tag:blogger.com,1999:blog-352165602009-07-19T15:29:16.472+02:00EL CONCEPTO DE FICCIÓNmarcelonoreply@blogger.comBlogger166125tag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-21750385076297593092009-07-16T17:59:00.001+02:002009-07-16T17:59:45.918+02:00Gérmenes<div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span><br /></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">Muestra rencor: sentada, esperando. Muestra fatiga. Tiene alma de prisma y los ojos separados entre sí, como si avanzara demasiado rápido sobre el contorno de las cosas. O como si las cosas le hicieran mal de sólo mirarlas. El mal le ensucia el aire, entonces. Hay ceniza bajo el incienso y un brillo extraño en el centro de los girasoles. Que puede ver con sus ojitos vivaces. Ver sin ser vista. Mutilada de golpe y porrazo. Enceguecida humanidad que huye flotando o por qué no volando a la prehistoria del problema. A la zona cero, al origen. Al momento exacto en donde ella, acaso sin saberlo, desvió para siempre el rumbo de su vida. Errado desvío en el pasado pisado. Ahora: sentada, esperando. Ahora. Fatiga y rencor. Imposibilidad. Absolutismo. Pasado pisado emergiendo constantemente sobre el contorno de las cosas. Sus pupilas voraces se contraen. Se expanden. Sufren, diríase. Con todo: con ese fuego y esas reglas y ese encuentro, son bichos corrosivos lo que desprende su aliento. Su papel glacè metalizado. Su honor perdido y la dicha aquella que le entraba en el cuerpo como una espada justiciera. Inocente dragón asesino. Inocente y castigado. Tiene el castigo tatuado en el cuerpo: la tinta oscura le quema el porvenir. Y el porvenir se incendia. Y el porvenir desaparece. Ella es su propio porvenir. Y por lo pronto ella misma se enferma en el pantano.<br /></span></div><br /><div align="right"><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><span style="color:#ffffff;">. </span><br />extraído de </span><a href="http://arderenelinvierno.blogspot.com/"><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><strong><em>Arder en el invierno</em></strong></span></a><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><br /><span style="color:#ffffff;">. </span></span></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35216560-2175038507629759309?l=elconceptodeficcion.blogspot.com'/></div>marcelonoreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-89410092344027075482009-07-08T18:20:00.022+02:002009-07-14T13:03:55.773+02:00Ayer noche<span style="color:#ffffff;">. </span><a href="http://3.bp.blogspot.com/_Smizivz6zWI/SlTIsvDCWVI/AAAAAAAAAgQ/e7xjuQqNx4U/s1600-h/Getafe_Negro_ICONO_4.jpg"><span style="color:#ffffff;"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5356126527719364946" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand; HEIGHT: 200px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Smizivz6zWI/SlTIsvDCWVI/AAAAAAAAAgQ/e7xjuQqNx4U/s320/Getafe_Negro_ICONO_4.jpg" border="0" /></span></a><br /><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">Con este calor y ante mi más absoluta sorpresa, me avisaron que <em><strong>Ayer noche</strong></em> -texto que he sufrido lo indecible al escribir- ganó por unanimidad el premio <strong>Ciudad de Getafe de Novela Negra 2009</strong>. </span></div><div align="justify"><span style="font-family:Verdana;font-size:85%;">El Jurado estuvo integrado por Lorenzo Silva (presidente), Almudena Grandes, Jesús Zapata, Fernando Marías y Esperanza Moreno (editora de <a href="http://www.edaf.net/novedades.htm">EDAF</a>).</span></div><div align="justify"><span style="font-family:Verdana;font-size:85%;">La novela estará en librerías en tiempo récord: septiembre de 2009. Y será presentada en Madrid en el marco del <strong>Festival </strong><a href="http://www.europapress.es/madrid/noticia-nueva-edicion-getafe-negro-completa-triangulo-festivales-dedicados-novela-policiaca-20090612144939.html"><strong>Getafe Negro</strong></a>.</span></div><div align="justify"><span style="font-family:Verdana;font-size:85%;">A veces la alegría es un cuervito mirando al horizonte.</span></div><div align="justify"><span style="font-family:Verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span></div><div align="left"><span style="font-family:Verdana;font-size:85%;"><span style="font-size:78%;">+ españa:</span><strong> </strong><a href="http://www.elcultural.es/noticia.aspx?idnoticia=504689"><strong>I</strong></a><strong> - </strong><a href="http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=42152"><strong>II</strong></a><strong> - </strong><strong><a href="http://www.adn.es/local/madrid/20090708/NWS-1945-Argentino-Marcelo-Lujan-madrileno-certamen.html">III</a></strong><strong> - </strong><a href="http://www.lavozdegalicia.es/ocioycultura/2009/07/09/0003_7836638.htm?idioma=galego"><strong>IV</strong></a><strong> </strong><strong>-</strong> <a href="http://www.elconfidencial.com/cache/2009/07/08/2_argentino_marcelo_lujan_premio_novela_negra.html"><strong>V</strong></a><br /></span><span style="font-family:Verdana;font-size:85%;"><span style="font-size:78%;">+ resto del mundo:</span><strong> </strong><a href="http://www.prensalibre.com/pl/2009/julio/08/326824.html"><strong>I</strong></a> - <a href="http://www.papelenblanco.com/novela/marcelo-lujan-gana-el-premio-de-novela-negra-ciudad-de-getafe"><strong>II</strong></a> - <a href="http://www.eluniversal.com.mx/notas/610939.html"><strong>III</strong></a> - <a href="http://latercera.com/contenido/727_152690_9.shtml"><strong>IV</strong></a> - <a href="http://www.informador.com.mx/cultura/2009/118808/6/marcelo-lujan-gana-el-premio-de-novela-negra.htm"><strong>V</strong></a> - <a href="http://www.mdzol.com/mdz/nota/142607"><strong>VI</strong></a> </span></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35216560-8941009234402707548?l=elconceptodeficcion.blogspot.com'/></div>marcelonoreply@blogger.com6tag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-32482465281837947372009-07-01T00:16:00.000+02:002009-07-01T00:17:07.690+02:00Fechas<div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span><br /></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">A B y C, decía el libro en la página 192. Marmota desorientada. A B y C como puntas, como vértices. Como filos. Como eslabones inseparables pero también como ciertos esqueletos. C, sobre todas las cosas. Entonces él con una frazada. Temblando. Pidiendo a gritos que lo dejaran solo. Que nadie vio lo que él sí vio sobre aquellas vías azuladas. Que tendría que haber subido a otro tren. Que el vagón repleto contra ese árbol testigo. Y que ya puede irse el señor enano a pelar bananas. Banana bananero: siempre es ese día en su cabeza. Esa mañana cruel. Ese porqué. El almanaque traidor que pregona y vaticina. Un número, un compás, una estación. Una receta infaltable contra lo que no se puede borrar. Contra lo que aprieta y suena y derroca. Y permanece. Silueta perversa más allá del vidrio esmerilado. Ventana ventanita: no habrá más penas ni olvido. La página 192 volverá y retomará. Su recuerdo. El esqueleto de los meses negros. La sangre regada. Arde la placenta donde A B y C dejan las bombas que diferencian el sueño de la santa vigilia. Por los siglos de los siglos. Y la marmota ya no huele dónde queda la primavera. Ni cuándo vendrá. Ni si quiera si alguna vez vendrá.<br /></span></div><br /><div align="right"><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><span style="color:#ffffff;">. </span><br />extraído de </span><a href="http://arderenelinvierno.blogspot.com/"><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><strong><em>Arder en el invierno</em></strong></span></a><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><br /><span style="color:#ffffff;">. </span></span></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35216560-3248246528183794737?l=elconceptodeficcion.blogspot.com'/></div>marcelonoreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-85436944157800870532009-06-17T13:27:00.001+02:002009-06-17T13:29:22.576+02:00Espejos<div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span><br /></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">Y ella sale a buscarlo. Ya se observó se escrutó se admiró se asombró y hasta lloró entre el vapor que nunca terminaba de irse. Se pega, pensó. Cómo refleja, también pensó. Y vio, así, ella: que podía salir a buscarlo. Que con esas muecas y esa gracia y ese sueño. Sería imposible que él se negara. Y ella sale a buscarlo. Mueve su cuerpo como si el viento o la memoria. La arrullaran. Sale en busca de. De. De lo que quiere. Tenerlo, quiere. Tenerlo es todo lo que quiere y desea. Acaso besarlo o tan siquiera abrazarlo. Así va, entonces, por el empedrado, con su cuerpo de sirena o sirenita que marca el límite entre el sol y la sombra. Entre la moneda ingrata y el bombero gaucho. Entre un estornudo y un picor y un final del juego. Así. Sale a buscarlo. Muy segura ya de lo que vio mientras se peinaba. Mientras caía la tarde y el frío de este mes mal ubicado. Muy segura y tan confiada. Ciega, graciosa, huidiza: todo mezclado entre el vapor. Y ahora los adoquines de su calle empedrada enseñan el camino. Sería impensable que nadie se negara. Sería como el sacrilegio ese que pregonan en las casas con cruces. Sería una tumba sellada, la negación. Una zancadilla. Pero ella ya se asombró admiró escrutó observó. Antes. Y lloró. Lloró para sus adentros imaginando que él ya no existe: que todo es un reflejo: y que la verdad suele mezclarse tanto con el vapor.<br /></span></div><br /><div align="right"><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><span style="color:#ffffff;">. </span><br />extraído de </span><a href="http://arderenelinvierno.blogspot.com/"><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><strong><em>Arder en el invierno</em></strong></span></a><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><br /><span style="color:#ffffff;">. </span></span></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35216560-8543694415780087053?l=elconceptodeficcion.blogspot.com'/></div>marcelonoreply@blogger.com1tag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-32357351143964509472009-06-09T17:05:00.000+02:002009-06-10T09:43:05.575+02:00Disfraces<div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span><br /></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">Cada uno tendrá sus motivos. Cada quien a la hora que lo considere. Cada cual. Nunca importa el día de la semana, el mes. Hubo un aniversario que festejaron en el faro del fin del mundo. Motivos suficientes tienen todos: para calzarse la mascarilla veneciana, el pilotín verdolaga, la capa, la careta. Todos. Cada uno de los hombres y cada una de las mujeres. También los que no son nada de eso: los que se sienten opuestos a lo que alguna vez creyeron ser. Los que tienen sed. Los que se pintan el rostro o se colorean el pelo o se camuflan en la noche descalza. Quién puede tirar la primera piedra. La otra mejilla. Quién está libre del inflamable mal. Quién no dijo nunca no tragaré una sola gota de este líquido. Y después tragó. Quién no se escondió alguna vez debajo de la cama. Quién no esperó a que pasara el temblor. Todos tienen razones de sobra para mudarse de pueblo, para despreciar al invierno, para cambiarse de sexo en una clínica artera. Espían por la mirilla y se quedan quietos, silenciosos, invisibles. No importa la hora ni el mes ni la semana. Siempre es tiempo. Camaleón distraído. Patitas veloces en el arenal del desierto.<br /></span></div><br /><div align="right"><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><span style="color:#ffffff;">. </span><br />extraído de </span><a href="http://arderenelinvierno.blogspot.com/"><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><strong><em>Arder en el invierno</em></strong></span></a><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><br /><span style="color:#ffffff;">. </span></span></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35216560-3235735114396450947?l=elconceptodeficcion.blogspot.com'/></div>marcelonoreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-56826638684895533752009-06-01T22:11:00.000+02:002009-06-01T22:12:09.469+02:00Cartografías<div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span><br /></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">La esquina que los espera tiene forma de ataúd, de cajita musical, de acantilado. Su ubicación es más bien arrabalera: algo escorada entre los barrios que ninguno de ellos quiso pisar jamás. Su ubicación, entonces: olvidada en el mapa: más bien desconocida. Y sin embargo: para allá sale una calle, para allá otra. La calle sur desemboca contra el chaperío de una villa miseria, cuyo jefe o cacique se apoda también Miseria. Pero ellos no lo saben. Lo ignoran. Y el apuro los convertirá en carne tierna. Y no hay cosa más bienvenida que esa para los señores miseria. La carne. Mordiscón entre los arbustos. Olor a humo sobre las brasas del que vive agazapado. La calle norte no lleva a ningún lado. La esquina que los espera no es la esquina de nada y debería estar maldita. Caminen y busquen. Busquen que ya están absolutamente perdidos. Miseria con mayúscula, tantas vocales: qué pena olvidarse la brújula en las noches de tormenta. La esquina que los espera tiene forma de cementerio si no se la visita en horas de oficina, cuando los perros callejeros se entretienen hurgando en la basura. Porque ignoran. Porque ignoran que esa misma noche, de frente al chaperío, morirán flacos y congelados.<br /></span></div><br /><div align="right"><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><span style="color:#ffffff;">. </span><br />extraído de </span><a href="http://arderenelinvierno.blogspot.com/"><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><strong><em>Arder en el invierno</em></strong></span></a><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><br /><span style="color:#ffffff;">. </span></span></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35216560-5682663868489553375?l=elconceptodeficcion.blogspot.com'/></div>marcelonoreply@blogger.com2tag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-88591182980761268212009-05-23T00:02:00.002+02:002009-05-23T19:27:48.170+02:00Babeles<div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span><br /></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">Después de mirarse, de naufragar por los contornos, ninguno de los tres supo explicarlo con palabras. Qué difícil resulta unirse, amalgamar. Qué estorbo la sordera, el desencuentro. Después de mirarse. El silencio. Hubo un tiempo de claveles, de matusalenes, de espejismos postergados. Un tiempo plano y bastante lisonjero que lamentablemente los unió. Habría que haberlos visto cuando los claveles. Habría que haberlos observado. Uno de ellos dijo gloria a dios en las alturas. Y los otros no lo comprendieron. Otro de ellos quiso escapar: lo intentó cruzando valles y praderas y el río ese que se abre y después ahoga. El tercero en discordia agarró un cuchillo y con su filo. Con su filo cortó el aire y el color de los claveles. Y la mejilla del fugado. Hoy ya no discuten. No combaten. No dialogan. Y no se miran. Gloria a dios en las alturas, estimados satanases: la tierra se pudrirá bajo sus pies. La tierra y el vino. La sangre. La hoja de parra que aquella señorita dejó caer para que la desearan. La hoja caída y el ángel furtivo. Manzana montonera que todos mordieron sin saber.<br /></span></div><br /><div align="right"><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><span style="color:#ffffff;">. </span><br />extraído de </span><a href="http://arderenelinvierno.blogspot.com/"><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><strong><em>Arder en el invierno</em></strong></span></a><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><br /><span style="color:#ffffff;">. </span></span></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35216560-8859118298076126821?l=elconceptodeficcion.blogspot.com'/></div>marcelonoreply@blogger.com3tag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-79490416341133588172009-05-13T00:01:00.000+02:002009-05-13T00:01:01.048+02:00Anillos<div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span><br /></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">La indiferencia siempre fue su fuerte: su parte menos vulnerable: su alternativa y también su modo de sobrevivir. Es un dictamen, una sentencia, un martillazo que da contra la madera del estrado. Palo y hueso, fósforo y oscuridad. Entonces nunca más nada es igual. Su dedo anular tarda en liberarse pero el día menos pensado: la inapetencia absoluta, la autoexclusión absoluta: el olvido que siempre es absoluto. Como si nunca nada hubiese sido. Como si nunca nada en este mundo. Suavecita y mordaz, almita y sinrazón. Desaliento. Peca su mano clara de fácil abandono. Peca y huye y ya no regresa a la bisutería del invierno. Aplica con pericia la inyección de la indiferencia. Y ya no regresa. Da su parte de adelante y por poco cualquiera se la cree. Cualquiera reemplaza y cualquiera viaja en su regazo congelado. Habla y calla: sueña y corta. Suavecita y virulenta: su dedo anular pesa poco en el almanaque de los compromisos.<br /></span></div><br /><div align="right"><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><span style="color:#ffffff;">. </span><br />extraído de </span><a href="http://arderenelinvierno.blogspot.com/"><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><strong><em>Arder en el invierno</em></strong></span></a><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><br /><span style="color:#ffffff;">. </span></span></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35216560-7949041634113358817?l=elconceptodeficcion.blogspot.com'/></div>marcelonoreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-65496913571738486182009-05-05T01:35:00.000+02:002009-05-05T01:35:00.931+02:00Zonas<div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span><br /></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">Siempre supe que tenías poderes: rara habilidad: el socavón donde caigo cuando intento solaparme. Maldita habilidad: sangre coagulada ensuciando la moqueta. Jaula. Cortijo. Cuadrilátero feroz. Mientras fumaba, anoche, me enseñaste el eje del peligro. Y como siempre supe que tenías extrañas habilidades (que un diablo rojinegro, centinela, acude con sólo imaginarlo) entendí que el detector de mentiras viene incorporado de serie, de fábrica, desde el inicio mismo de las actividades. Se activa de modo automático y no falla jamás. Dispositivo cercano a la perfección: salvador y protector y un poco sátrapa. Y un poco tuyo, claro. Desde esa cuadrícula restringida me enseñás a desearte: a biengastar todos los segundos: a escudriñar debajo de las cobijas. Bendita y maldita entre las cobijas: con esos ojos transparentes que me obligan a dar constantemente la nota.<br /></span></div><br /><div align="right"><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><span style="color:#ffffff;">. </span><br />extraído de </span><a href="http://arderenelinvierno.blogspot.com/"><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><strong><em>Arder en el invierno</em></strong></span></a><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><br /><span style="color:#ffffff;">. </span></span></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35216560-6549691357173848618?l=elconceptodeficcion.blogspot.com'/></div>marcelonoreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-92119776784345696812009-04-25T14:38:00.001+02:002009-04-25T14:39:45.783+02:00Yunques<div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span><br /></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">Me confunde ignorar tus pasos. Saberlos invisibles, dispersos: molécula de hierro sentada en la otra orilla. Me confunde la voluntad de cambio, la mesita en el centro del jardín, la pollera corta y el contorno expuesto. Tu parte invencible me acelera el pulso. Firme y paciente como el águila guerrera. Cuando no te veo (cuando no consigo hacerlo) supongo que estás buscándome. Supongo que suponés. Que tu prisma de duro acero, alguna vez de estaño, me tiene acorralado en el vértice más agudo. Y ahí va mi martillo. Ahí sube y ahí baja. Y cuando baja amasa la sustancia incandescente. Le da forma brillo razón de ser. En el corazón de mi martillo, corazón, nacen todas las suposiciones. Y ahí voy a dar de lleno. Quiero decir con eso. A pensar pensar pensar que suponés te estoy buscando. Que la pollera siempre es corta si sabemos observar a tiempo. Y que tus pasos invisibles son aroma y brújula en la tempestad de la ignorancia.<br /></span></div><br /><div align="right"><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><span style="color:#ffffff;">. </span><br />extraído de </span><a href="http://arderenelinvierno.blogspot.com/"><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><strong><em>Arder en el invierno</em></strong></span></a><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><br /><span style="color:#ffffff;">. </span></span></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35216560-9211977678434569681?l=elconceptodeficcion.blogspot.com'/></div>marcelonoreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-35029417990356958862009-04-19T11:10:00.003+02:002009-04-19T11:23:31.881+02:00Ocho años en la Villa<div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">Descriptiva nota de <strong>Patricia Gonsálvez</strong> en la edición dominical de <em><a href="http://www.elpais.com/articulo/madrid/Talentos/latinos/escriben/Madrid/elpepuespmad/20090419elpmad_3/Tes"><strong>El país</strong></a></em>, a propósito de la "Comunidad + o - 40" que amenaza acaparar la <strong>Noche de los libros</strong> del próximo 23 de abril.</span></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35216560-3502941799035695886?l=elconceptodeficcion.blogspot.com'/></div>marcelonoreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-69833217146330067102009-04-15T14:51:00.003+02:002009-04-15T14:55:45.696+02:00Lean, che<div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span><br /><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">Recomendaciones breves para <strong>no dejar de leer</strong> en <a href="http://www.aviondepapel.tv/2009/04/lecturas-recomiendan-escritores-dia-del-libro/"><strong>este CLIP</strong></a> de AVIÓN DE PAPEL TV.</span></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35216560-6983321714633006710?l=elconceptodeficcion.blogspot.com'/></div>marcelonoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-7852272671161888432009-04-06T00:02:00.001+02:002009-04-06T20:43:41.532+02:00Xenofobias<div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span><br /></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">Voy, con premura y tan abrigado, todos los días o casi todos, generalmente por la tarde, al encuentro del hombre manco. Ni él ni yo nos dirigimos la palabra y toda nuestra relación se basa en breves gestos de orden mercantil. El hombre manco regentea un quiosco de bebidas alcohólicas al final de la calle, frente a la pileta municipal que en invierno parece un cementerio. El quiosco tiene espíritu de antro y nunca nadie debería frecuentarlo. Por azares supe que la vida del hombre manco estuvo marcada por la delación y que esa actitud suya le dejó un muñón mal disimulado en lugar de mano derecha. Pero pocos vecinos saben que el señor manco fue un verdadero cretino, que todavía odia a los que delató, y que según puede observarse en su mirada seguirá odiándolos por los siglos de los siglos. Metros de tierra húmeda lo separan de los muertos. Y sin embargo. Todos los días (imagino mientras voy a su encuentro) son esos muertos los que lo persiguen y le agrian el semblante. Algún día dejaré de visitarlo. Algún día: cualquier día: cuando me fugue al norte, cuando nos fuguemos al norte y ardamos en la misma cama, cuando no sea su pequeño y roñoso quiosco el único de todo el barrio que expenda bebidas alcohólicas hasta las tantas de la madrugada.<br /></span></div><br /><div align="right"><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><span style="color:#ffffff;">. </span><br />extraído de </span><a href="http://arderenelinvierno.blogspot.com/"><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><strong><em>Arder en el invierno</em></strong></span></a><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><br /><span style="color:#ffffff;">. </span></span></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35216560-785227267116188843?l=elconceptodeficcion.blogspot.com'/></div>marcelonoreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-35880513433578709322009-03-26T17:59:00.000+01:002009-03-26T18:00:35.733+01:00Whiskys<div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span><br /></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">Sotana y escopeta; sombrero, mezquindad: servime en este vaso que tengo los dedos cansados. Que la voz se me hace corta y la paciencia una mosca insoportable que gira en redondo. Servime que te sirvo. Mirame y bardeame mientras escucho cómo suena el tintineo. El clín de la noche santa. Hielo contra hielo, labio sobre labio. Vaso ancho y pesado y algo quejumbroso. Boqueame que borracho voy por vos: por lo que fuimos y por lo que siempre seremos. Frío el contorno y alcoholizado el aire: la borrachera me hinca hasta decir basta. Borrachito por tu cuerpo de sota en la baraja, de alfarera en la última pieza de la casa, de fiebre vespertina. Por lo que siempre seré cuando tu aguijón me inocule el néctar de la buena nueva. Tomemos (juntos) la pócima estrafalaria y todos los días serán Carnaval. En puntas de pie me acerco y en puntas de pie me dejo. Te beso. Me dejo. Te toco. Me dejo. Quiero verte en tu sofá cama pataleando de alegría. Quiero que me sirvas y servirte. Que bebamos como locos hasta la cima inaccesible. Que suene el hielo y la piedra y la suerte. Que giremos en redondo como moscas enloquecidas.<br /></span></div><br /><div align="right"><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><span style="color:#ffffff;">. </span><br />extraído de </span><a href="http://arderenelinvierno.blogspot.com/"><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><strong><em>Arder en el invierno</em></strong></span></a><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><br /><span style="color:#ffffff;">. </span></span></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35216560-3588051343357870932?l=elconceptodeficcion.blogspot.com'/></div>marcelonoreply@blogger.com1tag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-27434860985168948092009-03-17T14:31:00.000+01:002009-03-17T14:32:14.365+01:00Visiones<div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span><br /></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">A menudo, quiero decir constantemente, se me aparece un rostro. Una cara de expresión melancólica. Una cara de hombre: seria y algo mofada pero tan especial. Su contorno es difuso: lejano y cercano al mismo tiempo. Tiene boca pero no habla: no hay sonido en sus ojos ni color en sus mejillas ni flequillo de ese que descoloca el viento. Tiene pelo, sí: castaño. Y maneras de naufragar entre el vapor. Rictus melancólico en el verde de un estanque. A menudo (digamos ya constantemente) intenta decirme algo que yo no alcanzo a descifrar. Cifrada comunicación la de esa cara. De sus ojos insonoros sale una suerte de mandanga que se me viene encima cuando olvido lo que soy: lo que busco y siempre buscaré: lo que me lleva de la mano día y noche por el jardín acristalado: lo que algunos esperan y otros desean y tantos ignoran. A menudo se me aparece un rostro. Una cara muda difusa seria. Una expresión que se refugia en el silencio hasta que el otro día, a la hora de siesta, abrió la boca y por primera vez pronunció palabra. Creo haber entendido perfectamente su mensaje. A la hora de la siesta: mientras ardía. A la hora de la siesta: en el fondo del espejo.<br /></span></div><br /><div align="right"><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><span style="color:#ffffff;">. </span><br />extraído de </span><a href="http://arderenelinvierno.blogspot.com/"><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><strong><em>Arder en el invierno</em></strong></span></a><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><br /><span style="color:#ffffff;">. </span></span></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35216560-2743486098516894809?l=elconceptodeficcion.blogspot.com'/></div>marcelonoreply@blogger.com2tag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-73546394316275156422009-03-08T18:42:00.000+01:002009-03-08T18:43:32.914+01:00Umbrales<div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span><br /></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">Tanto tiempo esperando el delicioso día: una mano me toca como induciendo a disparar. Disparo. Tantos días. Esperando a que ocurriera. Aquella mañana, de pie junto al altar, cerré los ojos y di el primer paso. Tantos pasos y tantos días y tanto tiempo. Alguien me tocó el hombro. Sentí el peso de su mano y no lo dudé. No es conveniente la duda cuando te llega el día que tanto esperabas. No es conveniente el signo de pregunta: la curva en el barlovento, la madrugada sin candil. Si miro hacia atrás me tapan los nubarrones. Si miro hacia atrás me convierto en estatua de sal. Porque la espada estruja con su filo y su brillo y su iniquidad. Estruja tanto: mi hombro apretujado cerca del atril. Entonces subí entré trepé rodé. Aquella mañana. Llevaba tanto tanto esperando que rodar trepar entrar y subir no fue una acción sino más bien un destino. La mano sobre el hombro irradia temperatura en medio de la nevisca. En medio del invierno. Y yo recojo la alegría como quien ve cierta lucecita en la ventana. Con una convicción seca, subyugante. Algo parecido me sucede cuando te abro la puerta y me pierdo en el limonero que baja por tu espalda. Cuando rechazo la hostilidad. Cuando me olvido de aquella mañana. Del disparo. De la entrada maldita al territorio de la ausencia.<br /></span></div><br /><div align="right"><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><span style="color:#ffffff;">. </span><br />extraído de </span><a href="http://arderenelinvierno.blogspot.com/"><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><strong><em>Arder en el invierno</em></strong></span></a><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><br /><span style="color:#ffffff;">. </span></span></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35216560-7354639431627515642?l=elconceptodeficcion.blogspot.com'/></div>marcelonoreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-42258450801955559392009-02-24T09:40:00.000+01:002009-02-24T09:40:00.597+01:00Tumbas<div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span><br /></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">Por si acaso, me quedo quieto y abro los ojos: la oscuridad lo es todo. También el frío: un frío como de cartón prensado que no claudica. O el paladar de la desgracia que me hace creer en el cielo nuestro de cada día. Frío en la oscuridad, mandrágora y kerosén. Cartón. Ojos abiertos en medio de todas las malarias. Toco tierra y madera y palpo lo que no existe. Enterrado escondido maniatado. Vivo en un agujero cual soldado covachero protegiendo su fusil. Vivo debajo de una lápida donde apenas se lee mi nombre. Vivo y sobrevivo en lo más profundo de la caverna. Vivo por vos, así. Por tu figura de arcilla y por tus dedos (deditos) de mágica bienvenida. Y me hago el muerto por conveniencia: para que cierre bien cerrado el sarcófago, para que no se me vuele la mortaja, para que no se me mueva la peluca, para que no me detectes cuando sudo la fiebre del recuerdo. Escondido y engrillado y sepultado. Húmeda es la tierra que me une a la oscuridad.<br /></span></div><br /><div align="right"><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><span style="color:#ffffff;">. </span><br />extraído de </span><a href="http://arderenelinvierno.blogspot.com/"><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><strong><em>Arder en el invierno</em></strong></span></a><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><br /><span style="color:#ffffff;">. </span></span></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35216560-4225845080195555939?l=elconceptodeficcion.blogspot.com'/></div>marcelonoreply@blogger.com2tag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-24783379939733824432009-02-14T02:06:00.000+01:002009-02-14T02:08:01.553+01:00Sirenas<div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span><br /></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">Vengo de no sabría donde a pedirte que me sigas. Me sumerjo y te lo ruego. Escribo con mano firme este montón de letras bajo el agua. Vengo y me quedo y entonces te escribo: soy yo: valgo este puñado de palabritas (atornilladas a los renglones) y sin embargo vengo y me planto y te ruego que me sigas. Seguime con tu nado escrupuloso, con tu pataleo que rompe las olas. Seguime y mirame y no te escapes. Seguime aunque más no sea por curiosidad, por intuición y pragmatismo. Y cuando huelas a los tiburones, acurrucate en este rincón de mi historia donde el depredador no se atreve a morder tu cola fluorescente. Tu pelo interminable. Inmóvil. Inmóviles. Brillo y merodeo. Cuesta abajo y terraplén. Quiero confesarte que en ese horizonte está el baúl donde duerme mi tesoro. Para conseguirlo, para reconquistarlo, tenés que pasar la frontera y nadar como un diablo y no detenerte jamás. Moribundo está el rencor. Agonizante la mala hora. Vengo de no sabría dónde a pedirte que me sigas. Te aseguro que en el próximo párrafo, con todas las de ganar, tu parte de abajo perderá para siempre las escamas. Y podrás caminar. Y si caminás caminamos. Y si caminamos el horizonte y el tesoro será cuestión de días.<br /></span></div><br /><div align="right"><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><span style="color:#ffffff;">. </span><br />extraído de </span><a href="http://arderenelinvierno.blogspot.com/"><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><strong><em>Arder en el invierno</em></strong></span></a><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><br /><span style="color:#ffffff;">. </span></span></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35216560-2478337993973382443?l=elconceptodeficcion.blogspot.com'/></div>marcelonoreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-49276089200642784582009-02-05T19:50:00.001+01:002009-02-05T19:51:32.132+01:00Regalos<div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span><br /></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">De pronto, extiendo la mano y me das la ansiada bola fría. Se trata de una pequeña esfera con ojos boca nariz orejas. Con piernas y brazos. Con resortes que a veces son el motor y otras veces las ganas. Depende: depende del clima y depende de la necesidad. De las necesidades. De las metáforas. Como el hada madrina que me vino a visitar en el peor invierno de mi vida. Aquella vez. Era una angustia (yo). Era un sinrazón (yo). Era la piedra encima de la cabeza. Día y noche día y noche. Qué maltrato: su peso me hundía bajo el cielo de una ciudad algo extraña. Entonces apareció con sus alitas frágiles y tan alocadas. Apareció y nunca más se fue. Me tomó de la mano y nunca más nadie. Y yo nunca más. Y ella nunca más. Aquella vez. Su voz me interrumpió mientras tomaba chocolate con churros. Y yo nunca más. Ahora extiendo la mano y siento cómo ese objeto reluciente arma su propia voluntad. Viene a enseñarme el sentido que deben seguir mis pasos. Viene a pilotar en la tormenta. Viene a darme la corazonada y el reencuentro. Lleva en sí misma la energía de tantas noches, del naranja y verde pintado en su camiseta. La ciudad extraña es el centro de un país. Del país donde nació mi hada madrina: guardiana de mis ojos que también son sus ojos. Ojos boca nariz orejas. Piernas, brazos. Y alitas alocadas que me salvan de todas las balas.<br /></span></div><br /><div align="right"><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><span style="color:#ffffff;">. </span><br />extraído de </span><a href="http://arderenelinvierno.blogspot.com/"><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><strong><em>Arder en el invierno</em></strong></span></a><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><br /><span style="color:#ffffff;">. </span></span></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35216560-4927608920064278458?l=elconceptodeficcion.blogspot.com'/></div>marcelonoreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-3783056657269168892009-01-27T14:21:00.000+01:002009-01-27T14:22:01.360+01:00Quijotes<div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span><br /></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">Veo una salida al final del interminable túnel. Una luz, una medalla. Unos ojos de gato presentes en la oscuridad. Veo y entiendo que no todo es lo que parece: que los señores de escafandra fumigan su propia derrota. Ignoro qué pretenden. Mi madre cuenta las horas y su jefesucha los billetes. Mi hermano se quedó en la selva (diciendo: y si nos matan ganamos igual). Su presencia es infinita y no ha nacido el hombre que pueda combatirlo. Y ese que va ahí, ese que cruzó las villas con sotana y pelo rubio, ese que supo impartir la hostia a cara descubierta. Ese: hermano mío también. Ah: con honores, una mujercita de ojos negros va cantando de camino al paredón. Tienen que creerme si les digo que es mi hermana. Y no va sola en el acoplado de aquel camión militar. Sigo viendo al personaje desgarbado que enfrenta a los gigantes, que los reta y encara y vence. Cuánto miedo llevan los de la escafandra: cuánta indigencia: cuánta voluntad de nada: pistola y rifle y carabina. Revuelvo en la basura: el invierno se me hace corto porque la verdad vuela bajo. Medalla rutilante del 11 de noviembre. Coraje y soledad. Ojos de gato que repiten con certeza: vengo a aprender de ustedes la vida y no la muerte. Y no la muerte.<br /></span></div><br /><div align="right"><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><span style="color:#ffffff;">. </span><br />extraído de </span><a href="http://arderenelinvierno.blogspot.com/"><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><strong><em>Arder en el invierno</em></strong></span></a><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><br /><span style="color:#ffffff;">. </span></span></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35216560-378305665726916889?l=elconceptodeficcion.blogspot.com'/></div>marcelonoreply@blogger.com1tag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-26375588917027300362009-01-22T00:03:00.000+01:002009-01-22T00:04:34.207+01:00Pirámides<div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span><br /></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">Mañana (cuando empiece a perseguirte) voy a trepar como un monito hasta la rama más alta de mis pensamientos. Clavaré las uñas para no caerme. Usaré también las piernas, los glúteos, el pecho. Subiré y desde arriba podré divisar tus pasos. El andar que me enseñaste cuando todavía era temprano para que lo aprendiera: cuando todavía no podía seguirte como se sigue la estela vigorosa de un avión a chorro. Qué tiempos aquellos y qué tiempos estos. Armaba el Rastri pieza por pieza, el mecano verdecito de los años sin tiempo. Construía torres y fortalezas. Muros. Muros imposibles que sin embargo superamos. Que sin embargo asaltamos y vencimos con la soga que después me ahorcó. Oh muro murito que pasaste de amigo a contra. Quiero volver a treparlo. Quiero volver a ganar. Quiero ganarte y que me ganes, treparte y que me trepes: poner la mano caliente encima de los apuntes del examen más difícil. Poner la foto en blanco y negro con una chinche en la pared. Esa será mi función cuando deje de perseguirte y sólo me quede una piedra en el bolsillo del impermeable. La última: la que corona y hace pico y completa. La que cierra y nunca miente. La que te debo. Sí. La que te debo. </span></div><br /><div align="right"><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><span style="color:#ffffff;">. </span><br />extraído de </span><a href="http://arderenelinvierno.blogspot.com/"><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><strong><em>Arder en el invierno</em></strong></span></a><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><br /><span style="color:#ffffff;">. </span></span></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35216560-2637558891702730036?l=elconceptodeficcion.blogspot.com'/></div>marcelonoreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-51435179138822138222009-01-13T17:04:00.000+01:002009-01-14T23:53:10.281+01:00Ojos<div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span><br /></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">Son míos y son culpables. Porque me permiten observar y sacar conclusiones tantas veces absurdas. Y son míos. Y están ubicados en el mejor sitio posible: desde donde nada se pierden. Ellos tienen la maldita autonomía, la potestad y muchas libertades. Intuyen reniegan deciden avisan. Matan. Me acompañan a cualquier parte: todas las horas de todos los días de todos los meses. Desde siempre. Desde que salí del huevo bondadoso y comencé a caminar la cancha. Barro y lanzadera en la ciudad que transito. Maldita autonomía que no me deja en paz, que se aprovecha de la vigilia para inocularme todas las visiones. Se protegen en invierno (tramposos) de las heladas más horrendas. Se alertan en la oscuridad y nunca se pierden detalle. Se acurrucan cuando mi cuerpo es también tu cuerpo. Viajan en los trenes conmigo, en los aviones, en los coches y en las carretas con las que atravieso sabanas estepas montañas avenidas. Me dijeron tantas cosas desde su apariencia tornasol. Tantas. Las mejores. Las peores. La bombacha olvidada o la corbata olvidada o el banderín olvidado en el fondo de una cajonera. Encontrar por casualidad esas cosas que ellos me señalan como objetos esclarecedores y yo nunca consigo convencerlos de que tal vez sólo sean trapos. Ganan hasta cuando no tienen razón. Matan cuando fijan, perdonan cuando quieren. Avisan deciden reniegan intuyen: mal o bien. Hacen todo pero son míos y son los culpables de que sepa diferenciar tus colores.<br /><br /></span></div><br /><div align="right"><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><span style="color:#ffffff;">. </span><br />extraído de </span><a href="http://arderenelinvierno.blogspot.com/"><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><strong><em>Arder en el invierno</em></strong></span></a><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><br /><span style="color:#ffffff;">. </span></span></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35216560-5143517913882213822?l=elconceptodeficcion.blogspot.com'/></div>marcelonoreply@blogger.com1tag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-36028449723952812772009-01-05T02:39:00.000+01:002009-01-05T02:40:19.660+01:00Norias<div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span><br /></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">Doy una vuelta completa sobre el eje de la buena fortuna. Ensayo el próximo paso. Giro. Vuelta completa. El mareo es mordaz y algo cavernícola y me lleva a pensar en todos los porqués. Y de pronto lo descubro: giro para verte mejor: regateo para olerte mejor: ando para saborearte mejor: y me mareo para tocarte mejor. Tocarte es también verte y saborearte: girar como un loco hasta que los inviernos no ardan. Olerte las partes mágicas es la tecla que modifica la sustancia. Soy la perinola de tus días dulces azucarados integrales. Soy persona y eje y descubridor. Amago a posarte mis manos (siempre) frías para percibir tus temblores de nena acristalada. Con qué facilidad se calienta la pava en la hornalla del presente. Con qué habilidad la calentamos. Y sin embargo cuánta ceguera tenemos a la hora de no calcular el dolor. Ecuaciones de primer grado con resultado negativo. Vísperas de fines de semana: un micro rojo y blanco: la estación sin bar ni subsuelos: tu valija que ya es mi valija. Quiero seguir girando y girando para que mareadito y todo consiga olerte saborearte tocarte y volver a calentar la cocina con vistas al jardín. Por eso ensayo el próximo paso. Por eso me cuido. Por eso me agarro al eje. Por eso tengo preparado el magiclic que dispara fuego. Pisar en falso sería no descubrirte nunca más.<br /></span></div><br /><div align="right"><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><span style="color:#ffffff;">. </span><br />extraído de </span><a href="http://arderenelinvierno.blogspot.com/"><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><strong><em>Arder en el invierno</em></strong></span></a><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><br /><span style="color:#ffffff;">. </span></span></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35216560-3602844972395281277?l=elconceptodeficcion.blogspot.com'/></div>marcelonoreply@blogger.com1tag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-25670300956629147352008-12-18T16:07:00.000+01:002008-12-18T16:08:14.111+01:00Medicinas<div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span><br /></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">Levanto la vista y observo la caja sobre aquella estantería. Es mi caja y son mis pastillas. En mi decisión. Soy un pastillero ultra dependiente. Me drogo. Soy un drogadicto. Un adicto. Un aniquilado. Soy lo que quiero ser porque dependo de lo que nadie desea: una tormenta cegadora, un teléfono cortado por falta de pago, un cortocircuito. Una necesidad. La necesidad (siempre cara de hereje) de mi adicción. La necesidad de mis propios medicamentos, de mis propias pócimas y de mis propias malas yerbas. La ausencia de recetas, de sol, de fraguas donde fundir las letras del romancero. Calienta el mechero en el corazón de la cucharita. Quema y arde y cura. Quién podría soplar la vela de este fútil entierro. Quién. Me trago las grageas sin partirlas y sin líquido. A pelo seco, trago. Los ojos del infierno son mis ojos: la claridad no existe. Por eso espero paciente el milagro de la sanación: porque es mi caja y son mis píldoras. Y la necesidad es mí necesidad. La llevo conmigo a todas partes para que se acostumbre y nunca se me escurra. Soy un drogadicto necesitado. Un aniquilado en la noche de tormenta. El cortocircuito letal. Pero soy yo y con eso me basta.<br /></span></div><br /><div align="right"><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><span style="color:#ffffff;">. </span><br />extraído de </span><a href="http://arderenelinvierno.blogspot.com/"><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><strong><em>Arder en el invierno</em></strong></span></a><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><br /><span style="color:#ffffff;">. </span></span></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35216560-2567030095662914735?l=elconceptodeficcion.blogspot.com'/></div>marcelonoreply@blogger.com2tag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-88739566043814730172008-12-11T12:31:00.000+01:002008-12-11T12:32:28.827+01:00Lienzos<div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span><br /></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">Voy con los pinceles a un sitio secreto que hay más allá del terraplén. Ahí mismo, una tarde fría, me enseñaste la parte más blanca de tu cuerpo. Todavía puedo verla. El terraplén separa las vías del ferrocarril austero de una canchita de fútbol donde sólo juegan los guapos. El terraplén (más bien sus adyacencias) tiene mucha historia. Aunque la historia del bendito terraplén no puedo contarla ahora: ahora voy con mis pincelitos, melancólico pero arrojado. Voy en busca del rincón secreto. Voy porque ahí sé acomodar mejor las letras y las palabras y la puntuación. Voy como si el verbo ir me llevara de la mano. Entonces me escondo. Me hundo y me unto. Me encierro. Me hago cueva y cerebro y mago. Estiro la hoja blanca y comienzo a soltar oraciones que unidas representan aquella tarde: tu cuerpo erizado y puro. Soy, por un instante, el artista plástico que garabatea las sensaciones. Soy el que plasma y se arrepiente y vuelve a plasmar. Cierro los ojos: te veo de espaldas desabrochándote la camisa. Escribo la tensión de ese instante y el terraplén se me viene encima con toda su historia de malandras olvidados. Sé que hubo un invierno en el epicentro de mi vida. Una tarde fría en la que todos los ardores se juntaron para mí. Sé que ya no los tengo pero el sitio secreto me ayuda a entender que todos los inviernos se parecen entre sí. Y que voy a seguir esperando la parte más blanca de tu cuerpo. La que me llena los folios de historias. La que me convierte en artista. La que sueño cada vez que voy al sitio secreto que ya no existe.</span></div><br /><div align="right"><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><span style="color:#ffffff;">. </span><br />extraído de </span><a href="http://arderenelinvierno.blogspot.com/"><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><strong><em>Arder en el invierno</em></strong></span></a><span style="font-family:verdana;font-size:78%;"><br /><span style="color:#ffffff;">. </span></span></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35216560-8873956604381473017?l=elconceptodeficcion.blogspot.com'/></div>marcelonoreply@blogger.com2