tag:blogger.com,1999:blog-276994292009-02-21T17:59:28.334+01:00Diario del Hombre OrugaUna locura de diario - novelaPastornoreply@blogger.comBlogger27125tag:blogger.com,1999:blog-27699429.post-1158342511107173172006-09-15T19:09:00.000+02:002006-09-15T19:48:31.680+02:00Sala Amnesia (1)La una de la mañana. Estábamos en el parking de la <a href="http://www.amnesia.es/index2.html">sala Amnesia</a>. Bebiendo. <a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/amnesia%20por%20fuera.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/320/amnesia%20por%20fuera.jpg" alt="" border="0" /></a>No habíamos dejado de beber desde esta tarde. Mis amigos parecían un pozo sin fondo. Dani, Ángel, José. Les miraba y no les reconocía. Eran desconocidos. Estaba rodeado de desconocidos. Mis amigos no eran mis amigos. Eran almas errantes, ebrias de alcohol. Eran unas almas sin rumbo, sin alas con las que poder retomar el buen camino.
De los altavoces del coche salían notas apocalípticas. Sonidos demoníacos, que nos transportaban a un infierno donde los hombres eran esclavizados por monstruos de tres ojos y piel quemada por las llamas del infierno.
De repente, se escucha una voz. Es la radio. En la radio están retr<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/tiesto.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/320/tiesto.jpg" alt="" border="0" /></a>ansmitiendo en directo la sesión de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/DJ_Tiesto">Dj Tiesto</a>, que es el encargado de abrir la discoteca este verano. Dj Tiesto es mi favorito. Lo voy a pasar bien.
- Sobre la una y media entramos. Seguro que habrá menos cola – Gotas de güisqui acuden a mi cara, despedidas por la boca de Daniel al hablar.
- Esto…. Si, si, por mi de acuerdo.
- Perfecto. Lleváis las petacas no?. – José tenía un par de petacas en los bolsillos. Habíamos decidido que compraríamos petacas para llenarlas de la botella que compráramos y así poder beber dentro por menos dinero (las copas, en la sala amnesia no bajan de los 12 euros).
La una y media. Cerramos el coche y nos dirigimos hacia la puerta de entrada. Todo estaba preparado. La cámara de fotos digital, las petacas, mi pene… Nos acercamos a la puerta de seguridad, después de estar esperando algo más de media hora. No nos cachea. Tenemos suerte. Debemos tener cara de gilipollas, de inofensivos. Si nos llega a registrar, era posible que nos hubiera partido la cara allí mismo. Pero no fue así. Entramos. La discoteca es impresionante. Hay palmeras por todas partes. El techo no tiene fin.
<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/sala.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/320/sala.jpg" alt="" border="0" /></a>
- Vamos a dar una vuelta por la sala… - Ángel tenia los ojos medio abiertos, o
medio cerrados, debido al alcohol y la penumbra de la sala. Había muchísima gente. Gente de todo tipo, pero sobre todo guiris. Inglesas, francesas, italianas… Casi ningún español. Por lo menos a simple vista no consigo distinguir a una inglesa de una española. Tratamos de subir al reservado de la discoteca.
- Esto…. Perdona. ¿Podríamos subir al reservado a verlo?, tan solo queremos tirar un par de fotos y….
- No, imposible. Además, con esas pintas adonde quieres subir tu.
Me miro, de arriba abajo. Me acaban de decir en la cara que soy un gilipollas y
que además visto mal. Me doy la vuelta y sigo a mis amigos. No digo nada. No quiero que se rían de mí, como acaba de hacer el puerta delante de mis narices. Decidimos montar nuestra tienda de operaciones al lado de una barra, justo enfrente de la cabina donde Dj Tiesto esta haciendo que la gente salte, grite, silbe y disfrute.
Comienzo a bailar, mi cuerpo, al principio, no responde a mis órdenes. “Pareces un subnormal bailando así. No tienes ni puta idea de bailar, Pastor”. Mis neuronas se ríen de mí, mi cuerpo se ríe de<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/tias%202.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/320/tias%202.jpg" alt="" border="0" /></a> mí, mis amigos, el puerta de seguridad del reservado. Todos se ríen de mí. Tengo la sensación de llevar una nariz de payaso. Parece que mi cara se ha convertido en el mayor y mejor chiste del universo. Cierro los ojos. Trato de relajarme. Así jamás me ligare a una chica.<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/tias%20amnesia.jpg"><img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/320/tias%20amnesia.jpg" alt="" border="0" /></a> Tratare de relajarme y disfrutar. El sonido de los altavoces inunda mis oídos, baja por mis venas y arterias y llega directamente a mis piernas, moviéndolas frenéticamente.
- Pastor….. ¡PASTOR!.
Miro hacia atrás. Ángel me esta mirando, se acerca un poco mas.
- Vamos a tomar algo, ¿Quieres algo?.
- Si, por favor, un JB con limón.
- Dame la entrada, anda.
Le doy la entrada. Teníamos derecho a una consumición. Sigo bailando. Al lado
mío hay varios guiris. Uno de ellos baila frenéticamente, eléctricamente. Sus ojos están blancos. Sus piernas se mueven a la velocidad de la luz. Sus brazos, totalmente inmóviles, sostienen una botella de agua. Pasa una chica. El guiri la mira, se acerca. Su frente esta llena de sudor. Al igual que sus brazos, sus manos. Aun así, se acerca a la chica, la dice algo al oído. La chica se da la vuelta. Le mira. Comienza a bailar con el. Agarrados, cachondos. Extasiados por las drogas, el alcohol y la música. Un halo de sexualidad les envuelve, les separa del resto. Ella se pone de espaldas a el. Comienza a moverse de formas sugerente. Su culo se roza con el pene del guiri. Movimientos pélvicos. Manos entrelazadas. Sudores fríos. De repente el guiri alarga una mano hacia una de las tetas de ella. La soba, duramente, sin contemplaciones, sin vacilaciones. A ella no le ha gustado. Se da la vuelta y le suelta un bofetón. Directamente a la cara. La chica se va. Por un momento el guiri no sabia que hacer. Petrificado, mira a la chica como se va de entre sus manos. Mira como el polvo de esta noche se evapora como el humo de un cigarro, como el aire. Por un instante, su cabeza se estaba riendo de mí. Como la mía. Por un momento, su conciencia comenzó a atormentarle, a degradarle. Pero fue eso, un momento. Al otro, el guiri se dio la vuelta y siguió bailando como antes. Los brazos inmóviles, las piernas moviéndose en compases desgarradores. Su cabeza balanceándose de un lado a otro. Sus ojos, verdes, vuelven a ser blancos.<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/DSC00050.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/320/DSC00050.jpg" alt="" border="0" /></a>
Ángel llega con la copa, después de sortear a todas las personas que había a nuestro alrededor.
- Aquí tienes. Esto esta lleno.
- Si. Ya me he dado cuenta. Has visto al guiri ese.
- Coño, como baila. Debe estar hasta las cejas de droga.
- Seguro.
Al rato estamos todos, bailando, riéndonos, tratando de ligar con todas las chicas
que hay a nuestro alrededor. Yo tan solo bailo. No me apetece reírme, y menos ligar. Tengo cara de chiste. Nadie querría ligar conmigo.
Se acerca un chico y me habla al oído.
- Oye, quieres pastillas?.
Le miro. Es extranjero. Ingles creo. Me sonríe.
- Eh… No gracias.
- También tengo farlopa.
- No, de verdad, muchas gracias. Soy un chico sano.
- Ah… haces bien, yo también.
De repente su cara cambia. Sus labios se pliegan en una mueca extraña. Su
frente se llena de arrugas. Creo que lo que pretende es poner cara de serio. Comienza a andar de espaldas. Mirándome fijamente. De repente sube los brazos y comienza a bailar, a dar vueltas sobre si mismo. Un baile a la muerte. Un baile a las tinieblas. Desaparece entre la gente. Sigo bailando. Saco la cámara digital. Tiro fotos a mis amigos, a la sala, a la gente que esta a nuestro lado. <a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/DSC00034.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/320/DSC00034.jpg" alt="" border="0" /></a>De repente, no se porque, saco una foto a una chica. Estaba sola. No hablaba con nadie. Tan solo bailaba. Esta justo detrás de mí. Al ver el flash de la cámara me mira. Sonríe. Me sonríe. Su sonrisa es muy bonita. Ella no tanto. Me acerco.
<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/chica2.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/320/chica2.jpg" alt="" border="0" /></a>
- Disculpa, pero es que la cámara….
- No te preocupes. No pasa nada. – Es española. Su sonrisa vuelve a aparecer en su cara. Sus dientes, blancos, me deslumbran como el flash de la cámara. Sus labios, gruesos, me provocan.
- Ya, pero es que….
- Ya te he dicho que no pasa nada. Por cierto. Me podrías enviar esa foto. Quiero tenerla.
- Claro, pero no se como.
- Toma, mi dirección de correo electrónico. – Saca una hoja en blanco y un bolígrafo. Apunta su dirección.
- Esto. Gracias. Te enviare la foto.
- Eso espero.
Sigo bailando. Pero ahora tan solo tengo ojos para esa chica. No se como se
llama, no se de donde es. Ni tan siquiera se como es, ya que hay poca luz. No se si esta gorda, tiene tetas, o le falta un dedo. Me da igual. Ella será mi victima. Me vengare de todas las chicas con ella. Ella será la que me permitirá resurgir de mis cenizas. Me acerco de nuevo a ella.
- Hola otra vez. Es que no puedo dejar de pensar que a lo mejor tú no querías que te hiciera la foto.
- Me dejas la cámara un momento – Le doy la cámara. La enciende. Alarga la mano. Se apunta y dispara. Se ha hecho una foto. Sonrió. Me da la cámara.
- Me enseñas esa foto. No se si he salido bien. – Vemos la foto. No es tan fea como me había parecido antes. Sus dientes, blancos antes, ahora eran luminosos, incandescentes. Brillaban como puede brillar un diamante. Lucían como pudiera hacerlo un faro en un acantilado.
- Pues no he salido tan mal al fin y al cabo.
- La verdad es que no.
- Conoces esta discoteca – Las palabras resuenan en mis oídos mucho mas que la música de Dj Tiesto.
- Pues… es la primera vez que vengo.
- Ven te enseñare la otra sala.
- Ah, pero hay mas salas.
- Hay una mas. Esta bastante bien. Me gusta mas aquella sala, lo que pasa es que me he venido a esta a desconectar un poco. Además, aquella sala esta más llena que esta y es un agobio estar allí todo el rato.
- Vale, voy contigo, espera un segundo que se lo comento a mis amigos.
Ángel y José estaban hablando con unas guiris. Daniel estaba pidiendo otra
copa. Les digo a Ángel y a José que voy un momento al servicio. No quiero que sepan que me he ido con una chica. No quiero que nadie se entere.
La chica me da la mano. Se la cojo con ganas. Aforrándome a mí esperanza. Agarrando a la chica como si fuera mi única salvación. La única realidad palpable, localizable, era su mano. Su mano me transportaba a la vida. Me sacaba de mis sueños a tirones. Llegamos a la puerta de la otra sala. Imposible entrar. Estaba a reventar. La chica y yo conseguimos adentrarnos a empujones, pisotones y manotazos. A pesar de todo ella no me suelta la mano ni un momento. Nos paramos en mitad de la pista de baile. Me mira. Allí hay un poco mas de luz. La miro. Sus ojos son marrones. Un marrón intenso. Un marrón que bien podría ser verde, azul o rojo. Comienza a bailar. Mueve la cabeza como el guiri aquel. De un lado a otro. Como si estuviera drogada. Miro a mí alrededor y casi todo el mundo mueve la cabeza de la misma forma. Perecen una secta. Miembros de una secta en la que es obligatorio girar la cabeza a uno y otro lado. Mi cabeza se contagia de las demás. Comienzo a moverla de la misma forma. De izquierda a derecha. Al principio despacio, después con más animo. La chica me agarra las manos. Junta su cuerpo con el mío. La música sube de volumen, de intensidad. Se oye una voz proveniente de la cabina. Habla en ingles. Dice algo. Las luces varían de color, de proporción. La música sigue su desarrollo. Cada vez mas alto, cada vez mas intensidad. Las luces se apagan de<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/megatron%203.jpg"><img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/320/megatron%203.jpg" alt="" border="0" /></a> repente. La música deja de sonar. Un segundo después, vuelve la música. Una luz intensa tiñe toda la pista de baile de vida. <a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/megatron%202.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/320/megatron%202.jpg" alt="" border="0" /></a>Una especie de humo húmedo desciende sobre nuestras cabezas. Mi respiración se entrecorta. <a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/megatron.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/320/megatron.jpg" alt="" border="0" /></a>Noto que la chica esta pegada a mi, pero no puedo verla. De hecho no puedo ver nada. El humo húmedo sigue cayendo. No se si voy a poder aguantar mas. Trato de aguantar la respiración hasta que cese. No puedo más. Trato de respirar algo de aire. Mis pulmones necesitan una dosis urgente de aire. Pero no encuentro nada. Tan solo una cortina intensa de humo. Mis músculos comienzan a contraerse. No se si son síntomas de una muerte por ahogo, pero yo estoy a punto de morir. De repente, tan de repente como apareció, el humo desaparece. Mi boca comienza a recoger el aire del ambiente. Es un aire viciado, nauseabundo. Pero mis pulmones agradecen esas bocanadas. La chica me mira con una sonrisa.
- Es aire nitroso. Le llaman megatrón. Es un gas que se enfría con el aire. Te deja como nueva.
- Casi me ahogo. No podía respirar.
- Eso nos pasa a todos la primera vez. Tienes que tranquilizarte. No pensarlo y seguir bailando. Eso si. Mira si tienes todo, el monedero, el móvil. Cuando aparece el megatrón se suelen perder cosas.
Me palpo los bolsillos. Tan solo me he traído el monedero y esta en su sitio. Me
toco el reloj. Esta en mi muñeca. Pero esta prácticamente congelado. Frío como el hielo.
Ella sigue pegada a mi cuerpo. Todos están pegados a mi cuerpo. Es imposible moverse. De repente ella se da la vuelta. Me mira y me da un beso en la boca. Largo, húmedo, intenso. Su lengua es un látigo, que me golpea una y otra vez en mi boca. Sus dientes relucen en mi interior. Alumbran mi garganta, mis pulmones, mi corazón. Ahora mismo soy transparente. Una luz intensa muestra mi cuerpo por dentro. Esa luz proviene de sus dientes. Si alguien pudiera mirar mi cuerpo desnudo, podría ver mis órganos vitales, mi estomago, el hígado. Todo. Sus labios se despegan de los míos.
- Vamos a tomar una copa.
- Si, vale.
Nos acercamos a una de las barras. Miro hacia arriba. Las go-gos bailan sin
parar. Hay 10, 20, 30 gogos.
- Que quieres – Mi voz se sumerge entre el sonido de los altavoces.
- Un JB con limón.
- Igual que yo. A ver si nos atienden.
Un rato después estábamos en el mismo sitio de antes, con una nube de humo
frío sobre nuestras cabezas. Mientras el humo cae, nos besamos. Nos besamos de forma incoherente. Nuestras cabezas no desentonan con el resto. Se mueven de uno a otro lado con una pasión desbocada. Noto algo. Una mano en mi entrepierna. Mi polla esta erecta, pero aun así, pienso que a lo mejor, no le gusta lo que toca. Trato de que mi polla crezca más de lo que puede. Intento estirar mi pene. Quiero que mi polla no entre en el pantalón, quiero sacar mi polla y que todo el mundo diga que es la polla más grande de la tierra. Su mano sigue tocándome. Noto como sus dedos se restriegan por mi cremallera. Noto como ésta baja. Los mismos dedos que han bajado mi cremallera, ahora tratan de apartar la ropa interior. Lo consiguen. Mi polla esta rodeada de unos dedos deseosos de agarrarla. Dejamos de besarnos y nos miramos a los ojos. La dejo hacer. No pongo ningún impedimento. Quiero que su mano se mueva sin parar. Quiero que la mano que antes me había ofrecido para llevarme a la otra sala, sujete mi pene y lo frote con sus dedos.
- Vamonos. A algún sitio.
- Hay unos sillones al fondo. Allí normalmente están los borrachos y los que quieren follar.
- Vamonos allí. – Mi voz esta acelerada. Quiero follarmela allí, delante de todos, de todo el mundo. Quiero que sepan que me estoy vengando de las mujeres. Me correré dentro de ella. Quiero que mi ser se junte con el suyo. Inseparables.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27699429-115834251110717317?l=diariodelhombreoruga.blogspot.com'/></div>Pastornoreply@blogger.com2tag:blogger.com,1999:blog-27699429.post-1156251343592042512006-08-22T14:28:00.000+02:002006-08-22T15:02:34.456+02:00PLAYA NUDISTAEstoy cansado, cansado y quemado. Decido darme la vuelta. Llevo casi una hora en la misma posición, con el sol pegándome en el pecho, en las piernas, en la cara… Tengo los ojos cerrados. Además llevo puestas unas gafas de sol. Es imposible. Aun así el sol traspasa las fronteras de cristal. Rompe con la muralla de carne que forman mis parpados y logra acceder a mis ojos, como espadas, como pequeños alfileres que se clavan en el hueco de las uñas.
Trato de incorporarme, aturdido, deshidratado. Alcanzo el vaso que estaba debajo de la tumbona donde José esta sentado. El hielo se ha derretido. Doy un trago para comprobar que mi bebida esta ardiendo, abrasando. Parece que, en vez de un cubata, fuera una manzanilla. Escupo lo que he bebido a la arena. En pocos segundos, el líquido desaparece. La arena y el sol han acabado con el líquido. Observo como el poco liquido que queda, comienza a desaparecer, poco a poco. Miro al cielo. El sol abrasador se mantiene en su sitio, impasible. Me imagino al Dios del Sol, sentado en su trono, observando a la especie humana. Imagino su risa al ver como tratamos de engañarle con cosas absurdas. Intentamos beber mas agua, taparnos los ojos con cristales ahumados, clavamos sombrillas en la arena, buscando un poco de sombra. Pero el Dios Sol se ríe de nuestros intentos. No podemos escapar de su fuerza, de su furia, de su grandeza. Los rayos solares penetran la sombrilla, destruyen la protección de las gafas. Nuestra piel es incapaz de soportar las armas del Dios Sol. Nos salen canceres, heridas nauseabundas, provocadas por una divinidad. Y él, subido en su trono, observando cada día como millones de personas intentan esquivar sus disparos, disfruta de su propio calor, de su propia atmósfera enturbiada por los grados centígrados, que, poco a poco, minuto a minuto, suben de manera descontrolada.
Son las siete de la tarde. Estamos en una cala de Ibiza. Hemos llegado con nuestro coche alquilado. Un peugeot 206. El coche es pequeñito, pero esta bastante bien. Por lo menos tiene aire acondicionado.
<p><img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/coche.jpg" border="0" />
Salimos sobre las cuatro y media de la tarde, después de volver al hotel de la playa de Figueretas y comer algo. Pero antes, teníamos que decidir el sitio. Había pasado casi media hora y todavía no sabíamos adonde ir:
</p><p> </p><p>- Yo pienso que deberíamos ir a Las Salinas, es una playa grande y hay mucha gente joven. – Daniel trataba de hacerse oír por encima del estruendo que nuestras voces montaban.-
</p><p> </p><p>- Habíamos dicho de ir a una playa nudista. No podéis rajaros ahora. – La cara de José estaba roja. Se había quemado este mediodía en la playa.
</p><p> </p><p>- Ya, pero es que Aguas blancas esta a tomar por culo. Además no tenemos ni puta idea de cómo llegar.
</p><p> </p><p>- No me jodas, Daniel. Con el mapa podemos llegar de sobra.
Yo, mientras ellos discutían, me encontraba tumbado en la cama, medio dormido.
Era imposible dormir, ya que la discusión se estaba realizando en mi habitación, así que, decidí, por lo menos, cerrar los ojos y descansar un poco. La verdad es que no había hecho nada en todo el día, nos habíamos levantado tarde, y el único ejercicio que había realizado ha sido cuando he estado en la playa. Pero, tengo comprobado que, hay una sola cosa que es capaz de dejarme como una puta mierda. Es el agua. Cada vez que voy a una piscina, o a la playa, acabo hecho polvo. Apenas me puedo mover. Los músculos de los brazos y las piernas se agarrotan. Se vuelven inertes. Así me encontraba. Muerto, como un puto zombi que no puede vivir. Como un hombre que no tuviera fuerzas ni para hablar.
Al final, después de hablar unos con otros, se decidió ir a la cala nudista. Aguas blancas era una <a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/cala1.jpg"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/320/cala1.jpg" border="0" /></a>cala que se encontraba en uno de tantos recovecos de la isla de Ibiza. Para acceder a ella había que bajar unas cuestas enormes. <a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/cala3.jpg"><img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/cala3.jpg" border="0" /></a>
</p><p><img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/320/cala2.jpg" border="0" />Cuando estabas a punto de llegar, aparecía una especie de escalera, pero sin peldaños, que bajaba en zigzag, hasta la arena de la playa. Había una cuerda a ambos lados de la especie de escalera para no caerte.
Esta cala estaba protegida por un acantilado de piedra arenisca. Metros de roca se erigen alrededor de la playa, protegiéndola del mundo. Tratando de defender a su amada virgen del amante perverso que es el hombre. Pero, a pesar de los esfuerzos de la muralla rocosa, el hombre ha conseguido desvirgar a la amada.
La cala esta dividía en dos secciones. La parte, por llamarla de alguna manera, normal, y la parte nudista. Para llegar a esta última hay que escalar un pequeño montículo de piedra. Aunque en la parte de la cala “normal”, también hay gente que hace nudismo, es en la otra zona, donde la gente enseña sus carnes sin ningún pudor.
Nosotros optamos por la zona nudista. Por dos motivos. Una era que había menos gente. La otra razón era que somos unos pervertidos.
La verdad es que el morbo de ver a chicas desnudas sin tener que pagar o rogar, era demasiado grande como para evitarlo.
<a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/fotos%20playa2.0.jpg"><img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/fotos%20playa2.0.jpg" border="0" /></a>
Y aquí estamos. Tumbados panza arriba, como un gato defendiéndose de las fauces de un perro hambriento, mirando tetas y chochos sin ningún reparo, con nuestras copas en la mano.
Po<a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/fotos%20playa3.jpg"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/fotos%20playa3.jpg" border="0" /></a>r fin termino de incorporarme. Miro el horizonte. Al fondo hay una roca que sobresale del agua. Hay varias personas subiéndose y tirándose al agua desde ella. Parece un gigante que estuviera sentado en una bañera de agua salada, jugando con las personas como muñecos de plástico. Parece que cojíera a esos muñecos, los subiera a sus piernas y los tirara con un toque de su dedo meñique.
<a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/fotos%20playa4.0.jpg"><img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/fotos%20playa4.0.jpg" border="0" /></a>
</p><p> </p><p>- Oye, por que no vamos a esa roca. Debe ser divertido.
</p><p> </p><p>- Que dices Pastor, con la de tetas que hay en la orilla, me voy a ir ahora a esa roca a tirarme como un gilipollas. – Ángel en esos momentos estaba mirando
detenidamente los pechos de una guiri que estaba dando un paseo por la orilla con una amiga. <a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/fotos%20playa1.jpg"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/fotos%20playa1.jpg" border="0" /></a>Las tetas de la guiri subían y bajaban al ritmo de sus piernas y brazos. Como tambores, como relojes que marcaran la hora, segundo a segundo, con movimientos rítmicos. Los pezones estaban erectos debido al contacto con el agua. La aureola que enmarcaba esos pezones duros y grandes era de un color marrón oscuro. Mi polla comenzaba a moverse. Ella también quería ver esas tetas. Mi pene también quería observar como esas tetas se movían, una y otra vez, hipnotizándonos a todos. Y yo, también quería saborear esos pezones, tratar de exprimir todo el sabor salado de sus pechos, hasta <a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/fotos17.0.jpg"><img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/fotos17.0.jpg" border="0" /></a>desgastarlos. Hasta que ya no quedara rastro de esas enormes tetas. Giro la cabeza para otro lado. Trato de calmar a mi polla. Intento tranquilizarla. Se que si me levanto ahora, todo el mundo vería mi erección. Espero unos segundos. Miro a mi entrepierna. Mi polla ha desparecido, se ha escondido en su cueva, esperando una nueva presa. Una presa que a lo mejor jamás acudirá.
<a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/fotos7.jpg"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/fotos7.jpg" border="0" /></a></p><p></p><p></p><p></p><p></p><p></p><p></p><p></p><p> </p><p> </p><p>- Pues si no venís ninguno yo si que voy. – Ninguno de mis amigos se movió.
Ninguno de mis amigos aparto la vista de las tetas hipnotizadoras. Me sacudí el bañador para tratar de quitar la arena pegada. El agua estaba a tan solo escasos tres metros. Acerco el pie derecho a la arena mojada, esperando que el agua riegue ese pie. El agua se acerca. Mantengo el pie en la misma posición. Impertérrito. Noto como el agua va inundando de agua mis dedos, la planta del pie, el tobillo, para, acto seguido, huir mar adentro. Como si al agua le diera miedo salir a la superficie. Como si le diera miedo tocar a las personas. Tan solo sale a la orilla para reírse de nosotros, como el Dios Sol. Se ríe porque sabe que jamás conseguiremos dominar el agua.
El agua estaba muy fría. A pesar de todo comienzo a caminar. Las rodillas me tiemblan al notar el contacto del agua. Poco a poco mi entrepierna se va acercando al límite. Me encojo sobre mi mismo, tratando de que mi polla no toque el agua congelada. Sé que si mi polla roza el agua, desaparecerá entre mi bañador. Tan solo me quedaran un par de cojones, sujetos a mi cuerpo por el escroto. Las chicas se reirán de mí al ver dos huevos sin un pene. Seria un bicho raro. Nadie querrá estar con una persona sin pene. Mientras estoy pensando esto, me doy cuenta que el agua me llega hasta el pecho. Sin darme cuenta he superado el mal trago. El agua no me detendrá. Conseguiré llegar al gigante y tirarme desde sus piernas.
Comienzo a nadar hacia la roca. Desde la orilla parecía que estaba mas cerca, pero mis ojos me engañaron. Sigo nadando. Llevo tres, cuatro días nadando. Se me hace eterno. Desearía parar a descansar, pero me da miedo. No veo el fondo. No se que hay bajo mis pies. A lo mejor, un <a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/tiburon.jpg"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/tiburon.jpg" border="0" /></a>tiburón azul esta dando vueltas alrededor mía, esperando que mis pies se paren para agarrarlos con su boca y tirar de mi hacia el fondo. Posiblemente, unas cien medusas se encuentran ahora mismo observándome, con una sonrisa en la boca, hasta que mis pies se paren para picarme sin piedad hasta provocarme la muerte instantánea. No. No puedo parar. Me da miedo. Tengo <a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/medusas.jpg"><img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/medusas.jpg" border="0" /></a>miedo. Sigo nadando. Mis brazos comienzan a cansarse. Ahora tan solo nado con uno de ellos, mientras que mis piernas no paran de moverse de arriba abajo, tratando de impulsarme hacia el gigante, tratando de remover el agua el máximo posible para evitar que uno de los demonios oceánicos me asesine con sus garras. Miro hacia la roca. Queda poco. Muy poco. Cambio de brazo. Ahora tan solo nado con el derecho. Un poco mas y puedo tocar la piel del gigante.
No se cuanto tiempo ha pasado desde que me acerque a la orilla para nadar hasta la roca. Pero cuando conseguí agarrarme a un saliente de la roca mis brazos y piernas estaban destrozados. Trato de descansar agarrado a ese saliente. Sigo sin ver el fondo. Aun así no tengo fuerzas para subirme todavía a la roca, aunque mis piernas no paran de moverse. Uno, dos, cinco, diez minutos. Respiro hondo. Una y otra vez. Miro hacia la orilla. No distingo a mis amigos, aunque se lo que están haciendo. Sus ojos no dan de si. Sus bañadores son incapaces de disimular su estado de ánimo. Sus pollas están rebosantes de semen, dispuestas a expulsarlo al primer coño que se ponga delante de ellos. Yo prefiero esperar. Esperar a la chica del arpón en el coño para sacárselo de allí dentro y meterle mi pene. Prefiero esperar a esta noche para vengarme de ella y de todas las tías del mundo, incluida La Niña de Mis Ojos.
Comienzo a escalar la roca. Me dirijo hacia el lado donde la gente se tira. Consigo llegar. No hay nadie. Estoy solo en la roca. El gigante me ha escogido a mí para jugar. Me ha cogido y me ha subido a sus piernas, para, acto seguido, lanzarme sin piedad al agua. Me quedo sentado, mirando el horizonte, mirando el lugar donde el mar y el cielo se juntan, formando un lugar maravilloso, donde los dioses y los mortales son todos iguales. Me gustaría poder llegar a ese lugar a nado. Me gustaría poder estar en el lugar donde el cielo y la tierra se unen en uno solo. Donde Jesucristo y sus apóstoles disfrutan de una gran comida con los mortales, desnudos, como en la playa. Donde Jesucristo disfrutara de las tetas mas enormes y bonitas que jamás se hayan creado. Los apóstoles bailaran alrededor de una hoguera, borrachos de vino y mujeres. Los demás Dioses conversaran con los hombres y con las mujeres, jugaran con los niños o, simplemente, disfrutaran de la soledad observando el lugar donde el agua y la arena se unen en un mismo punto, donde los hombres se bañan desnudos, unos con otras, sin remordimientos ni complejos.
Me levanto y me dispongo a lanzarme. El gigante esta a punto de darme el toquecito que hará que me caiga al agua. Estoy a punto de coger impulso, pero una voz llega a mis oídos. Es una voz de mujer. Miro a un lado y a otro pero no veo a nadie.
</p><p> </p><p>- Joder, no puedo subir…..
</p><p> </p><p>Consigo adivinar de donde procede la voz. Bajo por la roca hasta divisar el
agua. Allí estaba. Una mujer, morena, la piel cetrina, tostada por el sol. Sus tetas, al aire, flotando en el agua, se mueven debido a la corriente. Me mira. Me dice algo. No presto atención. Miro sus ojos, su cara. No es muy guapa, pero no es fea. Sus ojos son de un color extraño. Son de un color amarillento. Parecen de miel. Miro sus labios, gruesos. El de abajo, imperceptiblemente, sobresale un poco más que el de arriba. Sus labios se mueven. No consigo saber por que. De repente, me doy cuenta que me esta hablando. Muevo la cabeza a uno y otro lado, rápidamente, para despertar. Mis oídos se abren, permitiendo que el sonido penetre en su interior.
</p><p> </p><p>- Por favor, ayúdame, no puedo subir.
</p><p> </p><p>- Ahora mismo. Mira, dirijete hacia la derecha. Ve agarrandote en la roca. Yo voy para allá.
Deshago el camino que anteriormente hice para llegar hasta allí. Cuando llego,
ella estaba agarrandose en el mismo saliente en el que me había agarrado yo. Bajo hasta que mi mano roza la suya.
</p><p> </p><p>- Agárrate a mi mano. Y procura no resbalarte.
</p><p> </p><p>
Cuando su mano agarra la mía, comienzo a tirar de ella. Al principio la chica
no pesaba nada. Era una pluma que se hubiera posado grácil mente en mi mano para que yo la acercara a mi boca y soplara, volviendo a poner en movimiento a la pluma. Tres segundos más tarde, comienzo a notar un gran peso. Miro a la chica. Ya estaba fuera del agua, pero era incapaz de subir por la roca. La ausencia de peso anterior, era debido a que la chica estaba en el agua todavía.
</p><p>- Trata de apoyarte en los salientes. Si lo haces en la propia roca, no conseguirás subir. De todas formas no te preocupes, yo te estoy sujetando.
</p><p> </p><p>- Gracias.
</p><p>Al final la chica consiguió subir. Me tumbo en la roca, agotado del esfuerzo. Mi
brazo se vuelve a agarrotar. “Joder, soy un puto débil. En cuanto llegue a la capital me apunto a un gimnasio. No puedo seguir así”. Mi respiración se hace entrecortada debido al esfuerzo. Así que, igual que cuando llegue a la roca, empiezo a tratar de controlar la respiración aspirando y respirando en una secuencia. Después de conseguir una estabilidad en mi respiración miro a la chica. Estaba de pie, pero con el tronco agachado. Las manos apoyadas en las rodillas. Ella también trataba de respirar con normalidad. De repente levanta la espalda y se queda allí, de pie, mirándome. Tenia un cuerpo precioso. El pelo moreno le caía por los hombros, mojado, sin ningún control. Sus tetas subían y bajaban al ritmo de la respiración. Los pezones erectos. Bajo la mirada, poco a poco. Su estomago era plano, sus caderas describían una curva sinuosa, peligrosa, apasionante. Sigo bajando, poco a poco. Miro su coño. No hay pelo. Esta rasurado, del todo. Por ultimo mis ojos se dirigen a sus piernas. Son fuertes, atléticas.
</p><p> </p><p>- Muchas gracias por ayudarme. – Noto algo en su voz. No es española. La miro de nuevo a la cara. No es inglesa, ni danesa, porque su pelo es moreno.
</p><p>- De donde eres?. – Como siempre que hablo con una chica mi voz se quiebra. Pero esta vez todavía más. Casi nunca había mantenido una conversación normal con una chica completamente desnuda, a excepción de la niña de mis ojos.
</p><p>- Soy italiana. Me llamo Andrea.
</p><p>- Ehhh, encantando Andrea, yo me llamo Pastor.
</p><p>- Encantado de conocerte, Pastor – Su español con acento italiano es sugerente. Me gusta. Ella comienza a andar. Se dirige hacia la porción de roca en la que un momento antes estaba a punto de lanzarme al vacío.
</p><p>- Quería saber que es lo que se ve desde aquí. – Me mira, de frente, como si no estuviera desnuda, como si los dos estuviéramos desnudos y no hubiera absolutamente nadie que nos interrumpiera. Como si el mundo tan solo girara en ese trozo de roca, amaneciendo y anocheciendo tan solo ahí. En ese punto.
</p><p>- Pues…. Si miras hacia allí puedes ver el mar y el cielo unirse.
</p><p>- El horizonte, ¿no?.
</p><p>- Si, el horizonte. – Andrea mira hacia donde la he marcado. Sus ojos tratan de
fotografiar todo lo que ven. Intentando guardar en su retina todas las sensaciones y las visiones que el mundo le ofrece. Se da la vuelta y de nuevo me mira con sus ojos de color miel.
</p><p>- Aquí me siento libre. No hay nadie que nos moleste. Podemos hacer lo que queramos, sin que nadie nos lo reproche.
</p><p>- Ehhhh, bueno. Puede que alguien también quiera mirar el horizonte desde aquí.
</p><p>- Ya, pero ahora estamos tú y yo, solos. Imaginate que nadie más puede alcanzar esta roca. Imagina que tú y yo viviéramos en esta roca para siempre. Solos. –
<a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/andrea2.jpg"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/andrea2.jpg" border="0" /></a>Estaba imaginándomelo. Y mi pene también. Él, mi pene, también quería ver a la chica. Mi polla quería escupirla en la cara, llenarla por dentro con su semen. Mi pene quiere penetrarla con todo su amor y ternura, hacerla gozar hasta que ella rozara con sus cabellos el punto donde el mar y el cielo se unen, como mi polla y Andrea. Como ella y yo. De repente se acerca. Al principio con una sonrisa en la cara, para después construir una mirada de pasión, de lujuria. Sus ojos reflejaban lo que iba a hacer. Yo no sabia donde esconderme. No sabía como actuar. No sabia si debía dejarla o no. Estoy seguro que en un futuro, me comeré la cabeza pensando por qué hizo eso. Me comeré la cabeza pensando qué es lo que movió a Andrea a hacer lo que hizo. Lo único que conseguí hacer al momento fue meter la barriga, lo más adentro que pude. Trate de ocultar mis defectos para que Andrea no se diera cuenta y no reculara. Tan solo la quedaba un metro. Unos segundos después tenía unos labios pegados a los míos. Una mano tratando de desanudar mi bañador. Abro los ojos. Veo a una chica preciosa besándome. Noto una mano femenina meterse en mi bañador. Ella se despega de mis labios. Me mira. De nuevo. Cada vez que sus ojos encuentran los míos, me desespero. Siento un disparo en mi pecho. Siento como mi corazón se desboca, se acelera, como si, en un intento desesperado, el jockey agitara su látigo contra su caballo, tratando de ganar la carrera. Mi corazón se dispara con cada latigazo de sus ojos. Mi polla se convierte en una roca. Se convierte en la polla del gigante que se esta bañando en el agua salada, tirando a los bañistas como si fueran muñecos. Mi pene es una piedra, una piedra enorme. Monolítica. Es una piedra con semen en su interior. Un semen que marcara a Andrea para los restos de su existencia. Jamás volveré a ver a Andrea. Pasaran los años y nunca tendré noticias de ella. Pero siempre, desde ese momento, sabré que mi semen toco su piel, su boca, sus tetas. Sabré que mi polla entro en una cueva húmeda, salada, llena de pasión, como su coño. Sabré que ella se acordara de mí, aunque sea una centésima de segundo, se acordara de mi cara, de mis manos, pero sobre todo de mi semen. Blanco como la espuma de una ola al romper en un acantilado. Blanco como la nube que trata de llegar al purgatorio. Blanco como el destello del sol, el Dios Sol, penetrando en los ojos como agujas, como alfileres calientes.
Noto como su mano agarra mi polla. La sostiene entre sus dedos, agitados, radiantes, ansiosos. Noto como su mano comienza a moverse, como sus uñas se clavan en mi piel. No nos besamos. Tan solo la dejo hacer. No quiero besarla, quiero ver la cara de Andrea con una polla entre sus manos. La cara de una mujer haciendo el amor, es totalmente diferente. Es el único momento en el que el ser humano se olvida de sus pasiones, de sus problemas, de sus escudos y se muestra tal y como es. Cuando una persona hace el amor, las caretas se caen, las defensas se desvanecen y surge desde el alma misma, la cara de la felicidad, de la pasión desbocada, del éxtasis. Y yo, en esos momentos, con los dioses observando desde su lugar privilegiado, quiero saber como es una cara de felicidad. Quiero conocer como un alma surge de su encierro para mostrarse exuberante.
Su mano sigue moviéndose, arriba y abajo. Yo ya he alargado la mía para meterle un dedo. Dos, tres, quince. Ella se muerde el labio inferior. Me pone su labio inferior. Es…. Como decirlo…. Provocativo. Mueve su cuerpo, tratando que mi mano se introduzca en su vagina, intentando que todo mi amor, mi universo, se anexione al suyo, sin barreras. De repente se oye algo. Voces. Voces de ultratumba. Son zombis enviados por el demonio para llevarnos a las puertas del <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Averno">averno</a>. Son discípulos de Satanás dispuestos a arrojarnos al abismo del fuego eterno.
Un segundo después su mano sale de mi bañador. Se levanta de su sitio y se dirige hacia el recodo donde la gente se suele tirar. Otro segundo después Andrea ha desaparecido. Sin mirar atrás, sin titubear, como cuando su mano estaba sujetando mi polla. Y yo me quede allí. Quieto, con el bañador medio bajado y observando como dos chiquillos subían a la roca para tirarse por ella. No conseguí reaccionar. Me parecía un espejismo, una ilusión tan real que me hizo estremecer. Volví a mirar al horizonte y jure ante los Dioses y Jesucristo que esa misma noche, conseguiría follarme a alguna chica. Aunque fuera la más fea de la isla.
Me tire de la roca y volví hacia la orilla. El agua fría me despejo la cabeza. Conseguí centrar mis pensamientos, y conseguí bajar la erección de mi entrepierna. Llegue a la orilla mucho menos cansado que cuando fui. Salí del agua y me dirigí a mi toalla. Allí estaban Dani y José, bebiendo, riendo, observando los pechos enormes, los coños rasurados, los culos grasientos… Y, por primera vez, me di cuenta de los defectos de la gente desnuda. No solo eran pechos, chochos y culos. También había barrigas, anchas como planetas, piernas celulíticas, espaldas quemadas, culos caídos y grasientos. También me di cuenta que, de los hombres, Llegue a la conclusión de que la gente mayor era la que mas se desnudaba, hombres con bigote cubriéndoles el labio, con barrigas asquerosas y piel caída hasta producir asco.
</p><p>- Que tal por allí, Pastor?.
</p><p>- Esto….. bien. La verdad es que parece que esta cerca, pero esta a tomar por culo.
</p><p>- Es verdad. Siempre pasa lo mismo. Te crees que esta aquí al lado y luego tienes que nadar como un cabrón.
</p><p>- Oye, por cierto, esta noche íbamos a ir a la sala Amnesia, no?
</p><p>- Si, si. Esta noche va a ser un fiestón. Mejor que ayer. Ya veras.
- Eso espero. Eso espero.
Recogimos los bártulos y volvimos al hotel. Descansamos un poco antes de bajar
a cenar. En la mayoría de los hoteles, la cena comienza a servirse sobre las 8 de la tarde hasta las 10. Nosotros bajamos a la nueve y media. Antes, Ángel y José fueron a comprar la bebida para esta tarde y reservar las cuatro entradas para la discoteca. Lo primero que íbamos a hacer esta noche era tomarnos una copa en el bar donde el relaciones públicas trabajaba para comprar las entradas y luego íbamos a hacer botellón en el parking de la sala.
La cena no estaba mal. Además tenía muchísima hambre. Ya estaba todo preparado para esta noche. Solo faltaba vengarme de ellas. De todas ellas.
Antes de bajar a cenar, tuve que entrar al cuarto de baño a terminar lo que Andrea no pudo. No pude aguantar a esta noche. Pero sabia, perfectamente, que mi semen estaría listo para marcar a una chica, para marcarlas a todas.
</p><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27699429-115625134359204251?l=diariodelhombreoruga.blogspot.com'/></div>Pastornoreply@blogger.com2tag:blogger.com,1999:blog-27699429.post-1155035594732339662006-08-08T13:06:00.000+02:002006-08-09T12:10:54.820+02:00IMPORTANTE Y URGENTISIMOHola a todos. El blog esta actualizado. Dentro de poco publicare el siguiente capitulo de la playa nudista. Este post es solo para deciros que he abierto un nuevo <a href="http://hombreoruga.spaces.live.com/?_c11_blogpart_blogpart=blogview&_c=blogpart&_c02_owner=1&partqs=amonth%3d8%26ayear%3d2006">blog</a>. Para acceder a él solo teneis que hacer click en uno de los vinculos de este post o en el titulo. Una vez dentro, teneis que teclear la opcion de "blog", o directamente en uno de los menus de abajo, llamado "ARCHIVO", tecleais el mes que corresponda (en este caso agosto). Os aparecera las entradas directamente. Este nuevo blog no tiene nada que ver con este. En aquel hablare de mis cosas personales. Hablare del día a día, intentare dar mi opinión sobre hechos que ocurren en el mundo, hablare de mis amigos, de mi pareja, de mi vida en general. Tratare de daros otro punto de <a href="http://hombreoruga.spaces.live.com/?_c11_blogpart_blogpart=blogview&amp;_c=blogpart&_c02_owner=1&partqs=amonth%3d8%26ayear%3d2006">vista</a> de la vida, de mi vida. Colgare enlaces de videos, colgare <a href="http://hombreoruga.spaces.live.com/?_c11_blogpart_blogpart=blogview&_c=blogpart&_c02_owner=1&partqs=amonth%3d8%26ayear%3d2006">fotos</a>, no se.... sera como un diario de verdad. Lo que quiero es que me conozcais un poquillo mas. Sepais como pienso. Eso si. Quiero que todo el mundo se lea este <a href="http://hombreoruga.spaces.live.com/?_c11_blogpart_blogpart=blogview&amp;_c=blogpart&_c02_owner=1&partqs=amonth%3d8%26ayear%3d2006">blog</a> primero. Quiero que me dejeis millones y millones de comentarios ayudandome a mejorar mi escritura. Quiero que me critiqueis, que me digais que mejorarias, quiero que me llameis gilipollas o lo que se os ocurra.... No se.
Bueno familia, os dejo el enlace para que entreis en mi "otro yo". Un abrazo muy fuerte para todos. y a seguir leyendo esta locura. Mi locura. Vuestra locura.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27699429-115503559473233966?l=diariodelhombreoruga.blogspot.com'/></div>Pastornoreply@blogger.com3tag:blogger.com,1999:blog-27699429.post-1155034449728031422006-08-08T12:46:00.000+02:002006-08-08T12:54:10.140+02:00PRIMER DÍA DE PLAYA<img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/sol.jpg" border="0" />
El calor apretaba. Eso hacia que la arena de la playa abrasara. Cuando llegamos a la playa de Figueretas, eran las 14:30. No habíamos comido nada desde ayer. Decidimos comprar algo de comer, pero sobre todo, decidimos comprar algo de beber.
- ¿Qué vamos a hacer hoy? – La cara de Ángel reflejaba las pocas horas de sueño. Sus ojeras tenían un color violáceo. Su voz, ronca debido al tabaco, salía a borbotones.
- Creo que hoy inauguran la sala Amnesia. <a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/puerta%20amnesia.0.jpg"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/puerta%20amnesia.0.jpg" border="0" /></a>Podríamos ir. En internet decían que era una de las mejores discotecas de la isla. – José había estado unas semanas antes recopilando información acerca de Ibiza; sus playas, la fiesta, las zonas de marcha… en fin, todo lo relativo al viaje.
- Por mi perfecto. Pero deberíamos encontrar a alguien que nos dejara las entradas algo más baratas. – Las entradas a las discotecas de Ibiza son muy caras. En temporada alta, es posible que la entrada a la sala cueste alrededor de 60 €. Por eso, toda la gente que ha ido a Ibiza dice la misma frase: “si vas a Ibiza, debes olvidarte del dinero. Si no lo haces, no sales de casa”. Y tienen razón.
<a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/playa3.jpg"><img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/playa3.jpg" border="0" /></a>
<a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/playa1.jpg"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/320/playa1.jpg" border="0" /></a><img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/playa2.jpg" border="0" />
Cuando terminamos de comprar, llegamos a la playa. Era pequeña, aunque el
agua tenia un color azul celeste. La arena era de color pálido. Había gente tumbada en la toalla tomando el sol. <a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/tomando%20el%20sol.jpg"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/320/tomando%20el%20sol.jpg" border="0" /></a>Se notaba que llevaban horas expuestas al sol. El sudor aparece raudo a su cita con el sol. El color rojo inunda las partes del cuerpo mas expuestas. <a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/tomar%20el%20sol2.jpg"><img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/320/tomar%20el%20sol2.jpg" border="0" /></a>Otros se entretienen jugando a las paletas, o a la pelota. Algunos, como nosotros, están bebiendo desde hacia tiempo. Al lado nuestro, se encuentran unos guiris con la piel quemada por el sol, con vasos en la mano. Sus ojos, acuosos, reflejan la cantidad de alcohol que llevan en la sangre. Sus pupilas, dilatadas al máximo de su capacidad, muestran el esplendor de la borrachera en la playa. Sus conversaciones, pasan de susurros, a gritos y risas en decimas de segundo. Una de las giris, esta tumbada en la hamaca, con la parte de arriba del bañador quitado. Tiene todo el cuerpo rojo, excepto la espalda, blanca como la nieve. Habla sin parar. Mirando a uno, a otro, a todos. Su mano siempre hace el mismo trayecto. Baja, hasta casi tocar la arena, agarra el vaso de vodka, y lo lleva sin contemplaciones hacia la boca, hacia los labios resecos por el sol.
Daniel y yo nos dirigimos al agua. Jose y Angel deciden quedarse para beber un poco. Yo no soporto mucho el sol. Pero tampoco el agua fría. Y el agua de esta playa, estaba congelada. Poco a poco voy mojando mi cuerpo; mis piernas, la entrepierna, el estomago, los brazos, la espalda…. Daniel ya se había metido del todo. Por fin consigo superar el frío, aunque mis huesos se resienten, mi piel se estira por momentos, mi pene se empequeñece, hasta casi desaparecer, mientras mi barriga flota a sus anchas, desplomada sobre el agua. Tengo que quitarme esa barriga, debería ir al gimnasio. A la vuelta, cuando haya trasladado todas mis cosas a mi nueva casa, me apuntare al gimnasio.
Comenzamos a nadar, mar adentro. Mi cuerpo se ha acostumbrado a la temperatura del agua. Como pequeños islotes, vamos encontrando gente que, como nosotros, trata de llegar al horizonte. Intenta tocar con sus propias manos, la línea que divide, imperceptiblemente, el cielo del agua. En esos momentos me sentía como si estuvieran en el siglo II. Me sentía como <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Geocentrismo">Aristóteles</a>, observando el firmamento, tratando de entender al universo, aunque fuera equivocadamente.
Pero esa sensación acabo rápidamente. Al lado nuestro se encontraban dos chicas. Una morena, la otra rubia. Las miro detenidamente. La morena tiene algo en la mano. Fijo la vista en ese algo. Al principio no podía saber que era, pero, cuando mi cerebro consiguió averiguar, a través de la forma, qué era lo que tenia en la mano, mi pene comenzó a crecer. El agua no podía hacer nada por impedir que mi pene creciera. Mi sangre comenzaba a acumularse, sin piedad en la misma zona. La chica tenía el bikini de la rubia. Trataba de arreglar algo del bikini. Vuelvo a mirar y observo que tiene las dos partes. Tanto la de arriba como la de abajo. Mis ojos, automáticamente, se dirigieron hacia la rubia. El agua me impedía mirar con claridad. Comencé a acercarme, despacio al principio, descarado al final. Lo único que podía distinguir era el color de su piel. Blanca. Acababa de llegar a la isla. Era una piel tersa, suave. Pero sobre todo blanca. El agua permitía, muy fugazmente, distinguir su espalda, su culo. Me imaginaba su culo, moviéndose en el mar. Trataba de reconstruir su cuerpo, sus manos, su estomago totalmente liso. Sus tetas. Serian unas tetas enormes, que flotarían en el agua como una barca. Un yate enorme, el más bonito del puerto. Sus tetas tendrían los pezones erectos, debido al contacto con el agua. Como un reclamo, un anzuelo para los incautos peces, que, creyendo que es comida, acudirían a comerle los pezones. Entonces ella, con un arpón en la mano, mataría a todos los peces que se acercaran. Impasible, desafiante. No dejaria que ningún animal, racional o no, le comiera los pezones. Son su tesoro mas preciado. Son joyas que brillan, a pesar del espesor y el color del agua.
“Vamos, Pastor, dila algo. Tienes que llevártela a la cama. Tienes que verle las tetas. No puedes vivir de tu imaginación, continuamente. Te la tienes que llevar a la cama, metérsela por detrás, para verla sus nalgas blancas. Para oírla como gime de placer. Vamos Pastor, haz algo”.
Me acerco cada vez más a ella. El agua hace que la velocidad a la que trato de llegar a la rubia sea muy lenta. 4 metros. 3 metros. Ya estoy llegando. Me queda muy poco. Comienzo a nadar. Quiero llegar cuanto antes. Quiero ser el primero que conquiste ese islote. Quiero conseguir que esa rubia se desnude solo para mí. Los peces no tienen derecho a observar su cuerpo. Nadie puede comer de sus pezones. Solo yo. Solo mi pene puede penetrar su cuerpo, atravesar su alma, oír sus gemidos de placer. Mi pene es el único que puede hacerla feliz. Nadie más. Los peces no pueden. Los humanos tampoco. 2 metros. 1 metro y medio. Estoy muy cerca. Seguro que es guiri. Así que en los pocos segundos que me quedan para llegar a ella, trato de pensar alguna frase. Algo bonito, gracioso. Pero no se me ocurre nada. Mi mente me engaña diciéndome que, cuando la tenga delante, seguro que se me ocurre algo. 1 metro. La puedo tocar. La puedo oler. Puedo saborear su piel, puedo rozar su pelo. De repente, un chico aparece de debajo del agua. Justo detrás de ella, la envuelve con sus brazos, por el cuello. Acerca su boca a su oreja. Veo como su lengua recorre el contorno de la oreja, para, poco después, introducirla por el agujero. Veo la cara de la rubia. Sus ojos, entornados miran al cielo. Le gusta. Quiere más. Quiere que alguien la penetre. Quiere tener un orgasmo, allí mismo, en el agua. Necesita que alguien consiga llegar muy dentro de ella, necesita que alguien consiga hacerla disfrutar, porque ella, quiere hacerlo. Y, desgraciadamente, como casi siempre, yo no voy a ser el que la haga feliz. Me paro en seco. Me doy la vuelta y comienzo a nadar hacia la orilla. Lo mas deprisa que puedo. Mi pene comienza a empequeñecerse. Desaparece por completo a la quinta brazada. Necesito eyacular. Necesito deshacerme de mi semen. Esta infectado de escoria. Esta impregnado de la saliva de la lengua del chico. Quiero vaciarme por dentro. Quiero estar limpio.
Llego a la orilla. Miro a mi entrepierna para comprobar que la erección ha disminuido, antes de salir del agua. Ya no esta. Me han cortado el pene. La rubia me lo ha arrancado de cuajo, con el arpón que tenia escondido entre su chocho. Y yo, como gilipollas, acudo a ella, atraído por sus pezones.
Mis amigos están bebiendo. El whisky comienza a esparcirse por las venas, mezclado en la sangre infectada.
- Acaba de venir un relaciones públicas. Se llamaba Eric. Nos ha dicho que nos deja las entradas del Amnesia a la mitad de precio. 25 euros cada uno con consumición. Trabaja justo aquí al lado. – Como casi siempre, es a José al que más se le nota la borrachera. Ángel se encuentra tumbado en la toalla. Es incapaz de abrir los ojos. Los parpados son como sacos llenos de piedras. Y a Ángel le resulta imposible levantar esos sacos.
- Tendrá bastantes entradas ¿no?. – Miro a José. Me gustaría estar borracho ahora mismo. Olvidarme de todos, de todo. Meterme en la burbuja de ayer, tratar de pasar desapercibido, invisible. Me gustaría estar con la amiga de Ann, poder hablar del tiempo, de libros, o, simplemente, no hablar. Simplemente pasear, agarrados de la mano. Observando al resto de los seres que pueblan la Tierra, poder estudiar su comportamiento, sus gestos, sus miradas, sus palabras.
- Si. Le he dicho que me reserve 4. Esta noche vamos a su bar, nos tomamos algo, compramos las entradas, y nos vamos de fiesta.
Las 4 de la tarde. Decidimos recoger las toallas e irnos hacia el hotel. Antes volvemos a ir a la tienda de antes a comprar más comida y bebida. Por el camino apenas articulo palabra. Esta noche me voy a emborrachar. Esta noche quiero no tener vergüenza. Quiero dejar de ser un mierda por una noche, para convertirme en el hombre que siempre quise ser. Esta noche voy a dejarme los complejos atados en la maleta, junto con mi antigua alma. Voy a salir a por todas. Voy a salir a por ellas. Me vengare de la rubia. De todas las rubias con las tetas enormes y las nalgas blanquecinas que tienen un arpón guardado en su entrepierna.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27699429-115503444972803142?l=diariodelhombreoruga.blogspot.com'/></div>Pastornoreply@blogger.com1tag:blogger.com,1999:blog-27699429.post-1154434869138425732006-08-01T13:15:00.000+02:002006-08-01T14:47:22.336+02:00LOS RECUERDOS ME SUPERANOigo algo. Las voces me llegan lejanas, difusas, como si pasaran por un filtro, en el que fuera imposible distinguir el sonido original. Veo algo. Es luz, una luz cegadora. Trato de cerrar más los ojos. Aprieto fuerte los parpados para evitar que la luz penetre en mis retinas. Noto como se derriten mis ojos. Mi iris no distingue nada más que un color. El blanco. Veo todo blanco, escucho voces de ultratumba. Abro los ojos de repente. Asustado. Miro a mi alrededor. Estoy en una habitación ajena. No conozco esa habitación, aunque me resulta vagamente familiar. Comienzo a recordar. Mi cabeza me pesa. Mi boca reclama urgentemente un poco de agua. Me voy a incorporar, pero noto algo sobre mi pecho. Es un libro. Está abierto por una página. Comienzo a leer. Ya me acuerdo. “Trópico de Cáncer”, de Henry Miller. Anoche estaba leyéndolo. Cierro el libro y, ahora si, me incorporo, me dirijo al foco de luz cegadora. A pesar de que las cortinas están tapando media ventana, la luz traspasa la tela para inundar de blanco toda la habitación. Me asomo por la ventana. Una calle. No pasa mucha gente. De vez en cuando, junto con un coche, se escucha el estruendo del tubo de escape. Piensa Pastor, donde estas, no puede ser que no sepas donde coño estas. Poco a poco voy recuperando la cordura. Miro hacia la cama. Al lado de mi cama hay otra cama. Esta ocupada por alguien. A simple vista no se quien es, ya que su cara esta apoyada hacia el otro lado, aunque su cuerpo me resulta muy familiar. Es la primera cosa que veo en la habitación que me devuelve un poco más hacia la realidad. El cuerpo de esa persona actúa como si fuera una red, en la que caigo, y me envuelve suavemente para evitar que me destroce los huesos contra el suelo. Si. “Piensa, Pastor, piensa. Que hiciste ayer…”. Vuelvo a mirar por la ventana. Justo en frente mía, a la misma altura, hay un chico sentado en el balcón. Tiene las cortinas descorridas, por lo que consigo distinguir el interior de la casa. La cama deshecha, un mueble al fondo, pegado a la pared, un espejo encima del mueble. Miro al chico. Tan solo lleva la ropa interior. Esta fumando un cigarrillo con un libro abierto. Esta leyendo absorto la aventura que le ofrece el libro. Un segundo después levanta la cabeza y me mira. Fijamente. Trato de aguantar la mirada al desconocido del libro. Aguanto la mirada como si fuera lo último que fuera a hacer en este mundo. El chico sigue allí, con el libro abierto entre sus manos y sus ojos mirándome a la cara. Me siento sucio. Su mirada me hace sentir rastrero, insignificante, Me hace sentir que mirar la intimidad de los demás, es lo mas repugnante que existe en la vida. Aparto la mirada. Mi corazón no hubiera aguantado más. Trato de descubrir el titulo del libro, pero esta demasiado lejos. No lo logro. Cierro los ojos un poco, me pongo una mano de visera para evitar que el sol incida directamente en las pupilas. Intento mirar otra vez el libro. No lo consigo. Ojala tuviera poderes. Ojala consiguiera, a través de mi mirada láser, o con algún tipo de rayos x, poder mirar el titulo del libro. Me gustaría estar en esa casa, fumándome un cigarro, como el, y poder preguntarle qué libro esta leyendo. Me pregunto que estarán haciendo los demás mortales. ¿Estarán viendo la televisión, escuchando en la radio el programa de moda del momento?, o, en cambio, ¿estarán leyendo el ultimo best seller que ha salido al mercado, inundados de palabras huecas, sin vida?. Los best seller me dan asco. Es literatura para lerdos, como la zanahoria para el burro. No dicen nada, no enseñan nada. Están vacíos. Solamente son letras, engarzadas unas con otras con el único fin de entretener. Un día decidí leerme dos de los millones y millones de best seller que pueblan las estanterías de los centros comerciales. Uno de ellos era El Código Da Vinci. El otro libro era La Hermandad de la Sabana Santa. El primero conseguí acabarlo hasta el final. Basura. No dice nada. Cuando termine de leerlo, no había conseguido experimentar ninguna sensación. Ni alegría, ni tristeza, ni placer, ni odio. NADA. El segundo libro lo deje cuando había leído unas veinte páginas. Más de lo mismo. Basura. Solo sirve para limpiarse. Cada vez que doy una vuelta por el centro comercial y veo todos esos libros, apilados en la mesa más grande de la sección de librería, me entran ganas de gritar a todo el mundo que no compren esos libros, que busquen entre las estanterías. Me gustaría gritarles al oído que no se conformen con lo primero que vean o que les digan. Me gustaría decirles a la cara que jamás llegaran a ser personas sin haber leído a Orwell, a Miller, o a Kennedy Toole. Pero, al final me reprimo. Consigo enterrar esos deseos. Lo único que hago es pasearme por el resto de estanterías, coger un par de buenos libros y comprarlos. No hago más. No soy nadie. No soy nada. Pero, lo que mas me molesta, no es que haya tanto best seller, sino que, cualquier persona es capaz de escribir un libro y que se lo publiquen. En cambio yo no puedo. Recuerdo las veces que envié mis relatos a concursos. Recuerdo los días de incertidumbre que pase hasta que llegaba una carta diciendo que no había sido seleccionado. Recuerdo las lagrimas silenciosas, en el cuarto de baño, inagotables, certeras, tristes y saladas. Aquella época fue una de las peores de mi vida. Cuando me ponía delante del ordenador, se me ocurrían infinidad de ideas. Pero sabía que no iba a servir de nada. Me sentía frustrado, enfadado con la gente, enfadado con mi familia. En esa época, cuando llegaba a casa, me sentaba delante del ordenador, abría una hoja en blanco del programa Office para comenzar a escribir, y me quedaba así, mirando a la hoja, con las manos encima del teclado, sin moverlas. Inertes. Sin vida. Como si hubieran cogido las manos de un cadáver y me las hubieran implantado a mi cuerpo vivo. Estaban frías, marchitas.
Una de aquellas cartas que recibí como contestación al envió de mis relatos me quito totalmente las ganas de seguir escribiendo. En ella me decían que mis historias carecían de fuerza. La sucesión de hechos se encontraban inconexos y me agradecían que, en un futuro, dejara de enviarles mas cosas.
No podía creérmelo. Mi moral acabo por los suelos. En esos momentos tenia 16 años. Mis ilusiones se rompieron nada mas comenzar. Unos meses después, conocí a la niña de mis ojos. Comenzamos a hablar a la salida del instituto, quedábamos por las tardes para ir a la biblioteca…. Ella me comprendía, o, por lo menos, disimulaba que me comprendía. Comenzamos a salir juntos casi al año de conocernos. Ella tenía 16 años. Yo un año más. No me lo podía creer. Era preciosa. La más hermosa de todas las chicas del instituto. Todo lo contrario que yo. Casi siempre estaba solo. Cuando el resto de los alumnos salía al recreo, a comerse el bocadillo y jugar con los amigos, yo me quedaba en clase, solo. No tenía amigos. Un día, los chicos de la clase estaban jugando. El juego consistía en que uno de los chicos debía pasar por un pasillo formado por los demás chicos. El niño que pasaba por el medio del pasillo debía descubrir quien le golpeaba. Los chicos que formaban el pasillo debían darle en la cabeza sin ser vistos.
Ese día estaba en mi pupitre. Sentado. Solo. Como siempre. Tenia ganas de ir al cuarto de baño. Me levante para salir de la clase. Sin darme cuenta, no se como, ni por qué, acabé en medio del pasillo que los alumnos habían formado. Son cosas inexplicables. Hechos que ocurren sin previo aviso. Leyes elementales del destino. Es como cuando te encuentras en la orilla de un río. Y divisas, apoyada en una piedra, fuera del agua, a una rana. De repente, quieres ver como la rana salta al agua, por lo que cojes una piedra del suelo. Al azar. Sin realizar una búsqueda. La piedra se encuentra al lado tuyo. La cojes. La lanzas hacia arriba un par de veces para contrastar el peso. Envuelves la piedra con toda tu mano y descubres que se adapta perfectamente al contorno de la misma. Miras a la rana una sola vez, para comprobar si se encuentra en su sitio, para verificar que no se ha movido. Solo eso. No mides la distancia, no intentas calcular la velocidad que debes imprimir a la piedra. Tan solo miras a la rana. Y, sin previo aviso. Tu mano se mueve. Rápida, sigilosa. Y la piedra sale de tu mano, invisible, silenciosa. Y, como por una orden divina, como si un hilo de Dios la sujetara, la piedra describe una parábola perfecta. Y ves como la piedra, inexorablemente se acerca a la rana. Cierras los ojos un instante para verificar que tus sentidos no te engañan. Y, un segundo después, la piedra impacta en la cabeza de la rana. Un sonido hueco acude a tus oídos. La rana cae al agua, inmóvil, muerta. Tu solo querías que la rana saltara, tan solo querías asustarla, pero lo que conseguiste fue matarla. Acabar con su vida.
Los <a href="http://www.youtube.com/watch?v=bQyhgrqt9VQ&search=abuso%20ni%C3%B1o">golpes</a> me llovieron sin enterarme. Manos ansiosas de violencia acudían a mi cabeza con toda la fuerza de unos adolescentes que no saben controlarla. Mi primera reacción fue agacharme. Cada vez que recapacito y me acuerdo de este pasaje de mi vida, estoy más convencido que mi primera reacción fue la más absurda de todas las opciones que podía haber escogido. Cuando el pasillo de violencia observo que mi cabeza se agachaba, atacó todavía con mayor vehemencia. Ya no eran solo manotazos, también comenzaron a llover patadas. Cuando por fin salí de aquel pasillo del infierno, no me atreví a mirar atrás. Salí corriendo hacia el cuarto de baño, seguido por las risas de los chicos que habían golpeado sin piedad a un chaval que no había hecho nada. Tan solo quería ir a mear.
Cuando acabe el instituto, decidí probar la vida universitaria. Opte por una carrera relativamente corta. De tan solo tres años. No quería pasarme mucho tiempo estudiando. En el instituto termine por cursar más años de los necesarios debido a las repeticiones de curso. Tuve la suerte de que un alumno de mi instituto decidió hacer la misma carrera que yo. Al final el destino quiso que coincidiéramos en la misma clase, por lo que, los primeros meses, los pasamos juntos. Raúl se llamaba. Era un chico extrovertido, divertido. No tenía miedo a hacer el ridículo, o a hablar en público, al contrario que yo. Fue gracias a el, por lo que, al final del curso, formamos una pandilla de colegas bastante amplia. La universidad fue uno de mis mejores momentos de mi vida. No es que me ocurrieran cosas verdaderamente interesantes. No fue porque comenzara a descubrir detalles de la vida que jamás habría visto o experimentado de no haber decidido cursar una carrera. Fue uno de mis mejores momentos, tan solo por el hecho de que tenia, lo que se podría llamar, amigos, por primera vez. Es un detalle insignificante, relativamente sin importancia. Pero para mi fue muy importante.
Acabe la carrera con 24 años. Conseguí acabarla en 4. Me sentía pletórico. Había conseguido acabar la carrera. Mis padres, nunca creyeron en mí. Ni en el colegio, ni en el instituto y mucho menos en la universidad. Pero, a pesar de todo, conseguir acabarla, graduarme. Cada vez que recuerdo el año siguiente a la graduación, mi estomago se revuelve. Sobre todo porque, a raíz de acabar la universidad, jamás volví a saber absolutamente nada de mis compañeros. Ni de Raúl. Mi compañero inseparable. Nadie volvió a llamarme, ninguno de los que acabamos aquel año, volvió a preguntarse que había sido del otro. Nos olvidamos completamente del resto. Es como cuando te cuentan algo interesante, inteligente. Tratas de quedártelo, de guardarlo en la memoria, pero, unas horas después, ese pensamiento, esa idea que querías retener con todas tus fuerzas en tu cabeza, desaparece. Ya no esta. Y, cuando te das cuenta de que ya no esta donde debía estar, te olvidas de esa idea, como si nunca hubiera existido.
La salida al mundo laboral fue más complicada de lo normal ya que no sabía exactamente como moverme. No había hecho un currículum jamás. Con el tiempo me he ido dando cuenta de que, exceptuando el tiempo que pasaba con mis compañeros en la universidad, el resto del tiempo fue una perdida de tiempo (y de dinero). Mi carrera no sirve para absolutamente nada. Los años siguientes tan solo consistieron en ir dando tumbos de un trabajo temporal a otro, hasta que, gracias a la niña de mis ojos, conseguí una beca para hacer unas prácticas en un banco. Estuve durante 6 meses aguantando a mis jefes, soportando la poca educación de los clientes, reprimiendo mis sentimientos de dejarlo todo y decirle a mi jefe a la cara que era un autentico gilipollas, calvo y retrasado. Pero no lo hice. No lo hice por vergüenza, por miedo. Mi corazón, cada vez que mi jefe me intentaba corregir, me decía que le rompiera la cabeza, que cogiera una silla y, sin previo aviso, rompérsela en su asquerosa barriga. Pero mi cabeza se negaba a ver la realidad. Mi cabeza esta corrompida por la sociedad. Mi mentalidad esta abducida.
Cuando acabe en el banco, conseguí trabajo como vendedor en unos grandes almacenes. Estuve en esos grandes almacenes durante los meses de verano. Fue insoportable. Cada quince días, en cada sección de los grandes almacenes, sale una lista de ventas de cada empleado. Yo no quería vender. No me gustaba vender. Me resultaba imposible tratar de engañar a una persona, Me era imposible poner una sonrisa en mi cara y tratar de vender a una persona un objeto que, fuera de ese gran centro comercial, lo encontrar muchísimo mas barato, tan solo para ganar unos euros mas. Mi comportamiento hacía que en la lista de ventas, me encontrara casi siempre en última posición. No me importaba, aunque delante de los demás vendedores, trataba de parecer enfadado por vender tan poco. Incluso, los días posteriores, después de haber comprobado que era el peor vendedor de mi sección, me comía mi orgullo y trataba de ser el mejor vendedor del gran centro comercial. Le quitaba los clientes a mis compañeros, me quedaba al lado de la caja registradora para acudir raudo a cobrar al primer cliente que se acercara. Cerraba mis oídos cuando mis compañeros cuchicheaban entre ellos que les quitaba los clientes. Pero, poco a poco, mi competitividad desaparecía, se diluía por mis venas. Volvía a ser el de siempre.
Cuando acabo el verano, busque un nuevo trabajo. Me jure que esta vez encontraría algo que me gustara, algo que estuviera hecho a mi medida. Trate de encontrar trabajo en una gran empresa. Y lo conseguí. Pero mi cabeza me volvió a engañar. No me gusta mi trabajo. Tan solo trabajo los últimos 15 días de cada mes, aunque tenga que acudir todos los días. El resto de días, intento hacer cosas distintas, pero al final, siempre acabo sin cosas que hacer. Hay veces que mi jefe me solicita algún informe, o de vez en cuando hay que llamar a algún proveedor. Pero nada más. Hasta el día 15 de cada mes. A partir de ese día mi trabajo se multiplica por 1000. Hay veces que, incluso, los papeles me desbordan. Son los únicos días en los que me encuentro feliz. Así que decidí volcarme de nuevo en la escritura. Al tener tanto tiempo libre, decidí aprovecharlo para escribir. Comencé a escribir mi novela en el trabajo. Tenía 8 horas para aprovecharlas. No podía tirarlas a la basura. Pero, aun así, quise dejarlo. Quise dedicarme completamente a la literatura. Quiero escribir libros y quiero vivir de ello.
El individuo que hay en la cama se revuelve. Su cara queda de tal forma que puedo vérsela completamente. Su cara me resulta familiar, muy familiar. Me acerco hacia el. Si. Es Daniel. Mi amigo. Y, como si ese dato hubiera sido fundamental, como si descubrir la identidad del individuo que estaba tumbado en la cama fuera lo más importante de mi vida, comprendí quien era y donde estaba. Estaba en Ibiza, de viaje, con unos amigos. Y ayer una inglesa me la chupo en el cuarto de baño de la discoteca. La misma inglesa que, dos horas después se la chupo a otro chico.
Miro mi reloj. Eran la 13:30. Habíamos quedado a las 14:00 en la puerta del hotel con un empleado de la empresa de alquiler de vehículos, para entregarnos el coche. A las 13:55 estábamos todos preparados. Bajamos por el ascensor y nos dirigimos hacia la puerta del hotel. Preguntamos a la recepcionista del hotel si había llegado ya el empleado. Sin decir palabra nos señala a un hombre que esta sentado al fondo de la recepción. Nos dirigimos hacia allí. Los cinco.
- Hola, buenos días. Sois los que queréis alquilar el coche??
- Si, si, somos nosotros – La voz de José suena ronca.
- Bien, aquí tenéis las llaves del coche, necesito que el que vaya a ser conductor del coche me firme en estos papeles. Como vais a pagar, en efectivo o con tarjeta??. – El bigote del hombre se mueve al compás de sus palabras. Parece que el bigote, al oír el sonido de las palabras, comenzara a bailar una danza.
- Ehhh… - Nos miramos entre nosotros. No habíamos pensado como íbamos a pagar el alquiler del coche. Decidimos pagarlo con tarjeta, y luego, abonar la parte de dinero correspondiente al dueño de la tarjeta. Fue José el que pago el alquiler.
- Muy bien. Pues el coche esta aparcado justo enfrente de la puerta. Es el coche rojo.
- Muchas gracias por todo. – El hombre comenzó a recoger la documentación de la mesa y a meterla en un maletín de cuero barato que había perdido el color.
- Gracias a vosotros. Recordar que la gasolina tiene que estar al mismo nivel que os lo deje. Así que, nada mas, solo deciros que el lunes a las 14:00 vendré a recoger el coche. Con que dejéis las llaves en recepción y digáis donde esta aparcado, es suficiente.
- Así lo haremos. Muchas gracias de nuevo.
- A vosotros.
Acto seguido fuimos a las habitaciones a coger las toallas. Habíamos pensado ir a la playa que estaba al lado del hotel y, por la tarde, iríamos a alguna de las muchas calas nudistas que hay por Ibiza con el coche.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27699429-115443486913842573?l=diariodelhombreoruga.blogspot.com'/></div>Pastornoreply@blogger.com5tag:blogger.com,1999:blog-27699429.post-1154092010178703962006-07-28T15:06:00.000+02:002006-07-31T11:05:18.676+02:00Me acerco a ellos. Están charlando, animadamente. Con vasos en la mano.
- Hombre, ya era hora, donde te habías metido??. – Ángel se levanta del asiento mientras me habla. Su aliento huele a alcohol. A veneno. No quiero olerle el aliento. No quiero estar con ellos, quiero estar con Ann.
- Es que….
- Ha estado con una chica impresionante – Ahora es Daniel el que habla. Su voz suena hueca, ronca.
- Bueno… si…. Pero…. ¿Y vosotros?, ¿Qué tal vosotros?.
- Bueno… hemos quedado para mañana. Ya hemos decidido que las llevaremos a la habitación y nos las follaremos…
- Y por qué no lo hacéis hoy???
- No se. Tenían que irse. Hemos quedado mañana en la puerta de la sala Amnesia. Mañana creo que es la fiesta de apertura de la discoteca. Va a estar bien. – A José es al que mas se le nota la borrachera. Apenas se tiene en pie, y las palabras le salen a borbotones, como si se hubiera ido el <a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/borracho.0.jpg"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/320/borracho.0.jpg" border="0" /></a>agua de tu casa y, cuando abres el grifo para lavarte, el agua saliera a empujones. José esta vomitando las palabras, arrojándolas contra mi cara, sin darse cuenta que sus palabras huelen a alcohol, a vomito.
- Bueno, Y la rubia, ¿Dónde esta?.
- Se ha quedado bailando. La he dicho que iba a buscaros.
- Habéis quedado para follar, o no quiere??
- Ehhh… Bueno, hemos estado en el servicio de mujeres.
- No jodas!?. Y ¿qué habéis hecho?
- Me la ha chupado. Ha sido increíble.
- ¡¿Qué cabronazo¿! – Los tres me miran directamente a la cara. Sus ojos les delatan. Sus palabras de agrado tratan de ocultar la envidia. Estoy seguro que ellos querrían que una chica les chupara la polla en el cuarto de baño de mujeres. Estoy seguro que desearían poder penetrar a una chica allí mismo, en los sillones. No les importaría que la gente les mirase como unos depravados, como unos repugnantes folladores con tal de poseer a una mujer.
- La verdad es que me ha sorprendido. No me lo esperaba.
- Joder con Pastor. Por qué no lo celebramos. Vamos a tomar otra copa. – Nos
dirigimos a la barra. Pedimos las cuatro copas. Brindamos. Brindamos por mi felación, brindamos por estar los cuatro juntos, como en los viejos tiempos. Brindamos por todas las mujeres del universo. Bebo un trago. Miro hacia la pista de baile. De repente la veo. Es Ann. Esta bailando. Parece hipnotizada por la música. Como una serpiente con el sonido de la flauta. Se mueve como si estuviera flotando. Como si alguien estuviera tirando de unos hilos invisibles que la sujetaran. No me hubiera sorprendido si, justo al lado suyo, no hubiera estado el chico aquel. Sus movimientos estaban acompasados con los de Ann. Su mirada se perdía en el acantilado de sus ojos. Sus manos trataban de abarcar todos los rincones del cuerpo de Ann. Una de las manos se poso, como si fuera una mariposa que cayera grácilmente sobre la punta de un junco, sobre las tetas de Ann. Ella no hizo nada por evitarlo, ni antes, ni después del movimiento. Mis ojos me estaban gastando una broma. Mi cabeza proyectaba imagines irreales. Mis manos temblaban. Mis poros chorreaban sudor. Mis oídos iban a explotar en cualquier momento. De repente me sentí como en una burbuja.
<p><img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/320/burbuja1.jpg" border="0" /> Una cápsula del tiempo, en la que podía transformarme en lo que quisiera. Podía aislarme de todo y de todos. Ignorar a los indeseables. Complacer a los desdichados. Y en esa cápsula del tiempo, observaba como la chica con la que, unos minutos antes, había estado en el cuarto de baño, disfrutando de su boca, acariciando los mismos pechos que la mano del otro chico, besando la boca más maravillosa del mundo, se rozaba con otro hombre. No podría describir cual fue mi reacción. No me lo esperaba, simplemente, y, quizás debido a la sorpresa que me lleve en esos momentos, al estupor que sentía al observar la escena, mi reacción fue la de no hacer nada. Me quede quieto, agarrando un vaso con el líquido venenoso que ella me había vertido. Parecía que hacia mucho tiempo que hubiera estado con esa misma chica en el servicio. Parecía que había pasado una eternidad desde que la bese por primera vez, hace tan solo unas horas.
El chico cada vez estaba más cerca de ella. Ann, con sus movimientos hipnóticos, conseguía que el chico no apartara la mirada de ella. Los pechos de Ann se hinchaban como globos que fuesen a echar a volar en cualquier momento. Los ojos de Ann miraban a uno y otro lado de la pista, sin armonía, sin precisar un objetivo claro.
En unos segundos, mi visión de la chica había cambiado por completo. De considerarla una diosa, una divinidad caída del cielo, <a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/diosa.jpg"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/diosa.jpg" border="0" /></a>se convirtió en el ser más despreciable de la tierra. En el demonio <a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/diablo.jpg"><img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/diablo.jpg" border="0" /></a>personificado en unos grandes pechos y una mirada cautivadora. El siguiente movimiento de el, no me cojió desprevenido. Fue como si ese acto, fuera el movimiento siguiente. Causa y efecto. El chico se acerco a Ann, muy lentamente. La tenia agarrada por la cintura. Su cabeza se movía muy despacio, demasiado despacio. A lo mejor era que mis neuronas trataban de frenar el movimiento en mi cabeza, para joderme, para enterrarme en mis miserias. El chico la beso. Con ternura al principio, para pasar a la furia unos segundos después. Sus bocas se entrelazaban en un nudo erótico de placer. Sus lenguas cruzaban las líneas enemigas como cohetes lanzados con toda la rabia de la que una persona era capaz de ostentar. Mis manos no paraban de sudar. Tenía que hacer algo, pero… ¿Qué coño hago?. Voy y la digo que es una puta. Que cada segundo que pasa me arrepiento más de haber dejado que se metiera mi súper - pene en su boca. Que es la persona más despreciable que he conocido en mi vida. No serviría de nada. Además no me entendería. Seria como gritar a una pared que, segundos antes, me he follado por un agujero. No me comprendería.
Que otra cosa podría hacer. Ir directamente al chico que la esta besando y decirle que esa chica es mía. Que hace menos de media hora estábamos ella y yo, solos, en el servicio de las chicas, con la polla metida en su boca… Tampoco serviría de nada. Además el no tiene la culpa. La culpa la tiene ella. Es una puta, una zorra.
Aún así me sorprendo sonriendo. Una sonrisa blanca, perfecta, asoma en mi cara. Mis labios se extienden a lo largo de la piel para esbozar una sonrisa de satisfacción. Al principio no entendía por qué sonreía. Era como si mi cabeza, mis pensamientos, fueran un paso por delante de mi conciencia. Y, como si una iluminación hubiera entrado en mi cuerpo, atravesándolo, me di cuenta de por qué sonreía. No tenía nada que hacer con Ann. Además no me apetecía comenzar una relación en serio con otra chica. Tenia claro que lo único que quería era follar. Saborear otras mujeres, probar el placer de ver desnuda a otra mujer que no fuera la de siempre. <a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/chica4.jpg"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/320/chica4.jpg" border="0" /></a><img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/320/chica5.jpg" border="0" /></p><p><a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/chica6.jpg"></a></p><p><a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/chica7.jpg"><img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/320/chica7.jpg" border="0" /></a></p><p><a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/chica6.jpg"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/320/chica6.jpg" border="0" /></a> </p><p> Y lo habia conseguido. Había conseguido que una princesa vestida de puta me lamiera mi corazón en forma de pene. Y el chico que la estaba besando en esos momentos, con toda la furia de la que disponía, estaba saboreando mi semen. Ahora mismo, mientras la lengua del chico penetra en la boca de ella, mi semen se esta riendo de el, haciéndole cosquillas en la lengua, escondiéndose entre los dientes de ella, saltando de una lengua a otra, como si fueran camas elásticas. Mi polla ha conquistado la misma boca que, una lengua cualquiera intenta conquistar de la misma forma. Pero lo único que esta consiguiendo es llevarse los desperdicios. En esos momentos Ann y el chico se dirigen hacia el cuarto de baño. Observo como suben las escaleras, como miran a ambos lados y hacia atrás para cerciorarse de que no los ve nadie. Consigo ver como los dos entran al cuarto de baño de las chicas, agarrados de la mano. Como hace unos minutos hizo conmigo. Pero mi corazón no enloquece. Mis pulmones siguen conservando todo el oxigeno disponible. Si. He ganado. Soy mejor que tú. Soy mas grande que cualquier ser viviente. Mi semen ha penetrado en su interior. Y tú, gilipollas, te contagiaras de mí, de mi líquido blanco. <a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/corridas4.jpg"></a>
No siento remordimiento, no siento enfado. Siento paz conmigo mismo. Siento que en ese preciso momento, ningún hombre o mujer seria capaz de hacerme daño. Soy Dios. Un Dios que elige la boca en la que eyacular, un Dios que se ríe de su propia creación. Soy un Dios que quiere dejar de serlo para convertirse en escritor. Un Dios escritor. O un Escritor – dios.
Noto algo en la espalda. Me doy la vuelta. Mi sonrisa sigue en mi cara. Me sorprende la visión que tengo. Es la amiga de Ann. </p><p><span style="font-size:78%;"><img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/chica%20fea.jpg" border="0" /></span></p><p><span style="font-size:78%;"></span> </p><p><span style="font-size:78%;"> "amiga fea de Ann"</span></p>Al contrario de la mía, su cara esta seria. Su ceño fruncido en una caricatura de si misma. Sus ojos entrecerrados, tratando de penetrar en mi cerebro. Intentando descubrir mis pensamientos. Abre los ojos. No lo ha conseguido. Mi sonrisa la ha descentrado. No se lo esperaba.
- Veo que por lo menos te lo has tomado bien…
- Si. No me importa. Puede hacer lo que le de la gana.
- Estuve a punto de avisarte. Pero, en el último momento, pensé que no debía meterme en asuntos que no me convenían.
- Si me hubieras avisado antes, no te hubiera hecho caso. Me había cegado. Mis ojos me engañaban y me forzaban a seguir con ella.
- Por lo menos te has dado cuenta. Ann jamás ha tenido un novio formal. Lo máximo con lo que ha estado saliendo con el mismo chico han sido de tres meses. Y aun así se follaba a todo el que quería. Pero es mi amiga. Y la quiero.
- De todas formas yo tampoco quería tener nada serio con ella. Lo único que quería era poder estar con ella. A solas.
- No te preocupes. Podrás ver a muchas chicas desnudas, en tu cama. Eres un chico inteligente, educado, guapo…
- No lo dirás en serio. Solo lo dices para animarme.
- No, no… en serio. Cuando leí tu poesía, lo primero que pensé fue que nunca me habían escrito nada parecido. Pensé que el destinatario de esa nota jamás entendería su significado. Ann no es así. Le importa una mierda la poesía, el amor, el compromiso. Lo único que la interesa es vivir la vida. El momento. Por unos instantes, pensé que esa poesía iba dirigida a mí. Y que me la había mandado un príncipe azul, que había venido a caballo desde la Tierra Media, para librarme del yugo de la maldición que me persigue desde que nací.
- Y cual es esa maldición, si se puede saber.
- Pues que los chicos siempre me miran como una chica simpática. Pero nada más.
- No eres tan fea. Lo que pasa es que Ann es demasiado guapa, quizás.
- Quizás.
- Pero tienes razón en una cosa.
- En que
- Eres bastante más simpática que Ann. Además eres muy inteligente. Se nota cuando hablas. Me siento bien a tu lado.
- Muchas gracias. Bueno. Ahora que ya sabes mi secreto y el de Ann, te dejo. Seguro que tus amigos te están esperando para iros a otro lado… no se…
- Me da igual. Quieres salir a dar una vuelta?? – Mi voz tenía vida propia. Cuando
el sonido de mi voz llego a mis oídos no podía creer lo que acababa de decir. Mi cerebro comenzó a martirizarme de nuevo. “Pero que coño estas haciendo, Pastor. Deja a esta fea y vete con Ann. Dila que quieres estar con ella. Métele el pene de nuevo en la boca. Haz lo que sea, pero con ella no, Pastor. Con ella no:”. “Tu que coño sabrás. Un cuerpo escultural y una cara bonita no lo es todo. Me gustaría que Ann se consumiera en su propia escultura. Que su cara, por arte de magia, se transformara en la cosa más horrible de la Tierra. Me gustaría poder ver como reacciona. Como, al ver deformado su regalo mas preciado, la cara, intentara cortarse las venas pensando que no existe absolutamente nada más en el mundo. Solo su cara. Su cuerpo, tratando de buscar una justificación a lo que ha pasado, en vez de asumir la realidad del hecho. Nadie puede vivir eternamente de un físico bonito. Nadie es capaz de mantener un cuerpo bonito eternamente. En el mundo hay algo más que los cuerpos. Flotando, en el aire, existen pensamientos, ideas, sugerencias, sueños, aspiraciones. Y todas esas cosas que flotan en el aire, volando por encima de nuestras cabezas, si no las usas, si no consigues agarrar una de esas ideas, desaparecen, se evaporan. Como palomas que retoman el vuelo al paso de una persona. Se dispersan, ante la amenaza. Y, en este caso. La amenaza más grande, más importante, es el cuerpo. El mantenimiento del cuerpo exclusivamente, producirá la desaparición de la especie humana. No. No me interesa Ann. No quiero estar con ella”.
Al final conseguí dominar a mi mente, conseguí salir, un pie después del otro, por la puerta. Antes les explique a mis amigos que me iba a casa. Que no me encontraba demasiado bien.
- Pero, espera y te acompañamos…
- No, no, da igual. No os preocupéis. Divertiros. Mañana nos vemos.
- Bueno, como veas. – Daniel, José y Ángel, siguieron la fiesta hasta después del
amanecer. Acudieron a las habitaciones sobre las 10 de la mañana. Yo, a esa hora trataba de conciliar algo de sueño. Mis parpados se cerraron solamente debido al peso de tenerlos abierto durante mas de 24 horas, pero no porque tuviera sueño. Antes de que mis parpados se negaran a seguir enseñando al mundo mis ojos, había estado leyendo a <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Henry_Miller">Henry Miller</a>. Había comenzado a iniciarme en el tortuoso mundo de este autor, singular donde los haya. Yo había llegado sobre las 8 de la mañana a la habitación. No tenia sueño y decidí ponerme a leer un rato, tumbado en la cama, con un cigarro sujeto a la comisura de los labios por el pegamento invisible de mi saliva. Antes de encontrarme leyendo en la habitación, había dado ese paseo que le había prometido a la amiga de Ann. No le pregunte el nombre y ella a mí tampoco. No hacia falta. Sabía perfectamente quien era. Era yo. Era mi reencarnación, mi alma gemela. Era mi antigua alma. Era la hermana del alma que tenia encerrada en mi maleta, a la espera de su muerte. Mi desesperación amaino una milésima de segundo al enterarme de que otra persona, igual que yo, no deseaba poseer su alma. Quería cambiarla, arrebatarle a otra persona su esencia, para inyectársela a si misma. Estuvimos hablando de literatura. Estuvimos hablando de nuestros autores preferidos (para ella, su autor preferido era <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Baudelaire">Bodeleare</a>). Estuvimos comentando <a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/BAUDELAIRE.0.jpg"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/320/BAUDELAIRE.0.jpg" border="0" /></a>nuestras pasiones, nuestros sueños y frustraciones. La hable de mi nuevo libro, de mis impulsos incontrolables de escribir una novela, de querer ser escritor. Ella me estuvo hablando de su sentimiento de inferioridad, de su deseo de ser un poco más bella, sin perder ni un ápice de su cerebro. Ella quería ser medico. Este año tendría que examinarse de los exámenes del MIR. Deseaba encontrar a una persona sensible, atenta, pero sobre todo humana. Que no tuviera en consideración el aspecto, la religión o cualquier otro motivo de discriminación que tanto están de moda en la “decadente sociedad capitalista”.
Decidimos terminar el paseo en la otra punta del puerto, al lado de los bares de copas. Nos quedamos un rato esperando a que pasara un taxi. Yo decidí ir andando hasta el hotel. Al cabo de unos veinte minutos me encontraba tumbado en la cama con el “Trópico de Cáncer” de Henry Miller entre mis manos. Estaba cansado. Estaba aturdido. Pero lo más importante es que Ann, la puta de Ann, estaba completamente olvidada.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27699429-115409201017870396?l=diariodelhombreoruga.blogspot.com'/></div>Pastornoreply@blogger.com3tag:blogger.com,1999:blog-27699429.post-1153913236752216002006-07-26T13:24:00.000+02:002006-07-26T13:27:16.846+02:00RELATO Nº 2 (El Angel Caido). Dejar vuestros comentarios. Muchas graciasMe encontraba solo, completamente solo. La calle estaba vacía. Ni un alma, ni siquiera la mía. Ando por la calle sin rumbo fijo. Soy un <a href="http://el-huevo-duro.blogspot.com/">autómata</a>. No soy nadie.La calle esta vacía, como yo. No tengo alma, y eso, es como tener nada. Vacío. Aire. Solamente aire. Mi mirada esta ausente, perdida. Solamente consigo mirar al suelo, a los zapatos. No tengo fuerzas para levantar la cabeza. Mi cabeza se cae, por el peso de la duda, por el peso de la existencia.La calle esta vacía. Sigo andando. Mi destino se ha perdido, se ha volatilizado. No existo. En el océano de seres que pueblan la tierra, yo, no estoy. He desaparecido de la tierra. O la tierra, ha desaparecido para mí. Mis pies, de plomo, se mueven sin sentido. Solo tratan de moverse, intentando sostener el peso de mi cuerpo, de un cuerpo vacio, de un cuerpo sin alma, porque, eso es, en definitiva, en lo que se convierte un cuerpo sin alma. Inerte. Sin vida.La calle esta vacía. No consigo definir hacia donde voy. Es una avenida larga, ancha. Los coches, aparcados a los lados, se asemejan a una muralla de chatarra, de distintos colores, como si el autor de dicha muralla, se hubiera quedado sin material, una y otra vez, y hubiera tenido que utilizar distintos materiales para construirla. Miro a uno y otro lado y solo veo la muralla. Es una muralla maravillosa. Es una muralla hecha por el arco iris. Me paro. Miro hacia atrás. Estoy andando por el medio de la calzada. No pasa nadie. Ni un coche, ni una persona, ni un perro. Miro hacia arriba. En los edificios, en los balcones, no hay nadie. La humanidad ha desaparecido. La gente se ha evaporado de mi vista, de mi mente. Estoy solo. Completamente solo. Sigo andando, sin rumbo fijo, como un barco cuyo destino esta en manos de la tormenta, tratando de retomar el camino oculto en el océano. A la deriva. Solo me queda eso, igual que al barco. Seguir adelante. Sin sueños, sin deseos, sin aspiraciones, sin alma. Solo me queda seguir sin ilusión, tratar de superar la tormenta, aunque, en el interior del barco, en el interior de mi cuerpo, la esperanza, haya desaparecido, porque la tormenta, la desesperanza, es mas fuerte que las ganas de vivir.La calle esta vacía. Miro hacia el cielo. Es un cielo azul y blanco. Es un azul vivo, alegre. El cielo esta feliz. Y yo, en cambio, no soy nadie. ¿Dónde habrá ido mi alma?, ¿Por qué se habrá marchado?. Mi cabeza comienza a pensar. Mis neuronas tratan de recobrar el conocimiento. ¿Y si la he asesinado?. ¿Y si he matado a mi propia alma?. MI memoria resucita de entre los muertos. Comienzo a imaginar como unas manos sudorosas, temblorosas, agarran algo. Es mi alma. Trato de estrangularla. Trato de matarla con mis propias manos. Mi imaginación es cruel. Sacudo la cabeza, intentando olvidar. Pero no puedo. He matado a mi alma. Pero, ¿Por qué?. Porque no la quiero. Nunca he querido a mi alma. Yo queria ser otra persona. Queria vivir otra existencia. No queria ser yo. Por eso la mate. La encerre en una maleta. En mi ciudad transcurre un rio. Serpenteante, con sus aguas color cieno, debido a la contaminación. Me acercé a la orilla de ese rio y arroje la maleta con mi alma dentro. Estaba agonizando. No habia conseguido acabar con ella del todo. Pero estaba tranquilo. De pequeño me dijeron que los espiritus no pueden traspasar cosas materiales. Mi alma no podra salir de la maleta. Se ahogara, se quedara sin respiración. Pero ahora me encuentro solo, vacio. Una persona no puede vivir sin un espiritu en su interior. Sin algo que procure mantener las ganas de vivir, sin algo que le proporcione alegrias, tristezas y sinsabores. Quiero un alma, pero no quiero mi alma. De repente veo algo. Es la primera cosa que veo que no sean coches y edificios. Parece que estuviera cayendo, sin parar, del cielo. Cada vez se hace más grande. De momento es una sombra. Cada vez más grande. Se asemeja a un avión que haya perdido el control, debido a que el piloto se orrojara al vacio, sujeto a su paracaídas, antes de que el motor del avión esplotara. Mi instinto me dice que me aparte de donde estoy. Lo hago sin dejar de mirar hacia arriba, hacia el avión, hacia el piloto, hacia…. Me echo hacia un lado. No se qué es, pero cada vez baja mas deprisa, como si acelerara, como si quisiera llegar cuanto antes. Aparto la vista del cielo. No quiero verlo. Estoy mirando al suelo. Cierro lo ojos. Oigo algo, un golpe seco. Abro los ojos. Hay algo tirado en la calzada. No se qué es todavía. Trato de acercarme pero no me atrevo. Toda mi vida ha transcurrido así, entre el miedo y la incertidumbre, entre la pereza y la humillación. Se mueve. Es una persona, o algo parecido. Cada vez se mueve más. Mueve la cabeza, los brazos, las piernas. Como si comprobara que todo esta en su sitio. Lleva un vestido totalmente blanco. Más blanco que el color de las nubes. Su sola presencia ilumina la calle. Me iluminaría el alma, si tuviera. Trato de hablarle. Intento que mi boca se mueva, que grite, pero no dice nada. Mi lengua se seca. Se paraliza, como si se hubiera convertido en piedra. Mi lengua me pesa, mi boca se abre, debido al peso. Mis dientes se vuelven blancos, de la luz que desprende ese ser. No dejo de mirarle. Al instante, su cabeza se vuelve hacia mí. Es una mujer. Una mujer preciosa. La persona más bonita que he visto en mi vida. La mujer se incorpora. Parece que no le ha pasado nada. No es muy alta. El vestido blanco, ajustado, resplandeciente, llega hasta el suelo, marcando la robustez de sus piernas. Su pelo, moreno, rizado, discurre por su cabeza hasta un poco por debajo de los hombros. Los ojos de la mujer son marrones. Pero no es un marrón normal. Es un marrón robado directamente del cielo. Es el autentico color marrón. Sus orejas son pequeñas, su nariz perfecta, sus senos son protuberantes, sus dedos son delgados, su piel, morena. Los labios son sensuales, como ha punto de besar a alguien. Pero, lo mas importante, lo mas bonito de esa persona, lo que más me sorprendió, fue su mirada. Era una mirada limpia, sincera, arrebatadora. Si pudiera mirar directamente a los ojos a Dios, seguro que su mirada seria la de la chica. Sus ojos se movían rápido, como si tratara de fotografiar todo lo que tenia a su alrededor. Como si intentara capturar todas las sensaciones que, en esos momentos, estuviera sintiendo. Como si fuera la primera vez que estuviera aquí e intentara guardar todas las cosas en una jaula y tratara de llevarselo consigo.No puedo dejar de mirarla. Es impresionante.- Hola.La calle esta vacía, pero la voz que llego a mis oídos, inundo de ternura toda la calle, toda la ciudad, toda la humanidad. Su voz era dulce. Nunca he escuchado a una sirena, pero, su voz, me recordaba a ellas. Mi boca sigue en sequía. Mi lengua sigue de piedra. Mis dientes, relucen con el brillo de su vestido y mi corazón se ha convertido en un caballo desbocado.- No sabía si iba a llegar a tiempo. He tenido que volar bastante rápido, pero lo he conseguido. Lo malo es que el aterrizaje no lo controlo todavía.La calle esta vacía, excepto por ella y yo. Mi cerebro trata de creérselo, pero nopuede. “La chica mas bonita de la galaxia acaba de caer del cielo, porque no controla el aterrizaje. Eso es imposible. Despierta del sueño, Pellízcate el brazo. Mueve la cabeza todo lo rápido que puedas. Es imposible. Es increíble”.- Bueno, pues aquí estoy. Toma.Alarga el brazo. Es un brazo moreno, que con el brillo de su vestido, parece decristal. En su mano hay un frasquito transparente. Trato de mirar su contenido. No hay nada. No hay nadie. Vuelvo a mirarla a la cara. ¡Que bonita es!. Y, de repente, como si mi cuerpo y mi mente, hubieran recuperado la cordura, me encuentro bien. Muy bien. Siento cosquillas, muchas cosquillas. Sobre todo en el estomago. Como mariposas que revolotearan en mi interior. Como hormigas que se adentraran en mis venas. Como unos dedos que recorrieran la planta de los pies. Siento cosquillas. Me siento bien, en paz conmigo mismo. Ya no me acuerdo por qué huía, ya no me acuerdo porqué estaba solo. Ahora solo quiero estar rodeado de personas. Quiero abrazar a todos los seres. Pero sobre todo, quiero besar al Ángel caído.- Como te llamas.Escucho mi propia voz, y me escandalizo. Es horrible, ronca, confusa, asustada.Mi voz, al lado del Ángel, es mierda.- Quieres saberlo, Mario. Bien, mi nombre es Sonia.Sonia. Cada silaba se graba en mi memoria, a fuego. Cada tilde, cadaconsonante, cada vocal queda retenida en mis neuronas, formando una palabra. Sonia. La calle esta vacía. Pero Sonia la llena con su sola presencia. Es un ángel. El ángel caído.- De donde vienes.Mi voz vuelve a sonar confusa, pero mejor que la primera vez.- Vengo de allí arriba.Miro hacia arriba. Solo veo cielo y nubes. Mis ojos solo ven eso, pero mi menteme dice que hay algo mas arriba. Hay un paraíso. Un paraíso donde viven mujeres. Y cada una de esas mujeres tiene un frasquito en las manos. Viven solas, sin casa, sin trabajo. Solo viven para proteger ese frasquito, para que ese envoltorio de cristal jamás se rompa.- Y porqué has venidoMi voz, otra vez, suena ronca. “Intenta calmarte”. Pero es imposible. Mi corazóncada vez late más rápido. Mi sangre cada vez corre más rápido por mis venas. Mi estomago, cada vez tiene mas mariposas. Un pensamiento acude a mi mente. Raudo, veloz, eficaz. AMOR. Estoy enamorado. De Sonia. De su blancura, de su melena, de su piel, pero, sobre todo, de su mirada.- He venido a buscarte. Tengo que darte esto.Vuelve a alargar el brazo. El frasquito de cristal, sigue vacío, dentro de su mano.Sonia, el ángel caído ha venido a buscarme. Es imposible. No puedo creerlo.- No me has dicho de donde vienes.- Creo que si te lo he dicho. De allí arriba. Solo puedo decirte que todos los seres humanos tienen un ángel protector. Alguien que les guía, que les quiere, que les ayuda en los momentos duros, y se ríen con ellos, cuando la persona es feliz. Y yo, Mario, soy tu ángel protector.- Que hay en el frasco- Un alma Mario. Sé que no tienes. Tu anterior alma te dejo. Ese alma no te pertenecia. No era tu alma. Por eso estas así. Por eso te sientes así. Todo el mundo necesita un alma. Sin ella, no eres nadie. No eres nada. Eres piedra. Por eso he venido. Para darte un alma. Para que vuelvas a sentirte alguien. Para que puedas vivir. Para que puedas querer.- Ahora mismo no me hace falta esa alma. Soy el hombre más feliz de la tierra. Soy la persona mas agradecida de este mundo. Porque he visto mi ángel protector. No quiero esa alma, porque sé que no conseguirá hacerme sentir como ahora. Sé que volveré a ser como antes.- Te sientes así porque tu corazón sabía que yo existía. En un pequeñísimo lugar, muy escondido, tu cabeza tenia claro que algo te protegía, te guiaba, aunque no sabias hacia donde. Pero sin el alma, Mario, jamás podré guiarte. Es mi forma de comunicarme contigo. Necesitas alma, pero yo también necesito que tengas una. Para poder guiarte, para poder reírme contigo, para poder llorar cuando lo necesites. Eres mi protegido. Y mi alma, eres tu Mario.Sonia deja el frasquito cristalino en el suelo. Me mira, por ultima vez. Sus ojos me traspasan, me desnudan. ¡Que bonita es! Quiero estar a su lado. Quiero que se quede eternamente, junto a mí. Siempre. Quiero tenerla cerca, poder tocarla, poder sentir su aliento, su respiración, su piel morena, sus labios carnosos, su mirada penetrante. Quiero encerrarla en una jaula, para que no pueda huir. Quiero que cuando me vea, sus ojos se abran hasta que no puedan más. Quiero que sea mi esclava, para poder estar a su lado. Quiero ser su perdición, su deseo, su llanto y su risa. Quiero ser ella. Quiero ser yo.La calle esta vacía. Y ahora, mas. Se ha ido, dejando una estela de luz a su paso. Me ha dejado abandonado. Mis sentimientos son más fuertes que antes. La quiero. La quiero con locura. Con pasión.Miro el frasco. Lo cojo con manos temblorosas. No se si hacerlo. No se si quiero un alma. Mi anterior alma era un asco. Una mierda. No quería tener esa alma. No huyó de mí. La eche, la asesine con mis propias manos. Porque no la quería, porque no la deseaba. Y entonces, en ese preciso momento en el que recordaba la muerte de mi anterior alma, supe lo que tenia que hacer. Sabía exactamente como actuar. Abrí el frasco. Un segundo después. La luz. Una luz blanca, igual a la que desprendía Sonia. Un segundo después. Nada. Noto algo en mi cara. Es una sonrisa. Mi boca se abre, dejando asomar mis dientes en una sonrisa sincera. única. He abierto el frasco, porque amo a Sonia. Y es la única forma de poder tenerla cerca, aunque sea, desde el cielo.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27699429-115391323675221600?l=diariodelhombreoruga.blogspot.com'/></div>Pastornoreply@blogger.com1tag:blogger.com,1999:blog-27699429.post-1153912390066915592006-07-26T13:11:00.000+02:002006-07-26T13:13:13.320+02:00RELATO Nº 1 (Las horas pasan). Por favor, leerlo y comentarme si os ha gustado, que cambiariais...Las horas pasan. Los segundos corren. Las agujas de mi reloj, giran, de manera alocada. Sin ningún control. Sin ninguna función. Tan solo giran. Dejo de mirar el reloj. El balcón esta abierto. Me dirijo a el, con paso vacilante. No se que hago, no se que hacer. Salgo al balcón. Me asomo. Saco medio cuerpo por la barandilla. Miro a uno y otro lado. La gente hace su vida. Sin atender la vida del otro. Una señora mayor, acaba de entrar en la panadería. Un niño de unos trece años, corre raudo subido en su monopatín. Un hombre, cruza la calle a la carrera. Su corbata se enrosca en su cuello, debido al viento. Su traje, ondea como bandera a lo alto del palo mayor. Un grupo de ancianos, tratan de mantener varias conversaciones entre ellos, gritándose unos a otros. Todo el mundo esta viviendo, tratando de realizar cosas para sentirse vivos. Pero ninguno, sin excepción, se preocupa por la vida de los demás. Puede que el señor trajeado acabe de atracar un banco. Es posible que el niño del monopatín haya perdido a su padre en un accidente de tráfico, hace escasos días. Es posible que la anciana de la panadería, se encuentre sola en el mundo, porque sus hijos no quieran saber nada de ella. Me deprimo. La gente es escoria. No quiero seguir viviendo en este mundo. Mi existencia siempre ha transcurrido agarrado a la cuerda de la pasividad, de la pereza, del desamor.
Vuelvo adentro. Me dirijo a la cocina. Allí esta. No se ha movido. Sigue en la misma postura. Inerte, sin vida. Su pelo, moreno, esta extendido por el suelo, como una alfombra de seda, como un pasillo hecho con pétalos de rosa. Su cara no refleja lo que hace escasos minutos ha ocurrido en esa cocina. Esta relajada, en paz consigo misma, como si la muerte, fuera placentera, como si su espíritu hubiera decidido quedarse dentro del cuerpo, intentando reanimarla. Sus manos se agarran el pecho. Intentan taponar el agujero por el que la vida la abandonó. Tratando de retener todas las ganas de vivir que yo la arrebate en un suspiro. Sus piernas se encuentran colocadas de una forma antinatural. Es la única parte de su cuerpo que delata el horror de la muerte. Bueno… también sus ojos. Porque se encuentran abiertos. Demasiado abiertos. Me mira fijamente. Sin pestañear, sin apartar la mirada. Acusándome, haciéndome sentir mal, como siempre, como nunca.
La verdad es que no se como ha pasado. Otras veces no he llegado a tanto. Me he puesto demasiado nervioso. Pero la culpa es de ella. Siempre es de ella. He intentado cambiarla, he intentado llevarla por el camino correcto. Pero siempre se desvía. No es mi culpa. Es culpa de ella.
Trato de recordar qué es lo que ha pasado. Mi memoria se encuentra bloqueada. Mis recuerdos no quieren salir de su habitación oscura. Frustraciones, deseos, ilusiones. Nada acude a mi memoria. Mi cabeza comienza a enviar órdenes a todas las partes de mi cuerpo. Quiero recordar lo que ha pasado. Intento por todos los medios despertar a mis neuronas de su letargo, tratando de ayudar a mi cerebro a ordenar mis sentimientos. Por fin ocurre. Mi cerebro se convierte en una pantalla de cine. Y yo, en un mero espectador, uno mas, dentro de la sala de cine que es mi cabeza. Entro en casa, suelto las llaves en el mueble del pasillo. Me acerco a la cocina. Ella esta preparando la cena, todavía. No puedo creer que todavía no este hecha la cena. Algo ha pasado. Me imagino a mi mujer, revolcándose en el suelo con otro hombre, un hombre sin rostro, un hombre sin ojos. Solo veo sus cuerpos desnudos, retorciéndose de placer. Sus cuerpos acariciados por la superficie de la alfombra. Sus brazos entrelazados en un nudo de amor. No lo soporto. No aguanto más. Es una zorra. Una puta.
Mi mente sigue funcionando. Mis neuronas comienzan a echar humo. Mi corazón bombea sangre a todas las partes de mi cuerpo de una forma desmedida. Estoy asustado. Soy un miedica. Una mierda. No consigo respirar con normalidad. Me siento en el sillón. La visión del balcón me ha trastornado. Nadie confía en nadie, Ningún ser humano sospecharía absolutamente nada de lo que acaba de ocurrir aquí. Tengo un buen trabajo, unos buenos amigos. Los vecinos me saludan en la escalera. Nadie se preocupa por nadie.
En mi cabeza resuenan los gritos. En mi piel vuelvo a sentir la piel de mi mujer. Me miro las manos. Están rojas. Es rojo fuego, rojo pasión, rojo sangre. Mis recuerdos acuden a mí. Soy una especie de Moisés, que dirige a su pueblo a la tierra prometida. Los recuerdos intentan penetrar en mi memoria, de golpe, sin ningún orden ni concierto.
Comienzo a recordar pequeños retazos. Pequeñas imágenes. Recuerdo a mi mujer explicándome que había llegado tarde del trabajo, que había tenido que limpiar un poco la casa. Mi voz se clava en mis propios oídos. Suena dura, distante, como si fuera expulsada con metralla. No me lo creo, digo. Has estado aquí con alguien, con un hombre. Ella lo niega. Jamás estaría con otro hombre. Recuerdo que la mire a los ojos. Su mirada era miedo. Su iris reflejaba el terror de anteriores palizas. La indefensión de días pasados, en los que no pude evitar pegarla.
Abro los ojos de golpe. Muevo la cabeza. Trato de desechar todos mis recuerdos. Quiero que mi mente desaparezca. Quiero querer. Quiero dormirme en el sillón, arropado con una sabana de seda, y, al despertar, imaginar que todo fue un sueño, un mal sueño. Quiero poder abrir mi cuerpo, por el estomago, y sacar de las entrañas mi alma. Sé que ha sido mi alma. Fue ella la que golpeo a mi esposa, fue ella la que abrió el cajón del armario. Fue ella la que empuño el cuchillo. Fue ella, no fui yo. Sacaría a mi alma de mi cuerpo y la ataría a la cama, esperando que llegara la policía para decirles: “ahí tienen al culpable. Fue ella, lo juro.”. No me creerían.
Vuelvo a levantarme. Ando por la casa sin saber que hacer. Necesito huir. Largarme de este lugar para siempre, pero mis pies no quieren. Además, no puedo hacerlo. No puedo seguir huyendo toda mi vida. Debería afrontar esto como un “hombre”. Un hombre. Yo no soy hombre. No me merezco pertenecer a esta raza. Soy un ser inferior. Un mono. Yo no nací como la gente normal. Yo nací subido en un árbol. Y, nada más nacer, caí de las ramas, donde una tribu me adopto como si fuera un ser humano. Pero no lo soy. Soy un mono. El peor mono de la humanidad.
Suena el timbre del telefonillo del portal. Comienzo a dudar. No se si cogerlo. A lo mejor alguien nos ha oído y ha llamado a la policía. A lo mejor, alguien vio algo a través de la ventana de la cocina. No abro. Espero detrás de la puerta, tratando de escuchar algún ruido. Pasos de gente que sube las escaleras. El ruido inconfundible del martillo de una pistola echándose hacia atrás. Algo. Pero no escucho nada. Mientras estoy allí, apoyado como un chiquillo que huye de sus padres, recuerdo la primera vez que pegue a mi esposa. Fue hace un par de años. Habíamos quedado con unos amigos para cenar. Después de la cena salimos a tomar una copa a un Púb. Ella estaba guapísima. Su rostro irradiaba luz. Su sola presencia llenaba el local. Era la más guapa de todas. La más atractiva. Un chico se acerco a ella. Yo estaba en la barra, con mi amigo, tratando de pedir algo. El chico la cojia de la mano, la hablaba al oído. Podía ocurrir. Ella es la chica más bonita de la Tierra. Pero, de repente, ella, en vez de apartarse, en vez de salir corriendo a mi lado, suplicando que le parta la cara, lo que hace es hablarle, igual que el, al oído. Su sonrisa aparece en su cara, radiante, blanquecina. Mis entrañas comenzaron a revolverse. Tenia ganas de vomitar, vomitar encima de él. Tenia ganas de romperle la cara en pedazos, estamparle un vaso en la cabeza. Conseguí tranquilizarme. “lo hablare con ella en casa. Seguro que no es nada”. A pesar de todo mi estomago no se recupero en toda la noche. El chico se fue, justo cuando llegábamos con las copas. No pude verle la cara. Nunca supe quien era ese chico. Las horas pasaron muy rápido. Eran las cinco de la mañana. Estábamos en casa. Yo me había preparado un café. Ella se estaba cambiando en la habitación. Ya no aguantaba más. Fui a la habitación. Allí estaba, desnuda. Completamente desnuda. “¿Quién era ese chico?”. “¿Qué chico?”, respondió ella. No me lo podía creer. “¿Qué chico, como que qué chico?. El chico que estuvo un buen rato hablando contigo”. “Ah, no era nadie. Iba a mi clase en la universidad. Hacia mucho tiempo que no nos veíamos. Además no hemos estado tanto rato”. “¿de la universidad?. Y una mierda.”… Hay comenzó todo. Ella me juro y perjuro que era cierto. Yo no la creí. Los celos me cegaban la vista. Era como un velo que se interpone en tu visión, distorsionando la realidad. Mi estomago cada vez estaba peor. No podía apenas respirar. Comenzamos a gritarnos. Ella me gritaba mucho, muchísimo. Y, como si alguien o algo, me ayudara a hacerlo. Como si una voz inaudible me dijera al oído lo que tenía que hacer, la golpee. Con todas mis fuerzas. En la cara. La cabeza de ella, debido a la inercia del golpe, se dio con la pared, cayendo al suelo casi sin sentido. Yo me quede allí, de pie, observando como la sangre salía a borbotones de su nariz. No dije nada, no hice nada. Solo la miraba. Estoy seguro que si pudiera verme en ese momento, no me reconocería. No era yo. Salí de la habitación. Me senté en el sofá del salón. El café se había quedado frió. Salí al balcón y me quede allí. Tratando de olvidar lo que había ocurrido, tratando de comprender lo que había pasado.
Vuelve a sonar el telefonillo. Mierda. No se han ido. Sigo sin moverme de la puerta. Seguro que es la policía. Ha venido a por mí. Tendrían que haber venido mejor los del zoológico. Soy un mono. Un hombre mono. Sin lenguaje, sin razón, sin ideales, sin vida, sin alma. Solo tengo fuerza, fuerza para pegar a las mujeres, a MI mujer.
Al día siguiente de la primera pelea le regale un ramo de flores, trate de disculparme por activa y por pasiva, prometiendo que no volvería a pasar. Tratando de hacerla entender que no sabia que es lo que me había pasado. Ella me perdono. Todo iba muy bien. Nos amábamos, nos queríamos. Habíamos pensado, incluso en intentar tener un bebe. Pero al año o año y medio, volvió a suceder. Esta vez fue por culpa de un compañero de trabajo. Ella había cambiado de trabajo. El chico la llamaba casi todos los días. Un día, ella llego a casa mas tarde de lo normal. Me dijo que habían estado celebrando el cumpleaños de una compañera. El velo, volvió a caer en mi rostro, distorsionándome la realidad. La pegue, con brutalidad, sin compasión. Con todas mis fuerzas. Puñetazos, patadas… No puedo evitarlo. Es una sensación de poder con respecto a los demás. Es una sensación de fuerza, de adrenalina. Jamás he sentido algo parecido a cuando pegaba a mi esposa. Euforia, valentía, poder. Pero todo eso duraba un segundo. Cuando esas sensaciones desaparecían, mi mente recuperaba la cordura. De repente, me embargaba un sentimiento de culpabilidad, tan grande, que me hacia salir corriendo, me hacia huir a cualquier parte, un bar, un parque, un centro comercial… A cualquier sitio, excepto mi casa, excepto mi mujer.
Mi mujer era la persona más maravillosa. Era la única persona que me entendía, que me comprendía, que me cuidaba cuando estaba enfermo, que se reía conmigo, cuando estaba contento. Era mi estrella, mi guía, mi sol. Era a la única persona a la que he llegado a querer. Ni siquiera a mis padres (drogadicto y alcohólica).
Vuelve a sonar el timbre. Mis ojos miran el telefonillo. Intento despegarme de la puerta, es como si alguien hubiera echado pegamento en la puerta, impidiéndome moverme. Noto como mi pie derecho empieza a deslizarse, muy lentamente, hacia delante, A continuación lo hace el izquierdo. Creo que llevo dos piedras enormes atadas a los pies. Intento mover esas dos piedras, solo con mi esfuerzo. Oigo como las piedras resuenan con el roce del suelo al menor movimiento. Me cuesta horrores trasladar mi cuerpo un solo centímetro. Consigo, pasados unos minutos, o unas horas, no lo se, llegar hasta el balcón. De nuevo salgo afuera. Observo a los transeúntes. Miro con detenimiento a la raza humana. Estoy entre desconocidos. Convivo con una raza a la que no pertenezco. Debo volver a la selva. Con mi familia. Oigo pasos. Pasos apresurados. Pasos que tratan de llegar cuanto antes a su destino. Pasos que intentan ganar unos segundos al tiempo, tratando de evitar lo inevitable. Son pasos de personas que no se han dado cuenta que el destino esta escrito. Que el futuro se encuentra en uno mismo. En sus actos, en su vida.
El último recuerdo que me viene a la cabeza es el del cuchillo. Veo, en la pantalla de televisión en la que se ha convertido mi cabeza, como el cuchillo penetra en la carne de mi mujer, desgarrando todo lo que coge a su paso. En mi cabeza vuelve a sonar la voz de mi mujer, desesperada, horrorizada. Veo en sus ojos la aplastante deducción de que su vida se esta esfumando por ese agujero que la he hecho. Su mirada se clava en mis ojos, tratando de suplicar que la cure, que la tape el agujero que mi alma le ha hecho en el pecho. Y justo en ese momento, cuando mi mujer me clavaba su mirada angustiada, fue cuando me di cuenta que yo no la estaba matando. Sino que era mi alma, que dominaba mis actos, la que estaba asesinando a la persona que mas he querido en mi vida.
Mis manos se aferran a la barandilla. Comienzo a temblar. De pies a cabeza. Es inevitable. Allí están. Dos coches de policía están aparcados de mala manera en medio de la acera. Son ellos. Han venido a buscarme. Miro por última vez el salón de la casa. Los recuerdos de momentos felices acuden a mi mente, pero ninguno se materializa. Y, poco a poco, van desapareciendo de mi mente. Una sombra de horror, comienza a posarse, poco a poco, en mis entrañas. Cruzo al otro lado de la barandilla. Mis manos son lo único que se aferran a la vida. Son la única cosa que me mantiene con vida. Miro hacia abajo. Muchos curiosos se detienen detrás de los coches, tratando de captar algo. Intentando satisfacer su malsana curiosidad. Alguien de los de abajo me señala. Se ha dado cuenta de que estoy prácticamente colgado de la barandilla. Vuelvo a mirar hacia el salón. Sonidos procedentes de la puerta. Golpes secos. Sin gracia, sin vida. Como mi mujer. “Adiós, cariño. Jamás te abandonare. Acudo a ti. Nunca debí dudar de ti. Pero la culpa no fue MIA, cariño. La culpa fue de mi alma, pero sobre todo, fue TUYA”.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27699429-115391239006691559?l=diariodelhombreoruga.blogspot.com'/></div>Pastornoreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-27699429.post-1153910692100891182006-07-26T10:42:00.000+02:002006-07-26T12:44:52.446+02:00Son las 00:30 de la noche. El autobús acaba de hacer parada en la puerta de nuestro hotel. Los cuatro nos bajamos inmediatamente del autobús, gritando, cantando, bailando… Recogemos nuestras maletas. Nadie más se baja del autobús.
- Joder. Nadie se baja aquí. Debe ser una puta mierda – José dice esto, mientras
observa la fachada del hotel. Según la pagina de Internet, el hotel tiene vistas al mar. Pero, de momento, no hemos visto nada de agua.
- No sabemos como es el hotel todavía. Vamos a esperar – Daniel esta mirando a
José mientras trata de bajar su maleta del autobús. Yo ya he bajado la mía. No he vuelto a oír ningún ruido. Mi alma debe estar exhausta, cansada de tanto gritar, patalear, tratando de salir de la maleta. No lo ha conseguido. Lo se por el peso de la maleta. La tengo encerrada. Lo primero que haré será atarla para que no se escape y luego la atare una piedra enorme y la tirare al mar. En la parte más profunda del mar. Para no verla más. Para perderla de vista para siempre. Ahora mismo no tengo alma. Mi cuerpo se esta pudriendo por dentro. Pero dentro de poco todo cambiara. Lo se. Lo importante, ahora mismo, es disfrutar. Voy a tratar de olvidarme de todo, de mi alma, de mi novela… pero sobre todo, tratare de olvidarme de la niña de mis ojos. Intentare que a mi mente no acudan recuerdos de ella, los encerrare, como a mi alma, para que no aparezcan por ningún sitio. Procurare rodearme de chicas guapas, intentare aprovecharme de ellas, tratare de besarlas, de tocarlas, de follarlas: “Eres Dios, Pastor. Olvídate de la niña de tus ojos. Olvídate de ella para siempre. Es historia, Pastor, Historia.”.
Entramos en el hotel. No hay nadie en la recepción. Esperamos. Me siento
cansado, exhausto. Mis oídos todavía no se han estabilizado. Me duelen. Es como si tuviera a un duende con un tambor enorme, y estuviera tocándolo rítmicamente, lo mas fuerte posible. Poooooom. Pooooooom. Ya se lo que es. Es mi corazón. Se ha subido al cerebro. No quiere quedarse allí, solo, encerrado en la caja torácica con la simple compañía de unos pulmones negros debido al tabaco. Mi alma ya no esta en el cuerpo. Mi alma hacia compañía a mi corazón. Pero ahora ha desaparecido, y mi corazón, echa de menos un alma, alguien con quien hablar, alguien por quien latir. Por cierto, no he parado de fumar. En cuanto el avión ha pisado tierra y hemos recogido las maletas (no sin antes tener un pequeño susto. La maleta de José y Daniel no aparecían por la cinta por la que salía el equipaje). Es curioso como, el momento de recoger la
maleta, es el momento de más tensión de un viaje. <a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/maletas.jpg"><img style="CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/maletas.jpg" border="0" /></a>Siempre piensas que han llegado todas las maletas del mundo (incluso maletas de otros viajes), excepto la tuya, que ahora mismo estará en Singapur, y estará siendo abierta por unos empleados hindúes, que se quedaran con todo lo de valor que llevaras metido (no llevas nada, porque todo lo de valor lo llevas encima, pero ya se sabe…).
<a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/singapur.jpg"><img style="CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/singapur.jpg" border="0" /></a>
Por fin aparece un hombre por la puerta que esta detrás del mostrador. Parece extranjero. Moro. No tiene ninguna prisa. Se sienta en la silla. Nos mira. Nos miramos entre nosotros, y luego le miramos a el. Es calvo, sus ojos son negros. Muy negros. Delgado. El traje que lleva es el uniforme del hotel. Camisa azul clara. Pantalones azul oscuros. No lleva corbata, ni pajarita.
<a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/recepcionista%20hotel.0.jpg"><img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/recepcionista%20hotel.0.jpg" border="0" /></a>
- Buenas noches. – Si, es moro. El acento le ha delatado.
- Hola, buenas noches. Teníamos reservadas dos habitaciones – José le da los billetes electrónicos junto con el resguardo de la reserva de habitaciones. El hombre, comprueba con demasiada parsimonia las reservas. Mira los papeles, mira la pantalla del ordenador, vuelve a mirar los papeles. Acto seguido saca cuatro especie de tarjetas de crédito. Son las llaves de la habitación. Una es para conectar la luz y otra para abrir la puerta. No tienen el número de habitación. No entiendo como es posible que a una mente privilegiada se le haya ocurrido la idea de utilizar tarjetas de crédito como llaves, y a nadie se le haya ocurrido poner el numero de habitación a las que pertenecen. Imagino que esas llaves se pueden usar en todas las habitaciones y que por eso no se puede poner número a las tarjetas, pero aun así me sorprende que los avances tecnológicos sirvan para solucionarnos la existencia, sirvan para afrontar la vida más cómodamente, y luego, ocurra todo lo contrario. Después de un tiempo indeterminado el hombre nos da las llaves y nos dice el horario del comedor y la ubicación de las habitaciones.
- Son las habitaciones 301 y 302. Están situadas en la quinta planta.
- Joder, cuantas plantas tiene este edificio???
- Bueno… eh…. Solo tiene cinco plantas, lo que ocurre es que las distribución de las habitaciones se hace por números impares y….
Al recepcionista no le dio tiempo a terminar la explicación, porque ya estábamos
Dirigiéndonos al ascensor. Era un ascensor pequeño. Tuvimos que coger los dos ascensores. En el avión habíamos echado a suertes los compañeros de habitación. A mi me toco con Daniel.
Las habitaciones no estaban nada mal, aunque nos dieron dos
<p><img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/hotel.jpg" border="0" />
habitaciones del lado contrario a la playa, por lo que las vistas que teníamos eran de la calle por la que habíamos venido. Soltamos las maletas, y sin arreglarnos, salimos del hotel hacia la zona del puerto. Fuimos andando, ya que no disponíamos de coche todavía (alquilamos un coche, a través de internet para el sábado hasta el lunes por la mañana).
Llegamos al puerto después de andar durante cuarto de hora por una
avenida bastante amplia. <img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/PUERTO%20IBIZA.jpg" border="0" />La verdad es que no me esperaba lo que me encontré allí. El puerto estaba vacío. No había ni un alma, pero, al doblar una esquina, de repente, aparecieron los bares de copas, repletos de gente. Según nos íbamos acercando, un chaval joven, con pelos a lo afro, nos ofreció tomarnos una copa en su bar. Nos regalaba la segunda copa y una entrada gratis para una de las discotecas. Optamos por seguir andando. Pero resultaba imposible. Cada cuatro o cinco pasos, un relaciones públicas nos secuestraba, y trataba de meternos en su bar. Era agobiante. Al final optamos por tomarnos las copas en el primer bar. Todos pedimos lo mismo.
La primera impresión fue buena, muy buena. La gente no paraba de
moverse, de hablar, de cantar, de reírse, de beber. Pero, lo que mas me impresiono, fueron las mujeres. Había mujeres altas, bajas, morenas, con los ojos azules, delgadas… pero sobre todo, estaban buenísimas. No conseguí encontrar a ninguna chica fea. Era fascinante. Trate de retener en mi memoria a todas las chicas, todas sus caras, sus pechos, sus ojos. Intentaba memorizar sus facciones, sus tonos de voz, sus miradas. Pero era imposible. Había cientos, miles de chicas bonitas. Era un sueño. No paraba de mirar, embobado, a uno y otro lado. Mis amigos y yo nos encontrábamos en el cielo. Ninguno tenía novia (exceptuando Daniel, que lleva más de 9 años con su novia Silvia).
<a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/CHICAS1.0.jpg"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/CHICAS1.0.jpg" border="0" /></a> <a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/CHICAS3.0.jpg"><img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/CHICAS3.0.jpg" border="0" /></a>
<img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/CHICAS2.0.jpg" border="0" />
<a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/CHICAS6.jpg"><img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/CHICAS6.jpg" border="0" /></a>
</p><p></p><p></p><p></p><p><a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/CHICAS4.jpg"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/CHICAS4.jpg" border="0" /></a></p><p></p><p></p><p></p><p></p><p></p><p><img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/CHICAS5.jpg" border="0" /></p><p></p><p>Decidimos que, por ser la primera noche, podríamos ir a la discoteca que
se encontraba al otro lado del puerto, por dos motivos. Se encontraba cerca de allí, y además la entrada era gratuita. Una de las cosas que más me sorprendió fue que esa discoteca tenía un barco que te llevaba, a través del puerto hasta la discoteca. <a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/DIVINO.jpg"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/DIVINO.jpg" border="0" /></a>Cogimos el barco. Mis amigos no paraban de gastar bromas, de salpicar con el agua, de empujar a uno y a otro para intentar tirar al agua al otro. Daniel es un chico fuerte, debido al tipo de trabajo que realiza. Hay veces que no controla su fuerza, y ocurrió, lo que tenia que ocurrir. Ángel se puso de pie en la barca, bailando, y Daniel, le empujo demasiado fuerte. Ángel cayó al agua. Fue un instante. Un pequeño segundo. Ángel trato de agarrarse a la barca, pero no lo consiguió. Despacio, muy despacio, Ángel fue cayendo al agua, primero sus brazos, luego la cabeza, y después el resto. Yo me encontraba justo al lado suyo. Trate de agarrarle, pero no pude. Me asome al borde de la barca, para tratar </p><p><img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/caida%20maroco.0.jpg" border="0" />de ayudarle, pero la barca siguió su curso, imparable, inamovible. El morro de la barca rompía las pequeñas olas que surgían en el puerto, como un boxeador que golpea a su oponente una y otra vez, antes de tirarle al suelo de un derechazo. La barca llego por fin a su destino. Me parecieron horas, siglos. No nos movimos del embarcadero. La barca regreso por donde había venido. Vimos, a lo lejos, como paraba en mitad del puerto, en el lugar donde Ángel había caído al agua. No se cuanto tardo en regresar la barca, media hora, una hora, dos días. Al fin la barca atraco en el embarcadero. <a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/rescate.jpg"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/rescate.jpg" border="0" /></a>Ángel estaba empapado, temblaba de frío. Sus labios estaban morados, como el ojo del boxeador derribado por los golpes mortíferos de su oponente. Sus dientes resonaban más que la música de la discoteca. Bajo de la barca y se dirigió hacia Daniel. Le propino un puñetazo en la cara. Daniel se echo hacia atrás, de forma instintiva, pero acto seguido, como un toro enrabietado, como un perro rabioso, se lanzo hacia Ángel. Conseguí agarrar a Daniel, antes de que consiguiera su objetivo. Intentaba sujetarle con todas mis fuerzas, pero me resultaba imposible. Al final José me ayudo a detenerle.
- Eres gilipollas o que?. ¿Por qué coño has tenido que tirarme? <a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/pelea.0.jpg"><img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/pelea.0.jpg" border="0" /></a>
- Pero que coño te crees, que ha sido a posta.
- Pues claro que ha sido a posta
- Tú eres un cabronazo. ¡Soltarme, coño!, que le voy a dar una ostia…
- Tranquilízate, Daniel. Vamos a tranquilizarnos todos. – Trato de imprimir seriedad a mi voz. Pero no puedo. Tengo miedo. Miedo de que mis amigos se peguen, miedo de que me peguen a mí. Miedo de que, al final, el viaje sea una puta mierda. – A ver. Ángel, Daniel solo pretendía gastarte una puta broma. Lo que pasa es que salio mal, vale. No digas que te tiro a posta porque sabes que es mentira.
- ¡Y una mierda!.
- Cállate de una puta vez, Ángel. Y tu Daniel, tranquilízate, entiende que Ángel este jodido. Pero es que, es más que una putada. Lo que vamos a hacer es volver al hotel, que Ángel se cambie, y regresamos aquí.
Una hora después (las 2 de la mañana), entramos en la discoteca. La tensión
entre mis amigos era evidente. A Daniel se le comenzaba a apreciar el tono morado del golpe que le había propinado Ángel en el ojo. <img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/ojo%20morado.jpg" border="0" />Fuimos directamente a la barra. Cogimos las copas y nos fuimos al medio de la pista. La discoteca estaba llena de gente. Pero sobre todo, estaba llena de guiris. Alemanes, italianos, ingleses. Todos estaban bebidos, fumados, drogados. Todos. La música me gustaba. La música electrónica inundaba mis oídos. La bebida, comenzaba a realizar su función. Mis pies, comenzaban a moverse. <a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/fiesta%20divino.jpg"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/fiesta%20divino.jpg" border="0" /></a>
<a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/fiesta%20divino%202.jpg"><img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/fiesta%20divino%202.jpg" border="0" /></a>
<a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/fiesta%20divino%202.jpg"></a>
De repente, sin previo aviso, estaba allí. Era la chica más preciosa que había visto en la vida. Ya la había visto un par de horas antes en los bares del puerto. Ahora estaba bailando, moviendo la cabeza. Sus pelos rubios se agitaban, propulsados por una especie de viento interespacial. Por una especie de ventilador que los dioses del Universo habían colocado allí. Especialmente para ella. Sus pechos, subían y bajaban, sin respiro. No puedo dejar de mirarla. Es increíble.
<img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/msn34_03.jpg" border="0" />
- Esta buenísima, ¿Eh?. Pues no te enamores mucho, porque aquí hay cientos como esa.
- Pero… Es preciosa.
- Ya, y aquella, y esta otra – José me mira directamente a los ojos. Su mirada me produce vergüenza. No puedo mirarle directamente. No lo soportaría – Lo que tienes que hacer es no fijarte en una sola. Amplia tu lista. Admira a todas por igual. Eso si. Una vez que ya has elegido, no te enamores. Nunca. Solo son guiris. Dentro de una semana estarán en su país, en su casa, dando de comer a su gato, y trabajando en una oficina durante 8 horas. No volverás a verlas nunca. Por eso debes aprovecharte de ellas. Porque ellas, se aprovecharan de ti.
- Tienes razón José. Pero, y si ocurre, Y si te enamoras.
- Estas jodido, Pastor. Que haces, dejas todo lo que tienes y te vas con ella a su país?, Y si no funciona. Ella no querrá quedarse aquí, pudiendo venir todos los años en verano y follarse a todos los chicos que quiera. No lo hagas Pastor. No se te ocurra.
- Esta bien, esta bien.
La chica se mueve, se dirige hacia donde estamos nosotros. Viene con una amiga. Su amiga es más fea que ella. Un paso, dos pasos. Cada vez esta más cerca. Hace mucho tiempo que no ligo con nadie. Hace mucho tiempo que me he acomodado en el sillón del amor. Hace mucho tiempo que solamente salgo con la niña de mis ojos. No se que decir, que hacer, como actuar. Además no me atrevo a moverme, a hablar. Soy incapaz de gesticular, de andar, de sonreír. El miedo me atenaza. Y mi físico. A pesar de que he conseguido adelgazar estas dos semanas, aun me queda tripa. Además me falta fuerza. Mis brazos parecen hilos. A pesar de todo, mi gordura ha disminuido considerablemente. Aquí esta. Pasa por mi lado. Me mira. Tiene los ojos azules. Se gira hacia su amiga y me vuelve a mirar. No me lo creo. Se están riendo de mí. Lo se. Seguro que me ha salido el mayor grano de la historia en la punta de la nariz. O, sin saber como, mis ojos no se encuentran a la misma altura, sino que bizquean considerablemente. Miro a José. Éste me guiña un ojo. La chica pasa, por fin. La veo dirigirse hacia la barra. Tengo que hacer algo. Tengo que moverme. “Vamos Pastor, haz algo. No puedes quedarte así, mirando como un gilipollas. Tienes que decirla algo, lo que sea”. Mis pies se mueven. Primero el derecho, luego el izquierdo, tropiezo con alguien. No lo se. Sigo andando. No veo a nadie, a nada. Solo veo a la chica. Y a su amiga. Me quedan, aproximadamente 15 pasos para llegar hasta ella. Ya se lo que voy a hacer. Giro 90 grados y me dirijo a la barra que esta en el otro lado de la discoteca. Pido un bolígrafo y una hoja al camarero. Me deja el bolígrafo, pero me dice que no tiene hoja. Cojo uno de los posavasos que hay en la barra. Le doy la vuelta. Blanco. Voy a escribirla algo. Pero, ¿el qué?. “Piensa Pastor, piensa. Algo bonito, directo, sincero”. Escribo esto: “Ya mis ojos están ciegos, por el resplandor de los tuyos. Ya mis labios están mudos, al acercarse a los tuyos. PASTOR”. <img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/indigenas.0.jpg" border="0" />Le devuelvo el bolígrafo al camarero. Me dirijo hacia ella. Sigue allí. Tratando de pedir una copa. Mis amigos están en la pista. Bailando, saltando, riendo. Parecen indígenas, bailando una danza, alrededor de un fuego. No les hago caso. Sigo mirando a la chica. Su amiga le habla al oído. Hay mucha gente. Trato de esquivar a la marea de borrachos y drogados que se dirige a mí. Es como si Dios mandara a esta manada de drogadictos, para que no consiga hablar con ella. Pero soy Ulises. Mi destino es llegar con mi amada. Matar a todos sus pretendientes. Mi destino es hablar con la chica, a pesar de que Dios no quiera que lo haga. “!Voy a hacerlo, Dios!. ¡Aunque no quieras!”. Ya esta, la tengo enfrente de mí. Respiro hondo. Una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete veces. Me acerco. La toco la espalda. Ella se da la vuelta. Me mira. Arruga el ceño. Y sonríe. Me sonríe. No puedo apartar la vista de sus ojos. Levanto una mano. Le enseño el posavasos. Esta al revés y solo se ve una marca de bebida. Se ríe. Miro el posavasos. Le doy la vuelta.
- Es para ti.
- What?.
¡Mierda!. Es inglesa. No va a entender la poesía. ¡Que putada!. De repente su
amiga me quita el posavasos de la mano. Lee lo que pone. Me mira. Vuelve a leerlo. Se ríe. Comienza a reírse.
- Ya me lo quedo yo.
- Muy bien, pero eso no es para ti. Es para ella.
- Y crees que lo va a entender. Yo se lo traduzco.
- Estas segura?. Quiero que lo entienda bien.
- En serio, no te preocupes. Prometo que se lo traduciré todo al pie de la letra.
- Muchas gracias.
Miro a la chica. Me doy la vuelta, de repente. Me alejo. Veo a mis amigos. Están
bailando con una chicas. Creo que son extranjeras. José esta metiendo mano a una de ellas, por debajo de la falda. Ángel trata de besar a otra de las chicas. Daniel esta hablando con una de ellas. Me acerco.
- Voy al baño chicos.
- Esta bien, Pastor, pero vente rápido para acá que creo que hay fiesta. – José saca
la mano de debajo de la falda de la chica y se pone a bailar con ella. Salgo a la terraza de la discoteca. No se que habrá pensado de mi la chica rubia. Seguro que la amiga ni siquiera se lo ha traducido. Me da igual. Voy a hacer caso a José. No puedo encapricharme con la primera chica bonita que veo, porque si no, no tendría tiempo. Tiene razón. Voy a olvidarme de ella. Voy a emborracharme y a pasar de las tías. No voy a ligar en la vida. Soy feo y gordo. Nadie querría verme desnudo. Voy a olvidarme y a tomar una copa. Además, lo único que quiero es follar. No quiero tener nada serio con nadie. Quiero follar, quiero tener un cuerpo desnudo entre mis manos temblorosas, poder acariciarlo, poder agarrarme a sus pechos, como si fueran mis únicos salvavidas, en medio del océano. Quiero poder mirar su sexo, detenidamente, sin complejos, sin censuras, sin prisas. Eso es lo que quiero.
Estoy solo, apoyado en la barandilla de la terraza de la discoteca. Son las 5 de la mañana. Para ser el primer día ya han ocurrido bastantes cosas. Mis amigos se lo están pasando bien con el grupo de inglesas. La música que sale de los altavoces es buena, muy buena. Pero me falta algo. La chica rubia aún no ha venido. Ya no la veo. He tratado de localizarla desde allí, pero me ha resultado imposible. Y si se ha ido. Y si la amiga ni siquiera le ha traducido la nota. Mi cabeza echa humo. “Olvídate de ella. Olvídate de todas las chicas del mundo. Vas a estar solo. Siempre. Es ley de vida. Eres gordo, feo, y quieres ser escritor. Nadie te va a comprender.”. “Eso no es verdad. La niña de mis ojos ha estado siempre a mi lado. Y me ha entendido”. “Hasta ahora. Ya no esta a tu lado. Tu la has echado. La has empujado de tu lado. Ya no tienes a nadie.”. Es verdad. Estoy solo.
Suena mi teléfono móvil. Miro la pantalla. Es la niña de mis ojos. La tenia que haber llamado hacia mucho tiempo. Pero no lo he hecho. He decidido olvidarme de ella. Para siempre.
- Hola Pastor. Ya que tú no me llamas, tendré que hacerlo yo.
- Lo siento, se me ha pasado. Que tal estas.
- Pues ya ves. Sin dormir por tu culpa. Habéis llegado ya?
- Si, si. No he podido llamarte antes, porque según llegamos al hotel, soltamos las maletas y salimos a dar una vuelta.
- Y esa música?
- Es que hemos venido a una de las discotecas del puerto. El Divino. No esta mal. Además esta a reventar.
- Ya… Bueno…. Veo que te lo estas pasando bien. Me alegro. Voy a ver si duermo algo. He estado esperando a que me llamaras toda la noche.
- Lo siento, niña de mis ojos.
- No pasa nada. No te preocupes.
- Esto…. – Mis palabras se atrancan en mi garganta. No consigo decir nada. El miedo agarra las palabras y las impide expresarse, liberarse.
- Dime Pastor…
- Eh…. Nada, nada. Que duermas bien.
- Gracias. Y tú pásatelo bien.
- Gracias.
Cuelgo el teléfono. Soy un mierda. Un puto mierda. Mi corazón comienza a
Tranquilizarse. El bombeo de la sangre es mas regular. Trato de respirar, pausadamente. Aspiro, respiro, aspiro, respiro.
- Hello.
Tardo varios segundos en reaccionar. Mi mente trataba de engañarme. Intentaba
convencerme que ese saludo no iba dirigido a mí. Por fin, voy girando lentamente. Hasta que lo totalmente. Allí esta. La chica rubia, saludándome, ofreciéndome la mejor de sus sonrisas. Sus ojos, azul océano, me observan delicadamente, tratando de forjarse una idea de mi persona solo con la mirada.
- Esto…. Hello.
Mi ingles es deprimente. Tan solo chapurreo algunas palabras. Pero a la hora de
construir frases largas, soy incapaz de hacerme entender. Intento acordarme de todas las palabras en ingles que he aprendido a lo largo de mi vida. Trato de recordar como se construían las frases, donde se colocaba cada elemento, cada palabra. Imposible. Mi memoria es selectiva. Y el miedo hace que mi memoria haya olvidado todo lo relativo a ingles.
- Me llamo Ann. Tu?
Me imagino a Janes, la novia de Tarzan, el día de conocerle. Me imagino, en
estos momentos, como me transformo en la chica. <img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/tarzan%20y%20jane.jpg" border="0" />Y como Tarzan trata de mantener una conversación con ella. No se que decirla. No se como actuar. Mis manos comienzan a sudar. La copa que tengo en la mano se ha quedado sin hielos. Creo que ni todo el hielo del mundo, podría enfriar el líquido que hay en el vaso que sostengo, ya que mis manos son hornos. Hornos de pasión, de amor. Cada vez estoy mas convencido que quiero follarmela, quiero verla desnuda. Debe ser maravilloso.
- Pastor. Mi name is Pastor.
- Ok, Bailas?.
- Si, si…
Me ofrece su mano. La observo. Sus manos son como zarzas venenosas. Se que
si le cojo la mano no podré soltarla. Me quedare pegado a ella, eternamente. Imagino que sus dedos son espinas, espinas de zarzales, que terminan en la palma de la mano llena de veneno, veneno pegajoso. Mi cabeza manda señales a todos los puntos neurálgicos de mi cuerpo. Ordena que mi brazo derecho se mueva inmediatamente. Noto como mi cerebro insiste. Cada vez con más ahínco. Al final mi cerebro consigue su propósito. Mi brazo comienza a moverse, muy lentamente. Tardo años en llegar a la zarza. Pero lo consigo .Agarro su mano como si fuera oro, como si fuera un tesoro. Mi tesoro. Comenzamos a andar. Entramos a la pista de baile. Ella comienza a moverse. Miro hacia todos los lados, tratando de encontrar a su amiga. No la veo. Necesito preguntarla si le ha traducido la poesía del posavasos. No la veo. Tampoco quiero preguntárselo a la guiri. No quiero que piense que me gusta su amiga. A mi me gusta ella. Mis pies comienzan a moverse. El alcohol que hay en mi sangre, hace que mis sentidos se distorsionen. Solo tengo ojos para ella. Mis manos solo sienten el roce de su cuerpo, mis oídos solo escuchan su respiración entrecortada. Mi lengua esta deseando conservar el sabor de sus pechos. <img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/pechos.jpg" border="0" />
- Coño, Pastor, vaya piba, no? – Es Daniel. Se ha cansado de hablar con la chica del grupo. No quiero que se quede conmigo. Quiero estar solo con ella. Nadie más puede disfrutar de ella. Solo yo.
- Eh… si. No esta mal. Y los demás.
- Allí andan. Están salidos. Encima a mi me han dejado la mas fea. Mira lo que te digo, Pastor. Si viene un rebaño de cabras a la discoteca y se acercan a la chica esta, la huelen un poco y se van. Seguro. – Comenzamos a reírnos. Miro a la
chica rubia. De repente me coge de la mano y me lleva a la barra. Mientras nos vamos le guiño un ojo a Daniel. Este vuelve con el resto de amigos. Ann pide dos copas a la camarera de la barra. Mientras pedimos, consigo encontrar a la amiga de Ann. Esta en la terraza con otras chicas. Mi curiosidad me puede. La digo a Ann que espere un segundo en la barra. Salgo corriendo hacia la terraza. La amiga de Ann me ha visto. Paro de correr y ahora voy hacia ella con paso rápido. Ella se da la vuelta. Esperando lo que la voy a decir.
- Hola… eh… gracias.
- Gracias por que?.
- Por traducirla la poesía.
- No ha sido nada.
- Por qué… se la tradujiste, verdad?
- Pues claro, te lo prometí no…
- Gracias…
- Eso si… cuídala
- No te preocupes, lo haré.
Vuelvo a la misma velocidad a la que me fui, corriendo. Ann estaba
esperándome con las dos copas en la mano. Cojo mi copa y la agarro la mano. Trato de reconstruir una frase en ingles. Me resulta casi imposible.
- Vale. Leíste mi carta?
- Si, me la leyó mi amiga.
- Te gusto…?
- Si, mucho. Es muy bonita.
- No sabia que hacer para conocerte.
- Es la primera vez que me dan una carta así. – No aguanto más. Mi cerebro
comienza otra vez a dar órdenes. Mis neuronas tratan de besar a Ann. Mi cuello se tensa, mis labios se juntan, mis ojos se cierran. Ella sabe lo que voy a hacer. Me besa. Nos besamos. Noto la calidez de su aliento en mi boca, noto como su lengua trata de encontrar un tesoro debajo de la mía. Yo muevo la boca, desesperado, como si me quedara sin aire, y ella, fuera mi único oxigeno. Mis manos se mueven por todo su cuerpo, su culo, su espalda, su cuello, sus pechos, su sexo. Ann se separa, me coge de la mano y comenzamos a andar. No, no puede ser. Nos dirigimos al cuarto de baño. Me esta arrastrando al cuarto de baño de mujeres. No me lo puedo creer. Me dejo llevar. Quiero hacerlo. Quiero entrar al cuarto de baño de mujeres para follarmela, aunque nos pillen. Me da igual. Es inútil. Imposible resistirse. Entramos en uno de los baños que están libres. Nos besamos, apasionadamente. De repente ella, me desabrocha el pantalón vaquero. Me baja los calzoncillos. Mi pene esta fuera, reluciente, expectante. Es el pene más grande del planeta. Nadie la tiene más grande. Es un súper-pene. Ann comienza a agacharse hasta que su cara esta a la altura de mi pene. No voy a aguantar mucho más. Quiero eyacular. Quiero liberarme de todo el semen. Necesito vaciarme por dentro. Ann me esta haciendo una felación. Noto como su cabeza se mueve, una y otra vez. No voy a aguantar más. No puedo aguantar más. Mientras se<img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/felacio.jpg" border="0" /> mueve, acaricio su pelo, su cabeza, su cara. Mil imágenes acuden a mi mente. Mil situaciones sobrevienen a mi cabeza. Hasta que mi pene revienta. Un segundo antes trato de sacarla de la boca de Ann, pero ésta, no me deja, se queda mirándome desde abajo, con la boca abierta. Mi semen sale disparado. Es una bala del amor, lanzada por el súper-pene más grande del universo. Mi semen no es blanco, es rojo, rojo pasión, rojo ternura. Rojo sangre.
Salimos del cuarto de baño, nadie nos ha visto. Volvemos a la pista de baile. Su mirada ha cambiado. Es más sensual, mas atrevida. Intento encontrar a mis amigos. No los veo.
- Ann, voy a buscar a mis amigos. Ahora vuelvo. – Ella se limita a asentir. Ann solo quiere bailar. Solo quiere sentir como la música penetra en su cuerpo, como la música la posee, como el amo a su perro, como el marido a su esposa.
Salgo a la terraza. No los veo. Vuelvo a entrar a la pista. Me doy un par de
vueltas. Al final los encuentro. Están sentados en unos sillones, al fondo de la discoteca. Están solos. </p><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27699429-115391069210089118?l=diariodelhombreoruga.blogspot.com'/></div>Pastornoreply@blogger.com3tag:blogger.com,1999:blog-27699429.post-1153133358582469232006-07-17T12:26:00.000+02:002006-07-17T12:49:26.036+02:00EL DESPEGUESuena algo. Es un sonido lejano, difuso. No consigo saber exactamente que es. Estoy en un puente. Sujeto con una cuerda, estoy subido a lo alto del puente. Detrás de mi se encuentra la niña de mis ojos y mi padre. Los dos me miran con una sonrisa en los labios. Se que voy a morir. Se que me va a pasar algo. Suena una sirena, o un despertador, no lo tengo claro. De repente aparece una mano. Una mano peluda, con las uñas llenas de mierda. Me empuja, muy suavemente. Caigo al vacío.
<p><img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/PUENTING.jpg" border="0" />El despertador sigue sonando. No para de sonar. Grito, pero no me oigo. Trato de agarrarme a la cuerda a la vez que caigo al vacío. Me voy a estrellar contra el suelo, lo se. Riiiing, riiiiing. Suena una puerta. Me incorporo. Abro los ojos. Trato de orientarme. No se exactamente donde estoy. Veo una silueta en la puerta. No logro enfocarla bien. No se quien es. Cierro lo ojos. Muy fuerte. Más fuerte. Los abro de golpe. Las cosas comienzan a hacerse visibles. Veo un cuadro. Una foto. La niña de mis ojos. Giro la cabeza hacia la izquierda. Una estantería repleta de libros. Más fotos. Miro al frente y veo a una mujer. Es mi madre. Se acerca.
- Pastor, son tus amigos, han venido a buscarte para ir al aeropuerto. Vamos, Pastor o llegareis tarde.
- Gracias, madre. Enseguida voy.
Saco las piernas fuera de la cama y me quedo sentado en ella. La cabeza me da
vueltas. Todavía no me he recuperado de la pesadilla. Puta pesadilla. Solo era eso un mal sueño. Aunque a veces desearía que fuera verdad. Desearía que la realidad no fuera tal, sino un sueño. Un sueño en el que mi vida no fuera real, sino solo imaginaria. En el que el deseo de ser escritor se hiciera realidad, con tan solo soñarlo. Me encantaría que mi familia, mis amigos, mi trabajo, mi novia, mi casa, la ciudad, TODO, fuera un puto y vulgar sueño, en el que mi mente podría cambiar la percepción de las cosas con tan solo pensarlo. Pero no es así. Nunca será así. Me levanto de la cama. Trato de mantener el equilibrio. Me dirijo, como un sonámbulo, como un zombi que renace de la tumba, hacia el cuarto de baño. Me refresco la cara y me lavo los dientes. Cojo la maleta que esta en mi habitación, junto con el ordenador portátil y una pequeña riñonera donde llevo lo imprescindible (dinero, tarjetas, tabaco…).
- Ten cuidadito, hijo. No quiero tener un disgusto contigo.
- No te preocupes madre. Cuando este en el hotel te llamo, ¿vale?
- Si, si. Llámame, para así estar un poco mas tranquila. ¿Llevas todo, el dinero, el pasaporte…?
- Llevo todo, madre, pero para viajar a Ibiza no hace falta el pasaporte, con el carnet de identidad es suficiente.
- Ah…, bueno, da igual. Hasta cuando dices que vais a estar allí??
- El lunes por la noche regresamos. A las 22:00 es la hora del vuelo de regreso.
- Y como pensáis volver??.
- No se, nos ira a recoger alguien, y si no en taxi. Ya veremos.
- Bueno, Pastor. Ten cuidado.
- Si madre, si.
Doy un beso a mi madre. Mi padre, como siempre, esta trabajando. Le llamare
desde Ibiza. Bajo las escaleras con muchísimo esfuerzo. La maleta pesa como si hubiera metido mil piedras y un cadáver a la vez. No sabía cuanta ropa llevar, así que he echado todo lo que he podido. Cuando consigo bajar las escaleras (mi edificio carece de ascensor porque es demasiado viejo), el sudor perla mi frente. La camiseta se adhiere a mi espalda como una especie de parásito. Mis amigos me están esperando sentados en un banco. El padre de José se encuentra en el coche, que esta aparcado en doble fila. Trato de parecer que puedo con la maleta, pero es inútil. Soy débil. Necesito ir al gimnasio. No tengo fuerza. A pesar de que el otro día me pelee por primera vez, no estoy seguro de volver a repetir esa hazaña. Creo que fue el odio, el rencor hacia esa persona la que me dio fuerzas. Pero yo, por mi solo, carezco de fuerza, tanto mental como física. Daniel viene a ayudarme. Entre los dos conseguimos introducirla en el maletero. Apenas entra. Mis amigos se ríen del peso de mi maleta. Se ríen. Pero lo que no saben es que llevo un muerto de verdad. Es mi alma. Ayer acabe con ella, por fin. Tuve una lucha encarnizada, a vida o muerte. Y conseguí asesinarla. La agarre por el cuello y apreté con todas mis fuerzas, hasta que dejo de respirar. Después, sin saber que hacer con un alma muerta, decidí deshacerme de ella. Y la metí en la maleta, <a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/maleta%20con%20alma.2.jpg"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/maleta%20con%20alma.2.jpg" border="0" /></a>para, una vez en Ibiza, arrojarla al mar Mediterráneo. Para perderla de vista, para siempre. Mis amigos se ríen de un alma muerta, de mi alma. Pero ellos no lo saben, todavía.
- Hombre, ¿Qué tal Pastor?, ¿Cuánto tiempo?. Tienes una cara de amuermado que no puedes con ella, ¿Eh…?
- Es que acabo de despertarme. ¿Qué tal vosotros?.
- Pues de puta madre – Ángel se frota las manos mientras habla. Tienen ganas de
pasárselo bien. Pero yo, de momento no tengo muchas. Nos metemos en el coche. Saludo al padre de José. Es un hombre serio. Apenas habla por el camino. Mis amigos no paran de reírse y de gritar lo que vamos a hacer en Ibiza. Yo me limito a mirar por la ventana. Trato de abstraerme del griterío y de la adrenalina de mis amigos. Pienso en la vida que se abre a partir del lunes. He conseguido alquilar una pequeña casita en el centro de la capital. Los alquileres están por las nubes, pero no me queda mas remedio. O eso, o comparto el piso con otras tres personas, que no conocería de nada. Al final me decante por probar suerte solo. En caso de que salga mal, o este escaso de dinero, ya tendré tiempo de compartir el piso con alguien. De momento prefiero estar solo. Oigo un ruido. Proviene del maletero. Parece que nadie más lo ha oído. Miro hacia atrás. No hay nada. Solo un coche, a lo lejos. Lo olvido, sigo mirando por la ventana, pero vuelvo a oír el mismo ruido. Esta vez más fuerte. Mis amigos no prestan atención al sonido. Vuelve a sonar.
- Oye Ángel, ¿Has escuchado eso?.
- ¿El que, Pastor?, no he oído nada.
- No, nada, me pareció oír un ruido en el maletero
- No se…
Soy el único que escucha ese ruido. Y, de repente, como una losa que cae sobre
mi cabeza, como una ola que, en pleno auge, descarga toda su fuerza sobre la orilla, sin piedad, sin tener en cuenta nada, me doy cuenta de quien hace el ruido. Es mi alma. Mi puta alma. No ha muerto. No esta muerta. Mierda. No he conseguido eliminarla. Me persigue. Me persigue sin remedio. Jamás podré deshacerme de ella. Nunca podré olvidarla. Trata de escapar de la maleta. Por lo visto, las almas solo pueden atravesar cuerpos humanos, pero no cosas materiales. Mejor. No podrá salir de allí, no podrá ocupar mi cuerpo de nuevo. Ahora estoy libre. Sin alma. Conseguiré construirme una nueva vida, una nueva alma. Estudiare la forma de erigir una nueva alma, una súper – alma que me haga ser un súper – escritor. El Escritor Justiciero. El….
- Venga chavales, que no llegamos a facturar – La voz del padre de José me llego difusa, distante, como cuando en la películas, el malo, cuando habla por teléfono, se tapa la boca con un pañuelo. El padre de José tenía un trapo metido en la boca, y yo el oído lleno de pensamientos.
Mis amigos tienen ganas de llegar a Ibiza, y a mi me lo están contagiando,
ahora, en la terminal nº 2 del Aeropuerto de la capital, comienzo a unirme a la fiesta. Canto con ellos, me pongo uno de los sombreros de paja que Ángel ha traído para el viaje… Empiezo a tener ganas de llegar a Ibiza. Por lo que he oído y visto en Internet, la fiesta de Ibiza es de las mejores de toda España. Todos los veranos, Ibiza se llena de guiris (alemanes, ingleses, italianos…), y de españoles para pasárselo bien, durmiendo prácticamente nada. Hace muchísimo tiempo que no pruebo el alcohol, hace mucho tiempo que no salgo de fiesta. Noto un cosquilleo en el estomago. La niña de mis ojos. Ayer se marcho de casa, sin hablarme, sin despedirse, sin darme un beso. Se habia enfadado conmigo, pero no tenía otra alternativa. Si la niña de mis ojos hubiera seguido besándome, desnuda, en mi cama, no hubiera podido despegarme de ella nunca. Estaría atado a ella para siempre. Yo se que la estoy haciendo daño. Que mi comportamiento es cobarde, pero no tengo otra solución. Mis sueños no pueden estar encadenados a una persona. A unos ojos, a unos pechos. No pude dormir. Mi mente echaba humo. Mis pensamientos se aferraban al dolor de la perdida. Mis músculos se tensaban, solo con el olor que la niña de mis ojos había dejado impregnado en la almohada de mi cama. Por un lado, la quería, la quería con locura. Los dos perdimos la virginidad juntos. Hace ya 9 años. Desde entonces solo la he querido a ella. Cada día que pasaba al lado suyo, me resultaba más difícil imaginar, como una chica como ella, podía salir con un chico como yo. No me lo podía creer. Creo que la niña de mis ojos, tiene una desviación en la mirada. Tiene que tener alguna deformidad en el cerebro. Pienso que tiene la capacidad de convertir las personas horrible en preciosas. Y yo soy una de ellas. Se que no la volverer a ver, por lo menos, como la veia antes. Quiza, algún día, quedaremos en un cafe, en la capital, al lado de mi nueva casa, a tomar un capuccino, y, tal vez, pueda darla algun tipo de explicación, quiza pueda decirle que soy un escritor de exito, que he conseguido editar mi primera novela. No lo se.
Por la megafonía del aeropuerto habla una mujer con un tono de voz impersonal. Indica que el embarque del vuelo 6062 con destino a Ibiza va a comenzar por la puerta 5. Mis amigos y yo nos <a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/avion.1.jpg"><img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/avion.1.jpg" border="0" /></a>dirigimos hacia esa puerta (el padre de José se había ido hacia media hora. No pude escucharle más de tres palabras seguidas. Me gustó el padre de José). Una azafata con un peinado estrafalario (llevaba el pelo recogido en una especie de moño muy alto), nos recogía los billetes electrónicos. Enfilamos el pasillo habilitado para llegar al interior del avión cantando, saltando, tirandonos los sombreros. De nuevo una nueva azafata, nos saludaba con un “buenas noches” que no sonaba a nada, excepto por la eterna sonrisa pegada a los labios. Conseguimos encontrar los asientos rápidamente. Pedí a Daniel que me dejara el asiento de la ventanilla. Contemple, desde la ventanilla, el mundo de luces que es el aeropuerto de la capital. Luces de las alas de los aviones, luces en los puestos de control, luces en las terminales, luces de los coches, montacargas y demás vehículos, que pululan por las pistas sin ningún sentido. Todos los pasajeros están sentados. Las azafatas comienzan con la extraña danza. Aparece una pantalla de televisión del techo. Y, a la vez que la pantalla indica las salidas de emergencia, como colocarse los cinturones y las mascarillas…, las azafatas nos indican, con gestos la ubicación de las salidas de emergencia, de las mascarillas…. Me hace mucha gracia como las azafatas hacen todos esos movimientos. Las caras de las azafatas son un cuadro.<img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/azafata.1.jpg" border="0" /> En ese momento desearía poder arrancarles el traje, y follarmela allí, delante de todos, sin tapujos. Y después de tirarmela, la vestiría y la diría que hiciera de nuevo otra vez el baile. Estoy seguro que la cara, su cara, cambiaria de gesto. Seria feliz, estaría contenta.
El avión comienza a andar. Muy despacio al principio, algo mas rápido, cuanto mas distancia recorre. Recorridos unos metros, que se hicieron eternos, el avión enfilo la pista de despegue. La velocidad del avión aumento considerablemente. Noto como me levanto del asiento a la vez que el avión. Mi cuerpo, debido a la inercia, se echa hacia atrás. Mi cabeza me estalla. La presión me oprime, mis oídos revientan. Ya esta, ya ha despegado. 45 minutos. Solo tres cuartos de hora y estaremos en Ibiza. <a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/despegue%20avion.4.jpg"><img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/despegue%20avion.4.jpg" border="0" /></a></p><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27699429-115313335858246923?l=diariodelhombreoruga.blogspot.com'/></div>Pastornoreply@blogger.com3tag:blogger.com,1999:blog-27699429.post-1152709515344293492006-07-12T15:04:00.000+02:002006-07-12T15:05:15.846+02:00NO TIENE NADA QUE VER CON EL DIARIO. SE LO DEDICO A LA NIÑA DE MIS OJOSMe encontraba solo, completamente solo. La calle estaba vacía. Ni un alma, ni siquiera la mía. Ando por la calle sin rumbo fijo. Soy un autómata. No soy nadie.
La calle esta vacía, como yo. No tengo alma, y eso, es como tener nada. Vacío. Aire. Solamente aire. Mi mirada esta ausente, perdida. Solamente miro a los zapatos. No tengo fuerzas para levantar la cabeza. Mi cabeza se cae, por el peso de la duda, por el peso de la existencia.
La calle esta vacía. Sigo andando. Mi destino se ha perdido, se ha volatilizado. No existo. En el océano de seres que pueblan la tierra, yo, no estoy. He desaparecido de la tierra. O la tierra, ha desaparecido para mí. Mis pies, de plomo, se mueven sin sentido. Solo tratan de moverse, para así no sostener el peso de un cuerpo inerte, de un cuerpo sin alma, porque, eso es, en definitiva, en lo que se convierte un cuerpo sin alma. Inerte. Sin vida.
La calle esta vacía. No consigo definir hacia donde voy. Es una avenida larga, ancha. Los coches, aparcados a los lados, se asemejan a una muralla de chatarra, de distintos colores, como si el autor de dicha muralla, se hubiera quedado sin material, una y otra vez, y hubiera tenido que utilizar distintos materiales para construirla. Miro a uno y otro lado y solo veo la muralla. Es una muralla maravillosa. Es una muralla hecha por el arco iris. Me paro. Miro hacia atrás. Estoy andando por el medio de la calzada. No pasa nadie. Ni un coche, ni una persona, ni un perro. Estoy solo. Completamente solo. Me giro hacia delante de nuevo. Solo me queda eso. Seguir adelante. Sin sueños, sin deseos, sin aspiraciones, sin alma. Solo me queda seguir sin ilusión.
La calle esta vacía. Miro hacia el cielo. Es un cielo azul y blanco. Es un azul vivo, alegre. El cielo esta feliz. Y yo, en cambio, no soy nadie. ¿Dónde habrá ido mi alma?, ¿Por qué se habrá marchado?. ¿Soy tan malo?. De repente, veo algo. Es la primera cosa que veo que no sean coches y edificios. Parece que estuviera cayendo, sin parar. Cada vez se hace más grande. De momento es una sombra. Cada vez más grande. Mi instinto me dice que me aparte. Lo hago. Me echo hacia un lado, mientras sigo mirando hacia arriba. No se qué es, pero cada vez baja mas deprisa, como si acelerara, como si quisiera llegar cuanto antes. Aparto la vista del cielo. No quiero verlo. Estoy mirando al suelo. Cierro lo ojos. Oigo algo. Abro los ojos. Hay algo tirado en la calzada. No se qué es todavía. Trato de acercarme pero no me atrevo. Toda mi vida ha transcurrido así, entre el miedo y la incertidumbre, entre la pereza y la humillación. Se mueve. Es una persona, o algo parecido. Cada vez se mueve más. Mueve la cabeza, los brazos, las piernas. Lleva un vestido totalmente blanco. Más blanco que el color de las nubes. Su sola presencia ilumina la calle. Me iluminaría el alma, si tuviera. Trato de hablarle. Intento que mi boca se mueva, que grite, pero no dice nada. Mi lengua se seca. Se paraliza, como si se hubiera convertido en piedra. Mi lengua me pesa, mi boca se abre, debido al peso. Mis dientes se vuelven blancos, de la luz que desprende ese ser. No dejo de mirarle. Al instante, su cabeza se vuelve hacia mí. Es una mujer. Una mujer preciosa. La persona más bonita que he visto en mi vida. La mujer se incorpora. Parece que no le ha pasado nada. No es muy alta. El vestido blanco, resplandeciente, le llega hasta el suelo. Su pelo, moreno, rizado, discurre por su cabeza hasta un poco por debajo de los hombros. Los ojos de la mujer son marrones. Pero no es un marrón normal. Es un marrón robado directamente del cielo. Es el autentico color marrón. Sus orejas son pequeñas, su nariz perfecta, sus senos son protuberantes, sus dedos son delgados, su piel, morena. Los labios son sensuales, como ha punto de besar a alguien. Pero, lo mas importante, lo mas bonito de esa persona, lo que más me sorprendió, fue su mirada. Era una mirada limpia, sincera, arrebatadora. Sus ojos se movían rápido, como si tratara de fotografiar todo lo que tenia a su alrededor. Como si intentara capturar todas las sensaciones que, en esos momentos, estuviera sintiendo.
No puedo dejar de mirarla. Es impresionante.
- Hola.
La calle esta vacía, pero la voz que llego a mis oídos, inundo de ternura toda la calle, toda la ciudad, toda la humanidad. Su voz era dulce. Nunca he escuchado a una sirena, pero, su voz, me recordaba a ellas. Mi boca sigue en sequía. Mi lengua sigue de piedra. Mis dientes, relucen con el brillo de su vestido y mi corazón se ha convertido en un caballo desbocado.
- No sabía si iba a llegar a tiempo. He tenido que volar bastante rápido, pero lo he conseguido. Lo malo es que el aterrizaje no lo controlo todavía.
La calle esta vacía, excepto por ella y yo. Mi cerebro trata de creérselo, pero no
puede. “La chica mas bonita de la galaxia acaba de caer del cielo, porque no controla el aterrizaje. Eso es imposible. Despierta del sueño, Pellízcate el brazo. Mueve la cabeza todo lo rápido que puedas. Es imposible. Es increíble”.
- Bueno, pues aquí estoy. Toma.
Alarga el brazo. Es un brazo moreno, que con el brillo de su vestido, parece de
cristal. En su mano hay un frasquito transparente. Trato de mirar su contenido. No hay nada. No hay nadie. Vuelvo a mirarla a la cara. ¡Que bonita es!. Y, de repente, como si mi cuerpo y mi mente, hubieran recuperado la cordura, me encuentro bien. Muy bien. Siento cosquillas, muchas cosquillas. Sobre todo en el estomago. Como mariposas que revolotearan en mi interior. Como hormigas que se adentraran en mis venas. Como unos dedos que recorrieran la planta de los pies. Siento cosquillas. Me siento bien, en paz conmigo mismo. Ya no me acuerdo por qué huía, ya no me acuerdo porqué estaba solo. Ahora solo quiero estar rodeado de personas. Quiero abrazar a todos los seres. Pero sobre todo, quiero besar al Ángel caído.
- Como te llamas.
Escucho mi propia voz, y me escandalizo. Es horrible, ronca, confusa, asustada.
Mi voz, al lado del Ángel, es mierda.
- Quieres saberlo, Mario. Bien, mi nombre es Sonia.
Sonia. Cada silaba se graba en mi memoria, a fuego. Cada tilde, cada
consonante, cada vocal queda retenida en mis neuronas, formando una palabra. Sonia. La calle esta vacía. Pero Sonia la llena con su sola presencia. Es un ángel. El ángel caído.
- De donde vienes.
Mi voz vuelve a sonar confusa, pero mejor que la primera vez.
- Vengo de allí arriba.
Miro hacia arriba. Solo veo cielo y nubes. Mis ojos solo ven eso, pero mi mente
me dice que hay algo mas arriba. Hay un paraíso. Un paraíso donde viven mujeres. Y cada una de esas mujeres tiene un frasquito en las manos. Viven solas, sin casa, sin trabajo. Solo viven para proteger ese frasquito, para que ese envoltorio de cristal jamás se rompa.
- Y porqué has venido
Mi voz, otra vez, suena ronca. “Intenta calmarte”. Pero es imposible. Mi corazón
cada vez late más rápido. Mi sangre cada vez corre más rápido por mis venas. Mi estomago, cada vez tiene mas mariposas. Un pensamiento acude a mi mente. Raudo, veloz, eficaz. AMOR. Estoy enamorado. De Sonia. De su blancura, de su melena, de su piel, pero, sobre todo, de su mirada.
- He venido a buscarte. Tengo que darte esto.
Vuelve a alargar el brazo. El frasquito de cristal, sigue vacío, dentro de su mano.
Sonia, el ángel caído ha venido a buscarme. Es imposible. No puedo creerlo.
- No me has dicho de donde vienes.
- Creo que si te lo he dicho. De allí arriba. Solo puedo decirte que todos los seres humanos tienen un ángel protector. Alguien que les guía, que les quiere, que les ayuda en los momentos duros, y se ríen con ellos, cuando la persona es feliz. Y yo, Mario, soy tu ángel protector.
- Que hay en el frasco
- Un alma Mario. Sé que no tienes. Tu anterior alma te dejo. Te abandonó. Por eso estas así. Por eso te sientes así. Todo el mundo necesita un alma. Sin ella, no eres nadie. No eres nada. Eres piedra. Por eso he venido. Para darte un alma. Para que vuelvas a sentirte alguien. Para que puedas vivir. Para que puedas querer.
- Ahora mismo no me hace falta esa alma. Soy el hombre más feliz de la tierra. Soy la persona mas agradecida de este mundo. Porque he visto mi ángel protector. No quiero esa alma, porque sé que no conseguirá hacerme sentir como ahora. Sé que volveré a ser como antes.
- Te sientes así porque tu corazón sabía que yo existía. En un pequeñísimo lugar, muy escondido, tu cabeza tenia claro que algo te protegía, te guiaba, aunque no sabias hacia donde. Pero sin el alma, Mario, jamás podré guiarte. Es mi forma de comunicarme contigo. Necesitas alma, pero yo también necesito que tengas una. Para poder guiarte, para poder reírme contigo, para poder llorar cuando lo necesites. Eres mi protegido. Y mi alma, eres tu Mario.
Sonia deja el frasquito cristalino en el suelo. Me mira, por ultima vez. Sus ojos me traspasan, me desnudan. ¡Que bonita es! Quiero estar a su lado. Quiero que se quede eternamente, junto a mí. Siempre. Quiero tenerla cerca, poder tocarla, poder sentir su aliento, su respiración, su piel morena, sus labios carnosos, su mirada penetrante. Quiero encerrarla en una jaula, para que no pueda huir. Quiero que cuando me vea, sus ojos se abran hasta que no puedan más. Quiero que sea mi esclava, para poder estar a su lado. Quiero ser su perdición, su deseo, su llanto y su risa. Quiero ser ella. Quiero ser yo.
La calle esta vacía. Y ahora, mas. Se ha ido, dejando una estela de luz a su paso. Me ha dejado abandonado. Mis sentimientos son más fuertes que antes. La quiero. La quiero con locura. Con pasión.
Miro el frasco. Lo cojo con manos temblorosas. No se si hacerlo. No se si quiero un alma. Mi anterior alma era un asco. Una mierda. No quería tener esa alma. No huyó de mí. La eche, la asesine con mis propias manos. Porque no la quería, porque no la deseaba. Y entonces, en ese preciso momento en el que recordaba la muerte de mi anterior alma, supe lo que tenia que hacer. Sabía exactamente como actuar. Abrí el frasco. Un segundo después. La luz. Una luz blanca, igual a la que desprendía Sonia. Un segundo después. Nada. Noto algo en mi cara. Es una sonrisa. Mi boca se abre, dejando asomar mis dientes en una sonrisa sincera. única. He abierto el frasco, porque amo a Sonia. Y es la única forma de poder tenerla cerca, aunque sea, desde el cielo.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27699429-115270951534429349?l=diariodelhombreoruga.blogspot.com'/></div>Pastornoreply@blogger.com1tag:blogger.com,1999:blog-27699429.post-1152045120973012622006-07-04T22:31:00.000+02:002006-07-04T22:48:15.930+02:00MI ÚLTIMO DÍA DE TRABAJOEstoy otra vez en la oficina. Un día más. Otro día cualquiera, desperdiciado, arrojado al acantilado, como un deshecho. Como una mierda. Iván ya se encontraba allí. No me mira, no me saluda. Soy una sombra, soy aire, no soy nada para Iván. Me siento en la mesa. El ordenador esta encendido. Miro a Iván. Le miro directamente a los ojos. Ahora él me mira. Me mira como una mierda, como un monstruo de un solo ojo, con escamas, de color verde. Mantenemos la mirada largo rato. No decimos nada. Por mi cabeza pasan palabras de arrepentimiento, pero no las digo. No quiero decirlas. Se lo merecía. Se merecía que le golpearan. Recuerdo la pelea. Me sentía un superhéroe. Me sentía el hombre más fuerte del mundo. Era Dios. Un Dios furioso, que castiga a los infieles. Ese maricón no se merecía vivir. No tiene derecho a existir. No a costa de los demás, a costa de destruir la vida de otra persona. No me siento orgulloso de lo que hice. Pero no siento nada por esa persona. Excepto por Iván. Sé que le quería, que le amaba. Pero yo soy Dios. Puedo decidir sobre las personas. Y esa persona no merecía vivir.
- Esto…. Iván, siento mucho lo que ocurrió ayer. Pero es que… lo que me contaste era muy fuerte. No se. Quizás debería haberlo dejado pasar.
- Si.
- De verdad que lo siento mucho.
- Ya da igual. Por lo menos se ha ido. No volverá a molestarme. Pero yo le quería, le amaba.
- Ya lo se Iván. Pero encontraras a otro. Mucho mejor que esa escoria.
- Debería darte las gracias, pero creo que no te las mereces.
- Lo se. No te preocupes. Empezamos a trabajar??.
- Será lo mejor.
No volvimos a hablar del tema. Nadie menciono nada del asunto. Se quedo archivado, caso cerrado. No volveré a ver a Iván nunca. Ni a su ex – novio maltratador. Jamás volveré a saber nada de estas personas, y sin embargo, mi mente no podrá olvidar la cara de miedo de Iván cuando vio que yo, Pastor, el justiciero de los gays, le propinaba un puñetazo a su ex novio en las narices. Será un recuerdo más. Una cara entre muchas caras. Un alma entre otras almas.
El día pasa deprisa. El trabajo se acumula. No puedo adelantar trabajo porque debo explicarle el funcionamiento del programa informático a Iván. Es mi último día en esta empresa. Mi último día. Además seguiré ganando dinero del paro. Es perfecto. Hoy me encuentro feliz. Por fin he conseguido dejar este trabajo de mierda, esta oficina de mierda. He conseguido perder de vista a mi jefe de mierda. Ya no tendré que volver a hacer informes que no me importan una mierda. No tendré que ser el recadero de nadie. Podré dedicar todo mi tiempo a escribir. A acabar mi novela. Podré ser el mejor escritor del mundo. Henry Miller, William Golding, Kennedy Tool, temblar, porque llega Pastor. El mejor escritor de la historia, el mayor novelista de todos los tiempos.
- Pasto, puedes venir un momento. – Es mi jefe. Mi pulso se dispara, mi corazón
se acelera. Mi sangre comienza a calentarse. Me levanto del asiento. Miro a Iván. Me da la mano. Me transmite serenidad, calma. Tiene razón. Debo calmarme. No puede haber ningún problema. A pesar de todo, mis neuronas me transmiten todo lo contrario. Mis neuronas me dicen que pasa algo, no podrán darme el dinero del paro. No podré escribir mi novela. Me dirijo al despacho de mi jefe. Cierro la puerta tras de mi y me siento, como siempre, en el borde de la silla. “Tranquilo, Pastor, no temas, no tiembles. No te dejes engañar. No te dejes pisotear. Es tu último día. Armate de valor. Vamos Pastor, tranquilízate, deja de sudar, como un gilipollas…”
- Bien, Pastor, solo te llamaba para decirte que ha sido un placer trabajar contigo. Nos has hecho una putada, al dejarnos en plena fase de auditoria, pero bueno. No hay vuelta atrás. También quería preguntarte como ves a tu sustituto. Si le ver preparado, si aprende rápido, no se…
- Iván es un chico muy inteligente. Seguro que sabrá hacerlo mucho mejor que yo. Además ya domina el programa informático, así que creo que no tendrá ningún problema en ese sentido.
- Estupendo. Pues, nada más. Que te vaya muy bien en tu nuevo trabajo, si es que lo tienes.
- Por supuesto que lo tengo – Mi voz tiembla. Soy incapaz de mentir. Imposible,
no puedo. Se me nota. Si no es por la voz, es porque mi cara pasa del marrón amarillento al rojo intenso en cuestión de segundos, o por el charco de sudor que se forma en mi frente y mis manos. – El próximo lunes me incorporo a una consultoría. La verdad es que no me puedo quejar.
- Me alegro por ti. Otra cosita, puedes decirle a Iván que venga a mi despacho, por favor. – No me lo puedo creer. Un año, un puto y maldito año acudiendo todos
los días a la oficina, haciendo informes par mi jefe, día si y día también, y ahora, el último día, a última hora, mi jefe me pide las cosas “por favor”. Tengo ganas de reventarle la cara. De estamparle una silla en la cabeza. Me gustaría que un cuervo sobrevolara el despacho y le comiera el cerebro a picotazos.
- Por supuesto. Muchas gracias por todo, jefe. Hasta la vista.
Salgo del despacho, cierro la puerta y me quedo apoyado en ella, intentando
tranquilizarme. Miro a Iván. Me mira. Le guiño un ojo. Sonríe. Me acerco a el y le digo que el jefe quiere hablar con el. Se levanta, sonriente, animado. Me mira antes de entrar y ahora es él el que me guiña un ojo.
Me dirijo a casa. Tengo sueño. Sueño y hambre. El libro y la música de mi reproductor mp3 no <a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/RENFE.jpg"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/RENFE.jpg" border="0" /></a>impiden que se me cierren los ojos. El tren avanza entre la oscuridad, entre la negrura mas absoluta. Parece que viajamos por un túnel del tiempo. Y cuando el tren se detiene, lo hace en otro planeta. Muy parecido al anterior. Pero con seres distintos. Tengo ganas de llegar a casa. Mis amigos me están esperando para irnos a Ibiza. Son las 3 de la tarde. Hoy comenzamos la jornada intensiva en mi trabajo. Ahora salgo mucho antes. Antes de salir del edificio me he despedido de Iván. Le he deseado suerte en la vida. Me cae bien Iván. Es un chico sincero. Se puede hablar con el. Además es la única persona que no se ha reído cuando le he contado que quiero ser escritor. Por eso, le he dado una copia de un relato que escribí hace mucho tiempo y que presente a uno de los concursos que jamás gane. Prometió leérselo y enviarme su opinión a mi dirección de correo electrónico. Después, Iván se marcho. Yo tuve que esperar cinco minutos en la puerta, por si acaso aparecía otra vez el maricón maltratador. Salgo por la puerta. Son las tres de la tarde y tengo todo el tiempo del mundo. A partir de ahora podre escribir todo el tiempo. Mi imaginación se dispara. Me imagino que estoy en una habitación, escribiendo. El ordenador portátil se encuentra apoyado en una gran mesa de caoba. Y en frente una ventana. La ventana más grande del mundo. Imagino que por ella pasan todas mis ideas. Todas mis aspiraciones. Todas mis ilusiones. Me imagino que por esa ventana, aparecen inspiraciones para seguir escribiendo. Con solo echar un vistazo por la ventana podría continuar escribiendo eternamente. Pero, hoy no disfrutare de una tarde escribiendo en esa habitación. Hoy me voy a la playa. A una de las islas más bonitas. Ibiza. Mis amigos me estarán esperando en mi casa. El padre de uno de ellos (José) nos llevara al aeropuerto. El avión sale a las 7 de la tarde.
No tengo ganas de ir. No me apetece. Ayer estuve haciendo la maleta durante toda la noche, prácticamente. No sabia que ropa llevarme. No me acordaba como se hacia una maleta. Hacia mucho tiempo que no salía de viaje. Además la niña de mis ojos no estaba muy contenta de que me fuera. Se lo dije ayer, por la tarde. Solamente un día antes de irme. Ya había pagado el vuelo y el hotel.
- Esto….Te tengo que decir una cosilla….
- Dime guapo – La niña de mis ojos estaba desnuda. Solo le tapaba la sabana de
mi cama. Estábamos solos. Mis padres se fueron esta mañana de visita a ver a unos tios mios que viven en la capital. Me dijeron que volverian mañana.
Estaba preciosa. Su pelo le caía, sin ningún tipo de orden, por el cuello, hasta rozarle los pechos. La sabana, dejaba entrever la silueta de la niña de mis ojos. Sus muslos, intentaban traspasar la sabana.
<p><img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/TIA.0.jpg" border="0" /></p><p><span style="font-size:78%;"> "NO ES LA NIÑA DE MIS OJOS PERO SE PARECE"</span></p><p>Su sexo, liberado de toda atadura, relucía de placer. Yo no podía dejar de mirarla. La niña de mis ojos es preciosa. Cuando la veo desnuda, el mundo no existe, la sociedad se derrite en el infierno de su existencia. Cuando mis ojos observan su piel sedosa, blanca como la luz, el cielo se abre ante mí. Mis músculos se contraen, se retuercen, deseando rozarla. Y yo no les dejo. Porque tengo envidia. Porque me muero de celos. Nadie puede tocar a La niña de mis ojos. Ni siquiera mis músculos, mis propios músculos. Si pudiera, me arrancaría la piel, tira a tira, para que no hubiera nada entre ella y yo, para que nadie nada más que yo pudiera sentir a la niña de mis ojos. La miro a los ojos. Siempre, después de hacer el amor, la niña de mis ojos se convierte en el ángel caído. En la diosa Atenea.
- No es nada, solo que hace unos días me llamo mi amigo José, ¿Te acuerdas de él?. Bueno pues…. Me dijo que iba a hacer un viaje a Ibiza con el resto de amigos y…. bueno, me invitaron a ir con ellos.
- Y tu les dirías que no, verdad Pastor??
- Bueno…. No exactamente. Al final me convencieron. Nos vamos mañana, pero no te preocupes. El lunes estamos aquí.
- Ya…. – De repente, la luz se apago. Mis ojos solo veían oscuridad, porque La niña de mis ojos se tapo completamente con la sabana y se dio la vuelta dandome la espalda. Aún asi, podia ver su espalda marcada por la tirantez del sujetador, su columna, navegando por su cuerpo hasta llegar hasta al culo.
- No te enfades, cariño… Hace mucho que no salgo con los amigos. Además me apetece salir de este agujero.
- Ya, pero tenias que habérmelo dicho antes.
- Ya lo se, cariño, pero…. No se. Tenia miedo de que dijeras que no y…
- Las cosas no se hacen así, ¿sabes?. Primero tendrías que haber hablado conmigo.
Hay una voz dentro de mí. La oigo. Cada vez más fuerte. Cada vez más alto. Es una voz que proviene de mi cabeza. Intento escucharla. Trato de entender lo que dice. Ahora. “Díselo, Pastor. Es el momento. Después de follar, las mujeres están más sensibles. Son más comprensivas. Después de tener una polla dentro, las mujeres se vuelven locas. Se comportan como verdaderamente son, como verdaderamente quieren ser. Es el momento de dejarla. Díselo, dile que quieres irte. Que quieres cumplir tus sueños. Díselo Pastor, díselo”.
Muevo la cabeza. Miro para otro lado. La niña de mis ojos me mira extrañada. Esta enfadada. Lo noto porque el entrecejo se le arruga. La comisura de los labios se cierra en una extraña expresión.
- No se Pastor. Últimamente te noto raro. Muy raro. Casi nunca quieres quedar. Te encierras en casa. Apenas salimos, ni siquiera a dar un paseo o tomar algo. Solo quieres quedar conmigo para follar.
- Eso no es verdad, cariño. Sabes que te quiero, te adoro. Pero… no se…Quizá tengas razón, quizá sea que no me gusta mi trabajo. A lo mejor es porque no puedo hacer lo que me gusta realmente, no se. Lo mas seguro es que deje este trabajo. Quiza mañana, a lo mejor el lunes. No lo tengo muy claro todavía – Cuando trato de mentir a la niña de mis ojos, debo desviar la mirada. No debo mirarla, porque si no, con tan solo mirarme, es capaz de descubrir mi mentira -
- Sigues con lo de que quieres ser escritor, ¿verdad?. Ya lo intentaste, Pastor. Olvídate de eso. Búscate otro trabajo, vuelve otra vez a la universidad, no se. Pero haz algo. No podemos seguir así. Yo quiero una casa, quiero casarme. Vivir en familia. Hay que pensar en el futuro.
- El futuro es una mierda. Nunca has pensado que, a lo mejo, el futuro no existe. Que a lo mejor, el futuro no esta escrito, sino que, podemos moldearlo a nuestro gusto. Yo quiero ser escritor. No puedo evitarlo. Pero tengo miedo. Miedo de fracasar. Miedo de tirar mi vida a la basura. Lo que no puedo hacer es seguir así. Viendo pasar las horas, los días, los años, sin intentarlo. Además, deberías olvidar esas absurdas ideas. La planificación distorsiona a las personas. No se puede prever lo que nos va a pasar. No quiero encasillarme en una vida que no quiero, que no me pertenece. No quiero tener que estar pendiente del pago de una hipoteca. No quiero ver como se escapan las horas, dentro de una oficina de mierda, con un jefe de mierda, haciendo cosas de mierda, que, además, no me gustan, no me hacen feliz.
- Pero Pastor. Yo no puedo esperar. No puedo esperar a que alguien se fije en ti como escritor. Cuando será eso. Dentro de un mes, de un año, de 10. No puedo hacer eso Pastor. Además. Necesitas dinero. De donde lo vas a sacar – La niña
de mis ojos se ha incorporado en la cama. Me mira a los ojos, de frente. Cuando me mira, mis pupilas se derriten. Mis ojos se deshacen. Mi cara se deforma, porque mis parpados se contraen. Quizá tenga razón. Hace unos años, comencé a presentarme a certámenes de literatura. Unas veces era un certamen de cuentos. Otras veces eran concursos de novela. No he ganado ninguna vez. Imagino al jurado leyendo mis relatos, partiéndose de risa, descojonandose de mí. Y luego una mano, una mano peluda, sucia, la mano de un monstruo horripilante, que arroja a la papelera mis sueños, mis ilusiones, mis relatos. Sin compasión. Decidí dejar de presentarme a los certámenes. Lo que no he dejado es de escribir. Quizás tenga razón. Quizás no valga para escribir. Quizás solo sea una locura, una paranoia, una ilusión de mis sentidos.
- No se, cariño, quizá tengas razón. Pero esta vez es en serio. Voy a intentarlo. Esta novela será la definitiva. Será mi mejor obra. Será la mejor novela del universo – Mis ojos se vuelven acuosos. Quiero llorar. Llorar hasta secarme por
dentro. Llorar sin para, todo el tiempo. Quiero que pasen las horas y que de mis ojos se derramen todas las lágrimas almacenadas durante todo este tiempo. Quiero llorar por mí, pero sobre todo, quiero llorar por la niña de mis ojos. Porque la voy a dejar. Porque la voy a olvidar. Miro a la niña de mis ojos. Trato de fotografiarla con la mirada. No quiero que se me olvide nada de ella. Alargo la mano hacia su pelo. Y bajo la mano, despacio, tratando de guardar las sensaciones que me produce el roce de su piel. El cuello, los brazos, sus piernas, sus pechos, su pubis, su sexo. Quiero guardar esas sensaciones en un frasco y llevármelo siempre conmigo. Quiero poder abrir ese frasco para poder olerlo, tocarlo, mirarlo.
- Sabes que yo siempre te apoyare. Pero, Pastor, vamos a hacer las cosas bien. Vamos a ahorrar, y vamos a comprarnos una casa, para nosotros solos. Vamos a vivir juntos, hasta morir. – Su cara se acerca. Puedo olerla, huele a jazmín, a
rosas, a semen. Puedo oler su pelo, su aliento. Puedo sentir su respiración entrecortada. Su boca se pega a la mía. Noto como su lengua penetra en mi boca. <img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/BESO.jpg" border="0" />Siento como su lengua se frota con la mía. Placer. Siento placer. Mi pene responde a la provocación, se levanta. Se erige como el pene mas grande del mundo. La niña de mis ojos trata de succionarme. Trata de sacarme todos los pensamientos impuros. Todos los males que me acechan el alma con la lengua. Intenta quedárselos ella, para salvarme a mí. No puedo dejarla. Quiere llevarse mis sueños y no debo dejarla. Son mis sueños. Y me los quiere arrebatar. Me separo de ella. La miro a los ojos. Quiero que se vaya. Quiero que no vuelva a aparecer en mi vida. Quiero que se desvanezca, como la arena de la playa entre los dedos.
- Vete, cariño.
- Pero, ¿por qué?. ¿Qué he hecho ahora?.
- Nada, cariño, soy yo. Quiero estar solo.
- Pero….
- Por favor, niña de mis ojos. Márchate. Vístete y márchate.
- Esta bien. Pásatelo bien en Ibiza. Cuando llegues allí me llamas.
- No te preocupes, lo haré.
El tren ha llegado a mi estación. Me bajo. Hay un río de personas que se dirigen
a los tornos para poder salir. No consigo pensar con claridad. Mi mente se encuentra en otro lugar. En Ibiza. Quizá no sea tan malo, al fin y al cabo. Quizá me venga bien. Consigo salir de la estación. Me encuentro sudado, sucio. En mi reproductor suena Adagio For String. Una de mis temas preferidos. Eso me anima. Ahora me quedan 10 minutos andando hasta mi casa. La maleta esta hecha. Solo me queda darme una ducha. Mis amigos me estarán esperando. José, Daniel, Ángel. Mis amigos, mis únicos amigos. Hace mucho tiempo que no salgo con ellos. Hace mucho tiempo que no salgo. Que no me divierto, que no bebo. Que no me rio. No se si tengo ganas de hacer todas esas cosas. Son sentimientos de humano. Y yo no soy humano. Soy un escritor encerrado en el cuerpo de un monstruo. Un monstruo gordo y feo. Un monstruo con brazos y piernas. Llego a mi portal. Subo las escaleras lo más rápido que puedo. Abro la puerta. Mi madre se encuentra en la cocina, recogiendo la mesa. Acaba de comer. Mi padre no esta en casa, esta trabajando. Saludo a mi madre con un beso.
- que tal el día, Pastor??
- Normal, como siempre. Han venido mis amigos??
- No, aún no. Todavía me estoy preguntando que pintas en Ibiza??
- No se madre, por lo menos salgo un poco de esta ciudad.
- Ya, pero puedes irte a otro sitio un poco mas cerca, con tu chica.
- Pero no es lo mismo, madre. Con las novias no puedes hacer las mismas cosas.
- Y que es eso que no puedes hacer con tu novia y si con tus amigos – Mi madre, cuando esta en ese plan, arquea una ceja hacia arriba. Sus ojos se vuelven pequeños. Sus labios se aprietan. No me apetece discutir con mi madre ahora.
- Déjalo, madre. Me voy a duchar.
El agua de la ducha me reconforta. Es agua fría, casi helada. Trato de no
apartarme del agua. Hago grandes esfuerzos para no tiritar de frió. Consigo terminar de ducharme. Me visto. Salgo del cuarto de baño en dirección a mi habitación. Cierro la puerta. Enciendo un cigarro y me tumbo en la cama. Mis amigos llegaran de un momento a otro. Dentro de unas horas estaré en otro lugar, en otra ciudad, en otro mundo, completamente distinto. Hay, tumbado en mi cama, apurando el cigarrillo, tratando de no pensar en nada que no sea fumar, jamás podría haber imaginado todas las sensaciones que sentiría a partir de ese momento.
</p><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27699429-115204512097301262?l=diariodelhombreoruga.blogspot.com'/></div>Pastornoreply@blogger.com5tag:blogger.com,1999:blog-27699429.post-1151912493950101052006-07-03T09:36:00.000+02:002006-07-03T09:41:34.186+02:00ACLARACIÓN IIHola a <a href="mailto:tod@s">tod@s</a>. Solo deciros que, a partir de ahora, procurare actualizar el blog por las tardes, ya que ahora me han cambiado el horario en la mierda de trabajo.
Por otro lado, un buen amigo mio (gracias Dani), me ha advertido que los primeros capitulos del diario - novela no aparecen. Eso es porque, mensualmente, los post se archivan. Para ver los capítulos del mes anterior no teneis mas que pinchar en el mes que querais leer en la parte izquierda (en la opción ARCHIVO).
Muchas gracias a todos por seguir leyendo. Es un honor poder expresar con palabras mis pensamientos y que la gente los lea. Por vosotros es por lo que sigo con esto.
Pdta: No pienso revisar las faltas de ortografia a este post. Bastantes quebraderos de cabeza me produce revisar cien veces los diarios como para andar poniendo las jodidas tildes a todo.
Un saludo y mil gracias.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27699429-115191249395010105?l=diariodelhombreoruga.blogspot.com'/></div>Pastornoreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-27699429.post-1151597333918407022006-06-29T18:07:00.000+02:002006-06-29T18:08:55.770+02:00¿SUPER HERORE?Las horas pasan muy lentamente. Mi sustituto, Iván, aprende rápidamente. No me quita ojo de encima. Esta continuamente tomando notas en un cuaderno de cuadros antiguo, lleno de pegatinas. Los segundos son como rocas. Rocas enormes que trataras de mover para lanzarla al vacío, pero que, por mucho esfuerzo que hagas, solo se mueven milímetros. Y cada esfuerzo que haces, la roca enorme se mueve menos, hasta que, exhausto, sin fuerzas, la roca se para. Se inmoviliza. Se niega a moverse. Eso es exactamente lo que me esta pasando a mi. Trato de empujar el tiempo para que vuele, para que corra como nunca antes lo había hecho. Pero es inútil. Estoy cansado de empujar. Mi muñeca me duele de tanto mirar la hora. El tiempo se ríe de mí. Me tortura. Quiere que permanezca en la oficina eternamente. Quiere atarme a la silla de mi mesa y tenerme allí. Delante del ordenador y de una pila de documentos. Sin poder moverme. Eternamente.
- No lo he entendido muy bien. Las facturas de proveedores tienen que estar facturadas el 15, junto con las emitidas.
- Nooo, Iván –Mi paciencia se empieza a acabar. Mi voz refleja mi estado de ánimo. Tranquilo Pastor. El no tiene la culpa. La puta culpa la tiene el tiempo. Las manecillas de tu reloj, de todos los relojes del universo – Las facturas de proveedores tienen que estar contabilizadas el día 15, pero las emitidas por la empresa tienen que estar facturadas antes del día 10. Por lo que, tres o cuatro días antes, deberás avisar a las secretarias de cada sección de la empresa para que te envíen las facturas a tiempo.
- Ahhh, vale, vale. Espera un segundo. – De repente su cara desaparece. Pareciera
como si el cuaderno se lo fuera a engullir de un momento a otro. Esta escribiendo lo que le acabo de decir. En realidad escribe todo lo que digo. Si en un determinado momento, dijera que me encantaría follarme a su madre, estoy seguro que lo escribiría sin tan siquiera percatarse de lo que acaba de escribir. Iván es un chico alegre. Simpático, agradable. Casi todo el mundo habla con el, y el, por supuesto, habla con todo el mundo. Es justamente lo contrario a mí. No quiero explayarme en una descripción exhaustiva de Iván. Solo distinguiré dos cosas que me llamaron la atención. Una. Sus ojos. Son unos ojos marrones. Pero no un marrón normal. Son de color miel. Cuando te quedas mirándole fijamente a los ojos, ves a un vampiro, a una persona que por el día es un ser normal, pero que por la noche, se transforma en el ser mas despreciable de la faz de la tierra, en alguien capaz de estrangularte por un poco de sangre. Capaz de torturar, flagelar y asesinar sin piedad a cualquier persona por una vaso de sangre a punto de coagularse. La otra característica que me llamo la atención de Iván, es que es gay. No se le nota. No tiene lo que se llama pluma. Pero tiene algo que le hace diferente. Es sensible (o eso creo). Además tiene gestos <a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/gay.jpg"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/320/gay.jpg" border="0" /></a>amanerados. Las manos se le caen como si le pesaran enormemente. Y cuando habla, su voz se quiebra al final de cada frase. Por lo demás es un chico sencillo, listo, y simpático.
Las 11 de la mañana. Puto jueves. Es increíble como el tiempo puede llegar a jugar contigo, con tus sentimientos. Cuando más quieres huir de algún sitio, el tiempo, como si supiera que lo más importante de tu vida, en ese momento, es que pase el tiempo lo más rápidamente posible, se ralentiza. Te deja con la miel en los labios. Segundo a segundo te recuerda que quieres salir, que quieres escapar de un manicomio lleno de hombres cuerdos, cuya locura es el trabajo. Te sodomiza. Te esclaviza. Como un amo con su perro.
- Salimos a fumar, Iván. Estoy un poco cansado.
- Si, si. Me apetece fumar ya.
Salimos a la calle. No podemos fumar dentro del edificio. Antes, cuando estaba
solo, me quedaba dentro, al lado de una ventana, tratando de echar el humo por ella. Ahora me da igual. Lo que quiero es terminar cuanto antes, quiero que las manecillas de mi reloj se vuelvan locas y que, de repente, me marquen las 6 de la tarde. Quiero estar placidamente sentado en una habitación cualquiera, con mi ordenador portátil, escribiendo mi novela, mientras una chica rubia, con las tetas mas grandes de la tierra, me esta haciendo una felación.
- Esto…., Pastor. Puedo contarte algo
- Por supuesto Iván, dime, que dudas tienes
- No, no. No tiene nada que ver con el trabajo. Necesito contárselo a alguien, porque si no reviento.
- Dime entonces Iván.
- No se por donde empezar. La verdad es que me da un poco de vergüenza hablar contigo de esto, solo nos conocemos desde hace unos días, pero…
- Venga Iván.
- Vale, vale. Bueno. Lo primero de todo tengo que decirte que soy gay.
- Eso ya lo sabía.
- Que ya lo sabias??? – Su cara de sorpresa hace que Iván parezca mas gay de lo que aparenta –
- Si. Hay algunos detalles que te delatan. <a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/gay%202.jpg"><img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/320/gay%202.jpg" border="0" /></a>
- Joder. Creí que los tenía controlados. Lo dices por lo de la mano, verdad???
- Si. Y la voz. Hay veces que se te quiebra. Sobre todo al final.
- Bueno, a lo que vamos. Tengo un novio. Hace unos 3 meses que salimos. Al principio todo era maravilloso, pero luego…. Todo se torció. Comenzó a ponerse celoso por todo. No me dejaba salir ni a comprar el pan. Me estresaba. Me hacia sentirme mal. Uno de esos días… bueno…me fui de casa. Era de noche. Ya no lo soportaba más. Tuvimos bronca, e incluso trato de pegarme, pero en el último momento, cuando me iba a golpear, se arrepintió. A pesar de todo ya me había pegado antes. Me había dado con la mano abierta en la mejilla. Lleve la marca de sus dedos durante unos días. Maldito hijo de puta. Ayer mismo comenzó a vaciar los cajones y a deshacer los armarios tirándolo todo por el suelo, rompiendo todo lo que encontraba a su paso. Creía que le estaba poniendo los cuernos. Esta loca. Tuve que salir de esa casa. Ayer estuve andando sin rumbo fijo hasta que di con el local en el que nos conocimos hacia ya unos 3 meses. Decidí entrar y beber hasta emborracharme. Y… bueno….
- Y conociste a otro???
- Joder, Pastor. Como coño lo has sabido???
- Intuición – Pastor, contrólate. No le digas que su historia te importa una mierda. No le mandes a tomar por culo. Escúchale. Aprende a escuchar.
- Pues si. Conocí a otro. Fue todo sexo. Sexo en el baño del local, sexo en su casa. Sexo en todas partes. Me gusto. Me gusto la libertad, me gusto no tener que pensar en volver a casa a preparar la cena para nadie, excepto para mi. Me gustó pensar en mi mismo por una noche.
- Te entiendo.
- Eres gay??? – La pregunta me sobresalto. Pero como se atreve este maricón a preguntarme eso. No. No soy gay. Pero si lo fuera, estoy seguro que no seria como tu. Seria el gay más putón de la historia. Seria el mejor escritor gay de la historia. Seria el maricón mas aclamado de la televisión.
- No, no soy gay.
- Que pena.
- No me estarás tirando los trastos???
- No, no te preocupes. Joder con los heterosexuales. En cuanto un gay les habla, se creen que queremos follarnoslo.
- Hombre. No estoy acostumbrado.
- Y sobre lo mío???, Que opinas???.
- No se, Iván. Yo lo tendría claro. Dejaría a tu novio, y me iría al local aquel a follarme a otro hombre hasta que reviente. Luego me gastaría todos mis ahorros en un billete de avión a Londres y viviría allí hasta que cogiera asco a los londinenses.
- Pero que cosas tienes, Pastor!!!!. – Iván, en ese momento, acentúa el ademán de la mano –
- Bueno, vamos para arriba. Hay que seguir trabajando.
- Si, si. Vamos.
El tiempo seguía sin correr, aunque a partir de ese momento avanzaba con un
paso más rápido. Por un momento pensé que los gays eran gente distinta, gente sensible, que viven su vida, que tienen un par de cojones para asimilar su sexualidad. Pensé que los gays estaban hechos de otra pasta. Como si Dios los hubiera dado un papel distinto al resto. Como si los hubiera dotado de poderes distinto a los del resto de los humanos. Pero no. Iván me contó una historia que podía haberle pasado a cualquiera. A mí, al vecino, a mi jefe. A cualquiera. Es una historia real, verídica, terrenal. Iván no es un súper gay, no es un superhombre. No. Es un ser humano. Un hombre que le gustan los hombres. Un individuo anónimo acosado por su novio. Un ser humano asustado y acobardado por otro ser.
Son las 6 de la tarde. Por fin. Las manecillas de mi reloj están paralelas. Marcando las 6 en punto. El tiempo no ha volado, no ha corrido. Se ha reído de mí. Pero, es a partir de ahora cuando todo cambia. El tiempo, de repente, se dispara. Como impulsado por un resorte ancestral. Impulsado por una alarma, conectada a esa hora para cambiar la velocidad del tiempo, para impulsar a la humanidad a una carrera de obstáculos universal. De repente, el mundo gira sin control. La gente no anda, corre. Los coches no se mueven, vuelan. Quiero llegar a casa. Quiero tener en mis manos el aparato que paralice al mundo. Quiero controlar el tiempo. Desearía en estos momentos poder apretar un botón y que todo se detenga, excepto yo. Me gustaría poder andar entre la gente paralizada justo en el momento en el que una persona iban a coger el teléfono móvil para hablar con su jefe. Desearía poder coger ese móvil, arrojarlo a la basura. Desearía poder liberar a esa persona del yugo de la sociedad, me gustaría liberarlo, trataría de que volviera a ser persona. Me gustaría poder observar una carretera en la que todos los coches estuvieran parados. Ver por entre las ventanas a un hombre a punto de tocar el claxon de su vehículo, con cara de pocos amigos. Me gustaría, con un simple dedo, cambiarle el gesto de la cara. Ponerle una sonrisa de oreja a oreja. Me gustaría desviar su destino hacia una playa desierta. En la que no tendría que volver a conducir, y en la que su cara, jamás adoptaría esa expresión de infelicidad.
Iván y yo salimos siempre juntos del trabajo. Los dos tenemos que viajar en transporte público a nuestras casas. Salimos hablando de nuestras cosas. Repasando todas las explicaciones que ese día he tratado de enseñarle (la mayoría sin éxito). No repare en él. Alguien me da un toque en el hombro, por detrás. Me doy la vuelta. Es un hombre fuerte, alto, moreno, lleva gafas de sol. No le veo los ojos. Iván, en esos momentos también se da la vuelta. Oigo como suelta un grito ahogado. Es un grito mudo, sin sonido. Miro a Iván. Esta mirando al hombre que me ha tocado el hombro con cara de incredulidad.
- Quién coño es “este”?
Iván no contesta. Primero me mira a mí. Luego vuelve a mirar al hombre.
- No te importa – La voz de Iván suena más gay de lo normal.
- Dime quién es?.
- Soy Pastor. – Oigo mi voz. Me suena lejana. No me puedo creer que haya
hablado. Tengo miedo. Ese hombre es más alto y más fuerte que yo. Jamás me atrevería a pegarle. Ni tan siquiera a llevarle la contraria. Pero mi voz, a pesar del temblor, ha sonado autoritaria.
- Pastor. Bonito nombre. ¿Y que se supone que haces con mi novio?.
Me lo imaginaba. El novio celoso de Iván. Mis neuronas comienzan a recalentarse. Mi cerebro comienza a bombear órdenes. Mis músculos se tensan. Nunca, en mi vida, había pegado a nadie. Jamás. Ni de pequeño. Solo una vez tuve una pelea. Tenía unos 10 años. Estaba en el parque que hay al lado de mi casa. En ese parque siempre estaba un chaval tratando de hacer la vida imposible a los más pequeños. Era yonqui. Trato de robarme una pelota que me había bajado para jugar con mis amigos. No me acuerdo muy bien como paso. Solo tengo fotografías aisladas en mi memoria. Una de las imágenes que me vienen a la mente cada vez que me acuerdo de esa pelea es la del chaval subido encima de mí. Yo me encontraba en el suelo. Y el chaval me golpeaba la cara. Una y otra vez. Yo trataba de agarrarle la cabeza. Trataba de arañarle la cara, el cuello. De repente, vacío. No me acuerdo de cómo paro la pelea. No se si alguien nos separo o si conseguí deshacerme yo mismo. Lo que si me acuerdo es que cuando llegue a casa tenía el pantalón de mi equipo de fútbol preferido roto. Y lloré. Pero no lloré por la pelea, o porque me doliera algo, sino porque jamás volvería a ponerme esos pantalones.
Mi memoria vuelve al presente. Aprieto los labios. Los dientes rechinan. Cierro un puño. Alguien me dijo alguna vez, que en una pelea, es mejor golpear primero. Y, cuando golpeas primero, hay que hacerlo sin parar. Porque si el primer golpe se falla, puedes perder la pelea.
No se por qué lo hice. Fue instinto animal. Fue un estallido de mis sentimientos. Imaginé que el hombre gay que acosaba a mi compañero era mi jefe, mis padres, mi novia, mi vida, mi alma. Imagine que ese individuo eran todas las cosas malas juntas. Y le golpee. <a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/pelea.jpg"><img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/pelea.jpg" border="0" /></a>Primero le di un puñetazo en la nariz. Lo sé porque cuando volví a abrir los ojos se estaba sujetando la nariz. Sus gafas habían volado al lado de Iván. Los cristales se hicieron añicos. El segundo golpe se lo di en la cabeza, en la frente. El tercer golpe le provocó una hemorragia en la nariz. El cuarto golpe fue con la rodilla. El hombre estaba agachado, tratando de recuperarse, tratando de tranquilizarse, intentando cortar el derrame de sangre que emanaba de su nariz. Me acerque a el. Le agarre la cabeza y le di con la rodilla. Cayó hacia atrás. Y se quedo allí. Tumbado en la acera. Retorciéndose de dolor.
Iván no movió un músculo de su cuerpo. No ayudo al que era su pareja. Se quedó mirándole como sangraba, como se retorcía. Yo también me quede paralizado, pero por el dolor de mis puños, por el sabor de la sangre de ese hombre. Y, en un instante, me asuste. Me asuste de mi mismo. Sabía que se lo merecía. Se merecía esa paliza. Pero no mía. Yo no. Me sentía sucio. Me sentía el hombre más horrible de la tierra. Y corrí. Corrí sin parar. Hasta que llegue a la boca del metro. Monté en el tren que, justo en ese momento llegaba a la estación. Trate de limpiarme la sangre con un clinex, para que la gente dejara de mirarme. Comencé a tiritar. Los músculos del brazo se contraían y se estiraban espasmódicamente. Me vino una idea a la cabeza. Una idea perversa. Asquerosa. Pensé que ese cabrón maltratador tendría su sangre infectada de sida. Y que me lo había contagiado. <img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/sangre.jpg" border="0" />Deseche ese pensamiento de inmediato. Logre sentarme en uno de los asientos que estaban pegados a la puerta. Cerré lo ojos, tratando de evadirme. Ahora lo que necesitaba era que el tiempo volviera a correr. Necesitaba el aparato diseñado por extraterrestres que consiguiera acelerar el ritmo del tiempo. Que consiguiera hacerme volar por el espacio hasta llegar a mi cama. Desee con todas mis fuerzas no haber hecho eso. Porque, a pesar de todo, los ojos color miel de Iván reflejaban miedo. Miedo hacia mí.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27699429-115159733391840702?l=diariodelhombreoruga.blogspot.com'/></div>Pastornoreply@blogger.com6tag:blogger.com,1999:blog-27699429.post-1151322335908621912006-06-26T13:27:00.000+02:002006-06-26T13:45:36.080+02:00UN LUNES CUALQUIERAYa es lunes. Estoy esperando a que llegue el metro. Ahí muy poca gente en el anden. Los trabajadores van cogiendo sus vacaciones. Yo no tengo vacaciones. No tengo derecho a vacaciones. El contrato que me ofrecieron en su día incluía en el sueldo el pago de las vacaciones. Es decir, las vacaciones no las disfruto, sino que me las pagan con el salario. Si no fuera porque no he aceptado renovar. Si no fuera porque quiero ser escritor, tendría que pasarme todo el verano encerrado en la puta oficina. Viendo como los demás se van y regresan contando sus vacaciones, restregándome en la cara lo bien que se lo han pasado en este sitio o aquel. Solo hay una cosa que me consuela. Saber que son seres inferiores. Que la sociedad es un rebaño de ovejas con una necesidad imperiosa de fracasar en la vida. No se dan cuenta que no hacen lo que les gustaría hacer, que no dicen lo que les gustaría decir. Que no tienen cojones para agarrar la vida por los cuernos, para plantarse delante de Dios, en el juicio final y decirle que ellos si hicieron su vida, y que, cuando Dios les enseñe la historia de su vida, poder sentirse orgulloso, poder sonreír delante de los demás juzgados y demostrarles que ellos si fueron capaces de ir detrás de sus sueños. La gente es ciega, sorda, muda. Es un ser inerte rodeada de miedos, de necesidades inventadas por la propia sociedad. Yo no quiero ser así. No quiero pasarme el resto de mis días tratando de consolarme por no haber intentado cumplir mis sueños. No quiero verme postrado en una cama, a punto de dar mi ultima calada de aire, y saber que no he sido nadie en la vida, que mis sueños, solo fueron eso, sueños, imaginaciones, cosas de imbeciles. No quiero estar delante de mis hijos, en mi casa, con mi esposa, viéndoles las caras, observando mi propio reflejo. Ver que ellos tampoco serán nada. Que sus vidas estarán predispuestas al fracaso. Observar como sus almas se hunden en el fondo de su corazón, ocultando sus aspiraciones, haciéndoles débiles.
Tratare de hacer realidad mis ilusiones. Llega el tren. No hay casi gente. Me siento al lado de la puerta. Saco el libro que me estoy leyendo en esos momentos. 1984, de George Orwell. Es un libro fantástico. George ha conseguido crear un mundo paralelo, que parecería irreal si no conociera mi propio mundo. En este libro hay una habitación. La habitación 101, donde, si
<span style="font-size:78%;">GEORGE ORWELL</span> entras, <a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/ORWELL.0.jpg"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/ORWELL.0.jpg" border="0" /></a>te aparecerá tu peor miedo. Tu peor pesadilla. No podrías permanecer en la <a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/1984.jpg"><img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/1984.jpg" border="0" /></a>habitación durante mucho tiempo sin morir. Porque tu miedo te matara. Tu propia fobia te comerá las entrañas. Me imagino dentro de esa habitación. Me imagino cual seria mi mas oscuro miedo. No tengo que imaginar mucho. La idea aparece en mi cabeza, difusa al principio, más nítida después. Hasta que, en décimas de segundo, vuelve a desaparecer para no volver jamás. Se que la idea no ha salido de mi cabeza, sino que se encuentra oculta, acechante, esperando otra oportunidad como esa para aparecer, para hacerse real, visible. Mi mayor miedo es ser yo. Mi mayor temor soy yo mismo. Me moriría si pudiera verme. Si pudiera tocarme como si fuera otra persona. Me pegaría un tiro si supiera que existe una persona exactamente igual que yo, y, como por arte de magia, estuviera en esa habitación. No podría soportarlo. El tren ha llegado a mi destino. Me bajo del vagón sin problemas. Tampoco hay gente. Solo obras. Toda la estación esta levantada. Las paredes son solo una masa informe de color gris. El techo no existe. El ruido de las maquinas es incesante. El sonido de las pisadas subiendo las escaleras mecánicas que no funcionan me desespera. Consigo salir de ese infierno que es el transporte público. El sol me pega en los ojos. Cierro los ojos, trato de respirar. Comienzo a andar en dirección a mi oficina. Anoche, cuando la niña de mis ojos se fue a su casa, después de quedarse a cenar conmigo y mis padres, me llamó un amigo. José. Hacia mucho tiempo que no tenia noticias de mis amigos. Desde la muerte de Mario no he vuelto a hablar con nadie. No he vuelto a salir por las noches. Ahora solo me dedico a conseguir ahorrar dinero para irme de la ciudad y escribir mi novela. Es mi único motor en la vida. Mi novela.
- Que pasa Pastor??. Cuanto tiempo, que es de tu vida??
- Pues ya ves José, poca cosa. Y tú que tal??
- Pues nada, como hacia mucho tiempo que no nos llamabas ni nada, pensábamos que te habías fugado con la niña de tus ojos.
- Que va tío, estoy un poco liado con el trabajo y eso…
- Bueno, pues ya va siendo hora de que dejes de pensar en el trabajo y en la novia. Te comento. Habíamos pensado en irnos un fin de semana a algún sitio. Casi todos hemos pensado que Ibiza estaría bien. Que te parece. No puedes decirme que no. En principio iríamos tú, yo, Ángel y Daniel.
- No se, José, ahora mismo me resultaría complicado poder irme a ningún sitio y….
- No me sirven excusas del tipo, “no tengo dinero” o cosas por el estilo. Además, no puedes casarte y tener familia sin conocer la fiesta de Ibiza. - La risa de José suena distante, como fuera de lugar -
- Ya, pero….
- No se hable más, Pastor. No puedes decirme que no.
- Esta bien. Esta bien. Iré con vosotros. A ver, cuando seria el viaje.
- El fin de semana que viene. Nos vamos el viernes, en cuanto salgamos de trabajar y nos volvemos el lunes, aprovechando que es fiesta en la capital. Serian tres días. Ya hemos reservado la habitación. Es en un hotelucho muy cerquita de Ibiza ciudad. No te preocupes por el dinero. En caso de que te falte dinero, yo te lo presto. Pero no puedes decirme que no. Lo vamos a pasar genial.
- Esta bien. Iré con vosotros. Te llamo para concretar la hora a la que quedamos.
- Muy bien Pastor. Nos mantenemos en contacto. Un abrazo.
- Otro para ti, José.
<p><img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/ibiza.0.jpg" border="0" />
He llegado a la oficina. Como casi siempre 10 minutos tarde. Esta vez no hay nadie en sus puestos. La oficina esta vacía. Solo estoy yo, y mi soledad. Enciendo el ordenador. Me reclino en la silla. Cierro los ojos. Mi imaginación vuela. Mi alma sale de mi cuerpo. Atraviesa el techo y se va lejos. Lejos de mi cuerpo, para meterse en un cuerpo nuevo, distinto. Mi alma me ha dejado. SOLO. Y ese cuerpo, en un determinado momento, abrirá los ojos. Y se dará cuenta que su alma, mi alma, es una mierda. Se dará cuenta que no quiere ese alma. Un alma que el no ha elegido, que no ha tenido la oportunidad de conocer. Y mi alma, en algún momento, abandonara ese cuerpo para ocupar otro, desterrada de otro cuerpo. Vagara sola, sin destino, sin un rumbo fijo, porque nadie la querrá. En este preciso momento, siento amor, siento ternura y compasión hacia mi propia alma. Es la primera vez que siento algo así. Porque se que mi alma siempre estará sola, incomprendida. </p><p><span style="font-size:78%;"> MI ALMA DESPRENDIENDOSE</span>
<span style="font-size:78%;"> DE MI CUERPO</span>
<img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/alma.0.jpg" border="0" />
Suena la puerta. Entra alguien. Abro los ojos y me incorporo. Miro hacia la puerta. Es un chico. No le conozco. Se dirige hacia mí con paso decidido.
- Hola, Buenos días. Preguntaba por la señorita Rubio. (la señorita Rubio es la responsable de recursos humanos de mi empresa).
- Pues…. En estos momentos estoy solamente yo. Si te puedo ayudar en algo…
- Bueno… venia para empezar a trabajar.
- Ahhh, eres mi sustituto. Yo soy Pastor.
- Ah, hola, encantado, yo me llamo Iván.
- Encantado de conocerte Iván.
Mi sustituto. No me acordaba. Esta semana era cuando tenía que enseñar a mí
sustituto. No tengo ganas. No me apetece estar explicando a nadie nada. Pero no tengo escapatoria. Tengo que hacerlo. A pesar de todo, siento un cosquilleo en la boca del estomago. Cada vez estoy más cerca de conseguirlo. Solo queda una semana para huir de mi casa, de mi familia, de mi novia, de mis amigos y comenzar mi nueva vida. Una vida de escritor. Comienzo a recordar. Mierda. El viaje con mis amigos. La verdad es que en cierto modo me apetece. Así podría despedirme de ellos de una forma menos dramática. No se si la niña de mis ojos pondrá pegas al viaje. No creo que le haga mucha gracia que me vaya de viaje sin ella. Aunque se que lo entenderá. Siempre me entiende. Lo haré. Me iré con mis amigos de viaje y luego dejare mi vida. Esta semana tendré que comprar el periódico y mirar internet para alquilar una casa en la capital. Cualquier cosa que tenga techo y cama me sirve. No queda nada. Una semana. Solo una semana. </p><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27699429-115132233590862191?l=diariodelhombreoruga.blogspot.com'/></div>Pastornoreply@blogger.com2tag:blogger.com,1999:blog-27699429.post-1150286929141991312006-06-14T13:42:00.000+02:002006-06-14T14:08:53.416+02:00EL FINAL DE LA PRUEBALa niña de mis ojos tiene la cabeza apoyada en mi regazo. Estamos sentados en el sofá de mi casa. Llevamos mucho tiempo sentados en la misma postura. Los dos miramos la televisión apagada. Ninguno de los dos habla, ni siquiera para comentar lo imbeciles que somos al estar mirando la televisión sin encender. No hace falta. Ahora mismo me siento como un naufrago. Ahora mismo me encuentro en el momento en que la tormenta ha zozobrado, el momento en el que ha amainado y yo, exhausto de tanto luchar contra los elementos (el agua, el aire, las olas…), me encuentro agarrado a un trozo de madera que flota, en un lugar indeterminado de la inmensidad del océano, a la deriva. Me encuentro en el momento preciso en el que no me quedan fuerzas y, sin alma y sin destino, me dejo llevar por la marea, me dejo conducir por ese trozo de madera, inservible en la civilización, pero indispensable en medio de la nada. Los resultados de la prueba del embarazo no tardaron en aparecer apenas unos minutos. La niña de mis ojos salio del servicio con el predictor en la mano, se acerco a la mesa del salón y lo soltó como si quemara, como si fuera la cosa mas horrible, inmunda y asquerosa que jamás haya cogido la niña de mis ojos. Me quede contemplándola. Mirándola a la cara. Intentaba navegar por sus ojos oscuros, tratando de buscar algún indicio, alguna prueba de la verdad. Intentaba atraer el feto que la niña de mis ojos pudiera tener en el vientre, para sacárselo de allí, arrancárselo de su cuerpo, como un tumor, como un cáncer maligno que estuviera invadiendo el cuerpo de mi chica, como un alien, un monstruo de los avernos, que se hubiera introducido en el vientre de la niña de mis ojos, por la vagina, y estuviera intentando succionarla el alma, dejando en su lugar un embrión de si mismo, un feto de monstruo, un híbrido, un ser desconocido hasta ese momento. Ese feto es Satanás, es el anticristo. No puedo verlo, no quiero verlo. Aparto la vista. Miro hacia el predictor, veo algo. Un color. No puede ser. Comienzo a recordar las instrucciones que, hace cinco minutos, me había aprendido de memoria. Azul – Muerte -, Rosa – Vida -, o era al revés. Si. Era Azul – Vida -, Rosa – Muerte -. No. Dudo, comienzo a dudar. Incluso dudo de si eran esos los colores que las instrucciones me indicaban. Lo he olvidado. Soy gilipollas. Me acerco a la mesa. Veo que la niña de mis ojos también se ha fijado en el predictor.
- Parece que ya tenemos respuesta – mis palabras salen de mi boca como sapos, expulsado sin ningún pudor ni reparo
- Pues si. Acércame las instrucciones, vamos a ver que ha salido.
- No prefieres esperar un poco. Puede que el color cambie, o yo que se.
- ¡Como va a cambiar!. Si ha salido un color, es que ese es el color. No puede ser otro.
- Ya, pero, en las instrucciones te indicaba que este método no es 100 % fiable. Siempre hay un tanto por ciento de posibilidades de que salga algún error. – Bien, Pastor, así me gusta, dando ánimos. Encima, soy capaz de acordarme de la fiabilidad de la prueba, pero soy incapaz de acordarme de lo importante, de los colores, de las respuestas. Seré gilipollas.
- No digas más tonterías y acércame las instrucciones, anda, cariño. – Es verdad,
soy tonto, porque no hago mas que decir tonterías. Me callo y le acerco la caja donde guarde las instrucciones. Me agacho y cojo el predictor. Lo miro. Miro la pantallita transparente donde el color aparece difuminado. Mi imaginación comienza a jugarme malas pasadas. No veo un color, veo muchos. Todos los colores. Rosa, rojo, verde, violeta, amarillo... <img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/ARCO%20IRIS.jpg" border="0" />Todo un arco iris. No se que coño significara eso. Debe ser el signo del anti-cristo. En vez de 666, ahora es el arco iris. <img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/monstruo.jpg" border="0" />Lo sabía. La niña de mis ojos va a engendrar la peste para la humanidad, va a dar a luz la muerte de la sociedad que hoy conocemos. No me importa, eso no me importa. Lo que realmente me hace temblar, me paraliza el corazón, es que ese engendro es mío. Yo soy su padre. Mi semen atravesó la vagina de la niña de mis ojos, El semen penetro por la matriz, llego a las entrañas y se deposito allí. Esperando al óvulo. Mis espermatozoides se pegaron por fertilizar a ese óvulo. Mis espermatozoides fueron el monstruo que se aloja en mi chica. Mi semen es la baba del monstruo. Soy yo el que esta dentro del cuerpo de la niña de mis ojos.
<img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/feo.jpg" border="0" />
- ¿Pastor?. Mira.
Me levanto. No miro donde ella me indica. Miro el arco iris que se ha formado en el predictor, Cada vez es más nítido. Más claro, más cristalino. Pareciera que quisiera salir de la prueba, inundar la casa de colores, llenar las paredes de alegría, o de tristeza, según el color que se refleje.
- Estas embarazada o no?. Mi voz se quiebra, se derrumba. Es como si tratara de arrojar una piedra, pero careciera de fuerzas para ello. Entonces la piedra, sin ningún motor que la impulsara, caería a escasos metros de mí, realizando una parábola sin sentido.
- Míralo tú, Pastor.
Cojo las instrucciones. Intento recordar los colores. No lo consiguio. Da igual. Ah, si. Ya me acuerdo. Azul (vida), Rosa (muerte). Miro la prueba. Vuelvo a mirar las instrucciones. No logro concentrarme. Mi mente se esta riendo de mi. Mis neuronas están estáticas. No quieren pensar. Mi memoria se olvida de su función. Mi memoria solo sirve para olvidar. Vuelvo a mirar el predictor. No veo nada. El arco iris ha desaparecido. Los colores se han volatilizado. Cierro los ojos, con fuerza. Más fuerte. Más fuerte. Mucho más fuerte. Los abro. Tardo unos segundos en acostumbrarme. Durante esos segundos solo veo luz. Una luz cegadora, que me impide vislumbrar algo. Ahora. Ya veo. Veo un color. El color azul. AZUL. Mi memoria recuerda su función, mis neuronas comienzan a moverse. Lentamente, muy lentamente. Mi mente ya no se ríe de mí, sino que se ríe conmigo. Escucho algo. Una risa. Es mi propia risa. Rió. Sin parar. No puedo parar. Miro a la niña de mis ojos. Miro sus labios. Veo una sonrisa. Una sonrisa bañada en lágrimas. Lagrimas de alegría. Gotas de agua salada, que son puras, libres, soñadoras, que se adentran en la boca de la niña de mis ojos. Yo soy sus lagrimas, quiero ser esas gotas que penetran en su interior, purificándola, limpiando la inmundicia del monstruo que la penetró y que, ya no esta. Las lágrimas la están limpiando de mí. De mis restos, de mi suciedad. La miro a los ojos. Sus ojos oscuros, casi negros, vuelven a brillar. Como un faro en la inmensidad de la oscuridad, tratando de guiar a los barcos desamparados. Quiero ser barco. Quiero que esos ojos me guíen por el tortuoso camino de la vida. Quiero ser como ella, como todos. Quiero trabajar en un sitio cualquiera, quiero tener una casita en la ciudad, quiero hacer todos los días las mismas cosas. Pero por encima de todo, quiero estar con la niña de mis ojos. La quiero. Quiero sus labios, su piel, su ojos, su ternura, su inteligencia, su risa, sus muslos, sus pechos, su coño. Quiero besarla, acariciarla, tocarla, lamerla. Quiero verla desnuda, abrazada a mi cuerpo, gimiendo como nunca antes lo había hecho. Estoy sediento de sus besos, hambriento de sus abrazos, deseoso de sus caricias. Me empalmo. Me empalmo como nunca antes lo había hecho. Mi pene es una torre. La torre más grande del mundo. Soy incapaz de controlarlo. Mi pene se levanta, se erige como una de las construcciones más grandes del Universo. Quiero llevármela a mi cama, arrancarle la ropa, dejarla desnuda. Quiero recrearme en sus pechos. Quiero penetrarla. Quiero entrar dentro de ella con mi torre. Quiero que los dos seamos uno. Solo uno. De repente, como un resorte, como una pulga dentro de las sabanas. Como un desorden dentro de un orden, alguien me habla, me recuerda lo que quiero ser, lo que soy en esos momentos. Todo se desvanece. Mi pene tiembla, se ablanda. Ya no es La Torre, ahora, simplemente es un pene. Todo el poder que sentía en esos momentos se desmorona, se derrumba con el simple soplo del viento. Quiero ser escritor. Quiero ser otra persona. Quiero vivir mi vida, sin complejos, solamente con mis sueños, con mis ilusiones. Quiero que la niña de mis ojos sea feliz, quiero que tenga todo lo que quiera, porque se lo merece. Y se que conmigo no podrá tenerlo. No puedo ofrecérselo, porque no quiero ofrecérselo.
La niña de mis ojos sigue llorando. Pero su cara de felicidad me dice que no esta triste, sino todo lo contrario. La abrazo, apasionadamente. Es un abrazo sincero, eterno. Trato de secarle las lagrimas con el dorso de mis manos.
- Dios, Pastor. Por un momento pensé que estaba embarazada.
- Yo también lo pensé, cariño. Pero ahora no te preocupes. Lo que tienes que hacer es tranquilizarte. La regla es así de extraña. Cuando más quieres que te venga, más se retrasa. Así que, tranquila. Estos días tienes que descansar, no pensar en nada. Olvidarte de todo.
- ¿De ti también? – Su cara se transforma, su alma se convierte en un súper-alma,
su sonrisa es más sonrisa, sus ojos, brillantes, se vuelven acuosos, se convierten en pozos, pozos negros de donde eres incapaz de salir. Sus pechos aumentan como por arte de magia. De repente, su mano se dirige, imparable, a mi bragueta. A mi pene. La miro directamente a los ojos. Me derriten. Quiero lanzarme al vacío de su mirada. A la nada de sus ojos, a la oscuridad de su alma. De repente, suena algo, detrás de ella. Es el sonido de unas llaves. Mis padres. Mis padres van a entrar en casa. Me despego de ella de un leve empujón, agarro la prueba del embarazo, la caja, y las instrucciones y salgo corriendo por el pasillo hasta mi habitación. La niña de mis ojos se sienta en el sillón, inmóvil, quieta, sin tan siquiera encender el televisor. Salgo de la habitación y me dirijo al encuentro de mis padres. Trato de tranquilizarme, trato, inútilmente, de que en mi cara no asome ningún tipo de sorpresa. Les saludo. Tranquilo Pastor. El plan sigue en pie. Tu vida, sigue su curso. Tu alma esta a punto de abandonar tu cuerpo para siempre. Ahora eres libre. LIBRE. Libre para huir hacia delante, libre para recorrer el camino que tu quieras, libre para dejar a la niña de tus ojos. Podrás hacerlo, Pastor.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27699429-115028692914199131?l=diariodelhombreoruga.blogspot.com'/></div>Pastornoreply@blogger.com7tag:blogger.com,1999:blog-27699429.post-1149681783699501292006-06-07T13:48:00.000+02:002006-06-07T14:03:03.973+02:00¿Estara embarazada?Estoy esperando a la Niña de mis Ojos. Es Domingo. Estoy solo, como cada domingo. Mis padres se han ido a dar un paseo, a tomar algo por el centro. Hemos quedado en que la niña de mis ojos me vendría a buscar a las 8 de la tarde. Son las 8:20. Siempre llega tarde. Creo que es una enfermedad. Necesita llegar tarde. Es como una necesidad. Su cerebro le ordena que tiene que hacer esperar a la otra persona siempre. Esta vez no me importa. Tengo encima de la mesa del salón la prueba del embarazo que compramos el viernes. Ha estado guardada estos días en uno de los cajones de la mesa de mi habitación. No se si alguien de mi familia la habrá visto. Si ha sido así, no me han dicho nada. Tengo la televisión encendida, pero no le hago caso. La televisión emite sonidos, imágenes de personas, de gente que habla. No entiendo lo que dicen. Parece que hablan en un idioma desconocido, inventado por ellos mismos. Los demás tenemos que aprender su idioma para poder enterarnos de algo. No veo ni oigo la televisión porque mi cabeza no me lo permite. Esta ocupada. Tiene que idear un asesinato. El asesinato de un feto. Mis neuronas se pasan la información unas a otras rápidamente. Mis neuronas me hablan: “Lo primero que tienes que hacer es reunir dinero. Entre los dos tenéis dinero suficiente. Después buscas en Internet la dirección de una clínica privada, clandestina, donde realicen abortos. Según tenemos entendido yo, y las demás neuronas, es que un aborto es relativamente rápido. En unas horas la niña de tus ojos estará en casa. Nadie sabrá nada. Los familiares no se enteraran. Tienes que hacerlo, Pastor. No puedes joderte la vida de esta manera. Además, tienes que irte. Cambiar de vida. Tirar tu alma a la basura y fabricarte otra, totalmente nueva. Vamos Pastor. Sabes que tienes que hacerlo”, “Ya, pero es un asesinato, no puedo matar a una persona, aunque solamente sea un feto. No se lo que es un feto, pero lo que si sé es que tiene vida. Puede alimentarse, moverse. Se desarrolla”. “No digas tonterías. Un feto no puede pensar. Solo tiene unas semanas de desarrollo. No es una persona. No puede articular palabra, no puede sentir deseos, ni expresar sentimientos, porque no los tiene”. “Sois crueles. No puedo sentir indiferencia. Además. Es ella la que tiene que decidir”. “Tu eres gilipollas. ¿Y tu, qué?, ¿No cuentas?, ¿Es necesario sacrificar tu vida, tus sueños, por un feto. Por un puto feto?. Píenselo Pastor. Tus sueños se irán al cubo de basura, junto con los pañales del hijo que nunca quisiste tener. Que quieres. Recriminárselo el resto de su vida. Además de la tuya, quieres joderle la vida a otra persona??.”. “Ahí tenéis razón. No quiero amargar la existencia de nadie. La niña de mis ojos no puede, no debe, estar conmigo. Yo voy a cambiar. Necesito cambiar”.
Me duele la cabeza. La conversación que he tenido con mi cerebro me ha dejado extasiado. Cansado. De repente, suena el portero automático. Es ella, me digo. Media hora de retraso. Seguramente, dirá que ha sido por culpa del autobús. Siempre lo mismo. La misma excusa. Me imagino a la niña de mis ojos diciéndome la verdad. Que ha llegado tarde por culpa de la enfermedad de la tardanza. Que la gusta hacer esperar a las personas con las que queda. Le abro la puerta del portal, y dejo abierta la de mi casa. Me dirijo al salón, cojo la prueba del embarazo y saco de la caja el aparato que nos dirá nuestro futuro más inmediato. El aparato nos proporcionara las respuestas. Como un vidente, como un brujo de los bosques. Parece como si fuéramos uno de esos brujos, que pueden interpretar el futura a través de unas piedras. Unos brujos que viviéramos en el bosque, en una aldea perdida, inexplorada. Nuestras caras están pintadas. Nuestro pelo esta envuelto de plumas de ave. Nuestros cuerpos están totalmente desnudos, exceptuando los penes y las vagínas. La tribu restante esta sentada formando un circulo ha nuestro alrededor, a mí y a la niña de mis ojos. Veo perfectamente como alguien se levanta y me da un saquito pequeño, de cuero, donde están guardadas unas piedrecitas. Noto como mis piernas me ayudan a levantarme y en un dialecto ininteligible, hablo a los indígenas que me miran con cara expectante. Observo como, sin previo aviso, arrojo las piedras al suelo. Veo como las miro, tratando de leer lo que las piedras me dicen. Siento que las piedras nos describen el futuro, siento como la vida de la tribu, esta dibujada en esos guijarros. En este momento las piedras dudan. No saben si habrá lluvias, o un calor demencial. Necesitamos hacer un sacrificio para que el Dios de la Lluvia nos deleite con su llanto, para que nuestras cosechas crezcan y nos proporcionen comida, Necesitamos la lluvia para que los animales del bosque puedan alimentarse, y así, nosotros cazarlos. Mataremos a un niño, sacrificaremos a un recién nacido. Su muerte, nos dará la vida al resto de la tribu. De repente, en mi imaginación las piedras se convierten en una cosa extraña. Es la prueba del embarazo. Y, acto seguido, un niño clavado a la niña de mis ojos, se interna entre el circulo de indígenas ofreciéndose para el sacrificio.
Suena algo. Una puerta al cerrarse. Igual de rápido que el sonido de la puerta, veo una silueta en la puerta del salón. Es la niña de mis ojos. Hoy va demasiado bien vestida. Lleva una minifalda vaquera, sandalias, un top ajustado, que le resaltan los pechos. Parecen más grandes. Pienso que puede ser debido a que las hormonas están segregando la leche necesaria para amamantar al bebe. Me entran ganas de quitarle el top y chuparle un pecho, para comprobar que no es verdad. Para verificar que sus pechos no tienen leche. A lo mejor todavía es pronto para la acumulación de leche materna en los pechos. No se. No tengo ni idea de embarazos.
<a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/amamantar.1.jpg"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/320/amamantar.0.jpg" border="0" /></a>No hablamos. Se dirige, despacio al sillón, para sentarse al lado mío. La situación es tensa. Nos miramos a los ojos. Tratamos de decirnos cosas con la mirada. Solo con la mirada. Intentamos visualizar el interior del otro. Ella, seguramente vera un alma desgarrada, oscura. Vera un alma que quiere salir del cuerpo en el que esta encerrada, un alma desesperada. Vera un deseo asomando por el subconsciente. Tratando de respirar, para no morir. Es el deseo del escritor. Débil todavía, pero vivo. En cambio yo solo veo a un niño pequeño, con la piel blanca como la luz, de ojos verdes, como un océano inmenso, que, al final del todo, se junta con el horizonte. Veo a un niño con el pelo moreno, cortito. Esta totalmente desnudo. Veo sus manitas pequeñas, sus uñas, apenas perceptibles. Su boca se abre, tratando de comunicarse conmigo, en un principio no logra articular palabra. Los brazos se mueven, deseosos de sacar las palabras que están dentro. De repente ya no solo veo, sino que oigo. El niño ha hablado y me ha horrorizado. Solo ha dicho una palabra. Pero cada vocal que forma la palabra, ha penetrado por mis oídos y se han clavado, como un disparo a bocajarro, en el corazón. “PAPA”. No, Es imposible. Muevo la cabeza. Necesito a Freud. Necesito todo su saber y su conocimiento para no volverme loco. Loco de remate.
- Bueno, Pastor. ¿Lo hacemos?.
- ¿Tu estas preparada?.
- Creo que si, aunque para esto nunca se esta preparada.
- Tienes ganas de mear? – Escucho mi pregunta y me entran ganas de reír. Menuda mierda de pregunta. Menuda mierda de ayuda.
- ¡No se, Pastor! – Asoma un atisbo de sonrisa en sus labios. Tiene la boca más bonita del mundo. Desearía no estar en esta situación. Desearía poder comerme su boca, su lengua. Desearía poder escuchar su risa, su voz alegre. Daría lo que fuera por poder salir de esta cueva y poder dar un paseo, de la mano, felices. Daría mi vida por no ser como soy.
- Bueno…. ¿Por qué no vamos al cuarto de baño y probamos a ver?.
- ¿Me vas a acompañar al baño?.
- No se, como tu veas.
- Mejor espérame aquí. En cuanto este lista, vengo para acá.
- Vale, pero no tardes mucho, que me da algo.
- Tardare lo que tarde en salir el resultado, Pastor.
- Vale, vale, perdona. Es que…. Bueno, estoy un poco nervioso.
- Yo también, Pastor, pero sé que a tu lado, no me va a pasar nada. – Me da un beso, un pequeño beso en los labios. Ha sido lo suficientemente largo para dejarme el sabor de sus labios en los míos.
La niña de mis ojos se levanta, coge la prueba del embarazo y se marcha, sin
mas. Sin decir nada. Antes de cruzar el pasillo, vuelve la cara. Me mira. Sus ojos están cristalinos. Trata de pedirme ayuda a través de su mirada. Yo intento transmitirla fuerza. Una fuerza de la que carezco, pero, por lo menos, trato de que ella crea que soy el mas fuerte, que soy una roca. Desaparece. Suena una puerta al cerrarse. Estoy solo. Completamente solo. Mi soledad y yo. Miro la caja del Predictor. Saco las instrucciones de la caja. Leo detenidamente las posibilidades que pueden darse. Si, en el aparato, pasados unos instantes desde que el orín de la niña de mis ojos toque el aparato, sale el color azul, significaría que estaríamos salvados. Significaría que Dios nos da una oportunidad de seguir viviendo. En caso de que el color sea rosa, El Diablo aparecerá, abriendo un inmenso agujero del que emanara un olor insoportable a azufre, y nos arrastrara hasta las profundidades del infierno. Trato de memorizar las instrucciones. Azul (VIDA), rosa (MUERTE). Apago la televisión. Seguían hablando en una lengua muerta. Era la misma lengua que utilizaba el brujo de mi imaginación. Voy a la ventana. Me asomo. El calor de junio me azota la cara. El sol esta a punto de marcharse, dejando paso a la noche. Justo enfrente de mí una mujer se detiene. Lleva un carro. Dentro hay un niño. La madre trata de que el bebe mantenga el chupete en su boca. Me imagino a la niña de mis ojos haciendo exactamente lo mismo. Y yo, <a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/bebe%20en%20carro.1.jpg"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/320/bebe%20en%20carro.0.jpg" border="0" /></a>mirándola desde la ventana. Ajeno. Otra vez mis neuronas comienzan a trabajar. Quieren hablarme: “Pastor. Estas a punto de saber si tu vida se convertirá en una auténtica mierda. Debes trazar un plan. Tienes que hacerlo. Abortar. En cuanto salga del baño se lo dices”. “!Callaros de una puta vez!. No sabemos si esta embarazada o no. Además, es ella la que tiene que decidir. No yo. Seria injusto”. “Injusto es lo que te esta haciendo ella. Quiere atraparte, agarrarte y no dejarte huir. Lo ha hecho adrede. Se ha quedado embarazada para que no la dejes nunca”. “Pero…. No puede ser. No me lo creo”. “Vamos Pastor. Solo tienes que decírselo y…”. De repente mis neuronas se callan. Han oído algo. Es el ruido de la misma puerta abriéndose. Aparece la niña de mis ojos. Sus ojos tienen la misma mirada vidriada que cuando se fue. Me enseña la prueba del embarazo. No se si quiero saberlo. Mi cabeza me da vueltas. No estoy preparado para oírlo. No quiero saberlo. AZUL (VIDA), ROSA (MUERTE).<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27699429-114968178369950129?l=diariodelhombreoruga.blogspot.com'/></div>Pastornoreply@blogger.com5tag:blogger.com,1999:blog-27699429.post-1149535590981727582006-06-05T21:18:00.000+02:002006-06-05T21:36:31.356+02:00Oigo algo. No se que es. Es un sonido fuerte. Estridente. Veo algo. Una campana. Una campana gigantesca. Estoy subido al campanario. No me acuerdo como he llegado hasta allí. Estoy tumbado en el suelo y no puedo levantarme. La campana, grande, muy grande, se mueve. Se mueve relativamente rápido, en comparación a su peso. Miro hacia arriba. Ahora la veo, ahora no. Por dentro es negra. Un abismo. Un inmenso abismo por el que entrarían todas las almas del mundo. Es un abismo en el que se perderían todas las cosas del universo. Sin remedio. Cada vez se mueve más rápido. Suena más fuerte. Es insoportable. Me tapo los oídos. Grito. Grito pero no me oye nadie. No me oigo ni yo mismo. Trato de pedir auxilio. Creo que la campana quiere tragarme. Quiere engullirme. Cada vez más fuerte. Más rápido. No. No quiero morir. No quiero que una campana gigantesca me trague, me coma. Giro hacia un lado. Abro los ojos. Estoy bien. Miro a mí alrededor. Mis pupilas se dilatan, intentando adecuarse a la semioscuridad que se cierne sobre mí. Estoy en mi habitación. Mi cerebro comienza, muy lentamente, a salir de la inconsciencia del sueño. Empieza a trabajar, forzosamente, para adueñarse de la realidad. Un sonido de fondo. El despertador. Son las 7:30 de la mañana. Si. Comienzo a entender. La realidad me empieza a aplastar. Como la campana. Ha sido un sueño. Solo un sueño. Según Freud, los sueños son deseos reprimidos, ocultos en el subconsciente, que afloran a la realidad, a la mente, gracias a experiencias recientes del día anterior y el deseo reprimido que reposa, acechando, en la oscuridad del alma. Pero Freud también decía que algunos sueños intentan engañar a nuestros sentidos para ayudarnos a sentirnos bien. Estos sueños, sobre todo, aparecen en los niños. Mi sueño era uno de ellos. Soy un niño. Un niño de 25 años. El sueño trataba de mantenerme en la cama. Intentaba evadirme de la cruda realidad de la vida cotidiana. Mi sueño se negaba a que yo fuera a trabajar a esa puta oficina. Mi sueño, a través del engaño de los sentidos, casi logra dejarme en una realidad paralela. Onírica. No lo ha conseguido. Que putada. Ya es viernes. La semana se me ha pasado volando. Hoy tengo que llegar un poco antes a la oficina. La facturación de toda la empresa tiene que estar contabilizada para ese día. Tenía que haberlo tenido antes, pero no lo he hecho. No tenia ganas. No consigo concentrarme. Me resulta imposible. Solo consigo pensar en el día en el que agarrare las maletas y me iré a la ciudad. Solo. Comenzando una nueva vida. Terminando mí novela. Viviendo experiencias nuevas. Me levanto de la cama. Medio dormido, medio despierto. Voy a la cocina. Estoy solo. Nadie se levanta tan pronto. Mis padres duermen placidamente en su habitación. Me preparo un café. Sigo medio dormido. Mis parpados están semiabiertos. De repente me viene a la mente una idea. Una conversación, unas imágenes. Creo que lo he soñado. Es imposible. No puedo creer que sea cierto. Si. La realidad me vuelve a aplastar. Esta vez sin previo aviso. Como un martillo que cae, inevitablemente, con toda la fuerza del universo, sobre el hierro, para ablandarlo. Ayer por la tarde me llamo mi chica. Quería hablar conmigo. La niña de mis ojos tenía una voz tenue, parecía nerviosa:
- Pastor?, necesito hablar contigo.
- Vale, cuando quieras, pero, ¿Te pasa algo?.
- Luego te lo cuento. Podemos quedar a las 8 en el Centro Cívico?
- Si, si. Pero me estas asustando.
- No te preocupes, estoy un poco nerviosa, nada más.
Ella me decía que no pasaba nada, pero su voz me decía todo lo contrario. Y
más tarde, cuando llego al lugar donde habíamos quedado, sus ojos me lo confirmaron. Se había pasado toda la tarde llorando. Cuando llego de la oficina a casa, se encerró en su cuarto. Ni siquiera salio para comer. Cuando la vi llegar, unas pequeñas manchas negras debajo de los ojos, me hicieron pensar que tampoco había dormido. Nos dimos un beso. Fue un beso corto, amargo. Fúnebre. Pasa algo. Lo se. Algo grave. Gordo.
- Hola Pastor.
- Hola niña de mis ojos. Que tal estas?. Tienes unas ojeras espantosas.
- No he podido dormir mucho esta noche.
- Pero, ¿Me lo vas a contar o me vas a tener así todo el día?. Desde que me has llamado esta tarde, no he podido dejar de pensar que te ha ocurrido algo grave
- Bueno, es que….
- Venga, dímelo ya, que me estoy poniendo cada vez mas nervioso.
- Esta bien. No me ha venido la regla. Tenia que haberme bajado hace una semana. Pero no me ha venido. Estoy preocupada, Pastor. No se si estoy embarazada o no. Con mis padres no puedo hacerme la prueba del predictor y además, tampoco puedo hablarles de esto. Me matarían. ¿Me vas a ayudar, verdad?
<a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/pre??ada.2.jpg"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/320/pre%3F%3Fada.2.jpg" border="0" /></a><span style="font-size:78%;">"mi lengua tratando de sacar </span>
<span style="font-size:78%;">al niño del vientre de la niña de mis ojos"
</span>
<strong><em><span style="color:#330033;"></span></em></strong><strong><em><span style="color:#330033;">Embarazada</span></em></strong>. La palabra retumbaba en mi cabeza como una pelota. Iba de un lado a otro del cerebro, transportada por las neuronas, que intentaban retener la maldita palabra el menor tiempo posible, como si quemara. Y la verdad, la palabra, con solo escucharla, quema. Te quema el cerebro, las entrañas, el corazón comienza a palpitar muy rápido. Los pulmones buscan desesperadamente oxigeno. Las articulaciones tiemblan, las rodillas intentan mantener la compostura, tratan de sujetar a la persona, pero los temblores son fuertes. Las manos comienzan a sudar copiosamente. Embarazada. No me lo esperaba. Ha sido un palo gordo. A pesar de que no es seguro.
Solo la simple mención de la puta palabra, te hacen dudar. Tu mundo se desmorona. Tus ideas futuras huyen, se desvanecen. Tu vida cambia. No voy a poder terminar mi novela. No voy a poder cambiar mi alma. Solo podré cambiar pañales llenos de mierda. Solo podré escuchar gritos y lloros por la noche. Tan solo podré levantarme de la cama, a las 3 de la mañana, para tratar de consolar a un ser humano que solo sabe llorar, comer y mearse. Tendré un trabajo de mierda, que no me gustara en absoluto, para tratar de pagar una hipoteca que heredara un niño llorón y cagón. Mis ojos verán como la niña de mis ojos se deteriora. Como la barriga aflora por encima del pantalón. Como sus pechos caen, como una manzana atraída por la fuerza de la gravedad, hasta la altura del ombligo. Su culo aumentara en proporción a la edad. Las arrugas surcaran sus ojos, perdiendo todo el encanto que tenían justo una milésima de segundo antes de saber que estaba embarazada.
Mi mente se consume. Las neuronas se han declarado en huelga. No quieren pensar. Me han dejado solo, completamente solo, con un bebe que no quiero. Mi alma se ríe. Se ríe de mí. Creo que ha sido mi alma la que ha dejado embarazada a la niña de mis ojos, la que se ha follado a mi novia. Para que no me deshaga de ella. La ha preñado porque mi alma quiere seguir torturándome, día tras día, quiere castigarme continuamente. Quiere que siga siendo el de siempre, un ser despreciable, gordo, feo, cobarde, y ahora padre.
- No te preocupes. Vamos a solucionarlo – Mis palabras suenan falsas. No quiero
solucionar nada. Quiero huir de ti. No quiero saber absolutamente nada de ese niño ni de ti. Quiero salir corriendo, coger el primer taxi que pase y decirle que conduzca hasta que se canse. Quiero poder ver, a través del retrovisor, como la realidad me persigue. Quiero ver a la niña de mis ojos, a mi jefe, a mis padres, y a un niño pequeño que tiene la misma cara que yo, corriendo detrás del taxi, tratando de alcanzarme, intentando secuestrarme. Quiero verles sudar, gritar mi nombre, para luego observar como se alejan, poco a poco. No podrán cogerme. La realidad, la vida, nunca podrá conmigo.
- ¿Qué vamos a hacer? – La voz de la niña de mis ojos penetra en mis oídos de forma escandalosa. Tan solo ha sido un susurro, pero mis tímpanos han ampliado la voz de la niña de mis ojos hasta hacerla estridente, como la campana de mi sueño.
No se que decirla. Nunca había estado en esta situación. Nunca me había pasado. Solo he follado con una persona. La niña de mis ojos. Siempre con condón. La niña de mis ojos no puede tomar la píldora. Tiene problemas hormonales . A veces la hacen engordar y otras comienza a adelgazar. Necesita medicarse para controlarlo. Y esa medicación es incompatible con la píldora.
- Vamos a hacerte la prueba. Tendremos que comprar el predictor. Creo que lo mejor es que lo <a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/prueba.1.jpg"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/320/prueba.1.jpg" border="0" /></a>compremos ahora, pero la prueba te la haces el domingo en mi casa. Estaremos solos.
- Vale. Estoy muy nerviosa Pastor. No se que hacer. No puedo estar en casa, ni en el trabajo sin dejar de pensar ni un segundo en… bueno, en esto. No me vas a dejar sola, ¿Verdad, Pastor?.
<em><span style="font-size:78%;">"foto real"</span></em>
Mis ojos se desvían de los suyos. No quiero mirarla. No quiero mentirla. Mi cerebro quiere que se lo diga. Quiere que le diga que me voy a ir. Que no hay marcha atrás. Mi cabeza me grita que le diga que la voy a dejar. Que necesito estar solo, sin ataduras, para conseguir ser el mejor escritor de la humanidad. En cambio mi corazón me suplica que me quede. Me pide, en cada latido, que la diga que la quiero, que sus ojos me tienen hipnotizado, que su cuerpo es como la arena de la playa, suave, blanca. Mi corazón quiere que la diga que no se preocupe, que mi vida no seria lo mismo sin ella, que todo mi ser esta atado a sus ojos, a su alma, a sus pechos. Después de unos segundos, en los que mi cabeza y mi corazón luchaban salvajemente, sin reglas, a vida o muerte, contesto.
- No te preocupes. Todo saldrá bien. Y la beso apasionadamente. Mi lengua trata de inspirarle amor, ternura, oxigeno, y calma. Quiero que mi lengua llegue hasta la vagina de mi chica, para arrancarle a ese niño que tiene en sus entrañas. Al final, mi cerebro y mi corazón empataron. Nadie gano la pelea. Simplemente han decidido posponer la lucha hasta el domingo. El domingo la niña de mis ojos se hará la prueba. Y como en la vez anterior. Unas gotas de orín, salidas de la niña de mis ojos, contienen el futuro, y ahora, nos dirigimos hacia la farmacia para comprar el aparato que nos permitirá descifrar el futuro que nos depara. A ella, a mí. Al bebe.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27699429-114953559098172758?l=diariodelhombreoruga.blogspot.com'/></div>Pastornoreply@blogger.com5tag:blogger.com,1999:blog-27699429.post-1149261936636417002006-06-02T17:18:00.000+02:002006-06-02T17:37:01.950+02:00Hoy es lunes. He salido de la oficina. Estoy esperando al siguiente tren. Como siempre, llega con retraso. Me encuentro cansado, cansado, sudado, sucio. El vagón de la RENFE huele a humanidad. Hedores indescriptibles, mezclados con el sudor de la gente que quiere llegar a casa. Esa gente que suda no tiene rostro. O tienen todos exactamente la misma cara. Es lo mismo. Ninguno sonríe, nadie habla. Unos leen el periódico que habrán leído 10 veces ese mismo día. Otros estarán escuchando música con sus MP3 de última generación. Algunos, pocos, muy pocos, matan el tiempo leyendo un libro. Me fijo en los títulos de los libros. “El Código Da Vinci”; “La Hermandad de la Sabana Blanca”. Títulos parecidos. Muy parecidos. Yo no los he leído. No puedo. Me dan asco. No dicen nada. Son “libros – televisión”. Solo entretienen. Saco mi libro de la mochila... “1984”. Orwell era genial. Es único. El mundo de Orwell se asemeja al de ahora. Todos compramos los mismos libros, todos vestimos la misma ropa. Todos hacemos las mismas cosas. A todos nos parecen mal determinados actos. Somos ovejas. Ovejas conducidas por un pastor ficticio, invisible. Mierda.
<p><img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/oveja.jpg" border="0" />
Quedan dos paradas para llegar a casa. El lunes se me ha pasado volando. Me queda una semana. Una semana solamente para que mi vida cambie definitivamente, sin retorno. Irremediable e irremisiblemente. Para bien o para mal. Dentro de una sola semana, tratare de salir de mi cuerpo, intentare educar a mi alma, para convertirla en otra totalmente distinta. Haré cosas que jamás he hecho. Terminare la novela que siempre he deseado. Tendré mi propio agujero en el que ocultarme. Estoy dispuesto a todo para conseguirlo. Estoy preparado para enfrentarme a todas las bestias de la sociedad. Solo una cosa me retiene. Cada vez que pienso en ella, mis ojos se llenan de lágrimas. Mi corazón se detiene, durante milésimas de segundo, tratando de seguir bombeando sangre a pesar del dolor y el sufrimiento que siente. Mi cabeza da vueltas, recordando los mejores momentos de mi anterior existencia con ella. Mi chica. La niña de mis ojos. Tengo que dejarla. No le he dicho aún mis planes. No sabe nada. Por lo menos, si sabe algo, lo disimula. Ayer domingo quedamos en mi casa. Es el único día de la semana en el que podemos tener un poco de intimidad. Mis padres, normalmente, salen a dar una vuelta por el centro, y no vuelven hasta bien entrada la noche. Es el único momento en el que puedo ver a mi chica desnuda. Sin tener que cerrar la puerta con llave. Sin tener que follar con la ropa puesta. Sin tener que correr para eyacular. Es el único momento en el que puedo rozar su piel tersa, morena, con mis manos. Puedo besar su espalda sin que el sujetador me interrumpa. Puedo tocarla los pechos cuanto quiera y como quiera. Es el único momento en el que disfruto con, y de mi novia, de verdad. Sin miedo a que la gente nos vea a través de la ventana del coche. Sin tener que mirar a todos los lados, para comprobar que no haya ningún depravado vigilándonos, grabándonos con una cámara para luego colgarlo en la red. Fue genial. Tierno. La niña de mis ojos, desnuda, es preciosa. Me parece una diosa, una santa. Su piel desprende luz. Sus pechos se endurecen, haciéndola mucho mas femenina. Sus piernas son eternas. Su pelo suelto, son como olas negras. Sus ojos cambian de color, de forma. Sus iris son diamantes engarzados en las pupilas, de un color indescifrable, pero hermoso. Lo hicimos dos veces. Dos. Sin interrupciones, gozando, gritando, acariciándonos.
Después se fue. La acompañe a la parada de autobús. Nos besábamos. Todavía teníamos nuestros cuerpos tensos. Sensibles a los besos, al roce de nuestras manos. Su piel se erizaba con solo rozarle el cuello con mis labios. Y cuando se fue, todo volvió a ser como antes. Nada había cambiado. Mi mente y mi alma seguían allí, en el mismo sitio. Recordándome la mierda que soy. La oveja que soy. Pero, a pesar de todo. Por un momento, por unas horas. Era el rey. Era Dios. Era el pastor invisible, que adquiere cuerpo y forma. Por unas horas era el pastor que llevaba el rebaño, que dirigía a las masas hacia donde quería. Yo los dirigía hacia la vagina de mi novia. Quería que todas las ovejas del mundo pudieran entrar, como yo, dentro de mi chica, que sintieran, por un segundo, la sensación de libertad que sentía yo. Lo malo de todo esto, es que las sensaciones no son inmutables. No son perdurables. Se desvanecen, rápido, igual que vienen, se van. Desaparecen. Es como un día de borrachera, en el que, pasadas unas horas, tu cabeza te estalla y tu cuerpo quiere desintegrarse. Los momentos de euforia que viviste, huyen para encerrarse en lo mas profundo de tu ser, dejando a su paso, desolación.
El tren ha llegado por fin. Bajo del vagón y me dirijo, como uno más, a la salida. No miro a nadie. Nadie me mira. Somos ovejas movidas por los hilos invisibles del pastor. Marionetas del mundo.
Hoy he hablado con mi jefe. Me llamó sobre las 11 de la mañana para que fuera a su despacho. Su cara era un poema. Estaba serio. Los labios apenas se distinguían del resto de la cara, debido a que los apretaba con fuerza. Unas cuantas arrugas surcaban su frente, como carreteras angostas. Estaba moviendo, una y otra vez, incansable, un bolígrafo, que se encontraba en su mano, sin poder hacer nada por evitar los movimientos pendulares que le agitaban. </p><p><img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/400/JEFE.jpg" border="0" /> "no es mi jefe pero se parece" </p><blockquote></blockquote><blockquote></blockquote><p>
- Sientate un segundo Pastor.
Moví la silla que se encontraba más cerca de mí. Me senté en el borde de la silla,
dispuesto a salir corriendo, en cuanto me dijera que no podía hacer nada con mi caso. Dispuesto a lanzarme a su cuello, en cuanto su voz penetrara en mis oídos, como una flecha a la manzana, diciéndome que no podría cobrar el dinero del paro. Que tendría que abandonar mis ilusiones y mis sueños. Estaba dispuesto a arrancarle las entrañas. Mis puños, por si solos, se cerraron. Tranquilo. Tienes que serenarte. Solo es fachada. Solo quiere intimidarte. Hacerte sufrir. Verte cagado de miedo. Mírale a la cara. No bajes la mirada. Eres el rey, el pastor que dirige a la mansedumbre. Fóllatele con la mirada.
- Bien, hemos estudiado tu caso. Ya hemos encontrado a la persona que te va a sustituir. Vendrá mañana. Así que tendrás que enseñarle, durante esta semana, lo indispensable para que pueda continuar con el trabajo. En cuanto a lo otro…
Sus ojos me miraron directamente. Su mirada transmitía ferocidad. Sus manos se
juntaron. Su cuerpo se echo hacia atrás, recostándose en el sillón. Las piernas se cruzaron. Sigue mirándole, no apartes la vista. No permitas que te atrape. No dejes que te coma.
- …En cuanto a lo tuyo, hemos pensado que, al haber realizado bastante bien tu trabajo, y a pesar de los inconvenientes de tu marcha, creemos que VAMOS A ACEPTAR tu propuesta. Haremos como que no te hemos ofrecido un nuevo contrato de renovación para que puedas disfrutar del subsidio que te corresponde.
Si. Muy bien Pastor. Lo has conseguido. Mis ojos se iluminaron. Mis manos
comenzaron a sudar, sin parar, como un rió montaña abajo. Tuve que secármelas un instante, para poder ofrecerle mi mano a mi jefe. Éste me la apretó con fuerza. También sudaban.
He llegado a casa. Suelto la mochila, saludo a mi madre. Esta vez mi saludo ha sido más efusivo de lo normal. Estoy contento. Feliz. Por primera vez en mucho tiempo, siento felicidad. Noto que mi alma esta cambiando. Se resiste, patalea, grita, me pega. Pero este disparo le ha dado en todo el centro. No podrá resistir mucho tiempo más. Voy a ser escritor. Voy a ser libre y mi alma, también. </p><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27699429-114926193663641700?l=diariodelhombreoruga.blogspot.com'/></div>Pastornoreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-27699429.post-1149162166162785852006-06-01T13:42:00.000+02:002006-06-01T20:26:43.610+02:00Continuación del Capítulo 1Fin de semana. Por fin. Se me ha hecho eterno, insufrible. Estoy continuando con mi novela. No paro de pulsar las teclas. Las letras aparecen en la pantalla del ordenador, rápidas, veloces. No me da tiempo a leerlas. Las faltas de ortografía llenan la pantalla. Me da igual. Yo escribo así. No puedo cambiarlo. Es igual que los sentimientos. Los sentimientos no se pueden cambiar. Aparecen. Quieren decir cosas. Amor, amistad, odio, venganza, sufrimiento. Da igual como demuestres los sentimientos. Lo importante es el sentimiento en sí. Lo que dicen, y no como lo dicen.
He quedado con mi novia. La niña de mis ojos. Hace dos días que no la veo. Es más, desde que volvió del curso de Valencia, solo la he visto un par de veces. No tengo ganas, no me apetece. Quiero llegar a casa, encender el ordenador y escribir. Terminar mi novela. Mi imaginación vuela a la misma velocidad que las palabras de mis manos. Lo que quiero es que todo el mundo se rinda a mis pies implorando que les roce, que les toque, porque así se sentirán el ser más feliz de la tierra. Quiero que el ser humano solo lea un libro. El mío. Quiero que en las escuelas, en las universidades, en los institutos se lea mi libro, se estudie mi libro. Quiero ver mi cara reflejada en millones de tapas de pasta que cubren 200 páginas del mejor libro del mundo. No tengo ganas de verla, no tengo ganas de ver a nadie. Quiero estar solo, quiero irme. No quiero ser yo (un ser despreciable), quiero ser otro. Pero no puedo. No lo consigo. Lo he intentado. Pero recaigo. Mi ser me puede. Mi alma me reclama, y yo, sumiso, acudo a su llamada. Sin ningún pero, sin preguntas. De repente paro de escribir. Tengo ganas de masturbarme. Llevo bastante tiempo sin follar. Una semana, dos, un mes o un año. No me acuerdo, da igual. Las ganas me pueden. El deseo de eyacular se subleva. Sube por las arterias y las venas, mezclado con los glóbulos rojos y los glóbulos blancos. Llega hasta el corazón. Y éste le bombea hasta mi cerebro. Tengo ganas de eyacular. A mi mente acuden imágenes, retazos de imágenes, sensaciones contradictorias. Veo una mujer, sin cara, sin rostro, sin nada. De repente veo sus ojos. Solo se que es una mujer porque distingo sus pechos. Grandes, sensibles, turgentes. Esta tumbada, boca arriba. Y me veo a mí, penetrándola, moviéndome rítmicamente, como un tambor tocado por la persona mas versada. Pum, pum, pum. Ella no hace nada. Sus pechos se mueven al ritmo de la música de tambor. Sus manos, sus dedos se entrelazan detrás de su cabeza. No se mueve. Es una mujer inerte. No siente. No grita. Sus ojos no me miran. Están fijos en el cielo. No demuestran nada. Sus ojos me devuelven indiferencia. No goza. Solo es una piedra en el camino. Es una muñeca grande, de látex, sin sentimientos. Es un mero animal, que se deja penetrar sin rodeos, sin remordimientos. Es un animal, educado para el sexo. Yo no puedo parar de moverme. Mi cabeza tampoco para. Sale humo. Tengo un antiguo indio apache metido en la puta cabeza, haciendo señales de humo a mi pene, a mi estomago, a mis pulmones y mi corazón. Me da asco, asco, repugnancia, y placer. No puedo seguir moviéndome, debo parar. No quiero hacerlo con una piedra. Es asqueroso.
<a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/images2.jpg"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/200/images2.jpg" border="0" /></a>
Suena el teléfono móvil. Dejo lo que estaba haciendo. No he terminado. Es mi novia. Me llama para recordarme la hora a la que hemos quedado. Siempre lo hace. Es viernes. Los viernes solemos hacer las mismas cosas. La voy a buscar con el coche sobre las 11 de la noche. Luego cenamos. Donde sea, da igual. Después tomamos algo en algún bar del centro comercial que acaban de inaugurar en la ciudad. Y después, con el coche, tratamos de buscar algún sitio de intimidad, para hacerlo. En mi casa, los fines de semana no podemos porque mis padres están en casa. Y en su casa tampoco. Es horroroso. Me quiero ir. Quiero tener mi propia casa (alquilada. Es imposible comprar una casa. La puta especulación nos esta jodiendo, cada vez mas. Imparable), quiero tener mi intimidad, masturbarme las veces que quiera sin tener que esconderme, como una cucaracha, como una lagartija, que se mete debajo de una piedra para ocultarse del sol. Quiero comer lo que quiera, cuando quiera y donde quiera. Quiero ser escritor. Poder vivir de lo que me gusta. Quiero follar con todo el mundo. A cualquier hora. En cualquier sitio. Mi vida seria perfecta si existiera un lugar donde la gente fuera completamente desnuda, sin ningún pudor. La gente saludándose, hablando sin ningún remordimiento, sin taparse. Ese lugar tendría una playa. Una playa desierta, <a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/images.jpg"><img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/320/images.jpg" border="0" /></a>donde las personas tendrían que pescar para comer. Donde la gente fumaría marihuana sin complejos. Las personas, chicas con chicas, chicos con chicos, chicos con chicas, follarían sin descanso, en mitad de la calle. Las demás personas les mirarían, con curiosidad, les entrarían ganas y también follarían en la calle, al lado de la otra pareja. Nadie reprocharía nada, nadie tendría que dar explicaciones. Todo el mundo seria feliz, haciendo lo que les gusta, lo que quieren realmente.
Yo, en cambio me tengo que conformar con el coche, a oscuras, sin sitio, o en mi casa con solo media hora, porque mis padres vendrán en cualquier momento. Quiero vivir solo, quiero ser escritor.
Son las tres de la mañana. Estoy en casa. Acabo de aparcar el coche. He dejado a La Niña de Mis Ojos en su casa. He tardado una hora en aparcar. Es odioso. Hoy hemos estado en el cine. La película era Mejor Imposible. En esta película Jack Nicholson hace de loco. Un loco simpático. Al final Jack se cura y se enamora de la chica que siempre ha estado a su lado. Me gusta. La película es buena. Me siento un poco como Jack Nicholson. Siento que estoy en un mundo que no me pertenece. En el que no quiero estar.
- Te ha gustado la película? – La niña de mis ojos me habla con la boca llena de palomitas.
- Si. La verdad es que te hace pensar.
- Si, bueno. A mi no me ha parecido tan buena. Es entretenida.
La niña de mis ojos, normalmente, valora las películas en función de lo entretenidas que sean. No le da excesiva importancia a si tal actor te ha hecho sentir algo, o si un dialogo te produce una sensación que te recorre el cuerpo. Lo importante es el entretenimiento.
- Es algo más. No se.
- Quieres tomar algo en el Púb.
- Si, esta bien. Me apetece.
- Estas muy guapo hoy, Pastor
- Tu si que eres guapa – Y la doy un beso. Un beso sincero. En los labios. Su boca
sabe a palomitas, a coca cola, a vida. Me gusta. Me gusta como besa. Se entrega en cada beso. Su alma se traslada a mi cuerpo, el tiempo que dura el beso. Siento su lengua, penetrando en mi boca, recorriendo las entrañas de mi corazón. Abro los ojos. Quiero ver como me besa. Lo mejor de los besos es que puedes ver a la otra persona en un estado que, normalmente, no tiene. Es un estado de pureza, de desenfreno, de catarsis. Sus facciones cambian, se contorsionan a la vez que su boca, que su lengua.
Estoy tumbado en la cama. Con la puerta cerrada y la luz encendida. Con un cigarro en la mano. Pienso. Últimamente no hago más que pensar. No paro de pensar. El lunes mi jefe me dará la vida o la tirara a la basura. El lunes mi jefe debe decidir sobre mi futuro. Mi futuro esta en sus manos. Ese día mi jefe, cojera mi alma, mi corazón, mis manos y mi mente. Cojera todo lo que me sirve para vivir y escribir, y, en una décima de segundo, lo arrojara por la ventana o me lo devolverá, mejorado. Me dará un corazón mas duro. Mis manos serán más rápidas. Mi alma ya no será la mía, sino otra. Y mi mente será privilegiada. Es Increíble, pero cierto. El futuro, la vida, la alegría y la felicidad de un ser humano no valen nada. 0. Cero. Nada. Mierda. Cualquier persona puede decidir en tu destino, puede influir en tu devenir. Expulso el humo con fuerza. Tratando de olvidar. Mecanismos de defensa. Me acuden todos. De golpe. Solo quiero uno. No quiero seguir pensando más. Quiero dejar la mente en blanco. Solo quiero ver un cielo azul inmenso, grande. Sin nubes. Solo el azul claro, casi blanco. La luz atravesando el horizonte. Limpia. Solo quiero pensar en ese cielo, tengo que centrarme en el. Veo un pájaro. Un pájaro vuela en mi cielo azul, su vuelo es circular. No mueve las alas, sino que mantiene el vuelo gracias al viento. Un viento suave, calido. Mejor. Así. Termino el cigarro. El lunes. Lunes. Lunes.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27699429-114916216616278585?l=diariodelhombreoruga.blogspot.com'/></div>Pastornoreply@blogger.com1tag:blogger.com,1999:blog-27699429.post-1148383444954410192006-05-23T13:22:00.000+02:002006-05-23T13:24:05.146+02:00Estoy trabajando, mi jefe me acaba de mandar hacer un informe. No tengo ganas, no tengo cuerpo para hacer esta mierda de informe que no sirve para una puta mierda. No. Me levanto, salgo afuera a fumarme un cigarro. Las caladas son largas, prolongadas, el humo penetra en mis pulmones, fuerte, seco, como un golpe. No se resienten, están acostumbrados al humo, a la inmundicia, como yo. Estoy acostumbrado a que me manden, que me ordenen hacer cosas. Estoy acostumbrado a que los demás crean que soy imbecil, que no sirvo para nada. Pero voy a cambiar. Me he dado cuenta que no quiero mi vida, que no quiero mi cuerpo. Quiero ser otro, no quiero ser yo. Lo he intentado millones de veces, he intentado escribir una novela, pero nunca la terminaba, he intentado ser mas simpático, mas abierto, pero me resulta imposible, siempre recaigo. Es absurdo, no quiero seguir encerrado en esta mierda de cuerpo, pero no puedo escapar de el. Me persigue. Cada vez que me levanto y me miro al espejo, esta ahí, nunca se va, nunca me abandona. Me siento mal. Tiro el cigarro a medias. Subo de nuevo a terminar el informe. He decidido que hoy le diré a mi jefe que me marcho. Que no voy a renovar. No quiero continuar sentando delante de un ordenador, perdiendo el tiempo, viendo pasar la vida delante de mis ojos sin poder agarrarla. Esta vez conseguiré ser otro, esta vez conseguiré huir de mi alma. Conseguiré atarla y amordazarla para que no corra detrás de mí.
- Pastor, tienes el informe?
- Si, enseguida te lo llevo a tu despacho.
- Es un poco urgente, Pastor, así que si puedes dármelo en media hora….
- Si, si, no te preocupes.
No me he atrevido a decirle que se vaya a la mierda, que puede meterse su informe
por el culo, que no me apetece trabajar, que este trabajo es una mierda y que encima se gana poco dinero. No se lo he dicho porque le necesito, le necesito para poder seguir con mi plan para, esta vez si, cambiar de cuerpo y de vida. Necesito dinero, y el dinero lo tengo que sacar del paro. Y para eso necesito que mi jefe diga que no quieren renovarme, en vez de ser al revés.
Termino el informe. Me levanto. Me tiemblan las piernas, mi corazón late, le oigo. Late muy fuerte, demasiado fuerte. Noto como el corazón se sube por la garganta. Quiere salir, quiere huir, como yo. Me llevare el corazón conmigo, le necesito para vivir. El resto lo tirare a la basura, lo lanzare en mitad de un desierto. Estoy nervioso, no por el informe, sino por lo que le voy decir. No se que opinara. No se si querrá aceptar el trato. Tengo que convencerle, tengo que ser Dios, mis ojos deben reflejar convicción. No pueden delatarme.
Entro en el despacho. Le entrego el informe. No me da ni las gracias. Es triste, pero a la gente le cuesta dar las gracias. Es simplemente una palabra, pero puede que pronunciarla, le alegre la vida a alguien. Mucha gente no sabe que existe esa palabra. No la utiliza nunca. Es triste. Voy a salir del despacho. No. Espera. Tengo que decírselo. Si. Vamos Pastor, eres Dios. Tus ojos son tu mejor arma. Mírale a la cara, desafiante, díselo sin rodeos. No te puede hacer nada. Vamos Pastor, díselo. Me doy la vuelta, le miro, me mira. Nos miramos, nos evaluamos, nos tanteamos. La mirada de mi jefe es penetrante. Su cara refleja la incredulidad. “Debería haber salido hace tiempo por la puerta. Debería haberse ido. No se que coño hace en mi despacho, jodiendome. Tengo que trabajar, trabajar sin parar.”
- Jefe, tengo que decirle algo. – Mierda, mi voz tiembla, me ha dejado en evidencia. Mi jefe sabe que estoy aterrado, que le tengo miedo. Tranquilo Mario, no pasa nada, controla tus sentimientos. Eres el rey. Eres el amo.
- Dime, Pastor, pero que sea rapidito que tengo bastante trabajo.
- Pues, vera Jefe, es que creo que no voy a renovar el contrato. He decidido estudiar unas oposiciones. Y necesito tiempo para preparármelas.
- ¿Ahora?, tenemos mucho trabajo Pastor, además, contábamos contigo. Nos va a resultar complicado encontrar a alguien ahora.
- Lo siento Jefe. Lo que le quería pedir era que, para poder cobrar los dos años que me corresponden del paro, necesitaría que dijera que no me ofrecieron renovar, ya que si la empresa me ofrece renovar, y yo lo rechazo no tengo derecho a subsidio.
- Ya veremos Pastor, lo que nos haces es una putada. Tengo que pensarlo.
- Esta bien Jefe. Me quedan 15 días de contrato todavía, así que, procurare dejarlo todo al día para que el nuevo no se encuentre con todo el trabajo acumulado.
- Esta bien. En cuanto a lo que me pides, la semana que viene, cuando tengamos el sustituto, te diré lo que haremos.
- Muy bien, gracias Jefe
- Adiós.
Cierro la puerta, corro hacia el servicio, echo el pestillo. Bajo la tapa del retrete
y me siento encima. Mierda. No he sido convincente, el miedo me salía por las orejas. El Jefe me lo ha olido, me lo ha notado. Es un depredador. No me lo va a conceder. Estoy seguro. Voy a tener que sacar el dinero de otro sitio. Mierda, mierda, mierda, mierda. Enciendo otro cigarro. Lo voy a dejar. No quiero ser yo, y yo fumo. Así que tendré que dejarlo. Una semana. Solo una semana y podré hacer realidad mis sueños. Mis ilusiones. Solo una semana.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27699429-114838344495441019?l=diariodelhombreoruga.blogspot.com'/></div>Pastornoreply@blogger.com3tag:blogger.com,1999:blog-27699429.post-1147978268352079472006-05-18T20:50:00.000+02:002006-05-18T20:51:10.323+02:00ACLARACIÓNHola a todos los lectores (pocos) que siguen la mierda de diario - novela. Solo aclararos, que, para mayor entendimiento de esta locura, os aconsejo que empeceis a leer de abajo hacia arriba, puesto que, por defecto, el post mas reciente aparece el primero, relegando a los demas a posiciones mas retrasadas. Lo dicho, espero que sintais lo que siento yo al escribirlo y que sigais leyendo. Pronto publicare el siguiente post - continuación. Muchas gracias. (No he puesto ninguna tilde. Me niego)<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27699429-114797826835207947?l=diariodelhombreoruga.blogspot.com'/></div>Pastornoreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-27699429.post-1147373162340368922006-05-11T20:30:00.000+02:002006-05-11T20:46:02.350+02:00<a href="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/1600/DSCN1335.jpg"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/456/2922/320/DSCN1335.jpg" border="0" /></a>
Vuelvo a casa. Se ha hecho de noche. Las farolas de la calle se van encendiendo a mi paso. Parece como si recorriera un pasillo, donde las luces cobran vida solo con el movimiento. Desecho ese pensamiento. En todo caso, parecería más un corredor de la muerte televisado, que otra cosa. Donde los focos se van encendiendo al paso del condenado y sus opresores hasta llegar a la sala, donde una mano blanca, fria, sin vida, inyectara en la vena del condenado, una jeringuilla con el liquido asesino, que le procurara la última sensación en vida, hasta morir, como Mario. Si. Llego a casa. Mi madre esta preparando la cena. La saludo, como siempre. Voy a mi habitación. Suena el móvil. Es mi novia.
- ¿Si?
- Hola Pastor, cariño. Como estas?.
- Bueno, dentro de lo que cabe estoy bien. Y tú que tal en Valencia.
- Bien, hace un tiempo perfecto. Y bueno, el curso, como siempre, ya te contare.
- Eso esta bien. Oye…
- Pastor, te tengo que dejar que sale el avión. Cuando llegue te llamo a casa, vale, guapo.
- Vale, como quieras.
Ahora solo se escucha el pitido intermitente de la finalización de la llamada. He
estado a punto de decírselo. He estado a punto de contarle que me quiero ir. Que quiero dejar esta puta mierda de vida. Que voy a dedicarme a escribir, solamente. Que la muerte de Mario me ha abierto los ojos, y que, voy a luchar por mi vida, por mis sueños, que nadie me los va a arrebatar, que, en todo caso, sea yo quien decida donde quiero trabajar, o donde quiero vivir, o que quiero hacer. Pero, como casi siempre, el miedo me atenaza las palabras, me paraliza la respiración. Hace que mi corazón lata muy lentamente y como a impulsos. El miedo recorre todos mis huesos, dejandolos frios. El miedo hace que me sienta mas mierda de lo que soy, mas gordo de lo que estoy. Empieza a llover. Me gusta que llueva. Al principio, llueve despacio, avisando, como si el cielo se estuviera hinchando, poco a poco, y la lluvia empezara a desbordarse, hasta que, las nubes, cansadas de aguantar el peso, sueltan todas las gotas acumuladas en su seno. Miro por la ventana y mi cara se refleja en el cristal. Me veo deformado, opaco. No soy yo, me digo, es Dios. Es Dios el que se refleja. Por un momento, solo un instante, me creo Dios. Me creo que soy escritor, que vivo en una casita, en la playa. Me creo que mis sueños se han cumplido, que no tengo miedo, que la cobardía ha desaparecido a través de los poros de la piel. Por un momento me creo que soy libre. No, no. La visión desaparece, la realidad me golpea en la cara. No. Soy yo, solo yo. Una persona incapaz de pensar por si mismo, Una persona con un físico deplorable, pero con una mentalidad aún peor.
Mi novia es la chica más impresionante que he conocido nunca. Sobre todo sus ojos. Los ojos de mi novia (la llamare, a partir de ahora, la niña de mis ojos), son como un agujero negro. Una vez que entras, ya no puedes salir. Su mirada es capaz de desentrañar todos los secretos de mi alma. Cuando la niña de mis ojos me mira, el mundo se paraliza. Los planetas dejan de recorrer la misma orbita, para, desplazarse sin rumbo fijo, muy lentamente, a cámara lenta. La niña de mis ojos, aparte de sus impresionantes ojos, tiene otras muchas cualidades. Es sensata, es inteligente, es simpática, es realista. Bueno, esto último es lo que mas me saca de quicio. Estoy seguro que cuando le diga que quiero dejar el trabajo, tendré que escuchar un gran sermón sobre el futuro en pareja, sobre las hipotecas, sobre la familia. Me dirá que, como siempre, estoy loco, que no se lo que digo, que deje de decirle tonterías y que, procure ahorrar mas. Estoy seguro de ello. Aún así estoy dispuesto a hacerlo. Sobre todo por ella. No quiero hacerla perder mas el tiempo conmigo. No quiero que pase el resto de sus días con una mierda como yo. A pesar de que voy a cambiar, no quiero que ella, acabe su vida al lado de un tío gordo que no quiere otra cosa que escribir.
Me duele la cabeza. Me siento delante del ordenador, para comenzar a escribir mi novela. Tengo la hoja del procesador de texto en blanco, delante de mis ojos. No escribo nada, No tengo ganas ni fuerzas para escribir nada hoy. Creo que debería pensar en cuando y como voy a dejar esta vida. Si. Es lo que haré. Después de un par de horas dándole vueltas, creo que he llegado a una conclusión. Para poder irme de casa, necesito dinero. Y se como conseguirlo. El contrato de 2 años que me hicieron en la empresa, esta a punto de acabar. De hecho, me quedan 15 días de contrato. Mi jefe me llamó el otro día para ofrecerme la renovación. Lo que voy a hacer es rechazar el contrato y pedirle a mi jefe que alegue que la empresa no me ofreció renovar, para así poder cobrar la prestación por desempleo de 2 años que me corresponde. Le contare cualquier historia a mi jefe, cualquier excusa. Que no quiero seguir trabajando porque este trabajo es una puta mierda, porque mi alma, cada vez que sabe que estoy en la oficina, me pincha en el estomago con fuerza. Me pega, grita, patalea. Creo que quiere salir de este sitio, de este cuerpo, Creo que mi alma es más valiente que yo y quiere abandonar un cuerpo y una mente que no sirven para otra cosa que para estar en una oficina, castrado, amansado, alienado. Le diré que las personas, a veces, sentimos el ansia de vivir, y que, usted debería hacer lo mismo. Tendré que inventarme otra excusa. Mañana mismo, se lo voy a decir. Creo que este, será el primer paso (junto con ir al gimnasio) hacia…. Hacia la nada absoluta.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27699429-114737316234036892?l=diariodelhombreoruga.blogspot.com'/></div>Pastornoreply@blogger.com3tag:blogger.com,1999:blog-27699429.post-1147364118031050112006-05-11T18:07:00.000+02:002006-05-11T18:15:18.040+02:00COMENTARIO 1Bueno, con esta simple nota quiero aclarar varios puntos sobre la mierda de diario que estoy escribiendo. La verdad es que he empezado a escribir hace poco. Relativamente poco. Tambien he empezado a manejarme con estos malditos blogs recientemente, por lo que no se moverme muy bien por estos ambitos. Solo deciros que las faltas de ortografia que os podais encontrar son debidas, en primer termino, a que este blog no tiene corrector de ortografia, asi que, he decidido, siguiendo el consejo de un lector, escribir primero en word, y despues publicar el post. En segundo termino a que escribo demasiado rapido, ya que estoy impaciente por ver publicado y terminado el diario - novela (aunque no lo lea nadie) y la revisión que hago no es demasiado exhaustiva. Por lo que tendre que realizar una revisión del texto mas en profundidad. (lo que seguramente no corregire son las tildes, porque odio las tildes. Son una mierda. El que invento las tildes podia haberse dedicado a otra puta cosa).
Por ultimo solo deciros, que la forma de escribir, sale de dentro. No puedo evitarlo. Me gusta escribir asi. Por lo que la estructura del diario seguira siendo lo que es. Una mierda. Ante todo muchas gracias por leer mis diarios - novelas, y, sobre todo por ayudarme a mejorar. Muchas gracias a todos.
Posdata: Ahora con eso de que tengo que escribir primero en word y luego publicarlo, lo mas seguro que las actualizaciones se realizaran en espacios mas largos de tiempo, aunque no muy largos.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27699429-114736411803105011?l=diariodelhombreoruga.blogspot.com'/></div>Pastornoreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-27699429.post-1147199143178517382006-05-09T20:07:00.000+02:002006-05-09T20:30:53.406+02:00El sol me ciega. No veo nada. Por eso llevo las gafas de sol puestas. No porque este llorando, sino porque no veo nada con este puto sol. Estamos todos. No. Falta uno. En la puerta del tanatorio nos encontramos con el hermano de Mario. Entra al lado nuestro, pero las lagrimas le impiden vernos. Afuera corre un poco el aire. La gente sale a fumar, a hablar, a deshaogarse. Al final era cierto. Mi intuición me habia avisado. La noticia en el periodico no estaba en la escalera de casualidad. La hoja de periodico tenia un fin concreto, un unico fin. Queria joderme. Y lo ha conseguido. Cuando pude moverme de mi habitación cogi la cazadora y sali corriendo a casa de Mario. Alli estaba Alvaro, junto con el hermano de Mario y la madre. El padre venia de camino. Estaba trabajando. No pudimos consolar a la madre. Era imposible. Era un infierno. Al final mi amigo acudira a la cita con el señor del infierno, o del cielo y tendra que rendir cuentas, su vida pasara ante sus ojos ( y no mientras morimos), para que él mismo vea sus actos, sus hechos, sus deseos no cumplidos. Y seguramente estos últimos seran mayoria. No lo se. El padre llego 10 minutos despues de mi. Traia la cara blanca. El sudor le recorria la frente. No podia creerselo. Nadie, en su sano juicio, puede creer que un ser querido desaparezca, sin mas. Yo si. Creo que esa es la misión de Dios. Jodernos. Primero nos crea, y luego nos quita la vida. Sin mas. Sin dejar que nos despidamos, sin darnos opción a morir. Dios deberia preguntar primero si queremos morir en este momento, porque puede darse la posibilidad que no queramos irnos del mundo.
El entierro ha acabado. Me dirigo al coche. Alvaro se viene conmigo. No hablamos. Solo oimos nuestras respiraciones. Nuestros latidos. Nuestro cerebro trabajando como nunca lo ha hecho, recordando a Mario. La muerte de mi mejor amigo me ha abierto los ojos. Ha sido una llamada de atención. La llamada de atención mas cruel que se puede dar. No puedo seguir asi, aqui. Tengo que cambiar. Tengo que escribir, tengo que hacer realidad mis sueños, tengo que eliminar mis miedos, tengo que conseguir ser otra persona. No quiero ser yo, Quiero ser Mario.
- Alvaro
- Dime Pastor.
- No te preocupes, todo saldra bien. Hay que seguir adelante. Me entiendes.
- Creo que va a ser imposible.
- Ya veras como no. La vida se nos va de las manos. Y hay que agarrarla fuerte, para que no se vaya. Hay que hacer todo lo que deseemos, antes de que se nos escurra.
- Pero Pastor, Nunca sabemos cuando nos va a tocar a nosotros.
- Por eso, Alvaro, por eso.
No volvemos a hablar en todo el camino. Dejo a Alvaro en casa. Aparco el coche enfrente de mi casa, y doy una vuelta.
Esta vez, Freud no va a conseguir que no piense. Ningun mecanismo de defensa me detendra. Tengo que hacer algo con mi vida. Me voy. Me voy de la ciudad. Me voy a la capital. Seguro que alli podre cambier. No conozco a nadie. No conozco nada. Si. Tengo que conseguir dinero, me digo. Tengo ahorrado algo de dinero. Poco, pero para empezar esta bien. Encontrare algo, hasta que mi obra maestra aparezca. Hasta que una editorial publique mi libro. Entonces, vivire de lo que me gusta, escribir. Estas loco, dice mi cerebro. Jamas te publicaran. Muevo la cabeza. Funciona. Freud ha vuelto a ganar. Pero no ha conseguido que mi deseo se quede grabado en mi ser. Estoy dispuesto a hacerlo. Me voy a ir de casa. Mis padres no se opondran. Estan deseando perderme de vista. y yo a ellos. Solo hay un problema. Mi novia.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27699429-114719914317851738?l=diariodelhombreoruga.blogspot.com'/></div>Pastornoreply@blogger.com0