tag:blogger.com,1999:blog-352165602008-08-20T12:45:25.406+02:00EL CONCEPTO DE FICCIÓNmarcelohttp://www.blogger.com/profile/10435900556900748421noreply@blogger.comBlogger121125tag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-449939146070852572008-08-15T16:03:00.002+02:002008-08-15T16:13:24.999+02:00Ídolos<div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">Acordate cómo te colgaste del cuello de tu viejo en aquella remota tarde de un año que no viene a cuento mencionar. El invierno estaba lejos, sí: y tu mundo era un mundo ardiente que volaba cargado de realidades. Acordate del grito, del instante exacto en que viste la pelota inflando un costado de la red lejana. Acordate que lo escribiste -intentando ser ficción: pobre de vos- en un cuaderno ya perdido para siempre. Y que mientras lo escribías, volvías a ver una y otra vez la acción precisa y talentosa del jugador número nueve. El nueve más exquisito. Tu viejo tenía los puños apretados y en alto y todavía podía resistir los embates de tu cuerpo; y tu cuerpo todavía ignoraba que el tiempo se iba a encargar de que ya no puedas volver a hacerlo. Pero acordate cómo gritabas aquel gol inolvidable, cómo la gente saltaba de alegría porque claro, era un partido imposible en una cancha imposible y contra un rival que durante cuarenta y cinco minutos dio clases de cómo se juega al fútbol. Acordate el color de las camisetas, del verde fluorescente que alfombraba el rayo de tu mirada. El baile había pasado y la garra todo lo puede. Baile y corazón. Corazón santo que bombea y bombea contra tantos diablos entregados inesperadamente a la derrota.</span></div>marcelohttp://www.blogger.com/profile/10435900556900748421noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-27441049271316692962008-08-07T15:22:00.001+02:002008-08-20T12:37:20.894+02:00Umbrales<div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">Pie que se acerca y pisa y se detiene frente a vos. Una imagen concreta, conocida. Que viene. Que viene y se acerca y te dice hola y se detiene por un instante frente a tu puerta. Eso te alegra. Te dice hola y después más cosas. Avanza. Avanza y vos pensás que de verdad avanza y que de verdad viene pisa y se detiene. Pero se va. Pie que se acerca a vos. Pie que se alejará de vos, en breve. Golpea la puerta y vos -siempre- le abrís. Golpea la puerta y viene y se acerca y se detiene y te mira. Te dice hola. Y vos siempre esperás a que la imagen concreta conocida venga y te golpee la puerta a su antojo. Abrís. Vos siempre abrís. Pie que se acerca. Y vos te alegrás cuando se acerca. Golpea siempre la puerta en momentos extraños, como si estuviera esperando esperando a que te alejaras y entonces viene y se acerca. Y vos abrís y la dejás pasar y estás contento de que haya venido y hasta entrado. Pero se va. Siempre se va. Se aleja sin dejar rastros y sin explicarte por qué se aleja y por qué no deja rastros. Y cuando vos querés o podés ya alejarte -tarea que te cuesta- entonces otra vez viene y te dice hola. Pie que se acerca y pisa y se detiene ante tu puerta. Golpea cuando le da la gana y vos le abrís. Después se va y ya nada te dice: sólo se va porque sabe que puede acercarse a tu puerta cuando se le ocurra. Y que vos le vas a abrir y la vas a recibir. Una imagen concreta, conocida que viene y se va. Pensás que debería empezar a cuidarse porque pronto, cuando parezca que te alejás será que te estarás alejando de verdad. Y cuando venga y pise y se detenga y golpee la puerta. Esa vez. Pie que te miente. Ya no le abrirás.</span></div>marcelohttp://www.blogger.com/profile/10435900556900748421noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-70862212381236404352008-08-01T14:39:00.000+02:002008-08-01T22:59:32.820+02:00Whiskys<div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;"><span style="font-size:85%;">No te lo tomaste. Ni lo pediste. Te lo sirvió el cuerpo que cinco minutos después se acostó boca arriba en el borde del sofá. En la televisión seguía avanzando la película que no terminaron de ver. Y vos no te lo tomaste. El vaso era ancho y pesado y tenía hielo. Frío el contorno y alcoholizado el aire: la calefacción -como la película y tal vez como el pasado- ya no importaba. No te lo tomaste. Te lo sirvió riendo. Preparó dos: uno para cada uno. Dos. Dos: el número que permite dividir a la mitad de todos los números. Dos. Dos vasos y dos cuerpos y dos cubitos de hielo que tintineaban como campanitas en la noche. El cuerpo ahí sobre el borde del sofá, mirándote y pidiéndote desde sus ojos grises que te lo tomaras. Y vos te negaste sin utilizar palabras. No te lo tomaste y tampoco se lo pediste. Ni mucho menos esperabas a que sin dejar de mirarte comenzara a sacarse todas y cada una de las prendas de vestir que cubrían –y protegían- esa piel leche y mermelada que enseguida quedo expuesta. Leche y temblor. Leche y calor. Leche en el invierno que quema. Leche y vos todavía de pie, con el vaso lleno y la paciencia exigua. No te lo tomaste. O sí. Si te lo terminaste tomando de a sorbos largos cuando todo el contenido del vaso que te preparó sin que se lo pidieras lo fuiste derramando sobre la piel leche que se iba estirando más y más sobre el sofá.</span> </span></div>marcelohttp://www.blogger.com/profile/10435900556900748421noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-72019074056990591022008-07-27T11:38:00.002+02:002008-07-27T11:44:00.119+02:00Quijotes<div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">Hay una fuerza oculta que te empuja a querer evitarlo. Te arrastra, más que empujar. Y te lleva de la mano, como si caminaras por un parque descuidado donde habitan todas las causas del mal. Hay una fuerza misteriosa que te arrastra. Su potencia -inusitada- también te destroza. Resistís. Se trata de un partido de ida y vuelta con alargue y definición por penales. Caballo de lata y armadura de letras, lanza palo arriba que clavarías con ganas en el corazón de la injusticia. Porque sólo la injusticia -la sensación de saber su existencia, por más remota que ésta sea- es el eslabón que separa a los hombres voluntariosos de los otros, de los que miran temerosos y sarcásticos por el agujero hueco del pretexto. Miran: ven penas ven hambre ven desolación: se inventan excusas y se desentienden: en el fondo de sus bolsillos está la semilla de su propia destrucción. Resistís. Compañeros tuyos erraron sus penales y es difícil consolarlos. Todavía hay tiempo de revertir todo. La fuerza te hace justo: el rival sólo tiene dinero: vos, vos tenés todo lo que hace falta. Caballo de lata y de galope audaz. Sólo la voluntad ganará la batalla -perdida por afano- de los treinta mil años. Por ella y por su lanza gloriosa, por el rinconcito aquel de la selva boliviana, quedaron mal parados los brujos ciegos que apenas si espían por el agujerito mentiroso de la culpa.</span></div>marcelohttp://www.blogger.com/profile/10435900556900748421noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-12295003109577121862008-07-23T00:08:00.000+02:002008-07-23T00:09:26.526+02:00Ojos<div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">Ven y te ven. Son ellos los culpables, los que te inoculan el veneno de las pruebas, los que se esconden adrede para que tengas esas pesadillas macabras de donde te rescata siempre la bienvenida vigilia. Párpados aliados que te traicionan con su jugueteo de persianita fácil. Párpados tardíos, remolones. Ven y te ven. Y vieron. Ellos y no vos fueron los que vieron la luz amarillenta en la ventana aquella que nunca debiste permitir. La mujer estaba de pie: sus brazos representaban la mudez. Pero ellos no quisieron darte tanto: sólo a la mujer de brazos caídos, quieta, como esperando comulgar o que la comulguen. Ven y te ven: y vieron y te lo inyectaron desde sus agujas transmisoras. Vieron el brazo -perfectamente guionado- que empuñaba un filo. Nada más que el brazo con ánimos de llegar, de alcanzar, de mezclarse en la silueta oscura que se dibujaba en aquella ventana que nunca debiste permitir. Era la luz amarillenta enmarcada en un rectángulo. Y las siluetas con acción de unirse. Y podrán pasar todos los inviernos del mundo que vos no vas a conseguir descartar lo que ellos te infundieron sin siquiera consultártelo. Ellos, los que ven y te ven. Ellos: los culpables, los que captan y guardan y rectifican o refutan de modo obligado en tu cabeza. Ellos viven en tu cabeza. Se mueven como insectos y siempre es tarde para negarles el acceso y bajar los párpados.</span></div>marcelohttp://www.blogger.com/profile/10435900556900748421noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-13418025943422685202008-07-19T20:11:00.002+02:002008-07-19T20:23:30.279+02:00Zonas<div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">Entonces, decidido y mal pensado, querés saber qué parte es la que está muerta. Cuál. Eso es lo único que te importa: entender qué fragmento segmento pedazo o vínculo es el que ya no funciona, el que se quedó petrificado en un momento que no supiste descifrar. Por qué ocurren esas cosas, querés también saber. Por qué te despertás un día y sin el menor atisbo algo se empieza a desintegrar para siempre. Algo deja de existir; de tocarte -aunque te toque- para siempre. Algo que era tuyo tan tuyo. Algo que te atañe a vos pero que sin embargo te es ajeno a la hora de la comprensión. Te habla te dice te promete te escucha: ve películas inteligentes y canta bajo la ducha. Pero no las ve con vos ni canta para vos. Te separa una zona muerta y te da miedo saber que todo lo muerto muerto y enterrado está. Bendita y maldita comprensión tuya. Analfabeta. Ignorante. Trémula. Bendita y maldita entre las sábanas, con su vocecita que esconde lo que vos siempre pediste escuchar.</span></div>marcelohttp://www.blogger.com/profile/10435900556900748421noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-60623184593880656142008-07-16T13:13:00.003+02:002008-07-17T01:01:57.633+02:00Cielos comentados<div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">Gracias a <strong>José Ángel Barrueco</strong>, excelente narrador, columnista del periódico <em>La Opinión de Zamora</em> -con quien la próxima primavera volveré a compartir antología-, por sus comentarios sobre la colección de relatos <em><strong>En algún cielo</strong></em>.</span></div><div align="justify"><span style="font-family:Verdana;font-size:85%;"><a href="http://thekankel.blogspot.com/2008/07/en-algn-cielo-de-marcelo-lujn.html"><strong>ESTE</strong></a> es el enlace. </span></div>marcelohttp://www.blogger.com/profile/10435900556900748421noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-23960725631251690982008-07-14T21:40:00.002+02:002008-08-10T19:50:57.080+02:00Jinetes<div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">Te subiste en mala hora y por el lado equivocado y el animal no sólo ya lo sabe sino que no podrá olvidarlo hasta que por lo menos te bajes y lo dejes en paz. Un pie en el estribo, la mano estrujando la correa, el vaivén necesario -no recordás si contaste hasta tres, quizás no-, y arriba, de un salto, como un juego. Como si te lo cruzaras en un recital o en la barra de aquel boliche o en el patio soleado del colegio y sin que coincidan apenas las miradas te acercaras y en malísima hora quisieras subirte por el andarivel equivocado. Entonces el animal no se lo toma bien: son así, tienen esas manías: te huelen el miedo y sobre todo la inhabilidad de los que vienen de la ciudad. Como no le queda otra, te lleva entonces un poco a su aire y mordiendo el freno y la bronca y como diciendo ahora vas a ver. Si llegás a darle cualquier orden -cualquiera: un taconazo, un arre, un laputaqueteparió- habrá sido como si nunca se la diste o como si se la diera el mismísimo diablo y entre otras muchas maldades puede tirarte al suelo e irse libre y relinchando. Y vos ahí, estropeado, perdido entre la polvareda. Mal negocio esto de montar al que prefiere echarse la siesta. Al que te dice lo tengo que pensar o dame un tiempo o dejame ver o estoy confundido. Mal negocio y mal futuro. Y mala suerte, también. Sin embargo, mientras avanza, aun molesto él por la poca importancia de tu figura, trota y puede que hasta galope. Incluso alguna tarde noche puede que ría. Ojo: no te confundas: ni caigas rendido en sus babas de padrillo: en sus crines al viento se resumen grandes metáforas. Tampoco es para él un juego. Pensá que vos, inocente y querubín, encaraste por el lado equivocado y te subiste a pelo en el momento menos oportuno. Caballo de calesita donde la infancia daba vueltas en redondo.</span></div>marcelohttp://www.blogger.com/profile/10435900556900748421noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-75136465119169719672008-07-07T01:37:00.001+02:002008-07-07T21:28:17.301+02:00Lienzos<div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">Al caer la tarde, más bien a la hora del crepúsculo, elegís tres o cuatro lápices y te ponés manos a la obra. Algo parecido al deseo te llena las manos y tus dedos comienzan la tarea de representar. Das alguna orden -muy vaga-, te acomodás y dejás que se acomode. Ves, fijás la vista, olés perfumes pero también fragancias de las que no vienen en frascos ni tubos de ensayo. Tus ojos sueltan flechas invisibles que apuñalan el pudor de lo que empieza a ser un cuerpo desnudo. No hay sofá ni silla o taburete: hay una cocina con ventanal por donde se cuelan sonidos desconocidos. Una cocina, elegiste. Una mesada o encimera donde lo representable debe trepar para más o menos recostarse y seguramente quejarse -con un gritito- por el siempre malpensado tacto frío. Tus manos trazan líneas indescifrables que van completando la percepción. Todo crece y se acumula en la memoria. Ya es un cuerpo desnudo el que va emergiendo contra el blanco de la tela. Escrutás la creación y sí: ya es. El otro, es decir el real y tantas veces movedizo, practica el difícil arte de posar. La tarde ya oscurece el cielo de la capital como en el año de la nube negra, cuando la población joven quiso escapar de la tormenta. Y negro es ahora el triángulo que intentás completar garabateando con rapidez sobre el imposible blanco. El imposible blanco y el imposible triángulo y en medio, sin criterio estilístico, el imposible negro. El cuerpo dice que te apures, y ríe. Vos ni te inmutás. Pero ríe inclinando la cabeza y su boca es ese agujero solidario. Vos ni te inmutás: vos sos ahora tus manos que de vez en cuando tienen dedos. Los olores también perturban y le decís que espere, que el crepúsculo es el mejor momento del día. Pero ríe y se mofa de vos y levanta una pierna a modo de gimnasta mientras te asegura que por la ventana entra un airecito que sopla directamente ahí, donde el triángulo malcriado se hace vértice y lo negro no consigue cubrir nada.</span></div>marcelohttp://www.blogger.com/profile/10435900556900748421noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-71501804678179580322008-07-02T10:56:00.001+02:002008-07-02T10:58:17.888+02:00Norias<div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">Entonces decile que no pare. Decile que siga, que gire y vuelva a girar y dé todas las vueltas que hagan falta para encontrar la salida perfecta. Que no te deje con las ganas, que vaya al frente con estoicismo, casi sin dudas, como lo hizo -con apenas quince añitos y el cuerpo intacto- aquella colegiala de cabello al viento, en cuya boca se quemaban los primeros tabacos de la adolescencia. Decile que no puede tener miedo porque el miedo es el hermano tonto de la derrota. Decile más cosas. Acordate que todo gira y que todo vuelve y que todo tiende a la miseria, a lo que está abajo y al final del camino. Acordate de la sonrisa en medio de la plaza, de su boca incorregible y buscona. Acordate de esa boca y de esa plaza y de esas tardes tirados en el pasto, con los cuadernos tirados en el pasto, a la que te criaste. Un bombero de yeso, sin dejar de mirarte, salvaba para siempre al niño del incendio. Decile que venga, que vuelva, que pegue un volantazo y gire en U aunque las señales lo prohíban y chillen las malditas ruedas. Decile que una voltereta bien dada -imaginá una voltereta bien dada, dale- sólo te saca al camino de la victoria. Cuando sube ves el mundo que dejaste, el mundo de perros flacos que huyen del hambre y de las patadas de sus dueños. Cuando sube ves todo lo que no querés que te pase: la soga al cuello, la heladera mal cerrada, un gol sobre la hora. Cuando sube movés el libro y esa lagartija que se escondía en tu biblioteca -entre el Materialismo Histórico y La Comunidad Organizada- sólo pudo ir hacia la muerte. Cuando sube el mundo real es perro y es flaco y la colegiala de los besos de humo es ahora una señora insoportable que te soba el cuello y te pregunta como llorando dónde está la plaza.</span></div>marcelohttp://www.blogger.com/profile/10435900556900748421noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-37372852586619900932008-07-01T10:17:00.004+02:002008-07-02T10:56:04.254+02:00Malvinas en La Mancha<div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">Nicolás Melini, Juan Carlos Méndez Guédez, Ernesto Pérez Zúñiga y Juan Carlos Chirinos, fundadores del espacio de literatura en español <a href="http://delamanchaliteraria.blogspot.com/"><strong>LA MANCHA</strong></a>, publicaron <em><strong>The queenless</strong></em> en la octava entrega (julio 2008). </span></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">Además de las secciones fijas, colabora en este número el novelista boliviano Edmundo Paz Soldán. </span></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">Mis gratitudes.</span></div>marcelohttp://www.blogger.com/profile/10435900556900748421noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-73831957310626107312008-06-27T15:23:00.000+02:002008-06-27T15:24:06.472+02:00Espejos<div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span></div><div align="justify"><span style="font-size:85%;"><span style="font-family:verdana;">Cómo refleja cuando te pasa eso que tanto buscás. O cuando te soplan una sorpresa, sea ésta buena o mala; y a veces ni siquiera eso. Ves una mano amiga, un aliento, el alivio de llegar a casa. Cómo dice la verdad al claudicar de la noche, al tronar de las cigarras, cuando tomás un litro de vino de almacén, del barato, del que arde y pega piñas de campeón mundial, del que suena a flamenco y viaja a cientotreinta en un Micra color champán. Y te cruza por arriba. Todo lo que sos podés verlo con sólo ponerte frente a ese vidrio cruel y amigo de los peines. Peinate, dale. Pintate si hiciera falta. Amigo íntimo de las cicatrices, de los desapegos, de tu nombre flotando entre el vapor. Amigo del enemigo que respira hondo para que sus pulmones huelan a dejadez. Sí, claro: saltar contento de la ducha para quedarte diez segundo viéndote, confiando y creyendo. Peinate. Ponete gomina. Y acordate de esa vez -lejana: en tu casa de dos plantas-, de la vez que te viste con los dientitos de leche cuando empiezan a salirse, eran como ventanas que daban al futuro; pronto los dentistas se arrullarían las manos y te entrarían a degüello, olvidando la piedad. Olvidadiza piedad. Duele mucho el pasado cuando pesa y las ventanas que daban a paisajes naranjas y verdes dejan un poco de lado los colores. Y ya no se peinan. Y ya no contemplan. Y ya no te avisan que seguirán esperándote aunque del cielo lluevan objetos difíciles de escrutar. Tardes risueñas, ausente la siesta: te arreglabas poco y salías apurado a la terraza. Y confiabas. La confianza es huidiza y pérfida. Exigente de lo que no tiene. Graciosa confianza que refleja como si existiera. Vos confiabas frente al vidrio mal pintado, confiabas en que aún te quedaba toda la vida por delante.</span> </span></div>marcelohttp://www.blogger.com/profile/10435900556900748421noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-14626766531039300592008-06-24T02:00:00.000+02:002008-06-24T02:02:14.771+02:00Babeles<div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">Dijiste algo que impresionó: su rostro se iluminó de pronto, tal vez también el tuyo, seguramente el de ambos, aunque a vos sólo te quedó impregnado el resplandor acompañado de una mueca que era como si todos los idiomas y dialectos se fundieran contra sus dientes. Hoy no recordás con exactitud qué palabras fueron ni el ritmo ni la sintaxis ni mucho menos el porqué de tales elecciones. Ni siquiera sabés si en algún momento decidiste algo. Pero su rostro se iluminó como si un faro secreto le diera en medio de aquellos ojos claros. El invierno -a veces inexperto y tardío- fue el epicentro; las horas comunistas se desplegaban trémulas sobre el colchón. Vos hablabas una lengua diferente; el rostro iluminado hablaba a su modo y con cierta dificultad: veía borroso, también. La comprensión, y sin embargo, se produjo al calor de viejos fuegos olvidados. Hoy no recordás las palabras, el golpe que dan cuando se las bien elige, si te apuran un poco dudás inmediatamente de que haya existido palabra alguna, elección alguna, colchón en el suelo de granito. Más tarde, los oídos siempre sordos de la voluntad confundieron las acepciones. Hubo cenizas y parte de la lava arruinó el tejido verbal. Como sucede en todas y cada una de las historias, la confusión generó hastío y éste terminó devorando aquello que dijiste y que tanto había impresionado. Confusión, palabras sueltas, teléfono descompuesto, idiomas desconocidos. Y así, en una punta -incomunicado- tu cuerpito de púgil, cercado por todas esas alambradas, cercado por todas esas púas que sobresalen, que sobresalen y que lastiman todo el año.</span></div>marcelohttp://www.blogger.com/profile/10435900556900748421noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-82716394730977053032008-06-20T02:07:00.003+02:002008-06-24T01:28:28.044+02:00Cartografías<div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">El camino que elegiste es erróneo: hoy lo supiste. O tal vez ayer; hace poco muy poco, en definitiva. Pero ya lo sabés: son más kilómetros y la sinuosidad te zamarrea la vista, te la licúa. Dentro del artefacto hay leche y bananas maduras. Hay hielo. Entonces todo se revuelve y cruje y llega al punto mágico de bebida inolvidable. Abrís el mapa en la página de los aciertos, hacés fondo blanco: algo glotón que te llena el cuerpo. Una gota -la última- se contonea en tu labio inferior y cae y pega y explota. Explota la gota inolvidable. Explota al chocar porque choca justo en un punto del mapa que conocés de memoria. Lo señalás con el dedo y la gota se te sube. Trepa, la gota. Y deja de ser gota apátrida para ser tu gota, la mejor pero también la única. Donde cayó hay una ciudad. Esa ciudad perece inundada, nunca más habitable: fantasma y muerta y hasta sepultada. Camino erróneo, camino equivocado, camino descaminado. Pedí un mapa actualizado, nuevo, exclusivo; abrilo acompañado de otros labios y vas a ver cómo las rutas se parecen entonces a las que nunca pisaste, a las que siempre quisiste recorrer y no con el dedo y no con el dedo ahogado por la gota mágica, esa que salpicó una tarde de enero el camino infinito que vos elegiste con tanto ahínco. Por el que apostaste, además, todas la fichas. Inútil ahínco el tuyo. Inútil y desgastado; gota sin paradero olvidada en la ciudad.</span></div>marcelohttp://www.blogger.com/profile/10435900556900748421noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-15541352906771864102008-06-17T01:36:00.002+02:002008-06-17T01:39:52.623+02:00Gérmenes<div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">Sabés que en el centro de toda relación habita un misterioso germen de carácter bipolar. En los meses negros, más que nada por las noches, el polo brillante del germen hace que éste crezca y crezca hasta convertirse en necesidad. Son momentos tenebrosos y poco recomendables: el humo te ciega, la marea te ahoga, te pesan las manos, el plomo y el viento de todas las manos; la quietud, de hecho -que es muy insolente-, te tira canchera un cross a la mandíbula: tac: el golpe es exacto y te vas al suelo. La necesidad -siempre cara de hereje, pobre- excede y tapa y anega todo lo que sos: sólo una reconciliación podría resucitarte. De vez en cuando se hace y, entonces, volvés al ring. El proceso suele ser cíclico y con aristas peyorativas. La parte mala del germen, su polo oscuro, ocurre en los meses blancos, más que nada por las mañanas, más que nada si son soleadas, cuando el germen -trasnochador incondicional- se duerme en los laureles y sin que vos lo adviertas comienza indefectiblemente a morir. </span></div>marcelohttp://www.blogger.com/profile/10435900556900748421noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-76871283481915194332008-06-13T01:07:00.004+02:002008-06-17T01:34:57.475+02:00Medicinas<div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">Cuando las condiciones estuvieron dadas, este fue el procedimiento que seguiste. Veamos. No herviste agua ni llenaste vasos con ella, no hubo infusión ni malos tragos: su cuerpo era de esqueleto sincero, blando y vengador, te dijo palabras sueltas que sin embargo volaron plácidas hasta tus oídos -y los oídos también deciden-. No disolviste el contenido de ningún sobre, todas las farmacias estaban cerradas pero no hizo falta revolver la pócima con cucharas de hospital: su boca resultó filosa en todos los sentidos y sus dientes sumados a su lengua, oh. Sumados. No hubo gragea alguna ni manosantas majaderos de atuendos estrafalarios. Suma-dos. No hicieron falta jarabes imitación gelatina. No hizo falta la imitación, las recetas. Recordás sus deditos rojos merodeando tus contornos con vocación alfarera. A veces soltás maldiciones clínicas, vos. Su cuerpo se anticipa y viene a verte. A veces, sentado bajo la parra del patio, cerrás los ojos y esperás paciente el milagro de la sanación, vos. Y mientras tanto, su frescura se aproxima en medio del verano -en ocasiones se desnuda, su ropa cae, sentís olores y el chasquido de los elásticos-. Enseguida viene lo mejor. La hostia partida entra, es introducida. El santo remedio son sus brazos sus piernas sus cosas. El santo remedio son madreselvas que te curan, que se enredan y te curan sin preguntar cuándo.</span></div>marcelohttp://www.blogger.com/profile/10435900556900748421noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-84931094440604736482008-06-09T00:03:00.001+02:002008-06-17T01:33:14.716+02:00Regalos<div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">..</span></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">También contar, que te cuenten algo. Cualquier cosa que haya acontecido alguna vez, en el pasado muy pasado o en el otro: en el reciente: este mismo año, ayer, incluso anoche. Incluso recién. Pero también cualquier cosa que no haya ocurrido jamás, te referís a una mentira o invento: práctica tan común para la mente humana. También contar, que te cuenten algo, lo que sea, lo más insólito y lo más grotesco, lo que no harían ni vos ni nadie nunca. Lo impensable. Cuando te contaron esto o aquello, acordate -verdadero y punzante-, algo que no era tuyo comenzó a serlo de un modo rotundo y forzado y lamentablemente eterno. Si te lo cuentan, te lo dan: sea esto por las buenas o por las no tan buenas, a veces ni siquiera es adrede. Y a diferencia de lo tangible, lo escuchado y hasta leído no podés ya devolverlo. La casa no tiene devolución. Ya fue, es tuyo, tomá. Te lo doy, tomá, agarralo. Escuchá, escuchá esto. Tomá. Escuchá. Jodete. Ya lo sabés y desde este momento siempre lo sabrás. Distinto fue -a la sazón muy distinto- lo que hiciste con tu último secreto.</span></div>marcelohttp://www.blogger.com/profile/10435900556900748421noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-49985040209752831822008-06-03T23:03:00.002+02:002008-06-17T01:33:00.979+02:00Fechas<div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">Dale tiempo, que te busque. O mejor: date tiempo y andá a buscar lo que es tuyo. Algunas cosas -las que importan- sólo ocurren si primero te las imaginás, es como un juego; algo similar pasa con la fotografía, con el primer mate de la mañana, con las piernas más hermosas. Pasó así con el parque aquel que hubo en el centro de tu vida. Sí. Ya sé que un pedazo grande de tu mano quedó congelado en el corazón de junio. Sí. Y en el parque había una chica tomando un helado, los breteles de la remera eran su piel y el pelo le cortaba la cara. Sí. Y vos la mirabas: mirabas su lengua y la crema derretida o su lengua abierta llena de crema derretida. Tatuate una estrella en el cuello y pedile que ella te guíe, le quisiste decir. Siempre sabrás lo que sucedió en la mañana del 24 de marzo. El 23 y el 25, en general y como quien dice, te dan igual.</span></div>marcelohttp://www.blogger.com/profile/10435900556900748421noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-3204194312872049502008-05-31T15:14:00.001+02:002008-06-17T01:32:49.895+02:00Disfraces<div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">Sacate la capa, sacate la máscara, la cáscara, el poncho, la careta esa que te imita la sonrisa. La que miente. Sacate todo: desenrollate la bufanda que no es para tanto. O el capirote, sacátelo también. Que nada nada pinche nunca el cielorraso de tu pieza. Sacate de encima lo que te convierte en marioneta y tirá la porquería para arriba, lejos lejos, al cielo más lejano, al río más oscuro donde de tanto en tanto algún desgraciado se babea con tu nombre. Sacate eso, haceme el favor: que nadie nadie nadie decida nunca por sobre tu voluntad la cantidad de cafeína de tu café de las mañanas, la cantidad de teteína de tu tecito mariquita de las cinco, la mateína de tus sueños. Pero tenés que sacarte la máscara y -a cara lavada- decirle la verdad verdadera. Confesate, dale, que en la sacristía de tu pieza, crucificado por el polvo, no podés perder.</span></div>marcelohttp://www.blogger.com/profile/10435900556900748421noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-354893519191245332008-05-25T15:56:00.005+02:002008-06-17T01:32:37.567+02:00Tumbas<div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">Te dicen tumbero y no me extraña. Vivís en una tumba, en una cucha, en una cueva, en un pozo acovachado y sin llanto. Soldado covachero. Vivís dentro del santo sarcófago que te protege del mal, aunque al mal ya no le importes. Aunque al bien ya no le importes. Algunas veces abrís la puerta para ver el color de la tierra, que siempre es húmeda y oscura y lacerante. Querías que fuera rubia, la tierra que besa tus pasos. Algunas veces abrís la puerta: chillan las bisagras, huelen los hierros, el sol camina por tu recuerdo pero es tan trucho y de papel glacé que su brillo no consigue engañarte. Vivís encerrado, tumbero. Sos el encierro que palpita por tus venas de muerto, por tu piel tajeada de muerto, por la cavidad -hoy vacía- donde alguna vez tuviste ojos con párpados y movimientos del querer. Tumbero de tumba y de tumbado. Hace muchos siglos que no sos vos. Que no sos soldado. Que no sos aquel soldadito de la patria mía que volaba de palo a palo para evitar un gol imposible. Te dicen tumbero y no me extraña. En la peor tumba descansa el hombre inmortal.</span></div>marcelohttp://www.blogger.com/profile/10435900556900748421noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-63198659462760506482008-05-20T17:30:00.006+02:002008-05-22T14:47:21.823+02:00Narradores en fiesta<div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">El próximo sábado se celebrará la <strong>Fiesta Argentina</strong> en el <a href="http://bukowskiclub.wordpress.com/"><strong>Bukowski Club</strong> </a>de Malasaña.</span></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">¿De qué va?</span></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">Entre otras muchas cosas (declaran los organizadores): "empanadas, ferné, ganciabatido y todo el rock argentino de ayer y de hoy sonando hasta que las velas no ardan".</span></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">Ya veremos a ver.</span></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">Antes de la fiestita habrá recital de <em><span style="font-family:georgia;"><strong>Los Mareados (narradores argentinos en Madrid)</strong></span></em>. <strong>Carlos Salem</strong>, <strong>Guillermo Roz, Rodrigo Galarza</strong> y <strong>Marcelo Luján</strong>. [<a href="http://elconceptodeficcion-photoblog.blogspot.com/2008/05/mareados-2008.html"><strong>ver afiche</strong></a>]</span></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">La cita, entonces, es el sábado 24 a las 21hs en San Vicente Ferrer 25 (metro: Tribunal).</span></div><div align="justify"><span style="font-family:Verdana;font-size:85%;">Queda todo el mundo invitado.</span></div>marcelohttp://www.blogger.com/profile/10435900556900748421noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-22450785575831591672008-05-16T17:27:00.004+02:002008-05-19T16:10:26.207+02:00Una de mimbre<div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;"><strong>Pablo Giordano</strong> me hizo </span><a href="http://cosasdemimbre.blogspot.com/2008/05/la-madurez-es-la-llave.html"><strong><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">ESTA</span></strong></a><span style="font-family:verdana;font-size:85%;"> entrevista para su blog <strong>Cosas de mimbre</strong>. Como siempre un placer.</span></div>marcelohttp://www.blogger.com/profile/10435900556900748421noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-23137067543309663312008-05-12T20:42:00.003+02:002008-06-17T01:31:31.480+02:00Visiones<div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">Nunca nadie pudo hacerlo, pensaste. Y pensaste: cuántas palabras hubiésemos callado de haber sabido el resultado o las consecuencias. Palabras, pensaste. Y pensaste: cuántas miradas hubiéramos esquivado o buscado, cuántos silencios hubiésemos roto quebrado y espantado con una frase devastadora que por alguna extraña razón no pronunciamos y que aún hoy continúa dándonos vueltas en la cabeza. Miradas y silencios, pensaste: todo lo que hace falta: miradas y silencio. Y pensaste: cuántas puertas no hubiéramos golpeado jamás y cuántas otras no hubiéramos cerrado con tanta prisa, cuántos sermones estúpidos no hubiéramos fingido escuchar y hasta lamentablemente aceptar o consentir. Puertas y discursitos, pensaste. Y pensaste: cuántas manos ingratas no hubiéramos -ilusos nosotros- estrechado. Cuántas veces el río que suena, pensaste. Es decir amistades: cuántas amistades hubiéramos intentado entablar o sostener o que no nos traicionaran nunca, ni siquiera con una sandez de las fáciles de perdonar. Y pensaste: cuántos momentos de absurda vigilia hubiéramos canjeado cambiado reemplazado o permutado por santo sueño, por el sueño santo que todo lo cura. Aunque también pensaste: cuánto sueño tan anodino hubiéramos cambiado reemplazado y trocado por atenta y fogosa e inolvidable vigilia. El sueño y la vigilia, pensaste. Y pensaste, además, cuántas veces habría sido mejor agachar la cabeza, recoger el mentón, no hablar, no retrucar, no mover los labios ni mucho menos la traicionera lengua que en tantas ocasiones nos condena. En lo que nos condena, pensaste. Y pensaste cuántas veces no hubiéramos vuelto la espalda ni puesto la otra mejilla ni escondido el brazo que responde o participa. En las manos, pensaste. Y pensaste cuántos cuerpos hubiéramos recorrido más y mejores veces -con esas manos- si nos anticipáramos a lo que ya no se puede modificar ni cambiar, porque nunca nadie pudo hacerlo, pensaste.</span></div>marcelohttp://www.blogger.com/profile/10435900556900748421noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-66150737139994134732008-05-06T18:03:00.011+02:002008-05-14T02:40:40.480+02:00La concha, un fin de semana<span style="color:#ffffff;">.</span> <a href="http://bp1.blogger.com/_Smizivz6zWI/SCL63r5H4SI/AAAAAAAAAIg/srIQHZViRnE/s1600-h/logo_kultura.gif"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5197992754521039138" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_Smizivz6zWI/SCL63r5H4SI/AAAAAAAAAIg/srIQHZViRnE/s400/logo_kultura.gif" border="0" /></a><br /><br /><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">Sí: viernes, sábado y domingo en Donostia (invitado por <strong>Kutxa</strong>). Motivos:</span> </div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">Mañana -día 9- se estrena la obra de teatro <strong><em>El guía del Hermitage</em></strong>, de Herbert Morote (Premio Kutxa Ciudad de San Sebastián 2003), dirigida por Jorge Eines e interpretada por Federico Luppi, Manuel Callau y Ana Labordeta. Esto será a la 20:00hs en el Teatro Victoria Eugenia. más info <a href="http://www.victoriaeugenia.com/"><strong>AQUÍ</strong></a>. </span><br /></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">Al día siguiente -sábado 10- se entregan los premios Kutxa a los galardonados de 2007 y 2008 en ambas categorías (cuento y teatro, en castellano y en euskera). La cita es a las 19:30hs en el Museo de <a href="http://www.miramon.org/kutxaesp.nsf/fwHome?OpenForm"><strong>KutxaEspacio</strong></a> de la Ciencia de San Sebastián.</span></div><div align="justify"><span style="font-family:Verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span></div><div align="right"><span style="font-family:Verdana;font-size:85%;"><a href="http://elconceptodeficcion-photoblog.blogspot.com/2008/05/premios-kutxa.html"><strong>VER imágenes</strong></a></span></div>marcelohttp://www.blogger.com/profile/10435900556900748421noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-35216560.post-87069837790348397772008-05-04T13:54:00.014+02:002008-06-17T01:30:48.462+02:00Anillos<div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#ffffff;">.</span></div><div align="justify"><span style="font-family:verdana;font-size:85%;">Te cuesta bastante ponértelo pero mucho más te costará quitártelo: cordón metálico que nos aprieta los vicios del anular, que representa y acompaña y tantas veces obliga. Que después -en el infaltable tiempo de los adioses-, resultará desdén o sabor a espanto. Los hay planos y los hay redondos, los hay brillantes y hasta dorados: el corazón de un anillo es siempre el mismo. Pero claro: si cerrás los ojos volvés a verla cruzar Fuencarral como una luz para meterse en aquella tiendita donde los buscó como se busca un tesoro imposible, donde los encontraron como si fuesen a llevarlos toda la vida. Orificio alado que penetrás con tu dedo las veinticuatro horas de los días blancos, que prometés no quitarte no quitarte y sin embargo nunca es tiempo suficiente.</span></div>marcelohttp://www.blogger.com/profile/10435900556900748421noreply@blogger.com