<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><entry xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss'><id>tag:blogger.com,1999:blog-21552751.post-4237010519585239575</id><published>2009-10-16T01:19:00.005-05:00</published><updated>2009-10-21T00:26:47.671-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Soy humana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mis vecinos sicópatas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Post perdedor'/><title type='text'>También puedo vengarme</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;El día del concierto de Placebo bajé a ver si ya estaban mis compañeros en la banqueta, y en el ínter dejé la puerta abierta. Me paré con las manos sobre la cintura en actitud todopoderosa, cuando noté que un vecino estaba cerrando la puerta con llave. Alcé los brazos oscilatoriamente y le hice señas que sólo podían significar dos cosas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Estoy acá afuera y en un segundo entro y por favor no cierres con llave, por favor, señor en boxers y almohadazo en la cabeza".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Soy una mujer fértil con las ganas suficientes para procrear niños con los esclavos rumanos que se la pasan pidiendo limosna en los países escandinavos y quiero que usted me dé su visto bueno sobre mi capacidad para agitar los brazos fuertemente y atraer a los gitanos mencionados".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aparentemente, el tipejo entendió lo segundo y me cerró la puerta en la cara. La abrí con prominente ruido de llaves y fierros, y en cuanto entré, el imbecilazo me esperaba al final del pasillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Por qué dejas la puerta abierta, qué no ves que se azota! -si omito los signos de interrogación es porque en su frase no había preguntas, sino obvias imprecaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi respuesta, con ceño fruncido y llaves en mano, fue:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Por qué me gritas? -si él me grita, yo lo tuteo. ¡Ajá! ¿Quién es el idiota ahora?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡No-ves-que-la-puerta-se-azota! -cada vez con decibeles más altos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento desfilaron ante mis ojos todos los zoquetes y taradas que me han tratado mal en mi vida: todas las secretarias ineptas, burócratas de medio pelo, profesoras frígidas, tenderos culeros, microbuseros hijos de puta, cajeras del mal y jefes que me han hecho patanadas constantes. En específico, pensé en estas personas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Mi maestra de cuarto año de primaria. Me hacía la vida imposible por ningún motivo, se burlaba de mi subrepticio entusiasmo por los nombres de los días de la semana en relación con los planetas de la galaxia, y siempre se equivocaba al calificarme. Cuando ya estaba en quinto año, un día pasó junto a mí, me dio un papelito y me dijo que lo leyera hasta que estuviera en mi casa. Era una disculpa. Pero ya para qué, tarada, ya para qué: entonces ya había perdido el amor por la Astronomía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Las dos ineptas de Segundo B que en el Instituto Plancarte me arrojaron unos bichos a la cabina del baño, y que luego me cerraron el paso en el angosto pasillo del segundo piso, y que luego lo negaron todo cuando las acusé con la "madre superiora" (o directora monja, ya no recuerdo ni cómo nos referíamos a ella).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. El microbusero de la ruta 64 que se arrancó antes de que bajara ambos pies de la unidad, y que por tanto me revolcó en plena avenida Constituyentes de Querétaro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5. La secretaria prepotente de servicios escolares en la UAQ, que jamás tenía una respuesta para nada pero sí un comentario hiriente del tipo "niña babosa, parece que eres de prepa".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6. La infeliz mentecata del 21 que atiende el Oxxo y que no quiso cambiarme mi ensalada echada  a perder y que veladamente me acusó de pérfida un domingo por la mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;7. Todos los que ya no recuerdo, pero que seguro fueron muchos y me hicieron la vida de cuadritos, pero a los que jamás les dije nada, pero de los que hablé horriblemente en mi bló, pero que me hicieron llorar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que luego de un desfile relámpago de todos los &lt;span style="font-style: italic;"&gt;bullies&lt;/span&gt; de mi vida, con la cara roja de ira, pasé a su lado y le grité:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si me vuelves a gritar, PENDEJO, te demando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acto seguido: subí los cuatro pisos con tremendas zancadotas, y llegué a mi depto en menos de medio minuto. La sangre me latía furiosa por el cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jamás, nunca, en todos estos años que he aparentado ante ustedes y Alá nuestro señor ser una marimacha amarranavajas todas-las-puede... le había dicho pendejo a alguien. Vamos, ni un imbécil se me había salido. Lo común en mí es reaccionar de la siguiente forma:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo miro fijo. Pongo ojos llorosos. Aprieto los puños. Me desaparezco de la escena. Lloro abundantemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no esta vez, no, señor. Esta vez le dije PENDEJO. ¿Y se sentía bien?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo terrible es que no lo sé todavía. Hay un triunfo pueril en imponerse de esa forma a las personas, pero sigo sin entender en qué consiste. Pienso en la voz de mi mamá, en la voz de todas las mamás del mundo, diciendo: "no te dejes, contéstales" (niéguenlo). Pienso en el orgullo estúpido de las mamás de hijos que pegan en lugar de los hijos que son pegados. En cómo una simple actitud a tus 8 años parece definir la clase de adulto que serás: un dejado que se saca los mocos, o un honorable sujeto que no-se-deja-de-nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez quiero dejarme de la gente. Tal vez quiero acumular &lt;span style="font-style: italic;"&gt;karma-points&lt;/span&gt;. Tal vez quiero ser técnica, y ser cortés aunque no lo merezcan. Tal vez... tal vez vuelva a decirle PUTO DE MIERDA cuando lo vea, oh sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21552751-4237010519585239575?l=islamediodia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://islamediodia.blogspot.com/feeds/4237010519585239575/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=21552751&amp;postID=4237010519585239575' title='34 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21552751/posts/default/4237010519585239575'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21552751/posts/default/4237010519585239575'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://islamediodia.blogspot.com/2009/10/tambien-puedo-vengarme.html' title='También puedo vengarme'/><author><name>Lilián</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17344104177448692080</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='06738787079139890771'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>34</thr:total></entry>