tag:blogger.com,1999:blog-2327258503261043424.post-61799271445895608292008-05-05T16:24:00.003-03:002008-05-05T17:06:29.460-03:00Un bloguer en el páramo sojero<div align="justify"><span style="font-family:arial;">Estoy de vuelta, como quien emerge lleno de algas de un pantano oscuro. El pantano de las plantillas para blogs, los códigos html y demás nimiedades que te consumen la vida sin darte cuenta moliéndote los huesos. En cambio, no sé si al borde de la PyME o del viejazo, mi novia tejió toneladas de prendas invernales. No como yo, que desperdicié una semana dedicándome a reflexionar seriamente sobre mi blog, vaciando los buck ups de años anteriores, de otros blogs igual de inmaduros. </span></div><div align="justify"><span style="font-family:arial;"></span> </div><div align="justify"><span style="font-family:arial;">Como para largar, y festejar de alguna triste manera las 20.000 visitas que se cumplirán en estos días, pego abajo una nota que armé hace años no me acuerdo para qué medio y que emergió conmigo pegada como testimonio de una fragata hundida.</span><br /><br /><br /><br />Muchos siguen repitiendo que Argentina es “el granero del mundo”, pero ése es un diagnóstico equivocado. El actual modelo agropecuario, basado en la producción de soja GM, nos está transformando en una “republiqueta sojera”. El monocultivo esta destruyendo la diversidad alimentaria y la vida rural.<br />Argentina es hoy el segundo productor mundial de soja transgénica, detrás de Estados Unidos. El 42% de las hectáreas argentinas están sembradas con soja. De esta forma, mientras en Argentina el hambre alcanza niveles récord, esta cosecha amenaza la seguridad alimentaria. La lógica del monocultivo se va introduciendo paulatinamente por los poros de un modelo agroalimentario cada vez más dependiente de los paquetes tecnológicos de las multinacionales, ante la falta de reacción pública de un país con una fuerte cultura urbana. Pese a las innumerables advertencias sobre los potenciales riesgos de las modificaciones genéticas para la salud humana, la introducción de la soja RR fue autorizada sin debate público, mediante una resolución administrativa de la Secretaria de Agricultura –bajo la gestión de Felipe Solá- y sin la participación del Congreso Nacional. La incorporación de la soja RR ahorra entre un 28% y un 37% de la mano de obra en siembra, incrementando la desocupación.<br />La otra cara se vincula al objetivo de incorporar a los propios excluidos por el modelo como consumidores del principal producto de la “nueva agricultura”, con el argumento de reforzar la lucha contra el hambre. La Asociación Argentina de Productores en Siembre Directa ha puesto en marcha la campaña “Soja Solidaria” consistente en la donación del 1% de sus cosechas con el objetivo de “acabar con el hambre en Argentina” afirmando, contra la opinión de numerosos especialistas, que la soja es un alimento de alta calidad que “prácticamente puede reemplazar a la carne en nuestra dieta”.<br />La campaña es apoyada por grandes medios de comunicación, que llegan a publicitar a “Soja Solidaria” como “brillante idea que puede cambiar la historia”. Los cargamentos de “Soja Solidaria” llegan a casi todo el país, ayudados por las donaciones de gasoil de Chevron-Texaco. En pocos meses han logrado introducir el consumo de soja –un alimento casi desconocido en la dieta nacional- en centenares de comedores, escuelas públicas, hospitales y geriátricos, mediante una amplia red de capacitadores encargados de “enseñar” a cocinar la soja y “difundir sus valores nutritivos”.<br />De esta forma los impulsores de la iniciativa aprovechan la completa ignorancia de la población urbana argentina en temas agroalimentarios y la superficial asociación de la soja con lo “natural”. A tal punto que algunas asambleas barriales terminaron aceptando a la soja en sus emprendimientos solidarios como un sustituto de la carne, la leche o el queso de vaca. La leche de la vaca es irremplazable en la dieta de los niños, por lo que su reemplazo por la mal llamada “leche” de soja, que no es más que su jugo, provoca déficit de calcio, y la limitada capacidad del organismo para absorber el hierro presente en la soja aumentando las probabilidades de anemia. Mientras que la leche de vaca contiene entre 110 y 140 mg. de calcio, el jugo de soja sólo contiene entre 2 y 13 mg.<br />Por otro lado la soja GM consumida en Argentina posee altas cantidades de residuos tóxicos (EL 95% ES TRANGÉNICA). Al igual que en otros países, los controles estatales fueron flexibilizados al ritmo de las necesidades de las transnacionales impulsoras del “nuevo modelo” agropecuario. Existen planes alimentarios que desaconsejan el uso de soja en menores de 5 años y especialmente en menores de 2. Esto no es tenido en cuenta por los promotores de esta campaña, cuya “población objetivo” son justamente los sectores más vulnerables: niños, mujeres embarazadas que concurren a comedores asistenciales.<br />A pesar de estas advertencias, las autoridades Nacionales y Provinciales miran para otro lado, mientras la “Soja Solidaria” impone nuevos hábitos alimentarios en función de los intereses de las grandes empresas semilleras extranjeras y los terratenientes nativos.<br />La imposición de la soja en los segmentos más vulnerables de la población está creando una suerte de apartheid alimentario. Mientras las clases acomodadas pueden continuar con su dieta diversificada, grandes masas de excluidos deberán conformarse con “alimentos para pobres”, consumiendo los excedentes que los grandes productores agroindustriales no pueden colocar en el mercado internacional.<br />Pero el negocio de la soja va más lejos aún. Esto fija una posición dentro del ALCA, en el sentido que nos fija un rol como país en la división internacional del trabajo globalizado. Nuestro rol sería: Productores de soja, además de subordinar a los pobres con el eufemismo de “enseñarles a comer”.<br />Resumiendo: La soja no es un alimento donde poner la salvación, es un negocio multinacional como todos que afecta el futuro del país, y que afecta directamente, y como estrategia, a los mas necesitados.<br /><br /><br /><br /><span style="font-family:arial;font-size:85%;">Investigación / fuentes consultadas:<br /><br />· Secretaria de Agricultura, ganadería, Pesca y Alimentos<br />· La Nueva Provincia, Bahía Blanca, 2-12-02<br />· Clarín Rural, Buenos Aires, 30-11-02 y 30-11-02<br />· La Capital, Rosario, 23-12-02<br />· www.worldfashion.com.ar/ecologia/vida.html<br />· La protesta social en Argentina (Alianza) Bs. As. 2001<br />· www.sojasolidaria.org.ar<br />· Toxicología del glifosato: riezgos para la salud humana (Jorge Kaczewer) www.ecoportal.com.ar<br />· “Mitos y verdades sobre la soja” (www.aadynd.org.ar)<br />· Le monde diplomatique. Febrero 2003.</span></div>Pablo Giordanohttp://www.blogger.com/profile/14101468273398516084pablogiordano@lasvarinet.com.ar