tag:blogger.com,1999:blog-259014892008-07-16T18:14:52.399-06:00Relatos Catrachos______noreply@blogger.comBlogger27125tag:blogger.com,1999:blog-25901489.post-16822583283434204432007-07-16T16:52:00.000-06:002007-07-16T17:58:36.642-06:00La Campana<a target="_blank" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_TwuUlkkfshA/Rpv3iRZkMRI/AAAAAAAAAUk/KG0i9sXMMQ4/s1600-h/la+campana.gif"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_TwuUlkkfshA/Rpv3iRZkMRI/AAAAAAAAAUk/KG0i9sXMMQ4/s400/la+campana.gif" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5087932372203352338" border="0" /></a>Las palabras de este relato son vacías, para explicarles como mi profesor nos trataba de explicar el episodio del que había sido testigo hacía unos cuantos días, en su encuentro con los espíritus chocarreros que inundaban la vieja instalación de <st1:personname productid="la Escuela Evangélica." st="on">la <a target="_blank" style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);" href="http://www.minasdeoro.info/fotos.php?id=141&catid=7">Escuela Evangélica</a>.</st1:personname> <p class="MsoNormal"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt;"><!--[if !supportLists]--><span style=""> -</span> Y miren muchachos, les aseguro que aunque soy de Occidente, no creía en estas cosas –decía el Profesor Carmelo, con unos ademanes de acordionista. –El Profesor Luís y yo estábamos en la dirección, haciendo las impresiones de los exámenes finales en el <a taget="_blank" style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);" href="http://calichehondureno.blogspot.com/2007/07/mimegrafo.html">mimeógrafo </a>cuando de repente…</p> <p class="MsoNormal"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal">Sus ojos parecían volverse tan profundos, como la oscura noche que narraba. –escuchamos como pasos, abajo en el pasillo, y unos <a taget="_blank" style="color: rgb(255, 0, 0); font-weight: bold;" href="http://calichehondureno.blogspot.com/2007/07/aruidos.html">aruñidos</a> en el piso.</p> <p class="MsoNormal"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt;"><!--[if !supportLists]--><span style="">-<span style=""> </span></span><!--[endif]--> <span style="font-style: italic;"> Detenete Ramón-</span> le dije -<span style="font-style: italic;">¿estás oyendo lo mismo que yo?</span> –luego narró como éste en un rincón, encogido de hombros, con ojos grandes como huevos estrellados intentaba despertar de la pesadilla.<br /></p><p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt;"> - y mientras tratábamos de encontrar explicación alguna, pudimos escuchar como las gradas de madera crujían ante los pasos que cada día se acercaban. Estuvimos en la intención de tirarnos por la ventana a la ventura de la oscuridad, pero era demasiado tarde, se escuchaba como que bajaban y subían las gradas y el sonido de las uñas era inconfundible…</p> <p class="MsoNormal"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal">Nuestros <a taget="_blank" style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Esf%C3%ADnter">esfínteres </a>saltaron al escuchar de pronto el grave “Dong!, Dong!” de la campana, y el <a taget="_blank" href="http://calichehondureno.blogspot.com/2007/07/aruidos.html">aruñado </a>en todo el pasillo y gradas… les aseguro que los exámenes quedaron tirados en la dirección ante la carrera que no esperó a nuestra prisa, solo de contarlo se me erizan los cabellos...</p> <p class="MsoNormal"><o:p> </o:p></p> <div style="text-align: center;">- 0 -<br /></div><p class="MsoNormal">… Era una noche fría de esas en <a taget="_blank" style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);" href="http://www.minasdeoro.info/">Minas de Oro</a>, cuando no había cancha para exhibir los tullidos cuerpos en un partido de Basket y asumir volver locas a las internas que desfilaban en la pasarela por el otro costado<st1:personname productid="la cancha. Tampoco" st="on">. <span style=""> </span>Tampoco</st1:personname> pudimos ganar la votación por cinco contra cuatro en la elección de ver televisión en el cable local de apenas tres canales, por lo que de nada sirvió haber monitoreado a Pil, un chico que era nuestro cómplice de televisión ajena y que solamente sabía distinguir novelas, pichingos y <a taget="_blank" href="http://calichehondureno.blogspot.com/2007/07/hormiguillo.html">hormiguillo</a>. <span style=""> </span></p> <p class="MsoNormal">Así que las toneladas de aburrimiento nos desesperaron, luego que <span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">Tulio </span>puso la luz y las señoras se dedicaron a ver su novela.<span style=""> </span>De pronto, ese instinto inalámbrico, más agudo que el del <a taget="_blank" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Manuel_Zelaya">Señor Presidente</a> no hizo distinguir que la vieja escuela tenía luces encendidas en la dirección, por lo que decidimos investigar que pasaba. <span style=""> </span>Fueron solo dos <a taget="_blank" href="http://calichehondureno.blogspot.com/2007/04/gas.html">gases </a>para saltar la vencida cerca, ni idea por donde entraron los dos canes, así que éramos por todos cinco: mis dos hermanos, una perra pastor alemán color amarillo y una perra negra ahumado que siempre andaba cubierta de aceite quemado para matar una extraña sarna llamada <a taget="_blank" style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);" href="http://calichehondureno.blogspot.com/2007/07/karate.html">“karate”</a>.</p> <p class="MsoNormal"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal">Sigilosamente entramos a la escuela, disfrutando un híbrido entre “<a taget="_blank" href="http://en.wikipedia.org/wiki/The_A-Team">The A Team</a>” y “<a taget="_blank" href="http://es.wikipedia.org/wiki/G.I._Joe">G.I. Joe</a>” y aunque tratamos de no hacer ruido los aruñidos de nuestros canes silbaban en el silencio y los zapatos nuevos de zuela de Rodulfo chillaban como si estuvieran masticando hule. <span style=""> </span>Luego subimos las gradas y pasamos por donde estaba la legendaria campana de <a taget="_blank" href="http://www.minasdeoro.info/historias.php?id=L0686104456">El Malcotal</a>, pudimos ver a los profesores Carmelo y Luís, que se torcían tripas en una esquina como asustados de que les fueran a robar los exámenes.</p> <p class="MsoNormal">Bajamos las gradas llenos de aburrimiento, con los perros hasta llegar al descanso. <span style=""> </span>Allí mi hermano intentó decirnos algo en clave que no pudimos entender pues lo decía en medio de una risa ahogada.</p> <p class="MsoNormal"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt; font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"><!--[if !supportLists]--><span style="">-<span style=""> </span></span><!--[endif]-->Sal… despupusa… que voy… a ja. Ha ha, pa na…</p> <p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt;"><!--[if !supportLists]--><span style="">-<span style=""> </span></span><!--[endif]-->Qué? -le dijimos, luego repitió lo mismo pero en un Morse más antiguo.</p> <p class="MsoNormal"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal">El signo de interrogación desapareció de pronto, cuando nuestros mismos corazones tronaron de sorpresa.</p> <p class="MsoNormal"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal">-Dong!, Dong!, - sonó grave la <a taget="_blank" href="http://www.minasdeoro.info/fotos.php?id=90&catid=1">campana </a>al tiempo que salimos descolgados por las gradas como llevados por el eco que retumbaba entre nuestros tropezones y caídas, los perros rayaban el mosaico con sus uñas tratando de alcanzar la puerta.</p> <p class="MsoNormal"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal">Finalmente terminamos en nuestro cuartel, muertos de risa y satisfechos de haber terminado con nuestro aburrimiento.</p> <p class="MsoNormal"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal">Cuando el profesor lo contaba, las carcajadas sonaban hondo en mi esófago, ante la inconsistencia de sus profundos principios por los espíritus chocarreros y mi rutinaria ambición a tocar la campana a la hora de recreo. <span style=""> </span>No se si me creyó, o lo consideró una insinuación por agredir su clase, aspecto por el que siento mucha pena y donde esté, asumo que tras veinte años debe haber convertido esa leyenda en realidad en algún lugar de <a taget="_blank" href="http://www.minasdeoro.info/fotostur.php?catid=17">Santa Bárbara</a>.</p><p class="MsoNormal">Original de <a taget="_blank" href="http://www.minasdeoro.info/fotos.php?id=fe06157133316&amp;catid=9">Otoniel Alvarez</a>, editado por Golgi Alvarez.<br /></p>______noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-25901489.post-44552359679758563052007-07-03T16:40:00.001-06:002007-07-03T17:32:36.319-06:00El piano que sonaba solo<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.minasdeoro.info/banners/el-piano-que-sonaba-solo.gif"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 175px;" src="http://www.minasdeoro.info/banners/el-piano-que-sonaba-solo.gif" alt="" border="0" /></a>Eran las 12 del medio día, caminé con mi tía a la acostumbrada lección de piano; sus manos me apretaban firmemente mientras pasábamos por la esquina de la dirección donde los internos del <a href="http://calichehondureno.blogspot.com/2007/07/iemo.html"><span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">Instituto Evangélico</span></a> descansaban sus vistas.<span style=""> </span>Aunque en el fondo ella sabía que los piropos eran para sus dotes, que a partir de una cintura de abeja exageraban hacia arriba hasta culminar con un lindo rostro que hacía suspirar los alumnos en sus labios cuando impartía la clase de flauta.<span style=""> </span>Ese día sus lecciones<span style=""> </span>se le iban a olvidar, luego de pasar uno de los momentos más impactantes de su estancia en <a href="http://www.minasdeoro.info"><span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">Minas de Oro</span></a>. <p class="MsoNormal"><o:p> </o:p><br />Entramos por el portón cercano a la tiendita y bajamos frente a las solitarias aulas que desesperaban por la jornada de la tarde; la sala de piano estaba contiguo a la biblioteca, y más parecía una bodega donde almacenaban pupitres sobrantes; dentro estaba el desafinado piano que usábamos los externos con valor de seguir las pisadas de <st1:personname productid="la Seño Margarita" st="on">la <a href="http://relatoscatrachos.blogspot.com/2006/04/la-seo.html"><span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">Seño Margarita</span></a></st1:PersonName> y al menos una hora por día nos encerrábamos en ese espacio para engañarnos por nuestra propia cuenta.<span style=""> </span>Abrimos la puerta, adentro se sentía el olor a mariposa muerta, caminé de frente mientras las empolvadas sillas se arrimaban a los paletones de mi falda y perfilaban las curvas de mi tía quien debía hacer malabares con su figura para pasar entre las estrechas filas.<o:p><br /></o:p></p> <p class="MsoNormal">Al fondo, como caja musical algún practicante <a href="http://relatoscatrachos.blogspot.com/2006/04/piano-y-futbol.html">tocaba el piano</a>, las notas parecían salir desesperadas por las rendijas del encierro, era aquella canción llamada <span style="font-weight: bold; font-style: italic; color: rgb(255, 0, 0);">“Estude”</span>, del segundo nivel de <a href="http://www.minasdeoro.info/fotos.php?id=316&catid=cf0615185748"><span style="font-weight: bold;">John Thompson</span></a> y sonaba bien aunque de vez en cuando rechinaba horrible el do central que nunca afinó <span style="font-weight: bold;">Don <a href="http://www.minasdeoro.info/fotos.php?id=fe06151102842&catid=cf0615185748">Wyatt</a></span> en excusa de la gotera diluviana.<span style=""> <br /></span></p> <p class="MsoNormal"><span style=""></span>Cuando llegamos a la puerta, mi corazón explotó como mortero en feria, de pronto sentí que todo se volvía oscuro y unas chispas me cruzaron por el frente como <a href="http://calichehondureno.blogspot.com/2007/07/carbunclo.html"><span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">carbunclos </span></a>de las minas de <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Ojojona"><span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">Ojojona</span>.<span style=""> </span></a>No era mi imaginación, el candado mordía la aldaba de la puerta y mientras más nos acercábamos, más fuerte sonaba adentro, para colmo el tintineo andante pasaba a sonar sepulcrales notas graves.<span style=""> </span>Traté de retroceder pero mi tía me detuvo, ella estaba más petrificada y sus ojos grandes me veían, ambas recordábamos aquel escenario de la novela en moda, en que un piano sonaba solo como si la estuviera tocando una abuela a quien asesinaron por la herencia maldita.<o:p><br /></o:p></p> <p class="MsoNormal">Para ese momento las manos de mi tía estaban sudadas y me sostenían por los brazos, intenté escabullirme pero su fuerza me lo impidió, y mientras nos atropellábamos entre las sillas, se me cayeron dos cuadernos, los colores y el sacapuntas que fue a parar a una esquina del salón.</p> <p class="MsoNormal"><o:p> </o:p>–<span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">Ay, tía, no me deje!</span>. –le dije, mientras las piernas se me ablandaban y me llegaban unos grandes deseos de orinar.<span style=""> </span>No se debió escuchar, más pareció un balbuceo infantil que se ahogó en las graves notas que parecían bajar una octava más con irónicos sonidos medievales de parejas danzando adentro del salón, todos con sus pelucas falsas que parecían hinchar la puerta en la intención de explotar.</p> <p class="MsoNormal"><o:p> </o:p>Mi tía corrió a la salida, su desesperación por abrir el llavín se transformaba en mi dolor de huesos mientras desajustada, debajo de pupitres buscaba mis cuadernos, el angular metálico de las sillas me golpeó el occipital dos veces y el filo me hizo una ralladura en el omóplato que me rompió el uniforme mientras sentía como si <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Jason_Voorhees"><span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">Jason </span></a>estuviera subido sobre los pupitres buscando perforarme <st1:personname productid="la espalda. Mientras" st="on">la espalda.<span style=""> </span>Mientras</st1:PersonName> recuperaba un libro se me caían dos más, dejé botados los marcadores y el sacapuntas, hubiera dejado allí los cuadernos de no haber sido excesivamente temerosa de los castigos de <st1:personname productid="la profesora Suyapa Perdomo." st="on">la profesora <span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">Suyapa Perdomo</span>.</st1:PersonName><span style=""> </span>Finalmente salí, mis suelas se resbalaban en el mosaico como <a href="http://calichehondureno.blogspot.com/2007/07/guapinoles.html"><span style="font-weight: bold;">guapinoles</span>, </a>perseguí a mi tía por todo el andén que salía a la cancha, sin el valor de volver la mirada hacia atrás donde el ruidoso piano parecía tocarme las pantorrillas en esa sección del arpegio, cuando las semicorcheas le peinan el bigote a <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Manuel_Zelaya"><span style="font-weight: bold;">Mel Zelaya</span></a>.<span style=""> </span></p> <p class="MsoNormal"><o:p>- o - </o:p><br /></p><p style="font-weight: bold;" class="MsoNormal">Luego de tocar el piano media hora por resignación, después de dos horas de esperar, maldecir y gritar, finalmente alguien llegó y me abrió la puerta, un gracioso me había puesto el candado por fuera.</p>______noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-25901489.post-6813305936071660172007-06-11T20:52:00.000-06:002007-07-16T11:23:39.831-06:00La novena quimio<img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 175px;" src="http://www.minasdeoro.info/banners/la-novena-quimio.gif" alt="" border="0" />Ese día, en el aeropuerto debimos llevarlo en una indolente silla de ruedas, su mirada triste denotaba un envejecimiento al que fue sometido durante tres semanas, su abrazo me partió el alma, acostumbrado a apretones de oso con los que me suspendía hasta cincuenta centímetros y me daba media vuelta en tiovivo.<span style=""> </span>En esta ocasión apenas me acercó a su cuerpo, me apretó los omóplatos con las manos y resquebrajó un suspiro lleno de una esperanza lejana.<o:p> </o:p><br /><p class="MsoNormal"><span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">- nos volveremos a ver</span>, -dijo.<o:p><br /></o:p></p> <p class="MsoNormal">Todo sucedió de repente, un día, despertó convulsionando; su brazo y pierna izquierdos contraídos como aquel fusil 22 y la señal en su rostro aparentando sugerir un derrame facial.<span style=""> </span>Mi hermana con la ayuda de un taxista lo cargó en hombros al hospital evangélico de <a target="_blank" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Siguatepeque"><span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">Siguatepeque</span>, </a>donde lo mantuvieron controlado durante tres semanas, tiempo durante el cual perdió el control nervioso sobre sus piernas.<o:p><br /></o:p></p> <p class="MsoNormal"><!--[if !supportLists]--><span style="">-<span style=""> </span></span><!--[endif]--><span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">Puedo levantar las piernas</span>, -me dijo. Pero cuando pongo la planta del pie siento un hormigueo como si se me hubieran dormido, que me ablanda las rodillas.<o:p><br /></o:p></p> <p class="MsoNormal">Fue un tumor cerebral que atacó su cerebro, a sus setenta y ocho años recordó entonces que cuando era joven sufrió de <span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">mano seca</span>, también mencionó ciertos adormecimientos que le venían de vez en cuando, y una serie de chispas que veía en algunos días en que el equilibrio parecía abandonarlo.<span style=""> </span>Sin embargo vivió con esto toda su vida, su fortaleza al remolcar una vaca, herrar un ternero o cargar un quintal de mezcal nunca le permitió distraerse ante la amenaza latente que estaba en su cerebro; luego los veinte años que estuvo en Estados Unidos, con un “social security” que controlaba sus triglicéridos y la facilidad de trabajos livianos durmieron la amenaza hasta que retornó a las tierras tropicales, donde se come frijoles normales y se va al médico solo de emergencia.<o:p><br /></o:p></p> <p class="MsoNormal">Pocas veces en la vida te imaginas que el tiempo de estar con tu padre se acortará en un suspiro, cada recuerdo de sus abrazos te repican profundo ante la posibilidad de que se adelante en el viaje al que nadie tiene escapatoria.<span style=""> </span>Quizá la sensación de haberlo disfrutado los pocos momentos que estuvo cerca y los muchos que estuvo presente en la distancia produce una tranquilidad por las decisiones del creador, y aunque existe la posibilidad de que deba esperarnos por más tiempo, aspiras su recuperación con toda convicción.<o:p><br /></o:p></p> <p class="MsoNormal">La vida es así de corta, parece que fuera ayer cuando me enseñó a dividir por dos cifras, cuando me enseñó a nadar en la <span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">posa redonda</span>, cuando me dio los veinte centavos para <a href="http://relatoscatrachos.blogspot.com/2006/04/plinio.html"><span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">Plinio</span>, </a>cuando ambos lloramos en silencio ante el escenario de los doce años del <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Fuerzas_Populares_de_Liberaci%C3%B3n_%22Farabundo_Mart%C3%AD%22">Farabundo Martí</a>, puedo recordar tan fresco ese día, partiendo serpientes luego de diez años de haber salido, llegamos a la casa donde habíamos nacido, con los matapalo comiéndose las palmeras.<span style=""> </span>Puedo agradecerle esos momentos en que nos sentamos sobre una piedra, en la colina de <a href="http://calichehondureno.blogspot.com/2007/06/zatoca.html"><span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">Zatoca</span>, </a>en el norte de El Salvador; un par de tortillas gordas como gustan a los guanacos, huevo picado, frijoles chilipucos y cuajada salada en terrón al engaño de nuestra hambre, mientras por dos días se dedicó a mostrarme cada lindero de las propiedades a un pausado ritmo que cada medio kilómetro se detenía en las historias de siempre; <span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">el <a href="http://relatoscatrachos.blogspot.com/2006/04/el-sacalenguas.html">sacalenguas</a></span><a href="http://relatoscatrachos.blogspot.com/2006/04/el-sacalenguas.html"> </a>en el barranco, <span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">la Chilica</span> en los encuentros, la vasija del rincón de judas, el zorrillo que le orinó <st1:personname productid="la cara. Podría" st="on">la cara.<span style=""> </span>Podría</st1:personname> volver a contármelas mil veces, igual las disfrutaría como la primera vez; fue así como me heredó la tradición de contar historias en prosa con dos de cada tres renglones en el mismo cruel humor de sus carcajadas.<o:p><br /></o:p></p> <p class="MsoNormal">Por ahora, guardo cada una de sus historias en lo profundo de mi alma, eventualmente le mando un correo electrónico que posiblemente le leen, aunque seguramente se lo traducen a lo que creen que él desea oír ante el desconocimiento de nuestro estilo de confianza al que un día llegamos.<span style=""> </span>No es posible hablarle, si lo hiciera, el buen humor que me enseñó me llevaría a decirle las cosas en la única forma en que hablamos siempre, en prosa cruel.<span style=""> </span></p> <p class="MsoNormal">- <span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">hola señor, cuénteme porqué no le cortan la cabeza</span>.<span style=""> </span>- Luego nos echaríamos una carcajada tal como aquel día en el parque, cuando me lo dijo de igual forma.<span style=""> </span>– Usted tan debilucho, cómo se deja alcanzar de esos tullidos compañeros, no parece que hubiera alcanzado un ternero de tres días de nacido.<o:p><br /></o:p></p> <p class="MsoNormal">Mientras él, espera a ver que decide nuestro hacedor, yo espero darle un abrazo más.<o:p> </o:p>Es terrible la impotencia, la distancia y la espera que pase la novena quimioterapia.<br /><br /><span style="font-weight: bold;">---Actualización--- Julio 2007</span><br />Esta semana regresó luego de 9 meses en Estados Unidos, no perdió el pelo con las quimios, está sano y con el buen humor de disfrutar sus días aquí en Siguatepeque, Honduras... gracias por sus oraciones.<br /></p>______noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-25901489.post-33589011510454431712007-05-08T19:57:00.000-06:002007-05-08T20:23:20.735-06:00Un amor prohibido<img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_TwuUlkkfshA/RkEq3sjDzNI/AAAAAAAAAP4/1g2xVz8x9K8/s400/un+amor+prohibido.gif" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5062374592480529618" border="0" /> <p class="MsoNormal">El presente relato no intenta en ninguna manera justificar un comportamiento extraño, mucho menos encontrar el hilo de un argumento deductivo de lo que sucedió, eso se lo dejo a quienes llegan al final del escrito con la sorpresa del morbo y el gesto de <a target="_blank" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Garfield"><span style="color: rgb(255, 0, 0); font-weight: bold;">Garfield </span></a>en ojos a media pantorrilla. Pero debo reconocer que estos pocos hilvanes de lo acontecido reflejan la intensidad de un asunto que un día cambió la mitad de mi existencia, de mis planes, de mi vida y hasta este momento no me puede dejar tranquilo porque siento una extraña sensación de dolor de huesos por la noche, si, de ese que viene desde el alma y que crispa las lágrimas en un nudo a la garganta.<o:p></o:p></p> <p class="MsoNormal"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal">Nunca la busqué, y sin embargo una noche de sonrisas, la miré de perfil, rostro hermoso dibujado con <span style="color: rgb(255, 0, 0); font-weight: bold;">curvas francesas</span> de la frente a la nariz, luego en plantilla número diez sus labios carnosos humedecían el trazo para cerrar con una suave barbilla a mano alzada, más abajo firmes espirales caligrafiaban una larga cabellera distractora del resto de su silueta; así estaba de entretenido cuando me miró con el pie de la ceja y me dijo:<br /><i style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">-¿y estás casado?</i><o:p></o:p></p> <p class="MsoNormal"><o:p> </o:p>De allí en adelante no pude pensar más en el broche que puso a mi corazón, que luego a las tres semanas se <span style=""> </span>confirmó en un papelito azul, con una despeinada palmera dibujada en grafito y esa frase que me hacía sentir mariposas en el estómago.<span style=""> </span>Ya no podía pensar, ni dormir; sus húmedos besos y sus apasionados ojos cerrados me desesperaban, me dormían y me despertaban con intensas carcajadas ante mis chistes mal contados, pero que hacían agradable la matutina carrera en el espanto de palomas frente a la catedral del parque central.<o:p></o:p></p> <p class="MsoNormal"><o:p></o:p>Esa sensación no la deben haber sentido todos, pues la palabra matrimonio es confusa entre si va, si viene, si ata o si libera.<span style=""> </span>Lo cierto es que su dulce y agradable compañía desordenaba el ciclo de soledad al que estaba acostumbrado y me revolvía los sentimientos cada vez que me decía, quizá simples palabras, pero con un fuerte martilleo en el alma mal acostumbrada a amar una sola vez.<o:p><br /></o:p></p> <p class="MsoNormal">Era prohibido, para todos los que me recomendaban las evidencias que los amores habían dejado en sus vidas, tal como mi jefe quien con literales ojos de sapo borracho me lo dijo el primer día. </p> <p class="MsoNormal"><i style=""><span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">– Es <a target="_blank" href="http://calichehondureno.blogspot.com/2007/05/penqueado.html">penqueado</a>, pero usted sabe lo que hace.</span><o:p></o:p></i></p> <p class="MsoNormal"><o:p></o:p>Aquel amor era prohibido también para quienes conocían la rutina de mi vida, limitada a tempranos arribos a casa, donde hundido en un sillón dormía como oso mientras la televisión arrullaba mi cansancio y el sofocante sudor de la esponja revolvía los recuerdos de las faenas del día tras pelear contra albañiles y fontaneros.<span style=""> </span><o:p></o:p></p> <p class="MsoNormal"><i style=""><span style="color: rgb(255, 0, 0); font-weight: bold;">–Es cosa tuya me dijeron.</span></i><o:p><br /></o:p></p> <p class="MsoNormal">No estoy seguro que pasó, si intento analizar cada una de esas <a target="_blank" href="http://www.minasdeoro.info/fotos.php?id=339&catid=cf0611692826">evidencias </a>solo me demuestran que el mundo no está listo para tolerar un amor entregado con toda intensidad en la mitad de un año bisiesto, limitados a ver la vida de los otros en base a las experiencias propias o cercanas; aún presiento que pretenden prohibir las decisiones que nacen de lo que el corazón espontáneo mueve.<span style=""> </span>Caminar por una solitaria calle de <a target="_blank" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Tegucigalpa"><span style="color: rgb(255, 0, 0); font-weight: bold;">Tegucigalpa</span>, </a>besar esos labios un <span style="color: rgb(255, 0, 0); font-weight: bold;">tres de octubre</span> e irse a la casa sin un remordimiento por la decisión requiere un poco más que botar prejuicios; abrazar a esa chica en el lago de Yojoa una vez, repetirlo a los dos meses, al año y a los cinco años sin sentir que la decisión fue errada es creer en el amor prohibido. Sostenerlo por mucho tiempo, es más interesante, cada segundo se vuelve memorable en un escape de semana santa mientras me toma las manos y se aprieta fuertemente en mi pecho hasta alimentar su alma con los latidos cómplices de ese eco melodioso.<br /><o:p></o:p><br />A la vez, vivo entregado a ese juego, dos polluelos y diez años de matrimonio me han demostrado que el mundo no está listo para aceptar un amor que cada día se vuelve más emocionante; me lo certifican dos ojos que miran hasta la profundidad del universo cada noche, cuando luego de mi rutina loca por cambiar el mundo acudo a ese amor, sueno el portón para revolver el avispero de los pequeñines, los correteo y los acuesto con la doble intención de dedicar el resto de mi día a amar como la primera vez, a la misma chica del prohibido amor, a quien escogí <span style=""> </span>y con quien me volvería a casar de nuevo, como la primera y única vez que lo he hecho.<o:p></o:p></p>Lastimosamente el botón final de este vestido requiere una segunda lectura para hacernos meditar más en las buenas decisiones, que no es malo tomar. <p style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);" class="MsoNormal">Suele ser prohibido amar de verdad.</p>______noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-25901489.post-36866059960081708922007-03-21T14:51:00.001-06:002007-04-30T18:49:09.124-06:00Una Chancha Normal<div align="justify"><table border="0"><tbody><tr><td><img src="http://www.minasdeoro.info/banners/cerdo.gif" height="350" width="175" /></td><td><div align="justify"><span style="font-family:Tahoma;">Era tan normal cargar un balde de maíz a las cuatro de la mañana en aquellos tiempos, el molino estaba al inicio de la cuesta de El <a target="_blank" href="http://calichehondureno.blogspot.com/2007/04/el-calvario.html">Calvario</a>, justo frente a la casa de <a target="_blank" href="http://calichehondureno.blogspot.com/2007/04/neida-sandoval.html"><strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">Neida Sandoval</span></strong></a>; con la compañía de foco de mano y un par de vecinas se solventaba la ausencia de energía eléctrica en los obscuros empedrados. A lo lejos, el motor Diessel irritaba con su gruñido de camión, tan normal que cuando se arruinaba los vecinos sufrían desvelos por su silencio y gastritis por las tortillas tardías. Afuera la fila era corta, pero desesperante en el lodo a ras de tobillo y el constante <a target="_blank" href="http://calichehondureno.blogspot.com/2007/04/machuqueo.html">machuqueo </a>de chancletas de hule, de esas que usaba <strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">condorito</span></strong>. </span></div></td></tr><tr><td colspan="2"><div align="justify"><div align="justify"><div align="justify"></div><div align="justify"><p class="MsoNormal"><span style="font-family:Tahoma;"><st1:personname productid="la sufrimos. Dichosos" st="on">Luego de un par de empujones, oler enaguas no bañadas y un insulto recíproco, se lograba llegar hasta la bandeja, donde había que amenazar al anterior en su intento de robar dos <a target="_blank" href="http://calichehondureno.blogspot.com/2007/04/pegoste.html">pegostes </a>de masa; acto seguido arriesgar los dedos entre filosas cuchillas centrípetas que vomitaban por sus bordes la masa, y sobre todo el imprescindible rezo al creador, que no apareciera una moneda dentro de la masa…<br /></st1:personname></span><span style="font-family:Tahoma;"><st1:personname productid="la sufrimos. Dichosos" st="on">Todo era <strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">tan normal</span></strong>, y se repetía cada día del año. Esa mañana dejé a mis cuatro hijos durmiendo al canto de los gallos y el ronroneo de gatos que se cobijaban entre sus costillas; doña Moncha y Carmela me dejaron así que debí ir por mi riesgo, apenas si las encontré por donde <strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">Doña Elia</span></strong>, ya venían de regreso con mentirosas sonrisas de pesar.<br /><br />Muy normal, de regreso, decidí tomar el atajo, doblé en la esquina de <strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">Don Tavo San Martín</span></strong>; la madrugada estaba para matar <a target="_blank" href="http://calichehondureno.blogspot.com/2007/04/guaco.html">guacos</a>, apenas si se escuchaban gallos cantando y un par de lechuzas cazando pollos en ayunas; frente a la casa de la <a target="_blank" href="http://minasdeoro.info/fotos.php?id=fe06192115416&catid=9">Profesora Lilí</a> aceleré el paso mientras pasaba por el lugar más tenebroso del recorrido. De repente, pude escuchar gruñidos extraños, que salían del callejón que iba hacia la pesa, sacudí la lámpara buscando el animal, en el miedo de repetir los tropezones sobre vacas dormidas en el campo de <a target="_blank" href="http://minasdeoro.info/fotos.php?id=250&amp;catid=cf0615185748"><strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">La Trinidad</span></strong></a>.<br /><br />La luz se reflejó en dos ojos brillantes en la frente de un animal de tamaño navideño que caminaba lentamente; me restregué las pestañas con un dedo masoso, y allí estaba, en medio de la calle, mirándome de forma retadora; caminé lentamente arrastrando los pies en busca de una piedra razonable, pero no la hubo. Vadeé hacia la derecha, y la chancha hizo lo mismo, luego hacia la izquierda y el animal me volvió a acechar; dos lágrimas bajaron por mi mejilla como pingüinos, mientras mi corazón retumbaba al ritmo de <a target="_blank" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Rayuela">rayuela </a>en recreo. Finalmente tomé valor y decidí acercarme, arriesgando el balde de masa al frente; en ese mismo momento estoy segura que reconocí los ojos de un vecino del barrio <a target="_blank" href="http://calichehondureno.blogspot.com/2007/04/los-clix.html"><strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">Los Cálix</span></strong></a>, creo, pestañas grandes, pupila disparada y las cejas inconfundibles que casi se cerraban en una. Lo reprendí por su nombre, aruñando medio capítulo bíblico y pasé de lado al son de arpegios de ligero andante mientras la chancha me miraba con el enojo y tristeza de alguien a quien su mujer lo dejó por otro hombre.<br /><br />Después de eso caminé de espaldas, con el foco alumbrándole las pupilas café amarillo, mientras mis talones tropezaban con los caliches del camino. <strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">Zas!</span></strong> Sentí que alguien me tocó la espalda, volví la luz para ver quien era, pero no había nadie en toda la oscura callejuela, solo la puerta de <span style="color: rgb(255, 0, 0);"><strong>Doña Teodosa</strong></span> cayéndose y una mariposa de noche volando por la otra orilla. En la desesperación volví la luz hacia la chancha y esta también había desaparecido, sentí deseos de orinar con esa sensación de los exámenes sorpresa del <strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">Profesor Carmelo</span></strong>; luego un terrible gruñido sonó a mi costado tan fuerte como a medio metro, el salto fue impresionante y el <a target="_blank" href="http://calichehondureno.blogspot.com/2007/04/gas.html">gas</a> también; no fue necesario otro versículo bíblico, tomé el balde en el pecho y solté en desesperada carrera hacia la casa, me dio pesar dejar una chancleta en el camino y las mañanas de frío me remuerden los dos tercios de uña en una que le regalé a una piedra.<br /><br /><strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">…ir al molino era tan normal como vivir en Minas de Oro</span></strong>. </st1:personname></span></p></div></div></div></td></tr></tbody></table></div>______noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-25901489.post-31599210410463558692007-03-14T19:58:00.000-06:002007-07-09T17:57:23.214-06:00Propuestas para el siguiente relatoHola, luego me ha regresado la etapa de viajar... otra vez y tiempo para escribir en los solitarios hoteles.<br />Tengo varias propuestas de relatos, pero no se por cual decidirme.<br /><br />les propongo la lista, y ustedes sugieran.<br /><br /><span style="color: rgb(255, 0, 0);"><strong>1. El día de una interna.</strong></span> (Para locos por las historias románticas del IEMO)<br /><span style="color: rgb(51, 51, 255);"><strong>2. La dimensión de un amor prohibido</strong></span> (sin comentarios)<br /><strong><span style="color: rgb(0, 153, 0);">3. La Chancha de los patones</span></strong> (Azoro de minas de oro, de un hombre que se convertía en chancha, para los que algún día fueron al molino con una paila de maíz y quince centavos)<br /><strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">4. La penúltima quimio</span></strong> (Espero que mi padre la soporte)<br /><a onmouseover="window.status='http://www.skype.com';return true;" onmouseout="window.status=' ';return true;" href="http://www.kqzyfj.com/qq83cy63y5LOPRNVVSLNMQSSONM" target="_blank"><br /><br /></a>______noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-25901489.post-5934317239866655772007-01-26T09:28:00.000-06:002007-04-30T20:47:26.789-06:00De Taxistas<div align="justify"><table border="0"><tbody><tr><td><img src="http://www.minasdeoro.info/banners/de-taxistas.gif" height="350" width="175" /></td><td><div align="justify"><span style="font-family:Tahoma;">Fue una noche oscura, de grillos a la orilla de la quebrada y zarigüeyas saliendo de las alcantarillas; con las pantorrillas remembrando la <a target="_blank" href="http://calichehondureno.blogspot.com/2007/04/potra.html">potra</a>, caminé dos cuadras pues mi auto se había rifado un beso con una moto de pizzas justo a los veintinueve minutos de la garantía. Hice señas a un solitario taxista, blanco como es de esperar, ruidoso como la mayoría; regateé los cinco pesos de la tolerancia y le pedí me llevara hasta mi barrio.<br />El taxista era corpulento, un poco encorvado de conducir, quijada de mango mechudo, tenía un bigote de gusano ajusticiándole la nariz y platicador como pocos pero con una canción conocida: <o:p></o:p></span></div></td></tr><tr><td colspan="2"><div align="justify"><div align="justify"><div align="justify"></div><div align="justify"><p class="MsoNormal"><span style="font-family:Tahoma;"><st1:personname productid="la sufrimos. Dichosos" st="on"><br /><strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">–Mi querido y estimado pasajero</span></strong>, este alcalde no repara mis baches, se gasta la plata en publicidad y tiene una vecina de mi barrio de secretaria en doble turno.<br /><br />Por un momento me confundí de país, pues era el mismo himno sonado en versiones caribeñas, andinas y norteñas, después de la estrofa venía la bomba: los precios de la gasolina, como las piñas en el piñal. Le seguí la corriente para no dejarlo hablar solo, pero su requinto no era fácil de arrebatar; me contó del impuesto a la energía eléctrica, del paquetazo de los diputados y de como el ministro se gastaba la plata en viajes.<br /><br />En el puente de la canción me dejó con bloqueo de tres teclas, cuando me lanzó una pregunta a la que no supe como reaccionar:<br /><strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">–Compa, usted que ha ido a la universidad, contésteme algo que yo no entiendo.</span></strong><br />–Ajá, cual es su pregunta. –le dije.<br /><br />Me miró directo, con ojos de mercedes amarillo mientras tomaba un extraño impulso de elocuencia.<br />–Explíqueme porqué rayos el gobierno vende el agua, <strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">si el agua es de Dios</span></strong>.<br /><br />Por un momento se me ocurrió que era una agudeza estilo payaso amanerado, pero la seriedad de su rostro impidió que reventara en una buena carcajada, al estilo de <a target="_blank" href="http://www.hondurasart.com/gallery2/v/Un-Viaje/"><strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">Gabriel Vallecillo</span></strong></a>.<br /><br />–Como así –le contesté tratando de darme tiempo.<br />–¡Ajá! –Exclamó fuerte –mi querido y estimado pasajero, usted con toda su universidad, <a target="_blank" href="http://es.wikipedia.org/wiki/PocketPC">pocket pc</a> y correo electrónico, nunca se había puesto a pensar en eso. –Su rostro parecía haber encontrado el secreto de la <a target="_blank" href="http://calichehondureno.blogspot.com/2007/04/valemadrina.html"><strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">valemadrina</span></strong></a>, y en tono insistente me señaló con un dedo sucio.<br />–Porqué rayos, si el agua cae del cielo, el gobierno le envía un recibo cada mes, vendiendo el sagrado líquido que Dios inventó de gratis. O soy <a target="_blank" href="http://calichehondureno.blogspot.com/2007/04/papo.html">papo </a>o nadie ha pensado en eso…<br />Traté de balbucear tres palabras y me arrancó la guitarra mientras me ametrallaba con una lista aparentemente bien aprendida. –No me vaya salir con sus términos confusos, que el producto interno bruto, que la reconversión de la deuda, que la fluctuación del Nasdaq.<br /><br />Me reí de vuelta de carnero para adentro, mientras le traducía la sonrisa en plantilla de <a target="_blank" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Lorem_ipsum"><strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">Lorem Ipsun</span></strong></a>. Me resigné a escucharlo, y en cada una de sus intermitentes posturas me limitaba a hacer un gesto de aprobación en ese método que los orientales le llaman “<strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">kyndio+pen</span></strong>” hasta que se le gastó la saliva y la cuartilla. Cuando estábamos llegando a mi destino, me fió la guitarra un momento para preguntarme por cual calle nos íbamos, momento que aproveché para preguntarle si le podía dar una respuesta.<br /><br />–Por supuesto, <strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">mi querido y estimado pasajero</span></strong> –me dijo en tono de alfil negro que en la B4 espera al caballo izquierdo. Escuchó mi sugerencia como quien llena una encuesta y almacena los resultados para analizarlos después en gabinete al calor de un café.<br />Al momento de bajar debí decírselo tres veces, pagué la tarifa aunque no pareció darse cuenta, asemejaba una tortuga hibernando en el jardín de la abuela, su rostro parecía buscar en el infinito la relación de la odisea de <a target="_blank" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ast%C3%A9rix_el_Galo_-_La_odisea_de_Ast%C3%A9rix"><strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">Asterix</span></strong> </a>con el los cigarros del faraón <a target="_blank" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Los_cigarros_del_fara%C3%B3n"><strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">Kih-Oskh</span></strong></a>, hizo gruñir el carro y se fue demasiado lento.<br /><br />En el peor de los extremos llegó esa noche a su casa, cortó el servicio de agua y selló el tubo de la alcantarilla; a la mañana siguiente se fue a bañar a la quebrada, al tiempo que aprovechó para botar el contenido del basín. Sin olvidar recoger en el camino un par de piedras rugosas…<br /><br />Varios años después, en un país del otro continente, encendí el canal de mi patria natal que se captaba en vivo luego del resurgimiento del Gopher, un rostro con el cabello engelatinado me pareció familiar, una mirada incisiva detrás de los anteojos y esa maña de señalar con el dedo sucio. Con una banda azul y blanco cruzada al pecho decía:<br /><br />–<strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">mi querido y estimado pueblo</span></strong>…</st1:personname></span></p><strong></strong></div></div></div></td></tr></tbody></table></div><p></p>______noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-25901489.post-71903742737349367352006-12-10T13:37:00.000-06:002008-03-15T12:14:39.522-06:00Ojos que no ven<div align="justify"> <table border="0"><tbody> <tr> <td><img height="350" src="http://www.minasdeoro.info/banners/minas_de_oro_ojosquenoven.gif" width="175" /></td> <td> <div align="justify"><span style="font-family: tahoma">Era una tarde gris, indigna para un venturoso viaje de trabajo a Montelimar, en Nicaragua; la brisa marina cobijaba c&#225;lidamente la piel en gr&#225;nulos de sal que se <a href="http://calichehondureno.blogspot.com/2007/04/pixelear.html" target="_blank">pixeleaban </a>como <a href="http://calichehondureno.blogspot.com/2007/04/ortofoto.html" target="_blank"><span style="color: rgb(255,0,0)"><strong>ortofoto</strong></span> </a>sobre un pescado tra&#237;do de <strong>Santa Cruz</strong> en semana santa. De fondo complementaba el ruido de las olas contra el acantilado, remembrando la lluvia de peces del mismo r&#243;balo a media perra del profesor Lu&#237;s Murillo, en esos extra&#241;os par&#233;ntesis del pentagrama del <strong>Instituto T&#233;cnico Regional</strong> de <a href="http://www.minasdeoro.info/" target="_blank">Minas de Oro</a></span><span style="font-family: tahoma">.</span></div> <div align="justify"><span style="font-family: tahoma">El escritorio de la playa se quedaba en marca de agua con la compa&#241;&#237;a de una chica cuyo dise&#241;o <a href="http://calichehondureno.blogspot.com/2007/04/multicapa.html" target="_blank"><strong><span style="color: rgb(255,0,0)">multicapa</span></strong> </a>estaba optimizado a los est&#225;ndares de la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Open_Geospatial_Consortium" target="_blank"><span style="color: rgb(255,0,0)"><strong>OGC</strong></span></a>, en servicios que en esos tiempos requer&#237;an <strong><span style="color: rgb(255,0,0)"><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Analizador_sint%C3%A1ctico" target="_blank">parseo</a> a 64 bits</span></strong>. <o:p></o:p></span></div> </td> </tr> <tr> <td colspan="2"> <div align="justify"> <div align="justify"> <div align="justify"></div> <div align="justify"> <p class="MsoNormal"><span style="font-family: tahoma"><st1:personname productid="la sufrimos. Dichosos" st="on"> <br />Sus ojos eran profundos y se re&#237;an disimulando miradas r&#225;pidas para evitar delatar su preferencia de enamorarse a lo intenso, con mariposas en el est&#243;mago por la ma&#241;ana y l&#225;grimas de dolor en los huesos con el insomnio; no importando ser herida otra vez. Sus labios peque&#241;os adornaban un fino rostro en tres cuartos de sonrisa, irreconocibles a la sesi&#243;n de trabajo donde hab&#237;a intentado hablar poco y decir mucho entre tanto abogado chapado a la antigua, seguros de ser m&#225;s <strong><span style="color: rgb(255,0,0)">geom&#225;ticos</span></strong> que leguleyos. Su tez era clara o trigue&#241;a, confusa entre el protector de sol y el patr&#243;n de las geometr&#237;as no bronceadas, colochos naturales que igual no defin&#237;an la originalidad divina por la pompa reciente, el tratamiento quincenal del sal&#243;n de belleza o la resignaci&#243;n al criminal remojo salado; aparentaban ser poligonales suavizadas con una nitidez <strong><span style="color: rgb(255,0,0)">topol&#243;gica</span></strong>. <br /> <br />La tarde se qued&#243; monocroma, sentados junto a la playa miramos como en el horizonte distante, temerarios rel&#225;mpagos amasijaban las costillas de grises nubarrones que constru&#237;an vol&#250;menes y sienas de pinturas renacentistas. Las olas se acercaban cada veintisiete segundos en sus blancas coronas de espumosas novias y se dropeaban hasta convertirse en ruedos acorpi&#241;ados de abuelitas de la aldea <strong>Agua Blanca</strong>, mientras el brillo amarillento bajo los nubarrones sub&#237;a en <strong><span style="color: rgb(255,0,0)">streameado</span></strong> simple y bajaba en <strong><span style="color: rgb(255,0,0)">imagescript</span></strong> con golpes concisos al alma. <br /> <br />Justo en esa playa hab&#237;a estado hac&#237;a unos a&#241;os en la desbordante decisi&#243;n que solo se toma una vez en la vida y que luego de ocho a&#241;os, dos polluelos pele&#225;ndose con el aprende conmigo y la hipoteca amortizada hasta la equivalencia del alquiler, simplifican la integral compuesta a una ecuaci&#243;n lineal cuyo m es positivo; siempre y cuando b haya sido c&#225;lidamente incrementado. Aunque en los previos escenarios nos hab&#237;an sugerido regresiones <strong><span style="color: rgb(255,0,0)">trigonom&#233;tricas</span></strong> que oscilaban entre el cielo y el infierno, dependiendo del tama&#241;o de la muestra y la frustraci&#243;n del instructor. <br /> <br />Sus pies jugaban con la fina arena, haciendo una forma de mosquitos en un jueves infantil, impecables como para modelo de bodeg&#243;n. Eran blancos, sin esmalte en las u&#241;as, t&#237;midos casi como un miedoso cangrejo que abandon&#243; la colindancia ante el riesgo de ser reposicionado en la inconciente <strong><span style="color: rgb(255,0,0)">geocodificaci&#243;n</span></strong>. M&#225;s al fondo, la m&#250;sica de La Casona, sonaba una canci&#243;n enturbiada por la espesa brisa y el blasfemo volumen de los abogados. <br /> <br /><strong><span style="color: rgb(255,0,0)">- a pesar que la luna no brille ma&#241;ana&#8230; <br /></span></strong> <br />Una cintura encantadora, ajustada n&#237;tidamente por un traje de ba&#241;o naranja a flores, dos piernas lisas que t&#237;midamente cubr&#237;a con una mano mientras con la otra frecuentemente se&#241;alaba el horizonte cada vez que un rel&#225;mpago pudiera ser interesante; encontramos en el cielo un lagarto, un elefante y un conejo que despu&#233;s se convirti&#243; en un primitivo objeto <strong><span style="color: rgb(255,0,0)">UML</span></strong> conectado por el rayo a un modelo tridimensional de <strong><span style="color: rgb(255,0,0)">Lemmen</span></strong>. <br /> <br /><span style="color: rgb(255,0,0)"><strong>- Ojala, que tus ojos si brillen&#8230;</strong> <br /></span> <br />Cuando est&#225;s frente a ese horizonte gris distante, ante la cortina de espinas guascanal alternando las semillas de San Pedro, sientes en los nubarrones el soplido de ojos que te ven, tormentas que te sienten, corazones que seguramente te extra&#241;an. Lo cierto es que los pocos segundos que dura nuestra existencia no sirven para ponerse a analizar que hubiera pasado si hubi&#233;ramos tomado otras decisiones, y te sorprende como del otro lado de la cerca otros envidian lo que tu percepci&#243;n moment&#225;nea puede no ser optimista. <br /> <br />El tiempo fue corto, las ponencias de miedo y la filosof&#237;a del buen humor adaptado a <strong><span style="color: rgb(255,0,0)">gml</span></strong> para m&#243;viles, para que contar. Me di cuenta que solo se puede amar una vez ante el inevitable dualismo de entregar el rinc&#243;n de las mariposas a corto plazo o conservar una relaci&#243;n que vale oro en el largo. <br /> <br /><strong><span style="color: rgb(255,0,0)">- que me cuentes tantos ratos de pasiones&#8230;</span></strong> <br /> <br />El caliente sabor de la papa horneada qued&#243; en mi garganta, sus cuatro carcajadas ante el chiste del florero de pepito estrepitaron como era de esperar, yo tambi&#233;n solt&#233; dos carcajadas ante su primer chiste y dos obligadas ante el segundo pues ya lo conoc&#237;a; ninguno de los dos chistes recuerdo, pero las palabras que coronan una amistad que dura una vida no las podr&#233; olvidar f&#225;cilmente, aunque nos separen dos zonas <strong><span style="color: rgb(255,0,0)">traverso</span></strong> y la necesaria correcci&#243;n de <strong><span style="color: rgb(255,0,0)">datum</span></strong>. <br /> <br /><strong><span style="color: rgb(255,0,0)">- quedan tantas cosas por contarte&#8230;</span></strong> <br /> <br />No le volv&#237; a ver y solo disfruto su amistad <strong><span style="color: rgb(255,0,0)">arr&#243;bica</span></strong> en correos que ella alterna con sus aportes al sal&#243;n de belleza en relaci&#243;n de uno a cinco, sus <strong><span style="color: rgb(255,0,0)">scripts</span></strong> ignoran la distancia y presumen la complicidad de una granita de caf&#233; a la vuelta de la esquina. En alg&#250;n lugar posiblemente llora como nosotros, sufre su intento por la interminable maestr&#237;a que consume sus lindas pesta&#241;as, como los simples mortales tambi&#233;n. Su coraz&#243;n seguramente no ha cambiado, a&#250;n espera ese personaje que entienda su indexado geoespacial antes que las curvas de nivel de su cartograf&#237;a base, en ese intento posiblemente est&#225; dispuesta a arriesgar lo que ya ha sufrido, pero decidida a amar de la &#250;nica forma que sabe, en intenso C#. <br /> <br /><strong><span style="color: rgb(255,0,0)">- que tu luz brille por siempre porque tu te lo mereces&#8230;</span></strong> <br /> <br />Uno de los p&#225;rrafos del relato se ocult&#243; la &#250;ltima vez que edit&#233; las etiquetas del html; cuando intent&#233; compensar vuestra perversa curiosidad y agregar el diccionario de geospatial modeling me di cuenta que el archivo rebasaba la cantidad de caracteres de la paciencia cibernauta. <br />Je je, como dice mi amigo ca&#237;do de Islas Canarias, <strong><span style="color: rgb(255,0,0)">jol&#237;n en vuestro favor</span></strong></st1:personname></span><span style="font-family: tahoma"><st1:personname productid="la sufrimos. Dichosos" st="on">.</st1:personname></span></p> </div> </div> </div> </td> </tr> </tbody></table> </div><object width="425" height="355"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/sxRblt_krPY"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/sxRblt_krPY" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"></embed></object> ______noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-25901489.post-1163195103099437352006-11-10T15:43:00.000-06:002007-10-30T15:37:55.595-06:00La Iglesia<div align="justify"><table border="0"><tbody><tr><td><img src="http://www.minasdeoro.info/banners/otrostiempos.gif" height="350" width="175" /></td><td><div align="justify"><span style="font-family:Tahoma;">Eran años, cuando el nintendo, cable TV y la docena de tostones en una máquina de <span style="color: rgb(255, 0, 0);"><strong>Jurassic Park</strong></span> no eran la mayor distracción, menos un domingo. Es más, todos los fines de semana eran siempre color celeste, nos bañábamos en el <a target="_blank" href="http://calichehondureno.blogspot.com/2007/05/pozo-malacate.html">pozo malacate</a>, comíamos moras en el regreso para calmar el frío y maliciosamente justificar la escapatoria de un quincenal ayuno que posiblemente salvó la mitad de nuestra existencia, y de nuestra salud</span><span style="font-family:Tahoma;">.</span></div><div align="justify"><span style="font-family:Tahoma;"></span></div><div align="justify"><span style="font-family:Tahoma;">El peinado postizo, sazonado con un poco de vaselina nos llevaba frente en alto, cuando pasábamos por <span style="color: rgb(255, 0, 0);"><strong>La Trinidad</strong></span>, con la Biblia en imitación de desodorante hasta que la alfombra empedrada se detenía en la <a target="_blank" href="http://www.minasdeoro.info/fotostur.php?id=66&amp;catid=cft06177180822"><span style="color: rgb(255, 0, 0);"><strong>Iglesia Senda de Luz</strong></span></a>, justo al par de la casa de Doña Estercita (QEPD), donde con su complicidad nos gastábamos media ofrenda en crujientes <a target="_blank" href="http://calichehondureno.blogspot.com/2007/05/espumilla.html">espumillas </a>color blanco hueso, luego nos sacudíamos los cachetes y entrábamos al recinto, que olía flores de jazmín, del jardín de Doña Choncita.<o:p></o:p></span></div></td></tr><tr><td colspan="2"><div align="justify"><div align="justify"><div align="justify"></div><div align="justify"><p class="MsoNormal"><span style="font-family:Tahoma;"><st1:personname st="on" productid="la sufrimos. Dichosos">Eran otros tiempos, aunque cuentan los bloggeros que muchas cosas no han cambiado. Religiosamente a las nueve empezaba el culto, dos coros desentonaban nuestros alaridos, mientras nuestros ademanes acompañaban el “<strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">Tan grande es Dios</span></strong>”. Luego seguían tres himnos del libro azul, acompañados del gruñido del antiguo piano en los dedos de Alvarez, <a target="_blank" href="http://www.minasdeoro.info/fotos.php?id=fe06190154946&amp;catid=cf0615185748"><strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">Débora</span></strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);"><strong>Lily</strong></span> </a>Cabrera, <a target="_blank" href="http://www.minasdeoro.info/fotos.php?id=216&amp;catid=cf0615185748"><strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">Omry</span></strong> </a>Amaya, <strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">Pablo</span></strong> Raudales y otros atrevidos herederos de las clases de la <a target="_blank" href="http://relatoscatrachos.blogspot.com/2006/04/la-seo.html">Seño Margarita</a>. Luego Nubia nos conducía a las aulas, donde nos contaban las mismas historias, pintábamos un inocente cuadernillo y aprendíamos un versículo al ritmo dispar de <strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">Julio Perico</span></strong>, Orlando de León, Adalgitza, <a target="_blank" href="http://www.minasdeoro.info/fotos.php?id=fe06153123627&amp;catid=cf0615185748">Marcos </a>Alvarez y otros chicos que se hilvanaban tres domingos de por medio. Cuando se vencía el tiempo prudencial, jugábamos X-O, molestábamos a las chicas o nos escapábamos por la ventana mientras terminaba el kilométrico mensaje de Don <strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">Wilmer Vega</span></strong>, Marlon Tovar, <a target="_blank" href="http://www.minasdeoro.info/fotos.php?id=284&amp;catid=cf0615185748">Joel </a>Castañeda, Jairo, Baudilio, Raín…<br />Ciertamente eran otros tiempos, el evangelismo se practicaba en formatos convencionales, se repartían tratados a la espera que un domingo, un pecador se tropezara en la acera de la iglesia, y en vuelta de carnero cayera de rodillas en el púlpito, esperando no sabemos que pues no se hacía llamado, ni ministración por necesidades.<br /><br />Anualmente un coordinador de jóvenes formaba seis grupos que se gastaban el año entero en preparar un drama bíblico que se degeneraba en mil ensayos y muchas veces no llegaba a <strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">Broadway</span></strong>. Sin embargo eran agradables prácticas, puedo recordar el Buen Samaritano, donde representé al burro, una sábana peluda cubrió mi espalda, cuatro medias de frío de <strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">Doña Dorila</span></strong>, de cola una trenza falsa de <strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">Doña Moncha</span></strong> fue suficiente para ganar la nominación. Nunca supimos que se hizo la sábana, la comezón me duró tres semanas y tras una réplica para internos mal ejecutada tuve pesadillas durante dos meses, hasta que la Profesora Esperanza, en su forzada sonrisa me felicitó. Otro drama interesante fue uno donde la Profesora Lety Amaya era mi madre, <a target="_blank" href="http://www.minasdeoro.info/fotos.php?id=291&amp;catid=cf0615185748">Soledad </a>Castañeda mi tía y una chapa de Pepsi “<strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">aquella medallita</span></strong>” je,je,je.<br /><br />De cuando en vez las reuniones sociales amenizaban las rutinarias prédicas, algunos bequistas venían y los juegos solían ser divertidos en tanto otro fuera el avergonzado. Un día Daniel arrojó una silla al suelo, con el ojo negro de chinola ante un sangrón juego de Yamileth, cuando era novia de Celso. Me confesó que estuvo a punto de perder el ojo, y hasta el día de hoy los fondos de botella le han gastado medio presupuesto.<br />Generalmente los pastores venían de afuera, rigurosamente egresados del <a target="_blank" href="http://www.seteca.edu/principal/principal.htm"><strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">Seminario de Guatemala</span></strong></a>. Iniciaban con gran valentía, hasta que sus reformas sucumbían ante la tradición conservadora del concilio de ancianos, resignados daban seguimiento al paseo anual, el viaje evangelístico, reunión femenil, escuela bíblica vacacional y otras actuaciones que le permitieran esperar el relevo sin perder la pasión por las almas. La censura al aplauso, al evangelismo apasionado y necias discusiones por el vestuario ahuyentaron más de algún visitante bien intencionado y provocaron más temprano que tarde una necesaria y muy dañina división en un pueblo que no ocupa dos iglesias a una <a target="_blank" href="http://www.minasdeoro.info/fotostur.php?id=65&amp;catid=cft06177180822">cuadra </a>de distancia.<br /><br />La única influencia no conservadora la ejercían los maestros del internado evangélico, acostumbrados a ver iglesias que olvidan detalles innecesarios y se dedican a buscar almas sedientas de salvación. Aún así sus intentos terminaron en severas críticas, tal como el equipo de fútbol del <strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">Profesor Joel</span></strong>, la batería de los jóvenes, las cortinas de la <strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">Profesora Reina</span></strong>, los pantalones de la <strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">Profesora Soledad</span></strong> y el gusto por el buen vestir de la <span style="color: rgb(255, 0, 0);"><strong>Profesora <a target="_blank" href="http://www.minasdeoro.info/historias.php?id=47">Nancy</a></strong></span><a target="_blank" href="http://www.minasdeoro.info/historias.php?id=47">.</a><br />Parece que fue ayer, si no fuera por la traición de mis canas, podría pensar que su fachada es aún rosa y verde pastel a rayas verticales, con una inútil bocina incrustada arriba, el rechinante piano en el extremo izquierdo del púlpito y las dieciséis bancas enemigas de las ropas de seda. La mayoría está más cerca del cielo que del templo, no solo por su gran bondad sino por su edad, Doña Estercita, Doña Elia, Don Modesto… literalmente fueron ancianos, serviciales como poca gente en el mundo, buenas personas, muchos de ellos ya idos.<br />Nunca supieron nuestras irreverencias, como escaparse el domingo a ver “<a target="_blank" href="http://es.wikipedia.org/wiki/The_A-Team"><strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">los magníficos</span></strong></a>” y correr en los últimos minutos, arrastrarnos bajo las pesadas bancas al estilo de los <a target="_blank" href="http://relatoscatrachos.blogspot.com/2006/04/fantasmas-de-castellano.html">fantasmas de castellano</a> o la travesura de la entrega de tratados, por la que mi madre casi llega a la hoguera por la creencia que los niños no eran capaces de ganar nuevas almas. Aún así disfrutamos sus confites el día del niño, sus regalos en el tesoro escondido, su invitación a la misión evangelística a <a target="_blank" href="http://www.riecken.org/honduras_esp/view.aspx?communityid=12">Cedros</a>. Algunas de sus intenciones o no las explicaron, o no las entendimos, perdimos buenos amigos por ser “mundanos”, nos resignamos a la negativa de la clase de hermenéutica porque nos faltaban dos meses para cumplir doce años, no reprimimos las lágrimas en la banca en un momento de intimidad con Dios, atribuimos muchas sanidades divinas a la <a target="_blank" href="http://calichehondureno.blogspot.com/2007/05/alkazeltzer.html"><strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">Alkazeltzer</span></strong> </a>o la casualidad e irónicamente llegamos a creer que los pentecostales no nos acompañarían en la misma sala del cielo.<br /><br />Un día de estos se sentarán ambos concilios, decidirán volver a una sola iglesia y planearán algo a favor del muro de los lamentos que está a punto de desplomarse, en vez de esperar que <strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);"><a target="_blank" href="http://www.caminternational.org/index.cfm">CAM </a>Internacional</span></strong> decida un enésimo proyecto.<br />La consigna antiarroba les impedirá ver el relato, quizá lo lean en la reunión de su concilio, nos amarán por nuestro buen humor y nos odiarán por nuestra percepción de infante. Razón por la que antes de su censura, con toda el alma les agradecemos su aporte a nuestras convicciones, gracias a ellos aprendimos a creerle a un Dios, sin verle, sin oírle, y en ese tiempo hasta sin sentirle.<br /><br />Ahora cada vez que veo al pastor Eddye en el Messenger me pregunto:<br />-¿Recordarán a este cabezón, que algún día en el drama, con lágrimas reales gritó: “<strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">debe haber gente más urgida de Dios</span></strong>”? El resto de la vida me la he pasado pensando donde quedó la sábana... jejeje.</st1:personname></span></p><strong></strong><p></p></div></div></div></td></tr></tbody></table></div><p></p><br /><li>... El libro Relatos Catrachos disponible <a href="http://www.minasdeoro.info/fotos.php?id=222&amp;catid=cf0682123809" target="_blank"><b>en 7 lugares de Tegucigalpa</b></a><br /><br /><img src="http://static.lulu.com/images/logo_lulu.gif" height="40" /><br /></li><li>... Disponible <a href="http://www.lulu.com/browse/search.php?_shopSearch=http%3A%2F%2Fwww.lulu.com%2Fbrowse%2Fsearch.php&amp;_helpSearch=http%3A%2F%2Fwww.lulu.com%2Fhelp%2Fsearch.php&amp;_forumSearch=http%3A%2F%2Fwww.lulu.com%2Fforums%2Fsearch.php%3Fmode%3Dresults&amp;search_forum=-1&amp;search_cat=2&amp;show_results=topics&amp;return_chars=200&amp;search_keywords=&amp;keys=&amp;fSearch=honduras&amp;fSearchFamily=0" target="_blank"><b>on line...</b></a></li>______noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-25901489.post-1160334988496207662006-10-08T13:15:00.000-06:002007-06-11T23:42:30.077-06:00Solo para exIEMOs<div align="justify"><table border="0"><tbody><tr><td><img src="http://www.minasdeoro.info/banners/minas_de_oro_paraiemos.gif" height="350" width="175" /></td><td><div align="justify"><span style="font-family:Tahoma;">El<span style="font-size:0;"> </span>bus sonó la bocina bajando la cuesta de <span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">Doña Choncita</span>, pasó por la casa de Don Virgilio Cerrato, era aún de día, luego avanzó hasta la esquina del internado de varones del <span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">Instituto Evangélico de Minas de Oro</span>, dio la vuelta<span style="font-size:0;"> </span>y se detuvo frente a <st1:personname st="on" productid="la direcci?n. Cargu←">la dirección.<span style="font-size:0;"> </span>Cargué</st1:personname> mi maleta hasta la puerta, en medio de los escasos pasajeros que aún desesperaban cinco cansadas horas de viaje. <span style="font-size:0;"></span>El motorista me vio con cara de cadejo desvelado y me preguntó de nuevo:<o:p> </o:p></span><p class="MsoNormal"><span style="font-family:Tahoma;"><span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">-¿Seguro que quiere bajarse aquí?</span><o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal"><span style="font-family:Tahoma;">-Sí, le contesté- para aquí vengo.<o:p></o:p></span></p></div></td></tr><tr><td colspan="2"><div align="justify"><div align="justify"><div align="justify"></div><div align="justify"><p class="MsoNormal"><span style="font-family:Tahoma;">Bajé del bus,<span style="font-size:0;"> </span>maleta en mano toqué inútilmente la raída puerta de la<span style="font-size:0;"> </span>dirección, que parecía haber sufrido un derrame envejecedor, caminé de regreso por la acera y me detuvo un grueso candado negro que mordía la enmohecida cadena abrazando un portón que reemplazaba las puertas vaivén del largo pasillo en la entrada al Instituto.<span style="font-size:0;"> </span>No pude creer lo que mis ojos veían, la fachada estaba despintada, como Iglesia católica sin párroco, en el tejado se podía ver plantas, los canecillos del alero se desmigajaban en el <span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">comején </span>de un recinto en la impresión de haber sido abandonado <a target="_blank" href="http://minasdeoro.info/fotos.php?id=140&catid=7">a su suerte</a> por más de quince años.<span style="font-size:0;"> </span>Atónito, miré el frente del salón de banda, el monte<span style="font-size:0;"> </span>llenaba las encillas de las gradas, donde <a target="_blank" href="http://minasdeoro.info/fotos.php?id=fe06151102842&amp;catid=cf0615185748"><span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">Don Wyatt</span></a> de espalda moviera con su batuta la orquestada marcha de un gratuito recital nocturno.<span style="font-size:0;"> </span>Hasta el cielo parecía haber perdido su color, y en un tono fusia invitaba a repetir una escena de silicio en <span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">Uz</span>.<span style="font-size:0;"> </span><o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal"><span style="font-family:Tahoma;">Sentí lejano el canto de <span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">Wilber Enoc</span> y <span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">Nahún Moncada</span>, con el uniforme celeste y cinta roja...<o:p> </o:p></span></p><p class="MsoNormal"><span style="font-family:Tahoma;"><span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">...Con dos lempiras compré una vaca...</span>-me pareció oír, en el loco acento inventado por esa generación excepcional.<o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal"><span style="font-family:Tahoma;"><span style="font-size:0;"></span>Se me rompió el corazón, el minuto de silencio avergonzó mis mejillas en un balbuceo de miedo y desesperación, sin soportar más quise buscar otra entrada, así que<span style="font-size:0;"> </span>caminé hacia la cancha; también estaba con llave.<o:p> </o:p></span></p><p class="MsoNormal"><span style="font-family:Tahoma;">En sorpresa fantasmal apareció <span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">Tey</span>, envejecida increíblemente, no tenía el sendero de zorrillo sobre la frente, simplemente un blanco cenizo le coronaba el arrugado rostro, su vestido en usual verde floriado, sus chancletas siempre de hule parecían haberle llevado a <a target="_blank" href="http://en.wikipedia.org/wiki/San_Jos%C3%A9_del_Potrero"><span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">San José del Potrero</span></a> a pie por diez años.<span style="font-size:0;"> </span>Me abrazó y lloró en mi manga una canción que me temía oír.<o:p> </o:p></span></p><p class="MsoNormal"><span style="font-family:Tahoma;"><span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">-Se fueron todos-</span> dijo, con un último moco colgando. Me abrió el portón y se negó a ingresar en un extraño voto de resignación.<o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal"><span style="font-family:Tahoma;">Caminé por el andén de concreto que apenas se podía ver cubierto por hierba salida de todas partes, las aulas estaban censuradas con podridas puertas en irreverente color ocre, las paredes de bloque comprimido se deterioraban añorando el maquillaje anual de <span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">Don Tavo San Martín</span>.<span style="font-size:0;"> </span>Extrañé ver parado junto a la primera puerta a <st1:personname st="on" productid="la Profesora Elida">la <a target="_blank" href="http://minasdeoro.info/fotos.php?id=fe06153123754&catid=cf0615185748"><span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">Profesora Elida</span></a></st1:personname>, con su sarcástica tardía adolescencia y su vestido ajustado a lo que el soberano le negó; en la otra puerta <st1:personname st="on" productid="la Profesora Liz Robles">la Profesora <a target="_blank" href="http://minasdeoro.info/directorio.php?id=124"><span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">Liz Robles</span></a></st1:personname>, y en la esquina el <span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">Profesor Alejandro</span> discutiendo con <span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">Paty López Lagos</span> por el cántico blasfemo del negro que estaba rabioso.<span style="font-size:0;"> </span>Pasé por la tesorería, su puerta casi caída ni siquiera me volvió a ver, luego continué el recorrido que conducía al comedor, con la viva nostalgia martillando la chica de las <a target="_blank" href="http://relatoscatrachos.blogspot.com/2006/09/cartitas.html"><span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">cartitas </span></a>en un sentimiento de tristeza pasando a locura.<o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal"><span style="font-family:Tahoma;">No recordaba una escena similar desde que visité la <a href="http://calichehondureno.blogspot.com/2007/06/zatoca.html"><span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">Zatoca </span></a>desolada por el Farabundo Martí.<span style="font-size:0;"> </span>Todo era un caos, me senté junto a una vieja piscina llena de sapos que no recordaba haber visto jamás, justo donde estaban los arriates de Don Leonidas.<span style="font-size:0;"> </span>Sentí el vacío que provocaba la perra negra, ahuyentando los canes no oficiales y aplaudida por <st1:personname st="on" productid="la Se?o Margarita">la Seño Margarita</st1:personname> con su inolvidable chumpa verde mientras regañaba de nuevo<span style="color: rgb(0, 0, 0);"> </span><span style="color: rgb(255, 0, 0);"><span style="color: rgb(0, 0, 0);">a</span></span><span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);"> Aracely Rubio</span> por tomarse de la mano con el <span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">Chino López</span> hacía dos años.<span style="font-size:0;"> </span>Intenté hacer memoria, me hacía falta el estridente ruido de la lavandería,<span style="font-size:0;"> </span><st1:personname style="font-weight: bold; color: rgb(0, 0, 0);" st="on" productid="Carlos Bonilla">Carlos Bonilla</st1:personname> peleándose con una<span style="font-size:0;"> </span>máquina en el taller, <span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">Don Nelson</span> contando un viejo chiste de <st1:personname st="on" productid="la Se?o Mabel">la <span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">Seño Mabel</span></st1:personname>, <span style="font-weight: bold;">Carmen </span>sentada en la grada al compás del irónico cortejo de<span style="font-size:0;"> </span><span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">Waddy Gaitán</span>, <span style="font-weight: bold;">Paty Moncada</span> vigiando a <span style="font-weight: bold;">Abelardo</span>, <span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">Elsa Recinos</span> soñando despierta con un ángel llamado <span style="font-weight: bold;">Olvin</span>...<o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal"><span style="font-family:Tahoma;">Todo se había ido, en semejanza al pergamino del Apocalipsis enrollando el bullicio en el vergonzoso silencio que me dolía como piedra en nudo vaquero a media garganta.<o:p> </o:p></span></p><p class="MsoNormal"><span style="font-family:Tahoma;">De pronto abrí los ojos, el cielo volvió a su color azul ante el rechinante tintineo de la varilla boxeando en el tubo de acero, me alegré que era un mal sueño, allí estaba <a target="_blank" href="http://minasdeoro.info/fotos.php?id=314&catid=cf0615185748"><span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">Doña Gladis</span></a> aporreando el bizarro silbato, era hora de cenar.<span style="font-size:0;"> </span>Seguido del último eco del tubo regresó el chasquido de los bequistas alistando azafates en la barra, se confundía con los incansables periqueos de <span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">Doña Nacha</span>, <a target="_blank" href="http://minasdeoro.info/imgs/gruposeno.jpg"><span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">Doña Blanquita</span></a> sacaba del horno su inigualable pizza, más allá en la banca estaba <span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);">Merary </span>chineando al gato llamado Liki, se escuchaba el cacareo de las señoritas que no tardaban en asomar por el andén, menos<span style="font-size:0;"> </span>mal, solo estaba soñando...<o:p></o:p></span></p><p class="MsoNormal"><span style="font-family:Tahoma;">La nostalgia es una medida de los sentimientos de gratitud que se expresa en unidades lacrimales… algunos la escribimos, otros la vivimos, la mayoría <st1:personname st="on" productid="la sufrimos. Dichosos">la sufrimos.<span style="font-size:0;"> </span><span style="font-weight: bold;">Dichosos</span></st1:personname><span style="font-weight: bold;"> aquellos que en tierra de extraños no cuelgan las arpas del salmo 137</span></span></p></div></div></div></td></tr></tbody></table></div>______noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-25901489.post-1159190810246333282006-09-25T08:25:00.000-05:002007-10-30T15:33:56.845-06:00Cartitas<div align="justify"><table border="0"><tbody><tr><td><img src="http://www.minasdeoro.info/banners/minas-de-oro-cartitas.gif" height="350" width="175" /></td><td><div align="justify"><strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);"><br /></span></strong>Ella era una dulce niña de ojos negros y cabello liso hasta los hombros, de las privilegiadas familiares de empleados del <span style="color: rgb(255, 0, 0);"><strong>Instituto Evangélico</strong></span> que convivían en las instalaciones con libertad total; podía estar en la tesorería, donde la <span style="color: rgb(255, 0, 0);"><strong>profesora Elisa</strong></span>, después que Nubia se casó con Elvir y desaparecieron del mapa Minoreño, también podía estar en el comedor, después que se fue <a target="_blank" href="http://www.minasdeoro.info/fotos.php?id=314&amp;catid=cf0615185748"><span style="color: rgb(255, 0, 0);"><strong>Doña Gladis</strong></span></a>, comer como una interna, ir a la cancha los sábados por la noche y aún acompañar el grupo de loras cuando iban al pueblo chaperonadas por la <span style="color: rgb(255, 0, 0);"><strong>profesora <a target="_blank" href="http://www.minasdeoro.info/historias.php?id=47">Nancy</a></strong></span><a target="_blank" href="http://www.minasdeoro.info/historias.php?id=47">. </a>Cejas bonitas, estatura pequeña, apenas llevaba quinto grado, sus partes femeninas iniciaban como pequeñas naranjas, pero sus ojos coqueteaban el firmamento de aquellos que merodeábamos cerca.. </div></td></tr><tr><td colspan="2"><div align="justify"><div align="justify"><div align="justify"></div><div align="justify">Siempre me la encontraba cuando iba a lavar platos al comedor, quizá a propósito ella se tardaba un poco en comer, calculando la hora de mi natural timidez por no encontrarme con el grupo de internas en masa. En lugar de irme por el taller, recorría el andén esperando verla, sin levantar la mirada podíamos sentir el uniforme azul y blanco, con camiseta de aniversario, nos acercábamos mientras los nervios aumentaban en proporción inversa con esa distancia, cuando estábamos a 3.215 metros nos mirábamos los ojos, y al llegar a 1.837 de separación sonreíamos de pena y pavor, luego nos decíamos lo mismo.<br /><br /><strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">-Hola<br />-Hola<br /></span></strong><br />Luego seguíamos avanzando en sentidos opuestos, ella a la prisión de su tía, yo a la media hora de agua caliente y <a target="_blank" href="http://calichehondureno.blogspot.com/2007/05/xedex.html">Xedex</a>.<br /><br />Desde el encuentro 11, había decidido escribirle una cartita, el texto estaba redactado con tinta de enamorado, y en los tres párrafos y medio le pedía que fuéramos novios, creo que no sabía ni para que, en caso que dijera sí.<br />Solo lo sabíamos dos personas; <strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">Daniel</span></strong>, con quien había hecho una buena amistad luego de acompañarle a barrer la escuela en mi media beca anterior, también lo sabía yo, aunque como dijo un bloggero, hubiera preferido negarme el gusto de saberlo por ser tan sagrado. Y fue por influencia de Daniel, que un día después de doblar la cartita por enésima vez, decidí entregársela. Fue una noche, había película, una extraña costumbre del internado, en que llevaban los alumnos un sábado al salón del comedor, y la <a target="_blank" href="http://relatoscatrachos.blogspot.com/2006/04/la-seo.html">Seño Margarita</a> sacaba unas antiguas cintas que hacía girar en el proyector, a veces eran simples reportajes de un obsoleto documental conocido como "Visión", las escenas de playa las censuraba con el dedo índice en la lente. Para variar exhibían <strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">La Cruz y el Puñal</span></strong> y <span style="color: rgb(255, 0, 0);"><strong>El Progreso del Peregrino</strong></span> por otra última vez. Sin embargo los estudiantes lo disfrutaban, a excepción de Oliva, que una vez protestó, junto a Purificación, la escena no se repitió tras la creación del <a target="_blank" href="http://calichehondureno.blogspot.com/2007/05/el-manhatan.html"><span style="color: rgb(255, 0, 0);"><strong>Manhatan</strong></span>.</a><br /><br />Siempre mi dulce niña se sentaba atrás, donde estaban las cocineras, bequistas de último turno y nosotros los atrevidos externos que nos colábamos en el recinto con excusas reservadas para otro relato. Ella presintiendo algo se fue a tomar agua a la cocina, así que aproveché, estaba oscuro, apenas la luz de la película, cuyo tema sinceramente no recuerdo. Me fui tras ella, me acerqué cuando la iluminó la luz de la refrigeradora, vi sus finos labios pegados al vaso verde, mientras me miraba con ojos nerviosos, tomé valor y le di la sudada cartita.<br /><br />- <strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">Espero tu respuesta</span></strong>- le dije, con el heroísmo que me daba su sonrisa, pero con el corazón hecho una ardilla en la era del hielo.<br /><br />Aún no recuerdo si me dijo sí, podría haberme dicho que no, tampoco lo recuerdo. Por el resto del año, seguimos la misma rutina, encontrándonos en el mismo andén, con los mismos nervios, ella con la culpabilidad de tener una carta guardada en su cajita secreta, yo con la esperanza de un día recibir una a cambio.<br /><br />Llegó fin de año, y el tiempo se desperdició igual, se acercaba la misma sensación que nos producía la partida del Gavilán Atrevido, el consuelo que se quedarían los bequistas tres semanas, y que volveríamos a gastar nuestros días en indolentes cohetes de una noche.<br /><br />Una tarde, que ya parecía noche, nos vimos, aún puedo ver su rostro, lindo, sus ojos vivaces, su sonrisa penosa. Cabal puedo sentir su respiración nerviosa, tras un único beso cortísimo, no hubo lengua, ni siquiera cerramos los ojos. No fue espectacular, solo fue suficiente para recordar el húmedo sabor y no olvidar el contexto.<br /><br />Veinte años después escribió mi nombre en <a target="_blank" href="http://www.google.com/"><strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">google</span></strong>...</a><br /><br /><strong>Cuando aspira su granita de café, sus labios se ven igual, como aquella noche presionando el vaso verde...<br /></strong></div></div></div></td></tr></tbody></table></div><div align="justify"> </div><li>... El libro Relatos Catrachos disponible <a href="http://www.minasdeoro.info/fotos.php?id=222&amp;catid=cf0682123809" target="_blank"><b>en 7 lugares de Tegucigalpa</b></a><br /><br /><img src="http://static.lulu.com/images/logo_lulu.gif" height="40" /><br /></li><li>... Disponible <a href="http://www.lulu.com/browse/search.php?_shopSearch=http%3A%2F%2Fwww.lulu.com%2Fbrowse%2Fsearch.php&amp;_helpSearch=http%3A%2F%2Fwww.lulu.com%2Fhelp%2Fsearch.php&amp;_forumSearch=http%3A%2F%2Fwww.lulu.com%2Fforums%2Fsearch.php%3Fmode%3Dresults&amp;search_forum=-1&amp;search_cat=2&amp;show_results=topics&amp;return_chars=200&amp;search_keywords=&amp;keys=&amp;fSearch=honduras&amp;fSearchFamily=0" target="_blank"><b>on line...</b></a></li><br /><a onmouseover="window.status='http://www.strawberrynet.com';return true;" onmouseout="window.status=' ';return true;" href="http://www.dpbolvw.net/click-2357464-10442931" target="_blank"><br /><img alt="" src="http://www.awltovhc.com/image-2357464-10442931" border="0" height="60" width="468" /></a>______noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-25901489.post-1156438733792664012006-08-24T11:58:00.000-05:002007-07-09T17:56:46.791-06:00Solo dos años<div align="justify"><table border="0"><tbody><tr><td><img src="http://www.minasdeoro.info/imgs/minas_de_oro_solodosanos.gif" height="350" width="175" /></td><td><div align="justify"><strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);"><br /></span></strong>Suavemente partió con su tenedor aquel panqueque, le untó un poco de miel y por un momento extrañó que no fuera de abejas, de la que vendía el profesor Armando Aguilar, se olvidó que el restaurante se llamaba Danny´s y pensó en su hijo, que dejó corriendo en el parque de <strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">Minas de Oro</span></strong>, junto a la araucaria que estaba del costado de la <span style="color: rgb(255, 0, 0);"><strong>Casa Midence</strong></span>. Mientras sentado en aquella banca, con su maleta azul, camisa de manguitos y gorra de España 82, sentía fresco el sabor del beso que le dio a su esposa, al tiempo que lo olvidaba con los gritos del pequeño que jugaba libre en medio de los nombres en formato de alaridos… <strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">Casimiro!, Orlando!, Moncho!, Amilcar!, Luís!, Ezequiel! y Pijía!,</span></strong> ese último parecía más apodo asentado por uno de los Curry. </div></td></tr><tr><td colspan="2"><div align="justify"><div align="justify"><div align="justify"></div><div align="justify">Mientras degustaba aquel desayuno, resultado de cuatro sufridos dólares, todo le pareció tan distante, recordó a su hermano, con sus manos negras de dos faenas de cortas de café, su madre con sus blancas arrugas, y su esposa, con la sonrisa de miedo cuando le dijo por tercera vez… - <strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">solo dos años!!!<br /></span></strong><br />Miró por la ventana pasar una pareja de americanos, con dos hijas, flacas como fideos, pelo color de jilote en sopa y exagerada pubertad prematura. Pensó en su hijo, en su patria, en su pueblo, recordó que hacía dos días cumplió años su hermana y le remordió la conciencia haberlo olvidado. Luego quiso volver a reencontrar su tierra, pero le rompió la garganta un duro nudo itinerante en los gritos de su hijo que corría por la sala brincando sobre un palo de escoba mientras él a regañadientes fingía ser un aburrido indio tendido en el sillón. Debió cortar su pensamiento cuando un chancletudo le hizo señas de querer sentarse a la mesa, así que se levantó más perezoso que despacio y se fue a su rutinaria jornada, a dos cuadras; seis horas atendiendo un restaurante que remedaba las épocas de gangsters, con cuadros de los cincuentas en las paredes y grasosos menús de papas fritas y emparedados cubanos… - <strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">solo dos años, se recordó</span></strong>.<br /><br />En todos lados estaban los gritos de su hijo, en las papas fritas, en el bullicio de los centros comerciales, una noche, en medio de ruidosos juegos mecánicos, se encontró un caballo naranja, y un indio aburrido. Lo tomó con desesperación y en una decisión no consultada con los astros corrió a su apartamento, hizo una maleta y un testamento para sus dos compañeros de renta, se entregó a la migra y volvió a su tierra.<br /><br />Cuando subía la cuesta de la peña temblaba al ritmo del corazón, lloró las mismas lágrimas, en el mismo lugar, con la similar nostalgia. Vio el <strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">Cerro Pelón</span></strong> por entre los pinos y luego cerró los ojos para disfrutar el momento, todo había terminado. Era muy oscuro para ser de tarde y las nubes tomaban un color rojizo gris, amenazantes de lluvia de Septiembre, llegó a la casa de su anciana madre, en la entrada del pueblo y la abrazó, se comió seis tortillas con cuajada, frijoles y un chato asado en las brasas, luego se durmió con la misma ropa mientras la anciana le contaba un par de sucesos.<br />- Mañana te vas temprano a tu casa - fue lo último que asimiló - no sea que crean que traes muchos dólares en esa cuesta del barrio el calvario, te cuento que el otro día…<br /><br />Tuvo un sueño intranquilo, en un capítulo único soñó que aún estaba en el restaurante <span style="color: rgb(255, 0, 0);"><strong>Palomino</strong></span>, en California, su jefe gritándole fuerte, dos mujeres molestando su honesta hombría, un customer pidiendo otro huevo ranchero… y la voz de su hijo, repicando en el ruido de las papas fritas. Se despertó desesperado pero contento de saber que era un sueño, afuera llovía y por las tejas sentía que le caían pequeñas gotas en el rostro. Se estiró y pensó en su hijo, No traía más que ochenta dólares, una loción fina, un radio amarillo chorcha y por supuesto, el caballito naranja con su indio montado que no le había podido comprar en aquella vitrina de la Peatonal, en <strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">Tegucigalpa</span></strong>. Mañana se lo daría, y le vería sonreír en dos dientes de leche faltantes.<br /><br />En el temor que le nacieran los dientes, lo venció la desesperación, apenas esperó que pasara la lluvia y tomó la calle empedrada, se tiró por donde el Italiano, y pasó un extraño puente que no había visto, le pareció ruidoso el comedor de <span style="color: rgb(255, 0, 0);"><strong>Doña Aminta</strong></span>. Se sintió en armonía cuando pasando la iglesia identificó el mismo parque, allí estaba la misma banca donde esperó el bus, donde dejó a su hijo la mañana de abril, antes del segundo bimestre. Todo había sido como una mala pesadilla que había terminado, el río que cruzó, la cerca que saltó, la migra que evadió y las lágrimas que botó cada noche, cuando la fría oscuridad hacía crujir sus huesos ante la impotencia del deber traducido en código distante.<br /><br />Subió la cuesta del Calvario, le parecieron familiares unos bultos que caminaban por la calle, llegó a la casa y reconoció la vieja puerta de tablas despintadas, el techo hundido de la cocina por la gotera que nunca reparó. Miró las luces apagadas, se acostó en la hamaca del corredor a esperar que amaneciera y mientras se lo comían los zancudos. Se durmió un rato, soñó que andaba bañando en una poza de <strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">Esquías</span></strong>, y que traía a su hijo en hombros por la carretera que sale al campo de fútbol.<br />Cuando abrió los ojos, vio un rostro conocido, se le crisparon las lágrimas al identificar dos mejillas chapudas, cachetes grandes y pelo parado que con el uniforme de escuela lo miraba desde arriba, a punto de estallar en una carcajada. Tomó el juguete de entre sus costillas y se lo mostró, al tiempo que le decía: - <strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">Hola Champulín, ya volví</span></strong>- . No pudo decir más cuando vio el pequeño girar los cachetes, mostrar tres dientes de leche faltantes y gritar como gallo en madrugada:<br /><br />- Mamá! Vino el abuelo.<br /><br /><span style="color: rgb(255, 0, 0);"><strong>Habían pasado 21 años.</strong></span> </div></div></div></td></tr></tbody></table><a onmouseover="window.status='http://www.newyorkpass.com';return true;" onmouseout="window.status=' ';return true;" href="http://www.jdoqocy.com/click-2351996-10446737" target="_blank"><br /><br /></a> </div>______noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-25901489.post-1152709665176383432006-07-12T07:58:00.000-05:002007-07-09T17:52:22.618-06:00El segundo de un Zamorano<div align="justify"><table border="0"><tbody><tr><td><img src="http://www.minasdeoro.info/banners/minas-de-oro-segundo-de-un-zamorano.gif" height="350" width="175" /></td><td><div align="justify"><strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">…nos vemos luego, en este corredor cualquiera de estos ratos…<br /><br /></span></strong>Fue lo último que me dijo, en el lugar que ahora es una plaza entre los edificios 4A y 4B de la Universidad Nacional Autónoma de Tegucigalpa. Más linda que en segundo curso, cuando se sentaba junto a <span style="color: rgb(255, 0, 0);"><b>Noddy, Ernesto Wesley, Maikola Ramírez </b></span>y tan cerca de <span style="color: rgb(255, 0, 0);"><b>Jonatán Kessler </b></span>como para revolverle las adolescentes hormonas y posiblemente el valor de un par de cartitas sudadas en el bolsillo del nerviosismo. </div></td></tr><tr><td colspan="2"><div align="justify"><div align="justify"><div align="justify"></div><div align="justify">Rostro bonito, ojos grandes, sonrisa abundante, aunque con la timidez que causa ser interna en el <span style="color: rgb(255, 0, 0);"><b>Instituto Evangélico </b></span>y no de Tegucigalpa, pelo largo castaño, quemado por la inútil intención de estirarlo a punta de peine a falta de una costosa secadora. No estuvo tanto tiempo como su hermano, apenas un corto año que terminó con unas cartas a la antigua que contestó al ritmo de <span style="color: rgb(255, 0, 0);"><b>Nancy Oyuela </b></span>en un silencioso pacto tripartito que nunca hicimos, pero que mantuvimos por un año presintiendo que no nos volveríamos a ver. Con eso olvidé que me llamara <span style="color: rgb(255, 0, 0);"><b>inteligentonto </b></span>un día de mal humor y ambas me perdonaron que opacara sus esforzados índices en mi chifladura por verlas sufrir todo un año, desilusionadas me acompañaron en el desfile del quince de septiembre, con listones rojos, ribetes dorados y banderas con olor a plancha de brasero.<br />A <span style="color: rgb(255, 0, 0);"><b>Nancy </b></span>la logré localizar en una décima página de Google, oculta tras cansadas pero emotivas tardes de niños desencantados de un <span style="color: rgb(255, 0, 0);"><b>Aprende Conmigo </b></span>, felizmente casada y con un armario donde debe colgar sus naturales gustos por la ropa, su título universitario y alguna consigna antiarroba. Jamás me imaginé que aquella tarde común en la universidad sería la última vez que vería a <span style="color: rgb(255, 0, 0);"><b>Claudia </b></span>, mucho menos asumí que me remordería tanto por una buena porción de mi vida.<br />Le perdí la pista en la costumbre de los humanos, me había dicho que se iría al <span style="color: rgb(255, 0, 0);"><b>Zamorano </b></span>si le salían los planes, así que lo acepté cuando dejé de verla. Ingresó a ese mundo de quienes cuidan reses, que se deleitan escribiendo sonetos en verdes líneas de repollos con el mismo rigor que sufren ante una expulsión por un índice académico pálido. Nunca sería su problema las calificaciones, tenía herencia de los <span style="color: rgb(255, 0, 0);"><b>Almendares </b></span>de Nueva Armenia, <span style="color: rgb(255, 0, 0);"><b>cocos </b></span>aunque nunca en el nivel de su hermano con quien no me hubiera gustado competir. Se confundió en el uniforme de agrónomos, en el ruido de tanto extranjero simpático y bulliciosas amigas curtidas de lodo con sabor a espuma de leche en hoja de guayabo.<br />Uno de esos períodos vacacionales, cuando se quedan unos pocos por recuperación, otros por el demérito acumulado y otros más por la deficiente necesidad de abrazar las abuelas en vestido a ruedas rojas, se quedó para convertirse en leyenda escolástica y noticia fatal para sus familiares a quienes negaron cualquier respuesta sazón.<br /><br />Solo se fue, me dijo <span style="color: rgb(255, 0, 0);"><b>Rosario </b></span>con ojos bonitos. El resto son novelas baratas, perseguidas por periodistas trágicos y mal contadas por cada uno de nosotros en un tono natural que presume saber el sufrimiento de los demás. Dejó este mundo sin despedirse, algunos nos perdimos la oportunidad de tomar una nostálgica granita de café quince años después, su familia perdió un valioso peldaño, tres nietos que nunca existirán y sus inolvidables carcajadas en una tarde de cosquillas.<br />He oído tantas versiones de su partida que simplemente no puedo creer ninguna: que se peleó con su compañera de cuarto por un amorío guatemalteco, que la envenenaron con una comida a que era alérgica, que no soportó la presión académica, que la entregaron los norteamericanos en el pacto de la secta <span style="color: rgb(255, 0, 0);"><b>Zamorano </b></span>. En esa inútil búsqueda debió morir allí mismo su hermano, un poco después en una incalculable longitud de coraje, para terminar de doler en el alma de una honorable familia.<br /><br />Solo se fue, y nos dejó con la ironía inservible, para que razonemos cuanto valen nuestros amigos en este preciso momento, les vemos conectados en el <span style="color: rgb(255, 0, 0);"><b>Messenger </b></span>creyendo que allí estarán siempre, creemos que no llamarles es normal porque deben estar ocupados como nosotros, olvidando que su segundo de vida es tan corto que muchas veces no les da tiempo de decirnos adiós, mucho menos expresarles cuán valiosos son. Aún cuando nuestra tecnología nos permite enviar mensajes de entrega inmediata desperdiciamos una frase simple reenviando sangrones chistes reciclados, inconscientes a la posibilidad de ser nosotros los que tengamos que partir.<br /><br />En honor a mi amiga, rompo el cansado silencio y les agradezco los ratos que dedicaron mientras hilvanaba mi costura en Zatoca, en <span style="color: rgb(255, 0, 0);"><b>Minas de Oro </b></span>, en Tegucigalpa, fuera del país y en la web. Le pido perdón por lo que le dije y por lo que no le dije, pero sobre todo por usar su historia para construir un relato que nos haga meditar en lo valioso que es un insignificante segundo congelado por el soberano dedo de Dios en la basta eternidad. </div></div></div></td></tr></tbody></table></div><p></p><br /><li>... El libro Relatos Catrachos disponible <a href="http://www.minasdeoro.info/fotos.php?id=222&catid=cf0682123809" target="_self"><b>en 7 lugares de Tegucigalpa</b></a><br /><img src="http://static.lulu.com/images/logo_lulu.gif" height="40" /></li><li>... Disponible <a href="http://www.lulu.com/browse/search.php?_shopSearch=http%3A%2F%2Fwww.lulu.com%2Fbrowse%2Fsearch.php&amp;_helpSearch=http%3A%2F%2Fwww.lulu.com%2Fhelp%2Fsearch.php&_forumSearch=http%3A%2F%2Fwww.lulu.com%2Fforums%2Fsearch.php%3Fmode%3Dresults&amp;search_forum=-1&search_cat=2&amp;show_results=topics&return_chars=200&amp;search_keywords=&keys=&amp;fSearch=honduras&fSearchFamily=0" target="_blank"><b>on line...</b></a></li><a onmouseover="window.status='http://www.romanticgifts.com';return true;" onmouseout="window.status=' ';return true;" href="http://www.jdoqocy.com/click-2351996-10436738" target="_blank"><br /><br /></a>______noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-25901489.post-1150570592333925332006-06-17T13:52:00.000-05:002007-07-09T17:55:16.746-06:00Historias de Exito<div align="justify"><table border="0"><tbody><tr><td><img src="http://www.minasdeoro.info/imgs/minas-de-oro-historias-de-exito.gif" height="350" width="175" /></td><td><div align="justify">Fue en los años de la urgente necesidad de Honduras por modernizar los procesos de administración de la tierra, cuando el <span style="color: rgb(255, 0, 0);"><strong>Registro de la Propiedad y Catastro Nacional</strong></span> decidieron en su impulsivo matrimonio darnos la oportunidad de hacer un poco de historia al calor de un buen capuchino y destrabados modelos espaciales.<br /><br />A un año del proceso nos invitaron a participar en los <strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">BE </span><span style="color: rgb(255, 0, 0);">Awards</span></strong>, que galardonan los mejores esfuerzos mundiales en la implementación de tecnologías. Para un grupo de maniáticos por el trabajo después de las ocho de la noche, pagados tardíamente ese fue el mejor premio que logramos hasta ese momento y era suficiente, la emoción fue superada cuando nos mencionaron dos meses más tarde que habíamos sido nominados a un premio en la categoría de manejo de entorno (Managed Environment). </div></td></tr><tr><td colspan="2"><div align="justify"><div align="justify"><div align="justify"></div><div align="justify">Las lágrimas de alegría crisparon nuestros rostros pues no es común que nuestros países latinoamericanos sean llamados a competir con los ciento sesenta mejores proyectos del mundo, entre ellos Crape Geomatics de Canadá, Sit Project de Italia, y otros de países acostumbrados a ganar.<br />Nos terminó de motivar cuando nuestros jefes gestionaron una capacitación que coincidía con la convención anual de Bentley Systems y donde podríamos presenciar la premiación y exponer nuestros esfuerzos ante un auditorio de peludos interesados.<br /><br />- <em>Si comemos hamburguesas y nos buscamos un hotel barato, podríamos ahorrarnos unos dólares de los viáticos y un canje con una cámara digital podría representarnos un sentido de realización</em> – nos confesó Juan José – con sus párpados a media asta escondidos tras melancólicos anteojos de quien extraña la familia a las diez de la mañana y en una actitud de serenidad ante la posible sensación que causa competir en terreno ajeno.<br />– <em>Ya ganamos, aprovechemos la capacitación, disfrutemos el viaje y la nominación-</em> terminó diciendo cuando arribamos al aeropuerto.</div><div align="justify"><br />Llegamos así a Orlando, devoramos cuanta hamburguesa nos permitió el intercambio y las compensamos con la complacencia de la capacitación, mientras en las tardes estrenábamos nuestras nuevas cámaras que nos habían comprometido la existencia en el país del norte. El miércoles fue la premiación, vestimos nuestras mejores galas ante una fiesta que no tiene nada que envidiarle a la entrega de premios Oscar, los chistes son igual de sangrones pero sin la pésima traducción local. El inmenso escenario se veía miniaturizado por la dimensión de un salón que requería pantallas gigantes cada dos mil espectadores.<br />El menú era de miedo, una deliciosa ensalada en la entrada, acompañada de filetes amachinados a lo perverso que compartimos en una mesa redonda con siete japoneses. </div><div align="justify">A la hora de la premiación supimos que participaban en tres categorías por sus efusivos impulsos al ser nombrados, mientras pronunciaban extraños mensajes <strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">繁體中文版!!!</span></strong>, luego al no ganar volvían a decir casi lo mismo en versión irreverente. A los pocos minutos volvieron a repetir la escena, se despeinaban sus gelatinados cabellos al respirar el premio <strong><span style="color: rgb(255, 0, 0);">繁體中文版!!!</span></strong>, y luego bajaban su ritmo al despedirse del laurel.<br />En la tercera categoría que participaban era en la nuestra, manejo de ento