<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss'><id>tag:blogger.com,1999:blog-37078758</id><updated>2009-12-10T09:07:36.511+01:00</updated><title type='text'>El glob de Manuel</title><subtitle type='html'>Y la vida sigue...</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://globmanuel.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://globmanuel.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default?start-index=26&amp;max-results=25'/><author><name>Manuel Márquez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08553700294777663305</uri><email>elvimanu@gmail.com</email></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>285</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37078758.post-801249985535743372</id><published>2009-11-27T22:19:00.000+01:00</published><updated>2009-11-27T22:19:36.041+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Lo que va de cine'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Grageas de cine'/><title type='text'>Doce hombres sin piedad (12 angry men; U.S.A., 1957) (Grageas de cine LXVII)</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/SxBCWOS4jXI/AAAAAAAAA5s/7hegykiLcuM/s1600/12angrymen.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://1.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/SxBCWOS4jXI/AAAAAAAAA5s/7hegykiLcuM/s320/12angrymen.jpg" width="216" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Aunque no fuera así en sus principios (no se puede olvidar que buena parte de los primeros films exhibidos comercialmente en salas, allá por la primera década del pasado siglo, se trataba de filmaciones, en plano fijo, de representaciones teatrales), el cine no tardó en desarrollar un lenguaje específico, desvinculado plenamente, por supuesto, del teatral. Algo lógico si tenemos en cuenta que, más allá de sus puntos de conexión (sobre todo, en materia de contenidos, tanto reales como posibles), las diferencias entre los dos ámbitos de creación y comunicación son más que ostensibles; pero que no ha significado, por otro lado —y como también resulta plenamente comprensible—, que el cine haya perdido todo vínculo con el teatro. Bien al contrario, son numerosas y frecuentes las traslaciones de obras teatrales a la gran pantalla, en un proceso que, más allá de la mayor o menor fidelidad a la estructura dramática y temática originaria, siempre cuenta con la ventaja, a priori, de que el cineasta trabaja con un material que, desde el punto de vista narrativo, ya ha sido contrastado, aunque no por ello el éxito de la pieza cinematográfica está garantizado. Al fin y al cabo, el cine siempre debe ofrecer (se supone) algo más; o, quizá para ser más precisos, algo diferente.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;¿Cumple con tal premisa una película como “Doce hombres sin piedad”? No es fácil responder a la cuestión, dado que si hay un film cuya estructura formal, muy condicionada por un desarrollo dramático que se produce íntegramente en un espacio cerrado y bastante limitado, resulta claramente deudora de las formas del teatro, ése es el drama judicial de Reginald Rose que, allá por el año 1957, trasladó Sidney Lumet (que, por cierto, aún sigue dando guerra, cual incombusible exponente de un cine clásico aún empeñado en la supervivencia, pese a lo difícil de la intentona) a la gran pantalla. Claro que no cometió solo tal “fechoría”, sino que se rodeó de un cuadro de “compinches” digno de la mayor de las solvencias: un conjunto de doce intérpretes que, comandados por un Henry Fonda en estado de gracia, supo dotar al texto y a la trama de toda la tensión necesaria para trascender las limitaciones antes apuntadas y terminar esbozando un auténtico “manual en imágenes” acerca de los entresijos más elementales (y, a la vez, más complicados) de la condición humana. Una lección, en suma, de que hacer cine, además de poner imágenes en movimiento, es trasladar emociones al espectador. Cuántas veces se olvida...&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37078758-801249985535743372?l=globmanuel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://globmanuel.blogspot.com/feeds/801249985535743372/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=37078758&amp;postID=801249985535743372' title='16 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/801249985535743372'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/801249985535743372'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://globmanuel.blogspot.com/2009/11/doce-hombres-sin-piedad-12-angry-men.html' title='Doce hombres sin piedad (12 angry men; U.S.A., 1957) (Grageas de cine LXVII)'/><author><name>Manuel Márquez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08553700294777663305</uri><email>elvimanu@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04699369711276377410'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/SxBCWOS4jXI/AAAAAAAAA5s/7hegykiLcuM/s72-c/12angrymen.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37078758.post-9141701702151176687</id><published>2009-11-09T20:05:00.001+01:00</published><updated>2009-11-09T20:07:29.516+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Lo que va de cine'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Críticas de cine'/><title type='text'>EL ESPÍA QUE SURGIÓ DEL FRÍO (THE SPY WHO CAME IN FROM THE COLD; GRAN BRETAÑA, 1965)</title><content type='html'>&lt;meta content="text/html; charset=utf-8" equiv="CONTENT-TYPE"&gt;&lt;title&gt;&lt;/title&gt;&lt;meta content="OpenOffice.org 3.0  (Win32)" name="GENERATOR"&gt;&lt;style type="text/css"&gt;&lt;br /&gt;	&lt;!-- 		@page { margin: 2cm } 		P { margin-bottom: 0.21cm } 	--&gt;&lt;br /&gt;	&lt;br /&gt;&lt;/style&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/Svhn8A59lSI/AAAAAAAAA5c/lv8MFK_wFF0/s1600-h/espia.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img src="http://4.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/Svhn8A59lSI/AAAAAAAAA5c/lv8MFK_wFF0/s400/espia.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;SINOPSIS ARGUMENTAL.-&lt;br /&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;" lang="es-ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;" lang="es-ES"&gt;Alec Leamas es un agente del servicio secreto británico destinado en Berlín –zona americana-, desde donde controla a los agentes infiltrados en la zona soviética. Allí asiste a la eliminación de Peters, un agente doble, bajo las balas de la policía germano-oriental, y, tras ese episodio, retorna a su país para un periodo de descanso. Durante este lapso, se hará pasar por un desempleado, que se ocupará temporalmente en una pequeña biblioteca, donde conoce a Nan, una chica afiliada al Partido Comunista que se enamora de él perdidamente y con la que emprende una relación sentimental. Pero el descanso de Leamas durará poco, y bien pronto tendrá que embarcarse en una nueva operación, en la cual, supuestamente, y haciéndose pasar por un traidor a su país, habrá de procurar la eliminación de uno de los máximos responsables de los servicios de espionaje alemanes del Este. La jugada resulta bastante más complicada de lo que parecía en un principio, y Leamas se irá viendo envuelto en diversas vicisitudes que darán a la operación un giro completamente inesperado...&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;" lang="es-ES"&gt;&lt;br /&gt;RESEÑA CRÍTICA.-&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;" lang="es-ES"&gt;&lt;br /&gt;Cabría suponer que la transposición a la gran pantalla de una novela de género tan cinematográficamente agradecido como el de espías, no debería ser tarea de especial dificultad: por un lado, a las alturas históricas en que esta película fue realizada, los precedentes eran más que abundantes, y las claves del género estaban más que consolidadas; y, por otro, el contar con un material argumental de consistencia más que acreditada (no en vano, estamos ante uno de los grandes clásicos de la narrativa “negra”), garantizaba un punto de arranque para el guión altamente prometedor.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;&lt;br /&gt;Pero, al igual que sucede con la trama de este &lt;/span&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;&lt;i&gt;Espía que surgió del frío&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;, las cosas no siempre son tan sencillas como parecen, y es preciso eludir ciertas trampas, esquivar ciertas dificultades, para que el empeño llegue a buen puerto: básicamente, se trata de desarrollar el hilo argumental con claridad suficiente –no hay que enrevesar lo ya enrevesado, sino, mas bien al contrario, clarificar al máximo los puntos más oscuros-, y de elegir la encarnadura actoral más adecuada para dar vida a personajes sobre los cuales el imaginario colectivo lector –el juez más riguroso de este pleito...- ya tiene un prejuicio profundamente arraigado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;" lang="es-ES"&gt;&lt;br /&gt;Tanto en un aspecto como en otro, el equipo de producción de este film realiza una tarea de absoluta solvencia, y salva con total elegancia ambos escollos sin despeinarse lo más mínimo, consiguiendo un resultado final, si no excepcional, sí bastante notable: nos encontramos ante una película seria y sólida, cuya trama nos engancha de un modo natural e imperceptible y que desarrolla su historia sin sobresaltos ni alharacas, de manera tremendamente efectiva.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;&lt;br /&gt;El director, Martin Ritt, un hombre que había sido perseguido por las hordas mccarthystas, y cuyos orígenes se sitúan en el mundo de la televisión, desarrolla un trabajo sobrio, sin la más míníma concesión al deslumbramiento visual –planificación totalmente estandarizada, en un blanco y negro muy bien conseguido, que traslada muy gráficamente el clima de frialdad y sordidez en que se desarrolla la historia-, conforme a su línea de trabajo habitual: despliega con eficacia un guión muy bien trabajado por Paul Dehn –autor británico con alguna experiencia en el género del suspense, y que posteriormente desarrollaría la práctica totalidad de los guiones de las secuelas de la saga simiesca, iniciada con &lt;/span&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;&lt;i&gt;El planeta de los simios&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;-, que no se despega en lo más mínimo de su referente literario, y desarrolla en una narración perfectamente lineal toda la trama contenida en el mismo, marcando con precisión un ritmo que ayuda a seguir sin mayores dificultades los constantes retruécanos argumentales a que la historia se ve sometida.  El primer escollo quedaba, pues, perfectamente salvado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;&lt;br /&gt;Para el segundo, Ritt tuvo la inmensa fortuna de contar con un hombre que, en aquel momento –muy poco antes de que iniciara su desbocada huida hacia el precipicio de alcohol y desequilibrios emocionales permanentes en que su vida se habría de convertir-, se hallaba en auténtico estado de gracia interpretativo: Richard Burton. Su trabajo como Alec Leamas, ese espía frío e hiératico, tan eficaz y entregado a su trabajo, como torpe e inexpresivo a la hora de afrontar sus relaciones personales –paradójicamente, con serios problemas también con el alcohol: ¿una relación premonitoria...?-, es de un nivel excelente, y le valió, con toda justicia, una nominación al Oscar como mejor actor principal (aunque el gato al agua se lo terminara llevando Lee Marvin, por su trabajo en el western cómico &lt;/span&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;&lt;i&gt;Cat Ballou&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;). Particularmente destacable es el punto de distanciamiento y frialdad que Burton sabe establecer con sus miradas, una herramienta interpretativa que el británico utiliza de manera absolutamente magistral, convirtiéndose en su principal arma expresiva. En cualquier caso, también cabe reseñar que estuvo perfectamente secundado por el resto de intérpretes, entre los que habría que destacar a los dos alemanes confrontados (Peter Van Eyck, como Mundt, y Oskar Werner, como Fiedler) y a su partenaire femenina, Claire Bloom, cuya candidez pone el contrapunto tierno y amable a ese mundo plagado de violencia soterrada y sordidez extrema en que se mueven todos los personajes vinculados a los servicios de espionaje.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;" lang="es-ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;No nos encontramos ante una película brillante, es cierto; pero &lt;/span&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;&lt;i&gt;El espía que surgió del frío &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;constituye un ejemplo más que digno de buena película de género, con valores más que apreciables y que garantiza un buen ratito de cine, para todo amante de las historias de suspense, sin el más mínimo margen para el aburrimiento. Avales más que suficientes para calificarla positivamente, y recomendarla sin ningún género de dudas a los fieles seguidores del género.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37078758-9141701702151176687?l=globmanuel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://globmanuel.blogspot.com/feeds/9141701702151176687/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=37078758&amp;postID=9141701702151176687' title='25 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/9141701702151176687'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/9141701702151176687'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://globmanuel.blogspot.com/2009/11/el-espia-que-surgio-del-frio-spy-who.html' title='EL ESPÍA QUE SURGIÓ DEL FRÍO (THE SPY WHO CAME IN FROM THE COLD; GRAN BRETAÑA, 1965)'/><author><name>Manuel Márquez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08553700294777663305</uri><email>elvimanu@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04699369711276377410'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/Svhn8A59lSI/AAAAAAAAA5c/lv8MFK_wFF0/s72-c/espia.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>25</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37078758.post-3979445091102181341</id><published>2009-10-22T19:29:00.000+02:00</published><updated>2009-10-22T19:29:33.723+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mi Buenos Aires querido'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Lo que no va de cine'/><title type='text'>Periodistas (Mi Buenos Aires querido XIV)</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/SuCV7uLEWYI/AAAAAAAAA5U/GyOOIA8j4eA/s1600-h/487362216_46849a35ff.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/SuCV7uLEWYI/AAAAAAAAA5U/GyOOIA8j4eA/s320/487362216_46849a35ff.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;Me resulta curioso -teniendo en cuenta que yo no lo soy, y que la mayor parte de los temas a los que dedico mis reseñas poco o nada tienen que ver con esa profesión- que buena parte de los autores de los blogs que sigo habitualmente, y de mis contactos de redes sociales, sean periodistas. Pero eso, como buena parte de las circunstancias de la vida de cada cual, no es algo inexplicable ni casual; es más, el niño que algún día fui, debe sentirse, en alguna medida, reconfortado con la situación, y hasta es probable que, de vez en cuando, esboce una sonrisilla sardónica ante la constatación de que, al fin y a la postre y de alguna manera, su voluntad terminó marcando la mía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque este humilde escribiente, cuando era pequeño, ante la típica y tópica pregunta de qué quería ser de mayor, siempre respondía, contundente e inequívocamente, que, de mayor, sería periodista. Y no era una respuesta que emanara de una idea difusa o poco consciente de mi real voluntad, o que hubiera llegado a convertirse, con el paso del tiempo y su repetición, en una especie de mantra mecanizado y rutinario. No, no, nada de eso. Era la respuesta consecuente con mi firme determinación de dedicarme a una profesión que para mí simbolizaba la suma de lo más sublime a que el ser humano podía dedicarse profesionalmente: observar lo que pasaba en el mundo y transmitírselo a sus semejantes con rigor, objetividad y amenidad. ¿Qué podían suponer, al lado de eso, las memeces y naderías a que se dedicaban médicos, albañiles, ingenieros, electricistas, abogados o maestros...?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como suele pasar en la mayoría de estas historias, el paso de los años y los avatares de la vida terminaron dando al traste con tan férrea determinación (ergo, tan férrea no sería, que me podrá objetar el lector malicioso....), y uno, al final, terminó estudiando algo distinto y dedicándose profesionalmente a algo diferente. Ya sé, ya sé: ni fui el primero, ni seré el último, y, además, qué quieren que les diga, francamente, no me puedo quejar, la vida no me trató mal en lo que a su faceta laboral se refiere, y, a ese respecto, mentiría si dijera que tengo alguna espina clavada, o una secreta frustración de esas que te hacen enfrascarte en dimes y diretes todas las noches con tu amiga almohada (sobre lo que pudo ser y no fue, o vainas similares...).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero está claro que esa fascinación infantil por el periodismo tuvo que dejar algún rescoldo que es el que intento ahora apagar, supongo, acercándome, en cierto modo, a ese mundo, a través del contacto con sus esforzados “facedores”; gente a la que, desde la desmitificación que impone el devenir del tiempo y el conocimiento de las miserias y debilidades humanas -que, por supuesto, también les atañen y alcanzan-, no dejo de admirar, en la medida en que aún puedo apreciar en una buena parte de ellos, ese mismo impulso, esa idéntica ilusión, que tanto magnetismo despertó en un niño cuyos referentes cercanos (familiares, sociales, etc.) eran totalmente ajenos a la profesión periodística. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tema distinto es el de la opinión que me pueden merecer los grandes gurús, que, normalmente, y como corresponde a su condición, se instalan en un territorio desde el que marcan el status quo dominante, y en el que aspectos como imparcialidad o objetividad no son más que un mero señuelo, cuya inexistencia se desvela tan pronto como se rasca mínimamente su superficie; pero, claro está, en las alturas del “olimpo mediático”, las exigencias son otras, y las consideraciones en base a las que se trabaja, también. Ya saben, poderoso caballero, y disquisiciones de tal jaez.  Pero no son esos los periodistas de los que hablo y a los que admiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me encanta escribir, y escribo: posiblemente, y en gran parte, movido por el influjo de tantos y tantos periodistas a los que, desde edades muy tempranas, fui y he ido siguiendo. Pero no soy un periodista, y no creo que vaya a llegar a serlo nunca. No me importa. Lo que me importa, y lo que me gustaría, es que aquellos que, ilusionada y esforzadamente, intentan hacerse un hueco en la profesión a base de derrochar profesionalidad, honestidad y trabajo, lo consigan, y se asienten en un mundo en el que valores que escasean horrorosamente son la seguridad o la estabilidad. No es fácil, pero el empeño merece la pena. Otros lo leeremos, y lo contaremos. Y aquel niño que un día quiso ser periodista y jamás llegó a serlo volverá a esbozar una sonrisa, de satisfacción, respeto y admiración. Mucho ánimo, amigos, y adelante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;i&gt;La fotografía que ilustra el artículo es obra de &lt;a href="http://www.flickr.com/photos/quiltro/"&gt;Carlos Olivares&lt;/a&gt;, y se publica conforme a los términos de su licencia Creative Commons.&amp;nbsp; &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37078758-3979445091102181341?l=globmanuel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://globmanuel.blogspot.com/feeds/3979445091102181341/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=37078758&amp;postID=3979445091102181341' title='29 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/3979445091102181341'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/3979445091102181341'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://globmanuel.blogspot.com/2009/10/periodistas-mi-buenos-aires-querido-xiv.html' title='Periodistas (Mi Buenos Aires querido XIV)'/><author><name>Manuel Márquez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08553700294777663305</uri><email>elvimanu@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04699369711276377410'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/SuCV7uLEWYI/AAAAAAAAA5U/GyOOIA8j4eA/s72-c/487362216_46849a35ff.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>29</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37078758.post-8389911457947436341</id><published>2009-10-07T21:19:00.003+02:00</published><updated>2009-10-07T21:28:30.244+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Lo que va de cine'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Los buenos buenosos'/><title type='text'>Jara (Gigante; Uruguay-Alemania, 2009) (Los buenos buenosos VII)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/Sszrhguo2-I/AAAAAAAAA5M/4uf-L7dLqpI/s1600-h/Gigante-manuel-4.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 183px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/Sszrhguo2-I/AAAAAAAAA5M/4uf-L7dLqpI/s400/Gigante-manuel-4.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5389941815009401826" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;meta equiv="CONTENT-TYPE" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;title&gt;&lt;/title&gt;&lt;meta name="GENERATOR" content="OpenOffice.org 3.0  (Win32)"&gt;&lt;style type="text/css"&gt; 	&lt;!-- 		@page { margin: 2cm } 		P { margin-bottom: 0.21cm } 	--&gt; 	&lt;/style&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm; font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Jara, Jarita, es un &lt;a href="http://opinion.labutaca.net/2009/10/06/gigante-las-cosas-del-querer/"&gt;gigante&lt;/a&gt;. Sí, efectivamente, un tipo grandullón, con una presencia física imponente, condición que le hace especialmente apto para su desempeño profesional. Jara, Jarita, es vigilante jurado en turno de noche permanente en la sala de control de monitores de un hipermercado; un cubículo de reducidas dimensiones, en el que mata las horas (inacabables), intentando no sucumbir al sueño a base de palabras cruzadas, juegos permanentes de cámara y generosas raciones de esa música “jevi” que acompasa y puntea su vida, desde que se levanta hasta que se acuesta.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin-bottom: 0cm; font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Jara, Jarita no se complica la existencia: vive solo, no tiene amigos ni (apenas) familia. Trabaja, duerme, ve la televisión y, los fines de semana, complementa sus emolumentos ejerciendo de matón de discoteca en un tugurio bastante siniestro. Es un tipo simple, y es un tipo bueno; sus compañeros de trabajo le respetan, y, a su manera (y en la medida en que él se deja), le aprecian. Jara, Jarita tiene buen corazón: aunque él es fuerte, muy fuerte, está al lado de los débiles, de los oprimidos, y no le gustan los explotadores, los poderosos, sin necesidad de ninguna formulación teórica sobre el particular para posicionarse. Es así, y punto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin-bottom: 0cm; font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Pero un día llega ella, y al bueno de Jara se le caen los palos del sombrajo. Los relucientes pasillos del hipermercado se convierten en el majestuoso escenario donde desenvuelve su torpe danza del mocho y la escoba una nueva limpiadora. Ella. Julia Ramírez Cuello, una muchacha de aspecto sencillo, dulce y afable. No es muy guapa, pero tampoco es fea. No tiene un físico escultural, pero, bajo una vestimenta tan poco propicia al lucimiento, se adivina una figura esbelta y agradable. En cualquier caso, todo eso es accesorio; lo verdaderamente importante es que Jara, Jarita, cae fulminado por un rayo, un rayo imposible de esquivar con una finta o de parar con un puñetazo, un rayo de magnitud y naturaleza desconocidas para él. Debe ser amor, pero ésa es una formulación teórica que a Jara, a Jarita, le trae bastante al fresco. &lt;/span&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p style="margin-bottom: 0cm; font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Y su vida se convierte en una fijación monotemática y exclusiva. Ella. Julia. &lt;/span&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p style="margin-bottom: 0cm; font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Ella no lo sabe, pero Jara, Jarita, ha dejado de jugar a cineasta imaginativo para centrar sus alardes de cámara (ahora, la 1; ahora, la 7; ahora, la 3; zoom aquí, zoom allá; sigue aplicándote cacao en los labios, así, así, despacito...) en un único punto de atención. Ella. Julia.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin-bottom: 0cm; font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Y ella tampoco lo sabe, pero Jara, Jarita, la sigue día y noche, todos los días, de manera distante y callada, como una especie de ángel de la guarda llamado a protegerla y librarla de todo mal y toda amenaza, mirándola con arrobo, sufriendo, interrogándose sobre lo que hace y no hace, penando, preguntándose qué es eso que le pasa, y que no le deja comer ni dormir en paz, llorando en silencio, sin palabras, sin lágrimas. Jodido, ¿eh, Jarita? Pero feliz, vaya que si, feliz como una perdiz, porque siempre, diez, doce metros por delante de sus pasos, está su señuelo, su guía. Ella. Julia.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin-bottom: 0cm; font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Uno siempre quiere que a la gente buena le pasen buenas cosas. No siempre pasa en la vida real, pero, ¿para qué hacen películas los peliculeros? Jara, Jarita, deja de hacer flexiones y deja de atormentarte con Metallica y Biohazard. Ella, Julia, ha sonreído, y eso es lo que cuenta. Te la mereces, amigo, te la mereces...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; font-family: verdana; font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;En las imágenes: Fotogramas de “Gigante” – Copyright © 2009 Control Z Films, Rizoma Films y Pandora Films. Distribuida en España por Golem. Todos los derechos reservados.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37078758-8389911457947436341?l=globmanuel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://globmanuel.blogspot.com/feeds/8389911457947436341/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=37078758&amp;postID=8389911457947436341' title='15 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/8389911457947436341'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/8389911457947436341'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://globmanuel.blogspot.com/2009/10/jara-gigante-uruguay-alemania-2009-los.html' title='Jara (Gigante; Uruguay-Alemania, 2009) (Los buenos buenosos VII)'/><author><name>Manuel Márquez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08553700294777663305</uri><email>elvimanu@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04699369711276377410'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/Sszrhguo2-I/AAAAAAAAA5M/4uf-L7dLqpI/s72-c/Gigante-manuel-4.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37078758.post-7724696250941044472</id><published>2009-09-26T18:53:00.000+02:00</published><updated>2009-09-26T18:53:17.538+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Lo que va de cine'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Críticas de cine'/><title type='text'>SOLO ANTE EL PELIGRO (HIGH NOON; U.S.A., 1952)</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/Sr5G1BNrekI/AAAAAAAAA5E/S27eKbWENB8/s1600-h/soloanteelpeligro.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://4.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/Sr5G1BNrekI/AAAAAAAAA5E/S27eKbWENB8/s400/soloanteelpeligro.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;Considerar una de las cumbres de un género como el del western, un título como&lt;a href="http://spanish.imdb.com/title/tt0044706/"&gt;&lt;b&gt; “Solo ante el peligro”&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;, no supone, vaya por delante, ninguna exactitud técnica: el legendario film de &lt;a href="http://spanish.imdb.com/name/nm0003593/"&gt;Fred Zinneman &lt;/a&gt;se encuadra plenamente, tanto por su ubicación temporal y geográfica como por el armazón de su desarrollo argumental, en tal categoría. Pero también queda fuera de toda duda que se trata de una película que va más allá, mucho más allá, de tal adscripción genérica, a la que trasciende largamente gracias a un potencial alegórico que es el que le ha convertido en un film de culto indiscutible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese potencial alegórico se proyecta sobre una estampa bastante amarga y descorazonadora de la condición humana: frente a la catadura moral del héroe, erigido en excepción a la fuerza, la dignidad del colectivo social queda puesta en evidencia, con una condena moral sin paliativo alguno, a medida que el desarrollo de la historia nos hace constatar que su protagonista, el &lt;a href="http://spanish.imdb.com/character/ch0010434/"&gt;sherif Kane&lt;/a&gt;, terminará en esas condiciones que el título en español de la película ya nos hacen presagiar, debido a la cobardía —explicable, en mayor o menor medida, según los casos, pero en ningún caso justificable (ni justificada)— de todos aquellos que lo rodean y que, desde una postura ética, deberían haber estado a su lado en una situación de necesidad extrema, con la única excepción (y, además, surgida en un arrebato de último momento) de su recién casada esposa —punto argumental, por otro lado, de gran relevancia, dado que implica una valoración del papel femenino muy poco usual en esos años cincuenta del pasado siglo, y más aún en el contexto de este género—.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es ése, en todo caso, el único —aunque sí, quizá, el más significativo— elemento de interés de un film que también juega de manera extraordinaria la baza del tempo narrativo como elemento más material que formal (el ritmo con el que se desarrolla la trama se termina convirtiendo en un aspecto dramático de primera magnitud, una especie de personaje opresivo y ominoso que impregna la acción y dota al relato de una componente de inquietud constante que no abandona al espectador en ningún momento) o la utilización de una fotografía en blanco y negro de acusados contrastes (que incide en la creación de esa misma atmósfera desasosegante, y que proporciona al film un tono narrativo más cercano al típico del thriller que al del film convencional del oeste).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En suma, no creo que resulte nada exagerado afirmar que “Solo ante el peligro” es, además de un magnífico western, una de las grandes obras maestras de la historia del cine. Ah, por cierto —y es que se me olvidaba—, la protagoniza un tal &lt;a href="http://spanish.imdb.com/name/nm0000011/"&gt;Gary Cooper&lt;/a&gt;: no creo que resulte un dato baladí (y no sólo para esa Pilar Miró que al cielo le envió su rendida declaración de amor en celuloide...); así que dicho queda...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37078758-7724696250941044472?l=globmanuel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://globmanuel.blogspot.com/feeds/7724696250941044472/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=37078758&amp;postID=7724696250941044472' title='30 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/7724696250941044472'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/7724696250941044472'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://globmanuel.blogspot.com/2009/09/solo-ante-el-peligro-high-noon-usa-1952.html' title='SOLO ANTE EL PELIGRO (HIGH NOON; U.S.A., 1952)'/><author><name>Manuel Márquez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08553700294777663305</uri><email>elvimanu@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04699369711276377410'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/Sr5G1BNrekI/AAAAAAAAA5E/S27eKbWENB8/s72-c/soloanteelpeligro.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>30</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37078758.post-5821503776704228597</id><published>2009-09-14T21:34:00.000+02:00</published><updated>2009-09-14T21:34:48.584+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Lo que va de cine'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Críticas de cine'/><title type='text'>HOMBRES INTRÉPIDOS (THE LONG VOYAGE HOME; U.S.A., 1940)</title><content type='html'>&lt;meta content="text/html; charset=utf-8" http-equiv="CONTENT-TYPE"&gt;&lt;/meta&gt;&lt;title&gt;&lt;/title&gt;&lt;meta content="OpenOffice.org 3.0  (Win32)" name="GENERATOR"&gt;&lt;/meta&gt;&lt;style type="text/css"&gt;	&lt;!--		@page { margin: 2cm }		P { margin-bottom: 0.21cm }	--&gt;	&lt;/style&gt; &lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/Sq6aaCqdjSI/AAAAAAAAA48/888ORjMPZUo/s1600-h/long20voyage20homelr8.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/Sq6aaCqdjSI/AAAAAAAAA48/888ORjMPZUo/s320/long20voyage20homelr8.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;SINOPSIS ARGUMENTAL.-&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;A través de diversos episodios, basados en piezas teatrales de John Irving, asistimos a las peripecias de la tripulación del Malcairn: sus ocupaciones y preocupaciones, sus anhelos, sus pequeñeces y miserias... Un juego de relaciones marcado por la disparidad de las personalidades de los integrantes del grupo, y por las pautas de comportamiento que impone la vida a bordo (en contraposición a las que rigen en su vida en tierra, totalmente diferentes), retratado con pinceladas breves y vigorosas.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;RESEÑA CRÍTICA.-&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;En una filmografía tan ingente en volumen como lo fue la del maestro John Ford, hubo cabida para todo tipo de temáticas y enfoques, no obstante lo cual cabe apreciar ciertas líneas predominantes, que son las que marcan su impronta y las que la hacen perfectamente etiquetable y reconocible. En ese sentido, &lt;/span&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;&lt;i&gt;Hombres intrépidos&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt; no encaja plenamente en el marco más tipico del universo fordiano, pero tampoco se aleja excesivamente de las coordenadas en las que el sabio Jack se movía con mayor comodidad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Aquí nos encontramos con un grupo de marinos, marcado por su identidad colectiva (rudeza, misoginia, simplicidad, tosquedad, desarraigo) y sus disparidades individuales, que permiten abarcar un abanico amplio de tipos, cada cual con sus particulares connotaciones; y su peripecia viajera, en la que hay cabida para los episodios más diversos, desde los de talante más festivo y relajado (esa fiesta inicial: ron y putas para conjurar los negros augurios previos a la partida), hasta los de carácter más grave, bien a nivel general (el bombardeo que sufre el “Malcairn” por la aviación alemana, y que cuesta la vida a uno de los tripulantes) o bien a nivel personal (la muerte de Jan a causa de las heridas que sufre en una trifulca a bordo).&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Todo ello, narrado con una sobriedad y una eficacia no exentas de una enorme calidad técnica: la maestría de Ford en la composición de los planos, sean del tipo que sean; el dominio de los recursos acessorios y de los detalles de dirección artística –bajo una apariencia de simpleza tremendamente engañosa, refulgen pinceladas de auténtico genio-; y el manejo del tempo narrativo, conforman un bloque de recursos cinematográficos más que sobrados para alumbrar una película cuajada y sólida, y a la que sólo su pretendido perfil de contención le impide alcanzar picos de mayor brillantez.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Quizá si hay un aspecto en el que, desde el punto de vista formal, Ford sí efectúa un auténtico alarde, es el en el de la iluminación y la fotografía, de una potente vena expresionista, que nos recuerda, de forma casi automática, a los maestros alemanes de la década de los 20 (Murnau, Lang); en cualquier caso, son elementos que se adecuan enormemente a la generación de ese clima ambiental entre claustrofóbico y fantasmagórico que impregna todo el film, y que hace emanar de sus secuencias, siempre saturadas de claroscuros, un halo de tristeza que llega a resultar casi opresiva.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;No todo en este film de Ford es motivo de plácemes y parabienes. También hay ciertos “puntos negros”, más allá de esa inmensa oscuridad que desprenden sus imágenes, como el de la inmensa misoginia que deriva de la distribución de papeles por sexos (no hay mujeres protagonistas, y las únicas que aparecen son, cómo no, prostitutas), sin que para ello quepa hallar disculpa en la naturaleza de la historia narrada; o el esquematismo que, en ocasiones, aqueja a su diálogos (en ese aspecto, tampoco ayuda lo más mínimo el hecho de que la versión vista sea doblada, y no en su inglés original); o la presencia de la versión más envarada del ya bastante envarado John Wayne, algo que para aquellos que no le profesamos una especial devoción puede dar al traste con el más equilibrado de los repartos. En definitiva, se trata de aspectos puntuales, que no empañan la consideración global de la obra, pero sí ensombrecen un tanto su apreciación.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;Buena muestra de la filmografía fordiana, &lt;/span&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;&lt;i&gt;Hombres intrépidos&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt; no se encuentra, obviamente, en el elenco de las obras maestras de John Ford, ni siquiera en la nómina de sus mejores películas, pero ofrece momentos de buen cine y se erige como un film consistente, interesante y de visión siempre estimulante y enriquecedera, lo cual no es escaso bagaje si consideramos sus pretensiones de partida.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37078758-5821503776704228597?l=globmanuel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://globmanuel.blogspot.com/feeds/5821503776704228597/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=37078758&amp;postID=5821503776704228597' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/5821503776704228597'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/5821503776704228597'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://globmanuel.blogspot.com/2009/09/hombres-intrepidos-long-voyage-home-usa.html' title='HOMBRES INTRÉPIDOS (THE LONG VOYAGE HOME; U.S.A., 1940)'/><author><name>Manuel Márquez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08553700294777663305</uri><email>elvimanu@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04699369711276377410'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/Sq6aaCqdjSI/AAAAAAAAA48/888ORjMPZUo/s72-c/long20voyage20homelr8.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37078758.post-2754019168941178206</id><published>2009-08-31T14:50:00.005+02:00</published><updated>2009-08-31T14:53:01.186+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Varietés artísticas y culturales'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Lo que no va de cine'/><title type='text'>Pink Floyd-The wall (Varietés artísticas y culturales XIX)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/SpvHnlblt6I/AAAAAAAAA40/DTDcISKrr5M/s1600-h/Verano+2009+%283%29+024-2.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 400px; height: 300px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/SpvHnlblt6I/AAAAAAAAA40/DTDcISKrr5M/s400/Verano+2009+%283%29+024-2.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5376110063073474466" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Que no cunda el pánico, nadie se alarme. No ha fallecido ningún ex miembro de Pink Floyd. Tampoco se cumple hoy el aniversario de la creación, ni de la defunción, del grupo; no sé qué tiempo hace que se publicó este álbum, ni si dicha fecha coincide con la de hoy, ni me importa. Tan sólo concurren dos circunstancias, muy elementales: primera, que estoy harto de que nunca se evoque una obra artística si no hay un acontecimiento o efeméride por medio; y segunda, que hoy, una vez más, y por enésima vez, sus sonidos me han venido a la mente sin que hubiera ningún motivo aparente por ello. No debe ser casual. Hablamos de Pink Floyd. Hablamos de El muro (The wall).&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Recuerdo que, en el momento de su publicación, El muro constituyó una auténtica piedra de escándalo en lo que, por aquel entonces, era un mundillo del pop-rock bastante estabilizado (dentro de lo que un mundillo como ése puede llegarlo a estar, por supuesto). Tras haberse convertido en el  buque insignia del rock sinfónico en la primera mitad de los setenta, merced al alumbramiento de varios álbumes que permanecerán en la memoria histórica del género como hitos difícilmente superables (aún suena a legendaria la apelación a títulos como Animals, Wish you were here o The dark side of the moon, en cuyo interior se encuentran temas que ya alcanzaron hace muchos años la condición de icónicos, absolutamente intemporales), Pink Floyd atravesó una etapa de convulsiones, bastante típicas  como manifestación de la “muerte de éxito” que con tanta frecuencia se daba en la galaxia pop. Espantadas, salidas, entradas y mosqueos varios (con muchísima pasta en el alero a cada movimiento, faltaría...) conllevaron un periodo de silencio que se rompió con este doble álbum.&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Y, desde luego, si el objetivo era liarla, la liaron, y bien. El disco no dejó indiferente a nadie: a la inmensa mayoría de los seguidores “históricos” del grupo, les pareció una herejía imperdonable, una bajada del listón de exigencia musical difícil de justificar y una entrega, sin armas y bagajes, al becerro de oro de la comercialidad pop, basado en un limado absoluto de aristas sinfónicas y una simplificación brutal de ritmos, duraciones y estructuras; pero a los que no lo eran, les descubrió que Pink Floyd eran capaces de manufacturar temas que, ateniéndose bastante a los cánones del pop más convencional , no dejaban de destilar un enorme talento compositivo, y, además, eran degustables cual píldoras de música comercial al uso, hasta el punto de que algunos de ellos —y, muy especialmente (aunque no fue el único), el que constituyó primer single, Another brick in the wall— se llegó a convertir en un auténtico bombazo en las listas de éxito.&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;En ese contexto, el carácter conceptual del álbum, que vino a ser reforzado por la trasposición a la pantalla que de él hizo el por entonces afamadísimo director de cine británico Alan Parker, en un ejercicio tan alquitarado como brillante (que, además de cubrir de imágenes de muchísimo impacto las de ya por sí bastantes impactantes piezas sonoras del disco, convirtió al luego benefactor universal Bob Geldof en una megaestrella pop), o la indiscutible calidad individual de muchos de sus cortes, quedaron convertidos en notas prácticamente intrascendentes. Más allá del fragor de la polémica, de El muro se vendieron millones y millones de copias, que reencumbraron a los Pink Floyd y dieron nuevo aire a una carrera que languidecía entre dimes y diretes, pero, en cierta manera, El muro fue también el aldabonazo que determinó un cambio muy drástico en la catalogación —al menos, por parte de sus fieles— de un grupo que descendió de la hornacina en la que, como mito y leyenda, era venerado, para ocupar un lugar junto al común de los vulgares (y, eso sí, multimillonarios) mortales del pop-rock anglosajón.&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;¿Mi opinión personal? No estoy en condiciones, amigos lectores, de emitir un juicio de valor sensato. A esos dieciseis años que yo tenía cuando se publicó el doble album —un doble vinilo que, por cierto, jamás tuve: lo escuché cientos de veces en una vieja cinta de cassette (virgen grabada, naturalmente; la SGAE, por aquel entonces, no ingresaba un colín de canon, pero aún podía dormir tranquila...) y ahora lo tengo en un doble CD (ése cuya fotografía ilustra esta reseña) que sigo escuchando con asiduidad, pero que, claro está, no es lo mismo...—, me pareció una entrega pop deslumbrante y arrasadora; impresión que aún se vio reforzada y acrecentada cuando tuve la ocasión de ver, en aquel mítico cine de arte y ensayo llamado San Vicente (los veteranos cinéfilos sevillanos sabrán bien de qué hablo; por aquel entonces, eso sí, yo distaba mucho de ser algo parecido a un cinéfilo...), la peli de Alan Parker: aquel derroche de puñetazos visuales y sonoros me terminó de inocular la fiebre del converso, alguien plenamente convencido de que estaba ante la obra maestra más grande del rock de todos los tiempos.&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;A día de hoy, y pasados bastantes años —casi treinta, uf...—, tales fiebres han remitido bastante, y, lógicamente, esa percepción ya no llega a tales extremos. Pero, eso sí, cada vez que oigo la suite pinkfloydiana, sigo teniendo la misma impresión —que ya tenía por aquel entonces, desajustes hormonales aparte—, y que a tan contadísimas piezas alcanza, de estar escuchando un fluido pop que, posiblemente, no alcanza la categoría sublime de su obra precedente, pero cuya sonoridad (en contraposición a cuán de su tiempo suenan muchas de esas propuestas anteriores), es absolutamente intemporal. O a mí me lo parece...&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37078758-2754019168941178206?l=globmanuel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://globmanuel.blogspot.com/feeds/2754019168941178206/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=37078758&amp;postID=2754019168941178206' title='27 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/2754019168941178206'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/2754019168941178206'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://globmanuel.blogspot.com/2009/08/pink-floyd-wall-varietes-artisticas-y.html' title='Pink Floyd-The wall (Varietés artísticas y culturales XIX)'/><author><name>Manuel Márquez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08553700294777663305</uri><email>elvimanu@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04699369711276377410'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/SpvHnlblt6I/AAAAAAAAA40/DTDcISKrr5M/s72-c/Verano+2009+%283%29+024-2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>27</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37078758.post-5883263920872415459</id><published>2009-08-05T17:08:00.002+02:00</published><updated>2009-08-05T17:16:07.492+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Lo que va de cine'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Críticas de cine'/><title type='text'>LA ISLA DE NIM (NIM'S ISLAND; U.S.A., 2008)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/SnmiKn1QHxI/AAAAAAAAA4s/h2txJKGJBNY/s1600-h/nimsisland1_large.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 270px; height: 400px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/SnmiKn1QHxI/AAAAAAAAA4s/h2txJKGJBNY/s400/nimsisland1_large.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5366498734363385618" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Fue un famoso filósofo (¿o quizá un torero, más bien…?), cuyo nombre no recuerdo, el que, preguntado por un periodista acerca de los riesgos y sinsabores de su profesión, contestó con aquella frase tan lapidaria como difícilmente rebatible: “Más ‘cornás’ da el hambre”. Hablar de hambre cuando nos referimos a las estrellas del firmamento &lt;em&gt;hollywoodiense&lt;/em&gt; quizá puede resultar un tanto exagerado, pero resulta obvio que todas ellas tienen facturas que pagar a final de mes. Sólo una acumulación desmedida de dichas facturas me daría una explicación razonable para entender que una actriz de la clase y el talento de &lt;a target="_blank" href="http://www.labutaca.net/films/59/nimsisland-foto2.php"&gt;&lt;strong&gt;Jodie Foster&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt; sea uno de los tres pilares interrpetativos de una producción tan flojita como &lt;a target="_blank" href="http://www.labutaca.net/films/59/nimsisland.php"&gt;&lt;strong&gt;“La isla de Nim”&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Y no es que se trate de una producción flojita por falta de recursos (sin tratarse de una megaproducción al uso, sí que estamos ante un film generosamente costeado, con un reparto potente y en el que no se han escatimado medios para rodar en escenarios naturales verdaderamente impresionantes) o por no haber sido debidamente enfocada en tono y temática respecto al público objetivo hacia el que va básicamente dirigida (el infantil, naturalmente). El problema de “La isla de Nim”, si es que cabe hablar en tales términos, radica en su incapacidad para ofrecer algún apunte de originalidad -o sí, quizá sí que haya uno, aunque mejor no desvelarlo, para no eliminar el posible “efecto sorpresa”…-, algo que no nos remita a los mil y un precedentes de un género que, como el de aventuras (aunque quizá esto cabría predicarlo de cualquier otro), tiende a encastillarse en el cliché cuando, huyendo del más mínimo riesgo comercial, renuncia a meterse en camisas de once varas (desde las que podría ofrecer algo más interesante).&lt;/p&gt; &lt;p&gt;El espectador asistirá, plácida y tranquilamente (no espere el más mínimo sobresalto basado en algún contrapunto “maligno”), al desarrollo de una historia con su planteamiento (festivo y aventurero), nudo (incierto y peligroso) y desenlace (feliz cual perdiz) ceñidos a los más estrictos cánones narrativos. Y asistirá, también, cómo no, al (no muy estimulante) espectáculo de contemplar el monumental despliegue de sonrisitas beatíficas y llantos desesperados a cargo de &lt;a target="_blank" href="http://www.labutaca.net/films/59/nimsisland-foto1.php"&gt;&lt;strong&gt;Abigail Breslin&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt; (complicado que una estrella infantil  pueda evadirse, a lo largo de una carrera ineludiblemente corta, de un “embolado” de este tipo) y la estrella emergente&lt;a target="_blank" href="http://www.labutaca.net/films/59/nimsisland-foto3.php"&gt;&lt;strong&gt; Gerard Butler&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt; (ni fu ni fa…). También puede extasiarse con la contemplación de un despampanante catálogo de postales tropicales correspondientes a parajes oceánicos de hermosura sin par. Hasta aquí, nada deslumbra, pero tampoco molesta.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Lo que sí duele, sobre todo a aquellos que la admiramos y respetamos como a lo que consideramos que es (una de las mejores actrices de su generación), es ver a Jodie Foster encarnando a ese personaje de Alexandra Rover, una especie de batiburrillo formado a base de mezclar ingredientes de los más afamados personajes de escritores ficticios que el cine comercial ha dado en los últimos años (las rarezas del Melvin Udall —Jack Nicholson— de “Mejor… imposible”; la agorofabia de Helen Hudson —Sigourney Weaver— en “Copycat”; o las correrías aventureras de la Joan Wilder —Kathleen Turner— de “Tras el corazón verde” y “La joya del Nilo”), y que —se supone— está destinado a aportar, entre otras cosas, el punto humorístico de la trama, cuando lo único que consigue, a base de gags tan ñoños como gastados, y de poses a caballo entre lo histérico y lo histriónico, es dotarla de un punto patético. Francamente, creo que flaco favor se hace a sí misma y a sus seguidores con su participación —en esas condiciones— en productos de este tipo. Ahora bien, nadie debería extrañarse de que la persona que se encarga de gestionar sus finanzas tenga una opinión bastante diferente a la mía. Supongo…&lt;/p&gt; &lt;p&gt;En suma, que no pasará a la historia “La isla de Nim” como uno de los referentes punteros del cine de aventuras; cabe suponer que no era ésa tampoco la intención de los implicados en su producción. Pero nunca deja de asaltarle a uno la misma pregunta cuando afronta el visionado de una película como ésta: ¿por qué? ¿para qué? ¿Caja? Reestrenen películas ya rodadas y ahorren gastos, que está la cosa muy mal. Un consejo de amigo, créanme…&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37078758-5883263920872415459?l=globmanuel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://globmanuel.blogspot.com/feeds/5883263920872415459/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=37078758&amp;postID=5883263920872415459' title='20 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/5883263920872415459'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/5883263920872415459'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://globmanuel.blogspot.com/2009/08/la-isla-de-nim-nims-island-usa-2008.html' title='LA ISLA DE NIM (NIM&apos;S ISLAND; U.S.A., 2008)'/><author><name>Manuel Márquez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08553700294777663305</uri><email>elvimanu@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04699369711276377410'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/SnmiKn1QHxI/AAAAAAAAA4s/h2txJKGJBNY/s72-c/nimsisland1_large.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>20</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37078758.post-3598110149534826793</id><published>2009-07-27T08:05:00.002+02:00</published><updated>2009-07-27T08:10:35.095+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='A salto de mata'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Lo que no va de cine'/><title type='text'>Doctor Obama (A salto de mata XLII)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/Sm1EyiXTgJI/AAAAAAAAA4k/mmhCGte1Co8/s1600-h/1031747_hospital.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 300px; height: 197px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/Sm1EyiXTgJI/AAAAAAAAA4k/mmhCGte1Co8/s400/1031747_hospital.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5363018366276829330" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Mucho se viene hablando y escribiendo, en estos últimos días, acerca de las dificultades del presidente estadounidense Barack Obama para poner en marcha su anhelada y trascendental reforma del sistema sanitario de su país; trabas y obstáculos de tal calado, que incluso están llegando a afectar a la popularidad, hasta ahora firmemente asentada, del primer presidente negro de los Estados Unidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como de toda realidad compleja por la amplitud de sus dimensiones y la variedad y detalle de sus componentes, del sistema sanitario de ese inmenso país sabemos poco, muy poco, más allá de generalidades y vaguedades más próximas al tópico y etiquetado urgente que al resultado de un análisis y estudio profundo del mismo. Algo, por otra parte, bastante lógico, dado que, en último extremo, se trata de una cuestión que no nos atañe de manera directa y a la que, por otro lado, solemos contemplar, desde esa ignorancia, con un cierto puntito de autocomplacencia y superioridad (aquí, en esa materia, las cosas nos van bastante mejor...).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese sentido, resulta sorprendente comprobar, a través de las someras informaciones que los medios proporcionan,  cómo, a diferencia de lo que el tópico siempre ha señalado al respecto, ese sistema sanitario, lejos de estar basado fundamentalmente en mecanismos privados, lo está en estructuras de índole pública, y que suponen para el erario de ese país un volumen extraordinario de gasto, a pesar de lo cual, paradójicamente, el número de personas a las que no da cobertura alguna es tremendamente elevado. Es evidente que, a la vista de tan flagrante contradicción, hay algo que no funciona (por no decir que huele a podrido, y no precisamente en Dinamarca...), y, desde esa perspectiva, cabría pensar que lo lógico sería que la pretensión de modificar ese status quo fuera unánimente contemplada como algo positivo. Pero, visto lo visto, y oído lo oído, parece ser que no es así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No debe ser empeño fácil, ni muchísimo menos, y por más que sea poco objetable su necesidad, el de reformar (y no de manera cosmética, o puntual, sino de forma radical y profunda) un sistema sanitario que viene funcionando conforme a unos principios y pautas determinados desde hace muchísimo tiempo. Y no creo que las dificultades —al menos, las de mayor enjundia— radiquen en aspectos técnicos o políticos, aunque también éstos se pongan sobre el tapete: no deben de ser de poca monta los intereses económicos en liza, y con toda seguridad que serán éstos los que estarán poniendo mayormente en solfa las intenciones de un Obama que ha hecho de esta reforma, causa y bandera de todo su mandato. ¿Lógico? Probablemente, sí. ¿Deseable? Cabe pensar que no. En todo caso, el pulso será titánico, y su resultado, altamente incierto. Y habrá que seguir con atención el desarrollo de los acontecimientos: pese a lo lejano y poco influyente que nos pueda parecer, en este mundo globalizado nada es irrelevante. Nada. Y que a nadie le quepa la más mínima duda que, del resultado final de este episodio, terminarán derivando consecuencias que,  de una u otra manera, nos afectarán (si no hoy, sí algún día no muy lejano). Atentos, pues, a los acontecimientos...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37078758-3598110149534826793?l=globmanuel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://globmanuel.blogspot.com/feeds/3598110149534826793/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=37078758&amp;postID=3598110149534826793' title='20 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/3598110149534826793'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/3598110149534826793'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://globmanuel.blogspot.com/2009/07/doctor-obama-salto-de-mata-xlii.html' title='Doctor Obama (A salto de mata XLII)'/><author><name>Manuel Márquez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08553700294777663305</uri><email>elvimanu@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04699369711276377410'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/Sm1EyiXTgJI/AAAAAAAAA4k/mmhCGte1Co8/s72-c/1031747_hospital.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>20</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37078758.post-3593606384924513545</id><published>2009-07-17T19:28:00.004+02:00</published><updated>2009-07-17T20:38:59.259+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mi Buenos Aires querido'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Lo que no va de cine'/><title type='text'>En la Luna (Mi Buenos Aires querido XIII)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/SmC19rnl3pI/AAAAAAAAA4c/TRYKnxU7KfY/s1600-h/Neil_armstrong.gif"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 348px; height: 279px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/SmC19rnl3pI/AAAAAAAAA4c/TRYKnxU7KfY/s400/Neil_armstrong.gif" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5359483627856322194" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;title&gt;&lt;/title&gt;&lt;meta name="GENERATOR" content="OpenOffice.org 3.0  (Win32)"&gt;&lt;style type="text/css"&gt; 	&lt;!-- 		@page { margin: 2cm } 		P { margin-bottom: 0.21cm } 	--&gt; 	&lt;/style&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Es el signo de los tiempos: aniversario redondo, expectación mediática. Se cumplirán dentro de unos días los cuarenta años de la llegada del hombre a la Luna, y asistiremos a un despliegue monstruoso de programas especiales, suplementos de prensa y toda la parefernalia acostumbrada en este tipo de eventos. Generalmente, soy bastante inmune a la influencia de estas mecánicas de funcionamiento, pero, como toda regla suele tener su excepción, he de confesar -como así he apuntado en algún comentario hecho en &lt;a href="http://corp-asangrefria.blogspot.com/2009/07/teoria-de-la-conspiracion-sobre-el.html"&gt;territorio amigo&lt;/a&gt;- que aquí concurre tal circunstancia: y es que es tal la fascinación que este acontecimiento aún me provoca, que no voy a tener el más mínímo inconveniente en dejarme llevar por la corriente y sumergirme a conciencia en el aluvión que, a buen seguro, se nos va a echar encima en los próximos días.&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;No creo que se trate de una cuestión evocativa: sinceramente, soy incapaz de rescatar un recuerdo personal del acontecimiento -cuando se produjo, este humilde escribiente apenas contaba con cinco añitos-, del que apenas me queda un pequeño rescoldo en algún rincón de mi muy frágil y quebradiza memoria. Ese apasionamiento surgió muchos años después, y se nutrió, fundamentalmente, del campo de las imágenes, más que del de los relatos: esas fotografías de fondos metálicamente negros, negrísimos, sobre las que se recortan las figuras de blancura impoluta de unos humanos expuestos a la más brutal de las vulnerabilidades, en un medio ya no hostil, sino casi sobrenatural, aún, y a pesar de haberlas visto en miles de ocasiones, me encogen el corazón cada vez que las contemplo.&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Más allá de todo lo que se ha dicho y escrito acerca del tema, de esas frases tan rotundas como grandilocuentes, y de todos los tópicos y lugares comunes, exprimidos hasta la médula, que siempre rodearon las observaciones sobre ese momento, soy incapaz de imaginarme lo que pudo sentir Armstrong al poner su pie sobre la superficie de la vieja amiga. Pero sí tengo una certeza rotunda, absoluta: tuvo que ser algo muy intenso, muy fuerte, algo que merece la pena ser vivido y sentido. O sea, que algunos -porque me consta que es algo que muchos compartimos- seguiremos soñando. Y quién sabe si llegará ese día en que el sueño, de alguna manera, y con todas las salvedades y distancias (dicho sea sin segundas intenciones...), se haga realidad; aunque no haya conexión inalámbrica capaz de superar ese océano de años-luz, no les quepa duda de que intentaría volver por aquí para contarlo. O inventarlo. Tanto da, es un sueño, ¿no...?&lt;/p&gt; &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37078758-3593606384924513545?l=globmanuel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://globmanuel.blogspot.com/feeds/3593606384924513545/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=37078758&amp;postID=3593606384924513545' title='20 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/3593606384924513545'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/3593606384924513545'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://globmanuel.blogspot.com/2009/07/en-la-luna-mi-buenos-aires-querido-xiii.html' title='En la Luna (Mi Buenos Aires querido XIII)'/><author><name>Manuel Márquez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08553700294777663305</uri><email>elvimanu@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04699369711276377410'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/SmC19rnl3pI/AAAAAAAAA4c/TRYKnxU7KfY/s72-c/Neil_armstrong.gif' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>20</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37078758.post-1898624253929046773</id><published>2009-07-13T14:57:00.002+02:00</published><updated>2009-07-13T15:13:26.265+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Varietés artísticas y culturales'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Lo que no va de cine'/><title type='text'>El artista, la obra y viceversa (Varietés artísticas y culturales XVIII)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/Slsyt0aLemI/AAAAAAAAA4U/R4HHQco8H5Q/s1600-h/libros.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 229px; height: 300px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/Slsyt0aLemI/AAAAAAAAA4U/R4HHQco8H5Q/s400/libros.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5357931944431286882" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Una de las indiscutibles utilidades (entre otras muchas) de los comentarios de un blog personal, es la de proporcionar a su “manijero” -especialmente, cuando éste atraviesa una etapa de cierta “espesura temática” (o sea, y traducido al castellano, cuando éste no tiene ni repajolera idea de qué y sobre qué escribir...)- un soporte argumental para sus divagaciones. En este caso, ha sido un comentario de la compa Noemí Pastor -a cuyo magnífico blog, &lt;a href="http://boquitaspintadasnp.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Boquitas pintadas&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; (del cual encontrarán enlace en el sitio pertinente), les remito y encomiendo- sobre la transmisión de principios y/o valores en/de una película, lo que me ha movido a una reflexión más amplia acerca de un tema que siempre ha despertado mi interés, y sobre el que he tenido ocasión de discutir extensamente, y en muchas ocasiones, pero sobre el que nunca había escrito -y si la escribí, ya no la recuerdo...- una recensión específica. Ésta es, pues, la ocasión de dedicarle unas líneas a la relación entre la persona y el artista; la vida y la obra; los principios y valores (morales) y las calidades y bondades (artísticos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo artista, como personaje público que es, está sometido al escrutinio de los demás; un escrutinio -y subsiguiente enjuiciamiento- que raramente se ciñe a su creación, digamos, profesional, sino que, más allá de ese territorio, se extiende a una valoración sobre la globalidad de su persona, basada, como no podía ser de otra manera (salvo en el hipotético y poco usual caso de que se le conozca personalmente), en la imagen que del mismo obtenemos a través de fuentes externas (básicamente, medios de comunicación). Partiendo de esa premisa, nos encontraríamos con dos cuestiones, a cual más controvertida -y fascinante-(hay más cuestiones, pero es verano, hace mucho calor...): la primera, hasta qué punto esa imagen personal que nos forjamos acerca del personaje es certera, fidedigna, fiable; y la segunda, hasta qué punto la valoración que  en tal imagen personal forjada sustentamos, habría de influir (o no) sobre la valoración que de la obra artística del sujeto podamos hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el caso de la primera, habrán de permitirme, amigos lectores, que exprese mis razonables sospechas de que, por lo general, y salvo casos muy extremos, pecamos de excesiva ligereza, tendemos al prejuicio acelerado y, en consecuencia, la idea que nos hacemos de los personajes públicos -no sólo de los artistas, por supuesto- suele tener bastante poca relación con su auténtica y genuina condición; condición que, como humana que es, ya es suficientemente compleja como para reducirla a los clichés y etiquetas que, en su proceso de generación de producto, tienden a generar los medios masivos -y que es con lo que, finalmente, nos quedamos-. Hacemos del episodio concreto una muestra de un itinerario vital íntegro (algo absurdo, teniendo en cuenta las vueltas y revueltas que la vida le da a todo el mundo...); tomamos el último acontecimiento como paradigma de la condición permanente del personaje (aquello del “vales lo que vale tu última acción”, trasladado al terreno personal), cuando todos (ellos, también...) cambiamos y pasamos por etapas y sucesos altamente variables (ya se sabe, nada es eterno...); y, lo que es más importante, no sabemos absolutamente nada de lo que esas personas son y hacen fuera del foco de atención de los medios, y, aún así, los enjuiciamos y valoramos tan ricamente. Y nos quedamos así de anchos. Ah, y por cierto, el que esté libre de pecado (no es mi caso, desde luego), que lance el primer misil (no tiene por qué ser, necesariamente, sobre Irán ni Corea del Norte...).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así funcionan las cosas, a grandes rasgos, cuando nos enfrentamos a personajes vivos y/o en activo. Pero, contrariamente a lo que se pudiera pensar inicialmente, tampoco marchan de manera muy distinta en lo que afecta a personajes históricos, o ya retirados: la perspectiva que da el paso del tiempo y que, en pura lógica, debería contribuir a mejorar o paliar esa situación, raramente lo hace; más bien al contrario, a todas las deficiencias antes apuntadas, vienen a sumarse otras consideraciones que también redundan en la distorsión de la imagen del personaje. El olvido, tan selectivo a veces, al que la desmemoria somete aquellos puntos de la biografía del personaje que, en función de un nuevo contexto, pueden perder interés para el público general (y que también forman parte de su íter vital); la acumulación de testimonios contradictorios -y, comúnmente, interesados, desde la parcialidad- sobre algunas cuestiones que suscitan controversia y sobre las que hechos y opiniones suelen terminar mezclándose para arrojar más oscuridad sobre la poca luz ya existente; en suma, motivos más que sobrados para que, como dijera aquel, abandonemos toda esperanza. Pero no por ello nos retraemos a la hora de destripar a personajes históricos: cual si hubiéramos departido con ellos diariamente, echando la cervecita en el bar de la esquina, también a ellos los valoramos y enjuiciamos, sobre la pretendida base de un cúmulo de testimonios históricos que, en el mejor de los casos, y salvo supuestos muy excepcionales, no aguantarán los embates de la siguiente “oleada investigadora”, ésa que arrojará la “luz definitiva” sobre el ilustre en cuestión. Y así, hasta la próxima, claro...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supongo que el cúmulo argumental de los dos párrafos precedentes ya debe orientar bastante acerca de lo que opino sobre la segunda de las cuestiones planteadas: dado lo poco fiable que me resulta cualquier juicio de valor elaborado respecto a la catadura moral y la condición personal de un artista, poco me ha de entusiasmar que dicho juicio se proyecte, con toda su carga distorsionante, sobre la valoración de su obra. Pero me consta que no es sencillo, y aquí llegaría el momento de apelar al segundo misil: quien jamás lo haya hecho, que vaya preparando la rampa de lanzamiento. ¿Cómo disfrutar pacífica y armoniosamente de las maravillosas palabras, pinceladas o notas musicales de un fulanito al que consideramos un absoluto impresentable, desde el punto de vista personal? O, a la inversa, ¿cómo no ser indulgente con el resbalón estético de un artista que nos resulta especialmente simpático por su bonhomía y buen rollito -aunque éstos sean tan presuntos como el valor aquel de la mili aquella...-? Así suele funcionar, pero, ¿es eso lógico, justo? Probablemente, no; de forma que, salvo en aquellas contadas ocasiones (y serán contadas, fundamentalmente, porque la interferencia mediática en nuestra vida actual es de dimensiones espantosas...) en que nuestra apreciación artística esté plenamente incontaminada por el más absoluto desconocimiento del autor de la obra, lo más normal será que nuestro juicio supuestamente “artístico”, esté fuertemente condicionado por algo tan impreciso y aleatorio como la simpatía o antipatía que el autor nos causa. Y así, claro, nos pintará el pelo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quedan en el cibertintero muchas otras cuestiones más o menos conexas con las anteriores: los prejuicios ideológicos, y su proyección sobre obra y/o persona; las intoxicaciones deliberadas, desde posiciones de interés económico, a la hora de erigir y/o derribar (y volver a erigir, y volver a derribar) mitos y figuras (y miren que me había propuesto no hablar, ni siquiera implicítamente, del ínclito &lt;a href="http://www.google.es/url?sa=t&amp;amp;source=web&amp;amp;ct=res&amp;amp;cd=4&amp;amp;url=http%3A%2F%2Fes.wikipedia.org%2Fwiki%2FMichael_Jackson&amp;amp;ei=0TJbSozVEp2hjAfDq60b&amp;amp;usg=AFQjCNFbhx8wShjBd5PzcMZQVM5SxITGFA&amp;amp;sig2=T-zyCzt5tHwARJgR9qjkgg"&gt;Michael Jackson&lt;/a&gt;, pero, ya ven, no ha habido forma...); las diferencias entre soportes artísticos en cuanto a su capacidad “receptora” de  los elementos idiosincráticos del autor (varía mucho lo que de sí puede proyectar un novelista en su novela respecto a lo que un pintor puede plasmar de sí en en el lienzo...). Pero, ya saben, amigos lectores, es verano. Y, además, ahora es su turno. ¿Serían tan amables...?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37078758-1898624253929046773?l=globmanuel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://globmanuel.blogspot.com/feeds/1898624253929046773/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=37078758&amp;postID=1898624253929046773' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/1898624253929046773'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/1898624253929046773'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://globmanuel.blogspot.com/2009/07/el-artista-la-obra-y-viceversa-varietes.html' title='El artista, la obra y viceversa (Varietés artísticas y culturales XVIII)'/><author><name>Manuel Márquez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08553700294777663305</uri><email>elvimanu@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04699369711276377410'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/Slsyt0aLemI/AAAAAAAAA4U/R4HHQco8H5Q/s72-c/libros.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37078758.post-7728621357621463207</id><published>2009-07-01T13:54:00.002+02:00</published><updated>2009-07-01T14:01:30.150+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Lo que va de cine'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Grageas de cine'/><title type='text'>Centauros del desierto (The searchers; U.S.A., 1956) (Grageas de cine LXVI)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/SktQAVOi47I/AAAAAAAAA4M/gpuoQY_3IX0/s1600-h/centauros.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 271px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/SktQAVOi47I/AAAAAAAAA4M/gpuoQY_3IX0/s400/centauros.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5353460548688339890" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;UN ACTOR EN CRECIMIENTO.-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que a un actor como &lt;a href="http://spanish.imdb.com/name/nm0000078/"&gt;John Wayne&lt;/a&gt; le persiguiera, a lo largo de toda su carrera, el sambenito de actor inexpresivo, puede encontrar cierta explicación en una serie de circunstancias bastante lógicas: la influencia de su físico –ese corpachón desgarbado y de movimientos más bien lentos y torpes-, o lo limitado de su registro –que le llevaría a un encasillamiento prácticamente integral en géneros como el bélico y el western-. Pero esa explicación, que puede reconfortar en su creencia a todo aquel que no se haya fijado excesivamente en la evolución de Wayne a lo largo de su carrera, no resulta demasido convincente para los que, sin ser grandes seguidores de este hombretón de Winterset, Iowa, U.S.A., sí que podemos detectar, sin excesivo esfuerzo, cómo fue depurando, poco a poco, sus modos y maneras, hasta alcanzar (bajo las premisas, eso sí, de un carácter muy marcado, y poco dado a alharacas exhibicionistas) un nivel de prestaciones actorales verdaderamente encomiable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Un ejemplo palmario? Su creación de &lt;a href="http://spanish.imdb.com/character/ch0010034/"&gt;Ethan Edwards&lt;/a&gt; en la magistral &lt;a href="http://spanish.imdb.com/title/tt0049730/"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;“Centauros del desierto”&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;, una de las cumbres (de las muchas que llegó a alcanzar a lo largo de su extensa carrera) de la filmografía de &lt;a href="http://spanish.imdb.com/name/nm0000406/"&gt;John Ford&lt;/a&gt; -el hombre que, sin ningún género de dudas, lo fue esculpiendo como actor en un sinfín de trabajos conjuntos-. Corría el año de gracia de 1956 y Wayne ya contaba con más de cien interpretaciones a sus espaldas –esas big shoulders a las que alude el jefe comanche Scar…-, desde que iniciara su carrera unos treinta años atrás. Desde esa experiencia acumulada, John Wayne fue capaz de aunar hieratismo con desesperación, desencanto con ímpetu, y furia con escepticismo, sin que sus vaivenes emocionales, que sólo se reflejaban en expresiones medio escupidas o rictus casi imperceptibles, chirriaran lo más mínimo. Eso no es algo al alcance de actores mediocres. Y Wayne, indiscutiblemente, no lo era.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37078758-7728621357621463207?l=globmanuel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://globmanuel.blogspot.com/feeds/7728621357621463207/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=37078758&amp;postID=7728621357621463207' title='25 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/7728621357621463207'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/7728621357621463207'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://globmanuel.blogspot.com/2009/07/centauros-del-desierto-searchers-usa.html' title='Centauros del desierto (The searchers; U.S.A., 1956) (Grageas de cine LXVI)'/><author><name>Manuel Márquez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08553700294777663305</uri><email>elvimanu@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04699369711276377410'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/SktQAVOi47I/AAAAAAAAA4M/gpuoQY_3IX0/s72-c/centauros.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>25</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37078758.post-1641862324615966127</id><published>2009-06-03T14:45:00.002+02:00</published><updated>2009-06-03T14:48:56.153+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Lo que va de cine'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Críticas de cine'/><title type='text'>NUNCA ES TARDE PARA ENAMORARSE (LAST CHANCE HARVEY; U.S.A., 2008)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/SiZxHdJ30RI/AAAAAAAAA4E/CxfptK2YknM/s1600-h/netpe.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 212px; height: 300px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/SiZxHdJ30RI/AAAAAAAAA4E/CxfptK2YknM/s400/netpe.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5343082380820730130" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;title&gt;&lt;/title&gt;&lt;meta name="GENERATOR" content="OpenOffice.org 3.0  (Win32)"&gt;&lt;style type="text/css"&gt; 	&lt;!-- 		@page { margin: 2cm } 		P { margin-bottom: 0.21cm } 	--&gt; 	&lt;/style&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Es un aserto de lógica &lt;i&gt;cajoniana &lt;/i&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;que c&lt;/span&gt;uando uno ha visto ya una cierta cantidad de películas -y, además, variadas en cuanto a géneros, épocas y nacionalidades-, la capacidad de sorpresa, tanto en lo atinente a lo estilístico, o visual, como en materia argumental, se ve considerablemente mermada. Es así, y no tiene vuelta de hoja. En tal tesitura, y ante determinados films, uno sueña con lo fantástico que resultaría disponer de una suerte de pócima o brebaje mágico que permitiera &lt;i&gt;borrar &lt;/i&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;de nuestro particular &lt;/span&gt;&lt;i&gt;disco duro&lt;/i&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt; ese bagaje fílmico acumulado, de manera que uno afrontara su visionado sin referencia previa alguna. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;b&gt;“Nunca es tarde para enamorarse” &lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;entraría, sin ningún género de dudas, en el capítulo de films especialmente adecuados para la aplicación del &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;experimento.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin-bottom: 0cm; font-style: normal;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;¿Por qué? Muy sencillo. &lt;/span&gt;&lt;b&gt;“Nunca es tarde para enamorarse”&lt;/b&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt; es una película de factura correcta, ritmo pausado, desarrollo argumental consistente y urdimbre dramática agradable -siempre, eso sí, dentro (todo ello) de los márgenes del más canónico cine comercial expedido por la gran factoría hollywodiense, y dejando a un lado, por el momento (ya habrá ocasión, más adelante, de ocuparse de ellos), a sus dos protagonistas-. Un producto que juega con un despliegue de secuencias donde el humor suave y contenido contrapesa la amargura de fondo de su arranque argumental, y que explota a fondo el hermoso marco geográfico en el que se desenvuelve una buena parte de su metraje -aunque abusa manifiestamente de la presencia casi continua de un fondo musical con el que se podría haber sido más moderado-. En suma, una película a todas luces apetecible, ¿no?. ¿Dónde radica, pues, su problema, si es que lo tiene?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin-bottom: 0cm; font-style: normal;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;Pues sí que lo tiene. Uno solo, pero demasiado evidente y de calibre demasiado grueso. Ese único problema es el de su previsibilidad por partida doble; previsible, por lo fácil que resulta predecir todos y cada uno de sus giros argumentales; y previsible, porque se trata de un film que ya hemos visto, con ligerísimas variantes, en numerosas ocasiones -eso sí, tenía otro título, todo hay que decirlo...-. Y es por ese &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;descosido, &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;el de su (excesiva) previsibilidad, por donde se deshilacha un producto que no exhibe mayores pecados, pero que tampoco acredita otras virtudes, con lo cual el lastre del &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;dejà vu &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;termina resultando demasiado pesado como para permitirle alzar un vuelo de más alcance.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin-bottom: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal;"&gt; El vuelo que, sin ir más lejos, le podría proporcionar el hecho de contar con dos protagonistas de la talla de &lt;b&gt;Dustin Hoffmann&lt;/b&gt; y &lt;b&gt;Emma Thompson&lt;/b&gt;. Dos valores más que contrastados y dos intérpretes de tan tremendo potencial que ni siquiera necesitan dar lo mejor de sí mismos para hacer de sus personajes, tan sobrecargados de clichés y lugares comunes en su concepción -que bebe de la fuente de todos esos precedentes sobre los que se asienta el film: desde “Breve encuentro” hasta “Los puentes de Madison”, pasando por “Tú y yo”...- como la trama en la que se mueven, dos seres de los que no es complicado enamorarse: les basta con un despliegue medido de su potencial teórico para impactar, sorprender y atrapar. No es poco, pero, hay que insistir, no es suficiente, salvo que uno pueda prescindir -y no es factible- de todo referente previo.&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin-bottom: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal;"&gt; Y así se escribe -valga la redundancia- la historia de esta historia, tan tierna como gastada, tan dulce como intrascendente. A aquellos que van al cine a dejarse sorprender por los avatares de lo novedoso, una recomendación clara: ésta, amigos, no es su película. Si, por el contrario, son ustedes miembros de esa  tribu a la que nada reconforta más que el encontrarse en la pantalla con aquello que siempre quieren ver (y que es siempre más de lo mismo), pasen sin miedo: doña Enma y don Dustin se lo ofrecen en un exquisito envoltorio interpretativo. Que les aproveche...&lt;/p&gt; &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37078758-1641862324615966127?l=globmanuel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://globmanuel.blogspot.com/feeds/1641862324615966127/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=37078758&amp;postID=1641862324615966127' title='29 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/1641862324615966127'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/1641862324615966127'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://globmanuel.blogspot.com/2009/06/nunca-es-tarde-para-enamorarse-last.html' title='NUNCA ES TARDE PARA ENAMORARSE (LAST CHANCE HARVEY; U.S.A., 2008)'/><author><name>Manuel Márquez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08553700294777663305</uri><email>elvimanu@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04699369711276377410'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/SiZxHdJ30RI/AAAAAAAAA4E/CxfptK2YknM/s72-c/netpe.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>29</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37078758.post-3756376079702878531</id><published>2009-05-26T17:37:00.002+02:00</published><updated>2009-05-26T17:38:35.894+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Lo que va de cine'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Críticas de cine'/><title type='text'>LOS FARSANTES (ESPAÑA, 1963)</title><content type='html'>&lt;meta content="text/html; charset=utf-8" equiv="CONTENT-TYPE"&gt;&lt;title&gt;&lt;/title&gt;&lt;meta content="OpenOffice.org 3.0  (Win32)" name="GENERATOR"&gt;&lt;style type="text/css"&gt;&lt;br /&gt;	&lt;!-- 		@page { margin: 2cm } 		P { margin-bottom: 0.21cm } 	--&gt;&lt;br /&gt;	&lt;br /&gt;&lt;/style&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;" lang="es-ES"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/ShwMj1ecoJI/AAAAAAAAA38/4Zr5sxggoyQ/s1600-h/losfarsantes.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img src="http://2.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/ShwMj1ecoJI/AAAAAAAAA38/4Zr5sxggoyQ/s400/losfarsantes.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;SINOPSIS ARGUMENTAL.-&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;" lang="es-ES"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;Pancho Moreno, empresario teatral de tres al cuarto, arrastra a su mísera compañía de cómicos de la legua por las áridas tierras de la meseta castellana, buscando, de pueblo en pueblo, un escenario en el que representar su menguado repertorio, tan pobre como la calidad actoral de los miembros del grupo, a cambio de lo que caiga: siempre poco, siempre tarde, siempre mal... La muerte de uno de los artistas, junto con la inminente llegada de la Semana Santa –con la consiguiente suspensión de las funciones teatrales-, complica aún más una ya desesperada situación, y lleva a la compañía a un extremo de hambre física, ante la cual cada cual reacciona conforme a su talante y condición, y que exacerba aún más los roces, odios y desencuentros que –trufados por los celos y amoríos que, inevitablemente, han ido surgiendo al fondo de la miseria- aquejan a los desventurados artistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;" lang="es-ES"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;" lang="es-ES"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;" lang="es-ES"&gt;RESEÑA CRÍTICA.-&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;" lang="es-ES"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;&lt;br /&gt;Es la década de los 60, y , al lado de esa España del colorín y la alegría que nos pintaban, a lomos de un Seat 600 y en plena expansión desarrollista -alimentada por tintorro y tortilla de patatas-, las pelis de las chicas cantoras (Marisol, Rocío Dúrcal o Concha Velasco) , había otra España. Muy lejos de ésta, y mucho más lejos aún, a años-luz, de una Europa en la que empezaban a soplar vientos de cambio. Esa otra España, más cruda, más sombría, era la que retrataban las películas de aquellos directores que buscaban otras vías, otros caminos, los Bardem, Berlanga, Saura: una hornada de creadores a la que, en 1963, se incorporaba, de forma brillante, Mario Camús, quien, con &lt;/span&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;&lt;i&gt;Los farsantes&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;, asestaba un sonoro papirotazo a esa pantomima que reflejaba el amable cine de nuestras sacrosantas niñas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;" lang="es-ES"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;&lt;br /&gt;Una compañía de teatro de tres al cuarto que va arrastrando sus miserias y mezquindades por pueblos perdidos de la estepa castellana, mendigando un plato de comida y un jergón de paja a cambio de un más que dudoso arte, protagoniza esta particular odisea y deviene en el reflejo, sombrío y triste, de un país que, en el entorno rural, aún se encuentra muy lejos de los supuestos esplendores que el régimen político quiere transmitir; y, más allá de esa condición emblemática de su tiempo y su lugar, llega a constituir todo un paradigma de un universo humano atravesado por el hambre y la necesidad, y cómo estas circunstancias sacan a la luz cuánto de más ruin y miserable alberga la condición humana, sin que, en ningún momento, aparezca ese regusto amable, ese pequeño toque cariñoso que, en su visión sobre este mismo mundo (el de los cómicos del camino), diera bastantes años después (concretamente, en 1985) Fernando Fernán-Gómez en esa magnífica película que fue &lt;/span&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;&lt;i&gt;El viaje a ninguna parte&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; margin-bottom: 0cm;" lang="es-ES"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;&lt;br /&gt;Para retratar este patético periplo, Camus, al que su condición de debutante no le merma un átomo de pericia, y que muestra ya unas notas identificativas que se harán posteriormente santo y  seña de todo su quehacer fílmico, hace un excelente uso de las herramientas narrativas más adecuadas, entre las que sobresale especialmente su sobriedad, elemento característico de toda su filmografía (y que hallará su culmen en la que, sin duda alguna, se trata de su mejor película, &lt;/span&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;&lt;i&gt;Los santos inocentes&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;, respecto a la cual no debe ser casual, en absoluto, su cercanía en muchos aspectos a ésta que aquí nos ocupa), y que se plasma en todos los aspectos de esta película de forma notable, dotándola de una dureza y una intensidad poco comunes en cualquier opera prima al uso.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;" lang="es-ES"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;" lang="es-ES"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;&lt;br /&gt;Mirada propia, pues, pero no por ello exenta de ecos y resonancias que nos remiten, de forma inequívoca, a un referente ajeno, que es el del maestro de Calanda, Luis Buñuel. Hay más de un elemento que recuerda poderosamente a imágenes y concepciones ya vistas en la obra buñueliana, y, aun desconociendo hasta qué punto pudieron haber influido éstas en Camus a la hora de plantear su película, resulta inevitable recordar el feísmo tremendista, y la ruindad moral, del grupo de parias de &lt;/span&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;&lt;i&gt;Viridiana &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;–tan cercano a las actitudes más profundas de los miembros de la compañía, aun cuando éstos mantengan un aspecto externo más adecentado-, o la angustia claustrofóbica que se desprende de ese encierro “voluntario” de la compañía en dos habitaciones de una pensión vallisoletana, intentando, con tal subterfugio, sobrellevar mejor el hambre que les corroe, y que nos recuerda tremendamente al “encierro” de &lt;/span&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;&lt;i&gt;El ángel exterminador&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;, aunque esté se halle desprovisto de las connotaciones absurdas y surrealistas que atraviesan la secuencia de la película del genio aragonés –si exceptuamos ese arranque paroxístico de baile flamenco con que uno de los miembros del grupo pone de manifiesto su estado de enajenación alucinada, provocado por la gazuza: sobrecogedor...-.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;" lang="es-ES"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;&lt;br /&gt;En último extremo, no sería justo ni lógico cerrar esta recensión crítica sin hacer mención del trabajo de los intérpretes, de un nivel muy homogéneo y rayando a una altura excepcional, que confirma que esa tradición de magníficos secundarios del cine español no se trata ni de un tópico infundado ni de una exageración carente de base. No hay en el reparto ninguno de los grandes nombres de la época, pero ver trabajar en papeles de tan tremendo calado dramático a gente como (un por entonces muy joven) Luis Ciges, José María Oviés o Margarita Lozano, resulta enormemente enriquecedor; todo un regalo para aquellos degustadores del trabajo serio, riguroso y bien medido.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;" lang="es-ES"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;&lt;br /&gt;En suma, estamos ante una excelente película, una magnífica muestra de cómo el cine español, pese a todas su carencias y limitaciones, siempre ha tenido la capacidad, gracias a un buen puñado de brillantes y voluntariosos “esforzados del celuloide”, de generar productos solventes. Para aquellos que lo seguimos con cariño e interés, aun sin ánimo de hacer bandera patriotera con ello, una enorme satisfacción...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37078758-3756376079702878531?l=globmanuel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://globmanuel.blogspot.com/feeds/3756376079702878531/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=37078758&amp;postID=3756376079702878531' title='17 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/3756376079702878531'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/3756376079702878531'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://globmanuel.blogspot.com/2009/05/los-farsantes-espana-1963.html' title='LOS FARSANTES (ESPAÑA, 1963)'/><author><name>Manuel Márquez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08553700294777663305</uri><email>elvimanu@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04699369711276377410'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/ShwMj1ecoJI/AAAAAAAAA38/4Zr5sxggoyQ/s72-c/losfarsantes.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>17</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37078758.post-3851458856854674839</id><published>2009-05-13T20:01:00.003+02:00</published><updated>2009-05-13T20:05:41.691+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Lo que va de cine'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Grageas de cine'/><title type='text'>Blancanieves y los siete enanitos (Snow White and the seven dwarfs; U.S.A., 1937) (Grageas de cine LXV)</title><content type='html'>&lt;p&gt;Con ella, nació una leyenda. Y de dimensiones míticas, absudo sería negarlo. Contemplar el sinfín de maravillas que la creación animada ha generado en los veinte últimos años gracias a la disponibilidad de un arsenal tecnológico inmenso es una fuente de placer tremenda, inagotable, pero no creo que permita, ni por asomo, aproximarnos al entendimiento de lo que debió constituir, allá por el ya tan lejano 1937, la aparición de una producción cinematográfica como esta que supuso la “puesta de largo” (valga la expresión más allá de su mero alcance metafórico) de la factoría &lt;strong&gt;Disney&lt;/strong&gt;: en un mundo al que aún no había llegado el color –no lo haría hasta varios años después- y en el que el vuelo de la fantasía aún topaba con serias limitaciones de infraestructura técnica, la explosión de imagen y sonido que aportaba una película como &lt;strong&gt;&lt;a href="http://spanish.imdb.com/title/tt0029583/"&gt;“Blancanieves y los siete enanitos”&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt; generó una onda expansiva de dimensiones bestiales.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/SgsLssuf1hI/AAAAAAAAA30/J4awBW2Yl8I/s1600-h/Blancanieves.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 178px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/SgsLssuf1hI/AAAAAAAAA30/J4awBW2Yl8I/s400/Blancanieves.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5335371046098818578" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;No fue ajena, desde luego, a tal fenómeno de éxito descomunal, la concurrencia de varios elementos que, con el tiempo, se han consolidado como auténticas señales identificativas de la franquicia; déjenme destacar, fundamentalmente, tres: la importancia de la música como elemento estético, ambiental y narrativo –no hay entrega disneyana que no arroje, como mínimo, un “clásico” de esos que perduran en nuestros tímpanos in secula seculorum…-; la presencia masiva de animales, que, ya sea en un plano protagónico o –cual sucede en este caso- como elemento accesorio, ofrece un contrapunto en positivo a la mayor ambigüedad de la condición humana; y la utilización de la muerte como “anti-edulcorante” con el que rebajar (y, además, de manera bastante brutal) las dosis reconcentradas de melaza que ofrece el tono general del film. Desde entonces hasta hoy. Y, visto el vigor presente -algo de lo que da buena cuenta la práctica totalidad de la crítica capaz de sustraerse a los prejuicios más frecuentes en casos así-, cabe esperar que por mucho tiempo más. Aijó, aijó…&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37078758-3851458856854674839?l=globmanuel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://globmanuel.blogspot.com/feeds/3851458856854674839/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=37078758&amp;postID=3851458856854674839' title='26 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/3851458856854674839'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/3851458856854674839'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://globmanuel.blogspot.com/2009/05/blancanieves-y-los-siete-enanitos-snow.html' title='Blancanieves y los siete enanitos (Snow White and the seven dwarfs; U.S.A., 1937) (Grageas de cine LXV)'/><author><name>Manuel Márquez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08553700294777663305</uri><email>elvimanu@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04699369711276377410'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/SgsLssuf1hI/AAAAAAAAA30/J4awBW2Yl8I/s72-c/Blancanieves.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>26</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37078758.post-5303702635518213612</id><published>2009-05-04T19:27:00.003+02:00</published><updated>2009-05-04T19:36:09.166+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Lo que va de cine'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Grageas de cine'/><title type='text'>Llamémoslo un asesinato (Midnight; U.S.A., 1934) (Grageas de cine LXIV)</title><content type='html'>Cuando, con motivo del 50º aniversario de su muerte, se publicaron numerosas reseñas biográficas de &lt;a style="font-weight: bold;" href="http://spanish.imdb.com/name/nm0000007/"&gt;Humphrey Bogart&lt;/a&gt;, me causó no poca sorpresa saber que, en los albores de su carrera, el gran Bogey había desempeñado, fundamentalmente, papeles de gánster, de hampón; en suma, de “malo de la peli”. Se me hacía difícil pensar en un Bogart alejado de ese perfil de detective duro e íntegro con el que, en películas del calibre de &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;El halcón maltés&lt;/span&gt; o &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;El sueño eterno&lt;/span&gt;, había alcanzado un halo legendario, y sentía auténtica curiosidad por comprobar, vía visionado integro y directo, cómo se había desenvuelto en papeles de ese otro corte. Gracias a la reciente distribución en DVD -por parte de un semanario de información general- de una serie de antiguas películas en las que interviene el actor, he conseguido ya, al menos en parte, mi objetivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/Sf8nKb2aStI/AAAAAAAAA3U/zwJLKnYyhYY/s1600-h/bogart1.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 300px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/Sf8nKb2aStI/AAAAAAAAA3U/zwJLKnYyhYY/s400/bogart1.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5332023544058104530" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En &lt;a href="http://spanish.imdb.com/title/tt0025499/"&gt;&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;Llamémosle un asesinato&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; (Midnight; U.S.A.,1934), una discretísima película de cuyo director (Chester Erskine) cuesta encontrar referencias más o menos consistentes, Bogart da vida a Gar Boni, un hampón de medio pelo que, en su pretensión de engañar a la hija del protagonista (con la que mantiene un flirteo del que ella espera mucho más, mientras que él tiene muy claras cuáles son sus reales aspiraciones), terminará algo más que escaldado; un papel que, lejos de ostentar carácter protagónico, no deja de ser un secundario poco relevante -el personaje principal es el de Edward Weldon, presidente de un jurado que condena a muerte a una mujer culpable de asesinato, circunstancia que le genera un conflicto moral alrededor del cual gira el grueso de la trama-, pero en el que el gran Humphrey ya mostraba pinceladas de ese puntito sobradete y pinturero con el que adornaría magistralmente una buena parte de sus ulteriores interpretaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/Sf8nVVFUU4I/AAAAAAAAA3c/xKzE6UIdUSM/s1600-h/bogart2.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 300px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/Sf8nVVFUU4I/AAAAAAAAA3c/xKzE6UIdUSM/s400/bogart2.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5332023731220140930" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es casual que esta película haya dormido el sueño de los justos, perdida y olvidada, porque sus valores cinematográficos -más allá del interés que el conflicto moral que nos expone pueda generar en nuestra conciencia- no la hacen acreedora de mayores consideraciones. Pero la mera presencia de Bogart, y más aún con las connotaciones apuntadas, ya la hace objeto merecido del interés prestado: siempre resulta curioso comprobar cuán real y certero es el viejo aserto que reza que todos tenemos un pasado -y las estrellas cinematográficas de gran calibre, más aún, si cabe-, y cómo, muchas veces -aunque no siempre-, ese pasado prefigura de manera muy evidente lo que será la carrera posterior. Las maneras aquí apuntadas  cuajaron en una sólida y espléndida carrera actoral, ésa que todos hemos podido disfrutar y admirar. Y en ello seguimos...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37078758-5303702635518213612?l=globmanuel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://globmanuel.blogspot.com/feeds/5303702635518213612/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=37078758&amp;postID=5303702635518213612' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/5303702635518213612'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/5303702635518213612'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://globmanuel.blogspot.com/2009/05/llamemoslo-un-asesinato-midnight-usa.html' title='Llamémoslo un asesinato (Midnight; U.S.A., 1934) (Grageas de cine LXIV)'/><author><name>Manuel Márquez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08553700294777663305</uri><email>elvimanu@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04699369711276377410'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/Sf8nKb2aStI/AAAAAAAAA3U/zwJLKnYyhYY/s72-c/bogart1.JPG' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37078758.post-7143469341740412578</id><published>2009-04-24T18:15:00.002+02:00</published><updated>2009-04-28T08:24:15.980+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Lo que va de cine'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Los buenos buenosos'/><title type='text'>Los buenos buenosos VI: Cándida Villar (Cándida; España, 2006)</title><content type='html'>&lt;meta content="text/html; charset=utf-8" equiv="CONTENT-TYPE"&gt;&lt;title&gt;&lt;/title&gt;&lt;meta content="OpenOffice.org 3.0  (Win32)" name="GENERATOR"&gt;&lt;style type="text/css"&gt;&lt;br /&gt;	&lt;!-- 		@page { margin: 2cm } 		P { margin-bottom: 0.21cm } 	--&gt;&lt;br /&gt;	&lt;br /&gt;&lt;/style&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/SfHlgyyKDrI/AAAAAAAAA3M/JpvDTNWgWks/s1600-h/candida.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img src="http://1.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/SfHlgyyKDrI/AAAAAAAAA3M/JpvDTNWgWks/s320/candida.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Pese a la acumulación de evidencias en contra de mi falta de prejuicios, siempre fui reticente a dar por buena la afirmación genérica de que la cara es el espejo del alma. Pero he de confesar que, en ocasiones, sí que hay rostros que me dejan poco resquicio para la duda. El de &lt;a href="http://spanish.imdb.com/name/nm1466662/"&gt;Cándida Villar&lt;/a&gt; es uno de esos rostros, apuntalado por un lenguaje altamente personal y una actitud ante la vida que convierte al estoicismo en un juego de filósofos aburridos, que hacen de la bondad facial algo poco discutible. ¿Cómo podría una mujer con esa cara albergar en su interior el más minúsculo átomo de maldad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Y no le faltarían motivos para cobijar, no ya un átomo, sino todo un arsenal nuclear: bien puede pensar la buena de Cándida que la vida no se trata de ningún juego placentero -la suya, desde luego, le proporciona bastantes más disgustos que alegrías-. Trabajos esclavizantes y mal pagados, en los que atisbar cualquier rasgo mínimo de dignidad se hace muy complicado; una familia que los paladines de lo políticamente correcto definirían como desestructurada, y que más bien cabría calificar de una mierda de familia (y a la cual, más allá de eso, o posiblemente por eso, adora); un cúmulo de episodios desgraciados, que marcan una sucesión en la que no parece haber cabida para algo que no tenga visos negros.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;Pero, malgrè tout, Cándida afronta el envite con una entereza y un ánimo que para sí quisieran los más aguerridos luchadores: con esta mujer, lo de la inasequibilidad al desaliento pasa de ser un tópico a constituirse en una declaración de principios existencial. Y así tira y tira, aguanta y aguanta, sin perder la sonrisa ni la comprensión compasiva, con un puntito marciano, de todo aquello que se cuece a su alrededor.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Quizá no puede exhibir nuestra ajada heroína el glamour juvenil de una Amélie Poulain, a la que le une emocionalmente esa ternura apajarada que ambas comparten. Pero son grandes, muy grandes. Cándida y su corazón. Que tanto da, ¿no...?  &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37078758-7143469341740412578?l=globmanuel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://globmanuel.blogspot.com/feeds/7143469341740412578/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=37078758&amp;postID=7143469341740412578' title='16 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/7143469341740412578'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/7143469341740412578'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://globmanuel.blogspot.com/2009/04/los-buenos-buenosos-vi-candida-villar.html' title='Los buenos buenosos VI: Cándida Villar (Cándida; España, 2006)'/><author><name>Manuel Márquez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08553700294777663305</uri><email>elvimanu@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04699369711276377410'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/SfHlgyyKDrI/AAAAAAAAA3M/JpvDTNWgWks/s72-c/candida.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37078758.post-7779392618728197082</id><published>2009-04-16T18:56:00.000+02:00</published><updated>2009-04-16T18:56:30.369+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Lo que va de cine'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Críticas de cine'/><title type='text'>LA HORA FINAL (ON THE BEACH; U.S.A., 1959)</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/SedjHq9aSUI/AAAAAAAAA3E/DtWE_9h6qoA/s1600-h/onthebeach.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/SedjHq9aSUI/AAAAAAAAA3E/DtWE_9h6qoA/s320/onthebeach.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;SINOPSIS ARGUMENTAL.-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Melbourne, Australia, 1964. Un submarino nuclear norteamericano arriba a las costas australianas como único elemento superviviente de una hecatombe nuclear que ha acabado supuestamente con toda la población mundial, excepto la de ese remoto confín del planeta. Pero ésta no se halla libre de peligro: la radiación esparcida por la atmosfera amenaza con terminar llegando a ese último reducto y acabar con cualquier resquicio de vida existente en él. Hay una última esperanza, que los científicos sobrevivientes radican en la posibilidad de que la Antártida, debido a sus bajas temperaturas, pueda neutralizar los efectos de la radiación. A fin de averiguarlo, el submarino Sawfish, al mando del comandante Towers, partirá con ese destino. Los resultados de sus estudios no tardarán en desvelar las últimas incógnitas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RESEÑA CRÍTICA.-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda película busca (además del beneficio económico de su productor, faltaría más...) generar cierto efecto, o efectos, en su espectador, activando para ello los mecanismos narrativos y psicológicos más adecuados: la risa, el llanto, el miedo, la reflexión, la evasión, la sorpresa... Algunas lo consiguen, en mayor o menor medida –y ahí radica la clave de su éxito-, otras, no tanto. Ahora bien, hay películas que, al igual que las guerras actuales, también generan “efectos colaterales”, sensaciones adicionales que se extienden más allá de sus efectos directamente pretendidos. En el caso de La hora final, además de la angustia y el miedo, previsibles a tenor de sus premisas argumentales, uno siente una desazón extraña y su mente se ve ocupada por una especie de virus extraño, un cierto zumbido, una idea imprecisa que no sabes concretar y de la que, eso sí, intentas desembarazarte tan pronto como te es posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;La hora final&lt;/i&gt; juega con un tema recurrente en su época, como es el de una hecatombe nuclear generalizada. Es 1959. La guerra fría se halla en pleno apogeo y, además de nutrir a guionistas y argumentistas de un auténtico arsenal de miedos más esotéricos o estrambóticos (según los casos) que reales, también ofrece una amenaza cierta, que emana de la proliferación armamentística de naturaleza nuclear: un caramelo demasiado goloso como para desdeñarlo fácilmente. Pero las bazas, los elementos con que juega esta película para conseguir un efecto tan demoledor son la radicalidad de su planteamiento –el exterminio que dibuja es integral, absoluto y, pese a las incertidumbres que, en el tramo medio del film, parecen abrir un cierto atisbo de esperanza, termina resultando sobrecogedor- y la cercanía del momento en que se proyecta temporalmente –la acción se sitúa en un futuro tan inminente como es el de 1964: sólo 5 años después de la producción-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Partiendo de tales premisas, que son las que delinea la novela de Nivel Shute en que está basada, Kramer no lo tiene muy complicado para hilvanar una historia en la que plasma una situación tan angustiosa como creíble (o, quizá, tan angustiosa por lo creíble, precisamente...): le basta con ofrecer unas pinceladas generales, tan sobrias como efectivas, para enmarcar la trama central y dejar después que sean las pequeñas historias personales de los protagonistas, el cómo encajan y asumen la terrible perspectiva que sobre ellos se cierne, las que vayan desgranando y entretejiendo esa misma trama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los personajes ofrecen un abanico suficientemente amplio de enfoques como para que el caleidoscopio resultante tenga la consistencia adecuada, y la trama adquiera la rotundidad requerida. De todos modos, no por ello encontramos reacciones o posicionamientos excesivamente diferenciados: no hay grandes salidas de tono, y prevalece una postura general de estoicismo, que es con lo que se va asumiendo el terrible (por lo corto) futuro que se avecina; incluso hay momentos para algún toque de alegría, una broma ligera, un pequeño divertimento amoroso. Lejos de aliviar la angustia, esos contrapuntos –al igual que la presencia permanente de la música, una banda sonora casi sin resquicios de silencio, y de un tono paradójicamente alegre- la sitúan en una dimensión aún más ominosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y para tales personajes, actores a tono y nivel, encabezados por un extraordinario Gregory Peck, que es la perfecta encarnación del temple y la bonhomía tamizados por un fondo de tristeza insondable (la que arranca de la vana pretensión de soslayar lo insoslayable), al que da réplica una no menos sólida y deslumbrante Ava Gardner, que une a su imponente presencia física una capacidad dramática no siempre exhibida con tal brillantez. El resto del plantel se desenvuelve con una soltura más que notable, destacando, sobre todo, un Anthony Perkins que, poco antes de asombrar a medio mundo con su exhibición de Psicosis, da vida a un sencillo y jovial oficial de la Marina australiana, y un sorprendente Fred Astaire que, lejos ya de sus alardes danzarines de antaño, ofrece una muy buena interpretación de corte dramático, encarnando a ese científico desvalido y de vuelta de todo que, con un estoicismo desarmante, siempre tiene una respuesta evasiva para cada una de las andanadas que va recibiendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde un punto de vista estrictamente técnico, el trabajo de Kramer y su equipo huye de cualquier efectismo y constituye todo un ejemplo de sencillez y eficacia. Apenas hay concesiones al más mínimo golpe de efecto, sin que por ello falte algún momento especialmente brillante, bien sea desde el punto de vista de la ambientación (las imágenes de la ciudad de San Francisco desierta, o de la central eléctrica de San Diego, resultan sobrecogedoras), o desde el punto de vista narrativo (la fuerza alegórica de esa botella de Coca-Cola vacía que, movida por el tirador de la persiana, emite una letanía ininterrumpida de mensajes indescifrables, es tremenda). Detalles, en definitiva, que revelan esmero e interés más allá de lo que comúnmente suele certificarse como una realización rutinaria o endeble.&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;La hora final&lt;/i&gt; nos remonta a unos miedos que no son los del sobresalto o el espanto irracionales, de una índole emocional muy elemental: éstos son unos miedos que arrancan de la reflexión, del macerar mental lento e inexorable de cómo no es tan descabellada la materialización real de esa ficción. Y, desgraciadamente, hemos de admitir que, aún siendo tan fiel hija de su tiempo, no deja de resultar, a día de hoy, y en este momento que vivimos, totalmente estremecedora. Y no deja de provocar esa misma desazón, esa misma inquietud. ¿Por qué será...?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37078758-7779392618728197082?l=globmanuel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://globmanuel.blogspot.com/feeds/7779392618728197082/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=37078758&amp;postID=7779392618728197082' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/7779392618728197082'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/7779392618728197082'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://globmanuel.blogspot.com/2009/04/la-hora-final-on-beach-usa-1959.html' title='LA HORA FINAL (ON THE BEACH; U.S.A., 1959)'/><author><name>Manuel Márquez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08553700294777663305</uri><email>elvimanu@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04699369711276377410'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/SedjHq9aSUI/AAAAAAAAA3E/DtWE_9h6qoA/s72-c/onthebeach.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37078758.post-7475870743980364110</id><published>2009-04-07T20:29:00.004+02:00</published><updated>2009-04-07T20:32:45.128+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Varietés artísticas y culturales'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Lo que no va de cine'/><title type='text'>Javier Marías (Varietés artísticas y culturales XVII)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/SducEzicSRI/AAAAAAAAA28/KVwb_qfQBWo/s1600-h/mar%C3%ADas.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 200px; height: 283px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/SducEzicSRI/AAAAAAAAA28/KVwb_qfQBWo/s400/mar%C3%ADas.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5322018991036451090" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;meta equiv="CONTENT-TYPE" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;title&gt;&lt;/title&gt;&lt;meta name="GENERATOR" content="OpenOffice.org 3.0  (Win32)"&gt;&lt;style type="text/css"&gt; 	&lt;!-- 		@page { margin: 2cm } 		P { margin-bottom: 0.21cm &lt;/style&gt;Paradojas de la vida: uno acumula referencia -y, además, en breve plazo de tiempo- de decenas de libros que le apetece, o le interesa, o le gustaría, leer, y, llegado el momento concreto en que ha de echar mano de uno para abordar su lectura, no tiene claro cuál elegir. ¿Solución para salir del impasse? Recurrir, por ejemplo, a un valor seguro; a uno de esos autores que, sin querer apelar a esa etiqueta (de cabecera) con que se les suele catalogar, sí que sabemos que difícilmente nos van a defraudar (y menos aún si de lo que se trata es de abordar la relectura de alguna obra suya que ya hemos leído con anterioridad -aunque, a veces, salta la liebre de la decepción; depende, entre otras cosas, del tiempo y las lecturas transcurridas entre una y otra-). Hace unos días, puesto en tal tesitura, recurría, una vez más, a este viejo mecanismo. ¿Qué leer? &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Mañana en la batalla piensa en mí&lt;/span&gt;, de mi muy admirado Javier Marías.      &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Me gusta, y mucho, el Marías novelista. Soy un seguidor atento de su obra narrativa, de la que he leído su práctica totalidad, y disfruto enormemente con esa especial habilidad con la que el autor es capaz de combinar, de forma tan eficaz como fluida, el desarrollo de tenues líneas argumentales (eso sí, no por livianas, menos interesantes) con las disgresiones cotidianas más peregrinas (ésas que te sitúan negro  sobre blanco reflexiones que todos nos podemos hacer de manera ordinaria, pero que no seríamos capaces de formular de manera articulada con tanta brillantez). Siempre me ha parecido el suyo un estilo endiabladamente complicado, desde la sospecha de que su apariencia de sencillez (la carencia de palabras grandilocuentes y de construcciones sintácticas complejas así lo configuran) responde a un trabajo meticuloso y difícil de elaboración, del que sólo son capaces de obtener un resultado literariamente valioso escritores de gran talla. Y a mí Javier Marías, desde la percepción del lego en la materia, cuyas únicas credenciales exhibibles son las del admirador voluntarioso, así me lo parece.&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;No me gusta tanto, en cambio, el Marías articulista. Y no tanto por una cuestión de formas -al fin y al cabo, exhibe éste en sus artículos la misma brillantez formal con que nos obsequia en sus novelas (algo lógico, lo extraño hubiera sido lo contrario), a lo que suma, para mayor regocijo, una profunda capacidad analítica y conceptual (la que cabría esperar, también, de alguien de su nivel intelectual, muy alto)-, sino más bien a causa del carácter que en tales terrenos me parece -no sé si con mayor o menor fundamento: estas cuestiones suelen obedecer a percepciones bastante intuitivas- vislumbrarle. O sea, que no es una cuestión de talento, sino de talante. Ya no me refiero a las opiniones que, sobre los asuntos de índole política y social -que son los que predominantemente aborda en tal género- que trata, expone Javier Marías, con las cuales puedo estar, o no, de acuerdo (y, de hecho, son más las ocasiones en que coincido que aquellas en las que discrepo), pero que, en cualquier caso, siempre me resultan merecedoras del mayor de los respetos; lo que me desagrada, en cierta manera, es esa hosquedad, o mal genio, o desabrimiento (o, para que se me entienda mejor, al menos en mi tierra, esa “mala follá”), con que (a veces, no siempre, desde luego) las expresa (y que él, en un rasgo de honestidad personal que creo que le honra, no me atrevería a asegurar que cultiva, pero sí que me parece evidente que no tiene el más mínimo interés en ocultar o, al menos, maquillar).&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Volvemos a la formulación inicial: paradojas de la vida. O no. Al fin y al cabo, las novelas de Marías, aunque siempre muestran a un personaje protagonista en el que es difícil no ver un trasunto más o menos definido, o cercano, de sí mismo, cuyo perfil de carácter tiende a lo amable (educado, tranquilo), y sus situaciones, más allá de ese punto siempre presente de imprevisión y sorpresa, no suelen ser, en principio, extraordinarias, tampoco son eso que podríamos calificar como la alegría de la huerta. O sea, que quizá no se alejan tanto ficciones y realidades. Como en la vida real. O como en las novelas de Marías. Mismamente.&lt;/p&gt; &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37078758-7475870743980364110?l=globmanuel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://globmanuel.blogspot.com/feeds/7475870743980364110/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=37078758&amp;postID=7475870743980364110' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/7475870743980364110'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/7475870743980364110'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://globmanuel.blogspot.com/2009/04/javier-marias-varietes-artisticas-y.html' title='Javier Marías (Varietés artísticas y culturales XVII)'/><author><name>Manuel Márquez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08553700294777663305</uri><email>elvimanu@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04699369711276377410'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/SducEzicSRI/AAAAAAAAA28/KVwb_qfQBWo/s72-c/mar%C3%ADas.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37078758.post-6247576112335462720</id><published>2009-03-28T15:54:00.002+01:00</published><updated>2009-03-28T15:59:35.459+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Lo que va de cine'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Grageas de cine'/><title type='text'>Network, un mundo implacable (Network; U.S.A., 1976) (Grageas de cine LXIII)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/Sc47S4M8oPI/AAAAAAAAA20/wXKDkqBBAbQ/s1600-h/network.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 175px; height: 250px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/Sc47S4M8oPI/AAAAAAAAA20/wXKDkqBBAbQ/s400/network.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5318253405481509106" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;El envejecimiento de la obra artística es un fenómeno normalmente relacionado, de manera directa, con el grado de “inserción” en su tiempo que la misma manifiesta; es decir, en la medida en que una obra refleja, o asume, de forma más fiel y exacta su contexto temporal, tiende a envejecer más y antes (es decir, peor). Por eso resulta más paradójico el caso de una película como &lt;b&gt;“Network, un mundo implacable”&lt;/b&gt; —un retrato preciso y despiadado del mundo de la televisión y sus aledaños, en un país (los Estados Unidos) y un periodo (mediados de los años setenta del pasado siglo) muy concretos—, dado que, ofreciéndonos, como nos ofrece, una perspectiva totalmente apegada a su entorno (en estilo visual, en tendencias formales, en mensajes de fondo; en todo), la historia que nos cuenta —sus entresijos, sus personajes, sus derivaciones— nos resulta perfectamente reconocible, hasta un extremo que podría llegar a resultar sospechoso. ¿No será éste un ejercicio de recreación digital de una historia de los albores del siglo XXI con ropajes de los finales del XX? &lt;p&gt;&lt;br /&gt;Las hemerotecas y los registros históricos nos dicen, inequívocamente, que no. Que “Network, un mundo implacable” es una película de 1976 que obtuvo plácemes y reconocimientos generalizados —los que merece un film más que estimable, tanto por su factura técnica como por su brío narrativo y el interés de su trama—, gracias tanto a su magistral retrato de un mundo de locura y vértigo manipulador (llevado al paroxismo), el de la televisión, como a las no menos magistrales interpretaciones de sus principales intérpretes, ese trío estelar que componen &lt;b&gt;Faye Dunaway&lt;/b&gt; —en la plenitud de su belleza madura—, &lt;b&gt;William Holden&lt;/b&gt; y &lt;b&gt;Peter Finch&lt;/b&gt; —estos dos últimos, veteranos que apuraban una larga y fructífera carrera, y daban aquí toda una lección de sabiduría y temple actoral, en papeles de una muy falsa sencillez—. Y que estremece porque, recuperada más de treinta años después gracias a la pujanza de los nuevos formatos, ese mundo que con tanto rigor y verismo nos dibuja, nos puede resultar inmensamente familiar. Tan familiar como esa antigua caja reconvertida en fina loncha fosforescente desde la que recibimos nuestra (mayor o menor) dosis diaria de anestesia. Qué miedo...&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37078758-6247576112335462720?l=globmanuel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://globmanuel.blogspot.com/feeds/6247576112335462720/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=37078758&amp;postID=6247576112335462720' title='15 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/6247576112335462720'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/6247576112335462720'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://globmanuel.blogspot.com/2009/03/network-un-mundo-implacable-network-usa.html' title='Network, un mundo implacable (Network; U.S.A., 1976) (Grageas de cine LXIII)'/><author><name>Manuel Márquez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08553700294777663305</uri><email>elvimanu@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04699369711276377410'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/Sc47S4M8oPI/AAAAAAAAA20/wXKDkqBBAbQ/s72-c/network.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37078758.post-5437939170382034758</id><published>2009-03-20T14:54:00.004+01:00</published><updated>2009-03-20T15:05:42.644+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Críticas de cine'/><title type='text'>El marido de la peluquera (Le mari de la coiffeuse; Francia , 1990)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/ScOiJvNOw_I/AAAAAAAAA2s/byKcXbcJwDw/s1600-h/maridopeluquera.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 202px; height: 300px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/ScOiJvNOw_I/AAAAAAAAA2s/byKcXbcJwDw/s400/maridopeluquera.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5315270273401799666" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Al igual que en el ámbito del cine comercial surgen, con cierta periodicidad, títulos que, contra todo pronóstico, y debido a la concurrencia de determinadas circunstancias, revientan la taquilla (y a los que la crítica más “barbarista” otorga la denominación de “sleepers”, vayan ustedes a saber por qué...), también en los territorios del cine más minoritario surgen, de vez en cuando, fenómenos que alcanzan un eco bastante más amplio del que, a priori, cabía esperar de ellos. Es este último el caso de un film francés que, a principios de los años noventa del pasado siglo, alcanzó una repercusión inesperada, dadas la modestia de su planteamiento y la sencillez de sus líneas argumentales y estilísticas, hasta llegar a convertirse en lo que es actualmente, una especie de tótem cinéfilo a cuyo conjuro todos sus seguidores entran en una suerte de trance evocatorio y/o melancólico, acunados por ritmos arábigos de bailabilidad espasmódica y contagiosa, y sumidos en el placer olfativo de lacas, lociones y champúes vaporosos. Sí, efectivamente, hablamos de la ya legendaria “El marido de la peluquera”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una película breve, dulce, tierna, en la que, a caballo entre la infancia y la edad adulta, sus protagonistas reivindican el amor y la sensualidad -maripososas gráciles sobre las que siempre revolotea el fantasma ominoso de la muerte; Eros y Tanatos, una vez más, en otro capítulo de su contienda permanente...- como ejes sobre los que edificar una existencia despojada de cualquier pretensión que se extienda más allá del cerrado mundo de una peluquería. Un lugar en el que ganarse el sustento, pero también un observatorio privilegiado de la condición humana  y sus tan curiosos como erráticos evatares, o un territorio para un amor no por carnal de menos profundidad espiritual. Con un material dramático de máxima ligereza, Patrice Leconte elabora una historia sin mayores recovecos ni dobleces, a la que dan soporte interpretativo dos artistas estimables: un Jean Rochefort en plena madurez de su carrera, y que dota a su personaje de esa mezcla de simplicidad y convicción que, pese a su inverosimilitud, tan creíble lo hace; y una Anna Galiena que hace de esa sonrisa tenue y cristalina con que adorna todas y cada una de sus acciones, una auténtica “arma de demolición de barreras afectivas”, ante la que podría caer rendido hasta el más impávido de los corazones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A sus detractores no les falta munición con la que bombardear inmisericordemente el producto: desde lo poco creíble de esa vena estrambótica que adorna al personaje de Antoine, o la estolidez que aquejan tanto a él como a su amada Mathilde, hasta lo absurdo de algunas de sus situaciones y planteamientos argumentales, o lo abrupta e inexplicablemente que se cierra el film -en contraposición a la suavidad con que se ha desplegado previamente la trama-; amén de todo ese catálogo de componentes artísticos y ambientales que sitúan a una propuesta de este corte al borde de una tinaja llena de algodón azucarado, sin que nunca se termine de tener muy claro si se cae dentro o si se queda fuera de ella. Tanto da: el regusto a ese viejo cine europeo, que incide más en el sentimiento que en la acción, en un arco que abarcaría desde Tati hasta Fellini, dota a la película de Leconte del antídoto más eficaz contra esa clase de venenos. Y si, aún así, algo de él terminara contaminando nuestra sangre, tampoco es tan grave: en estos tiempos que corren, desastrosos para la lírica, quizá valga más la pena pecar por algún exceso, que penar por su defecto. ¿No...?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37078758-5437939170382034758?l=globmanuel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://globmanuel.blogspot.com/feeds/5437939170382034758/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=37078758&amp;postID=5437939170382034758' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/5437939170382034758'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/5437939170382034758'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://globmanuel.blogspot.com/2009/03/el-marido-de-la-peluquera-le-mari-de-la.html' title='El marido de la peluquera (Le mari de la coiffeuse; Francia , 1990)'/><author><name>Manuel Márquez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08553700294777663305</uri><email>elvimanu@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04699369711276377410'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/ScOiJvNOw_I/AAAAAAAAA2s/byKcXbcJwDw/s72-c/maridopeluquera.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37078758.post-396242935179419282</id><published>2009-03-07T10:03:00.001+01:00</published><updated>2009-03-07T10:04:41.524+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Varietés artísticas y culturales'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Lo que no va de cine'/><title type='text'>Sandra Cabrera (Varietés artísticas y culturales XVI)</title><content type='html'>&lt;meta content="text/html; charset=utf-8" equiv="CONTENT-TYPE"&gt;&lt;title&gt;&lt;/title&gt;&lt;meta content="OpenOffice.org 3.0  (Win32)" name="GENERATOR"&gt;&lt;style type="text/css"&gt;&lt;br /&gt;	&lt;!-- 		@page { margin: 2cm } 		P { margin-bottom: 0.21cm } 	--&gt;&lt;br /&gt;	&lt;br /&gt;&lt;/style&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/SbI4P4gy02I/AAAAAAAAA2k/w4DFFqnhwYQ/s1600-h/Dibujo.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img src="http://2.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/SbI4P4gy02I/AAAAAAAAA2k/w4DFFqnhwYQ/s320/Dibujo.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div  style="margin-bottom: 0cm;font-family:Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Abrigo la fundada sospecha de que a buena parte (si no a la práctica totalidad) de los lectores habituales de este blog, el nombre de Sandra Cabrera no les dirá absolutamente nada. ¿Actriz, escritora, científica, chica play boy...? Nada de eso. &lt;a href="http://www.sellamacopla.com/concursantes2008/Sandra-Cabrera.html"&gt;Sandra Cabrera&lt;/a&gt; es una chica gaditana, de La Línea de la Concepción, concursante del programa telelevisivo de Canal Sur Andalucía &lt;a href="http://www.sellamacopla.com/"&gt;“Se llama copla”&lt;/a&gt;. O sea, que se trata de una cantante. No es la primera ni la única; hay muchas que se han dedicado y se dedican profesionalmente a esa actividad, y otras tantas que aspiran a ello, como, por ejemplo, el resto de las compañeras que con ella compiten en dicho programa (una especie de “OT temática”, centrada en ese género musical, el de la copla). ¿Qué la hace, pues, merecedora de una atención especial -al menos, por mi parte-? El convencimiento de que posee unas dotes artísticas -voz y presencia escénica- de calibre excepcional, que la deben llevar a alcanzar el mismo nivel de reconocimiento que sólo las más grandes del género han  llegado a alcanzar.  &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div  style="margin-bottom: 0cm;font-family:Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div  style="margin-bottom: 0cm;font-family:Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Apelando al tópico, y sin tener posibilidad alguna de contrastarlo mediante la escucha de los gorgoritos de los susodichos, cabría decir que Sandra Cabrera canta como los mismísimos ángeles. Lo hace con una voz de textura sedosa, plena de armonía y suavidad, sin que ello le merme un ápice de potencia y energía cuando las exigencias del tema a interpretar así lo requieren, armonizando siempre tonos e intensidades con una elegancia poco usual en alguien que (aún) no tiene la de la canción como actividad habitual remunerada. Si a ello se le une una presencia física sobre el escenario que irradia una belleza muy por encima de la estrictamente física de la intérprete (sin que se pueda decir que ésta escasee tampoco; Sandra es una muchacha bastante guapa, aunque, fuera del escenario, no deslumbrante), tenemos todos los ingredientes para hacer de su contemplación y disfrute una experiencia de las más placenteras que puede proporcionar el actual panorama artístico-televisivo en cualquier latitud.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div  style="margin-bottom: 0cm;font-family:Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div  style="margin-bottom: 0cm;font-family:Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Ignoro si Sandra Cabrera llegará a alcanzar grandes triunfos artísticos; incluso es difícil vaticinar -tan inciertos son los tiempos que corren y tan negras las perspectivas- si podrá dedicarse profesionalmente, con un mínimo de solvencia, a cantar coplas. El mundillo de la canción, en general, es volátil y complejo, y el género en que ella se desenvuelve, el de la copla, ha vuelto a ser un reducto minoritario, confinado en esas catacumbas a las que el posfranquismo inmediato lo condenó por su excesivo apego al régimen, y una vez superada esa fugaz efervescencia vivida al hilo de su reivindicación por el sector más filo-gay de la movida madrileña. Sus capacidades le permitirían desenvolverse en cualquier otro género de corte popular sin excesivos problemas, pero sería una auténtica lástima que esa voz no diera continuidad a la estirpe iniciada por gente como Concha Piquer o Gracia Montes, con las cuales guarda un vínculo estilístico más que evidente. Sólo resta esperar, y dar tiempo al tiempo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div  style="margin-bottom: 0cm;font-family:Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div  style="margin-bottom: 0cm;font-family:Verdana,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Desde estas líneas, abogo por su éxito, y espero, de todo corazón, que se produzca: sería una circunstancia de estricta justicia artística. Y, en caso contrario, siempre me quedaría el consuelo de pensar que yo fui uno de esos privilegiados que tuvo ocasión de disfrutar con sus interpretaciones. Si es cierto eso de que es arte toda experiencia estética que nos eleva espiritualmente y que nos hace trascender nuestra condición animal para situarnos en un plano intelectual y moral superior, lo tengo clarísimo: lo de Sandra Cabrera es arte. Mucho arte. Felicidades y suerte.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37078758-396242935179419282?l=globmanuel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://globmanuel.blogspot.com/feeds/396242935179419282/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=37078758&amp;postID=396242935179419282' title='26 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/396242935179419282'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/396242935179419282'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://globmanuel.blogspot.com/2009/03/sandra-cabrera-varietes-artisticas-y.html' title='Sandra Cabrera (Varietés artísticas y culturales XVI)'/><author><name>Manuel Márquez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08553700294777663305</uri><email>elvimanu@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04699369711276377410'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/SbI4P4gy02I/AAAAAAAAA2k/w4DFFqnhwYQ/s72-c/Dibujo.JPG' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>26</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37078758.post-5740329365218956112</id><published>2009-01-22T21:42:00.002+01:00</published><updated>2009-01-22T21:51:50.060+01:00</updated><title type='text'>Gracias y hasta pronto</title><content type='html'>Siempre me causó bastante desazón el comprobar cómo blogs que seguía habitualmente, un buen día, sin saber muy bien ni cómo ni por qué, desaparecían, o, en el mejor de los casos, dejaban de actualizarse, hasta morir prácticamente de inanición, sin dar una mínima explicación al respecto. Eso que se da en llamar una "despedida a la francesa".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis lectores -es decir, los habituales, los que consciente y voluntariamente se asoman a este humilde "ciberadminículo", una brizna, nada...- son muy pocos, pero, para mí, cómo no, cómo iba a ser de otra manera, son los mejores. Y les tengo aprecio; de modo que, como el alcalde aquel que el gran Berlanga, a través de la encarnadura del no menos grande Pepe Isbert, inmortalizara en Bienvenido, Mr. Marshall, les debo una explicación, y esa explicación -o, más que explicación, esa despedida "comme il faut"- se la voy a dar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Circunstancias familiares complicadas me impiden dedicarle a este invento, y a lo que él conlleva, el tiempo que quisiera. No tengo el tiempo necesario, ni ánimo en debidas condiciones para el no mucho más disponible, para afrontar la tarea de actualizarlo. No sé lo que durará esta situación, ojalá que no mucho. Pero, mientras tanto, este blog echa el toldo. Sólo espero que no lo haga de manera definitiva, me resultaría doloroso, de veras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta ese momento, tampoco pasearé mucha por esa (tan querida por mí) blogocosa -y, en particular, por vuestros blogs, esos que tan buenos ratos me han hecho pasar-, ni por muchos más rincones de la red. Tiempo habrá para retomar la tan cara costumbre, espero que pueda ser pronto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta entonces, pues, y de todo corazón, muchísimas gracias por vuestra comprensión. Nos leemos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37078758-5740329365218956112?l=globmanuel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://globmanuel.blogspot.com/feeds/5740329365218956112/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=37078758&amp;postID=5740329365218956112' title='50 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/5740329365218956112'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/5740329365218956112'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://globmanuel.blogspot.com/2009/01/gracias-y-hasta-pronto.html' title='Gracias y hasta pronto'/><author><name>Manuel Márquez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08553700294777663305</uri><email>elvimanu@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04699369711276377410'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>50</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37078758.post-4944507295725624473</id><published>2009-01-09T14:36:00.003+01:00</published><updated>2009-01-09T14:47:02.050+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Varietés artísticas y culturales'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Lo que va de cine'/><title type='text'>Venturas y desventuras de la exhibición cinematográfica (Varietés artísticas y culturales XV) </title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/SWdVNaXwcYI/AAAAAAAAA0Q/S9voCODi9Zw/s1600-h/cine.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 300px; height: 400px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/SWdVNaXwcYI/AAAAAAAAA0Q/S9voCODi9Zw/s400/cine.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5289289976275562882" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;TENGO UN PROBLEMA (Y NO ES SEXUAL).-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;meta equiv="CONTENT-TYPE" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;title&gt;&lt;/title&gt;&lt;meta name="GENERATOR" content="OpenOffice.org 3.0  (Win32)"&gt;&lt;style type="text/css"&gt; 	&lt;!-- 		@page { margin: 2cm } 		P { margin-bottom: 0.21cm } 	--&gt; 	&lt;/style&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Nunca milité en las filas de aquellos que lamentaban amargamente la desaparición de las grandes salas de exhibición cinematográfica —más parecidas a teatros, con sus palcos, sus plateas y sus vastos patios de butacas— y, de forma correlativa y consecuente, despotricaban contra su sustitución por los actualmente omnipresentes multisalas. Aunque no voy a negar el encanto que despreden esos grandes cines —de los que aún queda algún reducto inextinguido en la Gran Vía madrileña: a saber cuántos son sus (con total seguridad) contados días...—, y lo gratificante de la experiencia de ver películas en ellos, no se puede olvidar que su existencia se remonta a una época cuyas pautas, tanto sociales, en general, como las más específicamente relacionadas con la producción, distribución y exhibición cinematográficas, nada tienen que ver con las del momento presente. Y, ya se sabe, tiempos nuevos, nuevos formatos.&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Tras unos inicios en que eran frecuentes (y fruto, en muchos casos, de la forzada reconversión de una sala (única) enorme en una miríada de “minisalas”) casos sangrantes de salas de exhibición totalmente inadecuadas (por expresarlo sin cargar mucho las tintas...), tanto por su superficie (igual de patio de butacas que de pantalla) como por las carencias de sus equipos de proyección —más cercanos a aquel legendario Cinexin de nuestra infancia, que a herramientas de tipo profesional—, el panorama actual se puede calificar, en ese terreno, y en líneas generales, de bastante satisfactorio. Ya no es tan habitual (sobre todo, en los de diseño y construcción recientes) encontrarse con cubículos de poco más de diez butacas (algo más parecido al salón de casa que a una auténtica sala de cine), con una pantallita del tamaño de la de un teléfono móvil y un sonido infame; las salas suelen ser bastante amplias, con butacas cómodas y en una disposición espacial adecudada (en graderío, para evitar los “males de altura” —ése que siempre solía aquejar(nos) a los bajitos...—); las pantallas son de una superficie más que generosa y el sonido y la imagen, de excepcional calidad.&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;¿Dónde radica, pues, el problema? El problema no está en las formas, sino en los contenidos.&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;El surgimiento de los multisalas nos hizo abrigar (al menos, a algunos, entre los que me cuento) la esperanza de que un incremento muy sustancial del número de pantallas posibilitaría la proyección de un número mucho más alto de películas: a mayor capacidad, mayor volumen y más diversidad. Punto final a las viejas y eternas lamentaciones sobre aquellos estrenos de films de enorme interés cinéfilo (pero, generalmente, de muy escasa distribución) que nunca llegaban (o, si lo hacían, muy, muy tarde) a las pequeñas y medianas capitales de provincia. ¿Qué motivo podría haber, con un parque de cuarenta salas —cuarenta y una, para ser exactos, y a día de hoy, en el caso de mi ciudad, Córdoba—, para no dar puntual e íntegra salida a un volumen de ocho ó nueve estrenos semanales? Aparentemente, y a priori, ninguno. ¿No? Pues sí...&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Ya ven, amigos lectores, nuestro gozo (mi gozo, al menos), en un pozo. A las cuarenta y una salas cordobesas —y me consta que es ésta una circunstancia que se reproduce en idénticos términos en cualquier ciudad de tamaño similar—, apenas llega la mitad de los films que se estrenan comercialmente en nuestro país cada semana. Obviamente, los “megalanzamientos” de turno siempre encuentran una acogida más que “cariñosa”, disponiendo de más de una sala de exhibición en todos y cada uno de los cuatro multisalas existentes; en cambio, cualquier película de perfil comercial “manifiestamente sospechoso” o con vocación “gafapástica” contrastada —y, aunque alguien pueda pensar lo contrario, son dos condiciones que no siempre concurren en un mismo producto— hace bueno el bíblico aserto aquel que hablaba del camello y el ojo de la aguja.&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Estoy absolutamente convencido de que exhibidores y distribuidores me podrían dar explicaciones numerosas, amplias y más que razonables (y razonadas) sobre el particular. Esto del cine, al fin y al cabo, no deja de ser una actividad económica más (o sea, un negocio), en la que, como tal, no sólo priman, sino que se imponen, criterios de rentabilidad; y ocupar una sala con un film cuyas expectativas de taquilla son ínfimas, cuando, en esa misma sala, puedes colar una copia más del Batman, Indiana Jones o Rambo que, en ese momento, corresponda, no tiene, desde esa perspectiva, mucho sentido. Pero quizá habría que buscar fórmulas imaginativas para conjugar ambos extremos: mecanismos de colaboración entre ámbitos públicos y privados; campañas específicas en coordinación con filmotecas y similares; reservas de salas subvencionadas en el marco de programas de difusión y promoción de ese “otro” cine. En fin, doctores, algo que me cure. Que alguna cura ha de haber para mi enfermedad, ¿no les parece...?&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37078758-4944507295725624473?l=globmanuel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://globmanuel.blogspot.com/feeds/4944507295725624473/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=37078758&amp;postID=4944507295725624473' title='29 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/4944507295725624473'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/4944507295725624473'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://globmanuel.blogspot.com/2009/01/venturas-y-desventuras-de-la-exhibicin.html' title='Venturas y desventuras de la exhibición cinematográfica (Varietés artísticas y culturales XV) '/><author><name>Manuel Márquez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08553700294777663305</uri><email>elvimanu@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04699369711276377410'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/SWdVNaXwcYI/AAAAAAAAA0Q/S9voCODi9Zw/s72-c/cine.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>29</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37078758.post-7662850086435944340</id><published>2008-12-31T17:26:00.002+01:00</published><updated>2008-12-31T17:29:00.517+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Varietés artísticas y culturales'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Lo que no va de cine'/><title type='text'>El clarinete de Woody Allen (Varietés artísticas y culturales XIV)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/SVudtEJtS8I/AAAAAAAAA0I/iyryNHEjEvY/s1600-h/allen.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 250px; height: 374px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/SVudtEJtS8I/AAAAAAAAA0I/iyryNHEjEvY/s400/allen.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5285991985183542210" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;meta equiv="CONTENT-TYPE" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;title&gt;&lt;/title&gt;&lt;meta name="GENERATOR" content="OpenOffice.org 3.0  (Win32)"&gt;&lt;style type="text/css"&gt; 	&lt;!-- 		@page { margin: 2cm } 		P { margin-bottom: 0.21cm } 		A:link { so-language: zxx } 	--&gt; 	&lt;/style&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;En estos últimos días, la prensa generalista de nuestro país se hace eco con profusión de la gira que está realizando por varias ciudades españolas, el “clarinetista” estadounidense Woody Allen, acompañado de su banda, la New Orleans Jazz Band. Un éxito rotundo y sin paliativo alguno, si nos atenemos a los llenos de “no hay billetes” con que el ilustre “instrumentista” está despachando sus actuaciones, tanto las ya realizadas como las próximamente previstas. ¿Comprensible? Eso ya es harina de otro costal.&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Soy un rendido admirador del director de cine (sin comillas) Woody Allen; admiración que no se ha atemperado por el hecho, evidente y más que resaltado por la práctica totalidad de la crítica cinematográfica mundial —en una apreciación que comparto plenamente—, de que sus últimos productos están, en una apreciación global, bastante lejos de los niveles de calidad exhibidos en su filmografía precedente (algo, por otro lado, bastante lógico, si tenemos en cuenta que este judío neoyorquino es uno de los autores más prolíficos del mundo del cine actual, y no es fácil mantener el listón en un punto de excelencia cuando se manufactura tal cantidad de películas). No obstante, pienso que estos films aún siguen mostrando un talento narrativo y una vis cómica que está bastante por encima de la media y, además, tampoco cabe desdeñar la nada baladí circunstancia de que Allen sigue siendo el mejor director de películas de Woody Allen del mundo (y no se trata ni de un chiste fácil ni de un juego de palabras: si se hiciera un listado de los directores que, en estos últimos treinta años, han intentado, con desigual fortuna, hacer películas de Woody Allen, la relación ocuparía un buen puñado de megabytes de la IMDB...).&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Lo que no puedo, de ninguna de las maneras, es trasladar esa admiración, y su consiguiente interés, de manera automática, a su actividad como músico; y no termino de entender —especialmente, si se tiene en cuenta que, a juicio de los entendidos en la materia, el señor Allen no es ningún virtuoso del clarinete, sino más bien un poco más que discreto intérprete del mismo— el que haya tanta gente que así la extienda, o traslade, si no es bajo la consideración de una notabilísima carga de esnobismo intelectual: tanta, como para estar dispuesto a pagar el precio de una entrada (a precios, además, astronómicos, todo hay que decirlo; da toda la impresión de que el señor Allen y su banda manejan un caché que poco que tiene que ver con sus calidades musicales, tema que, por cierto, daría para muy muchas y otras disquisiciones...) por asistir a un espectáculo que, obvio resulta, ofrece bastante más interés por su componente anecdótico  que por su relevancia artística.&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Supongo que seguiré yendo a ver los próximos estrenos cinematográficos de este miope septuagenario (y ojalá que sean muchos, tantos como los del bueno de Manoel de Oliveira...) con todo mi interés y entusiasmo, aun siendo consciente de que las posibilidades de decepción han crecido peligrosamente con el transcurrir de su carrera. Pero, en materia musical, prefiero a los profesionales del ramo: sus nombres son de menos relumbrón, pero, a buen seguro, ofrecen espectáculos bastante más consistentes. Eso sí, no se llaman Woody Allen...&lt;/p&gt; &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37078758-7662850086435944340?l=globmanuel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://globmanuel.blogspot.com/feeds/7662850086435944340/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=37078758&amp;postID=7662850086435944340' title='21 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/7662850086435944340'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37078758/posts/default/7662850086435944340'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://globmanuel.blogspot.com/2008/12/el-clarinete-de-woody-allen-variets.html' title='El clarinete de Woody Allen (Varietés artísticas y culturales XIV)'/><author><name>Manuel Márquez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08553700294777663305</uri><email>elvimanu@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='04699369711276377410'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_HC69p-xwHIE/SVudtEJtS8I/AAAAAAAAA0I/iyryNHEjEvY/s72-c/allen.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>21</thr:total></entry></feed>