tag:blogger.com,1999:blog-324577262009-07-13T07:36:56.267+02:00Relatos EntretenidosLos mejores relatos en español, en formato texto y audio. ¡Envía el tuyo!R.Enoreply@blogger.comBlogger52125tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-13565153746921852932009-07-10T19:26:00.009+02:002009-07-12T16:29:47.077+02:00La cajita de metal<object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=4c32b9d" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></embed></object><br /><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/SlmfADZyFvI/AAAAAAAAAkw/em8JXThWGSk/s1600-h/LCDM.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 211px; height: 211px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/SlmfADZyFvI/AAAAAAAAAkw/em8JXThWGSk/s320/LCDM.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5357488054996178674" border="0" /></a>Me gustaba correr entre los árboles pero ahora que soy mayor me conformo con pasear cerca de ellos por los caminos asfaltados del parque. Mi cuerpo ya mayor no está en consonancia con mi mente. Busco asiento en unos de los bancos que están situados en los laterales del camino, pues mis piernas ya no son lo que eran. A esta altura de la vida mis recuerdos afloran para compensar la falta de experiencias nuevas. Uno de los que me invaden constantemente es el que marco mi vida de pequeño y ha estado presente a lo largo de toda mi vida.<br />En la terraza de un amigo mío llamado Antonio existía un bosque, era de su abuelo y lo tenía sembrado en una enorme maceta que originariamente era de un color marrón muy feo. Un día Antonio y los guardianes de la colina de la rata lo pintamos de múltiples colores, así era como nos llamábamos de pequeños un grupo de amigos que nos juntábamos por las mañanas en un descampado que había cerca de nuestras casas. Lo formábamos Lucía, Carlos, Antonio y yo.<br />Al abuelo de Antonio le gusto tanto la nueva maceta que a cambio de nuestro trabajo nos enseño el bosque. Desde aquel día nada en nuestras vidas volvió a ser igual.<br />Nos encantaban las voces misteriosas que escuchábamos cuando jugábamos en aquel bosque y cuando descubríamos sus secretos como si fuéramos unos aventureros contratados para investigar en sus profundidades.<br />Aun recuerdo el sonido de las campanillas del claro de la Malvaloca, nombre que le dimos a uno de los espíritus que allí habitaba, era demasiado bella, Carlos la definía como una estrella que había caído en la noche de San Juan en el interior de aquel bosque que estaba situado en la terraza de un barrio de la ciudad.<br />Los sueños se hacían realidad en aquel bosque que íbamos a visitar los sábados por la mañana, esperábamos que pasase la semana lo más rápido posible para jugar en aquel mágico lugar.<br />Cuando nos quedábamos a dormir en la casa de Antonio nos levantábamos temprano y veíamos como los árboles despertaban y como los duendes nos mostraban sus ojos de cristal cuando los sorprendíamos durmiendo, yo me llevaba muy bien con Puy, era tuerto y su pelo como hierba fresca que olía a tierra recién mojada.<br />Un día encontramos un tesoro mientras perseguíamos a un duende travieso que se dedicaba a dar besos a las ninfas. Un día le robó uno a Lucía y nos adentramos en el bosque para poder recuperarlo. Aunque no conseguimos recuperar aquel beso robado, encontramos el corazón del bosque que rebosaba magia cerca de un bello riachuelo, pasamos una estupenda tarde bañándonos en el. Hoy mirando aquel día desde la distancia creo que cada rincón de nuestro ser quedó impregnado de aquella magia y desde entonces aquel niño que allí se baño se quedó en mi interior acompañándome en estos días grises del invierno de mi vida. Volvimos varias veces a aquel riachuelo y nos lo pasábamos en grande.<br />Algunos días los tambores resonaban en el bosque y los árboles entonaban una melodía para que todas las criaturas del bosque bailaran La música aun la recuerdo pero me ha sido imposible reproducirla ya que no se parecía a nada de lo que he escuchado pero aun hoy sigue resonando en el interior de mi alma y no en mi mente. Bailábamos rebosando felicidad que según nos explicó el abuelo de Antonio es lo que se necesitaba para regar aquel bosque mágico durante la noche.<br />En el bosque encontrábamos todo lo que soñábamos. Cuando estábamos allí bebíamos miel y comíamos bayas que sabían como las gominolas que vendía Pedro en los frutos secos de la calle de arriba.<br />Ahora lo recuerdo como nuestro particular Edén.<br />Hace varios años que no he vuelto a ver aquel bosque ni a ninguno de los que formábamos aquel variopinto grupo, hicimos una especie de pacto días después de que el abuelo de Antonio falleciese y nos compramos en los chinos de la esquina unas cajitas de metal, los ancianos de nuestro barrio las utilizaban para guardar sus pastillas para la tensión y demás achaques como hacemos ahora los de mi edad. Si les preguntabas estaban dispuestos a contarte lo que nosotros llamábamos sus batallitas.<br />Mi abuelo tenía una de color verde en la que guardaba sus Juanolas que a mí y a mis amigos nos ofrecía cuando jugábamos en el parque al futbol. Aun hoy recuerdo su sabor amargo a regaliz y aunque las he comprado alguna vez no me saben igual que las que nos daba mi abuelo, quizás era por la cajita o por que como él decía eran otros tiempos.<br />El pacto consistía en llevarnos un poco de aquel bosque dentro de la cajita para recordarnos aquel fantástico lugar y que seguiríamos siendo amigos. Guardamos el sol y la luna en su interior, su aroma, el murmullo de sus cascadas, sus colinas, metimos en su interior un trozo del corazón de aquel bosque.<br />La casa de Antonio la vendieron poco tiempo después y la maceta donde se encontraba aquel bosque que su abuelo nos había enseñado un día desapareció.<br />Me case con Lucía y hasta el final de sus días recordábamos con nostalgia aquellos días en los que éramos unos niños. Ella había perdido su cajita de metal en una mudanza. A veces cuando la encontraba triste habríamos mi cajita y la felicidad se volvía dibujar en su rostro mientras con su mano derecha se tocaba la mejilla en la que un día un duende le había besado.<br />Carlos también había perdido su cajita poco tiempo después que Lucía ya que temiendo que su padre la describiese la enterró en el descampado. Un lunes después de regresar del colegio descubrimos que el descampado estaba vallado y varias excavadoras estaban levantando el terreno. Aunque en aquel momento el no le dio importancia pues siempre se mostraba como el duro del grupo se que interiormente lloró aquella perdida. Murió cuando tenía 40 años de un infarto.<br />De Antonio nunca volví a saber nada.<br />Dicen que solo sueñas cuando duermes pero nosotros también lo hacíamos en aquel bosque y para mí el recuerdo de ese bosque vivirá eternamente en mí.<br />Saco la cajita de mi bolsillo y la abro. Pongo los cinco sentidos en alerta para qué nada se me escape. Me faltan palabras para describirlo, pero las lágrimas de mis ojos hablan por mí.<br />Un fuerte dolor golpea mi interior y la vista se me nubla. Mi mano cae y la cajita se desprende de ella.<br />Cuando se me pasa abro los ojos y me dispongo a recoger la cajita de metal. No salgo de mi asombro cuando veo el ojo de cristal de Puy observándome y regalándome una bella sonrisa. Su pequeña mano me entrega la cajita y la otra me señala los árboles del parque. El asombro es mayor cuando veo medio escondidos entre los árboles a Antonio a Carlos y sobre todo a mi amada Lucía que me llama con la mano.<br />Cruzo corriendo el trozo de asfalto que separa el banco de los árboles y me fundo en un abrazo con mis amigos. Carlos y Antonio corren entre los árboles hacia el interior jugando con Puy al tú la llevas.<br />Miro a Lucía a los ojos y veo felicidad en ellos. Me acerco a ella le enseño la cajita, ella la abre y vierte su contenido en el suelo. Yo la beso en la mejilla, cojo su mano y tiro de ella corriendo hacia el interior.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-1356515374692185293?l=www.relatosentretenidos.com'/></div>R.Enoreply@blogger.com1tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-88561946335783910682009-06-21T07:08:00.013+02:002009-06-22T15:44:16.961+02:00Adiós<object height="132" width="353"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=34bf976" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" height="132" width="353"></embed></object><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/Sj-KBO0kCLI/AAAAAAAAAkg/JJjTDJHKyu8/s1600-h/AdiosRE.jpeg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 200px; height: 263px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/Sj-KBO0kCLI/AAAAAAAAAkg/JJjTDJHKyu8/s320/AdiosRE.jpeg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5350146636102502578" border="0" /></a><br />Tan solo fue una llamada de teléfono, lo que por primera vez en mis veinticinco años como ser humano me hizo sentir diminuto, asustado e indefenso.- ¡Dos semanas o quizás tres, pero no más! Es un cáncer bastante agresivo y nada puede hacerse para tratarlo.<br /><br />La vida se me iba. Lo notaba según pasaban los días. Trataba de, aunque me costara, asimilarlo y disfrutar todo lo posible cada minuto, cada segundo. Era difícil porque la noticia me había causado bastante impacto y esa sonrisa que siempre veías en el entorno familiar ya no era la misma. Me recuerda a los bosques quemados, árboles a los que, después de muchos años, empiezan a salir las hojas. Pero las cenizas siempre quedan ahí, en su tronco o en la tierra donde crecen.<br /><br />Hoy me siento triste al pensar lo mucho que pude hacer, lo que le pude decir y no dije. Una madre que siempre estuvo ahí. Pero nunca valoré todo lo que hizo por mí. Ahora me puedo dar cuenta lo cobarde y tonto que fui por no decirle esas cosas hermosas que se le dicen a una madre, esas caricias, esos mimos. Y ahora es demasiado tarde para poder hacerlo. Se me va la vida; esa vida que nunca supe agradecer, pues después de veinticinco años no supe disfrutar. Ahora como si de una vela se tratara, mi vida se consume. No puedo aguantar estas lágrimas y este dolor que siento según pasan los días.<br /><br />Y si de algo puedo estar orgulloso es de que hasta el ultimo minuto he de estar a su lado y decirle: ¡madre, te quiero!.<br /><br /><span style="font-weight: bold;">lismen (c) 2009</span><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-8856194633578391068?l=www.relatosentretenidos.com'/></div>R.Enoreply@blogger.com3tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-27306195160811585842009-05-13T07:12:00.021+02:002009-06-04T15:07:00.516+02:00Se venden recuerdos<object height="132" width="353"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=4a4e06e" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" height="132" width="353"></embed></object><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/SgrFdNQRqWI/AAAAAAAAAjo/_wjEsmphVjc/s1600-h/SVR.png"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 280px; height: 208px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/SgrFdNQRqWI/AAAAAAAAAjo/_wjEsmphVjc/s320/SVR.png" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5335293814138579298" border="0" /></a><br />A comienzos del siglo XXV el mundo no se movía con el petróleo, el calentamiento global había sido superado por medio de la energía nuclear de fusión y, por supuesto, los países seguían constantemente enfrentados en guerras. Y al hablar de países uno se refería a las tres Federaciones: Noratlántica, China e Índico-Japonesa. El resto no contaba.<br /><br />En esa época, alguien que deseara ser feliz tenía dos alternativas: Serlo porque la vida así se lo obsequiaba desde la cuna... o comprar recuerdos. Y la primera no dependía de uno mismo, por lo que resultaba particularmente difícil ese camino.<br /><br />Así pues, el comercio que más dinero movía era el de los recuerdos. Uno se sentaba en una vieja silla, en un mercado deprimente de una gran ciudad, y un tipo con un portátil le podía implantar, por un elevado precio, los recuerdos de otra persona en cuestión de minutos. Generalmente una persona con una vida envidiable, llena de alegres vivencias, viajes emocionantes, grandes amores... Generalmente una persona rica que vendía esos momentos a los menos afortunados.<br />Vivencias inalcanzables para un pobre desgraciado que luchaba cada día porque ese no fuese el último de su aburrida y monótona existencia en un mundo de tonalidades siempre grises.<br /><br />Mario se decidió ese día a gastar la mitad de sus ahorros. Ahorros conseguidos durante años a base de un agotador y mal remunerado trabajo en unas viejas oficinas de la multinacional InveX Corporation. Ese lluvioso día de enero de 2404 se había dado cuenta de lo vacía que estaba su vida. Ese día, lanzando dardos a una pared desnuda, adornada solamente con una diana electrónica, decidió que compraría recuerdos. Y que a partir de entonces se acostaría pensando en lo que había sido años atrás, cuando era feliz con su vida.<br /><br />El mercado estaba abarrotado de gentes impersonales, que caminaban con rapidez enfundadas en sus oscuros trajes. Por todas partes se respiraba desconfianza. Un mundo en guerra generaba siempre ciudadanos en alerta. Nadie se fiaba ya de nadie.<br /><br />- Buenas tardes - saludó Mario al hombre del portátil.<br />Y después de explicarle lo que quería y pagarle por adelantado se sentó en el interior de la tienda, conectado a un cable mediante el chip que toda la población llevaba desde el momento de su nacimiento.<br />Veinticinco minutos más tarde la transferencia de datos había finalizado y salía de la tienda con los ojos llorosos. La mirada triste y perdida.<br /><br />Eso era lo que había pagado, era su elección: Una novia de la juventud que había jurado amarle siempre. Unos años inolvidables con la única chica a la que había querido: Carol. Habían viajado por todo el Sistema Solar durante meses. Juntos habían ascendido a lo más alto del Monte Olympus, en Marte, contemplado espectaculares amaneceres desde Ío y recorrido las inmensas llanuras heladas de Titán. Hermosos recuerdos a su lado, cuando la vida era todavía un inmenso territorio por explorar.<br />Pero la muerte hizo su visita con antelación y sin avisar. Carol murió joven dejándole unas palabras para el recuerdo: "Siempre te querré, nunca me olvides. Algún día estaremos juntos otra vez".<br /><br />Mario secó sus lágrimas con el puño de la camisa. A partir de entonces sería feliz con su tristeza. Porque su mente estaba llena de bellos momentos que nunca olvidaría.<br />Regresó a su apartamento, abrió una cerveza y sonrió por primera vez en mucho tiempo.<br /><br /><span style="font-weight: bold;">giorgiopay (c) 2009</span><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-2730619516081158584?l=www.relatosentretenidos.com'/></div>R.Enoreply@blogger.com6tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-88642789587012721702009-05-12T06:38:00.005+02:002009-05-12T15:39:37.380+02:00Enamorados<object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=0e69f13" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></embed></object><br /><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/SgkCIaWFb9I/AAAAAAAAAjY/9DcFjQMGGE8/s1600-h/loveRE2.png"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 249px; height: 250px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/SgkCIaWFb9I/AAAAAAAAAjY/9DcFjQMGGE8/s320/loveRE2.png" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5334797577131225042" border="0" /></a>La duda; la eterna enemiga en el amor. La intranquilidad de saber si ella te quiere o no lo hace; la angustia de asumir que tal vez su corazón pertenezca a otro. Sencillamente, te enamoraste; en el momento más inesperado y sin previo aviso descubriste que ella es la mujer de tu vida. Ahí estás; vulnerable como un niño ante el temor de no ser correspondido. La ausencia de ella es parte de ausencia de ti mismo; sin ella te falta algo... Quizá sólo exista un paso entre la amistad y el amor; o simplemente, quizá siempre estuvisteis enamorados en silencio. Perdidos en medio de este trabalenguas del corazón. Una ecuación matemática imperfecta latiendo dentro de ti. Dos vagabundos perdidos; hambrientos el uno del otro.<br /> <br />En-amor-a-dos; bailando en compañía al compás de una historia diferente. Cuando uno es joven engaña a la soledad bajo las sábanas de historias de media noche rozando la piel pero no el alma. Acariciando el amor de lejos; sorbos de placer que te dejan tristeza porque ninguna de ellas es la mujer de tu vida. Ninguna te llena. Ella; tu mejor amiga. Aquella que está ahí; aquella que te escucha y te conoce. Aquella que anhela un final feliz. Estás vivo y enamorado; disfrútalo. Nunca es tarde para comenzar a amar de verdad. Hoy es un gran día para decir te quiero por primera vez.<br /><br />Experto en juegos de seducción, hoy, un aprendiz en el amor. Protagonista de muchas noches de placer; un ritual de fin de semana. Muchas sensaciones; pocos sentimientos. Breves historias que no superaron la memoria del tercer día de la semana. Mientras tanto ella te estuvo esperando pacientemente para que dejases de verla como una amiga. Sufrió por tenerte sin tenerte de verdad; igual que hoy sufres tú ante el miedo de no ser correspondido.<br /><br />El amor verdadero; un privilegio destinado a aquellos valientes que toman las riendas de su vida y de su propio destino. Piensa en cómo te sentirás cuando tengas ochenta años y mires hacia atrás con el remordimiento de saber que el tren pasó por tu lado pero tú lo dejaste escapar. O dime cómo te sentirías si en este momento alguien llamase a tu casa para decirte que ella ya ha muerto. Dentro de ti hay amor. Quiérela; díselo. El orgullo no nos hace más humanos; simplemente, nos aleja de nuestro propio destino movidos por el gran dominio de la cobardía. Paradójicamente, nos sentimos indefensos y desnudos interiormente cuando compartimos nuestros sentimientos con la persona amada pero en realidad deberíamos sentirnos liberados y felices por haber confesado la verdad, y esa es, en última instancia, nuestra mayor victoria.<br /><span style="font-weight: bold;"><br />Maite Nicuesa (c) 2009</span><br /><pre style="font-weight: bold;"><span style="font-size:130%;"><br /></span></pre><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-8864278958701272170?l=www.relatosentretenidos.com'/></div>R.Enoreply@blogger.com1tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-43391489238061366422009-04-24T14:42:00.010+02:002009-05-09T22:45:16.400+02:00Mala Sangre<object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=27929fa" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></embed></object><br /><br /><span style="color: rgb(255, 0, 0); font-weight: bold;"></span><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/SfG1Xn7wpbI/AAAAAAAAAjI/nuULQY6wskk/s1600-h/rimbaud.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 192px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/SfG1Xn7wpbI/AAAAAAAAAjI/nuULQY6wskk/s320/rimbaud.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5328239251617260978" border="0" /></a><span style="font-weight: bold;">Los ojos no pueden ver a Dios, sino a través de las lágrimas.</span> <span style="font-weight: bold;">Víctor Hugo.</span><br /><br /><span style="font-weight: bold;">Marsella, 17 de julio de 1.891<br /><br /></span>Estoy muriendo y no puedo hacer nada por evitarlo. Yazgo en una cama de hospital, totalmente paralizado, con la pierna derecha amputada por encima de la rodilla. Llevo una semana intentando caminar con muletas, dando saltos como un imbécil, pero me resulta una tarea pesada y embarazosa. Los médicos me cortaron el miembro demasiado arriba y me es imposible mantener el equilibrio. Tengo miedo de caer al suelo y lesionarme; ser un lisiado es la experiencia más espantosa que he sufrido en mi vida.<br /><br />Mi propia estupidez me ha llevado a esta desesperada situación. Al principio, el dolor de la rodilla no era más que una pequeña molestia. Como de costumbre, tal como suele ser mi estilo, lo ignoré y seguí con mis negocios. Tenía mil asuntos de los que ocuparme y cualquier distracción podía significar perder dinero: un lujo que jamás he podido permitirme. Antes de darme cuenta, la hinchazón de la rodilla se convirtió en una tortura insoportable que, en el espacio de pocas semanas, me impidió salir de mi casa. Los médicos, al examinar mi caso, me dijeron que se trataba de un tumor sinovial —hidartrosis para ser exactos— que afecta a las articulaciones y a los huesos. Me maldigo por haber sido tan estúpido: si me hubiera molestado en cuidarme un poco no estaría metido en este embrollo. Me he convertido en un desecho humano, una pálida sombra, frágil y consumida, de lo que fui hace meses.<br /><br /><br />Gracias a mi enfermedad he tenido tiempo de pensar y de replantearme las cosas. Mi obsesión por enriquecerme, trabajando como un esclavo una media de doce horas diarias, en los rincones más profundos de África, me tenía completamente cegado. Puede que hubiese tenido que disfrutar de la vida y no exigirme tanto a mí mismo. A veces que llegado a pensar que, debido a los errores que cometí durante mi juventud, no he cesado de castigarme con una penitencia tan ridícula como inútil. De todas maneras… ¿Qué otra cosa hubiera podido hacer? Tenía que mantenerme y auxiliar económicamente a mi familia, labrar un mañana digno con el sudor de mi frente, pero he vuelto a fracasar a pesar de mis mejores intenciones: la liquidación apresurada de mis bienes, junto al viaje de Harar a Marsella, me ha producido gastos irreparables.<br /><br />Frustrado y deprimido, víctima de dolores insufribles, quisiera dar marcha atrás y cambiar lo sucedido. Desgraciadamente sé que es imposible, algo murió en mi interior el día que abandoné la literatura, nunca volví a ser el mismo; todos estos largos años no he dejado de arrepentirme de este error. Cada vez que las palabras fluían en mi interior hacía lo imposible por ahogarlas, apagaba el deseo de plasmarlas en el papel. Cuando miro atrás desde la perspectiva del presente, me pregunto cómo demonios fui capaz de mutilar al poeta que guió los mejores años de mi existencia. Tuve que huir de Francia para borrar el pasado del que tanto me avergonzaba, recorrí Europa de un extremo a otro, crucé inmensos océanos y desiertos como expiación, luchando por escapar de los demonios que me asediaban; los mismos que me impiden conciliar el sueño en la actualidad. La realidad me enseñó que si no tienes una seguridad económica eres poco más que una mierda. La influencia de de mi madre, con su férrea disciplina y carencia de amor, me influenció más de lo que jamás querré admitir.<br /><br />Aunque los médicos digan que me repondré de aquí a unos meses, sé que mienten para aliviar la agonía que consume mi mente. Nunca podré abandonar esta maldita habitación y el mundo exterior, lleno de esperanzas y promesas, es un objetivo totalmente inalcanzable. Quizá debería encomendarme a Dios y arrojar la toalla de una vez por todas, espero que el Señor pueda perdonarme por haber repudiado su nombre con la misma pasión que he arruinado mi vida…<br /><br />RBD<br /><br /><span style="font-weight: bold;">Alexis Brito Delgado (c) 2009</span><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-4339148923806136642?l=www.relatosentretenidos.com'/></div>R.Enoreply@blogger.com1tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-49176376388202724632009-04-12T11:49:00.004+02:002009-04-12T12:09:23.062+02:00La sepulturera<object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=1822b06" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></embed></object><br /><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/SeG6OIn7pFI/AAAAAAAAAjA/NnF6A6b-63Y/s1600-h/vampi_gravedigger_djcox_198.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 211px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/SeG6OIn7pFI/AAAAAAAAAjA/NnF6A6b-63Y/s320/vampi_gravedigger_djcox_198.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5323740986524542034" border="0" /></a>En el momento que fueron soltando las sogas y el cuerpo de mi madre fue bajando a la fosa, ya no miraba, sabía que mi madre había partido y que dentro de aquel ataúd solo había un cuerpo amarillo y desconocido. Yo era aún una niña y observaba fascinada aquel entorno, las frías lápidas, los claveles marchitos, el dueto de silencio y sollozos que gobernaba aquel cementerio. La atmósfera me atrapó. Fue el instante que marcó el norte de mi vida. Pasó el tiempo y crecí y cuando mis amigas salían a divertirse, prefería ir a pasear al cementerio y disfrutar de los epitafios de los difuntos. Cuando mi grupo iba al cine, yo prefería la película del camposanto, las escenas de dolor, el desgarro de las familias, el acto del último beso, las súplicas a los sepultureros para que no soltaran la cuerda o tapiaran el nicho. Aprobé las oposiciones y fui la primera de la lista, ganando la plaza de sepulturera del cementerio donde está enterrada mi madre. Vivo plácidamente, hago lo que me gusta fuera del frenesí de esta sociedad, entre cipreses y flores cortadas, entre cuerpos que descansan. Cuerpos que escuchan sin interrupción. Los vecinos me confían a sus difuntos para que vele por ellos. Soy el oído de las penas del pueblo, seco muchas lágrimas, guardo historias y secretos familiares y me he convertido en muleta para el dolor que causa el último viaje. He enterrado amigos y enemigos y sé que la fantasía sexual más extendida por el pueblo es acostarse con la sepulturera. El pueblo me aprecia.<br /><span style="font-weight: bold;"><br />Francisco Concepción (c) 2009<br /></span><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-4917637638820272463?l=www.relatosentretenidos.com'/></div>R.Enoreply@blogger.com6tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-52089437697758599812009-03-30T05:30:00.007+02:002009-04-01T15:09:42.748+02:00El maletín misterioso<object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=de79313" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></embed></object><br /><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/SdA_iiWjbsI/AAAAAAAAAi4/CcAU3YmeZog/s1600-h/hombre+maletin.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 219px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/SdA_iiWjbsI/AAAAAAAAAi4/CcAU3YmeZog/s320/hombre+maletin.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5318821022494060226" border="0" /></a>¿Puedes aguantarme el maletín un momento, por favor?- eso es lo único que pude escuchar de aquel hombre con acento árabe, porque momentos después perecía en el suelo sobre un gran charco de sangre.<br />Unos minutos más tarde, el local empezó a llenarse de gente trajeada y con pistolas. Yo me quedé muda ante tal alboroto y sin mediar palabra alguna ni dar a notar mi desconcierto sobre lo sucedido cogí aquel maletín y me marche corriendo del lugar. Ni siquiera fui capaz de mirar atrás. Estaba tan asustada que solamente pensaba en abandonar la zona e irme a mi casa para descubrir lo que contenía aquel maletín tan preciado para aquella gente que le acababa de quitar la vida a ese hombre.<br />Ya en casa y recuperada del susto, cuando me disponía abrir el maletín sonó el teléfono. Era aquella gente trajeada que al parecer eran agentes secretos del gobierno. No sé como pudieron localizarme tan rápido y como podían saber que yo tenial el maletín, el maletín que ellos estaban buscando, el cual estaba cerrado con llave. Seguramente lo que había dentro era de bastante valor pues si no, ¿por qué tanta prisa por recuperarlo?.<br />Cogí un cuchillo e intenté forzarlo como había hecho en varias ocasiones con mi diario, pues perdía la llave con facilidad. Ya casi lo tenia abierto cuando llamaron al timbre. Eran los mismos hombres que estaban en el local. Por más que lo intentaba, aquello parecía que estaba a punto de abrirse, pero nada. Tuve que desistir ya que como no saliera de la casa iba a correr la misma suerte de aquel desgraciado. Llamaron a la puerta y entonces supe que ya no podía hacer nada más, por lo que me dirigí a toda prisa a la escalera de incendios, que daba a la parte de atrás del edificio, donde había un callejón por donde me podría escapar sin que me alcanzaran.<br /><br />-¡Mierda!, me había dejado el maletín en el piso. Ya no podía volver atrás y ya no podría saber qué había en aquel maldito maletín. Antes de poder abandonar el callejón se escuchó una tremenda explosión que me lanzo a diez metros sobre mi paso. El edificio había quedado en ruinas y seguramente también la gente que iba detrás del maletín. Seguramente me hubiese matado si lo hubiese abierto o si aquellos hombres no me hubiesen localizado. Es lo que siempre digo. Las fuerzas de seguridad siempre están cuando uno más lo necesita.<br /><br /><span style="font-weight: bold;">Silvia Soler (c) 2009</span><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-5208943769775859981?l=www.relatosentretenidos.com'/></div>R.Enoreply@blogger.com5tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-56705954437001049552009-03-29T12:40:00.006+02:002009-03-29T13:07:21.106+02:00Perro aristocrático<object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=33a487c" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></embed></object><br /><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/Sc9RUkdx9vI/AAAAAAAAAiw/ktXA4x8E3wc/s1600-h/perro.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 191px; height: 191px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/Sc9RUkdx9vI/AAAAAAAAAiw/ktXA4x8E3wc/s320/perro.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5318559098775664370" border="0" /></a>A la puerta de casa llegó siendo muy joven. Nunca había imaginado que un perro pudiese ser aristocrático y también maricón. Pero maricón con clase. Nos ganó a toda la familia y se enemistó con el resto del barrio. Todo lo que no le oliera a la familia era objeto de sus mordidas y acudían los vecinos con premeditación y planificación a zurrarle cada noche, saliendo airoso de tales enbestidas. Era un perro de porte mediana, de cuerpo fibroso, de maneras elegantes. Era fino hasta el punto de que nunca se le vio cagar, tampoco nunca supimos donde iba a mear, ya estuviera días encerrado. No tenía normas ni ataduras, Trosqui –que era como le pusimos- era un aristocrático de buenas formas pero bohemio, nunca pudimos controlarlo, burlaba cualquier cadena o correa que le poníamos, su cuello era más ancho que su pequeña y maquiavélica cabeza, por lo que ninguna atadura de perro convencional se le resistía. Era tan exquisito que jamás le vimos comer, comía –imaginamos- únicamente cuando se quedaba solo. Era tan celoso de su independencia que saltaba hasta dos pisos de altura en busca de su libertad. Nos trajo muchos problemas con la vecindad y con los perros de la vecindad. El nunca discutía con ninguno, todos venían a discutir con él, no era un perro de palabras, en silencio pasaba a la acción. Nunca lo escuchamos ladrar. Tuvimos que colocarle un bozal, pues en varias ocasiones pasamos por el juzgado, aunque el perro vivía casi siempre en la puerta de casa, los vecinos daban por echo que era nuestro, no sabían que el no tenía dueños. No importó el bozal, se enfrentaba a todos, sin importarle el tamaño. Nunca retrocedía. Y no era porque no supiera quitarse el bozal, pero peleaba con el puesto creo que para hacernos el gusto y tenernos contentos, pues se lo quitaba cuando quería, no importaba todos los artilugios que ideamos (candados, sogas, alambres…) para mantenérselo puesto. Trosqui desaparecía de casa y de la calle cada cierto tiempo y volvía al cabo de las semanas flaco y lleno de heridas, se iba de aventuras, nosotros decíamos que se iba de putas, pero un día descubrimos que era maricón, al perro que no mordía se lo follaba. Un día desapareció y no ha vuelto.<br /><br /><span style="font-weight: bold;">Francisco Concepción (c) 2009</span><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-5670595443700104955?l=www.relatosentretenidos.com'/></div>R.Enoreply@blogger.com7tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-1412475123727103862009-02-24T12:05:00.006+01:002009-02-24T12:45:20.063+01:00La sombra<object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=eb8e835" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></embed></object><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/SaPaPXpYZSI/AAAAAAAAAio/8FDSsjhJYaA/s1600-h/sombra.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 230px; height: 193px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/SaPaPXpYZSI/AAAAAAAAAio/8FDSsjhJYaA/s320/sombra.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5306324743553049890" border="0" /></a>Las gotas de lluvia refrescaban mi cara, y yo caminaba entre ellas, sin prisa, gozando sus caricias, sintiendo en mis oídos la sinfonía de clok clok en los charcos.<br />Casi sin darme cuenta, me fue invadiendo la extraña sensación de no estar solo, detuve la marcha, encendí un cigarrillo, y pregunte sin querer preguntar...¿quién es?.<br /><br />-Yo, fue la respuesta....yo, tu sombra...<br />-¿Mi sombra?...¿y que quieres?.<br />-Nada, solo te extrañaba...<br />-¿Me extrañabas?, ¿a mí?...<br />-Si, hace tiempo que no me notas a tu lado...yo juego contigo, escondiéndome en las paredes, estirándome, o deformando tus formas, recuerdas...como cuando niño y con tus manos jugabas conmigo...haciendo imágenes en la pared...¡era tan feliz!.<br />-¿Y ahora no lo eres?.<br />-No...no te tengo más...pero aún te amo.<br /><br />Seguí caminando, y cuando salí de mis pensamientos, estaba frente a tu casa.<br />Esa casa...tan conocida y tan lejana.<br />El impulso aquél me dominó, llame al portero eléctrico, dos veces, como antes, y tu voz, esa voz tan amada preguntó, ¿quien es?.<br />Dudé, un instante, y después solo pude decir, soy yo...¡Tu sombra!.<br /><br /><span style="font-weight: bold;">Víctor Iglesias (c) 2009</span><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-141247512372710386?l=www.relatosentretenidos.com'/></div>R.Enoreply@blogger.com8tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-68272630673050034662009-02-12T06:31:00.015+01:002009-02-24T11:57:34.175+01:00Humano demasiado humano<object style="color: rgb(0, 0, 153);" width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=4217d6b" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></embed></object><a style="color: rgb(0, 0, 153);" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/SZXGCz6Y4HI/AAAAAAAAAig/BSulMqytpkE/s1600-h/HDM.jpeg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 281px; height: 180px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/SZXGCz6Y4HI/AAAAAAAAAig/BSulMqytpkE/s320/HDM.jpeg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5302361887895773298" border="0" /></a><object style="color: rgb(0, 0, 153);" width="353" height="132"></object><span style="font-style: italic; font-weight: bold;"><br />Pero lo que una y otra vez necesitaba más perentoriamente para mi curación y mi restablecimiento era la creencia de que no era el único en ser de este modo...</span><br /><br /><span style="font-style: italic; font-weight: bold;">Nietzsche</span><span style="font-weight: bold;"><br /><br /></span>Después de la Tercera Guerra Mundial, las Casas Madres tomaron el control de los planetas colonizados del Mundo Exterior, relegando el poder de los Gobiernos a un segundo plano. La robotización —que tanto auxilio prestó a los americanos durante el conflicto— cobró una importancia inconcebible: los fondos económicos de las grandes Corporaciones se destinaron a la investigación de nuevos prototipos de combate. Evidentemente, dado el éxito de la nueva oleada de cibernados, unido al deseo de los científicos por actuar como si fueran Dios, éstos no tardaron en ser producidos en masa en las mismas empresas que antaño se dedicaban a venderlos al ejército. Lo que nadie imaginó, fue que las máquinas adquirían conciencia propia y se rebelarían contra sus creadores. Una oleada de terroristas, crueles y sanguinarios, perfectamente organizados y provistos del mejor armamento creado hasta las fecha, sembraron una estela de muerte y destrucción en todos los países de la Tierra.<br /><br /><br />Aterrorizados, al comprender que habían abierto la Caja de Pandora, los presidentes de las Casas Madres crearon unidades de élite entrenadas para eliminar a los seres que habían arrojado al mundo: los Agentes Ejecutores. Hombres y mujeres de cualquier nacionalidad fueron enrolados y posteriormente entrenados bajo los auspicios de militares veteranos de todas las guerras conocidas. Los Agentes Ejecutores trabajarían al margen de la ley, tendrían jurisdicción absoluta en todas las naciones conocidas, y podrían utilizar los métodos que fueran necesarios para llevar a buen puerto las operaciones que les habían sido asignadas. En un universo carente de humanidad, destruido por la lluvia ácida y la contaminación industrial, las soluciones extremas eran la única posibilidad viable para restaurar la armonía. El ser humano aceptó erradicar el caos a cualquier precio, independientemente de las consecuencias; el fin siempre había justificado los medios.<br /><br /><br />En mi caso, sólo soy un simple soldado —un teniente de la Orden de los Centinelas que trabaja para la Corporación Schneider— instruido para obedecer a sus superiores. Aunque mi profesión me dé asco, no que queda más remedio que cumplir las órdenes a rajatabla. De no hacerlo, no dudarían en sancionarme y someterme a un Consejo de Guerra; una suerte que no pienso correr si puedo evitarlo. Para bien o para mal, no puedo cambiar el mundo que me rodea, menos aún influenciar a mis compañeros o superiores con mis puntos de vista. El presente es una cloaca, un lugar lleno de malos presagios que apenas puedo soportar, quizá por ello no logro alcanzar la paz de espíritu que tanto necesito.<br /><br /><br />Mi destino quedó sentenciado desde mi primera operación cibernética, no hubo marcha atrás el día que los neurocirujanos reemplazaron las partes dañadas de mi anatomía por implantes mecánicos. A raíz de aquello, me transformé en un asesino frío y despiadado capaz de realizar las peores atrocidades; nunca logré controlar la insensibilidad de los injertos. Por ello consumo anfetaminas, gracias a ellas consigo sentir alguna emoción, escapar de los bordes helados que representan los órganos artificiales que me aproximan a la hibridación definitiva. ¿Qué puedo hacer para evitar el inaceptable futuro que se dibuja en el horizonte? Las misiones de exterminio son cada vez peores, me enfrento a los enemigos más sofisticados que cualquier militar podría temer; cibernados con capacidades físicas e intelectuales que rayan lo sobrehumano.<br /><br /><br />A veces, al ser consciente del destino que me espera, deseo empuñar un arma y suicidarme; terminar con una vida que dejó de tener sentido hace tantas décadas. Morir siempre me ha traído sin cuidado, es un riesgo con el que convivo a diario, forma parte de mi personalidad desde que tengo memoria. El problema fundamental, desde mi punto de vista, es que mis superiores no tardarían en reconstruir lo que quedara de mi anatomía. Desgraciadamente, soy más máquina que humano; un pobre consuelo que me mantiene atado a las cenizas del pasado con una fuerza devoradora. Lloro, sumido en una amargura antinatural, enervado por el efecto de los estimulantes que acabo de consumir: sé que lo he perdido todo…<br /><br />Dorian Stark<br /><br /><br /><span style="font-weight: bold;">(C) 2009 Alexis Brito</span><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-6827263067305003466?l=www.relatosentretenidos.com'/></div>R.Enoreply@blogger.com6tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-39603518469544001832009-02-09T02:26:00.001+01:002009-02-13T20:27:54.168+01:00Adiós capitán<object classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,29,0" width="363" height="129"><param name="movie" value="external.swf"><param name="FlashVars" value="file=4ec7ecf"><param name="quality" value="high"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf" flashvars="file=4ec7ecf" quality="high" pluginspage="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer" type="application/x-shockwave-flash" width="363" height="129"></embed></object><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/SEx6btLZFXI/AAAAAAAAAQA/ZTe-VTpmF8Q/s1600-h/spaceship.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 224px; height: 176px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/SEx6btLZFXI/AAAAAAAAAQA/ZTe-VTpmF8Q/s320/spaceship.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5209673485363254642" border="0" /></a><span style="font-weight: bold;">[Año 2049]<br /><br /></span><span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"><span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0">Cyro</span></span> <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1">Thichy</span> accionó la palanca que enviaría al espacio al que fuera su compañero, maestro, y por encima de todo amigo, durante los últimos treinta años. Observó la escena con la mirada nublada por las lágrimas y pensó que tal vez fuese lo mejor.<br />"Siempre amaste el infinito viejo amigo, y ahora el infinito te reclama. Que tengas buen viaje".<br /><br />Nada volvería a ser lo mismo. Una parte de su propia vida se iba también por esa compuerta. Pero la cruda realidad se impuso de nuevo y en pocos segundos, la imagen de aquella urna de <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"><span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2">metacrilato</span></span> se <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"><span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_3">desvaneció</span></span> en la oscuridad, debido a la gran velocidad que mantenía la nave y que llevaba a su único tripulante de vuelta a la Tierra.<br /><br /><span style="font-weight: bold;">[Año 2017]<br /><br /></span>La <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"><span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4">ONU</span></span> se reunía en una asamblea extraordinaria.<br />Debido al alarmante deterioro del clima, los científicos informan de que el futuro del planeta a medio plazo es incierto:<br /><br />"Tras muchas deliberaciones, fruto de reuniones anteriores y consultas con eminentes científicos, se ha llegado a una conclusión tajante: La Tierra, en su actual ritmo de <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"><span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5">desertificación</span></span>, deterioro medioambiental y con sus, cada vez más frecuentes, desastres naturales, no será apta para la vida en un plazo no superior a un siglo. Esta situación es irreversible. La solución pasará porque el ser humano sea capaz de colonizar algún planeta cercano que esté dentro del alcance de la tecnología actual".<br /><br />Los principales gobiernos del mundo tomaron en cuenta estas advertencias y se decidió enviar una nave de avanzadilla para detectar un posible planeta compatible con la vida terrestre. Esa nave daría las coordenadas a las siguientes, ya dotadas de una tecnología más avanzada y por lo tanto con mayores capacidades tanto en número de viajeros como en velocidad.<br />El tiempo apremiaba y el sistema solar elegido fue A301-C, a una distancia de cuatro años luz desde la Tierra. Los astrónomos habían descubierto años atrás un nuevo sistema planetario en ese lugar y dos de esos planetas eran similares a la Tierra según los estudios efectuados. No obstante, la tecnología de la época no alcanzaba siquiera un cuarto de la velocidad de la luz. Demasiado tiempo para un hombre adulto, demasiado riesgo para un joven inexperto. Por ello, teniendo en cuenta una duración total del viaje de cuarenta años, se optó por enviar a dos personas, de edades dispares, escogidas tras una minuciosa selección, de entre todos los países que en ese momento disponían de un programa espacial:<br /><br /><span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"><span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6">Jacques</span></span> <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"><span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7">Quesnay</span></span>, afamado científico, especializado en el campo de la astronomía y la <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"><span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8">exobiología</span></span>, poseedor de un <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"><span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9">Nobel</span></span> y con amplios <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"><span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10">conocimientos</span></span> en medicina. Había enviudado tres años atrás. Era un personaje afable y admirado por todos los colegas de la profesión. Con cuarenta y nueve años sobre sus espaldas era consciente de que esta sería su última aportación al mundo. Pero su experiencia y su preparación habían sido determinantes en su elección como el candidato ideal, pesando esas cualidades más que su edad.<br /><br /><span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"><span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11">Cyro</span></span> <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"><span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12">Thichy</span></span>, nacido en la República Checa, perteneciente a la Agencia Espacial Europea. Veintitrés años lo habían visto crecer entre libros y apuntes. Su gran ilusión por convertirse en un futuro astronauta le había llevado a ser el primero de su promoción y era sobretodo un experto en <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"><span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13">astronáutica</span></span> y sistemas informáticos.<br /><br />Dos años más tarde, tras una intensa y <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13"><span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_14">durísima</span></span> preparación, los dos héroes se encontraban en la rampa de lanzamiento. Lo que dejaban atrás en la Tierra era tan grande como lo que les aguardaba a partir de ahora. Si algún día volvían a ver a sus familiares y colegas, el tiempo se habría ocupado de moldear sus rostros e incluso sus recuerdos. Un alto precio que era necesario pagar y que aceptaban sin vacilar. E incluso a pesar de la realidad virtual, que les proporcionaba la evasión necesaria para intentar olvidar la dureza de la misión, al final serían únicamente ellos dos los que se podrían salvar el uno al otro. A partir de ahora, estos modernos viajeros del espacio, la última esperanza de un planeta agonizante, se conocerían, reirían y llorarían juntos, se apoyarían en los momentos más difíciles y aguardarían con paciencia al gran día, ese que borraría de sus mentes todas las incomodidades y tristezas voluntariamente aceptadas. Entonces darían por bueno su sacrificio.<br /><br /><span style="font-weight: bold;">[Año 2049]<br /><br /></span><span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_14"><span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_15">Cyro</span></span> volvió a realizar un cálculo aproximado del tiempo de regreso a la Tierra.<br />Tres años, once meses y cuatro días. "No es mucho tiempo si lo comparamos con treinta años", pensó para consolarse, mientras miraba hacia atrás.<br />"Adiós capitán, saltaste del barco cuando ya se divisaba la seguridad de la costa... gracias por todo."<br /><br />Esos cálculos significaban que estaría en La Tierra ya entrado el año 2053, con cincuenta y nueve años cumplidos. ¿Habría alguien para recibirle? ¿Se acordaría alguien de este viaje? ¿Habrían recibido el mensaje de radio enviado unos años antes, donde informaban del éxito de la misión?<br /><br /><span style="font-weight: bold;">JurgenGP (c) 2008</span><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-3960351846954400183?l=www.relatosentretenidos.com'/></div>R.Enoreply@blogger.com6tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-73992520887027188292009-01-13T21:13:00.004+01:002009-01-19T08:41:46.830+01:007 Minutos<object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=2982c5f" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></embed></object><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/SWz46M2JPdI/AAAAAAAAAhI/1jYGOumrgTc/s1600-h/7minutos.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 240px; height: 300px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/SWz46M2JPdI/AAAAAAAAAhI/1jYGOumrgTc/s320/7minutos.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5290877341017914834" border="0" /></a>-Va, <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0">acompáñame</span>, seguro que te divertirás. No quiero ir sola…<br />-De verdad, no me interesa, <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1">déjalo.</span><br />-Te lo pido por favor <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2">Clarisse</span>, <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3">acompáñame</span>. Si no, no puedo ir …<br />Así es como entré en un bar de noche porque mi <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4">queridísima</span> amiga Rosa no se atrevía a ir sola a un <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5">speed</span> <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6">dating</span>. Nos esperaban a las 20 horas en un local cerca del cine <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7">Verdi</span>, con un nombre francés que no recuerdo.<br />-Ya verás, es muy fácil. Coges esta tarjeta con tu nombre, hablas con 7 hombres durante7 mi<span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8">nutos</span> con cada uno, así de fácil.<br />-¿Sí, y pagar también es fácil no?<br />-Va, por favor, <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9">Clarisse</span> son solo 35 euros…<br />Cuando llegamos había un grupo formado solo por mujeres, todas con una etiqueta en el pecho (¿el precio?).<br />-Vaya, ¿esto qué es? ¿Una secta? Me voy a casa….<br />-No, tú te quedas, son las chicas y allí en el fondo están los chicos, cada uno sentado en una mesa.<br />La idea no me gustaba, las mujeres parecían un grupo de desesperadas a la espera de un macho aun más desesperado, y los chicos unos estudiantes castigados, solos en su mesa sin saber a dónde mirar. Pero el bar, sí que me gustaba: primero, estaba en pleno barrio de Gracia, la decoración era muy cálida, con enormes lámparas de cristal, unos sofás muy acogedores con cojines que invitaban a conversaciones interminables con amigos de toda la vida,… <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10">mesitas</span> pequeñas y redondas que me recordaban los “<span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11">bistrots</span>” de París y sobre todo la eterna película de James <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12">Bond</span> que proyectaban en la pared, sin parar. Esto sin mencionar a los cócteles, pedí un <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13">mojito</span> con hojas de menta, esperando mi turno para sentarme en el banquillo de los acusados; creo que me bebí tres en toda la noche.<br />-¡Chicas, chicas, todas a vuestro sitio, sentaros y que se vea bien vuestro nombre!<br />Me senté en una <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_14">mesita</span>, sin protestar, esto sí, con mi <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_15">mojito</span> en la mano.<br />Fernando. 29 años. Abogado. Vestido con traje supuestamente de <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_16">Armani</span>; gafas de diseño. Habla muy deprisa, le encanta hablar de él, y se olvida de mi presencia. Me cuenta todo sobre los 10 últimos juicios que ha ganado porque es el mejor abogado de Barcelona. Los jueces le aprecian mucho. Seguro que hará carrera. Es muy inteligente .Se cree muy inteligente.<br />¡Un abogado que tiene complejo de Dios, lo que me faltaba! Qué hora es?<br /><span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_17">Ding</span>!<br />El gong indica que mi abogado se tiene que levantar para dejar sitio a otro energúmeno mas<span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_18">culino</span>. Empiezo a sentirme cada vez más incomoda en este sitio. ¿Qué me va a tocar ahora? Evito ver a mi próximo príncipe azul y miro a la derecha: la pared que está cubierta de carteles publicitarios escritos en francés “<span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_19">chocolat</span> <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_20">Montblanc</span> “ ; me recuerdan mi infancia. Respiro hondo y despacio, cierro los ojos, repito mi <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_21">mantra</span> tres veces…. De repente veo un <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_22">poster</span> con una playa y palmeras: ¡Las islas <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_23">maldivas</span>!<br />Playas color esmeralda, lagunas cristalinas, agua de corales para bucear y hablar con los peces, azul eléctrico y verde mar………..evasión lejana, calor blanco, parasoles tropicales y tumbonas interminables………….<span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_24">hmmmmmmmm</span>, cierro los ojos, saboreo mi segundo <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_25">mojito</span> y los efluvios de la menta me llevan lejos, lejos ,lejos,…<br />Javier.43 años. Doctorado en matemáticas. Insiste en lo de doctorado. No tiene novia desde hace mucho tiempo. Busca la madre de sus hijos. <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_26">Sobrepeso</span> rozando la obesidad. Calvicie imposible de esconder a pesar de sus intentos. Gafas de montura color marrón. Menciona las croquetas de su madre. Tengo miedo.Lo suyo es el interrogatorio policial, no habla mucho de él, pero me bombardea de preguntas, profundas e inteligentes.<br />-¿Cómo te llamas?<br />-¿Dónde vives, en Barcelona?<br />- ¿No eres de aquí verdad? Con este acento que tienes…<br />-¡<span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_27">Ah</span> Francia! Me encanta tu país, <span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_28">París</span>, la Torre <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_29">Eiffel</span>, el <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_30">Louvre</span>, la Lisa Mona…<br />-Perdona, es Mona Lisa, no Lisa Mona…<br />-Si, si, si, lo sé guapa, es que era una broma….<span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_31">jajaja</span>!!<br />-<span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_32">Ah</span> si…. que tonta... Eres muy gracioso….<br /><span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_33">Ding</span>.<br />Segundo gong. Salvada por la campana, amigas!<br />El doctorado se levanta y se sienta enfrente de la potencial futura madre de sus hijos. Miro alrededor, la mayoría de las mujeres tiene una expresión crispada. Todas van demasiado arregladas, seguro que se han pasado dos horas en el baño; se han puesto esmalte de uñas “rosa <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_34">perlé</span>”, uno dos tres cuatro hasta diez; se han maquillado, venga capa de mascara, venga polvos mágicos en las mejillas, venga <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_35">gloss</span> nº14 en los labios. Hay que estar guapas chicas, hay que ser florero hasta el final, la lucha es dura pero el premio vale la pena: un hombre en su vida! Estoy delirando, voy a dejar los <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_36">mojitos</span> y centrarme en mi última conquista:<br />David. Menos de 30 años, cara de niño. Pelo moreno peinado hacia atrás con <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_37">gomina</span>. Rasgos muy finos casi femeninos. Vestido de manera totalmente informal, con camisa blanca y tejanos, nada original pero bien. Es traductor. Fuma de manera incontrolada, tose, tiene una bronquitis avanzada pero sigue fumando. Tiene un tic verbal: “sí, me explico?”<br />Ya no escucho. Que largos son estos 7 minutos por Dios! Intento localizar a Rosa pero está diluida entre las mesas, los números, los Pedro, los Francisco, los Juan y los <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_38">ding</span>. No la en<span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_39">cuentro</span>. Miro por todas partes y no está. Me ha hecho venir a la fuerza y se ha esfumado! No me lo puedo creer!<br />Cierro los ojos. ¿Cuál era mi <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_40">mantra</span> ? Veo a Fernando con la toga negra condenando a la <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_41">gui</span><span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_42">llotina</span> a un pobre inocente en un juzgado de instrucciones tétrico; veo a Javier explicando a unos alumnos no castigados unas ecuaciones del tercer grado, comiendo croquetas; veo a David poniendo en práctica sus conocimientos de lenguas raras, con ejes narrativos, núcleos y detonantes de otros horizontes….Es hora de irse.<br />Salgo corriendo de ese antro, me duele la cabeza, está lloviendo y como no, sin paraguas…no puede ser, se me cae el bolso y las llaves casi se me escapan…! Que noche!<br />Me paro en la acera de Gran de Gracia, necesito un taxi, quiero un taxi, que venga un taxi por favor… me quedo esperando, arreglo mi pelo, pero para qué, no voy a seducir a nadie esta noche, ni mañana ni nunca…..aparece una luz verde a los lejos, un taxi! Le hago señales con las dos manos, se me cae el bolso otra vez, chillo a pleno pulmón:<br />-Taxi! <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_43">Taaaaxi</span>!<br />El coche afortunadamente se para, subo en un <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_44">plis</span> <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_45">plas</span>.<br />-A dónde vas guapa?<br />-Travesera con avenida Sarria, por favor<br />-Vaya tiempo eh?<br />Ahora me va hablar del tiempo, del <span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_46">fútbol</span> y de Zapatero, por favor no! Por qué no <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_47">prohiben</span> los taxistas-con-ganas-de-hablar.<br />-¿Que tal la noche, de fiesta no?<br />-Si… (¿se va a callar?)<br />-¿A ver si ligamos eh?<br />-……………………<br />¡Voy a bajar de este taxi, vaya impertinente!<br />-¡A ver si ligamos soldados!<br />Me cuesta respirar, mi corazón se para en seco. La universidad. <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_48">Erick</span>. Tenía 23 años , el <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_49">tam</span><span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_50">bién</span>. Los dos estudiábamos la carrera de filología inglesa y fuimos a todas las fiestas de la <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_51">uni</span> pero cada uno con nuestra pareja .Todo el mundo hablaba de nosotros como “el matrimonio” siempre estábamos juntos, conversábamos sobre <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_52">Emily</span> <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_53">Dickinson</span>, <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_54">Shakespeare</span>, Lord <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_55">Byron</span> y los demás se reían de nosotros: estábamos juntos pero no estábamos juntos. Nunca dimos el paso por miedo a destrozar a nuestras parejas respectivas. Hacíamos bromas pero nunca fuimos capaces de reconocer la verdad: nos queríamos. Cambie de facultad aquel año para <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_56">po</span><span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_57">der</span> dejar a mi novio y olvidar a <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_58">Erick</span>. Íbamos a cada fiesta en plan broma cantando:<br />-¡A ver si ligamos soldados!<br />El taxi se ha parado. Mi corazón late a 200. Me voy a morir, oxigeno, urgencias, un médico, rápido!<br />-Buenas noches <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_59">Clarisse</span>, soy <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_60">Erick</span>, te acuerdas?<br /><span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_61">Ding</span>.<br /><br /><span style="font-weight: bold;">Irene (c) 2009</span><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-7399252088702718829?l=www.relatosentretenidos.com'/></div>R.Enoreply@blogger.com6tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-28029242425023044412009-01-12T16:20:00.006+01:002009-01-12T17:27:56.166+01:00Microhistorias de Olotilandia<object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=26e2e25" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></embed></object><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/SWthwo5rhmI/AAAAAAAAAhA/v2k1WFI3czc/s1600-h/int.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 168px; height: 200px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/SWthwo5rhmI/AAAAAAAAAhA/v2k1WFI3czc/s320/int.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5290429675517740642" border="0"></a>El duendecillo que tenia la cabeza en forma de interrogante, se lo preguntaba todo a sí mismo, sin darse cuenta, de que su capacidad, solo le permitía hacer preguntas.<br />Hasta que se le ocurrió preguntarse quién tendría las respuestas. A partir de ese día se dedicó a buscar al duende de las respuestas.<br /><br />Por cierto, el duende de las respuestas, también se respondió a si mismo por las preguntas a las que tenía que responder, y fue a buscar sus incógnitas.<br />Yo me enteré del caso, porque el duende de las preguntas me preguntó si había visto al duende de las respuestas.<br />Otro buen día, me encontré al duende de las respuestas, y me respondió que buscaba al de las preguntas. Lo malo del caso, es que yo soy el duende de la ignorancia, y no pude decirle al duende de las respuestas, donde estaba el de las preguntas,<br /> Espero que algún día se encuentren, porque parecen necesitarse el uno al otro.<br /><font style="font-weight: bold;"><br />Marcel•lí Miret (c) 2009</font><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-2802924242502304441?l=www.relatosentretenidos.com'/></div>R.Enoreply@blogger.com2tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-40625446439065692182008-12-28T20:03:00.006+01:002008-12-28T20:56:11.815+01:00Factotum<object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=6649a94" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></embed></object><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/SVfUTXZuDvI/AAAAAAAAAgw/AHKjLVSQKb8/s1600-h/factotum.jpeg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 320px; height: 235px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/SVfUTXZuDvI/AAAAAAAAAgw/AHKjLVSQKb8/s320/factotum.jpeg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5284926116907060978" border="0" /></a><span style="font-style: italic; font-weight: bold;">La diferencia entre una democracia y una dictadura consiste en que en la democracia puedes votar antes de obedecer las órdenes.</span> <span style="font-style: italic; font-weight: bold;"><br /><br />Charles Bukowski</span><br /><br /><br />Mal asunto…<br /><br />Es la primera frase que me viene a la cabeza cuando reviso por segunda o tercera vez, con ojos de halcón, las bases del concurso: la cosa pinta fatal. Lo primero que me pone los pelos de punta es la página web dónde he visto la noticia: rechazó uno de mis mejores relatos, alegando que “no encaja en nuestros criterios de selección”. Lo segundo: las historias publicadas este mes tratan sobre la clase de ciencia ficción inspirada en Isaac Asimov o Ray Bradbury que tanto detesto: científicos, naves espaciales e imperios alienígenas; aburridas, poco originales y nada novedosas, el mismo rollo de siempre. Lo tercero: Ballard acaba de sacar un libro a la calle y aún no me lo he comprado (tengo toda su obra publicada en España) por la sencilla razón de que los tres últimos que he leído me parecen exactamente iguales; odio a los escritores que se repiten, es algo que nunca he soportado. Lo cuarto: me salto toda la parafernalia de la historia del certamen, de los presidentes que llevaron la mesa, del lugar donde se celebra la entrega de premios, las anteriores ediciones y el número de ventas de los antiguos ganadores; datos innecesarios que no me importan en absoluto. Lo quinto: los relatos deben ser originales (como siempre), no haber sido premiados en ningún concurso ni estar pendientes de resolución (lo típico), tener entre 10.000 y 20.000 palabras (demasiado largos para mi gusto), legibles (mandar cuentos escritos en tablillas de piedra como en el neolítico está descartado), nada de cuentos breves si no están unidos por una temática común (supongo que lo dirán para que nadie envíe todas las historias que jamás logró publicar), encuadernados o cosidos, doble espacio (para que el jurado no tenga que esforzar la vista) y por correo normal (mínimo cincuenta o sesenta euros en gastos).<br /><br />Mal asunto…<br /><br />Indiferente, muevo el ratón y continuo leyendo el resto de la página: seudónimo (para que nadie pueda decir que el certamen está amañado), datos personales en sobre aparte: nombre, apellidos, número de documento nacional de identidad, dirección, teléfono, correo electrónico, Currículum Vitae y estado civil (sólo falta una muestra de sangre y de orina). Primer Premio: 3.000 euros. Segundo Premio: 1.500 euros (aunque si el jurado lo considera oportuno puede declararse desierto). Fallo del jurado: inapelable. Entrega de premios: dentro de seis meses. En el caso de editar una antología, los autores no premiados ceden sus historias, no recibirán ningún tipo de remuneración económica (la pasta se la llevará la editorial que publique el libro). Enciendo un pitillo y esbozo una sonrisa sarcástica delante de la pantalla: a la gente le encanta tener las espaldas cubiertas. La última cláusula está a punto de arrancarme una carcajada burlona de los labios: “Los trabajos no premiados no podrán ser retirados por los autores, en un plazo de 30 días a partir de la entrega de premios, serán destruidos”.<br /><br />Mal asunto…<br /><br />Relajándome, me inclino hacia atrás en la silla, apuro el pitillo con dos caladas perezosas y reviso por cuarta o quinta vez las cláusulas. ¿Es una buena idea participar? De inmediato, abro una ventana anexa y busco información sobre los vencedores de certámenes anteriores en Google. Curiosamente, reconozco dos o tres nombres, todos habían publicado en papel antes de ganar el concurso, parece que el jurado tiene buen ojo para elegir a sus peones. Sopeso los pros y los contras: escribir la historia, revisarla, imprimirla, enviarla por correo, esperar la respuesta… Tengo un problema, el peor del mundillo literario, tan grave como una enfermedad infecciosa a la hora de practicar el sexo: soy escritor novel. Por amarga experiencia, luego de haber sido rechazado por más de cincuenta editoriales de todo el planeta, sé que ningún editor se arriesgará a publicar una obra, por buena que sea, si los índices de ventas no son favorables: los negocios son los negocios. Visto lo visto, participar en el concurso será una pérdida de tiempo y de dinero, ganará algún enchufado como de costumbre, perderé una pasta que podría utilizar de manera más positiva: irme de copas sería la opción ideal. Apago el Marlboro en el cenicero y fantaseo con escribir una historia convencional, algo mediocre y patético, sobre la humanidad dentro de cinco mil años en el espacio exterior, una Space Opera tipo Star Trek que tanto gusta a los editores. La idea recorre mi mente de un lado a otro: un hombre, utópico, inteligente y limpio hasta más no poder, como el capitán Kirk o Luke Skywalker, debe combatir por la salvación del universo conocido contra una raza malvada, poco atractiva y de apariencia insectizoide, que planea aniquilar a la raza humana, especie que ha invadido su territorio, aniquilado a sus habitantes, creado campos de concentración y cámaras de exterminio, impulsada por fuertes motivos económicos: la vida misma desde que el hombre puso los pies en la faz de la Tierra.<br /><br />Mal asunto…<br /><br />Evidentemente, aunque la historia no cese de tener cierto atractivo, sé que jamás me rebajaría a escribir algo tan vomitivo. Como persona y como novelista, tengo unos principios personales y estéticos, imposibles de romper, que se resumen en cuatro puntos:<br /><br />1º-No ser comercial.<br />2º-Llevar la contraria a las modas.<br />3º-Intentar superarme cada vez que escribo algo.<br />4º-Ser lo más auténtico que pueda.<br /><br />Por último, decido pasar del concurso y dejarlo para gente más cualificada: me temo que un relato mío encajaría en el certamen tanto como Patrick Bateman en un comedor de beneficencia. Reviso lo que he escrito y lanzo una carcajada. Sé que es una locura y que poca gente se atrevería a publicarlo: nadie puede decir que no intento ser original. He disfrutado mucho escribiendo esta historia. En eso consiste ser novelista… ¿Entiendes lo que quiero decir?<br /><br /><span style="font-weight: bold;">Alexis Brito (c) 2008</span><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-4062544643906569218?l=www.relatosentretenidos.com'/></div>R.Enoreply@blogger.com5tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-68933469632273623802008-12-16T17:21:00.005+01:002008-12-16T17:35:54.630+01:00Aquí en la playa.<object height="132" width="353"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=7b396a3" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" height="132" width="353"></embed></object><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/SUfV14El87I/AAAAAAAAAgg/Haj8rK0tZfs/s1600-h/AELP.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 254px; height: 195px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/SUfV14El87I/AAAAAAAAAgg/Haj8rK0tZfs/s320/AELP.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5280424209676628914" border="0" /></a>Aquí en la playa, mirando el mar, escuchando las olas romper bruscamente contra las rocas. El viento gélido enrojeciendo mis mejillas, la lluvia mojando mi cara, sentada en la arena, pensando… cierro los ojos…<br /><br />Ya es diciembre, las calles engalanadas como cada año, la gente comprando, riendo, soñando; la ciudad se convierte en un festival de color y música, todo es risa y alegría.<br /><br />Sigo en la playa, aquí todo es calma, paz, no hay adornos, ni villancicos, ni prisas; tan sólo el sonido incesante de la marea. Sólo aquí consigo alcanzar el limbo, sólo en esto puedo creer, en el mar, esa es mi religión, ese es mi Dios, EL MAR. El único que no me falla, que siempre está ahí, tendiéndome la mano, demostrándome que su interior está lleno de vida, y que puedo tener fe en él. Consigue por un instante hacerme volar; volar como las gaviotas vuelan sobre él.<br /><br />Respiro hondo, el mar me ofrece su aroma, aroma contundente y rotundo; aroma que actúa como bálsamo para mi cuerpo acostumbrado al <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0">estrés</span>, a las prisas. Aroma que consigue por un instante hacer que me olvide de todo.<br /><br />Es hora de despedirse, hora de volver a la realidad. Cojo mi bicicleta, pedaleo, pedaleo sin parar, prefiero no decirle adiós, sólo hasta mañana.<br /><br />Mientras me alejo observo a la gente, ensimismada con sus compras, sus bolsas, sus regalos, y sonrío, sonrío porque soy afortunada, sonrío porque sólo el y yo conocemos la paz, la fe, la fidelidad mutua. Sólo él y yo disfrutamos de verdad la navidad.<br /><span style="font-weight: bold;"><br /><span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1">Nereita</span> (c) 2008</span><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-6893346963227362380?l=www.relatosentretenidos.com'/></div>R.Enoreply@blogger.com1tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-4980653369973067322008-12-15T09:05:00.003+01:002008-12-15T09:08:07.483+01:00Esas incertidumbres que nos rodean<object height="132" width="353"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=03746b5" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" height="132" width="353"></embed></object><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/SUYJyCm2VOI/AAAAAAAAAgI/UxUH0v_uwRM/s1600-h/EIQNR.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 288px; height: 192px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/SUYJyCm2VOI/AAAAAAAAAgI/UxUH0v_uwRM/s320/EIQNR.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5279918368436409570" border="0" /></a><br />Gente que va, gente que viene y gente que no sabe si va o viene. Los observaste durante un buen rato, y tras no hallar ninguna respuesta clara sobre aquello que tú querías descubrir, decidiste seguir observando un rato más. Te hiciste de nuevo la misma pregunta, y una vez más te quedaste sin encontrar la respuesta. ¡Quisiera saber!, te dijiste a ti mismo.<br /><br />Decidiste dejar de mirar a través de la ventana, y optaste por salir afuera y mezclarte con toda esa gente. Seguramente no pensaste que alguien más podría tener la misma afición que tú, alguien que te sirvió de escenario en numerosas ocasiones, cuando tú estabas ahí acechando tras el cristal de una de las miles de ventanas que pueblan las fachadas de esta ciudad.<br /><br />Hoy esa persona ocupa tu lugar, hoy es ella quien te ve pasar por ahí, desde su ventana. Ella también se hace las mismas preguntas que tú te has hecho en tantas ocasiones, y al igual que tú, al no encontrar una respuesta clara y contundente, decide olvidarse de todas esas incertidumbres que habitan en su cabeza y sale a pasear por ahí. Os habéis cruzado por la calle sin percataros de ello y más tarde habéis compartido los asientos de un autobús, y ha sido allí donde entablasteis una pequeña conversación.<br />Te preguntarás cómo es que yo sé de ti, de tu afición, y de la otra persona. Pues bien, te veo a diario desde la ventana de la oficina donde yo trabajo; veo cómo pasas todos los días varios minutos ante la ventana, sin mirar a ningún punto en concreto; simplemente miras, observas. La otra persona vive en los edificios de enfrente de mi casa, y también a ella la he visto vigilando tras el cristal.<br />Hoy estaba yo sentada en el autobús, detrás de vosotros, y se me ocurrió escribirte esta nota y depositarla cuidadosamente en el bolsillo de tu cazadora.<br /><br />Bien, ahora ya sabes que hay más gente que tiene tus mismas inquietudes y tus mismas aficiones. Como ves, lo tuyo no es un caso aislado, nunca lo fue. Puedes comentárselo a la otra persona si vuelves a coincidir con ella. ¡Bienvenidos al club!, el club de los que seguimos deambulando día tras día, en la cara oculta del abismo. ¡Hasta pronto!<br /><br /><span style="font-weight: bold;">Emma Tobar (c) 2008</span><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-498065336997306732?l=www.relatosentretenidos.com'/></div>R.Enoreply@blogger.com1tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-4395222464904134842008-12-04T19:02:00.005+01:002008-12-15T09:33:34.736+01:00Jack "El Búfalo"<object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=86903da" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></embed></object><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/SUYV9LiZWUI/AAAAAAAAAgQ/nM4-1ykH6-k/s1600-h/JEB.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 272px; height: 215px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/SUYV9LiZWUI/AAAAAAAAAgQ/nM4-1ykH6-k/s320/JEB.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5279931753951746370" border="0" /></a>Bajo la luz mortecina de una hoguera, consumida ya en algunas pocas brasas que calientan a los escasos oyentes que logran vencer al sueño, el viejo Bob comienza otra entretenida historia.<br /><br />Esta es la leyenda de Jack "El Búfalo". Así le conocían todos debido a su corpulencia y a una sucia y tupida barba. Atizaba tan fuerte a sus caballos que algunos caían fulminados al primer latigazo.<br />Cuentan que el día en que nació Jack llegó una terrible tormenta al pueblo, y que allí se quedó por espacio de dos semanas enteras. Ni los más viejos recordaban vientos tan terribles y tal cantidad de lluvia. Eso sí, el estruendo de los truenos no era nada en comparación con los gritos de la madre, que murió durante el parto en medio de intensos dolores.<br />Seis kilogramos pesaba el pequeño bastardo al nacer. Seis kilos de maldad heredada de su padre; borracho y mujeriego. Acribillado a balazos cuando salía de un Banco...<br /><br />Jack cometió su primer asesinato con doce años, cuando llenó de plomo a su profesor tras una reprimenda de éste. Y a partir de ese momento comenzó una macabra lista de cadáveres, que no eran sino las huellas de sus pisadas.<br />Siempre bebía el whiskey directamente de la botella, nunca pagaba. Tampoco se aseaba. Y si alguien osaba a ganarle al póker lo enterraba junto con el dinero apostado. Se jactaba de haber matado a más de cien hombres, y él y su banda eran temidos por todo el pueblo, sheriff incluído.<br /><br />- Jack, sal a pelear.<br />Y Jack tuerce la vista hacia su derecha.<br />- ¿Quien es el inconsciente que me está llamando?<br />- Es Bill Jr, el hijo del herrero.<br />- ¿Y por qué razón quiere morir esta tarde?<br />- Ayer mataste a su padre. Aquí, en el bar.<br />- Jack, bastardo, canalla. Sal a pelear cobarde. Hijo de perra.<br /><br />Jack lleva la mano al revólver y medio tambaleándose sale del Saloon sosteniendo una botella. Se sitúa en medio de la polvorienta calle, a veinte metros del joven Bill Jr.<br />- ¿Qué es lo que quieres pequeño Bill? ¿Quieres encontrarte con papá? Jajaja<br />- Jack, quiero un duelo justo. Tú y yo solos. Hoy vengaré el honor de mi padre, asesinado a traición por un cobarde. Y de paso limpiaré este pueblo de basura.<br />Y Jack desenfunda con una rapidez impropia de un borracho, y le incrusta una bala entre ceja y ceja al pobre chico.<br />- Dale recuerdos a tu padre, Bill - dice mientras se lleva la botella a la boca.<br />Y la música vuelve a sonar, y el whiskey riega de nuevo las gargantas de unos hombres curtidos en mil batallas y más duelos. Y dos mujeres rotas por las lágrimas recogen el cuerpo de Bill.<br /><br />Es hora de largarse. Pero antes, Jack decide orinar junto a su caballo, en medio de grandes carcajadas. Y el caballo se asusta, y de una coz lo lanza por los aires. Un golpe mortal que deja a Jack con la cabeza dentro del abrevadero y los pantalones bajados. Y medio pueblo riéndose. ¡Pobre Jack!<br /><span style="font-weight: bold;"><br />giorgiopay (c) 2008</span><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-439522246490413484?l=www.relatosentretenidos.com'/></div>R.Enoreply@blogger.com2tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-63101511038840344742008-11-28T15:35:00.014+01:002008-12-01T15:05:52.414+01:00Sin tí<object height="132" width="353"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=279dc79" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" height="132" width="353"></embed></object><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/STF2bk-WSlI/AAAAAAAAAf4/l6M1EONEU-U/s1600-h/Sinti.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 207px; height: 207px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/STF2bk-WSlI/AAAAAAAAAf4/l6M1EONEU-U/s320/Sinti.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5274126854781291090" border="0" /></a><object height="132" width="353"></object>No me dejes, por favor. Sé que si me dejas no podré seguir para adelante, se <span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_0">detendrá</span> mi vida y tendré que adelantar mi deceso, lo sé.<br />No me dejes, intentaré cambiar. Intentaré que la pasión vuelva a nuestra relación, intentaré, intentaré.... y con tú ayuda lo conseguiré. Pero no me dejes, por favor.<br />Ten paciencia. Hace años que no tengo que ponerme a prueba. Hace años que, como todo iba bien, no he tenido que modificar nada de mí. Te prometo que me pondré a ello lo más pronto posible. Si hace falta pediré ayuda profesional, no sé...lo qué tú quieras, pero no me dejes. No te vayas por favor.<br />Volveré a parecer joven, me arreglaré más, me cambiaré el <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1">look</span>, volveré a salir por las noches contigo, volveremos a viajar más, volveré a crearte ilusiones con más frecuencia. Lo que sea, lo que sea pero no te vayas.<br /><span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2">Maltrátame</span>, <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3">pégame</span>, <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4">oféndeme</span>. No te denunciaré, seré sumiso. Prefiero llorar por tus golpes y tenerte cerca qué llorar por tú ausencia y comerme <span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_5">mis</span> sentimientos con la ensalada de culpa que me has aliñado.<br />[...]<br />Se levantó en silencio y me dejó allí con las palabras saliendo por mí boca, desgranándose en letras que iban cayendo por mí pechera al suelo, donde, junto con <span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_6">mis</span> lágrimas, formaban una sopa de letras.....<br />Y no volví a verla más. Desde entonces estoy a la <span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_7">búsqueda</span> de una forma discreta de quitarme de <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8">enmedio</span>, viviendo con el <span style="font-style: italic;"><span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9">Prozac</span> </span>y trasnochando en el sofá por no dormir, para no soñar. No quiero que la infalible, la parca, falle por mis prisas.....<br /><br /><span style="font-weight: bold;"><span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10">hupi</span> (c) 2008</span><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-6310151103884034474?l=www.relatosentretenidos.com'/></div>R.Enoreply@blogger.com3tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-92003686124415585772008-11-21T12:25:00.010+01:002008-12-04T13:57:25.239+01:00Rumbo al Paraíso<object height="132" width="353"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=83779b6" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" height="132" width="353"></embed></object><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/SSadr4XSehI/AAAAAAAAAfo/bqsv7DukdZA/s1600-h/RAPar.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 251px; height: 188px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/SSadr4XSehI/AAAAAAAAAfo/bqsv7DukdZA/s320/RAPar.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5271073791073745426" border="0" /></a>¡Señoras y señores pasajeros, faltan dos horas para llegar al paraíso!<br /><br />- <span style="font-style: italic;">Ha sido la voz de, <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0">digámoslo</span> así, la solícita azafata, que hace más grato el tiempo sin tiempo de espera de este viaje. Por lo menos a mí, me parece una azafata.</span><br />- Que no señor. No es una azafata, sino el sobrecargo del crucero en que navegamos.<br />- <span style="font-style: italic;">¿Y no le parece raro, entonces, compartir un camarote con un centenar de personas?</span><br />- <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1">Ah</span>, son cosas del cielo. Usted no preocuparse "<span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2">siñor</span>".<br />- <span style="font-style: italic;">No me preocuparía si no recordase que hace más o menos dos horas oímos lo mismo. Quizás el chico de atrás, <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3">Valentín</span>, no, ya que porfía en ser sordo. Y eso que, durante un buen rato, unos cien minutos o más, hemos mantenido sin problemas una amena charla sobre las virtudes de un buen rompecabezas.</span><br />- <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4">Puzzle</span> colega, <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5">puzzle</span>...<br />- <span style="font-style: italic;">Vale, vale, <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6">Valentín</span>. Ya me había hecho a la idea de estar muerto. Es más, me divierte imaginar qué pasará ahora por la cabeza de los míos: Luisa estará llorando con ese llanto quedo que hacía añicos de mí. <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7">Nani</span> es demasiado pequeño para darse cuenta. Será una diversión más para él. No puedo decir que no duela pensar en los juegos que ya no compartiremos, los cuentos sin final que tanto le gustan, en ese rompecabezas...</span><br />- ¡<span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8">Puzzle</span>!<br />- .<span style="font-style: italic;">..al que ha tomado un irracional apego porque tiene un cubo de menos. Ya ni siquiera me sorprende entender al señor de mi derecha, que habla pasto e inglés, cuando los idiomas nunca han sido mi fuerte. Es gracioso ir derechito al cielo con un mahometano que puede ser <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9">talibán</span>.</span><br />- Pero yo no mahometano. Yo no <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10">talibán</span> "<span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11">siñor</span>"...<br />- <span style="font-style: italic;">¿Sabe que empiezo a notar un aire masculino entre las curvas de la azafata?</span><br />- No, no azafata "<span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12">siñor</span>".<br />- <span style="font-style: italic;"><span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13">Cállese</span> por favor. Azafata o... lo que sea. Que se acerca cada dos horas a informar que faltan dos. Si la eternidad no puede ser medida, ¿cómo vamos rumbo a ella en un viaje que dura exactamente ciento veintiún minutos?. Ahí está la pieza que falta. En ese minuto. La pieza que falta, ahí la veo. En el hueco que queda en esta mesa demasiado grande para un asiento de avión.</span><br />- ¡No avión, hombre! ¡Crucero, crucero!<br />- <span style="font-style: italic;">Ya hemos llegado.</span><br />- ¡Adiós!<br />- <span style="font-style: italic;">Pero que afable el sobrecargo. Aunque le sobra ese guiño afeminado. Al pie de la escalerilla... espera con una sonrisa un mocetón en camiseta y pantalón corto. Extraña facha para San Pedro.</span><br />- Tenga, su llave. Vamos, deprisa.<br />- <span style="font-style: italic;">¿Y <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_14">Valentín</span>? ¿el afgano?...</span><br />- Corra, tardaremos solo dos segundos. Recibirá toda clase de explicaciones antes de hablar... con Él.<br />- <span style="font-style: italic;">El atleta, o lo que sea, me deja en una sala de espera. [.........] ¡Vaya!. Regresa con una pieza de <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_15">puzzle</span>.</span><br />- Se le ha caído esto.<br />- <span style="font-style: italic;">Me conducen a un despacho.</span> <span style="font-style: italic;">¡No, Don </span><span style="font-style: italic;" class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_16">Amalio</span><span style="font-style: italic;">!</span><br />- ¿<span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_17">Martínez</span>? Antes de que lo vea, a Él, quiero esos informes aquí. Y los quiero dentro de dos horas. Mejor en dos segundos.<br /><br /><span style="font-weight: bold;"><span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_18">Oulipo</span> (c) 2008</span><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-9200368612441558577?l=www.relatosentretenidos.com'/></div>R.Enoreply@blogger.com4tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-73472460466619042072008-11-10T15:29:00.008+01:002008-11-11T10:56:00.232+01:00Apocalypse Now<object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=b3c9b2c" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></embed></object><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/SRhG9p9bzuI/AAAAAAAAAfg/r76-5hp4ETw/s1600-h/Jim+Morrison.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 159px; height: 213px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/SRhG9p9bzuI/AAAAAAAAAfg/r76-5hp4ETw/s320/Jim+Morrison.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5267037789259288290" border="0" /></a><span style="font-weight: bold;">Si las puertas de la percepción estuvieran limpias, todo aparecería ante el hombre tal como realmente es, infinito...<br /><br />WILLIAM BLAKE<br /></span><br /><br />La noche sureña ardía. Los gritos de más de diez mil personas llenaban el aire del auditórium con tal fuerza que llegaban a hacer daño. Por un lado del escenario, emergieron las figuras de los músicos que, tranquilamente y sin prisas, tomaron sus instrumentos. El teclista, vestido con traje y corbata grises, se inclinó sobre el órgano Gibson G-101, esforzándose en atrapar la melodía de sus teclados. Al fondo, el batería, con barba y bigote, sólo era visible por sus ropas brillantes, golpeaba los bombos con fuerza. El guitarrista de espaldas a la multitud (llevaba muselina india y pantalones de campana), tocó unos solos y comprobó la resonancia de los amplificadores. La introducción se elevó en el aire y revoloteó en un flujo interminable de sonido bien ecualizado. Un foco bañó el escenario y se detuvo en un lateral dónde acababa de aparecer un hombre vestido de cuero: collar de cuentas, ancho cinturón indio, botas de fieltro y camisa de farlabanes. Al reconocerlo, un rugido de adoración salió de la muchedumbre y taladró las sombras. Borracho, el cantante avanzó con pasos inseguros hacia el micrófono central y saludó con las pupilas dilatadas por el alcohol. Luego, se colgó del pie metálico y agitó la cabeza, espasmódicamente. <br /><br />“You know the day destroys the night, night divides the day, try to run, try to hide, break on trough to the other side, break on trough to the other side, break on trough to the other side”.<br /><br />(A través de sus ojos, todo tiene un aspecto distinto, como si hubiera sido formulado por los sueños de Dionisos. Luces de fogatas candentes llenaban la negrura del cosmos, haces multicolores ardían en su corazón inflamado, envueltas en un espectro de sentimientos confusos)<br /><br />Con fluidez, la banda se abrió paso entre las masas embravecidas, pasó al otro lado con “Alabama Song” de Bertold Brecht y Kurt Weill, y se detuvo en “Moonlight Drive”. El cantante se aferraba al micrófono de oro macizo: bajo sus párpados cerrados representaba distintas fantasías.<br /><br />“Let’s swim out tonight love, it’s our turn to try, park beside the ocean in our Moonlight Drive”.<br /><br />Después recitó las notas agónicas de “Horse Latitudes”.<br /><br />“When the still sea conspires an armor, and her sullen and aborted current breed tiny monsters, true sailing is dead”.<br /><br />Tranquilamente, en los brazos de la inconsciencia, “Back Door Man” de Willie Dixon fue despachada y llegaron a las notas agresivas de “Five To One”.<br /><br />“Five to One, baby, one in five, no one here gets out alive. Now you gets babe, I’ll get mine, gonna make it baby, if we try”.<br /><br />El Rey Lagarto bailó con las venas del cuello tensas, su cara pálida reflejó mil máscaras bañadas por el sudor, bajo los focos cenitales que irradiaban su figura como si fuera un Dios de la antigua Grecia.<br /><br />(Rostros sabios aparecen y desaparecen, difuminándose, enmarcados por la melancolía, inmersos en un hechizo de rituales extraños, condenados a perecer en el olvido)<br /><br />“For the music is your special friend, dance on fire as it intends, music is your only friend, until the end, until the end, until the end”.<br /><br />El gentío apretujado a sus pies se encuentra hipnotizado por su presencia. La cascada de sonido continúa golpeando sus conciencias y exige una respuesta dramática a cambio, cuando la música termina.<br /><br />WE WANT THE WORLD AND WE WANT IT NOW!!!<br /><br />Mientras canta “Crawling King Snake” de John Lee Hooker, el vocalista cae de rodillas, mueve su cuerpo torturado, se inclina en su agonía teatral y espera la salvación.<br /><br />—Company, halt!<br />—Present arms!<br /><br />El guitarrista levantó la Gibson y disparó al Soldado Desconocido. Este se arrojó al suelo, histéricamente, fulminado por la ira de los dioses.<br /><br />“Lions in the street and roaming, dogs in heat, rabid foaming, a beast caged in the heart of a city”<br /><br />“The Celebration Of The Lizard” está en marcha. El chamán entra en trance para salvar a la tribu: golpea el aire con los puños y gira con los brazos abiertos, dando vueltas sin parar, en una sucesión de movimientos grotescos.<br /><br />“The mansion is warm at the top of the hill, rich are the rooms and the comforts there, red are the arms of luxuriant chairs, and you won’t know a thing till you get inside”<br /><br />(Figuras envueltas en sombras lo acompañan. Salvajes con armas de piedra, vestidos con pieles y plumas, collares de hueso y pedernal, rotan alrededor de las llamas de la hoguera donde ardía, consumiéndose sin remedio)<br /><br />El Rey Serpiente corrió de una valla a otra, giró el micrófono sobre su cráneo, interrumpió “Gloria” de Van Morrison y desafió al público con sus insultos. Más tarde, el grupo tocó “Light My Fire”:<br /><br />“You know that it would be untrue, you know that it I would be a liar, if I was said to you: “Girl, we couldn’t get much higher”.<br /><br />El cantante se retorció sobre la punta de los pies, se arrodilló delante del guitarrista y fingió realizarle una felación a su instrumento: las chicas de las primeras filas chillaron, enloquecidas, al borde del orgasmo.<br /><br />“This is the end, beautiful friend; this is the end, my only friend, the end of our elaborate plans, the end of everything that stands, the end…<br /><br />La música se propagó con majestuosidad, trances tenebrosos e hipnóticos, y proporcionó el éxtasis de los sentidos a los fieles de la banda.<br /><br />“Lost in a Roman wilderness of pain, and all the children are insane, all the children are insane, waiting for the summer rain”<br /><br />Seducido, el público se dejó arrastrar por aquella demoníaca fusión de música, poesía, existencialismo y Nietzsche, basada en la experiencia nihilista de las drogas.<br /><br />—Father?<br />—Yes son?<br />—I want to kill you.<br />—Mother… I want to… FUCK YOU!!!<br /><br />El océano de gente enloqueció y acompañó la danza impía del Ángel Exterminador, que bailó como un hechicero poseído, dando vueltas sin parar, con el cable del micro ondeando como la serpiente del paraíso y una clara erección bajo sus ceñidos pantalones de cuero.<br /><br />THIS<br /><br />La audiencia arrojó vasos de plástico, ropa interior, botellas vacías y flores al escenario. La policía creó una barrera humana, pero no sirvió de nada, nadie estaba dispuesto a parar.<br /><br />IS<br /><br />Sillas metálicas aterrizaron entre la pasma. Maldiciendo, los hombres uniformados de azul perdieron terreno bajo el empuje de los jóvenes.<br /><br />THE<br /><br />La barricada se rompió, la bofia sacó sus porras, mientras el público invadía el escenario vacío.<br /><br />END...<br /><br /><span style="font-weight: bold;">Alexis Brito (c) 2008</span><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-7347246046661904207?l=www.relatosentretenidos.com'/></div>R.Enoreply@blogger.com3tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-55918117414042576042008-10-27T06:14:00.026+01:002008-11-26T17:59:34.987+01:00El amigo que me mató<object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=6514c65" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></embed></object><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/SQVPIhY-s2I/AAAAAAAAAaI/Ye9w7bwOpfg/s1600-h/El+amigo+que+me+mat%C3%B3.gif"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 213px; height: 160px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/SQVPIhY-s2I/AAAAAAAAAaI/Ye9w7bwOpfg/s320/El+amigo+que+me+mat%C3%B3.gif" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5261698747472982882" border="0" /></a>Dos hombres en medio de un bosque de eucaliptos. Un silencio solamente roto por el canto de algunos pájaros y mi voz suplicando clemencia.<br /><br />- No me mates, te lo pido de rodillas. Quédate con el dinero.<br />- No lo entiendes. No es por el dinero.<br />- Entonces, ¿Qué es lo que quieres? Por Dios. Llevamos un año planeando esto, nos salió bien. Podemos retirarnos y no volver a trabajar jamás. Ahí dentro puede haber cuatro millones de euros - digo señalando uno de los sacos que están sobre la hierba. - No me jodas diciendo que no es por el dinero.<br /><br />Marcos levanta el arma a la altura de mi cabeza. Yo estoy en cuclillas y con la cara cubierta de sangre debido al brutal golpe que me ha dado con la culata dos minutos antes.<br /><br />"Vámonos a contar el dinero. Sé un sitio perfecto en el bosque, cerca de la presa".<br /><br />No ví nada extraño en estas palabras pronunciadas por Marcos hace apenas una hora, y lleno de emoción por verme millonario, accedí a este improvisado cambio de planes. Atrás dejabamos el cuerpo sin vida de dos vigilantes de seguridad.<br /><br />-Tendrá que ser así Alberto, lo siento. Es mejor que cierres los ojos.<br /><br />- Por favor. Hazlo por Laura. Sabes que le he pedido que se case conmigo. Este dinero era para comenzar una nueva vida juntos. Pero ya me da lo mismo. Quédate tú con todo. Solo la quiero a ella. No deseo que mañana le llame un inspector para contarle que me han encontrado muerto en el puto bosque con una bala en la cabeza. Yo no digo nada, vete con el jodido botín pero déjame vivir. Joder, hazlo por nuestra puta amistad.<br /><br />Marcos hace un gesto de negación con el rostro, cierra los ojos y vuelve la cabeza hacia atrás mientras resuena el disparo y algunas gotas de sangre salpican su ropa. Luego arroja el arma con todas sus fuerzas hacia el embalse.<br />Enciende un cigarrillo y saca el móvil del bolsillo. Yo todavía no he muerto. Mi sufrimiento no acaba aquí.<br /><br />- Ya está todo. Ha salido bien, tal como había planeado. Alberto está aquí, lo arrojaré al embalse para ganar tiempo.<br />- [...]<br />- Si, mucho dinero. Tuvimos que cargarnos a dos tipos.<br />- [...]<br />- Espérame en la cafetería del aeropuerto. Mañana estaremos los dos en la playa bebiendo ron.<br />- [...]<br />- Sí, yo también te quiero, Laura.<br /><br /><span style="font-weight: bold;">payman (c) 2008</span><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-5591811741404257604?l=www.relatosentretenidos.com'/></div>R.Enoreply@blogger.com4tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-65694299392938075952008-10-19T20:06:00.012+02:002008-11-26T17:25:07.959+01:00La niña<object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=8cd7774" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></embed></object><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/SPt3UTBi-WI/AAAAAAAAAZA/C2M-YypSYKU/s1600-h/LN.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 206px; height: 177px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/SPt3UTBi-WI/AAAAAAAAAZA/C2M-YypSYKU/s320/LN.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5258928180473035106" border="0" /></a>La niña entró en el cuarto de baño. Cerró la puerta y puso el pestillo. La niña se subió a una pequeña banqueta de plástico para verse mejor en el espejo grande de enfrente del lavabo y parecer más alta.<br />Rebuscó entre los cajones de una cómoda colocada en un rincón del aseo hasta encontrar lo que necesitaba: Un neceser de felpa rosa.<br />Lo abrió y esparció su contenido por la encimera: Tres barras de labios, una sombra de ojos, un perfilador, algo de gel fijador, rímel…<br />Eligió el maquillaje con cuidado, quería estar presentable. Presentable para él.<br />La niña ya no era una niña pequeña.<br /><br />Enchufó el radiocasete mientras se vestía. Le gustaba cambiarse al son de su música favorita. Miró sus CD’s, ocupaban media pared de la habitación, tenía un buen repertorio…<br />¿Qué escucharía ese día? Se decidió por The Fray, el último disco, y subió el volumen al máximo. El ritmo de la batería, la guitarra, el piano de fondo y la atractiva voz del cantante entraron en su cabeza, recorriendo todo su cuerpo, taponando su cerebro, desconectando con el mundo exterior. Ahora sólo existía ella. Ella, y la canción.<br /><br />Where did I go wrong, I lost a friend<br />Somewhere along in the bitterness<br />And I would have stayed up with you all night<br />Had I known how to save a life…<br /><br />Bajó las escaleras de dos en dos, saltando el último tramo.<br />Ahora sólo había un obstáculo en su camino.<br />¿A dónde te crees que vas? –preguntó su padre, apareciendo de repente en el salón. La niña nunca supo como hacían sus padres para aparecer en el momento adecuado en el lugar adecuado.<br />Voy a salir. –respondió simplemente.<br />¿A dónde? –repitió él.<br />Por el centro.<br />¿Por qué zona? –insistió.<br />No lo sé. Andaremos… puede que por las tiendas de ropa, o que acabemos en la plaza mayor.<br />¿Y cómo te localizo?<br />Con el teléfono móvil… -dijo ella suspirando. Su padre le desesperaba. Siempre quería saber a dónde iba, cómo iba, con quién iba…<br />¿Con quién vas?<br />Con unos amigos. –contestó de malos modos, y se apresuró a grandes zancadas hacia la puerta. La abrió y salió a la calle. Obstáculo esquivado. Primera fase superada. No se consideraba una niña. Pero el resto del mundo sí lo hacía.<br /><br />Step one you say we need to talk<br />He walks you say sit down it\'s just a talk<br />He smiles politely back at you<br />You stare politely right on through<br />Some sort of window to your right<br /><br />Caminaba por la avenida a paso ligero. Fijándose en los escaparates de las tiendas. Y fijándose aún más en su propia reflejo en los escaparates. Estaba gorda. Obesa, se decía a sí misma. Veía su cuerpo como una gran masa de carne con michelines y grasas asomando por doquier. Observaba los maniquíes de las boutiques de ropa actual, y se reprochaba a sí misma nos ser como ellos. Ellos eran perfectos, con sus cuerpos estilizados, en sintonía. Los pantalones se les ajustaban a sus bonitas caderas con estilo. Ella, a su lado, era simplemente amorfa. Aligeró la marcha. No quería llegar tarde.<br /><br />El descampado se presentaba aislado y solitario a la hora del crepúsculo. La niña, tirada en el suelo, jugueteaba con su teléfono móvil mientras esperaba a los demás. Por mucho que le fastidiara, siempre llagaba la primera. Siempre.<br /><br />Let him know that you know best<br />Cause after all you do know best<br />Try to slip past his defense<br />Without granting innocence<br />Lay down a list of what is wrong…<br /><br />Al fin, casi quince minutos después, comenzó a divisar a algunos de la pandilla.<br />Eh, peña, ya os vale. A buenas horas…<br />Tía, cállate, no nos ralles, que por que tú llegues aquí dos horas antes no significa que los demás…<br />¡Dos horas antes! Sois vosotros los que llegáis dos horas después. La niña se cruzó de brazos, y puso los ojos en blanco. Estuvo tentada a pegarle una buena patada en los “mismísimos” al Rastras, el tío que tanto le jodía. Pero, por suerte o por desgracia, Ricky se lo impidió, poniéndose entre los dos, frenando la pelea. Ricky siempre estaba en todo.<br /><br />Tras unos cuantos cigarrillos y conversaciones amenas, la diversión se acabó.<br />¿Qué hacemos? ¿Alguna idea?<br />Unos cuantos bostezos generales del grupo respondieron mudamente a la pregunta. No había nada por hacer. La niña se puso en pie, dispuesta a irse ya a su casa; se hacía demasiado tarde incluso para su orgullo; pero de nuevo fue Ricky el encargado de hacerla cambiar de opinión.<br /><br />Che, venga, no te marches todavía. Sin ti no tiene gracia la cosa.<br />Vamos, Rick, la cosa nunca tiene gracia. No nos aburrimos más porque es imposible. –contestó tratando de esbozar una pequeña sonrisa.<br />Ricky la abrazó.<br />Que tonta eres… Que sepas que sólo vengo por ti.<br />Tengo que irme.<br /><br />De vuelta a su casa comenzó a pensar en la conversación. No sabía como alguien tan enrollado como Ricky podía quererla a ella. Con sus michelines y su grasa. No le merecía. Tenía que estar guapa para él. Costara lo que costara.<br /><br />6 meses después…<br /><br />Una enfermera con bata blanca se acercaba por el pasillo. Llevaba en las manos una bandeja de comida.<br />Comida…<br />Seguramente, hacía unas semanas, por principios se habría negado a aceptarla. O se las habría apañado para tirarla. O se lo habría dado a alguien. Eso, hacía unas semanas, ahora no. Estaba en rehabilitación por culpa de una persona. Una sólo persona. Y esa persona no era El Rastras, no era Ricky, no era su padre y no eran siquiera los maniquíes. Esa persona era ella.<br />Volvió a mirar el plato. Era filete de ternera con ensalada. Le recordaba a las comidas que preparaba su madre, esas que normalmente se le antojaban calóricas y asquerosas. Ahora le parecía más que un manjar exquisito.<br />Comida…<br />Mientras degustaba la carne, volvió a pensar en su vida anterior, antes de tener anorexia, en su día a día… Y no le gustó lo que vio. Porque sólo era capaz de visualizar a una niña tonta y estúpida que jugaba a ser mayor; a asistir a fiestas, fumar, desobedecer, y ver las cosas desde una mala perspectiva. Y esa era la verdad. Así había sido.<br />De repente quiso volver a ser la chiquilla pequeña de antes de todo eso. Mucho antes. La niña sencilla, que se conformaba con unos juguetes para pasárselo bien. La niña que no tenía que preocuparse por engordar o adelgazar, por ir bien vestida o ir mal, por ser como todos o ser a su manera…<br />La niña a la que ahora añoraba, la que pensaba que quizás se había ido para siempre…<br />Volvió a mirar la bandeja con comida. Le quedaba poco para terminar.<br />Y supo que no estaba todo perdido. Claro que no.<br /><br />Had I known how to save a life…<br /><br /><span style="font-weight: bold;"> Carmen </span><span style="font-weight: bold;">(c) 2008</span><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-6569429939293807595?l=www.relatosentretenidos.com'/></div>R.Enoreply@blogger.com3tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-15733082048664834032008-10-15T07:09:00.019+02:002008-10-17T14:53:46.743+02:00Dios os odia a todos<span style="font-family: arial;font-size:100%;" ><object height="132" width="353"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=3fda79b" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" height="132" width="353"></embed></object><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/SPXV5VxObwI/AAAAAAAAAYc/UVjz_X8ApWc/s1600-h/Philip+K.+Dick.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 162px; height: 214px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/SPXV5VxObwI/AAAAAAAAAYc/UVjz_X8ApWc/s320/Philip+K.+Dick.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5257343321097793282" border="0" /></a></span><span style="font-family: arial;font-family:courier new;font-size:100%;" >Esta mañana, después de levantarme, he abierto el buzón de mi correo y descubierto el enésimo rechazo editorial del año:<br /><br />Estimado Sr. Dick:<br /><br />No queremos hacerle perder el tiempo. Su novela no es de nuestro interés. Pruebe con otras editoriales.<br /><br />Irritado, rompo la carta y enciendo un cigarrillo: el humo del Marlboro recorre mis pulmones como una zarpa angustiosa. Durante unos segundos, me maldigo a mí mismo por haberlo intentado, por depositar mis esperanzas en manos ajenas, hasta que me canso de este lamentable ejercicio de autocompasión; tampoco esperaba otra cosa.<br /><br />La historia es la de siempre: escribí un libro de ciencia ficción, de marcados tintes autobiográficos, hace siete u ocho años. Evidentemente, puse toda la carne en el asador y me entregué al cien por cien. Me costó tres meses terminar trescientas páginas, apenas dormí durante aquella época, y cuando me levantaba, tenía las marcas del teclado sobre el rostro. Como de costumbre, pensé que aunque la obra no fuera comercial, ni estuviera basada en los clásicos del género como Isaac Asimov o Ray Bradbury, tarde o temprano, algún editor terminaría valorando la historia. Creo que no es necesario decir que me equivoqué.<br /><br />Desde 1950 he enviado la novela a todas las editoriales habidas y por haber con resultados nulos. La he revisado unas treinta o cuarenta veces para pulir sus imperfecciones, pero mis esfuerzos no han servido de nada. Mi problema, el fundamental desde mi punto de vista, es que soy un escritor novel; nadie se arriesgará a sacar un libro, por bueno que sea, sin tener como referencia un nivel de ventas exitoso.<br /><br />Las editoriales americanas se dividen en dos mundos: están las de toda la vida, poderosas e intocables, que sólo editan a autores que sean un valor seguro en el mercado. Intentar publicar con ellas es una pérdida de tiempo, rechazan tu libro con la vieja excusa de siempre: “Su novela no encaja en nuestros criterios de selección”. Después están las editoriales alternativas, que al tener un presupuesto limitado, sólo editan a colegas, o pretenden cobrarte 1.000 o 2.000 dólares por imprimir doscientos o trescientos ejemplares. Huelga decir que el autor costea todos los gastos —corrección, revisión, maquetación, diseño de cubierta y distribución— de su propio bolsillo. Nota: la semana pasada una me respondió alegando que tenían el planning de publicación cubierto hasta… ¡1960!<br />El oficio de escritor es uno de los más miserables e infames del mundo. Tienes que lidiar con toda clase de idiotas que creen que estás chiflado porque tienes sueños que se salen de lo común. Por norma, nadie valora ni se molesta en echar una ojeada a lo que escribes, familiares y amigos incluidos, con el pretexto de que les falta tiempo. He llegado a pegarme tres o cuatro semanas escribiendo un relato con la intención de publicarlo en una revista, para descubrir que, aparte de que ha sido rechazado, se pudrirá en algún cajón de mi casa. Un pobre incentivo para seguir adelante, ¿no crees?<br /><br />Ahora mismo, en el año 1952, después de haber vendido mi primer cuento corto, estoy exactamente en el mismo punto que cuando empecé a escribir en la Universidad de Berkeley. Por mucho que intente mejorar, por mucho que intente dar lo mejor de mí mismo, por muchas energías y horas que dedique a mis historias, continúo siendo un cero a la izquierda. Siento que he desperdiciado mi vida y que tenía que haberlo dejado hace mucho tiempo. Puede que si hubiera aceptado una existencia gris y rutinaria, marcada por un trabajo sórdido y mal pagado, siguiendo los dictados de la masa, no me encontraría oscilando en la cuerda floja.<br /><br />Prendo el segundo pitillo del día y lanzo una bocanada azulada hacia el techo. La sensación de derrota es avasalladora, inunda mi alma como un torrente cromo viscoso, haciéndome encajar las mandíbulas. ¿Por qué me molesto en pasar por todo esto? Vencido por un odio incandescente, agarro el libro rechazado y lo parto por la mitad. ¡Tenía que haberlo hecho hacía siglos! Temblando, con los hombros tensos, estrujo el Marlboro, convirtiéndolo en un arrugado montón de tabaco y cenizas. Evidentemente, no lamento mi acto: cuando termino una novela la detesto con toda mi alma.<br />De inmediato, me incorporo de la silla, abro un cajón de escritorio, saco un puñado de cuadernos donde he tomado la mayoría de mis notas y los destrozo, página por página, llenando el salón de pedazos de papel. La ofuscación se convierte en un puño metálico, abrasador, que amenaza con consumirme. El acto resulta una liberación y la vez una condena: me pegué tres meses, escribiendo hasta las tantas de la mañana, después de salir de mi trabajo de vendedor de discos, una obra que nadie leerá jamás. Cuando termino, rememoro la génesis de la novela que acabo de aniquilar, los dolorosos motivos que me impulsaron a escribirla, las horas desperdiciadas delante de la máquina de escribir… ¿Cómo diablos he podido ser tan estúpido? Durante años he estado persiguiendo una ilusión, rompiéndome la cabeza por una nadería, intentado escapar de una vida que aborrezco, en un lugar que me resulta insoportable. Angustiado, de rodillas en el suelo, circundado por mis propias palabras, el llanto amargo se niega a aparecer. Aunque lo intente, sollozar es un concepto abstracto, irreal, que sé que no hará acto de presencia. He sido incapaz de derramar una lágrima desde 1943.<br /><br />Cuando me recupero, regreso a la mesa a trompicones, a punto de vomitar la escasa comida que llevo en el vientre. La máquina de escribir da vueltas ante mis ojos, insidiosamente, recordándome lo mucho que me desprecio. El deseo de cometer una locura, de drogarme o de cortarme con una hoja afilada, inunda mi mente con sus tenebrosos pliegues. Años atrás, durante mi patética adolescencia, solía ponerme ciego de anfetas o de cocaína cuando pasaba por aquellas crisis. Con un esfuerzo supremo de voluntad, reprimo mis impulsos y enciendo otro cigarrillo. El tacto del Marlboro es el más simple de todos los consuelos. Me prometí que nunca volvería a actuar de aquella manera. Sin desearlo, me cuestiono si Robert A. Heinlein o Alfred Bester hubieran reaccionado de forma parecida con sus historias. A pesar de mi penoso estado, la respuesta es automática: jamás.<br /><br />La oscuridad cobra forma y cubre mi alma con su manto, proporcionándome una sombría fatalidad; la misma que he adjudicado a mis personajes en innumerables veces. Observo mis facciones reflejadas sobre el cristal del cuadro que cuelga sobre la mesa: pómulos marcados, boca apretada en una línea, mirada gélida e impersonal… Odio experimentar estas sensaciones, nunca he podido resistirlas, ni es fácil tener que enfrentarme a mi lado oscuro... a diario.<br /><br />Entonces tomo una decisión: he terminado con la escritura. No pienso volver a narrar una historia en mi vida, ni a leer un maldito libro en mucho tiempo. Necesito plantearme las cosas desde el principio, dejar de ser un soñador y regresar a la Tierra. Se acabó la ciencia ficción. Aceptaré que soy un fracasado, viviré una existencia mediocre, sin ambiciones ni ideales con los que continuar despierto, y seré uno más del rebaño.<br />Dios os odia a todos… y yo también.<br /><br /></span><span style="font-weight: bold; font-family: arial;font-family:courier new;font-size:100%;" >Alex Brito (c) 2008 </span><div style="text-align: justify; font-family: arial;font-family:courier new;"><span style="font-weight: bold;font-size:100%;" ></span></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-1573308204866483403?l=www.relatosentretenidos.com'/></div>R.Enoreply@blogger.com3tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-18339452676932239732008-10-05T13:59:00.034+02:002008-11-17T04:01:37.077+01:00Un valiente llamado Slodac<object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=d7be832" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></embed></object><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/SOi2LW0aAFI/AAAAAAAAAXI/DucP9oD91GU/s1600-h/Varic.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 230px; height: 156px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/SOi2LW0aAFI/AAAAAAAAAXI/DucP9oD91GU/s320/Varic.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5253649271547887698" border="0" /></a>- ¿Sabes por qué te han traído aquí, verdad?<br />- No pienso pagarle, estoy harto de sus amenazas.<br />- Tengo un negocio que cuidar y un prestigio que mantener, Slodac. ¿Qué pasaría si te perdonase las deudas a tí? ¿Qué pensarían los demás? Dejarían de pagarme. Yo cuido de vosotros y a cambio debéis mostrar vuestro agradecimiento.<br />- Se cuidar de mi mismo. Nunca le he pedido ayuda. No necesito que una pandilla de mafiosos me robe la mitad del dinero.<br />- Entonces veo que estás decidido a no pagar. No cambiarás de opinión.<br />- No, no cambiaré. Tengo orgullo, ¿sabe usted lo que es eso?. No verá una sola moneda mía en el resto de su vida. Estoy cansado de todo esto. Sois basura. Sois el cáncer de esta ciudad.<br />Resultaba curiosa la imagen de un pequeño hombre alzando la voz en una habitación llena de asesinos.<br />El señor Varic, con los ojos entreabiertos, fijó su mirada en la de Slodac y habló en un tono tan bajo que apenas rozó el umbral de lo audible.<br />- Está bien. Eres valiente y eso es algo que valoro en la gente. A lo largo de mi dilatada vida no he tenido la ocasión de cruzarme con muchas personas como tú.<br />Hizo una pequeña pausa para darle una calada al cigarrillo que sostenían unos dedos arrugados y estrechos como palillos.<br />- Puedes irte.<br /><br />Slodac no se lo podía creer. Sin bajar la cabeza ni un solo instante salió por la puerta, al mismo tiempo que dos matones se hacían a un lado. Estaba un poco asustado, más una vez que hubo subido al taxi se relajó y suspiró profundamente.<br />"¡Bien por tí Slodac! - pensó para sus adentros - Les has plantado cara con decisión. Te has enfrentado a los problemas con valentía y todo ha salido bien. Gracias a Dios".<br />Esa noche, sin mencionar el asunto, estuvo hablando con su hijo de nueve años acerca de la importancia del honor y la dignidad de las personas. Le dió un cariñoso beso y dejó la pequeña lámpara de la mesilla encendida, como siempre hacía.<br /><br />Cuando la policía encontró un cuerpo en el fondo de un lago cercano cuatro días después, nadie lo relacionó con Slodac. Habría que esperar a las pruebas forenses.<br />Todo se precipitó al día siguiente cuando, en un incendio provocado que destrozó el negocio familiar de Slodac, murieron abrasados su mujer y su pequeño hijo.<br /><br /><span style="font-weight: bold;">Jorge A. (c) 2008</span><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-1833945267693223973?l=www.relatosentretenidos.com'/></div>R.Enoreply@blogger.com3tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-24404596438262367802008-09-14T21:00:00.072+02:002008-11-30T18:39:32.266+01:00Diario de un náufrago<object height="132" width="353"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=f385b5a" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" height="132" width="353"></embed></object><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/SM1fXkvTk2I/AAAAAAAAAWA/O3zmrUrbe98/s1600-h/naufragio.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 275px; height: 207px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/SM1fXkvTk2I/AAAAAAAAAWA/O3zmrUrbe98/s320/naufragio.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5245953999560217442" border="0" /></a><span style="font-weight: bold;">18 de Abril de 1863</span><br /><br />Nuestra goleta, la "Liberty", naufragó ayer frente a las costas de <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0">Sudamérica</span> cuando fuimos sorprendidos por un temporal como mis ojos nunca antes habían visto. Esas gigantescas olas levantaban el barco como si de una cáscara de nuez se tratase, y estoy seguro de que podrían apagar el mismísimo infierno. Doce hombres y un cargamento de azúcar y madera con destino a Londres fue el tributo exigido por el océano en esta ocasión.<br /><br />Solamente dos afortunados, si es que se puede usar esa palabra en una situación tan desesperada, hemos podido subir al bote salvavidas. Perkins, cocinero de la Liberty, y yo, el segundo oficial.<br />Y si ayer casi acaban con nosotros los furiosos vientos, hoy es la calma la que destroza nuestros nervios. Ni una ligera brisa sopla sobre este ataúd flotante, que a duras penas se mueve con la fuerza de un solo hombre. <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2">Perkins</span> está gravemente herido, y yo escribo lo que quizá sea mi despedida.<br /><br /><span style="font-weight: bold;">21 de Abril</span><br /><br />Las fuerzas y la razón me abandonan cuando más las necesito. He remado hacia el oeste hasta caer exhausto con la vana esperanza de divisar tierra. Escribo en el diario para no perder la cordura. <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3">Perkins</span> murió la pasada noche azotado por la fiebre y las alucinaciones. Ahora ya descansa mecido por las olas de este mar traicionero.<br />En el momento del naufragio nos hallábamos a unas quinientas millas de las costas de Brasil, pero más allá de estimaciones personales, desconozco mi ubicación precisa en estos momentos.<br /><br /><span style="font-weight: bold;">26 de Abril</span><br /><br />Se acabaron las latas de conserva. Me mantengo con vida gracias al barril de agua y algunas galletas rancias. Tengo un nuevo compañero de viaje, el cual seguramente está tan hambriento como yo, pues lleva varias horas siguiéndome. En otras circunstancias contemplaría complacido la bella silueta de un gran pez , pero ahora mismo solo veo un terrorífico mensajero de la muerte.<br /><br /><span style="font-weight: bold;">27 de Abril</span><br /><br />Nunca un hombre estuvo tan solo. Es tan profunda la soledad que empiezo a desear la muerte más que el agua dulce.<br />Solo mi fiel acompañante, un tiburón de unos tres metros, parece estar dispuesto a no abandonarme. Tal vez por eso golpea el bote con insistencia. Supongo que querrá nadar conmigo.<br /><br /><span style="font-weight: bold;">28 de Abril</span><br /><br />Oh, dulce <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4">Cristine</span>. Si no te vuelvo a ver, has de saber que mis últimos pensamientos fueron para <span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_5">ti</span>. Seguiríamos juntos si no me hubiese embarcado, como me suplicaste con vehemencia. Dulce <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6">Cristine</span>, como siempre, tenías razón. Pensaba llevarte grandes tesoros y en realidad pierdo el único que tenía. Oh, <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7">Cristine</span>, es tanto el amor que siento por <span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_8">ti</span>.<br /><br />[...]<br /><br />- Eso es lo único que queda del diario, capitán. El resto estaba empapado o hecho trizas en el estómago del animal.<br />- Seguramente el infeliz estaba inconsciente, o a lo mejor muerto, y no sintió nada mientras lo devoraba el escualo. O eso quiero creer.<br />- ¿Qué hacemos con el diario, señor?<br />- Localicen a la viuda y <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9">entréguenselo</span>. Es lo único que podemos hacer. <span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10">Albert</span>...<br />- ¿Señor?<br />- Su marido murió ahogado.<br />- Si, señor.<br /><br /><br /><span style="font-weight: bold;">giorgiopay (c) 2008</span><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-2440459643826236780?l=www.relatosentretenidos.com'/></div>R.Enoreply@blogger.com1