<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss'><id>tag:blogger.com,1999:blog-29824663</id><updated>2009-11-16T09:42:19.962Z</updated><title type='text'>Banhoff Zoo</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default?start-index=26&amp;max-results=25'/><author><name>Pablo Ibáñez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03378711419123616672</uri><email>noreply@blogger.com</email></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>207</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29824663.post-1885384255454305514</id><published>2009-11-15T19:41:00.003Z</published><updated>2009-11-15T22:05:26.239Z</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cineskine'/><title type='text'>205.- La muerte de Murnau</title><content type='html'>Cuando ya casi creía que tenía dominado el canon cinematográfico (y no hablo de la SGAE, Dios me libre), ya saben, aquello de Ciudadano Kane, Padrino, Acorazado Potemkin, Intolerancia blablabla... pues entonces va y descubro una peli de la que no había oído hablar en mi vida y que así a bote pronto me ha parecido un peliculón. Luego he investigado un poco en la red, donde he descubierto que se trata de una película de culto, una auténtica revolución del cine rodada en el Berlín en blanco y negro del año 1924. Se titula "El Último" aunque también se la conoce como "La última carcajada" ("Der Leztze Mann") y su director fue Friedrich Wilhelm Murnau.&lt;br /&gt;Al tipo claro que lo conocía, ya había visto su inquietante versión del mito de Drácula, con Max Schreck enseñando colmillos y uñas, (la peli se tituló Nosferatu porque los productores no llegaron a un acuerdo con la viuda de Bram Stoker, que por lo que se ve era el dueño de los derechos del título nobiliario de Conde Drácula)&lt;br /&gt;Vale pues sí tenía a Murnau clasificado, pero ni sabía de esta peli ni de su magnífico protagonista, un actor alemán llamado Emil Jannings que antes de convertirse en nazi y llegar a la dirección de la productora UFA ganó el primer Óscar de la historia al mejor actor por su papel en dos películas de las que tampoco tengo ni idea: "La última orden" de Josef Von Sternberg y "El destino de la carne" de Victor Fleming.&lt;br /&gt;Bien, pues ahí está Jannings, gordo, jorobado, contrahecho, enmarcado en unas frondosas patillas, saliendo de casa a primera hora de la mañana abrigado con su imponente uniforme de portero del hotel Atlantic. Una orquesta acompaña sus pasos de hombre orgulloso que responde con un saludo militar al afecto con que le tratan los vecinos. Jannings es casi un anciano y sin embargo está en la cúspide de su vida, en el punto más alto que ya sólo admite el declive... y el declive está al doblar la esquina. El dueño del hotel Atlantic ha contratado a un portero más joven y más fuerte para sustituir a Jennings, a quien le esperan los baños de caballero como último destino de su vida laboral. He visto el terror en los ojos del viejo portero, en su paso dubitativo, en su expresión incrédula.&lt;br /&gt;Qué película, cómo es posible que una peli muda que tiene más de ochenta años sea mucho más entretenida-profunda-emocionante que la gran mayoría del cine actual. Y más moderna. Porque "El último" fue el primer experimento con la cámara subjetiva (que se desenfoca y gira) y el origen del concepto "cámara desencadenada", según el cual la cámara adopta un papel narrativo a través de todo tipo de zooms, movimientos, ubicaciones y hasta encarnaciones de conceptos tan intangibles como el sonido. &lt;br /&gt;Ante semejante batería de novedades, la incipiente industria cinematográfica de Hollywood no podía quedarse con los brazos cruzados. Dos años después de rodar aquella exitosa película, Murnau emigró a los Estados Unidos y en 1927 realizó para la 20th Century Fox otra película que también sería etiquetada como "una de las mejores de la historia del cine" y de la que yo tampoco tenía ni idea. Se tituló "Amanecer" ("Sunrise") y en aquella primera edición de los Oscar en que Jannings se llevó la estatuilla, la nueva peli de Murnau se llevó otras tres, entre ellas la de Mejor Película.&lt;br /&gt;Llegados a este punto ya está clara la alegría con la que recibí el descubrimiento de estos pequeños tesoros. Este fin de semana han venido Luis y Patri de visita a Sevilla y como yo estaba entusiasmado con las pelis les he ido explicando planos y detalles mientras paseábamos por Macarena y entre cerveza y cerveza. De una u otra manera acababa por salir el nombre de Murnau y al final resultaba inevitable evocar también el accidente que acabó con su vida en 1931.&lt;br /&gt;Fue un accidente de tráfico, en una carretera de California por la que viajaban el director, tres amigos, un pastor alemán y un muchacho filipino de 14 años que Murnau se había traído del Pacífico tras el rodaje de "Tabú", su última película (codirigida con el documentalista Robert Flaherty). No se sabe exactamente qué pasó en aquel coche, pero la homosexualidad de Murnau y su popularidad fueron pólvora suficiente para que estallaron como fuegos artificiales los más variados rumores. El más extendido asegura que en una gasolinera el muchacho filipino, que se llamaba García Stevenson, tomó los mandos del vehículo y pisó el acelerador hasta el fondo para complacer a su jefe y amante. El pastor alemán, los amigos y García Stevenson salvaron la vida. Murnau quedó en su asiento con el cráneo destrozado y el día siguiente expiró en la camilla de un hospital.&lt;br /&gt;El cuerpo fue repatriado a Berlín, donde su madre se encargó de organizar un sentido  entierro. Greta Garbo lloró mares (al otro lado del Atlántico) y Fritz Lang, el otro director-gigante de aquella Alemania de entreguerras-expresionista, se encargó del correspondiente discurso. Dijo algo así: "Dentro de muchos siglos todo el mundo sabrá que hoy nos ha dejado un pionero en la cúspide de su carrera, un hombre a quien el cine le debe su carácter fundamental, artística y técnicamente... Que todos los creadores sinceros tomen a este hombre como su ejemplo... Aloha oe Murnau".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P.D: Además de Murnau, Luis y yo tuvimos decenas de conversaciones distintas en decenas de bares y centenares de calles. Lo pasamos en grande, como los viejos tiempos. Y además cocinó: Espiral de lomo con bacon y queso, acompañado con puré de manzana asada, salsa de dátiles y crujiente de yuca. Hoy se ha vuelto a Granada un pionero de los fogones. Aloha oe Martín!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29824663-1885384255454305514?l=banhoffzoo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/feeds/1885384255454305514/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29824663&amp;postID=1885384255454305514&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/1885384255454305514'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/1885384255454305514'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/2009/11/205-la-muerte-de-murnau.html' title='205.- La muerte de Murnau'/><author><name>Pablo Ibáñez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03378711419123616672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='06932229088215661273'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29824663.post-2839247287418482716</id><published>2009-11-08T20:27:00.005Z</published><updated>2009-11-09T12:39:11.360Z</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Dibujos de Mosca'/><title type='text'>204.- Napoleón fuera de temporada</title><content type='html'>Fragmento de una de las conversaciones entre Stanley Kubrick y Felix Markham, historiador de Oxford que en su momento fue el máximo experto sobre la figura de Napoleón. Omito las respuestas del historiador porque a mí sólo me importan los comentarios de Kubrick:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; - Una vez leí en un libro sobre psiquiatría que el hombre es un animal de ataque o retirada y que cualquier cosa entre ambos le produce un gran estado de ansiedad. Pienso que lo que Napoleón no podía tolerar era ese impasse; si estaba en el camino, en acción, sabía lo que debía hacer, ejecutaba sus batallas maravillosamente. Y si estaba atacando no sabía como temporizar. En verdad, no sabía cómo sobrevivir cuando ni atacaba ni retrocedía.&lt;br /&gt; - Sospecho que no habría sido un buen jugador de ajedrez, incluso aunque jugara mucho, porque una de las claves es reconocer que hay momentos en los que no hay ni movimientos de ataque ni de defensa. Ese intermezzo lo llaman los alemanes zwischenzug. Son los movimientos que a menudo marcan la diferencia en las grandes partidas, porque realmente no tienes nada que hacer. Es una posición complicada.&lt;br /&gt;- Tienes que hacer un movimiento que lo parezca, pero que en realidad no haces nada... Ésa era su debilidad.&lt;br /&gt;- Te das cuenta de que cuando Napoleón está yendo en una dirección, arriba o abajo, no parece demasiado infeliz, incluso cuando va a Elba... Creo que una de las claves de su personalidad es esto: encuentra insoportables las situaciones intermedias.&lt;br /&gt;- ... Obviamente, si le dan a elegir, él va siempre hacia delante, ya sabes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cualquier día me lanzó a conquistar París, you know...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P:D: He pasado el fin de semana en Chipiona (Cádiz), comiendo gambas, bebiendo moscatel y paseando por la playa. Gaviotas gordas. La playa fuera de temporada me hace recordar una película muy bergmaniana de Woddy Allen que se titulaba "Interiores". El faro se ha encendido todas las noches y ha barrido con su haz de luz el mar hasta la línea del horizonte. Hay oposiciones a farero. Y un barco encallado frente a la playa desde hace varias décadas. La casa de Rocío Jurado tiene la fachada cubierta de recordatorios escritos a mano. Secuencia del suicidio. Mucho viento. En 1755 el gran terremoto que sacudió Lisboa provocó un maremoto ante las costas gaditanas; una cruz frente la playa recuerda el momento milagroso en que un cristo de madera detuvo el ímpetu de las olas. Lo último que recuerdo de Chipiona es un gato callejero comiendo un langostino de la mano de Sandra.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29824663-2839247287418482716?l=banhoffzoo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/feeds/2839247287418482716/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29824663&amp;postID=2839247287418482716&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/2839247287418482716'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/2839247287418482716'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/2009/11/204-napoleon-fuera-de-temporada.html' title='204.- Napoleón fuera de temporada'/><author><name>Pablo Ibáñez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03378711419123616672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='06932229088215661273'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29824663.post-5653993517536156794</id><published>2009-11-06T16:44:00.004Z</published><updated>2009-11-08T20:01:39.825Z</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Viajeros sin Lonely Planet'/><title type='text'>203.- John Jackson (1797)</title><content type='html'>John Jackson ha decidido afeitarse la cabeza para pasar desapercibido en su viaje a Constantinopla. No es ninguna estupidez, pues muchos antes que él han descubierto demasiado tarde que ser extranjero en el desierto iraquí resulta bastante arriesgado. Por eso ahora John Jackson, a quien llamaré JJ, se está afeitando la cabeza y por eso no tiene intención de recortarse el bigote, que ya le cubre el labio superior y parte de sus mejillas. Está en Bagdad, navaja en mano, afeitándose en una habitación de esas casas que él tanto odia, sin ventanas, sin luz, parecen una maldita prisión, dice en voz baja mientras se rasura la cabellera.&lt;br /&gt;Pero, ¿quién es JJ? ¿Qué hace él en Bagdad? No sabemos mucho sobre nuestro protagonista, apenas que llevaba algún tiempo en India y que ahora ha decidido regresar a Inglaterra por un camino distinto al que emprendió en su viaje de ida. Se define como un tipo curioso, atlético, buen jinete, patriota y respetuoso con lo que no conoce. Nunca antes se ha afeitado al cero y no puede evitar una sonrisa al verse en el espejo, se ve algo cómico pero se muere de ganas por probarse la ropa que su escolta tártaro le ha comprado en el bazar. Primero los pantalones turcos de color azul, luego el grueso abrigo de color marrón y por fin, no sin problemas, el pesado birrete amarillo. Ya está. Por fin John Jackson puede abandonar Bagdad.&lt;br /&gt;JJ odia esta ciudad. Sí, reconoce que es la mejor ciudad de esta parte del mundo, pero sus calles estrechas llenas de tarántulas y escorpiones, así como los altos precios del bazar la convierten en un lugar poco atractivo. Y menos para él, que es un viajero poco dado a los arrebatos sentimentales, calculador, espíritu cientificista, un hombre más preocupado por quemar etapas que por distraerse con los placeres del camino. A él lo que le gusta es correr sobre un caballo, ver el camino convertido en una cinta desenfocada bajo sus pies, calcular distancias, sudar y dormir poco, es una especie de asceta que tiene más de espía que de viajero. Y sin embargo ahí está, vestido de tártaro, disfrutando el momento, dispuesto a cruzar Bagdad en las primeras horas de esta mañana de 1797.&lt;br /&gt;Lleva dos meses viajando. Su barco salió de Bombay el 4 de mayo y tras hacer escala en el puerto de Muscat desembarcó en Basora, desde donde viene remontando los ríos Eufrates y Tigris hasta Bagdad. Por el camino ha tomado café con el jeque Twyney en Suke-Shue y ha regateado como ha podido a los bandidos que pueblan miserables aldeas como Waasut. Cada día apunta sus impresiones en un pequeño diario de viaje, en el que ha dejado constancia tanto de su paso por las ruinas de Ctesifonte (la mayor ciudad del mundo allá por el siglo VI) como de los pájaros que ha abatido con su escopeta. Lamentablemente JJ es un tipo algo prosaico y parece que la caza le emociona más que las columnas medio derruidas de la vieja Ctesifonte, rival de Roma, capturada por el emperador Trajano en el año 116.&lt;br /&gt;Y sin embargo ahí está, galopando a la estela del guía tártaro que le ha sido asignado, viajando de la forma más pura que imaginar se pueda. En Europa Napoleón sigue librando batallas mientras JJ cruza el desierto kurdo envuelto en olas de un viento tórrido, bajo el sol que le quema la piel. Muchos se preguntarán qué puede impulsar a un hombre a correr semejantes riesgos en una empresa en la que además ha de perder dinero, escribiría después. Se trata de curiosidad, sólo es curiosidad... Quizás la misma curiosidad que me impulsó a leer su diario y que me ha llevado a recorrer cada una de sus páginas con la misma velocidad con la que él cruzaba Asia Menor. Le vi salir de Bagdad y después de una dura travesía le vi llegar a Mosul, donde a pesar de la sobriedad de su estilo fui capaz de sentir el tremendo placer de aquel baño en el hammam. Y le vi luego pasear, con ropa limpia, entre minaretes, mezquitas y bellas mujeres kurdas con el rostro descubierto. Los viaje también son los encuentros, le dijo ante una copa de shiraz al cura veneciano que sólo hablaba en latín. Y después salió al galope otra vez para unirse a una caravana de 3000 camellos que viajaba con escolta y con la que llegó hasta Nissivin, donde descubrió un palacio en ruinas en el que los hombres sacaban agua de un pozo y las mujeres ordeñaban a las cabras. Allí tuvo un cosquilleo, un nosequé que le decía que aquello era bello, pintoresco, pero no supo comprenderlo. Anotó la escena en su cuaderno y volvió al galope desbocado sin parar hasta llegar a la bella Mardin, adonde yo deseaba regresar.&lt;br /&gt;Cómo alguien pudo hacer este viaje hace más de doscientos años, me preguntaba yo mientras caminaba arriba y abajo por las calles empinadas. Seguí paseando durante un buen rato hasta que finalmente desemboqué en el mercado y me volví a encontrar con mi fantasma que hace poco más de un año había estado en aquel lugar. Le saludé cortésmente y seguí mi paseo hacia la terraza del hotel que en aquella ocasión había ocupado. Se divisa desde ella una llanura sobrecogedora, es la frontera entre Siria y Turquía sólo rota por la esfera negra del radar instalado por el ejército turco. Cómo podían los viajeros de entonces enfrentarse a tantos peligros, seguía preguntándome. Y allí estuve, sentado ante la llanura hasta que de nuevo le vi pasar, inconfundible con su birrete amarillo, galopando como un diablo, perseguido de nuevo por el tiempo en aquella carrera de cinco meses  en los que no descansó ni un solo día, huyendo eterno e inalcanzable con rumbo a Diyarbakir, donde tendrá que pasar la noche al raso, como tantas otras, porque las puertas de la ciudad cierran con la puesta de sol. &lt;br /&gt;Y así sigue viajando JJ, que pronto descubrirá el raki que destilan los armenios del Kurdistán y las bondades del agua del río Eufrates. Creo que yo me quedaré algún tiempo más en esta terraza, mirando cómo tiembla la línea del horizonte, releyendo las páginas del diario de John Jackson en las que mezcla desde el pasado nombres mágicos como Sivas, Tokat (la ciudad más bella del imperio otomano), Amasya y Bolu, que un día vio nacer a un niño bellísimo que iría a llamarse Antínoo, favorito del emperador Adriano y de Marguerite Yourcenar. Alquimia del viajero que cruza una Valaquia llena de crucifijos y que sólo se detiene en el lazareto de la frontera austríaca, la línea que separa en aquel entonces dos mundos tan diferentes, oriente y occidente. &lt;br /&gt;Qué impulsaba a los viajeros del pasado, cuando cruzar esa línea del lazareto era abrir la caja de todos los peligros, exponerse a la humanidad hambrienta de forasteros, qué podía impulsar a hombres como John Jackson... La curiosidad, era sólo curiosidad, responderá una voz a mis espaldas en la terraza del hotel.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29824663-5653993517536156794?l=banhoffzoo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/feeds/5653993517536156794/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29824663&amp;postID=5653993517536156794&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/5653993517536156794'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/5653993517536156794'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/2009/11/203-john-jackson-1797.html' title='203.- John Jackson (1797)'/><author><name>Pablo Ibáñez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03378711419123616672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='06932229088215661273'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29824663.post-7066918005288367651</id><published>2009-10-28T20:24:00.004Z</published><updated>2009-10-28T21:24:04.915Z</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Myanmar'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Dibujos de Mosca'/><title type='text'>202.- Paz birmana a lomos de Dowland</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_0aYPvJoDv7k/SuiyUCg1PGI/AAAAAAAAAE4/CY-nzpoTfbo/s1600-h/P2162755.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_0aYPvJoDv7k/SuiyUCg1PGI/AAAAAAAAAE4/CY-nzpoTfbo/s400/P2162755.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5397760210745244770" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_0aYPvJoDv7k/SuiyT0VKnwI/AAAAAAAAAEw/FztJjXOVvio/s1600-h/P2223016.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_0aYPvJoDv7k/SuiyT0VKnwI/AAAAAAAAAEw/FztJjXOVvio/s400/P2223016.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5397760206938218242" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Cierro los ojos y trato de imaginar cómo oscurecen los campos de arroz bajo aquel puente cerca de Mandalay, estoy escuchando la música que John Dowland compuso para el funeral de Sir Henry Umptons y transportado por las cuerdas de un laúd desconocido trato de regresar a aquellos campos vacíos, un edredón verde pálido junto al río, intento regresar de nuevo a la silla que ocupaba aquel día, encender otra vez el cigarro de humo espeso, sentarme y pisar tierra con los pies, insisto, una vez más, lo intento con los ojos cerrados, necesito desesperadamente recuperar algo de aquella paz que hoy parece tan lejana. ¿Con qué tonalidades estará huyendo el sol en el atardecer imposible que trato de inventar? Escojo un azul morado que va aplastando la claridad ambarina del sol crepuscular, sí, voy entrando en el cuadro que sabe a té verde y al humo del cigarro, el músico inglés que me acompaña debe formar parte del cuerpo consular del imperio británico, aunque parezca extraño no desentona en absoluto, sólo es un rezagado de la historia que no abandonó a tiempo los días birmanos de George Orwell y compañía. Luego tomaré un gin tonic a su salud. &lt;br /&gt;Bien, ya me siento mejor. &lt;br /&gt;Cierro los ojos mientras fumo frente a los arrozales y dejo que me invada el sonido vibrante del laúd. Me recuerdo ahora leyendo las páginas de aquel libro de Orwell, mitad novela mitad memorias, estirado en una hamaca cerca de los mil templos de Bagan. En aquél otro atardecer... Qué imagen tan sublime, el cielo rosado recortando una a una las siluetas de campanilla invertida que encierran la sonrisa eterna de Buda. Estoy sentado sobre la bóveda de uno de estos templos, acaricio el pelo de Sandra, que se pierde en la contemplación del horizonte, el laudista inglés interpreta con cierta melancolía el Lachrimae Gementes que le he solicitado. Llevo pantalones cortos y una camiseta vieja, tengo los pies descalzos, vuelve la paz para invadirme como una nube de incienso que lo cubre todo. Pronto se hará de noche, volveremos dando brincos sobre la bicicleta, pedaleando por senderos de arena por los que a duras penas giran las ruedas. Luego la cena, pescado y arroz blanco, cerveza, un cigarro y las estrellas. Y cien laudes y cien laudistas del siglo XVII... &lt;br /&gt;Creo que he hallado algo de paz. El nerviosismo de todo el día ha desaparecido al escribir estas líneas que son una mezcla de recuerdos, imaginación y música, mitad realidad y mitad ficción. Ahora mismo apenas me importa que todo a mi alrededor continúe estúpidamente inmóvil, qué más da que nada acabe de arrancar. Siento mi espíritu sosegado. Tengo el oído lleno de cuerdas que vibran y tengo también la fuerza suficiente para enfrentarme al resto de la noche. Arroz blanco y cerveza. Sandra y las estrellas. Me reconforta pensar que siempre podré encontrar estos refugios en los que esconder la cabeza. Hallar un poco de paz.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P.D: Sí, ya tenemos internet en casa, lo que supone todo un avance en estos cenagosos días. Poco más ha ocurrido en las últimas tres semanas: Pablo vino desde Madrid para visitar Sevilla y acabamos corriéndonos una juerga memorable en Granada. Volver al barrio fue maravilloso y sobre dicho retorno debiera haber escrito en este blog, pero ni siquiera tengo calma para sentarme a escribir, a escribir como es debido quiero decir. En el Realejo todo sigue más o menos igual, Jesús avanza en la culminación de su propio asesinato, Agustín ya murió, han abierto tres o cuatro bares nuevos, con sólo poner un pie en el Campo del Príncipe volví a sentir la inmensa felicidad que siempre siento en Granada. Hay cosas que nunca cambian. Porcel escribió que a Granada hay que volver una vez cada poco tiempo para no olvidar cuál es el objeto de la existencia... Sí, es uno de esos lugares mágicos... como tantos otros que guardo a buen recaudo entre mis recuerdos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29824663-7066918005288367651?l=banhoffzoo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/feeds/7066918005288367651/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29824663&amp;postID=7066918005288367651&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/7066918005288367651'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/7066918005288367651'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/2009/10/202-paz-birmana-lomos-de-dowland.html' title='202.- Paz birmana a lomos de Dowland'/><author><name>Pablo Ibáñez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03378711419123616672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='06932229088215661273'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_0aYPvJoDv7k/SuiyUCg1PGI/AAAAAAAAAE4/CY-nzpoTfbo/s72-c/P2162755.JPG' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29824663.post-4501179130710853907</id><published>2009-10-05T19:37:00.004+01:00</published><updated>2009-10-05T20:16:47.338+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sevilla'/><title type='text'>201.- Pitol en Sevilla</title><content type='html'>Cuando Sergio Pitol llego a Barcelona en los anyos 60 lo hizo sin un duro en el bolsillo, a la espera de unos pasajes para Francia o quizas para Polonia, ya no lo recuerdo, donde esperaba instalarse para dedicar su tiempo a la traduccion y la literatura. Eran los tiempos de la Barcelona oscura, el barrio chino, el franquismo, los hippies de la Plaza Real, las putas del gotico y el trajin humano en la calle Escudellers. A la espera de unos pasajes y algun que otro giro, Pitol fue pasando los dias y las noches alojado en una pension humilde no muy lejos del puerto. Casi se vuelve loco en aquellas semanas que paso encerrado entre cuatro paredes para no gastar lo poco que aun tenia, traduciendo y escribiendo, sudando, escuchando los ruidos de la calle, odiando aquella ciudad en la que por un capricho del destino el se veia encerrado. Finalmente, varias semanas despues, llego el giro a nombre de Sergio Pitol y la amiga polaca (o francesa) por fin dio senyales de vida. Pero para entonces al escritor mexicano ya no le interesaba el norte de Europa. Se habia enamorado de aquella Barcelona que casi le hace enloquecer.&lt;br /&gt;Mas de 40 anyos despues hoy me siento como un pequenyo Pitol, con los bolsillos vacios, encerrado en mi apartamento del centro para no gastar, ahorrando cada centavo para al llegar la noche poder salir a por una cerveza a la plaza de los Terceros o a la Alameda de Hercules. Hace tres semanas que estoy en Sevilla y todavia nada me acaba de salir bien. No tengo trabajo. No tengo cash. No empieza el curso. No tengo internet en casa. Y el sol siempre esta ahi arriba, ardiendo, abrasando la ciudad. Por momentos he odiado a Sevilla y a sus senyoritos de patilla ancha y cinturon trenzado. De hecho aun tengo momentos de debilidad porque no hay indicios de que este por llegar una buena racha. Me consuelo leyendo (ya que no puedo traducir) y recordando la experiencia de Pitol.&lt;br /&gt;Y paseando, a pesar del sol. A pesar del sol y de los sevillanos de derechas, del sevillanismo, del carril bici, de los autobuses urbanos. A pesar de todo ello, porque Sevilla a pesar de ellos es una ciudad maravillosa. Me redime cada manyana la vista del alminar de la iglesia de Santa Catalina, sus rectas almenas que recogen la sombra de una palmera. Pasear es el privilegio de los pobres que pasan el tiempo esperando una respuesta. Asi que mi lujo consiste en visitar la parroquia de San Vicente donde esta enterrado Pedro Cieza de Leon, el principe de los cronistas de Indias, la iglesia de la Macarena, la plaza de San Juan de Palma, el museo de Bellas Artes, el Guadalquivir y los callejones de Santa Cruz. No hace falta mas que tiempo para enamorarse del mapa de Sevilla, del mapa sentimental digo, de los itinerarios de las procesiones, del olor todavia reciente del caballo y del barco que un dia partio hacia las indias. Hay momentos en los que odio esta ciudad. Pero sospecho que acabare por estimarla como ella se merece. Tan pronto acabe este parentesis vital, este momento de indefinicion, cuando empiece a vivir, cuando de nuevo tenga rutinas y cada cosa ocupe su lugar, sera entonces cuando deje de esperar un giro y un telegrama enviado desde Paris (o quizas desde Varsovia, no consigo recordar)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P.D: Hay muchas cosas de las que he querido hablar en estas semanas que han pasado desde mi partida de Barcelona hasta esta tarde en la que actualizo el blog desde el ordenador de Jesse, mi companyero de piso ingles (de ahi la ausencia de acentos y enyes, como en los viejos tiempos asiaticos) Tengo ganas de dedicarle un post al desaparecido Christian Poveda, autor del documental "La vida loca" sobre las Maras en El Salvador. Es uno de los pocos tipos dignos que merecen unas palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P.D: Mi barrio ya no se llama Realejo y, para que andar con rodeos, no es ni la mitad de bueno que aquel. Vivo en Puerta Osario, centro centro de la ciudad, tan cerca del corazon que el estrepito de autobuses, motos y ambulancias siempre obliga a escoger entre mantener una conversacion o abrir la ventana del salon. Los bares del barrio estan bien, pero no matan. Hay una taberna en la plaza de los Terceros que vale un costal por el arte de sus jornaleros, la taberna del Peregil todavia es un misterio para mi y el bar que hay debajo de casa hace un horario tan extranyo que es dificil adivinar cuando esta abierto. Ademas en ninguno de los bares de mi barrio se ve el futbol, no hay un Bar Molino como Dios manda, ni, por ponernos puntillosos, fruteria de los hermanos Pino o el pan de la Conchi. Se que cualquier comparacion con el Realejo no hara mas que recordarme lo feliz que fui en Granada. Tambien se que las circunstancias del momento me hacen juzgar con demasiada crueldad a mi nuevo barrio. Ya ire descubriendo sus cosas buenas. Y si no me crees vuelve a pensar en Pitol.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29824663-4501179130710853907?l=banhoffzoo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/feeds/4501179130710853907/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29824663&amp;postID=4501179130710853907&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/4501179130710853907'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/4501179130710853907'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/2009/10/201-pitol-en-sevilla.html' title='201.- Pitol en Sevilla'/><author><name>Pablo Ibáñez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03378711419123616672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='06932229088215661273'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29824663.post-3902264229457501646</id><published>2009-09-15T17:39:00.003+01:00</published><updated>2009-09-15T18:29:16.239+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Rusia'/><title type='text'>200.- Diario del Transmongoliano (Día 5)</title><content type='html'>Día 5. Y último. He despertado en Nizhny Novgorod, aunque me ha costado orientarme porque el cartel de la estación insiste en el nombre soviético de la ciudad: Gorky, en honor del escritor. Ya estamos cerca de Moscú! El paisaje no deja lugar a dudas: al dejar atrás Novgorod, la tercera mayor ciudad de Rusia, la periferia se extiende durante más de una hora y cada vez aparecen con más frecuencia las pequeñas ciudades, los coches viejos, tendidos eléctricos, huertos y edificios de hormigón. Algún bosque de vez en cuando trata de recordar los días pasados. Es el canto del cisne.&lt;br /&gt;La próxima y última estación antes de Moscú es la bella ciudad medieval de Vladimir. Es una lástima no tener el tiempo ni el dinero suficiente para poder visitarla. De todos modos estamos atentos a las ventanillas para apreciar sus cúpulas y torres a nuestro paso por la ciudad. Es el último atractivo del viaje. Estoy nervioso. En Moscú nos espera Georgy Buranov, un chico de Couchsurfing que nos acogerá en su apartamento del extrarradio durante los próximos días. Al hospedarnos en una residencia privada tendremos un problemilla con el registro del visado; supongo que nos tocará pagar en algún hotel para conseguir el sello reglamentario. Vaya lata burocrática, qué horrorosa sería la vida antes del 89...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;()&lt;br /&gt;Vladimir queda atrás y con ella toda Rusia, multiplicada en bosques y lagos que ocupan 17 millones de kilómetros cuadrados. Con la nariz enganchada en la ventanilla del pasillo he visto el complejo monástico de Bogolyubovo, a pocos kilómetros de la ciudad. Sus cúpulas pintadas de azul celeste, rematadas con esferas y cruces de oro, suponen un punto de pureza en el paisaje. El conjunto, de fachada blanca inmaculada, no es más que el aperitivo de las riquezas monumentales de Vladimir, ciudad milenaria que en el pasado ostentó la capitalidad rusa. La catedral de la Asunción ha sido sólo un escorzo desde el tren, pero tantas cúpulas doradas, torres blancas, el verde metálico de las techumbres y el verde herbóreo de las paredes de una iglesia junto al río... La concentración de historia y arquitectura en Vladimir la convierten en una de las piezas más valiosas del Anillo de Oro, nombre con el que se conoce a la región situada al este de Moscú, a unos 200 kilómetros aproximadamente, donde una tras otra se suceden viejas ciudades de cuento de hadas. Yaroslavl, Suzdal, Rostov-Veliky, Sergey Posad... Todas ellas fueron ciudades-estado en la edad media. Cada una de ellas levantó catedrales y palacios para reafirmar su independencia o para intentar hacer sombra a sus vecinas. Por aquel entonces Moscú luchaba por nacer...&lt;br /&gt;Hace un día propio de este verano europeo que acaba de empezar. Es un sábado caluroso, de luz blanca y cegadora, un buen día para visitar las iglesias de Vladimir, incluso si esa visita queda circunscrita al campo de la imaginación. Este tren no espera a nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;()&lt;br /&gt;Un elemento en el paisaje nos ha acompañado durante nuestro trayecto desde Naushki, en la frontera mongol, hasta las puertas de Moscú. La dacha, la casa de campo rusa. Hemos visto miles de ellas a lo largo de la vía férrea, más pobres y oscuras en el este, con vivos colores y aspecto feliz en estos últimos días, pero siempre la dacha, la misma dacha, ubicua en este vasto país. &lt;br /&gt;Ente Nizhny Novgorod y Vladimir el número de dachas es bastante elevado. Basta con alzar la vista para asistir a una sucesión continua de casas de madera con huerto contiguo. Ahora mismo veo un puñado de ellas. Una está abandonada y medio derruida, es un cadáver habitual en el paisaje ruso, siempre hay una casa entregada a la nada. El resto están habitadas. Algunas, generalmente las más humildes, son residencia de familias pobres, chicos delgaduchos que trabajan el huerto en camiseta de tirantes, botellas de cerveza en el alféizar, el buzón caído, una bicicleta rota. Las que tienen una decoración más cuidada pertenecen a familias bienestantes o a habitantes de la ciudad más cercana, que mantienen la dacha en el campo para gozarla los fines de semana. No es un lujo, es una tradición impulsada por el gobierno comunista de los años 50 para combatir una crisis alimentaria: cada hombre tendrá su huerto y en cada huerto sus patatas y sus cebollas. No hay nada más patriótico que arar la madre patria... malditos nacionalismos... Estas casas tienen marcos de madera pintados de blanco en las ventanas, motivos florales junto a la puerta y caminitos de piedras en el jardín...&lt;br /&gt;Podría seguir apuntando detalles sobre las dachas, pero de repente me doy cuenta de que no tiene sentido, lo que ocurre es que me niego a poner un punto y final a este diario, no quiero que en tres horas este tren llegue a Moscú. Quiero seguir viajando en él la vida entera. Que no se detenga en Rusia, que siga cruzando Europa y que al llegar a Gibraltar salte el estrecho y se pierda en África, me gustaría entonces ver la cara de los dos provodnitsas, que siga corriendo el tren por desiertos y sabanas, que cruce el túnel subterráneo que no existe entre Ciudad del Cabo y Ushuaia y que remonte los Andes, que se vuelvan a subir los tres mongoles con una caja de ponchos y chullos hechos de piel de llama, y subir, subir, viajar comiendo sardinas y pastelillos-gers por toda la vida, descubriendo el mundo a través de la ventana, viendo a Sandra en la litera de enfrente, cómo se estira bajo la manta, sus gestos para encenderse un cigarrillo en el andén, la cámara cargada de fotografías tomadas a 60 kilómetros por hora, los kioskos en las estaciones con los escaparates llenos de latas de cerveza, cruzar a bordo de este tren número 5 el desierto de Arizona y como Phileas Fogg huir del ataque de los nativos americanos que todavía queden en las grandes praderas, no parar en Nueva York porque seguro que habría algún problema burocrático, entrar con todos los vagones en un gran buque transoceánico que nos llevara de vuelta a Europa, con parada en las islas Azores, donde se bajarían los pasajeros que hayan leído la Dama de Porto Pim de Antonio Tabbuchi. El resto seguirá sobre las olas, dentro de su compartimento o jugando a las cartas en el vagón restaurante, la misteriosa mujer rusa que ha pasado cinco días encerrada saldrá vestida como una princesa y cada noche bailaremos en la cena del capitán, seremos todos como los protagonistas de aquel cuento, aquel en el que un barco de desdichados surca los mares por toda la eternidad, incapaces ellos y nosotros de arribar a ningún puerto. Ojalá todo fuera así. Ojalá este viaje no acabará en Moscú.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29824663-3902264229457501646?l=banhoffzoo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/feeds/3902264229457501646/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29824663&amp;postID=3902264229457501646&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/3902264229457501646'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/3902264229457501646'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/2009/09/200-diario-del-transmongoliano-dia-5.html' title='200.- Diario del Transmongoliano (Día 5)'/><author><name>Pablo Ibáñez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03378711419123616672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='06932229088215661273'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29824663.post-7889256683693588221</id><published>2009-09-06T16:36:00.003+01:00</published><updated>2009-09-06T18:47:34.155+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Rusia'/><title type='text'>199.- Diario del Transmongoliano (Día 4)</title><content type='html'>Despierto en la estación de Tyumen, que marca el final del paso del ferrocarril por Siberia. Los montes Urales, la gran barrera geográfica que separa a Europa de Asia, no se encuentran muy lejos de aquí. &lt;br /&gt;Esta noche he soñado con mi pasado futbolero. Llegar a un campo contrario, esperar las llaves del vestuario, vestirme de portero, calentar... Añoro todas esas sensaciones pues la dinámica de grupo y el ejercicio me eran muy preciados. Uno de los muchos proyectos que tengo para animar mi retorno a la normalidad consiste en apuntarme de nuevo a algún equipo. No puedo estar otro año sin hacer deporte.&lt;br /&gt;Mientras soñaba con mi pasado, en esta noche gélida, hemos pasado por Omsk, donde en 1849 sufrió exilio Fyodor Dostoevsky. Antes de quedarme dormido estuve observando la noche a través de la ventanilla, los bosques habían desaparecido y las casitas que de una en una ocupaban los campos soportaban tristemente el embite del viento; una neblina de cuento infantil cubría la escena, que a veces se volvía terrible al aparecer la sombra exageradamente grande y exageradamente negra de un árbol solitario. Era una noche desapacible, fría como quizás lo fueran las noches en la que llegaron hasta aquí Dostoyevski y los otros miles de desdichados que cumplieron exilio en Siberia, un destino atroz para los enemigos del zar, para los librepensadores, los raros, criminales, borrachos, jugadores y después también para los enemigos de la Revolución, los conspiradores, los grandes propietarios, los que necesitaban un proceso de reeducación, una lista interminable de individuos que sufrieron tormento en estas tierras que ahora cruzo. &lt;br /&gt;Recuerdo que el protagonista de "Crimen y Castigo" acababa condenado a trabajos forzados en un penal siberiano, pero no sé si la novela es anterior o posterior al exilio de su autor. Cuando vuelva trataré de encontrar "Enterrado vivo en Siberia" para ganar perspectiva. Otro proyecto para convencerme de que la rutina que me espera no será tan terrible como una de estas noches siberianas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;()&lt;br /&gt;Seguimos parados en Tyumen. Cecilio me ha informado de que puedo bajar a fumar, pero estoy en pijama, cubierto con la manta y todavía no he desayunado. Ha reaparecido la rusa misteriosa del compartimento número 4, así que no estamos solos. No alcanzo a ver la estación, sólo veo un tren que comienza a moverse en dirección a la cercana Tobolsk, antigua capital siberiana, dueña de un kremlin y una ciudad vieja que de haber tenido tiempo me hubiera gustado visitar. Pero tenga prisa por volver. Su Catedral de Santa Sofía, el museo de las Culturas Espirituales de Siberia Occidental o la Mansión Arkhereisky no tienen ningún poder sobre mí. Soy un viajero encerrado en un tren con un destino inalterable. Se me ocurre compararme con Lenin, quien también fue encerrado en un tren en Ginebra, herméticamente sellado, para cruzar Europa en busca de las calles incendiadas de Petrogrado. Lenin era un exiliado político y durante la Primera Guerra Mundial los alemanes pensaron que introducir aquel revolucionario en la retaguardia rusa sería como lanzar una bomba altamente destructiva sobre el palacio del zar. Y así fue. Un tren con salvoconducto especial cruzó de noche todas las fronteras llevando en su interior al hombre que tenía que acabar con 400 años de zarismo, al hombre que al frente de la revolución bolchevique cambiaría el curso de la historia.  &lt;br /&gt;Pero no, yo no soy como Lenin, lo cual es un alivio. Recuerdo que en Ulan-Ude se encuentra el busto de Lenin más grande del mundo. Recuerdo aquella escena mágica de "La mirada de Ulises", de Theo Angelopoulos, en la que otra enorme cabeza de Lenin desciendo por el Danubio. Imaginar mi propia cabeza en semejantes dimensiones resulta abrumador...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;()&lt;br /&gt;Arranca el tren, ya nos vamos de Tyumen y por tanto de Siberia. Aquí se construyó en 1586 el primer fuerte ruso en tierra siberiana, cuatro años después de que Yermak Timofevich y su banda de cosacos saquearan el asentamiento tátaro de Sibir. Tyumen y Tobolsk se erigieron desde entonces como anticipio del expansionismo ruso que iba a recorrer la región en los siglos posteriores. Pero aquellas batallas son historia... Hoy sólo hay una Madre Patria desde Moscú a Vladivostok (con permiso de chechenos e ingusetios) Ya se va el tren en busca de Occidente. Suena pop ruso en la radio del ferrocarril, es hora de desayunar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;()&lt;br /&gt;Hace frío en el interior del tren. Afuera está nublado. Pasamos por una de esas estaciones que parecen totalmente prescindibles, intrascendentes en su anonimato. Estamos en Taanita, o algo por el estilo. Es una pequeña ciudad de casas bajas, oscura, con una iglesia de cúpula dorada que brilla de manera especialmente bella, el único punto de luz entre la oscuridad de las casas de madera vieja. Los bosques son cada vez menos frecuentes, aunque la silueta de los árboles todavía escolta nuestro avanzar. Sandra escucha música bajo el cobijo de una manta. Yo leo echando vistazos de vez en cuando por la ventanilla. A pesar del frío se está bien aquí dentro. No me apetece llegar a Moscú, volver a los quebraderos de cabeza, el registro del visado, los precios, el movimiento de nuevo. Encerrado en el compartimento número 6, viendo el mundo correr, me siento casi feliz. Si tuviera tiempo y dinero compraría un nuevo pasaje al llegar a Moscú y viajaría hasta Vladivostok, la última parada antes de hundirme en el Océano Pacífico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;()&lt;br /&gt;Yekaterinburgo. Poco más de 24 horas para llegar a Moscú. La pasajera rusa me ha hablado por primera vez, aunque sólo ha sido una frase de cortesía mientras esperábamos a que el provodnitsa abriera la puerta. El paisaje comienza a cambiar: ya no hay tantos bosques, por una carretera circulan coches relucientes... En un kiosko de la estación he comprado una bolsa de pan y un poco de salchichón. Cada vez que el tren se detiene somos los mismos pasajeros los que bajamos a tomar el aire, con lo que hemos comenzado a saludarnos. Tengo muchas caras repetidas en mis fotografías de los andenes rusos. La estación siempre queda demasiado lejos y nos contentamos con pasear arriba y abajo por el andén. La cara de aburrimiento que tienen los provodnitsas en la puerta de cada vagón se ha contagiado a los pasajeros, que fuman sin ganas, obligados por el reloj. Apuesto a que entre todos los viajeros de este tren ninguno ha sentido emoción al escuchar el nombre de Yekaterinburgo. Alguno habrá pensado en Boris Yelstin, que nació aquí, otros habrán evocado a las mafias que en los años 90 hicieron tristemente célebre a la ciudad. Pero nadie habrá sentido un vuelco del corazón. Ni siquiera yo, el único turista extranjero, que estaba pensando en los Romanov.&lt;br /&gt;He tratado de imaginar al zar Nicolás II, su esposa y sus cinco hijos entrando en el sótano de la casa del mercader Nikolai Ipatev, donde iban a ser fusilados. Aquella ejecución, una de las más famosas de la historia, tuvo lugar en Yekaterinburgo en el mes de julio de 1918. El zar huía de los rebeldes bolcheviques con la esperanza de enlazar con la resistencia, los rusos blancos, en el orienrte ruso, nuestra Siberia. Para hacer más vívida la imagen he tirado de archivo y he montado las cabezas del zar y la zarina en el cuerpo en blanco y negro de Nicolae Ceaucescu y su mujer atrapados en Targoviste setenta años después, protagonistas de una película salvaje que recoge el proceso y la muerte del antiguo dictador. Veo al zar indignado, sorprendido de que el pueblo pueda condenarle a muerte, acompañado en aquel sótano por toda su familia, su médico personal, la cocinera, el perrito del pequeño Alexis. Todos murieron en cuestión de minutos, fue un baño de sangre ejecutado por un pelotón de fusilamiento que tenía la orden de disparar al corazón de los miembros de la familia Romanov para no desperciar munición. Luego fueron sepultados en una mina abandonada y hasta 1989 sus cuerpos no fueron hallados. La tumba fue abierta en 1991 y en ella sólo se encontraron nueve cuerpos: faltaban los cadáveres del pequeño Alexis y la Gran Duquesa María. ¿Qué había sido de ellos? ¿Habían sobrevivido? Decenas de embusteros aparecieron desde entonces proclamando ser el último de los Romanov. El misterio se resolvió finalmente en 2007 al anunciarse el descubrimiento de los dos cuerpos enterrados no muy lejos del túmulo familiar. &lt;br /&gt;Por un momento he sobrevolado esta estación a bordo de mi imaginación, he entrevisto el pasado, pero enseguida he vuelto a aterrizar. El provodnitsa ha roto el encanto haciéndome señas para que subiera al tren, para que no me quedara colgado en la perla de los Urales. Ya en el tren, todavía en el pasillo, he alcanzado a ver las grandes letras que en color amarillo anuncian el nombre soviético de la ciudad en caracteres cirílicos: Sverdlovsk, un nombre sin poesía alguna, el nombre apropiado para volver del pasado a la rutina ferroviaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;()&lt;br /&gt;Ya estamos en Europa. En el kilómetro 1777 de la vía férrea hay un obeliso blanco que señala la división entre los dos continentes. Así que ya estamos de vuelta. Hace 10 meses, el 27 de agosto de 2008, hicimos el camino inverso. Un ferry nos llevó a la otra orilla del Bósforo y Estambul nos vio poner pie por primera vez en el continente asiático. Desde entonces, diez meses que han parecido diez años, hemos envejecido, madurado como el buen vino, se nos han pegado a la piel los olores de culturas y países extraordinarios. Irán, India, China, un viaje formidable a través de la historia y a través también de las religiones que sostienen al continente más espiritual. Diez meses, diez años, qué más da el tiempo, alguien me dijo sabiamente que el viaje dura lo mismo que un sueño, un segundo, una eternidad. Tenía razón. Siento una ligera tristeza al entrar de nuevo en Europa. Sé que traigo dentro de mí saberes que antes desconocía, conocimiento, experiencia, matices, hondura, sea el nombre el que usted quiera, pero también sé que detrás de mí dejo algo de mi vida. Es la terrible sensación que el viajero experimente al acercarse al final del camino: los días venideros no serán más que una sombra de estos diez meses memorables. Por lo menos hoy cumplo uno de mis sueños: el transiberiano no sólo ha sido un viaje sobre el espacio, también lo ha sido hacia mi interior; y hacia el final de una etapa de mi vida. Adivino en mí un principio de decadencia. Sin duda estoy de vuelta en Europa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;()&lt;br /&gt;Una manera como cualquier otra de pasar el rato. Sandra me ha hecho la manicura. Mis uñas parecen las de otra persona, con su perfil redondeado y su blancura impropia de alguien que lleva cuatro días sin ducharse. Si me observo las manos durante un rato doy un respingo. Pienso en el doble, pienso en Pamuk, pienso en Estambul, inevitablemente vuelvo al principio de este viaje, como si intentase a la desesperada subirme a la rueda del tiempo y volver a empezar, volver a tener la eternidad por delante. Ya ni siquiera hay bosques.&lt;br /&gt;En su lugar cada vez hay más casas de madera (dachas) pintadas de alegres colores, amarillas, verdes, azules, con niños jugando en las puertas y flores en las ventanas. Todos parecen muy felices. Me gustaría cambiarme por ellos y no llegar a Moscú. Las palabras de Pessoa sobre el hombre que viaja en coche acuden prontas a mi memoria. Quiero su vida sólo porque no es mía. Anywhere out of the world. Los bosques de esta zona no sólo son más bajos sino que también aparecen a un nivel inferior con respecto a la vía del tren. Puedo distinguir claramente los campos de un verde intenso detrás de la cadena de árboles, también veo las nubes bajas que por efecto del sol de la tarde aparecen traslúcidas en sus contornos y de un azul liviano en su interior. Cada casa tiene un pequeño huerta de forma irregular, como imprevisibles son los tejados de cada vivienda, siempre de chapa metálica, siempre puntiagudos y siempre diferentes. El sol me da de lleno en la cara. Si sigo mirando por la ventanilla sólo conseguiré que me duelan los ojos, volveré a ver las manchas rojas que veía cuando me ponía al sol en mi terraza granadina. Sandra duerme la siesta de la desesperación. A mí el encierro en este tren me está sentando bien, escribo y pienso durante horas, observo hacia el exterior con la misma intensidad con que me observo a mí mismo, intuyo cierta lucidez inalcanzable, soy consciente de que mañana se desvanecerá toda la magia que tantas horas ha requerido para nacer. Puedo pensar, y eso me reconforta, que todo el camino abierto en los últimos tiempos ha sido necesario para llegar hasta aquí, de ninguna otra manera hubiera alcanzado esta tarde luminosa, no por atajos, no por caminos más largos, la única vía de acceso a este presente que trato de escribir en mi libreta han sido los viajes de mi juventud, juventud que siento agotarse dentro de mis venas. ¿Cuántos años tengo? ¿Qué importancia tiene? ¿Cuántas vidas he tenido? ¿Y cuántas aún he de tener? ¿Cuántas veces ya he pensado que estaba escribiendo el final?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;()&lt;br /&gt;Perm. Una estación sin demasiada historia. Pero ha subido una familia rusa a nuestro vagón! Ocupan el compartimento que en tiempos permaneció a la pareja de Mongolia. El susurro de un padre y su hija llega ahora a mis oídos. Bendito ruido de voces!&lt;br /&gt;Han vuelto los bosques para rodear nuestro tren. A partir de hoy cuando alguien diga la palabra Transiberiano yo pensaré inmediatamente en interminables bosques de taiga que abrazan opresivamente a una casita de madera. En invierno sería todo tan distinto...&lt;br /&gt;El lío de las franjas horarias me tiene loco. No hay manera de saber qué hora es. ¿Hora de Moscú más una, dos o tres horas? ¿Son las nueve de la noche o las seis de la tarde? Generalmente oscurece tarde, pero esto ya pasa de castaño oscuro. Es un día larguísimo, tengo hambre pero el sol se empeña en afirmar que todavía no es la hora de la cena. Estamos viviendo un jet-lag progresivo, caminando en contra del reloj. Me da igual lo que diga el sol: voy a cenar. Son las diez en Ulaan Baatar ¿Pero qué hora tengo en el teléfono móvil? Es la hora de Novosibirsk. El ipod ya tiene la hora de Moscú, aunque ahora que lo pienso quizás sea la de Nizhny Novgorod. ¿Y en la cámara de fotos? ¿¿¿Qué hora es???&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29824663-7889256683693588221?l=banhoffzoo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/feeds/7889256683693588221/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29824663&amp;postID=7889256683693588221&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/7889256683693588221'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/7889256683693588221'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/2009/09/199-diario-del-transmongoliano-dia-4.html' title='199.- Diario del Transmongoliano (Día 4)'/><author><name>Pablo Ibáñez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03378711419123616672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='06932229088215661273'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29824663.post-4003742212171749106</id><published>2009-08-27T22:49:00.005+01:00</published><updated>2009-09-07T16:11:33.885+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Dibujos de Mosca'/><title type='text'>198.- Tesoro infantil</title><content type='html'>Se me ocurrió en Sant Martí de Sarroca, un pueblecito encantador del Penedès en el que viven unos amigos. Íbamos a comprar tabaco cuando encontré entre la gravilla de un parque un cromo de Panini del año 1992. Vladimir Gudelj, jugador del Celta de Vigo por aquel entonces, controlaba una pelota con el pecho en pleno movimiento. Recogí la estampita del suelo y me la guardé en el bolsillo trasero del pantalón mientras le comentaba a mis amigos que aquel futbolista tan esbelto tendría que decirme alguna cosa. Lo hizo poco después, entre absenta y absenta: ¿qué magníficos tesoros se esconden en el cuarto trastero del garaje?&lt;br /&gt;Durante años, décadas, todos los juguetes y otros bultos que la familia ha ido desechando han acabado por ocupar un espacio en dos cuartuchos que por su facilidad para acumular grasa y hollín siempre han despertado la pereza general. Nadie se ha hecho cargo de los dos trasteros y por eso hoy todavía guarda reliquias que ni siquiera los miembros de la familia podemos imaginar. Antes de irme a Sevilla, me dije mientras quemaba un terrón de azúcar, tengo que bajar al trastero y enfrentarme con los recuerdos de mi infancia.&lt;br /&gt;Y hoy ha sido ese día, tenía que ser hoy, no valía otro cualquiera. Después de almorzar con la familia en un restaurante de Barcelona y tras un gin tonic en una terraza a media tarde, me he puesto ropa vieja y he bajado con Sandra a la segunda planta del párking subterráneo. He vacilado al introducir la llave en la cerradura, me sentía a punto de iniciar un viaje en el tiempo, a punto de dar un paso trascendental, como si aquella puerta roja que siempre he visto cerrada al bajar del coche ocultase en realidad los tesoros de un buque hundido. Primero la llave, luego la luz.&lt;br /&gt;He pasado un par de horas abriendo cajas, carpetas, bolsas de plástico, maletas... rebuscando entre papeles de márgenes ennegrecidos, y ni siquiera he conseguido dar dos pasos en el interior del primero de los cuartos, tan grande es allí la acumulación. La historia de mi familia, todos los recuerdos, el pasado, todo lo que hemos sido está allí cubierto de mugre. Una caña de pescar, dos sombrillas de playa, juegos de mesa, una bicicleta BH de color rojo, cajas de herramientas, jarrones, cazuelas, ropa militar, el vestido de novia de mi madre, libros infantiles... Todavía es pronto para hacer un inventario: mañana a primera hora bajaré con mi hermano para seguir desenterrando las herramientas de nuestra infancia. De momento, junto al ordenador, observo el botín de mi primera expedición.&lt;br /&gt;Desde una fotografía de 1991 yo también me observo. Soy el segundo por la derecha, el que está al lado del segundo entrenador de mi primer equipo de fútbol, un alevín B que apenas recuerdo. Mayores recuerdos guardo de mi colección de dinosaurios, figuritas de plástico que fui juntando en una caja de cartón. Encontrarlas ha sido una sorpresa mayúscula, pues ya daba por perdidos a los 17 bichitos que un día formaron parte de mi propio Parque Jurásico. Todos están bien, sólo el velociraptor ha perdido un pedazo de cola pero aún mantiene el equilibrio. Con ellos dormirán esta noche un policía de Lego y el Playmobil negro de zamarra roja y pantalones blancos. ¿De dónde salió este muñeco? ¿Es africano? ¿Por qué lleva una pistolera sin pistola y por qué sonríe si está solo? Me hago estas preguntas mientras le siento en un jeep amarillo y le hago patrullar alrededor de los dinosaurios, que se agrupan en el suelo de mi habitación. Hacen juego, pero creo recordar que el jeep pertenecía a una caja enorme, aquellas de azul celeste, que en un día de reyes trajo hasta mi casa el zoo de Playmobil. No sin pena he tirado a la basura todas las instalaciones (me faltaban algunas piezas), pero he guardado en la bolsa a todos los animales que he podido salvar. En otro rincón de mi habitación pacen ahora tranquilamente una jirafa de cuello articulado, una cebra que ha perdido las rayas al bañarla con jabón, un tigre, un león, un elefante, dos monitos y un caballo que perdió su jinete en alguna carrera que me es ajena. Qué bien lucen todos ellos, cuántas tardes les debo... A ellos y al coche de fórmula 1, también al micromachine de techo blanco (Sandra se ha llevado a casa el avión en el que antaño volaban todos estos cochecitos), a las dos pequeñas bicicletas de paseo, al tótem de unos indios hoy perdidos y a una barca que sin saber cómo ha llegado hasta mi orilla. Es tan salvaje este momento de reencuentro, me debato entre seguir escribiendo o echarma a jugar con mis juguetes. O revisar carta por carta mis barajas infantiles, página por página mis álbumes de cromos, en el que otros jugadores como Vladimir Gudelj controlan el balón con el pecho y lanzan miradas de héroe hacia el horizonte. Quizás alguno de ellos trate de decirme algo. Puede que, enmarcados en su celda, estén más sorprendidos que yo por el cambio de escenario que han sufrido esta tarde. Quién sabe, a lo mejor se preguntan los unos a los otros dónde han quedado sus compañeros de la temporada 87-88 o del Mundial de Italia 90. Estad tranquilos: mañana los salvaré de la muerte...&lt;br /&gt;Esta noche me costará dormir. Parece la noche de reyes, la víspera ilusionante que ya nunca ha de volver.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29824663-4003742212171749106?l=banhoffzoo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/feeds/4003742212171749106/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29824663&amp;postID=4003742212171749106&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/4003742212171749106'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/4003742212171749106'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/2009/08/198-tesoro-infantil.html' title='198.- Tesoro infantil'/><author><name>Pablo Ibáñez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03378711419123616672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='06932229088215661273'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29824663.post-6686955704496145609</id><published>2009-08-18T11:10:00.003+01:00</published><updated>2009-08-18T11:46:44.547+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cineskine'/><title type='text'>197.- Amarcord (Castellón)</title><content type='html'>Luego, cuando te vas de viaje, la gente cree que bajas a las alcantarillas para comerte las ratas. Es curioso. Después de un año de viaje por Asia no consigo recordar un locutorio más sucio que éste desde el que hoy escribo. Los dedos se me quedan enganchados en el teclado, casi no veo algunas de las palabras que escribo porque la pantalla tiene unos chorretones oscuros, un niño pesado como él solo mueve las sillas a mi alrededor mientras su madre habla desde la cabina número 9, qué jaleo arma el maldito... Su madre habla rumano con alguien que desde muy lejos la está poniendo de los nervios. A mí también. De la pared de enfrente cuelga una foto de una de las plazas de Sibiu, aquella de la escalinata de piedra en una noche de verano... Hay 100.000 extranjeros en la provincia de Castellón, gran parte de los cuales ha llegado desde Rumania. Así que salir a la calle es un recuerdo constante de mi viaje transilvano del año pasado. De hecho, todo es recordar en Castellón, tierra de mi familia por parte de madre y hogar de mis veranos infantiles.&lt;br /&gt;Quizás por ello el destino planeó para mi primera noche en la ciudad que viéramos juntos "Amarcord" (Mis recuerdos) de Federico Fellini. Y qué alegría de elección, qué tragedia haber vivido tanto tiempo sin esta película imprescindible, sin la música de Nino Rota, sin los acordeones, ni la playa, ni el abogado en bicicleta ni el harén del Gran Hotel. Ayer fui feliz a medianoche alternando los recuerdos de la infancia italiana del gran Fellini con los de mi propia infancia, mientras sudaba en la cama en una de esas noches bochornosas de Castellón.&lt;br /&gt;Todo son recuerdos... No sé qué habrá sido de mis compañeros de juegos en aquellos veranos que hoy parecen tan lejanos, Jose, Jorge... dónde andarán aquellos niños en pantalón corto, las bicicletas, la piscina a media tarde, los juegos, acampar en el jardín. Hacía años que no volvía a esta ciudad y ayer, al entrar de nuevo en el piso de la calle Montcada, me quedé sorprendido al reencontrar los muebles que un día estuvieron en mi casa de Barcelona, una mesa baja, una reproducción bastante buena de un cuadro de Van Gogh, el olor a mi abuela y a mi tía, el humo concentrado en la habitación de mi tío, las fotografías en blanco y negro del pariente lejano que murió en la batalla de Brunete, el reloj parado desde hace tantos años. Amarcord, mis recuerdos junto al mar...&lt;br /&gt;Puede que esta noche vea de nuevo la película. Creo que una sola vez no es suficiente y además estoy seguro que en las calles de Borgo (ciudad ficticia basada en Rímini) volveré a encontrar filones que hagan referencia a los múltiples universos en los que habito este verano (regreso de un viaje trascendental, vísperas de otro adiós) Ayer sucedió, como sucede siempre con el gran cine, está claro. La muerte de la madre del protagonista me puso cara a cara con la muerte del padre de un buen amigo, acontecimiento que había conocido unas horas antes; vi pasar las escenas del sepelio como sombras de mis propios pensamientos, durante unos minutos me concentré en mis sentimientos. Primero fue la felicidad, pensé, y ahora llega la pena. Me pareció un buen epitafio para mis veranos en Castellón. Primero fue la felicidad, pensé, y ahora sólo queda el recuerdo, recordar las partidas al cinquillo, recordar la primera vez que vine a este locutorio horrible, recordar los veranos de infancia y la navidad en Castellón, recordar aquellos días cuando todavía la familia estaba viva, las comidas al aire libre, la paella, los conciertos del Grup Maig, sí, todo es recordar, recordar también a mi buen amigo, sufrir un poco de su pena, y recordar al fin que no somos sino un péndulo. Primero es la felicidad y luego viene la pena. Volverá después la felicidad y al final todo será un recuerdo. Amarcord. Vagan los molinillos que anuncian la primavera en la primera secuencia de la película; vagan los molinillos sobre la playa en la secuencia que la cierra. Necesito verla una vez más para volver a recordar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P.D: Una visita matinal al cementerio de Castellón ha completado mi particular Amarcord castellonense. Estoy sudando en la soledad de este locutorio. Voy a buscar refugio en la muy añorada Librería Babel.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29824663-6686955704496145609?l=banhoffzoo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/feeds/6686955704496145609/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29824663&amp;postID=6686955704496145609&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/6686955704496145609'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/6686955704496145609'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/2009/08/197-amarcord-castellon.html' title='197.- Amarcord (Castellón)'/><author><name>Pablo Ibáñez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03378711419123616672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='06932229088215661273'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29824663.post-4457842601948111926</id><published>2009-08-11T11:52:00.003+01:00</published><updated>2009-08-11T12:28:51.555+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Brasil'/><title type='text'>196.- Una medalla al mérito</title><content type='html'>He soñado con una medalla al mérito que nunca llegó a su destinatario. Era plateada, tenía grabados los emblemas de la República de Brasil y colgaba de un pedazo de tela verdeamarelho. La medalla ha aparecido en el sueño en manos de un hombre que se liaba a puñetazos con un guardia de seguridad, quién sabe si el protagonista del sueño era yo o era el misterioso húngaro que fue detenido en un hotel de Pamplona. Imposible saberlo porque el tipo que huía vestía gabardina oscura y sombrero de ala ancha, ni siquiera en el momento de alzar el puño dejaba su rostro al descubierto. En aquella violencia oscura, sólo brillaba la medalla al mérito en la mano del ladrón.&lt;br /&gt;Bien es cierto que yo pude ser aquel ladrón. Fue en el archivo municipal de la ciudad de Cuiabá (Brasil) donde encontré la maldita medalla en el interior de un sobre acartonado. Yo buscaba otras cosas, removía con emoción el contenido de una caja en la que descansaban todos los documentos fechados en 1925. Fuera hacía un calor de mil demonios, pero en el interior de la biblioteca se estaba bien, el aire acondicionado mantenía despiertos a un pequeño grupo de estudiantes y a los dos empleados. Yo estaba de pie, pues la caja era bastante alta, cuando descubrí entre los papeles un sobre más grueso que los demás. Lo abrí instintivamente y me quedé en las manos con una medalla al mérito clavada al papel con un alfiler. Me sentí emocionado al leer la carta que acompañaba a la medalla y saber que la República de Brasil se enorgullecía de reconocer el valor de un soldado que acababa de morir. La luz exagerada del mediodía mattogrosense se filtraba por las ventanas y los empleados parecían medio dormidos. Nadie me prestaba ninguna atención y yo me sentí tentado de guardarme aquella medalla y aquella carta para adorarla en el secreto de mi habitación y salvarla así del olvido al que sin duda había sido sometida en los últimos 80 años. Me preguntaba quién era aquél soldado de Cuiabá que recibía una medalla a título póstumo, quién era su familia, por qué oscuro camino había llegado aquel tardío reconocimiento al interior de una caja en el archivo municipal. Con la medalla en la mano, sin gabardina ni sombrero de ala ancha, repasé a los dos empleados y concluí que aunque el robo era algo muy sencillo yo no estaba hecho para esa clase de delitos. Separar a aquella medalla de su contexto, boicotear el trabajo futuro de algún historiador, imaginar al canalla que había robado los documentos que en verdad yo andaba buscando de ciudad en ciudad, pensar todo aquello frente a la caja abierta, y pensarlo en menos de un minuto, fue suficiente para convencerme. La ligerísima tentación de esconderme la medalla en el bolsillo desapareció como si nunca hubiese existido. Y cuando horas después abandoné el archivo me supe feliz tras haber descubierto que yo no era "así". &lt;br /&gt;Ahora leo las andanzas por el norte de España del maldito húngaro del cúter oculto. Le imagino en su habitación de hotel estudiando compulsivamente los mapas que había robado en las bibliotecas de Soria, Toledo, Valladolid, Logroño y Pamplona. Le imagino pero me cuesta trabajo porque no tengo más información sobre él. Sólo sé que coleccionaba mapas de los siglos XVI y XVII. ¿Pero por qué los robó? ¿Pretendía venderlos o sólo quería adorarlos en secreto? ¿Cómo tomó su decisión? ¿Es un ladrón romántico o un pirata sin más? Seguiré atento a los diarios para conocer su pasado y su destino. A él le debo haber recordado el día en que escogí permanecer en el bando de los justos, el día en que gané una medalla al mérito sin reflejos plateados, ni pedazos de tela ni sobres acartonados.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29824663-4457842601948111926?l=banhoffzoo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/feeds/4457842601948111926/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29824663&amp;postID=4457842601948111926&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/4457842601948111926'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/4457842601948111926'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/2009/08/196-una-medalla-al-merito.html' title='196.- Una medalla al mérito'/><author><name>Pablo Ibáñez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03378711419123616672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='06932229088215661273'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29824663.post-3209308951341240832</id><published>2009-08-01T02:57:00.002+01:00</published><updated>2009-08-01T03:10:01.659+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Estados Unidos'/><title type='text'>195.- Comer en el Vesubio (o casi)</title><content type='html'>Sólo faltaba Artie Bucco, todo lo demás estaba en su sitio. La pared del fondo con un fresco enorme que representaba una aldea toscana, la musiquita italiana de fondo, los camareros italianos, las columnas de mármol rosa, los manteles blancos, las copas de vino... El restaurante de Little Italy se llamaba S.P.Q.R. pero para mí se llamaba Vesubio, igual que el restaurante italiano que Tony, sus compinches y su familia frecuentaban en la añorada serie de televisión "The Sopranos". Sólo con la impagable sensación de degustar una ensalada de tomates secos en el mediodía lluvioso de Nueva York ya estoy satisfecho de este viaje.&lt;br /&gt;Y eso son palabras mayores. Porque, para mi propia sorpresa, Nueva York me está gustando. Confieso que venía con unos cuantos prejuicios y tarareaba aquello de "primero tomaremos Manhattan, después conquistaremos Berlín" al poner pie en el aeropuerto. Pero qué va, he descubierto una ciudad que va más allá de los estereotipos. Sé de uno que se viene a vivir a aquí y que será feliz sin paliativos. Las iglesias de Harlem, Central Park, el número 580 de la Quinta Avenida donde vive Woody Allen, el Blue Note en Greenwich Village... y qué más quieren que les diga, sólo llevo un día en la Gran Manzana, pero a pesar del lujo y la decadencia que siempre le asocio esta ciudad tiene un pulso irresistible. Vale, quizás no fuera feliz viviendo aquí, porque yo prefiero el ritmo lento, no me gustan las prisas, la ambición ni el anonimato mutuo, qué le vamos a hacer. Pero quizás sí fuera feliz comprando cada día el New York Times, quizás sí podría encontrar mi barrio en este universo de pijos y snobs. Quién sabe, esta es una vida que no viviré.&lt;br /&gt;Lo dejo por hoy, aún me siento estragado por el jet lag. Llegamos ayer a mediodía y pasamos la tarde en el Madison Square Garden para contento de mi hermano que disfrutó con el partido de la liga de baloncesto femenino entre las New York Libertys y las Washington Mystics. No es que me encante el baloncesto, pero yo también lo pasé en grande, imbuido en el espectáculo total que tan bien domina esta gente, comiendo perritos calientes y bebiendo cerveza a pie de pista mientras en los tiempos muertos salía una parejita de niños a bailar, las cheerleaders hacían acrobacias, cuatro tipos competían en juegos absurdos y el público entero bailaba sin parar en busca de un plano en el videomarcador o una camiseta lanzada por los animadores. Supongo que es lo que tiene esta ciudad, son emociones sin descanso, una excitación constante que emana de todas las esquinas. Y eso que todavía no he salido de Manhattan...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29824663-3209308951341240832?l=banhoffzoo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/feeds/3209308951341240832/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29824663&amp;postID=3209308951341240832&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/3209308951341240832'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/3209308951341240832'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/2009/08/195-comer-en-el-vesubio-o-casi.html' title='195.- Comer en el Vesubio (o casi)'/><author><name>Pablo Ibáñez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03378711419123616672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='06932229088215661273'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29824663.post-1946875927342921542</id><published>2009-07-29T17:16:00.005+01:00</published><updated>2009-07-29T19:03:54.116+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cineskine'/><title type='text'>194.- Un tren (con rumbo a Nueva York)</title><content type='html'>Me pareció razonable ver una peli de trenes, qué menos podía hacer después de varios días repasando las notas del Transiberiano antes de colgarlas en la red. Me pareció razonable y apetecible, por eso rebusqué en la videoteca hasta descubrir dos títulos sugerentes. Uno era "Trenes rigurosamente vigilados" (1966) del director checo Jiri Menzel. Ya había visto la peli, factor de más peso que el buen recuerdo que guardaba de sus imágenes en blanco y negro. Reflexioné con un dedo en la barbilla: ya la he visto, sí, pero es que estaría bien volverla a ver, recuerdo el despertar sexual de Milos Hrma, el joven empleado de ferrocarriles, sí, en la Checoslovaquia ocupada por los nazis que ya comienzan a masticar la derrota, los partisanos, el ambiente de conspiración, los fantásticos personajes en la noche de la estación... Pero no, quiero algo nuevo y además es posible que me quede dormido porque entre el calor y la digestión... Si pudiera encontrar una versión nueva y simple de la peli...&lt;br /&gt;Deseo concedido! &lt;br /&gt;En la otra mano digital tengo "El Tren" (1964) de John Frankenheimer, mi querido director de eficacia televisiva para la hora de la siesta. Y con él, Burt Lancaster fumándose las puntas de los cigarrillos que se liaban en Francia durante la ocupación nazi. No me cuenten más: me subo al tren. Año 1944, se está a gustito con la ventana abierta, un malvado coronel alemán se ha pasado los últimos tres años reuniendo en el museo de Jeu de Paume las mejores piezas del arte moderno francés, los Renoir, Picasso, Van Gogh, Degas y compañía catalogados por los nazis como "artistas degenerados". Qué bueno que es mi coronel que no ha quemado los cuadros, le susurra su secretaria francesa bajo la estúpida mirada de una musa tahitiana de Gauguin. Y el coronel que le dice, eso te lo crees tú mona. Se retiran los nazis de París y el coronel Von Waldheim ordena a sus soldados que empaqueten todos aquellos cuadros. Así empieza la peli, con los créditos corriendo sobre las cajas de madera, los soldados descolgando bodegones cubistas, una pieza instrumental con arreglos partisanos... es un inicio perfecto y mientras escucho la músico comprendo que hoy no voy a dormir la siesta. Pero silencio, eso no importa, ahí tienen a Lancaster fumándose una colilla en su despacho de inspector ferroviario. Los alemanes que trabajan con él no tienen ni idea, pero este tío lidera a un grupo de saboteadores. Es de la Resistencia, sí, pero cuando le propongan detener el tren cargado de obras de arte dará una calada y dirá algo así: "por mí como sí les pegan fuego". Se llama Paul Labiche y es el héroe escéptico que tanto gustaba en el Hollywood en blanco y negro, es buen tipo pero ya está de vuelta, sabe que ningún cuadro vale la vida de un hombre, fuma mientras recuerda los horrores de la guerra. Sin embargo... sí, suponen bien. La gloria de Francia obligará al grupo de Labiche a un último acto de guerra mientras los aliados bombardean París. Qué grande es el duelo entre los dos hombres, Labiche y el coronel, más grande todavía porque el inspector de ferrocarriles no quiere en realidad luchar por esos cuadros, siempre refunfuña, pero amigo, qué es un hombre para oponerse a su destino? Nada, una espada de papel...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No viene a cuento ahora explicar el final de la peli. Baste con decir que viéndola se me fue la tarde y que me encuentro ahora con la maleta sin hacer. Mañana me marcho a Nueva York en un viaje de una semana con toda la familia, un viaje de placer que me apetece desde hace bastante tiempo. Son mis pequeñas vacaciones antes de partirme la cara en Sevilla. Y ya sé que el mundo está lleno de bordes que piensan que llevo meses de vacaciones, pero a ellos qué les voy a decir... esas cosas se aprenden solo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29824663-1946875927342921542?l=banhoffzoo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/feeds/1946875927342921542/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29824663&amp;postID=1946875927342921542&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/1946875927342921542'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/1946875927342921542'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/2009/07/194-un-tren-con-rumbo-nueva-york.html' title='194.- Un tren (con rumbo a Nueva York)'/><author><name>Pablo Ibáñez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03378711419123616672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='06932229088215661273'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29824663.post-2890722753181011507</id><published>2009-07-27T20:36:00.004+01:00</published><updated>2009-07-27T21:26:41.582+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mongolia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Rusia'/><title type='text'>193.- Itinerario del Tren nº5: Ulaan Baatar-Moscú</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_0aYPvJoDv7k/Sm4M4wBrTDI/AAAAAAAAAEo/BtJndqwSbHE/s1600-h/TR231205.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 400px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_0aYPvJoDv7k/Sm4M4wBrTDI/AAAAAAAAAEo/BtJndqwSbHE/s400/TR231205.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5363238375348980786" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Moscú: Punto Kilométrico 0&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Moscú:                     0 Km.&lt;br /&gt;Vladimir:                  191 Km.&lt;br /&gt;Nizhny Novgorod (Gorky):   441 Km.&lt;br /&gt;Kotelnich:                 869 Km.&lt;br /&gt;Vyatka (Kirov):            956 Km.&lt;br /&gt;Balyezino:                 1192 Km.&lt;br /&gt;Perm:                      1434 Km.&lt;br /&gt;Yekaterinburg:             1814 Km.&lt;br /&gt;Tyumen:                    2138 Km.&lt;br /&gt;Ishim:                     2428 Km.&lt;br /&gt;Nazyaevskaya:              2562 Km.&lt;br /&gt;Omsk:                      2716 Km.&lt;br /&gt;Barabinsk:                 3035 Km.&lt;br /&gt;Novosibirsk:               3343 Km.&lt;br /&gt;Taiga:                     3565 Km.&lt;br /&gt;Mariinsk:                  3713 Km.&lt;br /&gt;Bogotol:                   3846 Km.&lt;br /&gt;Achinsk:                   3914 Km.&lt;br /&gt;Krasnoyarsk:               4098 Km.&lt;br /&gt;Zaozernaya:                4265 Km.&lt;br /&gt;Ilanskaya:                 4377 Km.&lt;br /&gt;Tayshet:                   4515 Km.&lt;br /&gt;Nizhneudinsk:              4678 Km.&lt;br /&gt;Tulun:                     4795 Km.&lt;br /&gt;Zima:                      4934 Km.&lt;br /&gt;Irkutsk:                   5185 Km.&lt;br /&gt;Ulan Ude:                  5640 Km.&lt;br /&gt;Zaudinsky:                 5655 Km.&lt;br /&gt;Naushki:                   5902 Km.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Frontera entre Rusia y Mongolia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sükhbaatar:                21 Km.&lt;br /&gt;Darkhan:                   123 Km.&lt;br /&gt;Züünkharaa:                235 Km.&lt;br /&gt;Ulaan Baatar:              404 Km.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Total kilométrico: 5902 + 404: 6306 Km.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salida: 23 de junio de 2009       13:50 (Hora de Ulaan Baatar)&lt;br /&gt;Llegada: 27 de junio de 2009      14:28 (Hora de Moscú)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contando los distintos cambios horarios, el viaje duró 100 horas, hora abajo hora arriba. Lo mejor de todo es que llegó puntual!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29824663-2890722753181011507?l=banhoffzoo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/feeds/2890722753181011507/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29824663&amp;postID=2890722753181011507&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/2890722753181011507'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/2890722753181011507'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/2009/07/193-itinerario-del-tren-n5-ulaan-baatar.html' title='193.- Itinerario del Tren nº5: Ulaan Baatar-Moscú'/><author><name>Pablo Ibáñez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03378711419123616672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='06932229088215661273'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_0aYPvJoDv7k/Sm4M4wBrTDI/AAAAAAAAAEo/BtJndqwSbHE/s72-c/TR231205.JPG' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29824663.post-4326514290884432415</id><published>2009-07-27T16:43:00.005+01:00</published><updated>2009-07-27T20:35:57.797+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Rusia'/><title type='text'>192.- Diario del Transmongoliano (Día 3)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_0aYPvJoDv7k/Sm4BZJJ5xoI/AAAAAAAAAEg/0BjWkCA-SP4/s1600-h/TR251454.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_0aYPvJoDv7k/Sm4BZJJ5xoI/AAAAAAAAAEg/0BjWkCA-SP4/s400/TR251454.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5363225737710651010" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Despierto en Krasnoyarsk. Hace una estupenda mañana que no tengo tiempo de disfrutar pues en cinco minutos el tren vuelve a ponerse en movimiento. De haberme despertado un poco antes, quizás si viajase en tercera, habría visto el puente sobre el Yenisey y el mural de la época comunista (con Lenin al frente) que decora la fachada de la estación de ferrocarriles. Pero ni una cosa ni otra. Comienza el tercer día de viaje. Todavía faltan 4.000 kilómetros hasta Moscú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;()&lt;br /&gt;Desayunamos junto a la ventana durante el trayecto entre Krasnoyarsk y Achinsk. Por la naturaleza de nuestras provisiones el desayuno es la mejor comida del día. Tenemos pastelillos-gers, bollos, zumo y té. Las conservas y el pan palidecen ante tanta opulencia. Hablamos sobre los disturbios en Irán mientras desfilan los bosques ante nosotros. No tenemos ni idea de cómo ha evolucionado la situación en Teherán y en el resto de ciudades. Le explico a Sandra la rivalidad entre Jamenei y Rafsanyani tratando así de esclarecer los motivos profundos de las manifestaciones de las últimas semanas, pero la conversación queda suspendida cuando entramos en la estación de Achinsk.&lt;br /&gt;Como de costumbre me calzo las deportivas y trato de bajar a echar un vistazo. El provodnitsa, a quien hemos bautizado como Cecilio por su parecido con uno de los personajes de El Realejo, no me deja bajar porque una vez más se trata de una breve parada. Su oronda compañera duerme en el compartimento. Fumo un cigarrillo entre vagones. Los tres mongoles que completan el pasaje del vagón están estirados. Dos de ellos, un hombre y una mujer, comparten intimidad: él mira por la ventanilla, ella lee una revista. El otro, acompañado en el compartimento número 9 por un montón de cajas llenas de camisetas, se rasca la barriga. Hay un silencio total en el vagón, ya no escucho el traqueteo del tren, que se ha incorporado a mis pulsaciones. Algún romántico me dirá que el bullicio de una hipotética tercera clase sería preferible. Yo le contestaré que este silencio es una bendición. Intento calcular cuánto debe calcular la reserva de un vagón entero para realizar este viaje... Hace años, cuando vivía en Irlanda, planeé este mismo viaje con Radek. Los precios que encontramos en internet nos hicieron desistir. En España, al tratar de acelerar los trámites del visado ruso, alguna agencia nos ofreció su paquete del Transiberiano: miles de euros por un viaje que no cuesta más de 140. De haberlo sabido hace seis años quizás me hubiese animado. Aunque es mejor así. Entonces viajé con Radek por su Polonia rural y hoy vuelvo a Europa todavía dueño de esta sensación de constante descubrimiento. El destino es un ordenador supremo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;()&lt;br /&gt;Aparecen y desaparecen entre los bosques las aldeas de izba (casas de madera siberianas), con sus bellos marcos pintados de azul claro, verde u otros colores... Estos bosques parecen infinitos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;() &lt;br /&gt;Hemos parado 20 minutos en Mariinsk, que le debe su nombre a María, esposa del zar Alejandro II. He comprado por 50 rublos una bolsa con dos tomates, dos pepinos y un manojo de cebolletas. Los mongoles han expuesto sus camisetas, que han tenido el éxito acostumbrado. La mujer rusa que viaja sola en el compartimento número 4 se ha asomado al pasillo, lo que supone una novedad en su reclusión cotidiana. El provodnitsa Cecilio me acaba de avisar de que la próxima estación con parada de 20 minutos en Novosibirsk. Comienza, recomienza a llover sobre los bosques de taiga. Es hora de almorzar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;()&lt;br /&gt;Despierto de la siesta (toda una institución entre los escasos pasajeros del vagón) y al repasar la guía descubro que Mariinsk se llamó Kiysk hasta 1857 y que creció como foco de la fiebre del oro siberiano. El pasado de esta inmensa región es generoso en episodios idealizables. La fiebre del oro atrajo hasta Siberia, al que igual que ocurriera en tantos otros lugares del mundo, a miles de personas en busca de un destino. Imposible saber qué ocurrió con todos ellos, se perdieron en la historia...&lt;br /&gt;También he descubierto que nuestro tren sí tiene vagón restaurante, aunque nuestro presupuesto (que era sustancioso en Asia pero escaso en Europa) no admite sutilezas.&lt;br /&gt;Escribo con la acostumbrada fachada de árboles en pleno verdor, entre ellos y esta pluma un pequeño bodegón compuesto de un tomate, un pepino, tres cebolletas, dos bolsas de té, pan y crema de cacao. El sol cubre cada objeto con un abrazo cálido, amortiguado por el doble cristal de la ventanilla. Me siento bien, escucho el "Carryin´the load" de Ray Charles, no podía ser otra hora, son las cinco de la tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;()&lt;br /&gt;Cambio de perspectiva: de repente los bosques quedan por debajo de la vía, abriéndose un horizonte de copas verdes ante mis ojos. No sé cuánto durará pero es un alivio. Incluso parece que la distancia entre los árboles es mayor y puedo escrutar en el interior de las arboledas. Es un soplo de aire fresco ante tanto verde abarrotado. Aparecen claros entre los grupos de árboles, pero eso sí, se mantiene la ausencia total de animales. Taiga, le llaman. Ni punto de comparación con la generosa cabaña esteparia... Aquí no hay nadie. Aldeas y ciudades grises de vez en cuando. Junto a la vía he visto un cementerio de vagones y locomotoras, fantasmas oxidados. Alguna que otra vez sorprendo a un trabajador de los ferrocarriles con su chaleco reflectante de color naranja y cuando pasamos cerca de las aldeas adivino el juego de un par de niños, alguien subiéndose a un taxi. Salvo el bullicio contenido de las estaciones, ésa es toda la vida junto al tren.&lt;br /&gt;Llevamos 3.000 kilómetros y 50 horas de viaje. Es decir, de un modo aproximado, estamos en el ecuador de nuestro viaje. No lo llevamos tan mal. Veremos las siguientes 50 horas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;()&lt;br /&gt;Todas las casas parecen vacías, que triste sensación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;()&lt;br /&gt;Novosibirsk. He intentado visitar la estación, que es la más grande de Siberia, pero quedaba demasiado lejos y he sentido miedo de quedarme colgado en esta ciudad. Me conformo con verla de lejos. He hecho algunas fotos y me he fumado un cigarro viendo partir a los tres mongoles que viajaban con nosotros desde Ulaan Baatar. La mujer rusa también ha desaparecido, así que estamos completamente solos en el vagón número 8. Salimos a un provodnitsa por cabeza. No he comprado nada porque no he visto ningún kiosko.&lt;br /&gt;Abandonamos ya lentamente la ciudad, que nos ofrece la visión de algún que otro rascacielos entre amplias avenidas. Es la ciudad más grande por la que he hemos pasado en los últimos dos días. Incluso he visto un gran casino junto a la estación. Pasamos ahora por delante de una bella iglesia ortodoxa de cúpulas doradas y cuerpo de ladrillo rojo, es la Catedral de Alejandro Nevsky. &lt;br /&gt;Todavía se extiende la ciudad ante nosotros cuando cruzamos un largo puente sobre el majestuoso río Ob. Frente a nosotros otro puente sostiene el tráfico que va de un lado a otro de esta ciudad de millón y medio de habitantes.&lt;br /&gt;Novosibirsk debe su existencia al ferrocarril transiberiano. Fundada en 1893 como base para la construcción de la línea férrea, la ciudad se convirtió tras el declive de Irkutsk en la gran metrópolis siberiana. Desde aquí partieron a diario los trenes cargados con el carbón que sustentó la revolución industrial soviética. Gentes venidas de toda Rusia coincidieron en Novosibirsk, que se despide lentamente de nosotros mostrándonos sus suburbios, menos tristes que de costumbre, demasiado próximos a los bosques que circundan la ciudad para rendirse al gris de la periferia. Ya todo vuelve a ser verde, vegetal, inhabitado. En unos minutos el recuerdo de Novosibirsk parecerá producto de la imaginación, tal es la contundencia de los bosques siberianos. Silencio en el vagón. En mis venas siento el traqueteo del tren, que al abandonar la ciudad cruza el ecuador aproximado de este viaje de 6.300 kilómetros a través de Mongolia y Rusia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;()&lt;br /&gt;Tras escribir estas últimas frases he abierto la puerta del compartimento y para mi sorpresa he visto edificios de hormigón y una carretera que corría paralela a la vía del tren. Por unos minutos he disfrutado de la esquizofrenia de nuestras ventanillas: a un lado los bosques que mi mirada no consigue franquear, al otro los últimos jirones de Novosibirsk. Aún veo alguna fábrica al otro lado del pasillo, depósitos esporádicos, los esqueletos metálicos de alguna fábrica abandonada, casas bajas con techo de zinc, una pequeña planta eléctrica, nada, ya nada, sólo verde y cielo más allá de las dos ventanillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;()&lt;br /&gt;Trato de asimilar las gigantescas dimensiones de Siberia. Los Urales marcan la barrera entre Europa y Asia, dando inicio también a las tierras siberianas. Luego todo es Siberia, una región tan grande como China. Sé que hay movimientos autonomistas que codician el control total de los ingentes recursos naturales de Siberia. Es lógico. Lo que me extraña es que a lo largo de la historia no haya existido una entidad política independiente en la región, algo más serio que los intentos desesperados de los Rusos Blancos. Siberia es enorme, inasumible. Esta es mi estúpida conclusión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;()&lt;br /&gt;He salido a fumar entre vagones y he tenido un déja-vu. Me ha parecido ver a Radek y Kzizek sosteniendo cervezas, fumando también, jóvenes como lo fueron y como un día yo también lo fui, los tres riendo, bebiendo y fumando en el tren que cubría la ruta Olsztyn-Augustow. No sé cuántas veces tomamos aquel tren... Es que como si hoy lo hubiera vuelto a tomar. ¿Dónde estará Radek? ¿Cómo estará su hija? Necesito escribirle pronto. Mis fantasmas de Rahoon...&lt;br /&gt;Pasamos de largo por otra estación pintada de verde, con su correspondiente torre de madera cuyo significado desconozco. Trenes parados, casas de ladrillo, algunas dachas de madera, vagones llenos de carbón, aburrimiento total... es el acoso que viene con la última hora de luz (deben ser más de las diez)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29824663-4326514290884432415?l=banhoffzoo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/feeds/4326514290884432415/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29824663&amp;postID=4326514290884432415&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/4326514290884432415'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/4326514290884432415'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/2009/07/192-diario-del-transmongoliano-dia-3.html' title='192.- Diario del Transmongoliano (Día 3)'/><author><name>Pablo Ibáñez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03378711419123616672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='06932229088215661273'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_0aYPvJoDv7k/Sm4BZJJ5xoI/AAAAAAAAAEg/0BjWkCA-SP4/s72-c/TR251454.JPG' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29824663.post-1322390884879507509</id><published>2009-07-20T18:30:00.004+01:00</published><updated>2009-07-20T19:16:59.802+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Rusia'/><title type='text'>191.- Diario del Transmongoliano (Día II - Parte 3)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_0aYPvJoDv7k/SmS0jJSxYxI/AAAAAAAAAEY/pZSYpr34yLQ/s1600-h/TR251460.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 150px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_0aYPvJoDv7k/SmS0jJSxYxI/AAAAAAAAAEY/pZSYpr34yLQ/s200/TR251460.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5360607972360807186" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Media tarde. Deben de ser las seis. Parece que viajemos en primera clase: estamos solos en el compartimento y solo hay un par de personas más en el resto del vagón. Los provodnitsas toman tranquilamente el té en sus asientos, no hay mucho que hacer. Ella tiene el turno de noche, por lo que se ha despertado hace un rato con la misma cara de aburrimiento con la que se ha acostado esta mañana. Él, alto y desgarbado, ya casi ha acabado su turno. Por hoy no tendrá que limpiar otra vez el baño, ni rellenar el samovar, ni estar atento a las estaciones en las que nos detenemos no más de cinco minutos. Envueltos en su silencio, toman el té.&lt;br /&gt;Sandra se duele de a mi vera de sus dolores menstruales, con la música que emana del Ipod como toda medicina. Y yo miro por la ventana, a la espera de novedades en esta sucesión de campos chatos, a veces verdes y a veces pardos, a veces acompañados de bosques y a veces de aldeas miserables. He vuelto a ver fábricas y chimeneas industriales, definitivamente Mongolia pertenece al pasado. Siguen los árboles extendiéndose en todas direcciones, apretados los unos contra los otros sobre un suelo frondos de plantas y hierbajos. No tengo la menor duda de que pronto a este bosque le seguirá un campo ondulado y al campo una aldea oscura y al final de la aldea un granero, un aserradero, una fábrica o un matadero, y luego de nuevo un bosque y así hasta que venga la noche a ocultar el paisaje.&lt;br /&gt;En la próxima estación trataré de bajar a fumar un cigarrillo y comprar cerveza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;()&lt;br /&gt;Bosques, bosques, bosques... es que ya no quedan campos? Es una muralla de troncos pelados, malditos pinos que no me dejan ver más allá... Horizonte cerrado y opresivo, diez metros entre el tren y los árboles. En el cielo hay algunas nubes grises.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;()&lt;br /&gt;Parada de 20 minutos en Zima, un respiro ante tanto bosque de taiga que obstruye el horizonte. Los tres mongoles que quedan en el vagón han bajado su mercancía (camisetas) al andén para venderla a los clientes rusos, que ya esperaban la llegada del tren. Mis compañeros no han tenido demasiado éxito ya que los del vagón contiguo han acaparado toda la clientela gracias a sus maniquís portátiles. Se ha formado una cola considerable. Yo he bajado a echar ese cigarrillo, comprar un par de cervezas (mi primera compra en rublos) y hacer unas cuantas fotos. Estirar las piernas me ha sentado bien. Caía sobre la estación de Zima una pequeña lluvia de... cómo explicarlo, soy un inútil, esas cositas blancas que han de provenir de algún árbol o de alguna planta y que convierten algunas primaveras en un martirio para los alérgicos. Pienso cuán diferente ha de ser el clima en invierno por estos pagos. Zima significa, literalmente, "invierno" y fue uno de los principales centros de recepción de exiliados y condenados a trabajos forzados. Vuelven los bosques... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;()&lt;br /&gt;Parada de 15 minutos en Nizhneudinsk. Creo que son las once de la noche y todavía hay algo de luz. Oscurece muy tarde. La provodnitsa no me ha dejado bajar a fumar porque según ella sólo parabamos dos minutos. Gracias a ella hemos descubierto que entre vagones hay un espacio para fumadores. Los mongoles siguen vendiendo camisetas en cada estación. Tengo sueño, pronto me iré a dormir...&lt;br /&gt;Sí, son las once y diez de la noche. Mañana a las 8 llegamos a Krasnoyarsk. Si me despierto a tiempo veré el histórico puente de un kilómetro sobre el río Yenisey. Caigo en la cuenta de que hoy es 24 de junio, lo que hace que me pregunte si el solsticio de verano tiene algo que ver con esta inusitada claridad a las once y media de la noche. En tres horas cambiaremos de franja horaria, lo que sin duda es parte de la explicación. Aún así, ver los últimos destellos anaranjados de la puesta de sol a esta hora tan tardía me desconcierta. Parece que comienza a llover, el cielo está cubierto de nubarrones. Apago la luz para disfrutar desde la litera de este inesperado espectáculo nocturno iluminado con luz crepuscular.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29824663-1322390884879507509?l=banhoffzoo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/feeds/1322390884879507509/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29824663&amp;postID=1322390884879507509&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/1322390884879507509'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/1322390884879507509'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/2009/07/191-diario-del-transmongoliano-dia-ii.html' title='191.- Diario del Transmongoliano (Día II - Parte 3)'/><author><name>Pablo Ibáñez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03378711419123616672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='06932229088215661273'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_0aYPvJoDv7k/SmS0jJSxYxI/AAAAAAAAAEY/pZSYpr34yLQ/s72-c/TR251460.JPG' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29824663.post-5738087492593695165</id><published>2009-07-19T16:14:00.002+01:00</published><updated>2009-07-19T16:54:32.785+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Andalucía'/><title type='text'>190.- Una carta en un barranco</title><content type='html'>Hace un año paseaba junto a un barranco en la Alpujarra granadina, era un bello día de junio, soleado, prometedor. En las afueras del pueblo de Cástaras, entre un montón de revistas viejas, encontré una carta que volaba a ras de suelo. Alguien pensó que era basura y ahora yo la recogía junto al resto de la correspondencia de una familia anónima. Desde entonces sus palabras han dormido entre las hojas del cuaderno que utilizaba aquellos días. Hoy, en la tarde de un domingo siestero, he vuelto a leer las cartas y he pensado que a lo mejor hay alguien que algún día se emocione al encontrar las palabras de su padre en este blog. También he pensado que el documento es un superviviente que nos habla del éxodo rural en la segunda mitad del siglo pasado. Por lo que sea, la carta me gusta. Espero que a vosotros también:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Barcelona a 8 del 4 del 74&lt;br /&gt;Queridos padres y hermano, desearé que a la llegada de ésta os encontréis bien. Yo quedé bien gracias a Dios.&lt;br /&gt;En primer lugar sus digo que acabo de llegar del trabajo y me he puesto a escribiros porque si lo dejo para después no me acuerdo y después cuesta más hacerlo.&lt;br /&gt;También me preguntáis si he comprado el radio cassette pues cuando recibí vuestra no lo había comprado pero ahora como cobro por semanas, cobré el sábado y lo compré, no por recibir vuestra carta, hacía cuenta comprarlo hace bastantes días pero también sus digo que esto cuesta tanto como una vaca pero yo tenía ese gusto y lo he cumplido porque no paraba ni un momento y así pues me estoy un sintiendo música y luego hago lo que me parece. &lt;br /&gt;Bueno, sus digo que me ha costado 9.000 pesetas y no lo he pagado del todo, me quedan que dar 4.000 pero lo he hecho de esa manera porque si sale malo lo puedo cambiar y pagándolo al contado pues ya tiene más pegas.&lt;br /&gt;De lo que decís que le han echado la carretera a Timas pues yo me alegro de que esté ese terreno bien ambientado para cuando yo tenga coche pues pueda ir por todos esos pueblos.&lt;br /&gt;Vosotros tomáis a broma lo de los coches pero yo sus digo que mientras no me lleve el carnet me voy por ahí, pero me lo tengo que sacar y el coche después hay tiempo porque el carnet cada año va más astrujado y desta no pasa.&lt;br /&gt;Serafín de los que me dices que eres un dormilón pues yo te gano, pero me he comprado un despertado que me hace andar deprisa y me da un coraje que lo rompía, pero qué vamos a hacer, él gana su jornal con llamarme y toca más fuerte que las campanas de Cástaras.&lt;br /&gt;Bueno, no tengo más que contaros. Lo único que sus puedo decir es que estoy escuchando "España para los españoles" y está muy bien y ahora me voy a comer que mañana tengo que estar en pie a las 6 de la mañana porque ahora estamos recuperando el jueves Santo y luego me tiraré 5 días de descanso en la semana santa. &lt;br /&gt;Sin más que deciros se despide vuestro hijo y hermano que lo es&lt;br /&gt;Firma."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sé que es una carta cualquiera, una más de las que se escribieron hace 25 años, pero sentado al bar de aquel pueblo, con mi colección de cinco cartas con Francisco Franco en forma de sello, allá sentado comiendo un poco de jamón, bebiendo cerveza y mirando por la ventana, a la plaza, a la calle desierta, imaginé al hombre que firma la carta, escuchando la radio, en camiseta imperio, tumbado en la cama con un cigarrillo en el pisito que estuvo y que quizás todavía esté en la calle de la periferia barcelonesa que aparece en el remite. Y más fácil me fue dibujar el cuadro de la familia en el pueblo en una noche de abril, sentados a la mesa, olor a pan y olor a aceite, escuchando leer a Serafín las palabras de un hermano que ahora vive en otro mundo hecho de tecnologías tan increibles como la radio o el despertador, el padre sobre el bastón que habla de su hijo que conduce coches y que paga a plazos, los hombres bebiendo vino en este bar y los hijos viajando en un tren que llega a primera hora de la mañana a la estación de Francia, protagonistas todos ellos de una página de España. &lt;br /&gt;Sé que es una carta cualquiera sin más valor que el que yo le quiera dar. Por eso le tengo tanto aprecio...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29824663-5738087492593695165?l=banhoffzoo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/feeds/5738087492593695165/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29824663&amp;postID=5738087492593695165&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/5738087492593695165'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/5738087492593695165'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/2009/07/190-una-carta-en-un-barranco.html' title='190.- Una carta en un barranco'/><author><name>Pablo Ibáñez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03378711419123616672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='06932229088215661273'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29824663.post-9110648371097939252</id><published>2009-07-14T19:25:00.007+01:00</published><updated>2009-07-20T19:10:12.264+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Rusia'/><title type='text'>189.- Diario del Transmongoliano (Día II - Parte 2)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_0aYPvJoDv7k/SmSyvv3e4CI/AAAAAAAAAEQ/rR3MOwQR5_8/s1600-h/TR231218.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 150px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_0aYPvJoDv7k/SmSyvv3e4CI/AAAAAAAAAEQ/rR3MOwQR5_8/s200/TR231218.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5360605989850505250" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;10 de la mañana. Pasamos sin parar por el puerto de Mysovaya, donde cien años atrás comenzaba y finalizaba el recorrido del "Baikal" y el "Angara", los dos barcos que transportaban a pasajeros y vagones sobre el lago Baikal en los primeros tiempos del Transiberiano. Cuántos esfuerzos, cuántas vidas perdidas para hacer avanzar el proyecto de los zares hacia los confines orientales de Siberia. Los mejores ingenieros, miles de convictos y trabajadores mal pagados, millones de rublos... una inversión colosal para construir una línea férrea sobre los inestables terrenos que rodean el lago. Era tal la dificultad que desde 1900 operó la línea de ferrys Mysovaya-Port Baikal como única solución para salvar el lago. Incluso una vez, en una situación de emergencia, llegó a tenderse una vía sobre el lago helado en invierno. Fue en 1904, en plena guerra entre Rusia y Japón. Los soldados que viajaban en los trenes que intentaron cruzar el lago murieron congelados al romperse el hielo bajo el peso del ferrocarril. Iban hacia una muerte inútil y la encontraron antes de llegar al frente de batalla.&lt;br /&gt;Finalmente, unos años más tarde, se concluyó la construcción de la vía férrea que rodeaba la orilla meridional del lago, haciendo inútil la presencia del "Baikal" y el "Angara", que nunca más volvieron a zozobrar bajo tormentas de nieve con el vientre hinchado de vagones y pasajeros. Acababa de nacer el Ferrocarril Circumbaikal, que conectaba en un viaje por tierra los viejos puertos de Mysovaya y Port Baikal.&lt;br /&gt;Hoy el lago nos acompaña prístino y sereno durante horas. Sus aguas cristalinas dejan pasar el sol, sobre la lejana línea del horizonte se adivina una cadena de acantilados. Vuelven de nuevo los bosques siberianos, que ocupan todo el espacio alrededor del lago, dejando apenas espacio para el discurrir de la vía, un pasillo estrecho entre el lago y el bosque por el que corre este tren que viene de Mongolia. A lo lejos, se adivinan las cimas desnudas de dos montañas, tocadas con dos borrones de nieve. Es verano. &lt;br /&gt;Mientras escribía he visto la primera iglesia ortodoxa. Tenía la cúpula pintada de azul, rematada por una cruz dorada. Los bosques esconden y muestran alternativamente el paisaje. Aún no llevamos 24 horas en el tren y el viaje ha de durar más de 100. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;()&lt;br /&gt;Paramos dos minutos en Baikalsk. No me dejan bajar a fumar un cigarrillo. En Slyudyanka, que ya aparece por la ventanilla, se acaba nuestra relación con el lago Baikal. Aquí nos despedimos de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;()&lt;br /&gt;Despierto de la siesta. Irkutsk, la "París de Siberia", ha sido engullida por el tren mientras dormía. Intuyo que no queda mucho del antiguo glamour de Irkutsk, donde en 1826 fueron confinados los rebeldes decembristas, que el 26 de diciembre del año anterior habían intentado sin éxito dar un golpe de estado contra el zar Nicolás I.&lt;br /&gt;Era imposible que su rebelión triunfara, pues no eran más que un grupo de aristócratas liberales, bienintencionados, pero sin experiencia conspirativa ni respaldo popular. Desconozco si llegaron en calesas y traje de gala a la plaza del Senado de San Petersburgo, donde escenificaron su golpe de salón. Al zar sólo le llevó un día retomar el control de la plaza después de que sus tropas derribaran a balazos a 60 de los sublevados. Cinco de los líderes serían fusilados cinco horas después y 121 organizadores serían condenados a trabajos forzados, prisión y exilio en Siberia. Algunos de ellos fueron enviados a Chita, en el sector más oriental de Siberia, donde las condiciones climáticas y laborales en las minas donde trabajaban eran extremadamente duras. Los más afortunados, seguidos por sus engalanadas esposas y su corte de criados, acabaron en Irkutsk, antigua guarnición cosaca fundada en 1651 para controlar a los Buriatos.&lt;br /&gt;La ciudad, que en el siglo XVIII había servido de base para las expediciones rusas al norte y al oriente, se había convertido en un centro administrativo y comercial, una aburrida capital de provincias que recibió con los brazos abiertos a los "héroes" decembristas. Así nació el sobrenombre de la "París siberiana": mientras los hombres se deslomaban en los campos y en las minas cumpliendo su condena, las princesas, condesas y baronesas respectivas introdujeron en Irkutsk lo más selecto de la cultura occidental y las últimas modas. Fundaron hospitales, teatros, sociedades científicas, diarios que poco a poco transformaron a la sociedad local hasta convertirla en una pequeña San Petersburgo.&lt;br /&gt;A la muerte de Nicolás I, en 1855, los decembristas fueron amnistiados. Habían pasado 30 años, pero muchos de ellos decidieron regresar a su antigua vida en la capital. Su partida, sin embargo, no alteró el ritmo de Irkutsk, que a la sombra de su nobleza había desarrollado una próspera sociedad de mercaderes. Tanto fue así que cuando en 1917 estalló en Rusia la revolución bolchevique, la burguesía de Irkutsk recuperó la bandera de los decembristas para defender su estilo de vida ante un enemigo de diferente signo. El Almirante Kolchak, explorador del océano Ártico, encabezó la resistencia de los rusos blancos en Siberia, que acabó en 1920 con la captura y ejecución de Kolchak y los otros cabecillas. &lt;br /&gt;Los decembristas y los rusos blancos, Nicolás I y Vladimir Lenin, Maria Volkorkaya, princesa de Siberia, y el Almirante Kolchak, fantasmas todos de un pasado por el que paso de puntillas...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29824663-9110648371097939252?l=banhoffzoo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/feeds/9110648371097939252/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29824663&amp;postID=9110648371097939252&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/9110648371097939252'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/9110648371097939252'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/2009/07/189-diario-del-transmongoliano-dia-ii.html' title='189.- Diario del Transmongoliano (Día II - Parte 2)'/><author><name>Pablo Ibáñez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03378711419123616672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='06932229088215661273'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_0aYPvJoDv7k/SmSyvv3e4CI/AAAAAAAAAEQ/rR3MOwQR5_8/s72-c/TR231218.JPG' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29824663.post-5397120868998902583</id><published>2009-07-14T18:44:00.002+01:00</published><updated>2009-07-14T19:25:02.615+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mongolia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Rusia'/><title type='text'>188.- Diario del Transmongoliano (Día II - Parte 1)</title><content type='html'>Cerca de Ulan Ude, capital de la República Buriatia. Desayunamos, pero sólo tenemos un vaso, así que espero a que Sandra termine su té para poder beber mi zumo. El provodnitsa pasa la aspiradora, nos hemos quedado solos en el vagón. Casi todos los estraperlistas, mujeres en su mayoría, han bajado en Ulan Ude, antiguo puesto comercial en la ruta caravanera del té entre China e Irkutsk, y por lo que parece, también hoy activo mercado en la ruta de las falsificaciones entre Pekín y Moscú. &lt;br /&gt;Ya estamos en Rusia, aunque parte de la población de esta zona forme parte de la minoría étnica buriata, el mayor grupo indígena de Rusia. No sé nada sobre ellos, apenas que en Rusia suman 400.000 habitantes y en Mongolia no más de 50.000, que los buriatos esteparios se convirtieron al budismo tibetano mientras que los que vivían en los bosques occidentales conservaron el shamanismo tradicional. Sé poco, pero los tengo muy presentes pues la rama mongola de los buriatos habita en la esquina nor-oriental del país, en las aldeas de Batshireet, Dadal... esos nombres mágicos que finalmente no pude visitar. Dejar atrás Ulan Ude es dejar atrás definitivamente el recuerdo de Mongolia.&lt;br /&gt;El paisaje hoy es diferente. A pesar de que seguimos el curso del río Selenga, que huye de Mongolia para morir en el lago Baikal, las praderas y los caballos han desaparecido. En su lugar hay bosques tupidos y algún que otro campo cuajado de florecillas amarillas. Ya no hay gers, las aldeas están formadas por casitas de madera con un puntiagudo tejado a dos aguas. Veo huertos y de vez en cuando un edificio de hormigón, signos inequívocos de sedentarismo. Los árboles constituyen una presencia extraña para mis ojos acostumbrados a los horizontes vacíos de la estepa y el desierto. Nos acercamos a Siberia y al lago Baikal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;()&lt;br /&gt;Ayer, casi a medianoche, cruzamos la frontera. Tal y como sospechaba abandonar Mongolia fue una simple formalidad, justo lo contrario que entrar en territorio de la Federación Rusa. Primero una agente de inmigración recogió nuestros pasaportes y nos hizo abandonar el compartimento para que su compañera pudiese comprobar que no había nadie escondido. Tras media hora de espera, otra mujer, esta vez una agente de aduanas, subió al tren con la imposible misión de fiscalizar las mercancías de los contrabandistas. Se tomó su tiempo con cada uno de ellos, pero ella era consciente de su derrota, no hacía más que repetir la rutina de todas las semanas.&lt;br /&gt;Vestidos con la misma camiseta, las mismas zapatillas, con el mismo chorizo bajo el brazo, una botella de whisky de garrafa en la bolsa, un manojo de cien llaveros y una pamela, el batallón de mercaderes mongoles fue obligado a abandonar el tren para una inspección detallada. A nosotros nos dejaron relativamente en paz previa inspección ocular del equipaje. Nuestra compañera de compartimento, nerviosa como un flan, siguió a sus colegas. Sandra iba narrándome sus peripecias desde el pasillo, mientras yo ensayaba sueños cortos en mi litera, la número 21.&lt;br /&gt;Desperté de uno de ellos con el ruido de los contrabandistas subiendo a bordo. Algunos venían taciturnos, como la mujer que escondía diez sujetadores entre sus pechos, pues lo habían perdido todo. Otros, como nuestra compañera, rebosaban felicidad. Todavía parados en la estación rusa de Naushki, con la policía al otro lado de las ventanillas, cada uno sacó de su bolsillo el papelito en el que tenía apuntado la ubicación de sus mercancías. Entre risas se devolvieron los chorizos, las gafas de sol, las zapatillas, el whisky y tantas otras menudencias por las que obtienen un beneficio miserable. Con la bolsa al hombro (insisto: todavía junto a la garita de aduanas) las mujeres se apearon y subieron a los coches que las estaban esperando junto a la estación. &lt;br /&gt;Leí en algún sitio que antes de controlar este negocio, la mafia rusa enviaba a sus matones a la frontera para desvalijar a los pequeños comerciantes mongoles que se jugaban el pellejo traficando con baratijas. El mundo es un lugar cruel...&lt;br /&gt;Cuando todas hubieron bajado la locomotora dio un soplido y el tren se perdió en la noche. Yo ya estaba profundamente dormido, soñando con los caballos negros de una familia buriata. Esta mañana me ha despertado la última contrabandista de a bordo, que aporreaba la puerta de nuestro compartimento: había perdido parte de la mercancía y ahora la buscaba por todo el vagón. Eran las seis de la mañana. No me he enfadado con ella porque quería madrugar para ver nuestra aproximación al lago Baikal. Y en ello estamos, acercándonos al lago más profundo del planeta, todavía rodeados de bosques y de campos, de aldeas de madera y en último plano de montañas bajas que aparecen y desaparecen entre las copas de los árboles. Sandra me hace un gesto con la mano, parece que ya se adivina el lago.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29824663-5397120868998902583?l=banhoffzoo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/feeds/5397120868998902583/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29824663&amp;postID=5397120868998902583&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/5397120868998902583'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/5397120868998902583'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/2009/07/188-diario-del-transmongoliano-dia-ii.html' title='188.- Diario del Transmongoliano (Día II - Parte 1)'/><author><name>Pablo Ibáñez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03378711419123616672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='06932229088215661273'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29824663.post-9153662619062137877</id><published>2009-07-14T18:06:00.003+01:00</published><updated>2009-07-14T18:44:17.716+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Dibujos de Mosca'/><title type='text'>187.- Y al fin el fin</title><content type='html'>No sé escribir sobre el regreso, tampoco sé escribir con acentos. Si miro a mi alrededor descubro que todo lo que me rodea es extraño, incomprensible a pesar de su antigüedad. Me cuesta hasta mirar por la ventana para toparme una y otra vez con el mismo paisaje descafeinado hecho de patios y azoteas. ¿Dónde estoy? ¿Realmente éste es mi hogar, el lugar en el que pasé la infancia y la adolescencia? Puede que haya crecido y por eso ahora las dimensiones me resulten tan diferentes. ¿Quién colgó todos estos afiches en las paredes de mi habitación? Justo ante mi vista pende una fotografía de un viejo café del Rosellón, sobre su puerta verde toca la trompeta Miles Davis y a su lado hay una panorámica de Praga en blanco y negro, el castillo de Edimburgo, el Naviglio de Milán acompañado de un adagio que empieza con unas palabras desconcertantes: &lt;br /&gt;Che fissa nel Naviglio quell´uomo appoggiato al suo ciglio?&lt;br /&gt;¿Qué busco yo en el Naviglio, en su corriente opalina que se pierde más allá de la postal? ¿Qué es lo que realmente busco al pasear la mirada por la superficie vestida de mis paredes? Supongo que trato de establecer vínculos con el estudiante que en el pasado vivió en esta habitación. Busco imágenes que me hablen de él para así acortar la distancia que hoy nos separa. Acabo de regresar de un largo viaje que parecía no tener final, él soñaba con un viaje parecido, a tenor de los recortes que clavó a su alrededor. Me pregunto si he cumplido sus sueños...&lt;br /&gt;No, ya lo dije, no sé escribir sobre el regreso. En los meses anteriores sentarse al ordenador para actualizar este blog fue una tarea sencilla, pero hoy descubro que la tierra ha dejado de moverse bajo mis pies, así que ya no puedo escribir como un viajero, como si mirase por la ventanilla de un autobús o como si hablase mientras paseo por las calles de cualquier ciudad. No, hoy estoy sentado en el escritorio del estudiante y cualquier cosa que escriba se verá influida por las postales y las fotografías que me rodean, por los sueños y los fantasmas que poseían al joven que durante tantos años vivó en esta habitación. &lt;br /&gt;Es como si hubiera perdido la capacidad de transmitir la realidad. Ya no puedo abrir los ojos, almacenar la vida y después verterla casi inconscientemente, en puro trance, sobre el ordenador. Es como si ahora sólo pudiese escribir desde el recuerdo y la reflexión, que no son más que amargos atriles desde los que echar la vista atrás...&lt;br /&gt;Aunque también puedo hablar del presente, alabar las películas de Satyajit Ray o recordar a aquel rey portugués que se perdió en el desierto libio, aquel rey que me acompañó en mi primera noche de insomnio en la habitación del estudiante, el libro de poesía castellana, una señal junto al nombre del poeta Fernando Herrera ("Por la pérdida del rey don Sebastián") Sí, ya voy recordando el camino, ya me acuerdo del estudiante, incluso recuerdo el día en que colgó junto a su cama las dos últimas páginas de "La Náusea". Sé que pronto volveré a vestirme como él, a hablar como él, a peinarme como él lo hacía cada mañana antes de tomar el autobús. De este hombre que se sorprende al mirar a su alrededor no quedará más que el recuerdo. Y la duda perpetua sobre mi verdadera identidad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29824663-9153662619062137877?l=banhoffzoo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/feeds/9153662619062137877/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29824663&amp;postID=9153662619062137877&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/9153662619062137877'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/9153662619062137877'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/2009/07/187-y-al-fin-el-fin.html' title='187.- Y al fin el fin'/><author><name>Pablo Ibáñez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03378711419123616672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='06932229088215661273'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29824663.post-2155766784810943384</id><published>2009-07-08T15:39:00.006+01:00</published><updated>2009-07-09T19:47:44.217+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mongolia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Rusia'/><title type='text'>186.- Diario del Transmongoliano (Dia 1)</title><content type='html'>El tren numero 5 avanza entre las colinas que se extienden al norte de Ulaan Baatar, camino de la frontera rusa. Las vistas al otro lado de la ventanilla son fantasticas. Seguimos el curso de un rio que juega a esconderse tras las rocas y los arboles; mas alla del rio se abren praderas y colinas, varios verdes distintos brillan bajo un sol sin competencia, triunfador. El rio, que aparece y desparece, pinta su carrera con un azul profundo que resplandece en blanco cuando el sol asi lo quiere. De vez en cuando los grandes arboles que aparecen en grupos sobre el paisaje proyectan su sombra sobre el rio, oscureciendo tambien mi rostro. Pastan las vacas. Recuerdo los bosques primaverales del este de Polonia, cuando tambien viaje en tren desde Varsovia a Augustow. Hay grandes nubes como manojos de algodon que cubren pedazos de cielo. Abandono el pais en un dia radiante.&lt;br /&gt;En el interior del tren hay bastante movimiento. Por un capricho del destino viajamos en segunda clase, estamos solos en nuestro compartimento con capacidad para cuatro personas, Sandra limpia la camara y me da conversacion, le gusta jugar a que me molesta mientras escribo. El te humea sobre la mesa reclinable atornillada a la pared, justo debajo de la ventanilla. Es una lastima que en este tren no haya enchufes, como en los trenes indios... que recuerdos, aquella multitud peleandose por cargar la bateria de un telefono movil, los botones sucios de comida, las carcasas tiznadas de gris, el alboroto permanente del chai-walla, el vendedor de te, el periodico que pasa de mano en mano, la posicion fetal con un brazo para apoyar la cabeza y otro entre las piernas, las mujeres sentadas sobre sus piernas cruzadas, el paisaje siempre habitado fuera del tren. Los trenes indios son un recuerdo lejano...&lt;br /&gt;Que tienen que ver estas praderas y esta provodnitsa (responsable de vagon) rusa con aquellos trenes indios? Que tengo que ver yo con aquel pasajero occidental?&lt;br /&gt;En el pasillo continua el movimiento. Las contrabandistas mongoles distribuyen su mercancia (bolsos, camisetas...) por los rincones del vagon con la esperanza de burlar los controles de aduana rusos. Afuera, el rio serpentea entre los campos, dando verde y solaz a los gers que aparecen solitarios sobre la tierra. Es un dia tan bello! Ojala pudiera detener el tren y echar a caminar en cualquier direccion, hacia aquella casita de madera de estilo siberiano, por ejemplo, o hacia la cima de las colinas, desde las que el caminante ha de disfrutar de unas vistas magnificas de la cuenca del rio. &lt;br /&gt;Sandra ha vuelto del banyo. Dice que en el resto de compartimentos todo el mundo esta comiendo. Segun mis calculos deben ser las cinco de la tarde y pronto pararemos en Zonhala... Esta hora generosa que siempre me regala buenos momentos, como aquellas tardes tan serenas en Granada, mi patria pequenya a la que algun dia anhelo regresar. Parece que el tren aminora la marcha. Nos estamos acercando a la estacion. &lt;br /&gt;Mi reflejo en la ventana me devuelve a un tipo con una barba demasiado larga, deberia afeitarme si no quiero parecer un salvaje...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;()&lt;br /&gt;Campos amarillos, el sol ha quemado la hierba, veo un ger y un granero, los chinos llaman "bollo mongol" a las tiendas de fieltro de los nomadas mongoles y es cierto que en la distancia parecen unos bollos recien hervidos. Sera que tengo hambre...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;()&lt;br /&gt;Arrancamos. Vagones y vagones cargados con la madera que viene de los bosques de Siberia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;()&lt;br /&gt;Sandra hace recuento de nuestros viveres, que lastima no haber encontrado aquella ternera en conserva que tanto me gusta. Hay camellos junto al rio. He visto una pareja en moto y he recordado a todos los pastores de este pais que manejan sus rebanyos subidos en una moto. Me arrepiento de no haber comprado una botella de vodka para animar las noches que se avecinan. Que estaran haciendo ahora Antoine y Gael? Posiblemente ya hayan concluido su caminata diaria alrededor del lago Khovsgol y ahora mismo busquen lenya para preparar la cena. Jugaran luego al tarot, ese juego de naipes frances que nos ensenyaron, o se conformaran con el backgammon magnetico? &lt;br /&gt;Sandra ha vuelto de rellenar con agua caliente su taza de te. Sigue hablando por los codos. Ignora cuan bella ha amanecido esta manyana, recogiendo en su piel y en su cabello toda la luz que entraba por la ventana. Hace una foto a traves de ventanilla del tren. Es una companyera inmejorable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;()&lt;br /&gt;Primera cena a bordo: sardinas con tomate, pan y de postre uno de esos pastelillos rusos con forma y color (estan espolvoreados con harina) de ger mongol. Acabamos de pasar por Darkhan. Ha sido una parada tan corta que ni siquiera he tenido tiempo de fumarme un cigarrillo. Sandra ha hecho un foto del mural que hay en la fachada de la estacion. Y ya estamos de nuevo en marcha. Tan pronto ha arrancado el tren ha aparecido en nuestro compartimento la contrabandista del compartimento numero 9. Venia a buscar unos chorizos que habia escondido en nuestro altillo; el resto de mujeres busca, junta y reparte todo tipo de productos. Mientras todo esto ocurre en el interior de nuestro vagon, el sol va declinando sobre los prados llanos del norte de Mongolia. Rebanyos de vacas y ovejas. Gers y caballos. En la lejania, una cadena de montanyas enanas, apenas una sucesion de colinas. Nos acercamos a la frontera, en poco mas de una hora comenzara el jaleo burocratico. Sera interesante ver que ocurre con los bultos escondidos en los huecos del vagon. No es la primera vez que lo veo. Una vez, entrando al Peru desde Brasil, a traves del rio Amazonas, asisti al mismo juego del gato y el raton. Entonces, cabreados por la confiscacion de dos neveras, los contrabandistas peruanos bombardearon con botellas de cerveza la lancha de la policia. Hubo insultos, gritos y alguna risa ahogada en la noche de aquel control de aduanas sobre el rio. &lt;br /&gt;Aquel barco se llamaba Victor Manuel y en el viajaba Lindaura, una peruana de mediana edad que como tantos otros de los presentes se dedicaba al contrabando de pequenya magnitud. Su equipaje no era gran cosa: geles de banyo, desodorantes, zapatos de mujer, juegos de cafe... Como habiamos hecho cierta amistad en los dias y barcos anteriores (los tres veniamos de Manaus) nos pidio que le guardaramos una parte de su mercancia en nuestro camarote, alegando que a los extranjeros no se les revisaba el equipaje. Amablemente le dijimos que no, lo que no afecto a nuestra amistad: dias despues nos invito a comer un excelente ceviche en su casa de Lima. Ante nuestra negativa Lindaura se las ingenio para esconder jaboncitos y tacitas en los rincones mas oscuros del barco, en dura competencia con el resto de pasajeros. Cuando en la noche irrumpieron las luces de la lancha de policia ella se puso nerviosa y desaparecio de cubierta. Hubo que gritar su nombre varias veces para que volviera a dar cuenta de su hamaca y su maleta. Poco a poco muchos de los bultos escondidos en el barco fueron apareciendo en manos de los agentes, que trabajaban entre los abucheos de los pasajeros. En aquel episodio Lindaura perdio parte de su inversion, pero no llego a desesperarse. En la bodega del barco persuadio al inspector de turno y tras pagar el soborno estipulado recupero gran parte de lo que le habia sido confiscado. El resto, productos cosmeticos, fue a parar al tocador de las jovenes esposas que duermen solas mientras sus maridos patrullan la frontera.&lt;br /&gt;Al final solo fue eso, una formalidad: esconder-requisar-sobornar. Pero nos llevo un par de horas; espero que hoy no sea asi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;()&lt;br /&gt;Ya estamos en Sukhbaatar. Un poli con mascarilla se ha llevado nuestros pasaportes. Tenemos companyera en el compartimento: es otra pequenya saltimbanqui que intenta colocarme un chubasquero en mi mochila. Le digo que no, ya se sabe, porque se empieza con un chubasquero y se acaba con otras cosas. El espectaculo a la espera de cruzar la frontera es fascinante. Las mujeres se han repartido su mercancia para camuflarla como equipaje propio. Ahora cada una tiene tres zapatillas, tres camisetas, dos chubasqueros, gafas de sol y varias cosas mas. Para controlar semejante desbarajuste cada una lleva una lista donde ha apuntado la ubicacion temporal de sus productos. A nuestra companyera le acaban de traer dos chorizos y un sombrero de mujer, ella ha endosado a las otras chicas varias camisetas de verano. Otro de los pasajeros desfila por el pasillo con la camisa hinchada de bultos. Una de las provodnitsas, con un rulo en la cabeza, se desganyita con un viajero sin billete. Dos companyeras intentan calmarla, seguro que ellas ya han sacado su parte y no quieren problemas. Una de ellas, una rusa alta, cobraba en el anden a las mujeres contrabandistas para ocultar mercancia en su compartimento. Hay un clima de corrupcion que me hace imaginar escenas de mercado negro en epocas de guerra. Imagino tambien que cada semana son las mismas mujeres las que cruzan la frontera con importaciones baratas provenientes de China, tambien los mismos provodnitsas corruptos y los mismos policias a los que todavia no conozco; sus mujeres tambien duermen solas. El juego del gato y el raton antes de entrar en territorio ruso. Me dispongo a observar...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29824663-2155766784810943384?l=banhoffzoo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/feeds/2155766784810943384/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29824663&amp;postID=2155766784810943384&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/2155766784810943384'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/2155766784810943384'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/2009/07/186-diario-del-transiberiano-dia-1.html' title='186.- Diario del Transmongoliano (Dia 1)'/><author><name>Pablo Ibáñez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03378711419123616672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='06932229088215661273'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29824663.post-9009973478756531522</id><published>2009-07-07T07:47:00.006+01:00</published><updated>2009-07-08T07:51:44.310+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Estonia'/><title type='text'>185.- Tallinn</title><content type='html'>Son las diez de la manyana, todavia es de dia. Tallinn comparte latitud con San Petersburgo, con lo que seguimos disfrutando de claridad perpetua y algo de frio. Llegamos a la ciudad ayer a las once de la noche despues de atravesar unos suburbios grises y deprimentes. Esta vez no tenian nada que ver con la pobreza, ya estamos en Europa, pero a pesar de cierto bienestar fue imposible sacudirse la sensacion de tristeza. Mas alla de los bloques de hormigon dispuestos junto a la carretera, un faro giraba su luz, el cielo pareia plomo, las gaviotas trazaban huidas circulares.&lt;br /&gt;En la estacion de autobuses nos esperaba Alar, nuestro anfitrion estonio, quien nos ofrecio en el transcurso de las siguientes horas una alegre introduccion a la historia y cultura de su pais. Se gracias a la conversacion nocturna de ayer que un tercio de la poblacion estonia solo habla ruso y solo se siente rusa, mientras que los dos tercios restantes reniegan de su pasado sovietico y miran con esperanza la entrada de Estonia en la Union Europea. Una fractura social que supongo habitual en las antiguas republicas socialistas, pero que no deja de sorprender en la retaguardia europea. De hecho, este rincon de Europa es un agujero negro para nosotros, igual que nosotros lo somos para ellos. El siguiente video es un chiste que da una idea de la vision superficial que muchos estonios tienen de Europa:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://www.youtube.com/watch?v=WUgqXGu_gTQ&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Interesante conocer la enconada rivalidad entre estonios y letones (a los que llaman "seisdedos" por algun motivo desconocido), por ejemplo, o que Espanya es conocida por ser un pais de fascistas que acoge en Marbella a la mafia estonia. Cada pais es un mundo y cuanto mas viejo mas consciente soy de mi honda ignorancia...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, aqui estamos, apurando los ultimos sorbos de esta copa. Voy a ducharme y despues nos iremos a conocer la ciudad antigua. Espero sea tan bella como la fortaleza de Ivangorod, situada sobre la frontera entre Rusia y Estonia desde los tiempos (s.XVII) en que Suecia y Rusia se peleaban por esta region. Los suecos desistieron en su empenyo, pero parece que en Moscu todavia estan convencidos de sus derechos sobre Estonia. El siguiente articulo de El Pais narra el "ciberataque" ruso que este pequenyo pais baltico sufrio en 2007:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://www.elpais.com/articulo/internacional/Estonia/primera/victima/hackers/elpepiint/20090530elpepiint_2/Tes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P.D: Todavia no tienen euro, pero ya han adoptado el gusto por los precios prohibitivos...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29824663-9009973478756531522?l=banhoffzoo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/feeds/9009973478756531522/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29824663&amp;postID=9009973478756531522&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/9009973478756531522'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/9009973478756531522'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/2009/07/185-tallinn.html' title='185.- Tallinn'/><author><name>Pablo Ibáñez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03378711419123616672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='06932229088215661273'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29824663.post-7579891555522153731</id><published>2009-07-06T08:42:00.004+01:00</published><updated>2009-07-06T10:09:57.931+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Rusia'/><title type='text'>184.- San Petersburgo (Leningrado, Petrogrado)</title><content type='html'>Soy algo mas viejo que el protagonista de "Noches Blancas", la novela de Fyodor Dostoyevski. Tampoco me parezco en nada a aquel joven solitario que en las noches de San Petersburgo paseaba entre canales y palacios. Y sin embargo, no se me ocurre una mejor manera de empezar a despedirme de esta ciudad que evocando los paseos literarios de aquel triste personaje. Porque al imaginar sus devaneos junto al rio Neva tambien me imagino a mi, con el cuello de la chaqueta levantado, caminando sin rumbo, haciendo ruido con mis zapatos sobre los adoquines de la ciudad.&lt;br /&gt;Y es que llevo un tiempo fascinado y, quizas por ello, completamente desorientado. En la ultima semana no he visto la oscuridad, si tal concepto es posible. Habitando estos dias en San Petersburgo me he convertido en un personaje contemporaneo de las noches blancas de Dostoyevski, prisionero y huesped a la vez de una claridad completa que se prolonga dia tras dias, sin noches, con luna pero con luz. Cuando miro el reloj adivino con sorpresa que son las diez de la noche, y varias calles mas alla, en lo que creo que ha sido un trayecto corto, zas, las once y asi hasta la medianoche, y a la una y media, bajo un cielo que presagia un atardecer, los puentes de la ciudad comienzan a subir y alli estoy yo, acompanyado por Sandra y nuestro amigo Alexander, cerveza en mano, preguntandome una vez mas donde ha ido a parar la oscuridad.&lt;br /&gt;El fenomeno de las noches blancas, ademas de desconcertante, es una oportunidad de lujo para conocer la ciudad, ya que multiplica las horas disponibles para callejear. Salvo algunas lluvias esporadicas no hemos tenido mayor inconveniente en la ultima semana para perdernos entre las anchas avenidas de la ciudad, que esconden tras cada fachada callejones, claraboyas y patios de vecinos en los que yo he imaginado a Rodion Romanovich Raskolnikov, protagonista de aquella otra novela de Dostoyevksi, tiritando sobre un divan, mortificado por la duda y luego por la culpa, obsesionado con la imagen de una viejecita que guarda sus joyas en soledad.&lt;br /&gt;Son tantas las cosas que uno puede imaginar en San Petersburgo... al tomar el autobus desde casa de Alexander paso todos los dias por delante del parque en el que el militar frances Georges d'Anthes disparo a Alexander Pushkin en 1837. Imagino al escritor tal y como lo retrato Kiprenski en aquel cuadro que ilumina una sala de la Galeria Tetryakov. Las patillas anchas, la mirada azul que busca el horizonte, el abrigo negro, la bufanda ajedrezada de colores rojo y verde... Creo ver a Pushkin con su arma levantada, esperando la senyal del juez para acabar con aquel duelo de honor, y luego las cejas contraidas sobre sus ojos azules en una expresion de sorpresa ante el descubrimiento de que alguien ha manipulado su arma, un disparo, una nube de humo que se pierde entre la neblina de San Petersburgo, un poeta muerto... y un autobus que cruza el rio sobre un puente de piedra.&lt;br /&gt;Solo hay que tener un poco de imaginacion para ser feliz en San Petersburgo. &lt;br /&gt;El acorazado Aurora, con sus tres chimeneas robustas y oscuras, se recorta contra la ciudad junto al puente que hemos escogido para presenciar el espectaculo cotidiano de la apertura de los puentes. Es de noche, aunque nadie pueda decirlo. Mientras los puentes se parten en dos ante mi vista, una multitud de pequenyas embarcaciones espera impaciente sobre el rio; un poco mas lejos, los enormes cargueros comienzan su vagar de fantasma en la noche crepuscular de la ciudad. El Aurora parece envuelto en humo, sus tres chimeneas solo se intuyen, la mole metalica contempla el trafico maritimo sobre el rio Neva, quizas hoy siga huyendo el Tramp Steamer del Gaviero... Queda muy lejos aquel 25 de octubre de 1917 en que un disparo blanco del Aurora dio la senyal que la muchedumbre estaba esperando en las calles de San Petersburgo. Miles de hombres salieron de todas las esquinas para formar parte de uno de los episodios mas importantes de la historia contemporanea de Rusia: el asalto al Palacio de Invierno, residencia oficial de los zares. El periodista norteamericano John Reed ("Diez dias que estremecieron al mundo") estaba alli, quizas apoyado en el mismo puente desde el que ahora yo contemplo la silueta del acorazado Aurora, contemplando el entonces la marea humana que construia un nuevo eslabon de la historia.&lt;br /&gt;Si, quedan muy lejos aquellos dias. Una de las imagenes recurrentes que he econtrando en mis paseos por San Petersburgo es la de una limusina blanca que transporta de una punta a otra de la ciudad a un punyado de jovenes borrachos acompanyados de bellas prostiutas. Son la "juventud dorada", los hijos de todos los que se hicieron millonarios al calor de la Perestroika. Salvo las estrellas, las hoces y los martillos labradas en algunas fachadas, no queda nada del pasado sovietico de la ciudad; afortunadamente, claro, porque basta con pasar junto a la sede central de la policia o frente a las oficinas de la antigua KGB para sentir un escalofrio en la rabadilla. Y no es el frio, no, es el miedo, el miedo al secuestro, la tortura y el gulag siberiano, pero tambien el miedo a las colas de 5 horas para conseguir una barra de pan, el miedo al invierno y los sabanyones, el miedo al calor rancio y humedo de una cafeteria en la que sirven cafe aguado.&lt;br /&gt;Tampoco quedan en la ciudad recuerdos del otro gran episodio protagonizado por la ciudad en el siglo XX. Se trata del asedio de Leningrado, claro, aquella matanza de 900 dias en la que mas de un millon de civiles murio de hambre y de frio mientras los ejercitos de la Alemania nazi y de la Union Sovietica jugaban al ajedrez sobre sus cuerpos. En el campo de Marte, un jardin situado junto al palacio de Marmol, arde un fuego eterno en memoria de los caidos.&lt;br /&gt;Y asi podria seguir dias y dias, paseando de nuevo con las palabras por las calles interminables de la ciudad, escuchando las historias de Alexander, que habla de la mezuita construida por el emir de Bukhara, de las esfinges egipcias que custodian la entrada de la prestigiosa Academia de Arte, de la cupula dorada de la catedral de San Isaac y de los mosaicos sobrecogedores que cubren todo el interior de la catedral de la Resurreccion, erigida sobre el lugar en el que fue asesinado el zar Alejandro II en 1881, de la casa donde vivio Maxim Gorky, de las heladas del rio Neva y de tantas otras cosas. Podria, pero de ninguna de las maneras seria capaz de apresar la historia de esta ciudad, la capacidad que tiene para hacerme feliz en el transcurso de un paseo. No serviria de nada que mencionara otros nombres o que tratara de trazar nuevos recorridos sobre este papel. Prefiero imaginarme de nuevo, con el cuello de la chaqueta levantado, habitando en las paginas no escritas de una novela de Dostoyevksi. Buscando la oscuridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P.D: Mencion aparte merece el fantastico Museo Hermitage. No encuentro palabras para definir su coleccion. Imaginenme con la boca abierta durante 6 horas y media. Con eso bastara.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29824663-7579891555522153731?l=banhoffzoo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/feeds/7579891555522153731/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29824663&amp;postID=7579891555522153731&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/7579891555522153731'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/7579891555522153731'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/2009/07/184-san-petersburgo-leningrado.html' title='184.- San Petersburgo (Leningrado, Petrogrado)'/><author><name>Pablo Ibáñez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03378711419123616672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='06932229088215661273'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29824663.post-5795849659499926062</id><published>2009-06-22T09:10:00.004+01:00</published><updated>2009-06-23T04:00:34.010+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mongolia'/><title type='text'>183.-Mongolia (un todo)</title><content type='html'>Heme aqui ante la cotidiana dificultad de describir lo indescriptible. Como voy a afrontar la tarea de explicar lo que he vivido en los ultimos doce dias? Y no, no es porque mi viaje al desierto del Gobi haya sido una experiencia trascendental: ha sido maravilloso, casi genial, pero no llega a tanto. Es otro el problema al que me enfrento y en parte se debe a la magnificencia de Mongolia. Intentare ser claro, aunque no lo aseguro.&lt;br /&gt;El dia 9 de junio escribi en este blog algo asi como "manyana me marcho al sur con tres franceses a los que apenas conozco". Bien, es un punto de partida. Ya conozco a los franceses. Uno de ellos se llama Vincent y habla por los codos, gesticula, es gracioso cuando se emborracha, cocina, rie, juega a las cartas, da los buenos dias con una sonrisa y un bailoteo capaces de alegrar la manyana mas perra. Gael es mucho mas serio, reservado, come como si subiera a bordo despues de un naufragio, lee un ejemplar de Le Monde que tiene dos semanas, no sabe jugar a los dados, es tan educado que a veces tuve miedo de parecer un bruto en su presencia. Antoine es el tercero; alto, ojos azules, comercial desenganyado hoy busca su lugar en el mundo, le gusta el hip hop, su sentido del humor se parece al mio, nos reimos viendo salir la luna, nos buscamos en las conversaciones porque los dos sabemos que el otro comprende lo que uno esta tratando de explicar.&lt;br /&gt;Bien, es un inicio. Estos son los tres franceses con los que el 10 de junio salimos de Ulaan Baatar. Cada uno ocupaba su sitio en la furgoneta de Tumey, el conductor mongol al que habiamos contratado para recorrer el desierto del Gobi de la mejor manera posible, sin animo de aventureros, sin ganas de tropezarnos en cada esquina con un grupo de turistas.&lt;br /&gt;Y ahi que nos vamos. Y aqui que comienza el problema con el que he dado inicio a esta entrada. Como debo describir mis sentimientos? Como codificar en palabras unos paisajes tan enormes, tan absolutos y puros? La unica solucion que se me ocurre tras consultar mi librillo es dar rienda suelta a los impulsos de mis dedos. Asi que ya va siendo hora de hablar de la estepa que rodea Ulaan Baatar y de sus horizontes infinitos que se rompen cuando aparece una montanya de vez en cuando, si, y de los caballos que pacen por doquier, en su esbelta postura reafirmada por crines sedosas que bailan con el viento, los caballos corriendo en manadas de cientos por la estepa interminable, un ger, dos gers, la aparicion subita de la vida en un medio que parece inhabitado, la blancura resplandeciente de las casas portatiles en las que duermen, beben y cocinan los nomadas mongoles.&lt;br /&gt;Tratare de describir como es un ger, no prometo resultados:  &lt;br /&gt;planta circular, pared trenzada con listones de madera, la tierra cubierta con un pedazo de plastico y varias alfombras, una cupula de estrellas que se cuela por el agujero de madera que sustentan dos vigas pintadas de vivos colores, tela de colores corriendo por las paredes, el tejido blanco y aislante envolviendo la estructura, desde su base hasta el agujero por donde huye el tubo de la chimenea. Y entre las trenzas de madera y el agujero, 67 barras decoradas que sustentan el hogar. Ya adverti que seria dificil...&lt;br /&gt;Ya tenemos al ger y a los franceses, volvamos al paisaje. El interior de la furgoneta es un bun lugar para situar la camara: en primer plano estan mis piernas, cruzadas contra la ventanilla, y mas alla un desierto hecho de hierba, neblina y caballos: es la estepa, pues apenas nos alejamos de la capital. En un par de dias entraremos en los dominios del desierto del Gobi, que merece capitulo aparte.&lt;br /&gt;Es un desierto de matorrales amarillos y tierra seca, hace calor, hay camellos vagabundeando, silencio, viento que levanta columnas de arena, noches estrelladas que hacen enmudecer. Pero no hay dunas de arena, o no las hay apenas, y toda la mitologia que el nombre de Gobi ha acumulado en el imaginario occidental se desvanece al mismo ritmo que lo hace esta frase. El Gobi es como todos los desiertos del mundo: un lugar seco, sin horizontes, abrumador, terrible y bello a la vez.&lt;br /&gt;Y por el da brincos una furgoneta de fabricacion rusa que se empenya en alcanzar el sur, otro destino imaginario que no existe mas que en la mente de los cinco europeos que escuchan y miran, que escuchan discos de la Jefferson Airplane y miran salir el sol, que escuchan los tonos dobles de las gargantas de Yat-Kha y que miran como se acerca el ger que esta noche les ha de servir de refugio.&lt;br /&gt;Pues durante las once noches de este viaje al sur dormimos en gers (yurts en su forma rusa) plantados en medio de la nada, sin electricidad, sin agua corriente, con un agujero oscuro como unico destino de nuestras inmundicias. Se puede decir, y no esta muy lejos de la realidad, que jugamos a ser nomadas. Solo jugamos, porque vivir en semejantes condiciones es una condena que ninguno de nosotros esta dispuesto a aceptar. Por eso jugamos, bebemos vodka cada noche y tratamos de descifrar el ingles gutural de Toumey, y a eso de las dos de la manyana salimos del ger embozados en todos nuestros abrigos y buscamos la luna en el cielo, que caprichosa sale cuando quiere vestida de un ambar meloso. Y ahi esta el cielo, imposible introducir una estrella mas, el universo ante mis ojos con las galaxias casi al alcance de la mano, una estrella fugaz, un meteorito de fuego, grande y brillante, la vision mas impactante que hasta hoy me ha ofrecido el escenario celestial.&lt;br /&gt;Pero hace frio. Volvemos al calor del hogar que se alimenta de la madera que ha cortado Vincent, un ultimo cigarrillo antes de ir a dormir, manyana seguiremos hacia el sur, camino de un monasterio abandonado que envejece en medio de un lago, camino tambien de la llanura de Bayanzag, donde yacen enterrados los esqueletos de cientos de dinosaurios, camino por ultimo de las dunas de arena de Khongoryn Els, el unico capricho que el desierto se permite con nuestra imaginacion.&lt;br /&gt;Una pausa. Dos aguilas enormes hacen guardia sobre el esqueleto de un camello. Parece que va a llover pues el cielo se esta cubriendo desde esta manyana con unas nubes grises que vienen desde el este. En efecto, caen las primeras gotas. Pronto el paisaje se convierte en un barrizal del que emergen las figuras jorobadas de los camellos, ajenos a la tormenta, rumiando su silencio.&lt;br /&gt;Y la furgoneta que no se detiene. Dos, tres, cuatro, cinco, seis dias. Confieso que antes de partir me atemorizaba la perspectiva de compartir intimidad y penurias durante tanto tiempo con tres desconocidos. Ahora debo confesar que el retiro me ha sentado genial. Ya no recordaba la sensacion de estar ausente, fuera del mundo, habitando los margenes. Y si, es cierto que hace tiempo que estoy de viaje, pero siempre hay cerca un ordenador con conexion a internet, un televisor, una radio, un diario, alguien que hable ingles. Pero esta vez no. Ayer me entere del resultado de las elecciones de Iran y para conocer la ultima salvajada de ETA he tenido que rebuscar en la hemeroteca digital de los periodicos. Que ocurria en el mundo mientras yo daba de beber a los caballos? Quien perdia la vida, que rumbo seguia la economia mundial, quien se preocupaba por mi. No importaba, nada de eso tenia valor, cero, entonces estaba encerrado en un diamante como un dia lo estuvo Pablo Neruda en Ceylan y mirar a mi alrededor era el unico vinculo que me quedaba con el mundo exterior.&lt;br /&gt;En estas condiciones llegamos al sur. No marcamos ningun hito, pues en el fondo no haciamos mas que repetir una ruta trazada en una pension de Ulaan Baatar, la misma ruta que tantos otros repitieron alguna vez y que tantos otros repetiran. La celebracion tuvo de algo rutina familiar. Incluso la luna salio a la hora prevista para dejarnos de nuevo con la boca abierta, el vaso de plastico congelandose entre los dedos, el desayuno apunto de llegar. No consegui dormir en condiciones ninguna de las once noches, siempre hubo algo mejor que hacer.&lt;br /&gt;Como volver al norte hipotetico, por ejemplo. Hacer la mochila, guardar los pantalones del pijama y cepillarme los dientes con agua mineral. Reincorporarme al camino que a estas alturas de post ya se ha introducido de nuevo en mi, remontar montanyas, atravesar una tormenta de arena (una mancha indefinida que avanza varios kilometros en apenas un par de minutos), un canyon congelado entre dos colinas y una ventisca de nieve, parar en casa de los amigos de Tumey para compartir un poco de yogurt natural, hacer una ofrenda en el ovoo (piedras que se amontonan alrededor de un tronco del que cuelgan jirones de tela azul; dicho en otras palabras, una ofrenda chamanica a los espiritus del lugar), frenar en cualquier ciudad para tomar la primera ducha en varios dias y renovar las provisiones en la tienda de la esquina.&lt;br /&gt;Podia haber seguido asi durante semanas enteras. No teniamos plan de viaje y el conductor no hablaba ingles con lo que cada dia supuso un descubrimiento. Quizas el mayor de ellos fue alcanzar el valle de Orkhoy, parque nacional desde el que 800 anyos atras Gengis Khan se lanzo a la conquista del mundo. Desde entonces, e incluso desde antes, permanecen plantados en esta maravilla natural el punyado de gers que se empenya en combatir los temporales. Y junto a ells cientos de yaks, estupidos en su apariecia bobina, peleando el pasto con las ovejas, las cabras y los caballos, unicos senyores de esta tierra de verde palido que una vez mas soy incapaz de describir (lo he intentado tantas veces, ha sido una perdida de tiempo querer poner coto a la libertad que emana de esta tierra nomada) Alli, en aquel valle del tiempo perdido, cabalgue por primera vez. Se que no es nada extraordinario, nada sublime, pero joder, todavia me emociono al recordarlo. Primero fue aprender de que manera tenia que azuzar a mi cabello y aprenderlo solo, sin guias ni pamplinas, yendo al paso por las praderas con Sandra a mi lado, probando con los talones, gritando un CHUUU que copie de los pastores, pero nada, y luego vino el trote, que me trajo una sonrisa y ya enseguida, cuando Sandra, que tiene estilo y se maneja bien sobre el caballo, espolea al caballo con sus talones, entonces yo descubro que a mi animal le basta un roce de la cuerda en la cadera para acelerar el paso, uno, dos azotes, el trote veloz y por fin, en un suspenso sobre la tierra, llega el galope, un estremecimiento, la velocidad y el tiempo interminable entre el salto y el aterrizaje, la carrera entre mi caballo y la inmensidad, el jinete enloquecido que grita CHUUUU hasta alcanzar un monolito de mil anyos de antiguedad, el trote de nuevo, el dolor en mis costillas, la risa incontenible y asi hasta el final de este texto que intuyo largo y aburrido. Se que no deberia escribir textos tan largos para colgar en la red y se que para hacer felices a Vargas Llosa y a Saramago debiera cuidar mas la calidad de mis escritos. Pero a fin de cuentas, este es mi blog. Y mientras escribo estas ultimas palabras siento crecer en mi la felicidad conocida que me proporciona actualizar esta ventana. De nuevo la dificultad cotidiana de describir, de nuevo el fracaso ante el reto y de nuevo la felicidad por haberlo intentado. Escribir, viajar y vivir no son mas que variaciones del mismo proceso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P.D: En dos semanas estoy en casa. Suena raro. Manyana subo a un tren que en cinco dias cruzara el continente asiatico, tan veloz como estupido, camino de Moscu. Cierro el blog y me voy a comprar comida para el viaje. Pepinillos en vinagre, embutido, pan, ternera en conserva, zumo, vodka, tabaco, dos latas de atun y unos pastelillos para desayunar. No necesito nada mas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P.D. 2: Igual que pude seguir durante semanas recorriendo Mongolia, tambien podria hoy seguir escribiendo mis recuerdos. Me resisto a abandonar... Me asusta pensar que el tiempo podara mi memoria... Y sin embargo es inutil tratar de plantar batalla. La misma derrota de siempre...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29824663-5795849659499926062?l=banhoffzoo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/feeds/5795849659499926062/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29824663&amp;postID=5795849659499926062&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/5795849659499926062'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/5795849659499926062'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/2009/06/183.html' title='183.-Mongolia (un todo)'/><author><name>Pablo Ibáñez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03378711419123616672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='06932229088215661273'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29824663.post-2616082779079498797</id><published>2009-06-09T14:16:00.005+01:00</published><updated>2009-06-09T14:41:03.117+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mongolia'/><title type='text'>182.- Dos fracasos y una pequenya victoria del viajero cansado</title><content type='html'>Primero intente hacerlo por mi cuenta. Me dije: Como va a ser eso de que yo, sin hablar el idioma de este pais ni conocer su idiosincrasia, no sea capaz de viajar por mi cuenta. Por lo general la chuleria viajera del ignorante me ha funcionado bastante bien y de una u otra manera siempre he encontrado mi propio camino en paises ajenos. Asi que me repeti: tu te coges la mochila, sales de esta ciudad insufrible y para el campo que falta gente.&lt;br /&gt;Chulo e ignorante llegue a Ondorkhaan, una aldea terrible que segun el mapa era capital de provincia. Que desolacion la de aquel lugar, la fabrica abandonada, los gers azotados por el viento de una estepa que envolvia la vista en todas las direcciones. Hay en Ondorkhaan un edifcio de cinco plantas que sobresale siniestro sobre la horizontalidad general. Que siniestro aquel monstruo quemado, con las ventanas abiertas a su propia oscuridad. Como de costumbre en Mongolia, la mayoria de los hombres estaban borrachos; y como adiestrados en una idea comun, el resto de habitantes de la ciudad nos regalaba su indiferencia. El viento, que frio tenia y que estornudos, donde esta la oficina de correos, porque el viajero arrogante ha leido en alguna parte que la furgoneta de correos comunica con las aldeas de los nomadas buryat. Pues no. Eran las siete de la manyana, tiritaba porque el frio se me habia metido en los huesos y la furgoneta no aparecia. Luego paso un autobus al que subieron todos los aldeanos menos un servidor y su novia, que se quedaron sentados en un banco bebiendo un vaso de leche. Nos vamos? Sera mejor...&lt;br /&gt;Asi que la primera vez intente hacerlo por mi cuenta y asi fue como descubri que en Mongolia apenas hay carreteras, que en la estepa no eres nadie, vales menos que uno de esos preciosos caballos que galopan en manadas sobre el horizonte infinito.&lt;br /&gt;Por eso volvimos a Ulaan Baatar, desesperante, desesperante, colgados en la capital del cieno con la firme idea de tirar la casa por la ventana y contratar un jeep con su correspondiente conductor para visitar la misma zona del pais en la que no habiamos conseguido penetrar, que para mayor incordio y atraccion, es la menos visitada del pais. Y asi fue como descubrimos que ni tirando la casa por la ventana podriamos pagar lo que nos pedian, triste descubrimiento que me hizo sentir muy viejo, cansado de tanto trotar. Me estoy haciendo viejo?, me pregunte acodado en un bar. Siempre me ocurre en las ultimas semanas de un gran viaje: se me viene todo encima.&lt;br /&gt;Asi que la segunda vez, aquella en que busque un intermediario entre el camino y mis pies, tambien fracase. Quizas en otras circunstancias hubiera sido mas perseverante. Pero esta vez no. Me he rendido tras casi una semana esquivando borrachos en Ulaan Baatar.&lt;br /&gt;Manyana me voy con tres franceses a los que casi no conozco con un jeep arrendado hacia el desierto del Gobi. 12 dias perdido en el sur. Debiera ser una aventura y sin embargo me siento un poco frustrado... Aunque joder, no tengo porque. Al final nos sale muy economico y seguro que sera genial. Pero ha sido a la tercera y ha sido mucho mas light, fracase en mis dos intentos anteriores. De hoy en adelante sonyare con todo aquello que no alcance: Batsheerit, Dadal, el Nadam local, los cien caballos de largas crines galopando hacia ningun lugar perceptible en la estepa de Mongolia central.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P.D: Quizas sea demasiado duro conmigo mismo. Prometo disfrutar las dos proximas semanas. Y al regreso os cuento.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29824663-2616082779079498797?l=banhoffzoo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/feeds/2616082779079498797/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29824663&amp;postID=2616082779079498797&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/2616082779079498797'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/2616082779079498797'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/2009/06/182-dos-fracasos-y-una-pequenya.html' title='182.- Dos fracasos y una pequenya victoria del viajero cansado'/><author><name>Pablo Ibáñez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03378711419123616672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='06932229088215661273'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-29824663.post-1909252945201388276</id><published>2009-06-05T10:28:00.004+01:00</published><updated>2009-06-05T11:05:09.671+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mongolia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='China'/><title type='text'>181.- Ulaan Baatar</title><content type='html'>Ya puedo decir que huele a ajo, que apesta mas que huele y que sospecho que es el ninyo del ordenador contiguo el que despide el mal olor. Es un novicio budista, quizas tenga 10 anyos, con la cabeza afeitada y una punteria envidiable para los jueguecitos de pistolas en el ordenador. Ha venido al locutorio con otros dos ninyos, los tres vestidos con las ropas del color del azafran que visten los monjes en Mongolia. Es media tarde y todavia hace calor, aunque comienza a nublarse el fin de semana. Vocifera los destinos de un taxi colectivo la mujer del conductor, amortiguada su voz por los disparos y las risas de estos tres monjes en miniatura que huelen a ajo en la tarde de Ulaan Baatar...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como echaba de menos esto... He pasado un mes en China sin poder actualizar el blog porque al gobierno comunista le asusta la libertad de opinion. Un "celo excesivo" diria aquel periodista escrupuloso, una censura insoportable digo yo. Y no es que me apetezca comenzar a despotricar del dinosaurio retrogrado que es el PCC; no, no es eso. Lo que pasa es que China es un pais fascinante, un torbellino que durante dias enteros me ha tenido en una nube de la que he querido salir para explicar mil cosas. Imaginaos que deleite el poner pie en el universo chino, todo tan distinto, todo tan indescifrable, complejo, cautivador... y la maldita pantalla de pagina prohibida, yo sentado en un cyber-cafe de tres plantas con mas de 500 ordenadores, con mas de 500 chinos de piel blanquecina, todos fumando en la penumbra, otro universo cerrado en el que a nadie mas que a mi parecia importar la existencia de la maldita policia cibernetica. La imposibilidad de acercarme a esta ventana y gritar todo lo que estaba viendo fue el unico dolor durante mi estancia en China. Y sin embargo, que inmenso dolor...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asi que ahora que estoy en Mongolia tengo mucho que contar... He pensado por un segundo como continuar y lo primero que se me ha ocurrido es que cientos de millones de personas han quedado al otro lado de la frontera condenadas al mismo silencio que yo he sufrido durante un mes. No podran escribir ni ver videos en youtube, porque el gobierno chino no es idiota y sabe que nadie lee el Washington Post, ni el New York Times ni mucho menos El Pais. El gobierno chino, que sabe tanto por viejo como por diablo, tambien sabe que el poder de un video vale tanto como todos los diarios del mundo en una sociedad monolingue como es la china. Vale ya, para el sufrido internauta chino vaya este recuerdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y volvamos a la realidad. Porque hoy no tengo tiempo suficiente para volver con gracia a los dias pasados en China; igual que en las noches de Bangkok encontre refugio en el recuerdo de nuestro viaje por Myanmar, pronto me solazare con las imagenes que en las ultimas semanas he almacenado en mi memoria. Aviso: tengo un minimo de 6 textos por escribir. Iran llegando a mis manos cada vez que encuentre un ordenador, lo que parece facil aqui en Ulaan Baatar y muy dificil en el resto del pais. Ya veremos que pasa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son casi las 6. Nos espera el doctor Tsengel para llevarnos a cenar. Conoceremos a su esposa, comeremos cordero y brindaremos con vodka helado. A esta hora las calles del centro ya estan llenas de borrachos, que se confunden con los ninyos que viven en las alcantarillas de la ciudad y los nuevos ricos que salen a pasear su desverguenza. Ulan Batar es fea, desagradable, el viento levanta nubes de tierra porque todavia hay muchas calles sin asfaltar, los suburbios de gers rodean el centro de la ciudad, los suburbios donde no hay luz ni agua corriente ni nada que haga sospechar la presencia de una capital sino es la acumulacion de pobreza y falta de esperanza. No creo que pase mucho tiempo aqui. Al fin y al cabo soy un turista hipocrita que dice preocuparse por comprender, lo que solo significa que pronto abandonare el infierno y saldre hacia el campo en busca de belleza y algo de paz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P.D: Llegar hasta Ulaan Baatar ha sido una pequenya aventura. Resulta que la etiqueta "Transmongoliano" se vende muy bien y como ya ha quedado dicho, el gobierno chino es un ente listillo y entrometido. Todos los billetes de la marca "Trans" se venden en el hotel Internacional (5 estrellas) y son caros. Nos pedian 130 euros por el trayecto de 24 horas entre Beijing y Ulaan Baatar. Evidentemente dijimos que no. La suerte nos coloco en un vagon lleno de mongoles que volvian a su pais. Hicimos noche en un burdel de la frontera y tras cruzar el desierto del Gobi entre tormentas de arena llegamos a la capital (total: 50 euros). En el tren vacio de extranjeros (todos preferian la marca "Trans") conoci al doctor Tsengel y a un borracho que sabia pronunciar las palabras "Te Quiero" en mas de diez idiomas. Escupia al hablar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/29824663-1909252945201388276?l=banhoffzoo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/feeds/1909252945201388276/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=29824663&amp;postID=1909252945201388276&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/1909252945201388276'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/29824663/posts/default/1909252945201388276'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://banhoffzoo.blogspot.com/2009/06/181-ulaan-baatar.html' title='181.- Ulaan Baatar'/><author><name>Pablo Ibáñez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03378711419123616672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='06932229088215661273'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry></feed>