tag:blogger.com,1999:blog-24890117.post-62479030505052610952007-09-18T18:11:00.000+02:002008-05-18T21:24:38.251+02:00El Ajoblanco. Los 70 a destajo.<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.premura.com/revista/libros/img/lossetentaadestajo.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://www.premura.com/revista/libros/img/lossetentaadestajo.jpg" alt="Portada de " los="" 70="" a="" destajo="" border="0" /></a><br />Diría que <span style="font-weight: bold;">Pepe Ribas</span> me lleva 10 años como mucho, pero quizá sean menos. Yo compraba el Ajo con 15 años, junto al Star, donde <span style="font-weight: bold;">Pedro Almodovar</span>, hoy director de cine, escribió un par de cosas dadaístas de las que tal vez ni él mismo se acuerde. En aquella revista, Star, escribió también <span style="font-weight: bold;">Karmele Marchante </span>(Quien te ha visto y quien te ve :-)<br /><br />Hubo otra revistas en aquellos setenta de apertura, destape, sexo, drogas y Rock and roll. Recuerdo las revistas hippies Alfalfa, Bicicleta, el primer Integral (Quien te ha visto y quien te ve :-), El Viejo Topo y su marxismo coleteando aún como un pez picha arriba, multitud de fanzines de provincias que delataban que algo se movía, el Rock de Luxe, el Vibraciones de <span style="font-weight: bold;">Diego Manrique</span> que compré una sóla vez preguntando a la tendera del quiosco, una chica, si tenía vibraciones y se río tanto asintiendo que quedamos aquel sábado...<br /><br />Pero de todas, la mejor era el <a href="http://www.ajoblanco.org/"><span style="font-weight: bold;">Ajoblanco</span>.</a><br /><br />La compré, creo, hasta los diecisiete años. Y podríamos decir que me formó, con sus artículos, sus recomendaciones de libros de ensayo y literatura y su manera de hacerme pensar. Los movimientos asamblearios, el ecologismo, el lumpenproletariado, los sindicatos, el emergente movimiento kraker (Hoy Okupas) de Holanda, las organizaciones como COPEL, EHGAM, LAMBDA, y otras que movieron un tinglado de libertades y reivindicaciones del que me temo que hoy queda muy poco, pero que entonces era la vida.<br /><br />El Ajo estaba ahí. Comunicando, difundiendo, enseñando, picando. Leí gracias al Ajo a <span style="font-weight: bold;">Teodor Roszac</span>, a <span style="font-weight: bold;">Bukowski</span>, a <span style="font-weight: bold;">Abbie Hoffman</span>, a <span style="font-weight: bold;">Lacan</span>, a <span style="font-weight: bold;">Leonard Cohen</span>, a <span style="font-weight: bold;">Foucault</span>, y al loco de <span style="font-weight: bold;">Gonzo</span>, fallecido recientemente, en su "Miedo y Asco en Las Vegas". A <span style="font-weight: bold;">Luis Racionero</span>... sí, quién te ha visto y quien te ve. Leí todos los libros del cambio del nuevo paradigma, de Kayros, cuando <span style="font-weight: bold;">Paniker, Salvador</span>, estaba por la labor. Y viví en las calles lo que se respiraba. Vibraciones, tíos y tias. A tope.<br /><br />Si tienes curiosidad por saber porqué quedamos pocos de aquellas generaciones -la del 62 fue especialmente abundante la cosecha con la guadaña- deberías leer este libro de <span style="font-weight: bold;">Pepe Ribas</span>, fundador y motor de aquella revista que hoy muchos mayores añoramos, algunos con suerte, y otros entre bombonas de un oxigeno cada vez más adulterado.<br /><br />No dejes que te cuenten de esos años la Prego y sus documentales. O peor aún, la cursilada del "Cuéntame".Editoreshttp://www.blogger.com/profile/02679863294367388153noreply@blogger.com