tag:blogger.com,1999:blog-21906256.post-270417632682561092008-05-10T16:09:00.008+02:002008-05-10T18:21:31.949+02:00Herniados, quebrados, leed.<div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"> </div><div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"> </div><p style="text-align: justify;font-family:trebuchet ms;" class="MsoNormal"><span style="font-size:100%;">En El País de ayer, rincón inferior izquierdo de la portada, aparece un anuncio de artículo que sigue en páginas interiores: <a style="color: rgb(51, 51, 255);" href="http://www.elpais.com/articulo/portada/toque/izquierda/elpepipri/20080509elpepipor_8/Tes"><i>El toque de la izquierda</i></a><span style="color: rgb(51, 102, 255);">.</span> La entradilla-cebo es de escapulario: “<i style="">La mejor manera de que no exista racismo es echar a los negros. Es un argumento de la derecha para alejar los miedos. La izquierda empieza a descubrir el mismo guión.</i>” En tiempos de necesidad e inocencia esas esquinas de las portadas se destinaban a anuncios de relleno o de auxilio social, como aquél de “Herniados, quebrados, leed”<i style="">. </i>La técnica publicitaria<i style=""> s</i>igue igual, con la oferta de una prótesis tranquilizadora para lectores quebrados de izquierdas. Sin la maldad atávica de la derecha, ¿cómo sobrellevar la hernia?<o:p></o:p></span></p><div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"> </div><div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"> </div><div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"> </div><p class="MsoNormal" style="text-align: center;font-family:trebuchet ms;"><span style="color: rgb(51, 204, 255);font-size:100%;" >●</span><span style="font-size:100%;"><o:p></o:p></span></p><div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"> </div><div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"> </div><p style="text-align: justify;font-family:trebuchet ms;" class="MsoNormal"><span style="font-size:100%;">En el origen fue<span style="color: rgb(51, 51, 255);"> </span><a style="color: rgb(51, 51, 255);" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Candid_Camera">Espiados </a>con cámara oculta, después <a style="color: rgb(51, 51, 255);" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Big_Brother_VIP">Observados </a>en público y cerrado, desde hace poco <span style=""> </span><a style="color: rgb(51, 51, 255);" href="http://www.foxtv.es/perdidos/">Perdidos</a>, ahora <span style="color:navy;"><a style="color: rgb(51, 51, 255);" href="http://www.elpais.com/articulo/Pantallas/reality/freno/ahora/encadena/concursante/elpepirtv/20080510elpepirtv_2/Tes">Encadenados</a>. </span>La realidad termina pareciéndose al <i style="">reality show</i>, dando la razón a Picasso cuando contestaba al reproche de que su retrato de Gertrude Stein no se parecía al modelo: "Descuida, que ya se parecerá..."<o:p></o:p></span></p><div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"> </div><div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"> </div><div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"> </div><div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"> </div><div style="text-align: center;"><span style="color: rgb(51, 204, 255);font-size:100%;" >●</span><span style="color: rgb(51, 204, 255);font-size:100%;" >●</span></div><div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"> </div><div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"> </div><p style="text-align: justify;font-family:trebuchet ms;" class="MsoNormal"><span style="font-size:100%;">Sabroso, incisivo y canino artículo de Félix de Azúa sobre una náusea existencialista producida por la invasión de la cultura, muy sartreana <i style="">malgré lui</i>: <a href="http://www.elpais.com/articulo/opinion/Cultos/nausea/elpepuopi/20080510elpepiopi_4/Tes"><i style="color: rgb(51, 51, 255);">Cultos hasta la náusea</i></a>. Se pasea por el alambre de la denuncia de la cultura como cemento social (“<i style="">...ya que la cultura es hoy el único contenido de nuestras</i> <i style="">vidas, como en otro tiempo lo fue la religión</i>”) con riesgo de caer en la denuncia como cultura, en una eterna dependencia e inútil correr tras la capacidad de asimilación propia de la cultura de Estado. <o:p></o:p></span></p><div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"> </div><div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"> </div><p style="text-align: justify;font-family:trebuchet ms;" class="MsoNormal"><span style="font-size:100%;">Primero fue todo religión, luego política (¿se acuerdan a finales de los 70?) y ahora todo es cultura. La política sustituyó a la religión como colonizador del territorio común de los individuos, confiscándolo como público. Ahora la cultura se apropia de lo público como social y hace su deslinde y desmonte mucho más difícil: “<i style="">La eliminación de lo político en la vida individual mediante una tutela estatal sobre todas las actividades del ciudadano (asimiladas como "culturales"), elimina también la génesis del diagnóstico y reúne al izquierdista utópico y al liberal radical en la misma prognosis</i>.” Sin embargo, la distinción que hace Azúa de objetos culturales entre valores y mercancías no es de recibo, ya que son precisamente los valores los más comercializados. Véase si no la rentable operación de marketing hecha por el Barça con la solidaridad como negocio a través de su publicidad gratuita de Unicef. Negocio doble, por económico e influencia cultural, que <span style=""> </span>demuestra la conversión de cualquier valor popular (es decir, con capacidad de transformarse en aglutinante social) en nutriente objeto cultural, operación en la que desaparece la autonomía del individuo como posible sujeto de tal valor. “<i style="">La cultura del poder propone de una parte objetos culturales como no-mercancías, como valores autónomos que no deben ser sometidos a mercantilización (la identidad cultural, el patrimonio nacional, los creadores autóctonos, etc.), pero por otra parte protege de modo incondicional (y acorde con el sistema, especialmente en los gobiernos simbólicamente socialistas) los beneficios del empresariado cultural</i>.” La mercantilización no es más que el envoltorio de esta democracia cultural.<o:p></o:p></span></p>Bartlebyhttp://www.blogger.com/profile/05348286435541392167noreply@blogger.com