tag:blogger.com,1999:blog-23837100393137441552008-06-08T18:28:27.216+02:00Las Aventuras De ÓscarVórtice Marxistahttp://www.blogger.com/profile/12361928710053920375noreply@blogger.comBlogger17125tag:blogger.com,1999:blog-2383710039313744155.post-71193738304309804902008-06-02T02:20:00.002+02:002008-06-02T02:25:24.724+02:00Interludio IIQueridos amigos;<br /><br />quiero que sepan que este "parón" en la temporada solo responde a dos motivos:<br />-un breve descanso para mí y para ustedes<br />-un momento de reflexión para continuar la temporada<br /><br />La encuesta realizada continúa siendo válida pero les vuelvo a animar a lo que ya les dije:<br /><br />ESTE ES EL MOMENTO PARA QUE PROPONGAN POSIBLES HILOS ARGUMENTALES DEL RESTO DE LA TEMPORADA.<br /><br />Quiero saber hacia dónde esperan que vaya esta historia, qué les gusta más, qué les gusta menos, qué echan en falta en la página, qué quieren ver... para así poder ajustar aún más "Las aventuras de Óscar" a las necesidades de su público.<br /><br />Viendo que han pasado dos semanas sin capitulo nuevo y solo hemos recibido dos comentarios me estoy planteando que realmente la historia haya perdido todo su interés así que, como opción, también barajo que si es lo que ustedes desean, la serie acabe aquí, donde está, si es que no quieren saber nada nuevo.<br /><br />El lunes que viene (9 de junio) llegaré el siguiente capítulo (a menos que me digan que no quieren más). Hasta entonces ME ENCANTARÍA saber sus opiniones acerca de TODO.<br /><br />Un saludo y gracias por seguir ahí (aunque callados).Vórtice Marxistahttp://www.blogger.com/profile/12361928710053920375noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-2383710039313744155.post-26497433970019632008-05-20T22:10:00.002+02:002008-05-20T22:14:44.042+02:00InterludioRespiramos un momento y continuamos con Las Aventuras de Óscar. Solo se trata de un paroncito, no se me preocupen. Es muy probable que solo dure hasta el próximo lunes. Pero era indispensable parar para descansar, mirar hacia atrás y descubrir que hemos llegado a la mitad de la primera temporada (casi la mitad) en un abrir y cerrar de ojos. Y es un buen momento para hacer otra encuesta. Pero esta vez a mano alzada, esto es: en los comentarios en lugar de en la esquina superior derecha de la pagina como es habitual. ¿Por qué? Porque me interesa vuestra opinión de manera más amplia que otras veces. La pregunta es sencilla....<br /><br /><span style="color: rgb(51, 204, 0); font-weight: bold;">Quiero que sugiráis posibles líneas argumentales de esta historia. Para que os sintáis, si cabe, más co-guionistas que nunca. Adelante, ¿Os atrevéis?</span>Vórtice Marxistahttp://www.blogger.com/profile/12361928710053920375noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-2383710039313744155.post-74167648927030984922008-05-12T14:23:00.004+02:002008-05-12T15:57:50.170+02:001x10. Duelo de ReyesTras pensarlo un instante descartó el escondite que habían elegido para él. Era demasiado arriesgado dada la presencia de los dos guardas de seguridad parloteando justo debajo de la estantería elegida. Machina le instó con la cara a buscarse otro sitio. Pensó en la tienda de campaña, con Covadonga, pero para llegar allí debía de cruzar varios pasillos que le expondrían demasiado. Retrocedió un poco tratando de recordar el emplazamiento del escondite de Raphael. Los nervios no le permitían concentrarse. Se giró y entonces vio clara la solución: los probadores.<br /><br />Se abstuvo de correr por si alguna cámara de vigilancia notaba su extraño comportamiento. Si no recordaba mal, la entrada a los probadores estaba en otro de los ángulos muertos de la videovigilancia. Entró en uno de los probadores, cerró y se sentó en el suelo a esperar que cerrasen y se fuesen los guardas.<br /><br />Pasaron quince minutos y todas las luces se apagaron salvo las de emergencia. Se hizo el silencio.<br /><br />Según el plan original había que esperar aún quince minutos más para asegurarse de que hubiera terminado la ronda del último guarda. Óscar se puso la careta de Elvis para estar preparado. Esperó pacientemente y salió. Tenía que encontrarse con el resto en el enorme pasillo de la sección de "Jardín", justo al lado del escondite de Covadonga y Raven.<br /><br />Anduvo entre pasillos y pasillos del lugar vacío hasta llegar al resto de sus amigos. Allí estaban todos, con sus caretas ed Elvis, dándose la mano, muy emocionados.<br /><br />-¡Lo hemos logrado!- dijo Óscar levantando la mano en el aire.<br /><br />Sacó su sombrero estilo Indy y se lo colocó sobre el tupé del rey del rock. Todos estaban felices. Raven había traído unas latas de cerveza de su sección correspondiente y brindaban con ellas antes de comenzar el trabajo. De pronto sucedió algo que pareció detener el tiempo.<br /><br />Un disparo voló el sombrero de Óscar que voló hasta el suelo con una mancha enorme de pintura que había incluso agujereado parte de la tela del sombrero.<br /><br />-¿Pero qué...?- dijo Óscar al tiempo que una pelota de tenis escupida a una velocidad de vértigo impactaba contra la lata que Raphael sostenía en la mano haciéndola caer y lastimándole los dedos.<br /><br />Todos se volvieron a mirar. Eran seis personas con máscaras de Michael Jackson. El que estaba en el centro, más alto que el resto, portaba un cañón de bolas de pintura de un calibre exagerado. A su lado , otro, había sacado un lanzador de pelotas de tenis de su sección correspondiente y estaba apuntando directamente a nuestros héroes. Los otros llevaban un arco con su carcaj, un bate de beisbol y unas boleadoras. El último montaba sobre un cortacesped de último modelo y llevaba en las manos otro cañón de pintura de igual envergadura.<br /><br />-¡Corred!- gritó Raphael segundos antes de que una bola de pintura impactara de lleno contra su frente haciéndolo caer de inmediato. Los otros corrieron auxiliarlo en mitad del comienzo de una lluvia de meteoritos amarillos y rojos. Raphael se levantó tambaleándose y dijo:<br /><br />-Señores, hay que actuar rápido. Necesitamos <span style="color: rgb(51, 204, 0); font-weight: bold;">un plan</span>.<br />-Sí-respondió Óscar-, pero primero hay que ponerse a cubierto. Raven, ¿a dónde?<br />-Pues... se me ocurren dos opciones cercanas... el almacén, que es un laberinto de cajas y palés de pedidos, o la zona de deportes donde, igual, podemos armarnos con al menos la misma tecnología que la de ellos.<br /><br />-Bien, dijo Óscar, haremos lo siguiente:<br /><br /><span style="font-weight: bold;">Tú decides:</span><br /><span style="font-weight: bold; color: rgb(0, 153, 0);">OPCIÓN A: Ir al almacén.<br /><br /></span><span style="font-weight: bold;"><span style="color: rgb(0, 153, 0);">OPCIÓN B: Ir a la Zona de Deportes.<br /><br /></span></span><span style="font-weight: bold;"><span style="color: rgb(0, 153, 0);">OPCIÓN C: Hacerles cara tal cual, allí mismo.<br /><br /></span></span><span style="font-weight: bold;"><span style="color: rgb(0, 153, 0);"></span></span><span style="font-weight: bold;"></span><span style="font-weight: bold;">OPCIÓN D: Otra. Cualquier otra cosa que se les ocurra, anótenla en los comentarios de esta entrada. </span>Vórtice Marxistahttp://www.blogger.com/profile/12361928710053920375noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-2383710039313744155.post-60508629903931996332008-05-05T14:47:00.002+02:002008-05-05T15:38:24.748+02:001x09. El cliente siempre lleva la razónEran las cinco de la tarde. Eran las cinco en todos los relojes. La Orden Magenta y Óscar habían pasado todo el día planeando todos los detalles de lo que habían bautizado como la "Operación Cliente VIP". La cosa parecía sencilla. Machina, que estaba cursando bachillerato de arte, había realizado una maqueta con tubos de cartón del papel higiénico y tapones de dentríficos. Una maqueta "exacta" del Centro Comercial Vaya Sur, uno de los más grandes de la comunidad autónoma. Raphael, al que se le daba muy bien el dibujo, había hecho planos detallados de todos los lugares importantes para la operación. Covadonga se encargó de tomar fotografías de dichos lugares de manera discreta así como de dejar "olvidada" una mochila en las taquillas del supermercado que sería el objetivo. Raven había sido el encargado de comprar la lista que habían confeccionado en la tienda de su amigo. La compra consistió, por consenso en:<br /><br />-5 caretas de Elvis, de plástico, made in taiwan, no muy buenas pero económicas y para evitar las cámaras vendrían muy bien.<br />-1 cuerda de unos tres metros de largo, bastante resistente.<br />-1 linterna de buena calidad con sus respectivas pilas.<br /><br />La compra solo supuso 65 euros de los 70 que tenían entre los tres. Con el dinero sobrante se compró kalimotxo para entrar en calor antes de empezar con el plan. Para Óscar era la primera vez que tomaba alcohol, pero lo tomó de buen grado y se dedicó a contar chistes de informáticos (vaya usted a saber de dónde los había sacado) durante una larga hora.<br /><br />El plan parecía bastante sencillo. Entrar en el centro comercial, ir hasta el supermercado que sería victima del hurto y, a determinada hora, esconderse para quedarse dentro al cerrarse las puertas. Las cosas necesarias para dar el golpe estaban en la mochila que Covadonga había dejado en la taquilla, salvo las caretas de Elvis, que, por razones prácticas, serían llevadas por cada uno de ellos ocultas en los pantalones.<br /><br />-Señores, ya conocéis el plan- dijo Raphael en la puerta-. Ahora solo queda que salga tan bien como lo hemos planeado. A las nueve menos diez tenemos que estar todos escondidos, así que no os retraséis ni un minuto o la cosa no funcionará del todo bien.<br />-¿Estamos listos?- dijo Covadonga emocionada.<br />-Sí- dijeron todos.<br /><br />Y así fue que entraron y se mezclaron entre los clientes como si en su vida hubieran roto un plato.<br />Óscar, un tanto nervioso pero contento de tener amigos aventureros que se preocupaban por él, se pasó la tarde entre las sección de libros y la de tecnología. De hecho, en una de las pasadas vio <span style="color: rgb(51, 204, 0); font-weight: bold;">ALGO</span> que le gustó tanto que pensó que quizá cuando estuvieran dentro ya podía llevárselo para él.<br /><br />Se acercaba la hora. Todos estaban cerca de sus puestos. Covadonga entró en una tienda de campaña de exposición que estaba en la sección de deportes y aire libre junto con Raven. Machina retiró unas cajas de detergente de una estantería, se tumbó detrás y las volvió a colocar.<br />Ése era también el escondite de Óscar (tanto la tienda como la estantería estaban situados en puntos ciegos de las cámaras de seguridad según comprobó Covadonga con sus fotos), así que se apresuró a acercarse al lugar con Machina. Mientras tanto, Raphael debía estar ya oculto dentro de una hormigonera en su sección correspondiente.<br /><br />-Señores clientes, el centro cerrará sus puertas en 3 minutos. Gracias pro su visita.<br /><br />Era la señal. La megafonía anunciaba el cierre de puertas. Había que esconderse ya o lo pillarían los guardias en la última ronda. Se acercó al escondite elegido pero ¡sorpresa! un guardia estaba hablando con otro de un viaje que había hecho a Disneylandia con sus hijos justo debajo del lugar donde debía ocultarse Óscar. Raven asomó la cabeza un poco para hacerle un gesto, pero ya se había dado cuenta. Se quedó un instante quieto, había que reaccionar YA.<br /><br /><span style="font-size: 12pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;;"></span><span style="font-weight: bold;">Tú decides:</span><br /><span style="font-weight: bold; color: rgb(0, 153, 0);">OPCIÓN A: Tratar de esconderse donde pensaba.<br /><br /></span><span style="font-weight: bold;"><span style="color: rgb(0, 153, 0);">OPCIÓN B: Tratar de llegar a tiempo al escondite de Covadoga y Raven.<br /><br /></span></span><span style="font-weight: bold;"><span style="color: rgb(0, 153, 0);">OPCIÓN C: Tratar de llegar a tiempo al escondite de Raphael.</span></span><br /><span style="font-weight: bold;"><span style="color: rgb(0, 153, 0);"><br /></span></span><span style="font-weight: bold;"></span><span style="font-weight: bold;">OPCIÓN D: Otra. Cualquier otra cosa que se les ocurra, anótenla en los comentarios de esta entrada. </span><br /><br />-------------------------------------------------------------------------------------------------<br /><br />EL DEBATE SOBRE EL FUTURO DE ÓSCAR ESTÁ ABIERTO. DEJEN SU OPINIÓN EN LOS COMMENTS Y QUE SEA LO QUE DIOS QUIERA. EN LA ESQUINA SUPERIOR DERECHA DE LA PANTALLA PRINCIPAL DE ESTE BLOG PUEDEN VOTAR LAS OPCIONES. (LA TERCERA OPCIÓN APARECERÁ CUANDO SE DECIDA CUAL ES DE ENTRE VUESTROS COMENTARIOS.)Vórtice Marxistahttp://www.blogger.com/profile/12361928710053920375noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-2383710039313744155.post-53489646504494426852008-04-28T14:17:00.002+02:002008-04-28T15:06:51.474+02:001x08. La lista de la compra-¿Fuiste tú la que me quitó la ropa?- preguntó Óscar tímidamente.<br />-Sí- dijo Covadonga guiñándole un ojo-, y no me arrepiento en ab-so-lu-to, cowboy.<br /><br />En ese momento sonó el timbre de la puerta.<br /><br />-Tenemos visita. Espérame, voy a abrir- dijo levantándose.<br /><br />Óscar se quedó en la cama, aún confuso y adolorido. Contempló las tres iniciales (S. V. C.) de la pulsera encontrada en el pozo y se reclinó mirando al techo y suspirando. Abajo se oían las voces de los tipos de las alcantarillas, cada vez más cerca. Bueno, pensó, habrá que hacerle caso a ella, no querían hacerme daño de verdad, era todo un juego.<br />La puerta de la habitación se abrió. Primero entró Raphael, algo cortado, con la mirada baja y las manos en los bolsillos. Le saludó con la mano sin saber muy bien qué decir. Después pasó Raven, algo más relajado, sonriendo, le dijo "buenos días" con total tranquilidad.<br />Se oyó un forcejeo fuera y a Covadonga diciendo "venga, te he dicho que pases". Machina entró acto seguido, completamente azorado, mirando a Óscar de lado. Toda la Orden Magenta se encontraba a los pies de su cama.<br /><br />-Óscar, ya sabrás- comenzó a decir Raphael- que todo ha sido una confusión.<br />-Sí, Raphael, no te preocupes.<br />-Lo del pozo era un juego, no habríamos permitido- dijo Raven.<br />-Lo sé, lo sé- cortó Óscar sonriendo-. Machina, discúlpame tú, anda. Pensé que era cuestión de vida o muerte y me cegué.<br /><br />Machina lo miró sorprendidísimo.<br /><br /><br />-No... nada... discúlpame tú a mí. Pensábamos que sabías cómo era el juego...<br />-Sí, perdona, tío- dijo Raphael-, te di un buen golpe, pero pensé que te cargabas a Machina.<br />-No pasa nada, de verdad.<br /><br />Covadonga entró con refrescos para todos y una pastilla para el dolor para Óscar.<br /><br />-Muy bien, ahora que todos somos amigos- dijo-, ¿qué os parece si pensamos en algún plan para ayudar al cowboy?<br />-He estado pensando en eso- dijo Raven sacando un papel del bolsillo de su chaqueta negra-, a ver, a mí se me ocurren varias cosas.<br /><br />Todos le prestaron atención. Él desplegó el papel y comenzó a leer.<br /><br />-Según yo lo veo existen varias opciones. Ya hemos descartado la de entregarse a las autoridades, así que, insisto, según lo veo yo, las opciones son:<br />1) que Óscar regrese a casa. Solo lleva consigo la ropa rasgada, quemada y sucia que llevaba en las alcantarillas. Podíamos colarnos en mitad de la noche evitando ser vistos por nadie y llevarnos toda la ropa que podamos, así como el resto de cosas que te gustaría conservar. Y dinero, si puedes sacar algo de pasta mejor que mejor.<br /><br />Óscar asintió, maravillado de saber que realmente habían estado pensando en cómo ayudarlo. Raven continuó:<br /><br />-2) Si ves que lo de regresar a casa es demasiado arriesgado podemos tratar de conseguir lo que necesitas de otras maneras. Necesitas ropa, eso está claro y pasta. Una vez solucionemos eso nos preocuparemos de buscarte un sitio donde esconderte. Los padres de Covadonga llegarán algún día y no puedes esconderte aquí eternamente. Por tanto propongo como segunda opción colarnos en el centro comercial por la madrugada. He traído un planito que he hecho yo mismo y una lista de las cosas que podemos comprar en la tienda de abajo de mi casa, que al ser de un amigo, no pondrá pegas de ningún tipo ni hará preguntas.<br />-Muy bien, Raven- respondió Óscar encantado.<br />-Sí, raven, muy bien- dijo Raphael dándole una palmadita en el hombro-, ¿algo más?<br />-No, de momento es lo que se me ha ocurrido, pero probablemente haya mil maneras de hacerlo. Si queréis os leo la lista de cosas que podemos comprar en la tienda para llevar a cabo la misión, sea la que sea.<br />-Claro, dijo Covadonga-, adelante.<br /><br />La lista de objetos que dio Raven es ésta:<br /><br /><span style="color: rgb(51, 204, 0); font-weight: bold;">. CUERDA--------------------------------------------20 €</span><br /><span style="color: rgb(51, 204, 0); font-weight: bold;">. PACK 5 PASAMONTAÑAS--------------------------40 €</span><br /><span style="color: rgb(51, 204, 0); font-weight: bold;">. LINTERNAS ----------------------------------------20 € (unidad)</span><br /><span style="color: rgb(51, 204, 0); font-weight: bold;">. CARETA DE ELVIS --------------------------------- 5 € (unidad)</span><br /><span style="color: rgb(51, 204, 0); font-weight: bold;">. SPRAY DEFENSA ---------------------------------- 50 €</span><br /><span style="color: rgb(51, 204, 0); font-weight: bold;">. GRANADA DE HUMO------------------------------- 80 €</span><br /><span style="color: rgb(51, 204, 0); font-weight: bold;">. BOTES DE SPRAY DE COLORES-------------------- 10 € (unidad)</span><br /><span style="color: rgb(51, 204, 0); font-weight: bold;">. WALKIES ------------------------------------------- 20 € (unidad)</span><br /><br />-¿Cuánto dinero tenemos?- preguntó Óscar.<br /><br />Miraron cuánto tenían entre todos. Covadonga tenía menos que nadie (sin contar a Óscar, claro) puesto que era su hermano el que administraba el dinero el tiempo que estaban sus padres fuera así que tenía que contar con su asignación semanal. En total tenían 70 euros entre todos.<br /><br />-Bueno- dijo Machina- ¿Cual es el plan?<br /><br /><br /><span style="font-weight: bold;">Tú decides:</span><br /><span style="font-weight: bold; color: rgb(0, 153, 0);">OPCIÓN A: Ir a casa con nocturnidad y sigilo a por ropa y dinero.<br /><br /></span><span style="font-weight: bold;"><span style="color: rgb(0, 153, 0);">OPCIÓN B: Colarse en el centro comercial a por ropa y dinero.<br /><br /></span></span><span style="font-weight: bold;"></span><span style="font-weight: bold;">OPCIÓN C: Otra. Cualquier otra cosa que se les ocurra, anótenla en los comentarios de esta entrada. </span><br /><br />-------------------------------------------------------------------------------------------------<br /><br />EL DEBATE SOBRE EL FUTURO DE ÓSCAR ESTÁ ABIERTO. DEJEN SU OPINIÓN EN LOS COMMENTS Y QUE SEA LO QUE DIOS QUIERA. EN LA ESQUINA SUPERIOR DERECHA DE LA PANTALLA PRINCIPAL DE ESTE BLOG PUEDEN VOTAR LAS OPCIONES. (LA TERCERA OPCIÓN APARECERÁ CUANDO SE DECIDA CUAL ES DE ENTRE VUESTROS COMENTARIOS.)Vórtice Marxistahttp://www.blogger.com/profile/12361928710053920375noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-2383710039313744155.post-39785025044017206902008-04-21T11:44:00.004+02:002008-04-21T16:46:04.149+02:001x07. Buenos días.Movió brazos y piernas con toda la fuerza de la que fue capaz aproximándose a la superficie que parecía no llegar nunca. El aire en sus pulmones de pronto pesaba más de lo que jamás habría sospechado y se agotaba presionándole desde dentro como una maquinaria forzada al extremo. Sentía que algo nadaba tras de él pero ni siquiera fue capaz de volver la cabeza para mirar. No podía gastar ni un gramo de su fuerza en algo que no fuera llegar a la superficie, al pistolero, que flotaba panza arriba sobre él. Los últimos metros debieron durar horas en su cabeza agotada. Pero ahí estaba, la espalda del vaquero vencido, como un tablón de madera en mitad de un naufragio. Se agarró con una mano del cinturón con cartucheras y subió.<br /><br />Óscar abrió los ojos y despertó sobresaltado dando un grito.<br />Lo primero que vieron sus ojos fue la espalda desnuda de una mujer que, al oírlo, asustada, se apresuró a acabar de abrocharse el sujetador negro que estaba poniéndose. Le miró perpleja. Estaba sentada en un tocador justo delante de Óscar que yacía en una cama amplia y cómoda que no era la suya. Intentó moverse y sintió una punzada de dolor en el hombro. Se miró el torso desnudo y encontró una venda en el lugar de la herida. Su mano quemada también había sido curada.<br /><br />-Eh, tranquilo, cowboy- dijo Covadonga en tono amigable-, o se te saltarán los puntos.<br /><br />Óscar se llevó entonces la mano a la cabeza. También la llevaba vendada. El golpe. El pozo. Comprendió entonces que lo habían knockeado mientras luchaba con Machina. Un golpe contundente que lo había arrojado a la inconsciencia. Un mal viaje del que ahora apenas recordaba nada. ¿Había estado soñando con el lejano oeste?<br /><br />-¿Dónde estoy?<br /><br />Covadonga rió mientras se encendía un cigarrillo.<br /><br />-En mi casa- dijo arqueando las cejas como si hasta a ella misma le pareciera increible lo que estaba diciendo.<br />-¿En tu casa?<br />-En mi casa, cowboy. Tienes suerte de que en el fondo tenemos buen corazón. Y de que mi hermano sea médico, porque esas heridas no tenían buena pinta- señaló su hombro.<br /><br />Óscar estaba bastante confuso pero las ideas se le amontonaban.<br /><br />-¿Cuantas horas he... -preguntó con miedo.<br /><br />El sol entraba de lleno por la ventana abierta por lo que calculó que sería mediodía. Un poco antes, con suerte, y aún llegaría a los exámenes, dijo para sí.<br />Covadonga le miraba con expresión divertida.<br /><br />-¿Cuantas horas qué?<br />-Cuantas... ¿cuantas horas he dormido?<br /><br />Covadonga sopló el humo haciéndose la interesante.<br /><br />-Has tenido fiebre. He tenido que estar encima tuya como si fueras un bebé.<br />-¿Qué hora es ahora?- dijo nuestro héroe tratando de despejarse.<br />-Ahora son las... a ver... 10:45.<br />-Bien- trató de incorporarse Óscar-, aún hay tiempo.<br /><br />Covadonga le observaba resignada.<br /><br />-10:45 del domingo- dijo tratando de no alarmarle.<br />-¿Domingo¿ Te estás quedando conmigo. Ayer fue domingo.<br /><br />Covadonga negó con la cabeza intentando sonreír.<br /><br />-Ayer fue sábado, amigo- respondió.<br />-Estoy convencido de que ayer fue... espera, ¿cuánto....?<br />-Llevas ahí metido una semana, cowboy. Debatiéndote entre la vida y la muerte- declamó Covadonga bromeando con gesto sombrío.<br /><br />Óscar miró la habitación de Covadonga. Buscaba la cámara oculta tras alguna de esas montañas de libros o alguno de los posters de grupos "siniestros" que poblaban la estancia.<br /><br />-No he podido dormir tanto tiempo...-comenzó a ponerse nervioso Óscar-los exámenes.<br />-Si tenías algún examen, muñeco, lo has perdido ya.<br /><br />Óscar tomó un vaso de agua que había en la mesita de noche, a su lado. O más bien intentó cogerlo ya que su mano, con el enorme vendaje, no respondía del todo bien a sus intenciones. El vaso estuvo a punto de caer dos veces. Covadonga se acercó sonriente.<br /><br />Venga, deja que te ayude- y tomó el vaso acercándolo a sus labios como una enfermera aplicada haría con un anciano.<br /><br />Óscar la miró agradecido y tomó un trago largo. Se atragantó n poco al final y se le resbaló algo de agua por la barbilla al pijama que llevaba puesto. Un pijama que le venía un poco grande.<br /><br />-Ey, espera, manazas- dijo ella sin dejar de sonreír.<br /><br />Le limpió la barbilla y el pijama con cariño y sus rostros se quedaron muy cerca, parados, mirándose en un instante congelado. Acercaron sus labios lentamente. Cuando estaban a punto de besarse sonó el teléfono móvil de Covadonga.<br /><br />-Sí, se ha despertado por fin- decía dando vueltas por la habitación mientras hablaba con su interlocutor-, sí, sí, está aquí. Está un poco débil Vale. Ciao.<br /><br />Óscar se le quedó mirando con gesto de duda.<br /><br />-Raphael. Quería saber cómo estabas. Ahora vendrá a verte.<br /><br />El gesto de Óscar pasó de la calma a los nervios en un instante.<br /><br />-Tranquilo, hombre. Que quiere pedirte disculpas por el golpe. Ha estado muy preocupado todo este tiempo.<br />-Queríais- dijo como sacando las palabras de una en una de ese saco de nervios donde viven las palabras-... queríais matarme... solo me defendí.<br /><br />Covadonga se llevó las manos a la cabeza y suspiró.<br /><br />-Eso... eso fue un lamentable error- dijo Covadonga clavando sus excesivamente pintados de negro ojos en los sorprendidos ojos de Óscar-; nosotros no queríamos matarte.<br />Pero... el pozo de la muerte.<br /><br />Covadonga volvió a suspirar y encendió otro cigarrillo.<br /><br />-Verás, cowboy. Hubo un malentendido. Pensábamos que eras otra persona.<br />-Otra persona a la que queríais matar- aventuró nuestro protagonista.<br />-Noooo- Covadonga le dio un golpe amistoso en la cabeza-, ¿qué dices? Alguien que sabía quiénes eramos y quería participar en la partida de aquélla noche.<br />-¿Partida?<br />-¿Qué te creías que eramos? ¿Una secta satánica?<br /><br />Covadonga rió a carcajadas. Óscar, muy sorprendido se incorporó un poco en la cama para oírla mejor.<br /><br />-¡Era rol en vivo, tío!<br /><br />A Óscar le pareció que le caía un jarro de agua fría. Rol en vivo. Tenía sentido. Todo el maldito sentido.<br /><br />-¿Y... y el arma?<br />-Mi teléfono móvil- dijo Covadonga agitando su teléfono, ultima generación pero demasiado grande.<br /><br />Óscar se echó las manos a la cabeza en la misma expresión que se les queda a algunos cuando se enteran de que hay una cámara oculta y que todo era una broma.<br /><br />-¿Y lo de... la Orden Magenta?<br />-Eso es cierto. Así nos llamamos, La Orden Magenta. Somos una especie de... ¿cómo lo diría? Club social. Nuestras actividades son muy variopintas y algunas, perdona que te diga, sí que son bastante de película- dijo guiñando un ojo.<br /><br />Óscar le hizo <span style="color: rgb(51, 255, 51);">una pregunta </span>más que le pareció que debía saber y a la que Covadonga, que estaba siendo de lo más cortés, contestó sin reservas. Luego se puso a contarle cosas de los High Skull, otro club social, archienemigo en todo, que les hacía la puñeta en cualquier cosa que hicieran y siempre había peleas y competiciones entre ellos. Le contó que aquél día esperaban a alguien que quería entrar en la Orden y que respondía más o menos a las apariencias de él. Luego, cuando Óscar ya estuvo inconsciente se enteraron de que el chico no había podido ir por un percance que había sufrido en una fiesta con unos amigos.<br /><br />-Más tarde vi tu rostro en la tele, cowboy- dijo con una sonrisa de oreja a oreja-. ¡Eres famoso, tío! Todo el mundo te está buscando.<br /><br />Óscar se puso tenso.<br /><br />-¿Piensan que fui yo?<br />-Vamos, tío, a mi no me engañas. Fuiste tú, nos lo contaste con pelos y señales el otro día.<br /><br />La voz de Covadonga era de fascinación.<br /><br />-Sí, pero... ¿qué dicen en la tele?<br />-Tus padres y tus amigos dicen que eres un héroe. La poli y algún vecino dice que te vieron hacerlo. Por lo visto hay varias pruebas que te incriminan, amigo. Por eso te escondí aquí. Mis padres están 3 semanas en Florencia en una convención. Tenemos la casa para ti y para mí. Mi hermano viene de vez en cuando a ver qué tal está la cosa. Sobre todo esta semana pasada, que ha estado cuidando de ti.<br /><br />Óscar no supo que decir. Realmente su cabeza estaba más preocupada pensando en que, como colmo de males, no había podido ir a ninguno de los exámenes de selectividad. Una semana durmiendo.<br /><br />-Gracias, Covadonga.<br /><br />Ella se acercó poco a poco a sus labios de nuevo.<br /><br />-No tienes que dármelas. Puedes quedarte aquí conmigo y ya planearemos cómo te ayudamos a salir de ésta. Al fin y al cabo nos impresionaste, ya eres uno de los nuestros- dijo guiñando un ojo y acercándose un poco más a su boca-. O puedes volver a casa y entregarte. ¿Qué me dices?<br /><br /><br /><span style="font-weight: bold;">Tú decides:</span><br /><span style="font-weight: bold; color: rgb(0, 153, 0);">OPCIÓN A: Quedarse en casa de Covadonga y trazar un plan con la Orden Magenta.<br /><br /></span><span style="font-weight: bold;"><span style="color: rgb(0, 153, 0);">OPCIÓN B: Volver a casa y entregarse.</span></span><span style="font-weight: bold;"><span style="color: rgb(0, 153, 0);"></span></span><br /><span style="font-weight: bold;"><span style="color: rgb(0, 153, 0);"></span><br /></span><span style="font-weight: bold;">OPCIÓN C: Otra. Cualquier otra cosa que se les ocurra, anótenla en los comentarios de esta entrada. </span><br /><br />-------------------------------------------------------------------------------------------------<br /><br />EL DEBATE SOBRE EL FUTURO DE ÓSCAR ESTÁ ABIERTO. DEJEN SU OPINIÓN EN LOS COMMENTS Y QUE SEA LO QUE DIOS QUIERA. EN LA ESQUINA SUPERIOR DERECHA DE LA PANTALLA PRINCIPAL DE ESTE BLOG PUEDEN VOTAR LAS OPCIONES. (LA TERCERA OPCIÓN APARECERÁ CUANDO SE DECIDA CUAL ES DE ENTRE VUESTROS COMENTARIOS.)Vórtice Marxistahttp://www.blogger.com/profile/12361928710053920375noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-2383710039313744155.post-69840951433580712412008-04-18T15:26:00.002+02:002008-04-18T15:56:06.034+02:001x06. El sueño de los peces. Parte VEl implacable sol les apretaba el alma. Óscar bajó un poco el ala de su sombrero para que el brillo no le cegase, pero la arena hacia las veces de espejo, proyectando la luz solar como si todo el desierto fuera el mismísimo astro rey. Sin mediar aviso ambos comenzaron a andar a la vez.<br /><br />Primer paso.<br /><br />El pistolero, impertérrito e imperturbable, olfateó el aire en busca del miedo de su victima.<br /><br />Segundo paso.<br /><br />Óscar tenía la garganta tan seca que al aire al pasar le provocaba nauseas.<br /><br />Tercer paso.<br /><br />La sombra de ambos se alargaba grotescamente sobre el desquebrajado suelo.<br /><br />Cuarto paso.<br /><br />El sudor les entraba en los ojos escociendo.<br /><br />Quinto paso.<br />Sexto paso.<br />Séptimo paso.<br /><br />Óscar pensó en Lucy, en el beso, en el incendio.<br /><br />Octavo paso.<br /><br />El incendio... la huida de la policía...<br /><br />Noveno paso.<br /><br />...las alcantarillas... el pozo... La revelación se abrió paso en su cerebelo como un torrente de agua helada. Ahora lo recordaba todo, la pelea en las alcantarillas, el golpe en la cabeza y luego esto.<br /><br />Décimo paso.<br /><br />Óscar se volvió como un rayo y apuntó a la figura oscura del pistolero, que también le apuntaba ya a él. Apretó los dientes y usó el gatillo.<br /><br />El sonido del disparo se clavó en los oídos de Óscar. Retumbó en el desierto como un terremoto desdibujando incluso las figuras de ellos dos. La bala impactó de lleno en el hombro derecho del pistolero empujando su cuerpo hacia atrás.<br /><br />Óscar vio que el pistolero no había desenfundado, sino que tenía los dedos índice y corazón simulando un arma apuntando hacia él. El hombro de Óscar estalló en dolor justo en el momento en que la bala perforó el hombro del pistolero. Pensó por un instante que quizá le había dado a él también pero, por un momento, cuando sus ojos se entornaban por el dolor de su propia herida en las puertas del desmayo, supo que en realidad acababa de dispararse a sí mismo. Que el pistolero era él y él era el pistolero.<br /><br />Los dos cayeron de espaldas sobre la arena. El sonido fue el de un bañista entrando en una piscina. Y así fue porque Óscar recuperó inmediatamente la consciencia pues, de pronto, se encontraba en el fondo de lo que parecía ser el mar. A su alrededor había cientos de peces. Pero estaban dormidos. Los oía roncar debajo del agua. Arriba del todo, a mucha distancia del fondo donde se encontraba él, estaba flotando el cuerpo del pistolero, de espaldas al fondo.<br /><br />Óscar vio movimiento a su lado y tuvo miedo otra vez.Vórtice Marxistahttp://www.blogger.com/profile/12361928710053920375noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-2383710039313744155.post-46241067540060514702008-04-17T16:54:00.002+02:002008-04-17T17:06:42.959+02:001x06. El sueño de los peces. Parte IV.La arena del desierto era tan oscura que parecía no ser arena. Casi completamente negra en algunos puntos. El sol abrasaba todo desde su trono en las alturas, aplastando a los incautos insectos que no estaban a cubierto aún contra la ardiente arena. Óscar estaba allí de pie, sintiendo las agujas del calor cebándose con su nuca, contemplando el arma con las <span style="color: rgb(51, 204, 0);">tres letras</span>.<br /><br />El pistolero avanzó hacia él. Óscar tenía miedo.<br /><br />-Muchacho. Nos pondremos espalda con espalda y andaremos. exactamente, diez pasos. Luego del paso número diez nos daremos la vuelta y dispararemos. El que quede en pie gana.<br /><br />El pistolero sonrió al oír sus palabras. Óscar tragó saliva. Había perdido el miedo paulatinamente pero había aún una sensación de angustia que le apretaba el gaznate más que la sed del desierto. El pistolero le dio la mano en señal de caballerosidad antes de comenzar el duelo. Óscar, sin mediar palabra, se puso de espaldas, colocándose ya en posición. El pistolero le imitó.<br /><br />-Buena suerte- dijo el pistolero.<br />-Buena suerte- le respondió Óscar.Vórtice Marxistahttp://www.blogger.com/profile/12361928710053920375noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-2383710039313744155.post-2977784605146368362008-04-16T15:35:00.002+02:002008-04-16T16:27:43.455+02:001x06. El sueño de los peces. Parte IIIÓscar abrió la puerta de su casa. Parecía que tanto su padre como su madre habían salido a trabajarya así que subió tranquilamente a vestirse. No recordaba cómo había llegado desde la universidad a casa, pero eso ya era lo de menos. Lo importante es que ya estaba a salvo de miradas.<br /><br />Ya en su cuarto sacó algo de ropa de los cajones del armario y se vistió. Pensaba que si se daba prisa aún podía llegar a hacer algún examen. Una vez vestido se vio la vuelta y casi se cae de culo del susto.<br /><br />Sobre su cama había un vaquero.<br /><br />Un cowboy de los de los westerns, completamente vestido de negro que fumaba un cigarrillo mirándolo pacientemente.<br /><br />-¿quién... quién es usted?- dijo Óscar retrocediendo.<br /><br />El pistolero sopló el humo y apagó el cigarrillo sobre la mesita de noche de Óscar. Le miró y dijo seriamente:<br /><br />-Muchacho, he venido a ayudarte.<br />-¿A ayudarme? No necesito ayuda.<br /><br />El pistolero le miró de hito en hito.<br /><br />-Vaya. Así que pretendes que me crea que no sabes dónde estás.<br />-Estoy... - dudó Óscar- en mi casa, ¿dónde voy a estar?<br /><br />El pistolero soltó una carcajada y abrió su abrigo para que sus dos armas relucieran como rayos de sol extraviados.<br /><br />-Entonces... ¿quieres decirme que no tienes ni idea?<br /><br />Óscar tuvo de repente un flash de memoria, la frase "estás muerto", la alcantarilla, la tubería en la universidad.<br /><br />-Estoy... ¿muerto?<br />-¡No!- rió el pistolero-, aún no al menos. Para eso he venido.<br />-¿Viene usted a matarme?<br />-O a darte la vida. La cosa es que te tienes que decidir, estás aquí sin decantarte por un lado o por el otro.<br />-Pero... los exámenes...<br />-Todo esto es mentira, Óscar, es falso. Lo estás creando tú porque estás cansado. Pero debes morir ahora o regresar al camino. ¿Qué me dices?<br /><br />Óscar tenía la cabeza embotada. Todo era extraño y denso, el mismo aire era empalagoso al entrar por la boca.<br /><br />-¿Qué debo hacer?<br /><br />El pistolero sonrió. Sacó un arma de su cartuchera y se la acercó a Óscar, ofreciéndole por delante su empuñadura de sándalo. Óscar contempló el arma petrificado. En el cañón había <span style="color: rgb(51, 255, 51);">tres letras</span> grabadas. Las mismas que en su pulsera.<br /><br />-Toma el arma y decide si quieres morir o luchar.<br /><br />Óscar tragó saliva.<br /><br />-Si quieres morir apunta a la cabeza y dispara. Si quieres luchar...- dejó ver el otro arma- tendrás que derrotarme. Al amanecer.<br /><br />Óscar cogió el arma en sus manos.Vórtice Marxistahttp://www.blogger.com/profile/12361928710053920375noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-2383710039313744155.post-66951463134157190092008-04-15T14:08:00.002+02:002008-04-15T15:25:57.775+02:001x06. El sueño de los peces. Parte IIÓscar se despertó sobresaltado. Estaba empapado de sudor y su corazón latía a mil por hora. Estaba tan desorientado que le costó varios segundos centrar la vista y serenarse. Cogió un vaso de agua de la mesita de noche y poco a poco se fue relajando. Miró el reloj despertador. Aún quedaba media hora para que sonara pero después de la pesadilla ya no podría dormir.<br /><br />La pesadilla. Ya ni la recordaba pero había sido grave.<br /><br />Encendió la lamparita de la mesa de noche y agarró el libro con el que se había quedado durmiendo la noche antes. Evidentemente se trataba de un libro de texto, concretamente uno de los que tenía que repasar y repasar para los exámenes de selectividad que empezaban justo ese día. En media hora se levantaría, se ducharía y saldría corriendo a decidir su futuro. Todos esos años de dedicación exhaustiva a los estudios ya estaban teniendo sus frutos. La selectividad sería un camino de rosas y luego... luego el comienzo de su nueva vida. Convertirse en lo que siempre había ansiado.<br /><br />Repasó una vez más el libro moviendo su vista entrenada entre los colores fluorescentes de los subrayados temáticos que había realizado pulcramente sobre los datos especialmente importantes o difíciles de recordar. Su cabeza ya tenía todos los datos. Estaba más que preparado así que se levantó.<br /><br />Estaba un poco mareado y supuso que se trataría de los nervios. Bajó al cuarto de baño, se lavó la cara y las manos y contempló su cuerpo desnudo frente al espejo. No había ningún cambio en él. Siempre se había preguntado qué ocurriría exactamente al ser mayor de edad, si experimentaría algún cambio externo o mental, si se daría cuenta su cuerpo antes que su mente. Pero nada. Su cuerpo pálido y sin ninguna cicatriz (estudiar, estudiar y estudiar no dejaba muchas heridas, no) seguía igual que la mañana anterior.<br /><br />Se preguntaba lo mismo acerca de perder la virginidad. Si representaría un cambio en su cuerpo el hecho de dejar de ser virgen.<br /><br />Se quitó lo que le quedaba de ropa para meterse en la ducha. Cuando se quitaba la pulsera de la muñeca se sintió extraño. Era una pulsera normal, con <span style="color: rgb(51, 255, 51);">tres letras</span> grabadas, pero le pareció extraña en aquél momento. Le resultó fuera de lugar. Se metió en la ducha sin hacer demasiado caso a su cabeza. Aquélla mañana estaba un poco raro. Sería culpa de los exámenes.<br /><br />Salió de la ducha, se secó y bajó corriendo a desayunar. Tostadas y café, el desayuno de los campeones por más que su madre insistiera siempre en que lo acompañara con algo de fruta. A esas horas a Óscar solo le apetecía café y tostadas. Su madre estaba en la cocina cuando bajó. Le saludó con una sonrisa. Estaba tejiendo lo que parecía ser un jersey muy pequeño mientras canturreaba. Óscar miró la pequeña prenda extrañado por encima de su taza de café. Su madre debió adivinar la pregunta y le respondió:<br /><br />-¡Qué va a ser, Osquitar! A partir de hoy serás un hombre, seguro que un día de estos me haces abuela.<br /><br />Óscar asintió un poco avergonzado. Acabó su desayuno, dio un beso a su madre y salió pitando a la calle. En la mano llevaba su bolígrafo de la suerte.<br /><br />La ciudad estaba bastante activa para ser tan temprano. Le sorprendió ver una cola de personas que se extendía ordenadamente desde la puerta de un banco cruzando toda una manzana hasta... ¡la puerta de otro banco!<br /><br />-El mundo está loco- pensó, y continuó su camino.<br /><br />Junto a la universidad que le había tocado para hacer los exámenes habían colocado un circo enorme. "Vaya lugar para colocar un circo", pensó mientras entraba por la enorme puerta. Buscó el aula que le habían asignado y comenzó a nadar por pasillos atestados de estudiantes nerviosos buscando el lugar. Se detuvo en el cuarto de baño. Quería orinar antes del examen para que no le entrasen ganas luego. Entró en uno de los cubículos y comenzó a orinar mientras leía distraído las pintadas en la pared. Una de ellas le llamó la atención por la perfecta caligrafía que presentaba. Ponía:<br /><br />"ESTÁS MUERTO"<br /><br />Óscar sufrió un escalofrío y se apresuró a salir del baño pero oyó algo extraño. Parecía como una voz. Una voz humana pero que sonaba muy bajito desde algún punto del baño. Acercó el oído en la dirección en que provenía hasta descubrir que el sonido parecía salir de la tubería que bajaba desde arriba de la cisterna hasta el mismo retrete. Pegó la oreja y oyó una voz de hombre muy lejana que decía:<br /><br />-¡Óscar! ¡Óscar! ¡Vuelve!<br /><br />Óscar pegó un respingo. Tenía miedo así que salió del baño presuroso y no se tranquilizó hasta que se encontró de nuevo en la marea de estudiantes que iban buscando sus aulas respectivas.<br /><br />Un minuto más tarde nuestro héroe encontró la suya. Entró y se sentó en una de las mesa del final. La clase se fue llenando de gente. Todas las mesas fueron ocupadas, sin embargo Óscar no reconoció a nadie. Imaginó que sería debido a que habría demasiada gente y habrían repartido todo en varias universidades. Pasados unos minutos la puerta volvió a abrirse y entró un profesor con una pila de exámenes en la mano. Se dirigía hacia su mesa tranquilamente. miró a la gente del aula mientras caminaba y de pronto, se fijó en óscar y se detuvo en seco dejando caer los exámenes.<br /><br />Todo el mundo se quedó sorprendido, boquiabierto mirando al profesor. Óscar pensó que había hecho algo mal, que se había equivocado de clase, que no era el día del examen...<br /><br />Por fin, el profesor levantó su mano señalando a Óscar directamente y sin mediar palabra comenzó a reír a carcajadas. Era una risa contagiosa y cruel. Todos los alumnos se fueron volviendo hacia él y la risa comenzó a contagiarse, cada vez más rápido al tiempo en que toda la clase se volvían a mirarlo. El ruido de la clase entera riendo debía resonar en toda la universidad.<br /><br />Óscar preguntaba "¿qué pasa?, ¿qué?" al borde de la desesperación lo cual aún provocaba que rieran aún más fuerte. En ese instante miró a la mesa, en busca de alguna señal. Sobre la mesa estaba escrito en excelente caligrafía y en grande:<br /><br />"ESTÁS MUERTO"<br /><br />Óscar aterrorizado miró hacia abajo, huyendo del texto y reparó en el porqué de la risa colectiva. Había olvidado algo al salir corriendo de casa: vestirse.<br /><br />Estaba completamente desnudo.Vórtice Marxistahttp://www.blogger.com/profile/12361928710053920375noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-2383710039313744155.post-6611842559753951262008-04-14T09:05:00.005+02:002008-04-14T09:45:01.264+02:001x06. El sueño de los pecesÓscar miró la pulsera que había encontrado en la caja bajo los desperdicios. Le resultaba extrañamente familiar la inscripción que tenía grabada. Un dibujo desgastado de lo que parecía ser un escudo de armas con solo <span style="color: rgb(51, 204, 0);">tres letras</span>, medio borradas, que le conducían a un callejón sin salida en su mente fatigada. Se la guardó en el bolsillo trasero del pantalón y miró hacia arriba.<br /><br />Machina estaba a un palmo de alcanzar la compuerta. Sus compañeros ya estaban abriéndola cuando la adrenalina de nuestro protagonista se disparó adueñándose de sus actos. No era momento de pensar sino de actuar.<br /><br />El grito de Machina rebotó en todas las paredes y bóvedas de la alcantarilla. Fue un grito aterrador y teniendo en cuenta que era la primera vez que se le oía pareció como si un cantante de ópera temporalmente indispuesto hubiera sacado, de repente, toda la magnitud de su voz a relucir en un solo momento de gloria. Pero fue un grito de dolor sobrehumano lo que salió de su garganta y no una bella pieza musical.<br /><br />Óscar, nuestro Óscar, había actuado rápido. Poniendo un pie en la pared había impulsado su cuerpo hacia arriba con todas sus fuerzas hasta agarrar la bota de Machina en el aire. Y así, agarrado del pie de su enemigo, en un hercúleo esfuerzo se levantó en peso de una sola mano para, con la mano restante, agarrar el escroto del melenudo y tirar hacia él con todas sus fuerzas.<br /><br />Machina puso los ojos en blanco de puro dolor. Raphael, Raven y Covadonga contemplaron atónitos como se soltaba de la cuerda con una mueca de espanto y se precipitaba hacia abajo con Óscar aún agarrado a su presa con tenacidad. Cayeron al agua, que ya cubría casi medio pozo y se hundieron como piedras.<br /><br />-¡Mierda!- gritó Raphael.<br />-Corta el puto agua- le gritó Covadonga a Raven.<br /><br />Bajo el agua turbia Óscar, que ya había soltado los testículos de su presa, sintió el pinchazo de la mano quemada, dolorida tras el esfuerzo. Pero ya había ido demasiado lejos. Aquélla misma tarde era un estudiante normal (buen estudiante para más señas) que se preparaba para afrontar su futuro. Un futuro prometedor y deseado. Y ahora, en tan solo unas horas, se había convertido en un pirómano furioso que casi mata a todos sus compañeros y luchaba a muerte en una alcantarilla con una suerte de adoradores de las tinieblas que parecían divertirse con el dolor humano.<br /><br />Machina ascendió a la superficie moviendo los brazos, mareado. Óscar le siguió y tal como emergía le agarró del pantalón tirando hacia sí y le atizó un severo puñetazo en el cogote. Machina soltó un grito que sonó solo un poco más alto que el crujido del golpe.<br /><br />-¡Cabrón!-dijo el hasta entonces mudo Machina.<br /><br />El chorro de agua se detuvo de golpe. Habían cerrado la llave y el agua se escapaba, muy poco a poco, a través de la compuerta semi oxidada que Óscar había estado a punto de romper del todo. Raphael y Raven estaban quitando la compuerta de arriba para, probablemente, socorrer a su compañero. Gritaban algo pero, por algún motivo, Óscar era incapaz de oír sus voces. Todo sonaba como ralentizado.<br /><br />Machina se volvió, confuso y desequilibrado, y le propinó un puñetazo mal dado en la mandíbula. Era la primera pelea en la que Óscar se había visto involucrado. Una pelea a muerte para empezar no está nada mal para un tipo duro pero él solo pensaba que no quería morir así que, sin detenerse a medir el dolor que sentía en su cara le devolvió un derechazo que se fue a estrellar justo en mitad de su nariz.<br /><br />Dos hilos de sangre comenzaron a brotar de las fosas nasales de Machina al instante. Con el rostro desencajado se dio la vuelta tratando de huir, en busca de la cuerda. Pero Óscar le agarró de nuevo, esta vez por el cuello y usó toda su fuerza en sumergirlo.<br /><br />Lo tenía bien sujeto y bajo el agua. No era consciente del todo de que estaba ahogando a una persona, era su instinto de supervivencia el que estaba manejando su mente y sus músculos de estudiante. Algo cayó a su lado. Un segundo después cayó algo más.<br /><br />Machina se revolvía bajo el agua espasmódicamente tratando de salir, arrojando manotazos que no golpeaban nada. Óscar, sin saber muy bien cómo, había conseguido dominarle por completo. Como todos los sonidos estaban amortiguados, quizá por la adrenalina y el nerviosismo, el sonido que oyó cuando Raphael le golpeó la cabeza con el trozo de tubería sonó parecido a cuando alguien rompe una nuez, aunque sonó dentro de su cabeza.<br /><br />Sus manos se aflojaron de los hombros de Machina y sus ojos empezaron a nublarse. En un instante todo se volvió blanco. Luego la blancura se difuminó y hubo oscuridad.Vórtice Marxistahttp://www.blogger.com/profile/12361928710053920375noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-2383710039313744155.post-81231711432821690632008-04-07T08:18:00.003+02:002008-04-07T09:52:35.166+02:001x05. Dos entran. Uno sale.Óscar fue conducido a través de varias galerías y túneles de las alcantarillas alumbrado por una antorcha que Raven parecía haber improvisado para la ocasión. Él y Raphael iban por delante mientras que Machina cubría la retaguardia y Covadonga justo a la espalda de nuestro héroe, apretando el arma contra sus riñones.<br /><br />-¿En qué clase de lío me he metido?- pensaba cabizbajo- Esto no puede acabar bien.<br /><br />Carraspeó un poco en busca de una voz en su interior que no reflejara que estaba a punto de vomitar de puro pánico.<br /><br />-Eh, Raphael- dijo al fin tratando de parecer tranquilo-, ¿qué es eso de "dos entran, uno sale"?<br /><br />Todos rieron. Incluso Óscar tuvo un leve acceso de risa nerviosa. Raphael se volvió hacia él clavándole una mirada perversa. Todos se detuvieron.<br /><br />-Ya hemos llegado, pequeño hobbit. Estás a punto de comprobarlo.<br /><br />Óscar miró por encima del hombro del jefe de la Orden Magenta y vio algo que no le gustó un pelo. Un pozo. O algo parecido a un pozo. Un círculo como de un metro de diámetro al que desembocaba el caudal de agua que ahora tan solo era un hilillo de líquido gris.<br /><br />-Bien, Raven... puedes explicarle...<br />-Sí, claro- dijo Raven emocionado-. Mira, ese es "el pozo".<br /><br />Óscar tragó saliva. Por la cabeza se le pasó una idea fugaz: "tal vez, si era lo bastante rápido podía girarse y desarmar a Covadonga. La cosa cambiaría mucho si el arma estuviera en sus manos". Sonrió mentalmente al visualizarse realizando tamaña heroicidad pero un nuevo pensamiento le vino a la cabeza: "eso si es que sabes usarla... igual la coges y te vuelas un pie".<br /><br />-Machina bajará contigo.<br /><br />Óscar miró a Machina que se había quitado la camiseta negra y estaba, a torso desnudo, crujiéndose los dedos de las manos.<br /><br />-Pero...<br />-No hay peros. Esa es tu prueba. Una vez abajo nosotros abriremos desde aquí la llave del agua y taparemos la entrada al pozo.<br /><br />Óscar no pudo evitar soltar una lágrima.<br /><br />-Eh, eh- espetó Raven-, a ver, tio, si no te enteras de cómo va la cosa no vas a tener ninguna posibilidad ahí abajo. Óscar apretó los puños y cerró fuertemente la mandíbula para no llorar y asintió con la cabeza.<br /><br />-Mejor. Sigo contándote. Ahí abajo hay una llave. El suelo del pozo es un lodazal y ahí, entre la mierda, hay una llave que abre la puerta del pozo. El agua entrará y entrará y cada vez será más dificil encontrarla, por lo que te aconsejo que lo hagas rápido.<br />-Sí, cowboy, rapidito rapidito-dijo Covadonga apretando más el arma.<br />-Cuando uno de los dos encuentre la llave gritará "sacadme". Nosotros deslizaremos una cuerda y uno de los dos subirá por ella, abrirá la puerta con su llave y saldrá del pozo. Luego lo volveremos a cerrar y quien quede abajo pues... ya sabes.<br /><br />Óscar dio un paso atrás tambaleándose. Estaba a punto de desmayarse pero Covadonga lo empujó hacia delante con agresividad.<br /><br />-Oídme, yo no puedo hacer...- dijo Óscar moviéndose a ambos lados, mareado, con las piernas temblándole.<br /><br />No pudo acabar la frase. Una patada en el trasero lo empujó hasta el borde del pozo. Aguantó el equilibrio agitando los brazos pero estaba a punto de caer cuando Raphael lo agarró por la camiseta.<br /><br />-Piensa que todo vale dentro del pozo, así que sólo tienes que hacerte con esa llave y salir. No es tan difícil. Machina ya lo ha hecho ocho veces- dijo Riendo a carcajadas.<br /><br />Óscar miró a Machina que sonreía esperando el momento de bajar.<br /><br />-Y ahora, Óscar- dijo Raphael en su oído-, al agua.<br /><br />Solo tuvo que soltarle la camiseta y el cuerpo de nuestro héroe cayó se precipitó hacia el pozo agitando los brazos y gritando. La Orden Magenta reía arriba.<br /><br />Mientras caía cerró los ojos y pensó en ese beso que se había dado con Lucy mientras los bomberos apagaban el incendio de la casa de Tate. Ése único instante le reconfortó mientras su cuerpo bajaba como un muñeco de trapo.<br />La caída no fue tan dura como esperaba. Al parecer el pozo no era tan profundo como había imaginado y aquéllo a lo que Raven había llamado una vez lodo y luego mierda resultaba ser fiel solo a la última de las acepciones. Su cara aterrizó sobre un colchón de desperdicios malolientes y el resto del cuerpo le siguió justo después. Le dolieron todos los huesos a consecuencia del golpe pero seguía vivo, en contra de todos los pronósticos que había hecho su inquieta mente.<br /><br />Tardó algunos segundos en moverse pero el ruido de una llave de paso de agua grande y oxidada siendo accionada le activó todos los resortes mentales que necesitaba. Oyó como el agua empezaba a correr en un caudal muy potente y, casi sin pensarlo, se puso de rodillas y hundió sus manos en los desperdicios tanteando en busca de la llave. Bajo él, entre la suciedad, podía palpar infinidad de texturas pero nada que pareciese una llave. Incluso encontró una caja del tamaño de una caja de zapatos con <span style="color: rgb(51, 204, 0); font-weight: bold;">un objeto</span> en su interior, pero nada que pudiese abrir la puerta.<br /><br />-Dios, aquí no hay llave- dijo llorando.<br /><br />Enfadado dio un golpe en la pared. El golpe sonó a hueco y metálico. Óscar se inclinó hacia el lugar y vio que, en cierto lugar del pozo había una compuerta metálica para la salida del agua y que, por verbigracia del destino, estaba un poco suelta.<br /><br />Medio segundo más tarde sintió un chorro de agua caer sobre él. Le hizo perder el equilibrio y volvió a estrellar la cara contra la suciedad. Sintió una punzada de dolor en el hombro herido al golpear el suelo con él.<br /><br />Otro medio segundo después Machina cayó justo a su lado. De pie. Óscar incorporó el rostro, miró a su oponente y, sin mediar palabra, volvió a hundir las manos desesperadamente en busca de su salvación. Su vida estaba en juego. Machina se acuclilló y comenzó a buscar también. Nuestro protagonista le miraba de reojo de vez en cuando mientras buscaba. El agua no dejaba de caer. Ya les llegaba por las rodillas. El suelo no se veía.<br /><br />-¡Vamos, Machina! ¡Ya lo has hecho otras veces!- gritó Raven desde arriba.<br /><br />Óscar comenzó a llorar de nuevo cuando se dio cuenta de que ya no podía meter las manos bajo la tierra sin hundir la cabeza bajo el agua. La velocidad con que el pozo se inundaba era alarmante. Tomó aire y se sumergió para continuar la búsqueda. Se dirigió primero a la compuerta que había descubierto para orientarse y comprobó que, en efecto, estaba a punto de ceder. Quizá una patada le abriese una salida. O algo peor que lo que ya tenía. ¿Qué habría detrás? ¿Sería una vía de escape segura?<br /><br />Salió a tomar aire y vio, consternado dos cosas que casi le hacen desmayarse. El agua ya había subido lo suficiente como para no hacer pie y... Machina estaba subiendo por una cuerda que sus compañeros le habían arrojado. En su mano llevaba una llave grande llena de suciedad. La Orden Magenta lo alentaba a través de los huecos de la puerta circular del pozo por donde le habían echado la cuerda.<br /><br />Se volvió a sumergir un instante para comprobar algo. Una patada y la compuerta cedió lo suficiente como para que el agua comenzara a fluir a través de ella. Pero.. ¿sería suficiente? Quizá otra patada y podría entrar a través del hueco.<br /><br />Óscar miró a Machina, a medio camino ya de la seguridad de la superficie y dudó un segundo. ¿Qué debía hacer?<br /><br />-------------------------------------------------------------------------------------------------<br /><br /><span style="font-weight: bold;">Tú decides:</span><br /><span style="font-weight: bold; color: rgb(0, 153, 0);">OPCIÓN A: Tratar de arrebatárle la llave a Machina y salir abriendo la puerta.<br /><br /></span><span style="font-weight: bold;"><span style="color: rgb(0, 153, 0);">OPCIÓN B: Intentar salir por la compuerta rota.</span></span><span style="font-weight: bold;"><span style="color: rgb(0, 153, 0);"></span></span><br /><span style="font-weight: bold;"><span style="color: rgb(0, 153, 0);"></span><br /></span><span style="font-weight: bold;">OPCIÓN C: Otra. Cualquier otra cosa que se les ocurra, anótenla en los comentarios de esta entrada. </span><br /><br />-------------------------------------------------------------------------------------------------<br /><br />EL DEBATE SOBRE EL FUTURO DE ÓSCAR ESTÁ ABIERTO. DEJEN SU OPINIÓN EN LOS COMMENTS Y QUE SEA LO QUE DIOS QUIERA. EN LA ESQUINA SUPERIOR DERECHA DE LA PANTALLA PRINCIPAL DE ESTE BLOG PUEDEN VOTAR LAS OPCIONES. (LA TERCERA OPCIÓN APARECERÁ CUANDO SE DECIDA CUAL ES DE ENTRE VUESTROS COMENTARIOS.)Vórtice Marxistahttp://www.blogger.com/profile/12361928710053920375noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-2383710039313744155.post-9367210879614615752008-03-31T14:50:00.006+02:002008-03-31T19:17:03.060+02:001x04. PruebasÓscar sacudió el polvo del sombrero que había recogido del contenedor. Era un sombrero marrón idéntico al que Harrison Ford lucía en la saga del mítico aventurero Indiana Jones. Una vez calado sintió como una parte de sí había muerto en algún lugar entre las llamas y una nueva persona nacía en su interior. Alguien que, sin lugar a dudas, viviría un sinfín de aventuras en el futuro. Con la cara semioculta bajo el ala del sombrero avanzó sigilosamente hacia las figuras y en un instante pudo oír su conversación, aún a una distancia prudencial.<br /><br />-Raphael, ¿qué has traído de comer?- dijo uno de ellos con voz nasal.<br />-Pizza, por supuesto, ¿qué esperabas?- dijo un segundo alegremente.<br />-¡Pizza! ¡Adoro la pizza!<br />-¡Covadooooooooooooongaaaaaaaaaaaa!- gritaron al unísono asustando a Óscar que trastabilló de la impresión tropezando con un botellín de cerveza que tintineó en la oscuridad.<br /><br />Óscar dio dos pasos hacia atrás tratando de permanecer oculto en las sombras. Los tres misteriosos personajes se volvieron hacia el sitio, alarmados.Aquél al que habían llamado Raphael tomó un trozo de tubería y lo levantó amenazante.<br /><br />-¿Quién anda ahí?- dijo severamente.<br /><br />Óscar dio tres pasos más de espaldas con la firme y sana intención de huír. Y a punto habría estado de hacerlo de no ser porque notó que algo duro se le apretaba contra la espalda de repente.<br /><br />-Quieto ahí, vaquero- dijo una voz de mujer a su espalda-, o te lleno de plomo.<br />-¿Covadonga?- dijo uno de los hombres.<br />-Eh... tranquila... yo solo estaba...- balbuceó Óscar.<br />-¿Qué? ¿Sacando el perro?- dijo la mujer apretando el metal contra su espalda- ¡Sí, chicos, soy yo, tenemos compañía! Vamos, anda, cowboy.<br /><br />Fue empujado a caminar hacia delante, hasta un recodo en el camino a donde habían ido, siempre por delante de él, los tres hombres. Una vez allí, bajo un foco en el que algunos mosquitos jugaban a "electrocución voladora", el juego de moda entre los mosquitos de la zona, Óscar pudo al fin verle las caras a sus captores.<br /><br />Se trataba de tres hombres y una mujer. Debían tener la misma edad que Óscar aunque el que se hacía llamar Raphael aparentaba unos 20. Llevaba barba de dos días (aunque bastante poco poblada) y vestía completamente de negro. Con la cabeza afeitada y una línea también negra debajo del ojo derecho al estilo de los jugadores de fútbol americano.<br /><br />-Este es Raven-dijo Raphael señalando al más cercano a él, otro tipo famélico, vestido de negro, calvo y con los ojos pintados de negro-, aquél de la melena es Machina y para que lo sepas, no habla. Yo soy Raphael y ella, ella es Covadonga.<br /><br />Covadonga era una chica morena, muy delgada,muy pálida y algo bajita para su edad. Vestía de negro como el resto de sus compañeros y tenía una expresión como de niña perdida que le quedaba francamente bien. A pesar de su lividez sus ojos color miel atravesaban con fiereza a Óscar, como si toda la situación estuviera bajo el único control de su mirada. Había guardado el arma en el bolsillo de su chaqueta negra y aún apuntaba a nuestro héroe. Y en un ángulo algo inclinado hacia abajo por lo que su virilidad caería justo un segundo antes que su vida si se le ocurría hacer alguna tontería.<br /><br />-¿Y tú quién coño eres?- preguntó Raphael con severidad-, ¿te has soltado de la mano de mamá?<br /><br />Óscar dudó un momento, consciente de que la ropa del fin de año pasado, algo rota y quemada pero ropa de fin de año a fin de cuentas, desencajaba completamente con la estética oscura y siniestra de sus captores. El miedo le empujó desde dentro hacia afura y sin titubear, para que no supieran que les temía, respondió sin vacilar demasiado:<br /><br />-Óscar. Me llamo Óscar.<br /><br />Raphael sacó de un bolsillo un cigarro por la mitad, se lo puso ladeado en la comisura de los labios y lo encendió con un zippo plateado con alguna suerte de garabato grabado.<br /><br />-Muy bien, Óscar. ¿Sabes quienes somos, verdad?<br /><br />Óscar, evidentemente, no tenía la menor idea pero cuando se disponía a responder que no Raven le interrumpió.<br /><br />-Sí, amigo, somos nosotros. La Orden Magenta.<br /><br />Raphael le dio un codazo para que se callara y Raven gruñó retrocediendo un paso.<br /><br />-Cállate, Raven. Tú, Óscar, ¿sabías quienes eramos?<br /><br />Óscar no tenía ni idea.<br /><br />-Sí- se apresuró a responder-, he oído hablar de vosotros.<br />-Muy bien, entonces dinos, ¿eres un espía de los High Skull o has venido a unirte a nosotros?<br /><br />Covadonga, que había permanecido callada se acercó un paso a Óscar que no pudo evitar temblar levemente al pensar en el arma.<br /><br />-¿O has venido a morir aquí abajo, amigo?- dijo con provocación.<br />-He venido... a unirme, claro- dijo nuestro protagonista tratando de parecer enigmático.<br />-Muy bien- asintió Raphael-, quizá necesitemos a alguien más. ¿Sabes las reglas de La Prueba, no?<br />-Eh... sí, claro, pero... ¿las sabes tú?<br /><br />La Orden Magenta en pleno se rió durante medio minuto más o menos. Bueno, todos menos Machina que permanecía serio y mirando hacia abajo. Finalmente Raphael hizo un gesto a Raven que carraspeó, se adelantó un paso y dijo:<br /><br />-Primero tienes que encontrar el refugio, y aquí estás- todos asintieron-, luego tienes que contarnos una fechoría, algo que hayas hecho lo suficientemente macabro como para que merezcas que te dirijamos la palabra. Luego de eso te ponemos una prueba. Si la cumples eres uno de los nuestro.<br /><br />-Gracias, Raven, dijo Raphael- Raven sonrió orgulloso.<br /><br />Óscar tragó saliva pensando en el lío en que se estaba metiendo y que al día siguiente tenía los exámenes de selectividad.<br /><br />-Venga, pasmao, tu historia.<br /><br />Óscar tragó saliva y<span style="color: rgb(51, 204, 0);"> <span style="font-weight: bold;">les contó su historia</span></span>. Todos se quedaron boquiabiertos durante un segundo salvo Machina que permanecía inmóvil y silencioso.<br /><br />-Vaya con Osquitar- dijo Covadonga disimulando algo que bien podía ser emoción.<br />-No sé si esa historia es real o te la has inventado, Óscar. Pero si es cierta tienes agallas, y eso nos gusta.<br />-Y si es falsa... ¡bang!- dijo Covadonga moviendo el arma dentro de su bolsillo.<br />-¿Y ahora qué?- dijo Óscar que llevaba un buen rato aguantando con todas sus fuerzas para que no vieran el miedo tan grande que tenía.<br />-Ahora tu prueba- dijo Raphael y Raven le acercó un sombrero en el que había varios papeles doblados-. Por cierto, amigo, ese sombrero es idéntico al que usábamos antes para el sorteo de la prueba.<br />-Ah-dijo óscar fingiendo desinterés-, seguro que era peor.<br />-Seguro- dijo Raphael con recelo-.Te explico, sacas tres papeles. Cada uno de ellos es una prueba. De los tres eliges una y ésa será la que tendrás que realizar para pertenecer a la Orden Magenta. Adelante, mete la mano ahí.<br />-Sí, vamos- dijo Covadonga.<br /><br />Óscar metió la mano en el sombrero y sacó tres papeles al azar. Los desdobló y leyó en voz alta las tres posibles pruebas a realizar:<br /><br />-Encontrar a Willy, la mascota perdida.<br />-La Carrera del Duro.<br />-Dos entran, uno sale.<br /><br />Óscar se quedó mirando los papeles, sabedor de que ahora le tocaba elegir qué prueba quería realizar si quería, al menos, quitarse de encima a los cuatro bichos raros.<br /><br />-Eh... ¿en qué consisten?<br />-Primero elige- dijo Covadonga acercándose con el bulto de su chaqueta apuntándole a los testículos.<br /><br />Óscar tragó saliva.<br /><br />-Pues...<br /><br />-------------------------------------------------------------------------------------------------<br /><br /><span style="font-weight: bold;">Tú decides:</span><br /><span style="font-weight: bold; color: rgb(0, 153, 0);">OPCIÓN A: Encontrar a Willy,la mascota perdida.<br /><br /></span><span style="font-weight: bold;"><span style="color: rgb(0, 153, 0);">OPCIÓN B: La Carrera del Duro.<br /><br /></span></span><span style="font-weight: bold;"><span style="color: rgb(0, 153, 0);">OPCIÓN C: Dos entran, uno sale.</span></span><br /><span style="font-weight: bold;"><span style="color: rgb(0, 153, 0);"></span><br /></span><span style="font-weight: bold;">OPCIÓN E: Otra. Cualquier otra cosa que se les ocurra, anótenla en los comentarios de esta entrada. </span><br /><br />-------------------------------------------------------------------------------------------------<br /><br />EL DEBATE SOBRE EL FUTURO DE ÓSCAR ESTÁ ABIERTO. DEJEN SU OPINIÓN EN LOS COMMENTS Y QUE SEA LO QUE DIOS QUIERA. EN LA ESQUINA SUPERIOR DERECHA DE LA PANTALLA PRINCIPAL DE ESTE BLOG PUEDEN VOTAR LAS OPCIONES. (LA TERCERA OPCIÓN APARECERÁ CUANDO SE DECIDA CUAL ES DE ENTRE VUESTROS COMENTARIOS.)Vórtice Marxistahttp://www.blogger.com/profile/12361928710053920375noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-2383710039313744155.post-19146441857624547172008-03-24T14:53:00.006+01:002008-03-24T18:16:03.059+01:001x03. Los héroes también huyenÓscar se dio media vuelta dispuesto a marcharse. Aún no tenía muy claro si volver a casa y estudiar para el examen o correr sin dirección aparente hasta que sus piernas y su corazón le dijesen que ya se encontraba a salvo. Pero entonces oyó la voz de Lucy, la 90, su gran amor de la infancia, pidiendo ayuda desde el interior de la cocina a través de las cada vez más altas llamas.<br /><br />Se dio la vuelta como activado por un resorte y cruzó decidido la carretera en dirección al incendio. Sabía que los bomberos y la ambulancia tardarían aún demasiado. Él estaba allí y podía solucionar lo que él mismo había provocado.<br /><br />Sin pensarlo dos veces dio una patada a la puerta principal, que ya estaba acombada por el humo y las llamas, y entró al interior de la casa. La temperatura era cada vez peor. El fuego había avanzado muy rápidamente y los chicos estaban atrapados en el salón, cada vez más lleno de humo, atrapados por un derrumbe en la puerta del mismo.<br /><br />Parece ser que había gente fuera del salón ya que había oído a Lucy gritar desde la cocina y, seguramente, si ella había salido antes de que la puerta quedara impracticable, alguien más podía haberlo hecho y podría ser que la casa estuviera llena de victimas desperdigadas y encerradas en habitaciones.<br /><br />Volvió a oír la voz de Lucy que pedía auxilio. Una duda le cruzó la médula con una descarga que le erizó el vello. ¿Ir a la cocina a salvar a Lucy o sacar a al menos veinte de sus amigos del salón en llamas? Óscar se paró en seco para ver si esa parte de su cabeza que parecía discutir, opinar y votar cada vez que había que tomar una decisión se ponía en marcha. Pero no fue así. Estaba solo así que lo afrontó como un ejercicio matemático.<br /><br />-Tenemos unas veinte personas en el conjunto A, al menos cinco más en el resto de la casa a la que llamaremos conjunto B y a Lucy, mi Lucy en la cocina o conjunto C- dijo y calibró las tres opciones durante un segundo- ¡Lo tengo!<br /><br />Óscar entró en el cuarto de baño, que lo tenía justo al lado, abrió la ducha a tope y se metió debajo del chorro. Mientras dejaba que el agua lo empapara por completo descolgó la cortina de la ducha y se aseguro de que también acabase empapada de agua. Una vez estuvo mojado sumergió también una toalla de manos que se enrolló en la cara tapando nariz y boca para evitar inhalar el humo que cada vez era más espeso e irrespirable. Una vez hecho todo esto salió del baño y se encaminó hacia el salón.<br /><br />No se lo pensó dos veces. Lo que obstruía la puerta del salón eran un par de tablas (no tenía idea del orígen de dichas tablas y qué hacían en su lugar) y algunos escombros procedentes del techo, que parecía estar desplomándose poco a poco. Las maderas, junto a parte de la puerta que aún quedaba sobre su marco, formaban una columna de fuego en la puerta del salón. Óscar tomó carrerilla, metió la cara bajo la cortina de la ducha y saltó contra la columna de fuego. La adrenalina debió ser la causante de que no sintiera el dolor que le provocó un trozo de madera clavándosele en el hombro cuando consiguió, a la primera, tumbar las tablas y los escombros con el peso de su cuerpo y caer rodando dentro del salón ante la mirada perpleja de todos los amigos allí reunidos.<br /><br />La gente tosía y lloraba. Gonzilla trataba de salvar alguna botella de tequila de las que quedaban si abrir. Tate y Mariano habían aprovechado la coyuntura para agarrarse a las dos amigas de Lucy y consolarlas mientras lloraban aterrorizadas. Todo el mundo miró a Óscar que había entrado derribando el obstáculo, como todo un superhéroe con una capa con dibujos de florecitas.<br /><br />-Tate, Mariano. dijo Óscar con un autoritario tono de voz que jamás había salido de su garganta antes.<br /><br />Sus amigos le miraron con gesto de asombro y admiración.<br /><br />-Sacad a las chicas de aquí. Llevadlas a un lugar seguro.<br /><br />Las caras de Mariano y Tate se iluminaron de orgullo y diciendo un "sí, señor" se encomendaron a la noble tarea de sacar a todas las chicas del salón.<br /><br />-Moco. Perdón, Rodolfo.<br /><br />Rodolfo estaba debajo de una mesa pero tras ver como todo el mundo estaba haciéndose el héroe asomó la cabeza cual tortuga fisgona para ver si aún quedaba algo de heroicidad para él.<br /><br />-Arriba queda gente, ve a por ellos y sácalos.<br /><br />Rodolfo asintió y se fue raudo hacia arriba. El salón estaba controlado. Y solo le había ocupado medio minuto de valioso tiempo. Ahora quedaba lo importante. Apretó el paso y llegó a la puerta de la cocina entres zancadas. Por debajo de la puerta salía un humo negro cada vez más espeso y los brillos que producían las llamas alumbraban ya todo el pasillo. Tomó el pomo de la puerta con celeridad y sintió como el metal del pomo, que se encontraba al rojo vivo, le inyectaba una sobredosis de dolor que le hizo tambalearse. Acababa de quemarse la mano. Pero Lucy seguía en peligro así que metió la mano en la cortina mojada y le atizó una patada a la puerta. Y otra. Y a la tercera cayó dejando salir una bofetada de calor y humo contra nuestro héroe.<br /><br />-¡Lucy! ¡Lucy!- gritó Óscar tratando de ver algo entre el humo.<br />-Aquí. Estoy atrapada.<br /><br />Óscar corrió en esa dirección y vio a Lucy tumbada en el suelo con otro montón de cascotes y escombros encima. Le aprisionaban una pierna.<br /><br />-Tranquila- dijo mirando como el pecho de su amada, aquél tan admirado pecho, subía y bajaba dentro de su blusa debido al nerviosismo- Ya estoy yo aquí.<br /><br />Óscar retiró los escombros con celeridad dejándole a Lucy la toalla mojada mientras para que se protegiese y no respirase más humo. Ella le miraba con una expresión nueva en sus ojos y si Óscar hubiera entendido más de mujeres, si no hubiera sido aún virgen, si hubiera hecho más caso alguna que otra vez a sus hormonas... ahora sabría que se trataba de excitación. Tan feliz estaba de estar ayudando a Lucy y de que ella le estuviera mirando con interés por primera vez en su vida que ni siquiera reparaba en el dolor que sentía cada vez que cogía un cascote con su mano quemada y el escozor del agujero que la madera del salón había producido en su hombro.<br /><br />Una vez retirados todos le dio la mano para que se levantara. Lucy se quedó mirando la mano. La quemadura no pintaba nada bien. Óscar se dio cuenta de lo que miraba y retiró la mano ofreciéndole la otra. Ella la tomó pero al levantarse trastabilló un poco e hizo un gesto de dolor. Al parecer se había lastimado la pierna. Óscar la tomó en brazos inmediatamente ante el asombro de ella que le miraba como si fuera la primera vez en su vida que le había visto.<br /><br />La sacó de la cocina cruzando las llamas envueltos en la toalla y la cortina de ducha y salieron a la calle donde ya estaban casi todos sus amigos. Óscar se detuvo. Ya era el momento de soltar a Lucy pero quedaba algo por hacer antes. La miró de hito en hito y, sin mediar palabra, sin pensárselo dos veces, la besó. Un beso de película que inmediatamente fue orquestado con los aplausos de todos los amigos del héroe. Las sirenas ya estaban muy cerca y aquél beso podría haber sido eterno de no ser por la voz que, gritando "asesino", "fue él", "él quemó la casa con gasolina", le sacó de tan idílico momento.<br /><br />Se trataba de un hombre de unos sesenta años, y una camiseta de "Jesús me ama" que,al parecer, vivía justo enfrente.<br /><br />Le habían pillado.Las voces de sus amigos pasaban poco a poco del orgullo y la admiración a la duda y la decepción.<br /><br />Óscar dejó a Lucy en el suelo mirándola a los ojos aún.<br /><br />-¿Has sido tú, Óscar? - le preguntó y él asintió con la cabeza- ¿Por qué, Óscar?<br />-Eso no importa ahora. Tengo que irme y puede que no vuelvas a verme en un tiempo.<br />-No, espera, ¿a dónde vas?<br />-Huiré sin rumbo fijo, Lucy, es lo mejor ahora mismo. Y es mejor que no sepas a dónde voy. La gente hará preguntas.<br /><br />En el rostro de Lucy había sentimientos encontrados. Uno de ellos era sin duda miedo pero el otro respondía a un instinto no tan fácilmente comprensible. El otro era una mezcla de deseo, pasión y amor nacida sin duda de comprobar que el chico era un tipo duro de los de las películas.<br /><br />-Te quiero- dijo Lucy agarrándole la cara.<br /><br />Óscar estuvo a punto de desmayarse por los nervios del momento y por semejante frase.<br /><br />-Yo también te quiero, Lucy. Desde siempre- dijo y, tal como acababa la frase, volvió a besarla.<br /><br />Se separaron como en las películas, muy lentamente y medio llorando. Óscar volvió a mirar atrás y vio que la policía ya había llegado y los bomberos trabajaban ya a destajo. El vecino que le había acusado estaba hablando con dos polis y señalando a Óscar con vehemencia. Óscar se dio la vuelta y apretó el paso alejándose del incendio.<br /><br />-¡Alto!- gritó un policía.<br /><br />Óscar echó a correr con todas sus fuerzas alejándose lo más posible del núcleo urbano. Buscando las calles oscuras. Tiró en un contenedor la cortina de ducha, rasgó una tira de la toalla y se la enrolló en la mano quemada. Y corrió. Y corrió.<br /><br />No sabía si le seguían aún pero estaba convencido de que así era. De que en dos minutos tendría a todos los cuerpos de seguridad del estado pisándole los talones al pirómano malvado. Corrió tanto que le estaba empezando a doler el pecho. Y la mano. Y el hombro. Y estaba completamente mojado en plena noche.<br /><br />De repente vio las luces de un coche de policía al final de la calle. Estaba atrapado. Miró a su alrededor: una urbanización de las afueras. Ni un solo sitio donde meterse que no fuese el jardín de una casa. Un contenedor de basura a punto de rebosar y, junto al contenedor, su vía de escape. Una boca de alcantarilla.<br /><br />Usó toda su fuerza en desplazar la tapa y comprobó que, igual que en los tebeos, había una escalerita que bajaba hasta el fondo. <span style="color: rgb(0, 153, 0);">Antes de bajar miró al contenedor y vio algo que pensó que podía servirle y lo cogió</span>. Descendió la escalera hasta las cloacas.<br /><br />Mal iluminadas y apestosas, igual que en las películas y los cómics, las cloacas en aquél punto estaban divididas en dos calles que corrían paralelas a un canal de agua y desperdicios. Era un complejo mapa de túneles y canales que se extendía por debajo de la ciudad.<br /><br />Óscar contuvo sus ganas de vomitar y anduvo unos metros hasta sentirse lo suficientemente lejos de la boca de alcantarilla como para, si bajasen a por él, al menos verlos con tiempo. Se puso en cuclillas y se dispuso a echarle un vistazo a su mano quemada cuando oyó un ruido procedente del túnel de alcantarillado frente a él.<br /><br />Aguzó la vista y vio que se trataba de tres personas. A juzgar por sus aspectos, a pesar de que apenas los distinguía, supo de inmediato que no se trataba de policías. ¿Vagabundos? ¿otros delincuentes fugitivos? ¿mutantes?<br /><br />Óscar oyó la sirena de policía sobre la boca de alcantarilla a su espalda. Frente a él los tres individuos. A su lado el caudal de agua putrefacta. Dudó durante unos instantes.<br /><br />-¡Cielos! ¿Qué hago?<br /><br />-------------------------------------------------------------------------------------------------<br /><br /><span style="font-weight: bold;">Tú decides:</span><br /><span style="font-weight: bold; color: rgb(0, 153, 0);">OPCIÓN A: Óscar decide avanzar y comprobar quienes son los tres tipos de delante y cuáles son sus intenciones.<br /><br /></span><span style="font-weight: bold;"><span style="color: rgb(0, 153, 0);">OPCIÓN B: Óscar vuelve a salir de la alcantarilla asustado y trata de buscar un escondite mejor.</span><br /><br /></span><span style="font-weight: bold;">OPCIÓN C: Otra. Cualquier otra cosa que se les ocurra, anótenla en los comentarios de esta entrada. </span><br /><br />-------------------------------------------------------------------------------------------------<br /><br />EL DEBATE SOBRE EL FUTURO DE ÓSCAR ESTÁ ABIERTO. DEJEN SU OPINIÓN EN LOS COMMENTS Y QUE SEA LO QUE DIOS QUIERA. EN LA ESQUINA SUPERIOR DERECHA DE LA PANTALLA PRINCIPAL DE ESTE BLOG PUEDEN VOTAR LAS OPCIONES. (LA TERCERA OPCIÓN APARECERÁ CUANDO SE DECIDA CUAL ES DE ENTRE VUESTROS COMENTARIOS.)Vórtice Marxistahttp://www.blogger.com/profile/12361928710053920375noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-2383710039313744155.post-39387414144920320792008-03-17T17:37:00.005+01:002008-03-24T04:54:13.674+01:001x02. La chispa adecuada- ¿Nadie con suficientes pelotas para desafiar al Campeón Invicto?- gritó Gonzalo, alias Gonzilla, a todos los presentes, dispuesto a tumbar a base de chupitos de tequila a todo el que se atreviese a retarlo- Ya me parecía a mí.<br /><br />-¡Yo! ¡Yo te reto!- se oyó gritar a alguien desde el bullicio de gente que se arremolinaba para ver la contienda etílica.<br /><br />Todos se volvieron hacia el lugar donde estaban Mariano y Óscar con una sorpresa creciente en sus perplejos rostros. Mariano y Óscar también se volvieron para ver quién era el valiente que se había atrevido a batir al peso pesado del etilicio, al triatleta del bebercio, al impertérrito e imperturbable a pesar de alcohólico, Gonzilla I, Rey de Copas.<br /><br />Se trataba de Rodolfo, alías el moco.<br /><br />Ya lo ven, el tal Rodolfo había sido siete años consecutivos campeón provincial de ajedrez, líder indiscutible de todos y cada uno de los concursos de poesía y narrativa de su instituto y de todos los institutos en un radio de tres pueblos a la redonda, primer alumno condecorado con la medalla al mérito astronómico concedida por el Instituto Regional de Revisión Astronómica (I.R.R.A.) y archimago de nivel 40 con cota de malla de feldespato, pero bastó conque un día se le cayera una vela de mocos tipo troll en mitad de un debate sobre la aritmética aplicada a la genética ante todos los/as alumnos/as del instituto para que, en lugar de Rodolfo, el Gasparov, Rodolfo el grandilocuente, Rodolfo el estrellitas o, simplemente, Rodolfo el friki, todos los alumnos, conocidos y allegados, decidieran por unanimidad apodarle Rodolfo el moco.<br /><br />Pues bien, Rodolfo el moco, empujado quizá por el ansia de venganza que cualquier alumno resentido guarda en el fondo de la funda de sus gafas, había decidido retar a Gonzilla en la batalla alcohólica por las féminas presentes. Ni que decir tiene que, probablemente, igual que Mariano, El Moco se había percatado de la desventaja que Gonzalo sufría debido a no darse cuenta de que su cubata de vodka, tan bien administrado en anteriores ocasiones, estaba siendo paulatinamente rellenado por su pelotillero amigo. Por esto y poco más, Rodolfo, el moco, consciente de que aquéllo podría suponer dejar de babear ante las fotos que hábilmente robaba con su móvil a las chicas del parque y ligar de una santa vez por todas, se armó de valor y se sentó frente a Gonzilla ante el abucheo general y el cachondeo particular de su contendiente y sus amistades próximas.<br /><br />Lo que pasó a continuación fue una sorpresa general. Nadie esperaba (salvo los pocos que se habían dado cuenta del tema del vodka menguante) que Gonzalo, el imbatible e indiscutible Estómago de Acero Jimenez, justo tras ingerir el segundo chupito de tequila frente a Rodolfo, fuera a caer en redondo, con los ojos en blanco y una mueca similar a la que tenían que poner los héroes mitológicos cuando, después de mil dos batallas victoriosas, eran alcanzados por la muerte en forma de flecha o daga de algún enemigo menor.<br /><br />La conmoción general dio paso casi de inmediato a un río de aplausos, vivas y oles que se sucedieron, como fichas de dominó, por toda la fiesta. Gonzilla había sido derribado. El rey ha muerto... viva el rey.<br /><br />Lucy,la 90, así como tres de sus amigas, corrieron a agasajar de cumplidos y caricias a Rodolfo que, enchído de orgullo hasta llegó a firmar un pecho con un rotulador permanente en la vorágine del triunfo.<br /><br />Óscar; nuestro Óscar bajó la cabeza entristecido. Después de todo, era consciente de que El Moco iba a disfrutar de las mieles del éxito gracias a una indecisión suya. No pudo evitar que se le pasaran por la cabeza autoreproches tales como "si te hubieras decidido", "si hubieras hecho caso" y otros similares e igualmente desalentadores.<br /><br />Sin mediar palabra Óscar se escabulló de la fiesta sin decir adiós a nadie. No quería que nadie le viera la cara que, por cierto, era todo un poema. Su tristeza poco a poco se fue convirtiendo en rabia y la rabia, amigos, conduce al lado oscuro.<br /><br />-Me dejo el pellejo estudiando, repasando, subrayando... vosotros solo os divertís, hacéis fiesta, ligáis, hacéis el vándalo y... ¿qué nos queda a cada uno?. A mí, por lo pronto, un futuro como profesional en lo que realmente añoro ser. A vosotros ni idea, la verdad, pero... seguro que algo bueno,algo divertido, algo ingenioso y que para conseguirlo no sea necesario ningún sacrificio.<br /><br />Dicho esto, Óscar reparó en unas latas de gasolina que el padre de Tate tenía en un cuartito de herramientas junto a la casa. Su mente se nubló por unos instantes y segundos después ya las tenía en la mano quitándoles el tapón y llorando como una Magdalena.<br /><br />-Yo os odio. ¡Os odio!- lloró mientras rociaba de gasolina las paredes de la casa y el interior de la cocina mediante la ventana abierta- ¡Os maldigo!<br /><br />Una vez hubo acabado con el contenido de las dos latas de gasolina volvió al cuarto de herramientas en busca de un encendedor. En su lugar encontró unas cerillas de barbacoa. Las cogió, se dirigió de nuevo a la casa, encendió una y con ésa que había encendido, prendió toda la caja y la tiró contra las cortinas de la cocina.<br /><br />En dos minutos la casa era una enorme hoguera desde dentro de la cual se oían los gritos de auxilio de los amigos de Óscar y todos los demás.<br /><br />Óscar veía esto desde la acera de enfrente donde, muy relajado ya, telefoneaba anónimamente a la policía y a los bomberos para que acudieran y que no ocurriera algo mayor.<br /><br />-ya está hecho. ¿Y ahora qué?-pensó.<br /><br />-------------------------------------------------------------------------------------------------<br /><br /><span style="font-weight: bold;">Tú decides:</span><br /><span style="font-weight: bold; color: rgb(0, 153, 0);">OPCIÓN A: Óscar vuelve a casa como si no hubiera pasado nada y sigue estudiando para el exámen de selectividad del día después.<br /><br /></span><span style="font-weight: bold;"><span style="color: rgb(0, 153, 0);">OPCIÓN B: Óscar huye sin rumbo indefinido preso de la culpa.</span><br /><br /></span><span style="font-weight: bold;">OPCIÓN C: Otra. Cualquier otra cosa que se les ocurra, anótenla en los comentarios de esta entrada. </span><br /><br />-------------------------------------------------------------------------------------------------<br /><br />EL DEBATE SOBRE EL FUTURO DE ÓSCAR ESTÁ ABIERTO. DEJEN SU OPINIÓN EN LOS COMMENTS Y QUE SEA LO QUE DIOS QUIERA. EN LA ESQUINA SUPERIOR DERECHA DE LA PANTALLA PRINCIPAL DE ESTE BLOG PUEDEN VOTAR LAS OPCIONES. (LA TERCERA OPCIÓN APARECERÁ CUANDO SE DECIDA CUAL ES DE ENTRE VUESTROS COMENTARIOS.)Vórtice Marxistahttp://www.blogger.com/profile/12361928710053920375noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-2383710039313744155.post-52536097681955900122008-03-10T19:02:00.006+01:002008-03-24T04:54:44.478+01:001x01 La fiesta-Nunca viene mal un poco de esparcimiento antes de un examen importante- dice al fin nuestro héroe.<br /><br />Tate y Mariano le dan palmadas en los hombros y terminan de concretar los detalles de la fiesta mientras Óscar, aún un poco retiscente, busca en su armario la ropa adecuada para la ocasión. Lucy, alias la 90, una suculenta segunda oportunidad. Sus dos amigos se van para acabar de prepararlo todo y él se queda recogiendo apuntes y libros y terminando de arreglarse. Una hora y media más tarde está en casa de Tate con su mejor sonrisa y la ropa del cotillón de Fin de Año del invierno pasado.<br /><br />Cinco minutos más tarde, Óscar comienza a sentirse mal. La fiesta no es, ni por asomo, lo que sus amigos le habían contado. Lejos de ser algo íntimo para los tres amigos y las tres chicas donde muy mal debería dársele para entablar una conversación natural con Lucy, aquéllo es una suerte de bacanal romana, sin togas pero del mismo estilo. Parece que, convocados desde los cuatro puntos cardinales de la esfera gamberril, han acudido todos y cada uno de los amigos de Tate, algunos de los cuales son en realidad amigos de su hermano o conocidos del reformatorio. Dada la reunión de adolescentes rebeldes borrachos y de chicas impresionables babeando por sus chupas con chapas del Che, Óscar se siente tan fuera de lugar que decide volverse a casa a estudiar, que es donde debería estar desde el principio.<br /><br />-¿Pero qué dices, desgraciao?- espeta Mariano- Tú te quedas con nosotros, que esto no ha hecho más que empezar. ¿Has visto quién está ahí?<br /><br />Óscar mira al lugar donde apunta el dedo de Mariano y ahí está, con minifalda y blusa rosa chicle, Lucy, la 90 junto a María la chupona y Raquel Rodriguez (lo del apellido es porque en clase tienen a dos Raquel, aunque a la otra directamente la llaman "la choco"). Lucy parece estar muy receptiva, con todas sus hormonas despiertas y radiantes, expuesta a que algún galán de poca monta la seduzca vilmente. Solo que ese galán parece haber llegado antes que Óscar pues su dama, aquella sobre la que una vez vomitó (y eso podría ser considerada una excelente manera de marcar el territorio) babea con la mirada fija en un chico de 21 años llamado Gonzalo, y apodado Gonzilla, que exhibe sus dotes de macho dominante participando en un concurso de beber chupitos de tequila. Por lo que la gente comenta alrededor de Óscar, ya ha tumbado a 5 personas esta noche y debe llevar bebidos alrededor de 37 chupitos ya.<br /><br />-Bueno, Mariano, lo dicho. Me voy, que la señorita ya ha elegido- dice resignado Óscar.<br />-¿Tú estás tonto, chaval?<br />-¿Perdón?<br />-Mira, Ósquitar, tú es que no sales mucho y tal. Es normal que no sepas mucho de estas cosas.<br />-Mira, Mariano, no me líes que os conozco. A ti y al Tate.<br />-Bueno, como tú digas, pero es tu oportunidad de oro. El destino ha movido los hilos y no podía ser más propicio lo tuyo con Lucy.<br /><br />Óscar duda y con un gesto de cabeza invita a su amigo a continuar hablando.<br /><br />-Mira a Gonzilla, Óscar. Por mucho saque que tenga ya lleva demasiados chupitos encima. Fíjate, además tiene una copa de vodka con limón a su derecha. Él no se ha dado cuenta pero el pelotillero de Manolo se la está recargando cada vez que la tiene por la mitad.<br />-Ah, pues muy bien. ¿Y a mí qué puñetas me importa eso?<br />-¡Ay, señor, qué paciencia!- dice Mariano- Mira, tío. Gonzilla siempre hace lo mismo en los piques a beber chupitos. Se coloca una copa al lado. Todo el mundo piensa que es peor,que va a caer antes y que lo hace porque es un chulo. Pero a mí me ha contado Tate que no es por eso.<br />-Continúa.<br />-La copa es para que el alcohol de los chupitos no le sepa tanto alcohol. Se deja vodka con limón a los lados de la boca cada vez que bebe y así mezcla el chupito en la boca. Es una tontería , pero por lo que se ve a él le funciona. Tiene la medida cogida y sabe que solo puede aguantar bebiendo chupitos a ese ritmo el tiempo justo que le dure la copa.<br />-Y en esta ocasión no sabe que Manolo se la está recargando- dice Óscar con una sonrisa- Bueno, y de todos modos eso en qué me ayuda.<br />-Muy fácil. Ahora es cuando tú retas al invicto Gonzilla y le ganas. Lucy no podrá resistirse, ya la estás viendo.<br />-¿que yo...? Tú estás mal de la cabeza- dice Óscar nervioso- Yo... seguro que me caigo antes que él. Yo no sé beber.<br />-6 chupitos, Óscar.<br />-¿6 chupitos?<br />-No creo que Gonzilla aguante más de cinco. Creo que si eres capaz de beber seis habrás ganado.<br /><br />En ese momento cae al suelo Raúl Macías; el que estaba compitiendo con Gonzilla por último. Está blanco y desencajado y parece a punto de vomitar. Gonzilla se da golpes en el pecho como los orangutanes y las chicas le miran sonriéndole picaramente. Lucy está a punto de acercarse a él, Óscar supone que para darle el beso del campeón.<br /><br />-¿Hay... hay alguien más que se crea con huevos de ganarme?- dice Gonzilla a gritos observando el nivel de su copa de vodka visiblemente borracho y algo extrañado- ¿Nadie con suficientes pelotas para desafiar al Campeón Invicto? Ya me parecía a mí.<br /><br />-Vamos, Óscar, es tu oportunidad, qué me dices- dice Mariano dándole codazos.<br /><br />Óscar, nervioso,sudando, mira alrededor suya en busca quizá del angelito de la conciencia para que le diga qué debe hacer. En lugar de eso su cabeza embotada por los nervios solo le deja ver dos cosas: las dos marcas bajo la blusa rosa chicle de Lucy, la 90, y a la estudiante sueca de intercambio que le sonríe como retándolo a que beba con Gonzilla.<br /><br />-Joder, no sé qué hacer- dice con un ataque de nervios, a punto de decidirse.<br /><br />-------------------------------------------------------------------------------------------------<br /><br /><span style="font-weight: bold;">Tú decides:</span><br /><span style="font-weight: bold; color: rgb(0, 153, 0);">OPCIÓN A: Óscar grita "Yo, yo quiero retarte" y trata de vencer a Gonzilla bebiendo chupitos de tequila para impresionar a Lucy.<br /><br /></span><span style="font-weight: bold;"><span style="color: rgb(0, 153, 0);">OPCIÓN B: Óscar se va a casa con el rabo entre las piernas pero a tiempo aún de estudiar un poco y ver el episodio de su serie favorita con unas palomitas.</span><br /><br /></span><span style="font-weight: bold;">OPCIÓN C: Otra. Cualquier otra cosa que se les ocurra, anótenla en los comentarios de esta entrada. </span><br /><br />-------------------------------------------------------------------------------------------------<br /><br />EL DEBATE SOBRE EL FUTURO DE ÓSCAR ESTÁ ABIERTO. DEJEN SU OPINIÓN EN LOS COMMENTS Y QUE SEA LO QUE DIOS QUIERA. EN LA ESQUINA SUPERIOR DERECHA DE LA PANTALLA PRINCIPAL DE ESTE BLOG PUEDEN VOTAR LAS OPCIONES. (LA TERCERA OPCIÓN APARECERÁ CUANDO SE DECIDA CUAL ES DE ENTRE VUESTROS COMENTARIOS.)Vórtice Marxistahttp://www.blogger.com/profile/12361928710053920375noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-2383710039313744155.post-10873461706348360942008-03-03T19:51:00.002+01:002008-03-24T04:55:11.676+01:001x00. El principioTal día como hoy hace ahora 18 años, en una pequeña localidad andaluza, muy cercana a una capital de provincia y cuyo nombre omitiremos por simple cortesía, nació Óscar Mejide, fruto de la pasión desenfrenada y desprotegida de Manuel Mejide y Susana Candón, ambos neurocirujanos de prestigio. Desde pequeñito, ya se veía en Óscar que su futuro laboral, tal como sus padres y sus abuelos (maternos y paternos) sería la medicina. Operaba ficticiamente a sus G-Joe que transportaba por toda la casa en tanques de juguete a los que aplicaba una banderita con una cruz roja mientras gritaba imitando una sirena de ambulancia. Óscar Mejide había sido un "niño bueno" toda su vida. Sus calificaciones en párvulos llevaron a su profesora, Elena Mateos, a insistir en matricularle en un programa de niños superdotados. Pero los padres de Óscar no consintieron en que su hijo se convirtiera en un bicho raro y le dejaron seguir sus estudios de manera "normal".<br /><br />En el colegio la cosa no fue diferente. Matriculas de honor como ristras de longanizas decoraban su libro de escolaridad. Su futuro pintaba tan brillante como la bicicleta que su padre le regaló tras acabar con éxito infalible el ultimo año de su educación secundaria; bicicleta con la que acudió por primera vez a una cita.<br /><br />Hasta entonces no había salido con los chicos de su edad porque eso le distraía de su vocación, que no era otra que estudiar y estudiar para acabar siendo neurocirujano de renombre como toda su familia, pero aquella calurosa tarde de verano, recién terminada la educación secundaria, se dejó convencer por sus dos únicos amigos, Tate y Mariano, generalmente malos estudiantes y particularmente ceporros de pro, para acompañarles a ellos y a unas chicas de su clase, al cine a ver una peli de miedo. La cita acabó en bochorno cuando Óscar, no familiarizado con las vísceras del celuloide y poco habituado a las palomitas de medio kilo, vomitó sobre el regazo de Lucía Osuna, la chica de su clase que antes había usado sujetador.<br /><br />Desde aquél día fatídico Óscar supo que sus mejores amigos serían los libros y que, salvo para ir a la biblioteca a estudiar o a hacer los recados de casa, no volvería a pisar la calle. Y que cuando una pelicula se anuncia como terrorífica lo que realmente significa es que es repugnante.<br /><br />Bachiller fue un camino de rosas en cuanto a lo de estudiar se refiere. No se podía decir lo mismo de su vida social. Si bien Óscar seguía sin salir, lo cual dificultaba con creces el hecho de tener amigos de verdad, hasta que llegó al instituto sus principales problemas derivados de su autoencierro eran perderse unas gominolas en el parque o salir a tirarle piedras a alguna cosa. Pero, movidas por una suerte de prestidigitación pubescente, las hormonas de sus compañeros/as habían decidido tomar la autonomía de sus cuerpos y mentes y ahora, quedarse en casa le hacía pensar en que se estaba perdiendo una de las múltiples y emocionantes historias de coqueteo y discoteque que los chicos contaban a todas horas. Ése mundo desconocido de las discotecas, los primeros cigarrillos, el alcohol y EL SEXO! le eran tan desconocidos como atractivos le resultaba. Pero tenía claro su objetivo por lo que, fiel a sus ideas, pasó el bachillerato estudiando y aprobando como un campeón todo lo que le ponían por delante, pensando que más adelante tendría ocasión de disfrutar todo lo que en ese momento se estaba perdiendo.<br /><br />Y bien, llegados al día de hoy que, como decíamos, es el mismo en que nació nuestro héroe, solo que dieciocho años después, nos lo encontramos ahí, en su mesa de estudio, concentrado en preparar a conciencia la selectividad, ya que necesita un ocho de nota de corte para acceder a la carrera de medicina. No debería ser ningún problema para él ya que la media con sus notas en bachiller debería ser suficiente por poco que haga. Juguetea con la estilográfica que sus padres le han regalado con motivo de su cumpleaños cuando llaman a la puerta. Son Tate y Mariano, sus amigos de toda la vida, compañeros de clase eternamente. Pasan a la habitación y le cantan el cumpleaños feliz. Óscar les agradece la visita y añade:<br /><br />-Gracias,de verdad, sois los mejores. Y ahora, si no os importa, voy a repasar un poco esto, que mañana tengo 2 exámenes de selectividad. Ya sabéis, el futuro está en juego.<br /><br />Tate y Mariano se ríen dándose codazos.<br /><br />-Tío, ya te lo debes saber de memoria. Eres el cerebrito del tuto- dice Mariano.<br />-Sí, el friki del tuto también- apunta Tate.<br />-Sí, sí, si lo tengo claro todo ya, pero es mañana y este repaso es decisivo.<br /><br />Los dos amigos se miran con cara maliciosa.<br /><br />-A ver, Oscar- dice Tate sentándose a su lado- Hoy es tu cumple, colega.<br />-Eso es verdad, Óscar, dieciocho, tío. Eres adulto desde hoy.<br />-Sí, sí, pero también seré adulto dentro de dos semanas.<br />-Nada de eso. Tío, el dieciocho cumpleaños se celebra, por cojones- dice Tate convincentemente.<br />-No me liéis, que esto es importante, de verdad.<br />-Tío, hemos quedado hoy con Lucy y unas amigas de ella para...<br />-¿Lucy? ¿Qué Lucy?<br />-Lucy la 90, tío. Tu Lucy- dice Mariano haciendo con las manos como si tuviera pechos de mujer.<br />-Pfff, Lucía Osuna- dice Oscar un tanto dubitativo- ¿Qué queréis, que le vomite encima otra vez?<br />-Anda ya, tío. Eso fue que te sentó mal el refresco del cine- dice Mariano.<br />-Esta vez será diferente. Mis padres no están en casa- dice Tate con una sonrisa de oreja a oreja- Y hemos quedado allí. Mariano ha conseguido alcohol de un primo suyo que trabaja en una tienda. Va a ser la leche.<br />-¿Alcohol? ¿estáis locos?- dice Óscar nervioso.<br />-Tío, dieciocho... -dice Mariano dándose golpecitos en la cabeza- dieciocho añitos...<br />-Bueno sí, pero no quiero beber alcohol hasta que no esté preparado.<br />-Bueno, más para nosotros. Pero Lucy si que va a beber alcohol y es toda para ti.<br />-¿Para mi?<br />-Sí, lo ha dejado con Pepe, y nosotros ya nos hemos pedido a las amigas- dice Mariano limpiándose las babas.<br />-No se, no se... tíos, tengo que estudiar.<br />-Ya has estudiado bastante- dice Tate cerrándole el libro-Hoy tienes que relajarte, que el examen de tu vida es mañana. Y es tu cumpleaños, tronco. Esta noche Lucy la 90, mañana el examen, pasado el mundo.<br />-Sí, tío- dice Mariano- Vamos, dí que sí y nos vamos ya para allá.<br />-Este... dejadme pensarlo un instante.<br />-------------------------------------------------------------------------------------------------<br /><br /><span style="font-weight: bold;">Tú decides:</span><br /><span style="font-weight: bold; color: rgb(0, 153, 0);">OPCIÓN A: Óscar se queda en casa lamentándose por no haber ido pero estudiando para el exámen de mañana.<br /><br /></span><span style="font-weight: bold;"><span style="color: rgb(0, 153, 0);">OPCIÓN B: Óscar decide que ya ha estudiado bastante y que a fin de cuentas es un cerebrito y se va a la fiesta. </span><br /><br /></span><span style="font-weight: bold;">OPCIÓN C: Otra. Cualquier otra cosa que se les ocurra, anótenla en los comentarios de esta entrada. </span><br /><br />-------------------------------------------------------------------------------------------------<br /><br />EL DEBATE SOBRE EL FUTURO DE ÓSCAR ESTÁ ABIERTO. DEJEN SU OPINIÓN EN LOS COMMENTS Y QUE SEA LO QUE DIOS QUIERA. EN LA ESQUINA SUPERIOR DERECHA DE LA PANTALLA PRINCIPAL DE ESTE BLOG PUEDEN VOTAR LAS OPCIONES. (LA TERCERA OPCIÓN APARECERÁ CUANDO SE DECIDA CUAL ES DE ENTRE VUESTROS COMENTARIOS.)Vórtice Marxistahttp://www.blogger.com/profile/12361928710053920375noreply@blogger.com