<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss'><id>tag:blogger.com,1999:blog-35751142</id><updated>2009-10-09T20:16:56.722-07:00</updated><title type='text'>corporacion alcoholica de escritores</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35751142/posts/default'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>mauricio</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15868058349490827305</uri><email>noreply@blogger.com</email></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>20</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35751142.post-4708048878371377353</id><published>2009-10-04T11:47:00.000-07:00</published><updated>2009-10-04T13:28:22.308-07:00</updated><title type='text'>Heinrich Böll</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_TY7CTaoesR8/Ssjuw0pi2xI/AAAAAAAAADU/ggqcgfQOyto/s1600-h/Heinrich%2BB%25C3%25B6ll.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 314px; height: 400px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_TY7CTaoesR8/Ssjuw0pi2xI/AAAAAAAAADU/ggqcgfQOyto/s400/Heinrich%2BB%25C3%25B6ll.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5388819476682824466" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-size:100%;" &gt;(Colonia, 1917 - Langenbroich, 1985) Escritor alemán, premio Nobel de Literatura en 1972. Hijo de un escultor, terminada la escuela inició su aprendizaje como librero. En 1938-1939 tuvo que prestar el servicio de trabajo. Concluido éste, comenzó a asistir a la universidad, pero en el verano de 1939 entró en el ejército hasta el final de la guerra y estuvo prisionero en un campo estadounidense en el este de Francia.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p  style="text-align: justify; font-weight: bold;font-family:arial;" class="biog"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;En 1945 volvió a Colonia, donde estudió lengua y literatura alemanas, al tiempo que trabajaba en una ebanistería, y en 1947 empezó a publicar en prensa y a escribir dramas radiofónicos. Desde 1951 se dedicó a escribir y traducir y pasó largas temporadas en Irlanda. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p  style="text-align: justify; font-weight: bold;font-family:arial;" class="biog"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;La escritura de Böll está marcada por su experiencia como soldado y, después, por la reconstrucción de Alemania enmarcada en el enfrentamiento Este-Oeste y el predominio conservador. Católico profundo y militante, criticó con dureza a las instituciones, muy especialmente a las eclesiásticas, en una firme defensa de las minorías y de los valores humanos. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p  style="text-align: justify; font-weight: bold;font-family:arial;" class="biog"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;A una primera etapa creativa, en la que hizo una "literatura de guerra, ruinas y retorno a la patria", según declaraciones propias, se adscriben una serie de relatos y novelas breves que evocan la atroz experiencia del conflicto bélico y las penurias de la posguerra inmediata. &lt;i&gt;El tren llegó puntual&lt;/i&gt; (1949), su primer relato, se enfrenta ya con el absurdo de la guerra: un soldado de permiso cree, en el momento de volver al frente, que pronto morirá, y resulta sin embargo el único superviviente de su grupo. En el relato se emplea la técnica de plano amplio y la elisión, propios de la narrativa norteamericana, para retratar el ambiente bélico. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p  style="text-align: justify; font-weight: bold;font-family:arial;" class="biog"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;En la novela &lt;i&gt;Y no dijo una sola palabra&lt;/i&gt; (1953), un hombre, perdidas las referencias por la guerra y la posguerra, es arrancado de su letargo y devuelto a casa por la separación provocada por su mujer. Plantea así la visión católica de la indisolubilidad del matrimonio y de la autodestrucción por la falta de ataduras. Se aprecia en esta obra la influencia de E. Hemingway y J. Joyce en la precisa observación, la objetividad del lenguaje, la densidad expresiva y la repetición de palabras como recurso musical. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p  style="text-align: justify; font-weight: bold;font-family:arial;" class="biog"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;La novela &lt;i&gt;Casa sin amo&lt;/i&gt; (1954) describe las miserias de un niño de once años huérfano de padre, los problemas de la vida familiar de posguerra y el mundo de los adultos desde el punto de vista del niño, mediante rasgos tanto de severa crítica social como grotescos y satíricos. El relato &lt;i&gt;El pan de los años jóvenes,&lt;/i&gt; por su parte, cuenta la redención del narrador con respecto al materialismo de la época por un amor de posguerra. &lt;i&gt;Billar a las nueve y media&lt;/i&gt; (1959), otro de sus títulos más significativos de aquellos años, intenta simbolizar, a través de la historia de una familia renana durante tres generaciones, el destino histórico de Alemania en la primera mitad del siglo XX&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div  style="text-align: justify; font-weight: bold;font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p  style="text-align: justify; font-weight: bold;font-family:arial;" class="biog"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;A partir de los años sesenta parece iniciar una nueva etapa caracterizada por un mayor compromiso con lo que él llamó "estética de lo humano", a favor de la libertad individual y contra cualquier forma de poder o imposición manipulados por una sociedad competitiva y alienante. El tono humorístico-grotesco presente ya en el volumen de relatos &lt;i&gt;Los silencios del Dr. Murke y otras sátiras&lt;/i&gt; (1958), gana terreno y virulencia en una de las novelas más populares de Heinrich Böll: &lt;i&gt;Opiniones de un payaso&lt;/i&gt; (1963), cuyo protagonista, hijo de un magnate renano, acaba integrándose en la galería de personajes marginales, rechazados e incomprendidos que pueblan buena parte de su narrativa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p  style="text-align: justify; font-weight: bold;font-family:arial;" class="biog"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Tras ella aparecieron dos grandes títulos novelescos de su período de madurez: &lt;i&gt;Retrato de grupo con señora&lt;/i&gt; (1971), donde el candor y la ingenuidad individuales se enfrentan al convencionalismo hipócrita del entorno social, y &lt;i&gt;El honor perdido de Katharina Blum&lt;/i&gt; (1974), lúcido alegato contra el clima de violencia antidemocrática imperante a la sazón en Alemania y contra los abusos de la prensa sensacionalista, formulado por un Böll que se atrevió a publicar &lt;i&gt;Ulrike Meinhof. Un artículo y sus consecuencias&lt;/i&gt; (1975), en defensa de la joven integrante de la banda terrorista Baader-Meinhof, y no vaciló en brindar hospitalidad a Alexander Solzhenitzin tras su expulsión de la U.R.S.S. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p  style="text-align: justify; font-weight: bold;font-family:arial;" class="biog"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;En torno al tema del terrorismo y la inseguridad ciudadana se articula asimismo &lt;i&gt;Asedio preventivo&lt;/i&gt; (1979), novela a la que siguieron &lt;i&gt;El legado&lt;/i&gt; (1982), &lt;i&gt;La herida&lt;/i&gt; (1983) y, póstumamente, &lt;i&gt;Mujeres ante un paisaje fluvial&lt;/i&gt; (1985), ambientada en la ciudad de Bonn. De su vasta producción crítica y ensayística dan testimonio numerosos títulos, entre los que cabe destacar &lt;i&gt;Artículos, críticas y otros escritos&lt;/i&gt; (1967), y &lt;i&gt;Más allá de la literatura, ensayos políticos y literarios&lt;/i&gt; (1979). En 1972 le fue concedido el premio Nobel de Literatura.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p  style="text-align: justify; font-weight: bold;font-family:arial;" class="biog"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Böll expresó en su obra narrativa el desasosiego que le produce una sociedad marcada por la incomprensión y fanatizada por el peso de las ideologías y los presupuestos morales. Frente a ella, se yerguen los protagonistas de sus novelas: seres siempre desvalidos, a quienes esa sociedad aplasta de una manera tan cruel como arbitraria, en nombre de principios abstractos que se convierten en algo inhumano y carente de sentido. La aplicación de estos principios constituye para ellos una singular versión del destino que aciertan a percibir, pero no a comprender. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p  style="text-align: justify; font-weight: bold;font-family:arial;" class="biog"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Las doctrinas políticas, la religión, la opinión pública, las reglas externas de moralidad, se transforman en manos de la masa en armas que destruyen a las criaturas sencillas. Böll aboga por la solidaridad entre los seres humanos, por la autenticidad de las relaciones más allá de toda norma positiva. Así entiende él la religión católica que profesa, cosa que no le impide criticar lo que de excluyente puedan tener determinadas actitudes de los católicos. Pero la denuncia que plantea alcanza también a toda una sociedad cómplice del nazismo que se oculta vergonzosamente tras aparatosas manifestaciones de civismo. Un mundo obsesionado por el poder, la eficacia o el dinero, que olvida los aspectos verdaderamente esenciales del ser humano.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35751142-4708048878371377353?l=corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com/feeds/4708048878371377353/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=35751142&amp;postID=4708048878371377353&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35751142/posts/default/4708048878371377353'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35751142/posts/default/4708048878371377353'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com/2009/10/heinrich-boll.html' title='Heinrich Böll'/><author><name>mauricio</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15868058349490827305</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='03560936179166815437'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_TY7CTaoesR8/Ssjuw0pi2xI/AAAAAAAAADU/ggqcgfQOyto/s72-c/Heinrich%2BB%25C3%25B6ll.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35751142.post-2998307302986029710</id><published>2009-08-04T17:15:00.000-07:00</published><updated>2009-08-04T18:45:20.552-07:00</updated><title type='text'>Joseph Roth, La Leyenda del Santo Bebedor</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_TY7CTaoesR8/Snjjc9johfI/AAAAAAAAADE/ZB0CN-IiwjM/s1600-h/Joseph_Roth.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; 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No he sido devoto, aunque sí víctima, de la ebriedad compulsiva, más bien me he acercado a la transustancialidad del vino por su santa sacralidad. El vino siempre ha tenido la caridad del cielo, la dulzura del averno, el poder de desandar los pasos perdidos en un solo movimiento, la capacidad de alterar la lógica de esta vida y hacerla habitable para las almas de las tierras más inhóspitas. El vino no es otra cosa que una escalera hacia los paraísos artificiales. El vino no crea santos, el vino en sí es santidad y como tal tiene el poder de la fe que mueve montañas… el problema es hacia dónde. Amo la ebriedad de los bares pero no la de las masas. Una vez conocí a un hombre que desayunaba una barra de pan con un whisky aguado… ese hombre tenía el universo en la palma de su mano y nosotros no. La fiesta de la primavera debería celebrarse con margaritas, la ebriedad debería celebrarse con la soledad de un vaso de vino y la deformada realidad que se descubre al mirar a través de ese vaso. En granada la absenta de los lobos se bebe con azúcar y pimientos picantes.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Y para ilustrar esta reflexión, &lt;strong&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;La leyenda del santo bebedor&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;, un cuento de navidad, la historia de un vagabundo que vive en los márgenes del Sena. Un día se encuentra a un devoto de Santa Teresita de Lisieux que le ofrece doscientos francos a cambio de que los restituya en el cepillo de la estatua de la santa… cuando pueda. Y a pesar de su férreo sentido del honor, el pobre clochard no termina nunca de restituir su trampa. Creeréis que se emborrachará y lo olvidará… pero no, se emborrachará, eso sí, pero nunca olvidará su misión. Se encontrará amigos que sólo trae el dinero y las copas de un bar, se enamorará de una mujer, beberá absenta hasta morir… y sólo al final, en plena agonía, en plena ascensión puede reparar su deuda… murmurando el nombre de la santa… una santa que conocía que el camino del cielo era el camino de la infancia espiritual. Nunca permitir que se me escape un pequeño sacrificio, una mirada, una palabra, aprovechando hasta los más mínimos actos y haciéndolos por tu amor.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;i&gt;Joseph Roth&lt;/i&gt;&lt;/strong&gt; fue oficial del imperio austrohúngaro en la primera guerra mundial, periodista, novelista y sobre todo un gran bebedor. Roth abandonó la Alemania fascista en 1933, y escogió París como destino. Vivió en buhardillas de hoteles, y agobiado por cuestiones de dinero, siguió el camino del olvido entre vapores de absenta. Al final de su vida abrazó al cristianismo con fervor, aunque nunca despreció su pasado de judío ucraniano y errante. Murió en 1939 y sus restos mortales fueron sepultados en Thiais, en el cementerio de los pobres. En ese tablero de sepulcros hay dos nombres que en su momento evocaron con fuerza el desespero de las letras que conocieron la guerra y el desarraigo judío: &lt;strong&gt;&lt;i&gt;Paul Celan&lt;/i&gt;&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;&lt;i&gt;Joseph Roth&lt;/i&gt;&lt;/strong&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;Denos Dios a todos nosotros, bebedores, tan liviana y hermosa muerte.”&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;“La&lt;/em&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt; La leyenda del santo bebedor&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;em&gt;”&lt;/em&gt;, &lt;strong&gt;J. Roth&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35751142-2998307302986029710?l=corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com/feeds/2998307302986029710/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=35751142&amp;postID=2998307302986029710&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35751142/posts/default/2998307302986029710'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35751142/posts/default/2998307302986029710'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com/2009/08/joseph-roth-la-leyenda-del-santo.html' title='Joseph Roth, La Leyenda del Santo Bebedor'/><author><name>mauricio</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15868058349490827305</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='03560936179166815437'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_TY7CTaoesR8/Snjjc9johfI/AAAAAAAAADE/ZB0CN-IiwjM/s72-c/Joseph_Roth.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35751142.post-4135747764870465376</id><published>2009-07-12T10:51:00.000-07:00</published><updated>2009-08-04T18:48:28.042-07:00</updated><title type='text'>La voz de un hombre, el poeta: Una entrevista a Oliverio Girondo</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_TY7CTaoesR8/Sloiqpae62I/AAAAAAAAAC8/nuG_WwJ4Ulk/s1600-h/R_Girondo.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; 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 &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:130%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:130%;"  &gt;Quería que mi ensayo fuera una entrevista a un escritor argentino. Cuando estaba abocada a la tarea de selección del autor, leí unos poemas que me facilitaron la decisión: sería Oliverio Girondo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:130%;"  &gt;Sentí que necesitaba saber más, que esas poesías solas no alcanzaban; una nueva mirada al mundo llegaba hasta mí y no me era ajena.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:130%;"  &gt;Salí a buscar al autor, pero ya no estaba, había llegado tarde a mi vida. Pero permanecía su obra y por ello, superando la desilusión inicial, decidí continuar en el empeño: haría la entrevista. Encontraría las respuestas en las palabras de &lt;b&gt;&lt;span style="background: rgb(160, 255, 255) none repeat scroll 0% 0%; -moz-background-clip: -moz-initial; -moz-background-origin: -moz-initial; -moz-background-inline-policy: -moz-initial;color:black;" &gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:130%;"  &gt;Oliverio Girondo&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:130%;"  &gt;, es decir, en su propia obra; y he aquí el resultado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:130%;"  &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:130%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:130%;"  &gt;P: Usted ha escrito que las distancias se han acortado tanto que la ausencia y la nostalgia han perdido su sentido. ¿Acaso ha quedado un espacio para la poesía?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:130%;"  &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:130%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:130%;"  &gt;R: Segura de saber donde se hospeda la poesía, existe siempre una multitud impaciente y apresurada que corre en su busca pero, al llegar donde le han dicho que se aloja y preguntar por ella, invariablemente se le contesta: Se ha mudado. La poesía siempre es lo otro, aquello que todos ignoran hasta que lo descubre un verdadero poeta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:130%;"  &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:130%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:130%;"  &gt;P: Pero entonces, ¿qué los mueve a escribir?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:130%;"  &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:130%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:130%;"  &gt;R: Aunque ellos mismos lo ignoren, ningún creador escribe para los otros, ni para sí mismo, ni mucho menos, para satisfacer un anhelo de creación, sino porque no puede dejar de escribir.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:130%;"  &gt;Ambicionamos no plagiarnos ni a nosotros mismos, a ser siempre distintos, a renovarnos en cada poema, pero a medida que se acumulan y forman nuestra escueta o frondosa producción, debemos reconocer que a lo largo de nuestra existencia hemos escrito un solo y único poema.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:130%;"  &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:130%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:130%;"  &gt;P: No obstante, al leer su obra nos sorprende la variedad de temas, como si todo le sirviera de materia poética, los grandes temas humanos y la vida cotidiana. Cabe luego la pregunta: ¿cómo surgen sus poemas?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:130%;"  &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:130%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:130%;"  &gt;R: A veces los nervios se destemplan… Se pierde el coraje de continuar sin hacer nada… Y se encuentran ritmos al bajar la escalera, poemas tirados en medio de la calle, poemas que uno recoge como quien junta puchos en la vereda. Lo que sucede entonces es siniestro. El pasatiempo se transforma en oficio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:130%;"  &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:130%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:130%;"  &gt;P: Y seguramente el oficio lo impulsa a publicar…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:130%;"  &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:130%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:130%;"  &gt;R: ¿Publicar? ¿Publicar cuando hasta los mejores publican 1071% veces más de lo que debieran publicar? Yo no tengo, ni deseo tener, sangre de estatua. Yo no pretendo sufrir la humillación de los gorriones. Yo no aspiro a que me babeen la tumba de lugares comunes, ya que lo único real- mente interesante es el mecanismo de sentir y pensar. Hasta que uno contesta a la insinuación de algún amigo apocalíptico e inexorable…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:130%;"  &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:130%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:130%;"  &gt;P: ¡Amigo al que sus lectores estamos muy agradecidos! Por otra parte la crítica…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:130%;"  &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:130%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:130%;"  &gt;R: No hay crítico comparable al cajón de nuestro escritorio. ¡El Arte es el peor enemigo del arte! Un fetiche ante el que ofician, arrodillados, quienes no son artistas. Los críticos olvidan, con demasiada frecuencia, que una cosa es cacarear, otra, poner el huevo. ¡La opinión que se tendrá de nosotros cuando sólo quede de nosotros lo que perdura de la vieja China o del viejo Egipto!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:130%;"  &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:130%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:130%;"  &gt;P: Sin embargo, la dureza de sus palabras no coincide con la ternura y la piedad hacia los otros que se ve reflejada en su obra. Esta aparente contradicción me lleva a preguntarle: ¿cómo es en realidad &lt;b&gt;&lt;span style="background: rgb(160, 255, 255) none repeat scroll 0% 0%; -moz-background-clip: -moz-initial; -moz-background-origin: -moz-initial; -moz-background-inline-policy: -moz-initial;color:black;" &gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:130%;"  &gt;Oliverio Girondo&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:130%;"  &gt;?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:130%;"  &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:130%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:130%;"  &gt;R: Yo no tengo una personalidad; yo soy un cóctel, un conglomerado, una manifestación de personalidades. Desde que estoy conmigo mismo, es tal la aglomeración de las que me rodean, que mi casa parece el consultorio de una quiromántica de moda. El hecho de que se hospeden en mi cuerpo es suficiente, sin embargo, para enfermarse de indignación. Mi vida resulta así una preñez de posibilidades que no se realizan nunca, una explosión&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35751142-4135747764870465376?l=corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com/feeds/4135747764870465376/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=35751142&amp;postID=4135747764870465376&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35751142/posts/default/4135747764870465376'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35751142/posts/default/4135747764870465376'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com/2009/07/la-voz-de-un-hombre-el-poeta-una.html' title='La voz de un hombre, el poeta: Una entrevista a Oliverio Girondo'/><author><name>mauricio</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15868058349490827305</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='03560936179166815437'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_TY7CTaoesR8/Sloiqpae62I/AAAAAAAAAC8/nuG_WwJ4Ulk/s72-c/R_Girondo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35751142.post-6223910089255777541</id><published>2009-06-30T15:53:00.000-07:00</published><updated>2009-07-12T10:35:04.630-07:00</updated><title type='text'>HAROLD PINTER LA TEXTURA DE LA CREACIÓN</title><content type='html'>&lt;a style="color: rgb(51, 51, 51);" href="http://2.bp.blogspot.com/_TY7CTaoesR8/SkqYYDYp5DI/AAAAAAAAAC0/owP9uPma8wI/s1600-h/pinter.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5353258646076253234" style="margin: 0px auto 10px; display: block; width: 200px; height: 295px; text-align: center;" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_TY7CTaoesR8/SkqYYDYp5DI/AAAAAAAAAC0/owP9uPma8wI/s400/pinter.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: rgb(204, 204, 204);" align="justify"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;Entiendo que “pinteriano” es un adjetivo que describe lo que es amenazante, siniestro y enigmático. ¿Usted piensa que eso le hace justicia a su trabajo?&lt;/em&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Nunca he entendido lo que significa esa palabra. Otra gente la usa. Yo nunca la uso, así que debería de preguntarle a la gente que usa esa palabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;Tal vez es una forma de describir con este adjetivo algunas cualidades de su escritura.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Sí, pero yo no sé cuáles son esas supuestas cualidades. Quiero decir, estas palabras “siniestro” y “amenazante” son muy fáciles de usar, pero espero que en mi trabajo haya más que eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;Quizá sea un adjetivo que se haya usado por sus primeras obras. Como dramaturgo, ¿usted cree que la experiencia de David Byron fue útil para el trabajo de Harold Pinter?&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Si usted se refiere a David Byron el actor, sí, creo que sí. Estuve actuando durante doce años todas las noches, bueno, no tanto, estuve trabajando mucho, pero me dio un sentido muy fuerte del teatro y de lo que sucedía en escena con relación a la audiencia… la tensión que existe entre el público y la obra a través de la actuación. Así que creo que eso es verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;Otra etiqueta que usted seguramente rechazaría es la de Martin Esslin por ejemplo, que lo ubica como un autor del teatro del absurdo.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Sí, creo que eso está fuera de tiempo, honestamente. Eso viene de un libro de hace veinte años y no creo haber sido absurdo en esa época como no creo serlo ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;¿Tiene usted alguna afinidad con el trabajo de Samuel Beckett?&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Bueno, yo admiro a Beckett muchísimo. Creo que es un gran escritor. Lo admiro y me encanta, pero no me siento en el mismo nivel que él. Creo que es un gran escritor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;Algunos críticos han apuntado su conciencia del diálogo intrascendente, de la así llamada conversación casual, y que eso proviene de Chéjov, ¿usted siente alguna afinidad con Chéjov?&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Bueno, me encanta Chéjov también, pero no creo que eso venga de Chéjov. Esto viene de la vida, la conversación intrascendente es la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;Lo que nos lleva a lo que muchos críticos han insistido, acerca de la naturaleza del lenguaje que usted utiliza, que puede ser etiquetado como intrascendente, pero quizás haya algo más que su obra nos quiere mostrar.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Bueno, no lo creo. Me parece que el lenguaje intrascendente es una forma de evadir el tema, de escapar de la verdad de una situación, no sabemos cómo enfrentarla, tenemos miedo de ella, entonces se utilizan maneras de lenguaje, formas de expresión para no permitir que se sepa lo que realmente está ocurriendo. Entonces no creo que sea realmente intrascendente: es trascendente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;La violencia parece ser parte de su experiencia, así como la de sus personajes, ya sea una violencia personal o social. ¿Esta violencia es sólo de los personajes o es una lectura de la sociedad en su conjunto?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Yo era niño durante la Segunda Guerra Mundial, tenía quince años cuando terminó, había muchísima violencia, estaban los bombardeos y todo eso. Había una guerra y yo era consciente de que millones de personas estaban muriendo. Después de la guerra viví en una parte muy ruda de Londres, el East End, y había mucha violencia y también antisemitismo. Soy judío, así que crecí en un mundo muy violento, y sigue siendo así, no ha cambiado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;Como escritor dramático, ¿qué es más importante para usted el lenguaje o los personajes?&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Van juntos. En la obra dramática el lenguaje no existe por sí solo, tiene que surgir a través del personaje. El personaje tiene que estar ahí para que el lenguaje suceda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;Sí, pero para algunos la construcción psicológica del personaje es más importante que el uso del lenguaje.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;En realidad yo no me preocupo por las manifestaciones psicológicas del personaje, yo sólo escribo y es el lenguaje lo que me conduce. Me he dado cuenta que mis personajes tienden a decir finalmente lo que en realidad piensan. Toma un buen tiempo hacerlo, pero al final lo hacen. Hablan al desnudo, pero no es tan fácil, tiene que haber una especie de explosión, algunas veces es una explosión violenta, tanto en el lenguaje como en la acción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;Quizás esta explosión en su trabajo sea permanente. No es la explosión que puede uno encontrar en ciertos dramaturgos norteamericanos, donde todo conduce hacia un clímax y en ese momento se dice la verdad. Tengo la impresión de que esta explosión en su trabajo siempre está ahí.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Creo que se trata de una violencia subyacente, una explosividad y tensión subyacentes. Estoy de acuerdo con usted. Éste es el caso también en la sociedad en que vivimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;¿El lenguaje en sus obras ayuda a la gente a comunicarse o les impide hacerlo?&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;En realidad tiende a ser lo segundo. Lo que se dice actúa como una especie de cortina de humo casi todo el tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;¿Cuál es la importancia de la ambigüedad y de la incertidumbre en su obra?&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Cuando usted me pregunta cuál era o es la importancia de la incertidumbre realmente no tengo respuesta. La incertidumbre y el desconcierto son parte del tejido de mi vida y de la vida de mucha gente, sobre todo en la sociedad a la que pertenezco y en el país en el que vivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;¿Cómo ve usted su evolución desde su primera obra The room hasta la más reciente?&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Es muy difícil para mí, contestar esa pregunta porque uno no puede situarse fuera de la vida. Creo que mis preocupaciones se han hecho cada vez más claras y me he vuelto cada vez más comprometido políticamente, siempre estuve interesado y preocupado políticamente pero ahora estoy realmente comprometido y me veo como un ciudadano del mundo con ciertas responsabilidades y esas responsabilidades consisten en apreciar claramente lo que sucede en el mundo y al hacerlo me vuelvo muy impopular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;¿Usted ve su obra actual como un teatro comprometido?&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Sí, cada vez más, pero esto no incluye Moonlight, no creo que ésta sea de ninguna manera una obra política. En Moonlight abordo un tema muy importante, que es la muerte, y eso es un serio problema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;Estaba pensando en Moonligth y en la imposibilidad de comunicarse al interior de la familia y me preguntaba si esto sería una característica de las familias anglosajonas…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;¿Es solamente de la cultura anglosajona? ¿No es el caso también de la cultura hispánica? No lo sé… Pero hablando de Moonlight lo importante es la figura de la hija, está muerta, es un fantasma y creo que lo definitivo, a cuestión de la intimidad y el contacto, es que no puedes abrazar a los muertos y ellos tampoco te pueden tocar a ti, pero creo realmente que son manifestaciones que están presentes en nuestras vidas, creo que traté de ex presar esto de alguna forma en Moonlight. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;Muchos de los lectores de sus obras de teatro no estamos familiarizados con su obra poética, ¿es lo mismo para usted escribir poesía, que drama o guión de cine? ¿Cómo visualiza, cómo arregla su material?&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Desde muy joven he sido poeta y he escrito mucha poesía durante más de cuarenta y cinco años. Pe ro hablando de cine es muy distinto, ya que requiere de una muy precisa y particular elaboración, porque yo adapto, nunca escribo directamente para el cine. He adaptado novelas para la pantalla y lo disfruto mucho. Es un reto que me emociona, cómo serle fiel a la novela, son medios totalmente diferentes. Tuve una relación de trabajo muy excitante con Joseph Losey e hice tres filmes con él y también escribimos uno más que nunca se realizó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;Usted realizó también una adaptación de En busca del tiempo perdido de Marcel Proust, cosa que parece casi imposible.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Bueno, yo lo hice. Está publicado, puede leerlo.&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;Entiendo que “pinteriano” es un adjetivo que describe lo que es amenazante, siniestro y enigmático. ¿Usted piensa que eso le hace justicia a su trabajo?&lt;/em&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Nunca he entendido lo que significa esa palabra. Otra gente la usa. Yo nunca la uso, así que debería de preguntarle a la gente que usa esa palabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;Tal vez es una forma de describir con este adjetivo algunas cualidades de su escritura.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Sí, pero yo no sé cuáles son esas supuestas cualidades. Quiero decir, estas palabras “siniestro” y “amenazante” son muy fáciles de usar, pero espero que en mi trabajo haya más que eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;Quizá sea un adjetivo que se haya usado por sus primeras obras. Como dramaturgo, ¿usted cree que la experiencia de David Byron fue útil para el trabajo de Harold Pinter?&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Si usted se refiere a David Byron el actor, sí, creo que sí. Estuve actuando durante doce años todas las noches, bueno, no tanto, estuve trabajando mucho, pero me dio un sentido muy fuerte del teatro y de lo que sucedía en escena con relación a la audiencia… la tensión que existe entre el público y la obra a través de la actuación. Así que creo que eso es verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;Otra etiqueta que usted seguramente rechazaría es la de Martin Esslin por ejemplo, que lo ubica como un autor del teatro del absurdo.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Sí, creo que eso está fuera de tiempo, honestamente. Eso viene de un libro de hace veinte años y no creo haber sido absurdo en esa época como no creo serlo ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;¿Tiene usted alguna afinidad con el trabajo de Samuel Beckett?&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Bueno, yo admiro a Beckett muchísimo. Creo que es un gran escritor. Lo admiro y me encanta, pero no me siento en el mismo nivel que él. Creo que es un gran escritor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;Algunos críticos han apuntado su conciencia del diálogo intrascendente, de la así llamada conversación casual, y que eso proviene de Chéjov, ¿usted siente alguna afinidad con Chéjov?&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Bueno, me encanta Chéjov también, pero no creo que eso venga de Chéjov. Esto viene de la vida, la conversación intrascendente es la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;Lo que nos lleva a lo que muchos críticos han insistido, acerca de la naturaleza del lenguaje que usted utiliza, que puede ser etiquetado como intrascendente, pero quizás haya algo más que su obra nos quiere mostrar.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Bueno, no lo creo. Me parece que el lenguaje intrascendente es una forma de evadir el tema, de escapar de la verdad de una situación, no sabemos cómo enfrentarla, tenemos miedo de ella, entonces se utilizan maneras de lenguaje, formas de expresión para no permitir que se sepa lo que realmente está ocurriendo. Entonces no creo que sea realmente intrascendente: es trascendente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;La violencia parece ser parte de su experiencia, así como la de sus personajes, ya sea una violencia personal o social. ¿Esta violencia es sólo de los personajes o es una lectura de la sociedad en su conjunto?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Yo era niño durante la Segunda Guerra Mundial, tenía quince años cuando terminó, había muchísima violencia, estaban los bombardeos y todo eso. Había una guerra y yo era consciente de que millones de personas estaban muriendo. Después de la guerra viví en una parte muy ruda de Londres, el East End, y había mucha violencia y también antisemitismo. Soy judío, así que crecí en un mundo muy violento, y sigue siendo así, no ha cambiado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;Como escritor dramático, ¿qué es más importante para usted el lenguaje o los personajes?&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Van juntos. En la obra dramática el lenguaje no existe por sí solo, tiene que surgir a través del personaje. El personaje tiene que estar ahí para que el lenguaje suceda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;Sí, pero para algunos la construcción psicológica del personaje es más importante que el uso del lenguaje.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;En realidad yo no me preocupo por las manifestaciones psicológicas del personaje, yo sólo escribo y es el lenguaje lo que me conduce. Me he dado cuenta que mis personajes tienden a decir finalmente lo que en realidad piensan. Toma un buen tiempo hacerlo, pero al final lo hacen. Hablan al desnudo, pero no es tan fácil, tiene que haber una especie de explosión, algunas veces es una explosión violenta, tanto en el lenguaje como en la acción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;Quizás esta explosión en su trabajo sea permanente. No es la explosión que puede uno encontrar en ciertos dramaturgos norteamericanos, donde todo conduce hacia un clímax y en ese momento se dice la verdad. Tengo la impresión de que esta explosión en su trabajo siempre está ahí.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Creo que se trata de una violencia subyacente, una explosividad y tensión subyacentes. Estoy de acuerdo con usted. Éste es el caso también en la sociedad en que vivimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;¿El lenguaje en sus obras ayuda a la gente a comunicarse o les impide hacerlo?&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;En realidad tiende a ser lo segundo. Lo que se dice actúa como una especie de cortina de humo casi todo el tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;¿Cuál es la importancia de la ambigüedad y de la incertidumbre en su obra?&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Cuando usted me pregunta cuál era o es la importancia de la incertidumbre realmente no tengo respuesta. La incertidumbre y el desconcierto son parte del tejido de mi vida y de la vida de mucha gente, sobre todo en la sociedad a la que pertenezco y en el país en el que vivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;¿Cómo ve usted su evolución desde su primera obra The room hasta la más reciente?&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Es muy difícil para mí, contestar esa pregunta porque uno no puede situarse fuera de la vida. Creo que mis preocupaciones se han hecho cada vez más claras y me he vuelto cada vez más comprometido políticamente, siempre estuve interesado y preocupado políticamente pero ahora estoy realmente comprometido y me veo como un ciudadano del mundo con ciertas responsabilidades y esas responsabilidades consisten en apreciar claramente lo que sucede en el mundo y al hacerlo me vuelvo muy impopular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;¿Usted ve su obra actual como un teatro comprometido?&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Sí, cada vez más, pero esto no incluye Moonlight, no creo que ésta sea de ninguna manera una obra política. En Moonlight abordo un tema muy importante, que es la muerte, y eso es un serio problema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;Estaba pensando en Moonligth y en la imposibilidad de comunicarse al interior de la familia y me preguntaba si esto sería una característica de las familias anglosajonas…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;¿Es solamente de la cultura anglosajona? ¿No es el caso también de la cultura hispánica? No lo sé… Pero hablando de Moonlight lo importante es la figura de la hija, está muerta, es un fantasma y creo que lo definitivo, a cuestión de la intimidad y el contacto, es que no puedes abrazar a los muertos y ellos tampoco te pueden tocar a ti, pero creo realmente que son manifestaciones que están presentes en nuestras vidas, creo que traté de ex presar esto de alguna forma en Moonlight. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;Muchos de los lectores de sus obras de teatro no estamos familiarizados con su obra poética, ¿es lo mismo para usted escribir poesía, que drama o guión de cine? ¿Cómo visualiza, cómo arregla su material?&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Desde muy joven he sido poeta y he escrito mucha poesía durante más de cuarenta y cinco años. Pe ro hablando de cine es muy distinto, ya que requiere de una muy precisa y particular elaboración, porque yo adapto, nunca escribo directamente para el cine. He adaptado novelas para la pantalla y lo disfruto mucho. Es un reto que me emociona, cómo serle fiel a la novela, son medios totalmente diferentes. Tuve una relación de trabajo muy excitante con Joseph Losey e hice tres filmes con él y también escribimos uno más que nunca se realizó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;Usted realizó también una adaptación de En busca del tiempo perdido de Marcel Proust, cosa que parece casi imposible.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Bueno, yo lo hice. Está publicado, puede leerlo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35751142-6223910089255777541?l=corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com/feeds/6223910089255777541/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=35751142&amp;postID=6223910089255777541&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35751142/posts/default/6223910089255777541'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35751142/posts/default/6223910089255777541'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com/2009/06/la-textura-de-la-creacion.html' title='HAROLD PINTER LA TEXTURA DE LA CREACIÓN'/><author><name>mauricio</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15868058349490827305</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='03560936179166815437'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_TY7CTaoesR8/SkqYYDYp5DI/AAAAAAAAAC0/owP9uPma8wI/s72-c/pinter.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35751142.post-4862528056676665817</id><published>2009-05-17T20:02:00.000-07:00</published><updated>2009-06-30T16:26:04.540-07:00</updated><title type='text'>Yeats o la harina de las catedrales</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_TY7CTaoesR8/ShDVhLN93HI/AAAAAAAAACs/ZB7vg-DFtfk/s1600-h/W_B_Y.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5337000324357807218" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 227px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_TY7CTaoesR8/ShDVhLN93HI/AAAAAAAAACs/ZB7vg-DFtfk/s320/W_B_Y.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;La poesía de William Butler Yeats, buscador de héroes sobre navegaciones de universos catedráticos, gira sobre dos ejes básicos: la defensa de la identidad nacional de Irlanda, antes de que apareciera el IRA, y la exploración de los misterios psíquicos y sobrenaturales (fue muy aficionado a la cábala y el ocultimo). De la primera nace su interés por los mitos y el folclore de su tierra; de la segunda, su abundante y difícil simbología: árboles, pájaros, rosas, escaleras, pozos, etc. "La rosa" y "El viento entre las cañas", de influencia simbolista, contienen leyendas, paisajes y recuerdos de Irlanda. "La Torre" recoge sus preocupaciones intelectuales y místicas y su nostalgia del pasado. El amor y la pérdida de la juventud le inspiraron también hermosos poemas.&lt;br /&gt;Existe un poema, "Cuando seas vieja", rescatado, sin duda alguna, de un soneto de Ronsard, que comienza "Cuando seas muy vieja, a la luz de una vela," que remodela el aojamiento del Carpe Diem horaciano o el Colligo virgo rosas, pues el canto al amor, entendido como pérdida de los años en que la belleza puede desaparecer (tema, por otro lado, tópico en poesía), será uno de los más autorizados por Yeats, quien hizo del amor, como de la remememoranza de la juventud todo un apacentamiento lírico, sobre el cual, como ciudadano literario de la carne y la rosa que era, descargó toda su metáfora diurna.&lt;br /&gt;En relación a los poemas de raigambre nacionalista, dentro de una adivinación política que desembocaba no en la violencia sino en la belleza, prodemos darnos cuenta de que la poesía de Yeats es de un compromiso soscial y público que pudiera enardecer a las masas optimizadas por un cambio de rumbo en la vieja Irlanda, que supurando las costas, prendía la batahola refulgente de una independencia que estaba, desde hacía tiempo, medida por la batimetría fijada de los océanos,. Yeats se había dado cuenta de todo y lo hacía bruñir en sus poemas, que profundamente, para que quedaran asolados ante el mundo, pero inmensamente comunicantes, William Butler Yeats, más conocido por las iniciales que le nombran, fue un nacionalista irlandés que bebía cerveza mietras componía versos en los acantilados de Irlanda, intentando que la canalización de su compromiso político, desde el punto de vista literario, pudiera ser utilizada para el avance de las libertadoes asociativas y para la consolidación de un crisol de ya viejas aventuras sociales y públicas, intentando ayudar en lo que pudiera al crecimiento natural del nacionalismo irlandés. Quizá Yeats iba para revolucionario y quedó en poeta, que no se sabe ya que es lo mejor, porque la poesía no es que sea revolucionaria sino que siendo revolucionaria deja de ser poesía, pues el compromiso social y político hay que dejarlo, creemos nosotros, para los obreros y los banderilleros, que son los que tienen que hacer las revoluciones, pues en poesía se debe buscar la vanguardia o la pureza, por no decir el clasicismo o los nuevos u otros ocultos estilos literarios que no se sabe por dónde fatigan la metáfora y la natación adjetival.&lt;br /&gt;De modo que Yeats, sin ser obrero, como Blas de Otero u Orwell (éste novelista), fue un poeta comprometido, pero este compromiso, quizá, a no ser que sea utilizado a pie de trinchera, como hizo Miguel Hernández, no sirve para nada, pues las hojas políticas, al ser incomprendidas o monótonamente descubiertas, en seguida se convierten en hojas muertas, cual hojarasca volteada por los vientos otoñales. Yeats lo intentó y no le salió bien. Porque un poema nunca podrá mover el mundo, por mucho que el mundo quiera ser movido por un poema. Si bien es cierto que, en ciertos casos, puede más la palabra escrita que la acción, pero esa palabra siempre ha venido desde el terreno de la intelectualidad, nunca desde la poesía, que es una cosa de señoritas y peluqueros.&lt;br /&gt;De modo que a Yeats le quedaba mejor su etapa como poeta simbolista, rememorando, en algunas señalizaciones al simbolismo finisecular del diecinueve en el que se movieron Baudelaire y tantos otros. Yeats es seguro que, atajando en su lírica, leyó a Jean Moréas (pseudónimo francés del griego Joannis Papadiamantopoulos), el cual está claro que tomara pseudónimo, pues de otro modo más que poeta hubiera acabado en nadador de piscinas. Yeats, que era un gran ojeador de la tradición poética, pues su imantación literaria era tan contundente como la arquitectura de un edificio eclesiástico, conoció, sin duda, la obra simbolista del nortemaericanoStuart Merrill, convertido en auténtico poeta francés. Yeats, que era un águila de viva cumbre, osciló entre las lecturas de Francis Vielé-Griffin, Henri de Regnier y el simbolismo belga de Rodenbacg, afincado en París, porque París no es que fuera una prostituta, que también, sino que vertía rosas por los callejones antes de que los estilos literarios principaran a amar a los perros diurnos, y también el belga Verhaeren, y Maeterlinck. Ortro caso de puro simbolismo fue George Rodenbach, quien se entregó a la contemplación y la evocación, dando prioridad al objeto observado sobre el sujeto observador le symbole, ce que je vois (el símbolo, lo que veo). Otros casos de crisálidas simbolistas del fin de siécle, que no fue final sino el principio de la carrera de las manzanas, muy curiosas, fueron Emmanuel Signoret, poeeta mediterráneo; Louis Le Cardonnel, que dio un simbolismo religioso ordenándose sacerdote, y Pierre Louÿs, que dio un simbolismo erótico.&lt;br /&gt;Yeats, que fue un poeta que vio en el símbolo un modo de conmover, tras la visualización de la palabra, el verdadero sentido de la visualización, supo, al menos esas fueran sus innegables influencias, quien era Albert Semain, como supo de la existencia de Francis Jammes, un poeta lleno de luz y serenidad idílica.&lt;br /&gt;Hubo un poeta que cronológicamente es difícil de colocar: Germain Nouveau, quien tiene la importancia de haberse relacionado con Rimbaud y Verlaine (con Rimbaud pasó una temporada en Londres, y, conociendo a Rimbaud, existen posibilidades de que fuera una temporada en el infierno).&lt;br /&gt;Lógicamente toda esta escuela tiene dos grandes padres literarios, de los cuales Yeats de ningún modo pudo desembararazarse, estamos habando del simbolismo de Charles Baudelaire y del simboismo de Stephen Mallarmé, pero no es el momento aquí de profundizar en estos dos poetas, pues largo me lo fiaríais.&lt;br /&gt;De modo que W.B.Yeats, que como su contemporáneo T.S. Eliot, otro poeta cuyo fama está en las iniciales, aparte de su reconocido patriotismo, cotizó estilo anunciando influencias de un simbolismo mallarmeano; sin embargo, es última preocupación sus frases intelectuales, como decíamos, y sus adentros hacia el iracundo misticismo, aparte de cierta añoranza por un presente ya ocurrido. Si bien lo que más información celebra su manera de profundizar la lírica que derramaba entre misterios contables es el arreglamiento del amor y la pérdida de la juventud, como ya hemos apuntado al principio de este capítulo. Yeats, que fue operado de ántrax entre la bnelleza de las rosas, es poeta de amor, suave como lanzamientos de progresivos atentados contra la violencia, porque amar es violenta fuerza que hiere la razón y la rotura del alma. Yeats amó y fue ese amor el que le hizo ser poeta celebrante de pura poesía amatoria, cual Bécquer o Quecedo o Garcilaso o Rousard, porque ya le hemos buscado la hermandad con el poeta renacentista francés, pues fue Ronsard un poeta celebrante de amor y alentador del entusiasmo por la vida, pues Carpe Diem canto, como Yeats, quien de manera acusada edificó en arte la búsqueda de la felicicidad en los momentos dichosos de la juventud, como si Petrarca o Garcilaso o el Renacimiento entero, como una époica relumbrante y atildada de cuerpo fino, hubieran acudido a escribir el poema, y precisó que era más deseoso vivir el presente, cuando la belleza está atalantada que esperar a que el tiempo pase y se aje la hermosura.&lt;br /&gt;De manera que, y ya finalizamos, Yeats, nacionalista irlandés, fue simbolista por culpa del Fin de Siècle, y fue poeta, como Rilke, al fin y al cabo, porque encontró en la poesía ese aplazamiento de la muerte tan necesario cuando la muerte es cúmulo de perros oscuros que ocultan símbolos, llámense rosas, pozos, árboles, bosques, pájaros, silencios, lluvias, y todo un mundo sumergido bajo el lenguaje prístino que está superpuesto y vivo para celebrar el profundo o iracundo amontonamiento del mundo, el cual se ve o no se ve, dependiendo de la insinuación simbólica.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35751142-4862528056676665817?l=corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com/feeds/4862528056676665817/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=35751142&amp;postID=4862528056676665817&amp;isPopup=true' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35751142/posts/default/4862528056676665817'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35751142/posts/default/4862528056676665817'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com/2009/05/yeats-o-la-harina-de-las-catedrales.html' title='Yeats o la harina de las catedrales'/><author><name>mauricio</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15868058349490827305</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='03560936179166815437'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_TY7CTaoesR8/ShDVhLN93HI/AAAAAAAAACs/ZB7vg-DFtfk/s72-c/W_B_Y.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35751142.post-5674454424016173421</id><published>2009-01-07T16:22:00.000-08:00</published><updated>2009-01-07T16:26:13.248-08:00</updated><title type='text'>CHUCK PALAHNIUK</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_TY7CTaoesR8/SWVHnkOVQ_I/AAAAAAAAACM/Pk3ThrrB6IE/s1600-h/chuck-palahniuk-12.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 301px; height: 400px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_TY7CTaoesR8/SWVHnkOVQ_I/AAAAAAAAACM/Pk3ThrrB6IE/s400/chuck-palahniuk-12.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5288712082480776178" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;&lt;strong&gt;"Una buena historia debe hacerte reir, provocarte náuseas, y después, romperte el corazón". &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El rostro de Chuck Palahniuk refleja con exactitud el tipo de vida que el autor de &lt;strong&gt;El club de la pelea&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;Diario ha escogido&lt;/strong&gt;. La textura de su piel revela que el escritor ha invertido en humectantes y tratamientos faciales, pero sus facciones permanecen duras y prematuras arrugas dan cuenta de una juventud vivida a pleno. El mismo ha confesado que sus técnicas de investigación tienen algo de suicida.El más notorio residente de Portland, Oregon, es el hombre que convirtió a Bret Easton Ellis en intrascendente. Su insolente pluma no se amilana a la hora de describir destripamientos (Haunted) o accidentes aéreos desde el punto de vista del pasajero (Sobreviviente). El contexto justifica sus excesos: sus personajes pueden aparecer exagerados, pero a la larga su propósito es tan ordinario como conectar con otro ser humano. Para algunos, la alienación de la vida moderna sólo permite alcanzar semejante objetivo a través de grupos de apoyo para enfermedades que no padecen o golpeando a alguien hasta ver hueso.Palahniuk pasó de figura de culto a ser parte de la cultura pop debido a la adaptación cinematográfica de su libro El club de la pelea. Gracias a resueltas actuaciones de Brad Pitt y Edward Norton y la dirección de David Fincher ("Seven"), la historia del grupo de sujetos tratando de reconectar con su masculinidad y degenerando en células terroristas, hizo pública esta nueva sensibilidad, con suficiente material para saciar al nuevo séquito que la película despertó.Quien asista a una lectura de Palahniuk descubrirá que el autor no es sólo pose. Con tal de entretener y divertirse él mismo, Palahniuk es conocido por arrojar bombas fétidas a su audiencia y responder cartas de sus fans con pequeñas encomiendas. El escritor sencillamente no responde a la imagen del versado y fatuo representante de la literatura contemporánea norteamericana.Nos encontramos en Vancouver, a donde viajó para juntarse por primera vez con uno de sus autores preferidos, Douglas Coupland (Generación X), en vísperas del lanzamiento del último libro del canadiense. Palahniuk trabaja el estereotipo: bebe café negro, sin azúcar, y te perfora con una mirada inquisitiva y afable a la vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- &lt;strong&gt;¿Alguna vez has tenido resquemores a la hora de asistir, por ejemplo, a una sesión de sexalcohólicos anónimos cuando estás investigando para un libro?-&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;He sido bendecido con una impulsividad inconsciente. Si alguna vez no me siento cómodo, invito a un amigo, como cuando fui al Festival Testicular. Es también una manera de mantener mis amistades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;- ¿Qué le da valía a una historia para convertirse en parte de tus libros?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;- Un profesor me enseñó que una buena historia debe hacerte reír, provocarte náuseas y, al final, romperte el corazón. Descubrí que estos relatos no son fáciles de contar para quienes los viven. Muchos de mis lectores vienen a mí porque confían en que yo no los juzgaré. Si es un recuerdo muy doloroso, y yo me puedo reir de él, quien me lo está contando se sentirá mas cómodo y será capaz de repetirlo un poco mejor la próxima vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;REPORTERODEL CRIMEN.El autor se graduó en 1986 de periodista en la Universidad de Oregon, aspecto que se traduce en la casi naturalista atención al detalle de sus obras. Un hecho de sangre, a su vez, teñiría sus textos de romanticismo y muerte: su padre conoció a una mujer a través de un aviso clasificado. El ex marido de ésta, un neonazi, la había amenazado de muerte si alguna vez la encontraba con otro hombre. Como era de predecir, la mujer y el señor Palahniuk serían asesinados por el sujeto. Eros y Tánatos en estado puro.Palahniuk reveló su homosexualidad hace dos años en una entrevista con "Rolling Stone". No porque fuera un misterio, sino porque nadie le había preguntado antes. El autor ha mantenido una relación estable por once años, probablemente el aspecto más impensado de su personalidad, juzgándolo sólo por sus escritos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;- ¿Dirías que ser feliz sería contraproducente para tu trabajo?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;- Absolutamente. Uno escribe para capturar esa parte de la propia existencia que no ha sido asimilada y la disectas hasta que no esté más ahí. Para tener material, tú tienes que perseguir la miseria y este tipo de experiencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;- Pero hay algo inherentemente perverso al buscar la infelicidad.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;- Depende. Si lo enfrentas como un juego, con reglas temporales, tú todavía puedes divertirte. Cuando termino un libro, habré detallado todos mis sentimientos acerca del asunto que me aproblema y ha dejado de ser un tema de preocupación. Algunas veces es incluso un evento material: hace varios años tuve una vecina que tocaba &lt;a href="http://200.59.130.78/Detalle.asp?NotaID=4805#"&gt;la radio&lt;/a&gt; increíblemente fuerte y música que yo detestaba. Discutíamos seguido, llevamos el tema a la municipalidad, y nunca pudimos resolverlo. Por ese entonces escribí Nana, que era sobre un arrullo asesino. De vuelta de una gira para promocionar el libro, mi vecina se había mudado. En medio de la noche. Después de 15 años. Sin una palabra de advertencia a nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;- ¿Cuál es la más errónea interpretación de tu trabajo?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;- Que mis libros son nihilistas. O que sólo escribo para choquear a mis lectores. Si hay un elemento común en mis novelas, es que en el fondo son romances. Todas giran en torno a un individuo enajenado que se identifica a sí mismo como antisocial. En cada uno de mis libros, el sujeto crea las circunstancias que le permiten volver a insertarse en la comunidad, normalmente de la mano de una pareja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los libros de Chuck Palahniuk están plagados de guiños, ya sea a sí mismo (las palabras "liebrecilla azul" y el nombre Gwen aparecen en cada uno de sus libros) o a sus autores favoritos. "La trivia establece la autoridad del narrador. La gran mentira en cada una de mis historias se construye sobre un montón de pequeñas verdades, de modo que, cuando le revele al lector la gran mentira- como que Tyler Durden es una persona y no parte del inconsciente del protagonista- , éste se la tragará sin cuestionarla".Lo extravagante de su prosa se traduce también a sus técnicas a la hora de sentarse a escribir. "Me gusta ponerme en situaciones en las que estoy atrapado sin nada que hacer, como una lavandería o el taller donde están arreglando mi auto. Viajes largos en auto son perfectos, porque tu cerebro comienza a sonar despierto. Siempre traigo un laptop conmigo... ¡El baño! Escribo toneladas cuando estoy tomando una ducha".- Eso no lo creo.- Hey, Stephen King escribe en el baño. ¡Catherine Dunn escribe en la piscina! Hay algo en el agua que facilita el fluir de las ideas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;- Los derechos de "Sobreviviente", donde el protagonista secuestra un avión, fueron adquiridos por Fox, pero la idea fue abandonada luego del ataque al World Trade Center. ¿Hiciste tú la misma conexión?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;- No, para nada. Más cercano a la realidad me pareció El club de la pelea. Quedé realmente choqueado por el final de la película. Se parece tanto a lo que sucedió el once de septiembre, es difícil para mí siquiera verlo. Sobreviviente fue recientemente adquirido por el equipo que hizo la película "Constantine", así que todavía hay esperanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;- ¿Crees que "El club de la pelea" podría convertirse en película hoy?-&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;De ninguna manera. No creo siquiera que pudiera escribir la misma novela hoy. No es que me sienta responsable por los verdaderos clubes de pelea que la historia originó. Hasta el día de hoy, sigo recibiendo cartas de gente que jura que eran parte de clubes de pelea sesenta años atrás, durante la Segunda Guerra Mundial. Esa es mi coartada: lo que sea que pueda concebir, probablemente ha habido 10 mil otros que ya pensaron lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;- ¿Qué es lo que más te molesta de los medios?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;- Nunca me ha gustado dar opiniones o hacer evaluaciones morales, pero el nuevo periodismo me fastidia. Murió con Hunter S. Thompson. Hay más cronistas interesados en sus propias reacciones que en lo que están reporteando. El verdadero monstruo de nuestra era es la destrucción de la credibilidad. Internet nos convirtió a todos en fuentes de noticias y hay tantas perspectivas que se presentan a sí mismas como hechos, que por eso mismo ya no hay una única verdad. Es una situación realmente atemorizante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La próxima novela de Palahniuk podría ser catalogada como de ciencia ficción, aunque desde cierto ángulo, casi todos sus libros lo son. Al mismo tiempo, el autor espera debutar como dramaturgo este año. De todos sus textos cuyos derechos han sido adquiridos por Hollywood, el que tiene la mejor chance de transformarse en película en el corto plazo es Asfixia. El protagonista podría ser Heath Ledger ("Secreto en la montaña").&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;- ¿Cuál es tu lema, Chuck?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;- Hazlo ahora, discúlpate después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PARA ESTÓMAGOS FIRMES. Dos nuevos libros de Chuck Palahniuk están por ser publicados en español. En Haunted, un grupo de escritores participan en un retiro que, según su anfitrión, los convertirá en acabados autores. Desafortunadamente para ellos, el retiro consiste en encerrarlos en un teatro abandonado. Sin comunicación, electricidad, comida y agua, los invitados producirán el mejor trabajo de su vida, lo que no significa que alguien llegará a verlo.Stranger than Fiction reúne ensayos y crónicas periodísticas tan variadas como la lucha libre o un día en la vida de un perro callejero. También hay retratos de gente cuya sensibilidad es similar a la de Palahniuk, como Marilyn Manson o Amy Hempel (su mayor influencia literaria). Por último, indaga en los rincones más inaccesibles de su alma y revela viñetas de su vida, incluyendo el asesinato de su padre a manos de un supremacista blanco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por Jorge Ignacio Castillo.Fuente: Diario "El Mercurio"Más información: www.diarioelmercurio.com&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35751142-5674454424016173421?l=corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com/feeds/5674454424016173421/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=35751142&amp;postID=5674454424016173421&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35751142/posts/default/5674454424016173421'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35751142/posts/default/5674454424016173421'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com/2009/01/chuck-palahniuk.html' title='CHUCK PALAHNIUK'/><author><name>mauricio</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15868058349490827305</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='03560936179166815437'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_TY7CTaoesR8/SWVHnkOVQ_I/AAAAAAAAACM/Pk3ThrrB6IE/s72-c/chuck-palahniuk-12.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35751142.post-3559105513844016450</id><published>2008-11-17T10:34:00.000-08:00</published><updated>2008-11-17T10:42:09.829-08:00</updated><title type='text'>Roberto Rubiano</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_TY7CTaoesR8/SSG6aoO2J4I/AAAAAAAAABg/8OV5hAzLV8E/s1600-h/Nueva+imagen.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_TY7CTaoesR8/SSG6aoO2J4I/AAAAAAAAABg/8OV5hAzLV8E/s400/Nueva+imagen.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5269698005639243650" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;       &lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Comencemos con una catarata de        lugares comunes: Roberto Rubiano Vargas es uno de los mejores escritores        vivos que tiene Colombia.  Sin embargo, es uno de los más desconocidos. Lo        lee una camarilla de iniciados que cultiva una pasión secreta por el        cuento -un género que los tipos del departamento de mercadeo de las        editoriales no quieren porque dicen que no se vende- y una pasión        esotérica, casi &lt;i&gt;demodé&lt;/i&gt;, por la literatura negra o policíaca.        Rubiano se mueve entre esas dos aguas inciertas y a la fecha lleva a su        cuenta tres libros de cuentos, una novela, dos libros infantiles y una        antología de consejos para escritores por escritores, &lt;i&gt;Alquimia de        Escritor&lt;/i&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;       &lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;       &lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;¿Por qué algunos de sus libros        venden apenas medio millar de ejemplares, cuando se trata de narraciones        de espléndida factura, hechas con oficio de escritor, de un escritor que        tuvo muy clara su vocación desde muy joven y desde entonces no ha hecho        más que prepararse y prepararse para su destino manifiesto, mientras que        otros escritores manifiestamente mediocres venden hasta 30000?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;       &lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;       &lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;La respuesta es muy simple:        porque en la actualidad la literatura se ha vuelto más asunto de mercadeo        que de arte, y Rubiano es pésimo para mercadearse a sí mismo. O por lo        menos de eso lo acusan algunos de sus editores, quienes quisieran que se        exhibiera más, que firmara más libros en librerías, que concediera más        entrevistas (o lo que es peor, que se las lagarteara).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;       &lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;       &lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Esa posición de los editores        confirma algo que cierta escritora amiga mía me dijo sobre cómo se alcanza        el éxito ahora en este oficio tan difícil:  lo que menos importa en un        escritor moderno es que escriba. Lo que importa es que &lt;i&gt;parezca&lt;/i&gt; un        escritor. Saber escribir es una cualidad deseable pero prescindible. (Estamos        hablando de que apenas &lt;i&gt;escriba&lt;/i&gt; , no de que &lt;i&gt;escriba bien.  &lt;/i&gt;La        obra de estos escritores de mercadeo modelo Jaime Bayly debe existir al        menos como textura gráfica antes que como texto: y para el caso de que        alguien decida leerla,  debe tener el discreto nivel de un artículo        provocador para una revista de Miami como Maxim).  Lo que es        imprescindible del escritor de mercadeo es que pose de escritor. En esta        materia un escritor contemporáneo debe ser un experto. Debe llamar la        atención con su ropa y sus compañías. También puede “epatar” con sus        opiniones iconoclastas, pero esto último también es prescindible. Si opina        sobre moda o sobre sexo, es útil porque sube las ventas. Pero si opina        sobre, digamos, las patentes transgénicas y la biodiversidad, es mejor que        guarde silencio: menos complicado y más útil. Un silencio bien        administrado puede interpretarse como inteligencia y dar mayores        resultados a nivel de mercadeo. Aún más útil resulta empelotarse en la        portada de un pastiche, como hace Efraim Medina, cuyos libros apenas        alcanzan la calidad de un largo artículo  de la revista Soho (esa sí una        técnica de masturbación para Batman y Robin) o publicar una ininteligible        ópera prima mientras se anuncia una novela genial que se tiene en        preparación. Esta novela genial puede ser un simple recuerdo de días de        infancia contada de manera lineal, sosa y plana, literal, sin ninguna        recreación, juego de tiempo ni profundidad alguna, como hace Santiago        Gamboa: no importa. Si contiene suficientes alusiones al trópico, algunos        recuerdos del abuelo sobre la dictadura o la frágil democracia y uno que        otro juicio político común a nuestras sobremesas dominicales, será        suficiente para llamarle la atención a algún despistado editor barcelonés.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;       &lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;       &lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Ahora bien, Rubiano NO es un        escritor moderno (no posa de escritor) sino un escritor a la antigua: un        escritor que escribe. Escribe con pasión, con método, con sutileza y con        arte, y por lo tanto merece ser leído por lectores que lean con los mismos        atributos. Es decir, lectores que no están en el espectro de los tipos del        departamento de mercadeo de las editoriales. Los lectores que buscan los        tipos del departamento de mercadeo son  los llamados&lt;i&gt; de nicho &lt;/i&gt;, es        decir, que combinen poder adquisitivo, nivel social y gusto ecléctico, y        para ellos se editan libros a su medida, libros que provoquen un leve &lt;i&gt;       boom&lt;/i&gt;  de ventas y luego se olviden. Libros asimilados de alguna manera        al periodismo, libros que se compren por su actualidad pero cuya relectura        es prescindible, o peor aún, indeseable. Como los libros con largas        transcripciones de entrevistas que le hacen a Antonio Caballero para        recoger sus preciosas opiniones como en misa; el acto de comprarlas es una        pulsión de consumo al pasar por la mesa de novedades de una librería de        postín, igual a un antojo por un jamón: lo hojearán y lo dejarán        enmohecerse en la mesa de noche hasta que alcance el nivel de los rimeros        de periódicos viejos y vaya a parar a los tenderetes de libros de segunda        en la calle 22. De estos libros lo que importa es que se vendan, no que se        lean: es más, dudo mucho de que quienes los compran tengan ninguna        intención de leerlos, ni mucho menos de releerlos. Pero sí de exhibirlos        al desgaire encima de sus &lt;i&gt;coffee table books&lt;/i&gt;, para que sus        visitantes se enteren de que son tipos enterados.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;       &lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;       &lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Y Rubiano es justamente un        escritor que merece releerse. Dije al principio de manera un tanto        atrevida para este país de antropofagias, que se trata de uno de los        mejores escritores vivos de Colombia. Y repaso la lista, excluyendo de        ella al consagrado Fernando Vallejo y al monstruo GGM, y me sobran dedos:        vivo está Germán Espinosa, que tiene una antología de cuentos monumental        además de &lt;i&gt;La tejedora de coronas&lt;/i&gt;. Y vivo está Antonio Caballero,        que escribe sus columnas para la galería, y también posa de escritor, pero        usa esta pose para seducir y no para vender libros, porque &lt;i&gt;Sin Remedio&lt;/i&gt;,        que es la novela de la Bogotá de los setentas pero sobre todo la novela de        la bogotanidad, no necesita de ningún artilugio de promoción ya que es una        novela magistral. Basta con que el editor le haga un poquito de ruido.        Vivo también está Roberto Montes Mathieu (&lt;i&gt;El cuarto bate&lt;/i&gt;), cuya        escasa obra se lamenta. Y vivos están, cómo no, Abad Faciolince, cuyas        novelas adolecen de editorialismo, exceso verbal y falta de autoedición,        pero hierven, son vitales y van en vía de mejora, y el difícil Luis Fayad        de &lt;i&gt;Los parientes de Ester&lt;/i&gt;, y el prolijo Juan José Hoyos de &lt;i&gt;El        cielo que perdimos&lt;/i&gt;, y Laura Restrepo, de cuya obra se destaca sobre        todo &lt;i&gt;La novia oscura&lt;/i&gt; por su cuidadosa estructura, su bella factura        y su extraordinaria anécdota. Dos paisas, dos caribes,  cuatro  bogotanos.        Y pare de contar, a menos que hayamos de considerar literatura ese guión        de dudosa sintaxis que es &lt;i&gt;Rosario Tijeras&lt;/i&gt;. No están todos los que        son pero sí son todos los que están. Entre los miembros de esta arbitraria        lista no hay ninguno que pose como modelo: todos son escritores de misa y        olla, y no de pasarela.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;       &lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;       &lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;En efecto, desde muy temprana        edad este bogotano sin remedio que es Rubiano supo que lo suyo iba a ser        este destino un tanto incierto. Ser escritor es como ser torero: uno puede        convertirse en figura mundial o seguir toreando de pueblo en pueblo, pero        de todas maneras se juega el pellejo en cada palabra. Rubiano comenzó a        torear muy temprano, hacia 1982, con un libro de cuentos llamado &lt;i&gt;       Gentecita del montón&lt;/i&gt; que le publicó Carlos Valencia tras hacer el        normal tránsito por un premio de cuento de la editorial misma, y que hoy,        como casi todo lo de Rubiano, es inconseguible. Rubiano ofrecía con él una        perspectiva fresca de la sociedad colombiana, elaborada desde el ángulo de        la bohemia local, a la manera de Andrés Caicedo. El valor poético de la        vida  anárquica, de seres insólitos que transitaban la vida en contravía,        entre la droga, la rumba, la marginalidad o la subversión, era una        temática novedosa entonces, cuando aún se escuchaban los ecos de la        revolución &lt;i&gt;beatnik&lt;/i&gt; en Colombia y era válido (casi que        imprescindible) ostentar una posición progresista tirada a la izquierda,        como lo que hoy día llaman en fútbol “volante de creación”. Profetas de        nuevos modos de vida, &lt;i&gt;hippies&lt;/i&gt; de la universidad Nacional, anarcos        sin destino, mujercitas rumberas: muchos pichones de escritores actuales        han abrevado en esa fuente en secreto, como si Rubiano hubiera descubierto        de pronto que se podía escribir sobre esos personajes, que había una        poética detrás de ellos. Hoy día esa temática luce un tanto anacrónica,        pero Rubiano ha trasvasado algunos de esos personajes en sus cuentos        modernos (“El gurú Mejía”, por ejemplo, en su libro &lt;i&gt;Vamos a matar al        dragoneante Peláez&lt;/i&gt;, de 1999), en donde el llamado modo de vida        alternativo de las gentes de la Colina de la Deshonra (el barrio La        Macarena de Bogotá en los años 70, detrás de la plaza de toros), adquiere        una perspectiva madura, ya distante en la historia. Hay un escritor que        acompaña a Rubiano en esa visión zurda de la vida bogotana, y es su íntimo        amigo Antonio Morales Riveira, el brillante periodista hijo de Próspero        Morales (&lt;i&gt;Los pecados de Inés de Hinojosa&lt;/i&gt;), que figuraría en la        atrabiliaria lista de arriba si hubiera hecho la tarea. Muestra de ello es        su magistral cuento “El del ritmo no eras tú”, publicado en la antología       &lt;i&gt;El  último macho&lt;/i&gt;  donde se reúnen textos de tres generaciones de        Morales. Mas no importa, seguiremos esperando la eterna novela en        preparación de Morales, hasta el último día de la eternidad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;       &lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;       &lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Felizmente Rubiano se aleja de        esa temática marginal, que de alguna manera era estrecha de miras, como        quiera que se deriva de un fanatismo, y lanza su declaración de guerra        literaria con &lt;i&gt;El informe de Galves&lt;/i&gt;, en 1993. En términos de        mercadeo Rubiano fue durante los años 80 lo que los editores llaman “una        promesa literaria”, criterio basado en la ecuación &lt;i&gt;premios+corta edad=        éxito+billete, &lt;/i&gt;y que José Saramago se ha encargado de denunciar en        repetidas entrevistas con su habitual lucidez. Este &lt;i&gt;síndrome de Rimbaud&lt;/i&gt;         es en realidad  una premisa falaz traída del mercadeo, según la cual un        escritor joven vende más por el solo hecho de serlo, teniendo en cuenta        como valor absoluto y como factor de ventas primero la juventud y luego la        calidad. Por eso rara vez se tienen en cuenta en Colombia &lt;i&gt;óperas primas&lt;/i&gt;         de gente de más de 40 años, sin recordar que Conrad abandonó la marina        mercante por la literatura ya bien entrado en los cuarenta y que gente        como Vallejo, GGM y Mutis han producido sus grandes obras en la madurez.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;       &lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;       &lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Pero en lugar de infligirnos un        alud de obra irregular para darles gusto a los tipos de mercadeo, Rubiano        hizo dos movimientos extraños: se silenció durante unos años y se exilió        en el Ecuador detrás de un amor (cuando lo políticamente correcto habría        sido marcharse a París, lo cual tampoco garantiza nada, según ha podido        verse en otros escritores contemporáneos). Tenía otras pasiones, además de        la literatura, y probablemente no tenía nada qué decir aún (“aún” en los        términos de tiempo de los editores). Sus otras pasiones eran a saber, la        fotografía, el cine documental y la investigación. Produjo un par de        libros fotográficos y expuso como artista, participó como investigador en        libros sobre historia de la fotografía, fundó en Quito un bar de salsa que        le da un mediano pasar (“Seseribó”), y trabajó en periodismo cultural y en        edición. En el entretanto, tuvo tres hijos. Como consecuencia natural de        este hecho en un escritor, produjo algunos libros infantiles, que se        cuentan entre sus obras más vendidas, y curiosamente orientadas hacia la        novela negra.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;       &lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;       &lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Pero estábamos hablando del &lt;i&gt;       Informe de Galves  &lt;/i&gt;y la declaración de guerra hacia la novela negra.        En 1993 Rubiano es ya un escritor preparado, aunque no necesariamente        maduro, pero ha dejado pasar mucho tiempo desde la salida de su primer        libro, y lo más grave, ha dejado de &lt;i&gt;sonar. &lt;/i&gt; &lt;i&gt;El informe de Galves        &lt;/i&gt;pasó inadvertido, excepto para un (valga la expresión) &lt;i&gt;nicho&lt;/i&gt; de        lectores formado en la lectura del cómic moderno y en las novelas de        Dashiell Hammet como &lt;i&gt;Cosecha Roja&lt;/i&gt;. Su cuento “La muñeca de ébano”        es un sutil homenaje a &lt;i&gt;El halcón maltés&lt;/i&gt; . En este libro Rubiano se        decanta por el género negro, abandonando las anécdotas de los artistas        marginales, pero adaptando el género al trópico y más exactamente a        Bogotá. Una ciudad de inmigrantes y de delincuentes, que no había tenido        quien cantara ese ángulo suyo de mujer torva, dura y cínica, atractiva y        fatal como un mal bolero.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;       &lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;       &lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Con &lt;i&gt;Galves&lt;/i&gt;  Rubiano        alcanza la maestría en el manejo del cuento como género literario. Pero no        del cuento corto, repentista, que está tan de moda como solución para        exhibir el ingenio por parte de escritores y editores, sino del cuento        profundo y complejo, matizado y largo. Un tipo de cuento rayano en la        novela corta, pero de manejo mucho más difícil que la novela misma, porque        sigue siendo un cuento, es decir, una flecha que se dirige hacia su        destino sin desviarse en lo más mínimo y en busca de producir un efecto        demoledor y no una serie de matices de sentimientos, según rezan los        cánones de Horacio Quiroga y de Hemingway. Cuentos como “Los papeles de        Juan de la Cuesta”, o personajes como Larsen, el protagonista de “Un        editor pirata”, demuestran este aserto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;       &lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;       &lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Pero esa maestría no le        garantiza a Rubiano suficiencia en el terreno novelístico, porque se trata        de géneros distintos. Una cosa es pintar un fresco social a través de unos        personajes novelísticos y otra transmitir un sentimiento por medio de un        cuento. Luego de una ardua separación conyugal, Rubiano vuelve al ring y        produce &lt;i&gt;Vamos a matar al dragoneante Peláez&lt;/i&gt; , segundo volumen de        cuentos con una característica peculiar: son un recorrido por la historia        de la Bogotá del siglo XX. Pinta las distintas épocas de la ciudad y es        para mí su libro más logrado, mucho más que su novela &lt;i&gt;El anarquista        jubilado&lt;/i&gt;, del 2002. En el &lt;i&gt;Dragoneante&lt;/i&gt;, este escritor que se        autoadscribe a la novela negra pero es más bien un hiperrealista, logra        mejores cuentos sobre tiempos históricos que actuales. El &lt;i&gt;Dragoneante&lt;/i&gt;         está ordenado cronológicamente, y su cuento mejor logrado es el primero,        que transcurre en la época de la guerra de los Mil Días. Hernando, Elvira        y Joaquín Perdomo se mueven en un ambiente denso de finales del siglo XIX,        donde el honor es una apariencia y los canallas se aprovechan de los        ingenuos que creen en él. Una historia de espionaje que transcurre a        caballo, entre postas y cartas en alforjas de cuero llenas de secretos,        conduce al protagonista a una trampa militar que despejará el camino del        canalla hacia la mujer de sus sueños y enterrará de paso al partido        liberal. Aunque pretenda enmarcarse en el género negro, este cuento        traspasa ese estrecho marco y vuela mucho más allá, hacia la        interpretación de la naturaleza humana, que es en últimas de lo que se        trata esto de la literatura.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;       &lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;       &lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;El libro avanza con cuentos        representativos de cada década. Conocemos a míster Portila, un oscuro        abogado encargado de cuidar un gringo que investiga en la Bogotá de los        cuarenta y termina asesinado. A Máximo Frisone, escultor y anarquista de        la época de la fundación del partido comunista en Colombia, hacia 1930,        que intenta volar la fábrica de Bavaria enfrente del actual Museo Nacional,        entonces cárcel. Al Gurú Mejía, personaje que descrestaba juventudes en la        Universidad Nacional de los setentas y se convierte poco a poco en su        propia sombra. Y a Culoetrueno, travesti y mesero de un peligroso bar gay        del sur de Bogotá. Todo un fresco de la ciudad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;       &lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;       &lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Rubiano y yo estamos en un        coqueto restaurante de la Macarena bogotana, absurdamente caro y        pretenciosamente parisino, un restaurante más de esos que se nutren de la        memoria de Jaime Garzón y de la fama ya lejana que tuvo el barrio en su        época de bohemia. Rubiano recorre con nostalgia estas mismas calles de        andenes rotos, cubiertas de mierda de perro que tuvieron un encanto        especial hace veinte años, cuando funcionaban bares como La teja corrida y        El palomar  en casas hoy abandonadas. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;       &lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;       &lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Entre bocado y bocado de &lt;i&gt;       prosciutto&lt;/i&gt;, Rubiano, que es un tipo alto y fornido, con físico de        exciclista o de estibador de barcos, de tez mora y barba entrecana que le        da un cierto encanto mediterráneo, me cuenta de los tres proyectos de        novela que tiene en mente: uno sobre inmigrantes colombianos al Ecuador        -vaya, qué original- otro sobre tráfico de obras de arte -me acuerda de &lt;i&gt;       Tintín y el arte alfa&lt;/i&gt;, cómic póstumo de Hergé- y una novela histórica.        Salta ofendido, como si le hubiera echado alcohol en un ojo, cuando le        digo que &lt;i&gt;El anarquista jubilado&lt;/i&gt;  es una novela más bien poco        verosímil y de anécdota difícil de seguir, y que sus &lt;i&gt;fans&lt;/i&gt; que        hacemos procesión a San Librario para conseguir un ejemplar del &lt;i&gt;Galves&lt;/i&gt;         para regalar, esperamos una segunda novela que alcance el nivel de sus        cuentos. “Pero si son cosas que me pasaron a mí” protesta, y entonces        descubro que Mariana Llano, la bella cineasta que persigue traficantes de        fauna y tiene sexo triste en &lt;i&gt;El anarquista jubilado &lt;/i&gt; es el propio        Rubiano, que estuvo haciendo documentales sobre ese tema en el Ecuador. A        los traficantes de fauna se sobrepone una compleja trama de tres tipos que        hace treinta años buscaban con un mapa de tesoro el cadáver de Camilo        Torres para lograr la paz de Colombia, pero en el fondo, para hacer plata.        Ahora los tipos están en orillas opuestas de la vida, el uno como        traficante, el otro como ecologista y el tercero como borracho        desilusionado de la revolución, que se la pasa leyendo a Shakespeare en la        edición de papel biblia de Aguilar. Todo ello refuerza mi convicción de        que la verosimilitud en literatura tiene poco que ver con la verdad        realista, y devuelvo la conversación al tema de los proyectos de novela.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;       &lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;       &lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Rubiano me habla con pasión de        su proyecto de novela histórica, que transcurrirá en planos paralelos        entre finales del siglo XIX (como el cuento de Hernando y Elvira) y        finales del XX. El mismo ejercicio del &lt;i&gt;Dragoneante&lt;/i&gt;, que tiene        unidad de estilo mas no de trama. Todo gran libro de cuentos es el germen        de una gran novela, si el autor logra concretarla. Intuyo que si Rubiano        logra concretar ese vasto proyecto de novela histórica, se consagrará, sin        que importe su edad, la opinión de los tipos de mercadeo o las 600 páginas        que tendrá el mamotreto. Juiciosito, me termino mi ensalada sin        controvertir más, y muy dentro de mí oro para que Rubiano abandone el        proyecto de los inmigrantes colombianos a Ecuador y se consagre a su gran        fresco novelístico y me voy a mi casa a releerme &lt;i&gt;Los papeles de Juan de        La Cuesta&lt;/i&gt;, la historia de una edición príncipe de El Quijote perdida        en Bogotá entre aristócratas sin escrúpulos, ladrones de antigüedades y un        anarquista desesperado que quiere destruirla. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;              &lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35751142-3559105513844016450?l=corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com/feeds/3559105513844016450/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=35751142&amp;postID=3559105513844016450&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35751142/posts/default/3559105513844016450'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35751142/posts/default/3559105513844016450'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com/2008/11/roberto-rubiano.html' title='Roberto Rubiano'/><author><name>mauricio</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15868058349490827305</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='03560936179166815437'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_TY7CTaoesR8/SSG6aoO2J4I/AAAAAAAAABg/8OV5hAzLV8E/s72-c/Nueva+imagen.JPG' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35751142.post-3785871023138746180</id><published>2008-08-13T14:53:00.000-07:00</published><updated>2008-08-13T15:16:23.505-07:00</updated><title type='text'>JACK LONDON: LA LEY DEL MAS FUERTE</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_TY7CTaoesR8/SKNYwXJCziI/AAAAAAAAABY/uFACyiNDxe8/s1600-h/08-jack%26joan-big.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://1.bp.blogspot.com/_TY7CTaoesR8/SKNYwXJCziI/AAAAAAAAABY/uFACyiNDxe8/s400/08-jack%26joan-big.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5234124779803561506" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Por: Jose Angel Barrueco&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos              defunciones distintas jalonan la leyenda del escritor, idealista y              aventurero &lt;span class="autor"&gt;Jack London&lt;/span&gt;: una muerte accidental              y una muerte por mano propia, ambas tras larga enfermedad.&lt;br /&gt;            Corre el filo de la madrugada del 22 de noviembre de 1916. En el interior              de la hacienda "Beauty Ranch", en Glenn Ellen, California,              sobre el lecho, un hombre acabado combate la agonía de los              dolores renales, el desasosiego del insomnio, la decadencia física              y moral a la que el consumo frecuente de alcohol le ha empujado, la              infelicidad conyugal, el desencanto y el rastro de una existencia              dilapidada entre borracheras, derroches de fortuna e innumerables              aventuras. En los últimos tiempos, para atenuar los padecimientos              de la enfermedad, ha sustituido los analgésicos y el alcohol              por la morfina y la heroína.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se llama Jack London y la fama de sus cuentos y de sus novelas y su              militancia en el socialismo han atravesado las fronteras y los países.              Encima de la mesilla esperan las drogas. Con determinación              y acaso el pulso tembloroso, y la frente perlada de fiebre y de los              tormentos de la vigilia perpetua, toma en su mano la aguja y se inyecta              una sobredosis de sulfato de morfina y de sulfato de atropina. La              burla del destino quiere que ambas drogas actúen de forma contraria,              luchando una contra la otra, lo que le depara, en lugar de una muerte              súbita y sin dolor, una agonía de varias horas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acaso en aquellos momentos el escritor, atareado en la batalla contra              el suplicio, alcanzara a recordar el hermoso final de su novela autobiográfica              &lt;span class="titulo-libro"&gt;Martin Eden&lt;/span&gt;, donde, como en un oráculo              literario, parecía haber configurado el que sería su              fin. El escritor Martin Eden, inquieto e insomne en La Mariposa, el              barco que navega rumbo a los Mares del Sur, y presa de los desvelos              de la noche, salta al mar, tras descubrir el camino en unos versos              de Swinburne. Su resolución es desconsoladora y uno de los              finales más hermosamente tristes de la literatura: "Primero              nadó un rato. Un bonito de los que siguen a los barcos le mordió              y le quitó la carne. La Mariposa se alejaba. Dejó de              nadar y se instaló en la vertical. Le rodeó como una              hoguera radiante. Después, tenebrosidad". Martin Eden              viaja a los Mares del Sur decepcionado por haberse traicionado a sí              mismo: el ascenso a una clase social elevada, gracias a la fama que,              después de una época de rechazo editorial, ha logrado              con sus escritos, le proporciona la idea de que ha vendido su anterior              vida de hambre y miseria por los regalos y el relajo de la sociedad              que antaño despreciaba. Sin dejar un reguero de cartas de despedida              ni testamentos, con el denuedo de un suicida sin vacilaciones, se              arroja por la borda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez Jack London recordara las últimas palabras que había              escrito en aquella novela cuando se inyectó las drogas, sin              detenerse a redactar manuscritos de despedida ni anotar en un diario              su decisión. O tal vez, como cuenta otra de las leyendas en              torno a su confuso tránsito, muriese de manera accidental,              sin saber que aquel veneno mixto le empujaría aprisa hacia              la tumba. En cualquier caso, y siguiendo a &lt;span class="autor"&gt;Borges&lt;/span&gt;,              London "agotó hasta las heces la vida del cuerpo y la              del espíritu. Ninguna lo satisfizo del todo y buscó              en la muerte el tétrico esplendor de la nada".&lt;br /&gt;            Jack London había nacido cuarenta años antes, en 1876,              en San Francisco, bajo el nombre de &lt;span class="autor"&gt;John Griffith&lt;/span&gt;,              hijo de una espiritista soltera llamada &lt;span class="autor"&gt;Flora              Wellman&lt;/span&gt; y de un astrólogo ambulante y periodista, &lt;span class="autor"&gt;William              Chaney&lt;/span&gt;. El muchacho, dado el carácter enfermizo de su              madre y la desaparición de su padre, fue criado por una antigua              esclava, Virginia Pentiss. Pronto, Flora Wellman contraería              matrimonio con un veterano de la guerra, John London, de quien John              Griffith tomó el apellido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras comienza su educación, empiezan sus primeros pasos              en el mundo de la miseria y el hambre. Con diez años ya vende              periódicos en la calle durante la noche, hasta que llega la              hora matutina de entrar al colegio. Desde entonces, junto al hambre              como camarada que le roba la infancia antes de clausurarla, atraviesa              un periplo en el que prueba en sus carnes los oficios más embrutecedores              y dispares: ladrón de ostras, agitador político, contrabandista,              pescador, soldado, marinero, buscador de oro en Alaska... Probó              en sus labios la hiel del vagabundaje y, consumido por el escorbuto              y el fracaso en su búsqueda de oro, regresó para iniciar              una carrera literaria que iba a acarrearle fama mundial y una fortuna              que derrocharía en viajes, borracheras, granjas y donaciones,              siempre titubeando al filo de la ruina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jack London compagina su militancia en el socialismo con el descubrimiento              de autores como &lt;span class="autor"&gt;Nietzsche&lt;/span&gt;, &lt;span class="autor"&gt;Spencer&lt;/span&gt;              o &lt;span class="autor"&gt;Darwin&lt;/span&gt;. De estas lecturas contradictorias              nace un personaje complejo; en sus obras se refleja su pasión              paradójica por el individualismo nietzscheano y por el colectivismo              socialista. De su trayectoria vital, como de una mina de la que extrajese              oro, extirpa la materia aventurera que servirá de base literaria              para sus cuentos y novelas. Algunas, como &lt;span class="titulo-libro"&gt;Colmillo              blanco&lt;/span&gt;, &lt;span class="titulo-libro"&gt;Martin Eden&lt;/span&gt; o &lt;span class="titulo-libro"&gt;La              llamada de la selva&lt;/span&gt;, han alcanzado por derecho propio el rango              de clásicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;London ha sido un hombre de acción y esa acción, esa              supervivencia del hombre por salir adelante en un entorno hostil,              cuaja con acierto en sus libros, narrados con sentido del ritmo y              nervio. Con treinta años es el escritor mejor pagado de su              país, y a lo largo de su trayectoria literaria publicaría              más de cincuenta libros, convirtiéndose en lo que hoy              conocemos como autor de best-sellers, pero dotado de un gran talento.              Fue el típico escritor que ha vivido todo cuanto luego ha escrito.              Su maridaje entre experiencia y literatura es completo. Pero no sólo              se alimentó de filosofías contradictorias y aventuras              en buques: de las bibliotecas desempolvó material abundante              de lectura para perpetuar esa condición tan americana de "hombre              hecho a sí mismo".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo su itinerario por los lados salvajes de la vida culmina aquella              madrugada de 1916, en el lecho de su hacienda, carcomido por la ruina              física y moral, con esa sobredosis que, acaso con el pulso              tembloroso, se inocula para apaciguar el rigor de los sufrimientos.              La frialdad con que su personaje Martin Eden escoge su punto final              nos recuerda también al protagonista de &lt;a href="http://www.literaturas.com/v010/sec0309/suplemento/burlado.htm" class="autorenlace-rojo"&gt;El              burlado&lt;/a&gt;, cuento de London recuperado recientemente en la antología              de &lt;a href="http://www.literaturas.com/v010/sec0309/suplemento/suicidas.htm" class="autorenlace-rojo"&gt;Suicidas&lt;/a&gt;. En              este relato un hombre ve aproximarse su muerte mediante la tortura              lenta y dolorosa, que sus enemigos acaban de infligirle a sus compañeros.              Sabe que sólo la astucia y la elocuencia podrán granjearle              una extinción rápida y digna, un pasar al otro lado              sin llantos ni súplicas innobles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De ese mismo modo, como su Martin Eden, como el Subienkow de El burlado,              como el viejo indio ya inservible de &lt;span class="titulo-libro"&gt;Ley              de vida&lt;/span&gt; que es abandonado a morir frente al frío del              ártico y las manadas de lobos tras haberse convertido en una              carga para los suyos, queremos creer que Jack London aceptó              su destino, sin quejas ni llantos, con la determinación de              quien se sabe vencido en esa lucha que marcan las leyes de la supervivencia.              La ley de la selva y la ley del más fuerte.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35751142-3785871023138746180?l=corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com/feeds/3785871023138746180/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=35751142&amp;postID=3785871023138746180&amp;isPopup=true' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35751142/posts/default/3785871023138746180'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35751142/posts/default/3785871023138746180'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com/2008/08/jack-london-la-ley-del-mas-fuerte.html' title='JACK LONDON: LA LEY DEL MAS FUERTE'/><author><name>mauricio</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15868058349490827305</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='03560936179166815437'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_TY7CTaoesR8/SKNYwXJCziI/AAAAAAAAABY/uFACyiNDxe8/s72-c/08-jack%26joan-big.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35751142.post-8625381535317823385</id><published>2008-05-25T15:46:00.000-07:00</published><updated>2008-05-25T16:11:06.567-07:00</updated><title type='text'>LAS VISIONES DE FERNANDO DENIS</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_TY7CTaoesR8/SDnxqlyr-dI/AAAAAAAAABQ/-2yje3Myz_w/s1600-h/fernando_denis.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_TY7CTaoesR8/SDnxqlyr-dI/AAAAAAAAABQ/-2yje3Myz_w/s400/fernando_denis.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5204456558404827602" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="blogSubject"&gt;LAS VISIONES DE FERNANDO DENIS / NICOLÁS SUESCÚN &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://blog.myspace.com/index.cfm?fuseaction=blog.viewCategory&amp;amp;FriendID=332094502&amp;amp;BlogCategoryID=25"&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="blogContent"&gt;El poeta que hoy presento es una paradoja viviente: escogió  para firmar sus libros un seudónimo tan común o más que su nombre verdadero  —José Luis Gonzáles Sanjuán—, y a pesar de llevar una vida sórdida, por lo  pobre, aunque no despreciable —como quiso calificarla uno de nuestros  novelistas—, se ha proclamado prerrafaelista —esa sofisticada hermandad de  pintores y poetas ingleses del siglo diecinueve de un romanticismo sensual y  casi místico—, y se mueve, nos interna en sus poemas, en un mundo de enorme  belleza: los mitos, los personajes y las imágenes de la literatura del mundo,  pero sobre todo de Borges, de los prerrafaelistas, claro, y hasta de Christopher  Marlowe —el genial dramaturgo inglés que quizás habría sido un digno rival de  Shakespeare, de no haber sido asesinado a los 29 años en una riña de taberna—, y  de ciertos pintores del romanticismo, como Turner, sobre todo Turner, cuya "…luz  demencial que sueña en los espejos, /Monólogo de los crepúsculos bermejos /  Fragatas incendiadas de mortales colores", le inspira el título y el tono de su  primer libro, La criatura invisible en los crepúsculos de William Turner, o  Piranesi, ese grabador genial del siglo dieciocho, que "trazó la arquitectura de  los infiernos".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo obsesionan ciertos temas —, los elementos, el fuego en  primer lugar, la pintura, los colores, la noche, el infierno, los espejos, el  doble y lógicamente para este férvido hijo del trópico, la nieve, los lagos de  hielo, los hielos azules— y ciertos personajes de la literatura y el arte. El  resumió esos temas, aunque dejando bastante por fuera, en la "Palabra liminar"  para este deslumbrante primer libro, donde habla de "mi amor por el sueño, por  los colores sin los cuales muere la mirada, por esa criatura que no conozco y  que me invade infinitamente, por Borges, cuya genio importa una complejidad para  las letras y la soledad del verso".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Denis llama a Turner, "hermano del  fuego" y le pide que su espíritu "haga brotar llamas / En nuestras palabras".  Este hermoso libro nos transporta a su "dorado" siglo diecinueve y consiste,  añade con recato el poeta en "unos breves ejercicios". En un segundo libro —que  después deshizo—, Leo casi toda la noche y viajo al sur en el invierno, título  sacado de "La tierra baldía" de T. S. Eliot, tal vez el más famoso —y desolado—  poema del siglo veinte, se desdobla el autor en Phileas —evocación, típica del  sedentario soñador inveterado del famoso y muy práctico, aunque imaginado,  viajero de Julio Verne, Phileas Fogg, que le dio la vuelta la mundo en 80 días—,  Phileas Denis, entonces"un joven pintor del Caribe colombiano, viajero y  ornitólogo", a la vez tallador que "con la mano del amor reinventa los colores"  —y que viaja, en un bello homenaje a Aurelio Arturo, "al sur de fuego y madera  roja nutrida por el fuego"—, al evocar a la "bellísima joven Magdalena que  aparece en sus cuadros, cartas y memorias", y también a la región de "intensos  azules" donde nació; que presencia cómo "regresa la noche a su lienzo y nos  encierra"; y que en el cine, ese "salón de los sueños", siente "la extrañeza de  una pared donde empieza el mundo".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Ven a estas arenas amarillas, como  tituló aquellos poemas para su segundo libro, Phileas Denis, ese "pintor de aves  y viajero" imaginario, ese doble soñado, llega pues, creador de ensueños y de  fantásticas imágenes, "al país de la metáfora, / Donde todo es pintura,  esplendores / Que se apagan sobre el verano de tantas costas / Para quedarnos a  morir aquí, / En estos aposentos del sur / Donde nació el mejor de los poetas".  En este libro, tan rico en vívidas metáforas como el primero, el personaje del  poema "De uno que vio a Circe", dice haber sido:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"…prisionero de unos  brazos que conocen el vasto&lt;br /&gt;Deseo del mundo, de unos cabellos que  caen&lt;br /&gt;Sobre mí todavía, como la lluvia de oro de Zeus&lt;br /&gt;Entre acantilados  vertiginosos, enrojecidos bosques&lt;br /&gt;Y arenas amarillas. Fui cautivo de unos  ojos&lt;br /&gt;En cuya hoguera aún arden poemas de Homero.&lt;br /&gt;Es imposible atravesar  estos bosques antiguos&lt;br /&gt;Y su magia&lt;br /&gt;Sin que esta insoportable dulzura pueda  matarte…&lt;br /&gt;Y este deseo de volver a la isla sé que&lt;br /&gt;Enloquecería a  cualquiera."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esos bosques antiguos y su magia, esas arenas amarillas a  donde nos invita este poeta son pues la literatura, de Homero hasta Borges, y la  que inspira la poesía "embriagada de metáforas" de este enloquecido portador de  una personalidad múltiple que pinta esas —entre muchos otros fantásticos  paisajes—, visiones increíbles —ese "juego de círculos y laberintos"— de  Giovanni Battista Piranesi, autor de aquellas "impresiones caprichosas de  cárceles", que previó en sus fantásticos grabados arquitectónicos de las ruinas  subterráneas en la Roma del siglo dieciocho la opresiva atmósfera de nuestro  tiempo. En sus oscuros grabados de cavernosas bóvedas, un difuso rayo de sol  crea un espacio casi palpable, repleto de enormes arcos que se entrecruzan en  forma ilógica, de escaleras y gigantes jarrones, candelabros, lápidas, trípodes  y ornamentos, criptas y rejas, puentes levadizos y ominosos aparatos de tortura.  El color está ausente en los grabados, y la impresión que causan es la de que  ese monstruoso y sobrecogedor mundo subterráneo es una imagen del subconsciente  colectivo, como lo son los poemas, llenos, desbordantes de color, ellos sí, de  Fernando Denis, este feliz habitante del "país de la metáfora". También, como  las pesadillas de Piranesi y las visiones de Turner, la poesía de Denis está  signada por un fuego infernal. Como el Dédalo de uno de sus poemas, el poeta es  un hechicero que llega "desde los confines donde nada es real" y "todo es  pintura, esplendores de fuego".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Denis ha ido añadiendo a su poesía nuevos  personajes, en este segundo libro: Remedios Buendía, por ejemplo, a quien le  escribe una carta desde un cuarto de Macondo donde el poeta espía los  crepúsculos; la Mohana, en cuya cabellera "se esconden los secretos de muchos";  pero sobre todo Tamerlán, y su amada Zenócrate, aunque no los personajes de la  tragedia de Christopher Marlowe, sino transformados por la desenfrenada  imaginación de Denis: Tamerlán, el cruel, "Azote de Dios y Terror del mundo"  como se describe a sí mismo en la obra de Marlowe, conquistador del Asia  central, de Rusia y de Persia, ávido de poder, pero que en los versos de Denis  "observa metáforas" como cualquier poeta, y sufre de portentosos delirios, de  los que lo salva, amante romántico y sensible, el recuerdo de la amada; y ella,  la hija del sultán del ardiente Egipto, en el poema de Denis se desliza en su  trineo "rompiendo hielos azules", como si viviera en Noruega. Cabe añadir que  Marlowe fue tan libre en su interpretación de los personajes históricos como lo  es Denis con los suyos. La historia para el genial dramaturgo inglés, los  personajes de éste según Denis, son apenas medios para dar libre juego a sus  visiones poéticas, pero en ambos está la esencia del conquistador, solo que en  Denis en una forma indirecta, visto por su amada. Así, ella dice, hablando de su  esposo, en un poema del libro, todavía sin título, que ahora está  escribiendo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"En su espada hay el sueño y la magia, hay un  talismán&lt;br /&gt;Que horroriza; su luz me aterra, enceguece a los hombres.&lt;br /&gt;Por la  noche el sueño no le da reposo, lo desgarra.&lt;br /&gt;Imagina que ya es un dios, que  es suyo el infinito.&lt;br /&gt;Pero en mis brazos no es más que un hombre  solo&lt;br /&gt;Ardiendo en el lecho, temblor y amor&lt;br /&gt;Mientras de los astros cae la  nieve".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Platón, con Nietzche, el más poético de los filósofos, decía que  los poetas eran mentirosos y los expulsó de su república ideal. Pueden ser  mentirosos, pero lo son en una forma muy peculiar, pues se las arreglan para  decir la verdad. ¿Puede haber mejor descripción que la de estos versos del poder  desnudo del conquistador y a la vez del poder avasallador del amor? Y hablando  de amor, de verdadero amor, ¿es posible definirlo con más ingenio y humor que  éste, el más corto de los poemas de Denis, titulado "Ajedrez":&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Blanca o  negra la tinta&lt;br /&gt;Con la que escriba tu nombre&lt;br /&gt;Siempre ganarás nuestra  partida"?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero hay otra clase de amor —espiritual, se podría decir— el  amor a la verdad y la belleza, que impregna toda la poesía de Fernando Denis, y  cuyo dominio, doloroso y placentero a la vez, él imagina en William  Turner:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Un mar de ardiente fiebre calcina mis sentidos,&lt;br /&gt;Mi pecho es  una ciega tempestad invisible,&lt;br /&gt;Siento en mí los escombros de ese sol  imposible&lt;br /&gt;Y el amor, el más hondo que se haya resistido,&lt;br /&gt;Muero de luz en  esta tarde sola del mundo,&lt;br /&gt;Pasaré al horizonte incesante y  profundo."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Nicolás Suescún&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35751142-8625381535317823385?l=corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com/feeds/8625381535317823385/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=35751142&amp;postID=8625381535317823385&amp;isPopup=true' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35751142/posts/default/8625381535317823385'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35751142/posts/default/8625381535317823385'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com/2008/05/las-visiones-de-fernando-denis.html' title='LAS VISIONES DE FERNANDO DENIS'/><author><name>mauricio</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15868058349490827305</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='03560936179166815437'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_TY7CTaoesR8/SDnxqlyr-dI/AAAAAAAAABQ/-2yje3Myz_w/s72-c/fernando_denis.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35751142.post-2907965418023086967</id><published>2008-03-01T09:55:00.001-08:00</published><updated>2008-03-01T09:55:49.578-08:00</updated><title type='text'>Caravaggio</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_TY7CTaoesR8/R8mYn_J_0gI/AAAAAAAAABA/jjKvIR6MtYM/s1600-h/134_caravaggio.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5172833459747410434" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_TY7CTaoesR8/R8mYn_J_0gI/AAAAAAAAABA/jjKvIR6MtYM/s400/134_caravaggio.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35751142-2907965418023086967?l=corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com/feeds/2907965418023086967/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=35751142&amp;postID=2907965418023086967&amp;isPopup=true' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35751142/posts/default/2907965418023086967'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35751142/posts/default/2907965418023086967'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com/2008/03/caravaggio.html' title='Caravaggio'/><author><name>mauricio</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15868058349490827305</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='03560936179166815437'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_TY7CTaoesR8/R8mYn_J_0gI/AAAAAAAAABA/jjKvIR6MtYM/s72-c/134_caravaggio.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35751142.post-4186411668551594834</id><published>2007-11-12T12:14:00.000-08:00</published><updated>2007-11-12T12:42:26.670-08:00</updated><title type='text'>Raymond Chandler: la austera sencillez de la ficción</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_TY7CTaoesR8/Rzi1XCUOpyI/AAAAAAAAAAs/jLpF6BP40yA/s1600-h/chandler.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5132051182752016162" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_TY7CTaoesR8/Rzi1XCUOpyI/AAAAAAAAAAs/jLpF6BP40yA/s400/chandler.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Vive en el 615 Edificio Cahuenga, Hollywood. En el Boulevard Hollywood cerca de Ivar. Su teléfono es Glenview 7537.&lt;br /&gt;Tiene una habitación y media. La media habitación es una oficina dividida en dos salas para recibir gente. Siempre deja la recepción sin llave por si se presenta algún cliente y quiere sentarse y esperar. Es una suerte para nosotros: podemos esperarlo. La lluvia arrecia. El agua llega a la altura del pavimento de las aceras y una fina película acuosa cubre la superficie. No sería nada grato tener que esperarlo a la intemperie. Probablemente esté emborrachándose en algún bar de poca categoría y no vendrá sino hasta la madrugada.&lt;br /&gt;Su nombre es Philip Marlowe y es detective privado. No siempre se llamó así, hubo quienes lo conocieron como John Dalmas, Ted Carmady, Malvern y Mallory. Finalmente entendió que era inútil ocultarse en otros nombres, y se acostumbró al de Philip Marlowe. Sabía que era su carta de presentación la que lo delataba una y otra vez: la respuesta ingeniosa e invariablemente pendenciera, el cigarrillo colgando de la comisura de la boca, la rebeldía, el sombrero apenas ladeado, los mismos modales duros, desafiantes.&lt;br /&gt;Antes de montar su propio negocio trabajó en la oficina del fiscal de distrito de Los Ángeles, a las órdenes de Taggart Wilde, donde fue despedido por esa misma insubordinación que hoy lo convierte en el mejor detective que se pueda comprar... y el más barato: apenas veinticinco dólares diarios, más gastos. Como mucho, eso podrá sumar cincuenta dólares y un poco de gasolina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llega con el cuello del impermeable levantado y el ala del sombrero baja. La lluvia ha mojado la parte de la cara que quedaba descubierta.&lt;br /&gt;Sin decir palabra, como si no hubiese reparado en mí, se quita el abrigo y saca el pañuelo para secarse. De igual modo se libró del sudor del rostro, el cuello y el dorso de las muñecas la primera vez que visitó al general Sternwood en aquel invernadero en el que el millonario se había confinado para atender su salud. En esa ocasión el encargo había sido un asunto de deudas: un pagaré extendido por una de las dos hijas del general —ambas iban a la perdición, aunque por caminos separados y ligeramente divergentes—, un vulgar caso de extorsión que devendría en varios asesinatos.&lt;br /&gt;—¿Un trago? —me pregunta.&lt;br /&gt;No espera respuesta, va hacia la cocina.&lt;br /&gt;Con la ventana abierta desde ese sexto piso el aire de la noche entra a raudales con una especie de dulzura añeja que todavía recuerda los tubos de escape de los automóviles y las calles de la ciudad.&lt;br /&gt;Olfateo con disimulo mi vaso. Copio los movimientos que he visto en Marlowe alguna vez. El trago tiene el olor adecuado. De todos modos espero a que él beba antes de hacerlo yo. Retengo el bourbon un momento en la boca antes de tragarlo. No hay cianuro.&lt;br /&gt;Noto que Marlowe sonríe, creo que ha percibido mi desconfianza.&lt;br /&gt;Se oyé el ruido de la lluvia golpeando en las paredes.&lt;br /&gt;—¿Y bien…? —dice al fin.&lt;br /&gt;—Busco información de Raymond Chandler —le suelto sin más vueltas—. ¿Ha oído hablar de él?&lt;br /&gt;No me pregunta las razones de mi búsqueda, me evita inventar mentiras torpes.&lt;br /&gt;Esta es la crónica de lo que escuché aquel día entre tragos de bourbon, cigarrillos rubios y un ejemplar de El sueño eterno. La austera sencillez de la ficción más que la enrevesada trama de los hechos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Raymond Chandler nació en Chicago en 1888. Como ha sucedido con muchos grandes escritores, comenzó escribiendo poesía. Vivía de la indulgencia de un tío que lentamente se iba quedando sin indulgencia.&lt;br /&gt;—¿Sabía usted que Chandler era poeta? —dice Marlowe.&lt;br /&gt;—No habría apostado un dólar —contesto.&lt;br /&gt;Con movimientos lentos, Marlowe abre un cajón y me pasa un ejemplar de The Westminster Gazette.&lt;br /&gt;Busco la fecha: 1° de marzo de 1912.&lt;br /&gt;No puedo creer lo que veo. Me esfuerzo en ocultar mi sorpresa.&lt;br /&gt;—Chandler tenía algo más de veinte años para aquella época —me dice Marlowe, que ha adivinado mi desconcierto.&lt;br /&gt;Leo:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;El rey&lt;br /&gt;por Raymond Chandler&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La noche cortó con cuchillo de sombra&lt;/div&gt;&lt;div&gt;el reino del sol por la mitad;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;el amanecer rojo con ella entra en lucha;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;vasallos míos, a ambos abrazo. &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Los marineros cantan junto al mástil,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;la tempestad azota la turbia espuma,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;pero yo, el Rey, camino raudoh&lt;/div&gt;&lt;div&gt;acia la proa, para guiarlos a casa. &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Soy el amante dedicado a las lágrimas,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;soy el cínico frío y sabio,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;soy el fantasma de años nobles,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;soy el profeta envuelto en rabia. &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Soy el templo olvidado&lt;/div&gt;&lt;div&gt;que se desmorona en la cima de un monte salvaje;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;soy el dios fresco y radiante&lt;/div&gt;&lt;div&gt;a quien las religiones jóvenes veneran. &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;La perfección buscada de tantas formas&lt;/div&gt;&lt;div&gt;es a mi cargo, bestia en un establo;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;lunas innumerables miran desde mis ojos;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;mundos innombrados se sientan a mi mesa. &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Mi mirada está en el mediodía espléndido,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;en la orquídea dorada que florece al sol;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;mi frente es como la laguna del sur,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;y todas las estrellas están a mis pies. &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Mares perdidos lloran: yo hice su canción.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Tierras perdidas sueñan: yo les concedí el éxtasis.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La tierra es antigua, y la muerte poderosa;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;más fuerte soy yo, el verdadero Romance.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Jamás lo hubiera imaginado —le digo a Marlowe—. Es un buen poema.&lt;br /&gt;—Tal vez el mejor —dice él, me pide la revista y la vuelve a su cajón—. No quisiera usted ver los otros. Chandler lo entendió a tiempo y prefirió alejarse de ese "arte luminoso" y meterse en su lugar, en el submundo del cuento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su primer cuento, "Los chantajistas no disparan", fue publicado por Black Mask en 1933.&lt;br /&gt;La carrera de Chandler como poeta se interrumpió de golpe —acaso por la necesidad— en 1912. Las mudanzas y los empleos mundanos serían su nueva rutina por mucho tiempo. No escribió una sola página en veinte años.&lt;br /&gt;Se desconoce qué extraño azar lo devolvió a las pistas: un día cualquiera comenzó a publicar otra vez. Ya no se trataba de poemas, también había variado el escenario: ahora publicaba para revistas baratas de crimen.&lt;br /&gt;Edición de junio de 1938 de Dime Detective, con la publicación de "Bay City Blues", de Chandler.&lt;br /&gt;En 1939 publicó su primera novela, El sueño eterno (The Big Sleep).&lt;br /&gt;Ya nunca sería igual.&lt;br /&gt;Sólo siete años después, con una fortuna ganada en Hollywood, compraba una lujosa mansión cerca de San Diego.&lt;br /&gt;Acaso pocos autores de su generación hayan envejecido menos.&lt;br /&gt;Era un escritor lento, de aquellos que sopesan bien cada palabra antes de pasar a la siguiente. No son muchas las novelas que publicó: apenas siete, muchas de ellas refundiendo cuentos que ya conocían los lectores de Black Mask y Dime Detective, revistas pulps que publicaban historias de detectives cínicos y desencantados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No puedo apartar una idea de mi cabeza: poeta.&lt;br /&gt;Me pongo de pie.&lt;br /&gt;Marlowe me cruza el brazo, impidiéndome salir.&lt;br /&gt;—¿Usted me ve cara de Cary Grant? —expulsa el humo por la boca.&lt;br /&gt;Espera una respuesta que no tengo intención de darle. Yo ya he obtenido lo que necesito, no hay razón para permanecer un solo minuto más en esta oficina tan necesitada de aseo.&lt;br /&gt;—¿Sabe? —insiste—, le escuché decir a Chandler que si alguna vez hubiese tenido la oportunidad de elegir al actor de cine que representa mejor mi imagen, habría elegido a Cary Grant.&lt;br /&gt;Lo miro fijo:&lt;br /&gt;Yo sé bien que, sin importar los deseos de Chandler, quién tengo delante de mis ojos es a Humprey Bogart.&lt;br /&gt;Acaso Sam Spade, el investigar imaginado por Dashiell Hamett, principal competidor de Marlowe, también tenga la cara de Humprey Bogart.&lt;br /&gt;—¿Quiere que le cuente un secreto? —me pregunta. Habla detrás del humo del cigarrillo.&lt;br /&gt;—Este tal Chandler no es tan inteligente. Ha olvidado un asesino. En 1946, cuando se filmó El sueño eterno, ni el director Howard Hawks ni el guionista William Faulkner pudieron descifrar parte de la trama. Interrogaron a Chandler, desde luego, y lograron arrancarle una confesión: admitió que ni siquiera él mismo era capaz de decirles quién había matado a uno de los personajes.&lt;br /&gt;Me libero de su brazo y salgo.&lt;br /&gt;Ahora, mientras camino bajo la lluvia por el distrito comercial, refugiándome en los toldos de las tiendas, imaginó a Marlowe apurando otra botella de bourbon, padeciendo una terrible resaca. ¿Cómo decirle que Chandler ha hecho un trabajo estupendo, cómo hacerle entender que a Marlowe se lo quiere desde la primera línea?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="mailto:miguelsardegna@revistaaxolotl.com.ar"&gt;miguelsardegna@revistaaxolotl.com.ar&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35751142-4186411668551594834?l=corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com/feeds/4186411668551594834/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=35751142&amp;postID=4186411668551594834&amp;isPopup=true' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35751142/posts/default/4186411668551594834'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35751142/posts/default/4186411668551594834'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com/2007/11/raymond-chandler-la-austera-sencillez.html' title='Raymond Chandler: la austera sencillez de la ficción'/><author><name>mauricio</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15868058349490827305</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='03560936179166815437'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_TY7CTaoesR8/Rzi1XCUOpyI/AAAAAAAAAAs/jLpF6BP40yA/s72-c/chandler.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35751142.post-7988175491276414976</id><published>2007-10-02T16:27:00.000-07:00</published><updated>2007-11-12T11:29:14.186-08:00</updated><title type='text'>IN MEMORIAM</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5116885544185754546" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_TY7CTaoesR8/RwLUSsGF87I/AAAAAAAAAAk/lO2YwCmJpg4/s400/Img_V2.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Conversando con Raúl Gómez Jattín&lt;br /&gt;por Harold Alvarado Tenorio&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Después de nueve años de ausencia, este Julio (1987) regresó a Bogotá, donde había consumido su juventud, el poeta y hombre de teatro Raúl Gómez Jattín (Cartagena, 1945-1997). Esta dilatada ausencia lo llevó por las tierras del Bajo Sinú, donde recorrió descalzo y a pie pueblos como Ciénaga de oro, Cereté, Lorica, San Bernardo, San Carlos, Ayapel, Sahún, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gómez Jattín hizo estudios de primaria y bachillerato en Cereté, Montería, Pamplona y Cartagena, y los universitarios, de derecho, en la Universidad Externado, donde hizo teatro con Carlos José Reyes. Ha dirigido dieciocho obras de teatro y actuado en otras veintidós. Su primer libro, &lt;strong&gt;Poemas&lt;/strong&gt;, fue publicado en mil novecientos ochenta; para algunos de ellos han compuesto música Beatriz Castaño y Silvia Mejía, quienes lo han cantado a través de la república. Su último libro, Tríptico Cereteano (Retratos, Amanecer en el Valle del Sinú y Del Amor), aparecerá en las ediciones de la Fundación Guberek en Diciembre de este año.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Entiendo que su padre descendía de patricios cartageneros...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;-Joaquín Pablo Gómez Reynero, mi padre, es sobrino en segundo grado del canónigo José Joaquín Gómez, fundador de la Universidad de Cartagena en 1827. Su hermano Raúl fue gran amigo del tuerto López, le diseñaba los libros y le dibujaba sus carátulas. Mi antepasado Tomás de la Cruz Gómez, tío en segunda línea ascendente de mi padre, fue ejecutado en 1783 en Lorica cuando el levantamiento comunero, y su cabeza fue expuesta en una jaula de hierro para escarmiento público. Mi abuelo José Joaquín Gómez fue contacto liberal durante la Guerra de los Mil Días y amigo personal del general Uribe Uribe, mi tío Carlos Gómez Reynero llevó la máquina Singer al Sinú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi padre fue abogado, gran lector de Montaigne, de los novelistas rusos, de Shakespeare, de Balzac, de José María de Eça de Queiroz. Me legó una biblioteca no muy grande porque regalaba los libros a quien podía, pero si con joyas literarias como Las mil y una noches, que leí a los seis años, y una traducción de El Decamerón que aprendí a leer a los nueve. Desde muy niño se dedicó a mi educación intelectual y moral. Historia y filosofía, literatura, geografía y astronomía me enseñó Joaquín Pablo, pues adivinó y fomentó conscientemente mi vocación de escritor. Pero no pensó que fuera poeta, sino novelista. Fue periodista en Cartagena sobre temas educativos y de beneficio público. Escribía para El Universal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Y los Jattín?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Los Jattín vienen de una aldea homónima cercana a Beirut. El 14 de Noviembre de 1900 mi abuelo Miguel, de apenas dieciséis años, llegó al puerto de Cartagena de Indias con tres hermanos mayores, una faltriquera de monedas de oro y un español un tanto atravesado y precario. Semanas después, por mar, se trasladaron hasta Lorica, en el bajo Sinú, y se dedicaron al comercio. Instalaron una factoría para vender telas, alambres de púas y grapas. Siete años después contrajo matrimonio con mi abuela Catalina Safar, natural de Sahleh, Siria. No hablaban español sociable, pero una gran colonia, que pronto se les sumó, permitió el desarrollo de la familia sin demasiadas tristezas. En Mayo de mil novecientos ocho nació Lola Jattin, mi madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los Jattín hablaban francés y había una escasa biblioteca en ese idioma y en árabe. Mi madre me cuenta que de niña Miguel, el abuelo, le leía párrafos no escabrosos de Las Mil y una noches. La astucia para el comercio y su conocimiento milenario los enriqueció y otros jattin vinieron desde el Líbano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mediados de los años veinte mi madre y mi tío Miguel, el menor de la familia, fueron llevados en un viaje de placer por el Mediterráneo hasta la tierra de los orígenes familiares, donde permaneció mi madre por tres años, conociendo las costumbres no solamente del Líbano sino de Turquía, Egipto y la Arabia en general, y mi tío Miguelito fue internado en un colegio francés de Beirut, donde cursó el bachillerato en dos idiomas, el árabe y el francés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miguel Jattin, el abuelo, medía casi dos metros, de la estirpe de los árabes libaneses, de bellos ojos negros y de facciones nobles. Era generoso hasta casi ser dilapidador para ofrecer a sus hijos todos los placeres que fueran posibles. No fueron pobres los Jattin. Tenían el problema religioso de las desavenencias de las diversas sectas cristianas y, como árabes, ya conocían a los españoles. Mi abuela fue más conservadora y era de familia de menos recursos y cultura, pero era una mujer de una gran intuición de la vida y gran conocedora de las virtudes de las plantas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Podría intentar un retrato de Lola Jattin, su madre?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;- Lola Jattín tenía todas las virtudes y defectos de una princesa oriental. No era culta, a la manera occidental, aunque mi padre le enseñó inconscientemente, pero tenía la idea de un hogar fuerte y condescendiente, ante todo lo último, fuerte ante todo en el cariño y la protección de los hijos. Era de una gran belleza física y una gran estatura moral y una gran cocinera de los alimentos de su raza y cultura. Me mimó hasta el día de su muerte y crío nietos, los hijos de mi hermano Rubén, con la dedicación de una maestra. Hasta muy anciana, nosotros y Cereté todos la llamamos La Niña Lola. Desde muy niño me enseñó a comer la carne cruda, el ajonjolí, los pistachos, me enseñó y pulió una fuerte tendencia al placer con el comedimiento de la voluntad y de la necesidad del mejoramiento espiritual, me hizo bueno pero feliz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Usted se educó en lugares diferentes de la costa...&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;- Mi padre fue un gran maestro. Cuando comencé a leer ya él había pasado la barrera de los cincuenta años y de memoria me repetía la obra de Darío y de López. Me enseño a injertar naranjos y a cultivar vegetales, a diferenciar un adjetivo de otro, él mismo me enseñó a leer. En Cereté fui a mi primera escuela, con una maestra genial, que dictaba clases a cursos de primaria y de bachillerato al tiempo. Esa mujer extraordinaria sabía desde las cuatro operaciones hasta las intimidades de Diógenes y Platón. Después estuve en el colegio de las monjas Capuchinas, con muchísimas mujeres, con centenares de ellas. A los seis años, mi padre, con el afán de educarme lo mejor que podía según sus recursos, me mandó a Montería y a los nueve, para curarme de una asma congénita, me enviaron a la colonia vacacional de Pamplona. De regreso de allí fui a Cartagena a vivir con Catalina Safar viuda de Jattin, mi abuela, que me odió pero enseñó a vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Cómo fue su vida en Cartagena?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;- El esplendor de Cartagena palió un poco el dolor de la separación de mi madre y de mi padre. Todos los días, después de salir del colegio, me escapaba a la muralla y al mar para recoger conchas y caracoles y a escribir una pequeña novela sobre mi madre y mi familia. Una novela de nueve páginas donde narraba la fuerza emotiva de mi madre, su relación a veces conflictiva con sus familiares y la separación obligada de unos hijos que tuvo de un primer matrimonio y mi soledad, mi desamparo en la casa de mi abuela, que quedaba en el centro de la cuidad, en la calle de la Mantilla, así llamada porque una dama de la época de la colonia se suicidó, ahorcándose con su mantil, al verse abandonada por el amante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cartagena tenía el esplendor arquitectónico que nunca imaginé existiera en una ciudad y tenía cines donde refugié mi soledad y mi imaginación. La primera película que recuerdo haber visto en Cartagena fue Velvet con la Taylor, luego vi decenas de filmes del Oeste. Yo veía hasta diez y doce películas semanales. Recuerdo que el 23 de Octubre de 1958 comencé a ver El último Cuplé, de Sarita Montiel, durante trece sesiones consecutivas, de esa artista española que admiro profundamente. En 1959 vi Vértigo, de Hitchcock, que me fascinó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los nueve años mi madre me enseñó a fumar y a los catorce un primo árabe me indicó los secretos del ron y de ciertos burdeles que él frecuentaba. Recuerdo uno, en especial, El niño de oro. El día que mi primo me llevó, había llegado un alegre grupo de quinceañeras. Le tuve tanto miedo al asunto que me orine en los pantalones. El burdel era de luces multicolores y de plantas tropicales, cerca de la parte de Tesca, rodeado de mar muerto y hediondo. Era un lugar lujoso y caro. Todavía recuerdo a una mujer de ojos verdes que me inspiraba una profunda timidez porque tenía algo maternal en su ánima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Luego fue maestro al terminar su bachillerato...&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;-Mi padre gastaba todo su dinero en satisfacer los deseos de mi madre, que se compraba, prácticamente, un vestido cada día, tanto que decía que le iba a poner un trapoducto desde los almacenes del pueblo hasta las maquinas de coser de las modistas. Como no contábamos con recursos económicos suficientes para ese entonces, mi padre me convenció que fuera profesor de Historia y Geografía en los colegios de bachillerato. Yo tenía diecinueve años y me resistí durante varios días, pero al fin triunfó la persuasión y pude gozar del trabajo maravilloso de estar cuarenta y dos horas semanales hablando de Eurípides, Pandora, la Osa mayor, la forma geográfica de las Españas, de Italia, de África, a unos alumnos que muchas veces eran mayores que yo. Enseñé Historia y Geografía de primero a sexto de bachillerato en tres colegios donde la gente, venciendo la natural resistencia, aprendió a escucharme con generosidad y me preparó para mi futuro trabajo de teatro, de ocho años de actor, en el Externado, donde estudié derecho...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hablemos de esa época cuando fue actor...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;-Los primeros papeles que hice fueron cuatro cuentos adaptados de Los Funerales de la Mamá Grande, luego hice la adaptación de La prodigiosa tarde de Baltasar y un pequeño papel en Los baúles empolvados, de Reyes. Era muy tímido y no podía casi hablar en el escenario, pero me apasionaba mi trabajo y Carlos José fue siempre paciente y alentador. En mil novecientos sesenta y nueve me concedió un papel protagónico en Gran imprecación frente a los muros de la ciudad, de Dors. Y después trabajé, haciendo de madre superiora, en Las monjas, de Genet.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para mí el teatro ocupa un lugar subsidiario, al lado de la poesía, en mi desarrollo personal, pero es algo que entraña un gran placer y una gran fuerza en mi vida de veinte años para acá. Me encanta ofrecer emociones con mi cuerpo. He representado incluso papeles femeninos, como dije arriba, y aunque desde mil novecientos setenta y uno empecé a dirigir mis propias obras, no significa nunca lo que mi alma ha alcanzado, como seguridad, en su desarrollo, en el trabajo de la poesía, que comencé a los veintiún años. He hecho también una adaptación de Eréndida y otra de Los arcaniences, de Aristófanes, también obras de Kafka y Cepeda Samudio. Al terminar mis estudios de Derecho me fui a vivir a Cereté..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Y tuvo el advenimiento de una nueva era...&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La política había penetrado el teatro colombiano. Mi trabajo teatral siempre tocó lo mítico antes que lo histórico, lo estético antes que el detalle antropológico o sociológico. Soy ajeno y contrario a cualquier injerencia, de una actividad como la política, a la que considero de menor rigor intelectual que el arte, en el mundo de este. Las consideraciones políticas aparecen en las grandes obras de arte, no como una premeditación sino como una meditación y un reflejo secundario. Me sentía frustrado, no sólo por esto, sino ante todo porque se me agolpó todo lo que había visto sobre arte, sobre vida, y me sentí confundido y perdido y loco y tonto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me encerré en una pequeña finca que tenía mi padre en los umbrales del pueblo, con una biblioteca donde ante todo estaba la poesía, casi toda la poesía universal y perdí la relación coherente que había tenido con la vida y el arte. Mi imaginación poética empezó a nacer, dolorosamente. Lloré casi dos años mi infortunio mientras cultivaba mangos, calabazas y berenjenas. Me cuidaban mis sobrinos. Enloquecí totalmente, encerrado en la pequeña heredad. Mi padre comprendió. Mi madre sufrió. Mi hermano no entendió, él y su esposa me despojaron de los bienes que me dejo mi padre, incluso del seguro de pensionado de que yo disfrutaba a causa de mi enfermedad y de algunos solares en mi pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los alucinógenos dieron alas y aire a mi imaginación de artista pero saturaron, de una manera mortalmente negativa, mis emociones. La muerte de mi padre fue seguida de un delirio mortal que me llevó a estar encerrado en un hospital mental durante cincuenta y seis días sin probar alimentos, sin acostarme, sin siquiera tomar agua. Pero ahí nació mi coherencia poética. Al salir escribí en unas semanas un pequeño libro que nunca publiqué. Humor negro liberándome de la tragedia de la locura. Volví a Bogotá y emprendimos con Carlos José y Miguel Durán el montaje de Final de partida, de Beckett. Montaje frustrado por un nuevo ataque a mi débil emocionalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siguieron nueve años, que han oscilado entre la mendicidad en las calles, el domicilio de aceras y parques y estancias más o menos prolongados durante once ocasiones en diferentes clínicas siquiátricas, pero no he dejado de escribir. La publicación, en mil novecientos ochenta, de un pequeño libro, promovida y realizada por mi amigo Juan Manuel Ponce, le dio un piso algo sólido a mi existencia. He trabajado en las clínicas siempre, he escrito por lo menos una tercera parte en las clínicas, si se me pidiera repetir la experiencia me negaría horrorizado, pero si me dijeran que renunciará a ella lo negaría rotundamente. La alquimia entre el dolor de la locura, mi frustración personal, el duro trabajo de leerme tantos libros, ver tantas películas y de escuchar el amado y difícil Joan Manuel Serrat que me enseñó a entender a Machado, y el duro esfuerzo de escribir diariamente quince o veinte páginas, dieron como resultado una cogida a mi obra poética, sobre todo de parte de los poetas Jaime Jaramillo Agudelo, y el difusor de la cultura y escritor Milciades Arévalo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Después de estos ires y venires, ¿cuál es su concepto de poesía?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Como poeta pasional que soy, que me padezco, es mi problema trascendental la coherencia del poema. Siempre he envidiado la perfección conceptual de Machado o de Borges; considero a la poesía como un arte del pensamiento que incluye la filosofía, es el arte supremo del pensamiento, es el pensamiento vivido, trascendente e inconsciente, lo que agrava más su dificultad. Lo que otorga el verbo a los pueblos. La relación tradicional, desde el hombre primitivo y su lenguaje, ha sido esencialmente poética; la poesía es el pensamiento en su esencia primigenia, es el pensamiento mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy un poeta que aspira a un rigor conceptual que me permita mostrar o demostrar una realidad, y a veces todo en una autonomía absoluta de la poesía, odio con miedo cualquier estética programática; quiero para mis compañeros poetas esencialmente libertad. Aspiro en mi obra a una claridad misteriosa, a un misterio que trate de dilucidarse a sí mismo, a una forma que se invente, no premeditada sino meditadamente, a un entronque con los grandes maestros, mis maestros de siempre. Platón, a quien considero incluso superior a Homero, más un poeta que un filósofo; Villón, que tanto fue amado por mi padre; mi adorado Rimbaud; Whitman, mi maestro moral en muchos aspectos; Machado, Kavafis, Pessoa, Borges y Paz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Revista Papel de Luna, Bogotá, Febrero de 1988.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35751142-7988175491276414976?l=corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com/feeds/7988175491276414976/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=35751142&amp;postID=7988175491276414976&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35751142/posts/default/7988175491276414976'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35751142/posts/default/7988175491276414976'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com/2007/10/in-memoriam.html' title='IN MEMORIAM'/><author><name>mauricio</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15868058349490827305</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='03560936179166815437'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_TY7CTaoesR8/RwLUSsGF87I/AAAAAAAAAAk/lO2YwCmJpg4/s72-c/Img_V2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35751142.post-3741346634487569700</id><published>2007-10-02T14:40:00.000-07:00</published><updated>2008-03-04T13:14:40.460-08:00</updated><title type='text'>cocaina</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_TY7CTaoesR8/R827WNakh0I/AAAAAAAAABI/VetzCfMS13s/s1600-h/20071129195236-cocaine-cowboys-ver2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5173997537151190850" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_TY7CTaoesR8/R827WNakh0I/AAAAAAAAABI/VetzCfMS13s/s400/20071129195236-cocaine-cowboys-ver2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_TY7CTaoesR8/RwK7N8GF86I/AAAAAAAAAAc/tefdLkB61dU/s1600-h/khayyam.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35751142-3741346634487569700?l=corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com/feeds/3741346634487569700/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=35751142&amp;postID=3741346634487569700&amp;isPopup=true' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35751142/posts/default/3741346634487569700'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35751142/posts/default/3741346634487569700'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com/2007/10/omar-jayyam.html' title='cocaina'/><author><name>mauricio</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15868058349490827305</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='03560936179166815437'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_TY7CTaoesR8/R827WNakh0I/AAAAAAAAABI/VetzCfMS13s/s72-c/20071129195236-cocaine-cowboys-ver2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35751142.post-3235922532410357875</id><published>2007-08-07T10:10:00.000-07:00</published><updated>2007-08-07T10:26:06.386-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_TY7CTaoesR8/Rriny0FptCI/AAAAAAAAAAU/Y8lVAv-e01A/s1600-h/gabrielli76a.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5096007469787362338" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_TY7CTaoesR8/Rriny0FptCI/AAAAAAAAAAU/Y8lVAv-e01A/s400/gabrielli76a.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Leopoldo María Panero&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;PALABRAS PRELIMINARES&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;AUTOBIOGRAFÍA&lt;br /&gt;      &lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Desde hace tiempo tengo una mujer, llamada orujo, llamada cazalla. Los alcohólicos necesitamos compañía, pero la bebida nos deja solos. Solos con el amanecer, y con lo que yo he llamado en mis poemas "la jauría atroz de los recuerdos": recuerdos de interminables torpezas, de desastres, degestos que sólo el alcohol nos hace ejecutar.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;***&lt;br /&gt;     &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ahora bien, la locura es no sé si una muerte en vida o un renacimiento. En cualquiera de los casos es un proceso humano y no marciano. Y la psiquiatría es la consideración no humana de lo humano.        &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por el contrario, la literatura moderna es un texto sin nadie, un texto no-humano, pero un texto humano en su proceso de circulación social. Y escribir, ser otro hombre es todo lo que se puede —y ni siquiera eso— en un manicomio, donde se castiga hasta la menor irregularidad, hasta tener pajaritos en la celda, como el hombre de Alcatraz. La carrera moral del enfermo mental, como dijera Erving Goffman, es adelgazar hasta ser sólo un texto de antipsiquiatría y, hablando de paranoia, una maquinaria de tragar veneno.        &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Oh viaje difícil, oh labor improbus, oh experiencia límite de aquel que ha cruzado ya el límite. Y así, hasta llegar a la muerte de verdad, como perfecta experiencia límite. Y, siendo Jesucristo, o tal vez sólo un loco como en Ordet, de Theodor Dreyer, resucitar y ser un resucitado, y volver de la nada sin nada de abrigo.        &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ah, el hombre al que nadie quiere, ah, el hombre sin nadie, el borracho en el límite del abismo. Ah, el hombre enemigo del hombre, el hombre que ya no es hombre, sino una equis en la ecuación. Ah, el temor más horrible, más horrible que un ángel es ser un hombre, alguien machacado por la vida, destruido por la letra: hubo aquí alguien que existió y se llamó "Panero".&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;***&lt;br /&gt;       &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ahora bien, en el tribunal o en la cárcel se puede interponer una suplica, apelar, no así en lo que Foucault llamara el Estado del no derecho, del no ciudadano, del no-hombre o peor, medio hombre: "No hay derecho", como reza un adagio popular, no hay derecho por cuanto no hay humanidad: no hay más que unos hombres reducidos al estado de bestias, en el confín de lo humano, en el límite de lo escrito: y es así que el alcohol, o como aquí lo llaman el alpiste de los pajaritos, es tan obsesivo en los manicomios, porque somos una suerte de medio hombres, un alcohol sobredeterminado, porque en él influye, lo mismo que en el sueño, la desesperación.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;***&lt;br /&gt;      &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; La única revolución posible es la de la locura, si es verdad que, como dijera Rimbaud, hay que cambiar la vida, il faut changer la vie: hay que hacer salir a los muertos de los sepulcros: o, parafraseando a Spinoza, nadie sabe lo que puede la locura. (Spinoza: "Nadie sabe lo que puede el cuerpo")&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;***&lt;br /&gt;       &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Yo soy sólo entre colillas, soy la ceniza del poema en el que no creo, soy la ceniza del verso y del poema, soy el que vive sin tener ya sentido, "celui qui vivrá n'ayant aucun sens", como dice una profecía de Nostradamus, un labio: soy la ceniza del quise ser apagado como una colilla sobre el cenicero, como dije en una entrevista que concedieran al hombre que ya no es Leopoldo María Panero.        &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y es así como firmo mis artículos, pero ya no creo en mí, como si debiera detestarme y ser sólo luz, la luz que nunca sufre, como decía Pedro Salinas. Y tanta cita para enmascarar un hombre que ya no es, que firma artículos con mi saliva, que se devana en el verso muerto, que ya no quiere ser otra vez, como con Francisco, el chulo del señorito, cuya carne comí el otro día; porque eras suave como el peligro, como el peligro de vivir de nuevo.       &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; Ni una suave emoción aflora en mi rostro, y mis gestos son matemáticos, me comporto como una máquina, como un hombre sin rostro, lamido suavemente por la luna del espejo, por el hombre que es probable que exista, probabilidad de Luis Rosales, probabilidad de los muertos, luna del espejo.     &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;   &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y así pasan los días engañando a la nada, engañando al hombre que no existe, y que camina sin piedad sobre la página, mientras arde el mar, y la niebla oculta mi sufrir, poemas del ingeniero, ceniza del sapo, bronce del cadáver.       &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; Luna rota en el cenicero, mi único ser, mi único espejo, verso rimando el horror de la vida. Un paquete de Camel frente al espejo, mi rostro en un paquete de Camel, oh Vulcano, oh Juliano el Apóstata (I), oh nada del ser que al ser invita, oh Gorgias el sofista, que olvidó el grito de las gaviotas, oh ángel carroñero, espejo único del cadáver, del cadáver sonrosado del idiota. Oh castillo del ser, cadáver que se inclina para mirarme, bajo el ser de la nada, bajo el gusano apolíneo, bajo el rostro del Anticristo: éstas son las últimas palabras de Dutch Shoultz.        &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tengo miedo de mí mismo, soy algo parecido a un verso de mi padre, ah terror del poema, terror del instante en que ya nada queda por escribir, y una mano sale de la tumba, señalando el camino, señalando el camino a nadie, ah boca del poema, humedad del verso, señor de la nada y de las formas, señor tenebroso del dolor.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;       &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Leopoldo María Panero (Madrid, 1948- ), poeta, narrador y ensayista, autor de una importante y desgarrada obra que para muchos le sitúa a la cabeza de los escritores de su generación. Su primer libro de poemas fue Por el camino de Swan (1968), al que siguió Así se fundó Carnaby Street (1970), Teoría (1973), Narciso en el acorde último de las flautas (1979), Dioscuros (1982), Poemas del manicomio de Mondragón (1987), Piedra negra o del temblor y Heroína y otros poemas (ambos de 1992). En prosa ha publicado En lugar del hijo (1972) y Dos relatos y una perversión (1984)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35751142-3235922532410357875?l=corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com/feeds/3235922532410357875/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=35751142&amp;postID=3235922532410357875&amp;isPopup=true' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35751142/posts/default/3235922532410357875'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35751142/posts/default/3235922532410357875'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com/2007/08/leopoldo-mara-panero-palabras.html' title=''/><author><name>mauricio</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15868058349490827305</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='03560936179166815437'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_TY7CTaoesR8/Rriny0FptCI/AAAAAAAAAAU/Y8lVAv-e01A/s72-c/gabrielli76a.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35751142.post-2870506107338410622</id><published>2007-06-11T12:19:00.000-07:00</published><updated>2007-06-11T13:18:35.634-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_TY7CTaoesR8/Rm2uDguX4iI/AAAAAAAAAAM/nf_lEt8iYbY/s1600-h/koun_4.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5074903730463695394" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_TY7CTaoesR8/Rm2uDguX4iI/AAAAAAAAAAM/nf_lEt8iYbY/s400/koun_4.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Ko Un&lt;/strong&gt; (Kunsan, 1933), hijo de campesinos pobres a los ocho años ya conocía los textos clásicos chinos, a los 15 encontró un libro al borde de la carretera que le reveló la intensidad de su propia emoción ante la poesía, a los 17 –tras estallar la guerra en su país- fue movilizado y esa dura experiencia le impulsó en varias ocasiones al suicidio, a los 19 entró en una orden budista para vivir de limosna, a los 25 publicó su primer libro y a los 29, tras ser jefe sacerdote del templo de Chondung, abandonó su comunidad. A los 30 años quemó todos sus manuscritos, y si bien a los 33 vuelve a publicar (Cantos a la orilla del mar), a los 34 se entrega a excesos alcohólicos, a los 37 intenta suicidarse de nuevo, a los 40 milita por los derechos humanos y crea la Asociación para la práctica de la libertad, a los 47 es arrestado por sospecha de alta traición y condenado a cadena perpetua, a los 50 es liberado, se casa y empieza a escribir con renovado ímpetu. Entre novelas y poesía ha publicado ya más de ciento veinte libros, ha obtenido numerosos premios y por dos veces ha sido nominado para el Premio Nobel&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;El delante del árbol&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mira, los humanos de espaldas.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Si Dios existe &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;ésta su forma&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;y de este modo?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Todo árbol&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;tiene un delante y un detrás.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;No necesariamente por culpa de la luz del sol.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;No necesariamente por el Norte y por el Sur.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cruzo su delante y encuentro el árbol,&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;cruzo su detrás y me despido de él&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;y ya me falta, ese árbol.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;No tiene palabras, el árbol,&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;pero siente palabras de amor,&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;tiende más hojas al soplo del viento.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Las hojas del nuevo año&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;son aún más verdes.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y cuando el verano haya pasado&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;destellará allí,&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;con un rojo de fuego&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;que nadie podrá nunca igualar.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Con un rojo de fuego&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;al que ningún final de una amistad humana&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;podrá extinguir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;El camino&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;De ahora en adelante, esperanza.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Me falta el aliento, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;de ahora en adelante, esperanza.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Si no hay camino &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;lo construyo mientras lo hago.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;De ahora en adelante, historia.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Historia no como pasado, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;sino como todo lo que es.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Del futuro, de sus peligros, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;en mi vida presente, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;hasta lo desconocido que viene, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;y la oscuridad que viene.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Oscuridad &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;es solo ausencia de luz.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;De ahora en adelante, esperanza.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El camino no existe.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por esto lo construyo mientras lo hago.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;He aquí el camino.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;He aquí el camino, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;y lleva siempre consigo, impecable,&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;numerosos mañanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;La vela blanca&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nadie desea la tempestad, ¡esto es cierto!&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y, en cambio tú, blanca vela ahí fuera en el mar,&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;en lo hondo del corazón esperas que llegue la tempestad.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Porque sólo durante la tempestad &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;logras estar viva.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Oh, blanca vela paciente y nostálgica en el gran mar azul!&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La lucha ha empezado.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mi mirada no se aparta de ti.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Entre la hierba, bajo mis pies,&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;incluso una brisa suave es tempestad. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35751142-2870506107338410622?l=corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com/feeds/2870506107338410622/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=35751142&amp;postID=2870506107338410622&amp;isPopup=true' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35751142/posts/default/2870506107338410622'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35751142/posts/default/2870506107338410622'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com/2007/06/ko-un-kunsan-1933-hijo-de-campesinos.html' title=''/><author><name>mauricio</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15868058349490827305</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='03560936179166815437'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_TY7CTaoesR8/Rm2uDguX4iI/AAAAAAAAAAM/nf_lEt8iYbY/s72-c/koun_4.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35751142.post-116251297914568559</id><published>2006-11-02T16:12:00.000-08:00</published><updated>2006-11-02T16:16:19.160-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4272/3401/1600/204-Chukri.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4272/3401/320/204-Chukri.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Chukri: “Yo me he casado con mis lecturas, mis escritos y mis amigos.”*&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mohamed Chukri le pide al camarero que traiga 'una botella del mejor vino que haya', y el camarero, que ha entendido perfectamente a Chukri, aunque éste haya hablado en castellano, trae una de Médaillon, un cabernet de la zona de los Uled Thaleb, en Benslimane. Chukri prueba y aprueba el vino. '¿El primer trago del día?', pregunta el periodista con una sonrisa que indica que sabe que la pregunta es tonta y la respuesta negativa. 'No', responde Chukri. 'Esto es vodka', dice señalando el vaso con un líquido blanco que bebía antes de la llegada del periodista. 'Aquí ya me he tomado tres; y en mi casa, un whisky de Chivas para desayunar'. Chukri dirige la mirada a un plato con rodajas de plátano bañados en otro líquido y añade: 'Y eso tiene un poquito de Baileys'.&lt;br /&gt;PREGUNTA. Usted siempre ha bebido mucho, ¿no?&lt;br /&gt;RESPUESTA. ¡Ufff! ¡Barriles! Tabernas enteras, bodegas enteras, grandes bares, pequeños bares, restaurantes, burdeles, hoteles... He bebido sin parar.&lt;br /&gt;P. Y sigue bebiendo.&lt;br /&gt;R. ¡Claro! Mi cuerpo lo soporta hasta ahora. Y a mi edad no tengo nada que perder. Nada que perder, oye.&lt;br /&gt;Chukri nació en una aldea del Rif en 1935, en la época del Protectorado español en el norte de Marruecos, y desde su juventud vive en Tánger. A sus 67 años es un tipo de cabello leonino y canoso, amplia frente cruzada por una cicatriz, bigote de puntas caídas bajo una nariz de halcón y ojos chicos y tan vivos e inteligentes como tristes. También es una leyenda viviente de la literatura magrebí y árabe. En 1972 escribió El pan desnudo, el furibundo y doloroso relato de su infancia y adolescencia en el rebelde y miserable Rif ocupado por los españoles y en el Tánger cosmopolita de la época internacional. Fue el retrato de un lugar y un tiempo desde el lado de los que limpiaban botas, vendían cigarrillos de contrabando, trapicheaban con quif, cometían pequeños hurtos o se prostituían con los extranjeros. Luego, en Tiempo de errores, Chukri contó su extraordinario esfuerzo para convertirse en escritor desde su condición de pícaro analfabeto. Ahora cuenta un puñado de historias tangerinas, autobiográficas una vez más y de las que te golpean al hígado, en Rostros, amores, maldiciones, recién publicado en España.&lt;br /&gt;P. Rostros arranca con los personajes del bar Granada, unas prostitutas llamadas Lala Chafika, Malika, Fati... Usted ha ido mucho de putas, ¿verdad?&lt;br /&gt;R. ¡Mucho! Antes yo podía follar dos o tres veces al día con mujeres distintas y luego hasta me masturbaba antes de dormirme. Cuando tenía 19 años, hubo un día en que eché nueve polvos. Claro, ahora sólo una o dos veces al mes, ya no estoy tan en forma. Pero las putas de antes eran más cariñosas y tenían cultura, al menos tenían cultura oral. Sabían contar historias, ¿entiendes? Como Fati, Fátima, marroquí pura, de Larache, que todavía vive en Dinamarca. Y las de antes tenían tiempo. Las de ahora ponen el reloj y ni disimulan: 'Son quince minutos'.&lt;br /&gt;P. ¿Hay algún gran amor frustrado en su vida?&lt;br /&gt;R. He tenido algunos amoríos. Pero yo me he casado con mis lecturas, mis escritos y mis amigos. Y si me casara algún día con una mujer, no querría tener un hijo. Temo comportarme como mi padre se comportó conmigo, ¿entiendes? Siempre he vivido con ese complejo.&lt;br /&gt;El padre de Chukri era un desertor del Ejército colonial español que ataba al niño Chukri a un árbol y le azotaba con un cinturón de cuero, y que un día, en un arrebato de cólera, estranguló hasta causarle la muerte al hermano de Chukri. Chukri contó esa historia, y el odio al padre que enraizó en su alma, en El pan desnudo. Y lo hizo del mismo modo directo y descarnado con el que ahora habla en Rostros de las prostitutas del Granada o de Alal, el hijo que le hace una felación a su anciano padre para evitar que se case de nuevo y tener que compartir su herencia. Así que sus temas y su estilo le han convertido en un escritor maldito, en un escritor que ha sido comparado al norteamericano Bukowski y al cubano Pedro Juan Gutiérrez. Pero la condición de maldito es aún más explosiva en el mundo árabe y musulmán. En 1989, Chukri fue condenado a muerte por el régimen de Jomeini y en los noventa sus obras fueron prohibidas en Egipto por la presión de los ulemas.&lt;br /&gt;P. Cuando salió la traducción al castellano de El pan desnudo, Juan Goytisolo escribió que usted había escrito la primera autobiografía árabe honesta, sincera, verdadera. En el mundo árabe es rarísimo el que uno proclame públicamente sus debilidades y sus vicios. ¿De dónde le viene la fuerza?&lt;br /&gt;R. Las autobiografías árabes, que se cuentan con los dedos de una mano, están escritas con pocas confesiones. Yo, para escribir mi trilogía autobiográfica, me he servido más bien de ejemplos occidentales, como san Agustín y sus Confesiones, Jean-Jacques Rousseau, Somerset Maugham, Colin Wilson, Les mots de Sartre, Juan Goytisolo y Coto vedado... Estas lecturas me han dado coraje para expresarme. Sabemos muy bien que la literatura árabe clásica era más libre que la de ahora. Ahora abundan los tabúes. Pero en la época preislámica y al principio del islam había una literatura, como Las mil y una noches o El jardín perfumado, que tenía más libertad de expresarse. Hubo una decadencia en la cultura árabe, sobre todo cuando los árabes salieron de España, hace cinco siglos. Se perdió la libertad de expresarse y reinaron el fanatismo y la religión. Y la religión lo ha matado todo, ¿entiendes? Los tabúes matan la libertad, la creación.&lt;br /&gt;P. El fanatismo también quiere matarles a Salman Rushdie, Naguib Mahfuz y usted.&lt;br /&gt;R. Sí, vamos para abajo, no para arriba. Pero esto no me para, no es el muro de Berlín, ni es la Muralla de China. Esto no me impide seguir escribiendo lo que escribo. Si a mí me ataca un loco por la calle y me da una puñalada y muero, me importa un pepino. Porque tú te vas pero la idea queda. Yo no busco el martirio, pero si me toca la mala suerte, pues que toque. No tengo miedo de seguir escribiendo tal como escribí el primer libro. Yo también llevo conmigo un cuchillo. De gran tamaño. No quiero irme solo al cementerio. Que vayan conmigo uno o dos, oye. Puedo llevarme por delante uno o dos de esos locos. No me voy solo.&lt;br /&gt;P. Cuando le he contado a algunos amigos de la burguesía tangerina que venía a la ciudad para entrevistarle, me han dicho: '!Oh, no, Chukri da tan mala imagen de Tánger!'.&lt;br /&gt;R. Claro, los compatriotas son a veces... Bueno, yo te voy a hacer otra pregunta: esta gente que te dice que Chukri da una mala imagen de Tánger, ¿quiénes son esta gente? Son gilipollas, gilipollas sociales. Que te invitan a un tayín, un cuscús o una harira en sus casas y no han leído ni media docena de libros. Yo he leído cuatro mil libros y puedes creer en mí más que en ellos. A ti te invitan a un tayín y a pasarlo bien y a fumar unos pitillos de quif o de hash, pero, oye, no te van a convencer con esto, ¿no? Lo que te convence más es la palabra. Al principio existió la palabra. Éstos son cagones, no han realizado nada en sus vidas.&lt;br /&gt;P. Vale, Chukri. Hablemos, pues, de Tánger. Hubo tres grandes ciudades cosmopolitas en el Mediterráneo árabe: Alejandría, Beirut y Tánger. A Alejandría se la han cargado el nacionalismo y el islamismo, pero con Beirut y Tánger aún no han podido, aunque las han dejado pachuchas. Tánger sigue siendo diferente, libre y canalla. ¿Tú cómo definirías Tánger?&lt;br /&gt;R. Hombre, Tánger es una ciudad mítica. Y el mito no se explica. Si lo explicas cesa de ser un mito. Tiene sus secretos.&lt;br /&gt;La conversación se desarrolla en el tangerino hotel Ritz, que no tiene nada que ver con los lujosos Ritz de París y Madrid. Allí tiene su oficina Chukri, allí recibe por las mañanas. Y mientras el escritor y el periodista almuerzan y charlan, la botella de Médaillon mengua a marchas forzadas. La charla es en castellano, lengua que Chukri, como tantos tangerinos, habla con fluidez y gracia.&lt;br /&gt;P. Chukri, a usted se le nota que le gusta mucho España.&lt;br /&gt;R. ¡Hombre, hombre! Yo he tenido aquí grandes amigos españoles, a partir de los gitanos y los andaluces, que eran como nosotros, marginados. Y también he tenido maestros, profesores y escritores españoles que han sido y son mis amigos. Pero nunca he tenido un amigo francés. Francamente. Y con los ingleses y norteamericanos era otra cosa. Era para follarles y para follarme. No físicamente, espiritualmente.&lt;br /&gt;P. ¿Lee a escritores españoles?&lt;br /&gt;R. ¡Claro! Y también he traducido poetas españoles. He traducido poemas de Bécquer, los Machado, Vicente Aleixandre, Gabriel Celaya, Lorca, Labordeta, Susana March... Los he traducido al árabe.&lt;br /&gt;P. ¿Y cuál es su escritor español favorito?&lt;br /&gt;R. Ahora me da la impresión de que América Latina ha superado a España. Con Juan Rulfo, Cortázar, García Márquez, Vargas Llosa... Esos nombres no tienen equivalentes en la actual narrativa española. Pero admiro a Juan Goytisolo y Torrente Ballester. Y de los clásicos, soy un gran admirador de Cervantes.&lt;br /&gt;P. ¿Los lee en español?&lt;br /&gt;R. ¡En español! ¿En qué voy a leerlos?&lt;br /&gt;Con la botella de tinto vacía y los estómagos apaciguados, Chukri y el periodista se van a la casa del escritor, un ático en un inmueble próximo al Ritz. Chukri sube los cinco pisos a pie -no hay ascensor- y sin dejar de fumar. La casa es un rastrillo de ropas, vajillas, aparatos electrónicos anticuados, libros, folletos y fotos de Chukri con escritores: Paul Bowles, Alberto Moravia, Jean Genet, Goytisolo, Tahar Ben Jelloun... Hay también un retrato bien visible del líder rifeño Abdelkrim. Chukri enseña a su invitado sus propios libros, incluidas las 48 traducciones a otras tantas lenguas de El pan desnudo, y su colección de muñecas inválidas -así las llama él-; muñecas a las que les faltan ojos, brazos, piernas, cabezas.&lt;br /&gt;El periodista le ha traído a Chukri dos botellas de vino Málaga, una de parte del arabista Bernabé López García, que vivió muchos años en Tánger, y otra como regalo propio. Chukri abre una, sirve dos vasos generosos y pone en el vídeo una casete. Es una emisión de Apostrophes, el programa televisivo de Bernard Pivot, de hace 20 años y aún en blanco y negro. Chukri estaba invitado -'fue mi primera salida de Marruecos'- a hablar del odio al padre con motivo de la aparición en Francia de El pan desnudo. 'Ahora', dice, 'comprendo mejor a mi padre. Su violencia venía de la violencia y la miseria en la que vivía Marruecos bajo el colonialismo. Cuando me escapé de casa, yo vivía en los cementerios para no ser violado por los mayores'.&lt;br /&gt;P. Pero la cosa no ha mejorado tanto tras más de cuarenta años de independencia. Las ciudades marroquíes están llenas de niños, adolescentes y jóvenes que viven en chabolas, se ofrecen como guías, venden chocolate, se prostituyen o hacen de alcahuetes, sueñan con emigrar a Europa en patera.&lt;br /&gt;R. Ahora es casi peor, oye. Y yo sigo hablando de eso. Estoy considerado un escritor pornográfico en el mundo árabe porque hablo de la sexualidad. Pero intento dar algunos valores en mis libros.&lt;br /&gt;P. ¿Qué valores?&lt;br /&gt;R. Yo estoy comprometido socialmente. Me inclino a defender a las clases marginadas, olvidadas y aplastadas. No soy Espartaco, pero creo que todas las personas tienen una dignidad que tiene que ser respetada. Aunque no hayan tenido oportunidades en la vida.&lt;br /&gt;P. En el Tánger de los años cuarenta, cincuenta y sesenta vivieron o recalaron personajes como Paul y Jane Bowles, Truman Capote, Cecil Beaton, Tennessee Williams, Gore Vidal, William Burroughs, Allen Ginsberg, Jean Genet, Alberto Moravia, Jack Kerouac... Era la época del Tánger bohemio, del Tánger jet-set, del Tánger beatnik, del Tánger de los globe-trotters. Y, sin embargo, usted dijo una vez que esos extranjeros venían a Tánger 'como quien va a ver saltar a un mono de árbol en árbol'. ¿También piensa eso de sus amigos Genet y Bowles?&lt;br /&gt;R. No lo pienso de Genet, que era auténtico, pero sí de Bowles. Él vino aquí en busca de un Marruecos naif. Le hubiera gustado que Marruecos siguiera como en los años treinta. Bowles no amaba a los marroquíes, amaba a su propio Marruecos. Casi todos esos extranjeros de la época dorada de Tánger venían aquí en busca de exotismo y placeres, para fumar quif y hash, para tener chicas, chicos... Yo no estoy en contra de esa gente, pero a mí no me dieron la oportunidad de vivir como ellos. Lo malo era vivir en el otro lado. Lo malo era la humillación de los que vivíamos en el otro lado. A mí también me hubiera gustado vivir esa buena vida. Pero la buena vida de esa gente era a costa de aplastar a los demás. Y aplastar a los demás es algo primitivo, ¿entiendes?&lt;br /&gt;P. Pero Bowles le hizo un regalo: tradujo al inglés El pan desnudo.&lt;br /&gt;R. ¡Hombre, un gran regalo!&lt;br /&gt;P. ¿Cómo trabajó con Bowles en la versión inglesa de El pan desnudo?&lt;br /&gt;R. Yo lo traducía en mi cabeza del árabe a mi español y se lo iba dictando. Bowles, que hablaba un buen español, mejor que el mío, lo iba escribiendo en su español y luego lo traducía al inglés. Oye, un moro y un americano se entendían entonces en Tánger en español.&lt;br /&gt;P. ¿Está escribiendo algo nuevo ahora?&lt;br /&gt;R. No, estoy corrigiendo cosas viejas. Oye, te voy a hacer una confesión: yo quiero matar la fama que me dio El pan desnudo. Escribí Tiempo de errores y no se murió. He escrito Rostros y tampoco. El pan desnudo no quiere morir. Y me aplasta. Me siento como esos escritores aplastados por la fama de un solo libro. Como Cervantes con Don Quijote, o Flaubert con Madame Bovary, o D. H. Lawrence con El amante de Lady Chaterley. El pan desnudo sigue sin morir, el hijo de puta. Los niños por la calle no me llaman Chukri, me llaman El pan desnudo. Ese libro me dice todos los días: 'Aquí estoy, vivo'.&lt;br /&gt;P. Así que va a seguir intentando matar El pan desnudo.&lt;br /&gt;R. ¡Claro! Yo soy cabezón. Soy Aries. Sabes que el lobo te va a comer, pero le das cornadas. Rostros no es mi despedida de la escritura. El escritor nunca se despide hasta que lo llevan a su tumba.&lt;br /&gt;P. Y usted no tiene la intención de irse pronto a la tumba.&lt;br /&gt;R. !No, no, no!&lt;br /&gt;Vaciada la primera botella de Málaga, Chukri abre la segunda.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;* Entrevista realizada el 5 de octubre de 2002 por Babelia. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35751142-116251297914568559?l=corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com/feeds/116251297914568559/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=35751142&amp;postID=116251297914568559&amp;isPopup=true' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35751142/posts/default/116251297914568559'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35751142/posts/default/116251297914568559'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com/2006/11/chukri-yo-me-he-casado-con-mis.html' title=''/><author><name>mauricio</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15868058349490827305</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='03560936179166815437'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35751142.post-116251191364492020</id><published>2006-11-02T15:47:00.000-08:00</published><updated>2007-04-07T16:33:29.330-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4272/3401/1600/thomas.0.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4272/3401/320/thomas.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Dylan Thomas, bohemio y borracho irredento&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;JAVIER MEMBA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;De Dylan Thomas bien puede decirse que su precocidad fue directamente proporcional a su prematura muerte. Bohemio y borracho irredento, alcanzó la genialidad a través del caos, dejando tras de si una obra en la que se registran las resonancias más diversas: desde los metafísicos del siglo XVIII hasta los surrealistas. En palabras de William York Tindall, se valió de Freud para dar "una nueva dimensión a la "Biblia". &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El hombre que habría de inspirar su nombre artístico a Bob Dylan nació en Swansea (Gales) el 27 de octubre de 1914. Fue su padre un profesor de la misma escuela en la que el futuro poeta se formaría, si bien la piedra angular de su obra sería la tradición celta. Apenas contaba doce años cuando causan sensación sus primeros versos, pero su primer libro -"18 poemas"- no aparece hasta 1934. A diferencia del resto de los poetas de su tiempo, preocupados por las cuestiones sociales, los versos de Thomas llaman la atención de la crítica por cuanto de mágico y oscuro hay en ellos A la sazón, el joven escritor ya es un veterano reportero del "South Wales Evening Post". &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Una referencia obligada &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En 1936, el mismo año que contrae matrimonio con Gaitlin MacNamara y aparece su segundo libro -"Veinticinco poemas"-, Thomas es una referencia obligada en la nueva poesía inglesa. Esto no le salva de una precaria situación económica. Ya borracho empedernido, encuentra la lucidez en el alcohol. El licor sería su camino hasta la tumba. Tan buen rapsoda como poeta -todos sus biógrafos señalan que para él la comunicación poética debía de ser oralidad-, en 1939 da a la estampa "El mundo que respiro" y "Mapa de amor". Declarado no apto para el servicio cuando estalla la guerra, el escritor demuestra ser un excelente guionista y comentarista radiofónico. Tanto es así que no tardará en comenzar a escribir los comentarios de algunos documentales cinematográficos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La que para muchos es su obra maestra -"Defunciones y nacimientos"- aparece en 1946. Finalizada la guerra, viaja en varias ocasiones a Estados Unidos, donde su prestigio es tan grande como en Italia y escribe un guión cinematográfico -"El doctor y los demonios" (1953)- que nunca se llega a realizar. En uno de sus viajes a la otra orilla del Atlántico, cuando se dispone a redactar el libreto de una ópera de Igor Stravinski, sufre un hemorragia cerebral a consecuencia de su alcoholismo y fallece el 9 de noviembre de 1953. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Estrecheces económicas &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Son por lo tanto póstumas publicaciones como "El bosque lácteo" (1954), drama que concibe para una emisión radiofónica, la novela incompleta "Adventures in the Skin-Trade" (1955) y las compilaciones de ensayos, narraciones y textos radiofónicos reunidos bajo los títulos "Quite Early One Morning" (1954) y "A prospect of the Sea" (1955). Once años después aparece una selección de su correspondencia, en la que se da fe de cómo toda su vida fue un continuo debate contra las estrecheces económicas. A la sazón, la crítica especializada ya ve en Thomas a un poeta cuya influencia en la lírica inglesa del pasado siglo sólo es comparable a la de Auden. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35751142-116251191364492020?l=corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com/feeds/116251191364492020/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=35751142&amp;postID=116251191364492020&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35751142/posts/default/116251191364492020'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35751142/posts/default/116251191364492020'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com/2006/11/dylan-thomas-bohemio-y-borracho.html' title=''/><author><name>mauricio</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15868058349490827305</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='03560936179166815437'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35751142.post-116111318100708741</id><published>2006-10-17T12:21:00.000-07:00</published><updated>2006-11-02T16:39:52.656-08:00</updated><title type='text'>In Memoriam</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4272/3401/1600/109759902_1947ccaf04_o.jpg"&gt;&lt;img style="CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4272/3401/200/109759902_1947ccaf04_o.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4272/3401/1600/Edgar_Allan_Poe_2.6.jpg"&gt;&lt;img style="CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4272/3401/200/Edgar_Allan_Poe_2.5.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4272/3401/1600/hemingway.5.jpg"&gt;&lt;img style="CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4272/3401/200/hemingway.3.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;img style="CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4272/3401/200/109265615_ee3d72c6a8_m.2.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4272/3401/1600/jr_foto.2.jpg"&gt;&lt;img style="CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4272/3401/200/jr_foto.2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4272/3401/1600/up-1volcano2.gif"&gt;&lt;img style="CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4272/3401/200/up-1volcano2.png" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4272/3401/1600/burroughs.2.gif"&gt;&lt;img style="CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4272/3401/200/burroughs.1.png" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4272/3401/1600/fitzgerl.0.gif"&gt;&lt;img style="CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4272/3401/200/fitzgerl.png" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35751142-116111318100708741?l=corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com/feeds/116111318100708741/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=35751142&amp;postID=116111318100708741&amp;isPopup=true' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35751142/posts/default/116111318100708741'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35751142/posts/default/116111318100708741'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com/2006/10/in-memoriam.html' title='In Memoriam'/><author><name>mauricio</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15868058349490827305</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='03560936179166815437'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35751142.post-116042246307823454</id><published>2006-10-09T11:30:00.000-07:00</published><updated>2006-10-17T12:20:17.106-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4272/3401/1600/26alcoholismo1.6.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4272/3401/320/26alcoholismo1.5.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;Con una mano escribo y con la otra me sostengo&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;Por Roberto Rubiano Vargas&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El vino, el licor, el trago, o sea todos esos fermentos de frutos y cereales que alteran la percepción, son parte de una amplia farmacopea que el hombre ha utilizado -desde que vive en sociedad- para celebrar sus alegrías o calmar sus ansiedades. Por lo menos así lo registran los vestigios de vida cotidiana que reposan en los museos del mundo. Copas del más variado diseño, botellas y alambiques testimonian que desde hace miles de años la humanidad se emborracha con lo que puede. En Dinamarca, proveniente de la edad de bronce, se encontró un recipiente que contenía los restos de una bebida hecha de la fermentación de cereales. «Para obtener una tosca cerveza -menciona Antonio Escohotado- basta masticar algún fruto y luego escupirlo; la fermentación espontánea de la saliva y el vegetal producirá alcohol de baja graduación».&lt;br /&gt;Las leyendas orales, los primeros versos conocidos, la Biblia y otros libros de origen sagrado y ritual mencionan una y otra vez la presencia de productos embriagantes en la dieta cultural de la humanidad. «Ay de vosotros, los que os levantáis de mañana a beber vino y llegáis a la noche ebrios de vino» (Isaías, 5.11). Un cronista de América, Waman Poma de Ayala, recuerda en el siglo XVI: «De como avía borracheras y taquíes (danzas ceremoniales) y no se matavan ni reñían; todo era holganza y hazer fiesta».&lt;br /&gt;El alcohol como uso ritual, como diversión o como recurso de autoflagelación, tiene una larga lista de usos y costumbres. Hacia el año 1000, Snorri Sturlusson, en su Saga de los jefes del valle del Lago, se queja de que «los jóvenes desean quedarse en casa, sentados junto al fuego, llenándose la panza de hidromiel y cerveza. Por ello la valentía y el ardor se hallan en plena decadencia…». La religión católica, pese a condenar el consumo del alcohol, incluye el vino en su ceremonia principal para hacer a sus feligreses sangre y carne con el Mesías. En la tradición griega tiene a Dionisio, que en la latina pasa a llamarse Baco. Dos caras para la misma deidad de la borrachera.&lt;br /&gt;El licor como rito sagrado de transformación personal tiene una larga relación con la literatura. Malcolm Lowry, uno de los autores fulminados por el alcohol, considera que «la agonía del ebrio encuentra su más exacta analogía poética en la agonía del místico que ha abusado de sus poderes».&lt;br /&gt;En todo caso, sea como combustible de trabajo para algunos escritores o ingrediente químico para memorables personajes de novela, la lista de libros escritos bajo los vapores del alcohol o de ilustres escritores beodos es tan larga como la propia literatura. Aunque no cabe decir que literatura sea sinónimo de borrachera, sí puede creerse que sin el vino y sus celebraciones tal vez se habría perdido una buena parte del patrimonio literario de la humanidad.&lt;br /&gt;No todos los escritores son borrachos y muchos han llegado a cuestionar moralmente el licor. Catulo, poeta y borracho declarado, cantaba las glorias del vino pero también se burlaba del alcoholismo de sus contemporáneos, y de sí mismo, en el siglo I de nuestra era. Boccaccio describió con palabras precisas -«No hay nada que sea tan deshonesto que no pueda ser contado con palabras honestas»- los placeres de la cama y de la mesa así como la picaresca del siglo XIV en los cuentos de su Decamerón, antes de sufrir una transformación espiritual que lo llevó a renegar de esta obra. Tolstoi y Chejov despreciaron a los bebedores. Sin embargo, el proyecto de libelo antialcohólico más célebre puede ser el de Fedor Dostoievski (tahúr y bebedor él mismo, hijo de alcohólico), quien se propuso redactar un pequeño folleto en contra del alcoholismo titulado Los Borrachos y terminó escribiendo Crimen y castigo, una de las novelas esenciales de la literatura rusa del siglo XIX.&lt;br /&gt;Cada literatura tiene su propia tradición alcohólica. El vino fue compañía inseparable del dramaturgo Lope de Vega, el poeta Francisco de Quevedo y, en general, del siglo de oro español. En su reciente saga sobre el Capitán Alatriste, Arturo Pérez-Reverte rinde homenaje al insigne poeta bizco, espadachín, burlón, borracho y mujeriego al dibujarlo en su ambiente natural de oscuros mesones y duelos a muerte con acero desnudo. Del mismo modo, la poesía francesa del XIX estaría incompleta sin Baudelaire y sin el licor de ajenjo. Sin el whisky habría sido imposible la existencia de Malcolm Lowry, quien en su relato Cruzando el canal de Panamá regaló las palabras que dan título a este escrito. El irlandés James Joyce también era adicto al whisky y Samuel Beckett, quien fue su secretario por un tiempo, heredó su gusto por las altas aguas escocesas. Sin el ron, a la obra de Ernest Hemingway le faltaría octanaje, y Robinson Crusoe habría sufrido mucho de no haber sido por los tres barriles de ron que Daniel Defoe le hizo salvar del naufragio. Hasta los escritores más insensibles a la botella se han interesado en algún borracho en cierto momento de su carrera, para incluirlo en sus obras como personaje.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;EL BAR DE LOS ESCRITORES&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div align="justify"&gt;Resulta obvio que el vino sea la bebida más relacionada con la literatura, porque después de la cerveza es una de las más antiguas formas de la ebriedad conocida por la humanidad. Lo probó Homero en el siglo I, bajo la forma de la retsina griega que también emborrachó a los amigos de Lawrence Durrell en Corfú, antes de la segunda guerra mundial, según lo contó su hermano Gerald, biólogo y humorista, quien hizo un amplio retrato de la familia Durrell en varios de sus libros. Se sirvió con abundancia bajo la forma de champaña en las fiestas en las cuales dilapidó su fortuna Alejandro Dumas y con moderación en las escasas visitas que recibió Marcel Proust, un autor que vivió de noche y durmió de día.&lt;br /&gt;La mayoría de escritores ha dejado una pequeña receta para el gran catálogo universal de la ebriedad. Raymond Chandler, el maestro de la novela negra y borracho profesional, dejó la receta del gimlet en su más acabada novela, El largo adiós. Escribió Chandler: «El verdadero gimlet está hecho mitad de gin y mitad de jugo de lima de Rose y nada más. Deja chiquito al martini». A su vez Hemingway, en Islas en el golfo, incluyó su propia receta del daiquirí, que esencialmente consistía en eliminarle el azúcar. El maestro Faulkner, cuya afición a la botella se materializó en casi todos sus libros plagados de humo de tabaco y violencia, nunca dejó de destacar entre párrafo y párrafo el buen whisky de centeno, característico del sur de los Estados Unidos. Claro que la mayor parte correspondió a whisky destilado ilegalmente; como se nota en su relato Cuestión de leyes, «... no estaba dispuesto a permitir que ni George Wilkins ni nadie viniera a la región en la que él había vivido durante 45 años y se pusiera a hacerle la competencia en un negocio que, desde sus comienzos, venía trabajando cuidadosa y discretamente por espacio de 20 años; desde que montó su primer alambique (...) No tenía miedo de que George lograra robarle parte de su clientela de siempre con aquella especie de bazofia para cerdos que había empezado a fabricar hacía tres meses y a la que llamaba whisky».&lt;br /&gt;El ron, bebida de recios hombres de mar, pertenece con propiedad a la literatura del Caribe, aunque en el siglo XIX emborrachó a los piratas que acompañaron al tigre de la Malasia en su aventura libertadora narrada en muchas novelas de Emilio Salgari, a los marineros de Robert Louis Stevenson y a los aventureros de Jack London. Hemingway equipó al viejo Santiago que luchó durante tres días con el gigantesco pez devorado por los tiburones, en El viejo y el mar, con una pequeña dosis de buen ron cubano. También está presente, de manera discreta, en algunos pasajes de Alejo Carpentier y bajo la forma de daiquirís y mojitos en Tres tristes tigres, de Cabrera Infante. Fue cantado en la poesía de Nicolás Guillén y bebido por los jóvenes juerguistas de las últimas páginas de Cien años de soledad.&lt;br /&gt;Existen bebidas muy regionales, como el pisco, que se encuentra en Conversación en la catedral, de Mario Vargas Llosa. «¿Cuándo se jodió el Perú, Zabalita?», una de las más largas bebetas de la novela latinoamericana, pues está situada de principio a fin en un bar de Lima llamado La Catedral. El pisco está presente en la obra de otros escritores peruanos como José María Arguedas y en no pocos cuentos de Julio Ramón Ribeyro. Aunque el cuento alcohólico esencial para este último, también bebedor y empedernido fumador (tanto que escribió un libro Sólo para fumadores), es Las botellas y los hombres, un encuentro entre un hijo arribista y su padre calavera durante el cual viven una larga borrachera de patético final que empieza con cerveza, sigue con pisco y termina con «champán».&lt;br /&gt;Otra bebida andina, la chicha, está presente en la obra de Jorge Icaza, de Arguedas y de Manuel Scorza. También acompañó las noches de bohemia pueblerina de Julio Flórez, el Jetón Ferro y otros poetas que escamparon de la guerra de los Mil Días en las chicherías donde se reunía la Gruta Simbólica a declamar los chispazos y versos festivos que caracterizaron la literatura bogotana de comienzos del siglo XX. Literatura de borrachos pueblerinos. En el caso del ecuatoriano Icaza, la chicha, el aguardiente y la cerveza son un recurso dramático para hundir a sus personajes, como el chulla Romero y Flórez, en el fondo de la desesperanza social donde habitan. A diferencia de Lowry, que considera la saga alcohólica una elección individual, Icaza recurre al alcohol como a un látigo para fustigar la miseria de la cultura andina.&lt;br /&gt;Horacio, en Rayuela, ofrece vino francés «de la casa» a los clochards junto a los puentes del Sena. Y con sus amigos del «club de la serpiente» lo consume con generosidad. Luego, en Buenos Aires, con Traveler y Talita, sigue bebiendo vino argentino para matizar tanto mate. Más al sur de los Andes, en El lugar sin límites, de José Donoso, la Japonesita y la Manuela le sirven vino chileno a don Alejo en un prostíbulo perdido en medio de los viñedos de la región vinatera austral. O más exacto sería decir en medio del infierno, el lugar sin límites.&lt;br /&gt;Cerca de este sitio, entre la tierra y el cielo, está Jorge Luis Borges, un autor cuya obra está llena de personajes que beben y sin embargo dejan la sensación de que no son un elemento de interés para el autor, sino tan sólo un recurso más de su juego literario. Son cuentos habitados por cuchilleros y borrachos que beben «copas», beben «ginebras», toman «cañas». Como los hermanos Nilsen, de La intrusa, borrachos, pendencieros y asesinos pasionales, que matan a la mujer que comparten para no dañar su relación filial. Es que en el amplio bar de los escritores todo cabe, todo vale.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;OTRAS VOCES, OTROS TRAGOS&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div align="justify"&gt;De las bebidas de otras latitudes podemos mencionar el vodka, que inspiró a Dostoievski y produjo repulsa al médico y cuentista Antón Chejov: «El ruso es un cerdo -escribió éste en una carta de viaje, en 1890-: si le preguntan por qué no come carne ni pescado, lo achaca a la ausencia de transporte. Sin embargo se encuentra vodka hasta en los pueblos más apartados de Rusia, y en la cantidad que a usted le plazca...».&lt;br /&gt;La cerveza, la bebida alcohólica más antigua del mundo, tiene un amplio listado de escritores adictos a ella. Empezando por los japoneses, quienes beben una variante de la cerveza que no tiene gas ni hace burbujas: el sake. Mishima, Oe, Tanizaki o el medio británico Kazuo Ishiguro hacen brindar una y otra vez a sus personajes con sake. Obviamente entre los autores cerveceros hay que citar a Günter Grass, aunque éste en sus libros parece más inclinado al aguardiente alemán. Baudelaire la odiaba -«Se trata de una bebida extraída de los excrementos de la ciudad»-, pero en cambio a Ernst Jünger (alemán también) le gustaba recordar el lema de una embotelladora: «La cerveza vuelve la sed agradable». Y Rousseau en su Emilio le acreditó diversos beneficios para la salud: «Ese hombre nunca ha bebido otra cosa que cerveza corriente; siempre se ha alimentado con verduras y nunca ha comido carne, salvo en ciertos banquetes que ofrecía la familia. Al presente tiene 113 años, oye perfectamente, tiene buen aspecto y camina sin bastón». En la actualidad la cerveza se consigue en abundancia (y enlatada) en esos moteles baratos y bares de mala muerte frecuentados por los personajes de Raymond Carver y Richard Ford, los más destacados autores de la reciente «literatura de garaje».&lt;br /&gt;Entre la larga lista de tragos regionales cabe mencionar el aguardiente colombiano, cuyo más destacado proveedor literario es el antioqueño Manuel Mejía Vallejo. Sus personajes lo consumen con el mismo entusiasmo con que su creador solía hacerlo. Jairo, en Aire de tango, bebía un trago de aguardiente antes de lanzar sus certeros cuchillos directo al pecho del enemigo. Las puntas ecuatorianas, un destilado de caña (alcohol al 98%), junto con la chicha, son parte del Chulla Romero y Flórez de Icaza. El tequila tiene un amplio catálogo bibliográfico, que va desde Los de abajo de Mariano Azuela hasta Bajo el volcán, aunque como recuerda Vicente Quirarte, «La Revolución no bastó para que el tequila se impusiera como bebida nacional». Los amigos de Ramón López Velarde bautizaron el estreno del vate como cronista con una botella de coñac. En su novela La batalla en el desierto, ubicada en pleno despliegue alemanista, José Emilio Pacheco subraya la urgencia de la clase media por acudir a bebidas extranjeras y «blanquear el gusto de los mexicanos».&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;COMBUSTIBLE LITERARIO&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cada escritor tiene, o tuvo, el trago que se merece. El vaso que acompañó sus cuitas de amor, sus momentos de depresión ante la incapacidad de iniciar una nueva novela, o la celebración de un nuevo contrato o algún premio literario. Pues siempre, en una u otra forma, el licor está junto a los escritores: como inspiración, como evasión o como diversión.&lt;br /&gt;Entre aquellos con vocación para escribir bajo los vapores del alcohol se destaca John O'Brien, autor de Leaving Las Vegas, novela sobre un borracho que decide morir desocupando botella tras botella. O'Brien, en la vida real, ayudó al alcohol a cumplir su mortífera labor pegándose un tiro. Pero el más destacado, sin duda, es Malcolm Lowry, quien no sólo llevó a cabo su obra borracho sino que elevó a categoría estética la larga borrachera del cónsul de Cuernavaca, protagonista de Bajo el volcán, su novela más conocida. Incluso un acucioso investigador literario hizo una relación de la diversidad y el número de tragos consumidos en esta novela, que es una obra de culto entre lectores y escritores del mundo entero. En ella se consumen todos los tragos occidentales, vodka, gin y whisky. Abundantes cantidades de tequila -«sabe a agua oxigenada o gasolina», dice uno de los personajes que dialogan con el cónsul mientras lo toman acompañado de sal con chile anaranjado- y diversas variedades de mezcal, la brava bebida mexicana que puede producir entre bebedores poco expertos alucinaciones y otras variantes psicodélicas.&lt;br /&gt;Aunque la embriaguez, el equívoco y la vida maldita fueron expresión del romanticismo de Shelley, Byron y demás colegas de fines del siglo XVIII, en realidad el protagonismo de los escritores borrachos, alcohólicos y perdidos vino a darse con el proceso de industrialización del siglo XIX. Un ejemplo típico es el de Edgar Allan Poe, quien murió víctima del delirium tremens en la puerta de una taberna. Charles Dickens, el cronista de la miseria urbana, hizo un retrato más bien patético de esos desalmados personajes abusadores de niños en Oliver Twist. Emilio Zola, a su turno, presentó la brutalidad del proletariado víctima del vino y la explotación patronal en Germinal.&lt;br /&gt;Resulta curioso mencionar que la palabra «anarquía», que algunos comentaristas de libros relacionan con la vida de los escritores bohemios y borrachos, no tiene nada que ver con la realidad. Como nos recuerda Hans Magnus Ezemberger en El corto verano de la anarquía, los anarquistas eran personas de hábitos muy regulares, con compañeras o compañeros fijos y casi cero alcohol en su vida, el vino sólo era para cenar y poco más. Así que entre el anarquismo y la dipsomanía no existe relación alguna.&lt;br /&gt;Otra cosa es ir contra la corriente, o lo que hace unas décadas se llamó contracultura. El ajenjo, un licor que caracterizó la contracultura del siglo XIX, fue adoptado por poetas como Baudelaire, considerados malditos por la academia, que veía en sus aberrantes costumbres un delito contra la tradición cultural francesa: «Nada puede igualar, oh botella profunda, / el penetrante bálsamo que tu panza fecunda / guarda para el poeta de las piadosas voces». A esta generación de «flores del mal» pertenecen poetas como Verlaine y por supuesto el más maldito de todos, el joven Rimbaud que escribió, como se dice, su obra completa de un tirón y después se fue a traficar armas, marfil y toda clase de mercancías ilegales al África.Otra generación bañada en el alcohol industrial fue la que Gertrude Stein bautizó como la Generación Perdida. El grupo de Scott Fitzgerald, Ernest Hemingway, Ford Maddox Ford y muchos otros que utilizaron el París de entreguerra para vivir de las ventajas del cambio de moneda y absorber el bagaje cultural que no existía en el provinciano Estados Unidos de la primera mitad del siglo XX. En uno de los cuentos de París era una fiesta, Hemingway refiere que cuando trabajaba en su hotel de Montmartre «guardaba una botella de kirsch que trajimos de la montaña y echaba un trago cuando se acercaba el fin de un cuento o el final de una jornada de trabajo». Sin embargo, Scott Fitzgerald fue el más destacado borracho de este grupo. Murió a los 46 años, en Hollywood, mientras trataba de reanudar su fallida carrera de guionista cinematográfico, víctima de un paro cardíaco. Estaba borracho al momento de morir.&lt;br /&gt;Después de esta generación siguió la generación Beat de la posguerra. Escritores que comenzaron a probar toda clase de embriagantes y estimulantes. Allen Ginsberg, Jack Kerouac o William Burroughs abrieron otra dimensión a la embriaguez y los estímulos a la percepción. Si bien se iniciaron con estimulantes bélicos como la benzedrina o la anfetamina, y fueron de los primeros experimentadores con el ácido lisérgico, siempre y sobre todas las cosas, se distinguieron por ser un grupo de ebrios militantes del alcohol en todas su variedades.&lt;br /&gt;El patrón supremo, Jack Kerouac, el más destacado narrador de la generación Beat, hizo una abundante obra literaria de tumbo en tumbo. Fue tan prolífico que escribió una novela, Del campo y la ciudad, en un largo rollo de papel para no perder tiempo con el cambio de hoja. Cuando mecanografiaron el rollo de manera normal dio una extensión de casi mil cuartillas. Su vida fue una larga borrachera ambientada por los sonidos originales de una música que influiría en todas las generaciones posteriores: el jazz interpretado por otro famoso borracho: Charlie Parker, sobre el cual -para completar la simetría- Cortázar escribió su conocido relato El perseguidor. Jack Kerouac falleció de una manera típica para un alcohólico: una hemorragia interna producto de la ruptura de las venas del esófago que no pudo ser controlada pese a las 17 transfusiones que le hicieron.&lt;br /&gt;Muerte parecida tuvo el irlandés Dylan Thomas, uno de los grandes poetas británicos de este siglo y conocido borracho. Murió en Nueva York, en el legendario Chelsea Hotel (habitación 206), antes de un recital, víctima de un ataque cardíaco. En este mismo hotel trabajó (borracho) O'Henry y murió (bebiendo) el poeta irlandés Brendan Behan. También bebieron (y escribieron) durante diversas épocas Tennessee Williams y Vladimir Nabokov. Por contradicción, el único que no se mató ni se drogó y casi ni bebió en él fue el padre de todos los vicios, don William Burroughs, quien opinaba que el Chelsea Hotel «Parecía haberse especializado en muertes de escritores célebres... (sin embargo) era un hotel sin problemas, aunque pasaban montones de cosas... asesinatos, suicidios, sobredosis...».&lt;br /&gt;Los hoteles son lugar favorito de los escritores para vivir, para beber y para escribir. La lista es muy amplia y no caben sino unos pocos ejemplos. En hoteles vivió Jean Genet y por supuesto un impenitente borracho llamado Charles Bukowski. Hemingway escribió en el Dos Mundos de La Habana y en el Crillon de París. En moteles pasó mucho tiempo Raymond Carver y en moteles se desarrolló gran parte de la obra de Kerouac.&lt;br /&gt;Después de este autor y de la generación Beat, se desencadenó una frenética utilización de fármacos, licores y productos para machacarse el coco. Entre los años sesenta y el presente, la humanidad conoció más variedad de formas químicas para disfrutar de la alteración de los sentidos, que todas las culturas humanas anteriores. Por eso hoy la perdición no tiene ese toque de genialidad que se le atribuyó en el pasado. Ahora ser periquero o borracho no garantiza la genialidad ni nada parecido. La creciente pasión por la obra de un poeta como Raúl Gómez Jattin afortunadamente debe más a su calidad que a la afición de su autor por la marihuana y el Tres Esquinas.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;SERVIR A DOS SEÑORES&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Para escribir bajo los efectos de la ebriedad se necesitan condiciones culturales específicas. Tal vez una de las muchas diferencias entre el sistema de trabajo de los anglosajones y los hispanoamericanos es que mientras los primeros escriben en medio de la resaca o en la turbulencia de la borrachera, los segundos parecen necesitar que la ebriedad y el trabajo estén separados. Lawrence Durrell, autor del Cuarteto de Alejandría, por ejemplo, pese a su conocida capacidad para absorber alcohol era capaz de componer y dejar lista para imprenta una novela en siete semanas de trabajo.&lt;br /&gt;La energía para el trabajo, en condiciones alcohólicas, es muy común en los escritores anglosajones, pues su educación calvinista les impulsa a cumplir responsablemente con su cuota diaria de palabras escritas sin importar el alto grado de alcohol que circule por su sangre. William Faulkner tenía una habitación pagada en un hospital de Memphis para recuperarse de sus periódicas crisis de alcohol y de esta manera no interrumpir su trabajo, que se hacía manteniendo la caldera a todo vapor mediante amplias dosis de whisky de centeno.&lt;br /&gt;Graham Greene es otro autor que podía recoger información para sus documentadas novelas sin apearse de la botella. «El alcohol es como el amor -le hace decir Raymond Chandler a Terry Lennox en El largo adiós-. El primer beso es magia; el segundo, intimidad; el tercero, rutina. Después de eso lo único que hacemos es desvestir a la muchacha». Sin embargo, Chandler mezclaba largas horas dedicado a desvestir a la muchacha con disciplinadas jornadas para cumplir sus obligaciones editoriales y cinematográficas.&lt;br /&gt;En Hispanoamérica la situación es más bien inversa. En los años del famoso boom era conocida la decisión de Mario Vargas Llosa, que hasta el cigarrillo dejó con el argumento de que no podía servirse al mismo tiempo a dos señores, el de la molicie y el del trabajo. Gabriel García Márquez también cambió su estilo de vida, entre borrachos, putas y chulos, como cuenta Dasso Saldívar en su documentada biografía, para poder desarrollar su obra en la sobriedad de la vida familiar.&lt;br /&gt;Curiosa actitud ésta en un oficio como el de la literatura, una de cuyas características es que necesita cierta holgazanería para realizarse. Holgazanería que permite echar globos al aire y así crear un mundo paralelo al aburrido mundo cotidiano.&lt;br /&gt;Por eso, a lo largo de la historia de la literatura, la ebriedad ha estado presente como complemento de este oficio que mantiene al hombre entre el sueño y la realidad. Entre la mentira y la verdad. El oficio del encantamiento a través de la palabra.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35751142-116042246307823454?l=corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com/feeds/116042246307823454/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=35751142&amp;postID=116042246307823454&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35751142/posts/default/116042246307823454'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35751142/posts/default/116042246307823454'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com/2006/10/con-una-mano-escribo-y-con-la-otra-me.html' title=''/><author><name>mauricio</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15868058349490827305</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='03560936179166815437'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35751142.post-116041849335425947</id><published>2006-10-09T11:16:00.000-07:00</published><updated>2006-10-09T11:28:13.366-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4272/3401/1600/pbukowski008.4.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4272/3401/320/pbukowski008.1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;Cerveza&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="right"&gt;&lt;strong&gt;Charles Bukowski&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;No sé cuántas botellas de cervezaconsumí mientras esperaba que las cosasmejoraran. &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;No sé cuanto vino, whisky y cerveza, principalmente cerveza consumí después de haber roto con una mujer esperando que el teléfono sonara esperando el sonido de los pasos, y el teléfono no suena sino mucho más tarde y los pasos no llegan sino mucho más tarde.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Cuando el estómago se me sale por la boca, ellas llegan frescas como flores en primavera:-"¿Qué carajo hiciste? Llevará tres días antes de que puedas cogerme "Una hembra dura más vive siete años y medio más que el macho, y toma muy poca cerveza porque sabe que es mala para la silueta.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Mientras nos volvemos locos ellas están fuera bailando y riendo con muchachos divertidos.Bueno, hay cerveza bolsas y bolsas de botellas vacías de cerveza&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35751142-116041849335425947?l=corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com/feeds/116041849335425947/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=35751142&amp;postID=116041849335425947&amp;isPopup=true' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35751142/posts/default/116041849335425947'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35751142/posts/default/116041849335425947'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corporacionalcoholicadeescritores.blogspot.com/2006/10/cervezacharles-bukowskino-s-cuntas.html' title=''/><author><name>mauricio</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15868058349490827305</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='03560936179166815437'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></entry></feed>