tag:blogger.com,1999:blog-471736360437135392.post-55681804152124516902007-11-05T01:32:00.000+01:002007-11-16T10:21:44.956+01:00Ésto es cómico<div style="text-align: justify;"><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_xzFZWDTqcJk/Ry5pynlH8PI/AAAAAAAAANk/R_dCuvIe_2I/s1600-h/lianas2.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_xzFZWDTqcJk/Ry5pynlH8PI/AAAAAAAAANk/R_dCuvIe_2I/s200/lianas2.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5129153343960641778" border="0" /></a>"Ésto es cómico" pensaba el cazador mientras se desenredaba una liana de la pierna. "Terriblemente cómico"<br /></div><div style="text-align: justify;">Había trepado a un árbol, un cocotero que extrañamente no tenía ningún coco. Había subido a la rama más alta, acechando a las moscas. Había apuntado con la lanza, sigiloso, como ha de ser todo buen cazador. Había esperado, acercándose milímetro a milímetro a las gordas moscas posadas al final de la rama. Se había arrastrado, desgarrándo la tela de la ropa.<br />Luego había arrojado la lanza y ensartado una de aquellos bichos. Se había levantado apenas, movido unos centímetros más adelante y, todavía con la lanza bien apretada —y la mosca clavada en la punta— había resbalado y había quedado colgando de espaldas al suelo, sujeto por unas lianas. La nube de moscas volvía a posarse otra vez. En las ramas, en las hojas, en las lianas y en la lanza y una, del tamaño de un puño cerrado, sobre la tripa del cazador —movíase nerviosa, reconociendo ese terreno blando y carnoso al que estaba poco acostumbrada—.<br />—¡Terríblemente cómico! —gritó el cazador agitando en el aire la lanza.<br />Y la mosca de su tripa, del tamaño de un puño cerrado, echó a volar, asustada.<br /><br /></div>Arilenahttp://www.blogger.com/profile/16068131943554352205noreply@blogger.com