tag:blogger.com,1999:blog-324208242009-07-16T14:19:27.465+02:00El espejo de los sueñosEMILIO CALVO DE MORAhttp://www.blogger.com/profile/02670708838283480230lerospitolas@yahoo.esBlogger1392125tag:blogger.com,1999:blog-32420824.post-61042336969813200132009-07-10T14:53:00.002+02:002009-07-10T15:17:22.573+02:00Off I go...<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_ODupiJ5i07g/Slc6D8r7fHI/AAAAAAAAH50/_xJNANVgPDg/s1600-h/sm.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 300px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_ODupiJ5i07g/Slc6D8r7fHI/AAAAAAAAH50/_xJNANVgPDg/s400/sm.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5356814121284893810" border="0" /></a><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32420824-6104233696981320013?l=cinepoesiajazz.blogspot.com'/></div>EMILIO CALVO DE MORAhttp://www.blogger.com/profile/02670708838283480230lerospitolas@yahoo.es3tag:blogger.com,1999:blog-32420824.post-75768273795488604222009-07-10T00:32:00.005+02:002009-07-10T01:12:01.320+02:00Brigada 21: Un thriller teatral<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_ODupiJ5i07g/SlZv8gCQ9wI/AAAAAAAAH5k/2YiCP1kDgz4/s1600-h/brigada_21_06.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 286px; height: 400px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_ODupiJ5i07g/SlZv8gCQ9wI/AAAAAAAAH5k/2YiCP1kDgz4/s400/brigada_21_06.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5356591891986052866" border="0" /></a><br /><div style="text-align: justify;">Se dice que es clásico lo que vence al tiempo. En el fondo es una manera un tanto descuidada de definir, pero acepto que esa simplificación conviene siempre y es el tiempo el que dicta las leyes y hace que el trabajo del artista (aquí <span style="font-weight: bold;">William Wyler</span>) prospere en el tiempo, se crezca, adquiera una dimensión nueva a cada revisionado o caiga en el olvido, envejezca con prontitud y la herrumbre afee las texturas, los bordes, la historia contada y la forma en que quisieron contárnosla. La historia aquí es sencilla y ni Wyler ni el portentoso guión de <span style="font-weight: bold;">Philip Yordan</span> y <span style="font-weight: bold;">Robert Wyler</span> emborronan esa exquisita trama con desarrollados alambicados, con extensiones inútiles.<span style="font-weight: bold;"> Brigada 21</span> es una obra de teatro en su origen y Wyler la trata como tal, la mima como si fuese teatro y filma con absoluto amor por los personajes que ocupan la comisaría del distrito 21. Y aquí, en esta disciplinada nómina de transeúntes y residentes, de gamberrillos de poca monta, cleptómanas con corazón de almíbar y detectives antológicos, es donde reside la belleza inmortal de la película y su perdurable vigencia.<br /><span style="font-weight: bold;">Policias de Nueva York </span>o<span style="font-weight: bold;"> Canción triste de Hill Street,</span> dos formidables series televisivas, son ramificaciones de Brigada 21, apéndices iluminados por la misma querencia dramatúrgica. Uno no puede prescindir de esos dos referentes. Luego está el blanco y negro. Amo el blanco y negro. Empecé a ver cine en blanco y negro. Eso del color vino después como un añadido tal vez prescindible. El cine sentimental que me hizo crecer como espectador y como persona estaba filmado en blanco y negro. Y Brigada 21 tiene un blanco y negro perfecto.<br />Wyler es un genio: en un espacio tan pequeño parece mentira que una cámara pueda hacer tantas diabluras y contarnos con tanta locuacidad lo que las palabras no podrían. Wyler se agacha, se alza, se escora: se involucra en la historia al punto de que parece que su ojo, su mirada, fuese un personaje más y la historia precisase de su concurso para entenderla enteramente. A ver un <span style="font-weight: bold;">Michael Bay </span>en este cometido qué haría: sin portaviones que hundir, sin esa grandilocuencia impostada...Pero no nos desviemos y sigamos con Wyler.<br />Decía: Wyler es un genio. Eso ya lo sabía antes, pero anoche (viendo Brigada 21) me convencí de que lo es incluso cuando la historia que le dan es de un recorrido tan aparentemente corto. Lo meritorio es que Wyler, merced a un guión ya digo que formidable, en su sencillez, pero magnífico de verdad, hace un film espectacular y se guarda las suficientes cartas en la manga como para crear al final un clímax absoluto, una resolución de un dramatismo total, que obedece a los cánones griegos, a la visión desesperanzada de la vida y del oficio del policía que ha ido discurriendo por todo el metraje.<span style="font-weight: bold;"> Kirk Douglas</span> hace una recreación vibrante del detective McLeod, que me recuerda al policia vengativo y cruel que <span style="font-weight: bold;">Russell Crowe</span> recrea en <span style="font-weight: bold;">L.A. Confidential</span>: el hombre íntegro, de moral insobornable, que se cree investido por algún designio inquebrantable, divino, que le impulsa a no ceder en ninguna circunstancia, a no conocer la misericordia ni el sencillo perdón humano. Y es este personaje sobre el que descansa todo el peso dramático de la historia. El resto del cásting está sobresaliente: alrededor del torturado protagonista transitan personajes antológicos con actores en estado de gracia. <span style="font-weight: bold;">William Bendix</span> (tan humano, tan lírico, tan cercano),<span style="font-weight: bold;"> Lee Grant </span>(que se llevó un Óscar por su personaje de ladrona romántica y frágil) o <span style="font-weight: bold;">Eleanor Parker</span>, la esposa perfecta, el remanso de luz y de amor sobre la que después gira el imprevisto giro de la trama se guardan como arquetipos durables...<br />Otro indiscutible valor de Brigada 21 es su precocidad moral: plantea asuntos que son precisamente ahora, en este siglo XXI problemático y febril, cuando están llamando (desgraciadamente) la atención de los medios. Hablo del maltrato doméstico, de la violencia familiar, de la importancia de que la mujer llegue vírgen, casta, pura y angelical al matrimonio o la imposibilidad de vivir azotado por las tormentas interiores que laceran la alterada mente de algunos de los protagonistas de esta historia ejemplar y clásica...<br /><br />.<br /><br /></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32420824-7576827379548860422?l=cinepoesiajazz.blogspot.com'/></div>EMILIO CALVO DE MORAhttp://www.blogger.com/profile/02670708838283480230lerospitolas@yahoo.es3tag:blogger.com,1999:blog-32420824.post-71073822293303095512009-07-09T10:19:00.004+02:002009-07-09T20:50:56.865+02:00Góngora y el hipertexto: ".. Give people what they want... "<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_ODupiJ5i07g/SlY8BJVNfvI/AAAAAAAAH5M/4Gli_FmaqzM/s1600-h/gongora+por+velazquezjpg.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 318px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_ODupiJ5i07g/SlY8BJVNfvI/AAAAAAAAH5M/4Gli_FmaqzM/s320/gongora+por+velazquezjpg.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5356534797186203378" border="0" /></a><br /><div style="text-align: justify;">I<br />Narrar es hacer un palimpsesto absoluto. Narrar es transgredir, violentar a quien lee o a quien escucha, agredir a quien se presta a modificar su estado en el mundo. El que escribe también está violentándose, modificando un ánimo para conducirlo a otro. Leer es siempre un riesgo porque no se tiene la certidumbre de que se vaya a salir con el mismo apero sentimental o intelectual con el que se entró.<br />II<br />Visitando un nuevo centro de educación, qué mejor lugar para filosofar en clave doméstica, hablaba con un amigo sobre la importancia de educar en el hipertexto y caí en la cuenta de que la realidad funciona con idéntico chasis contextual que la red. Que vamos libando de aquí y de allá, abasteciéndonos de códigos, descerrajando lo real y habilitando un espacio nuevo, necesariamente hostil, en el que depositar el deseo de ir más allá. Porque, al fin y al cabo, todo se resume a esto: a querer saber más, a indagar, a compartir, a fundar un territorio en el que podamos reconocernos actores de una trama común. Narrar, en los tiempos en los que estamos, es proyectarse al mundo y sentir que esa proyección afecta de alguna forma toda proyección vecina.<br />III<br />El blog, cualquier blog, este blog en concreto, es un instrumento, un modo fiable de representación en el escenario recién creado. Hay que repensar lo clásico y renunciar a hacer literaturas comparadas: leí anoche (nuevamente) a <span style="font-weight: bold;">Góngora</span> y me dormí en ese limbo perfecto de palabras que se engarzan y se abrazan y se pierden y vuelven luego a encontrarse para producirnos el asombro que quería <span style="font-weight: bold;">Aleixandre</span>. Bien: toda esa fascinación metalingüística, de orfebre infatigable del verbo, no es posible ahora. Pienso en la escritura actual y en cómo esquiva esas poéticas trascendentes, de altísimo voltaje semántico. Prima la experiencia, el lenguaje que se deriva de lo vivido, el sencillo discurrir de los acontecimientos poetizables, la cáscara liviana, el peso de lo light frente a la contundencia metafórica/cognitiva de esa otra poética ya condenada.<br />IV<br />Lo que ahora estamos viviendo es una revolución absoluta. Lecturas muy triviales de los acontecimientos recientes, todos alojados en el paradójico, democrático e invisible panel de las nuevas tecnologías, podrían desvirtuar el verdadero sentido de esta nueva cruzada post-teológica. A lo mejor el terror a lo nuevo viene de esa renuncia tácita a ver a Dios debajo de los hilos de la Red. La literatura cyberpunk abastece de suficientes argumentos como para tomar muy en serio esta trivialización de la religión como ortodoxia y el abrazo a eso que algunos han denominado <span style="font-style: italic;">new age </span>y que consiste, muy sesgadamente escrito, en la creación de un nuevo depósito de esperanza mística o metafísica o transterrenal que no se base en metáforas ancestrales, en creaciones de otros que ya no están y sí, muy al contrario, en contenidos contemporáneos, nacidos hoy, contextualizables, convertibles (a poco que se piense) en un nuevo folclor digital, material de muy escaso volumen ideológico, que no precisa inmersión cultural sino algunas señas meramente mediáticas, los restos de la cultura fragmentada a la que no queremos apegarnos porque implica un gasto que no estamos dispuestos a hacer. Engolfa más el apetito sensible la caterva infame de golosinas pestilentes que adornan el escenario interesado del negocio: engolfa más Telecinco, engolfa más la tertulia rosa de avatares irrelevantes de gente aburrida que se cuenta y se recuenta las cicatrices de la vida, las inventadas, las ciertas, y va y las cuenta para que el espectador, el usuario doméstico arrebujadito en su butacón aséptico, contemple el sexo de la simplicidad.<br /><br /><br /><br />.<br /><br /></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32420824-7107382229330309551?l=cinepoesiajazz.blogspot.com'/></div>EMILIO CALVO DE MORAhttp://www.blogger.com/profile/02670708838283480230lerospitolas@yahoo.es2tag:blogger.com,1999:blog-32420824.post-57144845089768682182009-07-07T13:15:00.008+02:002009-07-07T23:14:37.381+02:00Un índice<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_ODupiJ5i07g/SlOl_Uwh65I/AAAAAAAAH4g/5RIWAerfDBY/s1600-h/CinemaParadiso.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 304px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_ODupiJ5i07g/SlOl_Uwh65I/AAAAAAAAH4g/5RIWAerfDBY/s400/CinemaParadiso.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5355806889196252050" border="0" /></a><br /><br /><div style="text-align: justify;">Acabo de darme cuenta del ancho de mi blog. Cabe <strong>Borges </strong>y caben las tetas de <strong>Jayne Mansfield</strong>. Cabe el riff de <strong>Layla</strong> y los ojos de <strong>Peter Lorre</strong>. El blues de <strong>Robert Johnson</strong> antes de que un marido cornudo lo mandara al diablo, que estaba en un cruce de caminos cercano. Las gafas de pasta de <strong>Bill Evans</strong> mirando a su sobrina<strong> Debby</strong>. Las horteras de<strong> Miles Davis</strong> ensimismado en su sordina.El bigote imposible de <strong>Dalí. </strong>Los prismáticos de <strong>James Stewart</strong>. La astilla en el labio de<strong> Bogey. </strong>Los versos filipinos de <strong>Gil de Biedma</strong>. La luz afrutada de las tardes en la playa. Un bourbon con los amigos. <span style="font-weight: bold;">Bill Evans</span> ensimismado y triste. La cara de <strong>Jennifer Connelly</strong>. Los comentarios ajenos y las paridas propias. <span style="font-style: italic;">España, aparta mi de ese cáliz</span>. <span style="font-style: italic;">Camisa blanca de mi esperanza.</span> El toro de Osborne. El paseo marítimo de Fuengirola, en el que me perderé a principios de ferragosto. La noche de los girasoles. <span style="font-weight: bold;">Scarlatti, </span>que redescubri anoche<strong></strong>. El parlamentarismo agreste de algunos políticos. Los piratas de Los Roques. <span style="font-weight: bold;">Eric Clapton</span> en Budokan. El molino de Martos con <strong>Antonio Sánchez Huertas. </strong>Las menudencias de lo cotidiano. La grandeza de los sueños. Un abrazo dividido en dos partes. Las grandes masas orquestales. Un hijo que pide ver un trailer de <strong>Spiderman</strong> en alta definición. Los cómics de la infancia. Mi <strong>Jabato</strong>. Mi <strong>Capitán Trueno</strong>. El lado oscuro de la fuerza. Los labios de <strong>Scarlett Johannsson</strong>. La pereza de las siestas en Córdoba. Las puertas de <strong>Lubitsch</strong>. La navidad con <strong>Capra</strong>. La pedagogía de todos los días. El café de las once y media. Los paseos al baile con Sara, que ya han desaparecido. Las letras de <strong>Prin' La Lá</strong>. <strong>Firth of Fifth</strong> en directo todas las veces que aguante el cuerpo. La obertura del loco en París, ustedes ya saben. El espejo de los sueños, el librito de versos que me publicaron a demasiado tierna e inexperta edad, ay. La escalera al cielo (<span style="font-weight: bold;">Plant</span> desgañitándose como suele) con la que hice la corte a mi mujer en Priego de Córdoba. La camisa a rayas de <strong>Pat Metheny</strong> en la Axerquía de Córdoba. Los cuentos de los océanos topográficos. Los sultanes del swing. La guerra de las galaxias. <strong>Los hijos del Capitán Grant</strong>. El patio sevillano de <strong>Don Antonio Machado</strong>. <strong>Harvey Keitel</strong> en <strong>Pulp Fiction. </strong>Las tetonas de <strong>Russ Meyer</strong>. Las clases de<strong> Luis Sánchez Corral</strong>, que ya no está. Las madrugadas viendo cine. Mi astronauta zurdo, de tirada escasa y satisfacciones infinitas. Los podcast de <strong>La rosa de los vientos</strong>. <strong>El sabueso de los Baskerville</strong>. <strong>Starsky y Hutch.</strong> La espuma de los días. El ocre de las noches. La voz de <strong>Billie Holiday</strong>. Los argumentos teológicos de <strong>Bertrand Russell. </strong>La gabardina inglesa de <strong>Antonio Linares Sánchez</strong>. Su memoria prodigiosa. Las "bacalaíllas" de<strong> Antonio Merino Morales</strong>. La novia de quince años. Los tebeos que me dejaba <strong>Belmonte </strong>en Fray Albino. El coño de la Bernarda. <strong>Los viajes de Gulliver</strong>. La ausencia de <strong>Maruja. </strong>El hombre elefante. <strong>Annabel Lee.</strong> La luna sobre la calle Bourbon. <strong>El vampiro de Düsseldorf.</strong> La pompa y la circunstancia. Los devaneos amorosos de<strong> Woody Allen. </strong>Todos los psiquiatras de Brooklyn. Las gregerías de <strong>Gómez de la Serna</strong>. B<strong>illy Wilder</strong> escribiendo guiones. Roland Garros. Wimbledon. Los suplementos dominicales de prensa. El pub Tempo en mayo de 1.991. Noches enormes con <strong>Lovecraft</strong> en San Fernando. El poema del ajedrez y el aleph. Los goles de <strong>Raúl. </strong>Las noches de escritura. El Nostromo en el espacio. Hal 9000. <strong>El coronel Kurtz</strong> en el Mekong. This is the end en boca de <span style="font-weight: bold;">Morrison</span>. La vida loca. Los sábados de lluvia en la Avenida de España. Ubrique. Mi primer colegio en Obejo. Mi ipod de 30 gigas. <strong>Belmondo</strong> en las calles de París. El descubrimiento del jazz en una navidad en casa de Katy. La serena anuencia de mi cuerpo. Los vinilos ganando polvo en un desván. Los artículos de <strong>Juan José Millás</strong>. <strong>Hilario Camacho</strong>. <strong>Triana. Joe Pass. Sade. Bohemian Rhapsody. Wonderful tonight. Let it be. In the air tonight. Shine on you crazy diamond. Walk out to winter. Your song. Round about midnight</strong>. La primera vez que vi <strong>Las uvas de la ira</strong>. El amor que mueve el sol y también las estrellas.<strong><span style="font-size:130%;"> Jimmie Hendrix. </span>El sargento Pepper</strong> y sus locos seguidores. <strong>La vida de Brian</strong>. Que pueden empezar a ver ya antes de terminar de leer esta entrada de blog. <strong>Ripley</strong> de la mano de <strong>Highsmith</strong>. <strong>Los 39 escalones. Oldboy</strong>. Mi casa en la Plaza de los Caballos. <strong>Van Morrison</strong> dejándose la vida en las escenarios. <strong>Bob Dylan</strong> buscando la fe en una barra de bar. Mi amigo <span style="font-weight: bold;">Maljamo</span>, que me mostró algunas luces. El inglés de <strong>Frank Sinatra</strong>. " .. and my heart beats so that I could hardly speak..." . <strong>Sophisticated lady. Tubular bells.</strong> El canon de <strong>Pachelbel </strong>en sus tiempos. <strong>So what. One better day. Moondance. </strong><strong>Little wing. Tombstone blues. </strong><strong>Wyatt Earp </strong>contra los <span style="font-style: italic;">Clanton</span>. Las visitas a la Antártida resucitada de mi amigo <span style="font-weight: bold;">Álex</span>. <span style="font-style: italic;">Desde un barco se ve un disparo</span>. Mi abuela bonita. <span style="font-weight: bold;">Sara</span> leyendo bajo un flexo. La chica del bidón de gasolina y todo eso. El blues tocado en el aire que <span style="font-weight: bold;">Antonio Linares</span> ejecuta con oficio y feeling de cojones. Mi corazón tan abierto y tan perdido. Mi alma ardida. Los amantes perdidos y encontrados en <span style="font-weight: bold;">Olvídate de mí</span>. Todos los niños de Londres aman a <strong>Peter Pan</strong>. La ebriedad con su <span style="font-style: italic;">Jack Daniel's</span> antes de que amanezca. La muerte de Jacko. El paseo marítimo de Fuengirola. Tokio blues. <span style="font-weight: bold;">Ray Charles</span> tocando Yesterday en blanco y negro. El noir, ah el noir. <span style="font-weight: bold;">Los hermanos Marx</span>.<span style="font-weight: bold;"> James Stewart </span>montado a caballo. En este blog ancho y ampuloso cabe todo esto...<br />.<br /></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32420824-5714484508976868218?l=cinepoesiajazz.blogspot.com'/></div>EMILIO CALVO DE MORAhttp://www.blogger.com/profile/02670708838283480230lerospitolas@yahoo.es13tag:blogger.com,1999:blog-32420824.post-57633819028044330892009-07-05T18:13:00.005+02:002009-07-05T23:36:28.054+02:00We'll stand by you...<a href="http://4.bp.blogspot.com/_ODupiJ5i07g/SlDRkesYatI/AAAAAAAAH4Q/h9tgQU3EkuE/s1600-h/pretenders500.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5355010381588228818" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 266px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_ODupiJ5i07g/SlDRkesYatI/AAAAAAAAH4Q/h9tgQU3EkuE/s400/pretenders500.jpg" border="0" /></a><br /><div align="justify">Los tuve a un par de metros durante hora y media. Hicieron rock sin adornos. Rock sin glamour, adictivo, ruidoso, lírico, explosivo, romántico. <strong>Chrissie Hynde</strong> se movió como un animal enjaulado en su jaula favorita. Ver a esta mujer de cerca y observar cómo se mueve y qué gestos hace es reconocer de golpe, comprimida, la historia del rock del siglo XX. Imagino que en los setenta harían justamente esto: rock de primer orden, limpio rock al que se le ha despojado de cualquier indicio de aristocracia. Esta señora no puede ser una diva del rock. Tal vez se lo tenga prohibido y treinta años después, algunos discos y cientos de conciertos a las espaldas, continúa haciendo su trabajo de la forma más honesta posible. Buenas canciones, honestidad a corazón lleno. Abrieron con <em>Boots of chinese plastic</em> y repasaron himnos absolutos de su carrera y (no demasiadas) algunas piezas de su <em>Break up the concrete</em>, la última entrega de esta estajanovista del rock, que se permite coquetear con el público, entregarle el micrófono a un espectador y decirle que pida lo que quiera. La elegida quiso que tocaran<em> Precious</em>. Y le dijo que lo harían más adelante. Un señor con una pinta de inglés antológica le regaló una flor. El Teatro de la Axerquía, en Córdoba, completo, coreó <em>I'll stand by you</em> y chilló como un adolescente intoxicado de entusiasmo puro cuando interpretaron <em>Don't get me wrong</em>. A mí me encadiló <em>Thumbelina</em> y una versión mastodóntica, volcánica y extensa de <em>Middle of the road</em>. Luego volvimos a casa cruzando el puente, sobre el río Guadalquivir, contando y recontando los momentos espléndidos y comprendiendo que habíamos asistido a una ceremonia admirable. La de los parroquianos en comunión con su pequeña diosa. Alcanzable, cercana, íntima. Ah, casi olvido que mi hija pilló una púa del guitarrista. Un souvenir en su recién abierto álbum de recortes mitómanos.</div><div align="justify"> </div><div></div><div>.</div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32420824-5763381902804433089?l=cinepoesiajazz.blogspot.com'/></div>EMILIO CALVO DE MORAhttp://www.blogger.com/profile/02670708838283480230lerospitolas@yahoo.es6tag:blogger.com,1999:blog-32420824.post-40705838226603535682009-07-02T19:42:00.005+02:002009-07-02T20:08:50.825+02:00Me explotan cien sonetos en el pecho<div style="text-align: justify;">Tengo una visión hedonista de la vida. No es una confesión hiriente hacia quien posea una visión distinta. Me inclino siempre a pensar que quien busca a cada instante la alegría la acaba encontrando y la incorpora a sus palabras y a sus gestos con la comodidad de quien sabe que hace algo bueno para él y para los demás. Porque la alegría, al compartirse, se expande y alcanza a quienes no la ejercen. La alegría, la que defendía enfáticamente <span style="font-weight: bold;">Benedetti</span>, no se parece a nada y es el motor que lo mueve todo. Está hecha de júbilos pequeños, irrelevantes, júbilos que al arrimarse unos a otros construyen la felicidad, que es lo que se esconde debajo del amor y que movía, en opinión del hadado<span style="font-weight: bold;"> Dante</span>, el sol y también la estrellas. Se trata, en fin, de que el tiempo no nos hiera en exceso o nos dañe escoradamente.<br />Una vez que se acepta la alegría y se mecanizan sus posturas lo demás viene por añadidura. Ninguna recomendación más higiénica que ésta: buscar la alegría, inclinar el cuerpo y el alma a su centro exacto y soberla sin decoro, abrevar la testuz, libarla, perder en la libación todas las formas, caso de que tengamos alguna y haya sido útil en algo. Hoy me decía un amigo que me veía alegre y pensé que que quizá hacía tiempo que no lo estaba. Hasta un anónimo lector dominicano me escribía ayer que nota el dolor en lo que escribo. Oscuro, apostillaba. Y ahora digo <span style="font-style: italic;">alegre</span> sin poso de congoja, alegre sin semántica ni argumentos que estropeen la sencilla convocatoria de esa alegría. Luego asiste uno al espectáculo de la vida y la alegría se abruma de luto y cambia el júbilo por la pena, pero hoy estoy alegre y me explotan (como escribió un poeta) cien sonetos en el pecho. Mañana me escalarán cien lagartijas y me contarán al oído las miserias del mundo.<br /><br />.<br /></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32420824-4070583822660353568?l=cinepoesiajazz.blogspot.com'/></div>EMILIO CALVO DE MORAhttp://www.blogger.com/profile/02670708838283480230lerospitolas@yahoo.es6tag:blogger.com,1999:blog-32420824.post-47034783251321068292009-07-02T13:33:00.003+02:002009-07-02T13:34:51.106+02:00Gárgola<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_ODupiJ5i07g/SkybFKEKh6I/AAAAAAAAH3o/EW8q3B1fm2c/s1600-h/segal.preview.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 290px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_ODupiJ5i07g/SkybFKEKh6I/AAAAAAAAH3o/EW8q3B1fm2c/s400/segal.preview.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5353824569940150178" border="0" /></a><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32420824-4703478325132106829?l=cinepoesiajazz.blogspot.com'/></div>EMILIO CALVO DE MORAhttp://www.blogger.com/profile/02670708838283480230lerospitolas@yahoo.es3tag:blogger.com,1999:blog-32420824.post-80095241329769141872009-07-01T13:06:00.013+02:002009-07-04T20:35:44.029+02:00Transformers 2, la venganza de los caídos: La peor película de la historia del cine<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_ODupiJ5i07g/SktNhNByoCI/AAAAAAAAH3Y/0ygFjWC4c-g/s1600-h/transformers2bw01.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 307px; height: 400px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_ODupiJ5i07g/SktNhNByoCI/AAAAAAAAH3Y/0ygFjWC4c-g/s400/transformers2bw01.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5353457814888161314" border="0" /></a><br /><div style="text-align: justify;">Al señor <span style="font-weight: bold;">Bay</span> le deberían prohibir empuñar una cámara o pagar para que otros la empuñen. No hago nada más que pensar en el estropicio que una película como<span style="font-weight: bold;"> Transformers 2 </span>puede hacer en un cerebro sin pulir al que de pronto le colocan delante esta orgía visual, inofensiva, por supuesto, pero dañina en cuanto sublimación del universo estético al que la sociedad que estamos construyendo avanza inexorablemente. Porque lo que ha facturado este caballero es un negocio descomunal cuyo principio activo es una película, una que zarandea las hormonas del personal adolescente y engolosina el ojo pasivo, el fácilmente desbocable, hacia paraisos de una vacuidad moral absoluta y una contundencia plástica lastimosamente impecable. En ese sentido, el zorro Bay, el <span style="font-style: italic;">Anticristo</span>, es un empresario mayúsculo: su jugada es imbatible porque empalma (entiéndaseme el verbo en su sentido más serio) un muy primario sentido del espectáculo (de sencilla digestión por el espectador hueco) con una voluminosa ración de sexo lánguido, inocente, vía<span style="font-weight: bold;"> Megan Fox</span>, esa especie de actriz que rivaliza con los robots en tics mecánicos. Por eso insisto en la gamberrada cultural que supone Transformers 2: me imagino que la chiquillada entusiasta que ha jaleado las piruetas circenses de los protagonistas saldrá del encantamiento en cuanto la edad les abastezca de sesera y en algún imprevisto y desprevenido instante se acomoden en un cine y vean cine como Wilder manda, ustedes ya me entienden. Pero no tengo ninguna duda de que habrá descerbrados que sigan cómodamente instalados en ese limbo neuronal y pidan más. El chute, si es Bay quien lo expide, está asegurado. Me pongo a pensar ya en una tercera entrega en la que supriman la condición humana y ni el muy soso <span style="font-weight: bold;">LaBeouf </span>(qué le vio <span style="font-weight: bold;">Spielberg</span>) ni la muy tórrida y concupiscible Fox (que le viene el apellido pintiparado) concursen con sus planas interpretaciones. El guión, a lo visto en este segundo atropello, es secundario. Lo único consistente es lucir palmito y aturdir al consumidor con una sesión hipnótica de mamporros metalúrgicos. Y además, he aquí el verdadero colofón a esta apoteosis de la estulticia humana, se atreven a destrozar ruinas milenarias con desparpajo y glamour. No tienen perdón. No creo haberme expresado con claridad y voy a insistir otra vez: el señor Bay y sus mercenarios no tienen perdón. Al hacer cuentas, la industria del cine dirá que este terrorista visual ha hecho caja y devuelto a las salas a quienes se fugaron. Pues no sé yo si la exposición tiene antidoto. Por si acaso me pongo esta noche en mi DVD una de piratas, fíjense qué les digo. Ni siquiera <span style="font-weight: bold;">Dreyer</span> o <span style="font-weight: bold;">Bergman </span>o el muy sesudo <span style="font-weight: bold;">Tarkosvki</span>. Quiero la alegría simple de un espectáculo digno que no ofenda mi apetito de felicidad. Me quedo con <span style="font-weight: bold;">Kraftwerk</span>.<br /><br />.<br /></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32420824-8009524132976914187?l=cinepoesiajazz.blogspot.com'/></div>EMILIO CALVO DE MORAhttp://www.blogger.com/profile/02670708838283480230lerospitolas@yahoo.es4tag:blogger.com,1999:blog-32420824.post-15296008408775062072009-06-30T10:12:00.003+02:002009-06-30T11:10:44.991+02:00"... and the living is easy"<div align="justify">Viene el verano con su coppertone libresco, viene florido de sol y tumbona, empedrado de pereza, pobre de músculo; viene con llamas en los píxels, comido por mil fiebres, bebido como veneno grato con el que ir soportando el mandoble cabrón de los días ahora que parece que la crisis no tiene pinta de flaquear y que los desvelos de la patria quedan en poco o quedan en nada. Porque el verano es un no-tiempo, una especie de limbo en el calendario en el que los periódicos vienen adelgazados de tragedia o la traen amplificada, pero juntita en una página, arracimada y estricta, no vaya a ser que el lector despierte de su siesta de fauno pobre o empobrecido o en vías de empobrecerse ya más severamente. Viene el verano con su panza lúbrica de gazpacho y de cañas con pincho, contando la historia del sol encabritando su hueste de dardos sobre la espalda de las turistas. </div><div align="justify">Viene el verano triste, en el fondo, con su elenco de mafiosos, aristócratas de lentejuelas en la conciencia y caravanas de jubilados, fichajes de relumbrón en el fútbol del kiosko, todos conjurados a escribir páginas gloriosas, muescas de visa y ginger ale en la tripa, que ahí es donde se esculpen los misterios de la carne, los vicios absolutos y los pecados frugales. El verano derrama en los paseos marítimos, que son como una enciclopedia orgánica del capitalismo y de sus daños colaterales, jóvenes aupados al éxito, sofisticados jóvenes con 3G en el bolsillo y cincuenta euros en la cartera, que lampan por encontrar el polvo de la noche en el servicio de un local de copas mientras en los altavoces se fragua la demolición de todos los cánones, la tenebrosa advocación del dios hortera de la evanescencia total. </div><div align="justify">Viene el verano escrito como una epifanía del despilfarro, anoréxico y cutre, que ya llegará el invierno con sus rigores y todos los maniquíes aquí sublimados se convertirán en obreros de sus vicios y madrugarán el odio y la esperanza de que el tiempo, el inexorable, cumple su cometido y los abandone en la playa del sur junto al chiringuito abastecido de huevos con bacon y jarras enormes de cerveza. El verano administra venenos gratos, la herrumbre dulce de la pereza, la desazón sobrellevable de no saber casi nunca en qué abandonar nuestro ocio exultante: si en la frívola exaltación del exceso o si en la rigurosa anuencia de la desidia.</div><div align="justify">.</div><div align="justify"> </div><div align="justify"><em>Addenda</em>: </div><div align="justify">Viene con el país en llamas, a punto de reventar por algún hueco provinciano, arruinado y sin lírica. Cuando a un país le escamotean la lírica se sube por las paredes y el pueblo se amotina. Podemos robarle el pan y decirle imbécil mientras metemos mano en su alforja, pero lo que no podemos hacer es sangrarle las metáforas, decirle que el tiempo es una mecánica de fluidos, que la vida se muere a cada paso que damos. En verano es cuando el poeta escribe sus versos más rutilantes. El verano es la época propicia para la comunión del hombre con el cosmos. Y algunos, en el trance, se queman, se pierden, se entregan sin saberlo a un ritual antiquísimo del que nadie sale indemne. La vida es de la que nadie sale indemne.</div><div align="justify"> </div><div align="justify">.</div><div align="justify"> </div><div align="justify"> </div><div align="justify"> </div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32420824-1529600840877506207?l=cinepoesiajazz.blogspot.com'/></div>EMILIO CALVO DE MORAhttp://www.blogger.com/profile/02670708838283480230lerospitolas@yahoo.es3tag:blogger.com,1999:blog-32420824.post-83871466353458901802009-06-29T12:11:00.003+02:002009-06-29T13:40:57.281+02:00En ocasiones veo ángeles...<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_ODupiJ5i07g/SkiiXkY3kRI/AAAAAAAAH3A/Lw7KMqo-dBI/s1600-h/angeles.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 251px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_ODupiJ5i07g/SkiiXkY3kRI/AAAAAAAAH3A/Lw7KMqo-dBI/s400/angeles.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5352706682918506770" border="0" /></a><br /><div style="text-align: justify;">Hay personas extremadamente sensibles que alcanzan la plenitud estética observando una puesta de sol o escuchando un aria de <span style="font-weight: bold;">Verdi</span>. Yo mismo he entrado en esa catarsis prodigiosa y he salido por mi propio pie, aturdido, enfermo, débil. La belleza comparte con el amor esa rara vocación succionadora. El enamorado, al caer en el trance galante, pierde nervio, flaquea, renuncia al foso con cocodrilos y altas almenas vigilantes desde donde antes oteaba la realidad. El enamorado, si verdaderamente lo está, es un tipo vulnerable. La literatura lleva algunos milenios dibujando personajes convictos de esta causa. Incluso alguno de los personajes más celebrados de esa alta literatura de la que hablamos (y también la baja y la intermedia puestos a tirar de inventario) son razonablemente individuos a los que el amor ha robado el tino, ha poseído vampíricamente y (por último) ha convertido en guiñapos, en títeres, en sombra de lo que fueron antes de que la cicuta del amor los intoxicara irreversiblemente. Y la belleza se alía a estos pensamientos y allá donde el lector entendió que hablábamos de amor diga ahora que es la belleza la que mueve los hilos de la trama. De hecho el amor es una forma de belleza que no se conjuga bajo las artes de ninguna disciplina. Está por encima de la pintura y de la literatura, no obedece a los cánones de la arquitectura ni de la escultura, desoye los avisos de la música y a su modo abraza todas estas nobles formas de lo artístico y se expande como una estrella de mil puntas que escondiera trazas de todas. Al modo en que funciona el amor o la belleza debería también funcionar la fe. Hablé con un amigo que la fe es una especie de deslumbramiento, de repentina traducción de un término precioso al que no dábamos significado. Él concluía que no se puede estabular ese hallazgo. No hay forma alguna de que lo conduzcamos hacia adentro por mucho que abramos cauce y pidamos que entre con todo el fervor del que dispongamos. No podemos evaluar ese impacto emocional. No podemos gobernar lo que la razón no entiende. No podemos (ya por último) llevar la fe a las escuelas, sacarla de los templos igual que no podemos obligar al que gobierna y crea las leyes y las hace cumplir que rija su mandato bajo la óptica de la moral, que es un asunto enteramente regido por deslumbramientos y por convicciones tal vez demasiado íntimas. Y así vamos unos y otros, enamorándonos, oyendo arias de Verdi, rezando (quien lo haga) y perdiendo y ganando a cada nuevo día. Yo, que a veces tengo la sensibilidad levantisca y pagana, estoy hoy receptivo. Tal vez esta tarde vea ángeles y me azoten con su verbo como quería el santo <span style="font-weight: bold;">Juan de la Cruz</span>. Y si no es así y llego a la cama esta noche con la misma desobediencia mística que de costumbre, me enfangaré en lecturas blasfemas para olvidar esta tentativa de creyente recién iluminado. No caerán tantas brevas. Seguiré perdido, en tinieblas, lejos de la luz, en esta oscuridad tan portentosa, sin que los ángeles susurren en mi oído las palabras exactas que perturben ya de una vez mi ferrea concha de incrédulo.<br /><br />.<br /></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32420824-8387146635345890180?l=cinepoesiajazz.blogspot.com'/></div>EMILIO CALVO DE MORAhttp://www.blogger.com/profile/02670708838283480230lerospitolas@yahoo.es6tag:blogger.com,1999:blog-32420824.post-55713092457165842292009-06-28T19:57:00.004+02:002009-06-29T01:41:54.978+02:00Al cero<div style="text-align: justify;">Debe haber mil razones para que un tipo se rasure al cero contra la opinión de todos los que le rodean. Ahora no se me ocurre ninguna y me miro al espejo y compruebo que a lo mejor todos tienen razón. Como tampoco me veo bien con pelo, desoigo lo que dicen y esbozo una sonrisa entre tristona y mecánica que confirma lo contento que estoy conmigo mismo y lo estupendamente que me llevo con mis vicios. El último, a raíz de un concierto de blues del que escribí unos posts más abajo, es escuchar blues a tutiplén. Hoy han caído, como a lo tonto, <span style="font-weight: bold;">Robert Johnson </span>(del que también he dejado una entrada a título devocionario) <span style="font-weight: bold;">Muddy Waters</span>, es decir los maestros, y Eric Clapton en su versión terrestre, sin el divismo que en ocasiones se coloca como indumentaria popular. Llevarse uno bien con sus vicios no sé si es una buena táctica para no aburrise en exceso. Soy de la opinión de que escribir es el vicio mayor y el de más difícil cura. Le conté el otro día a alguien, a pie de escenario, entre un tema y otro a cargo de <span style="font-weight: bold;">Edu Manazas,</span> que escribo con idéntica disciplina al pianista que mueve dedos por el teclado buscando desentumercerlos, encontrar la clave perdida, merodear la belleza sin entrar directamente en ella. De vez en cuando este extravío semántico da una línea salvable, pero todo lo demás (lo que echamos a los perros) es lo que vale en mi biografía. El tiempo entregado a contarme el mundo. Me rasuré al cero y miré el espejo y me vi desgraciado del todo. La misma cara de siempre, pero contada de otra forma. Las caras de las personas cuentan historias y mañana la mía tiene una nueva. Será eso (tal vez) lo que me mueve. He encontrado la razón por la que no les he hecho caso a los que se obstinaron en censurarme. Emilio, estate quieto. Que mañana vas a hacer el tonto. Pues eso. Y no cuelgo foto porque entonces todos los que tengáis el detalle de leer estas minucias vais a terminar dándoles también la razón.<br /><br />.<br /></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32420824-5571309245716584229?l=cinepoesiajazz.blogspot.com'/></div>EMILIO CALVO DE MORAhttp://www.blogger.com/profile/02670708838283480230lerospitolas@yahoo.es4tag:blogger.com,1999:blog-32420824.post-90244471637964123882009-06-28T18:34:00.002+02:002009-06-28T18:35:27.393+02:00Aireando huesos<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_ODupiJ5i07g/Skebqe-UPEI/AAAAAAAAH24/I-avBg8QljA/s1600-h/untitled.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 316px; height: 400px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_ODupiJ5i07g/Skebqe-UPEI/AAAAAAAAH24/I-avBg8QljA/s400/untitled.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5352417836324371522" border="0" /></a><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32420824-9024447163796412388?l=cinepoesiajazz.blogspot.com'/></div>EMILIO CALVO DE MORAhttp://www.blogger.com/profile/02670708838283480230lerospitolas@yahoo.es2tag:blogger.com,1999:blog-32420824.post-23932729602322717912009-06-28T16:55:00.000+02:002009-06-28T18:30:46.131+02:00Domingo por la tarde<div style="text-align: justify;">Igual que hay libros que únicamente podemos apreciar desde el escaparate, paisajes de los que advertimos su belleza en una película o ciudades que nos hechizan cuando nos las cuentan otros, hay gente que es incapaz de franquear la distancia que les separa de la belleza y necesitan que los demás se la sirvan en bandeja, traducida, reducida a una mínima expresión masticable. Se aturden cuando deben emprender la escalada al significado y se pierden en las líneas de texto en donde se cifra (mágicamente) el camino de acceso a la cueva de todos los tesoros. Lo que está pasando es que no salimos a la lluvia y la contemplamos distraídamente desde la rutina burguesa de la ventana. Nos fatiga la travesía: nos incomoda incluso pensar en que esté ahí, extendida, a la espera de que la recorramos. Nos hechiza lo sencillo, nos da esa certidumbre impostada de que la vida se puede gobernar sin que tengamos que poner en juego demasiados recursos. La vida es la lluvia desde la ventana, el libro desde el escaparate, el paisaje en la pantalla y la ciudad cuando nos la narra otro. Y abrimos la televisión (porque las televisiones, en cierto modo, más que encenderse, se abren) para asegurarnos de que todos los demás hacen lo mismo que hacemos nosotros. Complicidad en la pereza. Divinas palabras de condolencia.<br /></div>.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32420824-2393272960232271791?l=cinepoesiajazz.blogspot.com'/></div>EMILIO CALVO DE MORAhttp://www.blogger.com/profile/02670708838283480230lerospitolas@yahoo.es0tag:blogger.com,1999:blog-32420824.post-71283471590755794942009-06-28T01:09:00.004+02:002009-06-28T02:06:33.570+02:00"I went down to the crossroads..."<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_ODupiJ5i07g/Skazr6m8zII/AAAAAAAAHtU/4ZnXMnTaLCg/s1600-h/Rebert.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 340px; height: 400px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_ODupiJ5i07g/Skazr6m8zII/AAAAAAAAHtU/4ZnXMnTaLCg/s400/Rebert.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5352162774224784514" border="0" /></a><br /><div style="text-align: justify;">Este es <strong>Robert Johnson.</strong> La leyenda dice que vendió su alma al diablo en un cruce de caminos a cambio de que le otorgara el don del blues. Después del canje, Robert Johnson compuso y tocó 29 piezas fundamentales del género. Necesitó 2 sesiones en el hotel Gunter de San Antonio, Texas ( 23,26 y 27 de Noviembre de 1.936) y en una habitación con una grabadora de un edificio de oficinas en Dallas ( 19 y 20 de Junio de 1.937). Algunas canciones fueron grabadas varias veces por lo que contamos con 42 grabaciones conocidas.<br />Detalles para la leyenda:<br />1) Después de tocar en vivo, Robert Johnson se marchaba a toda prisa del escenario. Como una cenicienta temerosa. Quienes no están dispuestos a avivar leyendas, cuentan que lo hacía para acrecentar el misterio. No había nada más.<br />2) Johnson tocaba en los precarios estudios de entonces de una manera muy peculiar. Cogía su Gibson de segunda mano y se ponía cara a la pared, sentado en una silla. No quería, al parecer, que le viesen tocar. Satanás le poseía, concluían quienes alimentaron la literatura del mito.<br />3) Roto por la muerte de su hija y de su esposa, Robert Johnson se refugió en el blues. No estaba especialmente dotado para la guitarra, pero de pronto deslumbró a todos con una técnica asombrosa. La ganó por el mecenazgo de su segunda esposa, de recursos financieros más notables, que lo apartó del trabajo y de la tristeza y lo condujo al blues. </div><br /><div style="text-align: justify;">El 16 de agosto de 1.938 (probablemente) el diablo cobró su deuda. Robert Johnson tenía 27 años y tan sólo hacía dos que había grabado las piezas de su escasa discografía. Él dueño de un club de mala muerte en el que solía tocar le envenenó afrentado por la infidelidad de su muy joven esposa con el músico negro. El diablo se llamaba estricnina.<br /><br /><strong>Me and The Devil Blues</strong>, una sus maravillas, cuenta:<br /></div><div><br /><br /><span style="font-size:130%;">"Early in the morning, when you knock at my door. Early in the morning, when you knock at my door. I said 'Hello Satan', i believe it's time to go".<br /><br />.<br /></span> </div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32420824-7128347159075579494?l=cinepoesiajazz.blogspot.com'/></div>EMILIO CALVO DE MORAhttp://www.blogger.com/profile/02670708838283480230lerospitolas@yahoo.es9tag:blogger.com,1999:blog-32420824.post-74005560755159550212009-06-27T21:40:00.003+02:002009-06-27T22:25:07.576+02:00Performing<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_ODupiJ5i07g/SkZ8djX5KlI/AAAAAAAAHtM/gXVcVcqY9tA/s1600-h/paris2.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 282px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_ODupiJ5i07g/SkZ8djX5KlI/AAAAAAAAHtM/gXVcVcqY9tA/s400/paris2.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5352102054329920082" border="0" /></a><br /><br /><div style="text-align: justify;">Los espectadores contemplan la instalación o el cuadro o el <span style="font-style: italic;">dispositivo artístico</span>. Ignoran que la contemplación total la tenemos nosotros a través de la fotografía que los recoge. Un metacuadro. Una de esas pertubaciones a las que los galeristas dan salida como si la Historia del Arte se escribiese o se narrase con estas desviaciones. Lo verdaderamente llamativo es el blanco de las telas, el blanco purísimo al que no afecta ningún trazo y se exhibe con desparpajo, limpio de obscenidades, y la casual trayectoria del público, que involuntariamente participa de la composición y le da (tal vez) un sentido más racional. De todas maneras, incluso con el casual concurso de las tres figuras de negro perfecto, me sigue chirriando el conjunto.<br /><br />.<br /></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32420824-7400556075515955021?l=cinepoesiajazz.blogspot.com'/></div>EMILIO CALVO DE MORAhttp://www.blogger.com/profile/02670708838283480230lerospitolas@yahoo.es2tag:blogger.com,1999:blog-32420824.post-36332249184267368142009-06-27T20:05:00.005+02:002009-06-27T21:07:17.397+02:00Blues en Lucena (one more time)<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_ODupiJ5i07g/SkZicHc8LvI/AAAAAAAAHtE/or7e2HRldOY/s1600-h/Cartel+2009+web.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 287px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_ODupiJ5i07g/SkZicHc8LvI/AAAAAAAAHtE/or7e2HRldOY/s400/Cartel+2009+web.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5352073442352705266" border="0" /></a><br /><div style="text-align: justify;">Hacía tiempo que no oía blues en directo. Ya no digo blues bueno o el blues que suelo oir casi a diario. Tal vez esa abstinencia hizo que anoche disfrutara muchísimo con el cartel que el festival de blues de mi pueblo programaba. Es que mi pueblo se hermana con el delta del Mississippi una vez al año por lo menos y el patio de armas del Castillo se asemeja (ya verán ustedes cómo lo hacen pero deben entender que me mueve la emoción pura y en ese trance la óptica de las cosas no se deja manejar por la razón) a uno de esos antros infectados de nicotina, oliendo a bourbon, unidos por un túnel metafísico (no puede ser de otra manera) con el cielo o con el infierno, pero desde luego nada que se parezca al mundano discurrir de las horas en la tierra. Contento de cerveza, de finas ruedas de secreto ibérico embuchado (gentileza de los hermanos Linares) y de tabaquito a discreción, asistimos anoche a una ceremonia sencillamente extraordinaria. Sí, ya sé que como no veo mucho blues en directo quizá esté dejándome llevar por la emoción pura ésa de la que hablaba. Pues no tengo interés alguno en rebatir esas torceduras lingüísticas. Estuvecon amigos (muchos) y oímos (mi mujer y yo) blues antológico. <span style="font-weight: bold;">Edu Manazas </span>y la <span style="font-weight: bold;">Whiskey Train</span>. <span style="font-weight: bold;">Sax Gordon</span> y su banda. Y ahora no entro en buscarle tres pies al gato (tripodología) y describir qué hicieron y cómo. Simplemente hubo blues, gotitas de jazz soplado con muchísimo talento y una tripa de secreto ibérico embuchado que fue repartida como la hostia de la comunión por todos los feligreses allí hermanados.<br /><br />.<br /></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32420824-3633224918426736814?l=cinepoesiajazz.blogspot.com'/></div>EMILIO CALVO DE MORAhttp://www.blogger.com/profile/02670708838283480230lerospitolas@yahoo.es2tag:blogger.com,1999:blog-32420824.post-90814235784711895792009-06-26T10:10:00.012+02:002009-06-26T19:25:50.545+02:00Michael Jackson, el rey de los tejados de Londres<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_ODupiJ5i07g/SkSpwqfpBeI/AAAAAAAAHs0/bqQztqvXMW0/s1600-h/mj2.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 168px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_ODupiJ5i07g/SkSpwqfpBeI/AAAAAAAAHs0/bqQztqvXMW0/s400/mj2.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5351588910728807906" border="0" /></a><br /><br /><div><a href="http://2.bp.blogspot.com/_ODupiJ5i07g/SkSC76mo5lI/AAAAAAAAHss/0sWSfwzqUC0/s1600-h/jackson1_JR260609_600.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5351546223078205010" style="margin: 0px auto 10px; display: block; width: 400px; height: 145px; text-align: center;" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_ODupiJ5i07g/SkSC76mo5lI/AAAAAAAAHss/0sWSfwzqUC0/s400/jackson1_JR260609_600.jpg" border="0" /></a><br /><br /><div style="text-align: justify;">Hay muertes ajenas que conmueven más que otras. No confío en que ésta en particular modifique lo que pienso sobre el finado. Contribuyó a modificar mi pereza a considerar el pop como un noble arte. Creo firmemente en que <span style="font-style: italic;">Thriller</span> es una obra maestra a la altura de cualquier clásico de más pronta y duradera evocación. Su bizarra vida privada, la poco fiable travesía de sus vicios, exime de filiaciones excesivas al fan pasivo. Cuesta, no obstante, entrar en la extravagancia, en esa infame ristra de perversiones peterpanescas coladas durante años y que terminaron por sustituir (lastimosamente) la relevancia de su trabajo, la impecable concatenación de hits, la masiva atención a sus videoclips y la serena certeza de que, rey o no del pop, <span style="font-weight: bold;">Michael Jackson </span>era un virtusoso de lo suyo, un iluminado, una especie de vástago rítmico de <span style="font-weight: bold;">Walt Disney</span>, el hermano yankee de<span style="font-weight: bold;"> Peter Pan</span> o el moderno principe de las finanzas, patrocinado por Coca-Cola y la<span style="font-weight: bold;"> MTV</span>. Da igual que luego las desviaciones morales, la querencia insana por todo lo que representase lozanía, juventud e inocencia (los niños, ay) convirtiera su admirable posición de icono del mercado de la música en un despreciable (en ocasiones) muñeco de la farándula más retorcida, del morbo y también de la megalomanía, de la excentricidad...Por encima de toda la hagiografía (que la hay y la habrá en mayor medida y hasta límites ahora escandalosamente insoportables) está Miles Davis haciendo Human nature o el nervio loco con el que arranca Wanna be startin' something, una de mis canciones preferidas. Yo confío en no olvidar jamás mi infancia en Córdoba, juntando unas pesetas para poder ir a Fuentes Guerra y comprar Off the wall en cinta de cassette. Qué tiempos. Ya la ha perdido.<br /><br /><br />.<br /></div><br /><div><br /></div></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32420824-9081423578471189579?l=cinepoesiajazz.blogspot.com'/></div>EMILIO CALVO DE MORAhttp://www.blogger.com/profile/02670708838283480230lerospitolas@yahoo.es2tag:blogger.com,1999:blog-32420824.post-90174761725203190192009-06-24T09:44:00.006+02:002009-06-24T13:42:47.592+02:00Un motel en Carolina del Norte<div><a href="http://3.bp.blogspot.com/_ODupiJ5i07g/SkHZc3WAhjI/AAAAAAAAHsk/jxohkbJVdt8/s1600-h/motel12.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5350796922208683570" style="margin: 0px auto 10px; display: block; width: 400px; height: 318px; text-align: center;" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ODupiJ5i07g/SkHZc3WAhjI/AAAAAAAAHsk/jxohkbJVdt8/s400/motel12.jpg" border="0" /></a> </div><br /><div align="justify">Entra en lo posible que uno mire la realidad cinematográficamente cuando casi nunca miramos el cine desde la óptica de la realidad. En esto siempre acudimos a la antigua conversación sobre los dominios de la ficción y siempre confirmamos la injerencia de lo fabulado sobre lo real sin que ninguna de esas dos entidades posea privilegios de los que la otra carezca. El motel de carretera de la fotografía, al parecer sito en Carolina del Norte, es el mismo motel de carretera de cientos de películas y probablemente engrose unos pocos más de cientos en la historia. Pienso en <span style="font-weight: bold;">Carver</span> y en <span style="font-weight: bold;">Hopper </span>y en <span style="font-weight: bold;">James Cagne</span>y y no tengo argumentos fiables para justificar estos tres prebostes de la cultura yankee. Sé, no obstante, que ejerce un hechizo difícilmente sobornable. A diferencia de los cuadros de Hopper que me gustan, aquí no hay personajes vacíos, infatigablemente solos, bebiendo, perdidos en alguna ensoñación, especulando sobre qué giro debiera dar el destino que les salve del caos al que han arrojado sus vidas. Todo eso está en los cuadros de Hopper y de alguna forma, solapadamente, está también en esta fotografía inflamada de tópicos, pero poética (a mi modo de ver la poesía) al modo en que hay lirismo en un cuadro de Sorolla (qué pena no vivir cerca de Madrid y no haber podido asistir a la celebración más reciente de su pintura) o en excursión a pie por la montaña. Soy un depredador de imágenes y son éstas las que devoro con mayor fruición: me conducen a la ficción pura, me incitan a fabular, me convierten en un demiurgo de mis vicios, me facultan (para bien o para mal) en el antiguo oficio de inventar o de mentir. Hay mucho que inventar viendo esta fotografía: en una de esas habitaciones se estará cometiendo un crimen, un rufián sacrificable estará contando el botín de algún asalto menor o una pelandusca con ínfulas de actriz será la felatriz incansable del típico viajante. El cine abastece de recursos narrativos y la imaginación completa el discurrir mental de todos esos fotogramas falsos. La realidad es también un fotograma hilvanado a otro y así hasta construir un rollo continuo. La vida es cine negro de muy alta calidad. Como el metraje es tan largo, el guionista intercala melodrama, pasajes románticos, escenas lúbricas, trozos de musical y hasta comedia barata. Hay quien vivie en serie B y quien conduce sus días y sus noches en clave <span style="font-weight: bold;">Bergman</span>, en modo adusto y estricto. Hay quien se enfanga en tramas tarantinianas y termina en un callejón con un par de cuchilladas en el estómago y quien se muere sin sobresaltos como si fuese un personaje de una película del<span style="font-weight: bold;"> Ivory</span> más victoriano. Quien espera que llegue el amor y confía en que alguien asome antes de que los títulos de crédito inunden la pantalla. Y la fotografía del motel en Carolina del Norte, en la América más o menos profunda que nos venden y que compramos, exhibe su querencia al desatino narrativo, al festín de las palabras.<br /><br /><br />.<br /></div><br /><div></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32420824-9017476172520319019?l=cinepoesiajazz.blogspot.com'/></div>EMILIO CALVO DE MORAhttp://www.blogger.com/profile/02670708838283480230lerospitolas@yahoo.es5tag:blogger.com,1999:blog-32420824.post-60294971393488497342009-06-23T07:37:00.008+02:002009-06-23T20:18:18.753+02:00Terminator Salvation: Una insana costra de óxido en alta definición...<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_ODupiJ5i07g/SkDI-IqWSuI/AAAAAAAAHsc/Y7aE9-x4oK0/s1600-h/terminator-salvation-cartel.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 281px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_ODupiJ5i07g/SkDI-IqWSuI/AAAAAAAAHsc/Y7aE9-x4oK0/s400/terminator-salvation-cartel.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5350497327118699234" border="0" /></a><br /><div style="text-align: justify;">En cierto sentido, <span style="font-weight: bold;">Terminator Salvation</span> supera las expectativas que crea la emisión de una cuarta parte de toda franquicia. Y aun superando esas espectativas, defrauda. <span style="font-weight: bold;">McG</span> entiende que la saga necesita un revisado que, en modo alguno, empañe la labor acometida por Cameron en las dos primeras entregas. Obvia casi por completo la trama de la tercera, a pesar de que los guionistas de ésa sean los encargados de tirar de la cuarta, y decide colocar sus piezas en un paisaje muchas veces insinuado en la sustancia narrativa de todas ellas. Las supera porque no esconde su operística vocación de paradigma del cine de acción y, al tiempo, plantea un discurso pasajeramente profundo sobre el alcance del progreso y de cómo el apocalipsis de extendida tradición cristiana podría prescindir de arcángeles y de anticristos y sencillamente provenir de la maraña hipertrofiada del cerebro humano. ¿Sumamos ínfulas de matafísica y musculación infográfica y tenemos una buena película? No, me temo. Terminator Salvation se despeña en lo narrativo: todo es previsiblemente sencillo, nada emociona, los diferentes hilos de la narración jamás consiguen un clímax. La parte de cuento, que debiera guiarlo todo, se abisma en la parte visual, y ahí es en donde podemos rebajar el enfado de fans de las dos primeras entregas y considerar que algo salvable queda.<br />Terminator Salvation se desembaraza de toda elocuencia: su hondura es eventual; su construcción plástica de ese apocalipsis satisface al observador neutro y al que tiene en su cabeza un mapa exacto del caos que viene después del exceso, pero aturde a quien inclina su voyeurismo apocalíptico, su querencia al sci-fi mastodóntico de Hollywood, al sostenimiento de una historia, y aquí (esto es lo verdaderamente doloroso) la hay a ratos, según vuele el óxido cósmico por el plató o por la cabeza de este Michael Bay sensible (si es que eso puede ser posible) que ha querido, más que redondear un producto palomitero, limar las asperezas fonéticas que su alegre nombre (Mac Yi) amasa en su no muy extensa carrera.<br />Fría como un sueño de <span style="font-weight: bold;">Asimov</span>, excesivamente confiada a la contundencia plástica, Terminator Salvation tiene un desarrollo confuso y un desajuste absoluto entre el libreto de diálogos de los actores, que tampoco dan equilibrio dramático a unos personajes vacíos y poco emotivos, y la pantagruélica concatenación de imágenes de impacto que perla todo el metraje y en la que fundamenta toda posible afinidad a su propuesta.<br />TS es un blockbuster formidable: un pelotazo en taquilla y un éxito asegurado en las estanterías de los videoclubs. Será (imagino) la descarga más importante de junio y será una referencia absoluta en ediciones blu-ray. A mí, en particular, amante del fantástico, me ha parecido un añadido que, sin entrar en la inconveniencia, tampoco renueva el género ni eleva las ya altas cotas de las dos primeras entregas.<br /><br />.<br /><br /></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32420824-6029497139348849734?l=cinepoesiajazz.blogspot.com'/></div>EMILIO CALVO DE MORAhttp://www.blogger.com/profile/02670708838283480230lerospitolas@yahoo.es2tag:blogger.com,1999:blog-32420824.post-13795738608185980422009-06-22T17:46:00.006+02:002009-06-22T19:17:41.961+02:00Vicios estabulados<div style="text-align: justify;"><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_ODupiJ5i07g/Sj-y48BsNtI/AAAAAAAAHsM/flSbGmFXUNs/s1600-h/722775344.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 276px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_ODupiJ5i07g/Sj-y48BsNtI/AAAAAAAAHsM/flSbGmFXUNs/s400/722775344.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5350191573595076306" border="0" /></a><br />Es posible que el cine nos haga mejores personas. También hay quien no ha puesto un pie en una sala ni ha perdido dos horas frente a la televisión viendo alguna de <span style="font-weight: bold;">Fritz Lang </span>y medra en humanidad con desperpajo. Yo, al menos, en parte, soy como soy por las horas que gasté en miles de películas. Heredé de mi padre, un cinéfilo a la antigua que no admite el cine de ahora, la muy sana costumbre de ir anotando en una libreta las películas vistas. A diferencia de él, que no tenía tiempo de consignar otro dato que no fuese el título o la sala en que la vio (entenderán que entonces no había televisión), yo me excedo a mi manera y reseño el director y alguna que otra cosita frívola como el título en su idioma original o el género en el que se adscribe. Empecé el año en que me casé, lo cual no deja de ser un dato meramente anecdótico porque antes de ese festivo día ya me había metido entre ojo y memoria unas cuantas cintas, pero quiso el azar, cuyas leyes no entendemos y mejor es que no sepamos, que desde ese año (1.992) yo haya manuscrito esos títulos vistos hasta, a día de hoy, hasta ayer que vi o reví la última (<span style="font-weight: bold;">El pequeño Lord, John Cronwell</span>, 1.936) la cifra pasa holgadamente de dos mil. Debo estar perdiendo en calidad humana porque la lista no exhibe la vigorosa musculatura de antes. Nada de lo que preocuparme. Ninguna de las buenas cosas que reporta una película, una de las que se quedan dentro, digo, se pierden definitivamente y al regreso, cuando uno recupera el tono cinéfilo y necesita las raciones habituales de vicio, la felicidad es absoluta. Se tiene la plenitud perdida, se oxigenan los pulmones del alma, que no están en el pecho y se tiene conciencia exacta de que vivir, aparte de cumplir una serie de trámites burocráticos, sociales o laborales, entraña también pequeños palacios de amor puro, de acceso inmediato, que no requieren entrenamiento y ni siquiera exigen contraprestaciones dificílmente pagables. Y eso lo da el cine. Anoche, viendo esta peliculita inglesa de rancio afecto adolescente, pensé en todo eso y me acosté con la certidumbre de que ya va siendo hora de que vuelva a meterme más generosas dosis de fotogramas. Estoy alimentando poco mi lista. Me estoy acostumbrando a ese infame acto de abandono sentimental. Con los libros quise abrir un diario parecido, pero flaqueé, me perdí, escribí un inventario flacucho, desatendido, que desmerecía del alto propósito que lo jaleaba. La vida es larga y tal vez todavía esté a tiempo de abrir un nomenclátor fiable. Y lo de mejor persona es un exceso. No llego a tanto, pero caso de alcance ese clímax sentimental absoluto será, en buena medida, por este séptimo nobilísimo arte.<br /><br />.<br /><br /><br />.<br /></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32420824-1379573860818598042?l=cinepoesiajazz.blogspot.com'/></div>EMILIO CALVO DE MORAhttp://www.blogger.com/profile/02670708838283480230lerospitolas@yahoo.es2tag:blogger.com,1999:blog-32420824.post-75670544758011819782009-06-21T01:42:00.005+02:002009-06-21T01:51:04.760+02:00Teatro de aquí<object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/a18ohYSG6TI&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;"><param name="allowFullScreen" value="true"><param name="allowscriptaccess" value="always"><embed src="http://www.youtube.com/v/a18ohYSG6TI&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object><br /><br /><div style="text-align: justify;">Bello, es decir, <span style="font-weight: bold;">Sergio Maíllo, </span>entusiasta del teatro, me dijo anoche, en su colegio, en una fiesta de fin de curso, que buscara en Youtube su último trabajo. Yo me limito a concederme el gusto de colgarlo en mi página. Se lo merece. Picando, se accede a las demás partes de esta pequeña (y estupenda) obra de <span style="font-weight: bold;">Alfonso Zurro.</span><br /></div><br />.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32420824-7567054475801181978?l=cinepoesiajazz.blogspot.com'/></div>EMILIO CALVO DE MORAhttp://www.blogger.com/profile/02670708838283480230lerospitolas@yahoo.es2tag:blogger.com,1999:blog-32420824.post-85030931568279918222009-06-20T14:42:00.004+02:002009-06-20T14:44:49.647+02:00Un cálido fluido<div style="text-align: justify;"><span style="font-style: italic;">Yo camino entre tinieblas y sombras de muerte</span>: lo dice el<span style="font-weight: bold;"> Cardenal Ricard María Carles</span> en unas reflexiones que <a href="http://www.larazon.es/noticia/siete-claves-sobre-la-fe">La Razón</a> le regala a título sentimental. Hace tiempo que las tinieblas me acompañan. Bien vistas, observadas con bisturí óptico, no son tan terribles. Lo de la muerte, que suena a tragedia, no me intimida. Hasta la fecha, ninguna de esas alarmas apocalípticas me han hecho pensar que estoy a tiempo de salvarme si abrazo la fe y me dejo que mi alma sea evangelizada. Estoy bien así. De hecho estoy estupendamente en este limbo de anarquía teológica en el que he convertido mi travesía por este mundo. Cuando me muera no iré al cielo, pero tampoco me aguarda ningún infierno. Me perderé en las sombras y procuraré dejar en los míos, en los que me quieren, algo de lo que sienta orgullosos. Poca cosa, no crean. No tiene mi vida aristas sublimes ni tiene mi trasiego diario nada que sobresalga. Quizá porque el azar no me obsequió con la fe. Ya lo ha dicho el Cardenal Carles: <span style="font-weight: bold;">Emilio Calvo de Mora </span>camina entre tinieblas y sombras de muerte. No lo ha dicho así, pero como si lo hubiera hecho. E insisto en lo contado: es un paseo de tan grato y lírico paisaje que me pregunto a diario en qué consistirá el otro, el que no veo, el que sucede afuera de mí, en la fe, en la creencia de un mundo a la derecha de un Padre, vivífico, divino y eterno. Me cansa en ocasiones este mundo como para firmar el ingreso en otro del que no tengo la certeza de que sea mucho mejor. Creo, como Borges, que la Religión es una rama de la Literatura Fantástica, pero siempre está el asombro abierto y cualquier día dejo las tinieblas en las que parece que ando y me sorprende la fe en medio del camino. No espero ese día. No entra en mis cálculos la reconversión. Se está muy bien en la disidencia. Como mi amigo <span style="font-weight: bold;">Antonio Linares</span>, me produce cierta urticaria mental perderme en estos devaneos místicos. Él lo expresa de otra manera, pero es que Antonio, al que quiero mucho, tiene un sentido del humor laico de cojones. Camino en tinieblas, pero no me impiden ser feliz. Estoy muy a gusto en la inopia moral, en ese territorio vago y perdido en el que uno no precisa de todos esos aditamentos celestiales. Cada día, escuchénme, màs, pero como dice mi amigo R<span style="font-weight: bold;">afa Roldán</span>, siempre está uno a tiempo de involucrarse, de caer, de sentir ese abrazo, de mirar de frente la luz y sentirse parte de su cálido fluido.<br /><br /><br />.<br /><br />.<br /></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32420824-8503093156827991822?l=cinepoesiajazz.blogspot.com'/></div>EMILIO CALVO DE MORAhttp://www.blogger.com/profile/02670708838283480230lerospitolas@yahoo.es10tag:blogger.com,1999:blog-32420824.post-46812447371356681642009-06-16T20:14:00.003+02:002009-06-16T21:03:36.659+02:00Lecciones de teología<div style="text-align: justify;">tengo la mirada perdida y kim novak progresa como un discreto tumor en los ojos<br />tengo la mirada perdida y dios hace tiempo que no está de mi parte<br />tengo la mirada perdida y el aire quema como una hendidura de carne<br />tengo la mirada perdida y este fuego humilde no me consume ni hiere<br />estoy frente al infinito y el infinito interroga mis ojos y me cubre de luz<br />estoy entregado a esta quietud y no hay en mi voz semilla ni alienta prodigios el verbo<br />es la travesía en lo oscuro que me brota como una plenitud y estalla<br />ha caído y está aquí el ángel que me invita al desmayo absoluto sin tiempo<br />el secreto está a salvo y nada me agrada más que kim novak bajo un cielo inflamado<br />dios respira adentro pero ninguna palabra suya asciende a la carne y pronuncia mi nombre<br />estoy con dios adentro y mi corazón está enfermo como una fruta sangrada a mordiscos<br />cruzo la turbia noche del flexo hacia la desolación<br />tengo la mirada perdida y kim novak me escolta al sueño<br />en esa niebla exquisita de amante recién vertido no pienso en la muerte<br />en el dolor pequeñísimo de la carne vulnerada encuentra mi voz su delirio<br />estoy aquí como siempre hablando conmigo mismo<br />buscando a kim novak como quien se pierde en un sueño<br /></div><br />.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32420824-4681244737135668164?l=cinepoesiajazz.blogspot.com'/></div>EMILIO CALVO DE MORAhttp://www.blogger.com/profile/02670708838283480230lerospitolas@yahoo.es4tag:blogger.com,1999:blog-32420824.post-64861925332220037762009-06-13T00:16:00.004+02:002009-06-13T00:46:08.270+02:00Yo era un tonto y al ver cómo trabajaba Florentino Pérez me convertí en dos tontos<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_ODupiJ5i07g/SjLaGdmLJrI/AAAAAAAAHrs/KSW93CSr8uY/s1600-h/20081118093214012344_cr71.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 397px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_ODupiJ5i07g/SjLaGdmLJrI/AAAAAAAAHrs/KSW93CSr8uY/s400/20081118093214012344_cr71.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5346575512201012914" border="0" /></a><br /><div style="text-align: justify;">En el principio no fue el Verbo. Antes que la palabra aposentara su maquinaria mitológica y la carne fluyese bíblicamente, antes de que Darwin encontrara agujeros en la teocracia del mundo y mucho antes de que <span style="font-weight: bold;">CR7</span> hiciera temblar los cimientos mismos de la economía planetaria, antes de todo eso, ya estaban en el casting de esta historia los virus, las bacterias, los bichitos invisibles de los que salió todo. El mecanismo no lo entiendo porque yo soy de letras y la mecánica de fluidos, la cosa cuántica y el ADN me resultan materia abstracta al punto de que me parecen, más que contenidos de la Ciencia Moderna, argumentos de la Ciencia Ficción. De hecho cada día me siento más incómodo en la realidad y me encuentro más a mis anchas en la ficción, en ese territorio en el que <span style="font-weight: bold;">Florentino Pérez</span>, el <span style="font-weight: bold;">Obama</span> Blanco a decir de algún contertulio radiofónico con buenos reflejos semánticos, sería un personaje menos soberbio o nada soberbio y, por supuesto, no tendría esa labia de funcionario eficiente, hecho a manejar caudales y a repartir beneficios como el que sale a la puerta de casa y barre el polvo nocturno, entiéndame bien, y charla con las vecinas sobre los trastornos que dan los hijos. Pero hoy todo lo veo bajo merengue: veo el mundo convertido en un objeto comprable, vendible, alquilable, reformable. CR7 o CR9 es el icono absoluto. Vamos a escribirlo ahora de otra manera antes de que me venza el sueño (ha sido un día completo como pocos en muchos aspectos): al principio no fue el Verbo ni el Verbo devino Carne. Digamos que en esos arranques titubeantes de lo ya única y muy disciplinadamente orgánico lo que triunfó fue el glamour, la fascinación por lo ajeno, por lo que se nos vende como excelso. Y en aquel mundo unicelular, bicelular, pluricelular, en fin, multicelular para contento mío y finiquito del post, habría (no lo duden ni un instante) bacterias atléticas, mediáticas, destinadas a conquistar el mundo. Caso contrario difícilmente el mundo habría evolucionado para llegar a ser lo que hoy es. Ya saben: Pérez trayéndose a <span style="font-weight: bold;">Kaká </span>y a CR7 o nueve a la disciplina blanca. Eso de la disciplina, aplicado a un equipo de fútbol, siempre me llamó la atención.<br />No desvariemos: como me encanta flipar con el envés de las palabras, que dan cuartelillo para alumbrar argumentos peregrinos fascinantes, estoy pensando en ese instante primordial en el que una definida y marcadamente ya trascendente pareja de bacterias o de virus o de entidades vitales se miran, coquetean, se acercan, se tocan, se sienten cómodos en el magreo místico y dan como resultado final el instante primero. Todo muy pillado con pinzas. Porque esta paleoescritura de bloguero muy tocado a nivel cerebral viene por el glorioso fichake de Cristiano y por la clarividencia financiera y por el desparpajo mediático del señor Pérez. Suena sencillo: Señor Pérez. Díganlo bajito. Pronuncien: Señor Pérez. Repitan. Nada más sencillo. Hay otros Pérez en su planta del bloque o en la Asociación de Padres y Madres del Colegio en el que su hijo o su hija estudian la vida en cómodos fascículos coleccionables. Afuera la realidad se retuerce y a cada minuto que pasa el retorcimiento es más visible y menos nos molesta. Noventa y cuatro millones de euros es el número del día. Al principio no fue el Verbo: fue otra cosa. Y todavía está por ver el lugar al que nos dirigimos. Yo, tan falto de fe, iré al infierno. Y allí, driblando a todos los delanteros ingleses crápulas, estará CR7, que le de la fortuna muchos años de jolgorio celular. Porque lo de hoy no tiene que ser bueno. Algo pecaminoso se esconde en esa cifra monstruosa. O yo sigo ciego y no veo con claridad los driblings del mercado. Buenas noches.<br /><br />.<br /></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32420824-6486192533222003776?l=cinepoesiajazz.blogspot.com'/></div>EMILIO CALVO DE MORAhttp://www.blogger.com/profile/02670708838283480230lerospitolas@yahoo.es6tag:blogger.com,1999:blog-32420824.post-62780524617145472572009-06-09T14:35:00.005+02:002009-06-09T21:34:14.771+02:00Búnker<div style="text-align: justify;">La cultura es una forma de administrar la soledad: se podría vivir eternamente husmeando en lo que otros fabularon o crearon a beneficio de nuestro bienestar. Husmear como un acto delincuente casi. En entender el mundo, en construir una sólida urdimbre de causas y de principios uno puede emplear una vida y hasta entra en lo razonable que entenderlo enteramente (si es que esto puede ser posible) exija cierto abandono de la propia vida. Paradójicamente: para entender la vida tal vez haya que convenir su renuncia explícita. Y vivir entre libros, acunando placeres de la inteligencia, perdido en uno mismo, sin otro extravío que el marcapáginas por el que guiarnos para continuar la secreta decodificación del mundo. Y a veces, cuando la realidad aturde, uno consiente estas frivolidades de la extravagancia creativa y se ve en una habitación, confortablemente insensible al ruido ajeno, consciente de estar perdiendo alguna batalla contra algún enemigo al que sabemos que hay que derrotar, pero preferimos quedarnos en la confortable renuncia y vivir en la banda ancha, en los libros espléndidamente dispuestos en sus anaqueles, en la certidumbre de que no existe mejor vida que la que uno decide que sea la suya.<br /><br />.<br /></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32420824-6278052461714547257?l=cinepoesiajazz.blogspot.com'/></div>EMILIO CALVO DE MORAhttp://www.blogger.com/profile/02670708838283480230lerospitolas@yahoo.es11