tag:blogger.com,1999:blog-384987722009-06-10T00:36:45.517+02:00MiscelaneaEste blog es parte de http://www.dermocosmos.com y me permite manifestar mi opinion sobre multitud de temas de actualidad: insitutciones de salud, corporaciones sanitarias, laboratorios, mundo universitario, etc.dermocosmoshttp://www.blogger.com/profile/17672588528575174866noreply@blogger.comBlogger6125tag:blogger.com,1999:blog-38498772.post-90781668613072558812009-06-10T00:32:00.003+02:002009-06-10T00:36:28.945+02:00LA VERGÜENZA DE LOS PODEROSOS<div align="justify">Y luego se quejaran. Ya se les tiene poco respeto pero, a este paso, serán despreciados. No es aceptable que altos cargos de la política, de la religión, de la economía, etc., etc., sean tan irresponsables que hagan leyes adaptadas a sus vicios personales, sentencias públicas sobre la sexualidad disculpando la pederastia, explotaciones de los débiles enorgulleciéndose de su usura, etc., etc.<br />No soy tan ingenuo como para pensar que los vicios de los poderosos son nuevos, ni exclusivos de ellos. Siguiendo a Giovanni Papini, ha habido amantes de Dios, luceferinos, ateos, apóstoles, profetas, monarcas, políticos, dictadores, papas, desesperados, salvajes… que han cometido actos repugnantes y creo que cualquier ser humano, en cualquier momento, es capaz de cometerlos e incluso, si me apuran, sin ser malas personas, pero también creo que es obligación de los demás de denunciarlos y rechazarlos.<br />Nadie está libre de un momento de ira, lujuria, vanidad, soberbia, pasión, celos…e incluso que varios de sus próximos, por simpatía de las masas, sean cómplices, pero no es aceptable que en los momentos actuales, en los que las noticias se hacen planetarias en minutos, nadie, con el mismo o mayor poder que el descarriado, no lo denuncie y lo rechace. Cuando hablo de denunciar y rechazar no hablo de juzgar. Ya sé que eso no es posible, porque ellos mismos, incluso creyéndose justos, se pueden haber protegido con leyes inmorales, pero sí es posible que alguien tenga la dignidad de proteger a los que, por razones jerárquicas, no pueden hablar.<br />Ningún presidente de gobierno, papa, multimillonario, etc., puede ser denunciado eficazmente más que por otro presidente de gobierno, otro jefe de otra iglesia, otro millonario, etc. que tengan tanto o más poder que el denunciado, porque los demás, si son dependientes directos, por miedo, no dirán nada y si no son dependientes pueden decir lo que quieran que nadie les escuchará, porque hace años que la llamada iniciativa popular ha sido neutralizada.<br />Probablemente el único país en el que existe el respeto oficial a esa iniciativa popular es Suiza y, sin negar que hay una clara diferencia entre el dictador déspota, generalmente asesino, a semejanza del sargento Hitler, el georgiano Stalin y tantos otros, y cualquiera de las llamadas democracias, cada vez hay más diferencias entre unas y otras, hasta el punto de que ya no es suficiente la clasificación de “directa”, en la que el pueblo delibera y decide en asamblea (no sé si existe en alguna tribu amazónica), e “indirecta” o “representativa”, en la que el pueblo elige a sus representantes para que legislen y tomen decisiones. <br />Teóricamente la mayoría de las democracias son representativas y tienen mecanismos complementarios para defender la separación de poderes que respeten los derechos humanos individuales, como el referéndum, el plebiscito, la iniciativa popular, etc., pero una cosa es la teoría y otra la realidad, porque, sin maldad pero con la ilusión de creerse poderosos, a medida que pasa el tiempo, los gobernantes suelen añadir una ingeniería lingüística y semántica que degrada la verdadera democracia, pretendiendo que el pueblo se la crea. Y se la termina creyendo, pero, claro está, siempre que no abusen.<br />Y esta es la queja del inicio, están abusando y cada vez es más difícil creer que un presidente, un papa, un plutócrata, etc., por el mero hecho de serlo, merezca el respeto. Dichoso ese presidente, gobernador o alcalde desconocido de muchos de sus ciudadanos porque hace su oficio en silencio, ese jesuita, protestante u otro creyente que tiene fe en el hombre, en el ecumenismo, en el desvalido, pero es desconocido porque no admite alabanzas, ese multimillonario que hace crecer sus empresas porque en silencio, al mismo tiempo que sigue enriqueciéndose, distribuye proporcionalmente los beneficios entre las mejoras técnicas y estructurales, los empleados y los accionistas.<br />Es natural que un ministro se sienta orgulloso de serlo, pero es mejor que sus compatriotas estén orgullosos de que él lo haya sido y eso no se hace con vanidades, sino con oficio. Siempre recuerdo el barrio de Cornavin de Ginebra, que, en los años 70 del pasado siglo, era un mal barrio y antes del 80 era limpio, con casas reconstruidas y ciudadanos representativos de los funcionarios, comerciantes, empleados, etc. en buena armonía. Ser alcalde es un oficio y si lo hace bien tendrá el honor de ser un buen alcalde, pero no es él quien lo decide.<br />Sin duda, algunos demócratas inexpertos, enseguida responderán a estos comentarios que las elecciones lavan todos los posibles errores y dan todos los honores. Nada tienen que ver algunas leyes con la dignidad y los derechos humanos. Y si no, hablemos de la ingeniería lingüística y semántica de las leyes.</div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/38498772-9078166861307255881?l=www.dermocosmos.com%2Fmiscelanea.htm'/></div>dermocosmoshttp://www.blogger.com/profile/17672588528575174866noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-38498772.post-36375302599554235292007-10-29T14:18:00.001+01:002007-10-29T14:18:53.400+01:00HolaHola<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/38498772-3637530259955423529?l=www.dermocosmos.com%2Fmiscelanea.htm'/></div>dermocosmoshttp://www.blogger.com/profile/17672588528575174866noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-38498772.post-72022386757197721852007-07-24T13:26:00.000+02:002007-07-24T13:29:29.017+02:00INTEGRISMOA todos los que nos creemos poseedores de la verdad, puros de corazón, limpios de pensamiento, portadores de la buena palabra, ejemplos de las buenas conciencias… ¡Qué Dios nos coja confesados!, porque es prácticamente imposible no caer en la soberbia, en la vanidad, en el egoísmo, en el orgullo que lleva al desprecio de los que no tienen nuestra fe.<br /><br />En nombre de esa fe no queremos el relativismo, la duda, las crisis, los excesos, las desviaciones y ni siquiera la libertad, si no van acompañados de nuestro concepto del bien y del derecho, basados en nuestras convicciones éticas, morales, religiosas, económicas y sociales, lo que nos obliga a ser responsables no solo de nosotros mismos sino de todo y todos los que nos rodean.<br /><br />Nosotros somos los intelectuales, los sabios, los estudiosos, los experimentados y por tanto los razonadores, los sintetizadores, los lógicos que cuando hablamos, no solo lo hacemos con sólidos fundamentos históricos y actuales, sino que además, conscientes de nuestra responsabilidad y misión, por amor, nos forzamos en sacar a los que no son como nosotros de las tinieblas del error, porque somos los únicos que, por capacidad y selección, podemos diferenciar lo bueno de lo malo, lo justo de lo injusto, la verdad de la falsedad, lo bello de lo feo…, somos, cada uno a su nivel, los representantes en la tierra del más bueno entre los buenos, del más justo entre los justos, del más noble entre los nobles…<br /><br />No quiero decir que no hayamos podido o podamos cometer también errores, especialmente cuando hemos tenido o tenemos que colaborar o convivir con genocidas, terroristas, homicidas, ladrones encubiertos, usureros enmascarados, plutócratas inmorales, pederastas, violadores y otros degenerados sexuales, con toda clase de denominaciones como nazis, fascistas, falangistas, comunistas, dictadores, anarquistas, socialistas, social-demócratas, demo-cristianos, liberales, conservadores o neoconservadores, moderados, extremistas, etc., pero bien sabe Dios que ha sido por evitar males mayores. <br /><br />No todos están preparados para aceptar esa falsa verdad que hace crecer el escándalo y destruye nuestros sagrados principios. No se puede dejar crecer a un tumor, hay que cortar por lo sano con la tranquilidad de conciencia que nos da el saber que lo hacemos por la patria, el honor y demás formas de vivir que nos han sido inspiradas, pero sobre todo por el supremo guía del mundo, que es quien nos ha dado nuestra más preciada misión.<br /><br />Solo los débiles, los dudosos, los inseguros, los de poca fe creen que el mal se puede curar sin cirugía, con medicina y paciencia. Se equivocan, solo la medicina del temor, del miedo, del no saber, de la incertidumbre, mantiene al hombre en la buena senda pero si pierde ese respeto a lo desconocido la única terapia es quirúrgica.<br /><br />Nuestros enemigos creen que somos minoría, porque nunca miran el globo terráqueo. Si lo hicieran verían que cada hambriento, cada enfermo, cada analfabeto, nos pertenecen porque necesitan de una fe, de una seguridad, de un dirigente que les prometa, en la tierra o en el cielo, lo que ahora no tienen. Y cada día somos más.<br />_______________________<br />Siempre he tratado de entender a los integristas y siempre me ha parecido propio de la naturaleza humana querer tener el poder, pero nunca me ha parecido humano transgredir los derechos y obligaciones más elementales del hombre usando el chantaje del miedo, con la buena conciencia del que se confiesa sin reparar el daño hecho.<br /><br />Mi más sentido homenaje a los que dudan y día a día hacen su Dios y su examen de conciencia. Y mi agradecimiento a Rafael Palma por sus versos<br /><br />¿Es posible vivir, hombre,<br />cercano al hielo, próximo a la piedra,<br />sin el alivio de la duda,<br />sólo el alma cemento y mineral aséptico y lavado?<br /><br />¿Es posible ser hombre<br />ebrio por tanto Dios,<br />ciego por la certeza,<br />callo el espíritu de tanto<br />Dios, sin sal de incertidumbre?<br /><br />Entonces, ¿cómo el alma,<br />cómo la vida…? Dime, ¿sólo el bloque<br />sin la veta de oro de la duda,<br />esa que crea a Dios a cada hora?<br /><br />… Rafael Palma<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/38498772-7202238675719772185?l=www.dermocosmos.com%2Fmiscelanea.htm'/></div>dermocosmoshttp://www.blogger.com/profile/17672588528575174866noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-38498772.post-2102922525385779932007-04-06T13:25:00.000+02:002007-04-06T13:27:35.380+02:00LAS AMBIGÜEDADESEn los tiempos que corren se puede decir de todo, todo puede ser válido, dependiendo del color del cristal con que se mira. Todo es cuestión de fe, fe en quien lo dice. El corazón tiene razones que la razón no conoce, pero me pregunto si es posible tener tan grande el corazón o ser tan primitivo como para confundir continuamente el sol con la luna. Sin duda alguno habrá, pero me temo que a la mayoría les da igual que se trate del sol o de la luna, lo que les importa es trepar en su oficio, la astronomía.<br /><br />Nada más ambiguo que la utilización de una particularidad en una generalidad. Si un individuo quiere pasar desapercibido no tiene más que mezclarse con una multitud. Si un corrupto quiere justificar sus acciones no tiene más que decir que es la política, el programa, las normas, las creencias de la empresa, del partido político, de la religión, de la iglesia, de la secta, del grupo en el que milita. Si un mentiroso no quiere decir la verdad no tiene más que emplear la generalidad del silencio o de la verborrea. Si un cobarde quiere ocultarse no tiene más que hablar de la patria, el honor, la dignidad. Si alguien quiere aprovecharse de los demás no tiene más que recordar la predominante importancia del grupo sobre el individuo. Y así sucesivamente, para cada tema hay una ambigüedad y quienes saben utilizarla en provecho propio.<br /><br />El problema es que a base de abusar de tantas ambigüedades, al final, llegaremos a desconfiar de cada palabra y de cada vecino. Si antes era suficiente un estrechón de manos ahora ya no vale ni siquiera la firma del notario, si no se explica antes la definición de cada palabra que se emplea en nuestras relaciones, porque ya estamos llegando a hacer ambiguos los pilares más básicos de la humanidad. A fuerza de hablar, para bien o para mal, en nombre de la grandeza de los tópicos, olvidamos los derechos y responsabilidades individuales que, mientras no existan causas de fuerza mayor, como un desastre físico excepcional, siempre deben ser prioritarias.<br /><br />Todos nos esforzamos en creer y respetar esos pilares elementales de la convivencia y del civismo, porque sabemos que sin ellos no tenemos futuro, pero cada vez se hace más difícil, porque quienes tienen más obligación de defenderlos, gran número de quienes representan a las más altas instituciones, o son muy ignorantes o son muy deshonestos. <br /><br />Algunos son tan ignorantes que pretenden defender la democracia en Irak con la ambigüedad de creerse elegidos por Dios para luchar contra el eje del mal, sin entender que elegidos por Dios y portadores del mal podemos ser todos, pero la mayoría son aprovechados que buscan el enriquecimiento fácil con la ambigüedad de ser portadores de los grandes valores. Hay verdaderos artistas para convencernos de que un ladrón no tiene importancia, si es un buen economista y ayuda a los pobres irakís a explotar su petróleo; de que un muerto de más o de menos es de fuerza mayor, en una guerra preventiva; de que un abuso sexual de un religioso es excusable, porque el escándalo produciría mayores daños; de que cuanto diga o haga el jefe no se discute porque hay que respetar la jerarquía y la institución.<br /><br />Ahí está el problema: “La mujer del Cesar no solamente debe ser honesta sino también parecerlo” y no es suficiente con decir que hay que respetar a las instituciones (es una perogrullada, siempre se respetan) sino que los responsables de las instituciones tiene que respetarlas más que nadie y no utilizar ambiguidades para aprovecharse del puesto que ocupa, por ignorancia o por malicia. En una palabra, nuestros representantes tienen que ser muy transparentes y a la menor duda (incluso errónea) deben dimitir por dignidad o sustituirlos por salud cívica.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/38498772-210292252538577993?l=www.dermocosmos.com%2Fmiscelanea.htm'/></div>dermocosmoshttp://www.blogger.com/profile/17672588528575174866noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-38498772.post-90329762421887883162007-03-13T14:12:00.000+01:002007-03-13T14:13:29.379+01:00L’abbé Pierre ha muertoL’abbé Pierre ha muerto ¡qué Dios le dé su gloria!, porque si no se la da a él creo que los demás lo tenemos difícil, seamos cristianos, musulmanes, budistas, reyes, papas o lo que queramos.<br /><br />Cuando le conocí un poco, por sus obras y sus escritos, no pude por menos de comparar con los muchos llamados religiosos, curas, frailes y demás jerarcas de la iglesia hispana que desde niño había conocido. ¿Dios mío, por qué hay tantas iglesias, cuando yo sé que solamente hay una? ¿Será para que D. Florentino, cura de mi parroquia, tuviera buena conciencia cuando regateaba las bulas a sus feligreses o vendía la leche en polvo que debía dar a los pobres?, ¿para que D. Gaspar, párroco de la colegiata, condenase al infierno, desde el púlpito, en la gran misa del mediodía, a Tyrone Power, actor de cine estadounidense?¿para que D. Lucio, adjunto de D. Gaspar, mantuviese la tradición de la barragana?¿para que D. José, profesor de religión, discriminase a Juanito « palangana » llamándole, en clase, “el hijo de su padre”, porque le creía comunista? Y así uno y otro y otro, todos haciéndose besar la mano y dando certificados de “buena conducta”, con la excepción de D. Luis Vecilla, profesor de religión en mi primer curso de carrera, al que, por primera vez en mi vida, oí condenar la pena de muerte, hasta que poco después, el buen Juan XXIII abría la gran ventana de la bondad.<br /><br />Hombres como l’abbé Pierre, le frère Roger, el papa Roncalli y cuantos en el anonimato se esfuerzan por no caer en la tentación del “becerro de oro”, me han permitido mantener la imagen única de todas las iglesias, esa que no se utiliza para justificar las miserias humanas, esa que es discreta pero no se calla, esa que despierta las conciencias, la que denuncia las muertes, el hambre, los sufrimientos, las riquezas injustas, la que dice sus errores y pide disculpas, la que es libre de hablar del sexo, del amor y la felicidad, de su jerarquía, de los discrepantes, de los dogmas, de los primeros creyentes, la que, a pesar de todo, es obediente y no se divide, la que es universal.<br /><br />L’abbé Pierre ha sido un constante imitador de Cristo, en pensamiento y obra, no solo como simple franciscano, salvador de judíos y no judíos perseguidos por el nazismo, prisionero de la Gestapo, diputado, fundador, en 1954, al grito de “socorro, amigos míos”, de los Compañeros de Emmaüs, para proteger a los hambrientos, a los sin techo, sin papeles, sin voz, mezclando religiosos y laicos, derechas e izquierdas, hombres y mujeres, negros y blancos, sino por su profundo amor a todos y a todo, único objetivo y justificación de su vida. A la pregunta “¿para que vivir?”, responde “el objetivo es aprender a amar”. Por eso siempre ha inculcado la solidaridad y el valor de contar los unos con los otros, de actuar más que hablar, de recordar que siempre hay unos más desheredados que otros, que no solamente es posible amar sino igualmente ser amado, que ningún acto de amor reduce nuestra libertad.<br /><br />Pero los hombres buenos son una pesadilla para todo el mundo, los amigos y los adversarios, porque descubren la mala conciencia colectiva y l’abbé Pierre, sabiendo que no hay que odiar a los hombres sino a sus malos actos, nunca se ha mordido las palabras de denuncia. Para que luego no dijeran que no lo sabían y para ayudarles a ser dignos de sus puestos, escribió a los diputados y senadores franceses, recordándoles como “catástrofe nacional” el que dos millones y medio de personas no tuviesen casa decente y que cuatrocientas mil durmiesen en la calle.<br />Como no existe la igualdad, porque incluso gemelos alimentados y educados de la misma forma nunca serán iguales, es natural que los salarios y ganancias no sean iguales para todos y es el fuerte, el rico quien debe considerar al débil, al pobre, porque en este mundo de desigualdades “no hay elección: sea se aprende a amar, sea se hace uno un monstruo”. Pero las buenas voluntades no sustituyen a lo que toda la sociedad, en su conjunto, debe de aceptar: el reparto. “Para que el reparto sea verdadero hay que comenzar por los más desprotegidos. ¡Si en el reparto de las ganancias se comienza por el presidente, después los ministros, jefes de empresa, dirigentes, etc., nunca habrá bastante para los barrenderos!<br /><br />Su inmenso amor nunca le impidió ser libre. Su libertad nunca fue dificultad para permanecer y cumplir con su Iglesia a pesar de sus reservas para el dogmatismo y de que, en ocasiones, fuese una pesadilla para la jerarquía, porque soñaba con un catolicismo limpio de todo compromiso con el dinero y los honores.<br /><br />Es raro que un religioso tenga las ideas tan claras sobre el sexo y la sexualidad como l’abbé Pierre. Personalmente aceptaba su celibato (confesaba haber cedido a la tentación, de manera pasajera) pero no entendía donde estaba el pecado del matrimonio entre religiosos: “Puesto que la Iglesia Católica permite, desde hace siglos, a los maronitas y a los coptos, ordenar curas casados, no veo por qué razón Juan Pablo II ha podido recientemente afirmar que está fuera de discusión el celibato del resto de los curas de la Iglesia Católica”<br /><br />Tampoco comprendía las dificultades para ordenar mujeres: “Nunca he comprendido por qué Juan Pablo II y el cardenal Ratzinger habían afirmado que la Iglesia nunca ordenaría mujeres. No se oponía a la convivencia estable entre hombres, pero consideraba algo prematuro utilizar la palabra “matrimonio” por “el profundo arraigo que tiene en la conciencia colectiva como la unión de un hombre y una mujer…” <br /><br />Hace falta tener mucha fe para hablar, como lo ha hecho l’abbé Pierre, durante 94 años, de lo divino y de lo humano, para hacer tanto bien a los desvalidos, a los necesitados, para dejar a los poderosos sin respuesta, para denunciar el fanatismo, la hipocresía política, religiosa, social, para rechazar el discurso sin la acción, para tener tan claro lo que es el mal.<br /><br />En su “Carta a Dios” dice: “Gracias, Padre por ayudarme a rechazar lo que sería engaño, de “creer” como si fuera indiferente a la perpetuación del Mal, en este mundo y en el del más allá” (Mon Dieu… pourquoi?, Ed.Plon, 2005)<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/38498772-9032976242188788316?l=www.dermocosmos.com%2Fmiscelanea.htm'/></div>dermocosmoshttp://www.blogger.com/profile/17672588528575174866noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-38498772.post-1168044127503614522007-01-06T01:27:00.000+01:002007-01-06T01:52:13.616+01:00BienvenidosMe he permitido crear este espacio para manifestar mi opinión sobre los diversos temas que cada día llaman mi atención. Como sabéis, dermocosmos.com es un portal de dermatología y cosmética y en él me gustaría ceñirme al ámbito de la salud. Sin embargo, estamos sometidos a todo tipo de estímulos y las tentaciones de comentarlos son grandes. Aquí es donde daré vía libre a mi ímpetu.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/38498772-116804412750361452?l=www.dermocosmos.com%2Fmiscelanea.htm'/></div>dermocosmoshttp://www.blogger.com/profile/17672588528575174866noreply@blogger.com