dolor (yo solo)<br />Estoy enfermo de amor (voces de tres mujeres juntas)</div><div>en verdad tengo temor (yo solo)<br />Estoy enfermo de amor (voces de tres mujeres juntas)</div><div>lo vivo a todo color (yo solo) </div><div></div><div><strong>SEGUNDA ESTROFA</strong><span style="font-family:arial;"> (pegajosa hasta el hartazgo)</span></div><div></div><div>Si el hombre va a la Luna yo te llevaría<br />para que en otros mundos la vida sonría.<br />Si faltara alguna cosa tu serás suficiente<br />Sintiendo la dicha en todo el ambiente.</div><div></div><div>Solo te pido que me tengas cuidado<br />pues el virus antes ya me había llegado,<br />lo dejé ir y lloré muy desconsolado<br />Y felizmente ahora vuelve a mi lado. </div><div></div><div><strong></strong></div><div><strong></strong></div><div><strong></strong></div><div><strong>CORO</strong> <span style="font-family:arial;">(Tiene que tener las mismas rimas bobas)</span></div><div><span style="font-family:arial;"></span></div><div>Estoy enfermo de amor (voces de tres mujeres juntas)<br />salvenme por favor (yo solo) </div><div></div><div></div><div></div><div></div><div>Estoy enfermo de amor (voces de tres mujeres juntas)<br />no quiero sentir dolor (yo solo) </div><div></div><div></div><div></div><div></div><div>Estoy enfermo de amor (voces de tres mujeres juntas)<br />en verdad tengo temor (yo solo) </div><div></div><div></div><div></div><div></div><div>Estoy enfermo de amor (voces de tres mujeres juntas)<br />lo vivo a todo color (yo solo)</div><div><br />Estuve a punto de ir por la guitarra para ponerle música a la canción. Reaccioné y me di cuenta que desde la entrada de la sala Ella me observaba, no sabía hace cuanto rato estaba ahí.<br /><br /><em>- ¿Qué haces despierta?.—</em>le digo.<br />- Venía a ver como ibas con la canción.<br /><em>- ¿Cómo sabes que estoy haciendo una canción?<br />- Por que te conozco. Sabía que pensarías que esa música es tonta, que cualquiera podría hacer eso y que inmediatamente, para demostrarte a ti mismo que puedes, te pondrías a hacer una canción de ese tipo.<br />- Mira me quedó chistosa, te la voy a cantar....—</em>no me deja terminar de hablar y plaff me cae un lapo.<br /><em>- ¿Nunca te haz puesto a pensar que si duermes poco es por algo?. En lugar de dejar pasar ese tiempo y desaprovecharlo deberías emplearlo en hacer algo productivo como escribir. Aprovecha tu vocación y tu talento, no dejes que se pierda con tu falta de sueño. Escribe a mano, como se hizo siempre, luego ya lo puedes pasar a la computadora, así no es necesario que la tengas prendida por mucho tiempo.<br />- Por eso me diste a escuchar esto. Me conoces perfectamente, incluso sabes como voy a reaccionar antes de que las cosas ocurran.</em><br /><br />Me dio un besito en la frente, acarició mi cabeza y con la otra mano me dio un apretoncito a modo de masaje en el cuello. Me dijo que no demore en ir a la cama, que hacía frío y que Ella no puede dormir en paz si no estoy a su lado. Le dije que iba en seguida.<br />Me quedé unos segundos más en la sala, parado junto al interruptor de la luz, pensando que Ella tenía razón. Lo único que tengo que hacer es escribir y escribir, crear más proyectos y ayudar de una u otra manera a mi país, a mi mundo, a mi gente. No siempre voy a hacer bien las cosas, me voy a equivocar, la voy a embarrar, no le caeré bien a todas las personas pero finalmente me daré cuenta que hay una sirena más por derrotar.<br /></div><div>Apagué la luz de la sala, fui caminando a oscuras por la casa hasta llegar a la habitación. Ella estaba semi echada, mirándome, con todo su precioso cabello hacia un costado, levantó la sabana y colcha de mi lado de la cama, me invitó con un gesto a recostarme. Me eché a su lado y aquella noche, recostado sobre su vientre, dormí como bebito.</div><div>************************************</div><div><strong>[[ Ilustración a cargo de la chica “aes” que no devuelve los libros que le presta la suegra y que frecuentemente me regala carcajadas con su disparatado sentido del humor: Paula Gómez (Canelones-Uruguay). Grande Pau! ]]</strong></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4918852064911378641-5640313639744441903?l=cuadernoblanco-nano.blogspot.com'/></div>Nanohttp://www.blogger.com/profile/02421911892978057619noreply@blogger.com11tag:blogger.com,1999:blog-4918852064911378641.post-73498623780557262832008-05-09T18:39:00.010-05:002008-05-14T12:53:44.469-05:0023 (parte final)<a href="http://4.bp.blogspot.com/_nW4kVQSWWE8/SCTjrqijKFI/AAAAAAAAAH4/IRs51t8cPXM/s1600-h/Fotos10031.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5198530209185474642" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_nW4kVQSWWE8/SCTjrqijKFI/AAAAAAAAAH4/IRs51t8cPXM/s400/Fotos10031.jpg" border="0" /></a> El tipo dio la orden a un empleado para que encienda el proyector, la imagen se proyectó en la pantalla que estaba sobre mi lado derecho. Era muy parecida al siguiente esquema:<br /><br /><strong></strong><div><strong></strong></div><div><strong>A=1 / B=2 / C=3 / D=4 / E=5 / F=6 / G=7 / H=8 / I=9 </strong></div><div><strong>J=10 / </strong><strong>K=11 / L=12 / M=13 / N=14 / Ñ=15 / O=16 </strong></div><div><strong>P=17 / </strong><strong>Q=18 / R=19 / S=20 / </strong><strong>T=21 / U=22 / V=23 </strong></div><div><strong>W=24 / X=25 / Y=26 / Z=27</strong> </div><div><br />El tipo se dirigía a mí en su discurso, pero hablaba por el micrófono para todo el público.<br />“Cada letra es representada por un número. Según esta tabla vamos a darte algunas muestras concretas de lo que intentamos hacerte saber, pero antes vamos a ponerte algunos ejemplos:<br />Recuerdo que un día caminaba haciendo mi meditación diaria por la playa. Es raro ver gente en la playa en otoño, pero ahí estaban ustedes escribiendo un poema. Les pregunté si podía leer, por que me encanta la literatura, ambos se extrañaron un poco pero finalmente me dijeron que sí y me dieron el papel. Conté los reglones que habían escrito y eran veintitrés. Volví a verlos y en ese instante tuve una visualización: noté que eran dos personas pero pronto serán tres; nuevamente el dos y el tres convirtiéndose en un veintitrés. Una lágrima rodó por mi mejilla y simplemente me fui, pero permanecía cerca de ustedes sin que noten mi presencia.<br />Ayer en el supermercado te vi nuevamente, pagando lo que comprabas en la caja número veintitrés. Recién entonces me quedó todo claro, tu eres el número que faltaba.”<br /><br /><em>- Disculpe. Yo no soy un número.—</em>dije acercándome al micrófono.<br /><br />Las personas empezaron a murmurar entre ellos, esta vez si se notaba el gesto de desagrado en sus rostros, no había caído nada bien mi comentario.<br />La miré a Ella. Me mostraba su dedo pulgar levantado en señal de aprobación, su sonrisa cómplice me hizo sentir seguro.<br /><br /><em>- ¿Cuál es la dirección de este lugar?.—</em>me preguntó el tipo.<br /><em>- Granja “V” salida 9, calle 14.—</em>respondí.<br /><em>- Según la tabla, ¿qué número representa a la letra “V” ?</em><br /><em>- El número 23.<br />- ¿Cuánto es 9+14?<br />- 23.<br />- ¿Necesitas más ejemplos?<br /></em><br />El minuto siguiente permanecí mudo al igual que el resto de personas en la sala. Unos se miraban sin decir nada, otros me veían a los ojos esperando la respuesta que podría dar. El tipo parado junto a mí permanecía quieto, con las manos cruzadas, observándome con tranquilidad.<br />Empecé a perder la calma, sentía como mis manos empezaban a sudar, estaba ruborizándome, mi mente me hablaba para decirme que guarde la compostura, debía responder algo simple, práctico y con sentido.<br /><br /><em>- ¿Qué es esto, una clase de matemáticas? ¿Por qué no nos dicen de una vez de que se trata todo este teatro de números?.—</em>Dijo Ella en voz alta. Estaba de pie junto a la mesa, dirigiéndose a toda la sala.<br /><br />El tipo nuevamente habla por el micrófono:<br />“La numerología es un conjunto de tradiciones y creencias de carácter místico que vive en comunión con los seres vivos, los números y las fuerzas físicas.<br />Pitágoras, en el año 530 AC , desarrolla un método que establece una relación entre los planetas y su vibración numérica a la que nombra “música de esferas”. Según este método, concluye que cada palabra tiene un sonido que vibra en consonancia con la frecuencia de los números como una faceta más de la armonía del universo y las leyes de la naturaleza.<br />La numerología se basa en que todos los números del uno al nueve tienen unas características positivas y negativas que aportan a la persona que los lleva por nacimiento, por los nombres y apellidos con que se identifica y por la firma que usa en sus actividades diarias. Los números son unos de los conceptos humanos más altos y precisos.<br />El esquema que les estoy mostrando no tiene nada que ver con numerología, ya que esta se basa en el sistema numérico decimal. Solo intento mostrarte la relación que hay entre tú y tu número y que esta más cerca de ti de lo que crees.”<br /></div><br /><div><em>- ¿Cómo se va a llamar tu hija?.—</em>me preguntó<br /><br />Yo quedé paralizado totalmente por la pregunta. ¿Como era posible que el tipo éste me hable de mi hija?. La niña de mis sueños que algún día vendrá a darme toda la vida que yo alguna vez no pude darle. Estaba a punto de golpear a ese sujeto, me estaba asustando un poco, tenía cólera por el hecho de que sepa tanto.<br /><br /><em>- Se va a llamar <span style="color:#009900;"><strong><a href="http://cuadernoblanco-nano.blogspot.com/2007/10/ariadna.html">Ariadna</a></strong></span>, va ser tan linda como su madre y la ama tanto como a la Luna.—</em>Contestó Ella por mi.<br /><br />Felizmente estaba Ella, calmando mis mares como siempre, siendo el punto de partida para mis decisiones, dándome ejemplo con su manera de ser, firme en todo momento, salvándome a cada instante, con la palabra perfecta para dominar a mi Sirena.<br /><br /><em>- Las letras de la palabra “Ariadna” y la palabra “Luna”. ¿Podrías sumar las cantidades?.—</em>Le dice el tipo.<br /><br />Ella me miró, sus lagrimas estaban a punto de derramarse. Yo sabía que Ella no podría contener el llanto; sin embargo me sorprende nuevamente. Toma una servilleta, seca sus ojos y respira muy hondo, saca de su cartera el celular, utiliza la calculadora de éste para llevar la cuenta, se toma su tiempo mientras ve la tabla y va sumando. En voz alta responde con acierto:<br /><br /><em>- Ambas suman cuarenta y nueve.<br />- ¿Podría ahora dividir cuarenta y nueve entre veintitrés?.—</em>le pregunta el tipo.<br /><em>- El resultado es 2.13<br />- Le voy a hacer una última pregunta. ¿Podría decirme la hora por favor?<br />- ... Son las 2:13 AM</em><br /><br />Ella me mira nuevamente, la sala guarda un silencio sepulcral. Se sienta y toma un sorbo de champagne. La cara de incredulidad que tenía era notoria.<br />Me doy cuenta que el tipo la mira como haciéndole saber que él ah vencido.<br />Yo me siento impotente de no poder hacer nada. Tal vez tenga razón, ese número está muy ligado a mi, durante muchos momentos de mi vida se convirtió en mi cumbre máxima.<br />Entonces Ella me mira y yo noto una lágrima rodando por su bello rostro. Hasta hoy no se si fue por miedo o por pena que Ella lloró aquella noche. Yo sabía lo que Ella podría estar pensando, sé que conoce bien la historia de mi antiguo veintitrés. Es ahí cuando me armo de valor y enfrento a la audiencia, cojo el micrófono y hablo dirigiéndome a Ella:<br /><br />“Tal vez haya algo de cierto en todo esto.<br />Un día el veintitrés fue mi esperanza, fue todo lo que tenía, me dio la vida que nunca tuve, me dio la felicidad que para entonces era desconocida. Pero, así como llegó y me lo dio todo, un día de la nada se marchó dejándolo todo inconcluso, estropeado, con mi alma destrozada y dejando que la cólera more dentro de mi por mucho tiempo. Pasé de amarlo a odiarlo tan solo para volver a amarlo nuevamente.<br />Felizmente llegó el día en que aprendí a guiarme de mi Estrella. Llegó Ella en un veintitrés también y me hizo entenderlo todo. De ti es que aprendí esto: “Se ama lo bueno y lo malo, no se puede amar por pedazos”.<br />Como dicen ustedes, –dirigiéndome a los masones esta vez— puede ser que un número rija mi vida. Sin embargo quiero declinar la invitación para formar parte de su logia, me basta con éste veintitrés que tengo ahora, que tendré siempre. Les estoy agradecido por tan increíble noche”<br /><br />Bajé del estrado.<br />Mientras me acercaba a nuestra mesa podía distinguir las tonalidades color turquesa que ella emanaba, su felicidad es cálida, sus ojos con perfecto delineado se clavan en los míos, sus ojos son mi vicio y la única dosis que necesito para mantener la fe.<br />Ella se pone de pie, me toma por el brazo, le regala una sonrisa a la audiencia y juntos nos retiramos por donde vinimos.<br />Afuera de la mansión, antes de subir al auto, rodea mi cuello con sus brazos, me mira a los ojos y me pregunta:<br /><br /><em>- ¿Crees que la Luna y Ariadna tengan algo en común?<br />- Alguna vez pudo haber similitud, lo sabes. Ahora entiendo más mi tatuaje de Ariadna: la nenita reposa en la Luna, pero con sus manos quiere llegar hacia la Estrella. Todo comienza a tener sentido hoy.</em><br /><br />Subimos al auto, manejé de regreso a casa por la carretera oscura, Ella reposaba su cabeza sobre mi hombro y cantaba, con su mágica voz, las melodías que desaparecen a mi <a href="http://cuadernoblanco-nano.blogspot.com/2008/01/qantrish.html">Sirena</a>.<br /><br />Llegamos a casa, el gato dormía sobre el sofá, ninguno tenía sueño.<br />Nos pasamos sin dormir y conversando, de todo un poco, durante las siguientes veintitrés horas.</div><div></div><div></div><div></div><div></div><div>**************************** </div><div></div><div></div><div><strong></strong></div><div><strong></strong></div><div><strong>[[ Ilustración a cargo de mi gran amiga, siempre confiable, amable y últimamente muy estresada, pero no por ello mala onda: Paula Gómez (Canelones-Uruguay). Grande Pau! ]]</strong> </div><div></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4918852064911378641-7349862378055726283?l=cuadernoblanco-nano.blogspot.com'/></div>Nanohttp://www.blogger.com/profile/02421911892978057619noreply@blogger.com17tag:blogger.com,1999:blog-4918852064911378641.post-675334786518878822008-05-02T19:42:00.003-05:002008-05-02T19:52:13.645-05:0023 (segunda parte)<a href="http://2.bp.blogspot.com/_nW4kVQSWWE8/SBu3HkYOdCI/AAAAAAAAAHQ/Gpn7KTjkNV0/s1600-h/masones2.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5195947935754253346" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_nW4kVQSWWE8/SBu3HkYOdCI/AAAAAAAAAHQ/Gpn7KTjkNV0/s400/masones2.jpg" border="0" /></a><br /><div><em>- No puedo dormir.—</em>Me dijo.<br /></div><br /><div>Abrí los ojos con mucho esfuerzo para mirar los numeritos rojos del despertador que está en la mesita, al lado de mi lugar en la cama. Eran casi las cuatro de la madrugada.<br /><em></em></div><br /><div><em>- ¿Qué pasa?<br />- No estoy segura, siento algo raro, no hago más que dar vueltas en la cama.<br /></em><br />Recordé las primeras noches que pasé cuando recién llegué. Vi en su rostro la misma expresión de incomodidad que yo tenía. Ella siempre se esforzó por hacerme sentir como rey, por que no me falte nada y tenga todo al alcance. Estoy muy agradecido por su desinteresado y confiable amor, por su lealtad, por la tranquilidad que me daba con cada una de sus acciones y por las lecciones que bien he podido aprender de ella. Me enseñó con ejemplo, me hizo entender la forma incondicional del amor y saber que se ama lo bueno y lo malo, que no se puede amar por pedazos. Me enseñó que la palabra “amor” es gigante y que merece mucho respeto, no se le puede utilizar irresponsablemente. Aprendí con ella a salir de mis miserias, superé los engaños y mentiras del pasado, dejé de sentirme pisoteado.<br /><br /><em>- Tampoco tengo mucho sueño.—</em>le dije— <em>¿Qué te parece si nos quedamos conversando hasta que nos quedemos dormidos? Así como hicimos cuando nos conocimos. ¿Recuerdas las más de cuarenta y ocho horas que pasamos sin dormir cuando hicimos el voluntariado?<br />- Si. Tenía miedo de cerrar los ojos y no poder seguir viviendo eso que vivía junto a ti, creo que me contagiaste tu insomnio.<br />- No, más bien fuiste tu la que me enseñaste a curarlo, eres mi medicina.<br />- ¿Quedó una botella de vino?<br />- Sí y los chocolates de pucca. ¿Subo dos copitas?.<br />- Ya, mostro! No te demores por fa.</em><br /><br />No hay palabras para explicar lo que sentí al verla sentarse de un salto en la cama, llena de felicidad. En ese momento la habitación se convirtió en una perfecta obra de arte, viví la aceleración cardiaca mas sobre saltante de toda mi vida: Manitas cruzadas reposando en su vientre, sus piernas abrigadas bajo la sábana, la calidez perfectamente dibujada en su media sonrisa y los ojitos brillándole. Bajé corriendo a subir el vino, las copas y los chocolatines.<br /><br />Vimos llegar el primer rayo de sol sentados en el piso del balcón, bebiendo las últimas copas. Nos duchamos. Ella me escogió la ropa para ese día y yo hice lo mismo con ella, hasta dejó que la maquille. Bajamos a la cocina, preparamos los huevitos revueltos mañaneros, las tostadas y el café.<br /><br /><em>- ¿Gordo, por que no llamas de una vez al tipo ese?<br />- No se. No se que decirle.<br />- Pregúntale que quiere y ya.</em><br /><br />Cogió el teléfono inalámbrico, marcó el número, puso el altavoz y lo dejó apoyado en la mesita de la cocina. Los nervios me entraron cuando oí timbrar el teléfono.<br /><br /><em>- Aló.—</em>Contestó aquella gruesa voz.<br /><em>- Buenos días. Ayer usted me habló sobre una logia, en el supermercado y llamaba para...<br />- ¿Tienes tiempo hoy por la noche?. Me gustaría que asistas a una cena.<br />- Mmm... a ver un ratito.</em><br /></div><br /><div>Volteé a verla para saber que responderle, me encogí de hombros esperando respuestas. Ella lo pensó unos segundos y me dijo que sí con la cabeza.<br /><br /><em>- ¿Puedo ir acompañado?.<br />- ¿Es una persona de confianza?.—</em>Peguntó el tipo.<br />-<em> Si, claro, vivo con Ella.<br />- Perfecto entonces. Apunta la dirección: Granja “V” salida 9, calle 14<br />- Eso es lejos, es a las afueras de la ciudad.<br />- Puedo mandar un auto a que los recoja si gusta.<br />- No, no es necesario, iremos en el nuestro.<br />- Los espero a las ocho entonces.<br />- ¿Por quien debo preguntar?</em><br /><em>- Solo muestra la tarjeta que tienes y di que tu mesa es la número veintitrés.<br />- Listo, ahí estaremos. Hasta la noche.<br />- Adiós.</em><br /><br />Sabíamos que todo ello era muy raro, nunca nos mencionó su nombre y nos había invitado a una cena. Lejos de asustarnos, como ya era costumbre nuestra, decidimos correr el riesgo e ir.<br />El día pasó rápido. Fuimos a que se compre zapatos, por que la mujeres por inercia compran zapatos para los compromisos, regresamos a la casa antes del medio día y nos quedamos dormidos.<br />Felizmente el gato se subió a la cama y nos despertó cerca de las seis de la tarde, nos dio el tiempo justo para alistarnos. Ella en su lindo vestido color miel y zapatos nuevos, yo con el terno negro y ya estábamos listos para salir a aquella cita incógnita.<br /><br />La autopista estaba cómoda, fácil de transitar y con poco tráfico. El lugar quedaba lejos de nuestra casa, como a una hora en auto, no fue sencillo dar con la dirección, estaba en un lugar algo solitario, muy calmo, rodeado de bastante vegetación. Tomamos la salida 9 y luego volteamos por la calle 14, que era un camino de tierra, como se nos había indicado.<br /><br />Al final de un pequeño túnel donde terminaba la calle y flanqueada por cuatro enormes árboles de pino, que eran similares a torreones de vigilancia, nos encontramos con una enorme mansión de tres pisos. Habían otros autos estacionados y para nuestra suerte solo un lugar quedaba vacío en el cual dejamos el nuestro.<br />Bajamos algo intimidados por la grandeza del lugar. Nos miramos y con un gesto nos dijimos mutuamente que debíamos continuar. Subimos la pequeña escalinata y metros antes de la puerta nos abrió y dio la bienvenida un tipo con fachas de mayordomo. Le di la tarjeta y dije que nuestra mesa era la número veintitrés. Fuimos guiados por un largo pasadizo, lujoso hasta en los detalles mínimos, finamente adornado con lámparas grandes, mesas de bronce con mármol y cuadros de exquisito diseño. Al final del pasadizo una gran puerta de dos alas se abrió de la misma manera como había ocurrido con la puerta de la entrada.<br />Tras la puerta un majestuoso y amplio salón, en el centro del mismo y formando un circulo estaban las mesas redondas, cada una de ellas con su respectivo número y frente a las mesas un pequeño estrado. Todas las mesas estaban ocupadas por parejas, todos mayores a cuarenta años. Solo quedaba vacía una mesa, la que tenía nuestro número, la veintitrés.<br />La gente se sorprendió al vernos entrar, no era la típica cara de sorpresa desagradable, más bien fue todo lo contrario, parece que nuestra presencia caía bien.<br />Ella me tomó la mano muy fuerte. El otro mayordomo, quien nos abrió la puerta del gran salón, nos condujo hasta nuestra mesa mientras nuestros pasos eran seguidos con mirada atenta por la gente del lugar. Los mozos llenaron nuestras copas con champagne.<br />Buscaba con la mirada al tipo raro de la tarjeta pero no podía ubicarlo. Ella miraba en todas direcciones y no soltaba mi mano.<br />Las luces del salón se hicieron bajas y se encendieron las del escenario. Se corrió el telón y se pudo apreciar un pequeño atril con un micrófono. Del costado izquierdo salió el tipo a quien ambos esperábamos ver, el mismo de quien yo había recibido las palmaditas en el supermercado y me había dado la tarjetita, el mismo a quien ella había visto cuando íbamos al café y una noche rondando la casa cuando sacaba la basura.<br />Se paró frente a todos y hablando por el micrófono, con su voz gruesa, dijo:<br /><br />“Buenas noches a todos, es un placer volverlos a ver. Como ya se habrán dado cuenta esta noche se cierra el circulo, ya no queda vacía ninguna mesa. Hoy, finalmente, la logia está completa”<br /><br /><em>- A donde hemos venido a parar</em>.—Le dije a Ella.<br /><em>- Vamos a escuchar a estos locos hablar y luego nos vamos nomás.—</em>Me respondió.<br /><br />El tipo dirigió su mirada hacia nosotros y continuó hablando:<br />“La incredulidad fue lo primero que todos tuvimos que vencer. Nadie pudo asimilar de manera sencilla el poder de su número, nadie vio al principio como su destino se dibujaba tras los trazos de nuestras cifras, nuestros ojos no ven más que líneas y curvas en los números, la mente no siempre nos da toda la información.”<br /><em></em></div><br /><div><em>- Por favor ven acá adelante para poder presentarte</em>.—dijo dirigiéndose a mi.<br /><br />Ella me miró, soltó mi mano lentamente y con la cabeza me indicó que vaya. Le hice caso.<br />La gente se puso de pie y aplaudían mi caminar hacia el pequeño estrado, yo de los nervios abotonaba los botones ya abotonados de mi saco, podía sentir como me iba poniendo colorado de la vergüenza. Subí las cuatro gradas con miedo a caerme y finalmente estuve parado frente a toda esa gente sin saber que rayos hacía ahí.<br />El tipo me dio la mano a manera de saludo y me invitó a pararme a su costado. Luego continuó hablándole a la gente:<br />“Ahora le toca a él darse cuenta de que no está aquí en vano. Vamos a ponerle varios ejemplos hasta que entienda que no es coincidencia solamente”<br /><br /><em>- ¿Te parece si empezamos?.—</em>me dijo el tipo.<br /><br />La gente aplaudió dándome ánimos. Yo la miré a Ella, me dijo que sí con la cabeza, me transmitió con su mirada tierna que todo estaría bien y me guiñó un ojo.<br /><br /><em>- Bueno, veamos de que se trata todo esto</em>.—respondí.<br /></div><br /><div><strong>CONTINUARÁ.</strong></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4918852064911378641-67533478651887882?l=cuadernoblanco-nano.blogspot.com'/></div>Nanohttp://www.blogger.com/profile/02421911892978057619noreply@blogger.com10tag:blogger.com,1999:blog-4918852064911378641.post-7677883401732581982008-04-18T14:12:00.005-05:002008-04-18T14:55:59.892-05:0023<a href="http://2.bp.blogspot.com/_nW4kVQSWWE8/SAj45wFcSbI/AAAAAAAAAHI/BlXmfxXYjYc/s1600-h/la-masoneria[1].JPG"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5190672241588455858" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_nW4kVQSWWE8/SAj45wFcSbI/AAAAAAAAAHI/BlXmfxXYjYc/s400/la-masoneria%5B1%5D.JPG" border="0" /></a><br /><div><a href="http://4.bp.blogspot.com/_nW4kVQSWWE8/SAj23QFcSaI/AAAAAAAAAHA/D8RVZed1p78/s1600-h/la-masoneria[1].JPG"></a><em>- Solo basta que digas que sí para que seas parte de la logia</em>.—Me dijo ese señor.<br /><em>- ¿Ah, que logia?. ¿Nos conocemos?. Creo que me confunde con alguien</em>.<br /><em>- Es normal que tengas dudas. Tomate el tiempo que necesites para pensarlo, te dejo mi número de teléfono y cualquier cosa me avisas</em>.<br /><br />El tipo me dio su tarjeta personal con todos sus números de teléfono, estrechó fuertemente mi mano, cargó sus bolsas, me dio una palmadita en la espalda y se marchó perdiéndose entre los autos del estacionamiento. Pagué en la caja registradora las botellas de vino, el queso, los chocolates en forma de pucca y, con mucha vergüenza, las toallas higiénicas que me habían encargado. Salí raudo del supermercado a ver si el tipo seguía por ahí; no había señal de él. Hice sonar el fascinante y divertido “chu chui chu chuc” de la alarma del auto, guardé las bolsitas en la maletera y regresé a la casa.<br /><br />Lo suponía. Tal como había imaginado.<br />Cuando llegué a casa me preguntó por que me había demorado tanto. Le conté sobre la riquísima degustación de quesos y la empachada que me había metido con los mismos. Además seleccionar el vino no era cosa sencilla, tuve que nadar entre mares de borgoñas, tintos, secos, etc... eso y que se me baje lo picadito que me puse antes de manejar.<br /><em>- Y seguro que también andabas de coqueteo en coqueteo con las degustadoras</em>.—Me cayó un lapo.<br />- <em>No mai lof, yo solo tengo ojos para ti.—</em>Le dije. La abracé desde atrás, tomé su cintura y le dí besitos en cuellito hasta que se le borró el puchero y se puso contenta. “Son esos días, tengo que ser paciente nomás”—me repetía.<br /><br />Descorchaba una botella mientras ella partía los cuadritos de queso. Jack Jhonson y su melódica guitarrita sonaba a volumen bajito.<br /><em>- Antes de hacer cola para pagar en caja se me acercó un tipo raro, como de unos cuarenta años, me dio su tarjeta. Mira<br />- Uhmm... ¿que quería?<br />- Me dijo de la nada que sería un honor si acepto ser parte de su logia.<br />- ¿Logia de que?<br />- Es lo que no sé.<br />- ¿Por casualidad no era bien alto, canoso, de barba candado también cana y con los dientes del medio bien separados?<br />- ¡Ala shit!... si. ¿Cómo sabes?<br />- Seguro es el raro ese que se nos acercó cuando escribíamos el poema en la playa. ¿Recuerdas que pidió leer lo que escribíamos, que le cayó una lágrima mientras nos sonreía y que luego nos devolvió el papel y así, sin decir nada, se fue?<br />- A miércoles, verdad.<br />- No quería decirte nada gordo, para no alarmarte, pero creo que lo he visto algunas veces más. Una vez se me hizo raro verlo sentado en el café al que vamos y me parece haberlo visto también un día que sacaba la basura. Creí que era coincidencia nomás o cosa mía, pero ya esto esta muy tenso.<br />- Bueno, no quería soltarla así nomás, pero creo que es Masón. Tenía simbología de aquello tatuado cerca de su mano y un anillo con la figura del ojo dentro de la pirámide.<br />- ¿Que es un Masón?<br />- Ala, tendríamos que hacer un viaje siglos atrás y volver hasta hoy para que lo entiendas de la mejor manera posible.<br />- Bueno, entonces empieza a contar que ya sabes que me gusta oírte hablar de estos cosos.<br /></em><br />Llevamos las copas, la botella y los muchos cuadraditos de queso hasta la mesita de la sala. Encendió un incienso, bajó un poco la luz y nos sentamos en el sofá largo.<br />Me preguntó si estaba listo. Le dije que sí. Pregunté lo mismo y respondió afirmativamente.<br /><br />Le cuento que la masonería es una asociación secreta de larga historia y que existe en todo el mundo. Su nombre se origina de la voz francesa “maÇon” (que quiere decir albañil), por que los masones usan simbología de esta muy antigua profesión, como escuadras, niveles, etc. También se emplea el nombre de “francmasonería” para designar a las asociaciones de masones. La palabra procede de que los albañiles medievales, al ser aceptados por las corporaciones de artesanos, quedaban libres o francos para ejercer su arte.<br /><br /><em>- Si señor que quiere ser lingüista</em>,—interrumpe—<em>eso de las palabras ya te he dicho que es más que interesante, pero yo quiero saber en verdad que son los masones.<br />- Pero mai lof, tengo que ir poquito por poquito, como una bonita historia.<br />- Disculpa, ya se que me pongo chinche cuando estoy con... ya sabes.<br />- Si chinchocienta, ya se</em>.<br /><em>- Ja!... "chinchocienta", ya sonso sigue</em>.—Me tira un cojín, me da un piquito, decimos salud chocando las copas, bebemos vinito y luego continúo:<br /><br />En la edad media, los albañiles viajaban frecuentemente a otros países según las posibilidades de trabajo que les ofrecían.<br />Dada su habilidad y maestría eran solicitados en los centros importantes de construcción, como los castillos, palacios, abadías, etc. No podían existir corporaciones locales de albañiles debido al carácter migratorio de sus miembros. Estos obreros tenían por costumbre tomar una casa o logia en el lugar donde se establecían temporalmente. La logia era usada para el descanso del medio día, para celebrar reuniones después de las horas de trabajo y como centro de intercambio de información. Conversaban, acordaban los precios de los jornales y discutían los secretos de su arte. En esa época eran guardados muy celosamente los secretos de cualquier arte manual por los maestros y nunca se divulgaba más que a los iniciados en el oficio. Es de esta costumbre que surge el carácter secreto de estas primeras asociaciones de maestros albañiles.<br />Hay constancia histórica de estas primeras logias, principalmente inglesas, que datan desde finales del siglo XIV. En ellas describe al arte de la albañilería, que según tales documentos se originó en Egipto, y se enumeran los ritos de la asociación.<br />Años más tarde, probablemente en el siglo XVI, las logias masónicas se vuelven más secretas. Con el fin de distinguir a los aprendices de los obreros, los maestros usaban signos y contraseñas entre sí. Probablemente este sea el origen de los signos de la actual masonería.<br />En algunos países el vulgo atribuyó a estos signos ciertos poderes diabólicos o sobrenaturales.<br /><br /><em>- Tarados. Nunca faltan los viejos cucufatos que andan hablando tontería y media</em>.—Me dice.<br />-<em> Si. Son tan cerrados en su creencia que no son capaces de ver más allá de su horizonte.<br />- Que interesante gordo. Pero no se que tiene que ver esto con el tipo de la tarjeta.<br />- Es que aún no terminé, eso solo fue la etapa medieval.<br />- ¿Qué hay más? Bueno sigue por fa, pero antes dame un beso.<br /></em><br />Un dulce besote, más quesito rico, nuevamente el salud y la chocadita de copas. Le sigo contando mientras ella escucha atenta y me mira con sus preciosos ojos, se acomoda el cabello tras la oreja, toma mi mano y yo prosigo:<br /><br />En la edad media las logias eran compuestas exclusivamente por obreros u operarios. A comienzos del siglo XVII algunas logias comenzaron a admitir personas ajenas a la profesión. En Escocia e Inglaterra ingresaron a las logias masónicas muchos miembros de la nobleza y de las profesiones liberales. Con el paso del tiempo, los obreros manuales fueron perdiendo importancia y surgieron asociaciones conformadas únicamente por personas no trabajadoras.<br />En 1717 se crea en Inglaterra LA GRAN LOGIA para unificar a todas las corporaciones aisladas y la práctica se difunde muy rápido por toda Europa.<br />En el siglo XVIII la masonería cobra gran auge no solo en Europa, si no también en Asia y América. Una de las principales características de la masonería en esta época fue el enorme número de personas aristócratas que participaban en el movimiento. Se dice que esto se debe a la difusión del iluminismo por toda Europa. Ese ambiente intelectual se caracterizaba por la fe en la ciencia y el progreso, por la confianza en el uso de la razón y por la aspiración de un entendimiento universal entre todas las personas.<br />Las reformas económicas y políticas encontraron sólido apoyo en las asociaciones masónicas. Más tarde estas logias participaron de manera secreta en las conspiraciones y en los movimientos independentistas.<br />En la época en que las logias eran conformadas solo por obreros, los masones jamás tuvieron problemas de carácter religioso. Es después de la reforma religiosa (siglo XVI) que muchas logias adoptan el principio de aceptar a miembros de las diversas sectas protestantes. En el siglo XVIII, con el crecimiento del movimiento, se hizo más flexible la política de las logias hacia el aspecto religioso. Era indispensable que los miembros creyeran en un ser supremo y en una religión natural, luego fueron admitidos los judíos en 1723. Solo a ateos y agnósticos se les tiene prohibida la entrada a las sociedades masónicas.<br />La iglesia católica y algunos gobiernos son contrarios a la masonería. El papa Clemente XII condenó la institución en el año de 1783 y prohibió afiliarse a la misma.<br /><br /><em>- Eso es lo que no me gusta del catolicismo, debe ser la religión más prohibitiva. No se por que la filosofía de andar asustando a los creyentes con la idea del infierno y los castigos</em>.—Me dice.<br /><em>- Bueno si. Pero en fin, cada quien se maneja como mejor le parece</em>.—Le contesto.<br /><em>- Pero te quedaste en mil setecientos no se cuantos. ¿Qué pasa en la actualidad?<br />- A ya, sucede que:<br /></em><br />La oposición de algunos gobiernos a la masonería se debe al carácter internacional y secreto de la institución. Por el contrario hay otros que siempre han permitido el funcionamiento de las logias de manera libre, sin estorbar sus actividades ni intervenir en ellas.<br />Las tendencias liberales del movimiento causaron la oposición de los monarcas absolutos de la llamada “Santa Alianza”. Hitler en Alemania y Mussolini en Italia, prohibieron la masonería durante sus gobiernos. En Rusia y en otros países sujetos a regímenes totalitarios es considerado ilegal la existencia de esta organización.<br />En Inglaterra y Estados Unidos, por ejemplo, así como en otros países democráticos, la masonería nunca ha tenido conflictos con los gobiernos. Muchos gobernantes y figuras políticas de los referidos países pertenecen a logias masónicas Es más los masones desempeñaron un papel muy importante en la guerra de independencia y en la política de Estados unidos, incluso se dice que ellos crearon el escudo del águila calva y la bandera de dicho país.<br />Ahora las logias se encuentran situadas en lugares remotos o totalmente inesperados.<br />Se calcula que el número total de masones en el mundo supera los seis millones. Muchas figuras importantes de nuestra historia han pertenecido a la masonería, como Bolívar, San Martín y José Martí.<br /><br /><em>- ¿Pero que podría querer un masón contigo gordo?—</em>dice con algo de ironía.<br /><em>- Es lo que no se, pero esos símbolos, el del tatuaje y el anillo, son totalmente masones.</em><br /><em>- Además la coincidencia de haberlo visto otras veces ya está más que sospechoso.<br />- Pucha si, me da melliitoo.—</em>Dije haciendo voz de niñito, poniendo cara de baboso y haciéndome el engreído.<br /><em>- No yo te cuido, yo te cuido</em>.—Me dice mientras me apapacha.—<em>Mejor vamos ya a la camita a descansar que es tarde. Mañana lo llamas, quedas en encontrarte con él, vamos y lo encaramos para salir de dudas de una vez y no andar con miedo.<br /></em><br />Pienso que Ella y su idea son geniales; por otro lado como decirle que no, también quiero ir a la camita. Es más que seguro que las siguientes noches en verdad descansaremos. “Es de esos días”.—Recuerdo.<br /><br /><br />CONTINUARÁ.<br /><br /><br />-------------------------------------------------------------------------------------------------<br /><br /><strong>° Fuente:<br />- Enciclopedia Barsa.<br />- Británica enciclopedia universal.<br />- Historias narradas por el abuelito.<br /></strong></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4918852064911378641-767788340173258198?l=cuadernoblanco-nano.blogspot.com'/></div>Nanohttp://www.blogger.com/profile/02421911892978057619noreply@blogger.com5tag:blogger.com,1999:blog-4918852064911378641.post-46255778646040433702008-04-13T18:25:00.003-05:002008-04-13T18:44:13.651-05:00El secreto San Patricio<img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5188875966006184338" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_nW4kVQSWWE8/SAKXMwFcSZI/AAAAAAAAAG4/Xxmw3ur-daI/s400/mina.jpg" border="0" />Ofelia es una niña muy inteligente, vivaz, de ojos grandes y todavía inocentes, con postura de lady refinada y sonrisa carismática. Tiene once años y ya trabaja. Alquila caballos para paseo y es guía en el pueblo al que habíamos llegado – Camila y yo – la noche anterior.<br />Nos levantamos temprano y fuimos hacia la plaza. Allí, Ofelia nos preguntó si ya teníamos caballo para ir a conocer el pueblo y alrededores; nosotros respondimos que no, que lo primero que queríamos hacer era tomar desayuno. Nos dijo que si queríamos podíamos ir al quiosco donde su madre vende choclo con queso y ponche de maca.<br />Que buena! Choclo con queso! – dijo Camila – No se que cosa sea el ponchi o punchu con masa ese, pero quiero ir por el choclo con queso.<br />Es ponche de maca y también te va a gustar, es buenazo.—le dije.<br />Ofelia sonrió y nos dijo que la sigamos.<br />A medida que subíamos por la callecita, que estaba muy empinada, nos acercábamos a un largo quiosco cuadrado que tenía una larga barra y ésta bordeaba los cuatro lados, todas las banquitas estaban ocupadas, el lugar estaba repleto. La niña entró, le dijo algo a la señora que servía y preparaba la comida mientras nos señalaba. La señora nos saludó con la mano, nosotros respondimos el gesto. Ofelia sacó dos banquitas más, le dijo a unos chicos que se arrimaran un poco, ellos lo hicieron sin ninguna molestia y nos invitó a sentarnos. Volvió a entrar al quisco. De una gran olla de barro, que estaba sobre una cocina de carbón, sacó dos enormes, amarillos, brillosos y lindísimos choclos, cortó dos gigantescas tajadas del muy blanco y delicioso queso fresco que adornaba los mostradores, los puso sobre platitos de barro y los llevó a nuestro sitio. De otra olla, que también era de barro, sacó con un cucharón el ponche de maca y nos lo sirvió en unas graciosas tacitas... si, también de barro.<br />No se si sea el barro o no pero este brebaje esta más que bueno, aparte este choclo tiene unos granos enormes, podemos hacer pastel de choclo para ocho personas con un solo grano... y el queso!... uff, que decirte, de exportación la webá.— me dijo Camila, muy sorprendida.<br />La gente que estaba cerca, que eran lugareños, y habían escuchado el comentario empezaron a reír orgullosamente.<br />Así es señorita. —respondió un anciano que llevaba sombrero de paja. Así es cuando uno trabaja con mucho cariño y con chicha de jora encima.<br />Todos reímos.<br /><br />La gente se iba retirando luego de terminar su desayuno. Algunos se despedían dándonos la mano, otros levantaban su sombrero y agachaban un poco la cabeza, unos hacían una pequeña venia. Nos quedamos solos en el quiosco con Ofelia y su mamá.<br /><br /><em>-Bueno, ahora creo que tenemos que ir a hacer el tour en caballo. ¿No Ofelia? —</em>Le dije a la niña.<br /><em>- Anda Ofe apura, anda al establo y trae las yeguas para que lleves a los jóvenes.—</em>Le dijo la mamá a su hija.<em><br />- Mejor nosotros vamos hasta el establo con ella, cosa que así caminamos un poquito para que nos baje la comida que estoy toda llena.—</em>Dijo Camila.<br /><em>- Ya, síganme, es como a cinco minutos caminando.—</em>Nos dijo la niña.<br /><br />Llegamos al ordenadísimo y pulcro establo que sincronizada y efectivamente estaba a cinco minutos caminando.<br /><em>- Asu, cuantos caballitos tienen.—</em>Le dije a Camila.<br /><em>- Si, parece que estuvieran de hambre por que andan todos flacos los pobres.—</em>Me respondió.<em><br />- Así es el caballo cholo, –</em> nos explica Ofelia<em> – son de contextura delgada, comen bastante pero igual se les ve huesudos, como si nunca los alimentasen. A pesar de eso son más fuertes y resistentes que un caballo de carrera, pueden cargar tres veces su peso y es difícil que se canse, bien recio es. Pueden escoger en cual quieren ir.</em><br /><br />Empezamos a pasear por el lugar viendo caballitos, tratando de adivinar cual es el más dócil, cual estaba menos cansado.<br /><br /><em>- A mi me gusta el marroncito de mancha blanca en la frente.—</em>les dije.<em><br />- Yo quiero ir en este que se peina con raya al medio.—</em>dijo Camila.<br />- <em>Bueno pues, –</em> dice Ofelia <em>– esas yeguas son más fuertes que los machos, escogieron bien.<br />La de usted joven se llama Milo y la de usted señorita se llama Nana.<br />Cami y yo nos miramos, nos matamos de risa.<br /></em><br />Pasamos las siguiente cuatro horas recorriendo lugares bellísimos, bajando y subiendo de Milo y Nana, aprendiendo a atar caballos en troncos de árbol, “schuu”, “Ohh”, “Arre” eran las palabras más mencionadas.<br />No olvidaré nunca las blancas caídas de agua que regaban las laderas de los imponentes cerros verdes que nos resguardaban, la vista en miniatura del acogedor pueblo que teníamos desde lo alto del mirador, las grandes y dulces naranjas que sacamos de los árboles que estaban en el camino, el bosque de mariposas coloridas y el aroma relajante de sus flores, las enormes piedras magnéticas de los restos de edificaciones incas, ver su cabello danzar al ritmo del viento y saber que el viento venera ese precioso movimiento, poder sentir el viento frío en mi rostro, cerrar los ojos y entrar en trance con la música creada por las herraduras de los caballos al pisar, dejar que mi corazón se encienda de emoción y no tener ganas de extinguir ese fuego, ver a la Luna en el cielo despejado de aquella mañana y Naslorga danzando regocijada entre los sembríos de trigo.<br /><br />El tiempo dio exacto para conocer todos los alrededores, los quince soles gastados por cada caballo estaban bien pagados.<br /><br />- <em>¿Ahora que hacemos hasta mañana? Ya conocimos todo.—</em>le dije a Camila.<br />- <em>No se, vamos a almorzar y ahí pensamos.</em><br /><em>- Disculpen que interrumpa, pero aún no han conocido todo.—</em>dijo Ofelia<em>.— Les faltaría ir nomás al pueblito de San Patricio, ahí viven familias que se dedican a la minería, la mina esta ahí cerquita nomás. Lo malo es que San Patricio está a una hora de aquí en caballo. Por quince soles más les llevo a los dos a que conozcan si quieren.</em><br /><br />Estuvimos de acuerdo con la proposición de Ofelia y decidimos almorzar allá.<br /><br /><br />**********<br /><br /><br />Camino de trocha bien afirmada, vacas pastando, un puente para cruzar un río y tras una pequeña colina se deja ver el arco pintado en colores ocres que da la bienvenida y que informa a los visitantes que han llegado al pueblo de San Patricio.<br />Ofelia nos preguntó si queríamos almorzar antes de ir a conocer la mina. Le respondimos que si. Nos dijo que sería bueno ir con Don Abel. Dice que este señor prepara truchas de mil maneras diferentes, cuenta que cada una es un manjar total.<br />Nuevamente seguimos el consejo de Ofelia y fuimos donde ella nos recomendó.<br /><br />Don Abel tiene aproximadamente setenta años, es una de las personas más respetadas del pueblo. Luce una larga barba gris y no soporta usar zapatos, sus manos dan fe de todo el fuerte trabajo que realizó a lo largo de su vida, sus ojos son profundos y denotan sabiduría, habla de manera pausada y gesticula bastante con las manos.<br />Nos invita a pasar a su casa que es también un restaurante campestre en donde no había ningún cliente. Trae la carta que está conformada por distintos tipos de platos hechos a base de trucha. Insiste en que comamos ceviche de trucha, dice que podemos ir a la pisci-granja y que podemos escoger el pez con el cual preparará nuestro plato. Accedemos.<br />Vemos uno grande, de ojos desorbitados y panza colorada. Le decimos que queremos ese. Tira muchas migajitas de pan cerca de la orilla, los peces se acercan como locos a tragarlas, se hecha al borde de la piscina, nuestra trucha panza roja se acerca a comer y Don Abel, con gran destreza, introduce sus manos en el agua a velocidad de rayo. Ahora entre sus manos está el escurridizo y movedizo pescado.<br />Nos pide que vayamos rapidito con él a la cocina. Pone a la trucha bajo el agua que corre del caño, abre sus branquias, quita las escamas pasando el filo del cuchillo a manera de lija sobre el pescado, le quita las viseras y la cabeza, lo remoja en agua con sal, filetea de manera mecánica, el cuchillo parece parte de sus extremidades, corta ocho limones por la mitad y los exprime en un recipiente, muele ajo aplastándolo con una piedra, corta los filetes del pescado en cuadritos y los mezcla con el jugo del limón y el ajo molido. Corta en juliana unas coloradas cebollas. Dice que esperemos tres minutos que cocine un poquito la mezcla mientras el va preparando la canchita serrana.<br />Pasados los tres minutos, y habiendo incorporado ya la canchita a los platos, nos regala el mejor ceviche, el más rico que pude haber probado en toda mi vida.<br />Ofelia suspiraba acariciándose la barriga, Camila estaba sorprendida, no le gusta mucho la comida marina pero lo que acababa de comer, hasta dejar limpio el plato, era más que espectacular. Yo tenía ganas de pedir repetición.<br />Don Abel trae una jarra de chicha de jora heladita. “Es para que bajen la truchita” – nos dice y se sienta en nuestra mesa para hacernos compañía.<br /><br />- <em>Todo estuvo muy rico Don Abel, muchas gracias.—</em>le digo.<br />- <em>Sobre todo la chichita esta, me sorprendo cada vez más con las cosas que me dan de tomar</em>.—dice Camila.<br />- <em>Yo sabía que don Abel cocina siempre rico, por eso los traje aquí</em>.—comenta Ofelia.<br />- <em>Gracias jóvenes, es más rico todavía si es gratis</em> .—dice riendo Don Abel.<br />- <em>¿Cómo que gratis?</em>—decimos en coro todos, totalmente sorprendidos.<br /><em>- Claro, la temporada alta todavía empieza el otro fin de semana, recién abrí hoy por la mañana y ustedes son los primeros clientes en venir. Les regalo lo que han comido, es una costumbre que siempre me trae suerte: la primera comida que preparo siempre es de cortesía. Por favor, no me arruinen la tradición.</em><br />- <em>¿Lo dice en serio</em>?.—le pregunto.<br />- <em>Claro jóvenes, acéptenlo con mucho cariño</em>.<br />- <em>Bueno gracias, pero no me diga joven. Soy Nano.</em><br />- <em>Y Yo Camila.—</em>Le dijo sonriente y estirando su mano para estrechar la suya.<br /><br />Le cuento que queremos ir a conocer la mina. Nos pregunta si alguna vez estuvimos en una. Le digo que con las justas fui a la que está en el parque de las leyendas y que lo único que salva esa visita aburrida es el simulador de ascensor que hay ahí.<br /><br /><em>- ¿Son bautizados?—</em>Pregunta Don Abel.<br />Todos movemos la cabeza afirmativamente.<br />-<em> ¿A que viene esa pregunta?—</em>Dice Camila.<br />-<em> No me gustaría que tengan problemas con El Muqui.</em><br />-<em> ¿Quién es Muqui?—</em>Pregunto.<br />-<em> El Muqui es un duende que habita las minas de toda la sierra del país. Aquí muchas personas han sufrido por culpa de este ser. Algunos bebés desaparecieron, se perdía ganado de manera ilógica, incluso algunos mineros han intentado ser llevados a las profundidades de las minas, es pequeño pero tiene mucha fuerza y así los arrastra hasta el fondo, hacía la oscuridad. A esa gente no se les vuelve a ver.</em><br />- <em>¿Pero que no son puros cuentos eso?—</em>dice Camila.<br />- <em>No hija, a mi me pasó. Cuando era joven trabajaba hasta muy tarde en la mina y a veces me quedaba haciendo turnos toda la noche también. Estaba con un compañero empujando los carros que van sobre los rieles y escuchamos los gritos de auxilio de una persona, venían del fondo de la mina. Cogimos nuestros picos y corrimos hacia adentro a ver que pasaba. La luz se cortó, solo veíamos con la pequeña lámpara que está sobre los cascos. Seguimos avanzando y cada vez nos acercábamos más a los gritos. El compañero que gritaba estaba casi desnudo tirado en el piso, lloraba y tenía cara de terror. Vimos bien y este ser horrible de cuerpo desforme y pequeño lo jaloneaba de una pierna. El compañero que estaba a mi costado se quedó petrificado del miedo. El Muqui lo vio y corrió a jalonearlo a él también. Se llenó de pánico y no atinó a defenderse. Luego vino por mi, me jaloneaba muy fuerte y a pesar de que yo luchaba con todas mis fuerzas no podía hacer nada, este duende es muy fuerte. A penas pude, ya casi rendido, saqué la estampita de San Patricio que me regaló mi abuelo y que siempre llevo conmigo. Empecé a rezarle. Milagrosamente cuando el Muqui vio lo que tenía entre mis manos se llenó de miedo, empezó a golpear su cabeza contra la pared de piedra y se fue corriendo desapareciendo en la oscuridad del fondo de la mina.<br />Mis compañeros y yo le estuvimos muy agradecidos a San Patricio, contamos la historia a todos los pobladores y construimos la capillita que tiene su nombre. Recién, después de tantos años, hace poco que las autoridades departamentales nos permitieron cambiarle de nombre al pueblo para llamarlo como nuestro santo patrono.<br /></em><br />Todos teníamos cara de misterio, habíamos atendido con total disciplina la historia que don Abel nos había contado. Ofelia tenía un poco de miedo y estaba casi abrazando a Camila.<br /><br />- <em>Nunca supe por que El Muqui se espantó tanto con San Patricio.—</em>Continuó Don Abel.<br />- <em>Yo creo saber por que.—</em>Les dije y me quedaron mirando con cara de asombro.<br />- <em>A ver hijo, cuéntame por que.—</em>Dijo en tono irónico Don Abel.<br /><em>- Hace mucho tiempo un cura llamado Patricio, que decían era muy milagroso, empezó a transformar al catolicismo a miles de personas en Irlanda. Los Druidas (sacerdotes de tradición celta), al verse disminuidos y notando que estaban siendo absorbidos por esta nueva religión, decidieron invocar a un ejercito de duendes y los enviaron al pueblo con el fin de atormentar a los supuestos traidores. Luego de saquear el pueblo y llevarse a los hijos de los pobladores decidieron ir al monasterio donde Patricio residía. Los Duendes entraron al templo, empezaron a causar destrozos, saquearon las riquezas del recinto y atemorizaron a los curas. Finalmente Patricio los enfrentó e invocando a Dios logró expulsarlos y mandarlos a las profundidades de la tierra.</em><br />- <em>Por eso es que salen de las minas...—</em>Dijo don Abel.<br />-<em> No se, tal vez, puede ser por eso. Quien sabe.</em><br /><br />Ofelia advirtió que el cielo se tornaba gris, era inminente la lluvia y que por eso debíamos empezar el viaje de regreso, si empezaba a llover en pleno camino sería muy riesgoso para nosotros.<br />Don Abel nos acompañó a los caballos, se despidió afectuosamente de nosotros y nos dio su bendición. Me pidió hablar conmigo un momento antes de marcharnos.<br />Nos apartamos de Camila y Ofelia unos cuarenta metros y nos sentamos en una banquita de madera.<br /><br /><em>- Muchas gracias por lo que me haz enseñado hoy muchacho.</em><br />- <em>No hay nada que agradecer Don Abel, solo le conté una historia.</em><br /><em>- Pero sin notarlo hiciste hacerme entender mi fe por San Patricio... ¿Puedo pedirte un favor hijo?<br />- Claro, dígame.<br />- Cuando escribas sobre lo de hoy, no digas exactamente donde queda el pueblo.<br /></em><br />Yo me quedé helado. Una corriente fría recorrió todo mi cuerpo y el desconcierto era enorme. ¿Cómo era posible que este señor sepa que me gusta escribir y que ya había pasado por mi cabeza la idea de contar esta historia?<br /><br />- <em>Recuerda que los golpes de la vida te van a hacer más fuerte y no son en vano.—</em>Continua Don Abel<em>.— Además tienes que ser fuerte para amar a tus hijos y a la bella esposa que tendrás. No dejes nunca de mirar a la Luna, tu destino se dibuja y florece en ese camino.</em><br /><em>- ¿Quién es usted Don Abel?<br />- Nos vamos a volver a ver y ahí lo sabrás.<br />- ¿Por qué siempre me dejan con las cosas a medias</em>?<br /><em>- Así será hasta que dejes de hacer tantas preguntas y hasta que entiendas que los misterios son los que hacen interesantes nuestras vidas y que solo así obtendremos mayor sabiduría.<br />Ahora ya vayan que apenas lleguen va a empezar una fuerte lluvia. No olvides prestarle atención a las señales... y por cierto muchacho, me gusta el pentaculo que tienes tatuado.</em><br /><br />Nos pusimos de pie, nos dimos un fuerte abrazo y regresé a mi caballo.<br /><br />Camila me preguntó que me había dicho Don Abel. Le dije que era cosa de hombres.<br /><em>Ap, bueno, que eres loco</em>.—Me dijo.<br /><br />Llegamos al pueblo nuevamente y, como dijo Don Abel, empezó a caer fuertemente la lluvia. Le dimos gracias a Milo y Nana por haber soportado nuestro peso tanto tiempo. Ofelia se retiró, previo besito y abrazote, agradeciendo por el hermoso día que había pasado con nosotros, dijo que no nos olvidaría.<br />Era hora de ir a descansar, tendríamos que despertar temprano al día siguiente para regresar a Lima y luego hacer el viaje a Trujillo.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4918852064911378641-4625577864604043370?l=cuadernoblanco-nano.blogspot.com'/></div>Nanohttp://www.blogger.com/profile/02421911892978057619noreply@blogger.com3tag:blogger.com,1999:blog-4918852064911378641.post-15304589354164443192008-03-28T13:02:00.005-05:002008-03-28T14:09:07.727-05:00La magia de mi Estrella<a href="http://2.bp.blogspot.com/_nW4kVQSWWE8/R-09qwnPn0I/AAAAAAAAAGw/QKVerEAGBEA/s1600-h/fogata.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5182866550986612546" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_nW4kVQSWWE8/R-09qwnPn0I/AAAAAAAAAGw/QKVerEAGBEA/s400/fogata.jpg" border="0" /></a><br /><div>Eran cerca de las dos de la mañana cuando llegamos a nuestra playa, apartada de la civilización, para acampar.<br />Las carpas se armaron inmediatamente, la fogata se encendió, su luz y calor eran necesarios. Alguien sugirió: “sacamos un roncito”. Todos estuvimos de acuerdo.<br /><br />El cansancio obligaba a dormir, las carpas iban siendo ocupadas por la mayoría de mujeres, niños y uno que otro manganzón que ya no jalaba. Me quedé roneando con mi hermana y dos primos.<br />El cielo nocturno estaba despejado, la Luna llena enorme iluminaba cual disco fluorescente la noche estrellada, el fuego crepitaba sobre la arena tibia, el Mar roncaba delante de nosotros con fuertes olas, la brisa salina acentuaba las gotas de rocío sobre la totora.<br />Parados alrededor de la pequeña hoguera, conversando, bebiendo ron, maravillándonos con la bella vista, respirando aire nuevo, se podía notar como todos esbozábamos sonrisas de plena calma y felicidad.<br />Fanlu me hacía levantar incontables veces la vista hacía la Luna. Es ahí donde la puedo ver y suelo imaginar que ella se acuerda de mí.<br /><br />A medida que pasaban las horas se hacían más brillantes las estrellas, el Mar se calmaba un poco y el fuego terminaba de consumir la madera y las cañas de totora. Ya todos habían ido a recolectar leña para avivar el fuego menos yo, que solo miraba hacia el cielo, por lo que mi turno de ir había llegado.<br />Tenía que caminar aproximadamente cien metros hasta llegar al punto de acopio donde los pescadores desechan y juntan la vieja totora. Cuando llegué al lugar miré hacia donde estaba el campamento y las carpas, apenas se distinguía, encendí un cigarro y aproveché para hacer la pichita.<br /><br />Es en el momento menos pensado en que la magia ocurre.<br />Miré nuevamente al cielo. La Luna estaba flanqueada de hermosas estrellas pero entre todas ellas una sobresalía en especial: la estrella solitaria a la derecha de la Luna.<br />Tenía tonos rojos y azules, ya la había visto antes, pero esta vez pude sentir y palpar toda su magia.<br />Cogí una ramita de totora y tracé un pentaculo en la arena. Terminado el dibujo incrusté la ramita en el centro de la figura, fui a la orilla del Mar y traje un poquito de agua con la que humedecí la ramita que había clavado, hice una oración pidiendo que la vida me muestre el camino a seguir y empecé a juntar la totora.<br />El viento comenzó a soplar muy fuerte, hacía que entre arena a mis ojos, no podía abrirlos bien y apenas veía como a lo lejos la luz de la fogata se hacía más débil. Agarré muchas cañas de totora con las dos manos y corrí hacia donde estaban los demás para que me ayuden a alimentar el fuego. A medida que me iba acercando el viento se calmaba y cuando llegué con ellos todo estaba en orden nuevamente, era como si no hubiesen sentido el ventarrón pues bebían y conversaban de lo más normal.<br /><br /><em>-Voy a traer más de una vez para no estar yendo y viniendo</em> – les dije.<br /><br />Regresé al punto de acopio y la ramita se había caído, estaba sobre la punta de la estrella donde había invocado al Atalaya del Sur.<br />Para mi esa fue la señal que necesitaba.<br />La estrella solitaria, de colores rojo y azul a la derecha de la Luna y la cañita de totora apuntando al sur me mostraron mi camino a seguir.<br />“De no haber sido por la Luna jamás habría podido conocer a mi hermosa Estrella” – me dije.<br /><br />Sentí el aroma fresco de mi hada, sabía que estaba cerca en ese momento. Vi a la sirena hundirse bajo las olas.<br />Retorné al campamento con un montículo de enormes totoras bajo los brazos, avivé un poco el fuego y me senté en el pequeño circulo que habían formado los que bebían.<br /><br />Vimos venir al amanecer, despedimos a la Luna y le dimos la bienvenida al Sol.<br />Me fui a la carpa algo cansado. Antes de entrar en ella vi que sobre el lado derecho una Estrella de Mar reposaba placidamente. La cogí con mucho cuidado y la llevé a la orilla del Mar. “Gracias por las señales, ahora todo está claro”<br /><br />Entré en mi carpa, la vi dormir placidamente, me acurruqué a su costado y con un susurro le dije: La Estrella que más brilla pude alcanzar.<br />Ella sonrió un poco y yo dormí feliz. </div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4918852064911378641-1530458935416444319?l=cuadernoblanco-nano.blogspot.com'/></div>Nanohttp://www.blogger.com/profile/02421911892978057619noreply@blogger.com8tag:blogger.com,1999:blog-4918852064911378641.post-46541671591242394802008-03-11T15:48:00.003-05:002008-03-11T18:23:27.217-05:00Herrores<a href="http://4.bp.blogspot.com/_nW4kVQSWWE8/R9b1I4a4ZlI/AAAAAAAAAGo/hq07G4Zyf6s/s1600-h/costa+verde.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5176594354641856082" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_nW4kVQSWWE8/R9b1I4a4ZlI/AAAAAAAAAGo/hq07G4Zyf6s/s400/costa+verde.jpg" border="0" /></a> Estaba en mi pastito, en mi malecón, veía como pasaban los carros a toda velocidad por la costa verde. Me gusta ver como las luces altas de los carros hacen sombras raras cuando las ramitas de los arbustos coquetean con ellas. Veía a papá Noel, cebras, duchas y otras figuras en las sombras. Un fuerte ruido, que venía de la izquierda, me hizo volver a tierra.<br />Un bulto rodaba, giraba, levantaba polvo y hacía deslizar piedras junto con el mientras caían por la pendiente del acantilado.<br />Volteé a ver a mi alrededor, para saber si alguien más había visto y escuchado lo mismo que yo, pero no había nadie; solo una señora estaba a unos cincuenta metros de distancia, paseaba a su perro y miraba en todas direcciones.<br /><br /><em>- Renato!!.. Renato!!..</em> – gritaba la señora en voz alta, era obvio que llamaba a alguien.<br /><br />Se empezó a desesperar, caminaba más rápido, veía detrás de cada arbusto, se fue hasta la rampa de skaters, daba vueltas por todo el lugar.<br />Llevó su vista hacia mi y empezó a caminar mucho más rápido hacia donde yo estaba.<br />La señora tenía los ojos enormemente abiertos y llorosos, sudaba bastante, le temblaban las manos.<br /><br /><em>- Disculpa, ¿haz visto a un niñito de cabello castaño y corto?, de seis años, tenía short marrón, polito celeste y sandalias.<br />- Para nada señora, lo siento... pero hace un rato yo estaba aquí parado y escuche que...</em> – no sabía como decirle que había visto un bulto rodar, no quería pensar – ni hacer que ella piense – que aquello era Renato cayendo por el acantilado.<br /><em>- ¿Qué escuchaste?!</em><br /><em>- No pretendo alarmarle señora,</em> (solo a mí se me podía ocurrir esa frase, ¿como no se iba a alarmar la señora?) <em>pero...</em><br /><em>- ¿Pero que hijo?! Dime, por Dios!<br />- Hace un momento algo cayó por ahí.<br /></em><br />La señora volteó a ver el sitio que le señalé, volteo de nuevo a verme, su cara estaba llena de terror, se puso pálida, tapó su boca con una mano, se le desorbitó la vista, sus ojos se llenaron de lagrimas, una de ellas rodó todo lo largo de su mejilla.<br /><br /><em>- No puede ser, no me digas eso.</em> – Me lo dijo con voz cortada, desahuciada, moviendo la cabeza en forma negativa.<br /><br />Dio la vuelta, soltó la cadena del perro y corrió hacia el borde del acantilado.<br />Daba gritos sumamente desesperados, llenos de pavor, sumergida en llanto: <em>Renato! Renato!</em> – llamaba al chico.<br />Yo no sabía que hacer. ¿Dónde había quedado el “Nano súper héroe” que resuelve todos los problemas y que está dispuesto a sacrificase por medio mundo?. Solo atiné a correr al lado de la señora y llevar mi vista cegatona hacia el oscuro acantilado.<br /><br /><em>- Renato!, Renato!... por Dios mi hijo!, Renato!.<br /></em><br />Yo también estaba casi desesperado, saqué el celular, marcaba el 116, – número de emergencia de la policía – se me cayó el celular, lo recogí, volví a marcar.<br /><em>- Renato!, hijo!... ¿Por qué?!.. Renato! ... ¿hijo donde estás?!<br />- Aquí ma. Toma, aquí está tu helado y tu vuelto.</em><br /><br />La señora y yo volteamos.<br />El estaba ahí paradito, lamiendo su heladito de hielo color naranja, con una mano estirada, dándole a la señora su helado y vuelto, en la otra mano iba sujetando al perro con la cadena que la señora había soltado<br />La señora lo cargó, lo abrazó, y continuó llorando, pero esta vez lo hacía de alegría.<br /><br /><em>- ¿Dónde te metiste niño?, casi me muero del susto.</em> – Preguntó sollozando la señora.<br /><em>- ¿No te acuerdas que te pedí permiso para ir a comprar mi helado cuando tu estabas hablando por celular?. Yo te pregunté si querías uno, me dijiste que sí con la cabeza y con tu mano me hiciste el gesto de que me vaya.<br /></em><br />La mamá se quedó mirando al vacío, como recordando, reconociendo su error. Me miró avergonzadísima, con la cara totalmente roja, bajó la vista y se marchó cargando al niño y jaloneando al perro con la cadena.<br /><br />De regreso a casa recordé la frase de una película:<br />“Los niños no se pierden, es la gente la que los pierde”.<br /><br />Ví, en las noticias de la tele, que defensa civil recomienda a los conductores que transitan la costa verde, que tengan cuidado, pues es época de desprendimientos de grandes piedras, que caen por el acantilado y que podrían causar accidentes de transito.<br />Me sentí mega idiota.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4918852064911378641-4654167159124239480?l=cuadernoblanco-nano.blogspot.com'/></div>Nanohttp://www.blogger.com/profile/02421911892978057619noreply@blogger.com5tag:blogger.com,1999:blog-4918852064911378641.post-31180144671965612112008-03-04T19:21:00.000-05:002008-03-04T21:57:20.417-05:00Pura coincidencia ?<img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5174062719411107218" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_nW4kVQSWWE8/R832oUQXNZI/AAAAAAAAAGc/bbFEdFhFKmY/s400/mano+y+mano+beb%C3%A9.bmp" border="0" />Un buen libro, la música que me da el Mar, un trago bien helado, el olor a sal.<br />No se que más se puede pedir.<br /><br />El nuevo club de playa no es muy concurrido aún, poca gente lo conoce y para mi eso es bueno, conserva bonitos lugares privados donde puedo desparramarme en mi silla playera bajo la sombrilla.<br />Como era día de semana la afluencia de público era menor a la de los fines de semana.<br />Llegué temprano, no eran ni las diez. El cuarentón colorado de la puerta me sugirió donde poner el carro para que no se exponga tanto al sol, la cochera estaba casi vacía, con el mío ya eran tres los carros en ese enorme aparcamiento.<br /><br />- <em>Aquí es donde la sombra llega primero</em> – me dijo don cuarentón. Le hice caso y obedientemente estacioné ahí.<br /><br />Bajé del carro con mi librito en la mano, abrí la maletera – que ya no tenía la mitad de una llave rota – saqué mi sillita, mi canguro con los cigarros y el encendedor, la sombrilla y la toalla. Una vez bien equipado me dirigí por el camino de piedritas que me llevaría hasta mi destino.<br />Crucé las canchas de frontón, fulbito y tenis. Todas vacías. Apenas me topé en el camino con un señor de limpieza que le daba retoques extras de pulcritud a los vidrios del restaurante, el señor me hizo una venia y dio una media sonrisa a modo de saludo, yo respondí el gentil gesto de igual manera.<br />El área de la piscina estaba desértico, nadie en las silletas ni el las mesitas, solo la flaquita del quiosco de helados y sus discos de the beatles le daban vida al lugar.<br />"Mejor me arránco para la playa". me dije<br />Antes de bajar me acerqué donde el señor bigotón del bar a decirle que me haga el favor de mandarme un pisco sour a la playa.<br /><br /><em>- Claro, en seguida se lo hacemos llegar</em> – me contestó el señor bigote.<br /><br />Como era de suponerse la playa también estaba casi desértica. El territorio de la playa no es muy grande, aproximadamente es del tamaño de una cuadra y desde que uno baja del malecón hasta el agua hay más o menos unos treinta metros. El Mar en esta parte es muy tranquilo y la ola más alta no supera mi cintura.<br />Un grupo de tres chicas en un extremo y una madre con su pequeña hija en el otro flanqueaban cada uno de los extremos de la playa. Yo tenía todo el centro de ese espacio para mí solito y allí es donde me ubiqué. Enterré con fuerza la sombrillita color azul y blanco en la arena, armé la silletita, dejé el canguro cerca al poste de la sombrilla, me desparramé en la silla y me puse a leer el librito.<br /><br />Pasado un rato llegó un mozo, caminaba con cuidado para no tirar lo que tenía en el azafate. Todo moderno él, usaba polo blanco de cuello con el logotipo del club, un gorrito color verde, short negro y sandalias.<br />"Buena voz". Pensé.<br />Armó una mini mesita, puso un posa vasos y sobre el mí rico y grandote vaso de pisco sour, que goteaba de lo helado que estaba.<br /><br />- <em>¿Desea que le atendamos en algo más?</em> – me dijo mosaico con un gentil tono de voz.<br />- <em>No, nada más por ahora, gracias.</em> – le respondí.<br /><br />Dio una sonrisita y se marchó.<br />Me bajé medio vaso de pisco sour de un solo sorbo, lo dejé en la mesita y continué con mi lectura.<br /><br />Las tres chicas habían entrado al agua. Eran bonitas, todas tenían el cabello suelto, bikinis diminutos, cuchicheaban, volteaban a verme y luego se mataban de risa. La menor tendría unos dieciocho años, la mayor más o menos veintitrés y la del medio, hablando en edades, unos veinte años.<br />Se quedaron bañándose cerca de veinte minutos, luego salieron, regresaron a sus toallas y desde ahí seguían con los cuchicheos, las miradas hacía mí y luego la risa disparatada.<br />Me había concentrado en la lectura cuando de pronto vi de reojo que alguien venía hacia mi.<br />La chica de bikini rojo, a la que le había echado unos veinte años, venía caminando hacia donde yo estaba. Creo que era la más bonita, no era voluptuosa pero si de rasgos finos y delicados. Se detuvo frente a mi con una sonrisa tímida, acomodó sus cabellos tras sus orejas y levanto las cejas, tenía un cigarro entre los dedos.<br /><br />- <em>Disculpa. ¿Tienes encendedor?<br /></em>- <em>Si, un toque.</em> – busqué rapidito el encendedor que tenía en el canguro, me puse de pié y caballerosamente le encendí el cigarro.<br />- <em>Gracias, te pasaste. Me llamo Maria Fernanda pero me dicen Mafer.</em><br />- <em>Yo soy Orlando y me dicen Nano, es mi casi nombre.</em><br /><em>- Chévere!... ¿Qué estás leyendo?<br />- "El Aleph”, es de Jorge Luis...<br />- Borges!, claro, si la leí, es buenaza.<br />- A que bacán que te guste leer.<br />- Me encanta no sabes! Además me gusta escribir.<br />- Anda!... no te creo. A mi también me encanta, es mi vida.<br />- Manya que chévere, alucina que tengo un blog.<br />- Ala, no te creo. Yo también tengo uno, se llama cuaderno blanco.<br />- Asuu!... ya mucha coincidencia ah jaja. Ya se mira, dame tu número cosa que te llamo para que me pases la dirección y yo te doy la mía y quedamos para ver si salimos a dar una vuelta no sé, fácil a tomar algo, a conversar.</em><br />- <em>Ya, sería genial</em>.<br /><br />Intercambiamos número telefónicos, me dio un besito y regresó a donde sus amigas. No quise ser grosero y mirar de más, me senté a continuar mi lectura, veía con el rabillo del ojo que ella se acercaba a sus amigas, volteó a verme sonriente, yo sonreí también y me despedí con la mano. Llegó con las amigas que, emocionadas, escuchaban atentamente lo que Mafer les contaba.<br />Yo sonreía para mis adentros, se me había subido la autoestima.<br />"Me va bien a pesar de mi barriguita mofletuda y de los budines que tengo por tetillas"<br /><br /><br />*******************<br /><br /><br />La niñita y su madre estaban en el otro extremo de la playa.<br />La mamá infló una mediana pelota de playa que la niñita perseguía por toda la arena, el viento se la llevaba y la pequeña iba correteando tras ella, tenía mucha energía para sus probablemente cuatro años, no se cansaba nunca, se reía bastante, con voz muy alta, me hacía reír también.<br />Un fuerte ventarrón empujó la pelota hacía donde yo estaba sentado, golpeó en la mesita e hizo que se derrame lo que me quedaba de pisco sour en el vaso.<br />Yo sonreí un poco, juro que no me molesté. La niñita abrió muy grande sus ojos, se asustó y se fue corriendo hasta donde estaba su mamá.<br />Cuando llegó le dijo algo mientras me señalaba. La mamá se tapó la boca con una mano, movió la cabeza negativamente, bajo sus lentes de sol que tenía sobre la cabeza, tomó de la mano a la pequeña y juntas se acercaron hacia donde yo estaba.<br />A medida que se acercaban pude notar que la madre era joven, no pasaba los veintidós años, era muy guapa, su bikini negro era espectacular.<br /><br /><em>- Hola, buenas tardes. Mil disculpas por lo que pasó, me quedé pensando y perdí a la niña de vista por unos minutos, disculpe mi irresponsabilidad.<br />- No hay problema en verdad, no fue ella, fue el viento, hay que hacerlo responsable a él.</em> – le dije a la joven y guapa madre en tono de broma que ciertamente estaba muy consternada por lo ocurrido.<br /><br />La niñita estaba boquiabierta mirando el tatuaje que tengo en el hombro derecho.<br /><br />- <em>¿Te gusta?</em> – le pregunté para hacerla sentir bien.<br /><em>- ¿Señor en que chizito viene eso?. Mami me compras para pegarme en mi brazo ¿ya?<br /></em><br />La Mamá y yo nos miramos y sonreímos a causa de la inocente y tierna pregunta de la niña.<br /><br /><em>- Eso se llama tatuaje. No es como esos que te pegas que vienen en las bolsitas de golosinas. Lo que tiene el señor en el brazo es una obra de arte.</em> – le dijo la mamá a la niñita.<br />"No lo pudo definir mejor".<br /><em></em><br /><em>- ¿Puedo tocarlo señor?<br />- ¿Estás loca oye? No molestes al señor</em> – interrumpió la mamá.<br /><em>- Por mi no hay problema, esta bien.</em> – le dije.<br /><em>- Un ratito mami, rapidito, ya pues</em> – insistió la niña<br /><em>- Por mi no hay problema, en serio.<br />- Rápido por favor, ya hemos molestado mucho al señor.</em> – advirtió la mamá<br /><em>- No me digas señor, me hace sentir viejo. Dime Nano, mucho gusto.<br />- Mucho gusto igual, yo soy Camila</em> – y me dio la mano<br /><br />Cuando escuché su nombre se me erizaron los pelos, una descarga eléctrica cruzó todo mi cuerpo, me puse algo nervioso y dejé caer el libro, lo recogí rápidamente para disimular y le quité la arena.<br />La niñita se acercó a mi brazo y pasaba su dedito por cada una de las líneas que trazan el dibujo.<br /><br /><em>- Que bonito</em> – dijo la pequeña mientras miraba atentamente el dibujo.<br /><em>- ¿Por qué la niña esta sentada en la Luna?</em> – me preguntó<br /><em>- Por que ella es mi futura hijita, que va a ser así de bonita como tu.</em> – respondí<br /><em>- ¿Y como se va a llamar tu hija?</em><br /><br />Antes de poder responder a su pregunta la mamá interrumpió.<br /><br /><em>- Ya vamos<strong> </strong><a href="http://cuadernoblanco-nano.blogspot.com/2007/10/ariadna.html"><span style="color:#009900;"><strong>Ariadna</strong></span></a> , tenemos que irnos.<br /></em><br />Esta vez no se me erizaron los pelos.<br />Hubo una apoteósica explosión nuclear dentro de mi ser, me dieron ganas de llorar, mi alma estaba en shock, mi corazón se aceleró.<br />La niñita se acercó a mi brazo y le dio un inexplicable pero tierno besito a mi tatuaje.<br />La mamá la tomó de la mano a la niñita y le dijo : <em>Ya vamos confianzuda.</em><br /><br /><em>- Chau, nos vemos y disculpa nuevamente.</em> ­– Me dijo Camila abriendo y cerrando su mano regalandome una mirada preciosa.<br /><em>- Chau</em>. – Dije totalmente aturdido, casi sin vocalizar bien la palabra.<br /><br />Ariadna se fue mandándome un besito volado y haciéndome adiós con la mano.<br /><br /><br />*******************<br /><br /><br />Recogí mis cosas.<br />Pasé por donde estaba Mafer y sus amigas. Ella me hizo un gesto mudo con sus manos: puso su mano a la altura del oído con el dedo gordo como audífono y el dedo meñique como micrófono a la altura de sus labios queriéndome decir que me iba a llamar. Me guiñó el ojo.<br />Yo sonreí sin enseñar los dientes y moví mi mano despidiéndome.<br />Llegué al carro, se me cayeron unas cuantas lágrimas melancólicas y maneje de regreso a casa.<br /><br />No tengo ganas de responderle a Mafer si es que me llama.<br /><br />Un buen libro, la música que me da el Mar, un trago bien helado, el olor a sal.<br />Ya se que me hace falta.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4918852064911378641-3118014467196561211?l=cuadernoblanco-nano.blogspot.com'/></div>Nanohttp://www.blogger.com/profile/02421911892978057619noreply@blogger.com12tag:blogger.com,1999:blog-4918852064911378641.post-53394784232652632242008-02-28T14:12:00.000-05:002008-02-28T14:35:54.323-05:00Hoy no y no preguntes<img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5172114979402812978" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_nW4kVQSWWE8/R8cLK7TIDjI/AAAAAAAAAGM/wesuyr1y22M/s400/hada%5B1%5D.bmp" border="0" />La mochila estaba muy pesada, dentro estaba el play station 2 que andaba algo mal de salud. El juego del samurai de 1582 estaba tan paja que no iba a permitir que la mugrosa lectora estropee mi fantasía nipona, yo tenía que seguir matando monstruos para vengar la muerte de mi amigo Heihachi, además las espadas que conseguía en mi camino iban superando en fuerza y poder a sus predecesoras, eran alucinantes.<br /><br />Salí de casa sintiéndome casi oriental, me emocionaba hacer de cuenta que tenía una larga trenza y que mi armadura color rojiza atemorizaba a mis contrincantes. Caminaba con el ceño fruncido.<br />Llegué a mi carro, – que ya no era carro; si no se había transformado en mi fiel corcel, compañero de aventuras – introduje la llave para abrir la maletera, (era como poner el equipaje en el lomo del rudo caballo) esta giró más suave que de costumbre (¿sería acaso mi fuerza samurai?) y un microsegundo antes de abrirse la maletera: “clicksh”<br />Un sonidito bonito, muy musical, digno de colgador con figuras de animalitos para arrullar bebes, como el frágil sonar de una cuerda de arpa al ser afinada.<br />Tenía la mitad de la llave en la mano y la mitad restante yacía incrustada en la chapa de la puerta.<br />Puta madre! - dije para mis adentros<br />Entonces me abandonó el samurai, mi caballo bravo volvió a convertirse en chevrolet chevette, la armadura roja desapareció y mi larga trenza se redujo a mis pocos pelos con patilla y barba. Ahí estaba yo de nuevo, parado junto al auto con una llave rota en las manos y mi más que segura cara de huevón.<br /><br /><br />Estaba regresando a casa por el duplicado de la llave y unas pinzas para sacar la otra mitad que se había quedado en la chapa de la puerta, el día estaba muy soleado y despejado, se podían ver las islas cercanas a la costa, que en días normales no se dejan ver, miré al cielo y fue hermoso: la Luna, siendo aún de día, se dejaba ver grande, tan esplendorosa como solo ella puede lucir. “Ella y su magia también pueden estar en el día”- me dije.<br /><br />Bajé la mirada, una espiga de trigo rozó mi rostro, un suave y no molesto zumbido resonó en mis oídos, caía una especie de polvillo medio escarchado que nubló un poco mi vista, el olor a flores y frescura inundó mi respirar que ya estaba algo agitado. Escuché un susurro:<br /><br /><em>- Yo rompí la llave</em><br /><br />Cuando mi vista estuvo clara y aquel fenómeno extraño había terminado la vi nuevamente. Me miraba con ojos enormes y brillantes, con su sonrisa divina, me acarició el rostro y me pidió que junte las manos, reposó en ellas y dejó de aletear, se quedó de pié, mirándome un poco más con las manos llevadas hacía atrás, yo estaba como hipnotizado, no podía dejar de admirar su belleza, tenía espigas de trigo adornando su cabello, sus alas –que ahora estaban quietas­– tenían el fino polvillo que se desprendía al aletear, la suave y cálida luz que emanaba de su ser tenía ese aroma relajante.<br /><br /><em>- ¿Sabes por que la Luna se deja ver hoy en el día?<br />- ¿Es por que está muy despejado? –</em> respondí con otra pregunta.<br /><em>- Es por que su magia une mi mundo con el tuyo y así ella también pude acercarse a ti. Sabíamos lo que iba a pasar, por eso no queríamos que manejes hoy.<br />- ¿Pero por que no puedo manejar?<br />- Es mejor que no responda a esa pregunta, solo confía.<br />- Esta bien.<br /></em><br />En ese momento empecé a sentirme raro, me dieron muchas nauseas, los ojos empezaban a lagrimearme, sentía escalofríos y el cuerpo me temblaba un poco. <a href="http://cuadernoblanco-nano.blogspot.com/2007/11/naslorga.html">Naslorga</a> se acercó a mi rostro, puso sus manos en el espacio que hay entre mis cejas, dijo unas palabras en una lengua extraña y dio un pequeño soplo sobre mi frente. El malestar desapareció.<br /><br /><em>- Con esto <a href="http://cuadernoblanco-nano.blogspot.com/2008/01/qantrish.html">Qantrish</a> va a desaparecer por largo tiempo, – me dijo­ – ahora puedes hacer el viaje que tienes en mente.<br />- ¿También sabes que quiero viajar?<br />- Eres todo preguntas. Se lo necesario. Anda, haz el viaje tranquilo que nosotras veremos que todo vaya bien. Tu play station si va a funcionar</em> (soltó una risita). <em>Y ya sabes que hoy no debes manejar</em><br /><br />Mi Hada me dio un lindo besito ricotón sonoro en la mejilla, aleteó, soltó el polvillo de colores y el olor a frescura, subió en dirección a la Luna y desapareció como vapor de agua.<br /><br />En casa encendí el play y puse mi juego de “Onimusha” (el samurai) , Al personaje llamado “jacques” en una parte del juego le es otorgada un Hada llamada “Ako” que le ayuda a cumplir sus misiones, en ese momento sonreí, me hizo recordar a <a href="http://cuadernoblanco-nano.blogspot.com/2007/11/naslorga.html">Naslorga</a>.<br /><br />Recuerdo que todo ocurre por algo. La noche anterior había soñado con Pacasmayo. Ahora se cual es mi destino en el viaje que tengo planeado hacer.<br /><div></div><br /><div>Me acompañas Fanlu ?</div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4918852064911378641-5339478423265263224?l=cuadernoblanco-nano.blogspot.com'/></div>Nanohttp://www.blogger.com/profile/02421911892978057619noreply@blogger.com7tag:blogger.com,1999:blog-4918852064911378641.post-58207457636246788502008-01-21T23:45:00.000-05:002008-01-22T00:56:40.043-05:00Mi Hada y mi Sirena<a href="http://2.bp.blogspot.com/_nW4kVQSWWE8/R5WFhXO9yiI/AAAAAAAAAFA/FE2YeD3E3WI/s1600-h/sirenada.bmp"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5158175756441733666" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_nW4kVQSWWE8/R5WFhXO9yiI/AAAAAAAAAFA/FE2YeD3E3WI/s400/sirenada.bmp" border="0" /></a><br /><div>Poco a poco voy atando los cabos sueltos y sin darme cuenta el resto va tomando forma de manera mágica.<br /><br />Al principio se podría haber confundido con paranoia, tal vez este chico solo era capaz de vivir aquello en su mente, no es posible que eso ocurra en verdad, por que en el mundo de la madurez no hay lugar alguno para la magia, lo metafísico se reduce a creencia insensata y es sinónimo de poca cordura. Incluso a mi me costó aceptarlo en su momento, perdí al niño interno que me mantuvo con vida todo el tiempo, olvidé sonreír por nada, jugar y saltar por que si, había renunciado a lo más valioso de mi vida : mis sueños.<br /><br />Siempre se empieza desde abajo, se retrocede para poder saltar más lejos, si nos caemos es para aprender a levantarnos, todo es por algo, todo es una sola cosa.</div><br /><div>Todo ello había dejado de ser parte de mí.<br /><br />La única manera de tener conciencia plena de todo lo deseado es obteniendo la experiencia de haberlo vivido, habernos topado y dejarnos llevar por ello, aprender a ver los dos lados de cada cosa. No puedes entender a la vida si no haz vivido muerte, no puedes amar sin haber sentido desamor, no puedes gozar en grande un triunfo si es que antes no haz sido derrotado.<br />Que no se me entienda como pesimista, por el contrario, busco sacar a luz aquella parte de mi esencia. Yo soy lo que he vivido.<br /><br />En el instante divino de un susurro conocí a mi Hada. En una noche intensa pude oír a mi Sirena.<br />Mi Hada es la paz que tengo, la alegría que nace de mi, la conciencia de querer dar lo mejor en cada cosa que hago, mi sonrisa, mis deseos, mis sueños, mis amores, mis triunfos.<br />Mi Sirena son las dudas, la pena, la flojera de no poder hacer lo que quiero en determinados momentos, el desamor, aquello que me hace ver hacía atrás y no me deja avanzar.<br /><br />Tengo la dicha de tenerlas en convivencia, no se soportan, no se entienden, a veces desearían no haberse topado para poder ser cada una de ellas por completo. Sin embargo yo amo por igual a ambas. Cada una me enseña más sobre mi, cada día me permiten aprender.<br /><br />Yo tengo una Hada y una Sirena que viven dentro de mi. Cada uno de estos seres tiene un poder increíble, no racional, que no es de esta vida. Estoy agradecido con el universo por haberme permitido conocerlas.<br />Solo deseo que sigan peleándose en mi, que no se soporten nunca, que su lucha sea interminable.<br />Ellas saben cuando manifestarse y si en alguna oportunidad se equivocan, yo estaré agradecido por la lección aprendida en ese entonces.<br /><br />Si la Sirena triunfa el Hada llora. Si el Hada sale victoriosa la Sirena grita fuertemente.<br />Ambas tienen reacciones distintas que yo manifiesto de manera notoria, cada una tiene un plan de contraataque.<br />Recuerden a mi Hada al verme sonreír, no olviden a la Sirena cuando esté triste.<br />Tengo veinticuatro años y se que estoy mas cuerdo que nunca. A la fecha eh soportado (y aprendido) mucho de sus batallas y les estoy eternamente agradecido por aquella épica lección.<br />Aunque soy por naturaleza un pacifista, les ruego encarecidamente seres mágicos de mi vida, que habitan el mismo lugar dentro de mi, que nunca dejen de pelear.</div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4918852064911378641-5820745763624678850?l=cuadernoblanco-nano.blogspot.com'/></div>Nanohttp://www.blogger.com/profile/02421911892978057619noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-4918852064911378641.post-65547944837777519072008-01-08T21:49:00.000-05:002008-01-09T01:58:18.974-05:00Qantrish<a href="http://3.bp.blogspot.com/_nW4kVQSWWE8/R4Rvc3O9yhI/AAAAAAAAAE4/8YTumcS3T-Y/s1600-h/sirena.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5153366415272430098" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_nW4kVQSWWE8/R4Rvc3O9yhI/AAAAAAAAAE4/8YTumcS3T-Y/s400/sirena.jpg" border="0" /></a><br /><div>Estaba por el caminito de trocha, rodeado de mucha vegetación, el sol ya casi estaba por ocultarse, por tal motivo tenía que hacer el paso más ligero, tenía que encontrar un lugar de suelo firme y alejado de la humedad donde poder armar la carpa y pasar una noche tranquila.<br />Con suerte y con muy poca luz de día, pude encontrar un buen lugar en medio de un claro rodeado de árboles de copas altas y frondosas que me podrían proteger de la lluvia, en caso a esta se le ocurra caer<br />Siempre eh creído conveniente y necesario hacer el fuego antes que nada, ahuyenta a los animales más curiosos – que pueden terminar siendo peligrosos – pero sobre todo aleja a los mosquitos, la peor de las pesadillas nocturnas de la selva.<br />La luz fue gentil conmigo, se quedó el tiempo necesario para que pueda terminar de arreglar las cosas para acampar aquella noche. La lamparita de kerosén, (qué había llevado por insistencia de mi mamá) la carpita verde, la bolsa para dormir, la fogata, el hot dog y los palitos de madera, ya tenían cada uno su lugar y nada más me esperaban a mi.<br /><br />Como hacía mucho calor y yo estaba cerca de la rivera del río manso que pasaba por ahí, me dieron ganas de ir a darme un chapuzón. Me saqué casi toda la ropa, sólo me quedé con el calzoncillo puesto, me embadurné el cuerpo con harto repelente para mosquito, cogí la lamparita y empecé a caminar.<br />Había avanzado unos cincuenta metros y poco a poco el sonido del agua golpeando con las piedras se hacía más fuerte, eso me indicaba que iba por buen camino hacia el río, avancé un poco más hasta que finalmente pude verlo: parecía piscina, todo quietito y calmo.<br />Cuando estuve al borde de la orilla deje la lamparita sobre una piedra, me incliné un poco con la intención de entrar al agua, metí primero un pié para probar la temperatura, estaba tibiecita. Me disponía a entrar por completo, pero fue en ese momento cuando un golpe seco se oyó en el agua, como si una piedra pesada hubiera caído. En seguida se oía chapotear el agua, las aves salieron volando presurosas de los árboles haciendo un ruido ensordecedor con el sonido que provoca su aleteo, saqué mi pié del agua, volví a coger la lamparita, alumbre el río con ella y pude ver una silueta que venía nadando muy rápido en mi dirección. Me di la vuelta y regresé corriendo por donde había venido. Llegué al campamento, me puse la ropa, apagué la lamparita, incrusté un hot dog en el palito y me senté a cocinarlo en la fogata.<br /><br />El sueño me había vencido, estaba dentro de la carpa, metido en la bolsa de dormir, ni un mosquito interrumpía, el cocodrilo no se acercaría por que le teme al fuego de la fogata que deje prendida y mi estomago estaba saciado por los hot dogs que comí.<br /><br />Esa voz mágica me sedujo completamente<br />Empezó como un afinado murmullo, se fue transformando en un quejar muy agudo y termino siendo el canto más perfecto del mundo, mi vida no había sido encaminada para escuchar tamaña belleza.<br /><br />Me quité la bolsa de dormir, tenía mucho sueño, pero yo debía saber de donde provenía aquel hermoso canto. Salí de la carpa y caminé como loco buscando la fuente de aquel sonido, este se hacía cada vez mas fuerte, estaba acercándome a él, las vibraciones remecían mi cuerpo, su melancolía rasgaba mi alma, su alegría me hacía llorar.<br />Sin saber como, estaba yo parado nuevamente en la orilla del río, no me importaban el cocodrilo, los mosquitos ni la falta de luz. El canto era muy fuerte, su belleza era totalmente intensa, mi corazón latía a ritmo acelerado, empezaba a sudar un poco y a temblar, tenía demasiada ansiedad.<br /><br />De pronto el canto cesó y se pudo oír nuevamente el golpe seco en el agua. Una silueta de mujer perfecta emergió del río, tenía el cabello gris y totalmente lacio, emanaba una cierta luminosidad en tonos opacos, la mirada de ojos celestes penetrantes y fríos se habían encontrado con los míos, una casi sonrisa dibujada en medio de sus labios rojos y gordos se ensanchaba de a pocos. Se iba acercando a mi entonando aquellas bellas melodías, yo tenía que estar más cerca de ella, poder tocarla, pedirle que no deje de cantar, hacer que me siga mirando.<br />El ruido de un balazo me hizo reaccionar. Maqallakuy!! Maqallakuy!!<strong>(1)</strong><br />El hombre no dejaba de gritar aquella palabra : Maqallakuy. Sacó sal de un bolso que llevaba y la arrojaba al agua. Aquel ser hermoso, de colores y de voz preciosa empezaba a cambiar; su cara se asemejaba a la de un demonio y mostraba sus dientes filosos mientras cambiaba la hermosa voz por chillidos estridentes. Se sumergió en el agua y antes de desaparecer dejó ver su cola escamosa y de color azulado. Lo último que recuerdo es que me desplomaba sobre la hierba crecida de aquel lugar<br /><br />Cuando desperté tenía un paño húmedo en la frente y al costado de mi cama había una chica sentada en una silla que me miraba.<br /><br />- <em>¿Quién eres? ¿dónde estoy?</em> – pregunté<br />- <em>Soy Yomaira, mi tío te salvó ayer y te trajimos aquí por que estabas ardiendo en fiebre y parecías perdido</em>.<br />- <em>¿Donde están mis cosas?</em> – dije. Yomaira señalo con su dedo índice hacía un rincón de aquella humilde habitación donde yo estaba. Todo estaba perfectamente doblado y guardado<br />- <em>Tuviste suerte de que no te lleve la Qantrish</em> – continuó Yomaira<br />- <em>¿Quién es Qantrish?<br /></em>- <em>La sirena que te quería atrapar ayer en la noche, mi tío regresaba de cazar en el monte cuando para tu suerte te vio, el es sordo por eso la Qantrish no le pude hacer nada.<br /></em><br />Me puse en píe, di gracias, dejé unos billetes dentro del mandil que llevaba puesto Yomaira y me marché. Cuando estaba por terminar el camino de trocha y llegar al pueblo me encontré con el tío de Yomaira. Le di la mano y el sonrió asintiendo la cabeza. Abrió su bolso, sacó un poco de sal, la puso en el bolsillo de mi camisa y se fue dándome una palmadita en la espalda.<br /><br /></div><br /><div></div><br /><div><strong>(1) "Maqallakuy" en idioma quechua, se usa para dar animo a una persona para que no deje de luchar</strong></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4918852064911378641-6554794483777751907?l=cuadernoblanco-nano.blogspot.com'/></div>Nanohttp://www.blogger.com/profile/02421911892978057619noreply@blogger.com3tag:blogger.com,1999:blog-4918852064911378641.post-75193779943100623102008-01-01T14:48:00.000-05:002008-01-02T20:30:20.706-05:00El Mar y la Estrella<a href="http://3.bp.blogspot.com/_nW4kVQSWWE8/R3sJSHO9ygI/AAAAAAAAAEw/RbIm1HVdzUY/s1600-h/mar+estrella+luna+y+sol.bmp"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5150720805612407298" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_nW4kVQSWWE8/R3sJSHO9ygI/AAAAAAAAAEw/RbIm1HVdzUY/s400/mar+estrella+luna+y+sol.bmp" border="0" /></a><br /><div>El Mar se había enamorado enormemente de la Estrella, la Estrella no hacía otra cosa que amar completamente al Mar.<br />Ellos no entendían de amor, les bastaba encontrarse por las noches a conversar y así estar juntos hasta la llegada del día, momento en el cual no había más que resignarse a la separación.<br />Ella lo admira, por toda su grandeza y poder, por que gracias a él hay vida en la tierra, por él empezó y él dará el fin, por que es indispensable, por que los hombres gustan pasar tiempo a su lado.<br />El la admira, por que a pesar de su enorme lejanía nunca deja de dar su luz, por que sabe lo enorme que es aún sin verlo, por que los hombres quieren llegar a ella.<br />Ella gusta de él, por que nadie más pudo hacerle ver su belleza reflejándose en sus aguas.<br />El gusta de ella, por que le enseña a conocer el universo.</div><br /><div></div><br /><div></div><br /><div>Una tarde, cuando el sol se ponía sobre el horizonte y empezaban a notarse las estrellas, el Mar lo detuvo.<br /><br /><em>- ¿Puedes por favor demorarte en salir mañana? Quiero pasar más tiempo con mi Estrella, yo podría hacer por ti lo que desees.<br />- Lo siento pero no depende de mi, tendrías que decirle a la tierra que deje de girar.<br /></em><br />Entonces el Mar dejó que el sol se marche y fue a decirle a la tierra:<br /><br /><em>- ¿Podrías hacerme el favor de no girar tan rápido esta noche? Así el sol demoraría en salir y yo podría pasar más tiempo con mi Estrella. Luego yo haría por ti lo que me pidas.<br />- Lo haría con todo gusto, -- contestó la tierra – pero no está en mis manos, debes decirle a mi orbita que deje de girarme.</em><br /><br />El Mar hizo una ola gigante, con mucha espuma, el sonido de aquello fue estruendoso, en la cima de ella iba su voz.<br /><br /><em>- Orbita por favor, te ruego que dejes de girar a la tierra, de esta forma el sol tardaría en salir y yo podría pasar más tiempo con mi amada Estrella. Yo haría luego lo que sea en retribución.<br />- Lo haría encantadísima Mar, pero no puedo si es que no le dices a la gravedad que debilite mi movimiento.<br /></em><br />Fue entonces el Mar juntando sus aguas en un gran remolino, del centro de este se oyó su voz:<br /><br /><em>- Gravedad, te suplico, debilita a la orbita para que no haga girar tan rápido a la tierra, así el sol se demoraría en salir y yo podría estar un tiempo más con mi adorada Estrella. Yo por ti haría lo que me pidas en agradecimiento.<br />- De ser posible lo haría Mar, pero antes debes decirle a la Luna que se aleje de la tierra, solo eso haría que se pierda la gravedad.</em><br /><br />El Mar subió la marea hacia la Luna y le dijo:<br /><br /><em>- Te imploro Luna, aléjate esta noche de la tierra un poco, eso haría que se pierda gravedad, la poca gravedad debilitaría a la orbita, la orbita haría girar mas lento a la tierra, esto haría que el sol se demore en salir, de esta manera yo podría pasar más tiempo con mi amada Estrella. Yo por ti haría lo que pidas.<br />- Lo haría con todo gusto Mar, pero mira, el Sol ya está saliendo y yo me tengo que retirar por ahora, nos vemos mañana por la noche.</em><br /></div><br /><div></div><br /><div>El Mar llevó su vista hacia el cielo, pudo ver como se iba perdiendo de vista su amada Estrella con la llegada del día. Había desperdiciado el momento que la vida les regalaba cada día para estar juntos aquella noche.<br /><br />La noche siguiente y en adelante, la Estrella no apareció. Nunca se supo que pasó con ella.<br />El aire cuenta que un supernova ocurrió en su alma, el cielo piensa que fue absorbida por un agujero negro que nació en su corazón, las otras estrellas coinciden en decir que se enfrió por la falta de amor de aquella noche.<br /><br />Desde entonces el Mar unos días está furioso y lo manifiesta en su bravura, a veces esta triste y se pude notar en su calma, otras veces se congela en el ártico y dicen, que cuando esto ocurre, es por que está llorando.</div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4918852064911378641-7519377994310062310?l=cuadernoblanco-nano.blogspot.com'/></div>Nanohttp://www.blogger.com/profile/02421911892978057619noreply@blogger.com7tag:blogger.com,1999:blog-4918852064911378641.post-21756254372407848232007-12-18T21:02:00.000-05:002007-12-18T23:13:50.552-05:00Como en el cielo<a href="http://3.bp.blogspot.com/_nW4kVQSWWE8/R2iaR3O9ycI/AAAAAAAAAEQ/_oHdYHdRhBw/s1600-h/estrella+y+Luna.bmp"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5145532205945964994" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_nW4kVQSWWE8/R2iaR3O9ycI/AAAAAAAAAEQ/_oHdYHdRhBw/s400/estrella+y+Luna.bmp" border="0" /></a><br /><div>Abrí los ojos a las cuatro de la mañana y ya no pude conciliar el sueño.<br />La tele estaba aburridísima, no quería estar recostado y el sueño se había marchado. No es habitual, pero aquella madrugada decidí salir a correr, hacer algo de ejercicio extra no estaría de más. Me puse la polera negra, el pantalón de buzo plomo y las zapatillas azules con rayitas blancas. Salí del cuarto caminando despacito para que nadie en casa se despierte y de paso evitarme el interrogatorio sobre a donde iría.<br />La última estrella de la noche - que estaba bien pegadita a la Luna - me dio sensación de misticismo. Caminé mirando hacía el cielo hasta que una gotita de lluvia cayó en mi nariz, ello me hizo ver a mi alrededor y pude notar que había cruzado pistas y caminado varias cuadras sin siquiera notarlo, estaba en el malecón, al filo del acantilado, con la calle totalmente desértica y sola para mi.<br />Empecé con un trote suave y algo pesado a modo de calentamiento. Pasadas unas tres cuadras intensifiqué el ritmo, me puse la capucha para cubrir mi cráneo calato de la lluvia y hacer de cuenta que era rocky.<br />Llegué hasta el parque donde está la rampa de skaters y la estatua de Jhon Lennon. Aquella bonita escena me hizo parar : En una banca, junto a un arbolito de hojas rojas, había una pareja que se encontraba sumergida en un profundo abrazo. Los vi durante un rato, ellos no habían notado mi presencia, todo a su alrededor parecía no existir, eran ellos dos y nada más en todo el universo, no pude evitar sentir algo de sana e inofensiva envidia. Llevé mi vista hacia el horizonte sobre ellos, la estrella y la Luna parecían imitarles, prácticamente se abrazaban, estaban juntos sin decirse nada y entendiendo todo, olvidando lo demás y sintiéndose eternos plenamente.<br />Recordé cuando una vez me dijeron que todo acto de pureza era siempre imitado en el cielo, que las fuerzas supremas aprendieron a amar gracias a nosotros y que por ello, en agradecimiento nos transmiten toda su sabiduría.<br />Di la vuelta y regrese en trote hasta mi pastito, me detuve a ver el abrazo infinito de la estrella y la Luna hasta que poco a poco la llegada del día iba borrando del cielo la magia de aquella noche.<br />Yo se muy bien que tu lo sabes todo. Iré al sur y podré abrazar a mi estrella nuevamente, el regalo que el universo y la magia me permitieron reencontrar.<br />Así, en el cielo, vamos a ser ejemplo.</div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4918852064911378641-2175625437240784823?l=cuadernoblanco-nano.blogspot.com'/></div>Nanohttp://www.blogger.com/profile/02421911892978057619noreply@blogger.com2tag:blogger.com,1999:blog-4918852064911378641.post-46844985420735848142007-12-12T00:09:00.000-05:002007-12-13T21:26:55.899-05:00Crónica absurda y una zapatilla<a href="http://1.bp.blogspot.com/_nW4kVQSWWE8/R19w3hjFmmI/AAAAAAAAAEI/DOl4gGusOJc/s1600-h/taba.bmp"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5142953398681049698" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_nW4kVQSWWE8/R19w3hjFmmI/AAAAAAAAAEI/DOl4gGusOJc/s400/taba.bmp" border="0" /></a><br /><div>La noche anterior se acostó muy tarde, tuvo que estudiar bastante por que la prueba del día siguiente sería difícil.<br />Se levanta muy temprano por la mañana después de haber dormido apenas unas horas, vence la flojera con tenacidad para sacar su cuerpo de la cama tibia, busca los zapatos somnolienta mientras acomoda un poco su cabello y siente el sabor del despertar en su boca. Con pasos de agotamiento va pausadamente al baño, abre por inercia la llave del agua, pone las manos en forma de platito de té para poder retener agua en ellas y mojarse el rostro, lo seca suavemente con la toalla, cepilla sus dientes como manda el dentista : los de arriba hacia abajo y los de abajo hacia arriba.<br />Antes de entrar en la ducha se asegura muy bien de que el agua esté caliente lo suficiente, se quita cada una de sus prendas, de la sutil manera en que sólo ella puede hacerlo. No puede tomarse mucho tiempo por que lucha contra el reloj, a pesar de ello se demora lo necesario para dejar en optimo estado su flameante cabello.<br />Terminado el baño --ya despierta en un 90 %-- va rápido a su cuarto a cambiarse procurando combinar con colores discretos. Un medio desayuno por la prisa y a salir corriendo a la calle a buscar movilidad. ¿Micro o metro? Sólo ella y su estado de ánimo lo saben.<br /><br />Llega agitada a la universidad, saluda como de costumbre a los conocidos, que al igual que ella van también apurados, va directo al salón, se sienta donde siempre e intenta repasar un poco más antes de que empiece la prueba, esa prueba, motivo de la aparición de ojeras, causante de desvelo y tensión.<br />Los profesores flanquean cada zona del salón, es casi imposible copiar. Le dan la prueba, escribe su nombre antes que otra cosa, hace una breve oración y empieza.<br />Los nervios la traicionan, muerde el lápiz, acomoda su cabello, gira un poco hacia la derecha la hoja, mueve la pierna que tiene cruzada, trata de concentrase, pero nada. Lo estudiado ayer no viene a su mente. “Eso me pasa por quedarme en el msn hasta tarde” – se reprocha.<br /><br />Cierra los ojos de la manera en que lo hace uno cuando esta preocupado y apoya la frente sobre su mano; entonces el susurro de una respuesta llega a ella. Abre los ojos algo exaltada, mira hacia ambos lados con cuidado para que los profesores no piensen que se quiere copiar, fija la mirada sobre la primera pregunta del examen y en efecto, aquel susurro era la respuesta a esa pregunta. Ella sonríe por primera vez en el día. Termina de redactar la respuesta y oye un nuevo susurro, el susurro de una letra. Al ver la segunda pregunta entiende que la letra que oyó es la que debe marcar, la sonrisa en ella vuelve a iluminar su rostro.<br />Luego de oír otros ocho susurros y siendo una de las primeras en terminar la prueba, tiene que retirarse del aula, va a su carpeta a buscar el libro del curso para cotejar las respuestas y sale.<br /><br />Cuando va caminando por el pasillo, nota que uno de sus pasadores esta suelto, se agacha para amarrarlo antes de que tropiece y en ese momento entiende de donde provenían aquellos susurros : Llevaba puesta las zapatillas de color turquesa.<br /></div><br /><div>Días atrás, en una visualización, le dijeron que recuerde siempre ese par de zapatillas, que la energía astral de un visitante estaría almacenada en esos objetos; sin embargo ella lo había olvidado y nunca lo tomó en serio.<br /></div><br /><div>Se quitó las zapatillas llegando a casa, se acostó en la cama y en su mente dio gracias.<br /></div><br /><div>Prendió la computadora, se conecto al msn y una ventanita de conversación se activó, en ella se podía leer : De nada. </div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4918852064911378641-4684498542073584814?l=cuadernoblanco-nano.blogspot.com'/></div>Nanohttp://www.blogger.com/profile/02421911892978057619noreply@blogger.com8tag:blogger.com,1999:blog-4918852064911378641.post-79007778066400476702007-12-06T22:47:00.000-05:002007-12-23T14:03:01.215-05:00Te pierdes, te encuentras<a href="http://3.bp.blogspot.com/_nW4kVQSWWE8/R1jWnxjFmlI/AAAAAAAAAEA/oVyOclZ_x3c/s1600-h/mrm2108.tmp.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5141094953447168594" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_nW4kVQSWWE8/R1jWnxjFmlI/AAAAAAAAAEA/oVyOclZ_x3c/s400/mrm2108.tmp.jpg" border="0" /></a><br /><div>Al fin descubrí que soy capaz de mantener una relación estable, duradera, perfecta, armoniosa, en la que puedo ceder libre y confiadamente, con quien cuento incondicionalmente: la relación conmigo mismo.<br /><br />Descubrí en la distancia de un breve viaje -que realicé hace poco- lo que es estar solo realmente. Te vuelves invisible en una tierra totalmente ajena, no tienes a tu lado a alguien que te diga las cosas, extrañas los bellos amores del pasado, los momentos compartidos, te preocupas más en cuidar tu entorno.<br /><br />Al principio la novedad te seduce, aflora en uno el antepasado neandertal que te hace querer conocer el mundo sin importar lo que dejas atrás, pues en ese momento lo que está por venir es lo que más llama la atención.<br /><br />Eran casi las cuatro de la tarde cuando empecé a caminar por la orilla del mar rumbo a no se donde y no se por que. Me empezó a molestar tener puestas las sandalias y me las quité, las guardé en la mochila que estaba casi vacía y continué descalzo, sintiendo la frescura de la arena húmeda.<br />Caminé sobre arena, piedras, conchitas partidas, saltando el yuyo, cruzando peñascos, pisando muimuy, persiguiendo cangrejitos, esquivando caca de gaviota. Caminé, caminé, caminé.<br />Luego de unas horas, el sol anaranjado del final de la tarde disparaba sus rayos por entre las nubes acompañando mi andar, me recosté en una pendiente usando mi mochila como almohada a ver el sunset. Las olas del mar al levantarse brillaban de color oro y el sonido se su reventar reinaba en la playa e hizo que me acurruque hasta quedarme dormido.<br />Cuando desperté no me quedaba claro si es que lo estaba o no, sentía como que no había abierto los ojos. Un rato después comprendí que era tanta la oscuridad del lugar, que no había diferencia entre cerrar o abrir los ojos, no podía verme a mi mismo, no veía mi cuerpo, tan solo lo sentía. Aquella noche la pasé en ceguera absoluta, no habían estrellas ni Luna que me acompañasen esa noche.<br />El clima había cambiado por completo y como yo sólo tenía puesto mi ropa de baño y un polito sin mangas, lo templadito y cálido de la tarde quedó en el olvido, dando paso a una noche húmeda, con mucho viento y poco amigable.<br />Empecé a mover mis manos sobre la arena, trataba de encontrar mi mochila para poder sacar de ella mi casaquita negra con parche de green day – mi compañera de toda la vida – para ponérmela y así disminuir mi casi hipotermia. Cuando una de mis manos golpeó la mochila sentí la primera sensación de alivio de la noche, busqué el cierre, saqué la casaquita, me la puse, y fue en ese momento que entendí que nada cambiaría si es que no abrigaba mis pies descalzos. No tenía medias, lo primero que se me ocurrió fue enterrar los pies en la arena. Al principio sirvió un poco, pero luego aquel hoyo se empezaba a transformar en una refrigeradora de pies, a tal punto que empezaba a entumecerme. Se me ocurrió la idea de meter los pies a la mochila, haciendo como que era una bolsa de dormir; esa fue la segunda sensación de alivio de la noche.<br /><br />Ahí estaba yo en plena playa helada, sin familia ni amigos, sin nadie con quien hablar, sin nada que mirar, sin bulla de noche citadina agitada, sin alcohol ni cigarros, donde no podía usar dinero, el celular sin batería y sin saber la hora. Fue la primera vez en mucho tiempo que sentí dolor y angustia por mi soledad.<br />Luego que aquel sentimiento salió de mi cuerpo por los ojos transformado en lágrimas, sentí la tercera sensación de alivio de esa noche.<br /><br />La Cuarta y más duradera sensación de tranquilidad es aquella que vivo hasta hoy.<br />Comprendí aquella noche que estando bien conmigo mismo, conociéndome a perfección, sabiendo cuales son mis debilidades y fortalezas no habría forma de salir perdiendo en adelante. Tengo los píes en la tierra, pero también soy capaz de dar vida concreta a todos mis sueños. Sé que la chica de mi vida está en algún lugar esperándome y que Ariadna va a ser tan linda como su mami. Esta chica no va a querer conocer el mundo por si misma, si no querrá hacerlo a mi lado, me ayudará a soñar y yo haré que ocurra lo mismo con ella.<br />Me reencontré conmigo mismo, sonreí al volver a ver mi niñez, conversé largo rato con cada una de las etapas de mi vida, acaricie mis recuerdos y pude palparlos, amé de nuevo, hice canciones en mi cabeza, imaginé historietas de súper lentes, añore volver a la época de mis fotografías de memoria, viví mis siguientes viajes, sonreí y no deje de hacerlo, no me veía, pero sabia que lo estaba haciendo.<br /><br />El primer rayo de luz de la mañana rompió la especie de trance en la que estaba.<br />Regresé al hotel y me quedé dormido como hasta las dos de la tarde.<br /></div><br /><div>Cuando eran casi las cuatro de la tarde empecé a caminar de nuevo hasta quedarme dormido de cansancio y despertar a mitad de la oscuridad.<br /></div><br /><div>Durante los tres días siguientes de mi estancia, volví a hacer lo mismo.<br /></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4918852064911378641-7900777806640047670?l=cuadernoblanco-nano.blogspot.com'/></div>Nanohttp://www.blogger.com/profile/02421911892978057619noreply@blogger.com4tag:blogger.com,1999:blog-4918852064911378641.post-64122237560943014262007-11-28T20:46:00.000-05:002007-11-28T22:39:28.629-05:00El primer viaje<a href="http://3.bp.blogspot.com/_nW4kVQSWWE8/R04u-UIxBsI/AAAAAAAAAD4/KIaX6Vmq0II/s1600-h/mi+mano+sola.bmp"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5138095872968558274" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_nW4kVQSWWE8/R04u-UIxBsI/AAAAAAAAAD4/KIaX6Vmq0II/s400/mi+mano+sola.bmp" border="0" /></a><br /><div>Hoy cerca de las tres de la mañana finalmente pude verte.<br /></div><br /><div>Tenías puesta una polera blanca con rayitas rojas, tu largo cabello lacio se extendía sobre la almohada, la sabana te llegaba hasta la cintura, no respirabas, prácticamente dabas suspiritos de cansancio, tenías la boquita levemente abierta, tus ojos placidamente cerraditos, tus manos casi abiertas y la luz que irradiaba tu cuerpo era entre celeste y rosa.<br /></div><div>Intenté no hacer ruido caminando despacito.</div><div>Como no conocía bien tu casa y estaba muy oscuro, trataba de no tropezar con los muebles dando pasos chiquitos.<br />Los ojos casi verdes del gato se posaron en mi y seguían atentamente cada una de mis acciones.<br />Yo me senté suavemente en tu cama tratando de hacer el menor movimiento posible, no sea que te despiertes y te llenes de susto al darte cuenta de mi presencia. Acomodé tu cabello detrás de tu orejita tibia y tomé tu mano delicadamente, con sumo cuidado, levantándola lo necesario para poder tenerla a plenitud.<br /><em>“Aquí estoy”</em> – te dije en susurros. Levantaste un poco las cejas y diste una tímida sonrisa mientras apretabas levemente mi mano.<br />Te vi dormir tiernamente largo rato, oírte inspirar y exhalar se convirtió en nuestra música de fondo.</div><div>Sin darme cuenta ya no estábamos solo tomándonos las manos, nuestros dedos ya estaban entrelazados, mi sensibilidad estaba al tope.<br />Al parecer le caí muy bien a tu gato. Se había recostado a mis pies y se relamía las patitas ronroneando con sonidos casi imperceptibles.<br /><br />De pronto- mientras acariciaba tu cabello con la otra mano- abriste los ojos y me miraste, bajaste un poco las cejas y luego te volviste a quedar dormida. Entendí que nunca despertaste, fue solo esa reacción común que tenemos al dormir y que pocas veces somos conscientes de tenerlas. Supe en ese momento que ya era hora de marcharme, pues si despertabas ibas a llenarte de miedo y aquella noche perfecta se arruinaría completamente.<br />Reposé delicadamente tu mano sobre la cama, de la misma forma en que la tomé, acaricié una vez mas tu largo cabello, te di un besito en la frente y partí de regreso a casa.<br /><br />Cuando estuve en mi cama nuevamente, la sensación de soledad fue enorme y no me dejaba dormir. Prendí un cigarro y fui a la ventana a ver la calle. La Luna estaba preciosa en el cielo nocturno despejado, recordé que te había prometido fumar menos y tiré el cigarro recién prendido al césped del jardín. Cerré los ojos estando en pié y podía verte aún descansando hermosamente con la boquita entre abierta. El besito que te di en la frente había dejado tu perfume en mi. Abrí los ojos y vi mi mano sin la tuya, ya no había sonido a tu dormir, no sentía lo calientito de tu cuerpo y no podía distinguir más tus colores.<br /></div><br /><div>Regresé a la cama luego de hacerle una oración a la Luna, pidiéndole que te vaya bien en tu examen de hoy, que te cuide mucho de los flaites, que no te quedes dormida y llegues temprano a clase, que se apiade de mí y que aunque sea en sueños me permita sentirte una vez más.</div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4918852064911378641-6412223756094301426?l=cuadernoblanco-nano.blogspot.com'/></div>Nanohttp://www.blogger.com/profile/02421911892978057619noreply@blogger.com7tag:blogger.com,1999:blog-4918852064911378641.post-70818463050911502512007-11-21T18:48:00.000-05:002007-11-22T21:15:44.917-05:00Nano vs Insomnio<a href="http://4.bp.blogspot.com/_nW4kVQSWWE8/R0TPrEIxBrI/AAAAAAAAADw/mSe1dsj9DgM/s1600-h/yo+con+ojeras.bmp"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5135457813861041842" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_nW4kVQSWWE8/R0TPrEIxBrI/AAAAAAAAADw/mSe1dsj9DgM/s400/yo+con+ojeras.bmp" border="0" /></a><br /><div>En los últimos cuatro días he dormido apenas unas horas, no las he contado con exactitud, pero calculo que habrán sido en total unas cuatro o cinco.<br />Estoy súper cansado, no escucho bien algunas veces, el cuerpo tiembla por momentos, mis reacciones son lentas. Lo bueno – si se puede decir así – es que no he perdido mi buen humor; más si he notado que estoy muy sensible, como una mujer en regla.<br /><br />Hoy fui a ver al doctor. Un muchachito recepcionista aburrido me pidió el carné del seguro, hizo una mueca jocosa al ver mi cara y luego me cobró los treinta y cuatro soles de la consulta. Esperé casi veinticinco minutos para ser atendido, en la tele estaban pasando una novela aburridísima que felizmente acabó rápido, luego el canal tubo la genial idea de poner a Goku. Cuando el capítulo estaba de lo más interesante al doctor se le ocurrió llamarme :<em> Orlando Burga Coelo </em>– dijo gritando mi nombre.<br />Anda baboso, se pronuncia Coeyo – me dije a mi mismo mientras me ponía despacito en pié – y así todo lento y con pasos torpes ingresé a su consultorio.<br /><br />Supongo que algo de experiencia tendría el entradito en cuarentas canoso del doc, por que apenas me hizo tomar asiento me preguntó:</div><br /><div><br /><em>- ¿Hace cuanto que no duermes?<br />- Hoy son cuatro días<br />- ¿Es la primera vez que te pasa?<br />- ..si<br />- ¿Hay dolor de cabeza?<br />- Si, también tengo la espalda como si me hubieran molido a palos y se me traba la lengua al hablar.<br />- Siéntate en la camilla que te voy a medir la presión y te voy a tomar la temperatura.<br /></em><br />El buena gente empezó a apretar la bolita de plástico del tensiometro. Yo sentía como mi brazo se hacia como que iba a estallar, el doc frunció el ceño e hizo una especie de puchero al ver la agujita que marca los latidos. Después me puso el termómetro de manera tosca en la boca. Pasado el minutito de rigor y cuando vio la medición me dijo : tienes 38.2 de temperatura...yo no sabía hasta entonces que tenía fiebre!!<br /><br />Me hizo el descanso médico, me dio la lista de pastillas con letra in entendible que tendría que recoger en farmacia, me dio una palmadita en la espalda y me dijo : <em>Eso es todo Orlando, nos vemos el próximo miércoles a esta hora.<br /></em><br />Fui a recoger las pastillas. Estas cosas enanas no me van a hacer nada – me dije; sin embargo me sorprendió lo bien que entendió la letra del doc el tipo regordete de farmacia.<br />Manejé de regreso a casa medio zombi, esperando que ninguna viejita tortuga ni un mocoso irresponsable se me cruce en el camino, pues me daría flojera frenar, yo a esas alturas sólo quería llegar al toque a casa.<br /><br />La fiebre ya bajó, solo tengo 37.3 ahora.<br />Lo malo es que aún estoy aquí, recontra despierto, con los ojos grandotes como huevos duros y las ojeras enormes, que ya casi me van a llegar a la quijada.<br />Dicho y hecho, las pastillitas chiquitas no iban a hacer efecto.Sólo ansió en verdad que las condenadas chiquitas estas le saquen la vuelta a mi organismo y así al fin, después de tanto tiempo, pueda volver a dormir.</div><br /><div></div><br /><div>El próximo miercoles, después de la nueva cita con don buena gente, podré continuar el post este.</div><br /><div>Morfeoooo !! donde estás !??!</div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4918852064911378641-7081846305091150251?l=cuadernoblanco-nano.blogspot.com'/></div>Nanohttp://www.blogger.com/profile/02421911892978057619noreply@blogger.com8