tag:blogger.com,1999:blog-27699429.post-1158342511107173172006-09-15T19:09:00.000+02:002006-09-15T19:48:31.680+02:00Sala Amnesia (1)La una de la mañana. Estábamos en el parking de la <a href="http://www.amnesia.es/index2.html">sala Amnesia</a>. Bebiendo. <a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/amnesia%20por%20fuera.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/320/amnesia%20por%20fuera.jpg" alt="" border="0" /></a>No habíamos dejado de beber desde esta tarde. Mis amigos parecían un pozo sin fondo. Dani, Ángel, José. Les miraba y no les reconocía. Eran desconocidos. Estaba rodeado de desconocidos. Mis amigos no eran mis amigos. Eran almas errantes, ebrias de alcohol. Eran unas almas sin rumbo, sin alas con las que poder retomar el buen camino. De los altavoces del coche salían notas apocalípticas. Sonidos demoníacos, que nos transportaban a un infierno donde los hombres eran esclavizados por monstruos de tres ojos y piel quemada por las llamas del infierno. De repente, se escucha una voz. Es la radio. En la radio están retr<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/tiesto.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/320/tiesto.jpg" alt="" border="0" /></a>ansmitiendo en directo la sesión de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/DJ_Tiesto">Dj Tiesto</a>, que es el encargado de abrir la discoteca este verano. Dj Tiesto es mi favorito. Lo voy a pasar bien. - Sobre la una y media entramos. Seguro que habrá menos cola – Gotas de güisqui acuden a mi cara, despedidas por la boca de Daniel al hablar. - Esto…. Si, si, por mi de acuerdo. - Perfecto. Lleváis las petacas no?. – José tenía un par de petacas en los bolsillos. Habíamos decidido que compraríamos petacas para llenarlas de la botella que compráramos y así poder beber dentro por menos dinero (las copas, en la sala amnesia no bajan de los 12 euros). La una y media. Cerramos el coche y nos dirigimos hacia la puerta de entrada. Todo estaba preparado. La cámara de fotos digital, las petacas, mi pene… Nos acercamos a la puerta de seguridad, después de estar esperando algo más de media hora. No nos cachea. Tenemos suerte. Debemos tener cara de gilipollas, de inofensivos. Si nos llega a registrar, era posible que nos hubiera partido la cara allí mismo. Pero no fue así. Entramos. La discoteca es impresionante. Hay palmeras por todas partes. El techo no tiene fin. <a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/sala.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/320/sala.jpg" alt="" border="0" /></a> - Vamos a dar una vuelta por la sala… - Ángel tenia los ojos medio abiertos, o medio cerrados, debido al alcohol y la penumbra de la sala. Había muchísima gente. Gente de todo tipo, pero sobre todo guiris. Inglesas, francesas, italianas… Casi ningún español. Por lo menos a simple vista no consigo distinguir a una inglesa de una española. Tratamos de subir al reservado de la discoteca. - Esto…. Perdona. ¿Podríamos subir al reservado a verlo?, tan solo queremos tirar un par de fotos y…. - No, imposible. Además, con esas pintas adonde quieres subir tu. Me miro, de arriba abajo. Me acaban de decir en la cara que soy un gilipollas y que además visto mal. Me doy la vuelta y sigo a mis amigos. No digo nada. No quiero que se rían de mí, como acaba de hacer el puerta delante de mis narices. Decidimos montar nuestra tienda de operaciones al lado de una barra, justo enfrente de la cabina donde Dj Tiesto esta haciendo que la gente salte, grite, silbe y disfrute. Comienzo a bailar, mi cuerpo, al principio, no responde a mis órdenes. “Pareces un subnormal bailando así. No tienes ni puta idea de bailar, Pastor”. Mis neuronas se ríen de mí, mi cuerpo se ríe de<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/tias%202.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/320/tias%202.jpg" alt="" border="0" /></a> mí, mis amigos, el puerta de seguridad del reservado. Todos se ríen de mí. Tengo la sensación de llevar una nariz de payaso. Parece que mi cara se ha convertido en el mayor y mejor chiste del universo. Cierro los ojos. Trato de relajarme. Así jamás me ligare a una chica.<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/tias%20amnesia.jpg"><img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/320/tias%20amnesia.jpg" alt="" border="0" /></a> Tratare de relajarme y disfrutar. El sonido de los altavoces inunda mis oídos, baja por mis venas y arterias y llega directamente a mis piernas, moviéndolas frenéticamente. - Pastor….. ¡PASTOR!. Miro hacia atrás. Ángel me esta mirando, se acerca un poco mas. - Vamos a tomar algo, ¿Quieres algo?. - Si, por favor, un JB con limón. - Dame la entrada, anda. Le doy la entrada. Teníamos derecho a una consumición. Sigo bailando. Al lado mío hay varios guiris. Uno de ellos baila frenéticamente, eléctricamente. Sus ojos están blancos. Sus piernas se mueven a la velocidad de la luz. Sus brazos, totalmente inmóviles, sostienen una botella de agua. Pasa una chica. El guiri la mira, se acerca. Su frente esta llena de sudor. Al igual que sus brazos, sus manos. Aun así, se acerca a la chica, la dice algo al oído. La chica se da la vuelta. Le mira. Comienza a bailar con el. Agarrados, cachondos. Extasiados por las drogas, el alcohol y la música. Un halo de sexualidad les envuelve, les separa del resto. Ella se pone de espaldas a el. Comienza a moverse de formas sugerente. Su culo se roza con el pene del guiri. Movimientos pélvicos. Manos entrelazadas. Sudores fríos. De repente el guiri alarga una mano hacia una de las tetas de ella. La soba, duramente, sin contemplaciones, sin vacilaciones. A ella no le ha gustado. Se da la vuelta y le suelta un bofetón. Directamente a la cara. La chica se va. Por un momento el guiri no sabia que hacer. Petrificado, mira a la chica como se va de entre sus manos. Mira como el polvo de esta noche se evapora como el humo de un cigarro, como el aire. Por un instante, su cabeza se estaba riendo de mí. Como la mía. Por un momento, su conciencia comenzó a atormentarle, a degradarle. Pero fue eso, un momento. Al otro, el guiri se dio la vuelta y siguió bailando como antes. Los brazos inmóviles, las piernas moviéndose en compases desgarradores. Su cabeza balanceándose de un lado a otro. Sus ojos, verdes, vuelven a ser blancos.<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/DSC00050.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/320/DSC00050.jpg" alt="" border="0" /></a> Ángel llega con la copa, después de sortear a todas las personas que había a nuestro alrededor. - Aquí tienes. Esto esta lleno. - Si. Ya me he dado cuenta. Has visto al guiri ese. - Coño, como baila. Debe estar hasta las cejas de droga. - Seguro. Al rato estamos todos, bailando, riéndonos, tratando de ligar con todas las chicas que hay a nuestro alrededor. Yo tan solo bailo. No me apetece reírme, y menos ligar. Tengo cara de chiste. Nadie querría ligar conmigo. Se acerca un chico y me habla al oído. - Oye, quieres pastillas?. Le miro. Es extranjero. Ingles creo. Me sonríe. - Eh… No gracias. - También tengo farlopa. - No, de verdad, muchas gracias. Soy un chico sano. - Ah… haces bien, yo también. De repente su cara cambia. Sus labios se pliegan en una mueca extraña. Su frente se llena de arrugas. Creo que lo que pretende es poner cara de serio. Comienza a andar de espaldas. Mirándome fijamente. De repente sube los brazos y comienza a bailar, a dar vueltas sobre si mismo. Un baile a la muerte. Un baile a las tinieblas. Desaparece entre la gente. Sigo bailando. Saco la cámara digital. Tiro fotos a mis amigos, a la sala, a la gente que esta a nuestro lado. <a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/DSC00034.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/320/DSC00034.jpg" alt="" border="0" /></a>De repente, no se porque, saco una foto a una chica. Estaba sola. No hablaba con nadie. Tan solo bailaba. Esta justo detrás de mí. Al ver el flash de la cámara me mira. Sonríe. Me sonríe. Su sonrisa es muy bonita. Ella no tanto. Me acerco. <a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/chica2.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/320/chica2.jpg" alt="" border="0" /></a> - Disculpa, pero es que la cámara…. - No te preocupes. No pasa nada. – Es española. Su sonrisa vuelve a aparecer en su cara. Sus dientes, blancos, me deslumbran como el flash de la cámara. Sus labios, gruesos, me provocan. - Ya, pero es que…. - Ya te he dicho que no pasa nada. Por cierto. Me podrías enviar esa foto. Quiero tenerla. - Claro, pero no se como. - Toma, mi dirección de correo electrónico. – Saca una hoja en blanco y un bolígrafo. Apunta su dirección. - Esto. Gracias. Te enviare la foto. - Eso espero. Sigo bailando. Pero ahora tan solo tengo ojos para esa chica. No se como se llama, no se de donde es. Ni tan siquiera se como es, ya que hay poca luz. No se si esta gorda, tiene tetas, o le falta un dedo. Me da igual. Ella será mi victima. Me vengare de todas las chicas con ella. Ella será la que me permitirá resurgir de mis cenizas. Me acerco de nuevo a ella. - Hola otra vez. Es que no puedo dejar de pensar que a lo mejor tú no querías que te hiciera la foto. - Me dejas la cámara un momento – Le doy la cámara. La enciende. Alarga la mano. Se apunta y dispara. Se ha hecho una foto. Sonrió. Me da la cámara. - Me enseñas esa foto. No se si he salido bien. – Vemos la foto. No es tan fea como me había parecido antes. Sus dientes, blancos antes, ahora eran luminosos, incandescentes. Brillaban como puede brillar un diamante. Lucían como pudiera hacerlo un faro en un acantilado. - Pues no he salido tan mal al fin y al cabo. - La verdad es que no. - Conoces esta discoteca – Las palabras resuenan en mis oídos mucho mas que la música de Dj Tiesto. - Pues… es la primera vez que vengo. - Ven te enseñare la otra sala. - Ah, pero hay mas salas. - Hay una mas. Esta bastante bien. Me gusta mas aquella sala, lo que pasa es que me he venido a esta a desconectar un poco. Además, aquella sala esta más llena que esta y es un agobio estar allí todo el rato. - Vale, voy contigo, espera un segundo que se lo comento a mis amigos. Ángel y José estaban hablando con unas guiris. Daniel estaba pidiendo otra copa. Les digo a Ángel y a José que voy un momento al servicio. No quiero que sepan que me he ido con una chica. No quiero que nadie se entere. La chica me da la mano. Se la cojo con ganas. Aforrándome a mí esperanza. Agarrando a la chica como si fuera mi única salvación. La única realidad palpable, localizable, era su mano. Su mano me transportaba a la vida. Me sacaba de mis sueños a tirones. Llegamos a la puerta de la otra sala. Imposible entrar. Estaba a reventar. La chica y yo conseguimos adentrarnos a empujones, pisotones y manotazos. A pesar de todo ella no me suelta la mano ni un momento. Nos paramos en mitad de la pista de baile. Me mira. Allí hay un poco mas de luz. La miro. Sus ojos son marrones. Un marrón intenso. Un marrón que bien podría ser verde, azul o rojo. Comienza a bailar. Mueve la cabeza como el guiri aquel. De un lado a otro. Como si estuviera drogada. Miro a mí alrededor y casi todo el mundo mueve la cabeza de la misma forma. Perecen una secta. Miembros de una secta en la que es obligatorio girar la cabeza a uno y otro lado. Mi cabeza se contagia de las demás. Comienzo a moverla de la misma forma. De izquierda a derecha. Al principio despacio, después con más animo. La chica me agarra las manos. Junta su cuerpo con el mío. La música sube de volumen, de intensidad. Se oye una voz proveniente de la cabina. Habla en ingles. Dice algo. Las luces varían de color, de proporción. La música sigue su desarrollo. Cada vez mas alto, cada vez mas intensidad. Las luces se apagan de<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/megatron%203.jpg"><img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/320/megatron%203.jpg" alt="" border="0" /></a> repente. La música deja de sonar. Un segundo después, vuelve la música. Una luz intensa tiñe toda la pista de baile de vida. <a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/megatron%202.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/320/megatron%202.jpg" alt="" border="0" /></a>Una especie de humo húmedo desciende sobre nuestras cabezas. Mi respiración se entrecorta. <a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/megatron.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/320/megatron.jpg" alt="" border="0" /></a>Noto que la chica esta pegada a mi, pero no puedo verla. De hecho no puedo ver nada. El humo húmedo sigue cayendo. No se si voy a poder aguantar mas. Trato de aguantar la respiración hasta que cese. No puedo más. Trato de respirar algo de aire. Mis pulmones necesitan una dosis urgente de aire. Pero no encuentro nada. Tan solo una cortina intensa de humo. Mis músculos comienzan a contraerse. No se si son síntomas de una muerte por ahogo, pero yo estoy a punto de morir. De repente, tan de repente como apareció, el humo desaparece. Mi boca comienza a recoger el aire del ambiente. Es un aire viciado, nauseabundo. Pero mis pulmones agradecen esas bocanadas. La chica me mira con una sonrisa. - Es aire nitroso. Le llaman megatrón. Es un gas que se enfría con el aire. Te deja como nueva. - Casi me ahogo. No podía respirar. - Eso nos pasa a todos la primera vez. Tienes que tranquilizarte. No pensarlo y seguir bailando. Eso si. Mira si tienes todo, el monedero, el móvil. Cuando aparece el megatrón se suelen perder cosas. Me palpo los bolsillos. Tan solo me he traído el monedero y esta en su sitio. Me toco el reloj. Esta en mi muñeca. Pero esta prácticamente congelado. Frío como el hielo. Ella sigue pegada a mi cuerpo. Todos están pegados a mi cuerpo. Es imposible moverse. De repente ella se da la vuelta. Me mira y me da un beso en la boca. Largo, húmedo, intenso. Su lengua es un látigo, que me golpea una y otra vez en mi boca. Sus dientes relucen en mi interior. Alumbran mi garganta, mis pulmones, mi corazón. Ahora mismo soy transparente. Una luz intensa muestra mi cuerpo por dentro. Esa luz proviene de sus dientes. Si alguien pudiera mirar mi cuerpo desnudo, podría ver mis órganos vitales, mi estomago, el hígado. Todo. Sus labios se despegan de los míos. - Vamos a tomar una copa. - Si, vale. Nos acercamos a una de las barras. Miro hacia arriba. Las go-gos bailan sin parar. Hay 10, 20, 30 gogos. - Que quieres – Mi voz se sumerge entre el sonido de los altavoces. - Un JB con limón. - Igual que yo. A ver si nos atienden. Un rato después estábamos en el mismo sitio de antes, con una nube de humo frío sobre nuestras cabezas. Mientras el humo cae, nos besamos. Nos besamos de forma incoherente. Nuestras cabezas no desentonan con el resto. Se mueven de uno a otro lado con una pasión desbocada. Noto algo. Una mano en mi entrepierna. Mi polla esta erecta, pero aun así, pienso que a lo mejor, no le gusta lo que toca. Trato de que mi polla crezca más de lo que puede. Intento estirar mi pene. Quiero que mi polla no entre en el pantalón, quiero sacar mi polla y que todo el mundo diga que es la polla más grande de la tierra. Su mano sigue tocándome. Noto como sus dedos se restriegan por mi cremallera. Noto como ésta baja. Los mismos dedos que han bajado mi cremallera, ahora tratan de apartar la ropa interior. Lo consiguen. Mi polla esta rodeada de unos dedos deseosos de agarrarla. Dejamos de besarnos y nos miramos a los ojos. La dejo hacer. No pongo ningún impedimento. Quiero que su mano se mueva sin parar. Quiero que la mano que antes me había ofrecido para llevarme a la otra sala, sujete mi pene y lo frote con sus dedos. - Vamonos. A algún sitio. - Hay unos sillones al fondo. Allí normalmente están los borrachos y los que quieren follar. - Vamonos allí. – Mi voz esta acelerada. Quiero follarmela allí, delante de todos, de todo el mundo. Quiero que sepan que me estoy vengando de las mujeres. Me correré dentro de ella. Quiero que mi ser se junte con el suyo. Inseparables.Pastornoreply@blogger.com