tag:blogger.com,1999:blog-41509191841844308292008-08-19T02:11:56.677-07:00Diario de un cura de aldeaMiguel P. Leónhttp://www.blogger.com/profile/15586935195983628204noreply@blogger.comBlogger41125tag:blogger.com,1999:blog-4150919184184430829.post-44467530796180893812008-08-18T14:44:00.000-07:002008-08-19T02:11:56.690-07:00Libertad, sin ira, libertad...<div align="justify"><a href="http://4.bp.blogspot.com/_sveAoFe_nYE/SKnuEUGH__I/AAAAAAAAAXU/VX1EzHbq79w/s1600-h/libertad.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5235977799676198898" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_sveAoFe_nYE/SKnuEUGH__I/AAAAAAAAAXU/VX1EzHbq79w/s200/libertad.jpg" border="0" /></a> También en la aldea, en esas conversaciones triviales sobre lo cotidiano, se entremete la actualidad de tanto en tanto como una urgencia.<br /><br />-<em> Buenos días, Perico ¿Qué te cuentas?<br /><br />- Buenos los tenga Usted. Sr. Cura. Pues que vengo de dar una vuelta al bancal ¿Quiere unos tomates?<br /><br />- Son hermosos pero, no, gracias. Se ve que en el bancal no hay crisis...<br /><br />- ¡Ay la crisis! Por cierto, aclareme Ud. una cosa. El telediario ha dicho que la Vicepresidenta ha insistido en la necesidad de "avanzar en la condición de laicidad del estado" ¿Eso de la laicidad que es? </em></div><em></em><div align="justify"><br />- <em>Pues mira, la laicidad es el reconocimiento de la autonomía de lo político y civil frente a lo religioso. Es la separación estricta entre el Estado y la Iglesia u otras confesiones religiosas. Creen que así se garantiza la libertad de conciencia de los ciudadanos y que se asegura la no imposición de normas morales particulares de ninguna religión a la sociedad.<br /><br />- ¡Acabáramos! Con todos los respetos, Sr. Cura , a la gente nos importan un comino las relaciones del Gobierno con la Iglesia. Eso ya es muy viejo. No se engañe, la laicidad no es eso ¡que va! Les estorba cualquiera que les pueda criticar o les reproche los atropellos que cometen. Para estos sólo hay libertad de expresión si dices lo que ellos les conviene pero si opinas de manera diferente, te silencian… por eso los obispos ¡mejor con mordaza!<br />¡Apañados andamos: avanzar en la laicidad! A la gente hoy lo que de verdad le preocupa es llegar a fin de mes y el precio de las cosas; le angustia la situación de sus hijos hipotecados hasta las cejas, le quita el sueño la estabilidad en el trabajo y el paro, le inquieta no poder pagar la luz…Y no la laicidad esa. ¡Qué se pongan a solucionar problemas! A procurar que les salgan las cuentas para arreglar el país y se dejen de zarandajas.<br /></em><br />En cierto sentido, el razonar de Perico no andaba muy errado. La conquista de la laicidad es fruto de la revolución francesa y la ilustración. Esto de seguir dándole vueltas tres siglos mas tarde parece más propio de una progresía trasnochada y falta de ideas, que de un modo de gobernar creativo y eficiente. La separación Iglesia-Estado en España es una realidad hace décadas, entre ambos sólo se mantienen relaciones de colaboración institucional en aquellos espacios que la demandan: conservación del patrimonio, acuartelamientos, enseñanza, determinados servicios sociales… como se hace con cualesquiera otra institución u ONG que atiende realidades sociales del país.<br /><br />A raíz de esta conversación me venía al recuerdo la letra de aquella canción de Jarcha, “<em>libertad sin ira</em>”, decía: “<em>Yo sólo he visto gente que sufre y calla, dolor y miedo, Gente que sólo desea su pan, su hembra y la fiesta en paz</em>”. Esa es mi propia constatación, la gente no se preocupa por esa laicidad que<a href="http://4.bp.blogspot.com/_sveAoFe_nYE/SKnt3LmkgpI/AAAAAAAAAXM/e1I3xXz_TbI/s1600-h/images.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5235977574058066578" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_sveAoFe_nYE/SKnt3LmkgpI/AAAAAAAAAXM/e1I3xXz_TbI/s200/images.jpg" border="0" /></a> tanto interesa a nuestros gobernantes y que tiene tanto tufo a revancha. No es mas que una cortina de humo para distraer a la atención opinión pública de los verdaderos problemas del país. Yo sólo he visto gente que sufre y calla empobrecimiento y miedo de no llegar a fin de mes o de perder su empleo.<br /><br />Cuando la Iglesia habla o se pronuncia en cuestiones sociales y morales lo hace sin afan de politiqueo; ofrece sus reflexiones como orientación dirigida a los católicos, y a aquellas gentes de buena voluntad que quieran escuchar y acoger sus propuestas para mejorar nuestro mundo, pero siempre formuladas desde la fe. No lo hace con pretensión de imponerlas ni al estado, ni al gobierno ni a la sociedad en su conjunto. La Iglesia habla para sus miembros y les urge a trabajar desde sus valores y principios morales como buenos ciudadanos. Nada que ver con la retorcida interpretación de buscar poder, de someter al estado o de controlar las conciencias...<br /><br />Entre los logros de nuestra democracia, aparentemente, está la libertad; pero descaradamente tenemos una libertad con ira en muchos ordenes. Una ira mal disimulada cuando se dirige contra todo lo que se relacione con la fe o la moral católica. Ira contra aquellos que defiendan valores espirituales o principios que remitan a Dios. Ira contra aquellas instancias críticas que no den la razón al gobernante o que osen denunciar los abusos del poder al promover leyes inmorales. Ira contra aquellos que pretendan despertar a la gente de sus letargos y movilizar a la sociedad en defensa de la vida, la familia o una educación de calidad. Ira contra quien no hable en un lenguaje políticamente correcto lo que al gobernante le ayude a perpetuarse en el poder.<br /><br />Una ira que se materializa en el ejercicio de acoso mediático contra la Iglesia. Observen, ni una noticia amable sobre la Iglesia, ni un titular que recuerde el bien que hace o los servicios que presta, ni un apunte sobre cualquier evento eclesial por multitudinario que sea… La Iglesia no aparece en los medios de comunicación si no es para criticar, evidenciar sus déficits, expandir un escándalo o deteriorar su imagen. Esto es fruto de la libertad con ira, ira que engendra ira. La estrategia les da resultado. Nuestra adolescencia y juventud manifiesta una creciente hostilidad y rechazo contra la Iglesia fruto del adoctrinamiento de los medios y de la manipulación ideológica en la escuela o los IES.<br /><br />En mis años de profesor de secundaria detecté esa libertad con ira que profesan aquellos profesores -militantes de izquierdas- que desde la enseñanza de la historia, la literatura, la filosofía o las matemáticas… arremeten contra la religión y adoctrinan con sus prejuicios ateos y pseduomarxistas a los alumnos. La clase anterior y posterior a religión católica, -según me contaban los alumnos- se empleaban en desmontarles lo aprendido o en criticar a la Iglesia. - ¿Qué cuento os ha largado el de religión hoy?... Así comenzaba la clase de literatura con ira o la historia iracunda… Libertad sí, pero con ira. Los cristianos vivimos un clima de larvada persecución y de frontal rechazo. Pero, no olvidemos que al cristianismo le sienta bien la persecución: ¡Mal cuando el mundo nos aplaude!<br /><br />Los partidos de izquierdas militan una ideología materialista y por tanto consideran las religiones como un engañabobos o una adormidera. No olvidemos que fueron estos adalides de la libertad -con ira- los que comenzaron la legislación antirreligiosa, crisparon a la sociedad contra la Iglesia y propiciaron quema de conventos que terminó en la persecución religiosa de la década de 1930.<br /><br /><em><strong><span style="color:#993399;">La Iglesia acepta un régimen de separación del Estado, pero puntualiza que esta "separación" no implica la renuncia a exigir que las leyes respeten la dignidad del ser humano, sus derechos legítimos y los principios morales… en aquellos países donde los bautizados son mayoría. Reconoce la autonomía mutua de la Iglesia y el Estado en sus respectivas esferas pero reclama para sus fieles respeto a sus convicciones morales y creencias religiosas. Libertad sin ira, libertad. </span></strong></em></div>Miguel P. Leónhttp://www.blogger.com/profile/15586935195983628204noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-4150919184184430829.post-51070424838223636662008-08-11T13:45:00.000-07:002008-08-12T12:23:09.368-07:00Ponte a dar de comer...<div align="justify"><a href="http://1.bp.blogspot.com/_sveAoFe_nYE/SKCmHzvDwLI/AAAAAAAAAW0/GqC5AKDqERI/s1600-h/puchero.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5233365420081397938" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_sveAoFe_nYE/SKCmHzvDwLI/AAAAAAAAAW0/GqC5AKDqERI/s200/puchero.jpg" border="0" /></a> A menudo, cuando leemos en la hagiografía de los santos hechos prodigiosos –por el abuso que de ese recurso hicieron los falsos cronicones del siglo XVIII con sus relatos hiperbólicos y milagreros- pensamos que el biógrafo exageró los hechos. Y así las extraordinarias muestras de intervención de la Providencia, cuando este o a aquel santo, obra un portento las sometemos a duda, se nos antojan una ficción o una invención piadosa. Así las flores del faldón de fray Diego de Alcalá o las reconvenciones de un fray Martín a los roedores de la despensa… a nuestra mentalidad científica, positivista, y tecnológica se nos representan como una fantasiosa leyenda. No les ocurría lo mismo a nuestros antepasados porque ellos, con mirada de fe (ahora lo llaman ingenuidad), estaban acostumbrados a contemplar el milagro cotidiano que el amor fraterno suscitaba en tiempos de hambre y miseria.<br /><br />La anecdota que recojo aquí, "si non è vero, è ben trovato", corresponde a aquellos tiempos. Y cuantos de cerca lo vivieron lo narraban con vivo pasmo. Cuentan de un abnegado cura de aldea que, a base de hacer frecuentes obras de misericordia (dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo…) atraía -a diario- ante la puerta de la rectoral un nutrido grupo de harapientos pedigüeños y lastimeros. En aquella casa su ruego nunca era desatendido ni faltaba respuesta a su necesidad. El cura hacía años que había dado instrucciones al ama para que sus sencillos guisos fuesen cuan abundantes pudiera, para que cuantos pobres tocasen a la puerta tuviesen un plato de caliente. De este modo, el ama era la encargada de cocinar y repartir las viandas… Pero un buen día, al regresar el cura a la casa -por el patio que unía la rectoral con la sacristía-, encontró azarosa al ama.<br /><br />– <em>Sr. Cura, asómese a la plaza y verá la legión de mendigos que aguarda… ¡hoy no tenemos suficiente ni para darle de comer a la mitad! ¿Qué hacemos?</em><br />El cura retiró el visillo, miró y dijo serenamente a la mujer: - <em>¿Que qué hacemos? ¡Ponte a dar de comer! Tranquila, llegará para todos.<br /></em>Y se marchó a su aposento.<br /><br />Aquella, recelando, abrió la puerta, agarró el perol y comenzó a distribuir las viandas con temor; cavilando para sí: -<em>Y cuando se acabe ¿que haré? ¿Que diré?...</em> Curiosamente, y contra todas sus previsiones, sólo cuando el último mendigo puso su escudilla se vació la perola. Ella no salía de su asombro… jubilosa corrió al cuarto del cura, tocó a la puerta y dijo: </div><div align="justify">- <em>Ya está Don Martín, ¡Ha llegado para todos, ha llegado para todos! ¿Cómo sabía Usted que alcanzaría si no miró ni la oya?...<br /></em>El cura, sin mediar palabra, volvió su mirada al crucifijo, sonrió, y se encogió de hombros.<br /><br />No es nada nuevo, la Providencia -de manera misteriosa-, multiplica eficazmente nuestras insignificantes entregas. Basta poner nuestra poquedad, desprendidamente, en sus manos y Ella obra el resto. Poco importa que sea un puñado de harina y las últimas gotas de aceite en la alcuza (como un día en Sarepta); o que apenas sean unos escasos cinco panes y dos peces… poco importa con tal de que sepas desprenderte de ello. El misterio que la caridad encierra es que cuanto más se da –en lugar de empobrecerte- más te enriquece. </div><div align="justify">¡Que bien sabía el bueno de Don Martín que la nimiedad del perol de aquel día, puesta en manos de Cristo, se acrecería insospechadamente para saciar el hambre de aquellos pedigüeños! No en vano va camino de XXI siglos los que lleva Cristo afanosamente multiplicando nuestras pequeñeces. Tantos como llevamos los hombres racaneándole nuestras entregas… XXI siglo Él multiplicando y nosotros restando; Él dando y dandose y nosotros desconfiando; Él piéndonos "que demos de comer" y nosotros haciéndo calculos, cuentas, buscando la forma de quitarnos de encima al pobre. Poco le importa a Dios lo mucho o poco que tengas, con tal que no falte el empeño de ponerlo en sus manos, al servicio de la necesidad de los demás. ¡Cuantos milagros contemplarian nuestros ojos si cuanto tenemos lo pusiesemos de una vez en sus providentes manos!<br /><em><span style="color:#009900;"><strong>Señor de todo, de lo mucho y de lo poco, Señor de mi vida… mira la pobreza de mi fe y mis apegos; mira mi nada y mi altanería; mira mis dudas y mis cavilaciones… Concédeme, de una vez, la generosidad de darte todo, de no querer reservarme nada, de poner en tus manos mi poquedad entera para que sobre ella –mires desde el Cielo- pronuncies tu bendición y acrezcas lo conveniente para saciar las hambrunas de quien buscándote a Ti a mi se allegan. Amén</strong> </span></em></div>Miguel P. Leónhttp://www.blogger.com/profile/15586935195983628204noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-4150919184184430829.post-53447493446635023002008-08-03T04:33:00.000-07:002008-08-05T02:28:03.657-07:00De Monte Lope Alvarez al Cielo... Y el Monte se hizo de nuevo calvario<div align="justify"><a href="http://bp2.blogger.com/_sveAoFe_nYE/SJWbrTMKRGI/AAAAAAAAAWc/ErkAAxkkvA0/s1600-h/cor.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5230257710448657506" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_sveAoFe_nYE/SJWbrTMKRGI/AAAAAAAAAWc/ErkAAxkkvA0/s200/cor.jpg" border="0" /></a> Hay dos formar de afrontar la inminencia de la muerte: con desesperación, rabia e impotencia; o con serenidad, valentía y esperanza… Hay dos formas de enfrentarse al injusto agresor: con mirada de ira y odio, con maldición; o con el corazón asomando a los ojos y con palabras de perdón. La primera es la natural, la propia de aquellos que se conducen sólo por el instinto de conservación; la segunda es la sobrenatural, la propia de los que -sabiendose amados de Dios- se conducen por el instinto de filiación divina: <em>"¡Quien podrá apartarnos del amor de Dios!</em>". Es la propia de los mártires, de los que saben que "<em>todo acontece para bien para aquellos que le aman</em>", y por ello se entregan decididos a la muerte que se les inflige por no renegar de su fe.<br />Traigo esta reflexión porque, en el calendario litúrgico “oficioso” de España, los meses de julio, agosto… están plagados de testimonios mártiriales a los que aludí en un post anterior. Y quiero asomar a la ventana de éste humilde blog el testimonio valiente de un jóven aldeano: <strong><span style="color:#009900;">Manuel Aranda</span></strong>. Intrépido seminarista a quien, como a otros muchos jóvenes, en aquella aciaga España del 36, le quitaron su vida no por motivos ideológicos o de contienda, no por motivos de resentimiento social… sino -simplemente- por amar a Dios con descaro, por hacer de la caridad práctica habitual; por no ocultar su condición de cristiano sino vivirla con coraje y santo orgullo; por emplear la palabra sólo para bendecir y alabar, jamas -ni aún a la fuerza- para blasfemar: -¡Venga de ahí! Y que venga lo que venga, con tal que no sea tibieza o caer en pecado, que aquí hay un hijo de Dios para acogerlo. Paradójicamente estos mártires no perdieron su vida, no; supierona ganarla en Cristo, al tiempo que mártires de la fe son testigos de esperanza.<br />Manuel Aranda cursaba de tercero de filosofía del Seminario Conciliar de Jaén. Contaba apenas 20 años, y como todo jóven, estaba cargado de proyectos e ilusiones… pero a diferencia de cualquier otro joven, sus proyectos no se volcaban sobre sí mismo sino sobre los demás... Le llegó la vocación sacerdotal en la adolescencia. Y, sin respetos humanos, ingresó en el seminario menor ya crecidito. Allí se destacó por su piedad, alegría y tesón. Siempre se mostró inquieto y deseoso de compartir con todos el conocimiento de Cristo: ¡Que le conozcan y le amen! ¡Que a todos alcance su salvación! Y por eso, siendo apenas un mozalbete, no vaciló en presentarse el primer día de sus vacaciones al prior de Martos con el propósito de sellar un “pacto”. Es fácil imaginarse la conversación, en el despacho de la sacristía, entre aquel clérigo ya metido en años y aquel inquieto jovenzuelo metido a apóstol:<br /><em><strong><span style="color:#999900;">- ¿Qué te trae por aquí Manuel? (le dice el prior).<br />- ¡Apelar a su corazón de pastor! (le contesta el seminarista).<br />- Toma asiento. Veamos, que es eso que te inquieta.<br />- ¿No le duele ver esa masa de gente humilde de los cortijos sin poder beneficiarse de la redención de Cristo por no estar bautizados?<br />- Me duele, me duele… (dijo con tono grave le rector).<br />- Y no se bautizan en su mayoría porque ignoran el valor del sacramento y porque no tienen dinero para pagar el arancel. Cristo nos urge: “Dad gratis lo que gratis habeis recibido”. Si... se les catequizase y se les ofreciese el sacramento gratis ¡aceptarían!<br />- ¿Tu crees? ...<br />- ¡No lo creo, estoy convencido! Y si su reverencia me diese permiso yo dedicaría mis vacaciones a recorrer esas cortijadas y explicarles la doctrina. Seguro que los cortijeros del Monte conociendo a Cristo y su evangelio no dudarán en bautizarse ellos y sus hijos.<br />- Muy bien, no sólo tienes mi permiso sino mi bendición.<br />- Yo daré catequesis pero, yo quisiera, que a cambio Usted se comprometiese a no cobrarles el sacramento, ¡les bautiza gratis!”. </span></strong></em></div><div align="justify"><em><strong><span style="color:#999900;">-¡Sea!<br /></span></strong></em>Accedió al pacto el cura, no sabemos si de buena gana o por las dotes persuasivas de Manuel y su juvenil ardor misionero. Y sellaron el compromiso con un apretón de manos. El prior se quedó con grandes reservas respecto a que aquellas gentes, amontaradas y sin formación religiosa, comprendiesen el valor del bautismo y llegasen a pedirlo para sus hijos. Porque al abandono o la indiferencia religiosa de aquellos se sumaba el clima antirreligioso de la república. El caso es que los afanes misioneros de aquel seminarista, inquieto y catequeta, consiguieron en un sólo verano nada menos que 24 bautismos ¡Los pobres del Monte LopeAlvarez eran evangelizados!<br />La sensibilidad social y pastoral de Manuel se pone de manifiesto, en su breve existencia, de manera recurrente y llamativa. En unos apuntes, a vuela pluma, recoge este pensamiento: “<em><strong><span style="color:#999900;">la situación de los obreros hoy es peor que la de los esclavos del imperio romano; al menos aquellos tenían para comer ¡estos ni eso! Hay que cambiar esta situación”</span></strong></em>. Y, pese a ser él mimso de condición humilde, en ello se empeña hasta donde puede, dando de comer de su talega a quienes tienen aún menos que él.<br />Después de hacer todo el bien que supo y pudo, le mataron un día de buena mañana ¿El delito que merecía tal condena? - Amar a Dios y servir a sus criaturas; - su grandeza de corazón y su nobleza. No podían soportar que siguiera haciendo el bien aún en el presidio; que no perdiese ocasión de alentar en la fe a sus compañeros de reclusión; que realizase con alegría los humillantes trabajos que le imponían; que devolviese sonrisa a los insultos y amenazas; que respondiese con silencio a los golpes. </div><div align="justify">Apenas contaba 20 años y era ya un hombre entero… Manuel conoc<a href="http://bp0.blogger.com/_sveAoFe_nYE/SILydmMKkUI/AAAAAAAAAVQ/IESA1ex6vX4/s1600-h/olivares.jpg"></a>ía bien a sus asesinos; muchas veces les había quitado el hambre ¡Quien le dijera entonces que estaba alimentando a su verdugo! Había compartido cuadrilla con el padre uno de aquellos desalmados echando jornales; y como aquellos mocosos iban malvestidos y desmayados, Manuel, de su humilde talega, les daba a diario parte de su propio almuerzo y jugaba con ellos… Una vez más se repitió, aquella triste mañana, lo del ingrato perro que muerde la mano que le da de comer.; Lo del Judas que moja en el mismo plato que el maestro al que traiciona y vende.<br />Como otro Cristo tuvo que caminar hacia la muerte entre insultos, maltratos y golpes de culata; mudo recorrió su particular vía crucis. Hasta que sus ejecutores, cansados de su fortaleza de ánimo y de la integridad de su fe, desistieron de seguir intentando en vano que blasfemase. Él mirándoles a los ojos, como un valiente, mas no con odio ni rencor sino con tristeza, tras negarse a blasfemar, frente a las amenazas les ofreció su pecho: -¡Vengan de ahí! </div><div align="justify">Dos tiros sonaron entre los olivares y, junto con los espantadizas tórtolas, voló el alma de Manuel camino del Cielo, liberada de tanta maldad como en el mundo dejaba. Su sangre regó aquellos sedientos terrones de nuestra tierra agostada de amor... y germinó un mártir. ¡Qué fácil destruye el odio lo que al amor le cuesta tanto engendrar!<br />Dos tiros segaron toda su inquietud y generosidad mas no pudieron dar muerte a su alma. Al caer desplomado al suelo, por fin Manuel pudo besar definitivamente a Cristo sin mediaciones. Él que, en su oficio de sacristán en el seminario, cada noche al preparar las cosas para la Misa del dia sigiente imprimía en la oblea -antes de depositarla en la patena aguardando a la Consagración- un beso devoto acompañado de estas palabras: <em>¡Este será el primer beso que encuentres mañana cuando desciendas del Cielo! </em>Un beso delicado y limpio con el que -aquella mañana de un ocho de agosto- selló definitavamente su fidelidad a Cristo.<br /><em><strong><span style="color:#990000;">Señor y Dios nuestro, que concediste al joven seminarista Manuel Aranda un celo apostólico infatigable y una caridad ferviente; y le otorgaste un empeño perseverante en la catequización y evangelización de los pobres. Te doy gracias por el ejemplo de su vida y por el testimonio martirial de su muerte. Te ruego que, por su intercesión, me alcances las gracias necesarias para saber vivir yo con fidelidad mi ministerio, sin que hagan mella en él las incomprensiones, recelos o persecuciones; y que -como el, con el auxilio de tu gracia,: "¡venga de ahí!"- no tema yo a nada ni a nadie si de defender tu santo nombre o de entregarme en bien de mis hermanos se trata. Amén</span></strong></em></div><div align="justify"><strong><em><span style="color:#990000;"></span></em></strong></div><div align="justify"></div><div align="justify"><span style="color:#990000;">P.D. Para conocer mejor su figura os remito a la web:</span></div><div align="justify"><span style="color:#990000;"><a href="http://www.seminaristamanuelaranda.com/index2.php"><strong><em><span style="color:#cc0000;">http://www.seminaristamanuelaranda.com/index2.php</span></em></strong></a></span></div>Miguel P. Leónhttp://www.blogger.com/profile/15586935195983628204noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-4150919184184430829.post-52989283515811803822008-07-27T09:24:00.000-07:002008-07-30T12:44:32.199-07:00Dios te guarde del mal libro...<a href="http://bp2.blogger.com/_sveAoFe_nYE/SIyl8PXsBHI/AAAAAAAAAVo/8aJVNRK6q2o/s1600-h/libros.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5227735721806922866" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" height="98" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_sveAoFe_nYE/SIyl8PXsBHI/AAAAAAAAAVo/8aJVNRK6q2o/s320/libros.jpg" width="132" border="0" /></a><br /><div align="justify">Al término de un sermón de fiestas, una viejecita del lugar salía escandalizada diciendo: <em>¡Qué cosas tienen los curas… pues no dice que la Stma. Virgen era judía con lo católica que era! </em>La expresión -así dicha- es un desternillante disparate. Evidencia que muchos de nuestros fieles no es que tengan muy poca formación teológica, es que carecen absolutamente de ella. Pero esa realidad viene a complicarse con la extraordinaria confusión que generan los malos libros de teología y que -tan alegremente- leen los curas, fieles y religiosos.<br /><br /><strong><em><span style="color:#006600;">“Dios te guarde del mal libro, de alguaciles y de mujer rubicunda, pedigueña y carirredonda”.</span></em></strong> Esta socarrona desiderata la ubica Quevedo en el pórtico de su obra “la vida del Buscón llamado Don Pablos”. Siempre comprendí la necesidad de que el Cielo nos guarde de hembra pedigüeña y carirredonda; ni que decir tiene que me resulta obvia la conveniencia de no habérselas con alguaciles… pero mucho más significativa se me hacía la necesidad de ser guardado del mal libro.<br /><br />Que Dios te guarde del mal libro es una gracia. Porque el mal libro no es sólo causa de aburrimiento, o de pérdida de dinero mal empleado y de un tiempo precioso; sino que –sobre todo- es generador de verdaderos quebraderos de cabeza, confusión y error. Los males que el mal libro trae consigo, cosidos entre sus páginas, son desorientación, discordia, discusión y división.<br /><br />Leer es tan necesario para la mente como el aire para los pulmones; pero leer bien y cosas buenas. En nuestros días hay tanto escrito sobre cualquier materia que aquí, hasta el más tonto, ha escrito su propio librito. Por lo que constituye un verdadero arte el saber detectar cual es el buen libro antes de leerlo.<br /><br />¡Que Dios nos guarde a los cristianos del mal libro! Desgraciadamente hace décadas que corren –también dentro de la Iglesia- tiempos de confusión generalizada. El afán de protagonismo de algunos teólogos les lleva a poner -en letra impresa- sus divagaciones académicas (que expuestas con lucidez pueden resultar atractivas pero que resultan demoledoras para la comunión eclesial, unas veces contradicen el magisterio, otras comprometen el credo y las más dañan la integridad de la fe). Nadie niega que pueden ser ideas sugerentes, originales, interesantes; pero que fuera de las aulas, en un auditorio no preparado, siembran confusión y desconcierto.<br /><br />La gente sólo necesita polémica para acabar de enmarañarse y entrar en crisis. "A río revuelto ganancia de pescadores": ahí andan los medios tratando de distorsionar la imagen de la Iglesia o las sectas mostrando solidez en sus enseñanzas para ganar adeptos… mientras los católicos andamos embarcados en disquisiciones estériles que ponen bajo sospecha el Credo, la Tradición, la Revelación o el Magisterio.<br /><br />San Isidoro de Sevilla redactó los 20 volúmenes de las Etimologías con el propósito de facilitarles a sus monjes el estudio, la formación y consulta sin necesidad de acudir a textos poco recomendables, se expresa así: «<em>El monje no debe leer libros de autores paganos o herejes, pues preferible ignorar sus doctrinas perniciosas que caer en el lazo de sus errores.»</em><br /><br />Esta recomendación es la actitud positiva, en lo negativo se encuentra aquel rancio esfuerzo por condenar la lectura de determinados textos con la publicación del <strong><em>Index Librorum Prohibitorum et Expurgatorum,</em></strong> una lista de aquellas publicaciones que la Iglesia Católica catalogó como libros perniciosos para la fe. El propósito era prevenir la lectura de libros o trabajos inmorales que contuvieran errores teológicos o morales y prevenir la confusión de los fieles; pero la realidad es que para lo único que sirvió fue para alimentar la curiosidad malsana de aquellos que sólo necesitan que algo se condene o prohíba para despertar su apetito. No era ese el camino para librar del mal libro; más bien habría de haberse publicado y difundido el Índice de libros recomendables, libros donde encontrar respuestas, donde alentar la comunión y solidificar la fe. El Indice de libros buenos, de libros amigos y de tonificante lectura.<br /><br />Actualmente entre algunas editoriales católicas (unas más que otras, justo es decirlo) encontramos una notable falta de criterio sobre lo que, en materia de teología, es prudente o no publicar. Y generan, con sus ediciones, extraordinaria confusión entre los creyentes, prestando un mal servicio a la fe y fomentando el disenso con la tradición y el magisterio.<br /><br />He visto muchos curas que leen sin criterio cuanto cae en sus manos y les he escuchado patéticas homilías que emulaban una pésima clase de exegética bíblica, o una nefasta lección de hermenéutica o una muy torpe clase de moral… mareando a la feligresía con sus divagaciones, en lugar de predicar la Palabra. He asistido a cursillos de formación de catequistas o agentes de pastoral donde el ponente embrollaba con las peregrinas ideas de tal o cual teologuillo en lugar de explicitar el credo o exponer el Catecismo... “<em>No sólo no hemos aprendido nada sino que lo que sabíamos nos lo ha hecho más confuso</em>” dicen los sufridos fieles al salir. He recibido la consulta de gentes bienintencionadas que, cargados de confusión, traen peregrinas ideas sacadas de tal o cual libro que cuestiona esto o aquello. Malos libros de teología publicados por editoriales católicas y firmados por “teólogos católicos” que no escriben al servicio de la comunión eclesial sino buscando la espectacularidad.<br /><br />¡Cuanto daño puede hacer el mal libro! A base de leer malos libros a muchos cristianos, les ha pasado lo que a Don Quijote (a base de leer libros de caballerías: “se le seco el seso”), se les ha secado el corazón y la frescura de la fe. Los creyentes buscan certezas pero muchos textos parecen apuntar que no hay verdades absolutas, que el magisterio puede equivocarse pero no así el último teólogo de turno. Pablo VI decía -en la intimidad- que lo único que le molestaba de Hans Küng era que afirmase "infaliblemente" que el Papa no era infalible.<br /><br />El mal de las vacas locas lo generó el egoísmo de aquellos productores de pienso que, deseosos de enriquecerse sin escrúpulo, emplearon ingredientes nocivos; y aquellos ganaderos que por ahorrarse dinero compraban no el mejor pienso sino el pienso más económico. Las pobres vacas eran victimas del lucro, se comían sin opción lo que les daban y a base de alimentarse mal enfermaron irremediablemente. La enfermedad intelectual de muchos cristianos es que andan locos tratando de averiguar si la verdad sobre Cristo, la moral o la soteriología está en el Catecismo o en tal o cual libro. Cristianos de buena fe que andan locos tratando de hacer luz en medio de tanta oscuridad. A base de leer tanto mal libro se han trastornado y muchos han optado por dejar la fe… ¡para que creer si ni la Iglesia sabe en qué! </div><div align="justify">Hay que ofrecer pistas sobre los buenos textos, los saludables, los que hacen comunión.</div><div align="justify">Del mal libro, líbranos Señor.</div>Miguel P. Leónhttp://www.blogger.com/profile/15586935195983628204noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-4150919184184430829.post-15324674530883602862008-07-21T09:15:00.001-07:002008-07-22T23:57:20.159-07:00La memoria sesgada nunca será histórica...<div align="justify"><a href="http://bp3.blogger.com/_sveAoFe_nYE/SIS2Ma7E4yI/AAAAAAAAAVY/caAE864JQzc/s1600-h/fusilamientos.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5225501792158409506" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="95" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_sveAoFe_nYE/SIS2Ma7E4yI/AAAAAAAAAVY/caAE864JQzc/s200/fusilamientos.jpg" width="125" border="0" /></a> Hacer memoria presupone haber olvidado previamente algo. Cuanto más sangrante e injusto es un agravio más difícil se hace de olvidar. Son muchos los mayores de nuestros pueblos y aldeas que, en el relato de su propia biografía, al llegar a los aciagos años de la Guerra “incivil” (como acertadamente la denominó Unamuno), pasan de puntillas. ¿Se habrán olvidado? - ¡No.Imposible el olvido, mejor no hablar de aquello! dicen. ¿Para qué remover? En los hogares cristianos donde hubo un mártir jamás se alimentó el rencor en los hijos o nietos, sólo hubo silencio cuando el niño llegaba a casa con preguntas gruesas o en respuesta a sus interregantes recibía palabras de perdón para los asesinos. Fueron tiempos de injusticias como puños… Silenciar no es olvidar sino un gesto de magnanimidad. Pero si a hacer memoria me obligan ¡recordemos!<br /><br />He visto a la Iglesia católica -con bondad y espíritu de reconciliación- manifestarse perdonado a los asesinos con la carta de 1 de julio de 1937: “Constructores de la Paz”; y en 1986 con el documento “La fidelidad de Dios dura siempre”; con verdadera actitud de humildad pidiendo perdón en la declaración del episcopado en 1999. Sin embargo, aún estoy por ver a algunas de las organizaciones herederas de las siglas e idearios políticos implicados en la masacre, pedir perdón por el genocidio cometido contra civiles desarmados, que fueron selectivamente asesinados por el mero hecho de ser cristianos. PSOE, PCE, POUM, CNT, FAI… ¿pedirán perdón algún día? ¿realizará el gobierno de España una declaración institucional de condena de aquellos hechos: las quemas del año 1931 y las matanzas selectivas de civiles del 36 al 39, frente a los que prefirió mirar hacia otro lado y no intervenir como era su deber primero?<br /><br />Jordi Albertí en su obra <em>El silenci de les campanes, la persecució religiosa durant la guerra civil</em>, sostiene la tesis de que las matanzas del 36 fueron planificadas por los comunistas libertarios, el partido anarquista (la FAI) y su sindicato, la CNT y que otros grupos de la izquierda fueron cómplices. He aquí la crónica:<br /><br />El año 1931, mes de mayo: asaltos, saqueos y quemas de casi 100 iglesias y edificios religiosos en Madrid, Valencia, Alicante, Murcia, Sevilla y Cádiz. La Guardia Civil y los bomberos no intervienen.<br /><br />El año 1932: Expulsión de los jesuitas (más de 3.000). Quemas y asaltos de edificios eclesiasticos en Zaragoza, Córdoba, Cádiz (enero); Sevilla (abril); Granada (julio), Cádiz, Sevilla y Granada (octubre). Hechos realizados con absoluta impunidad.<br /><br />El año 1934: Revolución de Asturias, 33 curas y religiosos asesinados en Mieres, Turón, Oviedo.<br /><br />Año 1936, antes del 18 de julio, día de la rebelión militar: 17 curas y religiosos asesinados.<br /><br />Del 18 de julio al 1 de agosto: 861 clérigos asesinados.<br /><br />Agosto de 1936: 2.077 asesinatos (más de 70 al día), incluyendo 10 obispos.<br /><br />Los asesinatos acumulados a 14 de septiembre sumaban 3.400 sacerdotes y religiosos asesinados (no contamos laicos) en menos de 2 meses. El resto de las víctimas se repartirán durante los siguientes años de la guerra. El montante de clero asesinado en España, entre 1936-1939 fue de unos 7.000 eclesiásticos y unos 3.000 laicos martirizados por ser católicos. Los sacerdotes asesinados, supuso un promedio del 40% en las diócesis desbastadas (si bien en algunas llegó al 80%). Sobrepasan con creces el número de 10.000 los mártires de la década de los años 30. No son victimas de ninguna guerra, eso es lo que pretenden los “laicistas” posicionarlos en un bando. No pueden ser caídos porque ni empuñaron las armas, ni tomaron partido; porque ni provocaron al injusto agresor ni hicieron uso de su recurso a defenderse; porque no murieron en el campo de batalla ni lucharon en ningún bando… Les dieron muerte sólo por no negar a Cristo. Este por no blasfemar, aquel por ser adorador, el otro por pertenecer a la Acción Católica, aquella por confesar o ir a diario a Misa… murieron por odio a la religión.<br /><br />Sus verdugos no eran incontrolados ni grupos desorganizados. Se organizaron en comités de milicias y patrullas de control con anuencia del Estado. Establecieron centros de detención. Buscaban personas concretas y tenían listas de nombres. Durante más de medio año, las autoridades republicanas dejaron hacer a milicias y anarquistas. La impunidad al atentar contra los católicos se había incubado años antes, como hemos referido con las quemas de conventos de muchas ciudades españolas del año 1931 y 1932. Contándose mas de 22.000 iglesias y capillas destruidas o totalmente saqueadas.<br /><br />Perdonar supone la renuncia del derecho al justo resarcimiento, echar fuera el resentimiento, no guardar rencor; pero nunca olvido, ignorar el mal inflingido, eso forma ya parte de nuestro pasado… Nada hemos pues olvidado, nada hay pues de lo que hacer memoria; sólo hemos guardado prudente silencio en bien de la reconciliación a costa de no oficializar lo obvio.<br /><br />Sobra la memoria histórica lo que tendrá que hacer, quien le corresponda, es la legitima restitución de aquellas otras victimas de una guerra “incivil” a quienes durante el franquismo no se honró. Pero ese, es otro cantar son victimas que no mártires. Caídos en combate, presos y ejecutados, o victimas colaterales… que requerirán revisión histórica, reconocimiento u homenage pero nada que ver con una declaración martirial. Que no los confundan con aquellos otros que simplemente fueron masacrados por su condición de sacerdote, religioso o creyente practicante. Y cuyo único delito fue llevar un háb<a href="http://bp3.blogger.com/_sveAoFe_nYE/SIS6_S7U6eI/AAAAAAAAAVg/EC5b9KFCYeo/s1600-h/coraz%C3%B3n.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5225507064231815650" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 126px; CURSOR: hand; HEIGHT: 109px" height="118" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_sveAoFe_nYE/SIS6_S7U6eI/AAAAAAAAAVg/EC5b9KFCYeo/s320/coraz%C3%B3n.jpg" width="135" border="0" /></a>ito o tonsura, frecuentar el templo, pertenecer a una asociación católica o practicar la caridad con los necesitados. Murieron devolviendo palabras de perdón, de alabanza y bendición frente a la blasfemia y el insulto de sus ejecutores. Son mártires de la persecución religiosa de la década de los 30, no de la Guerra Civil.<br />¿Hasta cuando seguiremos empleando la memoria selectiva? ¿Cuándo empezaremos a relatar la historia con objetividad? ¿Cuándo dejará el poder de manipular el pasado? ¿Cuándo llegará el día en que la historia dejen de narrarla los vencedores?<br /><br />Recojo aquí unas cuantas webs para quien necesite hacer memoria:<br /><br /><em>'Las checas del terror', por César Alcalá<br />http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=8667<br /><br />'Yo escogí la esclavitud', testimonio de 'El Campesino', comunista cazacuras durante la Guerra Civil y fugado de Siberia bajo Stalin.<br />http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=7361<br />.<br />Agosto de 1936, las últimas horas del doctor Salgado: "perdónales de corazón"<br />http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=9065<br />.<br />Francisco Martínez García: periodista, jurista, alcalde y mártir de 1936<br />http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=8409<br />. </em></div>Miguel P. Leónhttp://www.blogger.com/profile/15586935195983628204noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-4150919184184430829.post-29829952453226077752008-07-17T10:30:00.000-07:002008-07-18T08:33:33.673-07:00No hay excusa que valga... ¡Ale, pa Misa!<a href="http://bp1.blogger.com/_sveAoFe_nYE/SH-CKdHrDMI/AAAAAAAAAUw/dW7tAOPXtMI/s1600-h/cabras.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5224037208900177090" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 147px; CURSOR: hand; HEIGHT: 121px" height="130" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_sveAoFe_nYE/SH-CKdHrDMI/AAAAAAAAAUw/dW7tAOPXtMI/s200/cabras.jpg" width="167" border="0" /></a><br /><div align="justify">En una jocosa tertulia sacerdotal me relataban la anécdota del celo de un cura rural de los años 40, que no se conformaba con la apatía espiritual de sus parroquianos. Los aldeanos andaban en sus tareas menudas (¡menudas tareas!) y no acababan de encontrar ocasión propicia para acudir a Misa. Como quiera que las campanas se cansaban de llamar a la feligresía y esta hacía oídos sordos, andando cada uno a la suya…, el cura determinó a salir en buscarles. </div><div align="justify">Dejando a los monaguillos colgados de la cuerda del campanario, dando los toques, y a las viejas beatas rezando el rosario; recorría las callejas de la aldea mandando para la iglesia a todo el que se encontraba. Así, con desparpajo y descaro, les urgía a dejar sus ocupaciones y acudir al templo.<br /><strong><em>–Fulanito ¿Qué haces que no vas a Misa?<br />–¡Es que tengo que cuidar las cabras!…<br />- Deja las cabras que Dios te las cuidará ¡Tu anda pa Misa!<br /></em></strong>Y dejando perplejo al cabrero seguía su recorrido<strong><em>. </em></strong>Llegaba al horno, entraba, y con voz sonora llamaba al hornero:<br /><strong><em>- Menganitoooooo, a la paz de Dios ¿Tu porqué no vas a Misa? ¿No oyes la campana llamándote?<br />– Padre, es que tengo que echarle un ojo al pan.<br />- Deja el horno, que Dios vigila tus panes. ¡Tu anda pa Misa!<br /></em></strong>Y el hornero se rascaba la testuz incrédulo, mientras el cura proseguía su camino retando a los vecinos a dejarlo todo para acudir, al templo, a su cita con Dios. No creais que no le faltaba algún feligrés respondón:<strong><em> </em></strong><strong><em>- Si usted fuera un buen “Parróooco”… vendría a decir la Misa a las</em></strong> <strong><em>8 de la mañana, como Dios manda, y no a las 12. Hombre ¡Que estas no son horas!<br /></em></strong><br />Excusas, excusas, y mas excusas… para con Dios siempre tenemos excusas. Al que no quiere ir a Misa todas las horas le son malas ¡Como aquellos invitados al banquete de bodas de la parábola del Evangelio! Uno tras otro, declinaban acudir con los motivos diversos provocando así, con su desprecio, el enojo del Señor. Vivimos en una sociedad del pragamatismo y la inmediatez. Todo cuanto hacemos ha de resultar útil práctico o ha de reportarnos algun beneficio inmediato. De modo que si el tiempo no es oro, al menos hay que intentar conseguir que lo sea. </div><div align="justify"></div><div align="justify">- <em><strong>¿Yo ir a Misa?¿Para qué?</strong></em> Hemos pérdido el sentido de la gratuidad; menospreciamos el gesto de compartir tiempo con Aquel que sabemos que nos ama; ya no sabemos conversar con sosiego y reposo, sin prisas; nos hemos tornado incapaces de detenernos, serenar el corazón y elevar el pensamiento en oración humilde; se nos hace difilcil guardadr silencio, callar y dejar a Dios hablar, escuchar y meditar la Palabra; ignoramos el valor del gozo con el encuentro con los hermanos en la fe... Pero sobre todo, andamos demasiado ocupados y pre-ocupados con lo que gratifica de inmediato, lo que se palpa, lo que reporta. Y Dios trabaja en la gratuidad y responde a otro ritmo; su eficacia funciona con otra lógica. ¡Ya puede Dios dar y darse una y otra vez, que yo ando <em>"a mis cabras o echando un ojo a mis panes</em>"... que es lo que sirve para algo!¡Ya se puede poner una y otra hora de Misa para dar facilidades, que ninguna le vendrá bien al que siempre anda a la suya!</div><div align="justify"></div><div align="justify">Pero, más allá de esa realidad, la ocurrencia de aquel celoso párroco de aldea me hizo reflexionar sobre nuestra pastoral. Una pastoral que no sabe sacudirse las inercias. Andamos aún con esquemas más propios de cristiandad que de tiempos de misión y evangelización. Nos creemos que cuando el campanario da los toques a Misa los hombres van a dejarlo todo y acudir sin rechistar al encuentro con su Hacedor. Y desatendemos el mandato de Cristo que -hoy como ayer- nos urge: <strong><span style="color:#006600;">“</span><em><span style="color:#33cc00;"><span style="color:#006600;">Salid a los caminos y convenced a la gente para que entre hasta que se llene mi casa”</span>.</span></em></strong> ¡Hemos de salir de los templos! Ir en busca de las gentes en la calle! Allí, en las encrucijadas y caminos de la sociedad, hemos de invitar a los maltrechos mujeres y hombres de nuestro tiempo a acercarse al banquete que Dios nos ofrece.<br /><br />Los cristianos andamos amilanados ¡Que envidia me da cuando veo a las parejas de jóvenes mormones, que dedican al menos un año de su vida, misionando en un país ajeno predicando su fe, sin vacilar en asaltar a los viandantes para darles una mini-catequesis! ¡Que testimonio me ofrecen las parejas de testigos de Jehová que, con descaro, tocan a la puerta de las casas -oportuna e inoportunamente- presentando su credo! ¡Que ejemplares me parecen los misioneros de la Iglesia evangélica que andan pertrechados de la Santa Biblia comprometiendo a las gentes a profundizar en el conocimiento de la Sagrada Escritura y a convertir sus vidas! Y por contra ¡Que congoja me entra cuando veo a los católicos apáticos en el apostolado, disimulando su fe en sus ambientes, callando mientras se ofende o persigue a la Iglesia! Tibios, cobardes, pusilánimes... porque andan desnuridos, ¡porque no comen a Dios y el mundo se los come a ellos!. Nuestros católicos, a base de quedarse "<em>cuidando sus cabras</em>" en lugar de sentarse a la mesa de Dios, han perdido las energías espirituales necesarias para testimoniar su fe.<br />¡Santo descaro nos hace falta para acercar la gente a Dios! Gente buena pero que anda muy dejada. Somos demasiado mirados para invitar a las cosas santas mientras que el mal no pierde el tiempo, campando a sus anchas, sin dejar escapar ocasión de distanciar a los hombres de Dios.<br /><br />Con sutiles artes, el enemigo, siempre nos pone por delante otras tareas más humanamente “necesarias” que atender a Dios; nos distrae con trabajos más útiles que “perder” el tiempo en ir a Misa; nos enreda con empeños más urgentes para no acudir al templo… Persuadidos de la conveniencia de obrar esto o aquello, antes que acudir a Misa, muchos hombres y mujeres se excusan de atender a la invitación al divino banquete. Sin embargo, Dios insiste en su empeño de hacernos comensales suyos, de sentarnos a su mesa, de dársenos como alimento de nuestra fe, esperanza y caridad. ¿Seguiremos los curas revestidos en la sacristía sin remangarnos en la evangelización? ¿Seguirán nuestros católicos desentendiéndose de su deber de hacer apostolado? ¿Seguirán los bautizados "cuidando sus cabras y celando sus panes" antes que acudir al encuentro con Dios?...<br /><br /><strong><em><span style="color:#000099;">Señor, que los católicos no silenciemos la grandeza de la Eucaristía; que no nos quedemos indiferentes ante la ausencia de nuestros familiares, amigos y vecinos; que les alentemos a participar, a dejar sus afanes y acudir a Ti. ¡Que salgamos en su busca y les mostramos la riqueza de gracia que se pierden! Ayúdanos a vencer nuestras inercias e ingeniárnoslas para saber presentar a los otros,manera atrayente, el extraordinario valor del banquete al que nos invitas en cada Misa; a saber despertar en todos el deseo de tratarte e intimar contigo</span></em></strong>. </div>Miguel P. Leónhttp://www.blogger.com/profile/15586935195983628204noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-4150919184184430829.post-84356598689123445052008-07-11T07:37:00.000-07:002008-07-12T14:47:28.205-07:00Mirando al futuro sin olvidar nuestras raíces<div align="justify"><a href="http://bp1.blogger.com/_sveAoFe_nYE/SHdwfmSGPnI/AAAAAAAAATg/PhX0XwD65W4/s1600-h/benito.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5221765981114089074" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="141" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_sveAoFe_nYE/SHdwfmSGPnI/AAAAAAAAATg/PhX0XwD65W4/s200/benito.jpg" width="114" border="0" /></a> El calendario liturgico nos propne hoy la figura de S. Benito, aquel gran hombre que realizó la evangelización de la multitud de pueblos de Europa. San Benito es un maestro que nos inculca autenticidad, discreción, dinamismo, amor al orden y a la paz, gran sentido de Dios. Su figura nos brinda ocasión de reflexión sobre nuestro maltrecho continente. Sus monjes configuraron la unidad del continente. Pablo VI decía que ellos “llevaron con la cruz, el libro y el arado, la civilización cristiana”, señalando así la estrecha tarea de evangelización y civilización que desarrollaron.<br />En la Edad Media el hermanamiento de fe y la razón –pese a ser tiempos de barbarie- dio abundante fruto, la armonía entre la oración y el trabajo logró el progreso del continente. Su lema: ora et labora, que oración y acción deben ir juntas en bien de la humanización del mundo no ha perdido vigencia. El amor a Dios –si es sincero- no puede separarse del amor a los hombres. Una fe cerrada en sí misma no es cristiana; y del mismo modo toda acción, por bienintencionada que sea, si no brota de la fe, termina por volverse estéril.<br /><br />Europa es resultado de la hibridación lograda de fe y razón, y no sólo resultado de ésta última, como se han empeñado en contarnos desde la ilustración para acá. Si Europa fuera sólo el resultado de la razón pensemos en los límites del pensamiento grecorromano y concluyamos lo poco que hubiese avanzado en los derechos humanos y sobre todo de los más frágiles de nuestra sociedad. Eugenesia, exposición de niños, suicidio, eutanasia, esclavitud, marginación de la mujer o el enfermo… sería justificadas. Si Europa fuera resultado sólo de la semilla de la fe, sus hombres -a semejanza de Oriente- no habrían conocido el afán de transformar la realidad, de luchar por la justicia, de defender al débil, de implantar un reino de justicia, amor y paz… eso que, en lo secular, se denomina “progreso”. Los benedictinos fueron hombres de oración, pero también de libro y arado. Marcaron el progreso intelectual y progreso técnico en tiempos de los bárbaros.<br /><br />Por mas que nuestros políticos se obstinen en silenciar las raíces cristianas de Europa, la identidad de Occidente esta impregnada de cristianismo en cualquiera de los aspectos que la configuran. Y sólo desde esa referencia obligada se comprende su historia, arte o pensamiento. Sólo en el evangelio podemos encontrar las claves para comprender todos su movimientos sociales, sus revoluciones o innovaciones, ideológías y progresos… <br />Nada escapa al referente cristiano, ni siquiera el pretendido "progresismo laicista", que carente de toda originalidad, no es otra cosa que un movimiento reaccionario. No afirma sólo niega, no aporta sólo elimina, no enriquece sólo sesga. Laicismo es la vana pretensión de organizar la sociedad sobre valores y principios arreligiosos. Pero ignora que esos valores emanaron del cristianismo y recurre a ellos sin reconocerlos como tales; eliminando de ellos toda referencia sobrenatural: “¡Al Cesar lo que es del César y a Dios, lo que a cada cual le plazca!”, se trata de una ideología de raíz cristiana pero formulada sin Dios ni evangelio, de una ética cristiana secularizada.<br /><br />Europa va a la deriva, los arrogantes ilustrados le han cortado las raíces y aquella sabia, la que le había nutrido y hecho prospera durante siglos, ahora le falta. Por eso se ha convertido en un continente caduco, sin creatividad y que sólo es capaz de reparar en los límites en lugar de abrir perspectivas como antaño. Europa se aboca a una cultura de exaltación del placer y la muerte: de “eros y zanatos”; de pansexismo y esterilización, de eutanasia y aborto...<br /><br />Juan PabloII escribe: “<em><strong><span style="color:#009900;">En nuestra época, San Benito es el patrón de Europa. No lo es únicamente por sus méritos particulares de cara a este continente, su historia y su civilización. Lo es también en consideración a la nueva actualidad de su figura de cara a la Europa contemporánea. Se puede desligar el trabajo de la oración y hacer de él la única dimensión de la existencia humana. La época actual tiene esta tendencia... Se tiene la impresión de una prioridad de la economía sobre la moral, de una prioridad de lo material sobre lo espiritual. Por una parte, la orientación casi exclusiva hacia el consumo de bienes materiales quita a la vida humana su sentido más profundo. Por otra parte, en muchos casos, el trabajo ha llegado a ser un peso alienante para el hombre...y casi contra su propia voluntad, el trabajo se ha separado de la oración, quitando a la vida humana su dimensión trascendente...<br /><br />No se puede vivir de cara al futuro sin comprender que el sentido de la vida es más grande que lo material y pasajero, que este sentido está por encima de este mundo. Si la sociedad y las personas de nuestro continente han perdido el interés por este sentido, tienen que recobrarlo...”<br /><br /></span></strong></em>Nuestra Europa neopaganizada, necesitada más que en el siglo VI de hombres intrépidos como Benito. Europa necesita de comunidades creativas como aquellos benedictinos, capaces de construir un futuro de autentico progreso. Europa necesita de cristianos conscientes de su misión y cumplidores de su tarea que siembren evangelio en sus ambientes. Nuestras parroquias han de convertirse en focos de espiritualidad y evangelización, en pequeñas comunidades creativas y misioneras. Hemos de recordarle a Europa que para mirar al futuro no hay que olvidar las raíces.<br /><em><strong><span style="color:#6633ff;"></span></strong></em></div><div align="justify"><em><strong><span style="color:#6633ff;">Señor, que hiciste del abad san Benito un esclarecido maestro en la escuela del divino servicio, concédenos, por su intercesión, que, prefiriendo tu amor a todas las cosas, avancemos por la senda de tus mandamientos con libertad de corazón y evangelicemos la Europa de nuestro tiempo con nuestra oración y trabajo</span></strong></em>. </div>Miguel P. Leónhttp://www.blogger.com/profile/15586935195983628204noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-4150919184184430829.post-5289206078069483222008-07-09T07:15:00.000-07:002008-07-09T11:23:39.827-07:00¿Por qué han quitado una Misa?<div align="justify"><a href="http://bp3.blogger.com/_sveAoFe_nYE/SHTJGt4vV1I/AAAAAAAAATY/BkpbMw-dGeY/s1600-h/pobre.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5221018985263224658" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_sveAoFe_nYE/SHTJGt4vV1I/AAAAAAAAATY/BkpbMw-dGeY/s200/pobre.jpg" border="0" /></a> En los meses de verano –en muchas parroquias de la ciudad- suele reducirse el numero de Misas y no sólo porque merman los fieles al ausentarse durante las vacaciones (marchándose de viaje o trasladándose a su segunda residencia en busca de relax y descanso) sino por que la gente evita salir a la calle a determinadas horas para eludir el golpe de calor. Esta práctica no sólo es asumida con naturalidad por la feligresía sino agradecida incluso.<br />Sin embargo, me contaba un párroco amigo que al cambiar al horario de verano le vino a quejarse una única persona: - “Oiga ¿Y por qué han quitado una Misa?” <em>le dijo en tono</em> <em>interpelador</em>. </div><div align="justify">Uno pensaría que la reclamación vendría de alguna persona piadosa, de práctica diaria… Pero, ¡que va! El único que venía pidiendo explicaciones era el pobre que a diario pide en la puerta del templo. Y, de que aquel es pobre yo no lo dudo porque ante Dios todos lo somos; otra cosa será que tenga verdadera necesidad material. Pero allí cuenta las horas en la puerta la Iglesia “pordioseando” (pidiendo por Dios) pero curiosamente nunca pidiéndole a Él. Nunca entra a visitarle, teniéndole tan cerca; nunca entra a agredecerle, debiéndole tanto. Nunca pasa del quicio, asaltando con su mano tendida a quienes le frecuentan.<br /><br />Es un hecho contrastado que nuestros pobres se disputan la entrada de los templos para pedir ¿Por qué será? No son los ricos y poderosos los que allí acuden; no son personajes influyentes los que de allí salen… sin embargo, allí están los pobres. No he visto -en mi vida- ni un solo pobre pidiendo en la puerta de un banco o de un centro financiero; y lo lógico seria ponerse a pedir allá donde se mueven grandes sumas de dinero. En aquellos lugares todo el que pasa, o lleva una abultada cartera para ingresar o sale con la billetera repleta del reintegro. ¡Pero no, allí no se pide... porque nadie da! No he visto muchos pobres pidiendo en la puerta de los supermercados… y lo lógico sería -cuando se tiene hambre- ponerse a pedir donde abundan los comestibles y donde todos salen aprovisionados. ¡Pero no, allí sólo se compra no se regala nada! No he visto nunca a los pobres pedir en la puerta de los lugares de diversión: bares, discotecas, pubs… y lo lógico sería pedirle a aquellos que gastan en juerga de lo que les sobra para vivir. ¡Pero no, alli -con unas copas de más- sólo se dá la tabarra. No son sitios para pedir.<br /></div><div align="justify">No pretendo, en estas líneas, reflexionar sobre el negocio de la mendicidad sino sobre la razón de porqué el templo se presenta como espacio privilegiado para que el mendigo vea satisfecha su demanda. Sea esta real o fingida.<br /><br />El pedigüeño acude con más puntualidad al primer toque de Misa, que el fiel mas piadoso y cumplidor. Y por lo que me contaba el párroco tiene más interés en que se celebren Misas que el Romano Pontífice. Pero ¿por qué esto así? ¿Por que se disputan la puerta de nuestros templos? La respuesta es bien sencilla, ellos han captado -con su teológica parda-, mejor que los doctores que tiene la Iglesia, el estrecho vínculo que existe entre "Sacramento y la Caridad". Por ello se disputan aquel espacio de la ciudad donde los hombres se abren con mayor facilidad a la generosidad. Allí donde todos nos sabemos indigentes y por ende solidarios. Allí donde abierto el corazón no cuesta nada abrir el monedero. Y donde el que llega no pasa indiferente o si no le dio al entrar algo deja caer al salir. </div><div align="justify"><br />Esta escena del indigente interesado en las razones por las que se quita una Misa, me traía al recuerdo la reciente exhortación “<strong><em><span style="color:#990000;">Sacramentum Caritatis</span></em></strong>”, y concretamente su tercera parte: “Eucaristía que se ha de vivir”, donde el Papa refiere a las consecuencias del participar en la Eucaristía. Así el que cree en la Eucaristía y la celebra tiene que llevar esa Eucaristía a la vida. Ahí Bendicto XVI escribe páginas hermosas sobre la necesidad de comprometerse en una mayor justicia social, en la preocupación por los pobres y por los que sufren, para que nuestra celebración sea válida. Y eso –antes de que el sínodo lo redactase- lo tenían clarísimo nuestros pobres por eso -aunque no entren al templo- no abandonan su umbral.<br />Celebrar la Eucaristía es manifestar el amor a Dios y la caridad es celebrar y manifestar el amor al hermano. Eucaristía y caridad no pueden estar separadas, el que celebra y adora a Dios en la Eucaristía, al salir de ella, está llamado a servir al prójimo, a perdonar al prójimo, a trabajar por un mundo más humano, más de acuerdo al proyecto de Dios, sino la fe sería un rito vacío, sin sentido.<br /><br /><em><span style="color:#009900;"><strong>Y en este tenor, Señor, yo también hago mía la protesta del pobre: ¡Que no se quiten Misas! ¡Que se pongan mas Misas! Tantas como hagan falta hasta que cale en el corazón de los cristianos este deseo de darse, de hacer de nuestras vidas ejercicio de entrega y donación. Ese llegar al templo con el sentimiento propio del que se sabe menesteroso, necesitado; ese sabernos ante Dios indigentes, pordioseros… como hijos pródigos que vienen con sus torpes argumentos pidiendo perdón; como administradores injustos que -ante el inminente despido- tratan de ganarse amigos con el injusto dinero; como humildes Zaqueos que quieren restituir al otro el doble de cuanto nos aprovechamos de él. ¡Bendita Misa que nos hace solidarios con los pobres! Gratis hemos de dar lo que gratis recibimos. Y aunque dar unas monedas -no es Cariridad- es sólo un gesto, en él va expreso el noble propósito de compartir, de poner lo nuestro al servicio del otro, de ser desprendidos, de mostrarnos sensibles y generosos... y por ahí se principia la vivencia del Sacramento.</strong></span></em><br />¡Cuánto nos queda por aprender de la relación Eucaristía y Caridad…! </div>Miguel P. Leónhttp://www.blogger.com/profile/15586935195983628204noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-4150919184184430829.post-88870217838684505972008-07-04T00:10:00.000-07:002008-07-07T16:00:21.287-07:00Vacacionar en cristiano<div align="justify"><a href="http://bp2.blogger.com/_sveAoFe_nYE/SG3NZ75kraI/AAAAAAAAATI/6bazBTiih5U/s1600-h/vacaciones.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5219053388651867554" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_sveAoFe_nYE/SG3NZ75kraI/AAAAAAAAATI/6bazBTiih5U/s200/vacaciones.jpg" border="0" /></a> Con el estío llega el tiempo de vacación... tiempo liberado de obligaciones para poder cultivar aquello que nos relaja. Fuimos creados por Dios para vacacionar. El Edén era unas vacaciones permanentes, ociosidad gozosa. Y desde que perdimos esa prerrogativa quedó en nosotros reminiscencia de aquella hechura; así andamos -contando los días- esperando la llegada de las ansiadas vacaciones. Aristóteles afirmaba que el ideal de la vida buena era la contemplación. </div><div align="justify">Lamentablemente vamos tan acelerados por la autopista de la vida que hemos olvidado cómo se descansa verdaderamente. La mayoría de las veces llegamos al verano con la agenda repleta de cosas por hacer: leer estos libros, atender estos o aquellos compromisos familiares o sociales, viajar de de un sitio a otro con atascos de horas. Verano es sinónimo de un torbellino de tareas informales pero agotadoras. No tiene nada de extraño que muchos retornen de las vacaciones con mas cansancio del que se llevaron tras de sí. Para otros el veraneo es sólo holgazanería, entre dormir y perronear se les van los días. También son muchos los que, centrándose sólo en sí mismos, cierran su pequeño mundo a los demás para practicar sus caprichos; pero sobre todo -en vacaciones- se cierran a Dios. Vacacionar es para ellos echar el cierre al espiritu.<br />Saber descansar es un arte y conviene aprender a practicarlo. Un arte que principia por llevarse a Dios de vacaciones. Sólo él, Señor del tiempo, nos abre a la contemplación y nos adentra en su disfrute. Sólo él puede obrar el milagro de serenar la tormenta y convertir en suave brisa el huracán. Sólo él puede enseñarnos a vivir con plenitud.<br />Mons. Salinas nos propone, al comienzo del verano, <span style="color:#cc0000;"><span style="color:#000000;">el </span><strong><em>“Decálogo de la vacaciones cristianas”.</em></strong></span><span style="color:#000000;"> Son un conjunto de invitaciones para vivir</span> la vacación con provecho para el cuerpo y el alma; para vivir el gozo de cada dimensión de nuestro descanso.<br /><em><strong><span style="color:#ff6600;">1.- Vive la naturaleza. En la playa, en la montaña, en la serranía, descubre la presencia de Dios. Alábale por haberla hecho tan hermosa.<br />2.- Vive tu nombre y condición de cristiano. No te avergüences en verano de ser cristiano. Falsearías tu identidad.<br />3.- Vive el domingo. En vacaciones, el domingo sigue siendo el día del Señor y Dios no se va de vacaciones. Acude a la Eucaristía dominical. Tienes además más tiempo libre.<br />4.- Vive la familia. Dialoga, juega, goza con ellos sin prisas. Reza en familia. Asiste al templo también con ellos.<br />5.- Vive la vida. La vida es el gran don de Dios. No hagas peligrar tu propia vida y evita riesgos a la vida de los demás.<br />6.- Vive la amistad. Desde la escucha, la confianza, la ayuda, el diálogo, el enriquecimiento y el respecto a la dignidad sagrada de las demás personas.<br />7.- Vive la justicia. No esperes que todo te lo den hecho. Otros trabajan para que tú tengas vacaciones. Ellos también tienen sus derechos. Respétales y respeta sus bienes.<br />8.- Vive la verdad. Evita la hipocresía, la mentira, la crítica, la presunción engañosa e interesada o la ociosa vanagloria.<br />9.- Vive la limpieza de corazón. Supera la codicia, el egoísmo y el hedonismo. Vacación no equivale a permisividad.<br />10.- Vive la solidaridad. No lo quieras todo para ti. Piensa en quienes no tienen vacaciones, porque ni siquiera tienen el pan de cada día. La caridad tampoco toma vacaciones”.<br /></span></strong></em>Ojala amigos lectores, y atendiendo a estas claves, aprovechemos nuestras vacaciones y descansemos, abriendo de para en par el corazón al gozo del encuentro distendido y relajado, abriendo los ojos a la contemplación reposada, y abriendo la mente a la comprensión sosegada de los otros... para así volver esponjados de Dios. Sabiendo enriquecernos en cada encuentro, sabiendo crecer en amistad con nuestro Padre Dios y sabiendo acrecentar en nosotros el deseo de darnos sin medida en bien de los demás. </div><div align="justify">¡Que tengais buenas y santas vacaciones! </div>Miguel P. Leónhttp://www.blogger.com/profile/15586935195983628204noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-4150919184184430829.post-22269967546079306792008-06-25T23:52:00.000-07:002008-06-26T13:06:52.489-07:00María, siempre tuyo.<a href="http://bp1.blogger.com/_sveAoFe_nYE/SGM96dsj7QI/AAAAAAAAASo/dSrUzx0RhzE/s1600-h/MarÃ&shy;a.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5216080868038405378" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 119px; CURSOR: hand; HEIGHT: 160px" height="171" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_sveAoFe_nYE/SGM96dsj7QI/AAAAAAAAASo/dSrUzx0RhzE/s200/Mar%C3%ADa.jpg" width="128" border="0" /></a><br /><div align="justify">En la serpenteante carretera de montaña que conduce al pueblo donde resido, hay que pasar cinco puentes. En el último de ellos, sobre uno de los muros de protección, hay una curiosa pintada que puede leerse desde lejos: “María, siempre tuyo” y una fecha. Sin duda se trata de la hermosa chifladura de un enamorado que, sin poder contener su afecto por su amada, no encontró mejor forma de pregonar a los cuatro vientos su deseo de consagrarse a su amada. Así lo testimonian aquellos brochazos amarillos.<br />Desde el primer día que llegué destinado aquí, al toparme con aquella aquellas letras escritas como sencilla y sentida declaración de amor humano, el corazón me dio un brinco de gozo. ¡Bendita expresión de la voluntad de darse para siempre, de no reservarse nada, de expropiarse a sí mismo y no pertenecerse para ser del otro…! Cavilo que si así de extremoso se hace el amor humano cuando el sentimiento es maduro y sincero, cuanto más debiera serlo el amor cuando es santo y a lo divino se consagra.<br />Cada vez que regreso de mis afanes a la porción de fieles que la Iglesia me encomendó, al atravesar el puente –mecánicamente- el pensamiento se me va a Ntra. Señora. ¡María siempre tuyo! La Virgen ha jugado un papel fundamental en mi biografía. Bajo su atenta mirada, en la venerada imagen de Ntra. Señora de la Capilla fui bautizado y tomado en brazos del sacerdote me consagró a ella. Por ello, siempre que a mis afanes voy y de mis afanes vengo, aquella expresión: ¡María, siempre tuyo! me sirve de recordatorio; hace función de señal de tráfico para indicarme cómo he de conducirme, el proceder que he de observar...<br /><br />Cada 24 de junio celebro mi aniversario de ordenación sacerdotal. Y no dejo de recordar que María concibió y engendró a Jesucristo, el primer sacerdote, y que, a lo largo de la historia, ha ido engendrando a Cristo en el corazón que aquellos hombres que Dios elige y llama al ministerio. Ella, mejor que nadie sabe que cada sacerdote ha de ser viva imagen de su Hijo Jesucristo; otro Cristo en el mundo.<br />Ella fue educando al Jesús humano, fue forjando su voluntad, su carácter… De María aprendió esa profunda religiosidad, esa capacidad de contemplación y silencio. De María aprendió la aceptación gozosa del plan de Dios y la entereza ante el sacrificio.<br />También a mí, María madre, quiere educarme como sacerdote. Educar mi corazón, haciéndolo manso, humilde, limpio, lleno de misericordia. Educar mi sensibilidad, abriéndola a la belleza de la naturaleza, a las maravillas de Dios, a las necesidades de mis hermanos. Educar mi temperamento, haciéndolo paciente, generoso, sereno, desprendido.<br /><br />Es más María, con su sacrificio amoroso, con su dolor ofrecido a Dios, se convirtió en Corredentora, colaboró con su Hijo en la salvación de los hombres. El sufrimiento es propio de la condición materna. Sufre al dar a luz, sufre por el hijo enfermo, sufre por el hijo ausente, sufre cuando ve morir a los hijos. Dios dota el corazón de madre de compasión y de entereza para saber sufrir con heroísmo.<br /><br />El sacerdocio también es soledad y sufrimiento, es saber ofrecer permanentemente un sacrificio y una liturgia. El crucificado es la biografía de todo sacerdote. La Redención pasa por la cruz. Por hacerse pan roto, partido para que las almas se alimenten de mí. Por hacerse vino de alegría para mis hermanos los hombres.<br /><br />Deseoso de ser fiel al ministerio recibido y necesitado de auxilio para ello quise consagrar mi sacerdocio tras la primera Misa ante una imagen de Ntra. Señora con una formula que repito cada aniversario en la festividad del Bautista.<br /><br /><em><strong><span style="color:#33ff33;">Reina y Señora mía: apenas renacido de las aguas bautismales mis padres me consagraron a ti en tu advocación de la Capilla. Hoy, para gloría de la Trinidad santa que te ha elegido madre de Cristo y madre nuestra, deseo consagrarte el ejercicio de mí sacerdocio.<br />Consciente de mí indignidad para la tarea que se me encomienda, pero confiado en tu poderosa ayuda maternal, inicio con ilusión mí ministerio ¡Acompaña mí peregrinación en la fe!<br />Enséñame a ser siempre dócil a la voz del Señor y, como tú, a mostrarme siempre sensible a las necesidades de los hombres, mis hermanos.<br />Ilumíname con el testimonio de tu servicio a la obra de la salvación y tu perseverancia en la oración; con la luminosidad de tu entrega a Dios Padre y el incondicional amor con que cuidas de tus hijos<br />Alcánzame la gracia de poder celebrar la Eucaristía todos los días de mí vida y de hacerlo con unción; el don de no estorbar jamás a la acción del Espíritu santo; la virtud de no escandalizar, de no apagar en nadie la llama de la fe y la esperanza; el celo apostólico necesario para vivir todas mis entregas desde la fe y para amar a Dios con corazón indiviso.<br />Concédeme, Madre, una caridad capaz en todo de amar y servir, un espíritu de piedad sincera, y un deseo infatigable de acercar a los hombres a Cristo. Que aprenda de ti a vivir siempre con esperanza de cielo,<br />Que seas tu, mi auxilio y compañía en los momentos de soledad y desaliento. Que cuando llegue la hora de la cruz enciendas en mí la ilusión para que acierte a mantenerme fiel hasta el final. Que tu intercesión constante haga fructífero mí ministerio y lo convierta. en camino de santificación. Amén.</span></strong></em></div>Miguel P. Leónhttp://www.blogger.com/profile/15586935195983628204noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-4150919184184430829.post-47678810714941168102008-06-23T00:55:00.000-07:002008-06-23T12:02:04.190-07:00Cuando se piensa...<div align="justify"><a href="http://bp0.blogger.com/_sveAoFe_nYE/SF9dLR66tnI/AAAAAAAAASY/cwPotYJHhJM/s1600-h/sacerdocio.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5214989341888788082" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_sveAoFe_nYE/SF9dLR66tnI/AAAAAAAAASY/cwPotYJHhJM/s200/sacerdocio.jpg" border="0" /></a> La festividad de San Juan Bautista, celebro –con crecida conciencia de indignidad- el aniversario de mi ordenación sacerdotal. Los aniversarios se proponen en la existencia humana -so pretexto de celebración- como una ocasión propicia para detenerse y pensar; como privilegiada oportunidad para mirar el camino recorrido y elevarse en acción de gracias y aprender de lo vivido. ¡Señor, que indigno me siento! Y este sentimiento de indignidad que me embarga no nace de la falsa modestia, ni siquiera de mis constantes luchas, ni las dudas que me sobrecogen cuando observo mi mediocridad o las envidiejas, ambiciones o políticas demasiado mundanas en la sufrida Iglesia. Mi conciencia de indignidad brota de CUANDO SE PIENSA... (Hugo Wast ):<br /><br />“<em>Cuando se piensa que ni la Santísima Virgen puede hacer lo que un sacerdote;<br /><br />Cuando se piensa que ni los ángeles, ni los arcángeles, aquellos que vencieron a Lucifer pueden hacer lo que un sacerdote;<br /><br />Cuando se piensa que solamente un sacerdote puede perdonar los pecados y que lo que él ata en el fondo de su humilde confesionario, Dios, obligado por su propia palabra, lo ata en el cielo, y lo que él desata, en el mismo instante lo desata Dios;<br /><br />Cuando se piensa que Jesucristo, en la última Cena, realizó un milagro más grande que la creación del universo con todos sus esplendores, y fue convertir el pan y el vino en su Cuerpo y su Sangre para alimentar al mundo; y que este portento, ante el cual se arrodillan los ángeles y los hombres, puede repetirlo cada día un sacerdote;<br /><br />Cuando se piensa que la humanidad se ha redimido y que el mundo subsiste porque hay hombres y mujeres que se alimentan cada día de ese Cuerpo y de esa Sangre redentora que sólo un sacerdote puede realizar;<br /><br />Cuando se piensa que un sacerdote cuando celebra en el altar tiene una dignidad infinitamente mayor que un rey y que no es ni un símbolo, ni siquiera un embajador de Cristo, sino que es Cristo mismo que está allí repitiendo el mayor milagro de Dios;<br /><br />Cuando se piensa que el mundo moriría de la peor hambre si llegara a faltarle ese poquito de pan y ese poquito de vino;<br /><br />Cuando se piensa que eso puede ocurrir, porque están faltando las vocaciones sacerdotales; y que cuando eso ocurra se conmoverán los cielos y estallará la tierra, como si la mano de Dios hubiera dejado de sostenerla; y las gentes aullarán de hambre y de angustia, y pedirán ese pan, y no habrá quien se lo dé; y pedirán la absolución de sus culpas, y no habrá quien las absuelva, y morirán con los ojos abiertos por el mayor de los espantos;<br /><br />Cuando se piensa que un sacerdote hace más falta que un rey, más que un militar, más que un banquero, más que un médico, más que un maestro, porque él puede reemplazar a todos y ninguno puede reemplazarlo a él;<br /><br />Uno comprende... que durante media hora, cada día, será mucho más que todas las dignidades de la tierra y que todos los santos del cielo, pues será Cristo mismo, sacrificando su Cuerpo y su Sangre, para alimentar al mundo</em>.” De: Hugo Wast, novelista y político argentino cuyo nombre era Gustavo Martínez Zuviría (1883-1963). Navega hacia alta mar, págs. 1750-1751, en Obras Completas, ediciones Fax, Madrid.<br /></div><div align="justify"></div><br /><br /><div align="justify"><em><strong><span style="color:#ffcc00;">No puedo menos, Señor, que apropiarme de las palabras de Jan Twardowski (1915-2006): "De mi sacerdocio tengo miedo; mi sacerdocio me infunde temor; ante mi sacerdocio me postro en tierra; ante mi sacerdocio me arrodillo". No puedo evitar, cuando lo pienso, que "La grandeza de tu sacerdocio infunde temor. Y sentir la tentación de exclamar con san Pedro: "Aléjate de mí, Señor, que soy un hombre pecador". Porque me cuesta creer que Cristo me haya llamado precisamente a mí. ¿No habría podido elegir a cualquier otro, más capaz, más santo?" (Benedicto XVI) ¡Que extraordinario misterio! </span></strong></em></div><br /><div align="justify"><em><strong><span style="color:#ffcc00;">Sólo la convicción de que tú, Jesús, me has mirado con amor precisamente a mi y me hace confiar, me alienta. Señor, tu lo sabes todo, tu sabes que te quiero.</span></strong></em></div><br /><br /><div align="justify"></div>Miguel P. Leónhttp://www.blogger.com/profile/15586935195983628204noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-4150919184184430829.post-49706470813478399802008-06-16T05:10:00.000-07:002008-06-20T13:06:16.766-07:00¿Qué quieres ser de mayor?<div align="justify"><a href="http://bp3.blogger.com/_sveAoFe_nYE/SFazR4_ExyI/AAAAAAAAASI/cqRXQWLMh4I/s1600-h/niños.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5212550738664015650" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_sveAoFe_nYE/SFazR4_ExyI/AAAAAAAAASI/cqRXQWLMh4I/s200/ni%C3%B1os.jpg" border="0" /></a> En la infancia, la edad de los sueños, los mayores de tanto en tanto te hacían una pregunta recurrente: <em>Tu ¿Qué quieres ser de mayor?<br /></em>La última película vista en la recién llegada televisión estimulaba nuestros ingenuos proyectos de futuro… de modo que según se terciase la programación, un día querías ser explorador, otro médico o policía...<br />Recuerdo que, cuando inauguraron el colegio del barrio, nos trasladaron a mis hermanos y a mí desde la Aneja al flamante C.P. Serrano de Haro. Quisieron invitar al anciano maestro polígrafo y publicista cuyo nombre llevaba el centro a visitar sus instalaciones. Llevó días preparar aquella importante visita para los mayores. ¡Todo un acontecimiento! Acompañado de un gran séquito entró el ilustre visitante a nuestro aula de 3º de EGB. Nos pareció viejísimo, lo que a nuestros infantiles ojos agrandaba notablemente la importancia de su personalidad y la sabiduría que atesoraba. A los ancianos se les respetaba y mucho.<br /><br />Tras pedirnos el director que nos sentásemos, nos lo presentó con sencillez. Él nos miraba con el cariño más propio de un venerable abuelo que el de un riguroso inspector de enseñanza. A instancias de la maestra, nos pronunció unas palabras y comenzó a preguntar de diversas materias al azar. Y de repente zas, se dirige a mí: - <em>¿A ti, como te llaman?.</em> Como si un resorte se activase, me pongo en pie de un brinco, me acaricia la cabeza: - <em>¿Servidor? Miguelito </em>(contesto). El me sonríe afable y me pregunta: - <em>Miguelito tu ¿Qué quieres ser de mayor?</em> –<em>Yo… ¡astronauta!</em> (Risotada general. No olvidemos que nací el año que el hombre pisó la luna. La verdad, he de confesar que yo no entendí a que venían las risas, porque a mi me parecía una elección bastante sensata. Jajaja) – <em>Y… ¿porqué astronauta y no maestro o arquitecto?</em> – <em>¡Para poder estar más cerca de Dios!</em> (contesté). Ahora la carcajada se volvió sonrisa complaciente en los mayores y mirada de extrañeza en mis compañeros. Él me abrazó con ternura y me dijo: - <em>Miguelito, entonces mejor sacerdote, así Dios podrá estar más cerca de ti y de los hombres </em>(y cogiendo una almorzada rebosante de caramelos entre sus huesudas manos los dejó caer sobre mi pupitre). Y continuó su interrogatorio: - <em>Por cierto, una pregunta de Catecismo ¿Quién me dice quien es Dios? ...<br /></em><a href="http://bp2.blogger.com/_sveAoFe_nYE/SFZYxnqEqiI/AAAAAAAAASA/GBH-ix9dhSY/s1600-h/funes_200.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5212451228210211362" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 79px; CURSOR: hand; HEIGHT: 113px" height="124" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_sveAoFe_nYE/SFZYxnqEqiI/AAAAAAAAASA/GBH-ix9dhSY/s320/funes_200.jpg" width="79" border="0" /></a><br />Y pasados muchos años de aquella escena que os relato, pese a mis incontables torpezas, sacerdote fui ordenado por caminos que la Providencia dispone y que a mi aún se me escapan. Ahora, que ya nadie me pregunta que quiero ser de mayor, porque creen que ya lo soy; y lo que es peor, creen que no hace falta preguntarlo porque ya soy algo… Soy yo el que se pregunta: - <em>Miguelito tu ¿qué quieres ser de mayor?</em> y me respondo retándome, de tanto en tanto: <em>¡Yo de mayor quiero ser Funes!</em><br />El tal Funes, mi admirado y querido Don Miguel, es un sacerdote diocesano que frisó hace tiempo los ochenta, pero que mantiene -sobre muletas- un envidiable carácter jovial, dinámico y emprendedor. Donde muchos otros se dejaron, en la cuneta de su biografía, la ilusión o el empeño por seguir avanzando, la alegría o la esperanza, el buen ánimo… él, no sólo supo mantener intacto el suyo sino que acertó a encontrar en la adversidad ocasión para superarse a sí mismo. Sacerdote de pieza entera, hombre íntegro y honesto, servicial y comprensivo, celoso en la pastoral y generoso en la entrega. Pese a contar muchos años, nunca perdió lo más valioso de la infancia… Es un chiquillo al que las piernas ya no le responden pero que amanece cada día con renovada ilusión, tratando de descubrir que nuevo reto le propone la jornada. ¡Como en los buenos vinos, el paso del tiempo sólo ha hecho que ennoblecerlo, darle solera!<br /><br />No se si es más admirable el estoicismo alegre con que lleva sus enfermedades y achaques (nunca se queja); su ataraxia o su gran sentido del sentido del humor -que comienza siempre por saber reírse de sí mismo y siempre con los demás, nunca de ellos-. No sé si es más envidiable su capacidad de relativizar las cosas o el alcance de sus reflexiones; sus magistrales síntesis y su capacidad de análisis de la realidad o su pasmosa inteligencia; si su sentido común o su enorme sabiduría.<br /><br />No se qué es más digno de elogio si su austeridad, su desprendimiento y generosidad o su modestia extrema, su disponibilidad, su capacidad de trabajo, su permanente actitud de escucha. No se si es más emulable si su afán de superación o la escudriñadora mirada que tiene sobre nuestro tiempo para tratar de atisbar los signos y retos que Dios nos plantea en los acontecimientos.</div><div align="justify"><br />Su casa es un espacio acogedor, abierto al dialogo y el encuentro, allí nadie se siente extraño o ajeno, caben todas las ideas y posturas con tal que se digan con respeto… Allí no hay anatemas, ni juicios ni sentencias… Ya está ahí el buen criterio de Don Miguel para –con afabilidad- iluminar sus límites, enfocar la imagen o enriquecer las carencias.<br /><br />Mantiene, pese a los años y las cargas (que no han hacho mella en su ánimo), la misma inquietud pastoral que un misacantano, el mismo celo que un apóstol y la misma voluntad de entrega a la comunidad que un párroco recién nombrado. Sensible a la necesidad de los otros, solidario con las misiones, comprometido con la justicia. </div><div align="justify">Ahora anda empleado en su último proyecto, leyendo gruesos volúmenes de moral, con el empeño de <em><strong>hacer llegar lo que está en las estanterías a la mano de los fieles</strong></em>. Este será el séptimo texto de apuntes pastorales que edita -en el que involucra un ejercito de colaboradores- para hacer inteligible la teología alos seglares. El material base lo redacta él personalmente y lo publica para distribuirlo gratuitamente (Todos los textos son accesibles como descarga gratuita en la web de nuestro buen amigo y colaborador Alfonso Medina: <a href="http://www.musicaliturgica.com/">http://www.musicaliturgica.com/</a> donde cada seman publica una rica homilía).<br /><br />Hay que saber elevarse mucho para poder mirar los acontecimientos con la distancia que permite apreciarlos en su justo valor. La clave radica en su mirada sobrenatural –que es la más natural de las miradas-. Todo en su persona es natural, con apariencia sencilla, pero de extraordinario mérito. Su espiritualidad es muy recia y, como toda vivencia autentica, exenta de todo aparato, apariencia o alarde. Don Miguel si que ha encontrado la formula para sentir y de tener a Dios muy cerca y para saber acercarlo a los hombres. ¡Funes si que es un verdadero astronauta!<br /><br /><em><strong><span style="color:#ffcc00;">Señor, por todo ello yo, sin dudarlo, de mayor… quiero ser ¡como Funes! Lo que es lo mismo que pedirte con sencillez alcanzar la senectud con el corazón jóven, con la mente abierta, con la ilusión intacta, con el deseo de seguir trabajando despierto, con la voluntad empeñada en el bien; y saber afrontar el paso de los años no sólo con serenidad sino sabiendo enriquecer el corazón.</span></strong></em></div>Miguel P. Leónhttp://www.blogger.com/profile/15586935195983628204noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-4150919184184430829.post-79167885602605956672008-06-09T03:07:00.000-07:002008-06-18T14:12:49.700-07:00Ayuda a la Iglesia a multiplicar el bien: ¡pon tu "X"!<div align="justify"><a href="http://bp1.blogger.com/_sveAoFe_nYE/SE1ov8kz9MI/AAAAAAAAARY/Hk3H0XxdJuw/s1600-h/casilla.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5209935516861199554" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_sveAoFe_nYE/SE1ov8kz9MI/AAAAAAAAARY/Hk3H0XxdJuw/s200/casilla.jpg" border="0" /></a> Junto con el seis doble o el as de espadas, según se tercie el juego... caen sobre la mesa de la taberna los dimes idiretes de la aldea. No falta quien en un alarde de anticlericalismo deja caer tambien algun requiebro contra la Iglesia. La reciente campaña para la autofinanciación de la Iglesia: "X tantos" ha dado pie a algún que otro comentario sarcastico.<br /></div><div align="justify">- <em>Miguel, me dicen que la Iglesia ya es bastante rica... ¡como para darle más poniendo la "X" en la declaración! ¿Yo que les digo?</em> (Así me interpelaba un abuelete bien intencionado que se veía acosado por los amiguetes de partida). - <em>Diles la verdad... que no llegamos a tanta necesidad que atender. Y que sobre los dineros de la Iglesia hay mucha leyenda</em>. </div><br /><div align="justify">Paradógicamente la mayoría de los españoles siguen declarándose católicos. Sin embargo no son tantos los que frecuentan el templo; pese a ello son millones las personas que aún, cada domingo acuden a Misa. Es un acontecimiento que no encuentra parangón con ningún otro acotecimiento social o político en nuestro país. Aún son muchos los jovenes (bueno, ya no tan jóvenes) que se casan por la Iglesia, los que bautizan a sus hijos, los que se entierran con exequias cristianas, los que piden que sus enfermos sean periódicamente visitados o se les lleve la Comunión, muchos los que llevan a sus hijos a la escuela católica o a catequesis, muchos los que piden asilo para sus mayores en residencias de ordenes religiosas... </div><br /><div align="justify">Curiosamente, luego no son tantos los que marcan la X en la casilla de la Iglesia en su declaración de la renta. ¿Son cristianos inconsecuentes o aprovechados? Ha hecho fortuna la falsa idea de que la Iglesia es rica, de que no es clara con las cuentas, de que debe ser financiada sólo por los que la frecuentan... Se informa frecuentemente en los Medios de comunicación de lo que recibe la Iglesia por parte del Estado; pero, como escribe J.M. de Prada: "<em>¿Por qué no se informa a los españoles del dinero que la Iglesia revierte sobre la sociedad y ahorra a las administraciones públicas? Reparemos, por ejemplo, en las partidas destinadas a la educación. Una plaza en la escuela pública, por alumno y curso escolar, le exige al erario público (utilizo datos suministrados por el Ministerio de Educación) un desembolso de 3.517 euros; una plaza en la escuela concertada tan sólo 1.840. Teniendo en cuenta que el 70 por ciento de las plazas de la escuela concertada corresponden a centros católicos, descubrimos que la Iglesia ahorra al erario público alrededor de 2.300 millones de euros, cifra ligeramente superior a la que el Estado aporta como complemento presupuestario para su sostenimiento. </em></div><br /><div align="justify"><em>Si probamos a calcular la ingente labor social y asistencial de la Iglesia, descubrimos que las cantidades que se dedican a paliar el sufrimiento y la miseria de los sectores más desfavorecidos de la sociedad dejan también chiquito ese complemento. Así, por ejemplo, el presupuesto de Cáritas durante el pasado ejercicio ascendió a 163 millones de euros, de los cuales más del sesenta por ciento -cerca de 100 millones- lo cubren las cuotas de sus asociados y las aportaciones de los católicos, a través de donaciones y colectas parroquiales; este porcentaje se eleva hasta el 83 por ciento en el presupuesto de Manos Unidos, que el pasado año logró recaudar 35 millones de euros procedentes de las cuotas de colaboradores y de las colectas. Son sólo dos ejemplos entre los miles de establecimientos y entidades católicas consagrados en cuerpo y alma a la ayuda de los más necesitados; ayuda que, naturalmente, la Iglesia seguirá prestando cuando deje de percibir el tan cacareado complemento presupuestario, porque su generosa aportación al bien común no depende de la componenda política, es fruto de un mandato divino." </em></div><br /><div align="justify">En conjunto la tarea social que desarrolla la Iglesia, <strong>ahorra al Estado unos 34.000 millones de €,</strong> llevando a cabo una serie de acciones que en un sistema de bienestar social son obligaciones estatales, pero que la Iglesia, ante el deficit de atención humana de nuestras administraciones, las hace suyas solamente guiada por el cumplimiento con el mandamiento del Amor. Pero claro, pretender que los medios de comunicación transmitan este ahorro es soñar con informativos veraces y sobre todo independientes de intereses políticos y gubernamentales.</div><br /><div align="justify">Son muchos los que creen que cuanto realiza la Iglesia debiera de hacerse "gratis". Como si el agua, la luz o el mantenimiento del templo y su conservación no costase dinero; como si no existeiensen gastos corrientes en un edificio patrimonial de uso común. Como si la infinidad de servicos sociales y asistenciales que presta no comportasen coste alguno. Como el sacerdote que reside allí permanentemente -atendiendo varios pueblos y desarrollando diversos servicios- se sustentase del aire. Una cosa es austeridad y otra bien distinta ser un paria. </div><br /><div align="justify">A quienes dicen que la Iglesia debería ser financiada sólo por sus “seguidores” hay que recordarles que la Iglesia realiza una importantísima labor social en nuestro país. En un mundo donde todo tiene precio, la Iglesia propone un conjunto de valores que enriquecen al hombre y a la sociedad en su conjunto (la generosidad auténtica, la entrega, el trabajo bien hecho, la sinceridad de corazón...), educa a los niños y a los jóvenes y está siempre dispuesta a atender y ofrecer una palabra de vida, especialmente a los más desfavorecidos. Está presente en los sitios donde nadie quiere estar (junto a los enfermos y desahuciados, los pobres, los desamparados, los presidiarios, en los pueblos olvidados), prestando siempre esperanza y consuelo. </div><br /><div align="justify"><em>"El dinero de la Asignación Tributaria es muy importante para Iglesia, pero recordemos que no es su única fuente de financiación. Los 11 millones de euros que se reciben por este concepto cada mes divididos por el número total de sacerdotes (unos 20.000) y teniendo en cuenta el número de parroquias, (unas 23.000), apenas permitirían, si se destinaran solo eso, entregar una retribución a cada sacerdote de menos de 400 euros y una ayuda simbólica para el mantenimiento ordinario de nuestras parroquias.</em> "</div><br /><div align="justify">Hay que poner la X en la casilla de la Iglesia, para "despejar la incognita" Te has preguntado ¿A donde va la parte de tus impuestos que se destina a fines sociales? Poner la "X" es condicionar al gobierno para que no emplee tus impuestos en lo que ellos llaman servicios sociales, entre otras lindezas a Campañas de educación sexual de adolescentes (como la del famoso "pontelo-ponselo"), o en reparto masivo de preservativos, en aportación a centros de planifiación familiar donde se facilitan pildoras abortivas, o a la subvención de asociaciones, ongs y colectivos que estan en las antípodas de nuestras convicciones principios éticos o valores morales... o a costear parte del alquiler de los jóvenes... ¡Como si no hubiese urgencias mayores que socorrer! Poner la X es de sentido común. No vas a pagar más ni vas a pagar menos. Nunca se hizo tanto con menos esfuerzo. Poner la X en la casilla de la Iglesia es multiplicar el esfuerzo y el servicio que se ofrece -desde la fe- a los necesitados.<br /></div><div align="justify">En la asignación tributaria a la Iglesia en España todos los contribuyentes pueden participar, incluidos los que no tienen obligación de hacer la declaración (estos han de cumplimentar el impreso 104 en los meses de marzo y abril). Es importante saber que la asignación a la Iglesia es independiente de la asignación a “a otros fines sociales”, y que por tanto, marcar la X a favor de la Iglesia no impide poder marcar otras opciones. Ayuda a la iglesia a multiplicar el bien ¡Pon la "X" en tu declaración!</div>Miguel P. Leónhttp://www.blogger.com/profile/15586935195983628204noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-4150919184184430829.post-47414044388533512392008-06-04T09:21:00.000-07:002008-06-09T03:06:40.122-07:00De "Chiquilicuatres" al cuarto...<div align="justify"><a href="http://bp3.blogger.com/_sveAoFe_nYE/SEbHeH4jppI/AAAAAAAAARQ/aI6xKqP6AWE/s1600-h/images.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5208069339426825874" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_sveAoFe_nYE/SEbHeH4jppI/AAAAAAAAARQ/aI6xKqP6AWE/s200/images.jpg" border="0" /></a> Entre los ancianos que visito periódicamente, tengo una señora nonagenaria que es una voraz lectora de novela. Siempre que voy a verla lleva dos o tres libros distintos a la vez. Perdió, hace tiempo, la cuenta de los libros que ha leído desde su infancia. Sin embargo, si que recuerda haber pasado más de una noche en blanco cogida por la trama de algún buen relato. Se surte de textos nuevos gracias al Bibliobús, que periódicamente pasa por estos pueblines trayendo sobre ruedas mil historias y aventuras con las que saltar más allá de lo que columbran los ojos en el horizonte. Y así viajar con el tren de la imagnación sobre los raíles de las líneas impresas... Ha sido, es, una mujer con inquietudes, su carácter es vitalista. Pero, no puede evitar, de tanto en tanto, sentir a su avanzada la edad el hartazgo de vivir que provoca cualquier noticiario televisivo o radiofónico. Hace poco me decía: “<em>Padre ¿Yo para que seguir viviendo? ¡Hace tiempo que lo que veo no me gusta! ¿Qué me queda por ver aún? Hay tanta fealdad y estupidez en esta sociedad ¿Ha visto Vd. al payaso ese que representó a España en Eurovisión? No se donde llegaremos”</em>.<br /><br />Refería así la progresiva degradación de la representación de España en el concurso de Eurovisión. La verdad es que no se que era más lamentable si su ridícula apariencia e indumentaria, si la absurdez de la letra, si lo infame de sus posturas, o la pésima calidad de la música. Pero, si grima que daba verlo, mayor fue la vergüenza de la puntuación que recibió; o la estulticia de las interpretaciones de los pseudointelectuales que vienen con que si es el icono irónico- crítico de una sociedad ultrapostmoderna. De la identidad del individuo nos informa el mismo diccionario, "Chiquilicuatre": <em>dícese del hombre de poco juicio, enredador, chisgarabís</em>. No se puede esperar de una sociedad sin rumbo, en música mejor gusto o entendimiento que en política, ahí estan los resultados de las últimas generales.<br />Vivimos en España tiempos de confusión en todos los ordenes. Cualquier forma de trasgresión de los valores o principios elementales de la étca y la estética, de la corrección o el saber estar se exalta como un modelo ideal a reproducir. Cuanto más zarrapastroso, desvergonzado, grosero o indecente procede uno... más moderno se es. Cualquier forma de ridiculez no sólo se asume con naturalidad sino que se imita irracionalmente. No se podía esperar menos que un Chiquilicuatre de una sociedad donde los jóvenes andan con los pelos de esa guisa, enseñando los calzoncillos, con los calzones caídos caminando como si fuesen pingüinos, pintarrajeados de tatuajes y llenos los cueros de perforaciones que llaman pircings. Donde las chicas tienen ya todos los vicios de los adultos y llevan un atuendo mas propio de un burdel que de un deambular honesto, luciendo con impudicia el hombligo, sus pantorrillas o los escotes. Donde las cincuentonas se empeñan en vestirse como quinceañeras, con descaradas mayas que airean sus grasas, y con los pelos de tintes y mechas hilarantes; o donde los abuelos andan atolondrados en busca de amoríos o actividades absurdas que que les rejuvenezcan, como si posible fuera. Es decir, que todos hacen lo mismo: el Chiquilicuatre. ¡Hemos perdido no sólo las formas sino el sentido común!<br /><br />Tenemos unos medios de comunicación consagrados, no a transmitir información como sería su deber sino a manipular, a generar opinión la opinión que interesa para idiotizar a la masa y ofrecer modelos de referencia "penosos". Lo sabemos, pero nos da igual. Todo nos importa un comino, menos que alguien nos diga que algo estamos haciendo mal, que con estas actitudes naufragamos. También en lo moral asistimos al esperpento social y por ello, cuando los obispos han tratado de dar orientaciones, el circo mediático los ha ridiculizado, deformando sus enseñanzas para generar mayor confusión aún.<br /><br />El Chiquilicuatre, como nuestra sociedad, tenía más de chiquili-<strong>cutre</strong> (“de baja calidad”) que de cuatre. Desde luego, si de representar nuestra España se trataba, era sin duda el mejor representante que cabía esperar, espero que no lo sea de la sociedad que deseamos construir.<br /><br />Y hasta aquí alcanzaba yo con mi reflexión, mirando hacia fuera. Pero continuó aquel buo viejo, la buena anciana, diciendo:<br />-<em> ¡Cuánto mamarracho! Y no se libran ni los curas, que tambien hay cada Chiquili-cura por ahí..., Perdona que te lo diga, pero ¡cuanto cura-chiquilicuatre!<br />- Pues..., yo no caigo. (</em>Jajaja, le digo<em>) ¿Acaso soy yo? Maestro ¿Lo dices por mí?<br />- No, hombre de Dios. De todas formas... tu lo sabras. Lo digo el dichoso Padre Apeles, o por el cura roquero ese que va con unas pintas y unas pelijas infames haciendo el ganso. ¿Quisiera yo ver cuantos jóvenes ha acercado a Cristo y sus sacramentos? Y por otros tantos que se dedican a montar shous en la Iglesia a los que les llaman Misa o que andan metidos en esto y aquello menos en la parroquia.<br /></em></div><div align="justify">No le faltaba razón. El fenomeno del Cura-chiquilicutre (de escasa calidad sacerdotal) es una realiad, aquel que ha caído en el andar buscando la popularidad, la alabanza o el aplauso, el caerle bien a las gentes con iniciativas de dudoso acracter apostólico, a costa de sacrificar la misión que le ha encomendado la Iglesia, el acercar a los hombres a Dios y Dios a los hombres, el llamarles a la conversión. Curas que se predican a sí mismos y que cifran todo su ministerio en un populismo que lo más que logra es que cuando se marchen del lugar les pongan una calle o les den la medalla de la población pero nunca la de la evangelización. Curas populacheros que, con olvido de la dignidad del ministerio que representan, se dedican a hacer su santa voluntad. Malaventurados… de vosostros si todos hablan bien de vosotros.</div><div align="justify"></div><div align="justify"><em><strong><span style="color:#33ff33;">El mundo quiere curas que lo complazcan, que no presenten la exigencia del evangelio, que se presten a la fiesta y no incordien con cruces ni renuncia, ni fidelidad en el seguimiento... Que no hablen de moral ni critiquen la política de los gobernantes, que no sermoneen y que todo lo hagan ligero, ameno y mundano.</span></strong></em></div><div align="justify"><em><strong><span style="color:#33ff33;">"Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros". </span></strong></em></div><div align="justify"><em><strong><span style="color:#33ff33;">Señor que huyamos de la alabanza del mundo, de su querencia, de sus sutiles enagaños. Que no caigamos en la tentación de congraciarnos con el que sólo nos quiere a su lado para justificarse en su abandono espiritual.</span></strong></em></div><div align="justify"><strong><em><span style="color:#33ff33;">Ven en nuestro auxilio para que -con la ayuda de tu gracia- salvemos la escasa calidad de nuestras entregas. Que vivamos siempre nuestro ministerio con conciencia de su extraordianria dignidad y conforme a ello ahí donde estemos seamos irreprochables. Que acertemos a hacerte presente entre los hombres con la apostura del que se sabe elegido y enviado; sabedores de que no es mi parecer o mi consideración lo que está en juego sino tu santo nombre.</span></em></strong><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /></div>Miguel P. Leónhttp://www.blogger.com/profile/15586935195983628204noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-4150919184184430829.post-91093758152306995032008-05-29T23:20:00.000-07:002008-05-31T07:47:59.932-07:00La Cristofobia<div align="justify"><a href="http://bp2.blogger.com/_sveAoFe_nYE/SEBfyUyzKwI/AAAAAAAAARI/rMwHgB3HD0Q/s1600-h/cruz.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5206266487420168962" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_sveAoFe_nYE/SEBfyUyzKwI/AAAAAAAAARI/rMwHgB3HD0Q/s200/cruz.jpg" border="0" /></a> Hace unos días, al llevar la comunión a una anciana, la buena mujer me esperaba con una inquietud: “¿Es verdad quieren quitar el crucifijo de todos lados? Pero... ¿Qué mal les ha hecho el Cristo? ¡Estoy asustada, esto se parece cada vez más al 36!”. Traté de serenarla haciéndole notar que Cristo es un indeseable para el maligno y que donde éste pone la zarpa se rechaza a Cristo. Le invité a rezar y no perder la esperanza, recordándole que Cristo no quiere estar a la fuerza en ningún sitio. </div><div align="justify">Seguramente, en el acoso a la Iglesia y en la tácita persecución de la religión desde el gobierno, su recelo sea cierto pero nuestra realidad se diferencia notablemente del 36 en que hoy casi no quedan ya cristianos auténticos. Se ha producido una apostasía silenciosa, la deserción de los buenos... Tenemos un cristianismo sociológico y mediocre.<br /><br />Por eso ante la pasividad y la complicidad de los cristianos primero retiraron la cruz de las plazas, calles o alamedas. Mas tarde la expulsaron de las aulas en la escuela. Después la sacaron de las habitaciones de los enfermos en los hospitales, o la tiraron de los tribunales de justicia, y la arrancaron de los ataúdes… Y, ahora, se les antoja que está de sobra en los actos de toma de posesión. Mucho antes las nuevas generaciones habían sacado la cruz de sus casas, de sus alcobas, de sus despachos. No hay ya en los hogares, aunque no sean ateos, un pobre crucifijo. ¡Cristo estorba! No se trata de una consecuencia del secularismo reinante, ni siquiera de una postura consecuente con la laicidad, es simplemente, una cuestión de comodidad. Según para que cosas ¡mejor sin Cristo!<br /></div><div align="justify">Antes el crucifijo sólo estaba ausente de las casas de juego, de los prostíbulos, de los tugurios de mal vivir... de los lugares de perversión y vicio. Allí donde el mal campa a sus anchas no tolera a Cristo; era evidente que su presencia en esos antros no sólo sobraba sino que se hacía insoportable. Y como consecuencia lógica, donde lo nocivo ha ido comiendo terreno al bien, necesariamente también se ha llevado a su paso -como un ciclón de maldad- la imagen del crucificado.<br /><br />Sin duda se peca mejor sin la mirada de un cristo sufriente como testigo. Sin duda se manipula mejor a los alumnos sin que la tierna expresión de tristeza de un Cristo que mudamente nos lo reproche. Sin duda se hacen mejor los apaños y trampeos en los despachos o tribunales sin el recordatoria de la victima inocente, un Cristo representante de la humanidad maltratada. Sin duda se elimina con más comodidad al no nacido, o se seda al moribundo adelantándole la muerte, o se experimenta sin escrúpulos sobre las personas... sin el testigo mudo del valor sagrado de la vida presidiendo un quirófano. Sin duda, según para qué cosas, mucho mejor sin Cristo. Por eso, como aquellos vecinos de Gerasa, seguimos preferiendo nuestros cerdos, y cerdadas, a la presencia exorcizante de Cristo entre nosotros. Por eso, nosotros hemos sido más expeditivos que aquellos, no le hemos rogado a Cristo que se vaya, lo hemos echado directamente de nuestras vidas. Es la Cristofobia.<br /><br />Hoy, como ayer, el mensaje de Cristo se hace ininteligible para el mundo. Las autoridades le persiguieron; los religiosos de su tiempo no le siguieron, las gentes le abandonaron… Su evangelio es incomprensible para la sociedad, sus bienaventuranzas resultan absurdas, su muerte un fracaso y su resurrección una pretensión tan ilusa como falsa. ¡Bien se ve que su reino no es de éste mundo!<br /><br />La cruz es un mal ejemplo para nuestros niños educados para el triunfo y la competitividad. ¡Fuera la fealdad de la cruz que representa la entrega extremada y desinteresada !¿Quién tolera hoy dar sin recibir, o peor aún darse y recibir en pago maltrato, insulto? ¡Fuera un crucifijo que recuerda el sacrificio y el dolor! ¿Quién valora hoy la renuncia, el santo abandono, la paciencia? ¡Fuera la repugnancia de un Cristo torturado, derrotado, pobre…! ¿Quién soporta hoy a un pobre a su lado, a un desheredado a un miserable? ¡Fuera la estulticia de un crucificado que muere perdonando! ¿Qué se entiende hoy menos, el perdonar al que te mata o la aceptación sumisa de la muerte misma? Sobra la cruz y, como el Cirineo, Occidente entero -en estos tiempos paganos- trata de sacudirse la sombra de cruz que se proyecta sobre su civilización ¡No soportamos más a Cristo!<br /><br />Si hemos hecho oscuridad del hombre, y se ha producido un apagón en la comprensión de la persona; si el hombre se ha hecho el mayor misterio para el hombre ¿Cómo pretender que se entienda el misterio de la cruz? Los romanos, haciendo mofa de la fe de los primeros cristianos, representaban a un burro clavado en la cruz. Cristo, también hoy, es un burro en una desagradable cruz enclavado frente a la arrogante mentalidad científica y la poderosa tecnología. Cristo, hoy, es una rémora para el ejercicio de voluntad de poder del superhombre de nuestro tiempo ¿quien necesita dioses? ¿A quien le sirve un dios necio? Fuera Cristo y sus simplezas, no queremos ni verle ni oírle. En nuestro confortable lodazal hemos colocado el cartel de ¡No se admiten Cristos!<br /><br /><strong><em><span style="color:#cc33cc;">Señor, que pasaste por el mundo haciendo el bien y el mundo pagó entrega con moneda de tortura y cruz; que viniste y vienes a los tuyos y los tuyos no te reciben… A tí te invocamos ¡Perdónanos, porque bien sabemos lo que hacemos!<br />Tu cruz es recordatorio permanente del amor con que nos urges a darnos por completo: No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. El crucifijo es interpelación a negarnos a nosotros mismos y nuestros egoístas apetitos y seguirte. Tus pies y manos taladradas son invitación a cargar con nuestra propia cruz con diligencia y seguirte. Tu cabeza ensangrentada, circundada de espinas, pone ante nuestros ojos el sufrimiento de tantos hombres que claman justicia en medio de su hambre, miseria o enfermedad. Es demasiado lo que nos pides y por eso el mundo prefiere no verte.</span></em></strong><br /></div><div align="justify"><strong><em><span style="color:#cc33cc;">Contemplándote en la cruz recordamos que le mundo te rechazó; que para el mundo estas muerto y sepultado pero no resucitado. Maestro, enseñanos a mirarte y adentrar tu cruz en nuestro corazón, amarla y venerarla con gratitud por sus frutos redentores. Redímenos de nuestros miedos y recelos. Ayúdanos a llevar tu bendita cruz enmedio de nuestros afanes; a saber poner tu presencia bondadosa en cualquier espacio donde el hombre con honradez se afana y por el bien trabaja; o donde se llora o sufre; o donde con paciencia se aguarda y se abre a la esperanza... Sin tí estamos perdidos. Domine ¿ad quem ibimus?</span></em></strong></div>Miguel P. Leónhttp://www.blogger.com/profile/15586935195983628204noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-4150919184184430829.post-29803205457565370692008-05-26T04:47:00.000-07:002008-05-28T12:24:28.696-07:00El Corpus de cada día...<div align="justify">El lenguaje propio del amor es la delicadeza y el detalle. Los sentim<a href="http://bp0.blogger.com/_sveAoFe_nYE/SDqjrUyzKlI/AAAAAAAAAPw/32crpA5pDpA/s1600-h/corpus.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5204652284091509330" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" sr