tag:blogger.com,1999:blog-25388394.post-43163651769897452092007-05-21T11:31:00.000+02:002007-05-21T11:49:07.352+02:00LA QUEJA Y EL LIDERAZGO<div align="left"><span style="font-family:verdana;">La mayoría de las personas están convencidos que quejarse, en el sentido de expresar el desagrado que algo les produce con las más hirientes palabras, es algo bueno y necesario. No se dan cuenta de cómo desperdician su energía y cuánto ganarían si convirtieran ese legítimo dolor en un pedido o una reclamación. Esquemáticamente:</span><br /></div><div align="center"><span style="font-family:verdana;"><br />(Dolor + Rabia + Miedo) – liderazgo ==> Queja</span><br /></div><div align="center"><span style="font-family:verdana;">(Dolor + Rabia + Miedo) + liderazgo ==> Reclamo o Pedido</span></div><span style="font-family:verdana;"><br /><div align="left">¿Qué hace que perdamos nuestro poder interior, que es el <strong>liderazgo de nosotros mismos</strong>, en esas ocasiones?<br /><br />Escuché este fin de semana una respuesta de Cristina Naughton que ofrece suculentos frutos para responder lo anterior:<br /><br />"El que se queja en el fondo no se anima a pedir... porque una de las secretas conversaciones consigo mismo le dice: 'no vaya a ser que <strong>no</strong> te lo den'. Y aún hay otra conversación más profunda y sigilosa: 'no vaya a ser que <strong>sí</strong> te lo den'."</div><br /><div align="left"><a href="http://bp0.blogger.com/_rcEsdn5sm4U/RlFqrkjvOqI/AAAAAAAAAKE/1p85OYgOVO0/s1600-h/Nelson.Mandela.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066948352549010082" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" height="278" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_rcEsdn5sm4U/RlFqrkjvOqI/AAAAAAAAAKE/1p85OYgOVO0/s320/Nelson.Mandela.jpg" width="200" border="0" /></a><br /><strong>¿Cuánto creo yo en lo que quiero? ¿Cuánto puedo imaginarme a mi mismo como alguien que se mueve y vive con lo que quiero, con mi propósito?</strong> Ese es justo el camino del liderazgo. Sostener mi creencia en que aquello en lo que creo puedo conseguirlo. Cuando me quejo, la imagen de mi mismo que veo es la de alguien que no consigue, ni conseguirá lo que quiere, las emociones y la corporalidad no sostienen mi propósito superior en mi corazón.<br /><br />Vale la pena leer las siguientes líneas que me recordó mi amiga y coach Lidia Paniello. Es una cita bien conocida de Nelson Mandela que nos puede ayudar a recuperar ese poder:<br /><br /><em>"Nuestro más profundo temor no es el de ser inadecuados. Nuestro mas profundo temor es el de ser poderosos más allá de toda medida. Es nuestra luz y no nuestra oscuridad , quien más nos asusta. Nos preguntamos a nosotros mismos: ¿Quién soy yo para pretender ser brillante, fabuloso, extraordinariamente talentoso, magnífico? De hecho: ¿Quién eres tú para no pretender serlo?"</em></span></div><br /><br /><br /><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0pt 10px 10px 0pt; CURSOR: pointer" alt="technorati" src="http://static.technorati.com/pix/tn-tiny.gif" align="bottom" border="0" /> <a href="http://technorati.com/tag/queja," rel="tag">queja</a>, <a href="http://technorati.com/tag/liderazgo," rel="tag">liderazgo</a><div class="blogger-post-footer">El cambio es inevitable, la transformación es opcional</div>Ahmed Príanoreply@blogger.com