tag:blogger.com,1999:blog-274237842008-07-24T22:09:34.979+02:00El Tribunal de Areópagabertihttp://www.blogger.com/profile/10647201435947358974noreply@blogger.comBlogger75125tag:blogger.com,1999:blog-27423784.post-75045876185601579662008-07-21T05:28:00.005+02:002008-07-22T00:46:16.386+02:00Una crítica al Derecho Natural<div align="justify"><br />La mayoría de los liberales fundamentan su defensa del mercado libre <strong>apelando tanto a los derechos individuales (1) como a los beneficios prácticos de la libertad (2)</strong> entendida como no coacción: es decir, no sólo tenemos derecho a que el Estado y terceros en general no intervengan en nuestro ámbito privado sino que además esto es una condición <em>sine qua non</em> para el progreso económico. A veces se acentúa la importancia de la libertad sobre la eficiencia dinámica (en este sentido, es famosa la respuesta que Hans-Hermann Hoppe* le dio a Carlos Rodríguez Braun cuando le preguntó por qué el mercado libre es eficiente: “That’s a happy coincidence!”), pero en general se entiende que están íntimamente imbricadas (y se supone un círculo causal). </div><div align="justify"><br />La segunda parte de la argumentación –la eficiencia- es fácil de “demostrar”, si la consideramos una hipótesis (desde la teoría económica y desde la evidencia empírica: basta un análisis comparativo); sin embargo, la primera parte –la superioridad de los derechos individuales, concreciones del derecho de propiedad- <strong>puede llegar a ser un dogma,</strong> ya que si justificamos esa superioridad, como es habitual, apelando a la eficiencia que genera su protección (es decir, apelando a la segunda parte de la argumentación), nos quedamos con que la primera parte de la argumentación está desnuda, es decir, es un argumento para la defensa del liberalismo pero en sí funciona como una subtesis que no ofrece pruebas. <strong>O bien prescindimos de ella porque es redundante o bien tenemos que elaborar una justificación. </strong>Pues bien, parece que al justificar el fundamento de los derechos (cualquiera de ellos, ya que en una declaración tienden a no reconocerse jerarquías en el conjunto), sólo <strong>hay una disyuntiva: positivismo jurídico o iusnaturalismo.</strong> Obviamente esto es una gran simplificación, pero creo que las ramificaciones y matices al final pueden adscribirse a una de las dos alternativas. Los liberales rechazamos que el Derecho sea Derecho simplemente por haberse positivizado (aunque no es sólo ésta la tesis de los iuspositivistas), así que en general nos aferramos al iusnaturalismo. </div><div align="justify"><br />Ambas posturas son teóricamente muy problemáticas (David Friedman, anarcocapitalista, se dio cuenta de esto y prefirió atrincherarse, muy fructíferamente por cierto, en su <em>The machinery of freedom</em>, en la segunda parte de la argumentación, la de la eficiencia relativa; paradójicamente suena tan pragmático como Richard Rorty), pero <strong>voy a centrarme en el iusnaturalismo –liberal o no liberal: se cambia el contenido de la “naturaleza humana” pero el envase argumental es el mismo- porque me parece que está muy sobrevalorado,</strong> aunque no tengo suficientemente trabajada una alternativa. Es un esbozo de crítica que le debo desde hace tiempo al spoonerianísimo <a href="http://kill-lois.blogspot.com/">Stewie.</a></div><div align="justify"><br />Básicamente veo dos ejes de problemas:</div><div align="justify"></div><div align="justify"><br /><strong><em>1. Los problemas de la revelación:</em></strong> desde un punto de vista iusnaturalista, los derechos, en tanto que responden a principios normativos ajenos a la voluntad humana, tienen que ser revelados, no pueden ser convenidos, y las fuentes de revelación no arrojan ninguna seguridad.<strong> O bien se deducen de la “evidencia racional”</strong> (¿pero acaso la racionalidad opera en una tábula rasa? O incluso, ¿es totalmente válida la racionalidad empleada –círculos hermenéuticos, prejuicios, tradición- en las ciencias humanistas o del espíritu, como establece Dilthey?) <strong>o bien se deducen de la supuestamente objetiva “naturaleza humana”.<br /></strong><br />Este es un concepto sumamente resbaladizo, porque hay muchas capacidades privativas (aunque sea en grado) del ser humano que inciden en su “especialidad”, <strong>pero (1) ¿cómo se vinculan con los derechos?</strong> Por ejemplo, decir que el derecho de propiedad del ser humano se basa en que éste posee inteligencia emocional y capacidad de previsión del comportamiento ajeno es una falacia, porque no hay causalidad, sólo existencia de ambos elementos y correlación positiva. <strong>Y (2) ¿cómo se consigue una definición cerrada de lo que es el ser humano sin caer en platonismos?</strong> Porque si pretendemos realizar una definición sintética, basada en la observación de la realidad, nos encontraremos con una <strong>explosión de modelos culturales, y no hay ser sin tiempo y sin lenguaje </strong>(¡me temo que he caído en Heidegger!), por lo que para que cuadre el argumento de la “naturaleza humana” hay que hacer trampa y tomar como válidos solamente a los sujetos occidentales. Y ni aún así funciona. </div><div align="justify"><br /><br /><strong><em>2. Los problemas de la diversidad:</em></strong> el iusnaturalismo no puede lidiar <strong>ni con la multiplicidad de éticas, ni con el conflicto cultural </strong>(ni en un sentido sincrónico ni diacrónico) a no ser, obviamente, que sostenga que la Humanidad nunca ha cumplido su “naturalidad” (lo cual no deja de tener su gracia). Es decir, si el derecho se va a justificar en base a la naturaleza, lo razonable es que el derecho se cumpla casi siempre (las excepciones las consideraríamos “antinaturales”). El problema es que las excepciones son la regla, con lo cual el argumento ya no puede ser la naturaleza (que implica normalidad): <strong>el “ser” y el “deber ser” están siempre demasiado alejados, lo cual nos dice que o bien el “deber ser” es demasiado ambicioso</strong> (y creo que no muchos estaremos dispuestos a aceptar esto) <strong>o bien debemos renunciar al argumento de la naturaleza (porque el “ser” no se puede cambiar).</strong> Además, de la simple observación de la <strong>multiplicidad de éticas (es decir, de la simple observación de su choque, del conflicto cultural),</strong> ya podemos deducir, no que no pueda haber una sola ética subyacente mínima, pero sí que no hay una ética natural y espontánea. Nótese que no he dicho que no pueda haber un consenso normativo (por el momento siento simpatía por el “universalismo reiterativo” de Michael Walzer, pero me parece demasiado cínico para mi rosada juventud); simplemente, no niego el hecho del conflicto cultural, lo cual me lleva a negar la naturalidad de los derechos. </div><div align="justify"><br /><br />Como vemos, <strong>el primer eje de problemas es bastante complejo de resolver porque saca a relucir profundas discrepancias epistemológicas, </strong>y para resolverlo tendríamos que retrotraernos a prácticamente el principio de las ciencias sociales. Pero sería posible solucionarlo, siendo indulgentes con el método empleado (seguramente poco escrupuloso), porque puede plantearse incluso como una cuestión de operatividad.<br /><br />El segundo, por el contrario, responde más a una cuestión de cabezonería, de empeñarse en retorcer la realidad para que se adapte a la teoría, <strong>para no afrontar ese momento de vacío que sucede a la demolición de un modelo que se desvela completamente irreal: si hay y ha habido tantos códigos jurídicos, estatalizados o no, es imposible que exista un derecho natural. </strong>Sí es posible que existan unos mínimos éticos comunes, pero desde luego no naturales sino razonados, negociados y, en gran medida, contingentes. </div><div align="justify"> </div><div align="justify">*Corrección: ¡Fue Popper!<br /></div><div align="justify">------------------------------------------------------------------------------------------------- </div>bertihttp://www.blogger.com/profile/10647201435947358974noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-27423784.post-70796470948172285102008-07-21T03:19:00.004+02:002008-07-21T03:44:13.576+02:00Fin del impasse<div align="justify"><br /><em>Diario de descubrimientos abandonado, bitácora de indignaciones aparcada, diálogo que finalmente se truncó porque una de las partes se fue a beber vodka, óleo en el que ya no se expresa nada.</em> Tiene muchos nombres (muchas perífrasis) un blog muerto. </div><div align="justify"><br />Entradas con cuenta gotas por la poca ilusión por seguir rascando. Las <strong>razones</strong> tienen que ver tanto conmigo como con el contexto. Las palabras clave son desencanto y agotamiento; la muerte no tiene nada de particular, y tampoco la resurrección: son reacciones razonables al proyecto y al presente, y sucesos habituales del tiempo, lineal como yo aún lo pienso. </div><div align="justify"><br />El caso –viejo conocido ya de aquellos preocupados a los que se lo he explicado en e-mails o bares– es que <strong>no sabía para quién escribir,</strong> puesto que entendía que después de tantos años conociéndonos y/o leyéndonos (¿dos, tres, cuatro?), todo era <strong>redundante.</strong> Sobre liberalismo, tanto lo que yo pudiera decir como lo que yo pudiera leer. Aburrimiento y hartazgo, dicho con otras palabras. El efecto principal que esto produjo fue el abandono o, más bien, la sustitución: las discusiones, por una parte, se han producido o en el <a href="http://juandemariana.org/">Instituto Juan de Mariana </a>o fuera de la red (en la universidad y en las citas, paradójica y fundamentalmente) y, por otra, han aumentado los monólogos introspectivos (o notas al margen de los volúmenes, si se quiere). Además, y esto tiene que ver con el contexto, <strong>Red Liberal fue asediada –o así lo percibí yo- por los discursos del <em>a ver quién la tiene más larga,</em> </strong>lo cual, si bien fue divertido al principio (también yo participé alegre en eso, salvando los vericuetos de la expresión falocéntrica: rebusquen el narcisismo gratuito en mis primeros tiempos, en el archivo de la derecha), al final me asqueaba profundamente. </div><div align="justify"> </div><div align="justify"></div><div align="justify">Cosas del tiempo, como digo. Perversiones del acomodamiento intelectual y corrupción del debate, que bajo mi saturado punto de vista no se regía ya por la búsqueda del conocimiento (tras Kuhn, creo que esto suena inocente) o, más bien, del “esquema de disensos”, sino por la terca contraposición de posiciones premeditadamente inamovibles: <em>yo sé esto, tú lo otro, y no vamos a ceder, sólo vamos a desplegar nuestro abanico de coqueta espadachina retórica. </em>En fin, que me aspen si no soy una apasionada de la estética y de la bulla, pero todo tiene un límite.</div><div align="justify"><br />La solución inmediata fue el abandono del blog. Luego se me ocurrió matarlo. Sin embargo, esto no fue posible, puesto que no me decidía: ¿pastillas o Smith&amp;Wesson? Demasiadas fidelidades literarias referenciales detrás como para poder elegir. Así que, con el tiempo, he decidido <strong>resucitarlo.</strong> Aunque <a href="http://www.juandemariana.org/autor/1238/berta/garcia/faet/">he seguido en el Instituto Juan de Mariana,</a> ahora vuelve a apetecerme (¿será por el nuevo panorama?) escribir aquí. Porque creo que <strong>casi nada está claro;</strong> la epistemología misesiana no ha conseguido borrar totalmente esa tendencia mía, cíclica, al nihilismo. Así, con esta convicción tan relativista, doy por finalizado mi primer impasse. </div><div align="justify"><br />Quisiera no obstante avisar o informar (considérese este post como una presentación de contenidos o, mejor dicho, como una presentación de la contingencia y multiplicación de contenidos) de que, aunque esté felizmente alojada en <a href="http://www.redliberal.com/">Red Liberal </a>y sea ideológicamente liberal, voy a ampliar los temas y –espero- los tipos de lectores, porque si hablo siempre de lo mismo me ahogo. Es una cuestión de supervivencia y de autosatisfacción. En cuanto a la frecuencia, que no se considere la escasez como un signo de un nuevo <em>cul-de-sac,</em> sino más bien como una señal de que estoy hasta el cuello de trabajos, viajando o (y esto será lo más habitual) sufriendo mi abismal mal de Montano (¡no es broma!), probablemente <a href="http://tristeycaliente.blogspot.com/">aquí </a>o en mi cama. O no: a veces simplemente huyo de Internet por un tiempo y me pego a las páginas de PH neutro o cartoné (anacoreta que es una). </div><div align="justify"> </div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify">Espero, en cualquier caso, que la mayoría de lo que trate en El Tribunal siga siendo interesante, tanto para los que vengan de Red Liberal como para los que desemboquen en este lugar por casualidad, curiosidad o ganas extremas de dulce pelea.<br /><br /><strong>-------------------------------------------------------------------------------------------------</strong></div>bertihttp://www.blogger.com/profile/10647201435947358974noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-27423784.post-33134590436057640562008-05-07T00:32:00.004+02:002008-07-21T04:28:24.998+02:00UN LÍMITE PARA LA TEORÍA DE LA ELECCIÓN PÚBLICA, UNA VENTAJA PARA LA ESCUELA AUSTRÍACA, Y UN PROBLEMA PARA AMBAS<div align="justify">La teoría de la elección pública tiene un límite claro (que admiten sus propios teóricos; por ejemplo, Pizzarno): <strong>los límites de la racionalidad, tanto estratégica como paramétrica.</strong> Si la conducta de un individuo no responde a criterios racionales, maximizadores de utilidad y minimizadores de costes, queda excluida de la explicación, por transgredirla. Sin embargo, a una teoría que pretenda explicar toda y cada una de las acciones humanas –explicar los motores básicos que impulsan a la acción- debemos exigirle un poco más. <strong>No es serio que cuando una conducta no cuadre se opte por excluirla del modelo por “marginal”. La Escuela Austríaca (EA) lidia mucho mejor con esta problemática</strong> pero, como ahora comentaré, no se libra del todo de ella, especialmente por el caso particular de los límites de la acción racional que es la nebulosa definición de las identidades. Por un motivo: lo racional afecta a la coherencia o incoherencia consciente entre fines y medios, no al contenido.</div><div align="justify"></div><div align="justify"><br />¿Por qué situamos el límite de la Public Choice (PC) en la frontera de la racionalidad? Primero habrá que definir qué es la racionalidad; precisamente porque la racionalidad a la que apela la EA es diferente a la de la PC, aquélla soluciona el problema mejor que ésta. La PC considera que una conducta es racional en tanto que se maximice la utilidad y se minimicen los costes, como ya he comentado. <strong>Esta definición es un poco restrictiva porque presupone un cierto razonamiento matemático</strong> (aunque sea implícito e incluso intuitivo, hay que <em>restar</em> costes a utilidad, lo cual es un esfuerzo prescindible y, como condición teórica, está metida con calzador, por mucho que se pretenda que es un toque científico). En realidad, cuando se plantean los axiomas de la conducta racional, se establece que ésta se basa en unas <strong>preferencias jerarquizadas y no contradictorias.</strong> Este punto de partida coincide con el de la EA y, de hecho, <strong>subyace claramente un razonamiento ordinal</strong>, en el que la unidad de medida de la utilidad es completamente íntima y subjetiva. El problema es que <strong>cuando se aplica este presupuesto al “cálculo” de la utilidad, como es natural, el razonamiento se vuelve cardinal, </strong>y se establece, por comodidad, que la unidad de medida sea el dinero. Cuando de repente aparece un extraño individuo que no sólo no razona cardinalmente sino que además su forma de medir su utilidad es indeterminada y etérea y la utilidad a la que se refiere no es la suya propia sino la del prójimo (individuos “kantianos” como los llama Ludolfo Paramio), la teoría de la PC no puede más que sorprenderse y cambiar de tema… </div><div align="justify"></div><div align="justify"><br /><strong>Esta laguna la cubre la EA con facilidad:</strong> el contenido de la utilidad (la “dirección” si se quiere: tanto si el criterio es uno mismo como si son los demás) es absolutamente irrelevante, en el mismo sentido en que lo es también la unidad de medida (porque ésta puede existir o no existir, ser fija o ser variable, ser caprichosa o estar definida, etc.). <strong>Lo único relevante es la jerarquía de preferencias, de fines y de medios para alcanzar fines.</strong> Ni siquiera es imprescindible que entre sí sean coherentes, porque primero se pretenderá realizar una y luego otra (y si una ya está realizada, no cuenta como preferencia, por lo que la que antes era la segunda ahora pasa a ser la primera y no hay contradicción posible: <strong>hay relevo</strong> en la jerarquía). Por eso el ejemplo del individuo “kantiano” no nos da ningún quebradero de cabeza: tan “racional” será la conducta de un individuo cuya preferencia primera sea “la lucha por el respecto al medio ambiente” como la de un individuo que sienta predilección, más bien, por “los descapotables azules”. </div><div align="justify"></div><div align="justify"><br /><strong>Ahora bien: sí existe la conducta irracional.</strong> Ésta es independiente del contenido de los fines y medios subjetivos; donde pongo el acento es en la relación de los unos con los otros. Si un individuo que persigue el fin X decide hacerlo mediante Y y, sin embargo, no consigue finalmente X, no es porque sea <em>irracional</em> o <em>contradictorio </em>sino porque <em>se ha equivocado</em> (ha sobreestimado la efectividad de Y o lo ha utilizado mal, por desconocimiento). </div><div align="justify"></div><div align="justify"><br />La conducta irracional es, por el contrario, la contradictoria: o bien dos fines se contradicen entre sí y se suceden continuamente porque son igualmente valorados (“te quiero y te odio”), o bien el individuo, aún conociendo la poca efectividad del medio Y respecto a su fin X, recurre a Y. Este problema no se puede eliminar, y afecta tanto a la PC como a la EA. <strong>La gracia está en que, para la EA, éste es un proceso psicológico interno, en el cual nadie debe intervenir,</strong> mientras que para otras corrientes (no me atrevo a acusar a la PC porque realmente no han propuesto esta solución explícitamente; la EA se ha adelantado al argumento) esta contradicción, si es percibida desde fuera de donde se produce (el sujeto mismo), puede cancelarse mediante la intervención racional. Es aquello de “ser libre hasta para ser tonto” o, en el bando contrario, “vamos a ilustrar a los ignorantes para que sean libres”. </div><div align="justify"></div><div align="justify"><br />Ahora que voy a plantear la problemática de la identidad, tengo que insistir en que ésta nada tiene que ver con la libertad; sí con la influencia y la socialización. </div><div align="justify"></div><div align="justify"><br />Hay momentos en la vida de determinados individuos –que no podemos excluir del modelo porque sería hacer trampa- en que <strong>no existe una jerarquía de preferencias.</strong> Lo normal es que sí haya una, pero tan general y abstracta que no abarca las decisiones a corto y medio plazo: son las <strong>crisis de identidad.</strong> Lo cierto es que cada vez que compartimos opiniones con amigos o conocidos, si nos convencen, nuestra identidad varía. Evolucionamos cada día, y cada día introducimos matices en nuestros esquemas mentales. Normalmente estas variaciones no desestabilizan la jerarquía habitual y general de preferencias, pero supongamos que esto sucede. Entonces habrá que cambiar el ejemplo, porque una conversación normalmente no le cambia el sistema de valores a nadie; refirámonos mejor a lo que Pizzorno llama “reductio ad Amazoniam”: supongamos que un individuo viaja en un avión que se estrella en medio de la selva. Su sistema de preferencias da un vuelco de ciento ochenta grados: no sólo tendrá que sobrevivir sino que, además, una vez encuentre una pequeña sociedad de nativos, tendrá que integrarse en ella. ¿En base a qué valores? En base a… ningún valor en concreto, porque no sabe nada de la selva, no sabe qué hacer ni para qué: cree que va a morir y se queda agazapado. Luego se mueve, por hacer algo; luego encuentra a los indígenas y los imita. Cuando hay una pérdida de identidad (esto es un caso extremo, pero a menor escala los hay a montones, y sí tienen importancia teórica aunque normalmente se desprecien), el individuo no actúa en base a unas preferencias sino que <strong>actúa <em>para </em>establecer sus preferencias. </strong>Es decir, construye su identidad actuando, como siempre, pero partiendo de nada (con la volatilidad que ello implica).</div><div align="justify"></div><div align="justify"><br /><strong>El razonamiento ya no sería ordinal:</strong> habría una preferencia que, una vez satisfecha, generaría otra, y así lineal y sucesivamente. La preferencia siguiente se deriva de la anterior o del entorno. <strong>Esto no altera la validez del presupuesto austríaco pero sí puede alterar su enunciación</strong> (nótese que el hecho de que haya diferentes formas de construcción de los valores no niega su esencial subjetividad, aunque sí matiza la relación entre fines y medios porque puede no haber plural). Cuando haya preferencias, lo fundamental será la jerarquía; pero cuando no haya nada o sólo una preferencia, el individuo no percibirá tan bien la importancia de hallar buenas correlaciones entre fines y medios y, por tanto, el curso de su acción (no el contenido necesariamente) no se diseñará en base a criterios racionales. Tal vez se diseñe caprichosamente, o por observación (influencia y socialización como adelantaba antes). No quiero decir que cuando no haya crisis de identidad no habrá influencia del entorno, sino que lo que sin crisis de identidad es sólo un factor más de la construcción de las preferencias, con crisis lo es todo (y no son entornos variables sino uno sólo e inmediato). Esto es de algún modo equivalente a decir que tanto menos pesará el entorno nuevo cuanto menos profunda sea la crisis. </div><div align="justify"></div><div align="justify"><br />Como era previsible, ya hay quien ha manipulado esta problemática y ha proclamado que los publicistas “se aprovechan” de las crisis de identidad para “imponer” la moda. Esta torticera maniobra es demasiado obscena como para tomarla en serio… Siempre que alguien trata de enriquecer las teorías de la formación de identidades y pirámides de preferencias (más allá de la vacía –por obvia- “experiencia+socialización=valores=predisposiciones” de los teóricos de la cultura política), surge algún listillo que mete el tema de libertad, el marketing y los malvados capitalistas “que eligen lo que consumimos y lo que no”. Esta última afirmación, por cierto, es una de las más patéticas que he oído sobre el capitalismo, y está <a href="http://www.juandemariana.org/comentario/868/capitalismo/crea/modas/">más que refutada. </a></div><div align="justify"></div><div align="justify"><br />En conclusión: la EA está más capacitada que la PC (y evidentemente mucho más que otras corrientes; si no las trato aquí es porque es demasiado obvio; tómese como ejemplo la construcción de la identidad según Marx, que no puede ser más vergonzosa) a la hora de <strong>definir la subjetividad de los motores de la acción, sin perjuicio de definir las construcciones.</strong> No obstante, no hay que huir de las matizaciones, porque esas matizaciones, aunque queden menos elegantes en una teoría general, pueden salvarnos de excluir, por oportunismo, casos que existen y que tienen que ser teorizados como cualquier otro. </div>bertihttp://www.blogger.com/profile/10647201435947358974noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-27423784.post-67432212020169959942008-03-18T21:37:00.004+01:002008-07-21T04:20:50.195+02:00¡Nuevo autor ancap!<div align="justify">Los ancaps monárquicos (<a href="http://www.juandemariana.org/comentario/1951/critica/hoppe">ejem</a>) comeniños estamos de enhorabuena. <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Jonathan_Swift">Jonathan Swift</a>, el satírico escritor irlandés, autor de <em>Los viajes de Gulliver</em>, resulta que era ancap, muy ancap, ya en la temprana fecha de 1729. Incomprensiblemente, se nos había pasado por alto. Su artículo “<a href="http://art-bin.com/art/omodest.html"><strong>Una modesta proposición para evitar que los hijos de los pobres de Irlanda sean una carga para sus padres o su país, y para hacerlos útiles al público”</strong> </a>es de una actualidad realmente prodigiosa. Y de innegable valor anarcocapitalista.<br /><br />Su tesis queda resumida en el siguiente párrafo:<br /><br /><em>Me ha asegurado un joven americano muy entendido que conozco en Londres que un tierno niño saludable y bien criado constituye, al año de edad, el alimento más delicioso, nutritivo y sano, ya sea estofado, asado, al horno o hervido; y yo no dudo que servirá igualmente en un fricasé o en un guisado. </em></div><em><div align="justify"><br /></div></em><br /><br /><div align="justify"></div><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5179186865542312578" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" height="207" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_GvkeF35QeFw/R-ArA4IEsoI/AAAAAAAAAC8/qx0wiG-hmYo/s320/postsat.jpg" width="128" border="0" /><br /><div align="justify"><br />Ancaps del mundo: no dejemos de leer al ilustrado Swift. No lo supera ni Rothbard. Sugiere recetas y recomendaciones muy buenas sobre cómo comer (comer bien, con gusto, con estilo y economía) niños. ¿Quién dijo que los ancaps no tenemos una tradición? Dudo mucho que los minarquistas puedan presumir de contar entre sus filas a autores de tanta categoría literaria. </div>bertihttp://www.blogger.com/profile/10647201435947358974noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-27423784.post-68125894522507713092008-03-18T14:35:00.004+01:002008-07-21T04:23:05.247+02:00Plan de libros<div align="justify">Contesto un poco tarde, en plena tormenta redliberaliana, el meme de los libros (<a href="http://www.liberalismo.org/bitacoras/1/4890/">vía Rallo</a>). Funciono normalmente por tandas, que intento circunscribir temporalmente, aunque algunos libros los voy arrastrando. Mi tanda Fallas-Semana Santa-San Vicente es la siguiente:<br /><br />-<strong><em>Del asesinato considerado como una de las bellas artes</em> (Thomas De Quincey)</strong>: un clásico muy cortito que hace tiempo que voy retrasando.<br /><br /><em><strong>-Leftism: from de Sade and Marx to Hitler and Marcuse</strong></em> <strong>(Eric von Kuehnelt-Leddihn)</strong>: autor recomendado por el profesor Miguel Anxo Bastos Boubeta. También lo he ido retrasando porque lo poco que he ojeado es bastante denso y me da pereza. Sólo me interesa, de todas formas, la parte de La izquierda en la Historia y la distinción entre liberalismo falso y real (¡a ver qué dice…!)<br /><br /><strong><em>-Antología del humor negro</em> (André Breton):</strong> ¿qué criterio extraño habrá utilizado para meter en un mismo volumen a Carrol, Rimbaud, Lautréamont, Duchamp, Dalí, Prévert, Gide…? La selección de autores no tiene desperdicio, y el prólogo tampoco. Son “rarezas”, por ahora bastante divertidas.<br /><br /><strong><em>-Un día de cólera</em> (Arturo Pérez-Reverte):</strong> sí, he sucumbido a la machacona publicidad, pero tengo justificación moral porque el experto lector <a href="http://ude-uc3m.blogspot.com/">JJ de UDE</a> me ha dado el visto bueno. ¡La portada es tan bonita…! E incluye un plano del Madrid del 2 de Mayo. Eso sí: es un sablazo. Por el momento es estilo Pérez-Reverte total, y es lo que quería. Nada de sorpresas cursis y prefabricadas como en <em>El pintor de batallas.<br /></em><br /><em>-</em><strong><em>Les dones i els dies</em> (Gabriel Ferrater): </strong>si sobrevivo, me adentraré en su viuda, Marta Pessarrodona, que me cautivó hace unos días en el Festival de Poesía de Oliva.<br /><em><br /></em><strong><em>-El percherón mortal</em> (John Franklin Bardin):</strong> recomendado por la sabia dependienta de la librería Ramon Llull de Valencia (id: es genial, siempre acierta). Ya lo tengo casi acabado y os lo recomiendo. Es corto, fácil de leer y desternillante, al tiempo que rallante. Ligero y, por tanto, perfecto para periodos vacacionales.<br /><br /><em>-</em><strong><em>Gödel, Escher, Bach. Un eterno y grácil bucle</em> (Douglas R. Hofstadter):</strong> este es el libro que más ansiaba leer (se me reabrió de repente el interés tras <em>Borges y la matemática</em> de Guillermo Martínez) y no me está decepcionando, de hecho me está atrapando. Puesto que es un tochazo, trascenderá la tanda Fallas-Semana Santa-San Vicente. Lo saborearé tranquilamente.<br /><br />Como veis, me influyen bastante las recomendaciones y estoy siempre dispuesta a engrosar la lista de tops, así que si alguien tiene alguna interesante que hacerme… estoy abierta a vuestros fetiches. Se aceptan orientaciones sobre novela negra (más allá de Chandler y Hammett) y sobre cualquier otro estilo o tema, siempre que no traten de griales y sociedades secretas o apelen a Coelho, Benedetti, Millas y demás progre-tópicos.<br /><br />Paso el meme, si no lo han hecho ya, a <a href="http://ude-uc3m.blogspot.com/">los chicos de UDE</a>, a <a href="http://www.desdeelexilio.com/">Luis I. Gómez de Desde el exilio</a>, al <a href="http://neoconomicon.wordpress.com/">Neoconomicón</a>, a <a href="http://tabula-blog.blogspot.com/">Eduardo Robredo</a>, a <a href="http://liceodemoinelos.blogspot.com/">Iracundo</a> y a <a href="http://inexistentes.blogspot.com/">Omnipunctum de Pensamientos inexistentes</a>. </div>bertihttp://www.blogger.com/profile/10647201435947358974noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-27423784.post-58761321265084914432008-03-11T00:38:00.003+01:002008-07-21T04:21:47.794+02:00Gana la desproporcionalidad<div align="justify"><br />Al Doríforo le daría un pasmo si se diera una vueltecita por nuestro sistema electoral. No hay equilibrio, no hay proporcionalidad, no hay simetría, no hay belleza. Canon digital sí (¡horror!), pero canon policletiano… ni de coña. Hay gente cuyo voto no vale un centavo y hay gente cuyo voto vale su peso en oro. Los hay que cuentan más que otros. Y los hay pringados, y los hay llorosos. No me extraña: <strong>ha ganado el bipartidismo (¿es positivo que los radicales se integren en el PSOE?) y, sobre todo, ha ganado la desproporcionalidad. Esto sencillamente hiere a los ojos. </strong>No es cuestión de liberalismo ni de no liberalismo: es cuestión de higiene. Pervierte lo más básico, que es aquello de (tan denostado por cierta raza intelectualoide) <em>un hombre, un voto</em>. <strong>Más proporcionalidad no tiene por qué traducirse en más liberalismo pero, desde luego, si aspiramos a que se filtre alguna política liberal –si en algún momento del futuro futurísimo existe-, hay que inclinar la balanza en detrimento de la “estabilidad” a favor de la “pureza”.</strong> Pureza de relación entre inputs y outputs, y pureza en la representación. Los liberales somos minoría… minoría absoluta, de hecho. Ni siquiera existimos políticamente. Si algún día lo hacemos, sólo obtendremos representación parlamentaria con un sistema electoral proporcional que apueste por plasmar fielmente la realidad. Aunque sea una realidad muy pequeñita como la nuestra.<br /><br />Comparemos el ideal con lo que hay. El cálculo que propongo es claramente utópico: es la máxima proporcionalidad y, además, sobre el total de votos nacionales. Por eso no tiene más utilidad que ilustrar la desproporcionalidad de nuestro sistema electoral y en ningún caso es una propuesta seria de reforma (eso sería mucho más complicado y no sabría ni por dónde empezar). Sólo dos apuntes previos: utilizo el número de escaños existentes y no propongo otro número porque me parece suficientemente alto como para permitir pluralidad y suficientemente bajo como para lograr gobernabilidad, pero no entro a valorar por comunidades (es más, el cálculo es sobre la suma total de votos); no pongo cláusula de exclusión y muestro los decimales relevantes. Si tuviera que proponer una, propondría que fuera por encima del 0´5% del total de votos (se quedaría sin escaño, por ejemplo, Na-Bai). Si tuviera que proponer un sistema para repartir los escaños resultantes de la suma de los partidos que no obtienen representación parlamentaria (que según el cálculo que utilizo serían unos 15), propondría la fórmula D’Hondt, pero sólo a ese nivel. Y en cuanto a los decimales… no sabría qué hacer con ellos. Pero insisto, esto no es un supuesto sensato ni científico, es únicamente una manera de hacer más gráfica la injusticia de la desproporcionalidad (aunque no presento ninguna gráfica, qué paradoja).<br /><br />Utilizo los datos de <em>El Mundo</em> de hoy 10 de marzo de 2008. Siendo el total de votantes 23.700.743 y el número de escaños 350, <strong>1 escaño = 67.716’4 votos.<br /></strong><br />Dividimos y los escaños se repartirían como sigue:<br /><br />-<strong>PSOE: 159’4 escaños,</strong> con 10.792.615 votos. <strong>En realidad tiene 169… 10 más.</strong><br /><br /><strong>-PP: 146’3 escaños</strong>, con 9.907.038 votos. <strong>En realidad tiene 154… 8 más.</strong> La diferencia entre PSOE y PP, de 3’6 puntos, se traduciría en 13 escaños, no en 15.<br /><br /><strong>-Ciu: 11 escaños,</strong> con 745.643 votos. Es la única fuerza que ve sus votos transformados en escaños de forma muy proporcional<br /><br /><strong>-PNV: 4’46 escaños</strong>, con 302.242 votos. <strong>En realidad tiene 6… Cinco escaños más que UPyD, con los mismos votos.<br /></strong><br /><strong>-UPyD: 4’43 escaños,</strong> con 300.106 votos. <strong>En realidad tiene 1… Vergonzoso.<br /><br />-IU: 13’93 escaños (14)</strong>, con 943.773 votos. <strong>En realidad tiene 3… Es decir, 11 menos de lo que les correspondería si hubiera máxima proporcionalidad. ...Aún más vergonzoso.<br /></strong><br /><strong>-BNG: 3 escaños,</strong> con 205.152 votos. <strong>En realidad tiene 2…<br /></strong><br /><strong>-Na-Bai: sin escaño,</strong> con 62.073 votos. <strong>Y en realidad tiene 1.<br /></strong><br />El más beneficiado siempre es el partido ganador. Le sigue el segundo partido. El tercero la palma, así como aquellos cuyos votos estén muy dispersos por diferentes comunidades autónomas. ¿No es ilógico? Antes no. Nuestro sistema electoral fue diseñado para favorecer la estabilidad y dejar entrar a partidos de altas concentraciones territoriales, después de una dura dictadura, con una pluralidad altamente limitada (igual de alta, más o menos, que su capacidad represora). Pero España ha cambiado (ha crecido: no es posible vestir con un trajecito de la comunión a un señor que ya pasa de la treintena) y esta farsa no da más de sí. </div>bertihttp://www.blogger.com/profile/10647201435947358974noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-27423784.post-26386814085555650112008-02-12T03:13:00.001+01:002008-07-21T04:22:26.182+02:00Soy campana<div align="justify">¡Jolines! ¡Qué sorpresa! ¡Menos mal que me lo ha dicho usted, señorito Soria, que si no…! ¡Cómo iba yo a llegar solita a <a href="http://www.abc.es/20080207/sociedad-sociedad/mujer-espanola-diabolo-campana_200802071349.html">tan compleja conclusión</a>! Pero lo cierto es que eso de <strong>campana, cilindro y diávolo</strong> me suena de algo… ¿Será de la Cosmopolitan: <em>qué vaquero ponerte según la forma de tu cuerpo</em>? Puede ser, puede ser…<br /><br />Pero también me suena del colegio, de la cruel pubertad, ay. Estaba lo de <strong>“tabla de planchar”</strong> para las sin-curvas-flacas, y lo de <strong>“armario”</strong> para las sin-curvas-gorditas (o directamente <strong>"machomen"</strong>). Para las de cintura estrecha y anchas caderas, triunfaba aquello de <strong>“avispa”.</strong> La rellenita sin más, normalmente era un <strong>“balón”.</strong> La delgaducha, un <strong>“fideo”.</strong><br /><br />Fíjense, poniéndonos más formales, que podemos clasificar los cuerpos femeninos también según las letras y los números: <strong>“8”</strong> o <strong>“B”</strong> (equivalente a la <em>mujer-diávolo</em> soriana: anchos hombros y anchas caderas), <strong>“A”</strong> (hombros estrechos y caderas y muslos anchos), <strong>“V”</strong> (busto notable y cintura estrecha), <strong>“R”</strong> (patilarga pero con barriguita)…<br /><br />Por no hablar de las metáforas íntimas que seguro todos ustedes han practicado. <em>¡Ay, querida, tu cuerpo es como un cruel reloj de arena</em> (mujer-diávolo)! <em>¡O como una dulce macedonia (</em>por ejemplo: dos naranjas como delantera más una sandía como trasero hacen una mujer-campana)<em>!<br /></em><br />Se me ocurre también una clasificación artística: la <em>diávolo</em> es la <strong>Rubens o Lempicka</strong>; la <em>campana</em> es la <strong>Dalí</strong> o <strong>Pin-up</strong>; la <em>cilindro </em>es <strong>Jordi Labanda</strong>…<br /><br />A estas conclusiones (creo humildemente que más completas que las del Gran Estudio) he llegado gracias al conocimiento acumulado de las revistas de moda y gracias mi capacidad observadora (una, que se ha cambiado en muchos vestuarios y, además, vaya, es chica). <strong>Y sin</strong> <strong>gastarme un duro. Soria se ha gastado un millón y medio de euros....<br /></strong><br />Lo próximo será "el cuerpo de los hombres". Y lo próximo ( ¡claro, como pagan otros…!) supongo que será "tipos de pechos de las españolas". En este sentido, antes de cometer el crimen de volver a despilfarrar tantísimo dinero ajeno en tal solemne e inútil chorrada, nuestro amigo Soria podría buscar un poquito en Google, en MarieClaire o en los chistes (cereza, pera, etc). Se sorprendería del detalle científico que abunda por ahí. </div>bertihttp://www.blogger.com/profile/10647201435947358974noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-27423784.post-55427340824631330042008-02-05T16:05:00.001+01:002008-07-21T04:23:33.508+02:00Petición a los iracundianos<div align="justify">El eterno debate: los <strong>mínimos del liberalismo</strong> como ideología, los <strong>mínimos del liberal como blogger.</strong> ¿A partir de qué valor se es liberal? ¿A partir de qué actitud se deja de ser un buen blogger para ser un canalla? Vaya por delante que no estoy cansada de esta cuestión (de hecho voy a plantear por enésima vez el tema porque, española al fin, poseo a pesar de todo una aglomeración de esperanza casi cristiana); de lo que estoy cansada es de las repetitivas soflamas de los “debatientes históricos”. Me explico.<br /><br />Hace tiempo que me retiré de La Discusión (para los que anden perdidos en el laberinto de los insultos: <em>que si los anarcocapitalistas somos monopolizadores; que si no somos liberales; que si repartimos carnets de liberal en base a criterios maniqueos, alias rothbarianos; que si es imposible convivir con nosotros porque olemos a canibalismo y degeneración moral; que si no nos preocupamos por España; que si no tenemos ni idea de Realidad, Historia –capítulos Segunda Guerra Mundial, Guerra Fría y Eje del Mal- y Técnicas Militares*..</em>.).<br /><br />La razones de mi ex aislacionismo no son otras que la <strong>repulsión</strong> que me vienen produciéndome, por una parte, las <strong>exhibiciones de supuesto conocimiento</strong> omniabarcante (pues tú no has leído a Turgot; pues tú no has leído a Mises; pues yo soy jurista, y tú economista: toda una feria de petulancia y afectación schopenhauriana que, vista desde fuera, o asusta o mata de vergüenza) y, por otra parte, la <strong>manipulación descarada y verdulera</strong> que practican algunos sin el menor recato y honestidad intelectual. En ambas prácticas destaca, fulgurante, Iracundo. No es el único, obviamente. El tango no lo bailan dos, sino cuatro o cinco. El último ejemplo ha tenido lugar en <a href="http://www.freelancecorner.net/2008/02/04/cuando-el-orgullo-es-simplemente-orgullo/">Freelance Corner.</a> Recomiendo paciencia y estoicismo al lector que deteste los ataques personales.<br /><br />Me apetece comentar que, en esos destellos fugacísimos en los que Iracundo no se ve arrastrado al círculo vicioso de su ancapismo versus liberalismo, me cae bien. ¡Sí, sorpresa! A mí, al contrario que a él y que a la mayoría de los comentadores, no se me va la vida en esto y no correlaciono tan estrictamente ideología con simpatía o calidad humana. Dicho lo cual, quiero hacer sólo dos apuntes, relativos a sus eternas repeticiones (siempre manipulaciones retóricas pero que acaban calando en su camarilla, a quienes extiendo mi crítica):<br /><br /><strong>1)</strong> Lo primero que llama la atención es su terquedad. Imaginen a un tipo insertando una y otra vez puñetazos en el torso de un muñequito de paja, creyendo, en su locura, que embiste a una personalidad verídica. Una y otra vez. Una y otra vez. En efecto, es él: Iracundo. ¡Venga a crotorar engrandecimientos y exageraciones! Y esto lo digo porque es muy fácil rebatir una mentira, sobre todo si esa mentira es bobalicona: el anarcocapitalismo no defiende el Antiguo Régimen ni el canibalismo ni la confesionalidad ni etcétera, etcétera.<br /><br />Una cosa es la revisión histórica, que es una actitud, una manera de afrontar las ciencias sociales, que es perfectamente legítima, sana y fructuosa (lo cual no significa que sea necesariamente acertada: yo no comparto en casi ningún punto la tesis de Hoppe), y otra es la apología o la inserción de esas paradojas (paradojas como poco) en el ideario liberal.<br /><br />Y una cosa es defender la libertad individual en todos los casos –también en aquellos casos inaplicables, improbables, ilógicos, hediondos, horteras, antihistóricos, antinaturales, antioccidentales, romanticotes, sexistas, racistas y demás <em>cosas malas y feas</em> que nosotros nunca haríamos pero que otros, sin utilizar la violencia, sí harían-, y otra cosa es la defensa, la protección positiva del contenido de todas las acciones libres.<br /><br />En este sentido, ¡vale ya de enlazar artículos que no demuestran nada! La antología de los pecados del anarcocapitalismo estaría muy bien, muy elaborada y tal, si no fuera porque no son los del anarcocapitalismo (no me preguntéis de qué: tal vez de lo que le gustaría a Iracundo que fuera el anarcocapitalismo).<br /><br /><strong>2)</strong> Y dándole la vuelta al asunto. Imaginen a un tipo que recibe las críticas de un colectivo, que lo tacha de socialista. El tipo en cuestión es rubio, y alto. Y está a favor, pongamos por caso, de Educación para la Ciudadanía. El tipo, escandalizado, le comenta a su colega: “¡Me tachan de socialista por ser rubio y alto!”<br /><br />Sí, efectivamente: incapacidad, fingida o no, para relacionar causas y efectos. Lo mismo le pasa a Iracundo: se cree que algunos le acusan de altamente intervencionista (yo misma), socialista en terminología austriaca, o socialdemócrata, o incluso totalitario (acusación que obviamente no comparto, ya que creo en la rigurosidad conceptual: Tusell, Navarro y demás), por ser “demócrata”. No, amigo, no manipulemos al personal.<br /><br />Dejo para otro momento –los exámenes me invaden- el socorrido argumento de “la secta” y el tema del futuro agregador con el sello iracundiano (estoy con Freelance: son muy libres, pero muy picados) y me limito a plantear el eje sobre el que, debiendo girar el debate, en realidad se ha atascado y envilecido: partiendo de que todos estaremos de acuerdo en que la censura y el guerracivilismo y la discriminación son actitudes legítimas y libres, ¿son aceptables moralmente? Ya sé que somos liberales y que todos coincidimos (espero) en que no implican violencia, pero trascendamos ese tema (el de lo legítimo) y discutamos, cada uno con su moral en la mano, sobre si estas actitudes discriminatorias son propias de los que intentan no falsear, no engañar y ser intelectualmente honestos…<br /><br />En fin, ahí lo dejo. Yo tengo mi opinión, claro: tanto la censura (que no he sufrido pero de la que todos hablan) como el encasillado del mundo liberal que hacen algunos (que sí he vivido en mis pálidas carnes, y de ahí este post) son el fruto o bien del sectarismo o bien de la inseguridad. Sumandos del infantilismo… Axiomas de la repetición de falacias… Que se acabe ya el eterno retorno, por favor. Que finalice el ajo castañuelo. Que por fin haya una correlación entre la crítica y lo criticado, y no una inútil y agria atribución de atrocidades.<br /><br /><em>*Se ruega que completen la lista de divertidas deficiencias morales y mentales ancápicas</em></div>bertihttp://www.blogger.com/profile/10647201435947358974noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-27423784.post-83455197137170994022007-11-01T14:10:00.001+01:002008-07-21T04:24:00.742+02:00Haciendo el ridículo<div align="justify"><strong>“Isabel Teruel, ex portavoz socialista de Educación en el parlamento aragonés, cesada ipso facto tras su bochornoso debut en Las Cortes.”<br /></strong><br />Rompo mi silencio para poner encima de la mesa un irresistible vídeo (por cortesía de Vicent Fenollar) que pone los pelos de punta. Por una parte es desternillante y, por otra, deprimente. Dan ganas de exiliarse.<br /><br />Para decorar la conclusión, una cita de Hoppe, sobre su particular visión del Principio de Selección Adversa:<br /><br /><strong>“La selección de los gobernantes a través de elecciones populares imposibilita de hecho que cualquier persona bondadosa e inofensiva pueda llegar alguna vez a lo más alto del gobierno. Los primeros ministros y los presidentes son seleccionados por su probada eficacia como demagogos moralmente desinhibidos.”</strong> En realidad, esa fatalidad no sólo afecta a los cargos públicos de la cúspide, ni implica sólo desinhibición moral. En este caso se trata más bien de estricta subnormalidad.<br /><br /><br /><embed src="http://www.youtube.com/v/23eGWqtBOH8" width="425" height="355" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent"></embed></div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify">Para los atareadísimos, transcribo algunas de las frases más inolvidables. Algunas no son ni frases, sino balbuceos, lo cual me lleva a plantearme si es serio que una persona que no sabe ni hablar ni estar esté al cargo de la Educación. Las risas son suyas, y son casi constantes. Me recuerda a doña Rogelia. Y siento tener que abusar de las onomatopeyas a lo Ibáñez, pero esta profesora no sabe lo que son los conectores:<br /><br /><span style="font-size:85%;">-(Al Presidente) </span><span style="font-size:85%;"><em>Sí, cariño mío, lo que tú quieras…<br /></em><br />-</span><span style="font-size:85%;"><em>Si alguien desde fuera nos dijera que esto suena muy bien –cosa que no ha ocurrido, JAJAJA, pero bueno, a mí me suena muy bien, JAJAJA- pues, que nos preguntara, ehh, medidas concretas que nos van a ayudar a conseguir tanto objetivo, pues yo empezaría por hablarle de nuestro Gobierno.<br /></em><br />-</span><span style="font-size:85%;"><em>Y que no nos empuja ningún interés partidista (¿Qué no se me oye bien? Ya me perdonarán, soy novata). Ehhh, al ser la primera vez que yo me enfrento a esta situación, yo tenía mis dudas de cómo debería continuar el discurso, y yo decía, pero es que si está tan bien plasmado en la comparecencia de la Consejera, que yo lo mejor que tengo que hacer es repetir, y como lo breve y bueno, dos veces bueno, pues … no quería repetir… tantas cosas… Y tampoco me atrevía mucho a innovar, porque era un reto para mí muy, no sé, duro, pero bueno, que lo voy a intentar JAJAJA.<br /></em><br />-(Sobre la Expo de Zaragoza): </span><span style="font-size:85%;"><em>Y es que me parece algo increíble, y que estoy aturdida de todas las críticas que hemos recibido y… las he ido apuntando porque, digo, pero bueno, esto lo contestará ella, que es la que sabe, que es mi Consejera…JAJAJA En fin, pero bueno, que también podría seguir enumerando otros compromisos concretos, ahora… no sé, estoy un poco como aturdida, para, porque aún no tengo claro mi función como portavoz…<br /></em><br />-<em>Que los objetivos que se van a conseguir con la Expo yo creo que son de tal magnitud que es que <strong>es imposible ahora el definirlos, y el preocuparnos</strong></em><strong> (gritando) </strong><em><strong>por los presupuestos, que se nos están yendo partidas y demás… Pero y eso, ¿cómo se valora? ¿Cómo se valora lo que no es tangible? ¿Cómo se valora lo que está en abstracto, y tan grande?</strong> Mmmm </em>(silencio) </span><span style="font-size:85%;"><em>y bueno esto sería repetirme…<br /></em><br />-</span><span style="font-size:85%;"><em>Que a mí me ha dolido, un poco, pero ya me curtiré, me curtiré con la experiencia, <strong>que siempre se estén cuestionando, pues, decisiones de los técnicos del gobierno… Pues, pues, pues, pa’ eso están, porque son técnicos y sabrán lo que hacen, ¿no? </strong>Eh, eh, fff, eh… y me refiero a todas las cuestiones que se plantean sobre el patrimonio, y de todo eso, pues… nosotros confiamos en los técnicos.<br /></em><br />-</span><span style="font-size:85%;"><em>Y también, que me duele, que <strong>cuando se exigen ¡¡soluciones rápidas, haga usted algo!! Y se dan respuestas, estas respuestas también seas criticadas porque no sean… las respuestas adecuadas,</strong> porque ahora, todo se quiere externalizar, y esto no es adecuao, no, hombre, hay que dar respuestas, es importante dar respuestas. A ver… cómo sigo…<br /></em><br /><em>-Y sí tengo claro más que nunca <strong>la necesidad de la asignatura EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANINA, perdón, Ciudadanía… Por favor, señora Consejera, necesitamos tener aragoneses con valores, con principios,</strong> que asuman la igualdad, que asuman los derechos fundamentales, que se den cuenta que estamos respaldados por la Constitución, aragoneses solidarios, JAJAJA, bueno, yo simplemente, que ahora va a hablar usted, y que seguro que me va a levantar el ánimo, que yo lo necesito, JAJAJA, pero no por usted sino por los demás, que no entiendo cómo no comprender nada… de la vida, en fin. Sus Señorías me van a agradecer que finalice, muchas gracias, muchas gracias, MUCHAS GRACIAS.</em><br /><br /><span style="font-size:100%;">Escalofríos. Cuánto mal está haciendo la paridad... eso nunca lo sabremos.</span> </span></div>bertihttp://www.blogger.com/profile/10647201435947358974noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-27423784.post-91188934692450478562007-08-27T02:46:00.001+02:002008-07-21T04:24:45.715+02:00Arturo Pérez-Reverte ¿liberal?<div align="justify">Lo pregunto desde la ignorancia, porque es un autor del que sólo conozco las novelas y no he leído prácticamente sus artículos. Pero sus personajes suelen ser individualistas que huyen de la mediocridad y de la masa, y este fragmento de "El maestro de esgrima" me ha dado que pensar. Lo transcribo. Es un diálogo entre el protagonista, Jaime Astarloa, maestro de esgrima apolítico, y Marcelino, pianista más bien isabelino.<br /><br /><br /><em>-Me decepciona, don Jaime -dijo al cabo de un instante, hurgando en el suelo enarenado con la punta del bastón-. Nunca sospeché que compartiera los argumentos de Agapito Cárceles</em> [un personaje subversivo y revolucionario].<br /><br /><em>-Yo no comparto argumentos con nadie. Entre otras cosas, el principio de igualdad que con tanto brío defiende nuestro contertulio, me trae al fresco. Y ya que menciona el tema, le diré que <strong>prefiero ser gobernado por César o Bonaparte, a quienes siempre puedo intentar asesinar si no me placen, antes que ver decidirse mis aficiones, costumbres y compañía por el voto del tendero de la esquina...</strong> El drama de nuestro siglo, don Marcelino, es la falta de genio; que sólo es comparable a la falta de coraje y a la falta de buen gusto. Sin duda, esto se debe a la ascensión irrefrenable de los tenderos de todas las esquinas de Europa.<br /><br /></em><br />Elitista y celoso de su vida privada. Dispara al corazón mismo del meollo de la democracia. Y se permite criticar a los nuevos ricos, al más puro estilo de Mariano José de Larra. Sin duda, no se trata del típico personaje fraguado por una mente típicamente española en los tiempos de hiprogresía y subvencionalismo servil que corren...<br /><br />Además, el argumento de cortar la cabeza al gobernante que se porta mal me parece totalmente incontestable. Pero ahora <a href="http://www.juandemariana.org/comentario/1470/monarquia/republica/socialdemocracia/">es demasiado tarde,</a> como explicaba hace unos días en un artículo en el IJM, se nos ha pasado el arroz. Ahora podemos elegir entre socialdemocracia, socialdemocracia y... socialdemocracia. Insisto en que hay que retomar ciertas costumbres higiénicas de los siglos pasados. </div>bertihttp://www.blogger.com/profile/10647201435947358974noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-27423784.post-37435946697695156712007-08-18T13:02:00.001+02:002008-07-21T04:25:18.640+02:00Yo no quiero ser presidente<div align="justify">No es que me guste Jaime Bayly, pero este poemita suyo me ha llamado la atención. Excepto en aquellas estrofas en que se omiten ciertas maldades y se resaltan aspectos positivos que yo negaría, hay frases interesantes (que hemos dicho todos) y, sobre todo, queda claro qué es lo importante y qué lo irrelevante para cada cual. Subjetivismo forever:<br /><strong><br /><br />YO NO QUIERO SER PRESIDENTE<br /><br />Anoche comí con un amigo<br />guapo y encantador<br />que quiere ser presidente<br />como muchos otros caballeros<br />menos guapos por cierto<br />que también quieren ser presidentes<br />del mismo vapuleado país<br />en el que nos tocó nacer<br /><br />hace casi veinte años<br />cuando estaba en la universidad<br />y no había besado a un hombre<br />ni aspirado cocaína<br />yo también soñaba con ser presidente<br />pero ahora me da una flojera infinita<br />imaginarme siquiera<br />en tan alta y espesa magistratura<br />al servicio de mis compatriotas<br /><br />yo no quiero ser presidente<br />no quiero ser ministro<br />no quiero ser congresista<br />no quiero servir al pueblo<br />yo sólo deseo fervientemente<br />servir a mi familia<br />y a mí mismo<br /><br />no quiero ser presidente<br />por un sinnúmero de razones<br />como por ejemplo<br />me gusta pecar en secreto<br />dormir hasta tarde<br />ir al cine solo<br />no hablar con nadie un día entero<br />viajar cada vez menos<br />no tomar decisiones graves<br />ni usar calzoncillos<br />y supongo que un presidente<br />democrático al menos<br />debe usar siempre<br />calzoncillos blancos<br />e idealmente nacionales </strong></div><div align="justify"><strong></strong></div><div align="justify"><strong>qué pereza ser presidente<br />despertarse temprano<br />inaugurar carreteras<br />romper botellas de champagne<br />viajar aquí y allá<br />dar discursos memorables<br />amar a los pobres<br />recorrer la patria sin descanso<br />departir con los ministros<br />ser muy optimista<br />tener fe en el futuro<br />decir cosas sensatas<br />qué pereza dios mío<br />ser cinco años seguidos<br />el ciudadano modelo<br />el hombre ejemplar<br />la luz al final del túnel<br />cuando es tanto más rico<br />no ser ejemplo de nada<br />y caminar por la sombra<br /><br />si yo fuera presidente<br />tomaría decisiones valientes<br />como por ejemplo<br />no ponerme calzoncillos<br />andar en jeans<br />dormir la siesta<br />viajar lo menos posible<br />ganar un millón al año<br />manejar mi propio carro<br />(con un audi me conformo)<br />dormir en mi casa<br />hacer fiestas en palacio<br />nombrar ministras guapísimas<br />embajadores todos gays<br />(se lo merecen/lo harían regio)<br />despedir a los militares<br />(los detesto/sarta de pillarajos)<br />jamás asistir a un tedéum<br />(e incluso hostigar al cardenal)<br />y terminar mis discursos<br />con dos frases en inglés<br />i'm your man<br />and stay cool<br /><br />yo no quiero ser presidente<br />por todo eso y algo más:<br />porque ser el preferido de la mayoría<br />es una vulgaridad<br /></div></strong>bertihttp://www.blogger.com/profile/10647201435947358974noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-27423784.post-46738437785974356102007-08-01T11:24:00.003+02:002008-07-21T04:42:02.181+02:00Un socialista honesto (II)<div align="justify">Continúo con mi contestación a <a href="http://redstar82.blogspot.com/2007/06/los-siguientes-artculos-suponen-una.html">Alfonso López </a>(la primera parte <a href="http://areopaga.blogspot.com/2007/07/un-socialista-honesto-i.html">aquí</a>). Trato ahora su crítica al concepto de conocimiento disperso. Según él, es un concepto erróneo ya que la información, al sí ser articulable en última instancia, sí es transmitible y, en consecuencia, sí es centralizable.<br /><br />Su argumento se resume en los siguientes párrafos: <strong>La información de tipo económico (en realidad todo tipo de información) se define como dispersa, subjetiva, y no articulable; por ello, ¿cómo es posible articularla o aprehenderla? Pues si no puede trasmitirse y nadie puede codificarla, el empresario tampoco podrá, pues es una persona como otra cualquiera, o si no está dotado de alguna cualidad sobrehumana, será un ser superior. No puede mantenerse seriamente que lleve un decodificador “de serie”.<br /><br />Si el empresario es una persona normal, también lo son los miembros de un órgano de planificación, al menos son igual de humanos que el empresario; por ello, si éste puede aprehender tal información práctica, los planificadores también podrán hacerlo, aunque la eficacia en la captura de tal tipo de información será variable.<br /></strong><br />El problema de Alfonso es el que explicaba ayer: piensa que los empresarios son seres humanos diferentes, y piensa que los liberales creemos eso también. La empresarialidad, sin embargo, es una faceta de cada ser humano, no una característica propia de algunos súper hombres. Pero esta faceta no puede ejercerse en cualquier contexto: sólo en el del respeto escrupuloso a la propiedad privada.<br /><br />Toda la información que tiene una relevancia a la hora de ejercerse la función empresarial no puede transmitirse porque es muy vasta y por su propia naturaleza: la perciben los individuos, que son los que efectúan la criba de forma casi intuitiva (o al menos, inexplicable, como lo es montar en bicicleta).<br /><br />Pero en mi opinión hay un argumento más fuerte en contra de la centralización de la información y la manufacturación violenta de políticas públicas, que es el de la responsabilidad y la legitimidad:<br /><br />El empresario detecta –individualmente, no en grupo, aunque luego se pueda articular su plan- una oportunidad para lucrarse. Él entiende, por ejemplo, que hay una demanda insatisfecha de blusas azules. Él, y sólo él –además de las personas a las que pueda persuadir de la rentabilidad de su apuesta- decide emplear su tiempo y su capital –o pedirlo prestado para devolverlo íntegro, más la tasa de interés, en un futuro- en ese proyecto empresarial. Y por lo tanto él –y, de nuevo, también aquellos involucrados en el proyecto- responderá responsablemente tanto si triunfa como si fracasa, tanto si hay pérdida como ganancia. El empresario ha especulado sobre los numerosos matices de su oferta (haciendo especial hincapié en el precio), y ha podido fallar o ha podido acertar. Pero el caso es que, en cualquiera de los dos casos, él responde de su acción y, sobre todo, está en disposición de extender su ensayo-error.<br /><br />En un centro de planificación estatal ocurre todo lo contrario. También se oferta en base a lo que cree que se demanda, pero al estar alejado de la realidad le resulta imposible acertar en TODOS los matices de la demanda. Es más, por su mera existencia coactiva, el centro de planificación estatal ya distorsiona la demanda, ya la condiciona a la fuerza. Y lo que es más grave: es incapaz de especular dinámicamente y por lo tanto de responder ante sus errores, que ni siquiera puede percibir. Es una oferta diseñada totalmente a ciegas o, en el peor de los casos, tramposa. Adicionalmente el centro de planificación no responde de las pérdidas: respondemos todos los contribuyentes.<br /><br />Por lo tanto, no sólo por la naturaleza de la información relevante es imposible el cálculo económico centralizado y coactivo; además es ilegítimo (porque expropia) e irresponsable (porque no responde de sus fracasos).<br /><br />Y volviendo a Huerta, Alfonso trata de refutar su contraargumento informático: <strong>Un órgano planificador, además de tener a su disposición equipos informáticos mucho más potentes que los de la media de los ordenadores personales, puede utilizar un número mucho mayor de ellos para intentar la planificación que los que pueda utilizar un individuo o una empresa media.<br /></strong><br />Yo repito lo mismo, y ahora sí que vuelve a cobrar importancia la naturaleza de la información empresarialmente significativa.<br /><br />En primer lugar, la existencia de la coacción estatal distorsiona la pureza de la demanda. Y en segundo lugar, ni siquiera mediante una potente informática puede burlarse la <em>necesidad de interpretar</em> los datos recibidos, como ya expliqué en <a href="http://juandemariana.org/comentario/1352/">"La falacia de la tecnodemocracia", </a>que viene que ni pintado. Porque las ecuaciones a resolver son infinitas y, especialmente, porque primero hay que saber plantearlas, y para saber plantearlas hay que ser capaz de formular el coste de oportunidad de elegir un fin y no otro. Y esto, por suerte, resulta una tarea imposible para el político.<br /><br />Hay que interpretar empresarialmente, en definitiva, la información acopiada, y eso sólo puede hacerse respetando la propiedad privada, para que tanto el empresario como el consumidor puedan formular sus demandas y ofertas en todos sus matices y con toda <em>sinceridad</em>, con la seguridad de que van a poder disfrutar ambos del beneficio del intercambio.<br /><br />Me sorprende considerablemente que, visto el tremendo avance de la informática y la ineficiencia que continuamente gotea la gestión política, aún hoy haya quien defienda el argumento informático marxista. No tiene ningún sentido, porque no es un problema de medios, sino un problema epistemológico absolutamente insalvable para la planificación centralizada que, por cierto, está compuesta por individuos que, naturalmente, querrán diseñar la política conforme a su interés privado.<br /><br />Pero aún olvidando este punto, sigue siendo imposible responder agregada y centralizadamente de acuerdo a la demanda real, ya que ésta sólo se percibe individualmente. Los marxistas, obviamente, siguen vagando en su fantasía extraña y siguen pensando que, por arte de magia, la demanda (al fin y al cabo el pueblo es maleable) se adecua a la oferta. Deberíamos tumbar de una vez por todas esta falacia que sólo nos ha traído desastres y megalomanía. </div>bertihttp://www.blogger.com/profile/10647201435947358974noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-27423784.post-81754085118416697172007-07-31T21:38:00.003+02:002008-07-21T04:42:28.696+02:00Un socialista honesto (I)<div align="justify">Descubro gracias a Isaac Lamas el blog de un socialista honesto, <a href="http://redstar82.blogspot.com/">“RedStar82”</a> , uno de los pocos liberticidas en potencia (en caso de que llegue a aplicar sus reflexiones en la política) que realmente han leído a los autores liberales y pueden, por lo tanto, hablar con conocimiento de causa, aunque no por ello está Alfonso López menos alejado de la habitual práctica de atacar tristes hombres de paja. Dado que dirige <a href="http://redstar82.blogspot.com/2007/06/los-siguientes-artculos-suponen-una.html">su crítica </a>a aspectos muy diferentes de las teorías de Mises, Huerta y Hayek, y de forma bastante prolija, dividiré mi refutación en varias partes para hacer la discusión más cómoda de leer y de contestar.<br /><br />Hoy trato su crítica a Huerta de Soto en lo que a la función empresarial se refiere. En negrita los extractos de su post y sin negrita mi contestación.<br /></div><div align="justify"><br /><strong>LA FUNCIÓN EMPRESARIAL: ¿UN INSTRUMENTO DE CLASE?<br /></strong><br />Alfonso ha comprendido erróneamente la naturaleza de la función empresarial y ataca a Huerta por, supuestamente, dividir a la Humanidad en dos tipos de seres humanos, los creativos y los no creativos. En realidad, creativo o no creativo es un calificativo de cada acción, no de cada ser humano, ya que se puede actuar empresarialmente sin ser de profesión empresario, y se puede ser empresario y no actuar empresarialmente más allá de las puertas de la oficina.<br /><br />Dice Alfonso: <strong>En el libro “Socialismo, cálculo económico y función empresarial” Huerta de Soto dice en la página 63: <em>“...el derecho a recibir una justa remuneración, pues todo actor tiene derecho, como veremos, al resultado íntegro (sea beneficio, sea pérdida) de su creatividad o acción empresarial; y si se está hablando del trabajo en sentido estricto como factor de producción, se elimina de raíz teóricamente toda posibilidad creativa del mismo”.</em> Este pasaje tan revelador como reaccionario indica (1) que el trabajo desarrollado por el trabajador no posee la cualidad de creatividad o función empresarial que el autor otorga al patrón/empresario. Por lo tanto (2) los trabajadores no tienen derecho a una justa remuneración.<br /></strong><br />Las conclusiones de Alfonso son un non sequitur que pervierte la tesis de Huerta. El trabajo creativo es aquel que descubre una situación de ganancia, un desajuste, creando nueva información para aprovecharse de esa oportunidad de beneficio. Esto es efectivamente la función empresarial, la que los marxistas ignoran al refugiarse en una economía imaginaria de giro uniforme en la que no existe el cambio (ya que el cambio, más allá de los propios de la Naturaleza, es intencional).<br /><br />Sin embargo, que en no todos los ámbitos de trabajo tenga que actuarse creativa y empresarialmente no quiere decir que los trabajadores no tengan derecho a una “justa” remuneración. “Justa”, por supuesto, se refiere al cumplimiento escrupuloso de lo establecido en el contrato previo. Establecer cualquier otro patrón de justicia supone caer en un objetivismo infantil.<br /><br />Sigue Alfonso: <strong>Continúa el autor, bandera del neo-liberalismo más conservador, en la página 83: <em>“... el actor es el justo propietario de todo aquello que sea resultado de su creatividad empresarial, ejercida sin iniciar contra nadie agresión o coacción alguna. Estimamos que es socialismo toda ampliación del ámbito de coacción sistemática por encima del mínimo necesario para el mantenimiento de las instituciones jurídicas que definen y regulan el derecho de propiedad”.</em> Si cruzamos este “jugoso” párrafo con el anterior podemos extraer unas interesantes conclusiones.<br /><br />(1) Sólo tiene legítimo derecho de propiedad el que ha obtenido dicha propiedad merced a la creatividad empresarial.<br /></strong><br />Falso. En ningún momento se deduce esta conclusión. La propiedad no se adquiere sólo gracias a la creatividad empresarial (que serían los frutos de una propiedad o los frutos de una idea o un plan que implica propiedades, ajenas o no), sino también mediante ocupación (aprehensión material de lo que carece de dueño), accesión (todo lo que se incorpore natural o artificialmente en concepto de accesorio a una propiedad es también propiedad), prescripción adquisitiva (pasamos de posesión a propiedad por el mero paso del tiempo, siempre que no podamos señalar un legítimo propietario anterior) y, el modo más habitual, mediante tradición, contrato de compraventa por excelencia.<br /><br /><strong>(2) Sólo los que posean derechos de propiedad han de ser protegidos por el Estado.</strong><br /><br />Todos los seres humanos tienen derecho a la propiedad privada; otro tema es quién lo defiende, si el Estado o las agencias privadas. De todas maneras, si aceptamos un contexto estatal en el que sí se respete la propiedad privada, no veo por qué no debe el Estado proteger sólo la propiedad privada. ¿Qué más quieres que se proteja?<br /><br /><strong>(3) Dado que los trabajadores carecen (según el autor) de la creatividad empresarial, no pueden tener legítimo derecho de propiedad.</strong><br /><br />Falso. El derecho a la propiedad es independiente de si el propietario ha actuado empresarialmente. Por ejemplo, cuando uno hereda, no tiene por qué haber sido creativo. Otra cosa es que sólo respetando el derecho a la propiedad privada pueda ponerse en práctica la creatividad empresarial, ya que si no hay seguridad jurídica respecto a la propiedad privada no puede pensarse ni especularse empresarialmente.<br /><br /><strong>(4) Los trabajadores no pueden tener derechos de propiedad ni el amparo del Estado ante el expolio de sus pertenencias o las agresiones físicas</strong><br /><br />Falso. Como ya he dicho, todos los seres humanos tienen derecho a la propiedad privada. Quién la defiende es otro tema, pero desde luego en el minarquismo, el Estado tiene que defender la propiedad privada de todos los que estén bajo su demarcación. Precisamente en esta tarea se supone que los minarquistas legitiman el Estado.<br /><br />Continúa Alfonso: <strong>Por lo tanto, el trabajo productivo no tiene ningún valor para el autor, con lo que el que realiza tal trabajo no tendría derecho a nada similar a una justa remuneración, entendida como derecho al resultado íntegro – o parte sustancial – del trabajo. Tal derecho está reservado exclusivamente al empresario; pues es este el único (según Huerta de Soto) que realiza una actividad creativa. Tal argumento legitima la función empresarial, aunque esta sea meramente especulativa, generadora de plusvalías y beneficio para el empresario y explotación y alienación del trabajador.<br /></strong><br />Vemos que nuestro socialista entiende que la justa remuneración es el resultado, más o menos recortado, del trabajo. Sin embargo, esta afirmación sólo tiene un mínimo sentido si consideramos que el valor es objetivo, cosa que sí que no tiene sentido. </div><div align="justify"></div><div align="justify">No existe un derecho al resultado del trabajo, existe el derecho a los frutos de la propiedad. En un contrato de trabajo, lo que sucede es que un individuo, libremente, intercambia su fuerza o su intelecto (que son de su propiedad) por una suma de dinero de otro individuo (que es de la propiedad del empleador), esto es, el salario, que es el precio –libremente fijado y teniendo como guía relaciones históricas de intercambio previas- de eso que el trabajador aporta. Vemos por lo tanto que el derecho a una “justa” remuneración no corresponde sólo al empresario ni al capitalista. Es un derecho independiente de la profesión o de la faceta o incluso de la etapa humana.<br /><br />La función empresarial claro que es especulativa. La detección, en muchos casos inexplicable, de una oportunidad de ganancia no es más que una hipótesis hasta que no se hace efectiva esa ganancia. ¿Qué problema hay con la especulación? De hecho especulamos en todo momento, el ensayo-error no es un método privativo de la empresarialidad.<br /><br />Esa empresarialidad, por cierto, no genera plusvalías. Ese es un concepto erróneo, ya que implica que hay un desajuste entre el que supuestamente genera el beneficio (o la posibilidad del beneficio) y quien se lo apropia. El concepto correcto es simplemente beneficio; es más, de generar beneficio se trata, para las dos partes (cuyas necesidades subjetivas se han complementado gracias a la función empresarial), para el empresario, para el capitalista (que es quien presta el capital y de ahí el fenómeno del interés) y para el trabajador (su beneficio es el salario). La razón es que los seres humanos comerciamos, intercambiamos, transferimos propiedades: bienes de capital o factores de producción y bienes de consumo, y los frutos de la propiedad también tienen dueño: el de los factores de producción. El beneficio de una gestión suele ser monetario, pero en ningún caso surge de la nada (o al menos no debe surgir de la nada).<br /><br />Como vemos, Alfonso, al partir de la objetividad del valor y al denostar la función de la creatividad empresarial, cae en una espiral de confusiones: plusvalía o beneficio, explotación o contrato, qué más da. De este modo concluye:<br /><br /><strong>1) el Estado es, para Huerta de soto, un instrumento de clase, en este caso, de una suerte de “clase creativa” que vendría (casualidad) a corresponderse con la clase empresarial o burguesa. El aparato estatal está, para el autor, al servicio de la protección de la propiedad privada, que vendría a ser derecho exclusivo de aquellos bendecidos con la cualidad de la “creatividad empresarial”, y esos no pueden ser más que los empresarios. Es decir, el estado es un aparato que sirve a los intereses de la clase empresarial. Fascinante coincidencia con lo diagnosticado por Karl Marx hace ya bastantes años.</strong> Por supuesto, esto no tiene ni pies ni cabeza. Marx sí opinaba que el Estado es un instrumento de clase (y yo en gran medida también); luego se contradice y se conforma con el comunismo intermedio, muy lejos de la utopía anarquista de <a href="http://areopaga.blogspot.com/2007/05/superabundancia-de-genios.html">superabundancia y superhombres.</a> Pero si el Estado es un instrumento de clase, es en todo caso el del privilegio de la clase política y de los que, discrecionalmente, ésta señale con su dedo dorado.<br /><br /><strong>2) En segundo lugar, la propuesta de la propiedad privada y la protección estatal como beneficio exclusivo y excluyente de la clase empresarial genera una dinámica que ya no sólo implica una rígida estratificación de clase, sino de casta, un retorno a la sociedad estamental.</strong> Esta conclusión tiene aún menos sentido. Para empezar casta y estamento no son sinónimos, ni mucho menos. Y la sociedad actual no tiene nada que ver con la sociedad estamental, en la que por mandato la movilidad social y jurídica estaba prohibida (salvando algunas discrecionalidades reales como el nombramiento de duques y demás). Por el contrario, en la sociedad capitalista (y no estatal-capitalista), partiendo de que el derecho a la propiedad es universal, la movilidad y el dinamismo son el pan de cada día.<br /><br />Y finalmente, no podía faltar, la paranoia que vincula a nacionalsocialistas y capitalistas:<br /><br /><strong>Se divide a la sociedad de tal manera que existiría un colectivo al cual se le podría expoliar de sus pertenencias, golpear, abusar sexualmente e incluso exterminar sin que por ello es estado tuviera derecho a intervenir en su defensa y ellos derecho a protestar. Este sería el caso de la clase trabajadora. (…)Tal modelo, profundamente reaccionario y ultraconservador, parece legitimar las diferencias sociales, no en características biológicas como el fascismo, pero sí en ciertas aptitudes espirituales de dudosa confirmación. Por ello, parece que las consecuencias de un régimen guiado por los postulados de Huerta de Soto tendría mucho más que ver con la utopía nazi para Europa del este, en tal utopía los arios serían los señores, los propietarios de todo, el resto, sus esclavos.<br /></strong><br />¿Expoliar, golpear, violar? ¿No ha quedado claro en qué consiste el derecho de propiedad? No sólo lo inerte es susceptible de ser apropiado; me parece que más básico aún es el derecho de propiedad de uno mismo, que se traduce en la práctica en la no coacción. Vincular nacionalsocialismo y capitalismo sólo muestra una gran ignorancia. Qué extraño que no haya mentado todavía el comercio triangular de los negreros. ¡Esos sí que eran capitalistas! ¡Comerciaban mogollón… esclavizando! </div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify">Y es que si no entendemos que la libertad es la no coacción y el respeto a la propiedad privada, no entendemos nada y lo mezclamos todo. Pero en cualquier caso es un placer saber que algún socialista osa navegar por las aguas "neoliberales y ultraconservadoras"; su esfuerzo y rabia me consuelan de la terrible sensación de pérdida de tiempo (cuando no indignación) que me invade a mí cuando me sumerjo en los autores fetiche de la Izquierda. Esperemos que tanta indignación recíproca sirva para algo. Y si no... no importa, nunca me gustó el utilitarismo. </div><div align="justify"></div><div align="justify"></div>bertihttp://www.blogger.com/profile/10647201435947358974noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-27423784.post-911956682137186932007-07-15T02:10:00.001+02:002008-07-21T04:28:51.703+02:00Con la mafia hemos topado<div align="justify">He sido taggeada… por la mafia madrileña. Hago un alto en el camino del verano (que no es camino sino sofá y playa hasta las tantas) para responder. En estos casos lo comprensible es morirse de la vergüenza, pero si todos fuéramos así, nadie sabría que <strong>Mary White</strong> es una especie de <a href="http://marygodiva.blogspot.com/2007/07/fausta-por-tu-curpa-curpita-que-dice-la.html">milagro</a> ya que estuvo a punto de morir electrocutada pero se salvó; ni que <strong>Don Corleone</strong>, que me reta, se enamora <a href="http://ude-uc3m.blogspot.com/2007/07/cumpliendo-la-condena-de-mary-white.html">cada 75 minutos</a> (yo igual cada dos horas, ¡y lo mejor es que se acumulan... overlapping loves!); ni que <strong>Stewie</strong> es un <a href="http://kill-lois.blogspot.com/2007/07/saldando-mi-deuda-con-el-padrino.html">vampiro frustrado</a>. La cosa consiste en contar ocho secretitos, pero de mí no esperéis grandes sorpresas, soy de lo más soso de por aquí... por <em>aquí. </em></div><div align="justify"><br /><br /><strong>1.</strong> Como Corleone, también he ganado algunos concursos literarios y en el último (Casa América) me presenté porque pensaba que el premio era Pasta Gansa y, para mi desgracia, consistía por el contrario en… publicación. <strong>No la autoricé</strong> porque era un relato que de ninguna manera tenía que caer en manos de mis mayores (ahora imaginadme silbando y mirando con sordina el techo).<br /><br /><strong>2.</strong> Hasta hace poco, y desde que aprendí a escribir, era una gran amante del correo convencional, y tengo como tres bolsas llenas de cartas de casi todos los amigos y demás que han pasado por mi vida (para las personas muy especiales una caja a parte), y una especie de baúl lleno hasta arriba sólo de postales, mías, de mis padres, abuelos y bisabuelos. Habrá <strong>sin exagerar más de 500… algunas muy antiguas y pintorescas.</strong> Vamos, que entras en mi cuarto en uno de mis días sentimentales y te piensas que tengo el síndrome de Diógenes.<br /><br /><strong>3.</strong> Tengo fobia a varias cosas pero, por encima de todas las cosas de este mundo, a los mosquitos. Su canto es más insoportable y repulsivo que el de Asegurancetúrix. Y también <strong>me dan asco</strong> los pájaros (nada de regalarme un lorito exótico por mi cumple) y la carne (salvo honrosas excepciones), así que yo en las barbacoas… como pan con pan.<br /><br /><strong>4.</strong> En 3º o 4º de la ESO la profesora de Mates me cedió su hora de clase para que diera una <strong>charla</strong> a mis compañeros…Es divertido recordarlo, pero no lo fue mucho hacerlo, porque El Tema era un poco duro (unos problemas de acoso psicológico que teníamos por ahí).<br /><br /><strong>5.</strong> ¿Os habéis parado a admirar el paisaje amarillo radiante de girasoles de los campos de Castilla? ¿Habéis visto entonces que suele haber una parte del campo que está <strong>arrancada</strong>? Esos éramos nosotros, los tiernos <strong>ladrones de girasoles</strong> y escurridizos adictos a las pipas sin sal. También de sandías. No respetaba mucho yo la propiedad privada entonces, ni el descanso de los muertos… Eran los calurosos veranos de excursiones a la Ermita, al Río y al Cementerio (con sus correspondientes sesiones de historias de terror), y el inmortal juego de la botella de <strong>beso o prenda</strong>… a las mismas puertas del Cementerio.<br /><br /><strong>6.</strong> Esto no es ningún secreto, pero vamos, lo digo: soy una gran fan de Estados Unidos, de su gente, sus paisajes, su cultura, y muchísimos recuerdos y vivencias están ligados a esas tierras, en particular a California y a la Costa Este. Puedo decir que son tierras muy <strong>fecundas</strong>, en especial por lo que al surgimiento de triángulos amorosos se refiere.<br /><br /><strong>7.</strong> Desde pequeña que soy una <strong>friki</strong>-lectora. Mis primeros libros fueron los heredados de mis padres de Enid Blyton (toda la colección de <strong>Los Cinco</strong> y la de <strong>El club de los Siete Secretos</strong>… son chulísimos) y mi primera novela, que me obsesionó bastante, fue <strong>“De parte de la princesa muerta”</strong> de Kenizé Mourad, novela que de vez en cuando releo, aunque evidentemente después de ocho años ya no me parece tan especial (más que nada porque al cabo del tiempo leí la segunda parte que resultó ser patética, una cursilería horrible). Entre Blyton y Mourad hubo otros… que no eran ni libros de aventuras ni novelas, sino <strong>cutre-novelas-para-chicas</strong>, aunque nunca acabé ninguna, porque lejos de ser un escándalo o una fuente de conocimiento sobre chicos y amoríos, como sus títulos prometían, eran luego un bodrio escrito por abuelas o abuelos que (entonces yo pensaba) no entendían nada de adolescentes. Recuerdo un título tremendo: <strong>“Mamá, todas lo hacen, ¿por qué yo no?”</strong> (esto es 100% verídico)<br /><br />Y me rindo. Espero que la mafia madrileña no me corte el cuello por haber dejado a medias su tarea… Seguro que será benevolente. Le paso el guante a Arturo de <a href="http://ude-uc3m.blogspot.com/">UDE</a>, a Germánico de <a href="http://abandonatodaesperanza.blogspot.com/">Lidiando con la Fatalidad </a>y a todos los que querais incurrir en este vergonzoso ejercicio de narcicismo encadenado. </div>bertihttp://www.blogger.com/profile/10647201435947358974noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-27423784.post-57675002566367118232007-06-25T01:09:00.001+02:002008-07-21T04:30:01.852+02:00McDonald's... hasta en el sexo<div align="justify">Mcdonalización, cocalización, disneyilación. Antonomasias que designan un mismo fenómeno: la difusión extraordinaria de las pautas culturales occidentales.<br /><br />Los que la critican denuncian que por culpa de la globalización -expansión y reconfiguración de la Modernidad- el Mundo se está homogeneizando culturalmente. Entienden que el modelo estadounidense de “el beneficio es lo que cuenta” (aserto del <a href="http://liberalismo.org/articulo/406/">honesto Chomsky</a>), del economicismo, de <strong>la interconexión planetaria pero no igualitaria, se ha expandido como una plaga que arrasa con el aura de lo auténtico, con lo verdaderamente valioso: lo autóctono. </strong>La pérdida de la diversidad responde pues a la lógica capitalista: la de igualar las demandas para compendiar y facilitar la producción y la distribución de bienes y servicios. Todo es eficiencia: cuanta menos variedad haya, paralelamente incrementándose el comercio internacional, más fáciles de alcanzar serán las economías de escala.<br /><br />Evidentemente, esta teoría es un despropósito se mire por donde se mire; el absurdo esencial es criticar lo natural, lo comprensible y lo deseable: ¡Y tanto que el beneficio es lo que cuenta! El beneficio es la razón del comercio, naturalmente. Sin embargo <strong>no es cierto que las demandas tengan que unificarse;</strong> por el contrario, hoy podemos acceder a una gran variedad de bienes y servicios exóticos, variedad mayor que nunca, desde gastronomías lejanas hasta vestuarios pasando por el arte. Pero profundicemos un poco más en la tesis de Ritzer, que fue quien acuñó el saleroso término de <em>mcdonalización</em>, y veamos hasta qué punto su crítica es desatinada.<br /><br />Mcdonald’s es un símbolo. El símbolo de una empresa cuya facturación ya en 1990 rebasaba los 800 millones de dólares ("¡qué escándalo! ¡Unos tanto y otros tan poco...!"). Una empresa multinacional que explota <strong>a sus trabajadores asfixiándolos con contratos basura</strong> y que muchas otras emulan en aras de sus laureles económicos. ¿Esclavitud y comercio triangular? Sinónimos.<br /><br />Impone, mediante su omnipresencia y su apariencia de “connaturalidad al progreso”, <strong>un modo de vida vertiginoso y acelerado que, como denunciara Richard Sennet, corroe el carácter,</strong> porque los valores de un buen trabajador (flexibilidad, temporalidad, obediencia y adhocracia) no coinciden con los valores de una buena persona y unos buenos padres (cultura del esfuerzo, objetivos a largo plazo, tiempo a la familia y cultivo de los valores).<br /><br />Su tesis es que Macdonald’s, aunque no es enteramente una novedad (precursores serían las cadenas de montaje o la burocracia), su intensidad sí es novedosa, <em>y está afectando cada vez a más áreas de la vida y a más áreas del planeta. Ha generado un gran número de beneficios sociales pero también conlleva considerables riegos. Básicamente la deshumanización, la irracionalidad de la racionalización.</em> Inseguridad laboral, homogeneización cultural y la premura de lo mal hecho.</div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify">Y quien dice Mcdonald’s, por supuesto, dice Domino’s, Wendy’s, Burger King, Sizzler, Kentucky Fried Chicken, Taco Bell o Dunkin’ Donuts… Todos ellos ostentan los mismos principios.</div><div align="justify"><br /><strong>El problema de esta teoría es que es puramente empírica, y como tal puede ser refutada con datos</strong> (datos que a su vez pueden ser refutados con otros datos y así hasta el infinito: pero es el método que les gusta a los altermundistas). Al carecer de una teoría explicativa, no se puede sino hilar una concatenación arbitraria de observaciones que no deberían transcender lo sociológico.</div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify">En primer lugar, <strong>siempre ha habido una cultura hegemónica</strong>, pero si la centralidad de Occidente en la colonización era coercitiva, ahora mismo es absolutamente consentida y buscada: se llama <a href="http://www.juandemariana.org/comentario/832/">moda</a>, y conlleva numerosas ventajas, pero no las que denuncian Ritzer y otros; se simplifica y se generaliza pero no se elimina, y de hecho <strong>la tendencia es a la inclusión, expansión y especialización,</strong> véase la notable irrupción de comercios y restaurantes asiáticos, indios, mejicanos, etc.<br /><br />En segundo lugar, <strong>es cuestionable que la infelicidad generalizada de los occidentales se deba directamente de las nuevas estructurales laborales, ya que éstas son sumamente variadas.</strong> Y todavía es más cuestionable que esta infelicidad sea verdaderamente tal. Se ha llegado a esa conclusión a raíz de la explosión de “enfermedades del alma” tales como el estrés o la depresión: por supuesto, podría venir Durkheim y decir que los suicidios contemporáneos son producto de la más pura y radical anomia. Lo dudo, pero sería posible, aunque <strong>en ningún caso asociaría anomia y “estructuras laborales” sino, en todo caso, anomia y <em>determinadas</em> estructuras laborales,</strong> no por el capitalismo, sino por dinámicas de opinión social o incluso por restricciones estatales. ¿Cuáles son las profesiones con más bajas por depresión? Personal docente: colectivo muy poco sospechoso de vivir de empleos temporales. Más que una lacra del capitalismo, deberíamos hablar de <strong>una enfermedad llamada buromanía.</strong> </div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify">Ritzer está muy confundido, y Sennet también. Ritzer critica además hechos tan naturales como, por ejemplo, que Mcdonald’s se instale en campus universitarios, que su depurada estrategia de marketing varíe en función de a quién quieren convencer de sus virtudes y, cómo no, el <em>drive-through</em>: critica que para los camioneros sea posible comprar su comida en una ventanilla sin salir del vehículo para comérsela durante el trayecto. ¿Por qué?</div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify">Como digo al principio, gran parte de la fuerza y de la enorme acogida que ha tenido la tesis de la <em>mcdonalización</em> reside en su pretensión holista; con una idea tenemos para explicarlo todo: “la mcdonalización está por todas partes”. Por supuesto, hay áreas felizmente al margen de la deshumanización del modelo “capitalista”: aún <em>sobreviven</em> los premodernos establecimientos al estilo de Mom and Pop, más bien de pueblo, con esa típica copiosidad, además de algunas reacciones a la “homogeneización” como son los <em>bed and breakfast</em>, de atención personalizada.</div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify"><strong>Hablar de “supervivencia” es otro error. </strong>No es supervivencia, es puro y sano capitalismo. Capitalismo es libertad de oferta y de demanda, ahí está su virtud: a pesar de que las multitudes eligen McDonald’s, tú puedes elegir un restaurante de comida casera. <strong>Puedes vivir al margen de la moda.</strong> La moda no es más que la mayoría, y en el capitalismo la mayoría no obliga, no coacciona al individuo. </div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify">Y en su afán por demostrar que todos los ámbitos de la vida están asquerosamente automatizados, envasados, Ritzer nos habla así de apocalípticamente del sexo postmoderno:</div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify"><em>“El sexo, como cualquier otro de los aspectos de la vida actual, se ha visto sometido a un proceso de mcdonalización. Lineas calientes como Dial-a-porn que nos permiten mantener relaciones íntimas, sexualmente explícitas, e incluso obscenas, con personas con las que nunca hemos estado. (…) <strong>Películas pornográficas de contenidos bien diferenciados (temática heterosexual, homosexual, sexo con niños o con animales) las podemos encontrar en salas multicine </strong>de nuestra ciudad y están a nuestra disposición en las tiendas de video para verlas con comodidad en nuestras propias casas. Diferentes artilugios (por ejemplo, vibradores) facilitan que las personas puedan realizar prácticas sexuales sin necesidad de una pareja humana.”</em></div><div align="justify"><em></em></div><div align="justify"><em></em></div><div align="justify"><em></em></div><div align="justify"><em></em></div><div align="justify">Nótese la demagogia: se ha dejado llevar por su afán de parir una teoría nueva y ha caído en la manipulación. <strong>Equipara, para escandalizar, adultos con niños y animales, y sugiere que, en cualquier caso, esta explosión de material pornográfico y de “perversiones” es culpa del capitalismo.</strong> Evidentemente, ahora tenemos de una tecnología sofisticada para su difusión, pero la pornografía –y por extensión los juguetes sexuales- <a href="http://www.taschen.com/pages/en/catalogue/books/sex/all/facts/01878.htm">siempre existió.</a></div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify">Eficacia, rapidez (como el “orgasmatrón” de Woody Allen), cantidad, apariencia, prevesibilidad: así es Mcdonald's y así son nuestras relaciones sexuales. Nuestra cultura, según Ritzer, tiende a creer que <strong><em>“lo más grande es lo mejor"</em></strong> En este punto ha estado muy cerca de criticar el célebre <em>"el tamaño importa".</em>.. </div><div align="justify"></div><div align="justify">Continúa: <em>"por ello, pedimos el Cuarto de libra, el Big Mac, o la bolsa de patatas fritas grande. Podemos valorar todas estas cosas y sentir que estamos recibiendo una enorme cantidad de comida, y como contrapartida, parece que nos desprendemos solamente de una pequeña suma de dinero.”</em> No es que lo parezca, es que sucede exactamente así: precisamente de esas diferentes valoraciones del bien se nutre el intercambio.</div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify">El capitalismo informacional, parece decir, enfría y despersonaliza el sexo. Me pregunto si acaso era más “humano” en el siglo XV, cuando las mujeres no éramos personas.</div>bertihttp://www.blogger.com/profile/10647201435947358974noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-27423784.post-36010478685221351702007-06-25T00:07:00.002+02:002008-07-21T04:43:00.203+02:00Conferencias de Economía Política en Praga<div align="center"><a href="http://bp0.blogger.com/_GvkeF35QeFw/Rn70eOXIOVI/AAAAAAAAABM/czd08VtuXFo/s1600-h/Praga+106.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5079766229808855378" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_GvkeF35QeFw/Rn70eOXIOVI/AAAAAAAAABM/czd08VtuXFo/s200/Praga+106.jpg" border="0" /></a><span style="font-size:78%;"> Amadeus, Álex, Chico Checo, Zamorano, Luis, Rallo, yo, Fernando</span></div><div align="center"><span style="font-size:78%;"><br /></span><div align="justify">Por fin me han mandado las fotos del viaje a Praga. Asistimos unos cuantos amigos a las PCPE 2007, “Prague Conferences on Political Economy” en la Facultad de Economía de la Universidad de Praga, felizmente atestada de austríacos. Después de lo que tuvieron que pasar, no me extraña en absoluto, pero ¡qué envidia! Llegan con dos meses de retraso, pero no quería dejar de hacer un brevísimo resumen. </div><br /><br /><div align="justify">Este año las estrellas invitadas fueron <a href="http://www.fee.org/contact/president.asp">Richard Ebeling, </a>presidente de la Foundation for Economic Education, y <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Boudewijn_Bouckaert">Boudewijn Bouckaert</a>, que se encargaron de explicar a los economistas homenajeados, Franz Cuhel y Friedrich von Wieser y sus críticas al cálculo bajo economías centralizadas (ver por ejemplo la <a href="http://www.mises.org/journals/qjae/pdf/qjae6_2_1.pdf">explicación de Bostaph</a>), aunque personalmente disfruté más el resto de conferencias (el programa completo <a href="http://pcpe.libinst.cz/pcpe07/schedule.php">aquí</a>). </div><br /><br /><div align="justify">Especialmente interesantes fueron la de Marta Chudyk, <strong>“Home education as a contemporary alternative to public schools”,</strong> que mostró sobre todo datos de su eficiencia y buceó en los motivos de esa reacción; la de Juan Ramón Rallo, <strong>“Law as an spontaneous institution”,</strong> que argumentó en contra del positivismo y el constructivismo; la de la joven promesa Amadeus Gabriel, <strong>“The Influence of German Economists on Ludwig von Mises: Theory of Money and Credit"</strong> (que por cierto tiene un artículo muy bueno sobre las <a href="http://www.mises.org/story/2519">consideraciones anarcocapitalistas de Say</a>); la del jovencísimo profesor de la Rey Juan Carlos y ganador del premio IREF Essay Contest Philipp Bagus, <strong>“The hoarding myth: demand for money and price deflation”</strong>; y la de Michal Kvasnička, <strong>“Rothbard's Welfare Theory - A Critique”,</strong> especialmente divertida, más que por el contenido de la conferencia, por el ardiente debate que se originó después. </div><br /><br /><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5079766581996173666" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_GvkeF35QeFw/Rn70yuXIOWI/AAAAAAAAABU/BFOlw6GlHOc/s200/Praga+087.jpg" border="0" /> <span style="font-size:78%;">Conferencia de Rallo</span><br /><span style="font-size:78%;"></span><br /><div align="justify">Por supuesto, os recomiendo que, si podéis, asistáis el año que viene. En esta ocasión no había becas pero el año pasado sí fuimos becados por <a href="http://www.blogger.com/www.isil.org">ISIL</a>: aprovecho también para recomendaros que os informeis sobre posibles encuentros internacionales, puesto que fueron encantadores y, no menos importante, muy generosos. </div><br /><div align="justify">Fue en definitiva otro encuentro sugestivo y esperanzador, además en una ciudad tan bella como Praga y tan rebosante de dolorosa e ilustrativa Historia... Ventajas adicionales a considerar son el bajo precio de la cerveza y la comida. Lo de la absenta alucinógena creo que es un mito.<br /><br /></div><div align="justify"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5079765834671864130" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_GvkeF35QeFw/Rn70HOXIOUI/AAAAAAAAABE/4T104oqjU_w/s200/Praga+113.jpg" border="0" /></div></div>bertihttp://www.blogger.com/profile/10647201435947358974noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-27423784.post-49874115165609801512007-06-07T10:53:00.001+02:002008-07-21T04:31:07.881+02:00El juego sucio de la UE<div align="justify">Cuando decimos que la Unión Europea juega sucio y que es hipócrita, estamos hablando de la PAC y de la Política Comercial Exterior comunitaria. </div><div align="justify"><br />No sólo porque son políticas claramente incoherentes con la indulgente Política de Cooperación al Desarrollo, cuya utilidad y moralidad también son cuestionables; sino sobre todo porque son medidas que pervierten los principios del capitalismo en los que, paradójicamente, dice la Unión Europea querer instituirse. Mentira, claro.<br /><br />Desgraciadamente, esta actitud engañosa sólo contribuye al <strong>desprestigio de la globalización capitalista,</strong> propiciando que se identifique la política comercial europea neoproteccionista con el verdadero y radical librecambio.<br /><br />Sabemos que Europa se porta bastante mal con los países subdesarrollados; sabemos que no los dejan comerciar libremente; sabemos que hinchan artificialmente el valor de los productos comunitarios en detrimento de los de terceros.<br /></div><div align="justify"><br /><strong><em>Subsidios</em></strong><br /><br />La implementación de subsidios es la parte más viciada del juego trucado, y también la parte más fácil de justificar, apelando a la necesidad de los agricultores o incluso a la poca rentabilidad de proyectos “de interés público”.<br /><br />Subsidios los hay de todos los colores y para los más variados sectores económicos y sociales: basta un breve paseo por los Fondos Estructurales y el Fondo de Cohesión para salir con la sensación de que <strong>sí, eres un marginado, pero te vas a forrar.</strong> Yo, además, por ser mujer, puedo beneficiarme de muchos otros proyectos, como el de NOW (New Oportunities for Women).<br /><br />Pero la punta del iceberg es el ingente proyecto de la PAC, reformado mil y una veces pero siempre con un objetivo más o menos estable. Sus medidas se implementan por las OCM y sobre todo mediante el FEOGA, tanto de Orientación como de Garantía.</div><div align="justify"><br />Si bien la reforma de 1992 redujo los precios de garantía para aproximarlos a los precios internacionales, la PAC sigue adoleciendo de varios absurdos entre los cuales cabe destacar el del monto del <strong>subsidio independiente.</strong> <strong>Independiente no ya de la eficiencia, sino directamente de la producción</strong>: el subsidio al productor está en función de los rendimientos históricos, no de los actuales. </div><div align="justify"><br />De ahí que valga con "conservar" tus tierras, que antaño fueron cultivadas, “a salvo de la especulación urbanística”, para que te paguen por la cara. Este el comienzo de una bonita cultura de la pobreza: el culto al parasitismo, a la dependencia. </div><div align="justify"><br />Por otra parte, están mis subsidios favoritos, que glorifican exquisitamente al más puro caradurismo: <strong>restituciones a las exportaciones</strong>, que se justifican con aquello de “hay que <strong>compensar las diferencias entre los precios</strong> comunitarios e internacionales”. <strong>Y la pregunta es: ¿restitución de qué?</strong> ¿Hay algún tipo de contrato? Es más, ¿conozco a estos hombres de algo? ¿Me he comprometido a algo con ellos? ¿Vale <strong>inventarse un compromiso</strong> para luego exigir restitución? Pues sí, sí que vale.<br /><br /><br /><strong><em>Política Comercial Exterior</em></strong><br /><br />Los instrumentos de la Política Comercial strictu sensu son un régimen normativo general de importaciones y exportaciones. Hay tres modalidades de aplicación, pero dado que los países miembros de la OMC son la gran mayoría y dado que incluso la República Popular China se ha incorporado a ella, la única que nos interesa es la modalidad <em>preferencial.<br /></em><br />“Preferencial” es un eufemismo de “arbitrario” o “por enchufe” que va desde el sistema comunitario de preferencias arancelarias generalizadas hasta el Acuerdo EEE de 1992 por el que se amplia el mercado interior a los países de la EFTA; que es, por cierto, el más favorecedor… <strong>No es casualidad que este acuerdo esté convenido con Islandia, Suiza, Noruega y Liechtenstein, y no con Namibia, Senegal, Mongolia o Laos.<br /></strong><br />Hay cuatro tipos de instrumentos:<br /><br /><strong>1) </strong>Los aplicables a la <strong>importación</strong>, que sufre el &l